Saltar al contenido principal
Page 141 of 431
1 139 140 141 142 143 431

Ángela Stella Camacho: El mundo necesita mujeres en la ciencia

Por: Semana.com.

Este lunes se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una ocasión que pretende rescatar el trabajo de las mujeres en la ciencia e incentivar más su participación. Ángela Stella Camacho, presidenta de la Red Colombiana de Mujeres Científicas, habló sobre la importancia de esta labor.

Este 11 de febrero se celebra, por cuarta vez consecutiva, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó esta iniciativa en 2015, como una forma de promover e incentivar la participación femenina en las áreas de ciencia y tecnología, donde han tenido históricamente poca visibilización.

Y es que, aunque grandes contribuciones se le deben a mujeres científicas destacadas, todavía hoy, en pleno siglo XXI, hay una considerable brecha de género en las publicaciones científicas, los títulos de doctorado e incluso el rendimiento académico en áreas de ciencia en la educación básica y media.

Según las pruebas Pisa 2015, las niñas de 15 años tienen peor puntaje en el área de Ciencias que los niños, en 25 de los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Curiosamente, sólo en Finlandia, Letonia, Bulgaria y la mayoría de países musulmanes que hacen la prueba, las niñas tienen mayor probabilidad de destacarse en Ciencias que los niños.

En Colombia, las niñas se sacaron en promedio 10 puntos menos que los niños en esta área. También les fue peor en matemáticas (11 puntos menos, en promedio) y mejor en lectura (16 puntos más).

De otra parte, también existe una brecha de género en los índices de producción científica. De acuerdo con los indicadores de 2017 del Observatorio de Ciencia y Tecnología (OCyT), el país tiene poco más del doble de investigadores hombres que mujeres.

Por esta razón, promover el interés en la ciencia en las niñas y visibilizar el aporte que han realizado científicas es una cuestión fundamental para todas las etapas del sector educativo en todo el mundo.

Aprovechando esta ocasión, Semana Educación habló con la profesora de la Universidad de los Andes Ángela Stella Camacho, una reconocida física colombiana y presidente de la Red Colombiana de Mujeres Científicas, sobre las causas de esta brecha y las estrategias para incentivar la participación femenina en la ciencia nacional.

Semana Educación: En la mayoría de países, las niñas de 15 años tienen peor desempeño en Ciencias que los niños. ¿A qué atribuye este fenómeno?
Ángela Stella Camacho: Hay quien dice que eso habla de una falta de interés, porque desde muy pequeñas a ellas se les hace muy poca motivación por los conceptos que desarrollen la comprensión del espacio, qué es y cómo funciona. A los muchachos no. A ellos se les motiva mucho más con juegos que les desarrolla más sus capacidades espaciales que después les facilitan mucho las matemáticas.

Desde bebés las niñas reciben juegos en los que no se les incentiva esos conceptos. Y las niñas terminan recibiendo el mensaje de que es que no son buenas para eso. A medida que van creciendo van recibiendo ese mensaje y lo van apropiando. Y deja de interesarles este tipo de temas.

Ahora, sobre eso todavía hay muchas ideas. Habría que hacer una investigación juiciosa y bien formada para poder decir, “sí, es eso».

S.E.: ¿Cómo incentivar entonces el interés de las niñas por la ciencia?
A.S.C.: Hay que trabajar con ellas desde pequeñas en temas que tengan que ver más con el pensamiento espacial y la geometría. Las niñas, por ejemplo, casi no reciben juegos de Lego, que ayudan a incentivar mucho esas habilidades. Ellas reciben una muñeca o cualquier cosa que no les permite ponerse a pensar y desarrollar esa capacidad tan fácilmente. Yo creo que eso incide mucho.

S.E.: ¿Ese es el objetivo de la Red Colombiana de Mujeres Científicas?
A.S.C.: Sí, precisamente, es promover y visibilizar el trabajo de las  científicas colombianas. No es que no haya, sí están haciendo trabajo de gran calidad. Pero generalmente se ha quedado en la sombra. La Red busca eso: mostrarle a la sociedad que las mujeres también están haciendo ciencia y que hay científicas en colombia en diferentes áreas en tecnologías y en ciencias básicas. Son pocas, es cierto, pero las hay.

S.E.: ¿Es retador ser una mujer que hace ciencia en Colombia?
A.S.C.: Pues, cuando uno se pone a ver, entiende que haber sido mujer no permitió llegar a ciertas cosas, desarrollar ciertos temas profesionales, porque de alguna manera los comités y las comisiones que deciden sobre distribución de dineros, generalmente son de hombres. Claro, tampoco es que ellos estén buscando discriminar activamente, pero el ambiente es tal que no se les ocurre que también es importante que entre una mujer a poner su perspectiva.

Puede leer: ¿Falta mucho para cerrar la brecha de género en la ciencia?

S.E.: ¿Qué le aporta esa perspectiva de género?
A.S.C.: Habría que ver, porque hasta el momento todo ha sido hecho por hombres con un enfoque muy masculino. Las pocas mujeres que han hecho ciencia tienen que adaptarse a eso o retirarse, porque ese es el ambiente. También creo que eso incide mucho: acá el ambiente es demasiado masculino y las niñas prefieren retirarse a hacer otras cosas porque no se sienten a gusto. Un toque femenino definitivamente atraerá mucho más a las mujeres, no más la atmósfera de trabajo la haría mucho más atractiva para ellas.

S.E.: Ahora en la Misión de Sabios quedaron sólo 15 mujeres de 43 expertos. ¿Eso habla de una invisibilización sistemática del aporte de las mujeres en la ciencia nacional?

A.S.C.: Pues esos son los porcentajes normales. Por eso hay que cambiar esa diferencia, porque siempre son muy pocas mujeres. El tema es el ambiente mismo. Si uno se pone a pensar, ha habido aportes muy importantes de mujeres, que no se reconocen casi por ser de mujeres. Es el caso de  Jocelyn Bell Burnell, que en los setentas hizo el descubrimiento de los púlsares, pero el premio Nobel se lo dieron a su profesor. O el de Marie Curie, que primero le ofrecieron el premio a su esposo, y si no es porque él no acepta -porque el trabajo lo hicieron ambos- no se lo dan a ella también.

Uno dice, claro, en el siglo XIX qué iban a fijarse en una mujer. Pero eso se presenta todavía ahora, con los trabajos que vienen firmados por más de una persona y el reconocimiento se lo dan al que tiene más prestigio, que generalmente es un hombre.

S.E.: ¿Cómo está la equidad de género en las ciencias en el país?
A.S.C.: De eso hace falta estudio y cifras exactas todavía. Uno piensa que va mejorando. Aunque, por ejemplo, yo hice mi carrera de Física y éramos 4 mujeres de 40 estudiantes. Y ahora, que soy profesora de universidad, sigue siendo más o menos ese el porcentaje. A lo mejor ha subido un poco, pero no mucho. En los 50 años que lleva la carrera de Física en Colombia, el cambio ha sido muy poquito en cuanto a porcentaje de mujeres.

S.E.: ¿Qué estrategias se pueden usar?
A.S.C.: Hay que trabajar en todas las etapas de la cadena educativa. Con las niñas pequeñas para motivarlas; con las niñas de bachillerato, para demostrarles que, si les gusta la ciencia, la pueden hacer; darle tutoría a las que ya están haciendo un pregrado y empiezan a tener sus dudas y ayudar a las profesionales, para que sean líderes, que muestren su trabajo y se destaquen en el ambiente en el que les toca trabajar, que es uno muy masculino.

Hoy, por ejemplo, estuve en una reunión en la Escuela Normal María Montessori con unas 200 niñas de diferentes colegios y ya uno ve que efectivamente están empezando a tomar conciencia de que sí pueden desarrollar una carrera en ciencia. La cosa es que hay que empezar a hablar mucho el tema.

Fuente de la entrevista: https://www.semana.com/educacion/articulo/dia-de-la-mujer-en-la-ciencia-entrevista-con-angela-camacho/600935

Comparte este contenido:

Uruguay “necesita revertir la brecha de género” en ciencias

Por: Tomer Urwicz.

 

Detrás de toda mujer hay un gran hombre. U otra gran mujer, es indiferente. Lo importante es que toda mujer -si es que quiere ser una científica destacada, si quiere redactar unos cuantos papers académicos y pasarse unas cuantas horas en el laboratorio, si quiere competirles de igual a igual a sus pares hombres y quiere ganar premios- necesita de alguien que la secunde. Mónica Marín, la primera mujer en convertirse en decana de Ciencias, también lo necesitó.

No es un tema de capacidad. Con seguridad nadie en Uruguay sepa más de proteínas recombinantes -esas que se obtienen al clonar el gen- que esta bioquímica, doctorada, profesora titular y ahora también decana. Es una cuestión de “machismo” en su versión académica.

La BBC lo había analizado con el siguiente acertijo: “Un padre y su hijo viajan en auto. Tienen un accidente grave, el padre muere y al hijo se lo llevan al hospital porque necesita una compleja operación de emergencia. Llaman a una eminencia médica pero cuando llega y ve al paciente dice: ‘No puedo operarlo, es mi hijo’. ¿Cómo es posible?”.

La mayoría duda la respuesta. Los más liberales responden que el cirujano es el otro padre, porque se trata de un matrimonio del mismo sexo. Pero muy pocos responden que esa “eminencia médica” es la madre. Esto -que los psicólogos llaman “parcialidad implícita”- sucede porque, desde chicos, se crean conexiones neuronales enlazadas a conceptos. Y la ecuación dice que una eminencia médica va asociada a la figura de un hombre.

Es que ellas visten de rosa, son sensibles y delicadas… son ideales para cuidar los hijos y hacerse cargo de las tareas del hogar. Ellos, en cambio, usan ropa celeste, son rudos y racionales… lo necesario para trabajar con máquinas, en la tecnología o en las ciencias.

Estos mandatos sociales se traducen en que solo uno de cada tres investigadores uruguayos en Ingeniería y Tecnología es mujer. Es una cifra muy similar a lo que, según Unesco, sucede con la brecha de género en la ciencia, de ahí que hoy (11 de febrero) se conmemore el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

En algunas disciplinas concretas la brecha es aún mayor. Entre los matemáticos uruguayos registrados en el Sistema Nacional de Investigadores, por ejemplo, solo hay una mujer cada cinco científicos. En Computación ellas son apenas el 15%, cifra que desciende todavía más a medida que se avanza en los grados académicos -el denominado “techo de cristal”.

Entre más de 30 profesores grado V que hay en la Facultad de Ciencias, solo hay dos mujeres. Y Marín es una de ellas.

Es una cifra que la sorprendió incluso a ella, siendo mujer, en una de sus primeras reuniones como decana. “Había citado a todos los profesores de mayor grado para que comencemos a trabajar en conjunto en repensar la Facultad y fue ahí, estando cara a cara frente al resto, cuando noté la notable diferencia de género”, cuenta.

En Bioquímica, la disciplina que abrazó Marín en la década de 1970 cuando vivía en Francia, la cantidad de mujeres es, al comienzo de la carrera y en los primero grados, mayor que la de hombres. Pero la relación se va invirtiendo a medida que se asciende en la academia.

-¿Por qué?

-La ciencia lleva mucho tiempo de dedicación. Implica irse al exterior a hacer pasantías, significa redactar documentos, discutir en grupo. Todo eso le será más fácil a un hombre que, por lo general, no está a cargo del cuidado de los hijos.

-¿Usted cómo hizo?

-Mi esposo me ha ayudado muchísimo. Nunca hago la cena, él decide qué comemos y eso hizo que pudiese quedarme hasta más tarde haciendo horas de laboratorio, por ejemplo.

-¿Hay una explicación científica a esta brecha de género?

-No hay nada genético, es un tema cultural que excede a la Facultad de Ciencias e incluso a Uruguay. Pero hoy, cuando en áreas como la Computación hay tanta demanda y se necesitan trabajadores calificados, salta a la vista la necesidad de revertir esa brecha.

El edificio de Ciencias, uno de los más nuevos de la UdelaR (abrió sus puertas en 1997), es uno de los puntos neurálgicos de Malvín Norte. Por eso a Marín, a sus compañeros y al Sistema de Cuidados se les ocurrió que era un buen predio para que se instalase una guardería.

El proyecto, que a priori busca atender a 100 niños menores de tres años y que al menos el 20% de las plazas estén destinadas a pequeños que no fueran de la Facultad, vio colapsada su capacidad de acogida.

Una encuesta interna realizada solo a los docentes de la Facultad e investigadores del Instituto Pasteur -sin siquiera considerar a los estudiantes- ya demostraba que la demanda superaba a la oferta.

Esta es la prueba, para Marín, de que hace falta invertir “más en las necesidades concretas de las mujeres”.

Ella no cree en la existencia de una “mirada femenina” de la ciencia. Dos más dos es cuatro y punto. Pero sí entiende que es necesario “desmitificar que los números y lo científico es algo de poca sensibilidad y difícil”.

Su esperanza es que, radica en que cada vez que visita un club de ciencias de los liceales, nota a más chicas interesadas en esas disciplinas que el mandato social reservó para los hombres. Pero, a pesar de su ilusión, cada año la matrícula en la Facultad que dirige vuelve a demostrar que “no se ha corrido la aguja”. De los 23 profesores que tiene el Centro de Matemáticas, solo hay dos mujeres. Y en lugar de tender a una paridad, viene pasando el efecto contrario.

La carencia de mujeres científicas, para el caso uruguayo, se ve agravado por la llamada “fuga de cerebros”. El antecesor de Marín, el biólogo molecular Juan Cristina, había dicho que cerca del “20% de los graduados en Ciencias” reside fuera del país. El resultado de este combo (falta de científicos y fuga del cerebros) hace que “Uruguay no pueda darse el lujo de excluir a la mujer de la ciencias”.

Fuente de la entrevista: https://www.elpais.com.uy/informacion/educacion/uruguay-necesita-revertir-brecha-genero-ciencias.html

Comparte este contenido:

Chizuru Ushida: “Argentina tiene una brecha en su escolarización que es necesario revertir”

Por: Flavia Tomaello.

“Mientras Andrés Bello acentuaba su interés en la profundización de la educación superior, Sarmiento y Yukichi Fukuzawa impulsaron modelos que fortalecieron la inclusión escolar inicial”, señala la profesora Chizuru Ushida, del Departamento de Estudios de España y América Latina, que depende de la Facultad de Estudios Extranjeros de la Universidad de Nanzan, Japón. La referencia no es casual: coetáneos, Sarmiento y Fukuzawa promovieron las bases de la ilustración y coincidieron en democratizar el acceso a la educación.

Invitada por el Centro Cultural Nichia Gakuin, la UNTREF y la Embajada del Japón, Ushida desarrolló una serie de encuentros el año pasado con docentes de diferentes niveles, a fin de presentar las políticas educativas de su país, las opciones de cooperación internacional que se promueven y concretar acciones efectivas entre ambos países. “Argentina -dice- está muy interesada en mejorar su educación y Japón es uno de los horizontes”.

Con un esquema similar al local, Japón cuenta con un ciclo de seis años de primaria, tres de secundaria y otros tres de educación superior, con un extra de entre cuatro y seis años de formación universitaria. Pero sorprende por la alta calidad del primer ciclo. “La respuesta en este sentido está dada por la intensa intervención estatal a partir de programas de educación obligatoria, formación docente y priorización del espacio escolar como tiempo primordial para la infancia. La alta calidad es homogénea en todo el territorio, incluso en las áreas rurales”.

¿Cómo cree que se puede fomentar el camino hacia la escuela pública?

Con decisión política. Los padres esperan para sus hijos los mejores niveles de educación. Ese es un clamor que los gobernantes tienen la obligación de responder. Hay que analizar la base del problema, reconocer el mapa real actual e invertir recursos de todo tipo, capacitar a los profesionales docentes y expandir los horizontes de las escuelas del Estado.

Solemos admirar el sistema educativo japonés, pero con cierto grado de incredulidad en cuanto a las posibilidades de aplicación aquí… Creo que volviendo a los principios que nos hicieron parecidos en los comienzos está la respuesta certera para comprender que hay más puntos en común que los que se vislumbran.

¿Qué grado de articulación intercultural hay en la escuela de hoy?

En Japón estamos aprendiendo. Durante años no había muchos inmigrantes, pero, a la vez, había una fuerte impronta de tradición. Hoy estamos intentando que el respeto por la diferencia pase del discurso al hecho concreto. Que la tolerancia y la convivencia sean actuadas más que dichas. Los estudiantes no japoneses, hasta no hace mucho, se sentían marginados, con serias dificultades para insertarse. Hoy, desde las propias políticas públicas y hasta por acciones particulares encabezadas por diferentes organizaciones sin fines de lucro, existe una mayor empatía para con esos educandos. Se intenta crear una integración real y no verbal. Este es un tema en el que Japón tiene mucho que aprender de la experiencia latinoamericana.

¿Considera usted que el mérito es una escala apta para medir el rendimiento escolar?

Creo que se debe partir de un espacio de igualdad desde donde comenzar. Para quienes cuentan con situaciones igualitarias de acceso y tránsito escolar, no veo por qué no estimular los logros y recompensarlos. Estos no necesariamente son el mayor puntaje, sino tal vez la mejor evolución hacia el conocimiento. No creo que haya ningún tipo de discriminación en premiar a quien consigue buenos resultados de aprendizaje, no sólo por lo que significa para ese sujeto sino también por el mensaje inspirador y estimulante para el resto. De eso se trata la escuela: del desarrollo mutuo.

¿Qué adaptaciones implica la formación de poblaciones milennials?

Creo que todo se concentra en un punto intermedio. Los docentes debemos comprometernos para seducir de otro modo a nuestro público, reconvirtiendo el modo en que transmitimos nuestros saberes, entendiendo que el conocimiento ya no se construye de manera unívoca dentro de clase, sino más bien de forma coral aun fuera del aula. Por otro lado, los estudiantes deben comprender que los materiales escritos por los especialistas son diferentes. Hay otra profundidad, otra densidad, otra argumentación y otra diversidad e interconexión. Google no es la fuente del verdadero conocimiento, si sólo se limita a esa herramienta su búsqueda.

¿Para qué educamos hoy?

Para crear ciudadanos con mentes críticas y cosmopolitas. Para ello debemos imprimir un sesgo de nuevas oportunidades e intercambios. Construir puentes que impliquen discusiones con docentes y estudiantes de otras culturas. La respuesta está puesta en la globalización. El Estado japonés beneficia y empuja a las universidades a aceptar estudiantes extranjeros. En 2008 se comenzó un programa fuerte en este sentido, incorporando cursos y programas en inglés. Además, las empresas japonesas fomentan que los extranjeros estudiantes en Japón se inserten en el mercado laboral. Literalmente, se trata de acercar las antípodas.

Señas particulares

Chizuru Ushida (1961) es profesora del Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos en la Universidad de Nanzan, Japón; licenciada de la misma universidad y de la Complutense de Madrid. Posee un máster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tokio y es doctora en Desarrollo de Programas de Estudios Internacionales de la Universidad de Nagoya. Desde 1994 escribe en publicaciones educativas sobre experiencias bilingües, desarrollo educativo y análisis de la actividad docente en hispanoamérica.

Comparte este contenido:

Rosa Leal Puche: “Canadá invierte mucho en Educación y allí los jóvenes son bastante independientes”

Canadá / 10 de febrero de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Siete Días Yecla

Rosa Leal Puche, una chica yeclana de 16 años, lleva cinco meses viviendo en Canadá, en Fall River, Halifax (Nueva  Escocia), donde cursa 1º de Bachillerato después de haber obtenido una de las 500 becas anuales de la Fundación Amancio Ortega

¿Cuánto tiempo llevas en Canadá y qué te condujo allí? ¿En qué ciudad resides?
Llegué a Canadá hace cinco meses como becada de la Fundación Amancio Ortega. Con respecto a mi formación, asistí al colegio ‘El Alba’ como educación primaria y el año pasado finalicé los cuatro años de secundaria en el instituto ‘José Luis Castillo-Puche’. En la actualidad estoy realizando Grado 11 (equivalente a Primero de Bachillerato en España) en un instituto llamado Lockview High School. Llevo casi cinco meses conviviendo con una familia en Fall River, Halifax (Nueva Escocia). Fue hace algo más de un año decidí presentarme a unas becas que ofrece la Fundación Amancio Ortega. Verdaderamente fue un proceso largo y no especialmente sencillo, pero al final conseguí hacerme un hueco entre los 500 becados procedentes de toda España.

¿Cómo te has adaptado a la vida académica? Cuéntanos lo que te ha parecido…
El destino fue escogido por la fundación como parte del programa, así que no tuve ninguna opción con respecto a la familia, instituto o lugar de residencia. Hay numerosas diferencias con respecto a la vida cotidiana en España. El primer mes fue el más difícil de superar debido al proceso de adaptación. Por otra parte, acostumbrarme a un nuevo instituto ha sido más complicado que la vida con mi familia de acogida porque, al fin y al cabo, mi instituto es donde he conocido a todos mis amigos y donde la mayoría de acontecimientos suceden. Al principio es absolutamente normal sentirse muy perdido en cuanto al edificio, profesores y asignaturas.

De hecho, a pesar de que este es mi quinto mes todavía sigo aprendiendo sobre nuestro instituto e intentando formar amistades con estudiantes canadienses. Tengo que admitir que hacer amigos es complicado porque se trata de una zona local donde todos los grupos están cerrados y es extremadamente difícil entrar en uno. No obstante, he conseguido conocer a otros estudiantes internacionales procedentes de diversas partes del mundo y entablar amistad con ellos. En mi opinión, el ambiente del instituto es bastante más tolerante que el de numerosos institutos españoles debido a que el número de estudiantes en más alto y existen los llamados comités que se encargan de realizar programas y actividades para mejorar la aceptación. Sin embargo, esto no significa que los prejuicios y estereotipos sean inexistentes.

¿Qué aspectos te han llamado más la atención en estos meses sobre la vida en Canadá?
Me ha sorprendido el hecho de que aquí los jóvenes son muchísimo más independientes a nivel económico que en la mayoría de países europeos. Casi todos mis compañeros de clase tienen trabajo y normalmente asisten por las tardes o fines de semana. Según me han comentado, el principal objetivo es tener ahorros para la universidad o poder costearse gastos propios. Además, pueden conducir a partir de los 16 años, por lo que se podría decir que tienen unas ciertas seguridades que en España resultan inimaginables.

¿Qué es lo que te gusta más de este país y qué es lo que menos?
Me gusta que en Canadá se invierte más dinero en la educación y resulta completamente normal obtener becas o ayudas relacionadas con los estudios. Además, el ritmo de vida es más pausado y se le da mucha importancia al descanso después de trabajar y a unas merecidas horas de sueño. Su mayor inconveniente es el tiempo: aquí están acostumbrados a quedarse en casa y dar por finalizado el día mucho antes que lo haríamos en España.

Esto se debe principalmente a que los días son cortos y las temperaturas impiden hacer un vida tan activa como la de los españoles. Como curiosidad, no me gusta absolutamente nada que los impuestos sean añadidos una vez el cliente va a pagar. Muchas veces un producto parece tener un determinado precio, pero es importante tener en cuenta que ese es el precio sin impuestos únicamente y que una vez en la caja, va a aumentar unos cuantos dólares más.

¿Te planteas establecerte en este país o prefieres regresar a España?
Como parte del programa de la beca, solo puedo permanecer en Canadá por un año escolar y debo regresar a España para terminar mis estudios de bachillerato. Es muy probable que vuelva para visitar a mi familia de acogida, pero gracias a esta experiencia me he dado cuenta de lo mucho que me gusta Europa y de que quiero permanecer en el continente durante mis estudios universitarios. Otro de los requisitos de la beca es que no puedo regresar a España durante los diez meses de mis estancia y mis padres no pueden visitarme tampoco. Echo de menos a mi familia y amigos, pero lo que más añoro es la comida de mi abuela y poder salir a pasear con mis amigos por Yecla cuando yo quiera sin tener que preocuparme por el transporte ni por el tiempo.

Fuente de la Entrevista:

https://www.sietediasyecla.com/2019/02/05/canada-invierte-mucho-en-educacion-y-alli-los-jovenes-son-bastante-independientes/

ove/mahv

Comparte este contenido:

«La religión debe salir de las escuelas en los países árabes»: Hassan Aourid

Marruecos / 10 de febrero de 2019 / Autor: Araceli R. Arjona / Fuente: Diario Córdoba

Hassan Aourid (Errachidia, 1962) licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas, exdiplomático en Marruecos, profesor de la Escuela de Ciencias Jurídicas de Rabat y escritor, presentó ayer en la biblioteca viva de Al Andalus su libro Metamorfosis de un asno, una obra de filosofía política que pretende marcar las diferencias históricas entre el mundo árabe y el Norte de África.

-¿Qué ideas quiere lanzar al mundo árabe y a Occidente con este libro?

-Escribí este libro a raíz del fracaso de la Primavera Árabe, después de que entrara el Ejército, lo que supuso que algo muriera dando a entender que no había posibilidad de crear una unidad en el mundo árabe. Fue en ese momento cuando decidí que quería escribirlo, se trata de un libro filosófico y político inspirado en Metaformosis o El asno de oro de Apuleyo, el primer relato de la historia, la única novela latina que ha sobrevivido. Está centrado en una visión política y filosófica que pretende poner el acento en que el Norte de África no tiene nada que ver con los países árabes, tiene su propia identidad y siempre ha estado mucho más cerca del sur de Europa que de otros países. Esa es la idea. Ese es el motivo por el cual mi novela transcurre en el Norte de África durante el Imperio Romano (no hay que olvidar que parte de Marruecos o Egipto fueron provincias romanas), el personaje estudia latín, se muda a Roma, con quien existían unas relaciones muy estrechas en ese momento. Mi intención es recordar que la geografía tiene mucho que decir y que tendemos a olvidar el impacto que tiene la cercanía geográfica. El Norte de África está muy cerca de Europa y eso nos debería llevar a tender puentes, hay obstáculos históricos y físicos que lo complican, pero creo que los intelectuales deberíamos salvar esos obstáculos para crear alianzas. La emigración es un ejemplo, un problema global que debería obligarnos a trabajar todos juntos para dar una respuesta global.

-¿En qué ha quedado el impacto de la primavera árabe?

-Creo que el efecto inicial se ha diluido, pero también que muchas cosas han cambiado y otras muchas tienen que cambiar, no sé cómo, pero algo está muriendo en los países árabes y lo que nace nuevo no es igual.

-¿Cree que eso está pasando, los intelectuales están ayudando a ese entendimiento?

-En parte sí, pero lo que se está haciendo no es suficiente, y lo que intento exponer aquí es que no hay más alternativas que el entendimiento para el Norte de África. Por eso es tan importante que los intelectuales jueguen ese rol de tender puentes.

-Usted aboga por repensar el papel de la religión en los países árabes. ¿De qué forma?

-Sí, creo que es fundamental, la religión puede ser fuente de muchos problemas. Si tú ves las cosas a través de la religión o a través de la visión sesgada que ofrece la religión puede ser un problema, porque te hace rechazar al otro. Cuando los valores proceden de la ética, ese problema no existe porque son valores universales. Creo que Occidente se ha dado cuenta de eso y tiene su propia forma de concebir la religión y ese es el motivo por el que se intenta separar la religión y la política, el Estado y la religión. Nosotros, desafortunadamente, no estamos aún en esa posición. La religión sigue dirigiendo el mundo árabe y ese es el motivo por el que creo que debemos repensar el papel de la religión. La presencia de la religión en estos países sigue siendo muy fuerte, guía la vida política y cultural de la mayoría de ellos. Otra cuestión es dónde debe estar la religión. Hay dos corrientes. Una que aboga por modernizar el Islam y otra que cree que es necesario islamizar la modernidad. Yo defiendo una tercera opción, la de modernizar a los musulmanes.

-¿Por dónde empezaría?

-Eso solo puede ocurrir a través de la educación. El problema es que la educación es un proyecto a largo plazo, no se pueden recoger frutos de forma inmediata. Tienes que plantar y esperar, pero es urgente invertir más en educación. Además, los países árabes deben implantar una educación secular, la religión debe salir de las escuelas, debe tratarse como una cuestión personal, pero aún hay muchos tabúes. Cuando se habla de educación secular se confunde con el ateísmo, con la permisividad, cuando no tiene nada que ver. El trabajo de los intelectuales consiste en sacudir todos esos tabúes.

-Las redes sociales se han colado en la ecuación de la educación, también en el mundo árabe.

-Las redes sociales han tenido un impacto muy negativo, contribuyen a difundir información en detrimento del conocimiento. Me vienen a la cabeza los versos de T.S. Eliot. «¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?» Estamos rodeados de información que en absoluto contribuye a mejorar el conocimiento. La única forma de alcanzar el conocimiento es a través de la escuela.

-Las ideas yihadistas se están propagando a través de las redes. ¿Cómo controlar eso?

-Ese es un problema serio que nos afectas a todos. No creo que sea posible tratar este tema solo desde el punto de vista de la seguridad, hay que ir a la educación. Tenemos que trabajar juntos. Hay muchos problemas globales que no se pueden ver con una mirada local. Los atentados islamistas que se han producido en los últimos años son prueba de ello.

-Marruecos prohibió en el 2014 que los imanes introdujeran ideas políticas en sus sermones. ¿Esa es otra vía?

-Sí. Los imanes deben transmitir ideas de amor en sus discursos, no ideas de odio y creo que es responsabilidad de los estados controlar el contenido. Los imanes no están para hacer política.

-El feminismo ha vivido dos años muy intensos en Occidente. ¿Qué reflejo ha tenido eso en los países árabes?

-Están pasando muchas cosas que tienen que ver con el feminismo, con la libertad individual… No sé si podemos aplicar el mismo esquema social, pero definitivamente, hay que hacer un gran esfuerzo por mejorar las condiciones de las mujeres. Hay un proceso abierto y lo que está claro es que se puede medir si una sociedad es moderna por el modo en que trata a las mujeres.

Fuente de la Entrevista:

https://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/la-religion-debe-salir-escuelas-paises-arabes_1280641.html

ove/mahv

Comparte este contenido:

José María Toro: “Lo importante no es el recurso ni la tecnología, sino la mano que la maneja y el corazón que la sostiene”

Conferencista central de Proeducar de este año, centrado en la inteligencia emocional.

José María Toro es un maestro y escritor español que ha centrado su obra en la necesidad de cultivar y desarrollar las emociones. Suele recurrir a metáforas y juegos de palabras para explicar que en la educación los niños deberían ser acompañados para entrar en “su corazón”, pero para ello los docentes también deben recorrer ese camino. Para ello, Toro ha formado a centenares de docentes por medio de cursos y de varios libros publicados. El maestro habló con la diaria en su estadía en Uruguay, ya que será el conferencista principal de Proeducar, un encuentro que todos los años organiza la Asociación Uruguaya de Educación Católica y que se desarrolla entre hoy y mañana en el colegio Clara Jackson de Heber.

En una de tus conferencias anteriores señalás que “la gran carencia de las escuelas es la conciencia del cuerpo”. ¿A qué te referís?

Me refería a que la presencia del cuerpo en la escuela sobre todo se centra en la educación física, la parte deportiva y de gimnasia, y mucho menos en la expresión corporal, dramática o el teatro. Planteo que no se trata solamente de hacer cosas con el cuerpo, sino de la conciencia que el niño pueda tener del uso que hace de su cuerpo. Ni siquiera los maestros tienen esa conciencia del cuerpo; en España entras en un aula, por ejemplo de tercer grado, y hay niños pequeños y otros mucho más altos. Sin embargo, el mobiliario es exactamente el mismo para todos. Los niños a los que el mobiliario les queda pequeño estarán en una posición en la que habrán perdido la verticalidad de la columna, por lo que les estaremos jorobando la vida. O bien, que suele ser lo habitual en España, a los niños a quienes les queda grande y no pueden tomar tierra quedan con los pies en el aire, y si se suma un movimiento compulsivo de las piernas, su mente está disparada. Por algo decimos que una persona tiene los pies en la tierra cuando está en la realidad. Si queremos que el niño esté en la realidad de la explicación del maestro, tiene que estar con los pies en la tierra. Cuando hemos hecho nuestro algún concepto o actitud no decimos que eso está “mentalizado”; ese es el primer paso, el siguiente es que eso se haga realidad en mí. El verbo que usamos es “incorporar”. Supongamos que queremos educar para la paz, que no es sólo un concepto ideológico, sino un estado tisular, de la mirada. Cuando el grado de tensión del ojo llega a un nivel de peligro, el cerebro en su sabiduría manda una orden para que no haya un derrame ocular y esa tensión del ojo se canalice. Entonces, la tensión va al puño y el niño golpea al compañero; de esa forma descarga la tensión. Si trabajamos la mirada blanda, que yo llamo “del corazón”, nunca va a haber puñetazo, porque no hay tensión en la mirada. Uno no hace daño a quien mira con buenos ojos. La conciencia del cuerpo es qué conciencia tiene el niño de la paz que él es. Esa paz está en su forma de mirar, de respirar, de moverse. Hay que darle cuerpo a la paz.

¿Cómo es la conexión del cuerpo con las emociones?

Podemos caer en el error de pensar que el cuerpo es la parte física, el soma griego, lo somático. Yo lo considero un cuerpo de cuerpos, como las muñequitas rusas. Nosotros vemos la última parte, que es la física; de todos los cuerpos que tiene la persona es el cuerpo más denso, el tangible. Pero tenemos un cuerpo mental que, por supuesto, tiene su parte somática en la estructura cerebral. Tenemos un mundo de pensamientos que es más etéreo, un mundo emocional, un cuerpo energético, y luego ‒entre paréntesis, porque dependerá de las concepciones o creencias de cada persona‒ un cuerpo espiritual. De todos esos cuerpos, el que es más manejable es el físico, porque es tangible. Mi propuesta de trabajo es muy metafísica, porque si trabajo con el alma del niño, con el ánimo ‒ánima es igual a alma‒, no puedo hacer una cirugía y buscar en algún recoveco. Pero sí puedo trabajar la cara, que es el espejo del alma, del estado interno. Si puedo distender la cara de una persona, eso distiende su mundo emocional interno. El cuerpo humano es una unidad, y lo importante es que estén todos los elementos, pero para una educación integral tienen que estar integrados en forma armónica. Cuando sumas lo integral más lo integrado te aparece la palabra “íntegro”, que tiene hasta un componente ético y moral. Es decir, ya es un ser completo. Las emociones forman parte de la estructura del ser humano y, por lo tanto, tienen que ser parte de la tarea educativa.

¿Cómo debe abordarse lo emocional en el sistema educativo?

La palabra “emoción” es una energía que se pone en movimiento. Buena parte de la literatura sobre emociones dice que son una reacción bioquímica del cerebro ante un estímulo. Es un mecanismo que hemos generado para sobrevivir. Desde el punto de vista pedagógico me interesa trabajar las emociones esenciales, que son una energía que se pone en movimiento de forma que el niño mueve algo de su esencia y de su identidad, que necesita desarrollarse. El árbol está en la semilla; esa es la identidad esencial de un árbol, pero tiene que desarrollarse. El niño como un ser de paz está ahí, en su ADN humano, pero está como semilla. Que eso pueda desarrollarse va a depender de su entorno familiar y cultural. Me interesa que los maestros acompañen a los niños en una experiencia vivencial de interioridad en la que puedan conectar, sentir, vivir y expresar esas emociones.

¿Eso tiene que ver con la noción que has manejado del “niño como sabio”?

Sí. También podríamos hablar de una sabiduría de las edades, que es un concepto del pedagogo español Carlos González. Es decir, cada edad tiene su propia sabiduría, y las distintas edades tienen que tener su relación. Si como adulto no sé cómo afrontar un tema puedo recurrir a la sabiduría del niño, que es quien te da la respuesta inmediata, intuitiva y directa. O la sabiduría del adolescente, que transgrede las normas y va más allá de lo que está permitido. Cada edad tiene su propia sabiduría, y lo importante es que vayamos creciendo en una armonización y podamos hacer un uso, según necesitemos, de lo específico de cada sabiduría. No basta la información; la informática nos da datos, pero esos datos inconexos no sirven para nada. Hay que organizarlos en un cuerpo de conocimiento, pero la escuela de conocimiento tiene que dar un salto más: no basta que yo lo sepa, sino que lo saboree. Esa es la escuela de la sabiduría. En los pueblos primitivos el sabio era el que sabía por el sabor las plantas que eran curativas. La sabiduría siempre es curativa, terapéutica, sanadora, porque el conocimiento tiene que iluminar mis decisiones de vida. ¿De qué me sirve que un niño sepa cómo funciona el aparato respiratorio si no sé que alargando la respiración puedo soltar una pena de una rabia, o que si habilito la pausa en la respiración se elimina toda posibilidad de ansiedad?

¿Cómo analizás la educación en un contexto tan mediado por la tecnología, en el que muchas veces se fetichiza?

Ese fetiche aparece cuando el maestro cae en un error al que llamo “la absolutización de la añadidura”. Y encima, si la tecnología es tan potente y seductora, caemos un poco presos del recurso. En la conferencia que daré mañana [por hoy] en Proeducar, una de las ideas que voy a plantear a los docentes es que el recurso por excelencia son ellos. A un mal maestro la tecnología no lo hace buen maestro, sí puede mejorar al que ya es un bueno. La tecnología se refiere a cómo transmitimos una información, un conocimiento, a cómo desarrollamos un proceso de enseñanza y aprendizaje. En la urgencia cotidiana al maestro le comen los cómos: lo que quiere es saber cómo hacer para resolver una situación que tiene delante en el momento. Ese “cómo” es para un “qué”. Ahora mismo el “qué” y el “cómo” presiden el cotidiano escolar. Sucede que el “qué” forma parte de algo más amplio, que es un “por qué” y un “para qué”. Cuando tú tienes claro el “por qué” y el “para qué”, el “cómo” te va a salir. Además, con internet hoy un maestro tiene a su disposición, a golpe de ratón, miles de actividades, fichas, propuestas del tema que quiera. El tema es cómo uso ese material. Lo importante no es el recurso ni la tecnología, sino la mano que la maneja y el corazón que la sostiene, y una medicina en las manos inadecuadas se convierte en veneno, y un veneno en las manos adecuadas se convierte en medicina. Al final, va a depender del nivel de conciencia del maestro, de cómo es como persona, de cómo es su preparación humana y profesional.

¿Cómo surge la idea de los centros «tan»?

Yo estaba haciendo un curso con maestros en Córdoba, España. Yo planteo acompañar a los niños en una experiencia de eso maravilloso que hay dentro, pero no puedo acompañarlos en un lugar que desconozco. Uso la imagen de que un maestro es como un guía turístico, pero va a llevar a los niños a un lugar maravilloso y exótico que es su corazón, como una imagen para hablar de lo mejor que está dentro de cada ser humano. Si yo soy un guía turístico de París, no puedo llevarla si no sé dónde está. Si soy una persona que visita constantemente París y la conozco al detalle, podré llevar a mis turistas a los rincones que nadie los lleva. Lo que interesa es que el maestro tenga una riquísima vida interior de conocimiento de sí mismo, de sus propias emociones, de su carácter y personalidad, y sobre todo de reconocimiento de su propia identidad. La personalidad es un modo de expresar la identidad, que no la agota. Los cursos son para hacer esos viajes y que luego ellos puedan hacerlos con los niños. Trabajamos mucho con ropa cómoda, en el piso, visto de afuera pueden parecer ejercicios de relajación, pero es mucho más porque no se trata solo de calmar la superficie sino de liberar lo profundo que está ahí. Al terminar un ejercicio, una maestra se me acercó y me preguntó si lo que hacemos es relajación, meditación o qué. Le pregunto por qué quería saber y me dice: «No sé, es que yo me encuentro tan…tan…tan». Me vino esta palabra porque en todos los centros escolares de España hay unas aulas TIC [tecnologías de información y comunicación], que suena a tic nervioso. Con esto planteo que en los centros, sobre todo los públicos, cuyos niños tienen derecho a que los adultos le muestren que hay un espacio dentro de ellos que pueden habitar, conquistar y conectar conscientemente. Y cuando entren a ese espacio van a conectar con lo mejor de ellos mismos. Hay un remanso impresionante de paz, de creatividad, de ternura y energía. La propuesta es que, así como hay salones llenos de computadoras para que los niños aprendan a navegar por internet, tiene que haber aulas sin mesas ni sillas, pero acogedoras, con colchonetas, almohadones, para que los niños sepan que cuando entran allí van a navegar hacia su mundo interior.

¿Cuál es el rol del descanso en instituciones educativas que lo tienen muy cronometrado, como en Uruguay, donde se le dice “recreo”?

“Recreo” viene de “recrearse”, “volver a crearse”. Porque se supone que en la hora anterior el niño ha ido perdiendo lo que es. No tendría sentido, porque el recreo es como un espacio entre otros tiempos de actividad, Vivimos en una vida fragmentada, todo está en cajones estancos. En mis clases tenía claro que en cualquier momento los niños podían detenerse para descansar, porque la escuela es para el ser humano. El niño es un ser humano, no un hacer humano. El ser es hacer y no hacer. En el no hacer, que es el descanso, el niño se integra a la tarea fundamental que es el “dejo de hacer para hacerme a mí”. Esto no lo vivimos en nuestra cultura, por eso hablo del secuestro del descanso; cuando no trabajamos, cambiamos de actividad, vamos de viaje y hacemos turismo, hacemos mil cosas, vemos películas, pero no descansamos. Por eso le llamo “descanser”: descansar para ser, que es cuando uno descansa en el ser. Sólo descansamos dentro, volvemos al espacio interior. Un descanso, que es mucho más que reponer fuerzas para seguir trabajando, es una recomposición de la presencia del adulto o del niño. Cuando llega de la escuela, a los padres no se les ocurre preguntarle al niño si ha descansado bien en el colegio, siempre le pregunta qué ha hecho. La escuela es un espacio en el que el niño tendría que aprender pero también vivir el descanso desde esta dimensión.

¿Los centros educativos religiosos tienen más acumulado en el trabajo de lo interior?

Sí, pero depende de cómo el centro religioso lo trabaje. La interioridad dependerá de cómo el educador la viva. Hace poco tiempo estaba dando un curso en España y había otro grupo con una educadora con niños y me quedé horrorizado de los conceptos que vertía: «Cuidado porque el demonio…», en lugar de acercar al niño a lo más noble de sí mismo. No le hables del demonio, en todo caso háblale del dios que hay en él y que conecte con él. Es verdad que algunos colegios religiosos se asocian más a la dimensión más espiritual o interna. Yo reivindico eso, sin connotaciones religiosas específicas, para los alumnos de la escuela pública.

¿Qué rol debería jugar la formación docente, que en general no incluyen estos temas en sus aulas?

Uno de los grandes dramas que vive un maestro cuando pisa la escuela por primera vez es que prácticamente no le sirve nada de lo que le dijeron. Habría que hacer varias reconsideraciones. Primero, tenemos que aclarar cuáles son las características que se necesitan para el oficio. En la formación inicial quienes forman a los futuros maestros son profesores o catedráticos de las disciplinas. La mayoría de ellos nunca ha enseñado a niños. Didáctica de la lectoescritura a mí me la dio un profesor de filología francesa que nunca en la vida había enseñado a leer a ningún niño. No aprendí en la escuela de magisterio cómo enseñarle a leer a un niño, me explicaron los métodos de lectoescritura, pero que me digan cómo se conduce un coche no quiere decir que sepa conducir, hasta que no tome el volante. Una de las cosas importantes sería habilitar que maestros con larga experiencia y reconocido prestigio en el ámbito de la educación tuvieran contacto con los futuros maestros. Cuando voy a las escuelas y facultades de magisterio los alumnos me dicen que eso que yo digo no se lo dicen ahí. Es necesario llevar esa vibración del maestro, esa parte vocacional, pasional, que difícilmente la transmita un técnico o un experto de una disciplina. Otro tema es el de los contenidos a abordar. Por ejemplo, el uso de la voz. El maestro es un profesional de la voz, pero no tiene esa conciencia. Va al médico cuando ya perdió las cuerdas vocales, pero tiene que aprender a hablar, el uso que hace de la palabra, cómo lee un cuento para hacer vibrar al alumno. Y no hay nada de eso en magisterio. El maestro tiene que ser un líder de un grupo de alumnos, tiene que aprender las funciones de liderazgo, tiene que ser un experto en dinámicas grupales, saber canalizar lo que se mueve en un grupo. Tiene que desarrollar capacidades expresivas, comunicativas. No tiene que ser un clown y ponerse una nariz roja, pero sí tiene que tener sentido del humor y saber captar el interés de los alumnos, despertar las ganas por el aprendizaje. Otra parte importante es que se debería vivir un proceso de sanación personal. Un psicólogo tiene que hacer su propio proceso terapéutico antes de abordar un paciente. Sin que el maestro tenga que ser un terapeuta; pero sí toda labor pedagógica es terapéutica. Todo lo que el maestro pueda limpiar de su historia personal, pulir de sus rasgos de personalidad, eso es lo que vamos a ganar luego, porque será una persona mucho más equilibrada, más estable, más segura, y será un regalo para los niños.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/2/jose-maria-toro-lo-importante-no-es-el-recurso-ni-la-tecnologia-sino-la-mano-que-la-maneja-y-el-corazon-que-la-sostiene/
Comparte este contenido:

Los libros feministas que todas y todos necesitamos. Entrevista a Ménades Editorial

Redacción: Nueva Revolución

En tiempos de lucha es imprescindible tener a mano lecturas que fundamenten nuestras reivindicaciones, nos den argumentos, nos aporten otras visiones y perspectivas, nos hagan dudar de nuestras ideas pero que, sobre todo, nos ayuden a combatir el odio, la demagogia o las generalizaciones, ejemplificaciones y simplificaciones. Y con esos fines o, simplemente para llenar nuestro imaginario de feminismo, llega Ménades Editorial. Una nueva imprenta de corte feminista que pretende rescatar autoras olvidadas, publicar a autoras contemporáneas y aportar nuevas lecturas al complejo panorama que vive esta nueva ola feminista. Aprovechamos el lanzamiento de su Verkami para  lograr financiarse y poder publicar para formularles unas cuantas preguntas y dejarnos aconsejar sobre libros y literatura, tanto de propia publicación como recomendaciones para nuestros políticos.

¿Por qué lanzar una nueva editorial y elegir sólo literatura feminista? ¿No es muy arriesgado? ¿De dónde surge la idea? ¿Pretendéis enriqueceros con esta editorial?

Es arriesgado, sí, pero también creemos que muy necesario. Es necesario que se conozcan a aquellas autoras silenciadas durante años y siglos, así como dar la oportunidad a que vean la luz obras de mujeres que intentan publicar actualmente.

En un principio la idea se la propuso Carmen Peire al editor Javier Baonza. Él fue el nexo de unión con el resto de compañeras que ahora trabajamos con mucha ilusión para que este proyecto salga adelante. Nos gusta definirnos como diferentes piezas de un puzzle que ha encajado a la perfección. Cuando nos reunimos todas por primera vez para hablar de la editorial nos entusiasmamos enseguida: era justo lo que estábamos buscando hacer en estos momentos de nuestras vidas y todo era una vorágine de ideas, obras pendientes de publicar, amor por la literatura y un espíritu feminista que nos cimenta a nosotras y al proyecto.

No queremos hacernos ricas, no estamos aquí para lucrarnos sino todo lo contrario: buscamos enriquecer el mundo editorial, la literatura y la sociedad con voces que claman por la igualdad y por alternativas al patriarcado. Nuestro principal deseo es ofrecer un trabajo digno a quienes quieran depositar su confianza en nosotras y, sobre todo, hacerles justicia a tantas escritoras que en vida no la recibieron.

¿Qué podremos encontrar en Ménades editorial que no publiquen ya otras editoriales de tipo feminista?

Existen otras editoriales que tienen una línea o sección feminista o “de mujeres”, como si el feminismo tuviera que interesarnos únicamente a nosotras o fuera un asunto nuestro y no de la sociedad al completo. Nunca hemos visto una sección “de hombres”, probablemente porque abarcarían prácticamente todo el catálogo y dejaría en evidencia la desigualdad y la necesidad de trabajar para cambiar este tipo de cosas. Nosotras intentamos que la literatura sea eso, literatura. Es lacerante escuchar el término “literatura de mujeres”, sobre todo porque esas mujeres son las que han recibido una educación leyendo “literatura de hombres”, que es la considerada univeral y nunca específica.

También existen editoriales con perspectiva de género, pero no se dedican exclusivamente a ello. De igual modo, existen editoriales LGTBI+. Sin embargo, faltan editoriales feministas que se dediquen exclusivamente a ello de una manera generalista y clásica, aunque alguna hay, si bien se define como editorial de mujeres y no feminista. Por tanto, lo que nos diferencia es que somos exclusivamente feministas y que, en dos de nuestras líneas, solo publicaremos a mujeres. En una, Olvidadas, vamos a publicar a mujeres que han sido silenciadas u obviadas en el mundo literario o del pensamiento por el único motivo de ser mujeres y, en otra, Actuales, vamos a permitir que mujeres que buscan abrirse un hueco en el mundo editorial lo tengan. Hoy mismo leíamos un hilo en Twitter que explicaba que dos grandes editoriales de este país, que todos conocemos, solo contaban con un 20 por ciento de mujeres en su catálogo. Los nombres masculinos han sido siempre mayoritarios y prioritarios, y por desgracia aún lo siguen siendo en premios, antologías, libros de textos, academias…

¿Todas las feministas tienen una misma opinión o existen distintas corrientes? ¿Encontraremos diferencias entre vuestras autoras?

Sí, por supuesto. Nosotras no venimos a sentar cátedra o decidir qué tendencia pesa o vale más que otra, dejando de lado asuntos irrefutables. Nuestro objetivo va más allá: queremos visibilizar el papel de las mujeres en la literatura, con obras de calidad y creaciones libres. Queremos hacer justicia literaria, y eso es una ambición que va mucho más lejos de limitarnos a una única línea del pensamiento. El feminismo está constituido por múltiples ramas teóricas que no dejan de crecer y ramificarse, y nosotras mismas también disentimos en algunos puntos, lo que hace que este equipo se alimente continuamente de debates enriquecedores. Vamos a intentar que esos debates y reflexiones se trasladen a la calle.

Si alguien quiere colaborar con vuestro Verkami pero no entiende mucho de autoras, ¿qué le recomendaríais que eligiera?

¡Todas! Dependerá de lo que más le llame la atención. Si prefiere la literatura contemporánea, cualquiera de las autoras actuales. Si prefiere autoras clásicas o decimonónicas, entonces puede elegir entre otras a Willa Cather, una de las mayores voces de la literatura estadounidense, la revolucionaria Flora Tristán, cuyo manifiesto es plenamente vigente hoy día,o la sioux Zitkala Sa y su particular visión de un mundo dominado por el hombre blanco. Si quien lee es seguidor de ensayos, puede decantarse por cualquiera de los títulos presentes en Trincheras.

Confiamos y creemos en nuestros libros y en las autoras que queremos publicar, por lo que estamos seguras de que ninguna de ellas le defraudará.

¿Hay mucho que decir sobre el feminismo o hemos empezado ya a discutir en círculos?

Todavía hay mucho que decir. El feminismo ahora se ha extendido, se ha ampliado a sectores de población en los que antes no se conocía o ni se mencionaba, y es por eso que se hace necesario aclarar y puntualizar ciertos términos, ya que en muchas ocasiones solo se atiende a una arista del patriarcado. De igual modo, debemos realizar una labor crítica y conceptual del feminismo, así como de  su terminología, para que cada vez llegue a más personas y no se quede únicamente en discusiones académicas o estratos más intelectuales. El feminismo debe democratizarse aún más.

Recomendadnos una lectura que encontremos en Ménades para…

– Quien quiera iniciarse en el feminismo: La emancipación de la mujer,de Flora Tristán

– Quien quiera profundizar en sus argumentosEl contrato sexual, de Carole Pateman

– Quien quiera encontrar debate: Disidencia en el cuerpo, una antología de ensayos de varias autoras, entre ellas Lucía Asué Mbmomio, Rosa García, Rosa Cobo, Miguel Vagalume, Silvia Agüero, Cristina Aparicio…

– Quien quiera disfrutar leyendo algo distinto: Caballero Jack. Los diarios de Anne Lister,Célanire Cuellocortado, de Maryse Condè

– Quien quiera soñar: Pájaro rojo habla, de Zitkala Sa

– Quien quiera leer autoras clásicas: El duende de jardín y otros cuentos, de Willa Cather

– Quien quiera leer autoras contemporáneas: Las razones de Jo,de Isabel Frank, o Grietas, de Inés Herrero

– Quien quiera trabajar en la reflexión crítica: dos títulos que queremos publicar próximamente, como Suffragette, de Emmeline Pankhurst, o The man made the world, de Charlotte Perkins

– Una feminista muy convencida a la que hacer replantearse sus fundamentos: Justificación, de Agustina González

¿Por qué es necesario leer autoras si yo ya soy feminista?

Además de por el puro gozo de la lectura, por el conocimiento y por el establecimiento de nuevos referentes clásicos, universales y femeninos, porque la historia que nos enseñaron está incompleta y es necesario hacer justicia histórica leyéndolas, recordándolas y valorándolas como es debido. Una persona puede tener unas convicciones e ideas, pero siempre es enriquecedor seguir conociendo obras nuevas que alimenten nuestra forma de pensar. Cada obra es el reflejo de una realidad; de una época y unas circunstancias sociales. A muchas autoras que vamos a publicar se les arrebató esa realidad y su identidad como autoras, ¿qué feminista no querría conocer a aquellas mujeres que la historia le ha prohibido estudiar en la escuela, qué feminista se va a conformar con los cánones establecidos y no va a querer conocer más allá?Leer a estas autoras es un reto para mucha gente porque significa asumir que faltan muchas obras por publicar, y entender que hay una brecha histórica muy amplia y dolorosa. No es solo un ejercicio de comprar y leer un libro, que también, porque hay muchas lecturas que seguro que disfrutarán.

Las mujeres llevamos toda nuestra vida leyendo, consultando o estudiando libros sobre hombres escritos por hombres, a medida, sesgo y gusto de los hombres, y adoptando y aceptando su imaginario y sus obsesiones sin que ellos nos hayan devuelto nunca el favor de escucharnos a nosotras. Esto va muy en consonancia con el tópico que siempre hemos escuchado de “a las mujeres nadie os entiende”… quizá si los hombres hubieran leído a más autoras desde su etapa escolar, no tendrían esta queja.

 

¿Sigue siendo necesario discutir sobre feminismo? ¿No es ya evidente que las mujeres tenemos los mismos derechos?

Pensamos que el feminismo no es solo una cuestión de isonomía; si nos mostrásemos satisfechas con la igualdad ante la ley dejaríamos de atender aspectos básicos de nuestra lucha. Creemos que la igualdad de oportunidades y de educación es básica a la hora de hablar de feminismo. De hecho, el incumplimiento de estas dos últimas igualdades hacen precisos proyectos como el nuestro o el equilibrio en las leyes para proteger a gran parte de la ciudadanía, rompiendo incluso esa isonomía.

De modo que sí, por supuesto que sigue siendo necesario. Una mujer sigue siendo violada en nuestro país cada ocho minutos. La forma de ocio de muchos chicos jóvenes consiste en drogar a chicas y perpetrar violaciones grupales. Laura Luelmo, Diana Quer o Leticia Rosino murieron por ser mujeres y no gozar de libertad ni seguridad para pasear tranquilamente a cualquier hora del día sin ser agredidas. La mujer sigue siendo hipersexualizada en la publicidad y valorada únicamente por su físico en muchos trabajos. Las deportistas siguen siendo ninguneadas en la prensa y los medios. Prácticamente todas las semanas escuchamos o leemos declaraciones machistas de algún político, escritor, académico o tertuliano. Siguen disriminando o matando mujeres por el hecho de ser mujeres. Aparecen formaciones políticas que cuestionan todo esto y ponen pendiendo de un hilo todos los avances que hemos conseguido.La igualdad legal, que no se da, de cualquier modo, no implica una igualdad de hecho.

¿Tienen que leer más autoras nuestros políticos?

Sí, es más, diríamos que tienen que leer más, en general. Ni siquiera hace falta mencionar a aquellos que quieren derogar la ley de Violencia de Género, que, por otro lado, son hombres blancos buscando mantener sus privilegios, o aquellos otros que defienden un falso feminismo y que solo prestan atención a las partes que les interesan… No leer ni conocer autoras de todas las épocas y nacionalidades revela, además, una profunda ignorancia, porque además todos los que no lo hacen responden siempre con el mismo mantra: “Si no figuran en los libros de texto o en las antologías es porque no había tantas”, una afirmación completamente falsa.

Recomendad un libro para…

No sabemos si serviría de algo o si nos harían caso pero allá van nuestras recomendaciones (no hemos podido limitarnos a una sola para cada uno de ellos, a todos les hacen faltan muchas más lecturas…):

Pablo Casado: Desobediencia civil, de Thoreau, o Haz memoria, de Gema Nieto.

Albert Rivera: La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe, o El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Inés Arrimadas: 10 ingobernables, de June Fernández, o Mujer, raza y clase, de Angela Davis.

Santiago Abascal: Por qué todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozie Adichie, que es muy breve y facilito de entender incluso para él. O Feminismo para principiantes, de Nuria Varela, el ilustrado, para que no se abrume con tanto texto… Y también debería leerEl género en disputa, de Judith Butler, o cualquier libro de antropología y género para que descubra que el género no es biológico, sino una construcción cultural, como expuso Simone de Beauvoir.

Irene Montero: Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ, o Clavícula, de Marta Sanz.

Pedro Sánchez: Los Abel, de Ana María Matute, o Revolución en punto cero: trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas, de Silvia Federici.

Si os interesa esta editorial y queréis colaborar con su proyecto de financiación (incluye recompensas y la posibilidad de adquirir sus libros) podéis hacerlo pinchando aquí.

Fuente: https://nuevarevolucion.es/los-libros-feministas-que-todas-y-todos-necesitamos-entrevista-a-menades-editorial/#

Comparte este contenido:
Page 141 of 431
1 139 140 141 142 143 431
OtrasVocesenEducacion.org