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Educación errada

Por: Dinorah García Romero 

Tiempo de apoyar a los jóvenes con orientaciones que los convenzan y comprometan con el cuidado personal y colectivo.

La juventud dominicana ha experimentado avance en diferentes órdenes. Se destaca la capacidad que manifiestan en actividades académicas, en acciones de emprendimiento y en acciones de voluntariado, como el de la Defensa Civil. Conocemos su audacia y su capacidad de afrontar riesgos para salvar vidas, bienes y recursos en situación de desastre o peligro. Pero al mismo tiempo constatamos que la COVID-19 no le asusta nada. Su comportamiento resulta preocupante, por la facilidad con la que aparcan la mascarilla, acortan cada vez más, la distancia social y se organizan para celebrar fiestas clandestinas que implican un desbordamiento del comportamiento; y un rechazo total a las medidas de protección y cuidado que demanda la pandemia que impacta al mundo y, por tanto, a la República Dominicana. Los jóvenes poseen tanta vitalidad y energía que se consideran inmunes a las enfermedades y a la diversidad de riesgos propios de un período complejo e incierto como el que vivimos.

Celebramos su capacidad de mirar más allá del peligro; pero resulta inquietante su temeridad y, sobre todo, el olvido de la responsabilidad que tienen del cuidado de aquellos con los que conviven, y se relacionan. Producto de esta insensatez, han provocado contagios en familiares, amigos y relacionados. Otro aspecto importante es que no le temen a la muerte. Están informados, pero les hacen caso omiso a las orientaciones de Salud Pública, de la Organización Mundial de la Salud, OMS y, mucho menos, a sus propios familiares que persisten en su cuidado para liberarlos de las garras de un virus que ha demostrado que no tiene límites para provocar el sufrimiento prolongado y, especialmente, la muerte.

Necesitamos construir nuevas estrategias comunicativas que sean efectivas para que los jóvenes se den cuenta del alto riesgo que corren ellos y todos los que están en su entorno. Ante la situación presentada, nos atrevemos a preguntarnos si la educación que reciben los jóvenes es un proceso fallido. Una educación errada trae como consecuencia el comportamiento juvenil que impacienta. Esta realidad es un factor más para que la educación preuniversitaria y de educación superior examine a profundidad qué hace, cómo lo hace, desde cuáles perspectivas está haciendo educación y hacia qué horizonte se encamina. El comportamiento de muchos jóvenes nos está diciendo cuán inconsistente es la formación que reciben y cuál es el vacío de comprensión y compromiso ciudadano. Es una prueba más del vacío de las Ciencias Sociales en la formación de los jóvenes.

Las Ciencias Sociales influyen de forma decisiva en la formación del pensamiento; y en la comprensión holística y crítica de la realidad en la que interactúan los sujetos. Este vacío en la mentalidad de una amplia mayoría de los jóvenes, provoca el desorden humano y social que exhiben en la pandemia. Es necesaria una vuelta a la formación incluyendo las Ciencias Sociales. Dejarlas como asunto opcional y hasta coyuntural es un retroceso que le está costando caro a las personas y a la sociedad dominicana. Se impulsa una educación errada para priorizar un pragmatismo que paraliza. Es una educación errada porque la formación en valores se le está dejando a la calle, a las redes sociales. ¡Atención! Soy de las personas que piensan que la calle en múltiples ocasiones ofrece oportunidades y fenómenos que son educativos; de igual manera, las redes sociales hacen puntualmente aportes significativos. Pero los procesos educativos fundamentales no pueden depender de lo que aporten estos entornos.  Los procesos de formación en valores son complejos y requieren acompañamiento sistemático; contraste de lo que se propone y de lo que ocurre en la vida cotidiana. Es tiempo de apoyar a los jóvenes con orientaciones que los convenzan y comprometan con el cuidado personal y colectivo. Revisemos la educación que estamos promoviendo para revertir el comportamiento de los jóvenes en tiempos de pandemia y más allá

Fuente: https://acento.com.do/opinion/educacion-errada-8947166.html

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Credibilidad polémica

Por: Dinorah García Romero 

Cuán lejos estamos de saber analizar y construir desde las diferencias y, aún más, de comprender que el debate de las ideas no nos otorga licencia para denostar.

Diferentes actores de los ámbitos educativo y social de la República Dominicana han participado, en las últimas dos semanas, de un debate activo en torno a la Normativa 09/15, orientada a regular la elaboración y desarrollo de los Programas de Formación Docente en la República Dominicana, emitida el 11 de diciembre de 2015 por el Consejo Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, CONESCyT.

Aprovechando el debate generado por la decisión del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de evaluar dicha normativa, se escuchan voces que, con tono elevado y poco delicado, califican a las Instituciones de Educación Superior, IES, de estar movilizadas por el negocio y preocupadas por intereses particulares, al margen de las necesidades del sistema educativo dominicano. Escuchar estas expresiones, en medio de un debate, indica cuán lejos estamos de saber analizar y construir desde las diferencias y, aún más, de comprender que el debate de las ideas no nos otorga licencia para denostar a personas ni tampoco a instituciones.

Se constata, en personas y sectores, dificultades para mantener el nivel de la discusión sin caer en calificativos que erosionan la credibilidad de las instituciones de educación superior.  Estas instituciones, a su vez, han de analizar por qué se les percibe así, cuáles son los indicadores que justifican tales apelativos. De igual manera, las IES han de revisar su relación con los medios de comunicación, para aportarle mayor calidad y compartirles referentes relacionados con el compromiso académico, ético y social que las empeña en la sociedad. La realización de este tipo de ejercicio es saludable para la democracia y para el desarrollo que necesita el país. Asimismo, es una evidencia más de que las IES no tienen trama oculta en el debate que se ha abierto. Además, así las IES aportarán, con mayor amplitud, espacios que permitan la confirmación de la cultura de la transparencia en su comportamiento.

La credibilidad de las IES ha de ser una prioridad en los tiempos actuales. En la medida en que este rasgo esté fuerte, la relación y comunicación con la sociedad será más diáfana y emprendedora. Del mismo modo, la sociedad adquiere un conocimiento más nítido del funcionamiento de las IES; y disminuyen los epítetos que buscan el desprestigio de las universidades.

Las IES de la República Dominicana pueden aprovechar esta ocasión para cualificar su transparencia interna y externa. La credibilidad de las IES aporta significativamente a los procesos formativos y de aprendizajes de los estudiantes, potencia el sentido de pertenencia de los docentes y se convierte en orgullo para los sectores con los que se relaciona y para toda la sociedad. Se ha de trabajar con mayor ahínco la cultura de la verdad. Trabajar este tipo de cultura hoy es una tarea difícil, pero no es imposible.  En un contexto en el que se utiliza la mentira para socavar los cimientos de instituciones y personas, esta tarea se vuelve impostergable. La credibilidad compromete a las personas y a las instituciones a vivir en verdad y de cara a la verdad. Esta postura es difícil, porque distintas variables del entorno bloquean la verdad; otros, le temen a la verdad. La acción prioritaria no es defenderse de los apelativos que drenan la confianza en las instituciones de Educación Superior. Hay que superar la credibilidad polémica. La prioridad es profundizar en la práctica cotidiana de las IES, la autenticidad y la identificación afectiva y efectiva con su misión específica. Se espera una respuesta que haga avanzar al país y al sistema de educación superior dominicano. Un aspecto central, credibilidad en el discurso y en la práctica.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/credibilidad-polemica-8935442.html

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Compromisos ineludibles e innegociables

Por: Dinorah García Romero 

El foco de interés y de atención es calidad más que nunca en educación, formación docente y vida universitaria.

La semana que acaba de pasar ha estado movilizada por diversos hechos ocurridos en el contexto nacional. El que da origen a este artículo se vincula con la Normativa 09/15 para regular la elaboración y desarrollo de los Programas de Formación Docente en la República Dominicana, emitida por el CONESCyT el 11 de noviembre de 2015. El Ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología ha planteado la posibilidad de una revisión de esta normativa. Asociaciones de Universidades del país avalan la revisión propuesta por el Ministro de Educación Superior. Algunas de las razones para avalar la revisión, que aparecen en la prensa, concitan la atención de distintos sectores sociales y educativos. Además, generan preocupación, al tocar la calidad de dos pilares nucleares, la educación y   la formación docente. Pero la situación que se suscita resulta sumamente importante. Se perciben dos aspectos distintivos: uno que evidencia la relevancia que la sociedad dominicana le confiere a la calidad de la educación y a la calidad de la formación de los docentes. Queda claro que no le da igual cualquier tipo de educación. El otro aspecto queda evidenciado con la postura proactiva e interpelante de distintos actores educativos y sociales. Estos ciudadanos y medios de comunicación muestran que se ha fortalecido el desarrollo del pensamiento crítico en el país. La puesta en acción de esta capacidad favorece la búsqueda de soluciones a los problemas con visión y perspectivas plurales y con mayor integralidad.

El Plan Decenal de Educación, 1992; el Plan Decenal 2008-2018, el Movimiento Social Coalición Educación Digna, 2010-2012; la Ley 1-12 Estrategia Nacional de Desarrollo 2030; el Pacto Nacional para la Reforma Educativa en la República Dominicana, 2014-2030 y la Normativa 09/15 evidencian una constante: énfasis en la necesidad de calidad de la educación, calidad de la formación y del desempeño de los docentes. Estos documentos hacen visible un trabajo arduo de la sociedad para cualificar el sistema educativo dominicano en sus ámbitos preuniversitario y de la educación superior. Estos referentes no son perfectos, pero aportan significativamente. Son revisables, pues estamos en el 2021; pero no para retroceder y mucho menos para institucionalizar la cultura de lo fácil. Es necesario superar las rupturas que provocan desgastes y nuevas fragilidades en el sistema educativo del país.

El compromiso con la calidad de la educación y de la formación de los docentes es ineludible e innegociable. Esto es lo que importa; los colores partidarios de los que intervinieron, no interesan. Importa, además, la continuidad de todo aquello que permita avanzar, cualificar las estructuras y acentuar el rigor científico en la educación y en la formación de educadores. Ya no es aceptable dar marcha atrás. Las universidades del país no tienen en plan hacer retroceder lo que se ha logrado hasta la fecha. Si alguna lo ha pensado, está fuera de la historia. Ella misma ha de cavar su tumba y organizarse para desaparecer en soledad. La educación dominicana está urgida de cambios estructurales. No hay fuerza humana, política, religiosa o económica, que pueda eliminar o bloquear los pasos -pequeños y escasos- que se han dado hasta este momento. Las instituciones de educación superior están llamadas a ser pioneras en innovación y en calidad integral de la educación y del desarrollo social de la nación. Este es el espíritu que mueve a la mayoría de estas instituciones. Es necesario fortalecer el diálogo entre la Academia y la sociedad; crear lazos fundados en una confianza básica que fortalezca a ambas instancias. La educación dominicana no resiste fracturas entre la Academia y la sociedad. El foco de interés y de atención es calidad más que nunca en educación, formación docente y vida universitaria. Y todo este empeño ha de estar orientado a lograr un país más educado, más civilizado y justo.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/compromisos-ineludibles-e-innegociables-8932899.html

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Las violaciones de derechos convierten el cambio en eslogan

Por: Dinorah García Romero

Parece que en el gobierno actual hay funcionarios y miembros del partido que forman parte de sectores negacionistas de las leyes. Estas personas parece que no quieren avanzar.

La República Dominicana es uno de los países del mundo que tienen dificultades significativas para instaurar un sistema político, económico y social respetuoso de los ciudadanos. El mayor porcentaje de estos tiene experiencias y percepciones de que cuenta poco para el Estado dominicano. Este es un problema histórico, pues sus raíces son centenarias. Los asomos políticos orientados a una manera diferente de tratar a la ciudadanía se ven boicoteados cotidianamente. Aparecen instituciones y funcionarios con prácticas arbitrarias; decisiones divorciadas radicalmente del respeto y la dignificación de las personas. Estos planteamientos tienen como referentes la huelga de hambre organizada por médicos para que se respeten sus derechos adquiridos por el desempeño de funciones específicas y el tiempo en servicio; aún más, para que se respete el derecho a la jubilación. De igual manera, la insistente demanda de los cañeros, se convierte en un hecho insólito e indignante. Escuchar sus voces de nuevo; y observar el desgaste por las condiciones de vida que soportan, ha de suponer un alto a la indiferencia. Asimismo, la fila inhumana cada vez más aumentada en uno de los costados del Ministerio de Educación de la República Dominicana requiere del MINERD un repaso sobre gestión de personal. Esta fila viola el derecho a la entrega de documentos en condiciones dignas; y, para mayor deshonra, la resistencia a pagar prestaciones laborales legitimadas por las leyes del país.

El siglo en que vivimos no soporta el abuso de poder. Está claro que el poder ha de ser distribuido. Desde esta perspectiva, ningún funcionario, ninguna institución, puede cosificar a las personas. Estos casos están resultando cada vez más frecuentes.

Parece que en el gobierno actual hay funcionarios y miembros del partido que forman parte de sectores negacionistas de las leyes. Estas personas parece que no quieren avanzar; prefieren funcionar con mentalidad dictatorial y hasta contraria a las directrices y propuestas del presidente de la República.

La diversidad de situaciones de esta naturaleza confronta a los líderes políticos, los gobernantes y a los educadores. Tales hechos suscitan, también, interrogantes de distintos tipos e intensidades. ¿Qué hacen las escuelas de educación política de los partidos?  ¿Qué criterios priman para la designación de los funcionarios? ¿Por qué la distancia entre el comportamiento en la campaña electoral y el que muestra al asumir un cargo en la administración pública? ¿Por qué hay funcionarios que olvidan el sentido profesional y humano en el desempeño de sus funciones?

Si la distorsión no fuera tan amplia en este aspecto, los casos señalados, más que extenderse, se reducirían. Se impone una acción colectiva para desterrar de la Administración pública a funcionarios que acentúen la desinstitucionalización del país. Es importante señalar que los derechos no resisten promesas. Los derechos solo atienden y esperan hechos. En este marco, lo que se ha de hacer es resolver lo más pronto que sea posible el problema de los médicos, de los cañeros, de los que hoy mismo están en la fila MINERD y de los que esperan sus prestaciones laborales.

Los educadores del país tienen el desafío de trabajar- tanto en educación preuniversitaria como en educación superior- los principios, criterios y políticas que contribuyen a la gestación y fortalecimiento de la institucionalidad en una sociedad. Esta tarea constituye un reto prioritario en el país. Gran parte de la inestabilidad de esta nación se debe a la fragilidad de la institucionalidad. Es necesario que, desde los espacios en los que actuamos, hagamos un esfuerzo por promover y formar para un compromiso con los procesos de institucionalización de la sociedad.

Los dirigentes del país y los miembros del partido gobernante han de trabajar de forma ardua para que el cambio no se convierta en un eslogan. De la misma forma, han de estar vigilantes, pues parece que hay funcionarios interesados en quedarse en la propaganda. Estos no quieren asumir los compromisos de un gobierno que se ha concebido como agente de cambio. Para ello tienen que reconocer y respetar los derechos de las personas. Si sucede lo contrario, el cambio es un eslogan y nada más.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/las-violaciones-de-derechos-convierten-el-cambio-en-eslogan-8928347.html

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Las medidas en la mayoría de países son iguales, por ejemplo Bosnia y Serbia determinaron reducir los estudiantes por curso. Foto: AP

La pandemia como oportundiad para la educación superior

Por: Dinorah García Romero 

Ya es tiempo de que valoremos la crisis pandémica con una mirada más integral.

El tema que abordamos en este artículo puede sorprender a muchos. Lo normal es que diariamente analicemos los estragos que la pandemia provoca en los humanos, las instituciones, los sistemas políticos, económicos, sociales y en los ecosistemas. Estos análisis son necesarios e importantes. Pero ya es tiempo de que valoremos la crisis pandémica con una mirada más integral.  Esto exige que no solo subrayemos los males que nos afectan desde que inició la hegemonía de la COVID-19. La mirada unidireccional de la pandemia provoca dificultades en nuestra capacidad de análisis; estos presentan sesgos, que, a su vez, les restan validez y objetividad. Con lo expresado anteriormente, no justifico la exaltación de bondades sin sentido y hasta contradictorias. Lo que sostengo es que en la dura situación que vive la Educación Superior a partir de la llegada de la enfermedad, además de provocar serios problemas, cada día y cada hora, encontramos oportunidades en los diferentes escenarios en los que se mueven y actúan las instituciones de ese ámbito.

En el campo de la Educación Superior dominicana, se afrontan problemas múltiples y agudos: deserción estudiantil, dificultades económicas moderadas para unas instituciones; para otras, severas; asimismo, problemas de carácter tecnológicos. Hay instituciones de Educación Superior que cuentan con plataformas tecnológicas propias; otras no cuentan con los medios necesarios para tenerlas. La salud del personal y de los estudiantes está siendo afectada por el virus; y este panorama influye en el desarrollo académico y en los procesos de aprendizaje. Más del 75 % de los docentes del ámbito de la educación superior ha tenido dificultades de carácter tecnológico; por lo que se ha visto impulsado a reorientar su forma de trabajar para adaptarse a la virtualidad. Hay dificultades también de empleabilidad. Ha habido que suspender empleados, reorganizar los servicios y aplicar planes de austeridad integrales.

En este contexto, la pandemia se presenta como una oportunidad importante. Habrá que ver si las instituciones de Educación Superior están descubriendo y aprovechando estas oportunidades que son cada vez más evidentes. Algunas de las más relevantes han influido significativamente en la cultura de los educadores, de los estudiantes y de las instituciones universitarias. Otras, han provocado la irrupción de nuevas prácticas y formas distintas de pensar y actuar en las instituciones de Educación Superior. De otra parte, hay oportunidades que invitan a gestores y docentes a desarrollar una mentalidad más abierta para ponderar los desafíos del futuro y para desasirse de apegos irracionales a lo que hicieron y pensaron ayer. El pasado cuenta y no se puede obviar, pero ha de asumirse con apertura reflexivo-crítica para no frenar la capacidad de recreación e innovación de la práctica. Las oportunidades también aportan en la dirección de desplegar esfuerzos para aprender continuamente; para fortalecer la desprivatización del conocimiento y de los talentos.

En este tiempo de pandemia, se refuerza la construcción de relaciones más horizontales y solidarias, orientadas a la construcción compartida, al trabajo en equipo. La investigación adquiere centralidad, por la necesidad de una Educación Superior con un fundamento científico más acabado. La COVID-19 es un desafío constante en este campo, pues la virtualidad le está demandando concepciones y metodologías más innovadoras. Los docentes y gestores han de apropiarse de la gestión de los programas que facilitan el trabajo docente y la comunicación con los estudiantes. Otra oportunidad relevante se vincula con la posibilidad de conocer la Educación Superior más allá de las fronteras de la República Dominicana. Se ha de aprender de otras instituciones homólogas, pues estos aprendizajes contribuyen a una formación y a una gestión más contextualizadas. El interés es que los actores de la Educación Superior del país no se encierren en su propio mundo; y que redescubran nuevas formas de docencia y de gestión universitarias en contexto complejo y difícil.  Más de lo mismo en Educación Superior hastía a los estudiantes, atrasa a los docentes y fosiliza a los gestores. La COVID-19 ha de mirarse y asumirse desde la diversidad de perspectivas que posee. Focalizar una sola es un error que tiene consecuencias directas en la calidad, en el desarrollo y en la efectividad de la Educación Superior en el país. Para avanzar en esta dirección, se ha de priorizar una acción más interdependiente fundada en alianzas inteligentes y estratégicas.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-pandemia-como-oportundiad-para-la-educacion-superior-8923222.html

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La mujer en el escenario de la pandemia

Por: Dinorah García Romero 

La pandemia de los altos precios de los alimentos, también espolea la creatividad de las mujeres.

Hoy en el contexto internacional y local llueven los elogios y las descripciones en torno a la mujer. Forma parte de la cultura aprovechar este día para declararla como el ser más especial de la creación y, además, para subrayar sus avances y los desafíos que todavía le quedan por enfrentar. En síntesis, el día 8 es la fecha que promueve más análisis de carácter laboral, político y social en torno a la mujer. Los medios de comunicación, los gobernantes, los dirigentes políticos y los dirigentes de iglesias se explayan al máximo. No sabemos si el 50 % de las mujeres cree todo lo que se externa y divulga. La diferencia entre lo que se dice y la realidad que vive es abismal. Por ello muchas mujeres se mofan de las condecoraciones y de los poemas que se exhiben este día. Estos planteamientos no están orientados a la eliminación de referencias en torno a la mujer; pero sí plantean en el fondo y en la forma que se ha de acercar cada vez más el discurso a la realidad de las mujeres. Resultan irritantes tantos enaltecimientos ante tanta precariedad política, económica, social y religiosa.

Lo importante es que la mujer cada vez está más consciente de que puede ser objeto de instrumentalización. Tiene una convicción más clara de que se la considera como un recurso más para obtener ventajas plurales. Simultáneamente, desarrolla mayor capacidad para gestionar la compleja situación en la que se mueve, sobre todo en el escenario de la pandemia. Es un panorama que no la arredra, sino que despliega estrategias y mecanismos diversos para resolver las mil y una complicaciones de la pandemia. Sus habilidades están siendo desafiadas por la cantidad y variedad de problemas que está enfrentando. Este no es un asunto local, es también de otras esferas del mundo. La multiplicidad de esfuerzos que desarrolla es más palpable en contexto precario como el nuestro. En la República Dominicana son incontables las mujeres que están afectadas por la COVID-19. Estas, al mismo tiempo, permanecen en pie hasta donde la enfermedad les permite, y atienden a familiares. No se refugian en ellas mismas. Son mujeres resilientes, que no se amilanan. Enfrentan con gallardía las dificultades propias de la enfermedad. Trazan pautas para resistir y reconstruir el estado depresivo de muchos de los que forman parte de su familia. Pero la lucha no es solo con la enfermedad. En el caso dominicano, al abrigo de la pandemia se han desatado otras, no menos agresivas.

La pandemia de los altos precios de los alimentos, también espolea la creatividad de las mujeres. Es un aumento contrario a la ley; pero la economía salvaje que nos gobierna está por encima de la ley. Ellas convierten la vivencia diaria en una obra de arte, para sobrevivir y dejar de ser un objeto social y económico. La pandemia ha puesto al descubierto las múltiples capacidades de las mujeres para afirmarse como sujeto. Hacen sin ruido; enfrentan responsablemente obstáculos multiplicados. Muchas de estas mujeres caminan solas, no cuentan con el apoyo de un compañero. Esta realidad no las limita. Avanzan hasta casi perder las fuerzas. Se levantan y continúan erguidas como las palmeras tropicales. Refuerzan su autoestima y redescubren su vocación de seres corresponsables del desarrollo del mundo. Mamá Tingó, Minerva, Rosa Elena y otras cuyos nombres no aparecen en titulares son prototipo de trabajo incansable por una sociedad mejor. Su lucha está marcada por un aporte desinteresado a favor de la dignificación y el respeto de las mujeres. La pandemia es un escenario que les demanda mayor atención y concentración, pues cualquier descuido las convierte en las cenicientas de la COVID-19. Se mantienen y mantendrán con los ojos abiertos. Este tiempo exige de todas más fuerza interior y capacidad de decisión. El horizonte es salir de las pandemias que afrontan con nuevas fuerzas

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-mujer-en-el-escenario-de-la-pandemia-8920838.html

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Cronograma, condiciones y, ante todo, la verdad

Por: Dinorah García Romero 

Superar los anuncios publicitarios que encantan y emocionan; y luego, cuando se aterriza, las carencias aparecen multiplicadas.

La apertura de las clases presenciales y semipresenciales es objeto de discusión en diferentes países afectados por la pandemia COVID-19. El meollo de la discusión en la República Dominicana es la pertinencia o no de la apertura de las clases. En la semana que acaba de pasar, el Consejo Nacional de Educación, CNE, aprobó la apertura gradual de las clases presenciales. Este Consejo indica que la apertura se hará siguiendo las orientaciones del Ministerio de Salud Pública. El Consejo Nacional de Educación ha planteado, incluso, la posibilidad de que padres y madres decidan si envían o no sus hijos a las clases. Ha informado que está enfocado hacia una presencialidad segura y que contará con los requerimientos necesarios para que sea así. Diversos sectores de la sociedad civil saludan la decisión del CNE. Otros grupos, incluyendo padres y madres, tienen dudas de que se garanticen las condiciones necesarias para evitar el incremento de contagios y letalidad. Es natural que la mayoría de la población esté planteando la necesidad de la apertura de las clases, pues dentro de pocos días la pandemia cumplirá un año en el país. En este período, la situación de los hogares se ha visto desbordada por los cambios que se han producido en su interior.

Los factores que impulsan el paso hacia la presencialidad única o a la híbrida en la escuela son diversos: de una parte, la poca calidad y efectividad que se aprecia en las clases virtuales, por televisión y radio; de otra parte, el problema económico y educativo que se genera en el sector privado y que inquieta al empresariado. Otro factor es la identificación acrítica con la presencialidad de ayer, que se considera mejor y más eficaz. No se percibe interés en profundizar sobre las aportaciones de la educación virtual y de los medios de comunicación priorizados. Tampoco interesa dedicarle tiempo a la formación y a la pedagogía propia de la educación que requiere el trabajo educativo a través de estos medios. Cualquier tipo de educación que carezca de un docente cualificado, con vocación educativa consistente y apropiación reflexiva y contextualizada del currículo, será deficiente. Esta realidad se puede dar en la virtualidad y en la presencialidad. Por lo anteriormente expresado, la preocupación ha de ir más allá de los medios que se utilizan. Ha de entrar al fondo de las razones que mantienen la educación dominicana estancada estructuralmente.

Pero no se puede paralizar el curso de la educación; y, por ello, el Consejo Nacional de Educación publicará el calendario y el cronograma para la vuelta a las clases. Importa que estos dos recursos estén acompañados de una descripción de las condiciones en las que se va a realizar la apertura. Es necesario, también, que no se realicen anuncios generales y se sitúen las condiciones por regiones geográficas. Es muy fácil ubicar el trabajo que se va a realizar en las grandes ciudades; es más difícil plantear la verdad con respecto a centros educativos que están en zonas de difícil acceso y con suma precariedad. No nos vamos a cansar de solicitar que se clausure todo discurso sobre lo que se va a realizar con los centros afectados. Lo que se necesita es que le busquen solución ya al problema de los baños, del agua y de edificaciones con daños estructurales que constituyen un peligro. El Ministerio de Educación de la República Dominicana ha de ponerle atención a las condiciones de los centros educativos y de los actores.

Saludamos la vacunación del personal docente, técnico y administrativo. Es una acción muy importante vinculada a las condiciones necesarias para la apertura de las clases. Apoyamos la apertura que garantice condiciones dignas para todos y que fortalezca la igualdad en la educación; una apertura de las clases que vaya acompañada de la verdad. Es importante ofrecer y plantear lo que realmente es posible hacer. Es necesario superar los anuncios publicitarios que encantan y emocionan; y luego, cuando se aterriza, las carencias aparecen multiplicadas. Esperamos que las mesas de trabajo que se están organizando desde espacios educativos de la sociedad aporten luces para que la apertura de las clases constituya un proceso de calidad, justo y dignificante. De manera especial, interesa que sea un proceso marcado sustantivamente por la verdad. Lo que se diga, se proponga y se ofrezca, ha de ser verdadero. La fantasía es un componente importante de la creatividad, pero cuando se subraya más de la cuenta, la verdad se ve afectada. En educación, es necesario que la verdad sea asumida como principio y como valor que vertebre lo que decimos y hacemos.

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/cronograma-condiciones-y-ante-todo-la-verdad-8918367.html

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