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Nicaragua: Mejorar la calidad docente, principal reto educativo este año

Nicaragua/10 de Febrero de 2018/El Nuevo Diario

Educación. 1.7 millones de estudiantes regresaron ayer a las aulas de los colegios públicos del país. Las autoridades educativas inauguraron el año lectivo 2018, ayer en Juigalpa, reconociendo que se debe mejorar en calidad docente, mejorar la enseñanza del inglés y de las nuevas tecnologías.

Fortalecer la capacidad de los docentes es una de las principales prioridades para mejorar la calidad de la educación este año en Nicaragua, afirmó ayer en Juigalpa, el asesor en temas de educación de la Presidencia, Salvador Vanegas, durante la inauguración del año escolar 2018.

Precisamente esa es una de las debilidades que señaló el Banco Mundial en el “Informe sobre el Desarrollo Mundial 2018: aprender para hacer realidad la promesa de la educación”, que fue presentado en Managua la semana pasada.

Según el Banco Mundial, docentes con limitada cualificación o desmotivados, capacidad limitada de los directores de escuelas, así como falta de insumos escolares (material didáctico) son las principales causas de la crisis del aprendizaje en países como Nicaragua.

Salvador Vanegas aseguró ayer que “este año uno de los temas principales va a ser seguir fortaleciendo y actualizando las capacidades de todos nuestros maestras y maestros”.

“En la medida que nuestros maestros y maestras crecen, se actualizan, van siguiendo los cambios, las nuevas prácticas pedagógicas, en esa medida también en nuestras aulas de clases aprendemos mejor y con más calidad”, comentó el asesor del presidente Daniel Ortega.

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Vanegas explicó que este año los profesores de las escuelas normales terminarán su maestría de formación docente impartida por las facultades de educación de las universidades del Consejo Nacional de Universidades (CNU).

“Vamos a trabajar para utilizar todas las potencialidades que nos da la tecnología, las redes sociales, las aulas digitales móviles, el Internet, la biblioteca, las enciclopedias en el mundo, el buen uso de la tecnología y también educarnos en los riesgos que tiene y cómo usarla bien para tener educación de calidad”, dijo el funcionario

Por su parte, el exministro de Educación, Miguel De Castilla, refiere que los desafíos en materia educativa siguen siendo los mismos. “En temas de matrícula hemos avanzado bastante, pero en preescolar debemos avanzar más. El prescolar es estratégico para la educación nacional, pero lo fundamental siempre será la calidad de la educación en todos los ámbitos”.

El obispo de la diócesis de Juigalpa, monseñor Sócrates René Sándigo, dijo ayer desde el Instituto Josefa Toledo de Aguerri,  que en el país “tenemos que estar pendientes de que la calidad académica cada vez sea mejor”.

“Tenemos que estar pendientes y hacer evaluaciones continuas para revisar la calidad académica, es una parte fundamental de la administración”, insistió el obispo.

Otras prioridades

El aprendizaje de la estructura del idioma inglés es otra de las prioridades del Ministerio de Educación para este año, según las autoridades.

“Una de las principales metas que el Gobierno ha venido destacando desde el cierre del ciclo escolar 2017 es la formación del inglés desde el primer grado de primaria”, aseguró Vanegas.

Agregó que se priorizará la implementación de las aulas digitales móviles, así como la promoción del deporte y la cultura para la educación integral, con el objetivo de formar a estudiantes nicaragüenses capaces de crecer en talento y valores.

Reforzamiento escolar

Salvador Vanegas manifestó días atrás, que también se pretende mejorar los resultados de aprendizaje y aprobación de los estudiantes de secundaria para el curso escolar 2018.

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“Para actuar coherentemente, con agilidad, y efectividad, para enfrentar el desafío que representa la evaluación de los indicadores al cierre del 2017, que refleja que 3 de cada 10 estudiantes han reprobado alguna materia de estudio y que eso los ha llevado a entrar a un proceso de reforzamiento y reparación”, expresó Vanegas citado en una nota de prensa publicada en el sitio web del Mined.

En Managua, María Ester Alguera, directora del Instituto Ramírez Goyena, afirmó que este año lectivo se caracteriza por la transformación curricular en algunas asignaturas de acuerdo con las orientaciones del Mined.

Por ejemplo, la clase llamada anteriormente convivencia y civismo será llamada creciendo en valores y tiene como objetivo formar integralmente a los jóvenes impulsándolos a desarrollar sus habilidades y destrezas.

Las autoridades de este centro educativo, que tiene una matrícula aproximada de 1,900 alumnos, se enfocarán en el reforzamiento escolar una vez a la semana para evitar que los estudiantes reprueben.

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 “Históricamente, nosotros hemos visto que las asignaturas donde ellos presentan mayor problema es matemática, lengua y literatura, física, química e inglés; (esta última) especialmente en séptimo grado”, señaló la directora.

Las autoridades del Mined esperan que aproximadamente 1,8 millones de estudiantes ingresen a clases en las 17 modalidades educativas a lo largo del año, entre ellas preescolar, primaria, secundaria, especial, técnica, superior y magisterial.

El año lectivo 2018 tendrá una pausa de dos semanas a mediados de año y se extenderá por los siguientes 10 meses.

Fuente: https://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/455011-mejorar-calidad-docente-principal-reto-educativo-e/

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Puerto Rico: Julia Keleher relata sus frustraciones en el Departamento de Educación

Un año, dos huracanes y muchas protestas después de asumir su crítico cargo, la funcionaria reflexiona sobre su controversial incumbencia en la agencia más importante del gobierno

«(El alumno) no tiene que creer lo que le quieren contar de cómo funciona el mundo», dijo la secretaria de Educación

Julia Keleher, la secretaria de Educación, estaba sola en su apartamento cuando el huracán Irma pasó cerca de Puerto Rico el pasado 6 de septiembre, azotando el noreste de la isla.

El apartamento, en el piso 23 de en la frontera entre Santurce y el Condado, le ofrecía a Keleher una vista privilegiada del fenómeno. Su única compañía en esas horas fue, según dijo, “una mesa, una cama y una bicicleta”.

“Estaba aterrorizada”, cuenta la secretaria, que ese día vio por primera vez un huracán, esa realidad brutalmente cotidiana de la vida en el Caribe.

Su encuentro con Irma (y dos semanas después con María, que la secretaria pasó en un hotel) puede entenderse también como una metáfora del brutal encuentro que Keleher ha tenido con la realidad puertorriqueña en la forma del Departamento de Educación, la más grande y caótica de todas las agencias públicas.

La agencia tiene 1,110 planteles, un presupuesto de $2,628,835,000 y 50,980 empleados. Sus estudiantes obtienen muy pobres resultados en las pruebas de desempeño. El magisterio denuncia continuamente falta de materiales y de dirección. Llueven las quejas de que en tal o cual escuela falta un maestro o maestra de tal o cual materia.

Las comunidades protestan quejándose de la infraestructura de las escuelas. La clase media o hasta media baja (de la alta, ni se diga) hace lo indecible por tener a sus hijos en escuelas privadas, aunque sean de dudosa calidad.

Este es el huracán que Keleher, de 43 años, hija única criada en un barrio obrero del norte de Filadelfia, está enfrentando desde que se mudó a Puerto Rico en enero de 2017 para dirigir Educación. Había asesorado a la agencia desde 2007, pero nunca le había visto los intestinos al monstruo desde adentro, como ahora.

Ha enfrentado la suspicacia de los muchos que creen que, por no ser puertorriqueña, no debería tener a su cargo una misión tan importante para el país. Ha sido duramente criticada por su alto salario, de $250,000, más del doble de lo que por ley corresponde al titular de Educación.

Ordenó cerrar más de 200 escuelas y anunció la clausura de otras 300 el próximo año, ante las drásticas bajas en matrícula que ha enfrentado el sistema por la inmensa ola de emigración. Se le ha responsabilizado por el lento ritmo de reapertura de planteles tras María.

La han lastimado las críticas, reconoce. Ha sido muy dura con sus compañeros de trabajo, también. La asombró la politización de la agencia, no lo niega. Ha habido choques con una cultura que no conocía del todo, admite.

Pero, más allá deeso, ¿quién es Julia Keleher? ¿Qué quiere hacer con la educación pública, ese instrumento vital, y tan mal usado hasta ahora, para el avance de cualquier sociedad? ¿Se la está tragando la bestia de mil cabezas que es el Departamento de Educación? ¿Entiende a Puerto Rico? ¿La entiende Puerto Rico a ella?

De esto y de más, a ratos combativa, reflexiva, exultante o emocionada, habló en una entrevista para la que no puso condiciones y a la que acudió sin ayudantes.

—Bueno, hemos trabajado en lo académico, pero no ha sido tanto el discurso público. En 2007, Puerto Rico estableció nuevos estándares, que fue un requisito del gobierno federal, porque tenían un acuerdo de cumplimiento. Eso se actualizó en 2013, 2014. La prueba es bien costosa y no es fácil salirse de los estándares porque trastoca mucha cosa. La pasada administración desarrolló muchas herramientas y trató de utilizar el modelo de “understanding by design”. Lo que pasa es que trataron de hacerlo tan al detalle, que los maestros se sentían sofocados. Yo, al llegar, reconociendo eso, traté de liberar un poco al aspecto administrativo y comprarle recursos para el salón, porque lo que falta son los recursos. El otro aspecto tiene que ver mucho con la infraestructura de tecnología, que también llevo un año trabajando, porque en los demás sistemas los niños tienen acceso a la tecnología y eso permite que aprendan y se expongan a otras maneras de explorar el mundo. Compramos una plataforma digital. Lo teníamos todo planchado, pero vino María.

Uno va a una escuela privada y hay una filosofía bien clara del tipo de educación que ofrece cada una, con qué propósito, a qué dan énfasis. No se escucha eso del sistema público.

—Yo no suelo redactar cartas circulares, que en los pasados años lo han hecho, porque no he visto cómo eso se operacionaliza dentro del salón de clases. Es bonito decirlo, pero si no se puede ejecutar, no vale nada que lo hayas dicho. Yo creo que, a través de aprendizaje basado en proyectos, lo que debemos buscar es un estudiante que tiene conocimiento, que ha sido expuesto a algunos hechos y a datos e información, pero que tiene una capacidad crítica de consumir, de discernir, de interpretar, de pensar por sí mismo y estar en una posición en que no tiene que creer lo que le quieren contar del mundo.

¿Esa visión se conoce en el Departamento, a nivel de directores, maestros, etc.?

—Cuando la gente tiene tantas cosas que le afectan el diario y yo les hablo de algo que es intangible, no sé si es el momento. Ellos necesitan que alguien entienda dónde están, que les resuelva lo inmediato y quele ayude poco a poco a ver cómo pueden realizar este tipo de enseñanza. En la escuela, nosotros tenemos todo en filas y en columnas. Y los nenes aquí y la maestra allá. Un proceso de enseñanza no debería ser así. La maestra es una facilitadora.

Si la entiendo bien, ¿hay una filosofía educativa, pero no se ha podido “operacionalizar”, como dice usted?

—Estamos en eso. El cambio no debe ser muy complicado. Es un currículo “ivy league”, el que se usa en Baldwin. Tú haces, tú aplicas lo que tú sabes hacer. Todo esto está vinculado. El mensaje está. Todo el mundo lo sabe y he sido efectiva en comunicarlo. Vete a una carta circular de 30 páginas, que alguien lo lee y no entiende lo que quiere que hagas.

Educación ha tenido fama por mucho tiempo de ser muy difícil de mover. A veces se le ha visto a usted públicamente hasta frustrada con eso. Cuénteme de esa experiencia de tratar de mover ese transatlántico.

—Creo que he madurado bastante durante el primer año. Sigo con la misma frustración, pero quizás he podido expresarlo un poquito mejor. Lo que yo trato es que la gente vea que debe haber un sentido de urgencia, porque cada día que pasa, de cada cosa que hagamos, depende la vida de 319,000 jóvenes. Yo convoqué a todos los que trabajan en recursos humanos. Les dije: “Yo sé que ustedes quieren hacer su trabajo y ha sido difícil en estas últimas dos décadas, porque los sistemas no funcionan. Pero les quiero dar una oportunidad de que se pongan creativos y me ayuden a rediseñar ese proceso”. ¿Sabes lo que a mí me mata? Es que los papás me llaman, y de verdad que a mí me pesa, para decirme que el hijo no tiene maestro de inglés en todo el año. Yo me siento responsable de eso. Estoy tratando de presentarlo de esa manera. Les dije: “¿Ustedes quieren ser responsables de que eso pase? Porque lo que tú haces o no haces tiene tal implicación”.

¿Usted cree que la están entendiendo? Es que han visto tantos cambios que la actitud muchas veces es “en cuatro años vienen otro con otro cambio”.

—Puede ser. Pero yo trato de ser honesta y consistente. Hablé con mucho respeto. Se me podrá juzgar después de mucho tiempo. Pero yo creo que va a ser distinto porque yo no vengo con otro propósito que no sea mejorar lo que hay. La gente me cree o no me cree. Tengo un programa para preparar superintendentes. La primera vez que lo tiré solicitaron 400. Seleccioné a 30 de los dos partidos.

¿Por qué aclara que son de los dos partidos? ¿Fue por un sistema de cuota?

—No. Lo que pasa es que la gente tenía la expectativa de que iba ser políticamente orientado para darle acceso a un solo grupo.

—Enviaron fotos con gente identificándolos. La gente entre sí.

¿Había revuelo porque se hizo un programa especial y había, en este caso que es un gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP), gente del Partido Popular Democrático (PPD)?

—Causó curiosidad, vamos a ponerlo así. Estoy dando acceso, estoy capacitando a todo el mundo, estoy creando un nuevo vocabulario, dando espacio para que colaboren, creando un ambiente que reconoce lo que es el mérito.

Usted no es de aquí, por lo tanto, puede entenderse que no es de un partido ni de otro y quizás no sabe quién es de qué partido. Cuando llega, imagino que lo primero que le dijeron fue: “Este de un partido y este de otro”.

—Sí, y hay gente del mismo partido que no me respondía.

¿Cómo usted manejaba, por ejemplo, si usted veía par de resumés y quería nombrar a un director de tal o cual programa y alguien le decía: “No, ese es de otro partido”? ¿Le pasó eso?

—Todas las personas de confianza ya habían sido nombradas cuando yo llegué. Me dijeron: “Aquí tienes tu agencia y tu equipo”. Yo no conocía a nadie aquí.

¿Quién nombró ese equipo?

—Bueno, de la manera en que se hace en todas las agencias.

¿El comité del partido?

—(Asintiendo) Son puestos de confianza. Y he ido poco a poco cambiando personas.

¿No la llamaron el alcalde, el legislador?

—Eso pasó en un principio.

¿El gobernador?

—No.

“Secretaria, me sacó a este que me ayudó mucho en la campaña, ¿qué pasó?” ¿Hubo ese tipo de dinámica?

—Eso fue lo que se habló, pero nadie me dijo nada a mí. Sí hubo como que: “Ay este, el otro”. Yo no sé. Yo estoy buscando al que puede. Y voy a seleccionar al que puede. Si este no puede, no puede estar. Claro está, no puedo botar a todo el mundo, porque no tengo un banco de talento ahí esperando para escoger. Pero poco a poco, con respeto, dándole la oportunidad. El que no demuestre que no puede, no puede quedarse con el trabajo y punto.

Usted llega, tiene todo su equipo nombrado, se entera de que es gente de la confianza del partido. ¿Eso se lo hacen saber o lo descubre en el camino?

—Lo descubrí en el camino, porque hay cosas que yo hice, que metí la pata y me tropecé con una bomba, sin saber.

Quería volver un momento a cuando dice que siente mucha frustración. ¿Qué es lo que mayormente le causa frustración?

—La gente no tenía un sentido de urgencia y no le importaba qué no lográbamos, qué no hacíamos, qué no terminábamos.

¿Alguna vez se dijo: ‘Wao, esto no hay manera de arreglarlo”?

—(Piensa unos segundos) Han sido momentos en los que yo me doy cuenta de lo alta que es la montaña. Es tan cuesta arriba. Pero estamos hablando de dos o tres momentos en que dije “wao”. Pero, por otro lado, no creo que eso tiene mucho que ver conmigo. Yo soy un instrumento que llegó, que pasó por cosas que tampoco fueron mi diseño, que tengo algo que aportar.

¿Ha habido algo, digamos, de “shock” cultural el ver usted cómo es que muchas cosas ocurren en Puerto Rico y la manera en que usted cree que debe ser?

—Sí, ha habido un choque en términos de la cultura, porque trabajar aquí no es lo mismo que vivir aquí. Cuando uno deja todo y viene y la recepción es un poco fuerte y te critican y no entienden… es como que estoy aquí tratando de ayudar, encuentran tantas cosas que no le gustan de mí, de quién soy, y vine aquí con las mejores intenciones. Fue fuerte.

Se le aguaron los ojos. ¿Se emociona con este tema?

—Sí.

¿Usted cree hay gente que la critica por ser estadounidense?

—No sé. Siempre es lo mismo con la gente que viene de afuera. Siempre trabajé en comunidades pobres. Usualmente esas son las comunidades de los hispanos y los afroamericanos. Yo sé lo que es estar al margen. Pero siempre he tenido compasión con los que me han tratado así para que no me afecte tanto.

¿Pero le ha pasado?

—Lo puedo entender como un fenómeno de que eso es lo que la gente hace cuando uno es distinto. Una cosa que es difícil para mí entender es por qué la gente me protesta. No entiendo que se manifiesten en vez de usar los canales para buscar una reunión. La otra cosa es que nadie se manifiesta por la calidad de la enseñanza. Nadie me reclama los resultados del sistema. Han protestado porque yo declaro unas vacantes, pero, ok, si se me han ido 25,000 estudiantes, ¿la matemática te dice que voy a necesitar la misma cantidad de maestros? ¡No! Reclaman eso en vez de reclamar que tenemos un nivel de proficiencia en matemáticas de 10% en el octavo grado o por las condiciones de los planteles.

Muchas veces las escuelas, sobre todo en comunidades pequeñas, más que una simple escuela, son el centro de la comunidad, tienen un valor que va más allá de si hay 50 o 300 niños. ¿Usted no comprende cuando alguien protesta que cierren una escuela solamente por criterios económicos?

—Lo puedo entender. La gente no sabe que el gasto del Departamento es $7,500 por estudiante. Pero yo hice un análisis de la distribución de fondos, según el presupuesto de cada una de las 1,296 escuelas que había en ese momento. Más de 850 escuelas reciben $2,000 a $4,000 por estudiante. ¿Por qué hay esa inequidad? Porque se permite la organización escolar, que dice que “yo soy director, tengo 54 niños y voy a tener seis maestros”, cuando una escuela al lado tiene 200 estudiantes, pero le falta un maestro de inglés. Hay que poner reglas en la distribución, administración y fiscalización de esos fondos públicos que les permiten a los niños una educación para su futuro. Hay que tomar eso bien en serio.

La escuché en otra entrevista decir que sus planes con la agencia van a dar resultado en 10 años. Eso quiere decir que el niño que está empezando ahora va a pasar casi toda la escuela y no va a ver el resultado de algún cambio. ¿No le parece que pide demasiada paciencia?

—Lo puse como 10 años un poco para manejar las expectativas. Cuando uno ve el cambio desde 2007 hasta hoy en Miami, ha pasado una década y tiene un sistema que funciona. Pero también hay que buscar victorias rápidas que son las estrategias de proveer currículo con instrucciones más directas. También tenemos un plan para llevar el nivel de proficiencia a 70% en cinco años. Pero sí, requiere mucho tiempo, porque sería una mentira decir que lo puedo hacer en poco tiempo.

¿No cree que a lo mejor hay gente aguantando la respiración porque sabe que en cuatro años máximo Julia se va?

—Puede ser… quizás.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/juliakeleherrelatasusfrustracioneseneldepartamentodeeducacion-2395680/

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Yayo Herrero: “Debemos reconocer la dependencia que tenemos de la naturaleza”

08 de febrero de 2018 / Fuente: http://blog.tiching.com/

Yayo Herrero

¿Qué cuatro puntos clave cree que debería recoger un proyecto educativo para tratar los diferentes retos que vivimos en la actualidad?
En primer lugar, todo lo que tenga que ver con reconocer la dependencia que tenemos de la naturaleza. Esto significa asumir que la naturaleza tiene límites físicos, que el crecimiento, mientras se base en estos bienes físicos, es imposible. En segundo lugar, reconocernos parte de esa naturaleza, y que por tanto su mantenimiento y conservación es clave para la propia existencia humana.

Nos quedan dos…
En tercer lugar, que estos retos hay que resolverlos con criterios de igualdad, es decir, que no puede resolverse sólo para las clases elitizadas. Por último, tener claro que, además de ser seres ecodependientes, somos seres profundamente interdependientes. El cuidado de las personas, de los cuerpos, el cuidado de las personas vulnerables, es un rasgo de la vida y no es un trabajo que deba ser llevado a cabo solamente por mujeres, sino que debe ser compartido.

En FUHEM habéis editado vuestra propia propuesta. A grandes rasgos, ¿en qué consiste este proyecto educativo?
Nuestro proyecto parte de la base de una consideración de la educación sobre todo en la condición de inclusividad. Una educación en la que quepan todas las personas y que su eje central sea, precisamente, la justicia y la inclusividad. También estaba basado en el pensamiento crítico, es decir, educar personas que sean capaces de entender los problemas de nuestro tiempo y sean capaces de actuar con compromiso. La vuelta de tuerca que le hemos dado es colocar la dimensión ecosocial en el centro del proyecto.

¿Y cuál es el resultado?
Hemos elaborado unos ejes centrales y luego lo hemos cruzado con el decreto oficial que establece las enseñanzas mínimas. Para todas las asignaturas y todas las etapas hemos incluido, eliminado, matizado o incorporado aquello que creemos que nos falta en el currículum estándar para formar personas que afronten los retos de la humanidad con compromiso y justicia.

En sus conferencias habla a menudo de cómo abordar el capitalismo. ¿Cree que el capitalismo se refleja de forma evidente en nuestro sistema educativo?
En 2007 participé en un trabajo que llevó a cabo Ecologistas en Acción: El currículum oculto antiecológico en los libros de texto. Lo que hicimos fue revisar libros de texto de todas las asignaturas y lo que confirmamos es que el capitalismo (no solo en la forma de producir y consumir, sino en la propia antropología, el tipo de forma de ser persona) estaba profundamente inoculado en lo que los chicos y chicas estudian en la escuela. El optimismo tecnológico, los mercados como solución a los problemas que ellos mismos crean, la ausencia de cualquier alternativa económica que no pasara por la empresa convencional… El crecimiento económico es condición sine qua non para el bienestar, mientras que se habla poco de las desigualdades y de sus causas estructurales. Nos pareció que en casi todas las asignaturas había una verdadera inyección de neoliberalismo en vena.

Y en cuanto a los roles de género, ¿el sistema actual también los perpetúa?
Aunque ahora mismo hay muchas iniciativas dentro de la escuela llevadas a cabo por profesores y profesoras que trabajan contra estos estereotipos, de forma mayoritaria la oficialidad o el planteamiento hegemónico aún los perpetúa. Es escandaloso ver la ausencia y el poco afán que hay de la recuperación de las genealogías de las mujeres en todos los ámbitos de conocimiento. Pero ya no es que no haya mujeres en todas las disciplinas del conocimiento, sino que tampoco están presentes las tareas cotidianas de cuidado. Son sistemáticamente invisibilizadas, tanto las tareas como las personas que las hacen, lo que hace que no se cuestione su reparto, ni se exija una corresponsabilidad en el cuidado de las personas.

¿Cómo podemos trabajar las contradicciones que se generan en las aulas en este sentido?
Es un planteamiento totalmente incoherente. Por un lado tratamos de educar chicos y chicas en la corresponsabilidad, la tolerancia, el respeto, la colaboración… pero por otro, lo que ven fuera es que la sociedad termina premiando a quién se comporta de forma egoísta, individualista. Igual en el terreno familiar: en casa se educa en la justicia materna del reparto de bienes y tareas dentro del hogar, pero luego lo que se privilegia en la calle es lo contrario.

¿Entonces…?
Es muy difícil encapsular la igualdad en la escuela si todo lo que la rodea va en linea completamente contraria. Sin embargo, no somos conscientes del enorme valor que tiene la acción de un profesor o una profesora en determinados escenarios sobre las personas que educamos. En acciones puntuales, hacemos abrir lo ojos a los alumnos, les damos una mirada distinta. Aunque a veces nos resulte imperceptible, esto puede convertirse en heroico en un entorno de disputa de hegemonía cultural.

Vivimos en un mundo cada vez más urbano. ¿Es posible que la escuela se reencuentre con la naturaleza?
Es complicado. Una amiga profesora les propuso a sus alumnos apuntar durante un día todo lo que habían pisado. El resultado: asfalto, baldosa, terrazo, asfalto, mármol, madera, asfalto. Todo el día habían pisado cosas fabricadas por el ser humano y en ningún momento habían pisado tierra. En un contexto así, ser consciente de la ecodependencia es difícil, pero incluso en el entorno humano hay muchos elementos de vida.

¿Puede poner algún ejemplo?
Si vas a un parque, te das cuenta que en el propio margen urbano hay una enorme biodiversidad. En una ciudad como Madrid, donde ni mirábamos al río Manzanares porque lo considerábamos una tubería más, cuando corre un poco de repente vuelve a brotar las plantas, hay aves… La vida se despliega muy fácilmente. ¡Nosotros somos vida!

¿Qué recomendaría para acercarse a esta vida?
Yo creo que casi es preferible que busquemos y encontremos la vida que brota en la ciudad a ir a una granja-escuela, que es un espacio domesticado donde hay cuatro animales casi museificados. Hay mucha vida en la ciudad que te permite conectar con lo que somos y conocernos como especie.

¿Qué propondría a los profesores que quieran fomentar este reencuentro?
Lo primero es que se reencuentren ellos mismos. Decía María Zambrano que a ella le preocupaba mucho el exilio interior. En una cultura que ha aprendido a mirar la naturaleza desde la exterioridad, desde la superioridad y desde la instrumentalidad, nuestros propios cuerpos son mirados de esa manera. El reencuentro con nosotros mismos, el comprendernos hijos e hijas de la fotosíntesis y de la polinización es importante. La necesidad de respirar un aire que no nos envenene, que no nos de picor de ojos, es un reencuentro estimulante y feliz.

¿Y en segundo lugar?
El segundo consejo es hacerlo con otros y otras. Hay que recuperar lo colectivo y la cooperación como rasgo inherente humano. El tercer consejo pasa por hacer un ejercicio por reconectar con la dignidad de la profesión y de la tarea docente.

¿Los profesores se quieren poco?
En este tiempo de recortes, a veces no acabamos de ser conscientes de la importancia que tiene acompañar a una persona que se está formando, enseñarle lo que es importante para sobrevivir. Hay profesiones que son dignas por su mero propósito y la de docente es una de ellas. Hay que fortalecer esta autoestima, la de las personas que enseñan y que acompañan en los procesos.

Bajo el paraguas de la innovación educativa cada vez hay más materiales propuestos y recomendados. ¿Qué consecuencias puede tener esto?
Malas en cualquier caso. Parte de lo que se está llamando innovación es una excusa de las grandes empresas para introducirse en el marco de la escuela. La economía, en su faceta de producción de bienes y recursos, está en una fase de estancamiento: no crece o crece de forma limitada. Lo que hace el neoliberalismo es entrar a saco en mercados donde antes no entraba: sanidad, educación, dependencia, etc. Estos espacios pueden abrir una oportunidad de crecimiento de estos interesados, y la escuela es un espacio clarísimo que pretende ser mercantilizado.

Pero, ¿hay alternativas?
En este momento en el que la mentira se llama postverdad, tenemos que pensar en que hay que disputar todos los espacios. La innovación que nos vale es aquella que conduzca a formar personas críticas, capaces de cooperar, elegir y comprometerse ante los retos reales que tenemos. Desde mi punto de vista, estos retos no es hacer crecer cuentas de resultados de empresas, sino hacer que la mayoría de personas puedan vivir vidas que merezcan la pena vivirse en un planeta que tiene límites físicos.

¿Cómo cree que podemos fomentar el espíritu crítico de los niños y las niñas?
Creemos que formular preguntas es un método bastante adecuado. Hay un trabajo que se hizo entre Ecologistas en Acción y la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica que se llama 99 preguntas y 99 experiencias, que propone hacer preguntas y que sean los alumnos los que tengan que responder.

¿Nos puede hacer un adelanto?
Puedes, por ejemplo, pedir a los niños y niñas que hagan una comparativa sobre la esperanza de vida en diferentes barrios de Madrid, e investigar sus diferencias. No estás ofreciendo respuestas, pero obligas a dirigir la mirada a una problemática para que ellos saquen sus propias conclusiones a partir de la información que recaban. O, si en lugar de hablar del crecimiento económico, les preguntas cuánta energía cuesta generar la energía. O que investiguen la historia de los bosques, para que vayan aprendiendo y entendiendo cómo ha evolucionado. Adquirirán herramientas para posicionarse y tener su propia opinión.

Interesante…
No queremos que de la educación salgan personas uniformes que quieran y deseen las mismas cosas, pero sí que hayan tenido la oportunidad para preguntarse sobre los problemas que les va a tocar afrontar. Los chicos y chicas deben tener conciencia del mundo en el que les va a tocar vivir y tener la oportunidad de transformarlo. No hacerlo es hipotecar la vida de nuestros hijos al servicio de intereses que no ponen su vida en el centro.

Fuente entrevista: http://blog.tiching.com/yayo-herrero-debemos-reconocer-la-dependencia-tenemos-la-naturaleza/

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Las emociones y la escuela

Por: Xavier Besalú

La educación de las emociones no puede consistir simplemente en identificarlas, nombrarlas o relacionarlas con una imagen predeterminada o un color. Para esa empresa no valía la pena tanto estruendo.

Nosotros, los humanos, siempre hemos sabido de nuestras emociones, de nuestros afectos, sentimientos e intuiciones. Conocemos sus nombres y podemos identificar sin demasiados problemas sus rasgos más característicos porque las hemos experimentado en propia piel, porque las hemos sufrido o disfrutado, porque las hemos usado –consciente o inconscientemente– para tomar decisiones, tanto las más trascendentes como las más irrelevantes, y porque forman parte indivisible de nuestras vidas, como los sentidos o el mismo lenguaje. Por ello, cuando Gardner o Goleman pusieron de relieve la importancia de conocer y dar nombre a nuestras emociones, no nos extrañamos lo más mínimo de su apuesta por dar visibilidad y reconocimiento a algo tan presente y cotidiano en nuestro quehacer diario.

Por las razones que sean, hoy en los centros educativos la educación emocional se ha convertido en un emblema, en una prioridad; para algunos incluso en un atributo de identidad, que daría a entender a las familias su puesta al día y su vocación innovadora. Y para cierto sector del profesorado en una preocupación curricular primera, que dejaría en un segundo plano tanto los saberes propiamente dichos como la dimensión ética y estética de la educación y el resto de habilidades y competencias a adquirir.

Pero, ¿se pueden educar las emociones? ¿O más bien se trataría de garantizar y promover su expresión libre y contextualizada, su gestión razonable, su control responsable, atento al impacto que puede causar en el propio protagonista y respetuoso para con los demás, su experimentación acompañada y orientada por los adultos, para no dar rienda suelta a ese caballo desbocado y salvaje en que podría convertirse sin estas salvaguardas? En cualquier caso, la educación de las emociones no puede consistir simplemente en identificarlas, nombrarlas o relacionarlas con una imagen predeterminada o un color. Para esa empresa no valía la pena tanto estruendo.

Hoy sabemos a ciencia cierta que las emociones siempre han estado ahí, siempre han formado parte de nuestro ser personal y social, que forman una unidad indisociable con el mundo racional, que nunca han sido dos hemisferios opuestos y enfrentados por llevarse el gato al agua. Todas nuestras decisiones, pensamientos y actitudes están impregnadas de intereses, pasiones, intuiciones y afectos. Nuestra mente no es una máquina fría y calculadora, sino un artefacto profundamente sensible y, en definitiva, condicionado pero libre. No hay más que echar una ojeada a nuestras propias vidas para comprobar cómo están repletas de actuaciones e inhibiciones, algunas exitosas y otras fracasadas, que buscaban por encima de todo la felicidad, evitar el sufrimiento, el mal menor cuando todas las opciones conllevaban consecuencias indeseables, sobrevivir cuando nos hemos sentido abrumados…

Es cierto que venimos de una educación (la nacionalcatólica, pero también la cientifista) que consideraba que los deseos, las emociones, las intuiciones, la imaginación… deberían ser debidamente ocultadas y reprimidas, porque eran vistas como obstáculos que evitar para llegar a ser personas formadas, inteligentes, plenamente conscientes y moralmente íntegras. Pero la profunda crisis del proyecto moderno ha puesto al descubierto la falacia de este supuesto, que no solo dejaba al margen de la escuela las emociones, sino también los cuerpos. Pero de ahí a entronizar lo emotivo como una alternativa progresista e innovadora frente a lo racional va un verdadero abismo.

Y es en esta órbita que puede tener sentido relacionar este auge de lo emocional con la hegemonía teórica y práctica del neoliberalismo que nos corroe, que pone el acento en lo individual (frente a lo colectivo), en lo afectivo (frente a lo político o lo emancipatorio), en la convivencia amable (frente a la conflictividad y la exclusión), en la flexibilidad personal y en la capacidad de adaptación a los nuevos tiempos y condiciones de vida (frente a la historia, a la crítica y a la autonomía personal).

No es de extrañar que muchas de las empresas que cotizan en bolsa estén impulsando directa o indirectamente proyectos de educación o gestión de las emociones, o que vehiculen sin rubor mensajes propagandísticos destinados a tocar la fibra de los afectos, mientras con frialdad inhumana toman decisiones que deterioran gravemente la vida y la salud de miles de personas. Que los mismos culpables de ese deterioro nos propongan el antídoto adecuado para sobrellevar las propias penas –lo emocional como paliativo, la gestión de las propias emociones– raya casi la vileza.

Ante ello se difuminan la lucha contra las desigualdades y contra el enriquecimiento corrupto e ilícito, se emborronan las causas estructurales y reales de la situación de angustia o postración que viven las víctimas para poner el foco justamente en las propias víctimas. Tomadas individualmente, por supuesto.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/02/08/las-emociones-la-escuela/

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BID presta a Honduras $60 millones para mejorar educación de jóvenes

Centro América/Honduras/07 Febrero 2018/Fuente: El economista

El Gobierno de Honduras y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) suscribieron hoy un préstamo por 60 millones de dólares para financiar un programa orientado a mejorar la calidad educativa y dotar a los jóvenes de las habilidades que demanda el mercado laboral.

Los recursos contribuirán a desarrollar el programa «Mejora de la Calidad Educativa para el Desarrollo de Habilidades para el Empleo: Proyecto Joven».

«Este es un gran paso y esta es la ruta que hemos estado buscando transitar. Ahora que tenemos un nuevo liderazgo en nuestro Ministerio (de Educación) quisiera que estén a cargo de este proyecto», subrayó el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, tras la firma.

El crédito fue suscrito por la ministra hondureña de Finanzas, Rocío Tábora, y la representante del BID en Tegucigalpa, Mirna Liévano. Hernández firmó como «testigo de honor».

A la ceremonia, que se celebró en la Casa Presidencial, también asistieron el ministro de Educación, Marcial Solis, y el director ejecutivo del programa Honduras 20/20, Peter Fleming.

Hernández agradeció al BID por la confianza que ese organismo ha depositado en su Administración, y destacó que los avances en su Gobierno se debe a que «hemos puesto la casa en orden».

Sin precisar cifras, enfatizó que es el momento idóneo para impulsar la educación en la zona rural, pues es una de las regiones que más crece en el país centroamericano.

El gobernante indicó que su país cuenta con al menos cinco escuelas que fueron construidas entre las décadas 50 y 60, las cuales «necesitamos reconvertirlas (e) innovarlas para que la gente del sector rural tenga la oportunidad de llegar a esos centros y poder recibir la educación que les permita insertarse».

Dijo estar «muy ansioso» por ver la remodelación de esos cinco centros educativos, y pidió a las autoridades educativas de su país «agilizar» los diferentes programas de educación.

El convenio tiene tres componentes: cobertura de servicios hasta el noveno grado en la zona rural del occidente del país; mejorar la calidad y pertinencia de los servicios educativos; y la modernización de la gestión administrativa y pedagogía de la Secretaría de Educación, según un comunicado de la Casa Presidencial.

La representante del Banco Interamericano en Honduras manifestó que para ese organismo es «de mucha satisfacción colaborar y mejorar los conocimientos de los jóvenes» en el país centroamericano.

Señaló que con este crédito se busca «mejorar las habilidades para el trabajo y para la vida de todos los jóvenes hondureños a través de la educación, especialmente en el tercer ciclo».

Dijo además que es de «mucha satisfacción» colaborar en Honduras en «proyectos educativos y mejorar los conocimientos de los jóvenes para la vida».

Por su parte, la ministra de Finanzas señaló que el proyecto está «centrado en los jóvenes» y que el programa estará vinculado al programa Honduras 20/20, con el que el Gobierno espera crear al menos 600.000 empleos.

Añadió que los primeros 24 millones de dólares del préstamo tienen una tasa de interés de 0,25 por ciento, un plazo de 40 años y «condiciones favorables».

Los restantes 36 millones de dólares tienen un plazo de 25 años y una tasa de interés del 2,33 por ciento, precisó la funcionaria hondureña, quien afirmó que el crédito tiene «el 50 por ciento de nivel de concesionalidad».

Honduras tiene una tasa de cobertura del 94 por ciento en educación primaria, un 45 por ciento en el tercer ciclo de educación básica y el 26 por ciento en la media, según cifras de la Secretaría de Educación.

Fuente: http://www.eleconomista.net/2018/02/02/bid-presta-a-honduras-60-millones-para-mejorar-educacion-de-jovenes

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Despertar sensibilidades para lo musical, conciencias para lo social

Por: Saray Marqués

La Fundación Acción Social por la Música replica desde hace cinco años en Madrid y Zaragoza el sistema ideado en Venezuela en 1975 por José Antonio Abreu, que con sus orquestas y coros infantiles y juveniles ha contribuido a transformar las esferas personales, familiares y comunitarias de los sectores más vulnerables.

Son las 15.30 pasadas en el IES Jaime Vera de un viernes cualquiera. El director, Dimas Rodríguez, cruza el semáforo frente a la puerta del centro, enfilando hacia su fin de semana. Dentro, es el turno de las mujeres de la limpieza. Por los pasillos, donde hubo revuelo reina el silencio, hasta que resuena: “¡Los chelos, al gimnasio! ¡El resto, arriba!” y, poco después, empiezan a escucharse los primeros acordes de violines primeros y segundos, violas, violonchelos y contrabajos en las instalaciones de este instituto inaugurado en 1933 en el barrio madrileño de Tetuán.

Desde las 16.00 hasta las 20.00, con parada a las 17.00 para merendar, el instituto será escenario de los ensayos de la fundación Acción Social por la Música, primero de la orquesta de paz de los más pequeños, entre los seis y los 12 años, hasta las 18.30, y luego de la camerata de los más mayores, los que se pueden ir a casa solos, que tocan un repertorio más avanzado.

La fundación desarrolla su labor en distintos colegios del distrito (Pío XII, San Antonio, Jaime Vera) a lo largo de la semana y el viernes se reúnen todos en este instituto, en lo que se denomina núcleo Tetuán (abierto a todos los niños del barrio interesados en la iniciación musical desde los seis años y a todos los que se animen a integrar el ensemble de percusión, desde los ocho). En total, unos 300 niños y niñas componen en este curso las tres orquestas y los dos coros de paz de la fundación, que, más allá de Tetuán, se han expandido al barrio madrileño de San Blas (CEIP La Alameda) y a Zaragoza (CEIP Ramiro Solans).

Juan David, Alesca, David durante un ensayo de la Orquesta de la Paz.

La música como medio

Acción Social por la Música es una fundación social creada en 2013, y no fue fácil, como nos relata María Guerrero, fundadora y presidenta, ligada al Teatro Real: “Hace cinco años para constituirte como fundación debías estar adscrita al protectorado de un Ministerio… En nosotros veían más la música e interpretaban que éramos más del de Cultura que del de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. En realidad, la música es un medio, nuestros fines son sociales: Si un chaval no está concentrado, no da pie con bola, se le da fatal o todo al mismo tiempo, en nuestras orquestas seguirá teniendo un sitio. ¿Que pasa una temporada peleado con el instrumento? Puede ayudarnos a colocar los atriles. Si nuestro proyecto fuera solo cultural no tendría cabida”.

Quienes se integran en las orquestas y coros de paz, y lo hacen sin ningún tipo de selección o audición previa, raramente se desenganchan. Pasan del colegio al instituto y siguen ligados a ellos, y esa es, para María, una muestra de éxito. “Otra es que mejoran muy rápido su comportamiento, recuperan mucha motivación y autoestima”, apunta, “Así nos lo transmite el equipo directivo de sus centros, sus maestros, sus familias”. Cualquiera que entra en las orquestas y coros a los tres meses da su primer concierto: en su colegio, en su comunidad de referencia, pero también en otros lugares: “Buscamos escenarios cuanto más importantes, mejor”, asegura María. ¿Tocar en el Teatro Real? ¿Y por qué no? “Es un proceso muy esforzado, del día a día, y ha de tener su recompensa, su momento de dignificación, ese esfuerzo compartido ha de ser ensalzado para demostrarles a esos niños que son valiosos y que unidos a otros son capaces de lograr lo que se propongan”. No solo a esos jóvenes intérpretes, sino a esas familias que de repente ven a sus hijos dando conciertos y sienten que son importantes, que hay motivos para la esperanza.

El fin último de la iniciativa se resume en estas palabras de María: “Aspiramos a enganchar a un montón de chavales, a que no estén en la calle y a que entiendan que existe un camino. Todos somos fruto de nuestro entorno más inmediato, de la educación, del esfuerzo que han podido hacer nuestras familias… Queremos formar parte del entorno potenciado de esos niños para que vean el camino. Si no sabes que se puede transitar, ¿cómo vas a hacerlo? Ese camino es el del esfuerzo, la calidad, la disciplina en el mejor de los sentidos, el de educar la voluntad y saber que hay un lugar para ti incluso en lo más cerrado y elitista, que es la música clásica, que en nuestro país es para genios o para ricos. Y si has sabido hacer ese camino, entonces puedes hacer el que quieras”.

Abreu en Tetuán

Quizá a muchos le suene esta filosofía. No es nueva. Es la que desde 1975 aplica el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, más conocido como El Sistema. José Antonio Abreu y su metodología, capaz de aunar acción social y excelencia artística y musical, es el referente clarísimo de esta experiencia, que no es, sin embargo, un calco de lo que hay allí: “El Sistema no es un todo monolítico. También allí cada región se autogestiona, tiene sus peculiaridades. Ellos son diversos, y nosotros, una entidad independiente, creada en España y con cinco años y no 42, no podemos ser idénticos”, prosigue María.

Que el germen esté en Tetuán lo justifican las características del distrito: “En primer lugar, percibíamos una necesidad social -con la crisis se ha agudizado, pero ya antes existían muchas familias en riesgo de exclusión social-. Además, es una comunidad compacta, con una red institucional (colegios, ONG), lo que permite desarrollar una intervención que complementa a otras. Se detecta también que la población es cada vez más mestiza, lo que nos interpela como reto que debemos gestionar desde el punto de vista educativo. Y, por último, queríamos visibilizar que estas realidades están presentes en todas partes, lo extendido de la problemática, que no es necesario irnos a entornos estigmatizados”, enumera Guerrero.

Los servicios sociales del Ayuntamiento, con el que colaboran, les ayudaron a identificar los centros, desde el Pío XII, que fue el primero. En la fundación también valoraron la existencia de una comunidad educativa abierta a lo nuevo, pues trabajan mano a mano con el equipo directivo, y también con los profesores y profesoras de música si así lo desean.

Jayson, de la Orquesta del IES Jaime Vera, en el concierto inaugural La Navideña.

Maestros agentes de cambio

Con los 300 niños y niñas de las orquestas y coros trabajan 15 maestros agentes de cambio. Se trata de un equipo mixto en que conviven personas procedentes de El Sistema, formados en España y musicoterapeutas. Todos ellos han estudiado música y además una carrera pedagógica, y conjugan su vocación con su voluntad de transformación social.

Es el caso de Carlos Fontán, de 33 años y maestro agente de cambio desde abril de 2016. De lunes a jueves dedica dos horas cada tarde en los colegios Jaime Vera y La Alameda, y los viernes desde las tres hasta las ocho está absorbido por su labor en Acción Social por la Música. Profesor de viola e intérprete, es también el responsable del banco de instrumentos, que proceden de donaciones y se ceden a las familias para que los alumnos puedan seguir practicando en casa.

Este viernes, Carlos ha ido a buscar a los niños y niñas a sus colegios y les ha acompañado hasta el instituto, porque las familias muchas veces no pueden, y da clase a ocho niños y niñas de 4º a 6º de primaria. “Lo primero es crear un ambiente de trabajo, de clase, de disciplina… Al principio me llamaba la atención cómo muchos de ellos chillaban, hablaban gritando… Deben entender que esto es algo para pasarlo bien, pero a través del estudio”, explica. “Tocar un instrumento es muy complicado porque mentalmente debes manejar muchas cosas a la vez: Saber leer las partituras, manejar el brazo derecho de una forma, el izquierdo de otra diferente, excepto en el piano… Y eso te puede ayudar en otros aspectos de la vida, a pensar las cosas, a organizarte. Tocar en una orquesta requiere de mucha disciplina… Estos chicos quieren mejorar en violín, tener un ratito para tocarlo, pero también han de planificar la tarde para sacar buenas notas en sus estudios… Les hace más autónomos”.

Considera Carlos que una labor importante, la de conectar con las familias, crear una comunidad unida, es “de lo más difícil”: “Y lo entiendo, muchos salen de casa por la mañana y no vuelven hasta la noche, tienen varios trabajos en el día y, aunque haya jornadas de puertas abiertas, aunque siempre que quieran puedan venir a los ensayos, ese seguimiento no es posible. Sin embargo, en general el interés es positivo”.

En este tiempo ha descubierto dos talentos excepcionales para la música: “Uno de ellos, en 1º de ESO, no quería saber nada del violín al principio, decía que lo suyo era el fútbol. Ahora lo ha dejado y se está preparando las pruebas del conservatorio”.

Gratis pero bueno

Recuerda María al maestro Abreu cuando decía que la cultura para los pobres no puede ser una pobre cultura: “Tenemos el deber moral de ofrecer excelencia a todo el mundo, y de no rebajar la exigencia porque sea gratuito”… aunque algunos no se creyeran al principio que lo que les estaban ofreciendo de verdad era gratis y de verdad era bueno, que esos doctores en musicología y graduados en Berkeley estuvieran al servicio de los más vulnerables.
Por lo demás, en este tiempo ha habido todo tipo de reacciones a esta trasposición de El Sistema a nuestro país: “Desde los que creían que no sería posible y ahora están encantados al ver que aquí también se puede, a los que no lo consideraban necesario, o aquellos, los más puristas, que auguraban que el resultado artístico, al ser un proceso colectivo, sería de muy bajo nivel…”.

Más allá de ellas, María Guerrero se muestra satisfecha por historias como las que han vivido, como la de ese chico que desde hacía un año no escuchaba a nadie, ni en casa ni en el colegio, y se había integrado en bandas: “Se enganchó a la orquesta y es uno de los mejores violinistas que tenemos. Es increíble su mirada, su concentración, las ganas de mejorar que tiene. Se frustra cuando se equivoca, le recompensa cuando le sale bien… Es muy importante esa energía de tener un sitio donde se siente importante, valorado, donde pertenece. Su forma de vestir y su corte de pelo han cambiado, y su madre no se lo cree. Para nosotros es clave someterle constantemente a retos musicales, porque vemos que él con su motivación es capaz de conseguirlos”.

También, con las perspectivas de futuro. Están trabajando, por ejemplo, con instituciones del mundo de la música para poder becar a los talentos que surjan. Y desarrollando un nuevo campo de actuación en formación del profesorado en psicología de la clase, pedagogía musical, referencias éticas en justicia social, inclusión y capacidades de todo el alumnado: “Entendemos que merece la pena expandir nuestra metodología, basada en el aprendizaje colaborativo, la cohesión y la solidaridad en una actividad lúdica y compartida, lo que expulsa esos demonios que a veces no acosan en lo académico, como el individualismo, la comparación o que se te juzgue por tu rendimiento exclusivamente”.

Pablo, David, Jan Carlo y Dama, de la Orquesta de la Paz.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/01/22/despertar-sensibilidades-lo-musical-conciencias-lo-social/

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Evaluar a los docentes, no implica mejorar la educación

Por: Jesús Andriano

La educación es una acción eminentemente humana asociada al acontecer histórico, durante siglos se ha vinculado al progreso social de cada región; en el caso de México el artículo tercero constitucional, establece los criterios y objetivos generales del sistema educativo, orientados en el progreso científico, los valores nacionales, la convivencia humana, la laicidad y el desarrollo de los ideales de fraternidad e igualdad, cuyo objetivo es la universalidad de la educación básica. Durante años la imagen del docente en la sociedad, estaba asociada al resultado de los alumnos, señalar cual era la mejor escuela, era sinónimo del balance que los padres hicieran al desempeño de cada docente a partir de los resultados de acreditación de los alumnos.

En la presente administración el gobierno federal implanto la reforma educativa, con el objetivo de mejorar los resultados y propiciar una educación de calidad; dicha reforma se convirtió en un objetivo transversal, su intención se enfocó en el mejoramiento del servicio educativo que se ofrece, en fortalecer la equidad, asegurar y garantizar la calidad de la educación pública obligatoria para todos los mexicanos; así como en la creación de un Sistema Nacional de Evaluación Educativa, que fuera el encargado de regular el ingreso, permanencia y promoción de los mejores docentes, respetando el marco de Ley de Servicio Profesional Docente; con respecto al desempeño docente, la intención de la reforma educativa fue ambiciosa, se consideró que mediante un concurso de oposición, los problemas educativos iban a disminuir, y como consecuencia los resultados en las evaluaciones estandarizadas mejorarían; se apostó por el resultado, y no por el proceso; se utilizó la evaluación como una acción remedial, con la finalidad de dar solución a los problemas estructurales del sistema educativo.

La evaluación docente en el trascurrir de la reforma educativa, se ha distinguido por una serie de imprecisiones ya reiteradas, que colocan en entredicho la veracidad o pertinencia de la misma; sin embargo, evaluar a los docentes no es una actividad propia de la reforma educativa, en los años setenta y principios de los ochenta, la SEP se interesó por la recolección de información en las escuelas, mediante un censo se identificaron los avances en materia de aprendizaje de los niños, mismo que reflejaba de alguna manera el desempeño de los docentes; en la década de los noventa, se desarrollaron y aplicaron pruebas sobre el factor aprovechamiento escolar del programa carrera magisterial, la intención se concretó en elevar la calidad de la educación, a partir del reconocimiento y  pago de estímulos y compensaciones a los docentes con mayor puntaje; sin embargo aquellos docentes que no alcanzaran el estándar, no tenían la posibilidad de obtener un reconocimiento laboral, ni económico, ni mucho menos la posibilidad de estar matriculados en un curso de capacitación para mejorar el desempeño profesional; ante dicha iniciativa por elevar la calidad de la educación, la evaluación se puntualizó como la alternativa fundamental para mejorar el desempeño de los docentes. En esa misma década se aplicaron las pruebas internacionales TIMSS (1995), así como la del Laboratorio Latinoamericano para la Evaluación de la Calidad de la Educación (1997) y PISA (2000).

A partir del Acuerdo de Cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación en el 2008, se elaboró un diagnóstico de la situación educativa, mismo que sirvió para comparar los resultados con países miembros de la OCDE. En dicho diagnóstico, se publicó el informe “Mejorar las escuelas. Estrategias para la acción en México” en él se anunciaron quince recomendaciones para mejorar los resultados de los estudiantes y consolidar la calidad de la profesión docente, entre las que se distingue:

  • Definir la enseñanza eficaz.
  • Mejorar la evaluación inicial docente.
  • Abrir todas las plazas docentes a concurso.
  • Mejorar el desarrollo profesional.
  • Evaluar para ayudar a mejorar.

En la actualidad, los organismos internacionales, exteriorizan su opinión respecto a la educación, algunos de ellos, particularmente los que financian los proyectos educativos, se mantienen atentos e interesados por homogeneizar la docencia, asumiendo que el desempeño docente va de la mano con los modelos de educación estandarizados, enfocados en la calidad de la educación.

En el 2011 como parte de la Alianza por la Calidad de la Educación entre las autoridades educativas y el gremio sindical (SEP-SNTE) se acordó profesionalizar a los maestros y autoridades educativas; la firma del acuerdo, formalizó el concurso de oposición para el ingreso y promoción, con la intención de fortalecer la planta docente y seleccionar a los mejores candidatos para ser docentes.

A cuatro años de la aventura por mejorar la calidad de la educación, la evaluación docente se convierte en el eje rector de la política actual; a esta altura resulta necesario realizar una distinción entre una evaluación que ha sido y es utilizada para justificar las decisiones de una política pública, que sirve como herramienta de control y una evaluación como estrategia formativa, que conlleve a visualizar las condiciones y necesidades de profesionalización docente. Cuando la reforma no funciona en la práctica como se había planeado, la sociedad suele hacer comentarios sobre el sentido que tiene un cambio en el modelo educativo; evaluar el verdadero efecto de las propuestas de una reforma, es una acción que requiere un minucioso seguimiento, y congruencia entre las palabras de los políticos y las necesidades institucionales que son más, que complejas. En un año electoral el desarrollo de la evaluación, tiende a matizarse, hoy se aprecia un cierto consenso en la idea de que el fracaso o el éxito de la reforma, va a depender de los diferentes informes que se emitan con las bondades de lo que implica evaluar, para mejorar el desempeño de los docentes.

El panorama de la evaluación no es alentador, desde su implantación hasta el momento, se prioriza el nivel de aplicación y aprobación de un examen y no así las características y necesidades de cada una de las escuelas, pareciera que importa más, el número de evaluados, que el propósito de profesionalizar; conviene subrayar que la evaluación docente, debe constituirse como un aspecto articulado de acciones, dando pauta a la diversidad y características del contexto y a la dinámica de una política educativa congruente al desarrollo social y cultural; en este sentido, considero que mejorar no es medir, medir es una condición de la evaluación, y para mejorar no propiamente necesitamos evaluar.

Fuente del Artículo:

Evaluar a los docentes, no implica mejorar la educación

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