Reseña de la película “Ni uno menos”

Por Julián Espinoza M.

Estudiante Pedagogía en Matemática Universidad de la Frontera

Ni uno menos. Yi ge dou bun eng shou/Not one less

  1. China. 106 min.

Director: Zhang Yimou

Producción: Yu Zhao.

Montaje: Ru Zhai.

Diseño de producción: Juiping Cao.

Vestuario: Huamiao Tong.

Guión: Shi Xiangsheng

Música: San Bao

Fotografía: Hou Yong

Reparto: Minzhi Wei, Huike Zhang, Zhenda Tian, Enman Gao, Zhimei Sun, Yuying Fen, Fanfan Li, Zhang Yichang, Xu Zhanqing, Liu Hanzhi, Ma Guolin, Wu Wanlu, Liu Ru, Wang Shulan, Fu Xinmin, Bai Mei. Actores no profesionales interpretando unos personajes basados en ellos mismos.

Premios: León de Oro en el Festival de Venecia

En el  presente espacio de la web, haré una crítica a la película vista en clases llamada “Ni uno menos”, dirigida por el cineasta chino Zhang Yimou, en la cual se muestra a grandes rasgos la problemática del alcance de la educación china en los sectores rurales, combinando de manera sublime la realidad de los alumnos rurales con el drama acaecido por el estudiante  Zhang Huike al momento de partir a buscar dinero a la ciudad para cuidar a su madre enferma.

Comenzando el análisis del filme podemos mencionar de cómo llega la niña Wei a ser maestra de la escuela. Todo acontece debido a que el maestro titular Gao debe partir un mes fuera del poblado rural y surge la incertidumbre de quien lo reemplazará. No se encuentra ningún maestro que pueda suplirlo, por lo cual Wei debe asumir esa condición, incentivada básicamente por el dinero que ganará por realizar dicha labor. Para su trabajo se le otorgan 26 tizas (una para cada día), una pieza con escritorio para preparar la clase y el incentivo de dinero, que será pagado sólo si ningún alumno se retira de la escuela.  Podemos entonces afirmar que Wei en ningún momento llega a ser maestra por vocación, sino por el interés que le daba al dinero, además de mirar en menos la labor del profesor.

A ella, también, se le encarga enseñar algunos contenidos y que los niños aprendan una canción. Wei, que no tiene la experiencia ni los conocimientos necesarios como para enseñar, se preocupa la primera clase de reproducir textualmente el contenido que el maestro le encarga, escribiendo en la pizarra todo el material y despreocupándose de los niños. Al no tener un manejo de grupo adecuado, es evidente que sus alumnos se rebelen contra su clase y se desordenen, con clímax en el momento en que  Zhang bota las tizas del mes y las rompe. Es claro que la maestra Wei no se dedicó a enseñar, sino que a dar clases, pensando que los niños se quedarían en sus puestos escribiendo y poniendo atención.

Luego ocurre lo que Wei no espera: primero una de sus alumnos es llevada por un equipo deportivo para ser entrenada y posteriormente, Zhang se retira de la escuela para ir a trabajar a la ciudad. Es por esto que Wei crea el vínculo con sus alumnos a través de la planificación para la búsqueda de  Zhang en la ciudad. Es con esto que descubre cómo sus alumnos saben resolver problemas de cálculo al momento de trabajar en la ladrillería y sacar cuentas para comprar pasajes de bus.

Finalmente, gracias a la tozudez de Wei, logra llegar a la ciudad con más de algún inconveniente. Aquí es donde el filme se transforma en drama, ya que no logran encontrar a Zhang porque, al momento de llegar a la ciudad se pierde. Después de infructuosos esfuerzos, Wei llega a la televisión local para poner un anuncio en televisión, lo cual no está exento de problemas, ya que, no la dejan entrar a las instalaciones. Pero luego, el director de la estación de televisión se entera de su caso y transforma su problema en reportaje, logrando salir en televisión y encontrando a Zhang, para luego volver a su poblado rural con la televisión y numerosos regalos.

Evidentemente, el perfil de la maestra Wei contrasta con las teorías vistas hasta ahora, ya que ella ejecuta su misión sin vocación y sin herramientas pedagógicas para ejercer dicha profesión. Se encarga de reproducir el contenido sin analizarlo, sin hacer un juicio crítico ni un diagnóstico previo de cómo se encuentra cada alumnos, en qué condiciones se encuentran como para empezar a planificar una actividad. Además es posible observar el proceso valórico que suscita en Wei para con los niños; se produce una transformación en la manera de observarlos, desde permitir que no salieran de la sala hasta que copiaran lo de la pizarra culminando con la actividad que realizan cuando Wei vuelve a la escuela, con las tizas nuevas, haciéndolos escribir en la pizarra una frase que los represente.

Se observa que Wei menosprecia la profesión, que no le toma el peso a lo que está haciendo ni a lo que debe realizar. Además, se produce una transformación de la manera de ver la educación e, inclusive, la vida por parte de Wei, la cual se transforma por el cariño y la obstinación que tiene por el niño Zhang. Todo esto es circunstancial, porque lo hace para poder recibir el dinero prometido. Como valores del filme podemos destacar entonces la obstinación, preocupación y decisión de Wei, la ingenuidad e interés de los niños por su compañero Zhang y, de manera general,  la calidad y claridad de las problemáticas ocurridas en la escuela rural, como la falta de incentivos para adquirir más conocimientos y la capacidad de los niños no aprovechada Wei.

Es posible observar que la maestra no planificó ni desarrolló los problemas específicos del aprendizaje, ya que en ningún momento se preocupó si alguno de sus alumnos tenía o no problemas de algún tipo, como si alguien no supiera escribir o no supiera calcular. Un ejemplo es el caso cuando hacen el cálculo de los boletos de bus, en el cual, una alumna hace el cálculo errado y, Wei, en su rol de maestra, debió haber corregido y demostrado por qué no era así.

A modo de conclusión, podemos observar que el film deja como reflexión la problemática de la enseñanza en sectores rurales, la cual también se puede extrapolar a la sociedad chilena actual. Es necesario contextualizar la enseñanza en estos sectores, aplicando técnicas entendibles y reales para los alumnos. Es necesario aplicar el material didáctico, como queda claro en la película, cuando, de manera bastante poco ortodoxa, se lleva a los niños a trabajar a la ladrillería, se trabaja con la cantidad de ladrillos necesarios que deben trasladar para lograr cierta cantidad de dinero. Este filme es un excelente material para cuestionarse la enseñanza en dos aspectos: primero, la manera de enseñar. Wei nos muestra un ejemplo extremo de cómo no enseñar, sin planificaciones ni diagnósticos previos al desempeño del alumno. Segundo, observar la enseñanza como medio de cohesión y desarrollo social. Por esto, considero este film como fundamental antes de ir a plantarse en una escuela rural, de manera específica, y escuelas en general, por la forma en cómo ver la educación.

Fuente: https://analisisniunomenos.wordpress.com/

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