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El país donde dar a luz por cesárea supone un estigma para la madre

Por: BBC mundo

Cuando Alice Ogbara reveló los detalles de su cesárea a un grupo de mujeres, no estaba simplemente compartiendo su experiencia entre amigos: estaba haciendo algo que muchos considerarían arriesgado.

Y es que Ogbara hablaba de una cirugía que algunas mujeres se niegan a aceptar aunque sepan que les puede salvar la vida.

«Cuando entré [en el quirófano] y vi todo el material que iban a usar, me puse a llorar», dijo Ogbara.

Explicó que tenía miedo de que le quedaran secuelas irreparables.

Le pusieron una sábana sobre el vientre. «Lo siguiente que oí fue el llanto de mi bebé», recordó, lo que desencadenó un aplauso por parte de las mujeres que la rodeaban.

Bebé.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption«Una cesárea es solo otra manera de dar a luz», explica la nigeriana Alice Ogbara.

Fuera de este patio en Lagos (Nigeria), es posible que Ogbara no esté tan predispuesta a compartir su historia.

Y es que en este país las cesáreas estén estigmatizadas. ¿Por qué? Por las dudas sobre la seguridad de la cirugía y por factores religiosos y sociales.

Esto hace que muchas mujeres se resistan a aceptar la cesárea, o la oculten cuando se someten a una.

Ogbara incluso ocultó su cesárea a los miembros de su familia.

La reunión a la que asistió para explicar su experiencia estaba dirigida por una organización nigeriana sin fines de lucro llamada Mamalette, que apoya a las mujeres embarazadas y lucha para reducir las tasas de mortalidad materna en Lagos.

Jemelleh SaccohDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionJemelleh Saccoh, de Sierra Leona, aquí en brazos de su tía, rechazó una cesárea. Más tarde tuvieron que someterla a una cesárea de emergencia y murió por las complicaciones que surgieron.

Parte de ese esfuerzo consiste en abordar los estigmas alrededor del parto que obstaculizan el acceso de las mujeres a una asistencia que les puede salvar la vida.

En todo Nigeria unas 58.000 mujeres mueren en el parto cada año. Se trata de la cuarta tasa de mortalidad materna más alta del mundo.

Parte del problema es la baja tasa de cesáreas que se practican en el país: solo un 2%, mientras que la tasa global es del 21%.

Además, en Nigeria solo hay un médico por cada 6.000 personas.

El objetivo de Mamalette es proporcionar a las mujeres lo que unos trabajadores de la salud con escasos recursos a menudo no pueden: educación sanitaria y la disposición a escuchar sus preocupaciones.

Y aunque está teniendo éxito, esta pequeña organización se enfrenta a unos retos considerables.

Diferencias entre países

En un contexto global en el que la tasa de cesáreas que se realizan aumenta rápidamente, las cifras de Nigeria sorprenden.

Entre los años 2000 y 2015, el número de cesáreas casi se duplicó en todo el mundo. En países como República Dominicana, las mujeres se someten a esta cirugía en más del 50% de los casos. En América del Norte, lo hace el 32,6%, y en Reino Unido, el 26,2%.

Sin embargo, en África Occidental solo el 4,1% de los nacimientos se dan por cesárea, y en Nigeria esta tasa baja a la mitad.

Para prevenir la mortalidad materna, la tasa de cesáreas de un país no debería estar por debajo del 5%, según la Organización Mundial de la Salud.

Y es que las cesáreas son esenciales para solucionar el parto obstruido en los casos en los que la pelvis de la mujer es demasiado pequeña y también si el bebé viene en posición de nalgas o es demasiado grande para salir por el canal de parto.

Ante estas complicaciones, si no se interviene el bebé puede romper el útero o causar desgarros que deriven en hemorragias.

Pros y contras de las cesáreas

«Creo que las cesáreas son el indicador de salud con más disparidad entre un uso excesivo y un uso insuficiente», afirma Carine Ronsmans, epidemióloga de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y autora de informes recientes sobre el aumento global de las cesáreas.

Que se practique un número muy alto de cesáreas puede ser preocupante porque esta cirugía puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades como la placenta previa, que puede causar hemorragias severas.

Pero, al mismo tiempo, «muchas mujeres todavía mueren por no tener acceso a la cesárea», explica Ronsmans. «Y no podemos permitirnos el lujo de olvidar a estas mujeres».

En Nigeria los obstáculos para acceder a la cesárea son especialmente altos en las zonas rurales, donde aproximadamente el 58% de los partos se llevan a cabo con parteras no calificadas.

En los centros urbanos, donde hay más hospitales, el costo y el estigma que conlleva son las principales barreras para aceptar la cesárea.

El estigma se debe a la creencia de que el parto vaginal forma parte de la condición de mujer mientras que las cesáreas no, una idea que es común también en países como Reino Unido.

Y en Nigeria esta idea se ve reforzada por la religión: para las mujeres cristianas dar a luz por vía vaginal como una «mujer hebrea» es un signo de fortaleza.

Celebración religiosa en NigeriaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa religión es una parte importante de la sociedad en Nigeria y puede incluso afectar a la forma en que las mujeres dan a luz.

Este concepto nace de un pasaje de la Biblia que cuenta la historia de mujeres hebreas «vigorosas» que dan a luz estoicamente sin parteras.

Esa capacidad mítica de dar a luz por vía vaginal -y sin atención médica- se ha mantenido como un símbolo de la virtud materna en Nigeria.

«Se trata de un país profundamente religioso, y todo está muy espiritualizado», explica Adepeju Jaiyeoba, fundador de la Fundación Brown Button de Nigeria, que trabaja para reducir la mortalidad materna.

Los hospitales se encuentran habitualmente con mujeres que, por temor a avergonzar a sus familias, rechazan la cesárea.

Además, a menudo las mujeres tienen un control limitado sobre su propio parto.

Un estudio de un hospital nigeriano reveló que en el 90% de los casos las mujeres creían que eran los hombres los que debían firmar el formulario de consentimiento para la cesárea, lo que implica dejar la decisión en manos masculinas.

El derecho a elegir

Mujer con su hija bebé.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn África Occidental solo se practican un 4,1% de cesáreas en los partos, por debajo de la tasa recomendada por la Organización Mundial de la Salud, que es del 5%.

También en otros países, como Reino Unido y Estados Unidos, las mujeres aún son víctimas del estigma si se someten a una cesárea, aunque la situación no es tan extrema.

Además, una atención obstétrica de alta calidad no se traduce necesariamente en unas condiciones idóneas para las mujeres embarazadas.

En 2018, Birthrights, una organización benéfica por los derechos maternos, descubrió que casi tres cuartas partes de los hospitales públicos de Reino Unido no tienen una política clara que permita a las mujeres solicitar cesáreas planificadas, lo que contraviene las pautas médicas del país.

Según Amy Gibbs, la directora ejecutiva de la organización, esto tiene un efecto estigmatizador, especialmente cuando las mujeres tienen razones específicas para evitar el parto vaginal, como un historial de agresión sexual o problemas de salud mental.

«Las mujeres deberían ser las encargadas de tomar las decisiones sobre el parto. El derecho a elegir lo que le sucederá a tu cuerpo es fundamental», añade Gibbs.

Y eso es por lo que lucha Mamalette en Nigeria.

Defensores de la salud

Justo al lado de una transitada y caótica calle se encuentra la tranquila oficina de Mamalette, donde está Anike Lawal. La sede está situada en el tecnológico vecindario de Yaba, en Lagos.

Lawal, con voz suave, explica que lanzó Mamalette como una comunidad online donde las madres se pudieran apoyar entre ellas.

«No me propuse intentar salvar la vida de nadie», asegura. Pero esa comunidad de mujeres le hizo ver el riesgo que corren las madres, incluso en zonas urbanas, durante el parto.

«Cuando se habla sobre la mortalidad materna, nunca se piensa en mujeres que viven en ciudades, en mujeres que tienen smartphones y Facebook», añade.

Hospital Nigeria.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionUn estudio de un hospital nigeriano reveló que en el 90% de los casos las mujeres creían que eran los hombres los que debían firmar el formulario de consentimiento para la cesárea.

En 2017 Lawal comenzó a buscar madres para que ayudasen a las mujeres de sus comunidades durante el embarazo.

Actualmente estas mentoras, que reciben formación de matronas, enfermeras y médicos, trabajan en 20 comunidades urbanas pobres de Lagos y en una de la ciudad de Ibadan, y atienden a más de 300 personas en visitas domiciliarias.

Se aseguran de que las mujeres asistan a las clases prenatales y se registren en los hospitales para dar a luz en vez de recurrir a las parteras tradicionales.

Además, Mamalette también crea espacios seguros donde las mujeres pueden hablar de temas tabú sobre el parto, como las cesáreas.

En las comunidades en las que trabajan a menudo son la única referencia para las mujeres que quieren compartir sus inquietudes.

«Mamalette es como un intermediario entre el sistema de salud y la gente», dice Blessing Kolade, una antigua mentora que ahora trabaja en el equipo directivo de Mamalette.

«El sistema de salud está tan colapsado que los trabajadores no tienen tiempo para desglosar la información. Las mujeres no pueden abrirse, no pueden hacer ninguna pregunta», asegura.

Eso significa que en la práctica siguen vigentes algunos conceptos erróneos y que no se abordan los estigmas. De hecho, muchas mujeres que necesitan una cesárea se lo plantean por primera vez cuando ya están de parto.

Kamara en un hospital de Sierra Leona.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn Sierra Leona, que tiene la tasa de mortalidad materna más alta del mundo, Kamara tuvo que someterse a una cesárea de emergencia. Ella sobrevivió, pero su bebé nació muerto.

En ese momento es menos probable que acepten la cirugía, ya que pesan las arraigadas creencias de que avergonzarán a sus familias.

«Por culpa de este estigma puedes ver a alguien a punto de morir y que sigue negándose a aceptar la cesárea, porque no quiere pasar por todo eso», dice la mentora Oluchi Anumni.

Mamalette intenta abordar estos problemas antes de que llegue el momento del parto.

Las mentoras, especialmente entrenadas para desmentir los conceptos erróneos en torno a las cesáreas, explican claramente los motivos por los cuales las mujeres pueden necesitar esta cirugía, como tener una pelvis pequeña o afecciones médicas como la preeclampsia.

Esto elimina la vergüenza de la ecuación y proporciona a las mujeres unos datos que les dan munición contra las críticas que podrían recibir.

El valor del ejemplo

En Mamalette han notado que las miembros de su grupo son mucho más receptivas a las cesáreas.

La mentora Adenike Lasisi-Opaleye dice que invita a mujeres que se sometieron a cesáreas a mostrar a las mujeres sus cicatrices abdominales para disipar mitos.

«Su percepción era que las cesáreas eran muy peligrosas. Ahora se les informa de que no son una sentencia de muerte«, dice Lasisi-Opaleye.

La información que recopila Mamalette también muestra que la mayoría de las mujeres bajo su cuidado ahora dan a luz en centros sanitarios, según Lawal.

«Puedo decir con orgullo que muchas mujeres evitaron la muerte gracias a lo que aprendieron», agrega Anumni.

Soluciones complejas

Hospital en Reino UnidoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionUn informe sacó a la luz que las cesáreas planificadas estaban prohibidas en el 15% de los hospitales de Reino Unido.

Pero cuando se trata de salud materna, no solo hay que luchar contra los estigmas culturales y sociales que conllevan las cesáreas.

Unas investigaciones recientes revelaron que, en África subsahariana, las cesáreas son hasta 50 veces más mortales que en los países con ingresos altos.

Eso se debe principalmente a hemorragias no tratadas y a anestesias fallidas, según Salome Maswime, obstetra, ginecóloga y profesora de la Universidad de Witwatersrand, que participó en la investigación.

«Como médico, creo que el acceso a una buena atención sanitaria es lo primero que hay que garantizar. Pero no es lo único que hay que cambiar», dice Maswime. «Necesitamos prestar atención a la calidad de la atención quirúrgica que tienen las mujeres».

Maswime cree que si la atención mejorase, también disminuirían los estigmas asociados con la cirugía: «No creo que sea tan simple como asesorar a las mujeres», dice Maswime. «Se trata de un problema complejo que requiere soluciones complejas».

El costo de la atención médica también es un obstáculo para acceder a la cirugía en Nigeria. De hecho, algunos países como Malí y Benin trataron de mejorar este aspecto haciendo que las cesáreas sean gratis. Y en Nigeria se están produciendo cambios similares.

Hay algo más que hay que cambiar, según los expertos: escuchar a las mujeres.

En Reino Unido, un enfoque similar está ayudando a los hospitales a aumentar el acceso de las mujeres a las cesáreas planificadas.

En lugar de prohibir totalmente las cesáreas planificadas, como Birthrights descubrió que era sorprendentemente común en el 15% de los hospitales británicos, algunos centros dicen ahora que si las mujeres cuentan con la información necesaria, su decisión de tener una cesárea planificada se respetará.

La mujer, protagonista

Ya sea en Nigeria o Reino Unido, el problema y la solución fundamentales son lo mismo, dice Amy Gibbs, de Birthrights. «A menudo, se pierde el derecho de la mujer a elegir lo que le sucede», asegura. «La manera de hacerlo bien es poner a las mujeres en el centro de las decisiones sobre su salud».

En Mamalette reconocen que la tarea a la que se enfrentan es demasiado grande para una organización pequeña que trabaja solo en unas cuantas comunidades. Pero creen que empoderando a las mujeres están contribuyendo a un tipo de cambio más duradero.

«Intentamos que las mujeres sepan que tienen que defenderse y ser atrevidas. Que no dejen que la sociedad las defina», dice la ex mentora de Mamalette Olamide Ekpenyong.

Alice Ogbara dice que su perspectiva cambió. Ahora su hija tiene 1 año y ya no es tan cautelosa al explicarle a la gente cómo dio a luz.

«Se lo cuento a la gente que me rodea, comparto mi experiencia con ellos», cuenta. Es prudente y aconseja a las mujeres que, si necesitan una cesárea, vayan solo a hospitales de confianza, por ejemplo.

Pero también las anima. «Una cesárea no es algo malo», le dice a la gente. «Es solo otra manera de dar a luz».

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-48941162

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Marruecos comienza a desmantelar la arabización de la educación

África/Marruecos/01 Agosto 2019/La Vanguardia

El Parlamento introduce el francés para materias científicas y técnicas

El Parlamento marroquí aprobó el lunes por una aplastante mayoría la nueva ley de educación que permite la enseñanza de materias científicas y técnicas en lengua extranjera, fundamentalmente en francés. Después de años de arabización de la educación básica y universitaria, 241 diputados aprobaron la reforma, frente a 21 abstenciones y cuatro votos en contra. La decisión implica una profunda división en el seno del mayoritario Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de tendencia islamista.

La nueva ley ha estado bloqueada durante meses por los fanáticos de la utilización del árabe en la educación, que se oponen radicalmente a esta reforma. El PJD amenazó con bloquear el texto que sí apoyaban el resto de partidos que componen el actual gabinete de coalición. Finalmente, los islamistas no han cumplido su amenaza y han terminado votando a favor, “porque hemos decidido adoptar una postura constructiva en favor del interés supremo de la nación y de las futuras generaciones marroquíes”, señala un portavoz.

El PJD amenazó con bloquear el texto que sí apoyaban el resto de partidos que componen el actual gabinete de coalición

Los parlamentarios del PJD que votaron apoyan la reforma, todos menos dos de setenta diputados. Lo hicieron pese a las maldiciones expresadas durante el fin de semana por el ex primer ministro islamista Abdelila Benkirán. “La mayor parte del pueblo marroquí no entiende el francés y los profesores no tienen la suficiente preparación para impartir clase a sus alumnos en esta lengua”, aseguraba en un comentario en Facebook.

Para Benkirán, la reforma es una “catástrofe” y acusa al actual líder del partido, el primer ministro Saadedine El Othmani de cometer “el error más grave” desde la llegada del PJD al poder en el año 2011. “Es una medida que va en contra los intereses del pueblo marroquí”.

El ministro de Educación, Said Amzazi, considera por el contrario que la nueva ley “va a garantizar el futuro de la educación en nuestro país y las condiciones para que la escuela marroquí alce el vuelo hacia unos niveles superiores. Es un acontecimiento histórico”.

Desde la independencia, como reacción al periodo colonial, Marruecos ha vivido un proceso general de arabización que incluía también, y de manera principal, la educación en todos sus niveles. Un proceso que, en opinión de numerosos expertos, trajo unas consecuencias negativas que aún se pagan en forma de un sistema educativo atrasado y sin capacidad de respuesta a los nuevos retos.

El PJD, de tendencia islamista, está profundamente dividido por la aplicación de la medida

La arabización es objeto de un fuerte debate político que implica a todos los sectores marroquíes. La postura nacionalista de llevar el proceso hasta sus últimas consecuencias es combatida por quienes consideran que el bilingüismo árabe-francés es fundamental para un país que sirve de puente entre Europa y África. En su opinión, favorecer únicamente la utilización del árabe dialectal supone una cárcel para el país, tanto desde el punto de vista cultural como económico.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20190727/463705938890/marruecos-desmantelar-arabizacion-educacion.html

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Empoderar a los jóvenes de regiones rurales gracias a la formación profesional en Madagascar

El programa de Desarrollo de Capacidades para la Educación (CapED) se esfuerza por combatir el desempleo y trabaja en favor del reforzamiento del sector de la educación y formación técnica y profesional (EFTP) en Madagascar desde 2010. También tiene por efecto la reducción de las migraciones urbanas y de la cantidad de trabajadores insuficientemente cualificados, en la medida en que empodera a las personas y les proporciona las competencias correspondientes a las necesidades del mercado local, algo que les permite conseguir un empleo in situ en vez de tener que migrar hacia las grandes ciudades para buscar trabajo.

Por ejemplo, a través del apoyo de los asociados locales tales como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el PNUD, que contribuyen con el Programa con 1,75 millones de dólares estadounidenses, CapED ha reforzado 17 centros de formación profesional y proporcionado formaciones profesionales a los jóvenes no escolarizados del ámbito rural en cuatro regiones experimentales, en los ámbitos correspondientes a las necesidades del mercado laboral. De este modo, 2.918 jóvenes han sido formados desde 2014.

Asimismo, otros programas tienen por objeto mejorar la solvencia financiera de 750 locales, en particular de las mujeres que viven en la región de la reserva natural de Tsingy. El primero de estos, permite que las mujeres adquieran las competencias profesionales en agricultura, elaboración de productos artesanales, espíritu empresarial, contabilidad y alfabetización centrada en el empleo para vender los productos a los hoteles asociados de los alrededores. El segundo programa, forma y acredita lo mismo a mujeres que a hombres en los oficios vinculados con el turismo local sostenible, como por ejemplo, para convertirse en guías turísticos.

Además de contribuir al empoderamiento de las personas, CapED ayuda a que el país mejore de forma sistemática el suministro de EFTP en el plano nacional. Tras el éxito del programa CapED en Madagascar, el Presidente hizo un llamamiento para que se aplicara la primera Política Nacional para el empleo y la formación profesional con el objetivo de aumentar las oportunidades mediante el reforzamiento de la EFTP centrada en la demanda. En 2015, esta política, que fue elaborada gracias al apoyo del CapED, fue adoptada oficialmente, y se inició un Plan de Acción Operacional Quinquenal (2016-2021).

Basándose en estos logros, el CapED apoyó en 2018 la elaboración de un Marco Nacional de Cualificaciones (CNQ) en el país. El Programa ayudó también a establecer y dirigir un proceso de reconocimiento de las competencias anteriores en todo el país, algo que ayuda a que las personas documenten oficialmente sus capacidades y conocimientos adquiridos a lo largo de toda su vida con miras a facilitar el acceso a un empleo formal. En 2018, el proceso fue oficialmente legalizado en Madagascar y el CapED ha llevado a cabo una prueba experimental tras la cual 78% de los candidatos lograron obtener sus certificados.

En el futuro, el CNQ será perfeccionado y podrá facilitar la certificación de las capacidades adquiridas con anterioridad. El Programa también pretende seguir apoyando a los centros de formación profesional para llegar a una mayor cantidad de jóvenes no escolarizados de las regiones rurales y garantizar su formación.

Fuente de la Información: https://es.unesco.org/news/empoderar-jovenes-regiones-rurales-gracias-formacion-profesional-madagascar

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Sudáfrica: All pupils are not heading to tertiary education institutions, and they need technical and ‘soft’ skills for the service sector and Fourth Industrial Revolution. – Ramaphosa

All pupils are not heading to tertiary education institutions, and they need technical and ‘soft’ skills for the service sector and Fourth Industrial Revolution.

President Cyril Ramaphosa has called for a skills revolution, beginning with the altering of South Africa’s secondary education to enable it to meet the skills needs of the Fourth Industrial Revolution.

According to Ramaphosa, teachers need to be skilled to function in the modern economy. “Many of our teachers were taught in the old system of rote learning, often, they are not able to use advanced tools of the trade such as computers. Most were not trained to apply knowledge but were taught to accumulate knowledge. In today’s world, information and knowledge is abundant,” he said.

The president cautioned against the assumption that every pupil was destined to enter tertiary institutions, saying this must change and secondary education system restructured in favour of technical education, which he said empowered young people at a time when they are most hopeful, experimental and flexible in their lives.

“And we should embrace this life stage as one to empower young people to take charge of their lives and our collective future,” Ramaphosa said.

Skilling the youth would help to fight unemployment among the youth.

“Secondary education occupies a crucial role in our effort to set the people of our continent on a path to sustainable and inclusive development that will benefit all of humanity. Secondary education intervenes in young people’s lives at a time when they are most energised but also most vulnerable to adverse social influences,” Ramaphosa said.

The president, who was opening the ADEA Annual Policy Dialogue Forum on Secondary Education in Africa, at Emperor’s Palace at Kempton Park on Monday, said countries in which 50% of their pupils entered technical colleges to develop artisan skills, had lower youth unemployment rates than where the overwhelming majority entered tertiary educational institutions.

“The assumption we often make that every learner is destined to enter a tertiary institution needs to be re-examined, and our secondary education systems restructured accordingly. Our schools need to form part of a comprehensive society-wide response to the challenges and opportunities of the Fourth Industrial Revolution,” Ramaphosa said.

Rapid technological advances are already having significant consequences for workers and communities, with digitisation and mechanisation of work processes giving rise to increased insecurity and job losses. The Fourth Industrial Revolution is our current reality and it waits for no man, woman, government, pupil, student, employer or trade union.

“As we respond to the challenges of the Fourth Industrial Revolution, we should – as a continent and as a global community – put people at the heart of economic and social policy and business practices. There are remarkable opportunities – but also challenges – emerging from the dynamic forces that are transforming the world of work. To help global society navigate these challenges and opportunities, we need to invest in the capabilities of people,” Ramaphosa said.

As research indicated that 37% of the 600 million labour force in Sub-Saharan Africa was under 25 years old, Africa had great advantage, considering that most developed countries were ageing.

“They need young people to work and grow their economies while contributing to taxes to subsidise social programmes for the elderly. We in Africa can use this demographic dividend if we develop education systems that are capable, accessible and focused,” he said.

The economies of most Africa countries were unable to absorb a significant proportion of young people, mainly because their education systems were not aligned to the needs of the economy. The unemployment rate among young people was around twice that of older adults and most of the unemployed youth across the Africa were those who have completed secondary or tertiary education.

“Unemployment is lower among those who have little to no education,” he said.

The president suggested that South Africa’s secondary schools must focus on agricultural technology, considering that 205 million people on the continent were in the farming sector. The World Bank estimated the country’s agricultural market would be producing food and beverages worth $1 trillion by 2030.

“We need to ensure that young people can both read to understand and apply knowledge in the areas of agro-processing, beneficiation of fresh produce and the standards required for food export. Young people must have skills focusing on the agricultural value chain,” Ramaphosa said.

The president also mentioned the service sector as Africa’s second-largest source of jobs, employing over 100 million people in 2015. He said areas such as information, communication and technology, customer services, sales and human resources including entertainment, restaurants, tourism and transport were likely to grow in future.

“Therefore, young people need both technical skills and ‘soft’ skills. We need to overcome some barriers if Africa wants to create future jobs,” he said.

Fuente de la Información: https://citizen.co.za/news/south-africa/education/2160828/secondary-education-must-change-to-teach-pupils-skills-ramaphosa/

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Nigeria: Free basic education, not Almajiri system

Africa/ Nigeria/ 29.07.2019/ Source: guardian.ng.

Although the Federal Government has been vacillating over the proscription of the Almajiri system practised mainly in the northern part of the country the directive by President Muhammadu Buhari to governors, the other day, seemed to have made any proposed soft landing for the Almajiri system superfluous. While the suspension of the proscription might have given some respite to supporters of the Islamic education system, the president’s charge to governors to enforce free basic education was an indirect castigation of the obnoxious practice.

It is somewhat curious that within 24 hours, three confusing statements about the same Almajiri and free basic education had hit the public space. While the National Security Adviser, Babagana Monguno, suggested that the Federal Government was going to proscribe the Almajiri for security reasons, a quick reaction came from the Senior Special Assistant to the President on Media and Publicity, Garba Shehu, stating that the government had no immediate plan to ban the Almajiri system. In the same breath, the president directed governors to enforce the provision of basic education. What kind of conceptual confusion on public policy is this at the highest level?

Despite confusing statements emanating from the presidency over what to do at the moment about the Islamic education system, it is gratifying that the same presidency was considering its proscription or some sort of overhaul. And perhaps the president’s charge to governors to enforce free basic education might be the way to overhaul that controversial practice.

When one considers the glaring absence of free basic education in Nigeria, the filthy, disease-prone, unhealthy environments that many children are nurtured, the incessant abuse they face and the absence of food, drinking water and adequate healthcare, one would begin to appreciate the frightful clarity of the bleak future befalling Nigerian children. For Governor Nasir El-Rufai of Kaduna State, this is calamity befalling the children of the north. The point could not have been better made by one of the leading lights in the region, Governor el-Rufai.

The Kaduna State governor was recently quoted as saying: “Looking at the statistics, Nigeria appears to be a middle income country but if we segregate those statistics across states and zones, you will see that in terms of human development indicators, Nigeria consists of two countries. There is a backward, less educated and unhealthy Northern Nigeria and a developing, largely educated and healthy southern Nigeria.”

No cultural practice captures this grim reality of northern Nigeria than the Almajiri system. In the faith-based education practice, for all the value it portends, one beholds in one clear relief the backwardness this system courts, after all. This system of Quranic education, which stated seven hundred years ago in the Kanem-Bornu empire, is so entrenched in the socio-cultural life of many states in northern Nigeria that it has now drawn government attention. So controversial has the  system been that it has also attained notoriety for being touted as one of those institutional problems financed by the government, just like the wasteful nomadic education project of former education minister, Professor Jubril Aminu.

Whereas in prominent Muslim countries like Saudi Arabia, Qatar, Bahrain, the elite send their wards to the Ivy League institutions in Europe and America, it is interesting to note that Nigeria is the only country where this practice is being promoted in this modern time. It is also paradoxical that some of the elite who support the system have their own wards educated and trained in some of the best educational institutions in and outside the country. This is hypocritical, unjust and callous.

Despite the glaring state of deprivation and abuse being faced by the Almajiris, some academics, supportive of Almajiricin (the Almajiri type of education) due to ethnic bias, have laboured to provide intellectual backing and search out beneficial justification for this practice. Some have argued that this Spartan training of Islamic acolytes have raised up some of the holy Mallams that have become spiritual directors to politicians and business men. Others have argued that the Almajiricin is a school of life that inculcates discipline, self-mortification and religious education. Such pundits have also explained that the value of the extremely austere living condition of the children and somewhat subterranean curriculum of the Almajiricin have been greatly misunderstood by the westernised mind.

Notwithstanding, the northern elite should not live in denial and breed an uncritical mass that would be used as cannon fodder for ethnic bigotry and religious intolerance. They should bear in mind that Nigeria is the only country where this obscure religious educational system is being encouraged. Well-meaning Nigerians, especially those from the north, should hold their state and local governments to ransom, and commit them to enforce free, quality basic education. It is for this reason that political actors from the north should give heed to the counsel of progressive leaders like the former Governor of Central Bank and now an Emir in Kano, Lamido Sanusi, who has consistently decried the poor quality of education of the children in the north, the widespread poverty and widening rich-poor gap in that part of the country.

Therefore, Nigerians should support the government in hastening the proscription of the anachronistic education system not mainly because of the abuse of the children themselves but also because of the consequences that educational disparity between the north and south pose for the security and overall well-being of the country.

If Quranic education is necessary to the socio-cultural wellbeing of its people, stakeholders should call for the establishment of standard educational centres where genuine, positive and transformational values of self-development and national growth could be achieved. They should adapt the models of progressive nations where this form of qualitative education has been adjudged beneficial to the overall development of a country.

Given that free basic education is a right, civil society organisations, faith-based associations and cultural groups should educate parents and parents-to-be on the task of responsible parenthood. Parenting is not only about the capacity to bring forth an offspring; it also entails the demand of parents to be responsible for the choices made. Often, many parents have resorted to religious injunctions and some misunderstood African traditions as justifications for the wanton violation of the rights of children. It, therefore, behoves the civil society to question the social value of such practices when they provide justifications for abuse under the guise of providing moral education.

To this end, government and relevant authorities should effectively enforce the Child Rights Act by ensuring that parents, caregivers and formal guardians who infringe on the rights of children are prosecuted. The right thing therefore at this time is enforcement of free basic education as guaranteed by even the organic law of the land.

Source of the notice: https://guardian.ng/opinion/free-basic-education-not-almajiri-system/

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La Fundación Vipeika gestiona e impulsa colegios en la zona más pobre de África

África / 28 de julio de 2019 / Autor: Prensa / Fuente: Éxito Educativo

Silvia Florez Ramos, cofundadora y presidenta de la Fundación Vipeika, también se dedica a la educación, aunque de una manera diferente a cómo estamos acostumbrados a ver en España. Esta mujer, que profesionalmente siempre ha trabajado en la dirección comercial de grandes empresas en diferentes sectores, “gestiona” varios colegios en una de las zonas más pobres de África, desde la Fundación Vipeika, nacida el 10 de enero del 2011.

¿Cómo nació la Fundación Vipeika?

La Fundación Vipeika nace porque en mayo del 2007 leí en unos resultados médicos que tenía un cáncer de mama. Tenía 44 años y mi madre había muerto con 54 años también de cáncer en solo 5 meses. Durante el trayecto de la clínica a mi casa en el coche pensé que si me tenía que morir en eso momento y hacia un recuento de mi vida, había sido una persona muy afortunada. Siempre había tenido una nevera con alimentos para comer, una casa donde protegerme, había nacido en una buena familia y vivía en un país donde esa enfermedad se podía tratar. La vida había sido muy generosa conmigo, y yo no había sido igual de generosa con ella. Podía haberme implicado más en ayudar a los demás… y nació en mí la necesidad de devolver a la vida un poquito de todo lo que ella me había dado a mí hasta entonces.

¿Qué acciones educativas concretas desarrolláis?

Trabajamos en dos vías educativas, la de niños de 3 a 7 años (cuando empiezan la Primaria) a través de la construcción y gestión de centros infantiles/nutricionales (empezamos el 6º centro en septiembre 2019) en el condado de Turkana (donde solo estudian un 30% de los niños en edad escolar), donde a los niños les damos uniforme, bases de higiene personal, material escolar, nutrición dos veces al día y educación en swahili, inglés, matemáticas, sociales y lectura. A esta última le damos muchísima importancia, porque si un niño sabe leer bien, será capaz y tendrá herramientas para aprender lo que quiera en el futuro. Todo esto financiado por la Fundación Vipeika. La media de niños por centro es de 100. Sabemos que el 71% de los niños y el 64% de las niñas continúan la educación Primaria.

estudiantes de un colegio de Kenia
Estudiantes del Colegio Pilar Galarza en Kenia

Y otra vía es a través de dos colegios de Primaria que tenemos en el condado Pokot, en la frontera con Uganda, donde los niños estudian de los 7 a los 15 años. En estos dos colegios, que están en lo alto de una montaña, estudian una media de 170 niños. La Fundación Vipeika financió la construcción, instalación de agua, instalación de luz solar, mobiliario y material escolar, pero la nutrición y los maestros los financia el Ministerio de Educación de Kenia, no nosotros.

La Fundación Vipeika sí gestiona y financia el mantenimiento y ampliaciones de estos colegios (pintura interior y exterior, nuevas aulas o actualmente dormitorios para las niñas para evitar embarazos). Además, tenemos un programa de becas llamadas “Claudia Vitini”, con el que financiamos los cuatro años de la Secundaria para que los alumnos de nuestros centros con mejores expedientes académicos puedan continuar los estudios.

¿Dónde y cómo funcionan los comedores?

Los comedores son los propios centros infantiles, los niños desayunan a las 8:30 cereales y leche en polvo con agua. A las 12:30 almuerzan frijoles, maíz o arroz, aceite y sal y carne de cabra una vez a la semana con fruta. En este territorio de Kenia la mitad de los niños muere antes de los 5 años por hambre o por sed.

¿Cómo se diseñan los proyectos?

Los proyectos vienen demandados por nuestra contraparte, los Misioneros Combonianos, que viven allí desde hace 28 años y son ellos quienes conocen lo que se necesita, dónde y de qué manera. Para nosotros es extraordinario tener a estos amigos allí porque nos dan todo hecho y además garantizan la sostenibilidad de todos los proyectos que la Fundacion Vipeika tienen en Kenia.

Una vez que visitamos la zona y nos hablan de una nueva necesidad, desde España buscamos el dinero necesario para hacer todo el proyecto y una vez que lo tenemos lo enviamos integro para ahorrar en la compra total y en el transporte que se hace en  un solo camión.

¿Quiénes son los misioneros Combonianos?

Una comunidad misionera implantada en África desde hace 1871, que viven allí permanente tanto los hombres como las mujeres combonianas.

¿Cómo se puede colaborar?

La colaboración con los proyectos de la Fundación se puede hacer a través de donativos mensuales o anuales en la cuenta de la Fundación o a través de la web www.fundacionvipeika.org en paypal una pasarela de pago. El coste de ayudar a un niño en un centro infantil/nutricional es de 5,80€ durante 9 meses del curso escolar, es decir, 52,20€. Se puede desgravar hasta el 75% (hasta un máximo de 150 €), es decir, sale por 13,02 euros al año.

¿Realizáis alguna campaña en colegios para que niños españoles os ayuden y a su vez ellos salgan beneficiados por la acción educativa que supone este gesto de solidaridad?

La Fundación Vipeika siempre se ha planteado generar solidaridad y realidad desde una edad muy temprana con charlas en colegios. De hecho, ya hemos hecho alguna presentación a través de “El colegio más bonito del mundo”, donde los niños ven las condiciones en las que estudian otros niños en el mundo y cómo cambiamos sus vidas a través de la solidaridad y la generosidad.

Fuente de la Entrevista:

https://exitoeducativo.net/gestionar-colegios-en-la-zona-mas-pobre-de-africa-desde-espana/

ove/mahv

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En Israel, una minoría etíope se enfrenta al racismo

Redacción: Clarín

La comunidad, que empezó a llegar al país en 1991, afirma que no recibe las mismas oportunidades que los demás.

l único recuerdo que Izra Ayalo, de 25 años, no puede sacudirse fue el momento en que el oficial le dijo a un comandante: “Mira esto”, y volvió a alzar el puño.

“Desde entonces he tenido un agujero en el corazón”, dijo.

Izra Ayalo dijo que fue arrestado 10 veces bajo cargos falsos. Cuatro de sus arrestos fueron eliminados (Jonas Opperskalski para The New York Times).

Izra Ayalo dijo que fue arrestado 10 veces bajo cargos falsos. Cuatro de sus arrestos fueron eliminados (Jonas Opperskalski para The New York Times).

No es el único. El fatal tiroteo policial contra un adolescente etíope-israelí desarmado el 30 de junio desencadenó protestas iracundas y a veces violentas en ciudades de todo Israel, obligando a una evaluación nacional de lo que es, a decir de los israelíes de raza negra, una historia de racismo endémico, sobre todo en lo que se refiere al trato por parte de la policía.

Los etíopes-israelíes, una pequeña minoría de 150.000 en un país de 9 millones de habitantes, dicen que esperan que el asesinato de Solomon Tekah, de 18 años, sea por fin su momento. La policía asesinó a al menos cuatro etíopes-israelíes desde 1997. Otros siete fueron registrados como suicidios o murieron después de encuentros con la policía. Nueve de los 11 tenían menos de 25 años.

“Todos tenemos historias como ésta”, dijo Ayalo, que trabaja en la ciudad de Netanya, donde está la mayor concentración de etíopes-israelíes del país. Dijo que sus antecedentes penales contenían 10 arrestos falsos, cuatro de los cuales han sido eliminados hasta ahora.

“Saben que no tenemos dinero para abogados”, dijo. “Saben que no podemos defendernos”.

En 2015, cuando dos oficiales fueron captados en vídeo golpeando a un joven soldado de origen etíope en un ataque sin provocación, el gobierno formó una comisión para erradicar el racismo. Encontró políticas y prácticas discriminatorias contra los etíopes-israelíes en la educación, la atención médica, el empleo y el Ejército, así como por parte de la policía. Se encontró que los etíopes eran acusados y encarcelados en proporciones mucho mayores que otros israelíes.

Cuando la ola más grande de unos 14.000 judíos etíopes llegó en 1991 en un transporte aéreo secreto, los israelíes se regocijaron y los inmigrantes besaron el piso. Pero la integración no fue fácil.

“La idea era que se desarrollarían mejor como comunidad”, dijo Isaac Herzog, un ex ministro de servicios sociales y bienestar que ahora preside la Agencia Judía, que se encarga de la inmigración. “Ese fue un error histórico”.

Según un estudio, sólo el 20 por ciento de los etíopes-israelíes que crecieron aquí tienen un título académico, en comparación con el 40 por ciento del resto de la población judía. El ingreso mensual de los hogares es casi un tercio más bajo que el promedio nacional.

“Es muy difícil para una persona negra tener las mismas oportunidades”, dijo Alamito Itzhak, de 32 años, de Netanya, quien dijo haber obtenido un certificado de maestra, pero trabaja como cajera en un supermercado. “A la gente le cuesta mucho verte como igual”.

Las autoridades dicen que ha habido avances. El ministerio de Justicia indicó que existe “una disminución en la vigilancia policial excesiva” y “una mejoría significativa en las interacciones de la policía con jóvenes etíopes-israelíes”.

En los años 80, cuando Zion Getahun era adolescente, caminó cientos de kilómetros desde Etiopía hasta Sudán, desde donde fue trasladado a Israel.

Había crecido escuchando el sueño de su abuela de llegar a Jerusalén. Llegar ahí fue “como tocar la luna”, dijo.

“¿Es éste el Israel con el que soñamos?”, añadió Getahun. “Es una pregunta que me hago”.

Fuente: https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/israel-minoria-etiope-enfrenta-racismo_0_ONTYmTzcfc.html

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