Page 1 of 3
1 2 3

Mundo: ‘Permanezca alerta’ contra las tecnologías maliciosas que podrían poner en peligro a las generaciones futuras

Mundo/09-07-2021/Autor(a) y Fuente: news.un.org

Con más de 4.600 millones de usuarios de Internet en todo el mundo, los avances digitales continúan revolucionando la vida humana, pero «debemos permanecer alerta» frente a tecnologías maliciosas que «podrían poner en peligro la seguridad de las generaciones futuras», dijo el director de la Oficina de Desarme de las Naciones Unidas. Affairs (ODA) dijo al Consejo de Seguridad el martes.

“Las tecnologías digitales están poniendo cada vez más a prueba las normas legales, humanitarias y éticas existentes, la no proliferación, la estabilidad internacional y la paz y la seguridad”, advirtió Izumi Nakamitsu en la reunión dirigida por Estonia, centrada en la paz y la seguridad en el ciberespacio.

Además, continuó, están reduciendo las barreras de acceso y abriendo nuevos dominios potenciales para el conflicto, dando a los actores estatales y no estatales la capacidad de llevar a cabo ataques, incluso a través de las fronteras internacionales.

El compromiso del Consejo de Seguridad sobre este tema es primordial: jefe de desarme de la ONU

Aumento de la ciberdelincuencia

Para 2022, se estima que 28.5 mil millones de dispositivos en red estarán conectados a Internet, un aumento significativo de los 18 mil millones en 2017, según el jefe de la ODA.

Desde la desinformación hasta las interrupciones deliberadas de la red, en los últimos años ha habido un aumento espectacular en los incidentes maliciosos dirigidos a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) que disminuyen la confianza entre los Estados y amenazan la infraestructura crítica que depende de ellos.

La Sra. Nakamitsu recordó la preocupación del Secretario General   por el aumento de los ataques cibernéticos a los centros de salud durante la pandemia de COVOID, y pidió a la comunidad internacional que haga más para prevenirlos y ponerles fin.

“El extremismo violento y la trata de personas en línea tienen un impacto diferenciado que a menudo se pasa por alto en mujeres, hombres y niños, al igual que otras amenazas relacionadas con las TIC, como el ciberacoso, la violencia de pareja íntima y la difusión no consensuada de información e imágenes íntimas”, dijo. citando esto como la razón por la cual se debe priorizar la “participación igual, plena y efectiva” de mujeres y hombres en la toma de decisiones en el ámbito digital.

Defiéndete

Si bien las amenazas de las TIC van en aumento, también lo hacen los esfuerzos para abordarlas.

Durante más de una década, grupos de expertos a nivel gubernamental han estudiado y formulado recomendaciones para abordar los peligros de las TIC existentes y emergentes para la seguridad internacional, incluidas medidas de fomento de la confianza, creación de capacidad y cooperación, mientras que el denominado Grupo de Trabajo de composición abierta ha adoptado “Recomendaciones concretas y orientadas a la acción”, dijo el funcionario de la ONU.

Mientras tanto, las organizaciones regionales también están realizando esfuerzos, desde la implementación de normas voluntarias y no vinculantes para los Estados hasta la adopción de medidas regionales pioneras de fomento de la confianza o la adopción de herramientas regionales para reducir los riesgos de las TIC.

Foto: UIT
ITU
Foto: UIT

La batalla de todos

Si bien la responsabilidad principal de la seguridad internacional recae en los Estados, las TIC son una parte integral de las sociedades, y los participantes también tienen un papel que desempeñar en la seguridad del ciberespacio, atestiguó el Alto Representante.

“Las perspectivas del sector privado, la sociedad civil y el mundo académico aportan una parte única e importante de la solución colectiva a la ciberseguridad que busca la comunidad internacional”.

Programa de desarme

La Sra. Nakamitsu dijo que la ONU «está dispuesta a apoyar a los Estados» y a otros en la promoción de un entorno pacífico de las TIC, y citó el Panel de alto nivel sobre cooperación digital del Secretario General   junto con las posteriores mesas redondas que llevaron a una  Hoja de ruta , que recomienda acciones para cooperación en el espacio digital.

La Agenda para el Desarme del jefe de la ONU aborda tecnologías de nueva generación que plantean desafíos a “las normas legales, humanitarias y éticas existentes; no proliferación; y paz y seguridad ”, agregó.

La agenda pide trabajar con científicos, ingenieros y la industria en la innovación tecnológica con fines pacíficos, y colaborar con los Estados Miembros para «fomentar una cultura de responsabilidad y adherencia a las normas, reglas y principios emergentes sobre comportamiento responsable en el ciberespacio».

El compromiso del Consejo es ‘primordial’

Dado que el espacio digital ha llegado a ser la base de la mayoría de los aspectos de la vida diaria, la escala y la omnipresencia de la “inseguridad” de las TIC es una preocupación importante, dijo el jefe de Desarme.

Instó a ser cauteloso sobre la asignación de responsabilidad por los ataques de las TIC, que podrían tener «consecuencias importantes, incluidas respuestas armadas no deseadas y una escalada»; Estados que adoptan «posturas ofensivas» para usos de tecnología hostiles; y el desarrollo de “capacidades potencialmente desestabilizadoras” por parte de grupos armados y criminales no estatales, “con un alto grado de impunidad”.

“La participación del Consejo de Seguridad en este tema es primordial”, concluyó el funcionario de la AOD.

Fuente e Imagen: https://news.un.org/en/story/2021/06/1094992

Comparte este contenido:

América Latina: SUMMA y CITSE firman convenio para proyecto sobre desarrollo profesional docente en contextos de Covid-19 en América Latina

SUMMA y CITSE firman convenio para proyecto sobre desarrollo profesional docente en contextos de Covid-19 en América Latina

El proyecto de consultoría “Experiencias de desarrollo profesional docente en contextos Covid19 y su vinculación con tecnologías digitales” ha sido recientemente adjudicado por investigadores del Centro de Investigación para la Transformación SocioEducativa (CITSE-UCSH), iniciando un proceso de colaboración entre el CITSE y SUMMA.

La iniciativa será liderada por el Dr. Álvaro González, y será desarrollada junto a los académicos UCSH Dra. Carolina Cuéllar y Dr. Juan Pablo Queupil, del grupo “Liderazgo y Colaboración para la Mejora Educativa”, la Dra. María Angélica Guzmán, del grupo “Desarrollo Curricular y Profesión Docente”, la Dra. Olga Cuadros, del grupo “Interacciones Socio-Emocionales y Aprendizaje”, y Macarena Hernández, investigadora adjunta.

El objetivo del proyecto es identificar, describir y documentar experiencias docentes que permitan visualizar el tipo de respuestas que los docentes han desarrollado durante la emergencia del COVID19. El proyecto viene a aportar conocimiento sobre diversas experiencias de aprendizaje profesional que los docentes de países de América Latina y el Caribe han desarrollado durante y como respuesta a la pandemia, a partir de los desafíos que presentó el cierre de escuelas y el paso a la enseñanza remota.

Para ello, se buscará relevar las experiencias de 15 docentes de cinco países de la región (México, Honduras, Colombia, Uruguay y Chile), en sus esfuerzos por continuar el proceso educativo, indagando en cómo superaron los obstáculos que se les presentaron, los aprendizajes que obtuvieron y el uso que dieron a la tecnología, para asegurar que sus estudiantes sigan aprendiendo, con foco en cuestiones como la equidad, el acceso a recursos, el trabajo colaborativo, y el apoyo docente.

Como señalan Dante Castillo-Canales, Director de Políticas y Prácticas Innovadoras de SUMMA, y Andrea Lagos Mancilla, Coordinadora de Formación Docente de SUMMA, “creemos que es de mucho valor conocer los procesos de aprendizaje profesional desarrollados en diversos contextos de América Latina. Las necesidades de formación se han multiplicado debido a que los entornos para la enseñanza y aprendizaje se han transformado sustantivamente producto del cierre de escuelas y el trabajo a distancia. En este escenario, los docentes han debido enfrentar procesos de aprendizaje profesional muy valiosos que es necesario conocer y entender. Todo ello con el propósito final de aportar al desarrollo de políticas y programas que aborden de manera efectiva las necesidades de formación docente y desarrollo profesional”.

De este modo, señalan, la iniciativa ofrece una oportunidad de repensar e imaginar ofertas institucionales de formación docente, poniendo especial atención a la diversidad de situaciones locales que viven los profesores, al rol que pueden jugar las tecnologías en formación a escala y al impacto que puedan tener finalmente dichos procesos en los aprendizajes de las y los estudiantes. Sobre todo, considerando que en los distintos países de Latinoamérica existen condiciones muy desiguales, tanto entre los países como dentro de cada uno de ellos, y teniendo en cuenta la segregación e inequidad en los sistemas educativos.

“Junto con fundación SUMMA esperamos contribuir con evidencia para que las autoridades educacionales de distintos países impulsen iniciativas de formación profesional docente e integración de tecnología en la enseñanza y el aprendizaje. Ello sin duda aportará a generar mayores condiciones de equidad para grupos de estudiantes que se hayan visto perjudicados por el cierre de sus escuelas, y pudiera mitigar otras condiciones de exclusión en nuestra región”, señaló el Dr. Álvaro González, investigador del CITSE a cargo del proyecto.

Coalición por el Desarrollo Profesional Docente a Escala

La consultoría fue convocada por Fundación SUMMA, el primer Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y el Caribe, que busca impulsar la investigación de vanguardia en educación y agendas compartidas de trabajo, promoviendo la innovación en políticas y prácticas para proveer soluciones a las principales problemáticas educativas en la región.

En particular, este proyecto se enmarca en los esfuerzos realizados por la Coalición por el Desarrollo Profesional Docente a Escala (TDP@scale Coalition for the Global South) que busca contribuir a la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 de Naciones Unidas, esto es, garantizar una educación inclusiva y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, promoviendo un desarrollo profesional docente de calidad, equitativo y sostenible a gran escala, mediado por las TIC, mediante la colaboración, la investigación y el apoyo a la implementación.

Fuente de la Información: https://www.summaedu.org/summa-y-citse-firman-convenio-para-proyecto-sobre-desarrollo-profesional-docente-en-contextos-covid-19-en-america-latina/

Comparte este contenido:

La educación de 2021: igualdad social y tecnología

Por: Hugo Casanova Cardiel*

La educación nacional no enfrenta un buen pronóstico para 2021. Ni los problemas estructurales de la educación, ni sus asuntos coyunturales muestran señales consistentes de mejora. Y ello no representa un vaticinio pesimista, por el contrario, hoy resulta impostergable contar con un diagnóstico realista y demandar desde la sociedad un cambio de rumbo en el que se entienda que la educación no puede continuar siendo un ámbito ideologizado y mercantilizado por los poderes político y económico, sino un espacio estratégico comprometido con la formación de la niñez y la juventud con un horizonte de justicia social y de construcción de un mejor futuro nacional.

A las insuficiencias estructurales en términos de cobertura, calidad y equipamiento que han caracterizado por décadas a nuestro sistema educativo, se sumaron, en el año de la pandemia, serios problemas que ponen de manifiesto las vulnerabilidades sociales, educativas y digitales de la sociedad. Baste recordar que, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, hoy apenas 21.9 por ciento de la población vive en condiciones de no pobreza y no vulnerabilidad social. Eso significa que en este 2021, el legado para ocho de cada 10 mexicanos será de algún déficit en términos de ingresos, salud, vivienda o educación. De manera particular el ámbito educativo seguirá siendo afectado por la crisis sanitaria que alejó de las instalaciones físicas a 36.5 millones de niños y jóvenes que son fiel reflejo de las asimetrías sociales.

Como se sabe, las estrategias gubernamentales para contrarrestar el cierre de las instalaciones escolares se apoyaron prioritariamente en las tecnologías digitales. De tal forma, las modalidades que asociaban la educación a la tecnología lograrían ubicarse como una respuesta oportuna ante una situación de clara emergencia. Sin embargo, en ese escenario también surgirían voces que llamaban a remplazar la educación tradicional por formas pretendidamente más efectivas y modernas. En tal sentido, la educación presencial comenzó a ser caracterizada por sus inercias pedagógicas y –como si ello fuera una cuestión de simple voluntad– por su falta de apego a la tecnología. En realidad, se cuestionaba lo escolar y se discutía la vigencia de la institución: cursos, programas, estrategias didácticas e incluso maestras y maestros que, esta vez, eran remplazados por la pantalla y por conductores de televisión.

Sin embargo, es necesario señalar que la educación difundida por medios digitales ha estado muy lejos de cumplir con el ideal de extenderse a grupos sociales más amplios. En vez de ello, se han hecho patentes las desigualdades de todo tipo y las mayorías volvieron a quedar al margen de los beneficios educativos. En 2020 se hicieron manifiestas las dimensiones de la brecha social y digital de los mexicanos y se pudo constatar como el estudiantado y sus familias tuvieron que asumir una parte significativa de los costos educativos en términos de equipamiento, conectividad, material documental y espacios físicos para el estudio. Eso sin contar el déficit vivido en términos afectivos, colaborativos y de socialización, difícilmente atendidos a través de la pantalla.

En el caso de la educación superior se ha hecho patente la supremacía del software propietario (Zoom, Google, YouTube) por encima de las modalidades libres. Así, las plataformas privadas han incursionado en los espacios personales e institucionales apropiándose y mercantilizando los datos de los particulares. Los corporativos informáticos fundan su acción en un modelo empresa-cliente que es transferido a la educación en una lógica en la que el conocimiento y la información devienen en mercancía. En tal sentido, se manifiesta una fuerte oposición entre las aspiraciones igualitarias de la educación pública y los intereses de los corporativos proveedores de servicios tecnológicos.

Por todo ello, hoy resulta imprescindible comprender a profundidad la racionalidad y mecanismos de operación de las modalidades digitales de enseñanza, así como su impacto real en los procesos educativos. Acaso sea posible plantear que, antes de convertirse en el remplazo de lo presencial, las herramientas tecnológicas en su conjunto pueden contribuir a su mejor desempeño. Así, el reto sería lograr que, aun tratándose de modalidades diferentes, sean orientadas hacia un fin compartido.

No cabe duda que necesitamos dar respuesta a las dimensiones estructural y coyuntural de la educación. En ambos casos las tecnologías digitales aparecen como un medio con enormes potencialidades para renovar lo educativo. Sin embargo, para atender la problemática de ese sector no basta con expresar buenas intenciones. Es preciso tomar decisiones con rigor y estrategia: estudiando las virtudes de lo digital, pero también considerando sus posibles riesgos. Es indispensable construir modalidades digitales pertinentes e igualitarias, acordes con los problemas de nuestro país –y no simplemente transfiriéndolas de otros contextos– y, por supuesto, es urgente fortalecer y renovar la modalidad presencial a la que habremos de regresar en algún momento.

¿Qué es necesario considerar para la vuelta? Sin duda debe insistirse en el tema de la cobertura en todos los niveles bajo un criterio de justicia social y exigencia académica. Es necesario contar con establecimientos educativos seguros, equipados, conectados, preparados para contingencias y situaciones calamitosas. Asimismo, deben hacerse los ajustes curriculares que permitan la plena incorporación de las modalidades digitales. Y, finalmente, ha de emprenderse un sólido programa de formación en el que maestras y maestros puedan adquirir las herramientas didácticas –presenciales y digitales– para contribuir a la educación de la niñez y la juventud mexicanas del tercer milenio. Ni más ni menos.

Director del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2021/01/09/opinion/014a1pol

Comparte este contenido:

Libro(PDF): Acceso, democracia y comunidades virtuales. Apropiación de tecnologías digitales desde el Cono Sur

Reseña: CLACSO

Es tiempo de empezar a desarrollar tecnologías alternativas que se basen en otros modelos de negocios, en la resolución de otras necesidades, que se configuren con otros procesos, como la construcción colectiva de algoritmos, que sean procesos transparentes y abiertos, que tengan principios comunitarios de manejo de datos.

Una tecnología construida por las comunidades y poblaciones que hasta ahora han sido etiquetadas como las grandes consumidoras y que nuestro grupo propone que tengan el derecho de diseñar, definir y proponer la tecnología que requieren y que quieren. Especialmente nos referimos a las mujeres, las poblaciones indígenas, las poblaciones migrantes, fronterizas, costeras, rurales, entre otros. Partimos del principio de que en estos momentos históricos en que vivimos en una sociedad digital, es un derecho humano fundamental que todo grupo social diseñe y construya la tecnología que necesita. Además, estamos convencidos y convencidas de que pueden/podemos hacerlo.

Del Pronunciamiento conjunto del Grupo de Trabajo CLACSO Apropiación de Tecnologías Digitales e interseccionalidades y RIAT.

Autor (a): 

Roberto Canales Reyes. Consuelo Herrera Carvajal. [Coordinadores]

Alejandra Agudelo Marín. Marta Bianchi. Roxana Cabello. Rosa Cicala. Mariela Cogo. Silvia Coicaud. Paola Costa Cornejo. Romina Gala. Alejandro Gelfuso. Georgina González Gartland. Oscar Grillo. Carla Grossman. Silvia Lago-Martínez. Víctor Latorre Mansilla. Marlén Martínez Domínguez. Susana Morales. María Julia Morales González. Sonia Muñoz-Muñoz. Claudia Ormeño Hofer. Lina Rosa Parra Bernal. Daniel Enrique Pichl. Patricio Pino Castillo. Martín Pizarro. Jocelyn Portugal Villar. Ana Laura Rivoir. Susana Rodríguez Morales. Flavia Samaniego. Luis Sandoval. Ester Schiavo. Juan Carlos Travela. Carlos Ulloa Jaramillo. Luis Bernardo Veas Alfaro. Elizabeth Vidal. Ana María Wee Serrano. [Autores y Autoras de Capítulo]

Editorial/Edición: CLACSO. Universidad de Los Lagos. Red de Investigadores sobre Apropiación de Tecnologías Digitales.

Año de publicación: 2020

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-722-767-3

Idioma: Español

Descarga: Acceso, democracia y comunidades virtuales. Apropiación de tecnologías digitales desde el Cono Sur

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=2284&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1461

Comparte este contenido:

¿Cómo perciben los docentes la preparación digital de la Educación Superior en América Latina?

Por:

Tres de cuatro docentes en Latinoamérica no se sienten preparados para incorporar nuevas tecnologías en el aula ante la emergencia del COVID-19, revela un estudio del Tec de Monterrey y el BID.

La pandemia por el COVID-19 ha acelerado la integración tecnológica en la enseñanza universitaria. Sin embargo, tres de cuatro docentes en la región no se sienten preparados para incorporar nuevas tecnologías digitales en el aula. Esto de acuerdo con un estudio regional realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Tecnológico de Monterrey entre febrero y marzo 2020, en el cual se consultó a más de 800 docentes universitarios sobre la penetración de las tecnologías digitales en las universidades.

El estudio encontró que la falta de recursos tecnológicos y financieros, planeación estratégica y capacitación son considerados los principales retos para su integración. Además, incrementar los espacios de colaboración, el diagnóstico de habilidades digitales y las oportunidades de capacitación docente, son esenciales para afrontar los desafíos educativos que impone la pandemia.

A continuación presentamos algunos de los hallazgos clave de este estudio.

El COVID 19 ha situado a las tecnologías digitales como protagonistas en los procesos de enseñanza y aprendizaje

  • En la educación superior, la pandemia ha afectado a más de 26 millones de estudiantes y 1.4 millones de docentes que pasaron súbitamente a un ambiente de enseñanza remota de emergencia para dar continuidad a los procesos educativos.

  • Pre-COVID-19, solo el 19 % de los programas se centraba en educación a distancia y 16 % utilizaban modalidades híbridas (blended) en las universidades con enfoque virtual.

Falta de capacitación efectiva, acceso a internet y financiamiento, se perciben como los principales retos para la incorporación de tecnologías digitales en las universidades

  • El 90 % de los docentes considera útiles las tecnologías digitales para mejorar los procesos de aprendizaje. Sin embargo, existen importantes retos para su adopción.

  • En Argentina y Perú, 40 % y 30 % de los docentes, respectivamente, consideran que la falta de acceso a internet es el principal obstáculo.

  • El 27 % de los docentes en Colombia y 22 % en México considera la falta de financiamiento y acceso a nuevas tecnologías como los principales retos.

  • En todos los países participantes, la falta de capacitación docente presenta una de las principales dificultades para la implementación de tecnologías digitales para el aprendizaje.

¿Cuáles son los obstáculos o retos para usar tecnologías digitales en el proceso de enseñanza aprendizaje?

Obstáculos y retos docentes.png

Preparación docente para la inclusión de tecnologías digitales en el aula

Preparación docente para la inclusión de tecnologías digitales en el aula.png

Disponibilidad y efectividad de programas de capacitación digital docente en las universidades

Disponibilidad y efectividad de programas de capacitación digital docente en las universidades.png

Uno de cada cuatro docentes se siente totalmente preparado para incorporar nuevas herramientas digitales en sus cursos

  • El 74 % de los docentes reporta conocer nuevas tecnologías aplicables a los cursos y disciplinas que enseñan.

  • El 30 % de los docentes con entre 6 y 20 años de experiencia se sienten totalmente preparados para incorporar nuevas tecnologías. Solo 20 % y 22 % de los docentes con experiencia entre 0 y 5 o más de 20 años de experiencia lo hace.

  • Mientras que el 19 % de los docentes en instituciones privadas se siente poco o nada preparado, el 26 % de los docentes en universidades públicas tiene esta percepción (no existiendo diferencias significativas entre las edades ni años de experiencia entre los dos grupos).

Siete de cada diez docentes consideran el costo o la falta de recursos para el licenciamiento de la tecnología digital, un factor que dificulta su adopción

  • La brecha entre la disponibilidad de programas de capacitación digital reportados por docentes de universidades públicas y privadas es de 23 puntos porcentuales.

  • Seis de cada diez docentes que reportan contar con programas de capacitación, los encuentran efectivos.

  • Un 59 % de los docentes reporta que su universidad no ha desarrollado ningún sistema de incentivos para promover el desarrollo de proyectos utilizando tecnologías digitales.

  • Del total de docentes de universidades públicas, 64 % no considera que existan sistemas de incentivos. Esta proporción es de 54 % en universidades privadas.

Cuatro de cada diez docentes reportan no tener o que la velocidad de acceso a internet en su institución no es óptima

  • En Argentina, el 60 % de los docentes encuestados reporta tener una baja o ninguna conexión a internet dentro de sus IES, en México o Colombia esta proporción es inferior al 35 %.

  • Mientras 19 % de los docentes de universidades privadas reportan no tener acceso a internet o su velocidad es baja, esta proporción asciende al 55 % en universidades públicas.

  • El 75 % de los docentes encuestados reportó que su Institución contaba con alguna plataforma tecnológica para la gestión de los aprendizajes.

  • Esta proporción es el 86 % de los docentes de universidades privadas y sólo el 68 % de universidades públicas.

El costo de licenciamiento es uno de los obstáculos más importantes para la apropiación de tecnología digital

  • Siete de cada diez docentes consideran el costo o la falta de recursos para el licenciamiento de la tecnología digital un factor que dificulta su adopción.

  • Esta percepción es mayor entre docentes en universidades públicas (76 %) que entre docentes de universidades privadas (67 %).

  • Entre los países del estudio, esta proporción va desde el 69 % de los docentes en Argentina, hasta el 77 % de los docentes en Colombia.

Tipo de institución.png

Uno de cada cuatro docentes considera que su institución no tiene una visión de cómo utilizar las tecnologías digitales para mejorar la enseñanza y el aprendizaje

  •  Esta relación es de uno de cada cinco (17 %) para docentes de universidades privadas y de uno de cada tres en universidades públicas (32 %).

  • Tres de cada siete docentes considera que no existen espacios colegiados de discusión para promover y planificar el uso de tecnología para la mejorar los aprendizajes.

  • Esta proporción es de 38 % entre los docentes de universidades privadas frente al 50 % en universidades públicas.

  • Seis de cada diez docentes que reportan contar con programas de capacitación digital los encuentran efectivos.

Las herramientas digitales son ahora centrales para la educación superior, es esencial aprovechar las oportunidades disponibles para acelerar su adopción

  •  Facilitar espacios para el intercambio de experiencias entre universidades públicas, privadas o entidades no universitarias puede facilitar el aprendizaje horizontal entre docentes.

  • Países como Colombia y México han abierto amplios espacios para la discusión e intercambio de experiencias digitales como programas de apadrinamiento entre docentes dentro y fuera de las universidades.

  • Estrategias para la digitalización docente como DigCompEdu en la UE y herramientas de autoevaluación digital docente como Check-In pueden mejorar su preparación digital y los aprendizajes durante y después de la emergencia.

Para más información visita:

Web: publications.iadb.org/es/nota-cima-21-covid-19-tecnologias-digitales-y-educacion-superior-que-opinan-los-docentes
Twitter: @BIDEducacion
Contacto: education@iadb.org

Referencias:
UNESCO, 2020.
OECD (2015, p. 68) “E-Learning in Higher Education in Latin America”.

Fuente de la reseña: https://observatorio.tec.mx/edu-news/encuesta-preparacion-digital-docentes-universitarios-america-latina

Comparte este contenido:

Las perspectivas de la educación privada ante la “nueva normalidad”

Por: Fidel Ibarra López

Parto de lo siguiente: con el término de “nueva normalidad” no pretendo referirme a ese marco de medidas que se están proponiendo para el retorno a clases en el próximo ciclo escolar -número de alumnos por salón de clases, medidas sanitarias en los centros escolares, etc.- Hacerlo así, sería centrar la atención en un aspecto de carácter administrativo. Y demeritaría con ello el alcance de la complejidad del tema. O, dicho en otras palabras, si bien esas medidas representan un problema para cualquier centro educativo, sería en el mejor de los casos el menor de los problemas. El tema es mucho más complejo, y explico el porqué:

Hablar de una “nueva normalidad” es hablar, en un primer acercamiento, de un nuevo orden en la convivencia social de los individuos. ¿Por qué? Porque este virus –el SAR COV2-, al igual que el virus que genera el VIH, el Ébola o la influenza H1N1, llegó para quedarse. Y habrá que aprender a vivir con él. Y una forma de hacerlo, es integrando el distanciamiento como práctica social. Y eso significa una nueva normalidad.

No obstante, la “nueva normalidad” no es un tema que se circunscriba solamente al plano de la convivencia social. Varios autores están advirtiendo sobre el advenimiento de un nuevo orden social que tendría implicaciones en varias agendas (económica, política, tecnológica). Me detengo en una, para contextualizar mi línea argumentativa: la economía y el capitalismo cognitivo. Desde hace unos años, el debate sobre la Cuarta Revolución Industrial ha ocupado a los académicos interesados en el tema. No obstante, para el grueso de la población era un tema tangencial, puesto que no demandaba interés alguno. Con la irrupción de la pandemia esto no necesariamente va a seguir siendo así, porque la realidad laboral en una cantidad importante de empresas ha tenido que migrar hacia el mundo digital. Y va a ser un proceso irreversible. Esa condición es un imperativo precisamente de la Cuarta Revolución Industrial, donde la interconexión -entre individuos y empresas- va a transformar el espectro económico que conocíamos hasta antes de la pandemia.

Y va a ser -insisto- un proceso irreversible. Y que, además, de acuerdo con los expertos en la materia se va a presentar a una velocidad exponencial, con amplitud y profundidad y que generará un impacto toral en los sistemas (gobiernos, empresas, industrias). En ese sentido, como afirma Klaus (2016), la pregunta para las empresas no es si se va presentar alguna disrupción, sino ¿cuándo llegará la disrupción, qué forma adoptará y cómo afectará a la empresa? La disrupción ha llegado. Y esta es, en realidad la “nueva normalidad” a la que hay que adaptarse. Y, sobre todo, más que adaptarse es sobrevivirle, porque el cambio va a ser abrupto tanto para gobiernos como para las empresas y los individuos. En términos económicos, estamos en los albores de la implementación del capitalismo cognitivo. Y la pandemia ha sido el disruptor que se requería para ello.

En el caso de la educación privada, la complejidad inicia a partir de que se traslada la enseñanza a las tecnologías digitales. Y ante ese imperativo, algunas empresas educativas lo han tenido que paliar a través de plataformas que ya existían en la red, y otras más han recurrido a la constitución de sus propias plataformas, así como a la capacitación de su personal docente, y con ello han dado dos pasos al frente.

No obstante, la complejidad no termina ahí. Se está logrando sacar adelante el actual ciclo escolar, pero el escenario para los próximos ciclos demanda una revisión con seriedad de varios aspectos, porque la situación ha cambiado de forma sustantiva.

Cito algunos aspectos para contextualizar el problema: ¿cuántos alumnos de la educación privada pasarán a formar parte de la matrícula de una escuela pública? Lo desconozco, pero ese escenario se va a presentar. Por lo cual, las empresas educativas tendrán que reconfigurar su relación con sus clientes (padres de familia). O, en defecto, crear un modelo que les permita tener una vinculación más cercana con sus clientes. Como nunca antes, en este nuevo escenario cada centro escolar debe constituir un marco de competitividad que les permita atraer y retener a los alumnos. Y eso se logra a través de la innovación. Este concepto es un concepto recurrente en el discurso educativo, hasta llegar al grado de utilizarse de forma arbitraria; pero de aquí en adelante, es el concepto estratégico para mantenerse en pie en el nuevo orden económico que se nos avecina.

Para la innovación, un elemento es esencial: la cualificación del capital humano. En efecto, las empresas ya no le deben seguir apostando a la estrategia de los costos -a través de la contratación de mano de obra barata- para mantenerse en pie, sino a la contratación de capital humano cualificado para generar procesos de innovación que le permitan a la organización constituir un marco de competitividad frente a la competencia en el mercado.

Ahora bien, innovar ¿en dónde y hacia qué aspectos? Con esta pregunta regreso a la interrogante planteada por Klaus (2016): esta coyuntura disruptiva, ¿qué forma adoptará y cómo afectará a la empresa? En la respuesta a esta interrogante se encuentra el marco de innovación hacia el cual se debe enfocar la empresa. Para ello, se debe calibrar con la debida seriedad en qué escenario estamos parados y qué es lo que se avecina. Dicho en otras palabras, debemos leer con atención el escenario que nos está planteando esta coyuntura y actuar en consecuencia.

Visto así, me parece hasta como una oportunidad para que se aborde con perspectiva de futuro la educación que se imparte, sobre todo en el caso de la educación básica. Y revisar, a partir de ello, no solamente la relación escuela-padres de familia, sino también la parte del modelo educativo, el currículo, la formación académica de los docentes y la gestión administrativa y académica de la escuela.

Así, el tema implica una lectura a mayor profundidad, y por supuesto no se agota con un artículo como el que nos ocupa. Sin embargo, lo relevante a destacar es que el mundo cambió y ese cambio impactará a todos los actores que constituyen el sistema -económico, social, tecnológico-. La “nueva normalidad” entonces, será una normalidad donde sobrevivirán las empresas que estén insertada en el capitalismo cognitivo del siglo XXI. Y para ello, la clave está en la innovación.

Para vincular el título con esta parte del escrito diremos que, las perspectivas de la educación privada en esta “nueva normalidad” de penderá de la lectura que hagan de la actual coyuntura que se nos avecina, así como de las medidas que adopten al interior. Si la lectura se limita a las medidas administrativas y logísticas que tienen que tomar para reiniciar las clases en el próximo ciclo escolar -en caso de que haya condiciones para ello-, entonces el mensaje que se envía es que lo único que cambiará en la “nueva normalidad” es que solamente hay que ajustar la cotidianidad y la praxis a una condición de distanciamiento social.

Si ese fuera el caso, entonces la situación no demandará mayor problema: hay que modificar el orden de los pupitres; implementar un protocolo para el establecimiento de las medidas sanitarias; y si nos extendemos al terreno económico, reestructurar el costo de las colegiaturas para responder a la situación económica y mantener con ello al alumno en la escuela.

¿Es así de simple? Habrá quien lo juzgue así. Y, por lo tanto, su respuesta a esta complejidad será la implementación de medidas administrativas y de corto plazo. Sin embargo, la situación es más compleja. Y obliga a una revisión de fondo. Incluso, pensar la educación (básica) con miras a los individuos que demandará la sociedad cognitiva del siglo XXI. Algo que no ocurre ni por asomo en nuestra educación en estos momentos.

Finalizo con lo siguiente: la “nueva normalidad” orilla a las empresas educativas a la toma de decisiones. Y en esas decisiones se pone en juego incluso hasta su futuro.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/las-perspectivas-de-la-educacion-privada-ante-la-nueva-normalidad/

Comparte este contenido:

Salud Mental: el verdadero reto del trabajo a distancia

Por: Sofía García-Bullé

La contingencia no solo se trata de detectar y atacar los aspectos que afectan nuestra salud física, la mental también importa.

Cuando pensamos en la eventualidad de trabajar desde casa, las primeras dificultades que consideramos son las técnicas, si tenemos los recursos tecnológicos para realizar teletrabajo; luego las logísticas, si podemos organizar el tiempo y las tareas para cumplir los objetivos, luego tal vez pensamos en los retos que implicaría trabajar en equipo con personas en otras locaciones y cómo lidiar el teletrabajo cuando tenemos roomates o familiares en casa.

Pero usualmente, cuando nos preguntamos cómo y cuándo el teletrabajo puede afectar nuestra salud mental, es porque ya lo hizo. La primera regla para la auto-conservación durante una situación de aislamiento, es mantenerse ocupado. Aquellos con la posibilidad de realizar sus labores desde la comodidad de sus casas ya tienen ese objetivo cubierto, pero a largo plazo, ¿será suficiente?

Los efectos psicológicos de trabajar en casa durante una cuarentena van más allá de una facilidad mayor para distraerse y la necesidad de cambiar de hábitos para cumplir las metas laborales. Entre las consecuencias de trabajar en un ambiente de aislamiento están: un sentimiento de soledad, estrés y ansiedad. Todos estos son elementos que pueden afectar la productividad de cualquiera a la larga, por no decir su salud mental.

Si estás en casa y ya comenzaste a experimentar algunos de estos efectos, te compartimos algunos consejos para mitigarlos.

1. Establece límites claros entre el tiempo dedicado al trabajo y el tiempo personal

Esta es una de las medidas más básicas para asegurar una jornada laboral eficiente, aún fuera de una situación de contingencia. El trabajo a distancia ofrece la oportunidad de ser más flexible con tus horarios, en algunos casos te da completa libertad para trazarlos, esto es una ventaja, y un problema. El 42% de los profesionales del sector público en Reino Unido han usado una instancia de flexibilidad sobre sus horas de trabajo. En Estados Unidos, 57% de la compañías ofrecen horas flexibles. A pesar de estas ventajas, la mayoría está trabajando más horas. Esto es porque la gente tiene la tendencia de trabajar más tiempo cuando se les permite flexibilidad en su horario, a diferencia de cuando no tienen la opción. El peligro de no monitorear las horas de trabajo aumenta cuando se tiene total autonomía sobre el horario laboral y se trabaja desde casa.

Establecer un horario definido y respetarlo ayuda a marcar los límites del recurso que representa nuestro tiempo como profesionales. Entender este tiempo como un recurso limitado y no como una manera de probar nuestra entrega al trabajo o de distraernos de una situación de aislamiento, es crucial para mantenernos concentrados y productivos dentro del horario laboral, así como relajados y con menos estrés fuera del mismo.

2. El trabajo en equipo no es solo “trabajo”

El trabajo a distancia por elección no es lo mismo que el que se hace en casa ante la contingencia de una crisis de salud. La mayoría de los artículos que aconsejan cómo ser más productivo trabajando desde casa coinciden en una indicación: salir de casa. En el necesario estado de cuarentena no podemos hacer eso, sin arriesgarnos a favorecer el avance de la pandemia. En parte, uno de los aspectos más pesados del aislamiento es la imposibilidad de procurar contacto humano presencial, especialmente cuando las interacciones laborales durante el trabajo a distancia se vuelven más concisas y transaccionales. Podemos enviarnos correos o hacer juntas en línea, pero ya no se da esa pausa para el café o esa comida en grupo.

“Cuando nos comunicamos con la gente, cara a cara, esto puede ayudar a hacernos más resistentes a los efectos del estrés a largo plazo”.

Hacerlo personal también es parte del trabajo, si procuramos un tiempo en la oficina para socializar y empatizar con nuestros compañeros. La socialización es algo que también podríamos seguir haciendo en línea en los momentos que tomamos nuestras pausas o descansos. Un sistema de soporte es crucial para mantenerse saludable y concentrado, atributos necesarios para realizar un buen trabajo, sin importar en qué ramo se labore. La comunicación es la base, y gracias a la tecnología digital, esta puede ser visual sin la necesidad de ser presencial.

“Cuando nos comunicamos con la gente, cara a cara, esto puede ayudar a hacernos más resistentes a los efectos del estrés a largo plazo”, señala la Dra. Maria Cohut, en un artículo para Medical News Today. Cohut sostiene que apelar a nuestra naturaleza social, es la mejor forma de lidiar con los aspectos psicológicos negativos de aspectos como el estrés laboral y el envejecimiento. Muchos profesionales trabajando en casa están pasando por las mismas experiencias debido al aislamiento, la comunicación personal y empática con ellos es tan importante como la laboral para mantener un nivel adecuado de salud mental, a pesar del encierro.

3. Rutina y self-care: lo más básico

La incertidumbre ante una contingencia por crisis sanitaria es uno de los aspectos más complicados de procesar a nivel emocional para todos. El aislamiento no solo nos adormece, sino que vuelve más difícil encontrar los reforzamientos positivos consecuentes de la interacción social. Haciendo más fácil la llegada de problemas como la ansiedad y la depresión. La situación se agrava cuando estamos ante una fase de cuarentena, en la que no hay un tiempo definido de encierro, y generar mecanismos que nos ayuden a adaptarnos se vuelve más difícil.

“Frecuentemente, si tienes un periodo definido de tiempo en el que te vas a aislar, a la gente le va bien, hasta la mitad del mismo”, explica Lawrence Palinkas, investigador de adaptación psicosocial a ambientes extremos para la Universidad del Sur de California. “Luego experimentan decepción. Pero cuando estás en una situación como la que tenemos ahora, en la que no estas seguro cuánto te pedirán mantener esa distancia social, esto también produce ansiedad”, agrega el especialista, generando la pregunta base: ¿cómo hacer frente a esta ansiedad?

La Dra. Maurya Glaude, profesora asociada en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, EE. UU., recomienda centrarse en situaciones que se puedan controlar, como la ejecución de una agenda creada para cumplir con las tareas laborales y realizar tareas de cuidado personal. Este ejercicio nos ayudará no solamente a organizar nuestro tiempo, sino a concentrarnos en lo que nos es importante y está dentro de nuestras posibilidades. Cosas tan simples como programar el despertador, delimitar metas de trabajo, además del tiempo para obtenerlas, cocinar en casa, hacer ejercicio, dedicar un momento determinado del día para revisar objetivos con el equipo de trabajo y otro para ayudar a los hijos con su tarea, forman parte de un sistema de acciones hacia el cuidado de la  salud física, mental y emocional que necesitamos para vivir bien y trabajar, aún en tiempos de crisis.

Estas medidas en conjunto son tan importantes como revisar que tengamos los recursos técnicos y la estructura logística para trabajar a distancia. El bienestar personal es un recurso tan importante como los anteriores, es necesario cuidarlo hoy, y lo será también en un futuro próximo en el que no haya contingencia que observar.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/teletrabajo-bienestar

Comparte este contenido:
Page 1 of 3
1 2 3