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La Era del Individuo Tirano: El Fin de un Mundo Común

Reseña/Luz Palomino

Título de la obra: La era del individuo tirano: El fin de un mundo común

Autor: Éric Sadin

Traducción: Margarita Martínez

Editorial: Caja Negra, Buenos Aires, 2022, 302 pp.

Por una pedagogía del «Nosotros» frente a la fragmentación algorítmica

Éric Sadin, referente de la tecnocrítica contemporánea y colaborador del Instituto de Estudios Políticos de París, nos entrega en La era del individuo tirano (2020/2022) un diagnóstico sombrío pero urgente sobre la mutación de la subjetividad en la era del capitalismo digital. Desde la pedagogía crítica, esta obra no solo debe leerse como un tratado sociológico, sino como una advertencia sobre la desarticulación de la paideia necesaria para la vida democrática.

1. El quiebre del horizonte común

La tesis central de Sadin localiza un punto de inflexión en la crisis financiera de 2008. Para el autor, este colapso económico, sumado a la democratización de las «tecnologías de la expresividad», desplazó la búsqueda de la autonomía política hacia una omnipotencia psicológica. El sujeto ya no aspira a transformar colectivamente la realidad, sino a que la realidad se pliegue a sus deseos.

Sadin dialoga con figuras como Arendt y Camus para denunciar el fin del «mundo común». En la actualidad, el espacio público —antaño lugar de debate y alteridad— ha sido sustituido por un aislamiento subjetivo. Cada individuo, pertrechado tras su interfaz, construye una «verdad» a medida, alimentada por el resentimiento y la desorientación colectiva.

2. La tecnología como arquitectura del ego

Uno de los aportes más lúcidos del texto es el análisis de la «ingeniería de la satisfacción». Sadin desmitifica la neutralidad de las plataformas (Google, Amazon, redes sociales), señalando que estas han sido diseñadas para adular al usuario de forma ininterrumpida.

A través del algoritmo, se produce una «esferización de la vida» donde el contacto con lo diferente desaparece. Para el pedagogo crítico, esto representa una regresión cognitiva y ética: si la educación es, en esencia, el encuentro con lo otro y la gestión de la frustración ante lo real, la tecnología digital actúa como una des-educación, validando un «selfie existencial» que nos impide convivir con la pluralidad.

3. El individuo tirano y la política del resentimiento

El tránsito del «sujeto soberano» al «individuo tirano» implica una mutación del ethos. Sadin describe una sociedad de «amos» digitales que, al confrontarse con su impotencia real en los ámbitos laboral y económico, descargan su furia contra las instituciones y los expertos. Esta «secesión generalizada» se manifiesta en el auge de la postverdad y el complotismo, fenómenos que Sadin interpreta no como falta de información, sino como una voluntad de poder del individuo que rechaza cualquier norma que no emane de sí mismo.

El autor acuña el término «totalitarismo de la multitud» para describir esta paradoja: un archipiélago de egos en conflicto que, en su afán de autoafirmación absoluta, destruyen la posibilidad del contrato social.

4. Conclusión: El desafío pedagógico y civilizatorio

Sadin no ofrece soluciones paliativas. Su conclusión es un llamado a la «política del testimonio» y a la recuperación de la justicia y los lazos comunes. Desde nuestra disciplina, la obra nos obliga a repensar la alfabetización digital: no se trata de enseñar a usar herramientas, sino de fomentar una conciencia crítica que desmantele la ilusión de omnipotencia.

La era del individuo tirano es una lectura imperativa para quienes buscamos comprender por qué, en la era de la máxima conectividad, nos encontramos en el punto más álgido del aislamiento humano. La reconstrucción de lo común comienza, necesariamente, por la renuncia a la tiranía del «yo» en favor de una renovada ética del «nosotros».

Descarga el libro aquí: Era del individuo tirano (Eric Sadin) (z-library.sk, 1lib.sk, z-lib.sk)

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Feminismo en la encrucijada: Lo que hemos ganado y lo que nos quieren arrebatar

Por: Luz Palomino/Aquelarre de las Insumisas 

El mapa de nuestras vidas ha cambiado. Y no es una frase hecha: es lo que pasa cuando décadas de movilización social, de hablar dónde nos mandaban callar, de juntarnos donde nos querían solas, consiguen que lo que antes era «un asunto privado» —la violencia machista— hoy se nombra como lo que es: un problema de salud pública y una cuestión de Estado.

Hemos conseguido leyes importantes. Pero más importante aún: hemos creado una conciencia que ya no acepta el silencio como respuesta. Las jóvenes de hoy miran lo que sus abuelas soportaron y dicen: «eso a mí no». Y eso, aunque parezca poco, es una revolución.

Pero ojo, que Simone de Beauvoir ya lo advirtió en el segundo sexo: “no olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados». Y tenía toda la razón. Por eso cada derecho conquistado no es un punto y final, es una trinchera que defender.

Porque la historia del feminismo es, ni más ni menos, la historia de cómo el mundo se ha ido haciendo más democrático. Repasemos lo que hemos conseguido —para que no se nos olvide— y lo que ahora está en juego. Lo que nos costó ganar (y no nos regaló nadie)

El derecho a tener voz propia: el voto

1893: Nueva Zelanda se convierte en el primer país donde las mujeres votan. Sí, leyeron bien: hace apenas 130 años, en la mayor parte del mundo nos consideraban sin criterio para meter una papeleta en una urna.

No olvidamos que el 27 de octubre de 1946 las venezolanas votamos por primera vez. No fue una concesión de los señores de turno; fue el grito de nuestras abuelas que entendieron que la política sin nosotras es puro teatro de sombras.

1947: En Argentina, después de décadas de lucha de sufragistas anónimas y con el empujón de Eva Perón, se aprueba la Ley 13.010. Las mujeres argentinas pudieron votar por primera vez en 1951.

1953: México reconoce el derecho al voto femenino. Tardaron, pero llegó.

Que hoy nos parezca tan normal ir a votar es la mejor prueba de que el feminismo funciona: cuando una conquista se asienta, parece que hubiera estado siempre ahí. Pero no. Detrás de cada derecho hay mujeres que se jugaron hasta la vida.

Autonomía económica y jurídica: dejar de ser propiedad de nadie

1975: La ONU declara el Año Internacional de la Mujer. Por primera vez, el mundo hablaba de nosotras como sujetos de derecho, no solo como madres o esposas.

1981: Entra en vigor la CEDAW, que viene a ser como la constitución de los derechos de las mujeres a nivel mundial. Por si alguien tiene dudas: esto significa que los países que la firman se comprometen a cambiar todo lo que nos discrimine.

El cuerpo como territorio propio: La revolución más íntima

2012: Argentina aprueba la Ley de Identidad de Género. Pionera en el mundo: reconoce que cada persona tiene derecho a ser llamada como se siente, sin que ningún médico ni juez tenga que dar permiso.

2020-2021: La Marea Verde, ese tsunami color esperanza que recorrió América Latina, consigue dos hitazos: Argentina legaliza el aborto y en México la Suprema Corte declara que criminalizar a las mujeres que abortan es inconstitucional. Como dice la antropóloga Marta Lamas: «La maternidad será deseada o no será».

2021: México aprueba la Ley Olimpia, que lleva el nombre de Olimpia Coral Melo, una joven que sufrió violencia digital y dijo «hasta aquí». La ley tipifica como delito grabar, difundir o compartir imágenes íntimas sin consentimiento. Porque “lo virtual es real», sí, y el daño duele igual.

Ahora, el patriarcado no es tonto: cuando ve que por un lado le cierran puertas, se cuela por la ventana. Y hoy la ventana es la pantalla.

La violencia digital —ciberacoso, difusión de imágenes sin permiso, deepfakes (esos vídeos trucados que parecen reales) para humillar— afecta sobre todo a mujeres jóvenes y a las que se atreven a opinar en público. El algoritmo, ese invento que no tiene cara ni género, resulta que reproduce el machismo de quienes lo programan.

La antropóloga argentina Rita Segato lo explica clarísimo en su libro Las estructuras elementales de la violencia:

«La violencia contra las mujeres no es un crimen individual, es un crimen corporativo del patriarcado. La crueldad sexual es un lenguaje que habla de la soberanía masculina sobre el territorio-cuerpo de las mujeres.»

Dicho más claro: cuando un hombre difunde un vídeo íntimo de su ex, o cuando un grupo acosa a una compañera por redes, no son «casos aislados». Son mensajes. Mensajes que dicen: «esto es mío, yo decido, tú te callas”. Y Olimpia Coral Melo, la activista mexicana, nos dice: las agresiones en línea duelen, aíslan, expulsan del debate público. Y cuando expulsan a las mujeres de la conversación, la democracia entera se empobrece.

El nuevo fascismo: El que no necesita tanques

Hay quien habla de un «fascismo del siglo XXI». No es el de las botas y los camiones militares —aunque también—, es el que ocupa las pantallas. La nueva aristocracia tecnológica —esos multimillonarios que deciden cómo funcionan las redes— usa los algoritmos para amplificar el odio porque el odio vende, porque el odio engancha.

¿El resultado? Que el antifeminismo se ha convertido en una ideología de moda. Que hay youtubers e influencers que viven de decir que el feminismo es una secta, que las mujeres ya tenemos los mismos derechos, que «ahora los discriminados son ellos”. Y eso cala. Sobre todo, entre los más jóvenes.

En las aulas lo vemos muy seguido con la pregunta «¿y para cuándo un día del hombre?» no es inocente. Detrás hay un malestar real que ha crecido oyendo que la igualdad es lo normal, pero que en su experiencia cotidiana sienten que se les pide renunciar a privilegios que ni siquiera sabían que tenían. Y en lugar de entenderlo como un avance, lo viven como una amenaza. Mientras, gobiernos recortan horas de igualdad en las escuelas, porque claro, si no se enseña, si no se habla, si no se debate, el espacio lo ocupan los discursos de odio. Y los que dicen que la «ideología de género» es un complot contra la vida, contra la familia, contra no se sabe qué, van ganando terreno.

El feminismo no es uno solo: También hay debate interno

Sería mentira decir que todas pensamos igual. El feminismo de 2026 es un hervidero de debates: identidad de género, prostitución, vientres de alquiler… Son conversaciones difíciles, que reflejan que el movimiento está vivo. Pero también que nos cuesta encontrar un frente común cuando la ofensiva de la ultraderecha arremete contra todas.

Frente al feminismo que busca un asiento en las mesas del poder —que también es legítimo—, hay otro feminismo que nace de abajo: el de los sindicatos, el de las ollas populares, el de las mujeres campesinas que defienden el territorio mientras crían a sus hij@s. Ese feminismo entiende que ser mujer, ser pobre y ser migrante no se pueden separar. Que la opresión tiene muchas caras y todas duelen.

Lo pequeño también es político: Resistencias que inspiran

Si algo hemos aprendido de las compañeras de Kibera (el enorme barrio popular de Nairobi, en Kenia) o de las activistas de Minneapolis, es que ninguna acción colectiva es demasiado pequeña. El feminismo popular es el principal muro de contención, frente a un sistema que amasa la riqueza en el 1%, mientras al 99% nos quitan derechos.

Lo vemos en acciones concretas:

Las mujeres que interrumpen etapas de la vuelta ciclista para denunciar lo que está pasando en Gaza.

Las empleadas de hogar que se atreven a denunciar a sus empleadores por explotación, rompiendo el silencio que las ha mantenido invisibles durante décadas.

Todas ellas, desde sitios muy distintos, tejen la misma red. Porque el acoso en un grupo de WhatsApp, el desalojo en un barrio y el bombardeo de una escuela en una guerra son hilos de la misma trama: la de quienes deciden qué vidas importan y qué vidas no.

Porque un feminismo que no hable de salarios, de precariedad, de convenios o de la brecha de pensiones se olvida de dónde venimos. Y nosotras venimos de la fábrica, del mostrador y de la cocina comunitaria. Venimos de la convicción de que la emancipación de las mujeres pasa también por la emancipación de la clase trabajadora, y de que mientras haya una compañera cobrando menos por ser mujer, la lucha sigue siendo nuestra.

Pero la respuesta no puede ser solo punitiva. Hace falta algo más de fondo: una contra-pedagogía del poder. Enseñar, desde pequeñitos, que la libertad no es el derecho a oprimir al otr@, sino la capacidad de convivir. La educación en valores no es un extra, algo que se hace si sobra tiempo. Es la base de todo. Cuando los gobiernos recortan programas de igualdad y solo piensan en medidas punitivas, están renunciando a evitar el sufrimiento antes de que ocurra.

Como activista y profesora, trato de tejer memoria para que mis estudiantes sepan que los derechos que tenemos no han caído del cielo. Que su bienestar depende de que la lucha continúe. Que entiendan, como dice Segato, que el cuerpo de las mujeres sigue siendo ese papel donde el poder escribe su mensaje. Ahora con algoritmos, pero el mensaje es el mismo.

8M: El ruido que no para

Hace unos años, las huelgas feministas de 2018 y 2019 nos hicieron creer que ya nada podría pararnos. La realidad de 2026 es más compleja: la ultraderecha crece, las violencias se vuelven más sofisticadas, y el «se va a acabar el feminismo» de algunos no es una broma, es una amenaza real. Pero el 8 de marzo no es una celebración. Nunca lo ha sido. Es un altavoz, una trinchera, una manera de decir: «seguimos aquí».

Como aquel lema de 2018: «Si nosotras paramos, se para el mundo». Pues bien: aunque el mundo no se pare del todo, nuestro ruido lo hace temblar. Las cacerolas, los gritos, las pancartas: todo eso es el sonido de que no nos resignamos.

No tenemos un plan perfecto para frenar el avance del fascismo y la «pedagogía de la crueldad». Pero tenemos algo mejor: organización. Tenemos la capacidad de hacer ruido. Un ruido que señala al agresor, que interrumpe los negocios de quienes ganan con nuestro dolor, que conecta lo que pasa en nuestra calle con lo que pasa al otro lado del océano.

Este 8 de marzo, salgamos a las calles, que el escándalo de nuestra dignidad sea más fuerte que el silencio que nos quieren imponer. Porque el feminismo no pide permiso para existir: existe, resiste, y vuelve a empezar cada mañana. En cada conversación, en cada denuncia, en cada negativa a callarse.

Y en esa resistencia cotidiana —en esa terquedad de seguir tejiendo redes donde otros siembran muros— se juega la posibilidad de un futuro donde la vida, y no el mercado, sea lo que de verdad importe.

Mujeres nuestra mayor rebeldía es seguir juntas; nuestra mayor victoria es que no volverán a callarnos. 

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CII-OVE: Activa trinchera de pensamiento crítico frente al avance de la Inteligencia Artificial

Luz Palomino/CII-OVE

Bajo la alianza entre el Centro Internacional de Investigaciones Otras Voces en Educación (CII-OVE) y la Universidad Indígena Campesina en Red (UCIRED), inició el Diplomado Internacional “Inteligencia Artificial, Pedagogías Críticas y Pensamiento Colectivo”. Un espacio que apuesta por la soberanía cognitiva frente al extractivismo digital en Nuestra América.

Mientras las grandes corporaciones de Silicon Valley presentan a la Inteligencia Artificial (IA) como una fuerza neutra e inevitable que viene a «solucionar» los problemas de la educación, desde el Sur Global emerge una respuesta contundente. El pasado 26 de febrero, más de un centenar de educadores, investigadores y activistas de toda la región se dieron cita en el encuentro inaugural de un diplomado que promete no ser un curso técnico más, sino una asamblea permanente de resistencia pedagógica.

Del miedo a la conciencia colectiva

La sesión de apertura, denominada «Mapeo Territorial», permitió a las y los participantes identificar las tensiones que la IA está generando en sus comunidades. Lejos de la fascinación por la herramienta, el debate se centró en la preocupación por el extractivismo de datos, la precarización del trabajo docente y el riesgo de una estandarización cognitiva que borre la diversidad cultural de nuestros pueblos.

Un itinerario de lucha y pensamiento

El diplomado, que se extenderá hasta julio de 2026, cuenta con un programa robusto que atraviesa las fronteras de la tecnología y la política:

  • Desmitificación de la IA: Análisis de los algoritmos como entramados de control y poder.

  • Pedagogías del Sur: Un diálogo necesario con los saberes campesinos e indígenas para defender el territorio y la vida.

  • Pensamiento Crítico: El «antivirus» necesario para desmontar las narrativas dominantes de las Big Tech.

  • Soberanía Tecnológica: El desarrollo de proyectos integradores que funcionen como herramientas de lucha real en las escuelas.

Inscripciones abiertas: El desafío continúa

La organización informó que, tras el éxito de la primera sesión, se ha abierto una última ventana para quienes deseen sumarse a este proceso. Las inscripciones cerrarán definitivamente el próximo 10 de marzo, previo a la segunda clase del 12 de marzo, donde se abordará el tema: «Fundamentos críticos de la IA: Algoritmos y subjetividad escolar».

En un contexto donde la tecnología parece avanzar sobre los derechos humanos y la autonomía pedagógica, este diplomado se erige como un espacio vital para defender la educación como práctica de la libertad. Como bien resuena en los principios del programa: «Si la IA intenta predecir nuestra conducta, nuestro pensamiento colectivo busca lo impredecible: la chispa de la organización popular».

¿Deseas formalizar tu inscripción o conocer más sobre el programa? https://forms.gle/NaJqTEVoHdjJZioc8

Escribe al correo: otrasvoceseneducacion1@gmail.com

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Inscripciones abiertas para los Diplomados Críticos 2026.

CII-OVE/Luz Palomino 

En este presente de asedio tecnológico y mercantil, la educación pública se encuentra en una encrucijada histórica. No se trata solo de cables, códigos o rankings; se trata de quién es el dueño de nuestro pensamiento y hacia dónde caminan nuestros territorios. Desde el CII-OVE y la UCIRED, te invitamos a dejar de ser un espectador de la historia para convertirte en un sujeto de transformación.

Aquí no venimos a «capacitarnos» para el mercado; venimos a formarnos para la emancipación.

Disputar el Futuro y Descolonizar la Academia

La lógica del algoritmo y la voracidad neoliberal quieren convertir nuestras aulas en centros de procesamiento de datos y nuestras universidades en empresas. Es momento de hackear el pensamiento hegemónico.

1. Diplomado: IA, Pedagogías Críticas y Pensamiento Colectivo

¿El algoritmo nos reemplaza o nos moviliza? Esta es una trinchera contra la estandarización de la mente. Vamos a interrogar a la tecnología desde la soberanía cognitiva para que la alfabetización digital sea, ante todo, una insurgencia pedagógica.

  • Inicio: 26 de febrero, 2026.

  • Duración: 4 meses (160 horas).

  • 🔗 Inscríbete aquí

2. Diplomado: Internacionalización Universitaria Crítica

Más allá de los rankings y el control neoliberal. Bajo la guía del Dr. Luis Bonilla-Molina, analizaremos cómo la «calidad» se volvió un negocio. Desde la Reforma de Córdoba hasta la 4ta Revolución Industrial, trazamos la ruta de la resistencia universitaria.

  • Inicio: 12 de marzo, 2026.

  • Estructura: Sesiones sincrónicas y asincrónicas.

  • 🔗 Inscríbete aquí

🛠️ Detalles de la Resistencia Pedagógica

  • Modalidad: 100% Virtual (Zoom y Aula Virtual).

  • Inversión: Costo solidario destinado a la investigación comunitaria.

  • Acreditación: UCIRED (México) y CII-OVE (Venezuela).

  • Contacto: otrasvoceseneducacion1@gmail.com

«La educación será crítica o será domesticación.»

El sistema apuesta por tu pasividad. Nosotros apostamos por tu conciencia. ¡Inscríbete y toma partido! La educación no es una mercancía, es un derecho que se defiende con formación y organización.

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La pantalla como frontera de la violencia: Una lectura urgente de «Háblame de TIC”(Libro-PDF)

Luz Palomino/CII-OVE

En la cartografía de la educación contemporánea, la tecnología ha dejado de ser una simple herramienta para convertirse en el territorio mismo donde habitan nuestros estudiantes. El séptimo volumen de la colección Háblame de TIC, coordinado por Jeysira Jaqueline Dorantes Carrión, se erige como una brújula necesaria —y perturbadora— para comprender las nuevas dinámicas de agresión que definen el ecosistema escolar digital: el cyberbullying y la violencia tecnológica.

Más allá del «clic»: La sistematización del acoso

A diferencia de otros textos que abordan la tecnología desde un optimismo pedagógico ingenuo, la obra de Dorantes Carrión y sus colaboradores aterriza en la cruda realidad de las instituciones educativas. El libro no se limita a definir conceptos; disecciona cómo la asimetría de poder, el anonimato y la viralidad han transformado el acoso escolar en una entidad ubicua que no termina cuando suena el timbre de la escuela.

Desde una mirada crítica, el volumen nos obliga a cuestionar la responsabilidad institucional. ¿Estamos las escuelas preparadas para mediar en conflictos que ocurren en servidores privados y redes sociales? La obra sugiere que la brecha no es solo generacional, sino conceptual: mientras los docentes seguimos viendo la tecnología como un «recurso», los jóvenes la viven como una extensión de su propia identidad.

Violencia tecnológica: Un enfoque multidimensional

El texto acierta al no reducir la problemática únicamente al insulto digital. Explora diversas manifestaciones de violencia:

  • La exclusión digital: El vacío social como forma de castigo.

  • La violencia de género digital: Cómo las estructuras patriarcales se replican y potencian en la red.

  • El impacto socioemocional: La erosión de la autoestima en un entorno donde la imagen es la moneda de cambio.

Para el docente latinoamericano, este volumen es una llamada de atención sobre la alfabetización ética. No basta con enseñar a usar un procesador de textos o una plataforma de gestión; es imperativo educar en la «ciudadanía digital», un concepto que en el libro se perfila como la única vacuna contra la deshumanización mediada por pantallas.

Reflexión para el aula: Del control a la mediación

La lectura académica de esta obra nos permite concluir que el castigo punitivo (prohibir el celular, suspender al alumno) es insuficiente ante la complejidad del fenómeno. Dorantes Carrión propone, implícitamente, una pedagogía del cuidado. El cyberbullying no se combate con mejores algoritmos, sino con una comunidad educativa que sea capaz de reconstruir el tejido social roto por la mediación tecnológica.

Descárgalo aquí: El-cyberbullying-y-otros-tipos-de-violencia-tecnológica-en-la-educación-1

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Diplomados virtuales: Formación Crítica frente a la IA y la Mercantilización Universitaria (Inscripciones Abiertas)

Luz Palomino/CII-OVE

Disputar el Futuro y Descolonizar la Academia: ¡Inscripciones Abiertas!

Vivimos un momento de asedio contra la educación pública. Por un lado, la lógica algorítmica de las grandes corporaciones amenaza con deshumanizar el acto pedagógico; por el otro, una internacionalización neoliberal intenta convertir nuestras universidades en simples piezas de un engranaje de mercado global.

Desde el CII-OVE y la UCIRED, convocamos a educadores, estudiantes y activistas a dos espacios de formación de alto nivel para hackear el pensamiento hegemónico y construir soberanía cognitiva.

 1. Diplomado: Inteligencia Artificial, Pedagogías Críticas y Pensamiento Colectivo

Para quienes se niegan a ser reemplazados por un algoritmo.

Este diplomado es una trinchera contra la estandarización cognitiva. No aprenderemos a usar «herramientas»; aprenderemos a interrogar la tecnología, detectar sesgos y construir propuestas pedagógicas desde nuestros territorios.

  • Ejes: Fundamentos críticos de algoritmos, soberanía tecnológica, alfabetización digital insurgente y metodologías críticas (IAP/ABP).

  • Duración: 4 meses (160 horas).

  • Inicia: 26 de febrero, 2026.

  • Acreditación: UCIRED (México) y CII-OVE (Venezuela).

  • 🔗 Inscríbete aquí: https://forms.gle/gq2iQaa7rkMpAk538

2. Diplomado: Internacionalización Universitaria desde la Perspectiva de las Pedagogías Críticas

Para quienes cuestionan los rankings y la cultura evaluativa neoliberal.

Bajo la dirección académica del Dr. Luis Bonilla-Molina, analizaremos cómo la «calidad» y la «acreditación» se han convertido en herramientas de control. Recorreremos la historia desde la universidad colonial hasta la era de las microcredenciales y la 4ta Revolución Industrial.

  • Ejes: Relación universidad/sistema-mundo, ciclos hegemónicos, la Reforma de Córdoba, el impacto del Banco Mundial y el desafío de la transformación digital.

  • Estructura: 13 sesiones sincrónicas y 13 asincrónicas (160 horas).

  • Inicia: Jueves 12 de marzo, 2026.

  • Acreditación: UCIRED (México) y CII-OVE.

  • 🔗 Inscríbete aquí: https://forms.gle/CYsfsmBSFcDza8Cx5

 Detalles Logísticos de la Resistencia

Aspecto Información Común
Modalidad 100% Virtual (Encuentros por Zoom + Aula Virtual).
Costo Solidario  Inversión ética destinada a la investigación comunitaria.
Público Docentes, investigadores, estudiantes y movimientos sociales.
Contacto otrasvoceseneducacion1@gmail.com

El sistema quiere usuarios pasivos; nosotros necesitamos sujetos históricos. Quedarse fuera de este debate es ceder el terreno a quienes ven la educación como un negocio.

¡Toma partido! Inscríbete y forma parte de una red global que defiende que otra educación no solo es posible, sino urgente.

«La educación será crítica o será domesticación.»CII-OVE

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La Educación en América Latina a Debate

La disputa por la soberanía cognitiva en Nuestra América

Por: Luz Palomino/CII-OVE

Hoy, 24 de enero de 2026, el mundo conmemora el Día Internacional de la Educación. Mientras los organismos multilaterales despliegan cifras y lemas optimistas, desde las aulas de nuestra América el panorama exige una lectura más aguda. Bajo el lema de la UNESCO para este año, «El poder de la juventud para cocrear la educación», se esconde una realidad de contrastes: avances tecnológicos que deslumbran y brechas estructurales que asfixian. En los territorios de América Latina el ambiente es de profunda reflexión y alerta. La educación no solo atraviesa una crisis de aprendizaje, sino una crisis de sentido y soberanía

El Espejismo Tecnológico: ¿Soberanía o Dependencia?

La integración de la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el eje del debate. Informes recientes de enero de 2026, como el de The Brookings Institution, advierten que los riesgos en el ámbito escolar hoy podrían superar los beneficios. En nuestra región, el desafío no es solo técnico, sino ético.

«La IA amplía las diferencias entre quienes disponen de infraestructura y quienes permanecen al margen, creando una nueva división digital por factores económicos y geográficos» señala el reporte global.

Para el docente, esto no es solo «falta de computadoras». Es el peligro de una deshumanización del vínculo pedagógico. Hoy, es urgente guiar la revolución digital para que los algoritmos no dicten nuestra percepción social ni nuestra participación ciudadana.

 Las Cifras que Duelen

A pesar de la retórica de la «transformación radical», los datos de la UNESCO para este 2026 son una bofetada a la conciencia regional:

  • 250 millones de niños y jóvenes siguen sin escolarizar a nivel mundial.

  • 763 millones de adultos son analfabetos.

  • En América Latina, el 70% de los estudiantes tiene dificultades para comprender un texto simple, un estancamiento que el informe de CIMA denomina «la crisis silenciosa».

Desafíos: Hacia un Nuevo Contrato Social

según algunos informes e investigación, los desafíos para el profesorado latinoamericano se concentran en tres frentes:

  1. Reivindicación Docente: Faltan 69 millones de docentes en el mundo. La presión por la digitalización ha llegado sin la capacitación ni el bienestar laboral necesario.

  2. Sostenibilidad Humana: Los estudiantes (Generación Alpha) demandan escuelas verdes y currículos que miren a la crisis climática, no solo al mercado laboral.

  3. Pedagogía de la Empatía: Frente a un 50% de la población que anticipa un panorama «turbulento o tormentoso» para los próximos dos años, la escuela debe ser un refugio de salud mental y construcción colectiva.

Como docentes críticos, no celebramos un calendario; reivindicamos la educación como un bien público y una responsabilidad colectiva. La pregunta hoy no es qué herramientas usar, sino para qué tipo de sociedad estamos educando.

La educación en nuestra América será emancipadora o no será. En este día, el compromiso es claro: hackear el algoritmo del desánimo y sembrar pensamiento propio en cada aula del continente. Es una fecha para reafirmar que la tecnología debe estar al servicio de la pedagogía, y no al revés.

La invitación es a sumarse a los espacios de formación crítica (como los diplomados de IA e Internacionalización) para construir, desde el pensamiento colectivo, las herramientas que nos permitan recuperar la educación como un bien público y humano.

Referencia Bibliográficas 

  • UNESCO (2026). Informe Global sobre el ODS4: Balance de la educación 2020-2026. París, Francia.

  • The Brookings Institution (2026). Riesgos y sesgos de la IA en los sistemas educativos del Sur Global. [Reporte técnico de enero].

  • Otras Voces en educación 
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