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Una escuela con más emoción

Por: Xóchitl Patricia Aldana

No debemos volver a la normalidad, más bien debemos crear una nueva realidad donde se prioricen los contenidos, se empleen nuevas metodologías para la enseñanza y donde, sobre todo, se fomenten las habilidades socioemocionales

Con motivo de la actual pandemia, los niños y adolescentes han sido víctimas invisibles de esta tragedia mundial, ya que, si bien no es la población que ha tenido la mayor cantidad de decesos causados por la covid-19, sí pueden desarrollar la enfermedad de manera grave. Incluso recientemente la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha declarado que las hospitalizaciones en este grupo etario se han incrementado y, junto con ello, el número de decesos en comparación con el 2020.

Asimismo, sabemos que, con el cierre de escuelas en el mundo, niños y adolescentes dejaron de convivir con sus iguales en un espacio que, además de ser de esparcimiento, también representa, en muchos casos, la única vía para su alimentación. Derivado del confinamiento y de la complicada situación económica también han sido víctimas de violencia doméstica, han dejado de asistir a sus controles de salud y servicios comunitarios y, por supuesto, han tenido pocas oportunidades para gozar plenamente de su derecho a la educación.

En ese sentido, estudios que se han desarrollado, como la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el Bienestar de las Niñas, Niños y Adolescentes #ENCOVIDInfancia de 2020, realizada por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en México, Unicef, el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana (EQUIDE-UIA) y Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, han demostrado que las familias con hijos en edad escolar han sufrido 73,5% la reducción de sus ingresos y, por ende, el aumento en los niveles de estrés en los hogares, lo que, en algunos casos, desembocó en violencia intrafamiliar. Este hecho se incrementó de manera desbordada, principalmente, entre las mujeres y los menores de edad.

Sin duda, toda esta situación ha afectado de manera catastrófica a nuestros niños y jóvenes, manifestándose principalmente en la gran pérdida de aprendizajes, pero también en problemas en su salud mental, llevándolos a sufrir de ansiedad, miedo, incertidumbre, estrés, duelos y depresión.

Esto ha conducido a que algunos estudiantes no quieran regresar a las aulas. No obstante, la escuela es un espacio de socialización y sensibilización hacia el otro, es un espacio de convivencia y esparcimiento que no puede ser sustituido. Por ello, el alumnado necesita reconectar con ella.

Ser emocionalmente competente implica que desarrollemos habilidades como identificar y reconocer las emociones, evaluar su intensidad, gestionarlas, retrasar la gratificación, controlar impulsos y reducir el estrés

Así, la tarea que tiene el personal docente no es sencilla, y más cuando también han sufrido los propios estragos de la pandemia. El trabajo en las aulas debe reconfigurarse. No debemos volver a la normalidad, más bien debemos crear una nueva realidad donde se prioricen los contenidos, se empleen nuevas metodologías para la enseñanza-aprendizaje y donde, sobre todo, se fomenten las habilidades socioemocionales que son necesarias para hacer frente a los retos de este siglo.

Desde la educación humanista se plantea la posibilidad de crear ambientes de seguridad psicológica en el aula, es decir de aceptación, respeto y confianza como herramientas potentes para los docentes en este retorno a las aulas.

Las habilidades socioemocionales nos permiten conectar con los demás, influyen en la manera en que percibimos el mundo y nos adaptamos a los cambios de la vida, así como a los resultados que obtenemos como personas y en comunidad. Para la WiliiamT. Grand Foundation, ser emocionalmente competente implica que desarrollemos habilidades como identificar y reconocer las emociones, evaluar su intensidad, gestionarlas, retrasar la gratificación, controlar impulsos y reducir el estrés.

Para la OEI, la educación socioemocional es un tema que importa. Así lo han puesto de manifiesto Ernesto Treviño, Cristóbal Villalobos y Carolina Castillo, miembros de su Consejo Asesor, en el artículo La educación tras la COVID-19. Cuatro claves para la transformación de los sistemas educativos de Latinoamérica dentro del libro La Educación del mañana: ¿inercia o transformación? En él señalan que el desarrollo emocional debe ser un aspecto central de todos los sistemas escolares, pues de ello depende que se realicen aprendizajes significativos. “Conocimiento, emoción y socialización se entienden como procesos interrelacionados que se dan durante el aprendizaje y permiten a los estudiantes comprender, situar, distinguir, analizar, cuestionar y, por qué no, transformar el mundo en el que vivimos”, dicen.

Recientemente, en 2019, desde la OEI en México acompañamos a la Secretaría de Educación Pública en el Seminario Internacional La Educación Socioemocional, Cívica y Ética en el Currículo que tuvo como objetivo establecer un diálogo con especialistas, nacionales e internacionales, que aportara orientaciones útiles para avanzar en el proceso de revisión, reforma y propuesta curricular que considerara como eje articulador la educación socioemocional y la formación cívica y ética.

En esta línea, se hará un análisis del programa vigente en educación básica, específicamente en materia de educación socioemocional, para desarrollar propuestas de trabajo para los Consejos Técnicos Escolares, así como estrategias en materia de currículo para la educación básica. De esta manera, se podrán señalar los énfasis y aprendizajes fundamentales que deberían incluirse en la asignatura de Educación Socioemocional, haciendo hincapié en personas con discapacidad y con aptitudes sobresalientes.

Fomentar en los estudiantes habilidades socioemocionales les brida bienestar personal y social, les ayuda en el desarrollo de su pensamiento crítico y en su toma de decisiones porque, en la medida en que un alumno o alumna sea capaz de gestionar sus emociones será capaz de gestionar también sus aprendizajes.

Fuente de la información e imagen:  https://elpais.com

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República Dominicana: Congreso rectifica artículos sobre golpear a niños y discriminación

América Central/República Dominicana/07-11-2021/Autor(a) y Fuente: acento.com.do

La Comisión Bicameral que estudia el Código Penal tomó la decisión un día después de que la Unicef, el Consejo Nacional para la Niñez y Adolescencia (Conani) y el Gabinete de Niñez y Adolescencia (Gana-RD) efectuaran críticas.

La comisión bicameral que analiza el Código Penal rectificó su proyecto de reforma sobre la infancia y la discriminación por orientación sexual y eliminó el artículo que permitía el castigo físico de los padres a los niños.

Esta circunstancia recibió críticas de la Unicef, el Consejo Nacional para la Niñez y Adolescencia (Conani) y el Gabinete de Niñez y Adolescencia (Gana-RD).

El polémico párrafo eliminado decía «no se considera violencia intrafamiliar la disciplina en el hogar bien aplicada a los hijos que no generen tratos crueles y psicológicos».

Del mismo modo, en el artículo que castiga la discriminación, se incluyó de nuevo la orientación sexual como un motivo para aplicar esa sanción, algo que fue modificado durante la votación en la Cámara de Diputados, lo que generó protestas por parte de la comunidad LGBTI.

El vicepresidente de la comisión bilateral, el diputado Alexis Jiménez, dijo también que se mantendrá sin cambios la redacción sobre el aborto, que contempla una única eximiente, el riesgo para la vida de la madre.

Jiménez recordó que República Dominicana es un país «signatario de pactos internacionales» y dijo que los legisladores quieren «hacer un Código moderno»

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/actualidad/congreso-rectifica-articulos-sobre-golpear-a-ninos-y-discriminacion-9002671.html

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¿Cómo se destruye la familia?

Por: Tahira Vargas García 

El factor destructor principal de un tipo de familia, la familia nuclear, es el machismo y la violencia de género e intrafamiliar.

Continuamente se presenta en la opinión publica y en las redes sociales la culpabilización hacia determinados fenómenos sociales o disposiciones legales como amenazas de destrucción de la familia. El termino destrucción hace referencia a eliminación física y violencia. Estableciéndose así que la familia va a desaparecer. Esta visión omite algunos elementos como los siguientes:

  1. Concepto de familia.

En la perspectiva de la Antropología del Parentesco (Strauss 1972) se conceptualiza a la familia desde la unidad de residencia y se ha excluido de la definición la reproducción que no siempre ha formado parte ni forma parte de varias familias en las diferentes sociedades y grupos sociales.

  1. Desconocimiento sobre la diversidad de estructuras familiares existentes en nuestra historia.

En nuestra historia social hemos contado con familias extensas, familias nucleares (formadas por parejas e hijos/as) familias monoparentales (matrilineales y patrilineales). Estas estructuras tienen raíces históricas y se presentan en la actualidad. Somos una sociedad culturalmente sincrética con un sostén patriarcal que refuerza el machismo y la poligamia-oculta lo que se mezcla con una cultura afrocaribeña que refuerza el tejido familiar extenso desde redes de cuidado y apoyo entre mujeres. Se presentan históricamente hombres jefes de varias familias, ¿cuál de esas familias han contado y cuentan con la presencia de padres físicamente? Gran parte de los matrimonios son uniones consensuales, la poligamia pasa desapercibida y varias familias tienen un mismo padre que está presente para algunas y para otras no.

  1. El factor destructor principal de un tipo de familia, la familia nuclear, es el machismo y la violencia de género e intrafamiliar.

Gran parte de las familias en nuestra sociedad desde los diferentes estratos y contextos sociales cuentan con relaciones basadas en el ejercicio de violencia. Las relaciones entre personas adultas y la niñez al interior de las familias esta sostenidas en violencia psicológica, física y verbal y la ausencia del respeto a los derechos de niños, niñas y adolescentes. Igualmente ocurre en las relaciones de pareja en la que el hombre impone un ejercicio de poder autoritario desde la violencia hacia su pareja femenina desde manifestaciones físicas, verbales y sexuales.

El machismo se convierte en el principal factor “destructor” de la familia nuclear por lo siguiente:

  • Despoja al hombre de su responsabilidad paterna, no se le educa para ser padre sino para ser “macho” con múltiples parejas sin relación con hijos e hijas desde la afectividad y el acompañamiento educativo.
  • Genera familias monoparentales como consecuencia de la paternidad ausente y la poligamia
  • Fortalece la masculinidad violenta en perjuicio de la mujer
  • Fomenta una relación conyugal en la que los hombres tienen permiso para violentar los derechos de las mujeres
  • Niega la autonomía que debe tener la mujer sobre su cuerpo y su decisión sobre cuando y como tener relaciones sexuales con su pareja.
  • Destruye las relaciones afectivas en las parejas al establecer pautas de imposición y poder del hombre sobre la mujer y la cosificación de la mujer en objeto sexual.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/como-se-destruye-la-familia-9001606.html

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“A los jueces no les importa si los niños lloran”

Por: Abel Barrera Hernández

En el marco de la campaña impulsada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan”: “Mar de agravios, Montaña de quebrantos”, se documentaron 25 casos de feminicidios, 30 de violencia sexual, 180 de violencia familiar y 100 de violencia económica. El confinamiento obligado por la pandemia, exacerbó la violencia intrafamiliar, mientras que las autoridades encargadas de investigar los delitos y administrar justicia, dejaron en estado de indefensión a las mujeres indígenas, al cerrar sus puertas.

El estado de Guerrero, cuenta con dos alertas de género focalizadas en 8 municipios. En la región de la montaña sobresale la ciudad de Tlapa, donde se han consumado la mayoría de feminicidios. Desde el primer caso que documentamos en el 2006, de una niña Nahua de Temalacatzingo, Municipio de Olinalá hasta el mes de junio del presente año, hemos registrado 76 feminicidios. La ausencia de justicia para las mujeres indígenas es abismal. De estas historias trágicas solo existe una sentencia condenatoria por este delito. La lucha es desigual, porque las familias enfrentan un aparato de justicia burocratizado e insensible, sin embargo, no sucumben ante las adversidades. Con el apoyo de organizaciones de mujeres se ha logrado ejercer presión a los jueces, para que juzguen con perspectiva de género y pongan a salvo sus derechos.

La violencia contra las mujeres indígenas se ha arraigado en los municipios más pobres. En Cochoapa el Grande, el ambiente que se respira es adverso, porque la misma presidenta municipal y la síndica procuradora, criminalizan a las mujeres. Son encarceladas por atreverse a denunciar a sus parejas, después de este agravio las obligan a regresar a su domicilio conyugal. Si se deciden a interponer denuncias, las obligan a devolver el dinero que sufragaron para el pago de la dote. Sin ninguna consideración humanitaria ni jurídica, les arrebatan la custodia de sus hijos; les imponen multas onerosas y difunden fotografías en los medios locales para denostarlas. Lo más grave, es el involucramiento de funcionarios públicos en la desaparición de las mujeres. La colusión que se ha establecido entre elementos de la policía con el crimen organizado, son el nuevo sello de los gobiernos municipales. Dejan   en manos del sicariato, la responsabilidad de garantizar seguridad a la población.

Las acciones criminales se han recrudecido porque no solo se atenta contra la vida de una mujer, si no que desaparecen y asesinan a madres e hijas. En algunos casos han quemado sus cuerpos. En otro caso, se consumó una violación tumultuaria, donde participó el esposo. De forma brutal violaron y mataron a la esposa, a martillazos, dejando a su pequeña hija sobre el charco de sangre.

La violencia contra las mujeres se profundiza por la inacción de las autoridades, por su complicidad con los criminales y por el patrón de impunidad que persiste en el aparato de justicia del estado. Las pocas denuncias que se han interpuesto se mantienen estancadas. Le cargan toda la responsabilidad a los familiares para que indaguen el móvil del feminicidio. Los desgastan con trámites burocráticos para que se desistan en su exigencia de justicia. No cuentan con asesores jurídicos ni con peritos intérpretes. El personal de la fiscalía, en lugar de tomar en cuenta el estado de indefensión de las mujeres y el contexto de violencia que persiste contra ellas, ponen en duda sus declaraciones. Se coluden con los abogados particulares de los perpetradores.

No solo los agentes investigadores de la fiscalía se prestan a estas marrullerías, también hay jueces que se han amafiado con abogados para vender la justicia al mejor postor. En esta cultura machista, los funcionarios municipales toman partido por los hombres; en las agencias de los ministerios públicos, las mujeres son revictimizadas, y en los juzgados, la autoridad judicial tuerce la ley en favor de los perpetradores. La jauría de abogados particulares son los mejores aliados para negociar los delitos. Se encargan de investigar a los clientes para ver si cuentan con solvencia económica, sobre todo si hay algún familiar en Estados Unidos. Saben que las remesas son garantía para satisfacer las pretensiones de quienes procuran y administran justicia.

El caso de Angélica, indígena Na savi, que se casó cuando estudiaba la secundaria, es una muestra de la corrupción que persiste entre los jueces.  Ella procreó una niña y un niño. Durante tres años soportó el maltrato de su esposo, quien la dejó en la casa de sus padres, con el pretexto de que trabajaría como jornalero agrícola. Se ausentó por dos años, y se desentendió del cuidado de los hijos. A su regreso la situación empeoró por el alcoholismo de su esposo, al grado que la violencia se agudizo. Angélica no tuvo otra alternativa que defenderse ante la agresión constante de su pareja. Los suegros en lugar de apoyarla se fueron contra ella y cuando se defendía de la agresión de su esposo, sus padres se metieron y la tundieron a golpes. La corrieron de su casa y le quitaron a sus hijos.

Cuando pidió apoyo legal, su esposo la acusó de robo por la cantidad de 48 mil pesos y otros objetos de valor. El único interés de Angélica era recuperar a sus hijos y buscar un lugar seguro donde vivir. Ante la imposibilidad de que el juez civil de Tlapa la escuchara, Angélica sintió que su denuncia seria ignorada. Supo que su pareja había contratado a un abogado particular, quien se dio el lujo de comentar cuánto le había pagado al juez para ganar el caso.

En su lucha por recuperar a sus hijos, el juez ordenó que Angélica dejaría de ver a sus hijos porque los maltrataba. Nunca imagino que por defender a sus hijos estaría en riesgo su libertad. En el ministerio público agilizaron la denuncia de robo con el fin de encarcelarla, mientras tanto el juez familiar, otorgó medidas cautelares a favor del esposo. Son muy significativa las palabras sencillas y contundentes que expreso en su lengua materna, sobre la mala actuación de los jueces.

“A los jueces no les importa si los niños lloran. Cuando los separan de su mamá o su papá, no les interesa porque no tienen sentimientos. Se burlan de nuestro dolor y se aprovechan de que somos pobres y no hablamos bien el español. Como madre he demostrado en estos años el gran amor que tengo por mis hijos y por eso, ya no permití que me siguieran golpeando. Preferí salirme de la casa para ponerme a salvo y proteger a mis niños. Sin embargo, esto no toma en cuenta el juez. Solo tiene ojos para ver el dinero. No le importa que una madre esté llorando por sus hijos, ni le duele decir que me los quiten, porque no tiene corazón y tampoco parece que sea humano. Solo tiene interés por el dinero”.

La lucha de las mujeres indígenas se da a flor de tierra, con sus pies desnudos, pero con el corazón por delante. No podrán expresarse en español, pero en su vida cultivan los más altos valores del respeto por las leyes y por los derechos de sus hijos. Están dispuestas a enfrentar la violencia de su esposo y la misma violencia que ejercen las autoridades. Saben que está en riesgo su vida, y muchas de ellas han sido víctimas de estas atrocidades por la indolencia y la postura delincuencial que tienen los funcionarios públicos municipales, las autoridades ministeriales y los mismos jueces. Angélica a sus 22 años ha demostrado tener la fuerza para enfrentar al aparato de justicia del estado, que pisotea sus derechos y esquilma a los más pobres. El juez ha ordenado que le quiten a sus hijos. Para Angélica esta decisión arbitraria no es definitiva, seguirá dando la batalla.

Fuente de la información e imagen:  https://www.tlachinollan.org

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A los jueces no les importa si los niños lloran

Por: Abel Barrera Hernández

En el marco de la campaña impulsada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan”: “Mar de agravios, Montaña de quebrantos”, se documentaron 25 casos de feminicidios, 30 de violencia sexual, 180 de violencia familiar y 100 de violencia económica. El confinamiento obligado por la pandemia, exacerbó la violencia intrafamiliar, mientras que las autoridades encargadas de investigar los delitos y administrar justicia, dejaron en estado de indefensión a las mujeres indígenas, al cerrar sus puertas.

El estado de Guerrero cuenta con dos alertas de género focalizadas en 8 municipios. En la región de la montaña sobresale la ciudad de Tlapa, donde se han consumado la mayoría de feminicidios. Desde el primer caso que documentamos en el 2006, de una niña Nahua de Temalacatzingo, Municipio de Olinalá hasta el mes de junio del presente año, hemos registrado 76 feminicidios. La ausencia de justicia para las mujeres indígenas es abismal. De estas historias trágicas solo existe una sentencia condenatoria por este delito. La luchan es desigual, porque las familias enfrentan un aparato de justicia burocratizado e insensible, sin embargo, no sucumben ante las adversidades. Con el apoyo de organizaciones de mujeres se ha logrado ejercer presión a los jueces, para que juzguen con perspectiva de género y pongan a salvo sus derechos.

La violencia contra las mujeres indígenas se ha arraigado en los municipios más pobres. En Cochoapa el Grande, el ambiente que se respira es adverso, porque la misma presidenta municipal y la sindica procuradora, criminalizan a las mujeres. Son encarceladas por atreverse a denunciar a sus parejas, después de este agravio las obligan a regresar a su domicilio conyugal. Si se deciden a interponer denuncias, las obligan a devolver el dinero que sufragaron para el pago de la dote. Sin ninguna consideración humanitaria ni jurídica, les arrebatan la custodia de sus hijos; les imponen multas onerosas y difunden fotografías en los medios locales para denostarlas. Lo más grave, es el involucramiento de funcionarios públicos en la desaparición de las mujeres. La colusión que se ha establecido entre elementos de la policía con el crimen organizado, son el nuevo sello de los gobiernos municipales. Dejan   en manos del sicariato, la responsabilidad de garantizar seguridad a la población.

Las acciones criminales se han recrudecido porque no solo se atenta contra la vida de una mujer, si no que desaparecen y asesinan a madres e hijas. En algunos casos han quemado sus cuerpos. En otro caso, se consumó una violación tumultuaria, donde participó el esposo. De forma brutal violaron y mataron a la esposa, a martillazos, dejando a su pequeña hija sobre el charco de sangre.

La violencia contra las mujeres se profundiza por la inacción de las autoridades, por su complicidad con los criminales y por el patrón de impunidad que persiste en el aparato de justicia del estado. Las pocas denuncias que se han interpuesto se mantienen estancadas. Le cargan toda la responsabilidad a los familiares para que indaguen el móvil del feminicidio. Los desgastan con trámites burocráticos para que se desistan en su exigencia de justicia. No cuentan con asesores jurídicos ni con peritos intérpretes. El personal de la fiscalía, en lugar de tomar en cuenta el estado de indefensión de las mujeres y el contexto de violencia que persiste contra ellas, ponen en duda sus declaraciones. Se coluden con los abogados particulares de los perpetradores.

No solo los agentes investigadores de la fiscalía se prestan a estas marrullerías, también hay jueces que se han amafiado con abogados para vender la justicia al mejor postor. En esta cultura machista, los funcionarios municipales toman partido por los hombres; en las agencias de los ministerios públicos, las mujeres son revictimizadas, y en los juzgados, la autoridad judicial tuerce la ley en favor de los perpetradores. La jauría de abogados particulares son los mejores aliados para negociar los delitos. Se encargan de investigar a los clientes para ver si cuentan con solvencia económica, sobre todo si hay algún familiar en Estados Unidos. Saben que las remesas son garantía para satisfacer las pretensiones de quienes procuran y administran justicia.

El caso de Angelica, indígena Na savi, que se casó cuando estudiaba la secundaria, es una muestra de la corrupción que persiste entre los jueces.  Ella procreó una niña y un niño. Durante tres años soportó el maltrato de su esposo, quien la dejó en la casa de sus padres, con el pretexto de que trabajaría como jornalero agrícola. Se ausentó por dos años, y se desentendió del cuidado de los hijos. A su regreso la situación empeoró por el alcoholismo de su esposo, al grado que la violencia se agudizo. Angelica no tuvo otra alternativa que defenderse ante la agresión constante de su pareja. Los suegros en lugar de apoyarla se fueron contra ella y cuando se defendía de la agresión de su esposo, sus padres se metieron y la tundieron a golpes. La corrieron de su casa y le quitaron a sus hijos.

Cuando pidió apoyo legal, su esposo la acusó de robo por la cantidad de 48 mil pesos y otros objetos de valor. El único interés de Angelica era recuperar a sus hijos y buscar un lugar seguro donde vivir. Ante la imposibilidad de que el juez civil de Tlapa la escuchara, Angelica sintió que su denuncia seria ignorada. Supo que su pareja había contratado a un abogado particular, quien se dio el lujo de comentar cuánto le había pagado al juez para ganar el caso.

En su lucha por recuperar a sus hijos, el juez ordenó que Angelica dejaría de ver a sus hijos porque los maltrataba. Nunca imagino que por defender a sus hijos estaría en riesgo su libertad. En el ministerio público agilizaron la denuncia de robo con el fin de encarcelarla, mientras tanto el juez familiar, otorgó medidas cautelares a favor del esposo. Son muy significativa las palabras sencillas y contundentes que expreso en su lengua materna, sobre la mala actuación de los jueces.

“A los jueces no les importa si los niños lloran. Cuando los separan de su mamá o su papá, no les interesa porque no tienen sentimientos. Se burlan de nuestro dolor y se aprovechan de que somos pobres y no hablamos bien el español. Como madre he demostrado en estos años el gran amor que tengo por mis hijos y por eso, ya no permití que me siguieran golpeando. Preferí salirme de la casa para ponerme a salvo y proteger a mis niños. Sin embargo, esto no toma en cuenta el juez. Solo tiene ojos para ver el dinero. No le importa que una madre esté llorando por sus hijos, ni le duele decir que me los quiten, porque no tiene corazón y tampoco parece que sea humano. Solo tiene interés por el dinero”.

La lucha de las mujeres indígenas se da a flor de tierra, con sus pies desnudos, pero con el corazón por delante. No podrán expresarse en español, pero en su vida cultivan los mas altos valores del respeto por las leyes y por los derechos de sus hijos. Están dispuestas a enfrentar la violencia de su esposo y la misma violencia que ejercen las autoridades. Saben que está en riesgo su vida, y muchas de ellas han sido víctimas de estas atrocidades por la indolencia y la postura delincuencial que tienen los funcionarios públicos municipales, las autoridades ministeriales y los mismos jueces. Angelica a sus 22 años ha demostrado tener la fuerza para enfrentar al aparato de justicia del estado, que pisotea sus derechos y esquilma a los más pobres. El juez le ha ordenado que le quiten a sus hijos. Para Angelica esta decisión arbitraria no es definitiva, seguirá dando la batalla.

Fuente de la información e imagen: https://desinformemonos.org

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¿Cuándo abrirán las escuelas?: Piden acelerar la vacunación de los docentes para el retorno a clases presenciales. Perú

América del Sur/Perú/09-07-2021/Autor(a) y Fuente: rpp.pe

La presidenta de IPAE, Elena Conterno, y la vocera del Colectivo Volvamos a Clases Perú, Milagros Sáenz, expresaron la importancia del retorno a las aulas y de priorizar la vacunación de maestros.

El retorno a las clases presenciales luego de un año y medio es necesario para el aprendizaje y desarrollo de los alumnos, sostuvo Elena Conterno, presidenta de IPAE, en conversación con RPP Noticias

Conterno celebró el avance de la campaña de vacunación en el país, sin embargo, consideró que “hay que ver bien la priorización, pensar en los maestros y en el retorno a clases”.

Asimismo, recordó que -de acuerdo a estudios realizados en países como Bélgica o Estados Unidos- la educación remota tiene impactos significativos en los estudiantes.

“El número de alumnos que a los 10 años ya sabe leer está reduciéndose, hay un conjunto de aprendizaje que no se está logrando”, precisó.

Para detener esta situación y retomar las clases presencialesConterno señaló que el primer paso es “que se vacune a todos los maestros a nivel nacional” y que el retorno a las aulas no se haga “de golpe”.

“Podemos empezar 3 veces por semana, por horas o grupos, para que los alumnos puedan empezar con clases semipresenciales que les permita a que las pérdidas no sean mayores”, dijo.

Cabe anotar que al menos la mitad de los maestros ya deben haber recibido al menos la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19, puesto que el promedio de edad es de 50 y 60 años y dicho grupo etario está en el actual cronograma de vacunación.

Conterno celebró, además, que ya se haya dispuesto que los maestros rurales sean vacunados y que ya exista un cronograma de 200 mil docentes en la lista.

Respecto a la infraestructura de las escuelas a nivel nacional, la presidenta de IPAE lamentó que sólo un tercio de las escuelas cuenten con los 3 servicios básicos: luz, agua e internet.

PADRES PIDEN RETORNO A LAS AULAS

De otro lado, la socióloga Milagros Sáenz, vocera del Colectivo ‘Volvamos a Clases Perú’, conformado por padres y madres de colegios públicos y privados, mencionó que están convencidos de que es necesario el regreso a las clases presenciales.

“Nos hemos unido a raíz de esta desesperación y de esta necesidad que vemos en casa. Abogamos por un retorno voluntario, gradual, flexible y seguro, porque a estas alturas estamos convencidos de que nuestros hijos están mejor yendo al colegio de una manera semipresencial”, explicó.

“No puede ser que 3 de cada 10 niños estén siendo afectados, no solo por el encierro prolongado, sino por la falta de vínculos con sus pares, con su compañero y maestros”, añadió en RPP Noticias.

También, calificó de “terrible” los resultados del estudio que señala a los niños, cuyos padres han sido más golpeados por la pandemia, como aquellos que tienen más tendencia de angustia mental, como depresión infantil, ataques de ansiedad, etc.

En ese sentido, invocó a los ministros de Salud y de Educación, Óscar Ugarte y Ricardo Cuenca, respectivamente, para que vacunen a los profesores.

La vocera compartió que ya hay 2400 escuelas rurales que ya están funcionando desde mediados de abril y en estas ha habido “cero contagios”.

“Una excelente noticia, porque nos demuestra que las escuelas son lugares seguros, cuando se toman los protocolos”, acotó Sáenz.

Fuente e Imagen: https://rpp.pe/peru/actualidad/piden-acelerar-la-vacunacion-de-los-docentes-para-el-retorno-a-clases-presenciales-noticia-1345628

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Video: “Maestra, ¿se encuentra bien?”. Profesora golpeada e insultada por su pareja mientras impartía clase virtual en México

América del Norte/México/23-04-2021/Autor(a): Agencias – J. Mejía /Fuente: www.elsalvador.com

En el vídeo se logra escuchar al hombre que insulta, golpea y le reclama a la mujer por haber utilizado su computadora. Ella le implora que la deje terminar la clase.

Una docente de la Preparatoria 5 “Dr. Ángel María Garibay”, del Estado de México, sufrió abusos verbales y, aparentemente físicos, la noche del miércoles mientras daba sus clases de inglés a través de una plataforma digital.

Según el periódico El Universal, la maestra fue identificada como Jacqueline y fueron sus mismos estudiantes quienes se encargaron de hacer pública la situación.

En un vídeo publicado en redes sociales, se observa el material didáctico que la mujer se encuentra proyectando con su voz al fondo, cuando de pronto una voz masculina interrumpe la clase y comienza a recriminarla por, presuntamente, utilizar la computadora de él para realizar la sesión.

“Mi computadora no me la agarras”, se logra escuchar entre las palabras que dice el hombre, quien además insulta con palabras soeces a la mujer. Tras un corto silencio, se logra escuchar el llanto de la profesora que le pide que, al menos, le permita “cortar la clase”.

En la voz de la mujer también se escucha que se lamenta porque sus estudiantes ya escucharon lo sucedido, seguido de las palabras “ya voy”, que pronuncia entre gritos y en repetidas ocasiones para que el hombre no continúe maltratándola.

“Maestra, ¿se encuentra bien?”, se escucha decir a una alumna al final del video.

El vídeo se corta justo después de que una de las estudiantes le pregunta a la profesora si se encuentra bien.

Por su parte, las autoridades de la institución dijeron que ya estaban al tanto de la situación y, por medio de un comunicado, informaron que le brindarán todo el apoyo necesario a la docente, misma que, según la misma preparatoria, se encuentra bien.

Ver video: https://www.elsalvador.com/?jwsource=cl

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/noticias/internacional/profesora-clase-virtual-golpeada-violencia-domestica-pareja-mexico/830214/2021/

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