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UNICEF: Una travesía mortal para los niños: la ruta de la migración desde África del Norte hasta Europa

África/4 Marzo 2017/UNICEF

UNICEF exhorta a que se ponga en marcha un programa de seis puntos para garantizar la seguridad de los niños refugiados y migrantes

Los niños y las mujeres refugiados y migrantes son víctimas sistemáticas de la violencia sexual, la explotación, el abuso y la detención a lo largo de la ruta de la migración del Mediterráneo central que les lleva desde el norte de África hasta Italia, según advierte UNICEF en un nuevo informe.

“Una travesía mortal para los niños: La ruta de la migración del Mediterráneo central” ofrece una mirada en profundidad sobre los riesgos extremos que enfrentan los niños refugiados y migrantes cuando realizan el peligroso trayecto que les lleva desde África subsahariana hasta Libia y luego a Italia por mar. Tres cuartas partes de los niños refugiados y migrantes entrevistados en una encuesta dijeron que habían sufrido casos de violencia, hostigamiento o agresión a manos de adultos en algún momento del trayecto, y casi la mitad de las mujeres y los niños entrevistados denunciaron haber sido víctimas de abuso sexual durante la migración, a menudo múltiples veces y en múltiples lugares.

El año pasado, al menos 4.579 personas murieron intentando cruzar el Mediterráneo desde Libia, o 1 de cada 40 de los que lo intentaron. Se calcula que al menos 700 de los que perdieron la vida eran niños.

“El Mediterráneo Central desde el Norte de África hasta Europa es una de las rutas migratorias más mortíferas y peligrosas del mundo para los niños y las mujeres”, dijo Afshan Khan, Directora Regional de UNICEF y Coordinadora Especial para la Crisis de los Refugiados y Migrantes en Europa. “La ruta está controlada principalmente por contrabandistas, traficantes y otras personas que intentan atrapar a niños y mujeres desesperados que simplemente buscan refugio o una vida mejor. Necesitamos proteger a los niños migrantes estableciendo pasajes seguros y legales y garantías que preserven su seguridad y mantengan a raya a los depredadores”.

Los datos recientes de una encuesta sobre mujeres y niños migrantes realizada en Libia a finales de 2016 revela el terrible nivel de abuso que se produce a lo largo de la ruta migratoria. En el momento de la encuesta había 256.000 migrantes registrados en Libia, entre ellos 30.803 mujeres y 23.102 niños, de los cuales una tercera parte no estaban acompañados. Se cree que las cifras reales, sin embargo, son al menos tres veces más elevadas.

La mayoría de los niños y las mujeres indicaron que habían tenido que pagar dinero a los contrabandistas al comienzo de su viaje; por ello, muchos tenían deudas que debían “pagar a medida que avanzaban” y eran vulnerables al abuso, el secuestro y la trata.

Las mujeres y los niños también informaron que en los centros de detención libios –administrados tanto por el Gobierno como por las milicias armadas– vivían hacinados en duras condiciones, sin alimentos nutritivos ni refugio adecuado.

“No se debe obligar a los niños a poner sus vidas en manos de contrabandistas simplemente porque no hay alternativas”, dijo Khan. “Tenemos que abordar a escala mundial las cuestiones que impulsan la migración y poner en marcha medidas más sólidas para proteger a los niños en tránsito por medio de un sistema de pasaje seguro y legal para los niños en movimiento, ya sean refugiados o migrantes”.

UNICEF ha elaborado el siguiente programa de acción de seis puntos para los niños desarraigados:

1. Proteger contra la explotación y la violencia a los niños refugiados y migrantes, en particular a los niños no acompañados.
2. Poner fin a la detención de los niños que solicitan la condición de refugiados o que migran, incorporando una gama de alternativas prácticas.
3. Mantener unidas a las familias como la mejor manera de proteger a los niños y dotarles de un estatuto legal.
4. Ofrecer aprendizaje a todos los refugiados y migrantes y darles acceso a servicios de salud de calidad y a otro tipo de servicios.
5. Impulsar medidas que aborden las causas subyacentes de los movimientos a gran escala de refugiados y migrantes.
6. Promover medidas para luchar contra la xenofobia, la discriminación y la marginación en los países de tránsito y destino.

UNICEF insta a los gobiernos y a la Unión Europea a que aprueben y apoyen este programa de acción.

Desde el inicio de su intervención a finales de 2015, UNICEF ha seguido respondiendo a las necesidades de los niños que se encuentran en tránsito, atrapados o en busca de asilo en Europa. Esto incluye proporcionar a 182.500 niños refugiados y migrantes una amplia gama de servicios. La organización dedicada a la infancia también está ampliando su programa para el mediterráneo en Grecia e Italia, apoyando los esfuerzos de los gobiernos para mejorar la reunificación y los servicios de protección de la infancia.

A pesar de los desafíos operativos en Libia, UNICEF continúa sus esfuerzos junto con sus asociados para atender las necesidades humanitarias y de protección de los niños más vulnerables del país, incluidos los niños refugiados y migrantes, y trabaja estrechamente con los municipios con los cuales UNICEF firmó memorandos de cooperación en abril de 2015.

Fuente: https://www.unicef.org/spanish/media/media_94941.html

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La exclusión es asunto de tod@s y en tod@s está la solución

Por Paola González-Rubio/http://www.elfinanciero.com.mx/03-03-2017

¿Alguna vez pensaste que querías aprender algo diferente mientras estabas en la escuela? ¿Alguna vez participaste en las decisiones escolares? ¿Alguna vez pensaste en dejar tu educación porque la encontrabas irrelevante? Seguramente tod@s podemos pensar o recordar algún momento (o varios) en los que, durante nuestra experiencia educativa, nos sentimos excluidos. Esta exclusión impacta negativamente nuestras oportunidades y posibilidades de estar, aprender y participar en la escuela, limitando así nuestro potencial de ser la mejor versión de nosotr@s mism@s.

Y esto pasa en todo el país, todos los días, todo el tiempo. Actualmente dejamos a much@s fuera del sistema educativo: de cada 100 niñ@s que entran a primero de primaria, sólo 77 entrarán en tiempo y forma a secundaria, y sólo 57 ingresarán a bachillerato, nivel que se debe concluir de acuerdo con la educación obligatoria en el país (12 años de escolaridad). Es decir, 43% de una generación nueva de primaria estarán fuera del sistema educativo 9 años después.

De quienes permanecen en la escuela, dejamos a muchos sin aprender. Para sexto de primaria, la mayoría de las niñas y niños no habrán aprendido lo mínimo necesario para poder seguir aprendiendo: según datos del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA; INEE, 2016), menos de 4 de cada 10 niños en primaria general y menos de 2 de cada 10 niños en primaria indígena aprenden lo esperado.

Además, la participación activa y significativa de los estudiantes en su proceso educativo está lejos de ser considerada como un elemento indispensable en su experiencia educativa. Ellas y ellos comentan que rara vez son considerados sus intereses para tomar decisiones sobre su propia educación, pero no podemos saber bien cómo es la participación educativa de los estudiantes en México ya que no existen datos que nos hablen de la misma.

De alguna manera tod@s hemos sido excluidos: los que permanecen, no aprenden lo que quieren y necesitan, y si aprenden, difícilmente tienen oportunidad para participar en las decisiones educativas. ¿Cómo podemos pensar un México más justo, democrático, próspero, feliz, sin una educación que dé a cada persona la posibilidad de desarrollar su máximo potencial?

Actualmente, los datos con los que cuentan las autoridades tomadoras de decisiones y nosotros como ciudadanos no permiten ver a las personas como únicas, con necesidades y aspiraciones únicas para entender cómo generar experiencias educativas incluyentes para tod@s. El sistema educativo se orienta por categorías generales – indígena/no indígena; niña/niño; con/sin necesidades educativas especiales – que invisibilizan la diversidad y dificultan saber cómo responder a cada estudiante para que esté, aprenda y participe.

Sabemos, por ejemplo, cuántas niñas y niños de origen indígena no aprenden, pero ¿qué sabemos de la experiencia de las niñas maya-hablantes en primarias generales que no pueden aprender en su propia lengua? ¿cómo generamos un proceso educativo incluyente para ellas?

Sabemos el total de alumnos que se reporta tienen “necesidades educativas especiales”, pero ¿qué sabemos sobre su proceso y progreso educativo? ¿cómo aseguramos que a donde quiera que vayan reciban el apoyo debido? Inferimos que las y los alumnos en una secundaria con buen desempeño de acuerdo con pruebas estandarizadas están aprendiendo, pero ¿lo que aprenden les es relevante y pertinente? y ¿qué sabemos de su involucramiento en la toma de decisiones sobre su educación?

El martes 7 de marzo, Mexicanos Primero presentará el estudio Tod@s, que busca visibilizar las experiencias de exclusión educativa de la mayoría de las niñas, niños y jóvenes en México; hace un diagnóstico de las barreras presentes en el sistema educativo -como no ver a las personas y estancarnos en los datos de categorías generales- y presenta propuestas concretas para comenzar la transformación hacia la educación incluyente en nuestro país.

Tanto la ciudadanía como las autoridades debemos hacer conciencia y actuar en consecuencia sobre nuestro papel tan importante para comenzar la transformación del sistema educativo hacia uno incluyente. Las actitudes, prácticas y políticas excluyentes nos tienen estancados, limitando el desarrollo pleno de cada persona. La exclusión es asunto de tod@s y en tod@s está la solución.

La autora es Investigadora en Mexicanos Primero

*Fuente:http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-exclusion-es-asunto-de-tod-s-y-en-tod-s-esta-la-solucion.html

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Las cinco tendencias tecnológicas que marcarán la educación del futuro

Estos modelos ya se dan en las principales universidades del mundo y pueden marcar la pauta para un aprendizaje que aproveche la tecnología en las instituciones educativas

La adopción de herramientas y plataformas tecnológicas en las organizaciones del sector de la educación están habilitando auténticos entornos de colaboración y proporcionando beneficios tangibles en el ecosistema universitario. Es por eso que los mejores centros de enseñanza del futuro serán aquellos que integren la tecnología en las aulas y en sus procesos de “back-office”, explica una publicación del diario Gestión.

Ante este panorama Ricoh, compañía global de tecnología, detecta cinco tendencias en instituciones educativas como las universidades, con relación a la adopción de nuevas tecnologías e incursiona con soluciones dirigidas no solo a hacer más efectiva la gestión de los docentes sino a facilitar el aprendizaje por parte de los alumnos.

1. La evaluación basada en datos:
Más allá de las pruebas de evaluación tradicionales, a medida que los alumnos participan en actividades formativas online, dejan un mayor rastro de información que puede recopilarse y analizar con el objetivo de personalizar la experiencia del aprendizaje y medir el desempeño.

Se calcula que en un plazo de entre tres y cinco años el análisis del rastro que dejan los alumnos -learning analytics- permitirá mejorar las estrategias y procesos de aprendizaje. Además, las herramientas de inteligencia artificial (también conocidas como learning machine), podrían detectar patrones de aprendizaje e indicar acciones correctivas en el aprendizaje con el fin de mejorar el rendimiento del alumno.

2. La creciente ubicuidad de las redes sociales: Los medios sociales se están integrando muy rápidamente en la vida universitaria, actuando como plataformas de formación o como herramientas para articular comunidades educativas. Aunque todavía no está claro cómo acabarán transformando a las universidades, su impacto en el sector de la educación superior será muy significativo durante los próximos dos años

3. Experiencia diferenciada: El aprendizaje en línea brinda mayor flexibilidad que los programas de un campus tradicional. La tecnología permite no solo la flexibilidad de tiempo sino también empodera a los estudiantes para revisar aquellos temas que no se comprendieron en su totalidad.

Ese es el concepto de “a mi propio ritmo”, en el cual el estudiante esta 100% en control del proceso de aprendizaje. En las aulas físicas, los docentes también entendieron que no todos los estudiantes aprenden al mismo ritmo. Dividir a la clase en grupos ayuda al docente a avanzar a diferentes velocidades y niveles de acuerdo con cada grupo.

4. Contenido alineado: Factor que hace hincapié en el tema de la seguridad. Las herramientas como el manejo de la identidad y el acceso están diseñados para asegurar que aquellos que accedan a los recursos (centros de datos, bases de datos, instrumentos remotos, recursos de aprendizaje, etc.) sean confiables, tanto en la seguridad de sistemas como en la confiabilidad de la información.

El alumno que en teoría tiene acceso ilimitado a fuentes de conocimiento online se convierte en un “curador”, donde es necesario el pensamiento crítico para validar y seleccionar el contenido.

5. Experiencia colaborativa:
La experiencia colaborativa ocurre mediante una interacción grupal y la exploración de diferentes perspectivas de otros estudiantes y docentes. El papel del docente es convertirse en facilitador más que un catedrático. Para ello, las herramientas colaborativas vía teleconferencia/IWB ayudan a unir a los estudiantes y colaborar entre diferentes clases/sitios como un ejercicio compartido de descubrimiento y creación de conocimientos, desarrollando las aptitudes y trabajo en equipo.

Leer más en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/tecnologia/internet/las-cinco-tendencias-tecnologicas-que-marcaran-la-.aspx#ixzz4aDrLDKZ3

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Senegal acogerá trienal sobre desarrollo de la educación en África

Por: Prensa Latina 
Senegal será la sede de la II Trienal de la Asociación para el Desarrollo de la Educación en África (ADEA) entre el 14 y el 17 de marzo próximo, informó hoy el organismo en un comunicado oficial.

La reunión será patrocinada por el presidente del país, Macky Sall, coordinador el Comité de Jefes de Estado que agrupa a líderes de la región en educación superior, ciencia y tecnología, destaca el texto.

Considerado el más importante foro africano de diálogo sobre políticas de educación, la trienal activará los objetivos de la ADEA de promover y reforzar los vínculos entre los ministerios de Educación y las agencias de desarrollo de los estados y organismos.

Entre los objetivos de la ADEA, uno de los principales asociados de la Unesco en la enseñanza secundaria, figuran los estudios y programas para la creación de capacidades profesionales y el intercambio entre organismos internacionales, funcionarios del sector y miembros de la comunidad de investigadores.

La reunión, que tiene como antecedente la primera celebrada en 2012 en Burkina Faso, servirá como plataforma para elaborar estrategias, términos, condiciones y factores para la puesta en marcha y ejecución de acciones mundiales y continentales, apunta el comunicado.

Los temas de la cita de marzo incluyen la implementación de la educación y el aprendizaje para el desarrollo sostenible, la promoción de la ciencia, las matemáticas y las tecnologías de la información y la comunicación, la educación para la reactivación de la cultura y la promoción de la paz mundial.

  • Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=65140&SEO=senegal-acogera-trienal-sobre-desarrollo-de-la-educacion-en-africa
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Aprender a Aprender para Aprender: Más que un Juego de Palabras.

Por: Carla Yeneris Caballero.

Hace un par de días compartía con un colega de trabajo una imagen que circulaba en una red social en la que participo y que sugiere ‘cómo aprender a estudiar’. Si bien la imagen es muy interesante, mi colega me hizo cuestionarme si en vez de aprender a estudiar lo que tenemos que aprender es a aprender; y llegué a la conclusión de que efectivamente se trata de lo último.

Al pensar en este tema, me cuestionaba si realmente ¿sabemos aprender? Y si tenemos dificultades para ello ¿cuáles son? Pero aun antes de estas dos preguntas, otra previa y más compleja me cuestionaba: ¿Qué es aprender? Y al construir esta respuesta, entonces averiguar qué implica aprender a aprender, cómo lograrlo y cuál debería ser el propósito fundamental de aprender.

Obviamente el mismo concepto de ‘aprender’ o ‘aprendizaje’ cuenta con variadas teorías que tratan de explicar cómo se desarrolla. De esta manera, mientras Piaget centra la atención en un aprendizaje cognitivista – constructivista y Ausubel lo hace destacando la adquisición de conocimientos significativos, es Dearden (1976), citado por Figueroa (2013), quien al referirse al “aprender a aprender” lo describe como “un tipo de aprendizaje de segundo orden (meta-aprendizaje), de diferentes tipos de aprender a aprender referidos a distintas clases generales de un aprendizaje más 1 específico”. También dijo que ‘aprender a aprender es una actitud metodológica y de procedimiento’.

Encontramos en esta última acepción de Dearden una similitud en lo que desde ÁBACOenRed hemos planteado, en cuanto a que aprender implica ‘cambio de actitud1 ’, aunque no solamente vinculado a lo metodológico y didáctico, sino que se traduce en una transformación de nuestro ser y cómo nos relacionamos con las demás personas en un entorno, transformándolo (el entorno) e influenciando a las personas de nuestro alrededor en una relación dialéctica.

En ÁBACOenRed vamos más allá de solo considerar la construcción de aprendizajes, hablamos de construir ‘oportunidades para aprender’, lo cual integra ya lo metodológico, su naturaleza colectiva y la responsabilidad que compartimos quienes participamos en la construcción de esta oportunidad. Estas oportunidades de aprender se convierten en procesos de transformación y cambio en nuestras relaciones las cuales producen nuevas necesidades de aprender. Así corresponde a una naturaleza dinámica y progresiva.

No dejamos de aprender, y cada aprendizaje se convierte en punto de partida para nuevos aprendizajes, en relación con otros seres y en un contexto sociocultural concreto, de forma intrínseca. Así que todo el sistema, en el cual estamos, ‘aprende’, esto es lo que sintetizaría la categoría ‘EcoPerSocial’ del aprendizaje que hemos desarrollado como ÁBACOenRed.

Aprender es vivir y vivir el aprender es ser, es otra definición que utilizamos desde el colectivo de ÁBACOenRed, porque estamos convencidas/os que el aprendizaje es inherente a los seres, es vivo, dinámico, constante. Construimos estas oportunidades para aprender a lo largo de nuestra vida.

Aprender a aprender para aprender

Lo que pareciera ser un juego de palabras, ‘aprender a aprender para aprender’, no lo es, ya que denota una relación intrínseca entre producto (aprender), proceso (cómo aprender) y propósito (para qué).

 La relación ‘aprender a aprender’ implica lo metodológico, el ‘cómo lograrlo’; y ‘aprender para aprender’ denota su intencionalidad y por supuesto su intensidad. En ambos casos, un elemento hay en común y son los significados que cada persona le asigna.

Así como los significados construidos son particulares de persona a persona – ya que en esta relación cada quien se queda con un ´algo´ (¿un saber?, ¿un sentir?, ¿…?) particular, que será muy diferente por el significado muy propio para sí – también el cómo adquirirlos y para qué varía de persona a persona. Saber cómo una/o aprende, cuál es nuestro propio ritmo, estilo y su intencionalidad, nos permitirá elegir las técnicas o mecanismos más adecuados para aprender, eligiendo los más convenientes o eficaces para una/o misma/o.

Nisbet y Shucksmith (1987), citados por Wompner y Fernández (2007), escribieron que para que aprender a aprender sea un método valioso, este debe integrar las secuencias de procedimientos o actividades que faciliten la adquisición, el almacenaje y/o la utilización de distintos recursos, de manera que cada estudiante puede planificar u organizar sus propias actividades de aprendizaje.

No estamos hablando aquí de un aprendizaje aislado o en solitario, sino más bien de desarrollar habilidades, destrezas, mecanismos, hábitos,… lo que sea necesario para para iniciarnos en el aprendizaje y continuar aprendiendo de manera cada vez más eficaz y de forma autogestiva y autorregulada, de acuerdo a los objetivos y necesidades propias. Sería este nuestro rol como facilitadores/as de este proceso; es decir: agitar en colectivo y luego dejar fluir los aprendizajes en cada persona, tal como lo sugiere la metodología Montessori.

Carla Iribarren (2016), escritora de un portal especializado en psicología y pedagogía, escribe que para ‘aprender a aprender’ es necesario encontrar la manera de entender, analizar y aprender las cosas del exterior por los medios que a cada una/o le parezcan convenientes, cómodos o más fáciles.

Ahora bien, cuando hablamos de ‘aprender a aprender para aprender’ nos referimos a un propósito que va más allá de solo aprobar exámenes, por ello no se trata solo de técnicas de estudio sino más bien de técnicas de aprendizaje. No es entonces, aprender para un momento sino para la vida. Es una invitación a que ‘aprender’ se vuelva asunto sistemático, permanente y consciente.

Por supuesto, la meta de quienes acompañamos procesos educativos, debiera ser facilitar procesos en los cuales podamos ‘aprender a aprender para aprender’; es decir, acompañar oportunamente en la identificación aquellas estrategias metodológicas que nos permitan aprender de forma eficaz y también ofrecer insumos, ambiente y condiciones que permitan reflexión crítica de la dimensión ética, filosófica y política del aprender.

‘Aprender a aprender para aprender’ implica situarse adecuadamente tanto ante contenidos teórico-conceptuales en un contexto escolar como ante emociones, experiencias y situaciones vitales que necesiten de nuestra interpretación, asimilación y acción coherente. Se trata de expresar en la vida cotidiana, a través de nuestras decisiones, cuáles son los aprendizajes que hemos construido.

Queremos contribuir a una educación que nos permita aprender en la vida, desde la vida y para la vida.

¿Cómo aprendemos a aprender (para aprender)?

Como dijimos antes, el aprendizaje es un proceso social que se constituye de experiencias propias y experiencias comunes con las/os demás. Se trata de conocimientos, sentires, pensares, habilidades, hábitos,… a fin de cuenta de ‘actitudes’. Así es como aprender se vuelve un proceso amplio y complejo que precisa de distintas estrategias o técnicas de aprendizaje dependiendo de las dimensiones que se desean focalizar o fortalecer, lo que deseamos aprender y los medios con los cuales disponemos.

Es decir, dependiendo de la dimensión del aprendizaje a la que se le dé más énfasis así serán las estrategias metodológicas a elegir. Solo algunos ejemplos: si deseamos desarrollar nuestra habilidad de comprensión y síntesis entonces, quizá, debamos elegir técnicas para resaltar ideas clave, repetición para la memorización, elaborar esquemas, analogías, referencias o resúmenes, etc. Si queremos enfocarnos en el desarrollo de nuestra creatividad entonces podemos incorporar estrategias lúdicas como el juego y el arte como instrumentos pedagógicos. Para desarrollar una actitud positiva ante la vida y superar nuestros problemas emocionales nos convendrá aprender de los principios y técnicas derivadas de la psicología positiva, y así podríamos continuar mencionando ejemplos.

Hay mucha literatura disponible sobre técnicas que se derivan del aprendizaje con base en proyectos; aprendizaje basado en problemas; aprendizaje a partir de sueños; aprendizaje cooperativo, la sistematización de experiencias, entre otras; lo importante es saber para qué y cómo usarlas.

Otro aspecto muy importante al elegir las herramientas metodológicas es que estas combinen en lo posible la teoría con la práctica, retomando los principios de la Educación Alternativa Popular para garantizar que se generen más datos, más información, más conocimiento, más práctica y más aprendizajes significativos, es decir más y mejor vida.

Es indispensable el uso del recurso didáctico y político de la pregunta , que nos ayude a reflexionar críticamente, que nos lleva a cuestionarnos y expresar nuestros puntos de vista, que nos saque de la lógica bancaria de la educación. La pregunta como herramienta pedagógica contribuirá a que quienes participamos en procesos educativos no seamos solamente receptoras/es pasivas/os, sino actoras/es y autoras/es activas/os en una dinámica de construcción colectiva de conceptos, preguntas, hipótesis, en fin de aprendizajes.

Sea como fuere, la aplicación de técnicas precisa de la necesidad de adquirir habilidades de estudio personal y grupal. Estas habilidades se logran a través de un constante trabajo personal y colectivo. Es necesario aprender cómo observar, analizar, organizar, jerarquizar y compartir lo que aprendemos.

A continuación algunas sugerencias desde mi experiencia como facilitadora metodológica desde el contexto de ÁBACOenRed.

Al menos 8 Claves…

Sin querer ser exhaustiva, a partir de los intercambios significativos que se generan en nuestros procesos de aprendizaje en ÁBACOenRed, puedo resumir y compartir algunas claves que me parecen importantes para ‘aprender a aprender para aprender’:

1. Desde un enfoque de educación alternativa popular, todo aprendizaje parte de aprendizajes previos. Por ello es importante conocerse, autovalorarse para establecer un punto de partida; saber de nuestras fortalezas, debilidades y en qué podríamos mejorar. Esto es, saber qué queremos saber, cuánto sabemos y qué deseamos descubrir.

2. Desarrollar un compromiso personal. Ayuda dejar por escrito a lo que nos comprometemos antes de empezar cualquier proyecto que sea. Aprender a aprender no es la excepción.

3. Desarrollar una actitud investigativa y de búsqueda permanente.

4. Administrar el uso de las herramientas más adecuadas a nuestros ritmos de aprendizaje. Implica identificar y seleccionar críticamente los distintos medios con los cuales disponemos y las técnicas que podríamos implementar dependiendo de lo que deseamos aprender.

5. Trabajar con otras/os (actitud cooperativa), ya que a partir de los intercambios en equipo podemos aprender más y mejor.

6. Establecer metas con un plan concreto que nos permita alcanzar lo que nos proponemos. Deberíamos trabajar en nuestra propia disciplina y autorregulación personal para cumplir con nuestro propósito.

7. Poner mente, corazón y manos a la obra (aprender a aprender desde la acción).

8. Por supuesto, la motivación, la confianza y la (auto) crítica constructiva (autoevaluación sistemática, a partir del uso de preguntas) serán catalizadores muy importantes en este proceso de aprender a aprender para aprender.

Concluyendo…

En este escrito he compartido, lo que desde mi punto de vista implica la frase ‘aprender a aprender para aprender’ que más allá de un juego de palabras denota una relación intrínseca entre aprender, cómo y para qué.

Como he mencionado, cuando hablamos de ‘aprender a aprender para aprender’ nos referimos a un propósito que va más allá de solo aprobar exámenes, por ello no se trata solo de técnicas de estudio sino más bien de técnicas de aprendizaje. No es entonces, aprender para un momento sino para la vida. Es una invitación a que ‘aprender’ se vuelva asunto sistemático, permanente y consciente en la vida, para la vida y desde la vida misma.

Nuestro rol como facilitadoras/es es diseñar, acompañar y facilitar procesos metodológicos y didácticos que nos permitan ‘aprender a aprender para aprender’.

Fuente: http://abacoenred.com/wp-content/uploads/2015/10/aprender-a-aprender-para-aprender.pdf

Fotografía: Valle de Elda

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Gabón: los docentes en huelga piden diálogo social para mejorar el sistema educativo

Por: Internacional de la Educación

Los docentes de Gabón, en huelga desde el pasado otoño, piden a las autoridades públicas que negocien y den una rápida respuesta a las exigencias de los sindicatos que pretenden mejorar el sistema educativo y conseguir mejores condiciones para la enseñanza y el aprendizaje.

El Syndicat de l’Éducation Nationale (SENA), afiliado a la Internacional de la Educación (IE), reinició una huelga de docentes el 31 de octubre de 2016 tras la huelga inicial del 16 de enero de 2016 que se había suspendido el día 30 de ese mismo mes por el acuerdo firmado con el Ministerio de Educación nacional.

A principios del curso escolar de 2016-17, el sindicato volvió a escribir al Ministro de Educación para solicitarle que cumpliera con las condiciones establecidas en el memorándum de entendimiento. El SENA se reunió con los ministros implicados, en concreto, los de Educación nacional, Presupuestos y Servicios públicos, sin recibir respuesta favorable, por lo que se mantuvo la situación existente. No obstante, el SENA sí había cumplido con los términos del acuerdo alcanzado con el gobierno y los docentes habían organizado los exámenes de final de año e iniciado el curso académico de 2016-17.

Por este motivo se convocó una nueva huelga que sigue en marcha.

Las condiciones laborales no dan lugar a una educación de calidad

Las principales exigencias del sindicato son las siguientes:

· La construcción de instalaciones para resolver el problema de la saturación de alumnos en las aulas y su provisión con el equipamiento adecuado, incluidas mesas y bancos para los colegios.

· La revocación de la decisión de convertir ocho escuelas primarias en escuelas de educación secundaria de nivel inferior.

· El pago de las ayudas que se adeudan, como tasas de exámenes y la prima de incentivo por rendimiento.

· El mantenimiento de los exámenes de acceso competitivos internos en la École normale supérieure (centro de formación docente) que fueron programados y después pospuestos.

· La adopción de decretos que establezcan un comité de negociación colectiva y un Día del docente el 23 de marzo (en conmemoración del asesinato de Martine Oulabour, activista sindical, a manos de la policía el 23 de marzo de 1992).

«Durante 20 años hemos denunciado los mismos problemas estructurales en la gestión del sistema educativo», recordó Fridolin Mve Messa, Secretario General del National Education Union (SENA), así como la existencia de una situación educativa tensa, en ocasiones con más de 200 alumnos por aula, el establecimiento de turnos entre los alumnos (tanto en educación primaria como secundaria) con unos que asisten por la mañana y otros por la tarde. A veces, los estudiantes solo pueden sentarse en el suelo.

Por tanto, indicó que existe una demanda de instalaciones y se debe contratar de forma urgente a 3.000 docentes, es decir, cantidad y calidad, principalmente en asignaturas de ciencias.

Además, condenó «la banalización de la educación que existe en Gabón», dado que el estado está abriendo la educación al sector privado que construye escuelas, hecho que tiene como resultado que «ahora haya más escuelas privadas que públicas».

Mve Messa también destacó la petición de su sindicato y el deseo de volver a la mesa de negociación: «Queremos que ambas partes se reúnan para acabar con esta crisis» y «ver qué puede hacer el gobierno a corto, medio y largo plazo».

Una huelga en aumento

La Convention Nationale des Syndicats du Secteur Éducation (CONASYSED), una coalición formada por siete sindicatos educativos, ha unido sus fuerzas con el SENA. Como consecuencia, tres cuartas partes de los docentes se han sumado a la huelga.

En Libreville, el sector de la educación católica privada se ha unido al sector público, declaró Mve Messa, y en torno al 80 por ciento de los colegios del país permanecen cerrados.

También indicó que los padres iban a tomar las calles de Libreville el 25 de febrero para exigir la resolución de esta crisis del sector educativo. Además, después de casi cuatro meses sin actividad escolar, los estudiantes han organizado manifestaciones por todo el país para pedir que las autoridades actúen.

Hace falta invertir más en educación

Según el Banco Mundial, aunque el porcentaje del presupuesto nacional de Gabón destinado a la educación ronda el 13 por ciento, se trata de una cifra inferior a la media africana, que se sitúa en el 19 por ciento. El informe nacional de 2015 de Education for All sobre Gabón también puso de manifiesto que solo el 1 por ciento del producto interior bruto del país se dedica al sector educativo, cifra que contrasta con una media cercana al 6 por ciento en países con ingresos similares.

El salario medio mensual de un docente de primaria está entre 350.000 francos CFA (565 USD) y 500.000 francos CFA (805 USD), por debajo del salario medio de Gabón, que alcanza los 839 dólares estadounidenses, según datos de 2012 del Banco Mundial. Mve Messa también explicó que, aunque los salarios de los docentes son similares a los de otros trabajadores de la administración pública, estos últimos no disfrutan de las mismas ventajas e incentivos profesionales.

Plano internacional

El gobierno de Gabón ya se encuentra bajo el radar de la comunidad internacional.

Con respecto al Convenio número 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, el comité de expertos para la aplicación de los convenios y recomendaciones de la OIT ha solicitado al gobierno que proporcione información sobre el número de huelgas que han tenido lugar en el sector público, los sectores afectados y el número de huelgas que se han prohibido por una posible alteración del orden público.

En ese mismo informe publicado el 8 de febrero y, según las observaciones recibidas de la IE, que denunció la adopción de diversas leyes que dificultan cada vez más el ejercicio de actividades sindicales en el sector educativo, el comité también exigió al gobierno de Gabón que «explique qué medidas ha tomado con respecto al sector educativo para garantizar el acceso a las escuelas por parte de las organizaciones sindicales con el fin de cumplir con sus funciones de representación y defensa de los intereses de sus miembros».

*Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/news/news_details/4293

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África: How strong academic support can change university students’ lives

Árica/Febrero 2017/Noticias/http://theconversation.com/h

In South Africa tens of thousands of students leave universities each year without completing their degrees. They are largely being pushed out of the system due to funding issues and a lack of academic support.

Funding is a national problem. But what about the lack of comprehensive academic support for students who really need it? The fault here lies squarely with universities.

Universities blame the country’s disastrous public schooling system for the fact that many students enter higher education unprepared.

Public schooling is definitely a massive problem. Research suggests that of one million children who enter Grade 1 in South Africa each year, half do not go on to complete secondary school. Only 100,000 get to university and only 53,000 graduate from university after six years in the tertiary system.

We must stop expecting first-year students – many of whom come from public schools and whose first language isn’t English – to somehow figure out how to cope with the rigorous demands of any university degree without genuine, committed support.

There are some programmes in place to ease the transition. But many students at my own institution have confided in me that these programmes are often inadequate. Most classes to improve second language speakers’ grasp of English are optional, as are workshops on academic preparedness. Some students attend them; others struggle to find time due to packed class schedules.

My institution has a writing centre to support students with essay and assignment writing. The problem is that it’s understaffed and students often have to wait weeks for an appointment.

But there’s a fascinating and troubling contradiction at play: this very same institution offers comprehensive and compulsory programmes to help students who don’t speak English as a first language – as long as they’re international students from outside South Africa. And these programmes work very well, helping students cope with university demands and go on to graduate.

These programmes must be adapted, broadened and rolled out to ensure that South African students who are struggling with English and the demands of university education don’t get left behind.

I’m speaking from experience. Fifteen years ago I barely spoke any English but managed to earn a scholarship to a university in the United States. The support I received there made a world of difference. Similar support can change South African students’ university experience – and their lives, too.

Comprehensive and dedicated support

In 2002 I received a scholarship to study at the College of St Benedict and St John’s University in Minnesota. I’m from Bosnia and Herzegovina, and English isn’t my first language. I learned a bit of English in primary school. Then the war interrupted my primary school education for two years. After the war, the education system was dysfunctional.

When I got to the US in 2002 I could hardly speak, read or write English.

I spent two months in a school for students learning English as a second language, then headed to university. This helped a bit but I needed so much more.

The first year at university was hell, academically speaking. I struggled to understand what was going on around me. I could hardly express myself or write my assignments. Often, I doubted myself and my choice to accept the scholarship. I doubted my own intelligence.

Over the years in South Africa, I have heard many accounts of similar struggles experienced by South African students whose first language isn’t English. They all speak about the inability to engage in English, to cope, follow lectures. They, too, often think that they are not good enough to be at the university.

The best thing about my first year was the English language class I attended with other international students. Our professor taught us to read, write, speak and present in English. There were three classes a week, but she supported us way beyond those set times.

Without her, I probably would have quit my studies. Instead, my marks improved dramatically and my confidence grew. In 2005 I was persuaded by my American friends to write a book about my wartime experiences. I wrote it in English. It was published in 2008.

I’ve been in South Africa since 2007, obtaining a Masters and PhD. Today I write, do research, publish, lecture, present at national and international conferences. All in English.

I didn’t accomplish any of this because I was special. The support I received at the start of my university education made all the difference.

Becoming student-ready institutions

In South Africa, the lack of comprehensive academic support for all who need it is excused by the lack of capacity and the price tag. But surely investing in programmes that bolster student success makes sense? After all, universities receive government funding partly based on their graduate numbers. And more graduates can boost the economy.

In 2013, the Council on Higher Education proposed that university studies and “qualifications should accord with the learning needs of the majority of the student intake”. This, the council argued, would entail extending undergraduate programmes by a year. The first year would become foundational, with students spending a considerable amount of time on compulsory academic preparedness and development.

This has not yet been implemented.

Byron White, vice president for university engagement at Cleveland State University, argues that universities need to stop complaining that their first-year students aren’t prepared for academic life. This approach, White says,

has allowed higher education to deflect accountability. It’s time that we fully embrace the burden of being student-ready institutions … It turns out the problem was not as much about the students as we thought. It was largely us, uninformed about what it takes to help them succeed or unwilling to allocate the resources necessary to put it into practice.

Universities must ditch the excuses and do more. Extensive academic support changes lives. It’s time we got to work.

Fuente:

http://theconversation.com/how-strong-academic-support-can-change-university-students-lives-73703

Fuente imagen   :

https://lh3.googleusercontent.com/Gi-pwwpvvtLXrmAiDCxQm0n8Np7T3MKmD68O953qtf2NqAv4Wp-Y2IK7b7G70uIkFR4bTyA=s85

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