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Augusta Savage, la escultora negra más importante del siglo XX

Redacción: Afrofeminas

Augusta Savage comenzó a esculpir siendo una niña en la década del 1900 utilizando lo que podía llevar a sus manos en: la arcilla que era parte del paisaje natural en su ciudad natal de Green Cove Springs, Florida. Consiguió que su talento la llevara lejos de los pozos de barro del sur. Se unió a la floreciente escena artística del “Renacimiento de Harlem” cuando su arte la llevó a Nueva York.

Su trabajo fue muy elogiado, y fue muy admirada por artistas negros contemporáneos, pero su fama fue efímera. Gran parte de su trabajo se ha perdido, ya que en su mayoría solo pudo permitirse el lujo de hacerlo en yeso.

Al igual que otras figuras clave de la década de 1920 como Langston Hughes y Zora Neale Hurston, Savage desafió hábilmente las imágenes negativas y las representaciones estereotipadas de la gente negra. Una de sus obras más grandes, por ejemplo, fueron las esculturas para el edificio de Feria Mundial de 1939, inspirada en “Lift Every Voice and Sing”, una canción que a menudo se describe como el himno nacional negro. “The Harp”, otro trabajo para el mismo lugar, representó a los cantantes negros como las cuerdas ascendentes de ese instrumento. Lamentablemente, ambas piezas fueron destruidas cuando el recinto ferial fue derribado.

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“The Harp”, 1939.

Nacida en 1892, Savage solía esculpir pequeñas figuras en arcilla, para el disgusto de su padre, un ministro evangélico que creía que la expresión artística era pecaminosa. En 1921, se mudó a Harlem, donde se matriculó en la Cooper Union for the Advancement of Science and Art. Una estudiante talentosa, Savage completó el programa de cuatro años en sólo tres y rápidamente se embarcó en su carrera de escultora. A principios de la década de 1920, fue encargada de crear varias esculturas, incluyendo un busto del líder de la NAACPW.E.B. du Bois y del carismático líder nacionalista negro Marcus Garvey, dos líderes negros clave del período que a menudo estaban en desacuerdo entre sí.

Ambas piezas fueron bien recibidas, especialmente en los círculos negros, pero el clima racial en ese momento obstaculizó un mayor reconocimiento de su trabajo. Savage ganó una prestigiosa beca en un programa de Artes de verano en la Escuela Fontainebleau de Bellas Artes de París en 1923, por ejemplo, pero la oferta fue retirada cuando la escuela descubrió que era negra. A pesar de sus esfuerzos — ella presentó una queja ante el Comité de Ética — y la protesta pública de varios líderes negros bien conocidos en ese momento, los responsables confirmaron la decisión.

Dos años después de ser rechazada del programa en Fontainebleau, recibió una beca para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de Roma, Italia. Incapaz de recaudar los fondos para gastos de viaje y de estancia, Savage eligió no aceptarlo. Sin embargo, de alguna manera, la propia beca funcionó como validación para su trabajo y contribuyó a una creciente visibilidad e influencia global en la profesión.

Sin embargo, en 1929, Savage logró llegar a París como parte de una prestigiosa beca que ganó por una de sus famosas piezas, “Gamin”, un busto de bronce a tamaño natural que representa a un joven negro. La escultura salió en la portada de Opportunity, la revista oficial de la National Urban League. Mientras estaba en París, Savage exhibió su trabajo en varias galerías y colaboró con otros hombres y mujeres negros que residían allí, incluyendo a los poetas Claude McKay y Countee Cullen, y a su compañera escultora Nancy Elizabeth Prophet.

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Gamin

Sus esculturas captan la atención del escritor de Martinica Paulette Nardal, quien más tarde incluyó una imagen de “Gamin” en un artículo de 1930 sobre la vida y el trabajo de Savage. Describiendo a Savage como una mujer autodidacta, además de resaltar el extraordinario talento de Savage como escultora, así como su compromiso con la formación de jóvenes artistas negros. Cuando regresó a Harlem a principios de la década de 1930, Savage se centró en la enseñanza y fundó su propia escuela de arte en Harlem, Savage Studio of Arts and Crafts. Años más tarde, abrió una galería, proporcionando un espacio (aunque de corta duración) para ofrecer el trabajo de artistas negros de todo el país y el globo.

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En su estudio con The Harp

Cuando falleció en 1962, Savage fue recordada por muchos como una talentoso escultora y activista apasionada que se levantó frente a la injusticia. Al igual que su predecesora Edmonia Lewis — la escultora afroamericana del siglo XIX que ha aparecida en un Doodle de Google en honor al mes de la historia negra — Savage utilizó el oficio de esculpir como un vehículo para desafiar la discriminación racial. El Centro de investigación de la Cultura Negra de Schomburg hizo una exposición con diecinueve de sus piezas en 1988, pero pocas de sus esculturas permanecen. Aún así, Savage sigue siendo posiblemente la escultora negra más influyente del siglo XX. Sus esfuerzos sin duda ayudaron a allanar el camino para muchas artistas negras.

Fuente: https://afrofeminas.com/2019/01/17/augusta-savage-la-escultora-negra-mas-importante-del-siglo-xx/

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Así eran los deberes escolares en el Antiguo Egipto

Por: ABC

Los deberes escolares ya existían en elAntiguo Egipto. Así lo pone de manifiesto una tabla de madera con un encerado en el que puede leerse: «Debes aceptar solo los consejos de un hombre sabio» y «No puedes confiar en todos tus amigos»

La pieza, que fue adquirida por la Biblioteca Británica en 1892 y no se había expuesto al público desde los años setenta, es una de las estrellas de su próxima exposición «Escritura: Dejando tu huella», que recoge la evolución de la escritura a lo largo de 5.000 años de historia de la Humanidad.

La tabla recoge una lección en dos partes en griego, que proporciona una instantánea de la vida cotidiana de un alumno de la escuela primaria en Egipto hace 1.800 años. Así lo ha explicado Peter Toth, uno de los comisarios de la muestra y también de manuscritos antiguos y medievales en la Biblioteca Británica a l portal Live Science.

Uno de los capítulos es un ejercicio de escritura. El encerado muestra un ejemplo escrito del profesor en la primera línea y las dos siguientes contienen las mismas palabras copiadas más «más bien torpemente por la mano del estudiante, tal y como los alumnos de primaria actuales copian el texto de sus profesores», ha indicado Toth. La otra parte incluye una tabla de multiplicar y ejercicios de lectura.

A pesar de que el nombre y el sexo del propietario de la tabla se desconoce, todo parece indicar que se tratase de un chico de una familia acomodada, ya que la educación en el Antiguo Egipto estaba reservada al sexo masculino de clase privilegiada, de acuerdo con el Museo Real de Ontario.

Las letras que tenía que copiar este estudiante no eran solo para practicar caligrafía, también impartían lecciones morales. «No son solamente las manos y los dedos los que eran instruidos, también lo era la mente», ha aseverado Toth.

Las tablas destinadas a las tareas escolares eran fabricadas vertiendo cera derretida ennegrecida en una hendidura rectangular en el centro de una tabla de madera. Cuando la cera se enfriaba, los profesores y los estudiantes usaban una aguja de metal para las letras que aparecían como un color más claro contra el fondo oscuro.

La cera se descompone cuando existe humedad, así que el clima seco de la zona ayudó a proteger la tableta, «preservando la torpe escritura de un alumno de hace dos milenios», ha afirmado Toth.

Junto con esta tabla de deberes, la exposición mostrará cerca de cien artefactos de la colección de la Biblioteca Británica con ejemplos de escritura que van desde las civilizaciones antiguas a las culturas modernas, como jegloríficos egipcios; una copia del «Ulises» con anotaciones de su autor, James Joyce; notas musicales escritas por Mozart y instrumentos actuales para tatuar.

Fuente: https://www.abc.es/cultura/abci-eran-deberes-escolares-antiguo-egipto-201901141549_noticia.html

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Sonia Mankongo desde Camerún: “Desde niñas, a las mujeres solo les han enseñado a aguantar y guardar silencio”

Redacción: El País

Sonia Mankongo, coordinadora en Camerún para la ONG Zerca y Lejos, quiere un país en el que todas logren alzar su voz en la sociedad a través de la educación

El silencio fue la única enseñanza que tuvo. Aguantar, guardar sus emociones y no alzar demasiado la voz. Sonia Mankongo (Ngambè-Tikar, Camerún, 1992), coordinadora del Plan de Educación de la ONG Zerca y Lejos, recuerda cómo su madre se escondía, lejos del resto de su familia, para poder romper a llorar. “Ella es ejemplo de cómo el sufrimiento y la frustración muy pocas veces se expresan de forma abierta”, asegura Sonia. Su madre, como tantas otras, no pudo formarse cuánto quiso y vivió el estigma de no haber dado a luz a un hijo varón. Sin embargo, entendía la importancia de la educación e hizo todo lo posible para que sus cinco hijas pudieran estudiar como cualquier niño. “A mi madre le quitaron el orgullo de ser mujer, pero luchó para que tuviéramos un destino diferente al suyo”, asevera. “Ver su realidad hizo que yo y mis hermanas quisiéramos rebelarnos contra todo esto”.

Lograr la implicación de la familia, en especial de los padres, cuya figura sigue teniendo un peso decisivo en la comunidad camerunesa, es uno de los grandes retos de la campaña Ellas Cuentan. Una iniciativa, basada en la perspectiva de género, con la que la ONG Zerca y Lejos quiere eliminar los obstáculos que muchas niñas y mujeres se encuentran en su camino educativo y cuyo trabajo Sonia ha dado a conocer en España, durante la que ha sido su primera salida del país. “En Camerún la brecha hombre-mujer es muy grande. Por eso, necesitamos enfocarnos en la perspectiva de género con esta campaña.

Los padres son la clave, sin su implicación no se puede asegurar la durabilidad de este proyecto. A través de una sensibilización cercana en colegios españoles, la campaña trata de poner en valor la educación de las mujeres del futuro en todo el mundo y cuya formación podría traducirse en economías más fuertes. Teniendo en cuenta tan solo los próximos 15 años y atendiendo a los datos que la UNFAPpublicó en 2016, el conjunto de los países en vías de desarrollo podría llegar a obtener o perder 18.000 millones de euros, como mínimo, dependiendo de la inversión en la educación y la independencia de las niñas de hoy en día. “Queremos orientar las ambiciones de los niños y niñas y evitar que los padres alimenten —consciente o inconscientemente— en los más pequeños que los chicos son más valiosos que las chicas” defiende Sonia.

Hay niñas que están prometidas incluso antes de nacer. Su destino ya está decidido y como su familia sabe que van a casarse, la preocupación educativa desaparece

A pesar de su deseo de alcanzar la educación primaria y secundaria universal, —recogido en el documento Stratégie du Secteur de l’Éducation et de la Formation 2013-2020 (DSSEF)— el 70% de las niñas de Camerún son analfabetas. Este fenómeno es especialmente visible en la región septentrional, al norte de Camerún, donde afecta a más de un millón de chicas de entre 10 y 19 años, representando el 31,9% de las niñas de la región, según datos de 2016 del Instituto de Estadística de la Unesco. La pobreza y los continuos ataques de las facciones de Boko Haram, que saquean y asolan las aldeas o atacan directamente las escuelas, aparta a muchas niñas de la escuela, otras directamente son expulsadas a causa de los embarazos no deseados o nunca llegan a acceder a las aulas debido a los matrimonios forzosos. “Algunas están prometidas incluso antes de nacer. Su destino ya está decidido y como su familia sabe que van a casarse, la preocupación educativa desaparece”, lamenta Mankongo.

Sonia, de 26 años, empezó a ser consciente de muchas de esas realidades durante un voluntariado en el sur de su país, otro de los territorios afectados por la falta de escolarización. Allí acudió para trabajar con las poblaciones de los pigmeos baka. “Me marcó mucho ver las condiciones en las que vivían, sin agua, sin alimento y bajo la indiferencia y el silencio del Gobierno”.

Su férrea implicación hizo que pasará de ser una simple voluntaria, a coordinar los proyectos educativos tan solo dos años después. Centrada en las mujeres y las niñas, destaca especialmente el caso de Julien, una mujer pigmea baka. “Para mí, ella es un cambio a nivel de conciencia feminista increíble. Hace 10 años, vivía acorde a todos los estereotipos de una mujer baka casada y sometida a un hombre bantú y ahora, ella es dueña de su destino, capaz de expresarse ante su marido, trabajando y colaborando con nosotros”, cuenta Sonia orgullosa. Sabe que el caso de Julien les permite ser optimistas y confía en le seguirán otras muchas niñas. El objetivo, que dejen de guardar silencio y tomen las riendas de su propio cambio.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/01/08/planeta_futuro/1546945585_383417.html

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El regalo del cielo para la extrema derecha

Redacción: Geneviève Gencianos/El País

El falso discurso que presenta a los migrantes como causantes de todos los males desvía la atención de las razones reales del deterioro de la calidad de la educación, la atención sanitaria, el transporte o el saneamiento

Su nombre es George. Cada mañana, este empleado de la Agencia del Agua del Norte del Líbano se despierta con la obsesión de proporcionar agua potable a todas las familias de la aldea de Wadi Khaled. Un reto gigantesco, porque la población de la aldea se ha duplicado desde 2011 con la llegada de decenas de miles de sirios que huyen de los bombardeos. Incluso antes de la guerra, pocos hogares tenían acceso a agua corriente. Desde entonces, el número de refugiados ha superado al de los ciudadanos libaneses, lo que ha exacerbado las tensiones en esta región desfavorecida.

Se llama Moradeke, pero todos la llaman Abi. De niña, ya soñaba con ser enfermera, para salvar vidas. Desde 2009, esta vocación tiene más sentido que nunca, en una Nigeria donde millones de personas se ven obligadas a exiliarse, aterrorizadas por la secta islamista Boko Haram. Se encuentran en campamentos improvisados, asolados por la desnutrición y el cólera. Las enfermeras trabajan día y noche en este contexto de crisis humanitaria, a menudo arriesgando sus vidas: Boko Haram ha secuestrado y asesinado a docenas de ellas.

Su nombre es Luciana, es directora de una escuela en Talismán, en la frontera entre México y Guatemala. Con un pequeño equipo, la funcionaria decidió ayudar a algunos de los miles de niños que llegaron, a veces solos, desde Guatemala, Honduras o El Salvador, huyendo la miseria y la violencia de las pandillas. Ella les permite mezclarse con los niños de Chiapas, construyendo una vida todavía pobre, pero más normal.

George, Moradeke, Luciana… Como ellos, una legión de héroes desconocidos se enfrenta cada día a la realidad de los que tienen que huir sus países. No se piensa mucho en ello, pero son los empleados del servicio público los que están en primera línea en la hora de atender a los inmigrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados. Son responsables de la distribución de agua y alimentos, el saneamiento, la atención de la salud, la vivienda, la educación y la asistencia social. También ellos que responden a las emergencias, los desastres y la reconstrucción.

Alrededor de 258 millones de personas (una de cada 30) vivían fuera de su país de nacimiento en 2017

Los desplazamientos forzados de población son ahora un fenómeno mundial que ya no puede tratarse como una crisis puntual. La inestabilidad política, la violencia, la pobreza y el cambio climático son responsables de los mayores movimientos migratorios jamás registrados. Alrededor de 258 millones de personas (una de cada 30) vivían fuera de su país de nacimiento en 2017. Muchos otros han perdido la vida en viajes cada vez más peligrosos. Este fue el caso de 30.000 en los últimos cinco años, según el proyecto Migrantes desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones.

El cambio climático está haciendo que las perspectivas sean aún más sombrías. Según un informe reciente del Banco Mundial, es probable que más de 140 millones de personas de tres regiones del mundo en desarrollo emigren dentro de sus países de origen para el año 2050, sumándose a los ya de por sí abarrotados barrios pobres.

Es un regalo del cielo para los dirigentes políticos de extrema derecha, que presentan al extranjero como la fuente de todos los males. Estos candidatos nacionalistas y populistas, cuyas campañas se basan en la propaganda racista y xenófoba, llegan cada vez más al poder en los países desarrollados y en vías de desarrollo. No es casualidad que más de una docena de países ya hayan rechazado el Pacto mundial por una migración segura, ordenada y regular, más conocido como el Pacto de Marrakech, que debe ser validado por los jefes de Estado y de Gobierno en Marruecos los días 10 y 11 de diciembre.

La hostilidad de los ciudadanos ordinarios hacia los migrantes se alimenta de la sensación de tener que compartir recursos cada vez más escasos con ellos. Les dicen que los recién llegados no solo son criminales en potencia, sino que también toman los mejores puestos de trabajo. Y agregan que debido a ellos, los alquileres están subiendo, el nivel de la educación pública baja, y la fila en el hospital se está haciendo más larga. En las zonas más pobres, se les considera responsables del racionamiento, especialmente del agua. Pregúntenle a George en el Líbano, tiene mucho que decir al respecto.

Este discurso xenófobo desvía la atención de las razones reales del deterioro de la calidad de la educación, la atención sanitaria, el transporte o el saneamiento. En realidad, este declive se debe principalmente a las políticas de austeridad, ya que la mayoría de los gobiernos atacan sus propios servicios públicos, reduciendo sus presupuestos o privatizándolos. Los migrantes no son responsables de esta situación.

Comprender la importancia de los servicios públicos y darles presupuestos adecuados es la única manera de evitar que empresas codiciosas se beneficien de la miseria

También hay que mencionar las empresas privadas que aprovechan lo que se presenta como una crisis migratoria. En Estados Unidos, la política de inmigración Cero toleranciade Donald Trump significa mucho dinero para el sector privado, desde las prisiones y las compañías tecnológicas hasta las empresas de defensa y transporte. En toda la Unión Europea, los gobiernos contratan a empresas privadas para gestionar la detención, el seguimiento y el trato diario de los refugiados y migrantes. Y no hay ningún incentivo financiero para que proporcionen servicios decentes en los refugios – atención de la salud, alimentación, educación o incluso acceso a agua caliente.

En la Internacional de Servicios Públicos, una federación sindical internacional, estamos convencidos de que, en una sociedad democrática, el acceso al trabajo, a la educación, a la salud, a una jubilación digna, a una infraestructura de calidad, a la movilidad de las personas, a la igualdad entre mujeres y hombres, a la cultura, todo ello respetando el medioambiente, no son solo servicios, sino derechos.

Como George, Moradeke, Luciana y muchos otros muestran cada día, los empleados de los servicios públicos y sus sindicatos tienen un papel crucial que desempeñar en la gestión de los movimientos migratorios en todo el mundo. A través de su trabajo, luchan contra la desigualdad y contribuyen a la construcción de sociedades inclusivas.

Comprender la importancia de los servicios públicos y darles presupuestos adecuados es la única manera de evitar que empresas codiciosas se beneficien de la miseria en todas sus formas. También es la mejor respuesta para los que propagan el miedo, la mentira y el odio. Los servicios públicos son la base de la solidaridad. Los servicios públicos son derechos humanos.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/01/17/planeta_futuro/1547742824_040792.html

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La nueva escuela de una aldea de Marruecos que se sostiene con un libro

Redacción: Levante

La ONG Sendes Solidàries de la Safor y la Vall d’Albaida la construcción del centro a través de «El Mirall d’Àfrica», escrito e ilustrado por Edgar Juan y la profesora Dolors Todolí

Edgar Juan, un bombero de Gandia, y otros cuatro compañeros alpinistas, se toparon, casi de casualidad, con la aldea de Mareb, en plena cordillera del Toubkal, en Marruecos, cuando regresaban de una ascensión al que es el pico más alto de todo el norte de África. Tras un primer contacto con sus habitantes, uno de los aspectos que más le llamó la atención de este poblado, ubicado a 2.200 metros de altitud, fue el abandono que sufría el colegio. «No tenía ni electricidad ni agua. Teniendo en cuenta que se encuentra en medio de la cordillera, donde se hace de noche muy pronto, las horas de clase ya se puede imaginar que eran muy escasas», explicaba ayer el propio Juan. Aquella experiencia marcó a las personas que formaban la expedición, naturales de Gandia y Castelló de Rugat, lo que les llevó a fundar la ONG Sendes Solidàries. El proyecto, oficialmente, no fue una realidad hasta finales del 2007, pero sus miembros no esperaron a estar registrados como entidad y empezaron a trabajar antes. Ese año, con sus propios manos y una aportación de unos 700 euros que lograron a través de diferentes campañas, adecentaron la escuela. Instalaron suministro eléctrico y ventanas y adquirieron material escolar.

Hace tres años pusieron los cimientos para la construcción de una nueva escuela. Esto fue posible gracias a los fondos conseguidos con la venta de «El Mirall d’Àfrica», un libro infantil escrito por el propio Edgar Juan e ilustrado por la maestra gandiense Dolors Todolí. El cuento, dirigido a niñas y niños de entre 6 y 8 años, busca concienciar a los más pequeños de la necesidad de la cooperación para las zonas subdesarrolladas.

El dinero recaudado con su venta se destina a la adquisición del material necesario para la construcción del centro, de la que se encargan los propios aldeanos. «Nosotros no entregamos el dinero directamente, sino que les surtimos de los materiales que compramos bien allí en Marruecos o los llevamos desde aquí». Solo trabajan durante los meses de verano, ya que en invierno las bajas temperaturas impiden que se puedan llevar a cabo los trabajos.

Actualmente, el edificio ya muestra toda su estructura, el techo y los cerramientos exteriores, «algo que para nosotros era muy importante», señalaba Juan. «Falta la electricidad, el alisado de las paredes, la pintura, suministros, etc». El objetivo, señalaba, es que «el próximo mes de septiembre, cuando se inicie el nuevo curso, ya pueda estar en funcionamiento». Para ello, además del dinero recaudado con el libro, han puesto en marcha un proyecto de crowdfounding con el que quieren llegar a los 5.000 euros necesarios para acabar el proyecto.

El trabajo de Sendes Solidàries ya se nota. Cuando en 2006 la entidad tuvo el primer contacto con la aldea había apenas 70 niños y niñas escolarizados. Actualmente hay unos 120. Los fondos también han servido para adecentar las viviendas de los maestros. Y es que, además de las deficientes instalaciones, otro de los problemas con que se encontraban en el pueblo era que los docentes no querían dar clase allí. En primer lugar por el mal estado de las casas que les ofrecían y en segundo por el emplazamiento. Pues esto también ha cambiado. «Se ha pasado de cuatro maestros en 2007 a los ocho que hay ahora, siete que viven allí y uno que va y viene», explicaba el activista.

Mareb cuenta con 1.500 habitantes. Se dedican eminentemente a la agricultura y la ganadería. Antes de las remodelaciones, muchos de los niños trabajaban en las tierras porque «estaban mejor que en la escuela», señalaba Edgar Juan a Levante-EMV. «Ahora se ha invertido. Van al colegio porque realmente están mejor allí». El Ayuntamiento de Gandia, a través de las concejalías de Educación y Políticas con la Ciudadanía que dirigen Laura Morant y Nahuel González también han dado su apoyo a la iniciativa. El consistorio ha adquirido 400 libros que han sido repartidos en los centros escolares para que sea utilizado como material didáctico por parte del profesorado.

Fuente: https://www.levante-emv.com/safor/2019/01/18/nueva-escuela-aldea-marruecos-sostiene/1822608.html

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Kenia: Todos los libros del cole en el móvil

África/Kenia/17 Enero 2019/Fuente: El país

Tonee Ndungu llega con una chaqueta de chandal morada con el logo de Kytabu, la aplicación que creó hace seis años en Kenia. Recién llegado de Barcelona de participar en el V Ship2B Impact Forum, un evento donde se presentan start-ups de impacto social. En la sede de la Fundación Open Value, centrada en la filantropía y la inversión de impacto, explica cómo llevó a cabo Kytabu —que en suajili significa libro— y que ha permitido que más de 12.700 estudiantes kenianos hasta el momento puedan tener disponibles en su dispositivo móvil todos los de texto que necesitan en la escuela a un precio muy bajo.

“Un libro puede costar unos seis dólares pero para un curso escolar un estudiante necesita siete manuales de media. Si eso lo multiplicas por los cuatro hijos e hijas que puede tener una familia el precio aumenta muchísimo. Además, a eso hay que sumarle las matriculas de la escuela y los uniformes, por lo que para muchas familias se convierte en una cifra inasumible”, comenta Ndungu.

Este emprendedor nació y creció en Nairobi. Con 13 años, se dio cuenta de que sus problemas de aprendizaje se agudizaban con el paso de los cursos escolares y años más tarde supo que sufría dislexia. “Fui un buen alumno en primaria, cuando había imágenes en los libros y todo se explicaba a través de ellas, pero cuando pasé al instituto se acabaron y todo era texto y más texto. Ahí fue cuando empezaron mis problemas. La dislexia significa que tu puedes leer pero tu mente no sabe ni entiende lo que lees”, explica. Para él, lograr graduarse en la universidad fue un gran reto. Lo hizo en relaciones internacionales y periodismo.

En 2008 creó una techub, un espacio para lanzar al mercado negocios emergentes relacionados con la tecnología. “Ese tipo de negocios eran muy nuevos en África en ese momento y en Kenia estaban empezando a surgir. Logramos crear algo fantástico y en pocos años ganamos cinco millones de euros. Conocí muchos proyectos y me di cuenta que con pequeños avances tecnológicos puedes impactar positivamente en mucha gente”.

Gracias a la aplicación móvil que creó, tanto los escolares en cuyo centro esté implementado el sistema como aquellos que simplemente se descarguen la aplicación, pueden alquilar durante días, semanas o todo un curso escolar, un libro por tan solo unos 0,018 céntimos. “La conversión es ridícula y además no tienes la copia física con los problemas que tiene, por ejemplo, para el transporte”, comenta Tonee y añade que esto permite evitar la obsolescencia del papel que deja los manuales desactualizados.

La aplicación permite que los estudiantes tengan acceso a los libros en suajilii y en inglés, gracias al acuerdo que sustentan con diez editoriales que les han permitido digitalizar mas de 1.700 ejemplares. Además, los profesores suben videos explicativos, gráficos, imágenes y simulacros de exámenes para que los alumnos tengan más herramientas. Los padres también forman parte de este sistema y en las escuelas donde está implantado —174 en la actualidad— pueden seguir la evolución académica de sus hijos, conocer los días que han faltado a clase durante el año y participar en las decisiones del centro. “Queríamos una plataforma en la que estuvieran implicados profesores, alumnos, padres y madres y escuelas, para que pudieran interactuar juntos”, recalca Ndungu.

Para Tonee los principales retos de la educación en Kenia son que, a pesar de que en 2003 se introdujo la educación primaria gratuita en el país, un millón de niños y niñas siguen sin poder acceder a la escuela debido a la distancia entre sus casas y los centros educativos, la baja calidad de la enseñanza y que la educación sigue siendo cara en el país. “Esta aplicación puede ser una herramienta para llegar a esos lugares donde los menores no pueden acceder a la educación por diferentes motivos pero quizás sí dispongan de un teléfono móvil básico”. Según las últimas cifras del gobierno keniano, en 2012 alrededor del 70% de la población ya disponía de un teléfono móvil.

Kytabu utiliza un servicio de suscripción que se basa en el dinero móvil para alquilar los libros y pagar solo por la cantidad de tiempo que quieras utilizarlo. “En Kenia tenemos un sistema muy avanzado de pago a través del móvil por lo que se convierte en tu cartera y en el lugar donde tienes todas tus aplicaciones relacionadas con la salud, financieras, educativas o de ocio. Además, la gente cada vez tiene teléfonos mejores con baterías mas duraderas. Con la entrada de China, ahora puedes encontrar en el mercado móviles a precios muy accesibles, por unos 30 dólares por lo que cada vez más gente dispone de uno”, explica Ndungu. El país ha vivido en la última década una gran revolución tecnológica y el dinero móvil se ha convertido en la lógica financiera de la mayoría de personas en el país. Los pagos móviles se han convertido en la manera de pago más común, porque el acceso a la banca tradicional es más complicado y costoso. Según el GSMA, asociación de operadores móviles y empresas, en 2015, el 59% de la población adulta de Kenia utilizaba algún servicio de dinero móvil.

“El futuro de la educación es conectarla a los trabajos del futuro. Hay que educar a los africanos y africanas para que sean participes de estos nuevos empleos que están surgiendo. Somos el continente con mayor número de gente joven”, una generación que para Tonee va a cambiar su realidad y la del mundo.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/01/04/planeta_futuro/1546621535_929098.html

Imagen: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/01/04/planeta_futuro/1546621535_929098_1546621926_noticia_normal.jpg

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ACNUR pide 296 millones de dólares para asistir a refugiados de Burundi

África/Burundi/17 Enero 2019/Fuente: La Vanguardia

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) lanzó hoy una petición para conseguir este año 296 millones de dólares con el fin de asistir a 345.000 refugiados de Burundi desplazados en países vecinos y con problemas de acceso a necesidades básicas.

Estos refugiados, huidos de Burundi por la inestabilidad política que atraviesa desde 2015, se han asentado en Tanzania, la República Democrática del Congo (RDC), Uganda y Ruanda, y su situación es una de las más olvidadas y con más problemas de financiación globalmente, destacó en rueda de prensa el portavoz de la ACNUR Charlie Yaxley.

«Los niños, que componen más de la mitad de esta población refugiada se llevan la peor parte», destacó Yaxley, que señaló que mujeres y niñas sufren altos niveles de explotación, violencia sexual y de género.

Viviendas sin las adecuadas condiciones de salubridad, aulas masificadas para los niños que tienen acceso a la educación, falta de acceso a medicinas o reducciones en las raciones alimentarias (impuestas por las autoridades en RDC, Tanzania y Uganda) son algunos de los problemas que atenazan a estos refugiados.

El portavoz subrayó que cierta estabilización en Burundi ha permitido que 57.000 refugiados hayan regresado al país desde mediados de 2017, aunque persisten problemas de seguridad y dudas sobre la situación de los derechos humanos, y como media unas 300 personas siguen huyendo cada día de la nación africana.

La ACNUR subraya que las condiciones no son aún las suficientes para promover un retorno generalizado de las poblaciones desplazadas, aunque asiste a aquellos que desean volver de forma voluntaria y urge a los gobiernos de la zona a «garantizar que ninguno regresa contra su voluntad», recordó Yaxley.

El pasado año la agencia solicitó una partida superior para estos refugiados, por valor de 391 millones de dólares, pero sólo consiguió un 35 % de esa cantidad, por lo que para 2019 urge a la comunidad internacional a adoptar un mayor compromiso.

Burundi sufre una alta inestabilidad política y social desde la oleada de protestas desatada en abril de 2015, cuando el presidente, Pierre Nkurunziza, anunció que se presentaría por tercera vez consecutiva a las elecciones, algo prohibido que violaba los acuerdos que acabaron con una larga guerra civil en 2005.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/politica/20190115/454156193304/acnur-pide-296-millones-de-dolares-para-asistir-a-refugiados-de-burundi.html

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