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MTV lanza en Egipto y la India su serie sobre educación sexual

Egipto e India/15 Julio 2017/Fuente: El comercio

La serie ‘MTV Shuga’, que se dedica a difundir entre jóvenes africanos los comportamientos adecuados en materia de sexualidad y tolerancia, comenzará a emitirse en versiones locales en Egipto e India, indicó este martes 11 de julio del 2017 la cadena de televisión.

La versión egipcia, grabada en árabe pero cuyo título no fue aún anunciado, será la primera adaptación de ‘MTV Shuga’ que no es en inglés. Se concentrará en la anticoncepción, el matrimonio entre menores y las mutilaciones genitales de las mujeres, extendidas en Egipto.

En India la serie se titulará ‘MTV Nishedh’ -‘tabú’ en hidi- y abordará temas sensibles en ese país como el sida y la explotación sexual de niños.

Según MTV, esas dos nuevas series serán difundidas a partir de 2020. La cadena anunció asimismo dos nuevas temporadas de ‘MTV Shuga’ a partir de 2018, que serán filmadas en Nigeria y que harán referencia particularmente a la planificación familiar.

Fuente: https://www.elcomercio.com/tendencias/mtv-egipto-india-serie-educacionsexual.html. 

 

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Fuerza africana devuelve universidad al estado somalí

África/Somalia/15 Julio 2017/Fuente: Prensa Latina

El gobierno somalí recuperó hoy los edificios de la Universidad Nacional, hasta ahora empleados como base de la Misión de la Unión Africana para este país (Amisom, acrónimo inglés) desde hace una década.
Como gobierno priorizamos la seguridad, el desarrollo económico y, más importante, la educación, porque consideramos es el ancla para el desarrollo sostenible, dijo el ministro de esa esfera Abdirahman Dahir Osman en la ceremonia de entrega del plantel.

La recuperación de la Universidad Nacional es un símbolo del renacimiento de Somalia, añadió.

De su lado, el jefe del contingente, embajador Francisco Caetano Madeira, confirmó que el plantel, cuyos edificios e instalaciones sufrieron grandes daños durante la estancia de los militares, recomenzará sus funciones tan pronto las autoridades lo estimen pertinente.

La Amisom es un contingente multinacional integrado por 11 países africanos, cuenta con más de 16 mil 500 elementos y su tarea es combatir a los grupos armados terroristas que han convertido a Somalia en un estado fallido en el cual proliferan, además, las bandas de piratas.

Entre los proveedores de soldados al contingente aparece Kenya, un país del Cuerno de Africa al igual que Somalia, en cuyo territorio miembros del grupo terrorista Al Shabab realizan frecuentes ataques armados y atentados como represalia.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=100424&SEO=fuerza-africana-devuelve-universidad-al-estado-somali

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Mozambique presenta los resultados de la fase piloto de la evaluación de la calidad educativa realizada por la ciudadanía

Africa/Mozambique/medicionmia.org.mx

TPC Mozambique lanzó oficialmente su primer informe sobre la evaluación realizada por la ciudadanía en fase piloto que tuvo lugar en 23 distritos de la provincia de Nampula (en el norte de Mozambique) en noviembre de 2015. La presentación de lanzamiento se celebró el 30 de junio de 2017 en Nampula, Mozambique.

Haz clic en los siguientes enlaces para saber más sobre el trabajo de TPC Mozambique:

Acción por parte de la ciudadanía en materia de educación: TCP Mozambique presenta sus resultados

¿Están aprendiendo los niños en Mozambique? Parte II

Fuente: https://www.medicionmia.org.mx/boletinpalnetwork

Imagen tomada de: https://gemreportunesco.wordpress.com/2017/07/05/are-children-learning-in-mozambique/

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África: Asmara entra en la lista de Patrimonio Cultural de la Unesco

África/Julio del 2017/ Noticias/http://www.telesurtv.net/
Se trata de la primera inscripción de un lugar de Eritrea en la lista del Patrimonio Cultural Mundial.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por su sigla en inglés), anunció que Asmara, capital de Eritrea, entró en la lista del Patrimonio Cultural Mundial.

La decisión se anunció en Cracovia (Polonia) donde se reunió el Comité del Patrimonio Mundial que corona el esfuerzo de las autoridades eritreas para que la comunidad internacional reconozca la arquitectura única de la ciudad.

«El reconocimiento de la ciudad como un sitio del Patrimonio de un valor universal excepcional nos llena de inmenso orgullo y alegría, pero también de un sentimiento de responsabilidad y deber», declaró la delegada permanente de Eritrea ante la Unesco, Hanna Simon, que invitó al mundo entero a visitar Asmara.

Eritrea fue una colonia italiana hasta 1941, bajo la dictadura fascista de Benito Mussolini. La arquitectura futurista de Asmara se remonta en gran medida a aquella época.

Los arquitectos cuyos proyectos no eran aceptados en las conservadoras ciudades de Europa emigraron hacia Asmara. En esa época, la mitad de sus habitantes eran italianos y a Asmara se la llamaba «Piccola Roma» o «Pequeña Roma».

Fuente:

http://www.telesurtv.net/news/Asmara-entra-en-la-lista-de-Patrimonio-Cultural-de-la-Unesco-20170708-0039.html

Fuente Imagen:

 

https://lh3.googleusercontent.com/qJdrzV4aW-6GLFLIX5tq3V5q4ff4kHsqJe-J9u_BJT2MGsCzsu4WJgmXHMxJ0NRcTN6nbQ=s152

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Gigantesco iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados se desprende de la Antártida

Julio del 2017/http://www.ecoportal.net/

 

Un satélite estadounidense confirmó lo que se temía: el desprendimiento de un gigantesco iceberg en la Antártida, equivalente a cuatro veces el tamaño de la ciudad de Los Ángeles.

Gigantesco iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados se desprende de la Antártida

Los investigadores del proyecto MIDAS monitoreaban desde 2014 la región conocida como Larsen C, año en el que detectaron el aceleramiento del desprendimiento del bloque de hielo, que se estima comenzó al menos hace una década.

Se prevé que este desprendimiento no afectará el nivel del mar global porque el bloque ya estaba a flote en el océano, aunque algunos científicos temen que pueda acelerar la desestabilización de la plataforma de hielo, de acuerdo a lo que recoge Infobae.

El iceberg, que se espera se denomine A68, pesa más de un billón de toneladas, según precisó MIDAS, que informó en su comunicado que la ruptura –producida estimativamente entre el 10 y el 12 de julio-  fue detectada por el instrumento satelital Aqua MODIS de la NASA.

En total unos 5.800 kilómetros cuadrados de hielo se separaron de la plataforma, de acuerdo a la información satelital.

“Hemos estado anticipando este evento por meses. Estamos sorprendidos por cuánto demoró a la grieta causar la ruptura”, declaró el profesor Adrian Luckman, investigador líder del grupo.

Este iceberg se convierte entonces en uno de los más grandes de la Antártida: 190 metros de espesor, 1.155 kilómetros cúbicos de hielo y podría rellenar 462 millones de piscinas olímpicas.

Asimismo Luckman afirmó que es difícil predecir el futuro próximo del iceberg, que podría permanecer en una sola pieza, aunque “es más probable que se rompa en fragmentos”.

“Parte del hielo puede permanecer en el área durante décadas, mientras que partes del iceberg pueden derivar hacia el norte en aguas más cálidas”, explicó.

El desprendimiento ha reducido alrededor de un 12 % el tamaño de Larsen C y los científicos advierten de que este fenómeno transformará para siempre el paisaje de esta península antártica.

El hielo es una parte de la península antártica que se ha calentado con mucha celeridad en las últimas décadas, aunque no todos los científicos lo atribuyen directamente al cambio climático.

No obstante, los investigadores del proyecto MIDAS advierten que desde ahora la plataforma de la Antártida queda en una situación muy vulnerable.

Fuente:

http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/Gigantesco-iceberg-de-5.800-kilometros-cuadrados-se-desprende-de-la-Antartida

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/XQZLR4sH7b72oWcQKPnofCK0W-tDoQkRwHOzx7wdVk3EX2brZvea6UrURp2uvYNfCmqj=s85

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Racismo y antirracismo, ¿En que jaula estamos?

Por: Santiago Alba Rico. Cuarto Poder. 14/07/2017

El escritor Helios Fernández Garcés, uno de los más lúcidos y brillantes teóricos del antirracismo decolonial en nuestro país, publicaba hace una semana en Diagonal un artículo con el que pretendía abrir un debate en torno a la insoslayable cuestión del “racismo y la izquierda” en una Europa que cierra fronteras en el exterior, pero que carga desde hace siglos con sus propias fronteras internas. Las líneas que siguen son una tentativa de sumarme a ese debate planteando algunas dudas que –estoy seguro– franquearán nuevas sendas de entendimiento y divergencia en esta necesaria discusión.

En un interesante debate de 1988 recogido en el libro Raza, nación y clase, los marxistas Wallerstein y Balibar diferían sobre la relación de mayor o menor autonomía del racismo respecto del capitalismo y del mercado. Balibar, que asociaba el racismo más bien al nacionalismo, criticaba a los antirracistas que identifican el racismo con la “ausencia de pensamiento”, recordando que, al contrario, el racismo es una forma de pensar y que “cambiar una forma de pensar es lo más difícil que existe”. Wallerstein, por su parte, insistía en la funcionalidad de las diferencias de raza y sexo en el seno de la economia-mundo capitalista y atribuía al universalismo formal el papel de un freno interno que conjuraría el peligro de esos “nihilismos” racistas, del tipo fascista y nazi, que podrían destruir el sistema desde el interior.

El libro de Wallerstein y Balibar mantiene en buena parte su vigencia, pero revela también los límites del pensamiento marxista y las transformaciones –algunas anticipadas por el propio Balibar– que ha experimentado el mundo en los últimos 30 años.

El racismo ya no es “una forma de pensar”. Ya no es una “teoría” y mucho menos una teoría de raíz biologicista, como lo fue en Chamberlain o Gobineau y, desde luego, durante la primera mitad del siglo XX. Nadie “piensa” ya que existan razas ni que determinen nuestra posición social. Nadie “piensa” que los gitanos sean ladrones por naturaleza, los negros menos inteligentes y los moros rijosos y astutos desde la cuna. El grado de destrucción de la Segunda Guerra Mundial, en efecto, dio paso a un “universalismo” piadoso, bajo cuyas plumas se han seguido empollando todas las diferencias, pero lo cierto es que ahora, cuando el universalismo sucumbe definitivamente en una Europa en crisis, varada con el colonialismo dentro, cuando los derechos devienen privilegios, cuando hay que repartirse entre pocos lo que dejan los ricos, no vuelve la “raza”, como cabría esperar, sino que es la cultura la que decide en su lugar entre los buenos y los malos, entre los dignos y los indignos, entre “nosotros” y “ellos”.

Nadie “piensa” ya racista y por eso el racismo es más “libre” y más decisivo que nunca. El racismo no es una forma de pensar, sino una forma de mirar, gesticular, afirmar el espacio, decidir sin palabras el destino del otro. Una actitud general que permite, al mismo tiempo, “pensarse” como no racista o, en el caso de la islamofobia, “pensar” categorías de exclusión pretendidamente inscritas en la tradición ilustrada y en los derechos humanos: en el laicismo, por ejemplo, o en el feminismo. Este “racismo sin raza”, que ya anticipaba con inquietud Balibar en 1988, y que ha puesto a la propia izquierda francesa en manos del Frente Nacional, es justamente criticada por Helios Fernández Garcés en su artículo de Diagonal. En la linea del pensamiento decolonial y de los Indigènes de la République, Fernández Garcés reprocha con razón al marxismo esa especie de pensamiento mágico que, a partir de la reducción de todos los conflictos a la “contradicción principal” (la de clase), pretendería voltear el mundo desde un solo punto y con un solo gesto, y ello de tal suerte que, mediante este birlibirloque, no sólo ha acabado por ignorar o menospreciar otros conflictos centrales sino que, a fuerza de ignorarlos, los ha reproducido tanto en el mundo exterior como en sus propias filas. El caso del colonialismo y el racismo (o el del sexismo) son sin duda tan banales como evidentes.

Un mundo “sin pensamiento racista” es, en realidad, un mundo plenamente racista y para combatirlo lo primero que hay que hacer es reflotar el concepto que quieren escamotearnos: hay que sacar del armario “la raza”, reivindicar la “raza”, politizar la “raza” como sujeto e instrumento de lucha. Los racistas no quieren que pronunciemos la palabra: gritémosla; los que nos tratan como “negros” se niegan a llamarnos así: llamémoslos nosotros “blancos” con el mismo desprecio que oculta su silencio cuando no nos llaman “negros”.

Ahora bien. Conviene saber qué es esto de “raza” allí donde estamos de acuerdo en que no tiene ningún fundamento biológico. La raza es una historia en el cuerpo; y una historia, como la del hierro sobre el ganado, de intervención performativa desde un poder desigual. “Clasificar es pensar”, dice Balibar, “y pensar es existir”. El “racismo” está potencialmente activo en el embrión mismo de las relaciones sociales; es inseparable de la existencia humana y, si deviene jerarquizante y destructivo, es porque los cuerpos son objeto no sólo de clasificación, sino de sujeción y dominio. Eso es justamente lo que hay que pensar.

La “raza” es la matriz simbólica de las relaciones de poder desiguales porque, no importa de cuál se trate, todo poder dominante encierra en su propio cuerpo a los dominados. Hay que hablar, pues, de una racialización “natural” del sometido, del subalterno, del excluido, del explotado, y ello hasta tal punto que puede localizarse un elemento “racial” en todas las estructuras de poder económico o cultural: en el patriarcado, la homofobia, el esclavismo o el clasismo. Todas estas formas de dominio han estado íntimamente articuladas en la relación de dominio que la Europa histórica ha ejercido sobre buena parte del resto del mundo: el colonialismo. Fernández Garcés tiene mucha razón en reprochar a la izquierda (más anti-imperialista que anti-colonialista) su silencio o indiferencia, que en el caso de España afecta a un “cuerpo” interno permanentemente racializado: los gitanos.

El colonialismo occidental, por así decirlo, ha encerrado sin salida en el cuerpo de sus víctimas cuatro o cinco formas de sujeción diferentes. Es lógico, por tanto, que un sector militante del pensamiento decolonial interprete la liberación como un restablecimiento de los cuerpos en la primera línea de combate. Al “blanco” lo llamamos “blanco”, porque se cree espiritual, porque se cree bueno, porque se cree menos cuerpo que nosotros; porque olvida, en definitiva, el cuerpo a cuerpo mediante el cual lleva siglos sometiendo a otros pueblos.

Hay que señalar a los “blancos”, constituirlos en objeto de conocimiento, encerrarlos también en sus cuerpos. Porque frente a ellos, los “blancos”, están los “no-blancos”, esos a los que Hegel llamaba “negros”, es decir, todos aquellos que se “benefician” de una relación colonial directa o indirecta, incapaces como son de “ningún desarrollo cultural”, tan incapaces que permanecerían eternamente “fuera de la historia” si no lo evitara la intervención “blanca”: “La única conexión esencial entre los negros y los europeos es la esclavitud”, dice el filósofo alemán, y añade a continuación: “La esclavitud ha sido la oportunidad para el aumento del sentimiento humano entre los negros”. La extraordinaria novelista negra Toni Morrison llama “racismo” a las consecuencias que esta “conexión esencial” tuvo para los europeos: “Los volvió locos”, “rompió Europa”, “se deshumanizaron al tiempo que deshumanizaban a los esclavos” y todo eso hizo posible, dice, la Primera y la Segunda Guerras Mundiales como ápices siniestros del horror humano. En términos históricos sabemos que este proceso de racialización del “no-blanco”, asociado a la empresa colonial, implica a partir de la Revolución Francesa la sustitución de la Religión por la Civilización como motor de la conquista.

Ahora bien, el problema de los pensamientos binarios es que son “muy europeos” y “muy izquierdistas” y también lo es, en este sentido, la oposición blanco/noblanco con la que se quiere denunciar y superar la clásica oposición marxista burguesía/proletariado. El rescate del concepto escamoteado de “raza” para combatir el racismo –liberado ahora en el silencio– presenta a mi juicio tres problemas.

El primero, es que hace con los “blancos” lo mismo que hace el marxismo clásico con los “burgueses”: los encierra en una “jaula epistemológica”, que acaba siendo más ontológica que la raza biológica y que pemite muy pocas diferencias internas y, desde luego, ningún “arrepentimiento” lo bastante profundo como para que los “blancos” nos liberemos de nuestra “blanquitud”. Tan blanco es Robespierre, que abolió la esclavitud, como Napoleón, que la restableció, tan blanco es Bartolomé de las Casas o la Escuela de Salamanca como Sepúlveda y Torquemada, tan blanco es Thomas Müntzer y los campesinos rebeldes de 1520 como Lutero y el Emperador, tan blanco Sultan Galiev como Stalin, tan blanca la historiadora ilustrada Florence Gauthier como Sarkozy. Este antirracismo decolonial, en definitiva, no reconoce que, más allá de los gitanos y de los musulmanes, ha habido y puede haber un indigenismo europeo racializado en el interior por la Europa colonial, un “indigenismo” cuyas resistencias mal integradas y a veces recíprocamente pugnaces –mujeres, campesinos, trabajadores, homosexuales, etcétera– no fueron y no siempre son una simple función de reproducción de la Europa colonial y su jaula epistemológica.

El segundo problema es que, el antirracismo racial hace con los no-blancos lo mismo que hace el marxismo clásico con los “proletarios”: los convierte en un Sujeto liberador pastoso, universalmente particular, cuya legitimidad es siempre reactiva y por lo tanto “irresponsable”, un Sujeto al que se perdona todo salvo el “colaboracionismo blanco”, lo que incluye cualquier autocrítica que recoja rastros de la “epistemología blanca”: feminismo, por ejemplo, o laicismo, explotables –es verdad– por la infame “conexión esencial”. La oposición blanco/noblanco oculta o reprime las diferencias entre los no-blancos, a los que se exige que, como los blancos, hablen con una sola voz, so pena de convertirse en “blancos voluntarios”.

El tercero es que, como el marxismo clásico, una vez asentada en una oposición irreconciliable, la reivindicación “racial” se siente tentada por la violencia o tentada a justificar o celebrar cualquier forma de violencia, simbólica o real, dirigida contra los “blancos”. Frente al “primero los blancos” de la ultraderecha europea, el “primero los cuerpos” considera cualquier marca impuesta al cuerpo de los “blancos” como una victoria, y ello venga de donde venga, incluidas las versiones más fanáticas de la religión. Toda violencia “no-blanca” es emancipatoria o, al menos, reveladora de la violencia “blanca” y, en ese sentido, potencialmente decolonial. Se convierte el colonialismo en “contradicción principal”, en sustitución del capitalismo, y se llega al mismo resultado sumario y oscurecedor.

En último lugar y vinculado al punto anterior, la reivindicación “racial” es puramente reactiva, deconstructiva y negativa. Invirtiendo el adagio spinozista, para ella “toda negación es afirmación”. Al igual que el marxismo clásico, no ofrece ningún criterio epistemológico ni ninguna alternativa política. “¿Para qué desmontar si podemos demoler?”, dice un famoso aforismo de Lichtenberg. Ese principio parece a menudo inspirar la militancia anti-blanca. ¿Desde dónde hablan los que hablan desde fuera de la “jaula epistemológica”? ¿Quién decide quién está dentro y quién está fuera? ¿Qué hay en el exterior que deba atraer no ya a los “blancos”, descartados por su blanquitud, ni a los “humanos”, inexistentes en su generalidad, sino a los no-blancos en proceso de liberación?

El acierto de la posición de Fernández Garcés y de la tradición decolonial de la que se reclama heredero es innegable a la hora de criticar a la izquierda clásica y de recordar que, puesto que la batalla se juega cada vez más en el cuerpo a cuerpo del relato identitario, es necesario liberarse desde ahí. Pero permítaseme acabar descendiendo a la caricatura a fin de evidenciar las aporías del anrirracismo racial mediante una reducción al absurdo. Soy hombre, soy blanco y soy burgués. ¿Qué hago con esto? Si no tiene remedio, si estoy atrapado en esa triple condición como en una “jaula espistemológica” y, al mismo tiempo, soy o me creo bueno, lo único que puedo hacer es “repartirme la historia” con las mujeres, los “negros” y los “proletarios”: “nosotros” hemos dominado durante miles de años, ahora hay que dejar que dominen “ellos” el mismo tiempo. ¿Puedo ser algo más que un blanco “bueno”? ¿Se puede ser algo más que un “no-blanco” cargado de razón? ¿Se es sólo “blanco” o “negro” como la izquierda clásica quería que sólo hubiera burgueses o proletarios o cierto feminismo pretende que sólo hay hombres o mujeres? ¿O hay algún punto desde el que podamos mejorar objetivamente el mundo sin “reparto” de la injusticia ontologizada?

Cualquier lector de Kant sabe que la Razón, que es solo un esquema incapaz de proporcionarse sus propios contenidos, no puede ser colonial o racista o europea sin dejar de ser razonable; y que sólo es racista y europea y machista cuando se extralimita, es decir, cuando no se somete a sus propios límites. El colonialismo “blanco” es, si se quiere, la razón fuera de sus fronteras: la sinrazón. Al mismo tiempo, como bien explica Luis Alegre Zahonero en su libro El lugar de los poetas, cualquier lector de Kant sabe también que todas aquellos dilemas que no puede resolver la razón –que son innumerables– los debe resolver el “juicio” y no el indigenismo o la raza o la religión. Es a ese “juicio”, precario y siempre rozado por el mundo, a lo que yo llamo “civilización”, de manera provocativa, en el artículo que cita Helios Fernández Garcés en el suyo. Conozco muy bien, y he escrito largamente sobre ello, el uso que el colonialismo ha hecho de ese término con el fin de “teologizar” la conquista colonial. Pero es que la conquista colonial es lo contrario de la civilización, concepto que hay que pensar más bien, como hace Toni Domenech, frente a la práctica de la “domesticación”: la conversión –es decir– de ciertos grupos humanos en animales domésticos. No me parece un negocio rentable rescatar la “raza” y entregar a los colonizadores, los machistas, los racistas y los homófobos  “la civilización”. Si es colonialismo no es civilización; si es machismo no es civilización, si es racismo y homofobia no es civilización. Todo eso es, sí, barbarie domesticadora.

De acuerdo: no sabemos muy bien lo que es la civilización, pues está en construccion y porque hay que construirla con juicio y por lo tanto con cautela máxima y siempre al borde del abismo, pero sí sabemos, en cambio, lo que es la barbarie: la esclavitud, el patriarcado, la jerarquización sexual o racial del mundo, la persecución religiosa (ya sea laica o teocrática). Tirar a la basura los logros civilizatorios, que son los del Derecho y los de los derechos cuidadosos, sólo puede acelerar el concreto proceso de domesticación y barbarie global abierto por el colonialismo europeo hace siglos y agravado en las últimas décadas por el neoliberalismo. Necesitamos, pues, un antirracismo “juicioso” que rompa con el racismo escamoteado de la izquierda y su mágica “contradicción principal”, pero también con la lógica claustral de la jaula epistemológica y su cortocircuito sin salida. Necesitamos, sí, un antirracismo “juicioso” que explore con prudencia colectiva un frágil “afuera” común de todas las jaulas, epistémicas, sociales y políticas.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/ideas/2017/03/25/racismo-y-antirracismo-en-que-jaula-estamos/

Fotografía: Los Replicantes

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Nuevas convocatorias de educación gratuita «para que África crezca»

Africa/África Subsahariana/city-press.news24.com
 En Johannesburgo se celebró este miercoles la apertura de una conferencia masiva de dos días sobre la Educación en  África subsahariana, en la que más de 5.000 educadores están dispuestos a deliberar sobre las tendencias actuales de la educación. La Conferencia de Edu Week de este año está destinada a atraer a educadores de Botswana, Zimbabwe, Zambia, Sudán del Sur, Namibia, Ruanda y otros países de la región.

La conferencia, que fue organizada por una empresa de gestión de eventos en África Subsahariana Spintelligent, en colaboración con el departamento de educación básica y otros socios del sector privado, comenzó oficialmente en el Centro de Convenciones Gallagher, en Johannesburgo.

Abriendo oficialmente la conferencia el ministro de Educación e Instrucción de Sudán del Sur, Deng Yai, dijo que África necesita ofrecer educación gratuita para todos.

Su declaración llega en un momento en que el presidente Jacob Zuma en los próximos meses está programado para recibir un informe de la Comisión de Tarifas, presidido por el juez jubilado Jonathan Arthur Heher y encargado de investigar la viabilidad de la educación superior gratuita.

El año pasado, Zuma nombró a la comisión tras las violentas protestas de los estudiantes, que exigieron educación gratuita del estado en 2015.

Yai dijo que África necesita cambiar el negocio de la educación para responder a las necesidades del mercado de trabajo en el siglo 21 ya la cuarta revolución industrial.

«La educación básica ya no es suficiente. Hay una necesidad de educación superior … La educación debe ser gratuita para cada individuo desde el desarrollo de la primera infancia a las universidades. De la cuna a la tumba.»

Dijo que se requiere un enfoque especial para ser colocado en los Colegios Técnicos y de Formación Profesional (EFTP) para cambiar las vidas de los jóvenes.

Sin embargo, dijo que los programas de calidad debían ofrecerse en las EFTP.

Dijo que África necesitaba abrazar y cambiar el plan de estudios de la educación para producir una fuerza de trabajo capaz de participar en la cuarta revolución industrial.

El aumento del acceso a la educación y el uso de la tecnología en las escuelas era necesario, dijo.

«Necesitamos invertir en educación. Vamos a invertir en jóvenes de África para tener un futuro mejor. Si usted piensa que el costo de la educación es demasiado mirar el costo de la ignorancia «, dijo.

Yai dijo que millones de jóvenes siguen sin poder acceder a la educación en África. Sólo en Sudán del Sur, dijo Yai, había 1,8 millones de jóvenes fuera de la escuela.

«Tenemos que darles a los jóvenes esa oportunidad de ir a la escuela y aprender», dijo.

Yai dijo que África tiene un potencial para ser próspero y superar sus desafíos.

«África debe invertir en la juventud debido al futuro de África. No podemos ser un africano próspero sin empoderar a los jóvenes «, dijo Yai.

Tanya Jackman, directora de eventos de EduWeek, dijo que se trataba de avanzar en la educación en África.

«EduWeek ofrece a nuestros visitantes una oportunidad real para estar a la vanguardia de la transformación de África mediante la creación de redes con líderes, pensadores estratégicos y empresarios de África y en todo el mundo.

«Estamos muy entusiasmados con EduWeek 2017, su crecimiento y todas sus emocionantes nuevas características.

«Realmente creemos que este será el mejor evento de EduWeek todavía y esperamos dar la bienvenida a la comunidad educativa para unirse a nosotros y aprender y crecer con nosotros».

El tema del evento de este año es Educación: camino de África hacia un futuro sostenible y resaltar los desafíos que enfrenta la educación en África del siglo XXI y buscar soluciones significativas.

Fuente: http://city-press.news24.com/News/renewed-calls-for-free-education-for-africa-to-grow-20170712

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