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Argentina: La universidad intercultural debe ser nuestro objetivo

América del Sur/Argentina/11 de agosto de 2016/Fuente:  TELAM

ESTE AÑO, EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS, QUE SE CELEBRÓ AYER, ESTÁ DEDICADO AL DERECHO A LA EDUCACIÓN Y AL RESPECTO OPINÓ PARA TÉLAM ANÍBAL JOZAMI, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRES DE FEBRERO.

La cultura y el conocimiento son el motor de la evolución humana e indudablemente el primer antídoto para, al menos, contener el temor atávico a lo diferente, una diferencia que también está presente en los niveles del sistema educativo, en los que los pueblos indígenas enfrentan dificultades que solo podrán abordarse concibiendo la educación desde una cosmovisión intercultural.

Es desde este pensamiento que la Universidad Nacional de Tres de Febrero ha venido trabajando en jornadas y libros; como el que se presentó la semana pasada «Educación Superior y Pueblos Indígenas en América Latina. Experiencias, Interpelaciones y Desafíos», en un coloquio sobre la temática realizado en nuestra institución.

Este año, el libro y el coloquio se desarrollaron un mes y medio después de la aprobación de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en la Organización de Estados Americanos (OEA), un hito esperado desde 1999.

En el prólogo de este último texto, realizado con el aporte académico de especialistas de toda la región, abordo la cuestión de la otredad y el miedo a lo desconocido y planteo justamente que la diferencia, el temor al otro, no puede sino también estar presente en los diferentes niveles del sistema educativo. Se materializa en formas tales como la exclusión, rechazo o simplemente desconfianza hacia estudiantes, docentes, visiones del mundo, lenguas y modos de conocimiento que son la esencia cultural de los pueblos indígenas.

Las luchas políticas y sus consiguientes avances legales de los pueblos indígenas tienden a hacerles justicia en los hechos, luego de siglos de estigmatización. Sin embargo, la sustancia de la desconfianza pervive en el vínculo cotidiano. La eventual dilución entre un «ellos» y un «nosotros» se me hace más una esperanza de largo plazo que un proyecto de realización.

Sin embargo, una universidad intercultural debe ser un objetivo. Tal institución debería enmarcarse en el contexto de una sociedad en el que en el futuro ya no haya que pensar en la diferencia de culturas, ni en instrumentos legales que tiendan a una suerte de acción afirmativa para los colectivos indígenas. Sólo luego de transitar este camino podrá de una comunidad decirse que es equitativa.

Las iniquidades sufridas por los sujetos que la visión del hombre blanco, por decirlo de manera frontal, invisten al «otro» con el ropaje del extraño. Una suerte de choque de civilizaciones, tomando prestado el concepto proclamado décadas atrás por Samuel Huntington, quien alertaba en realidad sobre el avance del Islam sobre Occidente.

El de Huntington es un programa político basado en la existencia de un peligro y la perentoria necesidad de tomar medidas de protección. El riesgo constante es el choque con el otro. Mi planteo es exactamente contrario ya que el objetivo debe ser, creo, el diseño de una educación multicultural y una sociedad equitativa. Creo que tenemos que caminar por otra vereda, que es la que nos mostró aquél gran intelectual palestino que fue Edward W. Said. Si lo seguimos a él, podríamos insistir en que la política es indisociable de la cultura y de la práctica del intelectual.

Dejar oír la voz de la cultura y las prácticas indígenas en todas sus dimensiones en la universidad es un mandato que no podemos obviar. Pero hay que ir más allá del concepto de integración de la cultura indígena, porque se puede correr el riesgo de subalternizarla, y lo que se debe buscar es la resolución de las desigualdades que padecen los pueblos indígenas en el ámbito de la educación superior. Nuestro objetivo, el de la universidad, no debe ser el de contener a una minoría, sino el acortamiento de las distancias entre personas de orígenes diversos.

La producción de conocimiento es específica de la educación superior. A ella llegamos con un acervo particular, heredado de nuestra nación y cultura. La indígena también es parte de la cultura indisociable de lo político y de la actividad intelectual. Toda la cultura es un pilar de la academia y de la actividad intelectual, y la porta y la transforma el sujeto de manera cotidiana.

La cultura como campo de batalla no es algo que pueda obviarse. El ámbito académico está inscripto y se desarrolla en ese mismo campo. Nadie deja su cultura al ingresar a los claustros y se los vuelve a cargar cal retirarse. La alternativa es tener en cuenta la diferencia sin transformarla en otredad definitiva, y en consecuencia pretender anularla a la hora de producir y transmitir conocimiento.

La diferencia no debe ser un problema a solucionar, sino una realidad; y la aproximación a la diferencia no puede derivar ni en la construcción de un ghetto ni tampoco en medidas de acción afirmativa que terminen anquilosándose una vez que haya recibido el impulso político necesario para subsanar la segregación.

(*) Rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201608/158508-pueblos-originarios-educacion-universidad.html

Imagen: https://servindi.lamula.pe/media/uploads/4f67df51-986f-407d-a7e5-bc7396e1a4cc.png

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El enrevesado debate sobre educación y sexualidad que estalló en Colombia

América del sur/ Colombia/11 de agosto de 2016/Fuente: bbc

«Rescatando los principios de la familia». Con eslóganes como ese se desarrollaron este miércoles marchas en diferentes ciudades de Colombia; los organizadores dicen que su intención es defender la educación libre y basada en principios morales; pero, ¿defenderla de qué?

Un correo electrónico de la oficina de la senadora Thania Vega de Plazas, del derechista partido Centro Democrático, lo explica de la siguiente manera:

«Resulta altamente peligroso para la esencia de la familia como núcleo de la vida en sociedad, que a través de políticas públicas provenientes del Ministerio de Educación, bajo terminología disfrazada como ‘identidad de género’, se pretenda adoctrinar a estudiantes de colegios con la falsa premisa que la identidad sexual proviene de una construcción social».

La Iglesia católica respaldó las marchas de este miércoles.

En un comunicado la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) felicitó a aquellos que manifestaron «su preocupación por la implantación de la ideología de género en la revisión de los manuales de convivencia».

Los obsipos respaldaron las marchas de este miércoles.Image copyrightCONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA
Image captionLos obsipos respaldaron las marchas de este miércoles.

Explicó que, de acuerdo a su definición, la ideología de género afirma que no se nace hombre o mujer, sino que la identidad sexual es fruto de una construcción cultural.

Para la Iglesia esto entra en contradicción con la noción de que se nace hombre o se nace mujer, tanto en términos de sexo como de género.

Imágenes falsas

En los últimos días se difundieron en Colombia, a través de redes sociales y apps de mensajería como Whatsapp, imágenes de supuestos materiales oficiales de educación sexual que, por ejemplo, incluían ilustraciones de parejas del mismo sexo en la cama.

«Queremos denunciar que estas imágenes fueron extraídas de Internet con la clara intención de manipular y engañar a las familias y corresponden a una novela gráfica para adultos publicada en Bélgica, también a productos desarrollados en Argentina y Chile, que jamás ha utilizado el Ministerio», dijo la ministra de Educación, Gina Parody.

Algunos creen que toda la polémica tiene por fin atacar a la ministra de Educación Gina Parody, algo que ella no descarta.Image copyrightMINISTERIO DE EDUCACIÓN DE COLOMBIA
Image captionAlgunos creen que toda la polémica tiene por fin atacar a la ministra de Educación Gina Parody, algo que ella no descarta.

Aclaró que su cartera no envió ni repartió ninguna cartilla sobre orientación sexual.

«Es todo una invención y una campaña de manipulación masiva, que lo único que ha hecho es desinformar a los padres», le dijo Parody a BBC Mundo.

El folleto de la discordia

El material que sí existe, y del que habla el correo de la senadora Vega, se llama «Ambientes escolares libres de discriminación», y lleva los logotipos de tres organismos de Naciones Unidas (Unicef, UNFPA y PNUD) y del Ministerio de Educación.

Mediante un comunicado conjunto, las tres agencias indicaron: «Es un documento técnico, que fue compartido en las páginas web oficiales de las agencias de la ONU por efectos de transparencia, sin haber sido aún publicado y difundido oficialmente por el Ministerio de Educación Nacional, puesto que es un documento en construcción».

«No es un documento que se va a repartir en los colegios», señaló Parody a BBC Mundo.

Las agencias internacionales explicaron también que no es ni un lineamiento ni manual de convivencia distribuido en colegios de manera oficial. La producción del manual forma parte de un convenio más alto de cooperación entre esas agencias y el gobierno colombiano.

En ese marco, las agencias acordaron colaborar en el cumplimiento de una sentencia de la Corte Constitucional de Colombia, que obliga al Ministerio de Educación a hacer una revisión de los manuales de convivencia escolares del país.

El suicidio de Sergio Urrego

La decisión de la Corte, de 2015, fue tomada en función del caso de Sergio Urrego, un adolescente de 16 años que en 2014 se suicidó agobiado por la discriminación que sufría en la escuela por su identidad sexual (mantenía una relación con otro muchacho).

La sentencia conmina al Ministerio de Educación a revisar los manuales de convivencia de las escuelas de todo el país, para impedir que se repitan casos semejantes.

El suicidio de Sergio Urrego llevó a que la Corte Constitucional exigiera al Ministerio de Educación la revisión de los manuales de convivencia de las escuelas.
Image copyrightSEMANA
Image captionEl suicidio de Sergio Urrego llevó a que la Corte Constitucional exigiera al Ministerio de Educación la revisión de los manuales de convivencia de las escuelas.

Se trató de una de tantas decisiones de la Corte Constitucional de Colombia emitida pese a que ya una norma de 2013 llamaba a modificar los manuales de convivencia para prevenir actos de discriminación de cualquier tipo, incluso por motivos de género o identidad sexual.

Pero el suicidio de Urrego dio cuenta de que no se había implementado ese cambio y llevó a que terminara interviniendo la Corte.

Manuales

El desarrollo del folleto de las agencias de la ONU, así como el de un cuestionario que las secretarías de Educación regionales presentaron a los rectores de los colegios para identificar posibles problemas en sus manuales de convivencia, forman parte de la iniciativa del Ministerio para dar respuesta a la exigencia de la Corte.

La ONG Colombia Diversa, dedicada a la defensa de los derechos de personas LGTBI y que participó de la elaboración del cuestionario que se distribuyó entre los rectores de las escuelas, aclaró que ese documento no contiene lineamientos sino que sirve de orientación para que cada comunidad escolar establezca su propio manual de convivencia (como lo dispone la normativa).

Un manual, que de acuerdo a la legislación colombiana, tiene que prevenir que ocurran actos de discriminación en el ámbito escolar.

La Iglesia no lo ve así.

«Lamentamos que la Corte Constitucional, y ahora el Ministerio de Educación, estén abusando del derecho para promover la ideología de género en los más variados ámbitos de nuestra sociedad», dijo la Conferencia Episcopal.

Otros creen que en el fondo toda la polémica consiste en un ataque personal contra la ministra Parody –quien es lesbiana–, algo que ella tampoco descarta.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37041556

Imagen: http://ichef-1.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/10E2C/production/_90746196_screenshot2016-08-10at15.47.19.png

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Aprendiendo desde la malla curricular

Por lo que he visto, la apertura a las formas dentro de los procesos de aprendizaje plantea, en especial en estudiantes adultos/as, un temor latente acerca de estarlo haciendo del modo correcto o no. Eso lo he visto en los procesos de formación de adultos en los que he participado, pero también lo he podido evidenciar en aquellos formales en los que he estado involucrada como estudiante, gracias a lo cual he podido compararlo con mi actual experiencia dentro del Programa de Estudios Abiertos (PROEA), donde participo como estudiante en (auto)formación y como tutora de otros participantes en (auto)formación.

El temor a equivocarse emerge de su latencia cuando somos expuestos/as al otro/a en nuestro modo de pensar, creer, y percibir el mundo. De ese modo nos proyectamos siempre, sin embargo, el quedar abiertos a nuestros/as compañeros/as de aventura en el PROEA, desde la construcción de la autobiografía, resulta en ocasiones un acto de desnudez muy arriesgado para quienes han estado conformes con la coordinación de las actividades formativas por parte de las instituciones.

Si el acto de construir la autobiografía es un acto singular de valentía, cuyas consecuencias y repercusiones en la proyección desde el conocer hasta el ser, la articulación de una Malla Curricular, es el epítome de la autonomía de aprendizaje, pues debe dar respuesta conforme a esa autobiografía y a la proyección de cómo se quiere transitar la ruta hasta el cierre de ciclo.

Como todo acto de autonomía, encierra una rebeldía evidente ante lo formalmente aceptado y tolerado, representado en este relato en los estudios formales de pre y post grado, y requiere también de un reconocimiento y aceptación de lo que nos es propio e inherente a cada cual.

Si en la autobiografía nos desnudamos para mostrarnos a quienes nos acompañan en la comunidad de aprendizaje, la construcción de la Malla Curricular es como ir de compras y buscar qué queremos vestir. Parte de lo que vestiremos es, en buena medida, lo que hemos venido siendo, nuestro devenir como seres en formación permanente. Usaremos a partir de allí, algunas indumentarias que sacaremos de nuestros escaparates personales donde, seguramente, yacen muchos conocimientos de matemáticas que se anclaron en nostros durante las interminables jornadas de hacer hallacas en familia, o de visitar, sembrar y cosechar el campo, para quienes hayan tenido esa fortuna, junto a saberes intrínsecos de manejo de incertidumbre y relaciones grupales atesorados luego de años de gestiones administrativas diversas o compras en mercados a cielo abierto.

Todo lo que somos y hemos sido, puede entrar en la Malla Curricular.

Lo interesante es que, mientras como participantes del PROEA, postergamos su construcción hasta estar “listos/as”, en el fondo me convenzo que la Malla Curricular (a la que tanto tememos también), es apenas un tamiz que resulta insuficiente para dar cuenta de todo lo que hemos sido.

Entonces, sin pretender que la que he venido armando para mi es la mejor, luego de armarla y de ver su insuficiencia como único instrumento para describir lo que quiero que me nombre en adelante, debo decir que me siento como cuando de niña temía a figuras enormes de mostruos con armas que se dibujaban frente a mi cama en noches de fiebre alta por amigdalitis.

No eran monstruos, eran apenas sombras que la cortina dibujaba.

La Malla Curricular, creo, es un instrumento. Como parte del andamiaje del PROEA, siempre es mejor tenerlo que no tenerlo. Como parte del proceso de formación de un ser que adquiere una suerte de autonomía pedagógica, pues se hace dueño y copartícipe central de su proceso de aprendizaje, no es un instrumento cualquiera. Es un instrumento que revela desde el comienzo la intencionalidad que lleva: trazar en un dibujo formal lo que se ha sido y facilitar la autoidentificación de espacios donde nuevos procesos de aprendizaje tengan lugar.

Una muy buena construcción de lo que es el Programa de Estudios Abiertos de la Universidad Politécnica Territorial de Mérida Kléber Ramírez (UPTMKR), pueden verlo en este video

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Colombia: La educación, un tema central del VI Congreso de Filosofía

Colombia/11 agosto 2016/Fuente: Entorno Inteligente

El VI Congreso Colombiano de Filosofía se tomará las instalaciones de la Universidad del Norte en Barranquilla desde mañana (10/08) y hasta este sábado (13/08).

Conformando por 469 conferencistas, el encuentro académico tendrá a la educación como una de sus dos temáticas centrales, a «propósito de la crisis que afronta la humanidad». La otra será la filosofía.

Este evento, que es realizado cada dos años por la Sociedad Colombiana de Filosofía, también estará compuesto por cinco plenarias, 27 simposios con 197 conferencias y 29 mesas temáticas con otras 250 conferencias. También 17 presentaciones de libros serán llevadas a cabo.

En esta sexta versión del congreso, el país invitado será Argentina. Alberto Moretti y Alejandro Cerletti son algunos de los filósofos de ese territorio que participarán del encuentro. Entre los ponentes del evento también habrán 64 participantes  de Alemania, Brasil, España y Estados Unidos, entre otras naciones.

«El propósito es valorar la riqueza de las tradiciones filosóficas latinoamericanas y acercar a las comunidades intelectuales que las nutren», indicó Juan Manuel Ruíz, profesor de Uninorte y coordinador del congreso.

La programación

Además de la educación, temáticas relacionadas al conflicto, la paz, el medio ambiente y el papel del arte y las minorías en la filosofía, harán parte de la programación recomendada para asistir al congreso.

Mañana, a las 9 a.m., se desarrollará la jornada inaugural del encuentro académico. Luego, a las 4 p.m., se hablará del ‘Pensamiento colombiano’, a cargo de Jorge Aurelio Díaz. Una hora después iniciará ‘¡Colombia necesita de filosofía!’. A las 7 p.m., se debatirá sobre ‘Las pruebas Saber y la enseñanza de la filosofía’.

En el segundo día, la jornada también iniciará a las 9 a.m. ‘La estética en Wittgenstein’, presidida por Magdalena Holguín, será la primera plenaria de la jornada. A las 2:30 p.m. se hablará de ‘Políticas y estéticas: pensando el posconflicto’. Y, a la misma hora, iniciará ‘¡Así se baila el tango!, una lectura en clave del cuerpo’. La última intervención de este día será ‘Filosofía y educación para la paz’.

El viernes se abrirá el congreso a las 9 a.m. con la presentación del libro El mito de la filosofía, del director de Uninorte, Jesús Ferro Bayona. A la misma hora se estará llevando a cabo la  plenaria ‘Lenguaje, lógica, realidad’. A las 11:30 a.m. se hablará de ‘Dialéctica de la paz: el caso colombiano’ y, a las 2:30 p.m. de ‘Filosofía latinoamericana y colombiana’.

El último día del congreso abrirá sus puertas a las 9 a.m. con la plenaria ‘El gobierno de la ciudad: cuidar para servir’, a cargo de la argentina María Isabel Santa Cruz. Y, a las 11 p.m. se estará desarrollando la plenaria titulada ‘Filosofía y educación: notas sobre una relación vacilante’, que será presidida por el  también argentino y doctor en filosofía Alejandro Cerletti.

Fuente noticia: http://www.entornointeligente.com/articulo/8776758/COLOMBIA-La-educacion-un-tema-central-del-VI-Congreso-de-Filosofia

Fuente imagen: http://www.elheraldo.co/sites/default/files/styles/detalle_articulo/public/2016/08/08/articulo/shutterstock_381999814.jpg?itok=r4I4JU6n

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Educación: sobre la necesidad de saltar los barrotes carcelarios de lo inmediato (1)

Por: Pablo Martinis 

Revista Hemisferio Izquierdo/ Nro 4

Presentación

En las próximas líneas pretendo, inicialmente, dar cuenta de algunos rasgos de lo que a mi juicio constituye un debate educativo uruguayo marcado por una extrema pobreza pedagógica y política. Tomar nota de esta situación constituye para mí un punto de partida inevitable para retomar una problematización de la educación desde una perspectiva de izquierda. Entiendo por perspectiva de izquierda aquella que pone en el centro de sus preocupaciones la construcción de condiciones materiales y simbólicas que aseguren una distribución igualitaria de saberes socialmente significativos y necesarios para el desarrollo personal y la participación social. En el marco de sociedades capitalistas esto implica, inexcusablemente, una toma de postura a favor de los sectores populares, siempre postergados en el acceso a todo aquello que les corresponde por derecho. Desde este marco, propongo la necesidad de elevar la mirada y recentrar el debate educativo en términos de procesos de mediano y largo plazo

La pobreza del debate actual

La continuidad de los tres gobiernos del Frente Amplio nos ha reafirmado en la idea de que vivimos en un país en el que la política educativa se reinventa cada 5 años. Ello no implica la inexistencia de continuidades en aspectos particulares, pero los lineamientos políticos priorizados en cada caso son diversos y en ocasiones, antagónicos. De los muchos ejemplos que podrían plantearse para fundamentar esta afirmación tomaré sólo uno: las derivas de uno de los programas de política educativa que fue presentado como eje central de una política de izquierda, el Programa Maestros Comunitarios (PMC). Este programa fue uno de los emblemas de la política educativa en el período 2005 – 2009. Al año siguiente, al inaugurarse el segundo gobierno frenteamplista se le bajó el perfil subsumiéndolo dentro de un programa más amplio(2) y cesándose la creación de cargos dentro del mismo. Actualmente, rige una circular del Consejo de Educación Inicial y Primaria según la cual los cargos de Maestro Comunitario pueden ser utilizados en las escuelas para hacerse cargo de grados comunes en caso de ausencia del docente respectivo. La búsqueda de “otra forma de hacer escuela” que desde el PMC se instaló como consigna con fuerte contenido político parece ubicarse hoy más en el orden del recuerdo que en el de la posibilidad.

Por otra parte, el debate público sobre educación adolece de una extrema debilidad en tanto es absolutamente coyuntural. Se discute sobre problemas del momento, los cuales van siendo desplazados de la agenda por la emergencia de nuevas temáticas, las que al poco tiempo sufren la misma suerte. No parece haber acumulación de argumentos en esos debates y se carece absolutamente de miradas que puedan problematizar las discusiones con perspectivas de mediano y largo plazo. Complementariamente, abundan las ocasiones en que los debates se centran en aspectos absolutamente particulares, como las características individuales de ciertos funcionarios o sus capacidades para desarrollar satisfactoriamente o no determinadas tareas. Estas discusiones, que podrían ser de interés para alguno de los programas de chimentos que se emiten en la televisión montevideana, difícilmente aporten elementos destacables para una problematización de la educación nacional.

A su vez, una racionalidad tecnocrática instrumental sostiene los escasos debates que efectivamente se producen, ya que se discute en torno a indicadores, sin comprender o someter a crítica los complejos procesos que se esconden detrás de la producción de esos números. Así, tenemos una suerte de fetichización del número (“bajó la repetición”, “aumentó la cobertura”, etc…), sosteniendo la fantasía de que efectivamente en esos números habita alguna suerte de verdad revelada en torno a la educación. Así, se sostiene un precario discurso pedagógico que resume los problemas de la educación a unos pocos insumos básicos (más presupuesto, más horas de clase, mejores salarios, mejor infraestructura…), sin que tengamos novedad acerca de los proyectos educativos en función de los cuales esas reivindicaciones cobrarían sentido. Evidentemente, una de las dificultades que muestra esta situación es la extendida creencia en que quienes son buenos para construir indicadores y medirlos habrían de tener similar capacidad para proponer políticas educativas y llevarlas adelante. La historia de los últimos veinte años del sistema educativo uruguayo desmiente drásticamente esa creencia.

Los actores (colectivos) parecen estar atrapados en posiciones cristalizadas, inmunes al debate. Priman discursos autocomplacientes, cerrados a la posibilidad de integrar una diferencia, otra significación que no esté ya previamente en su glosario. Un ejemplo de esta situación, entre muchos que podrían citarse, puede apreciarse en las perspectivas actualmente existentes en torno a los procesos de inclusión educativa. Por una parte, desde diversos ámbitos de definición de política educativa parece primar una construcción de los estudiantes que viven en situación de pobreza más cercana a resaltar sus carencias que a rescatar sus potencialidades, de ahí el desarrollo de acciones más cercanas a las prácticas de asistencia que a las de enseñanza. Por otra, diversas posiciones desde ámbitos sindicales, particularmente en la enseñanza media, insisten en una suerte de victimización de los docentes, presentándose como los grandes perjudicados por tener que convivir con situaciones de violencia que hacia ellos generarían los adolescentes que ahora acceden a las instituciones educativas de la mano de los procesos de inclusión educativa. Lo que parece estar ausente en ambos casos es una reflexión acerca del lugar que la educación debe tener en su vínculo con poblaciones que han estado históricamente excluidas de transitar por ella más allá del nivel primario.

Las limitaciones de una perspectiva que entiende a la política educativa como simple gestión del presente deberían ser fuertemente recusadas desde una perspectiva de izquierda. No se trata de administrar razonablemente un sistema educativo -que además tenemos muy claro que produce desigualdad-, sino de transformarlo radicalmente a favor de aquellos tradicionalmente excluidos. Esta es la tarea de una gestión política de la educación desde una perspectiva de izquierda.

Otro tanto podría señalarse con relación a perspectivas sindicales que no pueden ver más allá de la defensa del docente en tanto trabajador de la educación. Obviamente, no se trata de negar este punto, sino de poner en consideración que aquel otro que muchas veces se ve como una amenaza es también parte de una clase subordinada. Oponer “inclusión educativa” vs “derechos de los trabajadores” no tiene ningún sentido, salvo que uno se ubique en una posición francamente reaccionaria.

Llegados a este punto es imposible dejar de tomar nota de la existencia de una notable distancia entre los discursos que circulan públicamente sobre educación y la gran mayoría de quienes cotidianamente “hacen la educación”. Esta cuestión llega a un punto que no dudaría en calificar de dramático cuando se constata -y he podido hacerlo en más de una oportunidad- que muchas experiencias de colectivos de docentes y educadores que intentan alterar sentidos y prácticas -que detectan como responsables del fracaso educativo- no encuentran eco en instancias de definición y gestión de políticas o en los ámbitos de representación docentes. Muchas veces, lamentablemente, sufren resistencias desde esos ámbitos.

En este marco, voces que deberían interpelarnos desde la lucidez de sus prácticas y conceptualizaciones están ausentes del debate púbico o, simplemente, guardan silencio. Este conjunto de elementos define lo que a mi juicio constituye un debate educativo en el cual lo pedagógico-político -entendido como la reflexión y la acción en torno a lo educativo y a su direccionamiento en favor de los sectores populares- brilla por su ausencia.

Saltar los barrotes carcelarios de lo inmediato.

Entiendo absolutamente imprescindible que quienes nos preocupamos por la educación desde una perspectiva de izquierda seamos capaces de dar señales en el sentido que el estado de situación que presenté en las líneas anteriores puede ser superado. Estas señales no se pueden dar si refieren exclusivamente a acciones inmediatas. Es necesario construir un discurso colectivo, que más allá de las diferencias presentes y las dificultades para tramitarlas, permita articular, primero que nada en una dimensión imaginaria (un horizonte deseable de posibilidades) para luego avanzar en su concreción práctica de forma paulatina.

Lo que estoy proponiendo no supone desconocer la centralidad del conflicto en la estructuración de los procesos sociales. Sería ingenuo hacerlo. Quizás tan ingenuo como lo fue creer, en el anterior período de gobierno, que a partir de un acuerdo entre los partidos políticos con representación parlamentaria se iban a poder solucionar los problemas.

Es necesario que reflexionemos acerca de que planificar, como acto político, supone construir hegemonía: articular diferencias de forma que quienes son parte de esa articulación perciban que sus demandas son incorporadas y no simplemente toleradas. Y también supone, marcar un límite, una frontera con aquellas perspectivas con las cuales no es posible la articulación porque encarnan un proyecto antagónico al que se quiere impulsar. Este es el juego político y también el juego de la política educativa. Estas articulaciones tienen que exceder a una fuerza política y expandirse hacia actores sociales significativos. Es condición indispensable para poder avanzar en este sentido partir de un proyecto claramente definido en sus aristas fundamentales. Aquí la pregunta fundamental a contestar está marcada por interrogarse sobre cuales han de ser las características fundamentales de un proyecto educativo de izquierda.

Avanzar en la definición de un proyecto educativo de izquierda tiene que ver con trabajar en la articulación de una dimensión imaginaria, de amplia aceptación popular, con respecto a qué expectativas tenemos con respecto al futuro de la educación. O mejor: qué educación quisiéramos tener en el futuro, cómo se diferencia de la que tenemos hoy y cómo podemos avanzar en la dirección deseada. También supone interrogarse acerca de qué aspectos de nuestra educación queremos conservar, ya que no todo es novedad; y cuales quisiéramos recuperar de la rica tradición de la pedagogía uruguaya.

Todo lo señalado involucra diversidad y pluralidad de voces que deben ser escuchadas, ya que la educación no nos pertenece o no es problema exclusivo de quienes trabajamos en ella.

Una vez visualizado ese horizonte de sentido, que va en paralelo a la definición de un marco ético político, axiológico, que es el telón de fondo permanente de todo el proceso, sería momento de sistematizar diagnósticos y ubicar áreas clave de trabajo con relación a las cuales poder establecer metas a corto, mediano y largo plazo, con sus correspondientes formas de evaluación que permitan la introducción de ajustes a medida que se avanza en el proceso. Este proceso necesita de fuerte diálogo y articulación a nivel político, de actores y técnicos. Se requiere de técnicos sumamente competentes en sus áreas de actuación pero con fuerte sensibilidad política para comprender que el diálogo permanente es necesario en procesos de planificación y desarrollo que se definan como participativos(3).

Avanzar en la dirección que estoy planteando aquí supone recuperar uno de los enunciados básicos del programa sobre educación con el que el Frente Amplio se presentó a las últimas elecciones. Recordemos que en el mismo se establece:

Elaborar un Plan Nacional de Educación a largo plazo, con amplios consensos sociales y políticos, orientado a la transformación de la educación pública que tome en cuenta para su debate: fines y objetivos de la educación; la cobertura del sistema; la profesión docente; aprendizajes deseables: su diversidad, integralidad, universalidad y democratización; la evaluación continua, y la construcción y distribución social del conocimiento. Para su discusión, elaboración y seguimiento se tendrán en cuenta los aportes del Congreso Nacional de Educación previsto por la Ley de Educación.

Recientemente el Grupo de Reflexión sobre Educación (GRE)(4), formado por destacados educadores de nuestro país, ha presentado su octavo documento de trabajo, en el cual señala la necesidad de orientar fuertes esfuerzos hacia la elaboración de un Plan Nacional de Educación(5). Entiendo que esta es una iniciativa que es necesario destacar y que busca, precisamente, ir más allá del limitado debate sobre educación existente en nuestro país.

En el mencionado documento se señala:

Un Plan Nacional de Educación es un documento con visión comprehensiva, racional y compleja de lo educativo a partir de la situación actual y de su proyección a futuro en relación con el todo social nacional, regional y mundial, lo que habilita a delinear la educación que tendrán las generaciones futuras (…) Lo anterior sirve de encuadre para la definición de fines, objetivos, políticas educativas y estrategias acordes para su logro (GRE, 2016: 7 – 8).

Entiendo que trabajar en la dirección que nos propone el GRE ofrece la posibilidad de reactivar un debate de fondo sobre los problemas de la educación nacional, evitando las miradas cortoplacistas y reduccionistas que actualmente nos absorben. Ubicar la mirada en la construcción de un futuro podría brindarnos una excelente ocasión para colocar nuevamente en circulación el debate en torno a que implica efectivamente una política educativa de izquierda.

En este sentido me detendré finalmente a esbozar algunas líneas de trabajo en función de los cuales podría ser interesante organizar el Plan y que condensan, en mi opinión, un horizonte pedagógico de izquierda.

Efectivizar la obligatoriedad de la educación consagrada en la legislación. Actualmente la obligatoriedad se cumple casi exclusivamente en sectores que tienen niveles de ingresos y acumulación de capital cultural relevantes. Es imprescindible garantizar la continuidad en el sistema educativo desde los 4 a los 18 años para todos los niños y adolescentes nacidos en nuestro país. Es probable que ese sistema educativo que haga lugar a todos deba ser sustancialmente diferente al que tenemos hoy. Concebirlo requiere discusiones amplias y transformaciones progresivas que no pueden ser logradas en el tiempo acotado de un período de gobierno
Garantizar acceso igualitario a los aprendizajes de todos los niños y adolescentes. Ello requiere repensar los diversos formatos desde los cuales damos curso a las acciones de enseñanza así como revisar las concepciones, muchas veces implícitas, que desde la educación se producen con respecto a los alumnos que no logran avanzar en los aprendizajes en los tiempos previstos administrativamente. Un sistema educativo concebido desde una perspectiva de izquierda debe tener dos características fundamentales en relación a este tema: partir siempre de las potencialidades de los sujetos de la educación y organizar la enseñanza en función de ellos.
Revisión de los estatutos académicos y políticos de los centros educativos. Aquí hay mucho trabajo por hacer en la dirección de dotar a los centros de la mayor autonomía posible para el desarrollo de un proyecto pedagógico propio y pertinente, sin perder de vista las orientaciones generales del sistema educativo y sus directrices pedagógico-políticas.
Reubicar la centralidad de la profesión docente. Ello tiene que ver tanto con la institucionalidad en la cual se ha de desarrollar la formación, como con el estatuto profesional y pedagógico, los procesos de formación continua y la cuestión salarial.
Abordar las relaciones entre educación y trabajo en términos de un proyecto de país productivo. Aquí cobra importancia la planificación de la oferta educativa, la orientación vocacional y el desarrollo de estudios prospectivos vinculados a la emergencia de demandas estratégicas de formación.

El documento del GRE propone una hoja de ruta hacia la elaboración de una Plan Nacional de Educación en la que el Congreso Nacional de Educación y la participación de amplios sectores sociales ocupan un lugar fundamental. También propone la constitución de un Grupo de Trabajo en la órbita de la Comisión Coordinadora del Sistema Nacional de Educación Pública a los efectos de dinamizar el proceso de trabajo. Entiendo que se trata de una propuesta sumamente razonable y que ofrece la gran posibilidad de revitalizar el debate y la producción de política educativa en nuestro país.

El educador popular colombiano Marco Raúl Mejía acuñó hace ya algunos años el término “disoñar” para alimentar la producción de políticas en clave popular. Se trata, según entiende Marco Raúl, de unir la lógica del diseño, fundamentalmente técnica en su elaboración, con la lógica del sueño, de la utopía, en su radicalidad política e ideológica. Quizás sean estas dos prácticas las que necesitamos unir para poder volver a pensar y a producir en términos de un discurso pedagógico de izquierda. Valdría la pena intentarlo.

* Licenciado en Ciencias de la Educación. Magíster y Doctor en Ciencias Sociales con mención en Educación. Profesor agregado y director del Departamento de Pedagogía, Política y Sociedad del Instituto de Educación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República.

Notas:

(1) La necesidad de saltar los barrotes carcelarios de los inmediato para pensar la educación fue enunciada por la pedagoga argentina Adriana Puiggrós en pleno auge de la hegemonía neoliberal en los años 90´del pasado siglo. Ver: Puiggrós, A. (1994). Imaginación y crisis en la educación latinoamericana, Buenos Aires, Aique.

(2) Se trata del Programa “Atención prioritaria en entornos de dificultades estructurales relativas”, conocido por el acrónimo APRENDER.

(3) Un esfuerzo cercano a lo aquí planteado fuer realizado en la ANEP en los años 2008 y 2009. El documento producto de ese proceso propone algunos elementos para la elaboración de una Plan Nacional de Educación (2010 – 2030). Puede ser consultado en: http://www.anep.edu.uy/anep/phocadownload/Publicaciones/LibrosDigitales/documento%20del%20plan%20nacional%20de%20educacin%202010%20-%202030.pdf

(4) http://polomercosur.org/grupo-de-reflexion-sobre-educacion/

(5) Grupo de Reflexión sobre Educación (junio de 2016). Documento N° 8. Es tiempo de un Plan Nacional de Educación, Montevideo.

Fuente: http://www.hemisferioizquierdo.uy/#!Educación-sobre-la-necesidad-de-saltar-los-barrotes-carcelarios-de-lo-inmediato-1/nnsaa/579eae4e0cf27547c72ee21a

Imagen: «La noche de los pobres», Diego Rivera (1928

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Venezuela: A través de las Canaimitas llevan tecnología a estudiantes y docentes de Los Nevados, Mérida

Venezuela/11 agosto 2016/Fuente: Aporrea

La Zona Educativa del Estado Bolivariano de Mérida, en un trabajo mancomunado con la Compañía Anónima Teléfonos de Venezuela (CANTV) y los Centros Bolivarianos de Informática y Telemática (CBIT), hicieron entrega de 36 Canaimas a estudiantes y docentes de la parroquia Los Nevados, en la entidad.

El director de la Zona Educativa merideña, Nelson Ruiz, señaló que el Programa Canaima Educativo llega a todos los rincones del estado Mérida y muestra de ello es la entrega de estos equipos a 26 niñas, niños y adolescentes pertenecientes a instituciones educativas de la parroquia El Morro del municipio Libertador de la entidad.

Ruiz detalló que fueron beneficiados con este instrumento tecnológico estudiantes de las escuelas Las Plumas, El Hato, Los Nevados, El Hatico, El Apure y Curazao, y Liceo Bolivariano Juan de Dios Dávila (anexo El Morro), así como 10 docentes.

«Esto se logra sólo en revolución y gracias a las políticas del Gobierno Bolivariano que lidera el Presidente Nicolás Maduro. La entrega de computadoras y tabletas se mantiene a pesar de la crisis económica generada por la caída de los precios del petróleo y la guerra económica que factores de la derecha opositora tienen contra el país. El Proyecto Canaima Educativo se encamina a las cinco millones de equipos entregados en todo el país», finalizó Ruiz.

Fuente:https://www.aporrea.org/tecno/n295034.html

 

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