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Educar es cuidar: campaña de concientización para la prevención del COVID-19

Por Héctor Rodríguez Cruz

Ojalá que el gobierno dominicano se haga eco de esta propuesta. Ojalá que la iniciativa no se convierta en una tarea secundaria adicionada al quehacer de  ministerios y  otras instancias públicas.

Una gran mayoría de los dominicanos de todas las clases sociales le ha dado la espalda a la pandemia. La niegan. La ignoran. La desafían. Pese a que se dispone de mucha información sobre la gravedad del coronavirus y de la necesidad de seguir pautas para su prevención, muchas personas aún se niegan a aceptar el grave peligro del contagio del COVID-19. ¡Grave y preocupante también es la ignorancia!

Desgraciadamente, esto provoca que cada día las cifras de contagiados y de muertos vayan en aumento y que se alejen las posibilidades de detener el COVID-19 con todas sus consecuencias. Que son muchas, graves y costosas. No alienta en nada el saber que esta misma situación se da también en otros países.

En el país la situación presenta altos niveles de peligrosidad de contagio que no se detienen solamente con multas y apresamientos. Hay que ir más allá de estos castigos. Urge sensibilizar a todos los ciudadanos para que tomen muy en serio el cuidado de sí mismos, de sus familias y de los otros. No se trata tampoco de tolerar la falta de prudencia y de responsabilidad frente al COVID-19.

De lo que se trata es de concientizareducar, reeducar y motivar a toda la población para que asuma la prevención y el control de la pandemia de manera reflexionada, inteligente y responsable, comenzando por cumplir las medidas restrictivas impuestas por las autoridades sanitarias para evitar el contagio.

Quizás la idea de esta campaña no resulte tan novedosa. En septiembre del 2020 el Ministerio de Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud (SNS) acordaron impulsar una campaña de gestión comunitaria y educación ciudadana contra el COVID-19. Aunque rindió sus frutos, la iniciativa tuvo un bajo impacto, debido a su cobertura limitada, la falta de preparación de los actores, su corta duración y su gobernanza.

Sin embargo, aprovechando aquella primera iniciativa, hay que concebir y realizar otras estrategias más abarcadoras, efectivas y medibles para mejorarla, vigorizarla y ampliarla mediante un mejor diseño, una mejor planificación y administración; mejor seguimiento y evaluación de la misma, involucrando un mayor número instituciones, líderes y agentes de todo el territorio nacional mediante una vigorosa alianza público-privada.

Proponemos una Campaña de Concientización para le prevención del COVID-19, “esencialmente educativa”, mediante un “Modelo de Abordaje Movilización Social/Comunitaria” que incluya , a su vez, programas de marketing social y acciones de divulgación y movilización comunitarias y de difusión en medios de comunicación públicos y privados, determinando el periodo de duración y la medición de su impacto. Enfocada, además, en la formación en ciudadanía.

La divulgación y movilización comunitarias incluyen además diversos enfoques e intervenciones, entre ellos: reuniones comunitarias, sesiones de capacitación o “concienciación” con la participación de autoridades públicas, expertos, gobiernos locales, gremios profesionales, líderes religiosos, comunitarios, académicos y empresariales; partidos políticos, legisladores (en representación de sus provincias y circunscripciones), agentes del orden público, comunicadores y medios de comunicación, incluyendo el acompañamiento “gratuito” de los Organismos Internacionales y de Agencias de Cooperación Internacional.

Otros métodos innovadores que pueden ser eficaces para la Campaña “Educar es Cuidar” que proponemos, incluyen el juego de roles, las tecnologías electrónicas (teléfonos móviles y computadoras), el teatro callejero, el arte, la música y las actividades culturales. Así como plataformas digitales o aplicaciones para mantener informados a los ciudadanos, ofrecer datos abiertos y permitir la participación pública como aprendizaje colaborativo y como expresión democrática.

El énfasis educativo de la Campaña de Concientización “Educar es Cuidar” constituye una estrategia particularmente útil que implica el “proceso de crear y transmitir un mensaje bien elaborado tanto para educar, con el fin de profundizar los conocimientos del público sobre el COVID-19, como para fomentar actitudes favorables y modificar normas sociales y comportamientos visibles indeseados”.

En este sentido, compartimos un caso exitoso. El Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina, CIESPAL, y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, JICA, están desarrollando una campaña educativa de prevención del COVID 19. Se denomina ¡Vamos a cuidarnos! ¡Yo te cuido, tú me cuidas, nos cuidamos!, dirigida a los habitantes de la ciudad de Quito, Ecuador, donde se han registrado la mayor cantidad de casos. La campaña se inició en diciembre del 2020 y durará hasta el mes de marzo del 2021. ¡Si se puede!

Ojalá que el gobierno dominicano se haga eco de esta propuesta. Ojalá que la iniciativa no se convierta en una tarea secundaria adicionada al quehacer de ministerios y otras instancias públicas. Ojalá que se organice como un amplio voluntariado nacional movido e inspirado por una alianza público-privada. Y si se requiere de recursos, ahí están los millones generados por las “multas”.

En estos momentos de pandemia y de agravadas incertidumbres hay que educar al pueblo para dar un salto en su calidad de ser y en su “calidad de conciencia”. Es tiempo de educar para cuidar la vida. Para escapar de la muerte. Es tiempo de educar para cuidar la esperanza para que nos arranque de la apatía, la indiferencia y la resignación.

¡Educar es Cuidar! ¡Hagámoslo nosotros!

Fuente: https://acento.com.do/opinion/educar-es-cuidar-campana-de-concientizacion-para-la-prevencion-del-covid-19-8907837.html

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España: El cerco a la vida social, aún más estrecho para quienes viven solos: «Vamos a acabar desquiciados»

Por: Jessica Martín

Las medidas que afectan a la vida social inciden en la llamada «fatiga pandémica».

España continúa aumentando las restricciones para combatir una tercera ola de COVID-19 que sigue desbocada, lo que pasa por reducir cada vez más el cerco de las relaciones sociales, que son el caldo de cultivo de la transmisión del virus. Una de las últimas comunidades en endurecer sus medidas ha sido Galicia, que prohíbe desde este miércoles las reuniones entre no convivientes y cierra completamente la hostelería, unas limitaciones que harán especial mella en la vida social de quienes viven solos.

Con estos últimos, en cambio, las normas son algo más flexibles en regiones como Madrid, Murcia, Navarra o Comunidad Valenciana. Allí los encuentros en lugares privados también deben reducirse al núcleo de convivencia, pero existen excepciones para las personas que viven solas y para las que tengan pareja y no residan en el mismo domicilio.

De las conversaciones con ciudadanos de esas comunidades que tienen limitaciones sociales similares se desprende que, si bien la «fatiga pandémica» está muy extendida en todos los territorios, el agotamiento es aún mayor en el caso de quienes apenas encuentran ya «vías de escape» y se ven obligados a pasar la mayor parte del tiempo solos y en casa, porque las opciones que ofrece la calle son mínimas.

Parejas de Galicia que no podrán verse

En el caso de Galicia, las nuevas medidas para frenar la expansión de contagios son especialmente duras. Los gallegos no podrán reunirse en domicilios con personas ajenas a su núcleo de convivencia pero tampoco podrán hacerlo en bares o restaurantes porque, desde este miércoles, la hostelería estará completamente cerrada. Del mismo modo, no podrán salir a pasear en compañía de un amigo ni hacer ejercicio físico en centros deportivos, y su movilidad deberá limitarse al propio municipio.

“A los que vivimos solos nos afecta y mucho. Es como un confinamiento solo que puedes ir al supermercado a la hora que quieras (…) Estoy un poco de bajón, la verdad”, dice Andrea, una lucense que vive en Santiago de Compostela (A Coruña) en compañía de una perra y una gata.

La escasa vida social que ella tenía desde noviembre, asegura, “se ha ido al traste” con estas nuevas medidas y, aunque es plenamente consciente de la situación epidemiológica, no puede evitar que el nuevo régimen de “semi-aislamiento” le afecte. Sobre todo, teniendo en cuenta que, según lo establecido, tampoco podrá encontrarse con su novio porque no son convivientes.

Hemos hablado incluso de empadronarnos en una misma vivienda

“Hemos hablado incluso de empadronarnos en una misma vivienda para que conste sobre el papel que vivimos juntos”, dice Andrea, que admite que a su alrededor ve “casos positivos por todas partes”.

Sin paseos con amigos y sin actividad deportiva en grupo

Las nuevas medidas se aplicarán durante tres semanas y terminarán, previsiblemente, la medianoche del 16 al 17 de febrero. Sin embargo, muchos ya dudan de que estas restricciones puedan aligerarse en esa fecha.

“Yo creo que hasta el verano por lo menos vamos a estar así. Lo llevo bastante mal porque el único sitio donde socializaba, que hasta ahora era el gimnasio, me lo cierran. También salía a veces a pasear con una amiga que también vive sola y que no tiene a nadie aquí, y ahora no podremos porque también lo han prohibido. Si vamos juntos por la calle, aunque vayamos con mascarilla, si nos para la policía, no valen las excusas”, explica José, que vive en Vigo, una ciudad cerrada perimetralmente desde noviembre.

Aunque él estaba acostumbrado a pasar la mayor parte del día solo porque trabaja desde casa, admite que este nivel de contención afecta mucho a quienes, como él, son «sociables» y necesitan interactuar con otras personas para mantenerse bien anímicamente.

“Yo creo que, por muy responsables que seamos, alguna vez tendremos un desliz, aunque sea muy controlado. Yo estoy conociendo a un chico que me visita una vez por semana y algo inventaremos para vernos. Es que necesitas tener contacto con algún ser vivo porque si no te vuelves loco. Y no me vale una planta”, bromea José, quien ya ha tenido, dice, “demasiado mundo interior” en estos diez meses de pandemia.

«Ir al supermercado es casi lo único que puedo hacer»

A Emilia, que vive en Baiona, una pequeña localidad de la provincia de Pontevedra, también le están afectando la ausencia casi total de vida social. Ella, de 68 años, está habituada a vivir sola, pero al menos recibía frecuentemente la visita de su hija, que no sabe si trasladarse a vivir durante las próximas semanas al mismo domicilio para no tener que distanciarse completamente.

“Ir al supermercado es casi lo único que puedo hacer. Llevamos encerrados en Baiona tres meses y es un aburrimiento… No se puede ir a ningún lado. Quiero ir a poner unas flores al cementerio (ubicado en otra localidad) y ni eso puedo. Salgo a dar un paseo y no te encuentras con nadie, y si te encuentras, casi ni te dicen los buenos días. Es todo muy triste. Después de tanto tiempo vamos a acabar desquiciados”, lamenta la mujer.

Ella está convencida de que esta situación “va para largo” y no se muestra muy optimista, aunque espera que este nuevo esfuerzo que tendrá que hacer la ciudadanía dé resultado: “Lo importante es que todo esto sirva para algo porque está muriendo mucha ‘gentiña’ y es una pena”.

El «comodín» de algunas comunidades para las parejas

Mientras tanto, en Madrid, quienes viven solos experimentan situaciones diferentes porque, si bien las reuniones de personas que no sean convivientes están prohibidas en los domicilios, los encuentros en bares y restaurantes siguen siendo posibles. Además, el Gobierno regional ha fijado una excepción que les repercute de forma positiva: se permiten reuniones en viviendas en el caso de personas que vivan solas o mantengan un vínculo de pareja.

Ese “comodín” es el que ha impedido que Óscar, que vive en Colmenar Viejo, y su pareja, residente en Getafe, tengan que separarse.

Nos ha venido muy bien, y más en los tiempos que corren porque hay muchas cosas que no puedes hacer y se agradece la compañía. Lo único que piden es que sea una única persona y que la persona que acoge viva sola. Es algo parecido a lo que han hecho en otros países, lo que llaman ‘compañeros de mimos’”, comenta Óscar.

Se refiere a una figura que se perfiló en Bélgica como excepción a las normas para restringir el contacto físico y cuyo nombre original, “knuffelcontact”, se puede traducir así, como “compañero de mimos”. El objetivo es ayudar a los ciudadanos a sobrellevar una etapa de restricciones duras en beneficio de la salud mental.

En Países Bajos apostaron por el “seksbuddy”, que podría interpretarse como “compañero sexual” y cuya finalidad era lograr que la población soltera tuviera relaciones sexuales con una única persona.

Después de todos estos meses, las relaciones sociales están al mínimo no, al cero

También en Murcia, Navarra, Mallorca e Ibiza, donde las reuniones están limitadas al núcleo de convivencia, existe una mínima excepción que beneficia a quienes mantienen una relación con alguien con el que no conviven. Esa es la razón por la que a Mónica, que vive sola en Palma y en domicilio distinto al de su pareja, las nuevas medidas no le han cambiado «tanto» la vida.

«Después de todos estos meses, las relaciones sociales están al mínimo no, al cero. Ya nos han venido entrenando (…) En este caso, suupongo que sabían que si prohibían que las parejas se vieran, no lo iba a cumplir nadie. La gente está cada vez menos dispuesta a obedecer», opina Mónica, a quien el hecho de tener que salir a trabajar cada día le ayuda a llevar mejor la situación.

Eso mismo le ocurre a una chica de 24 años que también se llama Mónica y que vive en Elche, Alicante. Ella únicamente interactúa con sus compañeros de trabajo, los días que va a la oficina, pero los fines de semana, dice, son «duros».

«Como vivo sola, puedo ir a la casa de mis padres, pero poco más. En teoría aquí podemos visitar a nuestras parejas pero mi novio vive en Almería y veo difícil que pueda venir. Entre semana no echo tanto en falta la vida social porque no paro, pero cuando llegan los fines de semana si que se nota», cuenta Mónica, que confiesa estar bastante «agobiada» en estos días porque es «muy sociable».

«Si te aislas totalmente, acabas explotando»

Marcelo, que vive en Madrid, ve con buenos ojos que en esa región se haya abierto un poco la mano con la aplicación de una norma que ya es muy estricta y poder recibir alguna visita.

“Tiene que haber un mínimo de contacto humano para que no nos volvamos locos, siempre y cuando lo afrontemos con responsabilidad individual. Yo no veo diferencia entre poder quedar en un bar con un amigo con el que no convivo y hacerlo en casa, donde también podemos usar mascarillas y sentarnos con distancia. Creo que si perdemos todo el contacto, te acaba afectando cada vez más y eres más proclive a saltarte las normas. Si te aíslas totalmente, al final, acabas explotando por algún lado”, opina.

María Dolores, que también vive sola en el centro de la capital, lo ve de forma distinta. Ella entiende que esta “carta blanca” exista para casos excepcionales, como el de personas mayores o dependientes que necesiten recibir ayuda, pero no ve “beneficioso” que se extienda a las personas que viven solas, en general.

“En este momento creo que es ponerte en riesgo a ti y poner en riesgo a otros. Quizá si estuviéramos en verano y pudiéramos tener las ventanas abiertas en casa sería algo distinto, pero en estos momentos, tal y como están los contagios, creo que lo mejor es evitar interiores”, señala María Dolores, que no tiene previsto organizar ninguna reunión en casa y que, si opta por ver a algún amigo, lo hará en el exterior y con mascarilla.

Además, apunta, en Madrid capital hay todavía bastantes opciones culturales y de ocio que permiten socializar antes del toque de queda: «No tiene nada que ver con lo que ocurre en otras zonas de España», admite.

Fuente e imagen: https://www.rtve.es/noticias/20210127/relaciones-sociales-personas-viven-solas/2069486.shtml

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México: Trabajadoras sexuales, pioneras en prevención

María de La Cruz, promotora de salud y activista en la defensa de los derechos laborales de las trabajadoras sexuales.

 A las trabajadoras sexuales se les acusaba de propagar el VIH en los años de 1990; la realidad, es que fueron grupos de mujeres quienes iniciaron una cruzada por la cultura de la prevención y la educación sexual.

“Aprendí a cuidarme antes de cuidar a otros”, dice Beatriz, de 53 años, quien a los 18 se inició en el trabajo sexual de las calles de la CDMX.

Entonces, dice, “estábamos muy desprotegidas, nadie usaba condón y yo caí en la drogadicción”. Pero ha pasado el tiempo, es promotora de salud sexual desde hace más de 25 años. Para hacerlo se ha capacitado en hablar a otros de la importancia de llevar una vida sexual segura.

Su primer acercamiento al tema fue a través de la organización Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, que defiende los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales.

“Se acercaron para hablarnos de que necesitábamos cuidarnos y poco a poco me fui acercando, empezaron a jalarme y tomé talleres de educación sexual.”

Años después, cuando dejó las calles, quedó cercana a la organización y desde entonces dedica parte de su tiempo a difundir información entre los grupos más vulnerables: trabajadoras sexuales, amas de casa y jóvenes.

Las “culpables” del VIH

En el contexto del trabajo sexual, una promotora de salud es una “mujer biológica o trans que se hace responsable, primero, del autocuidado. Después debe promover el uso del condón entre sus clientes y sensibilizarlos de la responsabilidad que tienen en transmisión de virus como el VIH”. Así lo explica María de la Cruz, activista y representante de una asociación feminista de Orizaba, Veracruz, que atiende trabajadoras sexuales desde los años de 1990. Esto es, durante el pico más alto de la epidemia del VIH.

La epidemia del VIH se encuentra en el país desde 1983. Los ayuntamientos, cuenta María, señalaban a las mujeres como el foco de infección, “se les cargaba en las espaldas toda la responsabilidad”, dice.

“Hay casos donde sexoservidoras que tenían VIH se hacían públicos en los periódicos, con nombre y fotografía, en primera plana”. María describe esos años como una verdadera cacería, donde las mujeres vivían bajo constante acoso y abuso de la Policía.

A lo largo del país, pequeños grupos de trabajadoras sexuales se capacitaron para difundir entre sus compañeras información valiosa. Pero pronto la demanda de ese tipo de conocimiento llegó desde diferentes grupos.

Brigada a las escuelas

“Las mismas trabajadoras nos empezaron a decir, mira hay que ir a las escuelas de nuestros hijos, a las prepas, en mi pueblo, etcétera”, explica Rosa Icela Madrid, miembro de Brigada Callejera y directora del proyecto Las condonerías, espacios especializados en educación sexual.

“Que ellas sean las promotoras de salud ayuda a romper el estigma que dice que esta población es la culpable de propagar enfermedades”, dice María de la Cruz.

Hoy en día, las promotoras son trabajadoras sexuales, pero también amas de casa y estudiantes. En Brigada Callejera se han enfocado a atender a poblaciones rurales en todo el país.

Consultorio médico en las oficinas centrales de Brigada Callejera en la Merced, centro histórico, donde las trabajadoras sexuales pueden acceder a atención médica y orientación.

Las jóvenes, en riesgo

“Hay que partir del ‘yo me amo’, porque el índice más grande de mujeres infectadas con VIH son amas de casa y estudiantes”, dice Beatriz. Uno de los grandes problemas que enfrentan las promotoras es que mayoría de las personas tiene preconceptos erróneos de esa y otras enfermedades.

Las estadísticas publicadas por la Clínica Especializada Condesa, un espacio de salud pública que atiende VIH, respaldan lo dicho por Beatriz: casi el 80 por ciento de las mujeres infectadas con el virus la adquirieron de su pareja.

Se calcula que, en México, hay por lo menos 220 mil personas con el virus. De esas, el 17 por ciento estarían concentradas en la capital.

Un dato alarmante es que los índices de infección han aumentado en la última década y las mujeres jóvenes son el grupo más vulnerable.

Un asunto de educación

Para Beatriz, la batalla verdadera está crear en una cultura de autocuidado: “meterle en la cabeza a las mujeres que es su responsabilidad y derecho cuidar su salud sexual, de nadie más”.

La experiencia le ha enseñado que el momento fundamental para hablar de educación sexual es la pre-adolescencia, darles herramientas para entender los cambios físicos y emocionales que se vienen.

“Hablarles que la necesidad de explorar tu cuerpo es normal. Que no se sientan mal por explorarse. Enseñarles la diferencia de sensaciones, cuando tú estás cómodo y cuando no. Que puedan detectar abuso.

“Las niñas crecen escuchando que son unas impuras por pensar en su sexualidad. Esto no las deja explorar su sexualidad seguras y lo que pasa es que lo hacen por debajo del agua. Entonces aprenden de sus compañeros igualmente desinformados. Ahí empiezan las prácticas de riesgo, ceder a las presiones, la escalada de violencia”. Eso, dice Beatriz, muchas veces define permanentemente su relación con la sexualidad.

“Nosotras intentamos luchar contra esa cultura, llegar a este tipo de personas, para que tengan conciencia de su sexualidad. Si tú vas a hacer algo, que estés consciente de los riesgos y que puedas protegerte.”

Es una absoluta rebeldía que el grupo más estigmatizado por su relación con el sexo lidere la lucha por una vida sexual saludable y libre de violencia.

Políticas públicas y espacio privado

De cierta forma, Beatriz entiende la ausencia del Estado y las escuelas en el tema.

“El gobierno tiene que hacerse responsable de esto pero es un tema que divide mucho a los padres. Hasta los maestros tienen problemas para hablar de esto, hay muchos padres que se espantan, mucho tabú, ¡¿Cómo le vas a hablar de sexualidad a mi hijo, porque eso me corresponde a mí?! Pero ellos no lo hacen y sus hijos se ponen en peligro y ponen en riesgo a otros.”

Explica que para ellas, como promotoras de salud, como trabajadoras sexuales, es más fácil abrir pequeños espacios porque no son parte de las escuelas, ni de las comunidades.

“Damos a los jóvenes un mensaje y a ellos se les queda una espinita, aprenden que sí hay información y donde pueden encontrarla.”

No son improvisadas

Para ser promotora de salud, las mujeres deben cursar talleres complejos de educación sexual, atención psicológica, biología, etcétera. El proceso puede llevar hasta un año, además se requiere constante actualización y perder el miedo a hablar en público.

“Es una forma de empoderar a las muchachas, desde mi propia experiencia, había momentos en que yo en mi drogadicción accedía a tener prácticas de riesgo, no entendía bien los daños… es constancia, protegerte a ti y enseñar lo mismo”, dice Beatriz.

Empoderamiento sexual

A veces lo más difícil es convencer a las trabajadoras sexuales que tienen el derecho y la habilidad de convertirse en una autoridad sobre el tema.

“Hay muchas chavas que sienten que no pueden hacer esto porque no tienen educación. A muchas, hablar de sexualidad les cuesta trabajo, si todavía sienten vergüenza porque se dedican a esto. Es difícil pararse frente a muchos y explicarle a los demás que se tienen que proteger, si apenas se cuidan ellas”, dice.

“Hay que empezar por: ‘¿Sabes cuáles son tus derechos?’, ‘¿ya te fuiste a checar?’, ‘¿cómo te cuidas con tu pareja?’; o ‘aquí puedes conseguir condones’; ‘ten cuidado de los padrotes’; ‘vete a hacer tu papanicolau’; ‘ven, va a haber una charla de salud’.”

Pero eso no debería ser exclusivo de las trabajadoras sexuales. “Hablo de esto con todas las mujeres que están en mi vida, las que me encuentro en el metro, amigas…”.

Para ella, lo ideal sería incorporar la seguridad como una parte integral de la práctica erótica. “Desbloquear ese chip de obligación y pensar que lo disfrutas más porque ya no corres el riesgo de obtener una infección”.

“El condón, por ejemplo, ¡cómo ha costado! Pero se puede: un poco de convencimiento, ‘mira, papi’, ya sabes, coqueteo, negociación y educación. Explicarles por qué”.

¿Y si se estanca la negociación?

“¡A la chingada, yo sí me quiero!”

Fuente: https://www.elindependientedehidalgo.com.mx/trabajadoras-sexuales-pioneras-en-prevencion/

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Argentina: *Un corto animado educa y concientiza a niños sobre la prevención y la cuarentena

América del Sur/Argentina/28-06-2020/Autor(a) y Fuente: www.diariodecuyo.com.ar

Un equipo interdisciplinario elaboró el trabajo que busca responder las preguntas más usuales que se hacen los chicos en edad escolar sobre el coronavirus.

Un equipo interdisciplinario en el que participa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la productora Simon/Sara Visión creó el corto animado educativo ‘Valentín está preocupado…¿la cuarentena va a durar para siempre?’, destinado a niñas y niños en edad escolar para el abordaje preventivo del contagio de coronavirus y la importancia del aislamiento social.

Jimena Nores, una de las guionistas, directoras y productoras del proyecto, manifestó a Télam que lo que se pretendía era “lograr un material que, desde la perspectiva de la niña y el niño, eduque y concientice sobre la importancia de la prevención y del aislamiento social” a partir de la pandemia del coronavirus.

En ese sentido, añadió que para los adultos hay mucho material audiovisual sobre la temática, al igual que de los adultos hacia los niños, pero no había un trabajo que estimule la interpretación propia de de la niñez.

Nores destacó que el video tuvo “muchas repercusiones” en los colegios, grupos de padres, en hospitales y en las redes sociales, y resaltó que el trabajo es “libre y gratuito”.

Asimismo, detalló que el nombre del personaje central, Valentín, surge de la experiencia de un trabajo de un video anterior sobre parasitosis intestinal, llamado ‘Valentín y los pequeños invasores’, en donde se destacó la actuación de un niño con nombre de semejanza fonética.

Por otra parte, adelantó que el grupo ya se encuentra trabajando en otro proyecto que aborda los estados emocionales de los niños en la cuarentena, al considerar que para ello “el aislamiento es una experiencia muy fuerte”, por la pérdida de vínculos con sus padres, con la escuela y los amigos, y que afrontar esas situaciones les resulta “muy complejo”.

Entre los participantes del proyecto figuran Gisella Hirschfeld, Ramiro Dantas, Rodrigo Nores, Sofía Angeletti, Lucas Rodríguez, Ariana Leaño, Javier Núñez, Graciela Britos, Julieta Sánchez, Paula Tecco, María Laura Nores y Mariana y Laura Dantas.

Fuente: https://www.diariodecuyo.com.ar/argentina/Un-corto-animado-educa-y-concientiza-a-ninos-sobre-la-prevencion-y-la-cuarentena-20200627-0105.html
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Los pediatras apuestan por un sistema de «burbujas socializantes» en la vuelta de los menores de 6 años a las aulas

Por: ABC

Se propone también un compromiso o acuerdo firmado por los padres de que el niño no irá a la escuela si tiene > 37,5ºC, fiebre, tos, diarrea u otras manifestaciones que sugieran enfermedad.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha actualizado sus recomendaciones para la reapertura de centros educativos de edad infantil (menos de 6 años) en la que se incluyen medidas específicas a considerar en relación con la vuelta a las aulas de los más pequeños. Esta actualización, que se redacta acorde a las nuevas evidencias científicas, así como a la evolución en nuestro medio de la pandemia y a la situación epidemiológica en el momento actual de la epidemia COVID-19 en nuestro país, pone el acento en la importancia de la socialización en la enseñanza en los más pequeños y en que también ellos puedan volver a su «nueva normalidad», lo que incluye la vuelta a las escuelas infantiles. Este documento complementa a la propuesta anteriormente elaborada por la AEP en el mes de mayo 2020, que incluía pautas para la vuelta al colegio en todos los niveles educativos.

La nueva sociedad en la que vivimos, con la incorporación muy temprana de las mujeres tras la maternidad al trabajo y los amplios horarios laborales, ha propiciado la necesidad de muchas familias de incorporar a los niños muy tempranamente a la Escuela Infantil. Por ello debe considerarse, como un entorno educativo prioritario que debe prevalecer al aspecto puramente de guardería o cuidado como se entendía clásicamente. Pero, además, la Escuela infantil, nos ofrece la oportunidad de detectar y compensar posibles carencias de las familias en relación con la estimulación de los aspectos del desarrollo del niño, así como otro tipo de necesidades de carácter nutricional, afectivas o sociales. «La edad comprendida entre los 0 y 6 años es extremadamente vulnerable y sensible a los cambios, además de ser una etapa fundamental para el desarrollo emocional, educativo y la implantación de hábitos de vida saludables. Muchas familias, por diversas circunstancias familiares, económicas, sociales o formativas, no pueden ofrecer a los pequeños los estímulos adecuados para este desarrollo», asegura la doctora María José Mellado, presidente de la AEP.

« La evidencia científica, más reciente, nos ha demostrado que los pequeños no son los “grandes contagiadores” como se pensaba al inicio de la pandemia y, como ya sabíamos, la COVID-19 representa en los niños alrededor de 1% de los casos globales y cursa en la inmensa mayoría de los casos de manera leve en la edad pediátrica. Otro aspecto determinante para esta nueva directriz, es el momento epidemiológico, en el que se propone la reapertura que es claramente favorable en cuanto a número de casos de nuevos diagnósticos», explica la doctora Mellado.

Desde la AEP se considera que las propuestas generales emitidas anteriormente se mantienen válidas, en los menores de 10 años. En este sentido, la AEP propone, que, si se mantiene en el aula la distancia entre alumnos al menos de entre 1,5 metros como recomienda la OMS, puede contemplarse la retirada durante la clase de las mascarillas, que en muchos casos serían desplazadas del lugar óptimo y manoseadas; perdiendo así su efecto preventivo y flexibilizar los horarios de entrada y de salida de forma que se permita una mejor distancia física entre alumnos y se eviten aglomeraciones en la puerta de la escuela.

Para las entradas y salidas, estancia en las aulas, y, sobre todo; para las pausas de recreo y de comidas, nos planteamos crear grupos fijos de compañeros de un número reducido de niños, una especie de «burbujas socializantes» con un mismo profesor que facilite el contacto mínimo con otros grupos. Estos grupos facilitarían también el aislamiento posterior y trazabilidad de la infección en caso de aparición de algún caso. La burbuja debe ser lo suficientemente pequeña para que puedan observarse una normas claras de comportamiento. Esta medida posiblemente sea más efectiva cuanto más se complemente con medidas de higiene. Es recomendable también la actualización del calendario vacunal antes de la reincorporación a las aulas.

No llevar al niño a la escuela con fiebre

Se propone un compromiso o acuerdo firmado por los padres de que el niño no irá a la escuela si tiene > 37,5ºC, fiebre, tos, diarrea u otras manifestaciones que sugieran enfermedad o que ha estado en contacto con algún familiar enfermo o personas posiblemente infectadas, en cuyo caso debe ser atendido por el pediatra para que valore el aislamiento. Es importante tener en cuenta que este grupo de edad es el que presenta una mayor frecuencia de procesos febriles, y una menor capacidad de comunicar sintomatología, por lo que el profesor debe estar atento a inicio de fiebre en la escuela y a cuadros compatibles con la enfermedad.

Para el personal que trabaja en la escuela debe seguirse el mismo protocolo de vigilancia de temperatura, síntomas y aislamiento si ha contactado con personas sospechosas de enfermedad, además de asegurar el uso de mascarillas y todas las medidas de prevención rigurosas entre el personal educativo. Debería habilitarse una zona de «aislamiento» por si la aparición de la fiebre ocurre una vez los niños o los profesores ya están en la escuela.

Otro aspecto clave es maximizar el tiempo en el exterior, al aire libre, dado que la transmisión del virus es claramente más frecuente en ambientes interiores o cerrados, y relativamente infrecuente en el exterior. Se recomienda, por tanto, que aquellos centros que dispongan de espacios al aire libre trasladen una parte o la totalidad de actividades docentes al exterior. En cuanto a la comida, lo ideal sería que cada grupo pudiera comer en la propia aula, minimizando así el contacto con otros niños y el de compartir superficies o material de comedor. Los comedores, si se utilizan, deberán ser muy rigurosos en cuanto a la higiene, uso individual de utensilios y mantener la distancia de seguridad (puesto que no se puede usar mascarilla comiendo). La alimentación debe ser sana, adecuada a la edad y con nutrientes de alto valor biológico. En los centros en los que sea jornada continua se podría recomendar que, en la medida de lo posible, coman en sus domicilios, al igual que en guarderías.

Se deberán articular protocolos para trabajar conjuntamente con los equipos de Pediatría de Atención Primaria y con los Servicios Sociales Comunitarios de referencia, para atender de forma integral y prioritaria a los niños con necesidades especiales y apoyar a sus familias. También habría que tener implantados canales de evaluación del funcionamiento adecuado del centro, la implantación en el inicio de tareas en casa mediante la tecnología digital (dibujos, letras etc.); así como valorar ayudas a las familias más vulnerables (maternidad reciente, monoparentales, extensos horarios laborales, cambios de horario en jornada de trabajo etc.) que precisen ayuda concreta en este periodo de reincorporación de los más pequeños a las escuelas infantiles.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-pediatras-apuestan-sistema-burbujas-socializantes-vuelta-menores-6-anos-aulas-202006161318_noticia.html

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Cómo enseñar a los niños menores de 6 años a mantener la distancia de seguridad

Por: Carlota Fominaya

Mónica Redondo, psicóloga en las escuelas infantiles Brains Nursery Schools, nos da los tips para transmitir a los más pequeños la importancia de mantener la distancia de seguridad.

El distanciamiento físico es una de las costumbres que tenemos que adquirir en nuestro día a día a la hora de relacionarnos. Para los más pequeños es una tarea difícil de comprender y de llevar a cabo, ya que su instinto hace que se acerquen y tengan contacto con sus amigos, familiares y algunos casos desconocidos.

Mónica Redondo, psicóloga en Brains Nursery Schools, afirma que los niños tienen que implementar en sus vidas esta nueva normalidad y aprender el distanciamiento social como una norma en los próximos meses. «Es importante que nuestros hijos vean el peligro cuando estén con otros niños, en el parque o en zonas comunes para que esta situación sea más llevadera y podamos normalizarla».

Aquí van una serie de tips que podemos aplicar:

¿Cómo es posible, si es que lo es, mantener la distancia social en niños tan pequeños?

Evidentemente no es algo fácil de conseguir con niños de corta edad, pero nuestro deber es buscar estrategias que minimicen todo lo posible la posibilidad de contagio, lo que supone adoptar otras medidas, además de procurar entre ellos el distanciamiento social.

En primer lugar, tenemos que diferenciar los dos ciclos de la etapa infantil. Para el primero, la etapa de 0 a 3 años, no servirán de mucho las explicaciones, aunque conviene siempre dárselas a pesar de la corta edad. En este caso, por tanto, unidas a la información verbal, deberán tomarse una serie de medidas que ayuden a facilitar el distanciamiento y la higiene: realización de actividades con menor número de niños y en momentos diferentes para no coincidir en el mismo espacio, utilización de cajas o bolsas individuales para materiales y juguetes de uso exclusivo de cada alumno, desinfección frecuente de las superficies y utensilios del aula y zonas comunes…etc.

Con los del segundo ciclo (etapa de 3-6 años) de razonamiento va en aumento, y por tanto entenderán mejor todas las explicaciones que les demos, y también porque a lo largo de estos meses habrán sido informados dentro del ámbito familiar acerca del motivo que les ha tenido a ellos y a todos confinados en casa. Asimismo, habrán ido interiorizando algunas de las medidas que han tenido que adoptar al volver a salir a la calle: uso de mascarillas, lavado frecuente de manos, distancia de seguridad…

¿Qué se les pueda decir sin asustarlos?

Para los más mayores lo mejor es explicarles los verdaderos motivos, utilizando palabras que puedan entender fácilmente. Se les debería decir que esto es algo temporal, que volveremos a poder jugar y relacionarnos como antes, y que, aunque resulte difícil cumplir con algunas de las normas, estas son ahora necesarias para proteger de este virus a los que se pueden poner más enfermos. Para que no vivan con miedo y asustados, debemos informarles de que precisamente los niños cuando pasan la enfermedad manifiestan síntomas muy leves, como la fiebre y la tos, que ya conocen y se combaten fácilmente con alguna medicina.

Los más pequeños, como he dicho antes, no son capaces de entender aún estos razonamientos, por lo que crear nuevos hábitos y rutinas sería la medida temporal más eficaz.

Es nuestro deber intentar que no se toquen, pero conseguirlo, parece muy complicado.

Pues ahí está la clave, en intentarlo al menos, porque la opción de que todos se queden en casa durante un tiempo prolongado traería consigo una serie de consecuencia negativas en diferentes aspectos del desarrollo evolutivo de los niños.

Intentémoslo, por tanto, pero mantengamos la calma, seamos pacientes con ellos, no les atosiguemos, y sobre todo, no les regañemos ni hagamos sentir culpables porque les cueste seguir esta norma. Las explicaciones tendrán que ser frecuentes, recordarles con afecto lo que deben hacer cuando lo incumplan, y procurar siempre ser adecuados modelos de comportamiento para ellos.

¿Esto podría tener repercusiones psicológicas a la larga?

En principio no ha pasado un tiempo excesivamente prolongado, ni la situación de la mayoría ha sido de de privación o ausencia de estimulación, por lo que no debemos hablar de repercusiones irreversibles. No obstante, habría que valorar la situación de algunos niños en donde la convivencia familiar no es la adecuada. En tal caso, privarles del contexto escolar tendría unas consecuencias más graves.

De todos modos, si la situación se prolonga demasiado en el tiempo, dichas consecuencias se extenderían en mayor o menor medida a todos, pues en los primeros seis años de vida se desarrollan las capacidades básicas, se asientan las bases de futuros aprendizajes y se establecen los primeros contactos sociales, entre otros aspectos destacables. Ya son muchas las familias que nos piden orientación al departamento psicopedagógico de nuestras escuelas porque están observando como sus hijos están sufriendo diferentes desórdenes de conducta, sueño, alimentación etc…

¿Cuánto tiempo puede estar un niño sin contacto con otro niño?

Esta no es una pregunta fácil de responder, ni creo que haya una respuesta exacta. Lo adecuado sería que un niño estuviera en contacto con otros desde edades tempranas. Al igual que es necesario que tengan relación con otros adultos, además de con sus padres, para no generar un apego excesivo que pudiera derivar en algunos casos en una dependencia patológica. El aislamiento social en convivencia con sus figuras de apego, cuando es por un tiempo corto, no generará consecuencias a largo plazo, sin embargo, medio año en la vida de un niño pequeño ya es un tiempo considerable, dados los avances e hitos evolutivos que son capaces de alcanzar.

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Pilar Mateo: Retomar la vida diaria tras la pandemia tomará tiempo, advierte científica

Por: La Crónica del Quindío. 

Pilar Mateo es una científica española, conocida por haber desarrollado una pintura resinosa que sirve para controlar la enfermedad de Chagas

El coronavirus «ha venido para quedarse en el planeta»; y hasta que no se consiga una vacuna para protegernos «el riesgo de contagio estará presente en cualquier momento de nuestra vida social» asegura la científica.

Será «muy difícil» retomar la vida diaria tal como era antes de la pandemia de coronavirus, pues se necesitará tiempo para recuperar la actividad normal, advierte la científica española Pilar Mateo, especialista en combatir el mal de Chagas y el dengue.

Esta científica aboga también por la creación de equipos de vigilancia multidisciplinares para prevenir nuevas crisis sanitarias como ésta.

«Será difícil salir de la cuarentena porque necesitaremos tiempo para ir recuperando nuestro nivel normal de actividad. Eso será una especie de cuarentena intelectual difícil de entender», asegura la investigadora y doctora en Química.

Cuando termine el confinamiento obligatorio de la población en los distintos países, se necesitará un «tiempo largo de adaptación».

Por ello, ir de compras, salir con amigos, asistir a espectáculos públicos, ir de vacaciones o celebrar fiestas tendrá que hacerse paulatinamente, explica.

«Hemos cambiado la filosofía del existencialismo occidental -somos en función de lo que hacemos- por la quietud del taoísmo chino -contemplar y pensar-«, explica Mateo.Un virus persistente

A su juicio, el coronavirus «ha venido para quedarse en el planeta»; y hasta que no se consiga una vacuna para protegernos «el riesgo de contagio estará presente en cualquier momento de nuestra vida social».

El nuevo coronavirus, precisa, lo que ha hecho es «colapsar» los sistemas sanitarios nacionales por su contagiosidad, y considera que los países occidentales deben darse cuenta de la importancia de algo que ella dice desde hace más de 20 años porque lo ha vivido de cerca: «la prevención y los equipos de vigilancia».

La científica explica que, durante el año, hay presentes en el planeta entre 4 y 5 virus, de los que tres son zoonosis, es decir, que se transmiten de los animales a los seres humanos, y cita el nuevo coronavirus entre ellos.

«Los veíamos siempre desde la distancia porque se producían en África, América o Asia», afirma. Y añade que, al sentirlo todo tan alejado, se ha comprobado la «falta de prevención» de los países occidentales: «Pensábamos que las cosas no nos iban a pasar nunca».

Fuente de la entrevista: https://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-retomar-la-vida-diaria-tras-la-pandemia-tomara-tiempo-advierte-cientifica-nota-138187

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