¿Quién gana y quién pierde con el presupuesto que Trump destinó a la educación?

Parte del plan incluye cortar fondos del Departamento de Educación en un 13.5%, o hasta 9,000 millones de dólares. Te contamos dónde se verá más afectado el presupuesto y en qué áreas mejorará.

América del Norte/EEUU/Univision

El nuevo presupuesto que reveló el gobierno de Donald Trump, al que la Casa Blanca llama un presupuesto «America First», corta dramáticamente los fondos del Departamento de Educación en un 13.5%, o 9,200 millones de dólares.

La mayoría de estos cortes serían a programas de entrenamiento de profesores, para actividades vespertinas o after school y a ayuda financiera para estudiantes universitarios de bajos ingresos o para aquellos que son los primeros en sus familias en matricularse en estudios superiores, también conocidos como de primera generación.

Además, el presupuesto cortaría o eliminaría (de ser aprobado por el Congreso en mayo) fondos para 20 programas departamentales que según el texto «no son efectivos, que duplican esfuerzos o que no sirven los intereses nacionales».

¿Cuáles serían los cortes?

Los programas de capacitación de maestros recibirían un corte de 2,400 millones de dólares.
1,200 millones de dólares menos a programas de vacaciones de verano y de después de clases (after school).
Cortes a la ayuda financiera para estudiantes de bajos recursos, quizá el área más impactada.
Los programas que benefician a estudiantes de bajos recursos, como el programa federal llamado TRIO, recibirían un corte de 200 millones de dólares. Estos también benefician a estudiantes de primera generación y con discapacidades.

Otro programa llamado GEAR UP, que ayuda a estudiantes de educación media y bachillerato a prepararse para la universidad, también sufriría cortes.

Además de esto, el programa de Federal Work-Study, o Programa Federal de Empleo y Estudio, sería reducido «significativamente». La revista The Atlantic señala que este programa ha recibido críticas pero la reducción de todas maneras impactaría a estudiantes con menos oportunidades de conseguir un trabajo después de graduarse.

También se eliminan por completo las Becas de Oportunidad de Educación Suplemental, o SEOG por sus siglas en inglés. Estas ofrecen ayuda basada en la necesidad del estudiante, y se le ha otorgado a unos 1,600 millones de estudiantes universitarios cada año.

Lo que se mantiene (casi) igual

El presupuesto deja casi intacto los Pell Grants y el apoyo a estudiantes con discapacidades, que se mantiene en 13,000 millones de dólares.

Las Universidades Históricamente Negras, o Historically Black Colleges and Universities (HBCUs), y otras instituciones que sirven a minorías recibirían cortes pero no tan significativos como a otras áreas. Se le otorgaría 492 millones de dólares (85 millones menos que el año pasado) en fondos a programas que proveen oportunidades a comunidades necesitadas de minorías.

La libre elección, la ganadora

¿Quién entonces se beneficia de este nuevo presupuesto? Todo parece indicar que sería la libre elección de escuela, en particular los programas de vouchers que ayudan a padres a pagar colegios privados. Estos recibirían 1,400 millones de dólares, una cantidad considerable, y el presupuesto además estipula que esta inversión crecerá a 20,000 millones al año.

Según el presupuesto, la inversión adicional incluye:

168 millones de dólares para escuelas charter.
250 millones para un nuevo programa de libre elección para escuelas privadas.
Un incremento de 1,000 millones de dólares para Título I, que está «dedicada a alentar a los distritos a adoptar un sistema de presupuesto basado en los estudiantes… que le permite a los fondos federales, estatales y locales seguir al estudiante a su escuela pública de elección», según el presupuesto.
Esto básicamente significa que los impuestos, o sea, fondos públicos, patrocinarán a los colegios privados.

¿Por qué esto puede ser problemático?

Los defensores de la educación pública argumentan que los colegios privados no están sujetos a monitoreo básico ni tienen que seguir las leyes de derechos civiles, lo que significa que si quisieran podrían discriminar a sus estudiantes en las admisiones y en disciplina y sería difícil detectarlo, corregirlo o castigarlo.

Betsy DeVos, la controvertida secretaria de Educación, defendió el presupuesto de Trump este lunes frente a varios miembros de las juntas de educación estatales. Devos dijo que «el presidente prometió invertir en nuestras comunidades más necesitadas y nuestro aumento en la inversión en los programas de elección harán justamente eso».

Qué tanto ayudan los programas de elección a las comunidades más necesitadas como dice la secretaria es tema de debate. Lo que sí es cierto es que la prioridad de Trump es cortar dinero a la ayuda financiera del gobierno y dar más dinero a la libre elección de escuela.

Fuente: http://www.univision.com/noticias/educacion/quien-gana-y-quien-pierde-con-el-presupuesto-que-trump-destino-a-la-educacion

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