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Educación: ¿hacernos guajes?

Por. Manuel Gil Antón

No pasa nada. Todo marcha bien. En los estudios que tiene la SEP, 32 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes (NNAJ) afirman que están aprendiendo lo esperado como si no hubiera pandemia, como si fuesen a la escuela todos los días. En esas misteriosas indagaciones a las que refiere la autoridad, el millón y pico de maestras y maestros están muy contentos con los avances logrados en Aprende en Casa II (ACII). Las autoridades educativas echan las campanas al vuelo: se avanzó en la capacitación de alumnos y alumnas, del personal docente y de los “padres y madres de familia”. ¿Evidencia? 19.5 millones de nuevas cuentas de correo electrónico entre alumnos y 1.2 millones de maestras y maestros. Gratis. Por eso México dio un “salto adelante en materia digital”.

“¿Cuántas mexicanas y mexicanos se están educando a distancia? Agárrese: ACII está siendo visto por 8.5 millones en tele abierta y otros 7.5 millones a través de sistemas de cable. Ponga en la cuenta a otros 5.9 millones que aprenden a través de la red de televisoras estatales y similares. Por internet, llega a 7.3 millones de usuarios y 1.2 millones más atendidos por la radio y cuadernillos. En total, 30.4 millones están aprendiendo por esos medios cada día. Si añadimos a más de 4 millones inscritos en educación superior, toda la matrícula, y más, está cubierta.

La cosa no para ahí: ha habido, por estos cambios, “reingeniería institucional en la SEP” y de aquí a diciembre se producirán 4,500 programas de televisión y todo lo necesario para las plataformas digitales. “Hay una educación pública en México antes y debe haber otra a partir de la pandemia”. “El aprendizaje no se detuvo, la educación siguió con dos prioridades: la inclusión mediante una amplia cobertura y la excelencia al trabajar sobre los aprendizajes esperados dentro de los planes y programas de estudio. “

Y de remate: “Mente y corazón, conocimientos, inclusión, voluntad, pensamiento crítico, carácter, autoestima, conciencia ambiental, empatía, arte y cultura, sentido de comunidad y justicia, habilidades y destrezas físicas y mentales”. Todas estas cifras, y las partes entre comillas, corresponden a discursos del secretario Moctezuma.

¿Pandemia? Sí, pero quizá seamos el único país que, a pesar de haber detenido la forma presencial de los procesos educativos, no ha resentido ningún problema en lograr aprendizajes. ¿Estamos frente a un verdadero milagro, o contamos con autoridades educativas que han logrado, como la Virgen de Guadalupe, que “no (se) haya hecho igual en ninguna otra Nación”?

Las noticias que llegan de otros lados del país son distintas: a nivel del suelo se viven las cosas de otro modo. Algunos profesores y profesoras reportan que no encuentran a sus pupilos. Madres y padres de familia están desesperados sin saber ya qué inventar para que sus vástagos sigan intentando hacer algo semejante a estudiar. Hay fobias al Zoom, o franca risa o desesperación ante los programas de televisión que dizque enseñan. Muchas niñas ya de tiempo completo dedicadas a cuidar a sus hermanos y otras en la chamba del mercado, por dar un ejemplo. Muchachos colaborando para completar la renta. ¿Tenemos casi una rebelión para salir de las casas y respirar, hartos de la simulación, o la maravilla de la que nos informan los funcionarios?

Creo que lo segundo. En lugar de enfrentar con franqueza los problemas educativos, desde la soberbia de quien puede todo se están haciendo guajes. Igual que siempre. Como es costumbre que no cesa.

Fuente: https://vanguardia.com.mx/articulo/educacion-hacernos-guajes

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La educación según un senador imaginario

 Manuel Gil Antón

El 14 de octubre, puntual, llegué al Senado de la República. De acuerdo a lo previsto, el Secretario de Educación comparecería para hacer la glosa del informe presidencial en la materia. Tuvo 20 minutos para dar cuenta de cómo están las cosas. Me dispuse a tomar notas.

Un buen principio: el presidente del Senado le sugirió que, en aras de escucharlo bien, se retirara el tapabocas. Moctezuma respondió que como esta protección sería obligatoria en el retorno a clases presenciales, prefería no hacerlo para predicar con el ejemplo. El aplauso fue sincero. Le pusieron más volumen y ya. Bien.

La pandemia, dijo, es un punto de quiebre en la historia de la humanidad: todo se ha modificado, y será distinto cuando amaine. Mostró la desigualdad e inequidad del sistema escolar, pero también ha permitido que aflore la unidad y solidaridad entre nosotros. El objetivo de SEP fue, desde el principio, que no se detuviera el aprendizaje, y las niñas, niños, adolescentes y jóvenes han “aprendido a aprender” desde casa. La pandemia permite concebir a la educación desde una perspectiva distinta con dos prioridades: inclusión y excelencia. ¿Cómo fue posible? Con base en los libros de texto, más la tele, internet y cuadernillos. Loas al magisterio. En agosto de 2018 tenían una calificación de 5.8 y en agosto de este año alcanzaron 7.7 en escala de 10. Es la ocupación mejor calificada por la sociedad.

Todo resultó muy bien: 19 millones de nuevas cuentas de correo electrónico. En casa, 8.5 millones de alumnos aprenden por tele abierta; 7.5 por cable, 5.9 por redes de TV estatales y 7.3 mediante internet. En total, 30.4 millones de usuarios, incluyendo otro 1.2 por cuadernillos y visitas en hogares. Ha habido un salto tecnológico, de tal manera que, en cuanto a instrumentos, aún en la pandemia, estamos bien: tenemos que discutir los fines de la educación. Lo mejor de la educación está por venir.

Viento en popa. El aprendizaje no paró. ¿Alguna prueba? Claro: en la evaluación para pasar de secundaria a prepa, los resultados fueron los mismos: no se perdió conocimiento. ¿Aprendieron igual de poco, de tal manera que lo presencial no hace diferencia, y si aprendieron lo mismo, mucho, lo presencial tampoco impacta? Misterio.

Insistió: nuestro sistema está integrado por autodidactas. Cito: “un niño que tiene sus Libros de Texto Gratuito puede perfectamente lograr los aprendizajes esperados durante todo el año”. Ergo, el magisterio (quizá) está muy revalorado porque coordina guarderías, pero no porque sea fundamental para el vínculo pedagógico.

De nuevo, el triunfalismo, y ante preguntas con poco filo – centradas en la discrepancia entre discurso y presupuesto – anunció que ya tiene acuerdos con Hacienda para que le otorguen recursos suficientes a las Escuelas de Tiempo Completo y a las Normales. Aplausos. ¿Deserción (sic)? Hay sistema de detección temprana.

El triunfalismo de siempre y legisladores previsibles. Eso sí: todos dijeron que el magisterio es maravilloso, y hasta se pidió un minuto de aplausos en su honor. Faltaba más. Qué equivocado he estado. Pensé que la pandemia había lastimado fuerte a los procesos educativos, y de modo desigual. No: la Nueva Escuela Mexicana puede con todo.

El señor de la SEP ante el espejo y su eco; los senadores, más tibios imposible. La educación en el país, maltrecha pero no en las alturas, sino a ras del plantel vacío y las casas remedando, sin lograr, ser aulas. Dejé mi curul cabizbajo: apagué la tele 4 horas y 47 minutos después.


Artículo publicado en ‘El Universal’

Fuente: https://profelandia.com/la-educacion-segun-un-senador-imaginario/

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Temporada de rufianes

Por: Manuel Gil Antón

Resguardar la memoria. No dejar que el tiempo transcurra y difumine el pasado. Recordar: meter de nuevo al corazón, con la claridad posible, eso que quizás haya perdido el contorno nítido de su entonces. No olvidar. Ni el 2 de octubre o el 26 de septiembre cada año, por no más poner de ejemplo ese par de agravios. No olvidar lo dicho y hecho antes por los que ahora, arropados en la pureza oportunista, dicen y defienden totalmente lo contrario sin que (les) pase nada o están, de nuevo, encaramados en el poder con un cinismo que aterra. Son rufianes: “persona vil y despreciable que vive del engaño y de la estafa”. Vivimos tiempos en que abundan en todos lados.

Mienten porque apuestan a que el recuerdo es delgado. ¿Delgado? Sí. En 2012 Mario Delgado era senador por el PRD y, entonces, cómplice de la estafa no maestra, ¡doctoral! llamada Pacto por México. Iniciaron con la reforma educativa —“la más importante”— y no tuvo empacho en señalar en la Cámara Alta: “En el Pacto por México, y en la presentación de esta reforma educativa, se defendió mucho el tema de la calidad y del Sistema Profesional Docente”. Lamentaba que se hablara de esos temas en la exposición de motivos, pero no en el texto mismo del artículo 3º, pero: “qué bueno que hubo la iniciativa de varios senadores y senadoras (se incluía) en insistir que no debemos darle la vuelta, y que tenemos que enfrentar como país el atrevernos a poner (en la Constitución) que el Estado debe garantizar el derecho no sólo a la educación, sino que ésta sea de calidad, que sea relevante para los que más nos importan, para los alumnos, y que esta calidad tenga que ver con la mejora permanente y con el máximo logro académico”.

Este mismo personaje, en 2018, como coordinador de los diputados de Morena, exclamó que no quedará ni una sola coma de la mal llamada reforma educativa, impulsada por los enemigos del país. Acusaba a sus antaño aliados, ahora adversarios: «Están muy enojados porque termina este periodo donde ellos aprobaron y fueron cómplices de la persecución de maestros, del desprecio de la educación pública en nuestro país, de estigmatizar a los maestros, a las Normales, a las escuelas. Ese periodo se está acabando y por eso están muy enojados».

Menuda falta de vergüenza: senador del PRD que en 2012 aplaude lo que impulsó su partido y en 2018, coordinador de diputados del mayoritario, afirma que lo aprobaron otros, y que esta calamidad prohijada por el PRI y el PAN ha llegado a su fin. ¿Es inalterable su compromiso con el pueblo? No es verdad: su compromiso es con el puesto, sea quien sea el que se lo acerque.

Otro impresentable, para también solo mencionar a dos, es el mal llamado tribuno de tribunos, Porfirio Muñoz Ledo. En 1969, luego de la represión a los estudiantes el año anterior, elogiaba a Díaz Ordaz con estas palabras: “Como miembro de este partido (el PRI) y como mexicano que confía honestamente en el destino de la nueva generación, nada me ha conmovido más hondamente en el texto del V Informe que el valor moral y la lucidez histórica con que el Presidente de México reitera su confianza en la “limpieza de ánimo y en la pasión de justicia de los jóvenes mexicanos”. Así.

Hoy quieren dirigir a un partido que propone una gran Transformación. Será en balde, no es posible pues nadie da lo que no tiene: decencia. No tienen principios, les importan los finales. Y en la derecha, sus pensadores, contritos, dicen que han descubierto la desigualdad… ¿Para dónde?

Fuente: https://vanguardia.com.mx/articulo/temporada-de-rufianes

Imagen: https://pixabay.com/

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Las escuelas sin paredes

Las escuelas sin paredes

Manuel Gil Antón

¿Quién lo iba a decir? En estos días, sin poder ir a las escuelas, nos ha sido dado entrar a conocerlas. Hoy, cuando están cerradas, vaya paradoja, han quedado abiertas a la mirada de millones. Ingresamos al sitio secreto, ese espacio que al cerrar la puerta es caja negra, territorio incógnito, lugar sin ventanas donde rige, manda y ordena una persona. Ella, en el rol que ocupa la silla del saber, dice lo que hay que hacer y dicta el deber. El aula tradicional perdió los tabiques o el adobe que impiden asomarnos. Amaneció traslúcida. ¿Vemos lo que pasa adentro, el misterio se revela?

Ocurre sin querer. Los actores principales de conducir el proceso escolar están a la vista. A través de su voz, movimientos y acciones paridas por instrucciones superiores, muestran, a las claras, lo que la autoridad educativa concibe como lo que ha de ser una clase: pantomima.

El programa Aprende en Casa II, al no poder (ni tratar de evitar) la estructura de “la clase”, sino recargarse en ella (enseñar un tema específico de equis materia, de tal hora a tal hora para cada uno de los grados en todo el país) hace visible lo que, se supone, acontece por parte de quienes somos maestras o maestros todos los días en millones de espacios escolares. Según ellos, los meros jefes, nos retrata de cuerpo entero.

Desde este punto de vista, no son vehículo de información que llega, sino espejo en que nos reflejan, como creen que somos y hemos de ser, los que mandan. Es representación de lo cotidiano que imaginan para las y los niños, con el único cambio que no se puede preguntarle a la tele ni tiene botón de pausa: ¿no entendiste? ¿No te dio tiempo de hallar en tu casa una caja de cartón? ¿Buscaste una goma de borrar y al regresar ya estaban en otro tema? Lástima.

Estos días, enciendo el espejo (perdón, la tele) y veo, filmado, lo que “ocurre” cada día en miles de salones de los primeros grados de primaria, según los expertos hacedores de la farsa: una señora, o dos; a veces un señor y una señora hacen las veces de maestros. Saludan con afecto afectado por lo cursi a las niñas y los niños que suponen están atentos a sus palabras y gestos más allá de las cámaras. Siempre me ha dado coraje que a las criaturas pequeñas les hablen como si fuesen tontos, con un tonito que, en sí mismo, los coloca en la galería de los infelices inferiores infantes carentes de voz. Me imagino a la niña pensado: ¿por qué me hablará como tarada la maestra de la tele de tercero? Chorrean miel y falso aprecio: les abunda la soberbia, la superioridad del adulto que condesciende a hablar con animalitos del señor.

Lo peor es cuando se hacen los graciosos: aprendices malos de payasos de fiesta infantil, creen que impostar la voz y dar saltitos de alegría mientras dicen que aprendieron mucho es educativo. No se dan cuenta que es ridículo, sí, penoso a secas. Hablar claro no es lo mismo que fingir que la comunicación tiene que ser lenta y la voz lo más aguda posible, so pena que no me entiendan quienes ignoran todo.

“Pongan atención. Hay dos características de los sonidos: tono y duración. TO-NO. Hay dos tipos de tono: GRA-VE y A-GU-DO, escribe el maestro en el pizarrón, aunque la lección sea para quienes no saben aún leer. Y el del suéter verde brinca de emoción más falsa que un sábado que se cree martes. ¡YU-PI! Ya aprendí”.

Circo pedagógico, espejo de la idea dominante de enseñanza, forma segura de no aprender. Espejo de la idea educativa de los que no han pisado un salón. O, ¿así es? Sería terrible.

Autor: Manuel Gil Antón

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/las-escuelas-sin-paredes/

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La escuela sin paredes

Por: Manuel Gil Antón

 

El aula tradicional perdió los tabiques o el adobe que impiden asomarnos. Amaneció traslúcida. ¿Vemos lo que pasa adentro, el misterio se revela?

 

¿Quién lo iba a decir? En estos días, sin poder ir a las escuelas, nos ha sido dado entrar a conocerlas. Hoy, cuando están cerradas, vaya paradoja, han quedado abiertas a la mirada de millones. Ingresamos al sitio secreto, ese espacio que al cerrar la puerta es caja negra, territorio incógnito, lugar sin ventanas donde rige, manda y ordena una persona. Ella, en el rol que ocupa la silla del saber, dice lo que hay que hacer y dicta el deber. El aula tradicional perdió los tabiques o el adobe que impiden asomarnos. Amaneció traslúcida. ¿Vemos lo que pasa adentro, el misterio se revela?

Ocurre sin querer. Los actores principales de conducir el proceso escolar están a la vista. A través de su voz, movimientos y acciones paridas por instrucciones superiores, muestran, a las claras, lo que la autoridad educativa concibe como lo que ha de ser una clase: pantomima.

El programa Aprende en Casa II, al no poder (ni tratar de evitar) la estructura de “la clase”, sino recargarse en ella (enseñar un tema específico de equis materia, de tal hora a tal hora para cada uno de los grados en todo el país) hace visible lo que, se supone, acontece por parte de quienes somos maestras o maestros todos los días en millones de espacios escolares. Según ellos, los meros jefes, nos retrata de cuerpo entero.

Desde este punto de vista, no son vehículo de información que llega, sino espejo en que nos reflejan, como creen que somos y hemos de ser, los que mandan. Es representación de lo cotidiano que imaginan para las y los niños, con el único cambio que no se puede preguntarle a la tele ni tiene botón de pausa: ¿no entendiste? ¿No te dio tiempo de hallar en tu casa una caja de cartón? ¿Buscaste una goma de borrar y al regresar ya estaban en otro tema? Lástima.

Estos días, enciendo el espejo (perdón, la tele) y veo, filmado, lo que “ocurre” cada día en miles de salones de los primeros grados de primaria, según los expertos hacedores de la farsa: una señora, o dos; a veces un señor y una señora hacen las veces de maestros. Saludan con afecto afectado por lo cursi a las niñas y los niños que suponen están atentos a sus palabras y gestos más allá de las cámaras. Siempre me ha dado coraje que a las criaturas pequeñas les hablen como si fuesen tontos, con un tonito que, en sí mismo, los coloca en la galería de los infelices inferiores infantes carentes de voz. Me imagino a la niña pensado: ¿por qué me hablará como tarada la maestra de la tele de tercero? Chorrean miel y falso aprecio: les abunda la soberbia, la superioridad del adulto que condesciende a hablar con animalitos del señor.

Lo peor es cuando se hacen los graciosos: aprendices malos de payasos de fiesta infantil, creen que impostar la voz y dar saltitos de alegría mientras dicen que aprendieron mucho es educativo. No se dan cuenta que es ridículo, sí, penoso a secas. Hablar claro no es lo mismo que fingir que la comunicación tiene que ser lenta y la voz lo más aguda posible, so pena que no me entiendan quienes ignoran todo.

“Pongan atención. Hay dos características de los sonidos: tono y duración. TO-NO. Hay dos tipos de tono: GRA-VE y A-GU-DO”, escribe el maestro en el pizarrón, aunque la lección sea para quienes no saben aún leer. Y el del suéter verde brinca de emoción más falsa que un sábado que se cree martes. “¡YU-PI! Ya aprendí”.

Circo pedagógico, espejo de la idea dominante de enseñanza, forma segura de no aprender. Espejo de la idea educativa de los que no han pisado un salón. O, ¿así es? Sería terrible.

Fuente e imagen: https://proyectoambulante.net/?p=3539

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Horizonte común

Por: Manuel Gil Antón

Y, sin embargo, la educación se mueve. Dejemos a un lado consideraciones críticas. Más allá de cualquier debate, en todas las circunstancias imaginables de la diversidad inmensa del país, el primer día de clase millones de personas inauguraron, otra vez, un sendero al horizonte compartido: el camino a la escuela como condición y expectativa de un futuro mejor. Ha de hacerse, es lo esperado, natural y recurrente: iniciar el nuevo año escolar.

Con independencia de las consideraciones en torno a la idoneidad de lo propuesto por la SEP, miles de miles de niñas, niños y adolescentes retornaron al intento de aprender. Cientos de miles de maestras y maestros al proceso posible para conseguirlo, y millones de madres y padres, abuelos, tías y vecinas, en algún lugar de la casa, tomaron la cazuela por el mango sin saber cómo se hace esa extraña sopa de letras, dispuestas, eso sí, a acompañar a las criaturas lo más y mejor posible. De muchos modos: disfrazada la sala de salón, o un rincón de la recámara como remedo del aula; la parte más alta del ropero con los cuadernos recargados en el burro de planchar, sin olvidar la mesa chaparrita al lado del puesto en el mercado donde varias personas, menores en talla al metro y veinte, miran una pantalla compartida mientras la madre de una despacha.

Una proporción enorme de la sociedad se dispuso a iniciar, otra vez, senda a la escuela, a esa extraña manera de decir presente desde la casa, sin poder evitar salir algunos pues la necesidad aprieta y otros en un galerón abierto.

Visto así, como un movimiento social cuyo caudal es enorme, apreciamos la importancia de la educación para nosotros, sea como sea la manera de ocurrir y suceder. Conmueve la cuota de esperanza invertida en su posibilidad aún en las peores condiciones. Una cubeta volteada sostiene un pedazo de madera y ya está el pupitre listo, pues un banquito de ordeñar de altura baja lo completa.

¿Ya me toca a mí? Chispas, creo le puse la clase de tercero al de primero y no anotó nada. No le hace, algo se les pegará. La cosa es atinarle a sus preguntas. Si no acabalé hasta sexto, cómo le hago si me pide ayuda con eso del núcleo del sujeto. Pues ya veremos, el chiste es que no dejen de estudiar para ser alguien en la vida.

Pese a todo, siguió viva la convicción: es mi herencia, no te puedo dar otra cosa. Será tu haber mientras hoy es mi deber sentarte frente a la tele. Y muchísimas maestras, junto a montones de profesores se las ingenian para no perder contacto con “sus niños”: ¿cuántas vimos que descolgaron la Última Cena para poner, en esa pared, la más grande, con letras coloreadas a manera de fondo del salón, el maravilloso mensaje de bienvenido 6º. A. Y el profe que da asesoría a media noche a madres angustiadas. También esos mensajes: “maestra, luego le mando la tarea, cuando junte los centavos para hacer una recarga. Sí la hice, de veras, pero no tenía ya datos”.

Alguien presta la cochera donde llega su internet para quien ocupe. Van el lunes en “la pasajera” cartas de docentes para entregar en las casas con algunos ejercicios y actividades. Y en papel mal doblado a veces, regresan el jueves.

Un país con esperanza. Una tierra confiada en el vínculo, cual sea, proveedor de aprendizajes o al menos de algo parecido para no dejar caer esa tozuda confianza en el estudio. ¿Tendrá éxito la estrategia del gobierno? ¿Las inventadas por los colectivos docentes en su contexto? No sabemos. Tratar de hacerlo es lo más educativo en estos días.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/horizonte-comun/

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La banda educativa del pacto gris

Por: Manuel Gil Antón

Ya uno no sabe ni qué pensar. Menudos tiempos: mezclan la necesidad del cambio frente a la contundencia de la sospecha verosímil, a la que se añaden, hoy, urgencias semejantes. ¿Será verdad lo que el señor Emilio L. dice que pasó en el sexenio que estuvo uncido al poder, robando? ¿Quién soy para asegurarlo? Pero si no es así, algo muy parecido creo (casi seguro) sucedió. Tropelías, hurtos, desfalcos y fraudes a pasto. No pocos pensamos así.

El Pacto por México, ese favorable acuerdo entre las élites políticas y empresariales para dizque mover al País a través de las Reformas Estructurales se desmorona, y los que antes lo defendieron no solo ya no lo hacen: ahora lo repudian y dicen que siempre lo hicieron. Mienten. Hace muy poco, criticarlo era traicionar a la patria. Fue contra México. Fue por, para y en su beneficio.

No hay que olvidar que la primera reforma, y más importante a su decir, fue la educativa. El 10 de diciembre de 2012 la mandaron al congreso. Estaba más que lista al inicio del gobierno. Si una reforma educativa pretende ser, en serio, el trazo cultural de un horizonte educativo, no puede provenir de un grupo de gobernantes carentes de ética. Por eso nunca lo fue: consistió en generar un nuevo equilibrio de poder en el inmenso sistema escolar, mediante modificaciones administrativas fincadas en el mito del mérito y el atraco laboral, legitimado por la mayoría de los estudiosos, intelectuales y opinantes de esta tierra. Eso sí: la reconfiguración del acuerdo contra la educación nacional.

Recién volvimos a ver la foto del triunfo: en mangas de camisa remangadas y con la corbata suelta, Peña abre los brazos anticipando la inmensidad del botín soñado, y Emilio L., Nuño y Videgaray (son a quienes reconozco) sonríen por el triunfo. Llegaba el nuevo PRI llevando en las alforjas un acuerdo sólido con la derecha panista y ese remedo de izquierda impresentable, llamado PRD, para hincharse de dinero. La victoria tiene muchos progenitores, la derrota es huérfana.

Al cinismo del cacique que acuñó a la moral como un árbol que da moras, se sobrepuso la convicción presidencial que como la corrupción era elemento cultural, la ética y probidad eran signos claros de incultura, de estupidez. ¿Desde ahí proponer un nuevo modelo educativo? Imposible. La reforma ocurrió en los medios, billete de por medio. Y a raudales.

Si no se parte de una convicción ética que se expresa y vive, no hay reforma educativa posible si por ello se entiende enunciar los valores a practicar en las aulas, y construir las condiciones de ciudadanía crítica como anticipo de lo que sucederá en las calles. Es condición de posibilidad: lo fue, lo ha sido, lo es y lo será. Que no se nos olvide.

Hace un siglo, en 1919, “La banda del automóvil gris” llegó al cine mudo. Era el retrato de reales bandidos roba ricos. Estos miserables atracaron a los más necesitados. Sin pudor ni medida.

Adenda 1. No tengo ningún interés material en el caso. Tampoco comparto muchas veces sus miradas. Escriben en sus páginas personas con las que discrepo. Alguna vez me pidieron unas letras. Las entregué y tal cual se imprimieron. No somos amigos. Desde esta posición, porque así lo creo y se finca en una convicción, rechazo la maniobra contra Nexos. En su defensa es preciso estar, pues el nexo es con la libertad y valorar la diferencia.

Adenda 2. Señor presidente: hay momentos en que nos alcanzan, a todos, las palabras. Por encima de la ley, nadie, aunque sea de mi familia. Cumpla. Será por el bien de todos.

Fuente:  http://www.educacionfutura.org/la-banda-educativa-del-pacto-gris/

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