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David Martín Díaz: “La educación necesita recuperar la ética y los valores”

España / 11 de febrero de 2018 / Autor: Regina de Miguel / Fuenete: Educación 3.0

El nuevo libro de David Martín Díaz , director de Ashoka España y experto en educomunicación y empoderamiento juvenil, se titula ¿Por qué educamos? (LID Editorial), una obra que intenta responder a esta pregunta con la ayuda de una veintena de personas de referencia ligadas al ámbito educativo. Hablamos con él de este trabajo, pero también de la esencia de la educación y de cómo se la imagina dentro de unos años, entre otras cuestiones.

¿Cómo surgió la idea de escribir este libro y qué temas se tratan en él?

David Martín Díaz "La educación necesita recuperar la ética y los valores"La educación está en un momento muy interesante. Está en los medios y en la calle, se habla del cambio, de innovación, de la necesidad de revisar metodologías y visibilizar referentes positivos. Es muy importante que así sea, pero sin perder de vista la brújula. ¿Por qué innovamos? ¿Por qué necesitamos cambiar dinámicas, culturas de centro o políticas educativas? ¿Qué le pido al colegio de mis hijos? ¿Qué evaluamos? ¿Qué papel tienen las pantallas en la socialización o el aprendizaje de nuestros hijos?

Es decir, la intención es sobre todo fijar el debate en el propósito. Por supuesto siempre teniendo en cuenta que no hablamos solo de lo que ocurre en la escuela sino en toda la experiencia vital que tiene un niño mientras crece en casa, en su barrio… El libro es resultado de conversaciones con una veintena de personas de referencia en el ámbito educativo desde ese punto de vista integral, incluyendo por supuesto un alumno entre ellos.

¿Por qué educamos y con qué objetivos lo hacemos?

La respuesta depende de a quien preguntemos. Por ejemplo, si preguntamos a los alumnos “por qué van a clase” su respuesta suele ser “para ser alguien el día de mañana”. Bueno, la verdad es que esta es una respuesta muy generalizada independientemente a quien preguntes.

Reflexionar sobre los fines de la educación es reflexionar sobre nuestro futuro como sociedad

Atendiendo a los planes educativos de centro o a los preámbulos de las leyes educativas siempre objetivos adicionales, centrados en formar personas íntegras, capaces de comprender la diversidad o participar en democracia, por decir algunos, pero cabría preguntarse si este es de verdad un foco del proceso de aprendizaje. Dime qué evalúas y te diré lo que te importa. Y la realidad es que en el día a día como evaluamos nuestro progreso es superando exámenes que miden nuestras capacidades cognitivas (suponiendo casi siempre que todos aprendemos de la misma manera y al mismo ritmo). Es un tema que da para mucho.

Por eso, para mí la pregunta es para qué deberíamos educar. Como coinciden muchos filósofos y educadores a lo largo de la historia, reflexionar sobre los fines de la educación es reflexionar sobre nuestro futuro como sociedad. ¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Estamos de verdad educando para ese ideal? ¿Cómo sabemos si estamos progresando en ese propósito?Atendiendo a los planes educativos de centro o a los preámbulos de las leyes educativas siempre objetivos adicionales, centrados en formar personas íntegras, capaces de comprender la diversidad o participar en democracia, por decir algunos, pero cabría preguntarse si este es de verdad un foco del proceso de aprendizaje.

¿Cuál es el propósito fundamental de la educación? ¿Se ha perdido su esencia?

La educación necesita recuperar su componente esencial, la ética y los valores. No perder de vista jamás el rol individual y colectivo que cada no tiene para mejorar el mundo alrededor. Esa toma de conciencia se aprende y se puede practicar. El mundo sería un lugar mejor si todos aprendemos y practicamos cómo mejorarlo.

David Martín Díaz "La educación necesita recuperar la ética y los valores"

Un proceso de aprendizaje que olvida esto puede ser muy instructivo y satisfactorio, pero no es educativo. No basta con sacar muy buenas notas. Hay numerosos ejemplos de alumnos considerados excelentes por sus estupendas notas pero que acosan a sus compañeros o tienen actitudes machistas o xenófobas, por decir algún ejemplo.  No se puede disociar éxito educativo del aprendizaje real y efectivo de valores. De hecho, solo pueden ir juntos.

A la hora de educar, ¿qué preguntas deberíamos plantearnos o (replantearnos) para lograr el éxito?

Innovar es un estado mental permanente de querer mejorar la práctica educativa

Creo que necesitamos abrir más los ojos y escuchar más. Hay muchas soluciones alrededor, sin necesidad de irnos muy lejos. Cualquier centro educativo sabe quiénes son los docentes que mejor funcionan, que mejor conectan con sus alumnos y consiguen extraer lo mejor de ellos. Al fin y al cabo, ese es precisamente el significado de educar. Los docentes tienen que tener espacio (y voluntad) para colaborar más. Necesitamos que el proyecto sea compartido entre docentes, familias, responsables de educación y juventud en el barrio. Es tarea de todos.

Para mí la pregunta es constante, diaria. Innovar es un proceso que no acaba nunca, es un estado mental permanente de querer mejorar la práctica educativa y ponerla al servicio de lo que esos alumnos necesitan para conseguir la mejor versión de sí mismos.

Una buena educación debe basarse en …

La persona que aprende. Por eso no hay fórmulas mágicas. La educación, por definición, es adaptación al contexto. Depende de cada chico y chica, de quiénes son, con sus capacidades y sus intereses, de sus circunstancias e incluso del día que tienen.  Y pensemos, insisto, que esto no ocurre solo en la escuela. Ocurre en ámbitos de educación no formal, en el ocio y tiempo libre, en casa…

¿Considera que la forma en que ahora se educa difiere con respecto a la de generaciones pasadas?

Depende de muchas cosas, del lugar del mundo del que hablemos, de la época que tomemos como referencia… Si hablamos de España, la gran mayoría de las cuestiones que hoy manejamos como innovadoras ocurrieron hace muchas décadas; lo cual me parece maravilloso, pensar que de repente nos damos cuenta de que el rumbo al que nos llevan las expectativas de la sociedad, los intereses del mercado o las políticas quizás no sean las más deseables. Que necesitamos recuperar el rumbo, la capacidad de dialogar, cooperar, analizar críticamente la realidad, desarrollar competencias para transformarla y aplicar el conocimiento adquirido para mejorar el entorno y resolver problemas.

David Martín Díaz "La educación necesita recuperar la ética y los valores"

¿Cómo imagina el futuro de la educación en la próxima década? ¿Será muy diferente a la de ahora?

Creo que la tendencia es prestar más atención a las llamadas “softskills”, las competencias sociales o emocionales y que somos cada vez más conscientes de la necesidad de aprender constantemente, algo que es una habilidad en sí misma; y también competencias relacionadas con la iniciativa, la resolución de problemas o la cooperación. El reto, una vez más, es darle sentido a todo ello.

Por último, un pequeño test. ¿Qué le sugieren las siguientes palabras?

– Educación: Propósito y colaboración.

– Educador:  La vocación más maravillosa y difícil del mundo.

– Escuela: Micro-sociedad de personas que aprenden.

– Éxito: Equidad, justicia social, derechos humanos.

– Fracaso: Productividad y conocimientos sin valores.

– Familia: El primer contexto educativo.

Fuente de la Entrevista:

https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/david-martin-diaz-educacion/71981.html

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Pedagogía, método contra la indiferencia ante el dolor ajeno

Por eltiempo.com

Al preguntarle a un grupo de personas adultas si hubiesen intervenido para ayudar a la estudiante de la Institución Educativa Inem José Félix de Restrepo, que fue agredida el pasado miércoles, todos se miraron y no supieron con certeza qué responder, pese a que minutos antes estaban expresando indignación ante la indiferencia de los espectadores ese día.

La anécdota la relató Edinson González, sicólogo clínico y director científico del Centro para el Neurodesarrollo Cognitivo y Emocional (Neuroideas), quien afirmó que con base en sus conocimientos el 90 por ciento de las personas no hubiese hecho nada.

Y es que el acto de violencia, en el que dos menores de edad fueron las agresoras y otras dos las agredidas, generó indignación por su magnitud (atípica en la ciudad en términos escolares, según datos de la alcaldía) y abarcó también críticas a la actitud de los testigos (menores y mayores de edad), quienes se limitaron a grabar con sus celulares, a burlarse y a lanzar una que otra frase.

Ya es conocido que la única niña que intervino para defender a su compañera, a quien le estaban cortando el cabello con un cuchillo, recibió una puñalada que, afortunadamente, no acabó con su vida.

Según González, la actitud que asumieron los espectadores del hecho es común en la actualidad en las grandes ciudades y es conocida como ‘ecspatía’, es decir, cuando una persona es capaz de entender el dolor del otro y generar sentimientos sobre ello, pero no toma la decisión de movilizarse para ayudarlo.

Nos hemos acostumbrado a ver videos de agresiones que nos conmueven, nos indignamos con el agresor pero al final no hacemos nada

El experto indicó que esta actitud se ha vuelto más fuerte debido a la masificación de herramientas como internet. La razón es que en vista de que a diario se ven y escuchan videos y noticias sobre hechos violentos, se está creando una especie de ‘normalidad’, que lleva a que el ciudadano se indigne, pero no pase de reaccionar con un me gusta, me enoja o me entristece. Es decir, es capaz de solidarizarse en la distancia pero no en la cercanía.

“Nos hemos acostumbrado a ver videos de agresiones que nos conmueven, nos indignamos con el agresor pero al final no hacemos nada, la vida continúa y eso es una anécdota más”, dijo el experto, quien añadió que la situación cambia cuando existe algún vínculo con el agredido o se da en comunidades más pequeñas en las que hay lazos más estrechos entre las personas.

Para Blanca Inés Zuluaga, integrante del Comité de Familia de la Fundación Bien Humano, es preocupante que haya una mentalidad generalizada de no meterse en los problemas ajenos, una enseñanza que se les da a los jóvenes y que lleva a que el interés por los otros disminuya.

“Ejemplo de ello fue lo sucedido con estos estudiantes: decenas de jóvenes observando, grabando, pero sin una respuesta solidaria a su compañera. La única que lo hizo terminó herida. Otra habría sido la situación, si al menos cinco de los que se reían o miraban la hubieran acompañado en defensa de la compañera”, dijo la experta.

Educación en Medellín

Estudiantes del Inem se comprometieron con campaña para dejar de lado la indiferencia. Foto: Guillermo Ossa / EL TIEMPO

La situación toma un tinte más grave, que no es exclusivo de los jóvenes hoy en día: la primera reacción cuando alguien está en peligro es tomar el celular y grabar. La causa es la gran importancia que tiene para un individuo que sus contenidos se viralicen y tengan popularidad en redes sociales.

En este caso también está la crítica por la manera cómo las redes sociales se usaron para poner en el escarnio público a las dos adolescentes agresoras, a quienes, según los expertos, se les vulneraron derechos dada su condición de menores de edad, pues recibieron múltiples amenazas contra su integridad.

Al respecto, Fernando Carvajal, rector de la institución, expresó que aunque es valiosa la solidaridad con las niñas agredidas, en la otra cara de la moneda hay dos menores de edad con una historia que debe ser tenida en cuenta, lo que no indica que no deban enfrentar una sanción por la falta que cometieron. “Ellas deben tener un debido proceso y ser sancionadas con dignidad”, agregó el rector.

Una campaña escolar para dejar de lado la indiferencia

Por ello, manifestó Carvajal, se van a fortalecer las campañas que desde tiempo atrás se realizan para fortalecer la convivencia. Justo este lunes, durante un acto de desagravio que se hizo en el colegio, se lanzó la iniciativa ‘Rompé la indiferencia, hacé la diferencia’, con la que se busca que frente a hechos como este los jóvenes no se queden en la risa y la grabación, sino que se solidaricen con el otro.

González dijo que el éxito de la campaña radica en que se convierta en conocimiento, a partir de los aprendizajes que dejó la riña. Para lograrlo, es indispensable que se cumplan tres condiciones: tiempo, motivación y oportunidad de práctica. Es decir, debe ser una actividad constante para que la situación no termine en el olvido.

“Si no se construye en esa premisa para lograr conocimiento, puede ir el alcalde, el gobernador, el presidente, pero todo lo que se está haciendo de nada sirve”, explicó González. Dijo también que la lúdica es una de las mejores maneras para realizar este tipo de iniciativas y que las redes sociales se convierten en una herramienta importante.

De hecho, el rector contó que van a fortalecer un programa de televisión que tiene el colegio para promover la empatía, la solidaridad, el respeto y la dignidad. También pidió mayor acompañamiento de parte de las familias en la formación de los estudiantes.

Entre tanto, hoy se lanzará la estrategia para el buen uso de las redes sociales por parte de los jóvenes, que es liderada por una alianza entre la alcaldía de Medellín y Tigo-UNE y está dirigida a los colegios oficiales, con el fin de que se asuman medidas preventivas entre los estudiantes para el uso seguro del internet y las redes sociales.
La iniciativa hace parte de ‘Familias Digitales’, que tiene como fin que padres de familia, estudiantes y docentes conozcan los peligros y las amenazas que pueden tener en la web, como el ciberacoso, el acoso y el uso que hacen de ella los delincuentes.

Fuente: http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/pedagogia-el-camino-para-combatir-la-indiferencia-ante-el-dolor-ajeno-179282

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La identidad negra en la escuela. Un perfil de María Isabel Mena

Por Maguaré www.maguare.gov.co

¿Qué sentirías si ninguna de las imágenes que ves te representaran? o ¿si la historia condenara a tu comunidad a los mismos roles?, a responder estas preguntas y a trabajar por cambiar esto, se dedica María Isabel Mena, una historiadora de la Universidad del Valle que ha trabajado desde hace más de 10 años en etnoeducación y racismo en la escuela.

Su infancia estuvo custodiada por su comunidad chocoana en Cali que la cuidaban a ella y a sus hermanos, cuando su mamá se iba a trabajar lavando ropa a la burguesía valluna. Estudió su bachillerato en el INEM de Cali, y cuando terminó, su ilusión igual que la de muchas de sus compañeras de su misma clase social trabajadora, era la de trabajar y estudiar para pagar sus estudios. Pensando en esto, dos de sus amigas del colegio y ella se presentaron para trabajar en el recién construido almacén la 14 de Calima, y la única que no recibió un mensaje positivo fue María Isabel con la excusa que en ese momento en la 14 no iban a recibir mujeres negras ni siquiera para barrer.  “A los 17 años no tenía por qué entender que no iba a tener trabajo y que el proyecto de vida se iba a frustar por ser negra“.

Interponiéndose a todo esto, María Isabel se presentó a la Universidad del Valle a la carrera de historia, y estudiando allí tuvo un encuentro con los estudios de la esclavitud que fueron muy significativos para su vida.

Mi mamá tenía un carácter fuertísimo era casi un militar y yo tuve muchos límites me sostuvieron en mis épocas difíciles en el Inem y en la Universidad. Hoy gracias a esos principios, valores y límites, que me inculcaron mi mamá y mis hermanos, es que construí una personalidad que iba en contravía de ser una ama de casa que cuida de diez hijos. Yo quería hacer eso, pero quería hacer más

Con el apoyo de Germán Colmenares, abogado e historiador colombiano reconocido por iniciar el fenómeno disciplinario conocido como “Nueva historia” que siempre le preguntó por el significado de ser una historiadora negra, es que María Isabel inició su búsqueda por la identidad y la participación de la comunidad negra en la historia de Colombia, así como su lucha en contra del racismo.

Luego se convirtió en mamá y llegó a Bogotá a trabajar con el Ministerio de Educación. Recuerda que el mismo día que llevó a su hijo a la guardería los otros niños lo tocaban. La rectora preocupada le pidió disculpas y María Isabel aceptó que los otros se relacionaran así para que pudieran entender que su hijo era un niño como ellos.

“Esos son los constantes de la lucha contra el racismo. Yo le dije a la rectora que los dejara. Si ellos no habían tenido una experiencia con un niño negro, era normal que su primer acercamiento fuera de extrañeza y de sorpresa. Esto ojalá pasara con todos los niños, para que ellos en ese momento de contacto entiendan que aunque ellos tienen otra piel son iguales a ellos“.

Ese tipo de situaciones situaron a María en otra perspectiva, ahora como mamá, le costaba aceptar los chistes racistas y los comentarios y todo eso hizo eco cuando un día de camino a la guardería, su hijo le pidió que le echara perfume.

Ella lo hizo y él le volvió a insistir, a la tercera petición, no le pareció tan normal y le preguntó qué pasaba. Su hijo Andrés que tan solo tenía tres años, llorando le dijo que no quería oler a negro.  “Cada vez que cuento esto no puedo evitar sentir lo que sentí en ese momento. Nos fuimos al colegio, con mi esposo y le dijimos a la rectora que había que hacer lo que fuera necesario. Hicimos talleres con las familias y maestros en los que les contamos la historia y la importancia de nuestra comunidad

María Isabel, hizo una maestría en investigación social interdisciplinaria, y su tema de tesis fue los libros que trabajan en los colegios y que tituló Ilustración de las comunidades negras en los textos escolares.  “Esas ilustraciones de los textos no son un tema menor, están puestos con toda una intencionalidad. El ilustrador es producto de una historia ilustrada que nos ha hecho poner a ciertas personas en los textos, quitar o condenarlas a los mismos roles. Para mí siempre fue muy importante lo que puede ver un niño cuando no ve a sus congéneres en esos textos escolares, donde pasa la mitad de su vida y construye una política visual desde muy temprana edad“.

La más reciente publicación de María Isabel Mena, que aborda el tema de los referentes con los que los niños crecen

Recorrió Bogotá, Casanare y Antioquia con esa tesis y en España le propusieron hacer un proyecto de implementación de la cátedra de racismo y derechos humanos con la Secretaria de Educación y realizó los dos informes más grandes que se han hecho sobre racismo en Colombia con los maestros.

Un día la invitó una organización a hacer trabajo en Bosa con 50 niños, y ahí quiso ver la reacción de los niños con esta cátedra. En el salón solo había dos niños negros quienes reaccionaron ocultándose en el pupitre.En el descanso ella habló con uno de ellos y él le dijo que no hablara de eso porque sus compañeros le decían esclavo y le ponían cadenas.

Es una niñez muy desprotegida, pero el papel de las mamás, es muy importante. la mayoría, saben que deben proteger a sus hijos del racismo

Actualmente María Isabel trabaja en su tesis de doctorado sobre la construcción racial en los niños negros y lo que pasa en la infancia con la construcción de la identidad. Para su investigación trabaja analizando los dibujos y la paleta de colores que incorporan un color llamado “color piel”, el significado de nombrar con un solo color la piel, así como el uso que le dan los niños cuando se presentan así mismos.

El trabajo que esta historiadora hace con las maestras es fundamental, ella considera que el hecho de que los niños tengan con quién hablar del racismo, es la mejor terapia que se puede tener por la infancia. “Si tenemos buenas maestras también son buenas compañeras para los niños, si tenemos maestras sensibles que entiendan que hay que ponerle un alto a los chistes los niños estarán protegidos“.

Para ella hay un solo súper héroe en este tema y son los niños. Con su tesis de doctorado le gustaría mostrar las distintas aristas con la gente negra juega. No solo por qué en las jugueterías no hay muñecas y muñecos negros, sino cómo se comprende la historia de resistencia de los niños desde el juego y como los más pequeños comprenden y construyen su identidad.

En los niños, la experiencia con la identidad es muy compleja entran, salen, se camuflan, resisten, la confrontan. Hay niños que están muy seguros de su identidad, que se asumen como negros, que no quieren que les corten el pelo y otros que son muy apagados y se ven muy vulnerados

Para María Isabel, los riesgos de la identidad son enormes, y la distorsión con la que los niños negros crecen rodeados de solo referentes blancos, genera confusión y más adelante una postura y un rol en la sociedad.

“Ojalá todos los niños en su infancia estuvieran en un territorio ancestral, la oportunidad de estar con su gente, matronas, nodrizas, en ese manto protector de la infancia, debería suceder allí, al lado del río. No es fácil decirlo por la guerra y el conflicto. Nuestra población ha colocado la mayoría de víctimas del conflicto armado. Aun así debería ser un derecho que los niños estuvieran en esa primera etapa, en el territorio, porque esa experiencia traspasa la piel y se queda“.

Gracias al aporte e investigación liderado por la Licenciada “Maria Isabel Mena”, se pretende continuar replanteando la verdadera historia de la gente negra procurando interiorizar en los niños niñas la aceptación por la otredad, diferencia en cuanto al color de la piel, cabello, siendo esto parte del autorreconocimiento étnico afrocolombiano:, negro raizal y palenquero. destacar el rol del docente en los procesos identitarios, siendo pieza fundamental, al reconocer la diferencia que existe en la población Colombiana e ilustre adecuadamente la historia de la diaspora y no que peque burlándose y reafirmando el racismo al interior de la comunidad Educativa.

Fuente: https://maguared.gov.co/perfil-de-maria-isabel-mena/

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Puerto Rico: Julia Keleher relata sus frustraciones en el Departamento de Educación

Un año, dos huracanes y muchas protestas después de asumir su crítico cargo, la funcionaria reflexiona sobre su controversial incumbencia en la agencia más importante del gobierno

«(El alumno) no tiene que creer lo que le quieren contar de cómo funciona el mundo», dijo la secretaria de Educación

Julia Keleher, la secretaria de Educación, estaba sola en su apartamento cuando el huracán Irma pasó cerca de Puerto Rico el pasado 6 de septiembre, azotando el noreste de la isla.

El apartamento, en el piso 23 de en la frontera entre Santurce y el Condado, le ofrecía a Keleher una vista privilegiada del fenómeno. Su única compañía en esas horas fue, según dijo, “una mesa, una cama y una bicicleta”.

“Estaba aterrorizada”, cuenta la secretaria, que ese día vio por primera vez un huracán, esa realidad brutalmente cotidiana de la vida en el Caribe.

Su encuentro con Irma (y dos semanas después con María, que la secretaria pasó en un hotel) puede entenderse también como una metáfora del brutal encuentro que Keleher ha tenido con la realidad puertorriqueña en la forma del Departamento de Educación, la más grande y caótica de todas las agencias públicas.

La agencia tiene 1,110 planteles, un presupuesto de $2,628,835,000 y 50,980 empleados. Sus estudiantes obtienen muy pobres resultados en las pruebas de desempeño. El magisterio denuncia continuamente falta de materiales y de dirección. Llueven las quejas de que en tal o cual escuela falta un maestro o maestra de tal o cual materia.

Las comunidades protestan quejándose de la infraestructura de las escuelas. La clase media o hasta media baja (de la alta, ni se diga) hace lo indecible por tener a sus hijos en escuelas privadas, aunque sean de dudosa calidad.

Este es el huracán que Keleher, de 43 años, hija única criada en un barrio obrero del norte de Filadelfia, está enfrentando desde que se mudó a Puerto Rico en enero de 2017 para dirigir Educación. Había asesorado a la agencia desde 2007, pero nunca le había visto los intestinos al monstruo desde adentro, como ahora.

Ha enfrentado la suspicacia de los muchos que creen que, por no ser puertorriqueña, no debería tener a su cargo una misión tan importante para el país. Ha sido duramente criticada por su alto salario, de $250,000, más del doble de lo que por ley corresponde al titular de Educación.

Ordenó cerrar más de 200 escuelas y anunció la clausura de otras 300 el próximo año, ante las drásticas bajas en matrícula que ha enfrentado el sistema por la inmensa ola de emigración. Se le ha responsabilizado por el lento ritmo de reapertura de planteles tras María.

La han lastimado las críticas, reconoce. Ha sido muy dura con sus compañeros de trabajo, también. La asombró la politización de la agencia, no lo niega. Ha habido choques con una cultura que no conocía del todo, admite.

Pero, más allá deeso, ¿quién es Julia Keleher? ¿Qué quiere hacer con la educación pública, ese instrumento vital, y tan mal usado hasta ahora, para el avance de cualquier sociedad? ¿Se la está tragando la bestia de mil cabezas que es el Departamento de Educación? ¿Entiende a Puerto Rico? ¿La entiende Puerto Rico a ella?

De esto y de más, a ratos combativa, reflexiva, exultante o emocionada, habló en una entrevista para la que no puso condiciones y a la que acudió sin ayudantes.

—Bueno, hemos trabajado en lo académico, pero no ha sido tanto el discurso público. En 2007, Puerto Rico estableció nuevos estándares, que fue un requisito del gobierno federal, porque tenían un acuerdo de cumplimiento. Eso se actualizó en 2013, 2014. La prueba es bien costosa y no es fácil salirse de los estándares porque trastoca mucha cosa. La pasada administración desarrolló muchas herramientas y trató de utilizar el modelo de “understanding by design”. Lo que pasa es que trataron de hacerlo tan al detalle, que los maestros se sentían sofocados. Yo, al llegar, reconociendo eso, traté de liberar un poco al aspecto administrativo y comprarle recursos para el salón, porque lo que falta son los recursos. El otro aspecto tiene que ver mucho con la infraestructura de tecnología, que también llevo un año trabajando, porque en los demás sistemas los niños tienen acceso a la tecnología y eso permite que aprendan y se expongan a otras maneras de explorar el mundo. Compramos una plataforma digital. Lo teníamos todo planchado, pero vino María.

Uno va a una escuela privada y hay una filosofía bien clara del tipo de educación que ofrece cada una, con qué propósito, a qué dan énfasis. No se escucha eso del sistema público.

—Yo no suelo redactar cartas circulares, que en los pasados años lo han hecho, porque no he visto cómo eso se operacionaliza dentro del salón de clases. Es bonito decirlo, pero si no se puede ejecutar, no vale nada que lo hayas dicho. Yo creo que, a través de aprendizaje basado en proyectos, lo que debemos buscar es un estudiante que tiene conocimiento, que ha sido expuesto a algunos hechos y a datos e información, pero que tiene una capacidad crítica de consumir, de discernir, de interpretar, de pensar por sí mismo y estar en una posición en que no tiene que creer lo que le quieren contar del mundo.

¿Esa visión se conoce en el Departamento, a nivel de directores, maestros, etc.?

—Cuando la gente tiene tantas cosas que le afectan el diario y yo les hablo de algo que es intangible, no sé si es el momento. Ellos necesitan que alguien entienda dónde están, que les resuelva lo inmediato y quele ayude poco a poco a ver cómo pueden realizar este tipo de enseñanza. En la escuela, nosotros tenemos todo en filas y en columnas. Y los nenes aquí y la maestra allá. Un proceso de enseñanza no debería ser así. La maestra es una facilitadora.

Si la entiendo bien, ¿hay una filosofía educativa, pero no se ha podido “operacionalizar”, como dice usted?

—Estamos en eso. El cambio no debe ser muy complicado. Es un currículo “ivy league”, el que se usa en Baldwin. Tú haces, tú aplicas lo que tú sabes hacer. Todo esto está vinculado. El mensaje está. Todo el mundo lo sabe y he sido efectiva en comunicarlo. Vete a una carta circular de 30 páginas, que alguien lo lee y no entiende lo que quiere que hagas.

Educación ha tenido fama por mucho tiempo de ser muy difícil de mover. A veces se le ha visto a usted públicamente hasta frustrada con eso. Cuénteme de esa experiencia de tratar de mover ese transatlántico.

—Creo que he madurado bastante durante el primer año. Sigo con la misma frustración, pero quizás he podido expresarlo un poquito mejor. Lo que yo trato es que la gente vea que debe haber un sentido de urgencia, porque cada día que pasa, de cada cosa que hagamos, depende la vida de 319,000 jóvenes. Yo convoqué a todos los que trabajan en recursos humanos. Les dije: “Yo sé que ustedes quieren hacer su trabajo y ha sido difícil en estas últimas dos décadas, porque los sistemas no funcionan. Pero les quiero dar una oportunidad de que se pongan creativos y me ayuden a rediseñar ese proceso”. ¿Sabes lo que a mí me mata? Es que los papás me llaman, y de verdad que a mí me pesa, para decirme que el hijo no tiene maestro de inglés en todo el año. Yo me siento responsable de eso. Estoy tratando de presentarlo de esa manera. Les dije: “¿Ustedes quieren ser responsables de que eso pase? Porque lo que tú haces o no haces tiene tal implicación”.

¿Usted cree que la están entendiendo? Es que han visto tantos cambios que la actitud muchas veces es “en cuatro años vienen otro con otro cambio”.

—Puede ser. Pero yo trato de ser honesta y consistente. Hablé con mucho respeto. Se me podrá juzgar después de mucho tiempo. Pero yo creo que va a ser distinto porque yo no vengo con otro propósito que no sea mejorar lo que hay. La gente me cree o no me cree. Tengo un programa para preparar superintendentes. La primera vez que lo tiré solicitaron 400. Seleccioné a 30 de los dos partidos.

¿Por qué aclara que son de los dos partidos? ¿Fue por un sistema de cuota?

—No. Lo que pasa es que la gente tenía la expectativa de que iba ser políticamente orientado para darle acceso a un solo grupo.

—Enviaron fotos con gente identificándolos. La gente entre sí.

¿Había revuelo porque se hizo un programa especial y había, en este caso que es un gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP), gente del Partido Popular Democrático (PPD)?

—Causó curiosidad, vamos a ponerlo así. Estoy dando acceso, estoy capacitando a todo el mundo, estoy creando un nuevo vocabulario, dando espacio para que colaboren, creando un ambiente que reconoce lo que es el mérito.

Usted no es de aquí, por lo tanto, puede entenderse que no es de un partido ni de otro y quizás no sabe quién es de qué partido. Cuando llega, imagino que lo primero que le dijeron fue: “Este de un partido y este de otro”.

—Sí, y hay gente del mismo partido que no me respondía.

¿Cómo usted manejaba, por ejemplo, si usted veía par de resumés y quería nombrar a un director de tal o cual programa y alguien le decía: “No, ese es de otro partido”? ¿Le pasó eso?

—Todas las personas de confianza ya habían sido nombradas cuando yo llegué. Me dijeron: “Aquí tienes tu agencia y tu equipo”. Yo no conocía a nadie aquí.

¿Quién nombró ese equipo?

—Bueno, de la manera en que se hace en todas las agencias.

¿El comité del partido?

—(Asintiendo) Son puestos de confianza. Y he ido poco a poco cambiando personas.

¿No la llamaron el alcalde, el legislador?

—Eso pasó en un principio.

¿El gobernador?

—No.

“Secretaria, me sacó a este que me ayudó mucho en la campaña, ¿qué pasó?” ¿Hubo ese tipo de dinámica?

—Eso fue lo que se habló, pero nadie me dijo nada a mí. Sí hubo como que: “Ay este, el otro”. Yo no sé. Yo estoy buscando al que puede. Y voy a seleccionar al que puede. Si este no puede, no puede estar. Claro está, no puedo botar a todo el mundo, porque no tengo un banco de talento ahí esperando para escoger. Pero poco a poco, con respeto, dándole la oportunidad. El que no demuestre que no puede, no puede quedarse con el trabajo y punto.

Usted llega, tiene todo su equipo nombrado, se entera de que es gente de la confianza del partido. ¿Eso se lo hacen saber o lo descubre en el camino?

—Lo descubrí en el camino, porque hay cosas que yo hice, que metí la pata y me tropecé con una bomba, sin saber.

Quería volver un momento a cuando dice que siente mucha frustración. ¿Qué es lo que mayormente le causa frustración?

—La gente no tenía un sentido de urgencia y no le importaba qué no lográbamos, qué no hacíamos, qué no terminábamos.

¿Alguna vez se dijo: ‘Wao, esto no hay manera de arreglarlo”?

—(Piensa unos segundos) Han sido momentos en los que yo me doy cuenta de lo alta que es la montaña. Es tan cuesta arriba. Pero estamos hablando de dos o tres momentos en que dije “wao”. Pero, por otro lado, no creo que eso tiene mucho que ver conmigo. Yo soy un instrumento que llegó, que pasó por cosas que tampoco fueron mi diseño, que tengo algo que aportar.

¿Ha habido algo, digamos, de “shock” cultural el ver usted cómo es que muchas cosas ocurren en Puerto Rico y la manera en que usted cree que debe ser?

—Sí, ha habido un choque en términos de la cultura, porque trabajar aquí no es lo mismo que vivir aquí. Cuando uno deja todo y viene y la recepción es un poco fuerte y te critican y no entienden… es como que estoy aquí tratando de ayudar, encuentran tantas cosas que no le gustan de mí, de quién soy, y vine aquí con las mejores intenciones. Fue fuerte.

Se le aguaron los ojos. ¿Se emociona con este tema?

—Sí.

¿Usted cree hay gente que la critica por ser estadounidense?

—No sé. Siempre es lo mismo con la gente que viene de afuera. Siempre trabajé en comunidades pobres. Usualmente esas son las comunidades de los hispanos y los afroamericanos. Yo sé lo que es estar al margen. Pero siempre he tenido compasión con los que me han tratado así para que no me afecte tanto.

¿Pero le ha pasado?

—Lo puedo entender como un fenómeno de que eso es lo que la gente hace cuando uno es distinto. Una cosa que es difícil para mí entender es por qué la gente me protesta. No entiendo que se manifiesten en vez de usar los canales para buscar una reunión. La otra cosa es que nadie se manifiesta por la calidad de la enseñanza. Nadie me reclama los resultados del sistema. Han protestado porque yo declaro unas vacantes, pero, ok, si se me han ido 25,000 estudiantes, ¿la matemática te dice que voy a necesitar la misma cantidad de maestros? ¡No! Reclaman eso en vez de reclamar que tenemos un nivel de proficiencia en matemáticas de 10% en el octavo grado o por las condiciones de los planteles.

Muchas veces las escuelas, sobre todo en comunidades pequeñas, más que una simple escuela, son el centro de la comunidad, tienen un valor que va más allá de si hay 50 o 300 niños. ¿Usted no comprende cuando alguien protesta que cierren una escuela solamente por criterios económicos?

—Lo puedo entender. La gente no sabe que el gasto del Departamento es $7,500 por estudiante. Pero yo hice un análisis de la distribución de fondos, según el presupuesto de cada una de las 1,296 escuelas que había en ese momento. Más de 850 escuelas reciben $2,000 a $4,000 por estudiante. ¿Por qué hay esa inequidad? Porque se permite la organización escolar, que dice que “yo soy director, tengo 54 niños y voy a tener seis maestros”, cuando una escuela al lado tiene 200 estudiantes, pero le falta un maestro de inglés. Hay que poner reglas en la distribución, administración y fiscalización de esos fondos públicos que les permiten a los niños una educación para su futuro. Hay que tomar eso bien en serio.

La escuché en otra entrevista decir que sus planes con la agencia van a dar resultado en 10 años. Eso quiere decir que el niño que está empezando ahora va a pasar casi toda la escuela y no va a ver el resultado de algún cambio. ¿No le parece que pide demasiada paciencia?

—Lo puse como 10 años un poco para manejar las expectativas. Cuando uno ve el cambio desde 2007 hasta hoy en Miami, ha pasado una década y tiene un sistema que funciona. Pero también hay que buscar victorias rápidas que son las estrategias de proveer currículo con instrucciones más directas. También tenemos un plan para llevar el nivel de proficiencia a 70% en cinco años. Pero sí, requiere mucho tiempo, porque sería una mentira decir que lo puedo hacer en poco tiempo.

¿No cree que a lo mejor hay gente aguantando la respiración porque sabe que en cuatro años máximo Julia se va?

—Puede ser… quizás.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/juliakeleherrelatasusfrustracioneseneldepartamentodeeducacion-2395680/

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Yayo Herrero: “Debemos reconocer la dependencia que tenemos de la naturaleza”

08 de febrero de 2018 / Fuente: http://blog.tiching.com/

Yayo Herrero

¿Qué cuatro puntos clave cree que debería recoger un proyecto educativo para tratar los diferentes retos que vivimos en la actualidad?
En primer lugar, todo lo que tenga que ver con reconocer la dependencia que tenemos de la naturaleza. Esto significa asumir que la naturaleza tiene límites físicos, que el crecimiento, mientras se base en estos bienes físicos, es imposible. En segundo lugar, reconocernos parte de esa naturaleza, y que por tanto su mantenimiento y conservación es clave para la propia existencia humana.

Nos quedan dos…
En tercer lugar, que estos retos hay que resolverlos con criterios de igualdad, es decir, que no puede resolverse sólo para las clases elitizadas. Por último, tener claro que, además de ser seres ecodependientes, somos seres profundamente interdependientes. El cuidado de las personas, de los cuerpos, el cuidado de las personas vulnerables, es un rasgo de la vida y no es un trabajo que deba ser llevado a cabo solamente por mujeres, sino que debe ser compartido.

En FUHEM habéis editado vuestra propia propuesta. A grandes rasgos, ¿en qué consiste este proyecto educativo?
Nuestro proyecto parte de la base de una consideración de la educación sobre todo en la condición de inclusividad. Una educación en la que quepan todas las personas y que su eje central sea, precisamente, la justicia y la inclusividad. También estaba basado en el pensamiento crítico, es decir, educar personas que sean capaces de entender los problemas de nuestro tiempo y sean capaces de actuar con compromiso. La vuelta de tuerca que le hemos dado es colocar la dimensión ecosocial en el centro del proyecto.

¿Y cuál es el resultado?
Hemos elaborado unos ejes centrales y luego lo hemos cruzado con el decreto oficial que establece las enseñanzas mínimas. Para todas las asignaturas y todas las etapas hemos incluido, eliminado, matizado o incorporado aquello que creemos que nos falta en el currículum estándar para formar personas que afronten los retos de la humanidad con compromiso y justicia.

En sus conferencias habla a menudo de cómo abordar el capitalismo. ¿Cree que el capitalismo se refleja de forma evidente en nuestro sistema educativo?
En 2007 participé en un trabajo que llevó a cabo Ecologistas en Acción: El currículum oculto antiecológico en los libros de texto. Lo que hicimos fue revisar libros de texto de todas las asignaturas y lo que confirmamos es que el capitalismo (no solo en la forma de producir y consumir, sino en la propia antropología, el tipo de forma de ser persona) estaba profundamente inoculado en lo que los chicos y chicas estudian en la escuela. El optimismo tecnológico, los mercados como solución a los problemas que ellos mismos crean, la ausencia de cualquier alternativa económica que no pasara por la empresa convencional… El crecimiento económico es condición sine qua non para el bienestar, mientras que se habla poco de las desigualdades y de sus causas estructurales. Nos pareció que en casi todas las asignaturas había una verdadera inyección de neoliberalismo en vena.

Y en cuanto a los roles de género, ¿el sistema actual también los perpetúa?
Aunque ahora mismo hay muchas iniciativas dentro de la escuela llevadas a cabo por profesores y profesoras que trabajan contra estos estereotipos, de forma mayoritaria la oficialidad o el planteamiento hegemónico aún los perpetúa. Es escandaloso ver la ausencia y el poco afán que hay de la recuperación de las genealogías de las mujeres en todos los ámbitos de conocimiento. Pero ya no es que no haya mujeres en todas las disciplinas del conocimiento, sino que tampoco están presentes las tareas cotidianas de cuidado. Son sistemáticamente invisibilizadas, tanto las tareas como las personas que las hacen, lo que hace que no se cuestione su reparto, ni se exija una corresponsabilidad en el cuidado de las personas.

¿Cómo podemos trabajar las contradicciones que se generan en las aulas en este sentido?
Es un planteamiento totalmente incoherente. Por un lado tratamos de educar chicos y chicas en la corresponsabilidad, la tolerancia, el respeto, la colaboración… pero por otro, lo que ven fuera es que la sociedad termina premiando a quién se comporta de forma egoísta, individualista. Igual en el terreno familiar: en casa se educa en la justicia materna del reparto de bienes y tareas dentro del hogar, pero luego lo que se privilegia en la calle es lo contrario.

¿Entonces…?
Es muy difícil encapsular la igualdad en la escuela si todo lo que la rodea va en linea completamente contraria. Sin embargo, no somos conscientes del enorme valor que tiene la acción de un profesor o una profesora en determinados escenarios sobre las personas que educamos. En acciones puntuales, hacemos abrir lo ojos a los alumnos, les damos una mirada distinta. Aunque a veces nos resulte imperceptible, esto puede convertirse en heroico en un entorno de disputa de hegemonía cultural.

Vivimos en un mundo cada vez más urbano. ¿Es posible que la escuela se reencuentre con la naturaleza?
Es complicado. Una amiga profesora les propuso a sus alumnos apuntar durante un día todo lo que habían pisado. El resultado: asfalto, baldosa, terrazo, asfalto, mármol, madera, asfalto. Todo el día habían pisado cosas fabricadas por el ser humano y en ningún momento habían pisado tierra. En un contexto así, ser consciente de la ecodependencia es difícil, pero incluso en el entorno humano hay muchos elementos de vida.

¿Puede poner algún ejemplo?
Si vas a un parque, te das cuenta que en el propio margen urbano hay una enorme biodiversidad. En una ciudad como Madrid, donde ni mirábamos al río Manzanares porque lo considerábamos una tubería más, cuando corre un poco de repente vuelve a brotar las plantas, hay aves… La vida se despliega muy fácilmente. ¡Nosotros somos vida!

¿Qué recomendaría para acercarse a esta vida?
Yo creo que casi es preferible que busquemos y encontremos la vida que brota en la ciudad a ir a una granja-escuela, que es un espacio domesticado donde hay cuatro animales casi museificados. Hay mucha vida en la ciudad que te permite conectar con lo que somos y conocernos como especie.

¿Qué propondría a los profesores que quieran fomentar este reencuentro?
Lo primero es que se reencuentren ellos mismos. Decía María Zambrano que a ella le preocupaba mucho el exilio interior. En una cultura que ha aprendido a mirar la naturaleza desde la exterioridad, desde la superioridad y desde la instrumentalidad, nuestros propios cuerpos son mirados de esa manera. El reencuentro con nosotros mismos, el comprendernos hijos e hijas de la fotosíntesis y de la polinización es importante. La necesidad de respirar un aire que no nos envenene, que no nos de picor de ojos, es un reencuentro estimulante y feliz.

¿Y en segundo lugar?
El segundo consejo es hacerlo con otros y otras. Hay que recuperar lo colectivo y la cooperación como rasgo inherente humano. El tercer consejo pasa por hacer un ejercicio por reconectar con la dignidad de la profesión y de la tarea docente.

¿Los profesores se quieren poco?
En este tiempo de recortes, a veces no acabamos de ser conscientes de la importancia que tiene acompañar a una persona que se está formando, enseñarle lo que es importante para sobrevivir. Hay profesiones que son dignas por su mero propósito y la de docente es una de ellas. Hay que fortalecer esta autoestima, la de las personas que enseñan y que acompañan en los procesos.

Bajo el paraguas de la innovación educativa cada vez hay más materiales propuestos y recomendados. ¿Qué consecuencias puede tener esto?
Malas en cualquier caso. Parte de lo que se está llamando innovación es una excusa de las grandes empresas para introducirse en el marco de la escuela. La economía, en su faceta de producción de bienes y recursos, está en una fase de estancamiento: no crece o crece de forma limitada. Lo que hace el neoliberalismo es entrar a saco en mercados donde antes no entraba: sanidad, educación, dependencia, etc. Estos espacios pueden abrir una oportunidad de crecimiento de estos interesados, y la escuela es un espacio clarísimo que pretende ser mercantilizado.

Pero, ¿hay alternativas?
En este momento en el que la mentira se llama postverdad, tenemos que pensar en que hay que disputar todos los espacios. La innovación que nos vale es aquella que conduzca a formar personas críticas, capaces de cooperar, elegir y comprometerse ante los retos reales que tenemos. Desde mi punto de vista, estos retos no es hacer crecer cuentas de resultados de empresas, sino hacer que la mayoría de personas puedan vivir vidas que merezcan la pena vivirse en un planeta que tiene límites físicos.

¿Cómo cree que podemos fomentar el espíritu crítico de los niños y las niñas?
Creemos que formular preguntas es un método bastante adecuado. Hay un trabajo que se hizo entre Ecologistas en Acción y la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica que se llama 99 preguntas y 99 experiencias, que propone hacer preguntas y que sean los alumnos los que tengan que responder.

¿Nos puede hacer un adelanto?
Puedes, por ejemplo, pedir a los niños y niñas que hagan una comparativa sobre la esperanza de vida en diferentes barrios de Madrid, e investigar sus diferencias. No estás ofreciendo respuestas, pero obligas a dirigir la mirada a una problemática para que ellos saquen sus propias conclusiones a partir de la información que recaban. O, si en lugar de hablar del crecimiento económico, les preguntas cuánta energía cuesta generar la energía. O que investiguen la historia de los bosques, para que vayan aprendiendo y entendiendo cómo ha evolucionado. Adquirirán herramientas para posicionarse y tener su propia opinión.

Interesante…
No queremos que de la educación salgan personas uniformes que quieran y deseen las mismas cosas, pero sí que hayan tenido la oportunidad para preguntarse sobre los problemas que les va a tocar afrontar. Los chicos y chicas deben tener conciencia del mundo en el que les va a tocar vivir y tener la oportunidad de transformarlo. No hacerlo es hipotecar la vida de nuestros hijos al servicio de intereses que no ponen su vida en el centro.

Fuente entrevista: http://blog.tiching.com/yayo-herrero-debemos-reconocer-la-dependencia-tenemos-la-naturaleza/

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Argentina: ¡Camarada Armando Jaime, presente! ¡Ahora y siempre!

Por: Mario Hernandez

En la muerte del gran militante revolucionario Armando Jaime

Ha llegado el momento que dejó de sufrir tozudamente y con grandes ganas de seguir de pie un grande del proceso revolucionario, antiimperialista y socialista de la Argentina.

Armando desde mediados de 2016 empezó a ser tratado con un cáncer prostático, lamentablemente ya con metástasis. Fue operado y hasta Junio de 2017 venía llevando una actividad relativamente normal; en ese mes vuelve a ser internado y ya esta vez acompañando a su cáncer una seria complicación renal. Desde casi 3 meses atrás sus riñones dejaron de funcionar y empezó con prácticas de diálisis periódicas que lo llevaron a un deterioro rapidísimo y ayer, 3 de febrero de 2018 a las 05:43 nos dejó. Armando hace unos días en plena lucidez nos citó y nos pidió expresamente que en su velorio no quiere flores , nos dijo que quiere banderas, pancartas, muy emocionado con un llanto en sus ojos sentenció: “perdón, me voy en el peor momento del país”. En realidad fue un momento muy emotivo y de ver a un ser humano entero, moral e ideológicamente preparado a dar el paso final.

Participó en la Resistencia Peronista, cuando el movimiento estuvo proscrito, y fue miembro fundador del FRENTE REVOLUCIONARIO PERONISTA.

Fue uno de los precursores en Salta de la CGT clasista que enfrentó al sindicalismo burocrático en la década del ’70.

Participó de la experiencia del Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS) junto al dirigente histórico del Cordobazo AGUSTÍN TOSCO, espacio político que reunió al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el FRP y otras organizaciones de izquierda. Durante años sufrió la persecución y el ensañamiento de los represores. Tuvo que exiliarse, primero en Latinoamérica y luego en España. Desde el exilio promovió la formación de comités y organizaciones para denunciar el Terrorismo de Estado en el país.

Desde los ’80 participó activamente en el MOVIMIENTO OBRERO, CAMPESINO, ESTUDIANTIL Y POPULAR (MOCEP), desde el que siguió luchando por la liberación nacional y social. Ha sido también un testigo fundamental en los juicios por delitos de lesa humanidad que se realizaron en la provincia y sus declaraciones han servido para acercarse a la verdad de aquellos años de terror.

Su capacidad de síntesis hasta en sus momentos de salud grave fue siempre muy clara. Hace unos meses (22/08/2017) cuando se realizó un homenaje a su persona, nos dejó unas palabras que hoy se están produciendo por parte del gobierno pro oligárquico y pro imperialista de Macri en Argentina. Decía: “Uno de los peores enemigos que tiene la clase obrera, que tiene el pueblo, que tienen los sectores nacionales, son los grupos como el de Macri y compañía. Cuando pueda va a hacer lo mismo que ha hecho la dictadura militar”.

Sobre este escenario, Jaime resaltó la necesidad de que todos los sectores populares deben ir buscando la unidad y prepararse para luchar en el futuro. Destacó que las luchas “se las organiza”, y que “no se arman solas o espontáneamente. Que no nos encuentren desprevenidos”, advirtió.

En este tramo se dirigió especialmente a la juventud, a la que invitó a “prepararse para la lucha, prepararse para enfrentar a la derecha; prepararse para enfrentar al imperialismo”.

Dijo también que “el imperialismo es un poder económico que no descansa hasta ver a su víctima caída”.

Se refirió a la agresión que sufre Venezuela, destacando que lo que buscan los Estados Unidos es derrocar a un gobierno que es antiimperialista. “Lo hizo en el pasado contra Cuba y fracasó; y tiene que fracasar con Venezuela, tiene que fracasar con Bolivia”; sólo así “la democracia florecerá en América Latina”.

El 23 de mayo de 2014, Gerardo Bavio presentó en Salta Huellas de la Memoria, un libro de los momentos históricos que vivió como dirigente político. Allí estuvo Armando Jaime quien al finalizar la presentación se acercó para invitarme a conversar el día siguiente. Recuerdo que fue después de mi intervención recordando la proclamación de la fórmula presidencial Tosco-Jaime en 1973. El 24 de mayo hicimos la entrevista que aquí reproduzco en medio de una mañana de anécdotas y grapa. 

Entrevista a Armando Jaime, dirigente clasista de los ‘70

En Salta existe una base de izquierda que viene de los ‘70 y está aflorando ahora

Mario Hernandez

M.H.: Estamos con un viejo luchador, Armando Jaime. Siempre su figura nos trae el recuerdo de la CGT clasista de Salta en los ‘70. Me gustaría que hagas una reflexión y me cuentes qué te traen al presente los hechos de aquel período.

A.J.: Bueno, de hecho hay diferencias sustanciales en el terreno de la política, durante el Cordobazo vivíamos en dictadura militar, en cambio ahora vivimos una situación de democracia relativa, con algunas fallas, pero democracia al fin, por lo cual nos podemos reunir para manifestarnos, lo que hace una diferencia bastante grande de época. Pero no obstante eso, creo que en este momento, si bien el gobierno ha hecho algunas cosas interesantes como el tema de Derechos Humanos, la Asignación por Hijo y algunas otras medidas, tiene una gran cantidad de falencias que da lugar a una crítica como corresponde.

A veces cuando conversamos con los compañeros hacemos la diferencia entre lo que es un gobierno como el de Evo Morales, o el de Maduro en Venezuela, o en otros lugares, con excepción de Cuba, es decir, todos estos países tienen una relación de producción de carácter capitalista, hablamos de Bolivia, Venezuela, Ecuador, igual que la Argentina, la diferencia es que mientras que esos gobernantes están proponiendo el socialismo como aspiración para sus pueblos y van caminando rumbo a eso, en Argentina el gobierno se declara capitalista nacional. Lo de “nacional” creemos que es relativo, porque transan con los monopolios, por ejemplo, el caso de Chevron, de la megaminería y una cantidad de empresas manejadas por el capital internacional, estas son falencias bastante serias que tiene el gobierno, incluso para llamarse “nacional”. Entonces desde este punto de vista nosotros somos críticos, y consideramos que hay que marchar hacia un movimiento de carácter socialista y revolucionario.

M.H.: Armando te quiero volver un poquito para atrás, no porque me interese discutir el pasado, sino porque me interesa rescatar algunas cosas que viviste. Después vamos a volver al presente y en particular de Salta porque ha impactado mucho la huelga docente y me gustaría conocer tu opinión al respecto. Quiero volver a fines de los ´60, conociste a Agustín Tosco, figura emblemática del Cordobazo.

A.J.: Sí, entonces nosotros trabajábamos mucho con el movimiento sindical acá en Salta y en otros puntos del país y por ese motivo tuvimos una relación desde un punto de vista ideológico y político con Agustín Tosco y con otros dirigentes, y de ahí surgió una amistad que nos unió después políticamente en el Frente Antiimperialista del Socialismo (FAS). Fueron momentos donde nosotros, junto con Tosco y otros compañeros, impulsamos el sindicalismo de clase. En Salta organizamos agrupaciones obreras que nos llevaron a la conformación de la CGT clasista.

M.H.: ¿Cuáles eran las características del clasismo de los ´70?

A.J.: Bueno, por un lado una posición antiburocrática, planteamos dirigentes que defiendan realmente los intereses de la clase trabajadora, ese era un punto fundamental. Por otro lado, defendíamos la independencia de los sindicatos de los gobiernos y a la vez de los partidos políticos, particularmente de la burguesía.

En el caso de la CGT clasista de Salta, invitamos en forma directa a los distintos partidos de izquierda para que pudiesen participar en los debates, en las discusiones, es decir, que estábamos abiertos a toda la izquierda sin excepción, a pesar de que recibimos críticas de sectarismo, cosa que no es verdad, es decir, podía venir el Partico Comunista o Vanguardia Comunista (maoístas), distintos grupos podían participar independientemente que tuvieran representación sindical, simplemente como grupos políticos.

M.H.: Hacía referencia a la situación que se ha planteado con los docentes autoconvocados (DUS), ¿hay puntos de contacto entre este proceso que se ha abierto dentro del gremio docente, con aquella historia que estás contando?

A.J.: Sí, en Salta hay mucha gente de izquierda en la base, que viene como arrastre de aquellos tiempos. La Lista Verde cuando la gobernación Miguel Ragone, en 1973, gana por el apoyo de la izquierda y enfrentando a toda la vieja dirección de derecha que tenía el peronismo, es decir, con un posicionamiento de izquierda. La CGT clasista surge en ese momento porque había un posicionamiento de izquierda en el movimiento obrero de Salta, y también en otros movimientos, como el Movimiento de Aborígenes que nos apoyaban. El arrastre histórico que tenemos en la provincia es lo que ha devenido en un apoyo al Partido Obrero, no es una simple agitación de ese partido, sino que existe en la provincia una base de izquierda que viene de aquellos tiempos y que está aflorando ahora.

Creo que a nivel sindical también se va a ir dando una situación así. El caso de los docentes nos parece un movimiento sumamente importante y lo apoyamos sin condiciones, sin llevar letreros ni pancartas, tenemos una metodología distinta a la de algunos partidos de izquierda, no pretendemos meterle un sello al movimiento, trabajamos, apoyamos, hasta que eso dé algún resultado.

El gobernador Urtubey

M.H.: Armando, ustedes tienen un gobernador, Urtubey. Siempre que lo menciono hablo de su prontuario que me interesa particularmente porque es uno de los presidenciables, por lo menos es su intención. ¿Cuál es tu visión sobre este político peronista de la provincia de Salta?

A.J.: Acá en la provincia de Salta, en los días posteriores al Cordobazo, se hizo un “Salteñazo” y, cuando fue ese hecho, un número grande de mujeres irrumpió en el barrio de la aristocracia salteña y tomó el Club “20 de Febrero”. Es un club importante en la historia de Salta porque agrupa a toda la aristocracia salteña, lo que aquí se llama “el cholaje”, o sea, la oligarquía de Salta. A este club pertenece este joven Urtubey, y toda su gestión gubernamental ha estado orientada en favorecer a la oligarquía. Por ejemplo, este gobierno defiende la policía infantil, como forma de contener a los chicos pobres que no tienen hogar y andan en la calle. La solución que les da es la policía infantil que es un criadero de represores, además, no tiene ninguna consistencia didáctica ni pedagógica.

Otra medida que ha tomado de carácter reaccionario, es la enseñanza religiosa en todas las escuelas de la provincia, cosa que ya no existía, la enseñanza era laica. Ha aumentado enormemente la dotación policial, desde policía civil, o sea, espías de la población, a policías uniformados. Tiene toda la provincia preparada para reprimir. Además, es un muchacho joven bastante incapaz como político, es hijo político adoptivo de Juan Carlos Romero, ellos lo llevan a la política, sin militancia, aparece sin nada, nada que ver con Pablo López que sale del Partido Obrero, que es un muchacho que milita entre los trabajadores, en los barrios, sabe lo que es andar en los barriales. Este es un señorito, nunca conoció esas cosas, no tuvo militancia y de golpe aparece como diputado nacional y después el “Club 20” lo impulsa hacia la gobernación, y lo de peronista, es peronista de derecha, nada que ver con el kirchnerismo, que mal que mal tiene algunos amagues que lo diferencian bastante de la derecha. Él puede tener una identidad ideológica con Massa o con Elisa Carrió. Y más aún, no sé si recordás la visita de Mario Vargas Llosa al país, un intelectual al servicio del imperialismo y del gran capital que fue invitado de honor a la provincia, Urtubey lo llevó a los valles a ver los viñedos, eso demuestra claramente el posicionamiento ideológico que tiene. En otra oportunidad lo invitó al ex presidente Fox, de México, a que hable de política, otro tipo de derecha. O sea, él se inscribe en toda la derecha continental, ese es el gobierno que tiene Salta, de ultraderecha y que pertenece a la oligarquía.

M.H.: Tengo que preguntarte por otro de los referentes del peronismo, ya devaluado, pero en algún momento candidato a vicepresidente de la Nación, Juan Carlos Romero.

A.J.: Bueno, vos sabés que aquí la familia Romero es una familia que viene de abajo, no viene del tronco oligárquico y se conforma en una burguesía, una nueva burguesía que tiene la provincia, intrépida, que no le interesa nada, no tiene pruritos morales para juntar plata.

La fortuna del padre de Juan Carlos Romero es sumamente dudosa, hay periodistas y revistas internacionales que lo acusan de que tal fortuna surgió del narcotráfico, entre ellas hay un artículo importante de la revista Interviú de España donde citan una finca que tienen ellos, que tiene varias pistas de aterrizaje y donde permanentemente aterrizan aviones, según ellos para trabajos de cultivo. En la provincia de Salta hay muchas pistas de aterrizaje. Por otro lado, en un simposio que hizo una organización católica en Madrid del que yo participé, también se acusaba a Roberto Romero. Algunos disertantes bolivianos decían que Salta era el puente entre Bolivia y el exterior en el tráfico de drogas. Acá hay un periodista que se llama Sergio Poma, que ya falleció, que escribió un libro que se llama El narcopoder, donde denuncia a Roberto Romero y a su familia de estar vinculada a este tipo de negociaciones.

Roberto Romero venía del radicalismo, luego tuvo alguna participación en el frondicismo, en el Partido Justicialista no se lo aceptaba, fue rechazado, en cuanto a la opinión que tenía Miguel Ragone las veces que conversamos, él decía “éste es un tipo peligroso”. Y bueno, de pronto aparecen como peronistas y ¿quién avala la ficha? El juzgado electoral, es decir, él hace una presentación y lo avalan para que sea miembro del Partido Justicialista, y a partir de ahí, con los elementos de derecha que tomaron el gobierno cuando destituyeron a Miguel Ragone, se presenta como candidato a gobernador. Esta es la historia de Romero que no tenía nada que ver con el peronismo.

M.H.: He estado observando, por información que suele publicar Argenpress.info, una situación de desplazamiento de los pueblos originarios inclusive incendiando sus tierras, favoreciendo el desarrollo y cultivo de la soja en la provincia. ¿Mi apreciación es correcta?

A.J.: Bueno, acá los pueblos originarios cada día están siendo más arrinconados a zonas desérticas, a tierras inservibles y cada día es menor el apoyo o la ayuda que tienen del gobierno, y alguna ayuda que reciben viene más que todo del gobierno nacional y no del gobierno de la provincia, a través de los Planes Trabajar, de la Asignación por Hijo, algunas pensiones a la vejez, pero en cuanto a la provincia, la actividad hacia los pueblos originarios es prácticamente nula.

Con el asunto del desmonte, de la soja, cada día son expulsados de sus lugares y arrinconados a lugares desérticos donde no hay agua, es tremenda la situación que viven y no hay ninguna preocupación por parte del gobierno, más que declaraciones, por ahí viene una delegación y les dan de comer algo y después se van. Nosotros tenemos mucho contacto con compañeros originarios y discutimos con ellos que el planteo principal tiene que ser la recuperación de sus tierras y luego de eso debe estar la reivindicación cultural.

El gobierno de la provincia de Salta tiene mentalidad colonial, son “colonizados mentales”, le hacen monumentos al asesino de Tupac Amaru, a los Reyes de España, a Isabel la Católica. Viven ensalzando al colonialismo y haciendo racismo, aquí se trata mucho a nuestro pueblo de “negros de mierda” por parte de esta gente que recibe la educación del Club “20 de febrero”, de la aristocracia salteña. Lo mismo que la discriminación que hacen de los pueblos hermanos, como Bolivia por ejemplo, llamándolos “bolitas”. Nosotros siempre hemos defendido la relación y el respeto por nuestros hermanos latinoamericanos. Salta, Jujuy, Potosí, todos tenemos la misma cultura, estamos divididos por países pero culturalmente somos lo mismo.

M.H.: ¿Cuál es el proyecto político de Armando Jaime en el 2014?

A.J.: Bueno, nosotros impulsamos desde el interior una especie de frente político con organizaciones ligadas a los años ´70, o con conocimiento o que reivindican la lucha de los compañeros caídos durante esos años. Reunimos una veintena de organizaciones, medianas, regulares, otras con más peso y estamos discutiendo la nueva modalidad que se está dando en Latinoamérica que es la participación democrática, que hasta ahora los revolucionarios veníamos negando, sin embargo, ahora pensamos que hay que participar electoralmente pero dentro de principios revolucionarios, no pensando que uno o dos diputados van a cambiar el mundo, no, aquí algo va a cambiar cuando hagamos la revolución y tomemos el poder. Si esto se da por vías legales, en el momento en el que se llega al gobierno comienza otra lucha, como la que está llevando a cabo el gobierno de Evo Morales, o los venezolanos, no es que de la noche a la mañana se va a expropiar todo, son procesos distintos. Si uno llega por la vía armada en 24 horas transformás las cosas porque tomás el poder con la revolución, pero cuando se lo toma por medios evolutivos, cuando llegás al gobierno empieza una lucha feroz, como está pasando ahora con toda esta ofensiva imperialista contra Venezuela, contra Bolivia y también contra el gobierno nuestro, que no tiene un posicionamiento de izquierda pero les pesa, les duele y al imperialismo y a la derecha no les gusta.

M.H.: ¿Querés agregar algo que no te haya preguntado?

A.J.: Mirá, nosotros pensamos que toda la izquierda y el movimiento de masas en general que aspire al socialismo, a la revolución y que tenga un espíritu latinoamericanista, que no sean dogmáticos y funcionales al poder burgués, tenemos que unirnos, esforzarnos para enfrentar la lucha en los distintos niveles y en este momento es en el nivel de la democracia que tenemos que impulsar y participar legalmente. Esa es una discusión que tenemos en estos niveles de organizaciones más menos de la izquierda latinoamericanista.

M.H.: Te agradezco mucho la posibilidad que me has dado, ha sido un gusto compartir este diálogo, que espero se repita pronto.

A.J.: Muchas gracias, nos vamos a estar viendo.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237523&titular=%A1camarada-armando-jaime-presente!-%A1ahora-y-siempre!-

 

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“Derecho exige consciencia y consciencia de la obligación entre las partes que se supeditan al mismo»

Entrevista a Joaquín Miras Albarrán sobre Praxis política y Estado republicano. Crítica del republicanismo liberal

Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aquí publicadas, Joaquín Miras Albarrán es miembro fundador de Espai Marx y autor de Repensar la política y Praxis política y Estado republicano.

Seguimos querido amigo. Sostienes también, inspirándote en Aristóteles de nuevo, que el ser humano es un ser práxico, un ser que se auto desarrolla a hacer. Pero si miramos a nuestro alrededor, en nuestras sociedades, algunos seres humanos apenas pueden hacer por dificultades o discapacidades, y otros, privilegiados, no hacen apenas, los demás obran por ellos y a su servicio. ¿No serían entonces propiamente seres humanos? 

Todo individuo de la especie homo que no esté enchufado a una máquina desde su nacimiento, para subsistir por si, ha debido interiorizar un saber hacer y ha generado en sí mismo un desarrollo de capacidades y facultades, y su socialización, sin la cual no hubiera habido la interacción que posibilita esa paideia o interiorización, le dota de consciencia sobre sí, sobre el saber aprendido y sobre los demás. No somos seres naturales, y si subsistimos, es porque nos hemos individuado, apropiándonos –actividad dura, enérgica- de un saber hacer. si un ser humano tiene necesidades, lo que denominamos necesidades, es que está hominizado. Hablar con otros, enfadarse, porque no le escuchan, gusto por este alimento preparado de tal modo, rechazo a tal otro, uso de instrumentos –manejar cuchara, vestirse, que es una tarea complejísima de operaciones finas y comprensión intención de usos, no querer tal ropa, sí tal otra…-. Quiero decir que todo individuo humano que vive es un ser vivo «viable»: viable en cuento capaz de auto generarse como subjetividad humana. Insisto en esto para responder a la primera parte de tu pregunta: todos somos seres humanos. Porque la praxis, la praxis que nos permite subsistir es quizá la que no nos planteamos. –ciertamente, algunas personas pueden carecer de alguna, si por ejemplo son ciegos; el ciego de nacimiento- pero no de la mayoría, ni de muchas: no conseguiría subsistir.

De acuerdo, todos somos seres humanos.

Una vez dadas unas facultades y capacidades, cada cual las puede tener desarrolladas en uno u otro nivel

El ser humano, su individualidad, eso que percibimos que diferencia a un ser humano, al niño de muy corta edad, que mira su mano y la mueve ante sus ojos, al que se concentra con un juguete y juega durante un rato con él, al que corre por el placer de correr, al que hace uso de su saber hablar –son ejemplos de actividades sencillas-, es resultado de su propia actividad, esto es, de la interiorización a través de la interacción con los seres que le rodean de un saber hacer, que se aprende y de su puesta en obra creativa, creada y recreada –cada vez que se hace algo, eso vuelve a ser puesto, a ser creado-. Esta interiorización de un saber hacer social, cultural, es la que posibilita, y la que da valor y sentido a la parte de nuestro saber hacer puesto en obra. Y este aprendizaje de saber hacer y puesta en obra del saber hacer –que se dan a la par- son los que generan y desarrollan nuestras facultades y capacidades humanas. El ser humano es la suma o el nudo de sus relaciones sociales, relaciones sociales que son inter–activas. Somos ser social porque somos ser práxico. La actividad humana, o praxis, no es innata, no se basa en un instinto; se basa en un saber hacer, en una cultura, un ethos, generado por una comunidad previamente existente, que nosotros aprendemos. Un saber, además, que necesita de nuestra puesta en obra para poder ser eficaz y para poder ser transmitido. Un saber hacer cuya puesta en obra exige nuestra creatividad y originalidad, puesto que su realización concreta es realización en concreto, y cada caso requiere ser considerado –kairós-.

En la misma línea de la que hablamos: si la felicidad individual está en el hacer, en la actividad, ¿no estamos haciendo una apología, muy capitalista, del hacer, de la producción, de la actividad ininterrumpida? ¿Dónde que entonces el elogio de la pereza?

El hacer satisfactorio es el individual, el de cada individuo al desarrollar su propia actividad. El capitalismo desarrolla un dominio sobre el hacer ajeno y una mutilación de la capacidad de auto protagonismo de enormes masas de personas. La praxis tiene además, un fin, ese placer y unas necesidades concretas. Aristóteles critica precisamente una actividad que no tiene otro fin que su aumento de actividad, que no tiene fin y, por tanto, no tiene límite y es denominada por él crematística

¿Sólo los seres humanos somos seres éticos? ¿No hay eticidad cuando hablamos de otros seres vivientes? ¿Tú no serías entonces partidario de los «derechos de los animales»?

La eticidad es la capacidad de crear en comunidad el propio saber hacer. Existen en ciertos animales protoculturas, pero orgánicas de pautas de comportamiento, mayoritarias, de origen biológico. Solo el ser humano obra, actúa conforme a un saber hacer creado por entero. E intercambiable si lo deseamos. Precisamente el hecho de que nuestro hacer es resultado de la creación en común, y pude ser modificado es lo que da sentido a la reflexión moral y a la reflexión sobre derechos y deberes

En relación con los derechos de los animales…

No, no soy partidario de tal confuso concepto. Derecho es término que hace referencia a relación mutua, es un saber que orienta nuestra mutua interrelación y que nos pone los unos a los otros como seres conscientes e iguales, y por lo tanto, como seres conscientemente corresponsables en igualdad los unos de los otros. Somete a las diversas partes relacionadas por el mismo a la misma norma. Yo tengo derechos respecto de ti, que tú debes respetarme imperativamente, porque tengo respecto de ti esos mismos deberes, que yo debe respetarte imperativamente. No puedo exigir que un animal sienta ser corresponsable de mis derechos y se ponga activamente en movimiento para preservarlos, porque no tiene consciencia de todo esto, y su no consciencia no es un estadio provisional, como el del in-fans, que aún no puede practicar la expresión hablada –femi/ φημι, a través del latín «for»- o porque aún adolece o carece de madurez –el adoles-cente, por ejemplo-.

Hasta en estos caso, y a pesar de tratarse de seres humanos, consideramos minorizado al sujeto, y lo supeditamos legalmente a tutela ajena. La impulsividad de la inmadurez era en el derecho romano, una eximente: se consideraba que la madurez se alcanzaba a los 25 años, y hasta entonces, se denominaba al sujeto «Furiosus». Si mal no recuerdo, esto lo he leído en el De Instituiones de Justiniano. Esta es la axiología, la metafísica que subyace a toda concepción del derecho. Derecho exige consciencia y consciencia de la recíproca obligación entre las partes que se supeditan al mismo, y que se supeditan al mismo porque lo han creado ellas, o lo sostienen ellas. Por tanto, toda desresponsabilización en relación con la reciprocidad respecto de un hipotético derecho que se reconozca a un animal es prueba de que no lo consideramos sujeto de derecho, responsable. Sin ello no existe derecho. Y por ejemplo, Hegel, considera por ello que no hacer recaer toda responsabilidad, en consecuencia, toda pena y el castigo inherente a la misma, sobre un individuo, es minorizarlo, negarle su dignidad como ser humano autoconsciente.

Sostienes también que no puede existir la República sin ciudadanos virtuosos. Sin embargo, en el mundo existen muchas «repúblicas» y no abundan los ciudadanos virtuosos. Si fuera condición necesaria, no sé -o sí que sé- si podría existir alguna República.

En un sentido amplio, y si consideramos que virtud es denominación para el saber hacer, para la totalidad del saber hacer que posibilita la vida en común y el desarrollo de la subjetividad, o, para ser exactos, al grado en que cada individuo domina ese saber hacer mediante el que coparticipa en la producción y reproducción de su comunidad social, toda comunidad está religada por un ethos, poseído por todos en un determinado grado, capacidad o virtus. Si nos referimos a virtus como saber hacer moral, también podríamos decir que toda comunidad social tiene asumidas normas morales, sin las cuales no sería posible la existencia de la comunidad y que pueden ser conculcadas pero no sin castigo. Incluso en las sociedades clasistas más duras, se encuentran en vigencia códigos morales: no robar el pan de la viuda, no exasperar al pobre, etcétera. Violar esas normas pone en peligro el orden social y pone en peligro a la propia clase dominante Ahora podemos pasar a las repúblicas.

Adelante con ellas.

Una república es una comunidad social en la que todos los miembros que la constituyen a título de ciudadanos intervienen en la misma en pie de igualdad. El asunto de la virtud en la república, toma particular virulencia en vísperas de la revolución francesa y durante la misma. Supongo que tú haces referencia precisamente a dos casos que yo cito. Robespierre y Rousseau- Comienzo por el último…

Por el primero.

De acuerdo. Robespierre considera que el pueblo es virtuoso y que son lo poderosos los que son corruptos. Se expresa en tales términos al verse obligado a proponer, no ya la república, sino la democracia o poder de los pobres, en 1793, tras la experiencia del devenir de la revolución. Desde el comienzo de la misma, cuya motor han sido las masas populares, y muy en especial el campesinado -seis colosales jacqueries-, una vez se mitiga la movilización popular, los aristois, los poderosos y ricos, la nueva aristocracia del dinero, o burguesía, en coalición con otros grupos sociales, tratan de hacerse con el poder de facto y de iure, y de expulsar a los pobres de la ciudadanía, de la capacidad de ser elegidos, o de elegir diputados o de portar armas e integrar la guardia nacional. Además, tratan de imponer leyes que desregulan el comercio de bienes de primera necesidad, aquellos que garantizan la subsistencia. Robespierre los llama vampiros.

Término muy bien elegido.

Los poderosos argumentaban la exclusión de los pobres en que al no participar en la tributación de forma debida, no eran responsables, en que eran inferiores, etcétera. Durante los primeros cuatro años, él intenta proponer una Res publica –monárquica en un primer momento- en la que todos, ricos y pobres tuvieran respetados unos mínimos derechos de ciudadanía, tanto materiales –derecho a la vida- como políticos, derecho a legislar. Pero al final comprende que quienes se arrogan la superioridad moral y el derecho a mandar lo que pretenden es dominar al pueblo, y que son por ello inmorales. Y que el pueblo, sin embargo, es virtuoso, porque ser virtuoso es eso que está al alcance de cualquiera que no quiera explotar a los demás, ser más que los demás. La virtud moral en las condiciones de vida de la mayoría, es inherente a ella. Y no se necesita más.

Respecto a Rousseau.

Respecto de Rousseau, anterior a la revolución, él se plantea también el asunto de la virtud. Para él la virtud republicana tampoco es algo excepcional, en la medida en que no depende de saberes teoréticos. Está a la disposición de todo individuo que coparticipa con los demás en la deliberación sobre las leyes de sus comunidad, de cualquiera que actúa como ciudadano y desarrolla experiencia de tal. Sabe que es la desigualdad, la codicia, la riqueza, el deseo de ser considerado superior, lo que destruye tanto la comunidad, como el interés por la participación en la política por parte de cada individuo. Pero impedir esto no es algo inasequible, si existe una república de iguales. El problema para Rousseau se plantea, cuando nos encontramos en comunidades sociales en las que los poderosos mandan, en la que las mayorías de pobres han sido excluidas de la práctica de gobierno sobre su propia comunidad. La duda de Rousseau es, una vez ese saber experiencial se pierde, ¿cómo se hace posible que los pobres asuman la necesidad de tomar cartas en la gestión de la comunidad y sean capaces de arriesgarse por lograr ese poder?

No está mal el interrogante.

Es un interrogante que no busca la respuesta en un saber superior, en una fuerza exterior que ya posea ese nivel de consciencia y responsabilidad y la propaga. Porque la virtud, tampoco para Rousseau es un conocimiento excepcional, sino la denominación de hábitos y costumbres que nos forman como individuos y nos impelen a preocuparnos por la comunidad. La respuesta está en la historia, en el devenir histórico, no en la excepcionalidad moral de unos pocos, ni en un saber esotérico que deba ser divulgado. También Manuel Sacristán, por cierto, hacía referencia a este tipo de cuestiones cuando decía que el socialismo es un tipo de sociedad para cuyo logro no se necesitan otras capacidades que las que poseemos las gentes comunes, las que podemos autodesarrollar todos en común.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237479&titular=%93derecho-exige-consciencia-y-consciencia-de-la-obligaci%F3n-entre-las-partes-que-se-supeditan-al-

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