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México: La violencia de género sacude a la mayor universidad de América Latina

América del norte/México/elpais.com

Tras meses de protestas en México, la UNAM ha decidido reconocer oficialmente las agresiones y acoso hacia las estudiantes, pero muchas activistas lo consideran insuficiente

“No me importa perder el año si esto va a ayudar a que se erradique la violencia contra las mujeres en la UNAM”, dice Oyuki, una estudiante de 17 años que pide ser identificada con ese nombre y lleva más de dos semanas durmiendo en el suelo de un aula junto a decenas de compañeras. Ella estudia en la Preparatoria 6, uno de los cuatro planteles de bachillerato adscritos a la Universidad Nacional Autónoma de México tomados por alumnas que reclaman medidas para erradicar la violencia contra la mujer que soporta la institución. Además de estos centros, hay cuatro facultades y dos colegios de Ciencias y Humanidades en paro, algunos desde hace tres meses.

Hasta ahora, fumar marihuana o tomarse un whisky eran infracciones más graves que abusar de una mujer, un delito que ni siquiera estaba mencionado en el Estatuto General que rige la UNAM desde hace 75 años. Pero esta semana, la universidad más importante de México y la mayor de toda Latinoamérica, ha dado un paso inédito: el Consejo Universitario ha aprobado una reforma del estatuto para incorporar a la violencia de género como una infracción grave, merecedora de castigo, aunque no establece qué sanciones le corresponden.

Esta reforma, que entrará en vigor a partir de este lunes 17 de febrero, parece ser la vía que encontró la institución para tratar de salir del punto muerto en el que se encuentra desde noviembre, cuando grupos feministas comenzaron a tomar los establecimientos y a exigir una respuesta ante la violencia de género. El Consejo ha aprobado también la modificación de un artículo del estatuto para garantizar la paridad de género en el Tribunal Universitario, el máximo órgano que imparte justicia en la universidad. Aún así, no parece que ninguna de las dos medidas vaya a poner un fin definitivo al conflicto.

Para Brenda Medina, profesora auxiliar del Colegio de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras (FFYL) —que lleva sin clases desde principios de noviembre por la huelga de sus estudiantes—, las reformas son insuficientes. Una de las exigencias, explica, era que se establecieran sanciones específicas para el acoso, el abuso y la violación, algo que no ha sucedido. Jorge Volpi, encargado de Difusión Cultural de la UNAM, asegura que esa modificación se tratará en marzo, ya que la propuesta no llegó a tiempo a la Comisión de Legislación del Consejo Universitario. Medina dice también que desde la FFYL propusieron que el Tribunal Universitario sea independiente o, al menos, que las estudiantes puedan participar, y que eso tampoco se ha tenido en cuenta. Este jueves, una alumna de la universidad arremetió contra el presidente de ese Tribunal, Eduardo López Betancourt, acusándolo de hostigamiento y acoso durante una conferencia.

Una de las entradas de la Preparatoria 9 de la UNAM.
Una de las entradas de la Preparatoria 9 de la UNAM. ROGELIO MORALES CUARTOSCURO

Los casos de abuso sexual, los crímenes contra las mujeres y la inseguridad dentro de la UNAM no son nuevos; son el reflejo de un país que cuenta un promedio de 10 feminicidios diarios, según las estadísticas oficiales. Pero ahora la problemática parece haber llegado a un punto de quiebre, tanto afuera como adentro de la institución. En 2016 se activó el protocolo contra la violencia de género en la universidad y desde entonces ha habido 1.104 denuncias por abuso y acoso sexual, de las que se han procesado menos de la mitad. Desde 2018, seis mujeres han sido asesinadas en la UNAM. Las reformas impulsadas este miércoles, aunque muchas activistas las consideren insuficientes, dan esperanza a una comunidad desgastada por la impunidad y el miedo cotidiano.

La Preparatoria 9 lleva más de 90 días en paro. Esta escuela ha sido de las más criticadas por la supuesta violencia de las manifestantes. Las barricadas formadas con mesas y pupitres permanecen a las puertas del plantel, situado al norte de la capital mexicana. El escenario es de posconflicto. En el camino hacia la sala dormitorio de las alumnas hay basura y cristales rotos. Antes de subir las escaleras, un muro se muestra repleto de fotografías de profesores y alumnos señalados por acoso o por violación a estudiantes. Algunas se repiten hasta en cinco ocasiones.

Tres chicas de 15 a 18 años, que prefieren no dar sus nombres por seguridad, permanecen en una de las salas. Una come un burrito precocinado. Otra remolonea en un sofá cama. La tercera trata de limpiar una habitación que, a simple vista, necesitará años para volver a su estado original. Ellas también tuvieron una asamblea esta semana con las autoridades universitarias. “No sirvió de nada”, asegura una, mientras se arropa con una manta. Las estudiantes sostienen que en las reuniones con los directivos universitarios se les dice que sí a todo, menos a su petición más urgente: la expulsión definitiva de los profesores señalados por violencia física y verbal contra ellas. Entre ellos mencionan a un docente de matemáticas, a uno de literatura y, sobre todo, a un profesor de educación física. Tras la toma de la preparatoria, aseguran, en uno de los cajones de su despacho encontraron unos lentes con los que grababa a las alumnas menores desde hace años.

Las chicas pasan el tiempo leyendo, platicando, viendo alguna serie y comiendo mal. La que se hace llamar Regina tiene 18 años y está a punto de dar el salto a la universidad. “Prefiero dejar la escuela limpia de maestros que acosen a las alumnas. No me importa perder el año por esta causa. No tenemos miedo”, afirma.

A las tres estudiantes sus padres las apoyan y cuando pueden les traen algo de comida. Aunque, admiten, es mucho tiempo. “No es fácil estar aquí, pero no hay otra forma de que nos hagan caso”, explica Regina. Al principio tenían apoyo de la mayoría del alumnado y podían pasar el tiempo en la piscina que tiene la escuela. Con el paso de las semanas el apoyo ha bajado y muchos estudiantes que no forman parte de la protesta han sido reubicados en el céntrico Colegio Latinoamericano. En los últimos meses, los enfrentamientos entre las huelguistas y otros alumnos a veces acompañados por sus padres, han sido frecuentes, motivados principalmente por el temor a perder el año por las protestas. “Hasta que no tomen acciones reales esto va a seguir así”, avisa Regina.

Desde su despacho de la UNAM, Jorge Volpi afirma que la universidad está tomando conciencia sobre la desigualdad y violencia de género gracias a las movilizaciones feministas que han sacudido al país los últimos años. “La Universidad tiene que actuar ya, pero ojalá estos movimientos deriven en una toma de conciencia de nuestra sociedad, que provoca, admite, tolera y encubre la violencia de género. Es, sin duda, una prioridad”.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/sociedad/2020/02/15/actualidad/1581775115_830122.html

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El miedo y la ira en la vida escolar

Por: Miguel Ángel Rodríguez

Hace una par de semanas me invitaron a charlar con un nutrido grupo de profesoras y profesores de educación básica de Huauchinango, Izúcar de Matamoros y San Martín Texmelucan, Puebla. Las charlas fueron parte de la inauguración del Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE) que pretende “…promover la intervención pedagógica en las aulas y escuelas, de carácter formativo y preventivo con apoyo de materiales educativos, orientada a que las/os alumnas/os reconozcan su propia valía; aprendan a respetarse a sí mismos y a los demás; a expresar y regular sus emociones; a establecer acuerdos y reglas, así como a manejar y resolver conflictos de manera asertiva.”

En fin, preparé un par de exposiciones, una sobre la educación básica como derecho social fundamental y otra sobre qué son los valores en el tiempo, para las diferentes culturas, en un mundo globalizado, con un presidente norteamericano que proclama la supremacía biológica de los blancos, los White Anglo-Saxon Protestant  (WASP) e infecta de miedo, ira, culpa (que se atribuye a los otros) y envidia a la sociedad estadounidense –lo dice Martha C. Nussbaum.

Tenía sentido, pues muchos poblanos de esas regiones tienen familiares viviendo, desde hace mucho tiempo, en Estados Unidos y algunos sintieron en carne viva, incluso, el estigma del inmigrante en tierras más allá del Río Bravo.

Sin la pretensión de ser alarmista, con la celebrada filósofa de la justicia poética, con Nussbaum, me pregunto aquí, después de mis charlas, si algunos de esos sentimientos del ser humano, que retratan nuestra vulnerabilidad, se encuentran presentes en la vida pública nacional y de qué manera pueden afectar la consolidación de un proyecto democrático de nación. Me refiero con énfasis a la particularidad histórica del gremio: ¿cuál es el sentimiento, la emoción que prevalece, traspasa la epidermis y se instala como conciencia de finitud, en este momento, en una buena parte del magisterio nacional…?

Quiero hablar, siguiendo a Nusbbaum, de La monarquía del miedo, de la ira que cobija y alimenta secretamente, de la manipulación que los poderes fácticos y los poderes públicos pueden hacer, ¿están haciendo?, de tales emociones entre la ciudadanía de nuestras sociedades globalizadas. Es la ira que nace del miedo permanente a una muerte violenta, de la impotencia frente a la impunidad, de no encontrar responsables y, en consecuencia, de culpabilizarnos todos, unos a otros, sin mejores resultados que la ruptura de los lazos de  fraternidad.

Siempre resulta refrescante sentir la presencia, los estados emotivos, las disposiciones afectivas que despliegan los profesores y las profesoras de México antes de decidir, frecuentemente en escenarios escolares adversos, como el de la violencia, ¿qué hacer…? ¿qué fundamentos pedagógicos elegir para la formación, para la educación de los seres humanos, ahí, en las aulas…?

Son los protagonistas del proceso educativo, son las fuentes originarias del cuidado del ser humano. Mucho tiempo estuve ciego para intuirlo, para comprenderlo. Y era lo más próximo, lo más cercano.

Expuse un esbozo histórico de los derechos humanos hasta el momento de concebir a la educación como uno de los cuatro derechos sociales fundamentales, como un derecho que es la base, el impulso anímico para conquistar otros derechos, una condición sine qua non para abrir otras, mejores posibilidades de habitar el mundo –todo sazonado con alguna dosis risueña de escepticismo, de realismo pesimista propio de la edad.

Hablé del Estado legislativo de derecho y del Estado constitucional de derecho, de la impostergable necesidad de hacer efectivos, para que sean válidos, los derechos de las niñas y niños de México a una mejor educación, que incluye el derecho a tener escuelas completas, con infraestructura suficientemente satisfactoria para potenciar las capacidades y habilidades de las profesoras, profesores y estudiantes, particularmente en las comunidades indígenas. Es ahí donde la inequidad social clava sus garras desde la Colonia.

No es una novedad, en muchas regiones indígenas aún pervive el Estado paleoliberal, el de “la indiferencia jurídica de las diferencias”, a cuya organización estatal no le interesa garantizar la existencia de las diferencias y, en el mejor de los casos, son incluidas solo en calidad de excluidas. Son espacios en los que la organización estatal revela sobredosis seculares de xenofobia (rechazo a los extranjeros) y aporofobia (rechazo a los pobres –lo llama Adela Cortina).

Las cifras del INEE son devastadoras, pues el escenario que nos presentan de los pueblos indígenas originarios ilustran muy vivamente, o, mejor dicho, con una luz mortecina, las tristes condiciones de existencia de los estudiantes y la deficiente infraestructura de las escuelas 
indígenas de México.

Al terminar las respectivas exposiciones se abrió una pequeña ronda de preguntas y respuestas. Esperaba poner sobre la mesa que Puebla es uno de los estados con mayores índices de discriminación, creo que si lo dije, no me acuerdo bien, en todo caso llevaba indicadores actualizados…pero los caminos de la vida no son como yo pensaba, como los imaginaba, no son como yo creía, porque el magisterio tenía su propia agenda y, sin cortapisas, la extendió sobre la mesa.

Había una constante en las tres ciudades y era la memoria reciente del Colegio Cervantes de Torreón, Coahuila, la del asesinato de una maestra a manos de uno de sus alumnos de once años de edad, quien, a sangre fría, casi a quemarropa, disparó sobre ella y, después, en el delirio del juego, descargó el arma inclemente contra otro profesor y cinco estudiantes que estaban en el patio, antes de voltear la pistola homicida hacia sí mismo, antes de suicidarse. Replicaba, al parecer, la masacre perpetrada por dos estudiantes de la secundaria de Columbine, en Colorado, en Estados Unidos, la tragedia más grande que registra la historia de la educación secundaria en aquel país.

Vinieron, pues, los cuestionamientos. Elegí para ilustrar mi propósito los dos siguientes:

Maestra de Izúcar:  ¿Qué nos recomienda usted, qué hacer frente a la amenaza de que se repita la tragedia del Colegio Miguel de Cervantes de Torreón, Coahuila…?, ¿Se debe regresar al plan de mochila sana y segura?


Maestra de San Martín: Si ya se canceló el programa operativo mochila segura, ¿quién nos va garantizar que mañana, dios no lo quiera, se presente una situación similar…?

Las interrogantes hicieron que el auditorio se removiera inquieto, nervioso, sobre sus asientos, un rumor fue subiendo de tono hasta convertirse en coro cuando las profesoras soltaron como oscuros enigmas sus preguntas. Me quedé paralizado, podía responder, con datos estadísticos e información de política educativa comparada, por el estado de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales, pero nunca me preparé para responder la pregunta crucial: la pregunta por el derecho a la vida.

Eran cuestionamientos sobre los fundamentos del pacto social en México, sobre la validez y legitimidad del contrato social, porque el miedo, según recuerdo de Thomas Hobbes, es el origen que posibilita saltar del Estado de Naturaleza al Estado civil, pero no cualquier miedo sino el miedo a una muerte violenta, ahí reside el secreto del pacto de sujeción y de la primera forma del Estado moderno. El pueblo cede parte de sus libertades al poder soberano, para que lo libre de una muerte violenta. ¿Qué pasa cuando el Estado no garantiza ese derecho efectivamente…?

Lo que los docentes estaban desocultando era una disposición afectiva, un estado emotivo primario, de conservación y afirmación de la vida, de incertidumbre frente a la ausencia de un Estado, no parecían tener la certeza de que el Rey de los soberbios, el Leviatán, pudiera someter a las fuerzas del mal. 
El desasosiego de las profesoras y profesores era la expresión del miedo al que están diariamente sometidas las escuelas y las aulas -el sistema educativo en su totalidad-, pues viven temerosas por la alta probabilidad de ser víctimas de la violencia impune.

El tema que ellas estaban introduciendo era la cúspide del derecho internacional: el derecho a una vida digna.

Una vez que me repuse del sorpresivo giro que tomaron las circunstancias traté de responder que el derecho a la intimidad personal y familiar se considera inalienable, intransferible e imprescriptible, que es un principio sagrado de los filósofos liberales, pues está relacionado con la protección a la dignidad de los seres humanos. La conquista del derecho a la intimidad –continué- nos había llevado muchos siglos, tuvieron que pasar muchas inquisiciones, muchos tribunales de la fe y muchos crímenes de odio para su coronación como principio fundamental de las libertades y derechos humanos.

En esa intimidad se incuba la semilla de la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de crítica. Y concluí que por todo ello no podíamos olvidar, abandonar, el derecho a la intimidad de los estudiantes.

En suma, que no me parecía una buena política escolar atentar contra la intimidad que, como la correspondencia, atesoran las mochilas del estudiantado. Que equivaldría a invertir el principio básico del derecho que reza que “todos somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario” por el de “todos somos culpables mientras no se demuestre la inocencia”.

Les comenté que en la intimidad de la casa, quizá, las madres y los padres de familia pudieran revisar las mochilas de los menores de edad antes de que fuesen a la escuela. Sentí que mis argumentos racionales y razonables resultaban muy endebles, débiles para calmar las acusadas expresiones de temor.

A regañadientes, podría decirse, las profesoras y profesores aceptaron mis argumentos, reconocían la lógica y el contenido, pero mis razones no calmaban sus miedos, sus enojos, sus malestares contra el sistema, contra el escenario de violencia impune que impera en sus regiones.

Pude sentir el miedo a una muerte violenta en las escuelas, flotando, intoxicando el ambiente. En ese contexto un profesor de Izúcar de Matamoros, un maestro mayor que no vio más que viento en mis palabras, demagogia –debe haber pensado-, tomó decidido la palabra para fijar su posición. Era un tono enérgico, mostraba un sentimiento de enojo contenido, porque su voz lindaba con el grito cuando me dijo que mi manera de pensar era muy irresponsable, porque los dejaba inermes a ellos, a los profesores. Pude percibir que yo era la representación, en ese momento, de la ausencia de responsables de la probabilidad de la violencia escolar en las escuelas. Volví a pensar con Nussbaum que el miedo socava la fraternidad de la vida escolar.

Y es que el miedo extremo nos conduce a dar palos de ciego, buscamos y no encontramos quiénes son, bien a bien, los responsables de la descomposición social por la que atraviesa México. En el sistema educativo ocurre lo mismo cuando se habla de la catástrofe estridente, los medios suelen arremeter contra la dignidad del magisterio de manera infame, los padres y madres de familia se levantan igual contra las autoridades educativas que contra los maestros. Mientras el magisterio responsabiliza a los padres y a los directivos, los sindicatos de maestros responsabilizan a las autoridades educativas y, desde luego, la acusación tiene un oscuro camino de regreso.

En esa confusión de responsabilidades y culpabilidades no es extraño que el sentimiento de impotencia aflore en el magisterio, que el miedo a la muerte violenta sea el impulso anímico sobre el cual se monte el enojo y la ira, porque aunque queremos intervenir, participar para transformar los escenarios, no encontramos el camino, no sabemos cómo hacerlo efectivamente.

Es una ira que nace del sentimiento de la propia vulnerabilidad, del desmoronamiento de las instituciones de justicia. Los griegos y los romanos, nos recuerda Nussbaum, consideraban a la ira como un veneno mortal contra cualquier régimen democrático y los primeros declararon un guerra cultural a la ira vengativa, basta recordar las primeras líneas de la Iliada que canta la ira de Aquiles, quien termina reconciliado con su enemigo, el Rey Príamo, dejando atrás los crímenes inspirados por el deseo de venganza, por la muerte de su querido amigo Patroclo.

Y pienso que tal vez hemos reparado muy poco en la extensión que el miedo está generando en las comunidades escolares, una emoción que, combinada con la ira y la culpabilización (de los otros, los diferentes), desemboca en el asco (un pensamiento de contaminación), en los crímenes de odio, como ha sucedido contra las mujeres, indígenas, pobres, musulmanes, judíos, afrodescendientes, homosexuales, transexuales, con un largo y enlutecido  etcétera.

El PNCE es un programa preventivo de la SEP que apenas comienza, y considero que es muy pronto para decir nada; no obstante, de sus contenidos se desprende que se trata de disolver o, por lo menos disminuir, el racismo y la pigmentocracia creciente de nuestras sociedades, promover la igualdad de género, el respeto a la diversidad cultural, la diversidad sexual y la aporofobia (el rechazo a los pobres).

La propuesta pedagógica es pertinente, porque incluso recurre a técnicas básicas de meditación (budista) para calmar las emociones y los sentimientos desbordados a la hora de tomar decisiones, para evitar el sufrimiento derivado de la mente de mono, de la inconciencia y disfrute del tiempo presente por estar en el tormento del tiempo pasado y el tiempo futuro.

Sin embargo, como siempre, falta ver qué opinan los grandes capitanes de empresa de la televisión y la radio comerciales de nuestro país y de Estados Unidos, pues ellos son, en la historia real, como nos enseñó Pablo Latapí Sarre, con su programación violenta, lacrimógena, banal, racista, homófoba, sensiblera, los únicos y verdaderos criadores de las políticas culturales de las emociones entre la niñez y la juventud de México y el mundo entero.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-miedo-y-la-ira-en-la-vida-escolar/

Imagen: https://pixabay.com/photos/hiding-boy-girl-child-young-box-1209131/

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La tortura y asesinato de una niña de siete años disparan la ira en México por la violencia de género

América/México/Autor: Elena Reina/Fuente: elpais.com

 

El brutal asesinato de una niña de siete años en un barrio del sur de la capital mexicana obliga al Gobierno de México a tomar medidas urgentes sobre la violencia que vive el país. Después de seis días desaparecida, este fin de semana, el cadáver de Fátima Cecilia Aldriguett Antón fue hallado en bolsas de basura y con señales de haber sido torturada. Este caso se ha convertido en el último símbolo de indignación de un país que cada día rompe los récords de la tragedia. En México mueren asesinadas 10 mujeres al día y, en total, hay más de 90 homicidios en 24 horas. El presidente López Obrador ha achacado este lunes lo sucedido a la moral individualista y al pensamiento conservador. Una respuesta que ha irritado todavía más a un país que vive una situación extrema.

La última vez que se vio a la niña con vida salía del colegio. El 11 de febrero, su familia puso una denuncia por desaparición. Y menos de una semana después, el país observa lo que ya había leído o visto en las noticias antes: el cadáver de la menor, torturado, desnudo y tirado en la calle. El caso de Fátima no es el único en estos años en los que los feminicidios se han multiplicado: en 2018 murieron asesinadas 3.752 mujeres, según los últimos datos oficiales, y 1.463 menores de edad, según las cifras de la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM). «A Fátima no la mató el neoliberalismo», responden muchos usuarios de Twitter a López Obrador.

Según la investigación de la Fiscalía, una mujer que todavía no han identificado recogió a la niña de la escuela el 11 de febrero antes de que llegara alguien de su familia. Su madre fue a recogerla más tarde, pero ya no la encontró. En un vídeo de las cámaras de seguridad de la calle que han mostrado las autoridades se observa a la señora de la mano de la pequeña por el municipio de Xochimilco, en el sur de la capital. La jefa de la Fiscalía local, Ernestina Godoy, ha informado este lunes de que esta mujer es la principal sospechosa del crimen de Fátima, aunque todavía no han dado con su paradero. La institución ha anunciado este lunes una recompensa de dos millones de pesos (unos 107.750 dólares, más de 99.400 euros) a quien proporcione información sobre el caso.

En la puerta del Instituto Forense de la capital, poco después del reconocimiento del cadáver, la madre de Fátima, María Magdalena Antón, exigió delante de la jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, que se hiciera justicia y acusó a un hombre, Alan Herrera, de haber cometido el crimen. «No conozco a esa señora, pero fue mandada por Alan Herrera», denunció ante las cámaras que la esperaban a la salida de la morgue. Antón alegó que este hombre, de quien las autoridades no han proporcionado más información, ya había agredido a otros familiares. «Hoy fue mi hija, mañana puede ser la de cada uno de ustedes», advirtió la madre.

La semana pasada, otro feminicidio indignaba al país. El de Ingrid Escamilla, de 25 años. Su pareja confesó, en un vídeo brutal filtrado por las autoridades, la saña con la que había acabado con su vida. Las fotos del cuerpo de la joven aparecieron en las páginas de los medios de comunicación locales. Y cientos de mujeres se manifestaban por la dignidad de una víctima más de la violencia machista en una protesta histórica.

Los casos de mujeres asesinadas se agolpan a las puertas de los despachos del Gobierno sin que se hayan anunciado medidas urgentes. Abril Pérez Sagaón fue asesinada el 25 de noviembre después de haber denunciado que su entonces marido, Juan Carlos García, exdirector de Amazon en México, había intentado matarla. El día que había acudido a la capital a seguir con los trámites de la demanda, mientras viajaba en un coche con sus hijos, un hombre le disparó en la cabeza y en el cuello. Sagaón era una de las pocas mujeres que se atrevían a denunciar en este país, solo una de cada nueve. Tres meses después de su asesinato, todavía no hay un detenido.

Las manifestaciones contra la violencia machista también se han multiplicado. Y las respuestas del presidente de México, de momento, han tratado de relacionar la crisis de violencia que asola al país con una campaña para desprestigiar su Gobierno. Este lunes, en su conferencia de prensa matutina, López Obrador enfrentaba el movimiento feminista, según lo que había leído en redes sociales, con su desempeño: «Existe un pensamiento conservador. Feminismo sí, transformación no. O es mejor el feminismo que la transformación. No, es parte de lo mismo. Es ver el árbol y no ver el bosque. Estamos viviendo un momento estelar en la vida pública de nuestro país, se está llevando a cabo un momento estelar. ¿Cuándo se había enfrentado así la corrupción?».

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, comentaba este lunes a través de su cuenta de Twitter que es «indignante, aberrante, doloroso que alguien sea capaz de herir a una niña; este crimen no va a quedar impune». Pero en México, al menos ocho de cada 10 delitos no reciben una sentencia condenatoria.

Fuente e imagen: https://elpais.com/sociedad/2020/02/17/actualidad/1581961625_590259.html

 

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Ilustrador crea mapamundi de la literatura

Por:  QS Noticias.

En el mapa, el ilustrador coloca por país su obra literaria más sobresaliente.

En el 2017, un usuario de Reddit identificado como “Backforward24”, con ayuda de los usuarios de la plataforma comenzó a elaborar un mapa del mundo, ilustrado con las obras literarias más representantes de cada país.

Para este proyecto de nombre “mapa literario”, la recopilación y selección de títulos fue la parte más laboriosa, pues de algunos países hay grandes concentraciones de obras y autores sobresalientes.

Fue este unos de los problemas que tuvo el autor en la primera versión del mapa, pues la obra seleccionada para España no fue Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, en un principio estaba en su lugar, “Sombra del viento”, de Carlos Ruiz Zafón, selección que causo varios descontentos, por lo que tuvo que ser corregido.

Finalmente, la lista que incluye 144 países quedó de la siguiente manera:

1. Afganistán: Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini
2. Albania: El general del ejército muerto, de Ismaíl Kadaré
3. Alemania: Los Buddenbrook, de Thomas Mann
4. Angola: A Gloriosa Familia, de Pepetela
5. Antillas Menores: El ancho mar de los Sargazos, de Jean Rhys
6. Arabia Saudí: Ciudades de sal, de Abderrahmán Munif
7. Argelia: El extranjero, de Albert Camus
8. Argentina: Ficciones, de Jorge Luis Borges
9. Armenia: El visionario, de Raffi
10. Australia: Cloudstreet, de Tim Winton
11. Austria: El hombre sin atributos, de Robert Musil
12. Azerbaiyán: Blue Angels, de Chingiz Abdullayev
13. Bahamas: The Measure of a Man, de Sidney Poitier
14. Bangladés: Días de amor y guerra, de Tahmima Amam
15. Bélgica: La pena de Bélgica, de Hugo Claus
16. Belice: Beka Lamb, de Zee Edgell
17. Bielorrusia: Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexievich
18. Bolivia: Raza de bronce, de Alcides Arguedas
19. Bosnia y Herzegovina: Diario de Zlata, de Zlata Filipovic
20. Botswana: La primera agencia de mujeres detectives, de Alexander McCall Smith
21. Brasil: Don Casmurro, de Machado de Assis
22. Brunei: Some Girls: My Life in a Harem, de Jillian Lauren
23. Bulgaria: Bajo el yugo, de Ivan Vazov
24. Bután: The Circle of Karma, de Kunzang Choden
25. Camboya: Se lo llevaron, de Loung Ung
26. Camerún: El viejo y la medalla, de Ferdinand Oyono
27. Canadá: Ana de las tejas verdes, de L. M. Montgomery
28. Chad: Las raíces del cielo, de Romain Gary
29. Chile: La casa de los espíritus, de Isabel Allende
30. China: Sueño en el pabellón rojo, de Cao Xueqin
31. Colombia: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez
32. Corea del Norte: Los acuarios de Pyongyang, de Kang Chol Hwan
33. Corea del Sur: La vegetariana, de Han Kang
34. Costa Rica: La isla de los hombres solos, de José León Sánchez
35. Croacia: Café Europa, de Slavenka Drakulik
36. Cuba: Havana Bay, de Martin Cruz Smith
37. Dinamarca: La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, de Peter Høeg
38. Ecuador: Huasipungo, de Jorge Icaza
39. Egipto: Entre dos palacios, de Naguib Mahfuz
40. El Salvador: Bitter Grounds, de Sandra Benítez
41. Emiratos Árabes Unidos: The Sand Fish, de Maha Gargash
42. Eslovaquia: Los ríos de Babilonia, de Peter Pišťanek,
43. Eslovenia: Alamut, de Vladimir Bartol
44. España: Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes
45. Estados Unidos: Matar un ruiseñor, de Harper Lee
46. Estonia: Verdad y justicia, de A. H. Tammsaare
47. Etiopía: Beneath the Lion’s Gaze, de Maaza Mengiste
48. Filipinas: Noli Me Tangere, de José Rizal
49. Finlandia: Soldados desconocidos, de Väinö Linna
50. Fiyi: Tales of the Tikongs, de Epeli Hau’ofa
51. Francia: El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas
52. Georgia: The Knight in the Panther’s Skin, de Shota Rustaveli
53. Grecia: La Ilíada, de Homero
54. Groenlandia: Islands, the Universe, Home, de Gretel Ehrlich
55. Guatemala: Hombres de Maíz, de Miguel Ángel Asturias
56. Guayana Francesa: Papillon, de Henri Charrière
57. Guyana: El palacio del pavo real, de Margarita Mateo Palmer
58. Haití: Breath, Eyes, Memory, de Edwige Danticat
59. Honduras: Cipotes, de Ramón Amaya Amador
60. Hungría: Eclipse of the Crescent Moon, de Géza Gárdonyi
61. Islandia: La voz, de Arnaldur Indriðason
62. India: El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy
63. Indonesia: Hijo de todos los pueblos, de Pramoedya Ananta Toer
64. Irán: Shahnameh, el Libro de los Reyes, de Ferdousí
65. Iraq: El loco de la plaza Libertad, de Hassan Blasim
66. Irlanda: Ulises, de James Joyce
67. Islas Salomón: Suremada, de Rexford T. Orotaloa
68. Israel: Amaneceres en Jenin, de Susan Abulhawa
69. Italia: La divina comedia, de Dante Alighieri
70. Jamaica: Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James
71. Japón: Kokoro, de Natsume Soseki
72. Kazajistán: The Book of Words, de Abay Qunanbayuli
73. Kenia: Pétalos de sangre, de Ngũgĩ wa Thiong’o
74. Kirguistán: Jamilia, de Chingiz Aitmatov
75. Kuwait: A Map of Home, de Randa Jarrar
76. Laos: In the Other Side of the Eye, de Bryan Thao Worra
77. Latvia: Nāvas Ena, de Rūdolfs Blaumanis
78. Líbano: The Hakawati, de Rabih Alameddine
79. Libia: Solo en el mundo, de Hisham Matar
80. Lituania: White Field, Black Sheep: A Lithuanian American Life, de Daiva Markelis
81. Luxemburgo: In Reality: Selected Poems, de Jean Portante
82. Macedonia: La hermana de Freud, de Goce Smilevski
83. Malasia: El jardín de las brumas, de Tan Twan Eng
84. Mali: Sundiata: An Epic of Old Mali, de Mamadou Kouyaté
85. Marruecos: El niño de arena, de Tahar Ben Jelloun
86. Mauritania: Silent Terror: A Journey into Contemporary African Slavery, de Samuel Cotton
87. México: Pedro Páramo, de Juan Rulfo
88. Moldavia: Siberian Education, de Nivolai Lilin
89. Mongolia: Cielo azul, de Galsan Tschinag
90. Montenegro: Montenegro, de Starling Lawrence
91. Mozambique: Tierra sonámbula, de Mia Couto
92. Myanmar: Smile as they Bow, de Nu Nu Yi
93. Namibia: Born of the Sun, de Gillian Cross
94. Nepal: Palpasa Café, de Narayan Wagle
95. Nicaragua: El país bajo mi piel, de Gioconda Belli
96. Níger: Sarraounia, de Abdoulaye Mamani
97. Nigeria: Todo se desmorona, de Chinua Achebe
98. Noruega: Hambre, de Knut Hamsun
99. Nueva Zelanda: The Bone People, de Keri Hulme
100. Omán: The Turtle of Oman, de Naomi Shihab Nye
101. Países Bajos: El descubrimiento del cielo, de Harry Mulisch
102. Pakistán: El fundamentalista reticente, de Mohsin Hamid
103. Panamá: Plenilunio, de Rogelio Sinán
104. Papúa Nueva Guinea: Death of a Muruk, de Bernard Narokobi
105. Paraguay: Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos
106. Perú: Lituma en los Andes, de Mario Vargas Llosa
107. Polonia: Pan Tadeusz, de Adam Mickiewicz
108. Portugal: Baltasar y Blimunda, de José Saramago
109. Puerto Rico: Cuando era puertorriqueña, de Esmeralda Santiago
110. Qatar: The Emergence of Qatar, de Habibur Rahman
111. Reino Unido: Grandes Esperanzas, de Charles Dickens
112. República Centroafricana: Batouala, de René Maran
113. República Checa: Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, de Jaroslav Hašek
114. República Democrática del Congo: El antipueblo, de Sony Labou Tansi
115. República Dominicana: La maravillosa vida breve de Oscar Wao, de Junot Díaz
116. Rumanía: El bosque de los ahorcados, de Liviu Rebreanu
117. Rusia: Guerra y paz, de León Tolstoi
118. Serbia: Diccionario Jázaro, de Milorad Pavić
119. Siria: El lado oscuro del amor, de Rafik Scahmi
120. Somalia: The Orchard of Lost Souls, de Nadifa Mohamed
121. Sri Lanka: El fantasma de añil, de Michael Ondaatje
122. Sudáfrica: Desgracia, de J. M. Coetzee
123. Sudán Sur: They Poured Fire on Us from the Sky, de Benson Deng, Alephonsion Deng, Benjamin Ajak y Judy A. Bernstein
124. Sudán: Lyrics Alley, de Leila Aboulela
125. Suecia: La saga de Gosta Berling, de Selma Lagerlöf
126. Suiza: Heidi, de Johanna Spyri
127. Surinam: The Cost of Sugar, de Cynthia McLeod
128. Tailandia: Four Reigns, de Kukrit Pramoj
129. Taiwán: Green Island, de Shawna Yang Ryan
130. Tanzania: Desertion, de Abdulrazak Gurnah
131. Tayikistán: Hurramabad, de Andrei Volos
132. Timor Este: La redundancia del valor, de Timothy Mo
133. Turkmenistán: The Tale of Aypi, de Ak Welsapar
134. Turquía: Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk
135. Ucrania: Muerte con pingüino, de Andrei Kurkov
136. Uganda: Crónicas abisinias, de Moses Isegawa
137. Uruguay: Fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano
138. Uzbekistán: Chasing the Sea, de Tom Bissell
139. Vanuatu: Black Stone, de Grace Mera Molisa
140. Venezuela: Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos
141. Vietnam: El dolor de la guerra, de Bao Ninh
142. Yemen: The Hostage, de Zaid Mutiee Damaj
143. Zambia: Scribbling the Cat: Travels with an African Soldier, de Alexandra Fuller
144. Zimbabue: La casa del hambre, de Dambudzo Marechera

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Fuente de la reseña: https://qsnoticias.mx/ilustrador-crea-mapamundi-de-la-literatura/

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Trece tesis sobre la catástrofe (ecológica) inminente y los medios (revolucionarios) de evitarla

Por: Michael Löwy.

 

I. La crisis ecológica está ya presente y se convertirá todavía más, en los meses y años próximos, en la cuestión social y política más importante del siglo XXI. El porvenir del planeta y de la humanidad va a decidirse en los próximos decenios. Los cálculos de algunos científicos en relación con los escenarios para el 2100 no son muy útiles, por dos razones: a) científica: considerando todos los efectos retroactivos imposibles de calcular, es muy aventurado hacer proyecciones de un siglo; b) política: a finales del siglo, todos y todas nosotros y nosotras, nuestros hijos y nietos habrán partido y entonces ¿qué interés tiene?II. La crisis ecológica incluye varios aspectos, de consecuencias peligrosas, pero la cuestión climática es sin duda la amenaza más dramática. Como explica el GIEC [Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, ndt], si la temperatura media sobrepasa más de 1,5 grados en relación con la del período preindustrial, existe el riesgo de que se desencadene un proceso irreversible de cambio climático. ¿Cuáles serían las consecuencias? A continuación se señalan algunos ejemplos: la multiplicación de mega-incendios como el de Australia; la desaparición de los ríos y la desertificación de los suelos; el deshielo y la dislocación de los glaciares polares y la elevación del nivel del mar, que puede alcanzar hasta decenas de metros, mientras que solo con dos metros amplias regiones de Bengala, de India y de Tailandia, así como las principales ciudades de la civilización humana –Hong-Kong, Calcuta, Viena, Amsterdam, Sangai, Londres, Nueva York, Río- desaparecerán bajo el mar. ¿Hasta dónde podrá subir la temperatura? ¿A partir de qué temperatura estará amenazada la vida humana sobre este planeta? Nadie tiene respuesta a estas preguntas…

III. Estos son riesgos de catástrofe sin precedente en las historia humana. Sería preciso volver al Plioceno, hace algunos millones de años, para encontrar una condición climática análoga a la que podrá instaurarse en el futuro gracias al cambio climático. La mayor parte de los geólogos estiman que hemos entrado en una nueva era geológica, el Antropoceno, en el que las condiciones del planeta se han modificado por la actividad humana. ¿Qué actividad? El cambio climático empezó con la Revolución Industrial del siglo XVIII, pero fue después de 1945, con la globalización neoliberal, cuando tuvo lugar un salto cualitativo. En otros términos, es la civilización industrial capitalista moderna quien es responsable de la acumulación de CO2 en la atmósfera y, con ello, del calentamiento global.

IV. La responsabilidad del sistema capitalista en la catástrofe inminente está ampliamente reconocida. El Papa Francisco, en la Encíclica Laudatio Si, sin pronunciar la palabra capitalismo, denunciaba un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso, exclusivamente basado en “el principio de maximización del beneficio” como responsable a la vez de la injusticia social y de la destrucción de nuestra Casa Común, la Naturaleza. Una consigna universalmente coreada en las manifestaciones ecologistas en todos los lugares del mundo es: “¡Cambiemos el sistema, no el clima!” La actitud de los principales representantes de este sistema, partidarios del business as usual – millonarios, banqueros, expertos, oligarcas, politicastros- puede ser resumida en la frase atribuida a Luis XIV: “Después de mí, el diluvio”.

V. El carácter sistémico del problema se ilustra cruelmente con el comportamiento de todos los gobiernos (con rarísimas excepciones) al servicio de la acumulación de capital, de las multinacionales, de la oligarquía fósil, de la mercantilización general y del libre comercio. Algunos -Donald Trump, Jair Bolsonaro, Scott Morrison (Australia)- son abiertamente ecocidas y negacionistas climáticos. Los otros, los razonables, dan el tono en las reuniones anuales de la COP (¿Conferencias de los Partidos o Circos Organizados Periódicamente?) que se caracterizan por una vaga retórica verde y una completa inercia. La de más éxito fue la COP21, en París, que concluyó con solemnes promesas de reducciones de emisiones por todos los gobiernos participantes -no cumplidas, salvo por algunas islas del Pacífico-; ahora bien, si se hubieran cumplido, los científicos calculan que la temperatura podría sin embargo subir hasta 3,3 grados suplementarios.

VI. El capitalismo verde, los mercados de derechos de emisión, los mecanismos de compensación y otras manipulaciones de la pretendida economía de mercado sostenible se han revelado completamente ineficaces. Mientras que se enverdece a diestra y siniestra, las emisiones suben en flecha y la catástrofe se aproxima a grandes pasos. No hay solución a la crisis ecológica en el marco del capitalismo, un sistema enteramente volcado al productivismo, al consumismo, a la lucha feroz por las partes de mercado, a la acumulación del capital y a la maximización de los beneficios. Su lógica intrínsecamente perversa conduce inevitablemente a la ruptura de los equilibrios ecológicos y a la destrucción de los ecosistemas.

VII. Las únicas alternativas efectivas, capaces de evitar la catástrofe, son las alternativas radicales. Radical quiere decir que ataca a las raíces del mal. Si la raíz es el sistema capitalista, son necesarias alternativas anti-sistémicas, es decir anticapitalistas, como el ecosocialismo, un socialismo ecológico a la altura de los desafíos del siglo XXI. Otras alternativas radicales como el ecofeminismo, la ecología social (Murray Bookchin), la ecología política de André Gorz o el decrecimiento anticapitalista, tienen mucho en común con el ecosocialismo: en los últimos años se han desarrollado las relaciones de influencia recíprocas.

VIII. ¿Qué es el socialismo? Para muchos marxistas es la transformación de las relaciones de producción –mediante la apropiación colectiva de los medios de producción- para permitir el libre desarrollo de las fuerzas productivas. El ecosocialismo se reclama de Marx pero rompe de forma explícita con ese modelo productivista. Ciertamente, la apropiación colectiva es indispensable, pero es también necesario transformar radicalmente las mismas fuerzas productivas: a) cambiando sus fuentes de energía (renovables en lugar de fósiles); b) reduciendo el consumo global de energía; c) reduciendo (decrecimiento) la producción de bienes y suprimiendo las actividades inútiles (publicidad) y las perjudiciales (pesticidas, armas de guerra); d) poniendo fin a la obsolescencia programada. El socialismo implica también la transformación de los modelos de consumo, de las formas de transporte, del urbanismo, del modo de vida. En resumen, es mucho más que una modificación de las formas de propiedad: se trata de un cambio civilizatorio, basado en los valores de solidaridad, igualdad y libertad y respeto de la naturaleza. La civilización ecosocialista rompe con el productivismo y el consumismo para privilegiar la reducción del tiempo de trabajo y, así, la extensión del tiempo libre dedicado a las actividades sociales, políticas, lúdicas, artísticas, eróticas, etc., etc. Marx designaba ese objetivo con el término Reino de la libertad.

IX. Para cumplir la transición hacia el ecosocialismo es necesaria una planificación democrática, orientada por dos criterios: la satisfacción de las verdaderas necesidades y el respeto de los equilibrios ecológicos del planeta. Es la misma población –una vez desembarazada del bombardeo publicitario y de la obsesión consumista fabricada por el mercado capitalista- quien decidirá, democráticamente, cuales son las verdaderas necesidades. El ecosocialismo es una apuesta por la racionalidad democrática de las clases populares.

X. Para llevar a cabo el proyecto ecosocialista no bastan las reformas parciales. Sería necesaria una verdadera revolución social. ¿Cómo definir esta revolución? Podríamos referirnos a una nota de Walter Benjamin, en un margen a sus tesis Sobre el concepto de historia (1940) : “Marx ha dicho que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Quizá las cosas se presentan de otra forma. Puede que las revoluciones sean el acto por el que la humanidad que viaje en el tren aprieta los frenos de urgencia”. Traducción en palabras del siglo XXI: todas y todos somos pasajeros de un tren suicida, que se llama Civilización Capitalista Industrial Moderna. Este tren se acerca, a una velocidad creciente, a un abismo catastrófico: el cambio climático. La acción revolucionaria tiene por objetivo detenerlo, antes de que sea demasiado tarde.

XI. El ecosocialismo es a la vez un proyecto de futuro y una estrategia para el combate aquí y ahora. No se trata de esperar a que las condiciones estén maduras: hay que promover la convergencia entre luchas sociales y luchas ecológicas y batirse contra las iniciativas más destructoras de los poderes al servicio del capital. Es lo que Naomi Klein llama Blockadia . Es en el interior de las movilizaciones de este tipo donde podrá emerger, en las luchas, la conciencia anticapitalista y el interés por el ecosocialismo. Las propuestas como el Green New Deal forman parte de ese combate, en sus formas radicales, que exigen el abandono efectivo de las energías fósiles pero no en las que se limitan a reciclar el capitalismo verde.

XII. ¿Cuál es el sujeto de este combate? El dogmatismo obrerista/industrialista del pasado ya no es actual. Las fuerzas que hoy se encuentran en primera línea del enfrentamiento son los jóvenes, las mujeres, los indígenas, los campesinos. Las mujeres están muy presentes en el formidable levantamiento de la juventud lanzado por el llamamiento de Greta Thunberg, una de las grandes fuentes de esperanza para el futuro. Como nos explican las ecofeministas, esta participación masiva de las mujeres en las movilizaciones proviene del hecho de que ellas son las primeras víctimas de los daños ecológicos del sistema. Los sindicatos comienzan, aquí o allá, a comprometerse también. Eso es importante, ya que, en último análisis, no se podrá abatir al sistema sin la participación activa de los trabajadores y las trabajadoras de las ciudades y de los campos, que constituyen la mayoría de la población. La primera condición es, en cada movimiento, asociar los objetivos ecológicos (cierre de la minas de carbón o de los pozos de petróleo, o de centrales térmicas, etc.) con la garantía del empleo de los y las trabajadores y trabajadoras afectados.

XIII. ¿Tenemos posibilidades de ganar esta batalla antes de que sea demasiado tarde? Contrariamente a los pretendidos colapsólogos, que proclaman, a bombo y platillo, que la catástrofe es inevitable y que cualquier resistencia es inútil, creemos que el futuro sigue abierto. No hay ninguna garantía que ese futuro será ecosocialista: es el objeto de una apuesta en el sentido pascaliano, en la que se comprometen todas las fuerzas, en un trabajo por lo incierto. Pero, como decía, con una gran y simple prudencia, Bertold Brecht: “El que lucha puede perder. El que no lucha ha perdido ya”.

Fuente del artículo: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=265523

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México: protestas en todo el país contra las violencias machistas y por el femicidio de Ingrid Escamilla

México: protestas en todo el país contra las violencias machistas y por el femicidio de Ingrid Escamilla

Se manifestan en estados contra femenicidio de Ingrid Escamilla

Vestidas de negro, con velas y en silencio, mujeres se manifestaron en la ciudad de Cancún para exigir justicia por el feminicidio de Ingrid Escamilla, pero también por los 64 homidicios dolosos en agravio de mujeres, registrados en la entidad y los 16 asesinatos tipificados como feminicidios.

Concentradas en el Monumento de las Estrellas y los Caracoles, conocido como El Ceviche, las mujeres avanzaron en silencio, con pancartas en mano y velas encendidas, que colocaron a manera de ofrenda al pie de la estructura, en honor de Ingrid y de todas las víctimas de la violencia en el país y en la entidad.

En el lugar leyeron las estadísticas,entre las que se encuentran los 16 ocurrieron en Quintana Roo, de acuerdo con el reporte de Incidencia Delictiva del Secretariado de Seguridad Pública Nacional.

Dicha estadística señala que en el estado se registraron 64 homicidios dolosos en contra de mujeres, lo que – dijeron- indica que la Fiscalía General de Justicia no está tipificado los crímenes en contra de mujeres como feminicidio, aún cuando existe un marco legal que lo permite y evidencias.

“Cancún resalta como la ciudad número 19 con más feminicidios en 2019 y Playa del Carmen con el lugar 45 a nivel nacional. Y en lo que va del año ya se han registrado 8 feminicidios.

“Estas cifras resultan lo ‘acostumbrado’ en nuestro estado, se repite en cada entidad federativa y ciudad del país. También nos hemos acostumbrado a la indiferencia; las mujeres asesinadas por sus parejas, cuyos cuerpos son mutilados, violados, quemados, y dejados en vía pública para el escrutinio y burla de la sociedad resultan parte de nuestra vida. No nos escandalizan”, expresaron.

Las jóvenes, entre quienes se encontraban activistas de la organización Derechos Autonomías y Sexualidades (DAS) y del Centro Integral de Atención a la Mujer (CIAM), evocaron el caso del Feminicidio de Ingrid Escamilla y la forma en que las fotos de su cadáver fueron expuestas públicamente por medios de comunicación.

“Como colectivo, como organizaciones de la sociedad civil, como mujeres hartas de vivir con un miedo constante de perder la vida, nos sumamos al grito nacional #JusticiaParaIngrid y lo hacemos extensivo a todas y cada una de las víctimas de feminicidio en el territorio nacional.

“Tomamos las calles al grito de ‘Ni una menos’ y para exigirles a las autoridades nacionales, estatales, municipales y de todas las instancias de gobierno el cumplir con sus responsabilidades. Les exigimos respeto y garantía de los derechos humanos de las mujeres. En especial al acceso a una vida libre de violencia”, manifestaron.

Como parte de su pronunciamiento, demandaron la creación de fiscalías y ministerios públicos con personal formado y profesionalizado en perspectiva de género. Así como recursos materiales necesarios para la investigación expedita y profunda.

También que el gobierno federal emita acciones para la protección de la vida privada, honor y propia imagen de las víctimas de delitos en especial de las de feminicidios, medidas que impliquen sanción a medios de comunicación que difundan imágenes de las mismas.

Asimismo, pidieron penas más severas a feminicidas y violadores, así como la reparación integral del daño a las víctimas indirectas de feminicidio, así como destitución de autoridades que filtran imágenes, expedientes o cualquier tipo de datos.

“Pero sobre todo exigimos que el estado mexicano en todos sus niveles de gobierno junto con todas sus autoridades, reconozca la grave crisis de seguridad que las mujeres vivimos y tome medidas prioritarias para prevenirla, atenderla y erradicarla”, expusieron.

Luego de darle lectura a la postura, compartieron experiencias de acoso y violencia sexual y exhortaron a las presentes a solidarizarse y organizarse para protegerse mutuamente.

En Chiapas

Activistas y mujeres marcharon la tarde de este viernes en Tuxtla Gutiérrez en protesta contra los feminicidios cometidos en la entidad y el país, y en demanda de justicia por Ingrid.

Las manifestantes se concentraron en el Parque Bicentenario, ubicado en el poniente de la ciudad. Acudieron vestidas de negro y con los rostros pintados de rojo, en alusión a la sangre de las víctimas de feminicidios.

Las mujeres se movilizaron por la avenida principal. Avanzaron con pancartas de repudio al feminicidio y contra la negligencia gubernamental: “No aparecemos muertas, nos matan”.

“El feminismo nunca ha matado a nadie, el machismo mata a cada hora”, “Somos la voz de las que ya no pudieron hablar”, consignaron.

La protesta concluyó con un mitin en el zócalo, afuera del palacio del gobierno estatal,donde realizaron pintas contra el feminicidio y reclamaron falta de justicia gubernamental.

“Las mujeres tenemos que buscar otras formas de manifestarnos, porque nos violentan, incluso en nuestro círculo social, nuestra pareja, como el caso de Ingrid. Así buscamos otras formas para exigirle al Estado que nos proteja, nos garantice la libertad y la seguridad”, sostuvo Adriana, una asistente.

En la marcha, Fernanda dijo que la intención del movimiento es visualizar y crear conciencia sobre el respeto en la relación de pareja. “El amor sano no mata”, sostuvo.

El Observatorio Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres de Chiapas consignó en 2019 una cifra de 194 muertes violentas de mujeres, de ellas 84 fueron feminicidios. Además, puntualizó ese mismo año hubo 265 reportes de desaparecidas.

Yucatán

Unas 20 mujeres en Yucatán hicieron una protesta en la plaza principal de Mérida por el asesinato de Ingrid Escamilla.

Las mujeres se reunieron durante casi una hora en el centro de la plaza principal, apoyadas con carteles en donde censuraban la violencia que están viviendo muchas mujeres en el país, el aumento en los casos de feminicidios y el hecho de que no existan políticas públicas más claras en apoyo y protección de las mujeres.

Las manifestantes de Yucatán se sumaron a las protestas registradas en otros diferentes puntos del país.

De igual forma revelaron que los gobiernos no tienen políticas de protección y apoyo a las mujeres que están siendo violentadas y dijeron que como el caso de Ingrid Escamilla, se permitió que fuera asesinada por su pareja.

Pidieron que haya castigo ejemplar para este caso y no que por errores o desatinos de la justicia, este tipo de asesinatos queden impunes.
Michoacán

Un grupo de mujeres marchó este sábado en la ciudad de Morelia para sumarse a las manifestaciones de todo el país en las que han condenado el asesinato de Ingrid Escamilla.

Las manifestantes iniciaron su movilización cerca de las 18:00 horas en la fuente de Las Tarascas y concluyó afuera de Palacio de Gobierno.

Durante su recorrido por la avenida Madero Oriente del Centro de la capital michoacana, las mujeres pintaron varios edificios históricos y de cantera.

A su paso, exigieron un alto a crímenes contra mujeres y a la violencia.

Jalisco

Decenas de mujeres realizaron la tarde de este sábado una protesta en el centro de Guadalajara para exigir justicia para Ingrid Escamilla y denunciar la violencia contra las mujeres en Jalisco.

Por la tarde se reunieron frente al palacio de gobierno, donde hicieron un altar para recordar a las víctimas de feminicidio en el estado; ademas exhibieron fotografías de sujetos que reconocen como violentos o acosadores.

Durante la manifestación realizaron un círculo de discusión para compartir los casos de violencia machista que han padecido y brindarse apoyo.

Ya entrada la noche quemaron una bandera con la leyenda “México feminicida” y eso provocó que las autoridades estatales desplegaran a un grupo de mujeres policías para resguardar las instalaciones del palacio de gobierno.

En respuesta, las manifestantes comenzaron a gritar la consigna “el estado no me cuida, me cuidan mis amigas”; incluso, algunas de ellas encararon a las integrantes de la policía vial que tomadas de las manos hacían una valla en torno al edificio de gobierno y las arengaron a unirse a su protesta: “mujer, escucha, también esta es tu lucha”.

Oaxaca

En respuesta a la convocatoria nacional de marchar #TodasPorIngrid, mujeres oaxaqueñas, integrantes de colectivos feministas y de la sociedad civil, caminaron hacia la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos Contra la Mujer por Razón de Género, para exigir acciones de las autoridades contra la violencia feminicida.

Portando pañuelos verdes, flores y veladoras, el contingente en el que sólo participaron mujeres, partió desde El Llano hacia la dependencia citada, reprochando a su paso quese permita que 10 mujeres mueran al día en México de forma violenta. En este año, 19 mujeres han sido asesinadas hasta el 1 de febrero, según el registro que realizan organizaciones civiles que defienden los derechos de las mujeres.

Por su parte, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) indica que durante 2019, en Oaxaca sólo se tipificaron como feminicidio 27 casos.

A su paso, los gritos clamando justicia no esperaron; las mujeres refrendaron la exigencia escribiendo en las paredes de distintos inmuebles, incluyendo bares y la Casa Oficial donde despacha el gobernador Alejandro Murat, mensajes para exigir justicia para Ingrid, la joven asesinada y desollada hace unos días en la capital del país.

Asimismo, la frase: “Justicia para María Elena”, fue escrita con pintura en aerosol sobre los muros de las calles de esta ciudad, sumándose así a la exigencia de justicia para la joven saxofonista rociada con ácido en la Mixteca en septiembre pasado.

A su arribo a la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos Contra la Mujer por Razón de Género, en la calle Armenta y López, las manifestantes quemaron diversos objetos y una bandera en protesta.

En ese punto, las manifestantes leyeron un pronunciamiento en el que expresaron la indignación por el feminicidio de Ingrid, cometido por Érick Francisco “N” el pasado 9 de febrero.

“Hoy quienes estamos aquí, feministas y no feministas, venimos a honrar su nombre y el de todas aquellas que han sido silenciadas por un feminicidio. Estamos acá con el daño a cuestas, porque sabemos que nuestros cuerpos pueden ser destazados y arrojados como si fueran desechos en cualquier lugar, por cualquier hombre, con muy pocas posibilidades de que nos hagan justicia”, dijeron.

Asimismo, reprobaron la actuación del fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, quien propone eliminar la tipificación de feminicidio, y con ello invisibilizar la violencia de género que, de acuerdo con la diputada federal y dirigente en Oaxaca del Partido Acción Nacional (PAN), Natividad Díaz Jiménez, en el último lustro ha crecido 137% en el país.

El decálogo del gobierno federal contra el feminicidio

El Gobierno de México difundió el decálogo para acabar con el delito del feminicidio, mientras en la ciudad y otros puntos del país se realizan manifestaciones en contra del delito que ha lacerado a la sociedad.

“El gobierno federal respeta el movimiento feminista y manifiesta su rechazo cualquier expresión de machismo. Nuestra solidaridad y respaldo está con las mujeres que defienden su derecho a la seguridad. Trabajamos por garantizar mayor bienestar en la vida de las mujeres y niñas”, escribió jesús Ramírez, Coordinador General de Comunicación Social de la Presidencia de la República.

Un grupo de Mujeres encapuchadas realizan pintas en fachada de Palacio Nacional y arrojan globos con pintura roja a la Puerta Marina, exigiendo justicia por el feminicidio de Ingrid Escamilla y por todos los casos de feminicidios que se han registrado en el país. Desde muy temprana hora la Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó a elementos para mantener la seguridad y ordenar

la vialidad. Las mujeres vestidas de negro cubiertas del rostro prendieron fuego a la malla que cubría un monumento, fue sofocado con extintores que utilizo la policía, que en su mayoría mueres pues las afectadas no aceptaron que fueran hombres.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/02/mexico-protestas-en-todo-el-pais-contra-las-violencias-machistas-y-por-el-femicidio-de-ingrid-escamilla/

 

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Una ley de rectores y empresarios

Por: Hugo Aboites*

…Y contra el acceso y permanencia de los estudiantes. En la más reciente versión de la propuesta de Ley General de Educación Superior (LGES, enero 2020, por fin se elimina la frase que en el artículo 6 degradaba el derecho a la educación. Decía: el Estado garantizará el derecho de toda persona a tener la posibilidad de recibir educación. Y con esto se ponía en peligro el derecho pleno a la educación, como lo advirtió la nueva Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) cuando hizo un llamado para que (en la propuesta de LGES) se retome el espíritu y la letra del artículo tercero constitucional que garantiza el derecho humano a la educación. ( La Jornada, 6/2/20). En efecto, la Carta Magna señala sin ambigüedades ni posibilidades que toda persona tiene derecho a la educación (artículo 3). Con esta declaración, la nueva conducción de la CNDH rompió claramente con la anterior, la que durante un cuarto de siglo guardó silencio y resistió a las quejas contra los exámenes de selección que durante años le pedía que dijera algo. Guardó silencio y cuando habló fue para defender la interpretación neoliberal del derecho a la educación. Esta consiste en ofrecer a todos –pero previo pago de una cuota para el Ceneval– la oportunidad de presentarse a un examen de selección, donde tendrá la posibilidad de mostrar que es una/uno de los mejores. Incluso dio respuestas tan desafortunadas como cuando dijo a los quejosos que el ingreso (a una escuela) está sujeto a la capacidad intelectiva y a los méritos personales de los aspirantes (CNDH 1997, citada en Aboites, Hugo: La medida de una nación: 564). Cuando claramente la Constitución dice que toda persona tiene derecho a la educación (artículo 3). Sin embargo, como se decía, la propuesta de posibilidad se desechó y ahora dice que el Estado garantizará el derecho de toda persona que cuente con el certificado de bachillerato o equivalente que acredite la terminación de estudios del tipo medio superior, el acceso a un programa de educación superior (artículo 6 LGES, enero 2020).

Pero no hay final feliz. Porque después de decir que el Estado garantizará el acceso a un programa de educación superior se añade: en los niveles de técnico superior universitario, profesional asociado, licenciatura u otras opciones terminales previas a ésta. (artículo 6 enero 2020). ¿De verdad no hay aquí la intención –como en el examen único– de canalizar a las y los jóvenes que buscan licenciatura a carreras técnicas cortas, hoy en crisis por falta de aspirantes y desde las cuales ya no se podrá ingresar a estudios de licenciatura?

La nueva CNDH cuestiona, además, que en la propuesta original (2019) se incluyan elementos (que luego se mantienen en la versión 2020) que no están contemplados en el artículo tercero constitucional (fracción X) y que potencialmente son muy problemáticos. “Adicionalmente, –dice la propuesta– las instituciones de educación superior establecerán los requisitos de permanencia, tránsito y titulación, así como las medidas pertinentes para fomentar la inclusión, continuidad, egreso oportuno y excelencia educativa.” Este es el regreso pleno, llevado a ley general, del paquete neoliberal de educación superior. Las autoridades institucionales no sólo tendrán el respaldo legal para determinar requisitos, sino que, además, se les otorga el respaldo legal para reducir a los estudiantes el tiempo límite de titulación (que en la UNAM 1999 significaba el peligro de dejar sin título a 70 por ciento de los alumnos de los CCH y las prepas), asegurar que no dejen de estudiar ni un semestre (continuidad) y avanzar así a la excelencia y a su egreso oportuno. Es decir, la concepción de transformación neoliberal que hizo crisis en 1999 con una larguísima y tenaz huelga y el encarcelamiento de mil estudiantes. Con esta ley, ya no serán rectores en solitario que hagan los cambios, tendrán el respaldo del Congreso.

También los empresarios: en el artículo 47, I, VII ellos se convierten en legales participantes de instancias y procesos claves para el rumbo de toda la educación superior, e igual en los artículos y fracciones 42; 16, X; 13, XV; 45, V; 46, V, y 54. Como parte del Consejo Nacional de Participación y Vinculación, les corresponde, además, proponer estrategias y criterios para la educación superior (46,V), pero también como parte de las instancias colegiadas de participación y consulta (54) emitir propuestas y recomendaciones a la SEP acerca del Sistema Nacional de Evaluación de la Educación Superior (como el que se creó con el INEE en el nivel básico con Peña Nieto) que tendrá mecanismos, instrumentos e instancias (¿el Ceneval?). En resumen, con esta Ley SEP-rectores-empresarios será difícil que los movimientos estudiantiles no achaquen a la 4T esta regresión neoliberal que los hiere. Y que la rechacen con una tenacidad e intensidad sólo comparable con la que hoy muestra el movimiento de las mujeres.

*UAM Xochimilco

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/02/15/opinion/016a2pol

Imagen: Free-Photos en Pixabay

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