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La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático no produce los resultados esperados.

La Internacional de la Educación se suma al movimiento sindical internacional para lamentar profundamente el hecho de que la 23ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático no haya cumplido sus promesas a pesar de la urgente emergencia climática.

América del Norte/Estados Unidos/28.11.2017/ Autor y Fuente: https://www.ei-ie.org

Durante la 23ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23), que tuvo lugar en Bonn del 6 al 17 de noviembre, los representantes de casi 200 países no han conseguido realizar progresos concretos en lo que respecta a las normas de aplicación del Acuerdo de París contra el calentamiento global.

No se ha alcanzado ningún acuerdo con respecto al seguimiento de las medidas que los países debían adoptar, ni sobre la ayuda financiera prometida por los países ricos, compromisos que, sin embargo, deben aplicarse a partir de 2020. A lo sumo, se ha convenido entablar un diálogo que se llevara a cabo a lo largo de 2018, con el fin de establecer un balance global de las emisiones de gases de efecto invernadero. Así pues, dado que no se han realizado avances sustanciales, las decisiones cruciales han quedado aplazadas para la COP24, que se celebrará en Katowice, Polonia, en diciembre de 2018.

La idea impulsada por los sindicatos de llevar a cabo una transición justa gana adeptos

No obstante, la COP23 ha representado una oportunidad para que el movimiento sindical prosiguiera su incidencia a favor de unas políticas de «transición justa», que están siendo cada vez más respaldadas por las partes interesadas. El reconocimiento de la importancia que tiene la creación de un pacto social que fomente el paso hacia economías con baja emisión de carbono infunde, según la Confederación Sindical internacional (CSI), un gran optimismo para el futuro de millones de trabajadores y de sus comunidades.

Esta es la razón por la que la CSI ya está solicitando un plan de acción de «Katowice» a favor de una transición justa. Para la Internacional de la Educación (IE), la adopción de dicho plan de acción constituye una excelente oportunidad para poner de manifiesto el papel fundamental que desempeña la educación a la hora de combatir el cambio climático.

El día de la Educación: reforzar nuestras colaboraciones sobre la educación para el cambio climático

Desde hace varios años ya, los organizadores de la Conferencia han tenido la brillante idea de organizar un día temático dedicado a la educación que dé lugar a un gran número de actividades relacionadas con la educación sobre el cambio climático (ECC), y comprenda conferencias, seminarios, actuaciones y exposiciones.

Este año, la IE ha podido intervenir como organización invitada en el evento «Dreaming big in Climate Education» (Soñar a lo grande en la educación climática), que fue llevado a cabo por varios organismos de las Naciones Unidas. En dicho evento se abordaron colaboraciones destinadas a emprender los cambios necesarios en cuanto a actitudes y medidas que deben ponerse en marcha para hacer frente a los riesgos derivados del cambio climático.

El representante de la IE, Dennis Sinyolo, argumentó que, ante el escaso nivel de penetración que posee la ECC en los programas curriculares de los distintos países, las organizaciones miembros de la IE deben absolutamente unir sus fuerzas para obligar a los Gobiernos a cumplir sus compromisos en virtud del Acuerdo de París. Por otra parte, los docentes deben tener acceso a todo el apoyo y la formación necesarios con el fin de convertirse en actores comprometidos y eficaces a la hora de luchar contra el cambio climático. Por su parte, la Internacional de la Educación movilizará a sus afiliados en torno a este asunto crucial para nuestro futuro colectivo.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/15549/la-conferencia-de-las-naciones-unidas-sobre-el-cambio-clim%C3%A1tico-no-produce-los-resultados-esperados

Imagen: https://www.ei-ie.org/resources/views/admin/medias/timthumb.php?src=https://www.ei-ie.org/media_gallery/original_6cf77.jpg&w=1200&h=530&zc=1

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16 Días de activismo contra la violencia de género 2017.

Por: Internacional de la Educación.

La campaña de este año se centra en eliminar la violencia de género en la educación gracias al impulso y los objetivos logrados a lo largo de un año en el que más de 700 organizaciones en 92 han manifestado su apoyo.

El 25 de noviembre no solo marca el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, sino que también es el primer día de la campaña anual internacional “16 Días de activismo contra la violencia de género”, que se celebra desde 1991. Los 16 días terminan el 10 de diciembre, el Día Internacional de los Derechos Humanos, para destacar que la violencia contra la mujer es una cuestión de derechos humanos.

Este año, bajo el tema ‘¡Juntos/as podemos terminar con la violencia de género en la educación!’, el activismo se ha centrado firmemente en las herramientas y el marco de derechos humanos existentes en la labor de promoción mundial para contar con leyes, políticas e instituciones más eficaces que prevengan y aborden eficazmente la violencia en los entornos educativos y alrededor de ellos. Esto refleja el énfasis renovado del Center for Women’s Global Leadership (CWGL) – el cual coordina la campaña de los 16 Días de activismo – en utilizar el marco de derechos humanos no solo para concienciar sobre la violencia de género, sino, lo que es más importante, para impulsar su erradicación.

Los sindicatos de la educación toman medidas

El programa conjunto ‘Los sindicatos de la educación toman medidas para poner fin a la violencia basada en el género en la escuela’, puesto en marcha en 2016 por la Internacional de la Educación (IE) y la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas (UNGEI), cuenta con la participación de siete organizaciones miembro de la IE de cinco países en África Oriental y Meridional, y tiene por objeto mejorar la capacidad de los sindicatos y sus afiliados/as para contribuir a eliminar la violencia de género en las escuelas.

Gracias al apoyo del Gobierno de Canadá, el programa brinda una oportunidad única para que los sindicatos pongan a prueba, reproduzcan y divulguen enfoques innovadores de la acción sindical para abordar la violencia en y alrededor de las escuelas en Etiopía, Kenia, Uganda, Sudáfrica y Zambia. El programa ya ha arrojado información sobre retos fundamentales y ha revelado ejemplos valiosos de prácticas sindicales eficaces y datos empíricos que muestran el cambio de comportamiento entre los/las afiliados/as. El programa también ha puesto de relieve el papel importante que pueden desempeñar los sindicatos de la educación a la hora de abordar la violencia de género y aumentar la seguridad de los/las niños/as, jóvenes y docentes en entornos educativos.

¡16 días en los que los sindicatos de la educación hablan!

‘¡Los sindicatos de la educación hablan!’ es una serie de podcasts, vídeos y blogs sobre los viajes personales de cambio de afiliados/as a algunos de los sindicatos que participan en el programa. Abarcan cuestiones como obtener la voluntad política y movilizar apoyo en los sindicatos para convertir la violencia de género en las escuelas en una prioridad sindical, interactuar con las comunidades y crear nuevas alianzas, todo ello con el objetivo común de eliminar la violencia de género en las escuelas.

Visiten el sitio web, la página en Facebook y el canal en YouTube de la IE y síganos en Twitter durante los 16 Días para ver y escuchar algunas de las enseñanzas extraídas por los/las sindicalistas participantes del sector de la educación que están haciendo una gran contribución para eliminar la violencia en y alrededor de los entornos educativos.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/15547/16-d%C3%ADas-de-activismo-contra-la-violencia-de-g%C3%A9nero-2017

Imagen: https://www.ei-ie.org/resources/views/admin/medias/timthumb.php?src=https://www.ei-ie.org/media_gallery/original_9b38b.jpg&w=1200&h=530&zc=1

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Protocolos escolares y seguridad.

Por: Cecilia Ester Castañeda

Los sucesos recientes registrados a nivel internacional en instituciones educativas nos obligan a revisar los protocolos establecidos para proteger a las generaciones más jóvenes. Porque tenemos protocolos, ¿verdad?

Quizá no sea yo la única en dudarlo. Pero hoy —como nunca— prevenir no está por demás. Ya ni siquiera sorprenden las noticias en torno a ataques perpetrados por personas armadas en lugares públicos: entre pistoleros desequilibrados, asaltantes, miembros del crimen organizado, terroristas y alumnos sintiéndose poderosos, la proliferación de las armas también ha alcanzado a las escuelas de todo nivel.

Ciertamente se trata de datos en varios países y las posibilidades de ser testigo de dichas agresiones continúan siendo mínimas, mientras que las tendencias de peligro varían según la región. Sin embargo, en los últimos meses en la zona fronteriza se han presentado en planteles o las inmediaciones de éstos casos que hacen sonar la alerta. El Diario, por ejemplo, reportó en el municipio de Juárez un alumno armado en una secundaria, un mensaje amenazante a la entrada de una primaria y una doble ejecución junto a un kínder el presente mes, una persecución que culminó en homicidio en el interior una primaria en septiembre y una balacera desde vehículos en movimiento cerca de otra en mayo. (Hasta ahora, las amenazas de bomba registradas en periodo de exámenes en las instituciones de educación superior parecen obra de alumnos que no estudiaron.)

Luego están los desastres naturales y las contingencias provocadas por la actividad humana que, como de nuevo quedó claro este 19 de septiembre, pueden costar vidas de todas las edades. ¿Existe riesgo de sismos en Ciudad Juárez? ¿De tornados? ¿De derrumbes? De acuerdo con el Atlas de Riesgos Naturales y Atlas de Riesgos Antropogénicos 2016 del Instituto Municipal de Investigación y Planeación, a los problemas de seguridad pública se suman las lluvias extraordinarias y los deslizamientos de laderas vinculados con la falta de infraestructura y la marginación, así como los incendios, los derrames químicos y las fugas de gas, como los mayores riesgos para la población juarense. Las zonas más vulnerables, según el mismo documento, se localizan sobre todo al poniente y suroriente de la ciudad.

Eso es del lado mexicano. Porque los fenómenos climatológicos no conocen fronteras, además de que, tristemente, tampoco las influencias culturales como la violencia necesitan pasaporte.

Mi maestro de sexto año decía que, en caso de entrar el vecino país en un conflicto bélico, nuestra cercanía con Fort Bliss nos ponía en peligro. Eso fue hace 40 años. Desde entonces Estados Unidos ha desplegado sus fuerzas militares sin que haya habido siquiera indicios de que alguien planeara atacar El Paso, Texas, o su base militar. Sin embargo, en esta época globalizada de bravatas nacionalistas y pruebas con misiles intercontinentales últimamente recordé aquellas palabras. También vino a mi mente la historia sobre el cohete de prueba V-2 lanzado en 1947 desde White Sands, Nuevo México, que cayó por error cerca del cementerio Tepeyac. Vaya, el argumento de mi profesor de primaria no me suena ahora tan descabellado.

No pretendo ser pesimista. Francamente no creo que Kim Jong-un llegue a apuntar a El Paso teniendo más cerca poblaciones de mucha mayor importancia en la costa oeste norteamericana —y habiendo fallado varios de sus recientes lanzamientos balísticos de prueba—. Pero en Japón, por donde hace casi tres meses cruzó un misil norcoreano, sí se implementaron ya simulacros antimisiles.

“A fin de salvar una vida más, promoveremos medidas preventivas para abordar diversos tipos de desastres y un plan de prevención bien equilibrado basado en la autoayuda, la asistencia pública y la cooperación”, dijo el primer ministro Shinzo Abe tras el simulacro, informó Reuters.

Japón es un país acostumbrado a los ejercicios colectivos de prevención, en especial debido a su gran número de terremotos. ¿Se fomenta con estas medidas el miedo entre la población? Eso habría que preguntárselo a los japoneses que, señalaron los medios, al sonar la alarma buscaron ni tardos ni perezosos refugio bajo tierra o en un edificio sólido después de haber visto días antes ir a dar al mar al misil norcoreano.

Lo menciono porque este mes en el Bachilleres 6 se suspendió un simulacro de balacera a raíz de las protestas de varios padres de familia que consideraron contraproducente el ejercicio. En los tiroteos en particular, dicha polémica ha resultado determinante en la falta de continuidad de medidas preventivas de este tipo realizadas con anterioridad en los planteles de Ciudad Juárez.

Lo primero, creo yo, es desarrollar una cultura de prevención, ya sea ante sucesos de violencia o desastres. Saber qué hacer en diversos escenarios contribuye a brindar sensación de control. Esto resulta tranquilizante en un entorno de riesgo, pero puede ser crucial en caso de emergencias.

Mi aplauso para los infaltables maestros que han mantenido la calma y actuado con rapidez en momentos de crisis, ésos gracias a los cuales los alumnos se calmaron oyendo música o se protegieron, a los que han tomado con presteza medidas al detectarse un arma de fuego a algún estudiante. La información y los protocolos, me parece, contribuyen a formar funcionarios escolares capaces de responder con la rapidez necesaria al presentarse emergencias.

Tal vez en los planteles sea imposible instalar detectores metálicos o implementar con regularidad la denominada “Operación Mochila”, pero medidas como cerrar las puertas y mantener un adulto de guardia a la hora de entrada son un principio contra los sucesos de violencia.

Y tener conocimiento sobre los posibles escenarios puede llegar a permitir elegir la respuesta correcta. Por ejemplo, según expertos, a diferencia de los tiradores que van contra alguien especial, en el caso de los pistoleros “masivos” lo mejor es alejarse o mantenerse en movimiento para no presentar un blanco fijo.

Lo importante es hacer de medidas como los simulacros una parte integral de nuestra vida colectiva. Es como vacunarse, al reconocer el peligro nuestras “defensas” entrenadas se activan en automático con las herramientas adecuadas. Y en los planteles educativos es mejor vacunar a todos juntos.

Pero los protocolos se siguen en cualquier lugar.

Trágicamente, a juzgar por las menores agredidas esta semana en Ciudad Juárez, aún no parecemos preparados para salvaguardar la integridad física de nuestros hijos en nuestros propios hogares. De acuerdo con reportes periodísticos, mientras sus padres trabajaban las hermanas de 10, 11 y 12 años fueron ultrajadas sexualmente en su domicilio, perdiendo la mayor de ellas la vida estrangulada. Sin embargo, informaron medios, ni una hermana de 17 años ni una vecina que escucharon ruidos los reportaron.

No podemos juzgar a las mujeres por no intervenir, marcar de inmediato el 911 o buscar ayuda de madrugada en una colonia del Norponiente con antecedentes de inseguridad. Sin embargo, en mayo del 2014 en un fraccionamiento de clase media de Ciudad Juárez se registró un caso de violencia doméstica en el que un hombre asesinó a su esposa, de quien se hallaba separado, y tres hijos en el interior del domicilio familiar. Esa noche varios vecinos oyeron llanto y gritos. ¿Adivine qué? Ninguno llamó a la policía.

Por lo visto, no hemos aprendido algo elemental: todos formamos parte de los protocolos. Todos.

Fuente: http://diario.mx/Opinion/2017-11-25_ea006dfa/protocolos-escolares-y-seguridad/

Imagen: https://i0.wp.com/portaleducativo10.com/wp-content/uploads/2017/01/Manual-Y-Protocolos-De-Seguridad-Escolar.jpg?resize=660%2C374

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Argentina. La rebelión de los bachilleres

Por: Roberto Rodríguez

En julio de este año el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), encabezado desde 2015 por el economista Horacio Rodríguez Larreta, del partido Propuesta Republicana (PRO), políticamente afín al gobierno nacional de Mauricio Macri, anunció la implantación de una reforma educativa para la enseñanza media -equivalente en Argentina a nuestro ciclo de bachillerato- que, bajo el lema de “Secundaria del Futuro”, se propone, entre otros aspectos, modificar un enfoque curricular centrado, hasta el momento, en la “formación colectiva del ciudadano crítico” hacia la promoción de competencias de carácter bivalente, es decir de utilidad formativa para la enseñanza superior, pero también para el emprendimiento productivo y la inserción laboral.

Como parte del proyecto se plantea que el nivel medio se divida en dos ciclos, uno “básico” para los primeros dos años, y otro “orientado”, de uno o dos años en que al menos la mitad del tiempo escolar se destine, obligatoriamente, al trabajo en empresas u organizaciones. Esta forma de “inserción” laboral tendría como estímulo para las empresas el trabajo gratuito de jóvenes estudiantes, so pretexto de la adquisición de competencias para el trabajo y un tiempo certificado de experiencia laboral que eventualmente sería provechoso para el currículum vitae de los jóvenes.

Aunque la reforma iniciaría en 2018, el anuncio provocó, casi de inmediato, reacciones negativas por parte del gremio docente, grupos de estudiantes, y organizaciones laborales. El conflicto arreció en septiembre y octubre de este año en que ocurrió la toma, por parte de estudiantes, de una treintena de planteles del nivel en la CABA, así como un amplio debate en medios de comunicación sobre la iniciativa y entre las fracciones presentes en la escena política argentina.

Las organizaciones docentes se quejan de que la reforma va a reducir el tiempo de trabajo del magisterio de la educación media, seguramente las percepciones salariales por concepto de práctica docente efectiva, y la posibilidad de que algunas asignaturas simplemente desaparezcan o queden reducidas al mínimo indispensable. Los trabajadores de la CABA se han inconformado por las posibles repercusiones de la medida tanto en la ocupación de puestos laborales, como también en los salarios. Una de ellas, la Central de Trabajadores Argentinos Autónoma (CTA), en voz de Pablo Micheli, su dirigente principal, cuestionó con severidad la iniciativa de reforma al recordar que las normas para pasantías de egresados de la educación superior no han tenido repercusiones positivas, sino al contrario, en las condiciones laborales de los trabajadores de la Ciudad y del país. Micheli agregó que la reforma solo beneficia al empresariado local y que no sino una herramienta para la flexibilización laboral por la que pugna el “gobierno de los empresarios”, encabezado por el presidente Macri.

Pero la oposición más significativa y con mayor peso simbólico fue la movilización estudiantil que derivó en la toma de planteles. En su punto de efervescencia se tradujo en la realización de amplias marchas y manifestaciones, con evidente respaldo popular, y al cabo en la ocupación de 28 planteles. Con el anuncio gubernamental de que reconsideraría el proyecto antes de su implantación el próximo año los estudiantes devolvieron los planteles y la autoridad educativa anunció la reposición de clases.

Un dato importante fue el pronunciamiento formal de la jueza Elena Liberatori que, ante la demanda formal contra la ocupación de planteles, falló en favor del derecho de expresión e inconformidad del movimiento estudiantil, liberándolos de responsabilidad. Para la autoridad educativa local, que encabeza la ministra Soledad Acuña, ese fallo puede tener repercusiones negativas porque legitima, según señala, toda forma de protesta estudiantil (véase nota de prensa).

Ya se verá en el primer trimestre de 2018 en qué para la propuesta de reforma educativa en la CABA, aunque es improbable que se autorice tal cual está planteada. También queda pendiente la repercusión del conflicto porteño en la iniciativa de cambio curricular de la educación media formulada en el proyecto nacional “Secundaria 2030”, que forma parte de la reforma educativa del gobierno de Macri (véase proyecto)

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Argentina. La rebelión de los bachilleres

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La Convención de los Derechos del Niño: la gran ausente en el Modelo Educativo

Por. Hugo Casanova

Este 20 de Noviembre el mundo celebra un año más de que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara la Convención de los Derechos del Niño (CDN), la cual ratificó México en septiembre de 1990. Siendo el primer instrumento internacional que establece que todas las niñas, niños y adolescentes, sin excepción alguna, tienen derechos y que su cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado, como lo afirma el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), a partir de la CDN, niñas y niños dejan de ser beneficiarios pasivos de los servicios y de la protección del Estado, pasando a ser concebidos como sujetos de derecho, rompiendo el modelo asistencialista que se había preservado por siglos desde que la infancia resultó visible para los estados nacionales. Es en el reconocimiento de esta perspectiva que debemos también analizar el Modelo Educativo para la educación obligatoria.

Las críticas bien fundamentadas a dicho Modelo Educativo se han realizado desde muy distintos órdenes – y aún de entrada, cualquier persona formada en el terreno educativo habrá también contenido la sorpresa al escuchar llamar “clave” que los alumnos [sic] “aprendan a aprender”, cuando el informe Faure presentado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), lo plantea allá en 1972, y el “aprender a conocer” se enuncia como uno de “los cuatro pilares de la educación” en el Informe Delors en 1994. Escuchar una y otra vez al titular de la Secretaría de Educación en marketing mode hablar de las bondades del mismo (entremezclando una narrativa de aspiraciones con una descriptiva o fáctica aún en comparecencia ante el Senado de la República), obliga a echar un vistazo al texto del mismo con “anteojos de la CDN”, desde una perspectiva de derechos de la infancia.

Partamos de que son cuatro los principios fundamentales de la Convención, a saber: 1) la no discriminación; 2) la priorización del interés superior del niño; 3) el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y 4) el respeto por los puntos de vista del niño. En el marco de éstos principios quizá la fortaleza explícita en términos de derechos de niñas, niños y adolescentes en el Modelo Educativo es que el cuarto apartado, de los cinco que presenta, refiera a la inclusión y la equidad, asumiendo así el principio de no discriminación. Sin embargo, si bien podría justificarse, en consonancia al discurso oficial, que la titularidad del derecho a la educación representa a tales derechos de manera integral, sorprende que el texto, contando con la asesoría de expertos internacionales y producto (al menos en procedimiento) de foros de consulta, no se expresa de niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos.

Podríamos pensar que el hecho de señalar la participación de las familias en la educación, así como el papel del Consejos Escolares de Participación Social (enunciados en quinto y sexto lugares de ocho, respectivamente) con respecto a la gobernanza del Sistema Educativo (en el quinto y último apartado), haría referencia a las instancias de representación de niñas y niños, o incluso impulsarse el desarrollo adolescente; sin embargo, no hay una sola referencia a cómo las propias niñas y niños toman decisiones progresivas; es decir, sus puntos de vista son grandes ausentes en un Modelo que se publicita horizontal.

Por otra parte, el texto pareciera laponizar el contexto en que las niñas, niños y adolescentes mexicanos van a la escuela: en un claro afán negacionista no hay reconocimiento a la crisis de graves violaciones a los derechos humanos en el país, tal y como sí lo señaló el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en octubre de 2015, ni a las condiciones de violencia generalizada que se viven actualmente en México, que ponen en tela de duda si es posible ejercer el derecho a la educación cuando está en riesgo el derecho a la vida en México, de Guerrero a Tamaulipas, de Juárez a Tapachula. Tal y como ha afirmado Ángel Díaz Barriga, las aulas que describe el texto del Modelo Educativo parecieran pertenecer más bien a Finlandia, o como señala acertadamente Hugo Casanova, el contexto de emergencia del Modelo Educativo 2017 ocurre a menos de tres años de las desapariciones forzadas de estudiantes de Ayotzinapa, o del abuso de la fuerza pública por parte de las corporaciones oficiales en Nochixtlán. No atender al ejercicio del derecho a la educación implementando medidas para cumplir el derecho a la protección muestra, en la práctica, el desprecio por el cumplimiento del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo (principio de la CDN) de niñas, niños y adolescentes.

Otros ejemplos de que el texto del Modelo Educativo 2017 muestra debilidad de contar con una perspectiva de derechos de la infancia se encuentra en relación a los ambientes para el aprendizaje (punto I.5), el cual afirma que los procesos cognitivos necesarios para que el aprendizaje ocurra están estrechamente vinculados a los ambientes que los propician”, y pierde la oportunidad de señalar la necesidad de contar con ambientes protectores para la infancia, los cuales, en palabras de UNICEF, son espacios seguros de participación, expresión y desarrollo para los niños, niñas y adolescentes. Los sujetos de derechos, en un modelo que se enuncia horizontal (en contraposición – en un binario -, a uno vertical, como si las características de uno y otro no aparezcan superpuestas en la práctica, como si fueran tipos ideales weberianos), siguen apuntando hacia los liderazgos evidentes: el personal directivo para implementar la Ruta de Mejora viendo a la escuela como una “comunidad con autonomía de gestión”, sin la participación de instancias de representación de niñas, niños y adolescentes. Y qué esperanzas de encontrar muestras de que la perspectiva de género fuera transversal al texto.

¿De verdad podemos aspirar a educar a ciudadanas y ciudadanos cuando niñas, niños y adolescentes no están al centro? El cumplimiento del derecho a la educación de calidad en el Modelo Educativo 2017 pretende ocurrir de manera aislada del ejercicio de otros derechos. Proponer la gobernanza del sistema educativo a través del Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED) debe, además de evitar los evidentes traslapes, duplicación de funciones e ineficiencia prevaleciente entre los distintos niveles de gobierno, considerar los derechos de niñas, niños y adolescentes de manera integral, tal y como están representados en la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Finalmente, el motto, el quasi lema de campaña debiera ser “las Niñas, Niños y Adolescentes – así como el cumplimiento de sus derechos – al Centro del Sistema educativo”, desde la indivisibilidad e interdependencia de los derechos de la infancia.

El modelo educativo y el fin del sexenio

El modelo educativo: las primeras lecciones

https://www.unicef.org/mexico/spanish/17054.html

Fuente del Artículo:

La Convención de los Derechos del Niño: la gran ausente en el Modelo Educativo

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El difícil ejercicio de la autonomía

Por:  Pedro Flores

Il progresso gioca contro la tua ingenuità,

Ma c’è la tua coscienza e prima o poi la spunterà!

Canción: Manichini, Renato Zero (1977)

Permítanme iniciar con una anécdota. Un colega de una universidad, que ocupaba un puesto directivo en un campus alejado de la Ciudad de México, fue cesado pues según le dijeron, él no estaba para pensar, sino para ejecutar. Lo remataron diciéndole que debía obedecer, o sea, no podía contradecir las órdenes del superior. Seguramente, a este colega le irá mejor al desligarse de una administración que impide la libertad de pensar por sí mismo y actuar.

Que una “universidad” busque suprimir la capacidad humana para pensar y actuar racionalmente refleja, por un lado, la profunda contradicción de esa institución de educación superior que, en su publicidad, dice estar orientada por el humanismo y por otro, muestra la difícil que es ejercer la autonomía dentro de nuestra democracia.

Lamentablemente, los ejemplos que ilustran la supresión de la autonomía no solamente se circunscriben al plano individual. Hay grupos como el de los indígenas, el de los jóvenes o el de los maestros que no han podido persuadir al gobierno, a los académicos e “intelectuales” que ellos mismos pueden imaginar y plantearse metas de desarrollo propio y que sólo requieren los espacios para realizar su visión razonada. A fuerza, ciertos grupos hegemónicos han querido imponerles una forma de vida que ellos mismos no comparten del todo. A los indígenas los han tachado de excéntricos o “manipulados”, a los jóvenes de carentes de “valores” y a los maestros de desconfiables cuando cuestionan y hacen valer su voz.

Pero aparte de los individuos y grupos, algunas instituciones que se dicen autónomas no han podido desplegar más ampliamente su potencial reflexivo y autogobierno. Ante las restricciones del presupuesto público, el gobierno central ha sabido cómo restringir la libertad de las instituciones de educación superior (IES) por medio de los marcos de evaluación imperantes. “Si no pasas el checklist de los CIEES (Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior) o cometes la osadía de cuestionar y no adherirte a los criterios del PNPC (Programa Nacional de Posgrado de Calidad), nomás no habrá recursos y el imaginario social te sancionará por ofrecer, supuestamente, una educación chafa”. Los PNPCzombies son contrarios a un sujeto educado.

El adiestramiento institucional no parece tener relación alguna con la educación de calidad. Es decir, aquella que se sustenta en un reconocimiento pleno de las facultades del individuo y que intenta, por medio del conocimiento y del aprendizaje, que los seres humanos desarrollemos la capacidad de ser independientes para pensar, decidir y actuar de manera razonada y en función de los otros.

La autonomía, hay que enfatizarlo, es radicalmente distinta a la idea de autosuficiencia (“yo las puedo de todas, todas”) y no sugiere que debemos girar ciegamente en torno a nosotros mismos sin considerar la responsabilidad que tenemos con los otros. Es así que una universidad puede ser muy autónoma pero debe rendirle cuentas a la sociedad, un grupo de indígenas puede saber plantearse un estilo de vida diverso pero sin que eso signifique fragmentar a un país o un joven puede abrazar con razón e inquietud la “contracultura”, pero no por eso obtiene el pasaporte para ser violento.

Pero, ¿si esta idea suena tan bien porque pocos la practican? Porque los costos de ser independiente en sociedades con reglas precarias (y anti meritocráticas) son muy altos y muy pocos están dispuestos a pagarlos. Si una escuela ofrece fundamentos para no adscribirse a los programas del Gobierno Federal, es probable que no fluyan los recursos; si un profesor o académico cuestiona sistemáticamente el proceder institucional, será marginado de la toma de decisiones en mayor grado que la voz lisonjera y cortesana; si un intelectual cuestiona con argumentos al caudillo, no habrá becas, premios ni ascensos o si un órgano constitucionalmente autónomo osa enfrentarse abierta y públicamente al oficialismo, puede perder la simpatía del poderoso; como si esto le asegurara su sobrevivencia y eficiencia organizacional.

En México, sigue habiendo profundas dificultades para ejercer la autonomía a nivel individual, escolar, grupal e institucional, pese a los avances democráticos y al admirable esfuerzo de personas que han demostrado que se puede sobresalir aún viviendo “fuera del presupuesto” y que aunque se “muevan, sí salen en la foto”; en la selfie de la decencia, honestidad y rectitud.

Fuente de Artículo:

El difícil ejercicio de la autonomía

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Education: The Great Socio-Economic Equalizer

By: Marc Morial

 

[Commentary]

New pencils, new books, an apple for the teacher, and unlimited hope for a boundless future – it’s back to school time across the country. And whether their children are boarding a school bus on a country road or a subway heading across the city, parents are united in their hopes and aspirations for their children. And the Urban League Movement shares those dreams.

As Horace Mann put it: «Education then, beyond all other devices of human origin, is the great equalizer of the conditions of men, the balance-wheel of the social machinery.”

A high-quality education is a civil and human right. One of the National Urban League’s empowerment goals is that every American child is prepared for college, work and life. In 2015 when Every Student Succeeds Act (ESSA) was signed into law, we worked to ensure that there were strong regulations that would provide necessary safeguards for students and families. With a different administration, we have redoubled our efforts — supporting national and state advocacy, engagement and education reform actions throughout the Urban League Affiliate Movement and with other civil rights organizations.

ESSA is an opportunity for states to close opportunity and achievement gaps by increasing access to effective teachers and advanced coursework, closing funding gaps, supporting English learners and addressing students social and emotional needs.

Equitable implementation is key to ensuring the promise of ESSA for all children.

Our goal within the Urban League Movement is to advance equity in education. We make it plain: equity does not end at access to education, but rather it is evidenced by successful completion. For we know that students who receive a high-quality K-12 education are likely attend college, achieve professional success and become engaged members of their communities.

It’s no coincidence that the cornerstone of President Lyndon B. Johnson’s War on Poverty was the Elementary and Secondary Education Act. He called education “the only valid passport from poverty” when he signed the Act in 1965, a year that also saw the creation of other Great Society initiatives like Head Start and Upward Bound.

In the 10 years after the creation of those programs, the poverty rate in America declined significantly. We know that a commitment to educational equity and excellence yields dramatic results. We won’t forget it, and we won’t let the decision-makers in Washington or state capitols or city halls forget it, either.

We are all familiar with the United Negro College Fund’s slogan, “A mind is a terrible thing to waste.” But it’s not only a waste for the individual whose potential is untapped, it’s a waste for the entire nation. As former Oklahoma governor Brad Henry said, “No other investment yields as great a return as the investment in education. An educated workforce is the foundation of every community and the future of every economy.”

Marc H. Morial
President and CEO
National Urban League

Photo by: photoo.uk via freeforcommercialuse.org

Source:

http://www.blackstarnews.com/education/education/education-the-great-socio-economic-equalizer.html

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