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Las violaciones de derechos convierten el cambio en eslogan

Por: Dinorah García Romero

Parece que en el gobierno actual hay funcionarios y miembros del partido que forman parte de sectores negacionistas de las leyes. Estas personas parece que no quieren avanzar.

La República Dominicana es uno de los países del mundo que tienen dificultades significativas para instaurar un sistema político, económico y social respetuoso de los ciudadanos. El mayor porcentaje de estos tiene experiencias y percepciones de que cuenta poco para el Estado dominicano. Este es un problema histórico, pues sus raíces son centenarias. Los asomos políticos orientados a una manera diferente de tratar a la ciudadanía se ven boicoteados cotidianamente. Aparecen instituciones y funcionarios con prácticas arbitrarias; decisiones divorciadas radicalmente del respeto y la dignificación de las personas. Estos planteamientos tienen como referentes la huelga de hambre organizada por médicos para que se respeten sus derechos adquiridos por el desempeño de funciones específicas y el tiempo en servicio; aún más, para que se respete el derecho a la jubilación. De igual manera, la insistente demanda de los cañeros, se convierte en un hecho insólito e indignante. Escuchar sus voces de nuevo; y observar el desgaste por las condiciones de vida que soportan, ha de suponer un alto a la indiferencia. Asimismo, la fila inhumana cada vez más aumentada en uno de los costados del Ministerio de Educación de la República Dominicana requiere del MINERD un repaso sobre gestión de personal. Esta fila viola el derecho a la entrega de documentos en condiciones dignas; y, para mayor deshonra, la resistencia a pagar prestaciones laborales legitimadas por las leyes del país.

El siglo en que vivimos no soporta el abuso de poder. Está claro que el poder ha de ser distribuido. Desde esta perspectiva, ningún funcionario, ninguna institución, puede cosificar a las personas. Estos casos están resultando cada vez más frecuentes.

Parece que en el gobierno actual hay funcionarios y miembros del partido que forman parte de sectores negacionistas de las leyes. Estas personas parece que no quieren avanzar; prefieren funcionar con mentalidad dictatorial y hasta contraria a las directrices y propuestas del presidente de la República.

La diversidad de situaciones de esta naturaleza confronta a los líderes políticos, los gobernantes y a los educadores. Tales hechos suscitan, también, interrogantes de distintos tipos e intensidades. ¿Qué hacen las escuelas de educación política de los partidos?  ¿Qué criterios priman para la designación de los funcionarios? ¿Por qué la distancia entre el comportamiento en la campaña electoral y el que muestra al asumir un cargo en la administración pública? ¿Por qué hay funcionarios que olvidan el sentido profesional y humano en el desempeño de sus funciones?

Si la distorsión no fuera tan amplia en este aspecto, los casos señalados, más que extenderse, se reducirían. Se impone una acción colectiva para desterrar de la Administración pública a funcionarios que acentúen la desinstitucionalización del país. Es importante señalar que los derechos no resisten promesas. Los derechos solo atienden y esperan hechos. En este marco, lo que se ha de hacer es resolver lo más pronto que sea posible el problema de los médicos, de los cañeros, de los que hoy mismo están en la fila MINERD y de los que esperan sus prestaciones laborales.

Los educadores del país tienen el desafío de trabajar- tanto en educación preuniversitaria como en educación superior- los principios, criterios y políticas que contribuyen a la gestación y fortalecimiento de la institucionalidad en una sociedad. Esta tarea constituye un reto prioritario en el país. Gran parte de la inestabilidad de esta nación se debe a la fragilidad de la institucionalidad. Es necesario que, desde los espacios en los que actuamos, hagamos un esfuerzo por promover y formar para un compromiso con los procesos de institucionalización de la sociedad.

Los dirigentes del país y los miembros del partido gobernante han de trabajar de forma ardua para que el cambio no se convierta en un eslogan. De la misma forma, han de estar vigilantes, pues parece que hay funcionarios interesados en quedarse en la propaganda. Estos no quieren asumir los compromisos de un gobierno que se ha concebido como agente de cambio. Para ello tienen que reconocer y respetar los derechos de las personas. Si sucede lo contrario, el cambio es un eslogan y nada más.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/las-violaciones-de-derechos-convierten-el-cambio-en-eslogan-8928347.html

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Las medidas en la mayoría de países son iguales, por ejemplo Bosnia y Serbia determinaron reducir los estudiantes por curso. Foto: AP

La pandemia como oportundiad para la educación superior

Por: Dinorah García Romero 

Ya es tiempo de que valoremos la crisis pandémica con una mirada más integral.

El tema que abordamos en este artículo puede sorprender a muchos. Lo normal es que diariamente analicemos los estragos que la pandemia provoca en los humanos, las instituciones, los sistemas políticos, económicos, sociales y en los ecosistemas. Estos análisis son necesarios e importantes. Pero ya es tiempo de que valoremos la crisis pandémica con una mirada más integral.  Esto exige que no solo subrayemos los males que nos afectan desde que inició la hegemonía de la COVID-19. La mirada unidireccional de la pandemia provoca dificultades en nuestra capacidad de análisis; estos presentan sesgos, que, a su vez, les restan validez y objetividad. Con lo expresado anteriormente, no justifico la exaltación de bondades sin sentido y hasta contradictorias. Lo que sostengo es que en la dura situación que vive la Educación Superior a partir de la llegada de la enfermedad, además de provocar serios problemas, cada día y cada hora, encontramos oportunidades en los diferentes escenarios en los que se mueven y actúan las instituciones de ese ámbito.

En el campo de la Educación Superior dominicana, se afrontan problemas múltiples y agudos: deserción estudiantil, dificultades económicas moderadas para unas instituciones; para otras, severas; asimismo, problemas de carácter tecnológicos. Hay instituciones de Educación Superior que cuentan con plataformas tecnológicas propias; otras no cuentan con los medios necesarios para tenerlas. La salud del personal y de los estudiantes está siendo afectada por el virus; y este panorama influye en el desarrollo académico y en los procesos de aprendizaje. Más del 75 % de los docentes del ámbito de la educación superior ha tenido dificultades de carácter tecnológico; por lo que se ha visto impulsado a reorientar su forma de trabajar para adaptarse a la virtualidad. Hay dificultades también de empleabilidad. Ha habido que suspender empleados, reorganizar los servicios y aplicar planes de austeridad integrales.

En este contexto, la pandemia se presenta como una oportunidad importante. Habrá que ver si las instituciones de Educación Superior están descubriendo y aprovechando estas oportunidades que son cada vez más evidentes. Algunas de las más relevantes han influido significativamente en la cultura de los educadores, de los estudiantes y de las instituciones universitarias. Otras, han provocado la irrupción de nuevas prácticas y formas distintas de pensar y actuar en las instituciones de Educación Superior. De otra parte, hay oportunidades que invitan a gestores y docentes a desarrollar una mentalidad más abierta para ponderar los desafíos del futuro y para desasirse de apegos irracionales a lo que hicieron y pensaron ayer. El pasado cuenta y no se puede obviar, pero ha de asumirse con apertura reflexivo-crítica para no frenar la capacidad de recreación e innovación de la práctica. Las oportunidades también aportan en la dirección de desplegar esfuerzos para aprender continuamente; para fortalecer la desprivatización del conocimiento y de los talentos.

En este tiempo de pandemia, se refuerza la construcción de relaciones más horizontales y solidarias, orientadas a la construcción compartida, al trabajo en equipo. La investigación adquiere centralidad, por la necesidad de una Educación Superior con un fundamento científico más acabado. La COVID-19 es un desafío constante en este campo, pues la virtualidad le está demandando concepciones y metodologías más innovadoras. Los docentes y gestores han de apropiarse de la gestión de los programas que facilitan el trabajo docente y la comunicación con los estudiantes. Otra oportunidad relevante se vincula con la posibilidad de conocer la Educación Superior más allá de las fronteras de la República Dominicana. Se ha de aprender de otras instituciones homólogas, pues estos aprendizajes contribuyen a una formación y a una gestión más contextualizadas. El interés es que los actores de la Educación Superior del país no se encierren en su propio mundo; y que redescubran nuevas formas de docencia y de gestión universitarias en contexto complejo y difícil.  Más de lo mismo en Educación Superior hastía a los estudiantes, atrasa a los docentes y fosiliza a los gestores. La COVID-19 ha de mirarse y asumirse desde la diversidad de perspectivas que posee. Focalizar una sola es un error que tiene consecuencias directas en la calidad, en el desarrollo y en la efectividad de la Educación Superior en el país. Para avanzar en esta dirección, se ha de priorizar una acción más interdependiente fundada en alianzas inteligentes y estratégicas.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-pandemia-como-oportundiad-para-la-educacion-superior-8923222.html

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La mujer en el escenario de la pandemia

Por: Dinorah García Romero 

La pandemia de los altos precios de los alimentos, también espolea la creatividad de las mujeres.

Hoy en el contexto internacional y local llueven los elogios y las descripciones en torno a la mujer. Forma parte de la cultura aprovechar este día para declararla como el ser más especial de la creación y, además, para subrayar sus avances y los desafíos que todavía le quedan por enfrentar. En síntesis, el día 8 es la fecha que promueve más análisis de carácter laboral, político y social en torno a la mujer. Los medios de comunicación, los gobernantes, los dirigentes políticos y los dirigentes de iglesias se explayan al máximo. No sabemos si el 50 % de las mujeres cree todo lo que se externa y divulga. La diferencia entre lo que se dice y la realidad que vive es abismal. Por ello muchas mujeres se mofan de las condecoraciones y de los poemas que se exhiben este día. Estos planteamientos no están orientados a la eliminación de referencias en torno a la mujer; pero sí plantean en el fondo y en la forma que se ha de acercar cada vez más el discurso a la realidad de las mujeres. Resultan irritantes tantos enaltecimientos ante tanta precariedad política, económica, social y religiosa.

Lo importante es que la mujer cada vez está más consciente de que puede ser objeto de instrumentalización. Tiene una convicción más clara de que se la considera como un recurso más para obtener ventajas plurales. Simultáneamente, desarrolla mayor capacidad para gestionar la compleja situación en la que se mueve, sobre todo en el escenario de la pandemia. Es un panorama que no la arredra, sino que despliega estrategias y mecanismos diversos para resolver las mil y una complicaciones de la pandemia. Sus habilidades están siendo desafiadas por la cantidad y variedad de problemas que está enfrentando. Este no es un asunto local, es también de otras esferas del mundo. La multiplicidad de esfuerzos que desarrolla es más palpable en contexto precario como el nuestro. En la República Dominicana son incontables las mujeres que están afectadas por la COVID-19. Estas, al mismo tiempo, permanecen en pie hasta donde la enfermedad les permite, y atienden a familiares. No se refugian en ellas mismas. Son mujeres resilientes, que no se amilanan. Enfrentan con gallardía las dificultades propias de la enfermedad. Trazan pautas para resistir y reconstruir el estado depresivo de muchos de los que forman parte de su familia. Pero la lucha no es solo con la enfermedad. En el caso dominicano, al abrigo de la pandemia se han desatado otras, no menos agresivas.

La pandemia de los altos precios de los alimentos, también espolea la creatividad de las mujeres. Es un aumento contrario a la ley; pero la economía salvaje que nos gobierna está por encima de la ley. Ellas convierten la vivencia diaria en una obra de arte, para sobrevivir y dejar de ser un objeto social y económico. La pandemia ha puesto al descubierto las múltiples capacidades de las mujeres para afirmarse como sujeto. Hacen sin ruido; enfrentan responsablemente obstáculos multiplicados. Muchas de estas mujeres caminan solas, no cuentan con el apoyo de un compañero. Esta realidad no las limita. Avanzan hasta casi perder las fuerzas. Se levantan y continúan erguidas como las palmeras tropicales. Refuerzan su autoestima y redescubren su vocación de seres corresponsables del desarrollo del mundo. Mamá Tingó, Minerva, Rosa Elena y otras cuyos nombres no aparecen en titulares son prototipo de trabajo incansable por una sociedad mejor. Su lucha está marcada por un aporte desinteresado a favor de la dignificación y el respeto de las mujeres. La pandemia es un escenario que les demanda mayor atención y concentración, pues cualquier descuido las convierte en las cenicientas de la COVID-19. Se mantienen y mantendrán con los ojos abiertos. Este tiempo exige de todas más fuerza interior y capacidad de decisión. El horizonte es salir de las pandemias que afrontan con nuevas fuerzas

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-mujer-en-el-escenario-de-la-pandemia-8920838.html

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Cronograma, condiciones y, ante todo, la verdad

Por: Dinorah García Romero 

Superar los anuncios publicitarios que encantan y emocionan; y luego, cuando se aterriza, las carencias aparecen multiplicadas.

La apertura de las clases presenciales y semipresenciales es objeto de discusión en diferentes países afectados por la pandemia COVID-19. El meollo de la discusión en la República Dominicana es la pertinencia o no de la apertura de las clases. En la semana que acaba de pasar, el Consejo Nacional de Educación, CNE, aprobó la apertura gradual de las clases presenciales. Este Consejo indica que la apertura se hará siguiendo las orientaciones del Ministerio de Salud Pública. El Consejo Nacional de Educación ha planteado, incluso, la posibilidad de que padres y madres decidan si envían o no sus hijos a las clases. Ha informado que está enfocado hacia una presencialidad segura y que contará con los requerimientos necesarios para que sea así. Diversos sectores de la sociedad civil saludan la decisión del CNE. Otros grupos, incluyendo padres y madres, tienen dudas de que se garanticen las condiciones necesarias para evitar el incremento de contagios y letalidad. Es natural que la mayoría de la población esté planteando la necesidad de la apertura de las clases, pues dentro de pocos días la pandemia cumplirá un año en el país. En este período, la situación de los hogares se ha visto desbordada por los cambios que se han producido en su interior.

Los factores que impulsan el paso hacia la presencialidad única o a la híbrida en la escuela son diversos: de una parte, la poca calidad y efectividad que se aprecia en las clases virtuales, por televisión y radio; de otra parte, el problema económico y educativo que se genera en el sector privado y que inquieta al empresariado. Otro factor es la identificación acrítica con la presencialidad de ayer, que se considera mejor y más eficaz. No se percibe interés en profundizar sobre las aportaciones de la educación virtual y de los medios de comunicación priorizados. Tampoco interesa dedicarle tiempo a la formación y a la pedagogía propia de la educación que requiere el trabajo educativo a través de estos medios. Cualquier tipo de educación que carezca de un docente cualificado, con vocación educativa consistente y apropiación reflexiva y contextualizada del currículo, será deficiente. Esta realidad se puede dar en la virtualidad y en la presencialidad. Por lo anteriormente expresado, la preocupación ha de ir más allá de los medios que se utilizan. Ha de entrar al fondo de las razones que mantienen la educación dominicana estancada estructuralmente.

Pero no se puede paralizar el curso de la educación; y, por ello, el Consejo Nacional de Educación publicará el calendario y el cronograma para la vuelta a las clases. Importa que estos dos recursos estén acompañados de una descripción de las condiciones en las que se va a realizar la apertura. Es necesario, también, que no se realicen anuncios generales y se sitúen las condiciones por regiones geográficas. Es muy fácil ubicar el trabajo que se va a realizar en las grandes ciudades; es más difícil plantear la verdad con respecto a centros educativos que están en zonas de difícil acceso y con suma precariedad. No nos vamos a cansar de solicitar que se clausure todo discurso sobre lo que se va a realizar con los centros afectados. Lo que se necesita es que le busquen solución ya al problema de los baños, del agua y de edificaciones con daños estructurales que constituyen un peligro. El Ministerio de Educación de la República Dominicana ha de ponerle atención a las condiciones de los centros educativos y de los actores.

Saludamos la vacunación del personal docente, técnico y administrativo. Es una acción muy importante vinculada a las condiciones necesarias para la apertura de las clases. Apoyamos la apertura que garantice condiciones dignas para todos y que fortalezca la igualdad en la educación; una apertura de las clases que vaya acompañada de la verdad. Es importante ofrecer y plantear lo que realmente es posible hacer. Es necesario superar los anuncios publicitarios que encantan y emocionan; y luego, cuando se aterriza, las carencias aparecen multiplicadas. Esperamos que las mesas de trabajo que se están organizando desde espacios educativos de la sociedad aporten luces para que la apertura de las clases constituya un proceso de calidad, justo y dignificante. De manera especial, interesa que sea un proceso marcado sustantivamente por la verdad. Lo que se diga, se proponga y se ofrezca, ha de ser verdadero. La fantasía es un componente importante de la creatividad, pero cuando se subraya más de la cuenta, la verdad se ve afectada. En educación, es necesario que la verdad sea asumida como principio y como valor que vertebre lo que decimos y hacemos.

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/cronograma-condiciones-y-ante-todo-la-verdad-8918367.html

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Calidad de la formación docente en tiempos pandémicos

Por: Dinorah García Romero 

El Ministerio de Educación ha de tomar decisiones que recoloquen la calidad de la formación docente como prioridad continua; se ha de superar la improvisación en la formación docente.

La formación docente es un eje rector de la educación dominicana. En las últimas décadas, la calidad de la formación docente ha sido objeto de seguimiento sistemático, en la esfera nacional e internacional. Múltiples investigaciones han demostrado que los resultados de aprendizajes de los estudiantes están influidos por la incidencia de profesores altamente calificados. Estos docentes, además, trabajan dinamizados por una vocación educativa consistente. La COVID-19 ha convertido la educación en una experiencia dominada por la virtualidad, la televisión y la radio en la República Dominicana. Las modalidades educativas actuales les confieren una importancia especial a las pantallas, al trabajo por vía remota. Es una experiencia nueva que está concitando la atención de todos los sectores de la sociedad. El Ministerio de Educación de la República Dominicana le está dando centralidad a los procesos que se impulsan desde las vías señaladas. Estos procesos son absorbentes, por las dificultades de conectividad y la inexperiencia en el ámbito de la educación virtual y televisiva. El país, sin embargo, tiene experiencia interesante en educación a través de la radio.

En el contexto descrito, el impulso y cuidado de la calidad de la formación docente ha sido colocada en otra carpeta. Es necesario volver a tener como foco la formación altamente cualificada de los docentes del país, ahora con más razón en tiempos pandémicos. Los docentes necesitan formación sistemática para avanzar en la comprensión y apropiación del currículo. Requieren estudio y análisis; precisan de espacio para pensar su práctica. Una docencia al margen de un razonamiento lúcido no lleva a ningún resultado aceptable.  En septiembre de 2020, iniciaron la tarea educativa con una capacitación intensiva, que, por la prisa y el tipo de formación, le aportó lo básico para el lanzamiento del curso escolar 2020-2021. Después de iniciado el año escolar, el énfasis se ha puesto en la acción. Los procesos reflexivos y de internalización razonada de lo que se realiza carecen del espacio necesario y del acompañamiento requerido. Se refuerza una actuación educativa con dificultades para generar aprendizajes duraderos. Sin duda, la realidad provocada por la pandemia obliga a priorizar políticas educativas que garanticen enseñanza y aprendizajes efectivos desde las modalidades señaladas. Cualquiera que sea la modalidad educativa que se aplique puede concentrar la atención y aplazar el empeño por una formación docente.

Es tiempo oportuno para retomar con los docentes, con las organizaciones que le dan seguimiento a la educación y con la Asociación Dominicana de Profesores, el tema de la calidad de la formación de los profesores. Hay que trabajar en esta dirección; iniciar ya un proceso de consulta a los docentes que están en acción para que identifiquen y planteen las necesidades principales que están experimentando en el desarrollo de la experiencia. En esta consulta se ha de integrar el componente emocional de los docentes, por su impacto en la calidad de lo que realiza. El Ministerio de Educación, las Organizaciones veedoras y la ADP han de realizar sus análisis y valoraciones desde lo que acontece en los tres escenarios en los que se imparte docencia. Han de abstenerse de partir de lo que hacen otros países. Es necesario tener en cuenta las referencias internacionales porque amplía la visión, pero primero hay que aterrizar en lo que se realiza aquí y en lo que posibilita el contexto dominicano. Las capacitaciones intensivas no pueden sustituir procesos sistemáticos de formación que priorizan una docencia en la que los maestros se han de ir constituyendo como sujetos. Los docentes han de ir avanzando, desde una tarea irreflexiva y rutinaria, a una actuación consciente del sentido y del horizonte al que apunta la educación que ofrecen.

El tiempo pandémico en el que se desarrolla la actividad docente demanda análisis de los nuevos criterios e indicadores que se han de tener en cuenta para retomar la calidad de la formación docente. La nueva realidad en la que operan los maestros y los estudiantes puede generar cambios en el modo de concebir y de enfocar la calidad hoy. Los parámetros de ayer pueden estar distantes de los que rigen en estos momentos; por ello el Ministerio de Educación ha de tomar decisiones que recoloquen la calidad de la formación docente como prioridad continua; se ha de superar la improvisación en la formación docente.  La calidad de la formación de los educadores ha de tener un carácter sistémico. De este modo, en tiempos de pandemia o fuera de él, los aprendizajes significativos estarán asegurados.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/calidad-de-la-formacion-docente-en-tiempos-pandemicos-8915673.html

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La educación, proceso eficaz para prevenir la corrupción en los jóvenes

Por: Dinorah García Romero 

Ahora la Procuraduría General de la República está dando pasos para recuperar el sentido y la responsabilidad de la justicia.

La República Dominicana está viviendo, en estos momentos, episodios históricos; hechos vinculados a la justicia y a la corrupción. La justicia de nuestro país empieza a darse cuenta de que necesariamente tiene que ser coherente con su naturaleza, principios y valores. Tiene cientos de años dispersa y sin reconocimiento de su propia identidad. Ahora la Procuraduría General de la República está dando pasos para recuperar el sentido y la responsabilidad de la justicia. La corrupción, que anda con la mayor libertad por amplios rincones y sectores sociales del país, está encontrando, por fin, una instancia judicial que le está plantando cara. Observamos con frecuencia el desfile de funcionarios de administraciones pasadas y de la actual, que son interrogados por delitos y prácticas corruptas en detrimento del Estado dominicano. Adultos, jóvenes y ancianos se ven envueltos en problemas de corrupción.

La corrupción duele de cualquier persona que la cometa; pero hiere más la dignidad nacional y familiar cuando se evidencia que este virus está inoculado en personas jóvenes. Se vuelve más compleja cuando se manifiesta en adultos cuyos hijos empiezan a imitarlos o a renegar del padre o de la madre que le finge un comportamiento en la casa y otro en la función pública. Muchos hogares viven de forma dramática esta ambigüedad: padres que se mueven en la cultura de la incongruencia, orientan los hijos con una corrección aparente; y fuera del hogar hacen lo contrario de lo que orientaron. Esto mismo pasa con algunos jueces y fiscales. Se comportan con una doble moral; y con esto destruyen su propia dignidad y afectan ética y socialmente a la familia y a la sociedad.

Todos los ciudadanos hemos de superar las prácticas cotidianas relacionadas directamente con la corrupción, pero tenemos que trabajar de manera ardua con la juventud del país. Estas personas requieren atención sistemática para que desarrollen esfuerzos y estrategias que los comprometan con las causas más nobles y dignificantes. Para avanzar en esta dirección, hemos de promover procesos educativos que ayuden a forjar mentalidades y prácticas alejadas de la corrupción. Ha de ser una educación que libere del deber ser y recupere el valor de la responsabilidad personal y social; y la importancia de un pensamiento lúcido para buscar y hacer el bien. Un bien que ha de fortalecer a la persona y a la sociedad.

El país ha de superar la educación que acentúa reglas y margina la creatividad. Se ha de avanzar hacia una educación que proponga valores; y eduque en y para la libertad. Los jóvenes demandan una educación que encauce la vitalidad y la energía que poseen. Por la crisis familiar, social y de la educación, muchos jóvenes están afectados por la desorientación y la vida fácil. El Estado, el Sistema Educativo Dominicano y la sociedad han de priorizar las necesidades y los problemas de los jóvenes. Estas prioridades no solo responden a un sector de la población, sino que forman parte del presente y del futuro de la nación.  El currículo dominicano ha de actualizarse para que introduzca conceptos, competencias y estrategias que orienten a los jóvenes sobre las implicaciones de un comportamiento ético y productivo a favor de sí mismo y de la sociedad. Ha de ser un currículo que les permita a los jóvenes y a su entorno una comprensión reflexiva y situada de los problemas que aquejan al país y del compromiso de cada ciudadano para aportar a la búsqueda de soluciones, acompañado de una vida íntegra. La corrupción no puede continuar encontrando terreno abierto en los jóvenes. Este es un desafío relevante, también, para el Ministerio de la Juventud. Sus políticas han de ponerle atención a la corrupción en el ámbito de los jóvenes. Trabajar en esta dirección contribuye a la previsión y a la optimización de la calidad e integridad de vida de los jóvenes y de la organización social. La prevención de la corrupción en los jóvenes no es tarea opcional, es tarea que obliga al Estado dominicano, a las familias y a la sociedad en general.

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/la-educacion-proceso-eficaz-para-prevenir-la-corrupcion-en-los-jovenes-8913086.html

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De la ansiedad educativa a la previsión integral

Por: Dinorah García Romero

Se está gestando un movimiento orientado a clases presenciales y a clases semipresenciales. Con todo el respeto que merecen las organizaciones y los sectores que están empujando estas propuestas, reitero que no es el momento adecuado.

En la medida en que avanza el año 2021, la situación mundial se vuelve más compleja e incierta a pesar de la diversidad de vacunas con que se cuenta. Los países con más poder económico y geoestratégico van dando pasos firmes en la vacunación de sus habitantes; otros, con menos posibilidades, esperan oportunidades para iniciar el proceso de vacunación, como es el caso de la República Dominicana.

Parece algo simple vacunar, pero no lo es. Está en juego la vida de las personas y, por ende, el presente y el futuro del país. En el ámbito internacional y también en el local, el sector educación y el económico representan dos ejes que mantienen en estado de alerta a los gobiernos y a la sociedad civil. La preocupación por el cuidado de la salud y de la educación es una prioridad ineludible, para los gobiernos y para los ciudadanos. Pero ha de ser una preocupación que no le quite a ningún sector la capacidad de pensar con visión integral el problema y con actitud proactiva.

En la República Dominicana se está gestando un movimiento orientado a clases presenciales y a clases semipresenciales. Con todo el respeto que merecen las organizaciones y los sectores que están empujando estas propuestas, reitero que no es el momento adecuado. Se han de poner todos los medios posibles para cualificar la educación virtual; la que se ofrece por televisión y por la radio. Se ha de aprovechar cada espacio para convertir esta experiencia en una práctica educativa abierta a la innovación; y se ha de eliminar la reproducción mecánica de prácticas educativas prefabricadas. La añoranza permanente de la presencialidad y de la semipresencialidad bloquea la creatividad y dispersa la atención que requiere la calidad de la educación que se ofrece ahora. La dispersión de fuerzas pensando en la bondad de lo de ayer no permite avanzar ni, mucho menos, generar situaciones de aprendizaje con significados, que marquen, a profesores y a estudiantes, nuevos desafíos; y   que planteen al Ministerio de Educación formas nuevas de gestionar el sistema educativo dominicano en el contexto de la pandemia.

En determinados sectores sociales y educativos, se percibe un estado de ansiedad educativa que puede paralizar iniciativas y obstaculizar la construcción compartida de propuestas para poner en ejecución, cuando la pandemia lo permita. Es necesario desterrar este estado de ansiedad y fortalecer la previsión integral de acciones y proyectos que eviten la desplanificación y la falta de organización, cuando se pueda trabajar presencialmente.  Se ha de aprovechar este período para preparar una vuelta bien organizada a la presencialidad y a la semipresencialidad, pero cuando se pueda. Nadie puede violentar la realidad de la COVID-19.

El Ministerio de Educación de la República Dominicana puede y debe colaborar, abriéndose a un diálogo más fluido con la sociedad; con los actores de la educación dominicana y con las organizaciones de la sociedad civil. Se fortalece esta relación si el MINERD potencia una participación más abierta y confiada de estos ámbitos. Es necesaria una participación que vaya más allá de completar productos y aportar a hechos consumados.  Hay interés sincero en ayudar al desarrollo de la educación de la nación. La inclusión en la construcción de los procesos y de la vida de la educación del país libera de la ansiedad educativa; y favorece una visión y una acción más estratégicas de cara a la incidencia y a los resultados de la educación en el contexto de la COVID-19.

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/de-la-ansiedad-educativa-a-la-prevision-integral-8910476.html

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