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El drama en uno de los ríos más grandes de Sudamérica: «Hasta hace 20 años pertenecía a la gente, hoy a los negocios»

Por: Jorgelina Hiba

El Paraná atraviesa Brasil, Paraguay y Argentina, pero la voracidad de la ganadería, las centrales hidroeléctricas y la sobrepesca han roto un valioso ecosistema con consecuencias impredecibles.

Desde hace 45 años, Julián Aguilar “el negro” practica el arte de la pesca en las aguas marrones y sedimentosas del río Paraná, un gigante fluvial que cruza media América del Sur creando vida y belleza a su paso. “Tenemos el mismo color, el río y yo”, dice, y se ríe con un gesto casi imperceptible de diversión y emoción. Erguido sobre la proa de su embarcación, muestra dos redes, una recién tejida por él mismo, flamante, y otra que recogió cerca del canal principal y que quedó abandonada por algún compañero que nunca volvió a buscarla.

Julián Aguilar, pescador en el río Paraná desde hace 45 años. Celina Mutti / Ballena Blanca

Julián conoce muy bien el pulso del Paraná. Nació en Las Cuevas, un pueblo muy pequeño de la provincia argentina de Entre Ríos en 1960, cuando la naturaleza era otra y el río se movía, todavía libre y salvaje, a lo largo de sus casi 5.000 kilómetros de longitud, desde su nacimiento en Brasil hasta la desembocadura en el estuario del Plata. Al poco tiempo se afincó con su familia en la zona norte de Rosario, ciudad ubicada en el corazón geográfico de la región agrícola más próspera de Argentina. Allí, los pastizales pampeanos se encuentran con el humedal de las islas del Paraná en lo que se denomina el delta medio, un conglomerado infinito de tierra y agua donde dominan los verdes y los marrones. Un territorio anfibio, ambiguo y dinámico donde los pulsos de crecientes y bajantes del Paraná –es el octavo río más largo del mundo y el segundo de América, después del Amazonas– redibujan de manera constante sus costas, lagunas, madrejones y barrancas.

“En mi familia estar cerca del río era el lugar natural para ganarse la vida, y para el juego también”. Su primer trabajo, de muy joven, fue pescar, una actividad que comenzó a hacer con siete u ocho años durante los fines de semana. Cuando tenía nueve años su papá, “un hombre de la isla”, se compró una canoa: “Cuando yo empecé a trabajar con él salía surubí, dorado, boga, sábalo, todas piezas de tamaño extragrande, lo que hoy sería una sorpresa. Sacábamos sábalos de entre ocho y diez kilos y surubíes de 50. Solo se pescaba el pescado de temporada y algunos todavía salían a trabajar a vela; tener motor era una rareza, un lujo casi”. Era muy duro ser pescador hace 50 años, dice Julián. Había que remar, la ropa se mojaba y el frío y el calor se sentían con intensidad. “Era un trabajo muy físico, muy cansado”.

Pero hay otro río, también, al que la crisis ecológica generada por el ser humano afecta en su esencia y comportamiento, llenando de incertidumbre y variabilidad lo que hasta hace poco se llamaba normalidad o certeza científica. Un río más transitado, intervenido y contaminado que dejó de ser libre para convertirse en un curso multifragmentado. “Hasta hace 20 o 25 años el río pertenecía a la gente del río, pero hoy pertenece a los negocios”, explica el pescador desde la certeza que le da haber sido testigo directo, durante medio siglo, de las transformaciones del gran río de aguas marrones.

Un gigante sudamericano

El Paraná nace de la confluencia de los ríos Paranaiba y Grande en el sur de Brasil, atraviesa media Sudamérica y llega a trasladar hasta 15.000 metros cúbicos de agua por segundo. Está considerado, por su extensión, el tamaño de su cuenca y su caudal, el segundo en importancia de Sudamérica y uno de los más importantes del mundo.

El río Paraná, el segundo río más importante de Sudamérica, seco. Celina Mutti / Ballena Blanca

A la altura de la localidad de Diamante –en la provincia de Entre Ríos– y hacia el sur comienza el delta, la última porción del sistema de humedales fluviales Paraná-Paraguay, que se extiende a lo largo de 300 kilómetros y cubre 2,3 millones de hectáreas. Estos humedales son una fuente enorme de servicios ecosistémicos que mejoran la calidad de vida de todos los habitantes del sistema y que incluyen la amortiguación de las inundaciones y sequías, la depuración del agua, el control de la erosión y la protección costera, la provisión de gran cantidad de recursos, la regulación del clima y la provisión de sitios de refugio, alimentación y reproducción para diversas especies de la fauna silvestre.

En los últimos años ha tomado mayor importancia otra función clave de estos ecosistemas: su papel como aliados contra el cambio climático, pues mejoran la resiliencia de las comunidades frente a sus impactos, son barreras naturales contra las inundaciones y sequías y funcionan, además, como los sumideros de carbono más eficaces del planeta. A pesar de todo esto, se trata de un ecosistema muy amenazado por la acción humana y se estima que el 85% de los humedales que existían hace tres siglos ha sido destruido o transformado drásticamente.

Fragmentar el río

Los ecosistemas de agua dulce son la parte de la biosfera más amenazada de la Tierra: se estima que hasta el 83% de las poblaciones de especies de agua dulce está disminuyendo. Además, apenas el 37% de los ríos con más de 1.000 kilómetros conserva su cauce libre a lo largo de toda su extensión, y solo el 23% fluye de forma ininterrumpida hacia los océanos. Quedan cada vez menos ríos libres en el mundo y el Paraná ya no es uno de ellos. El “pariente del mar”, como describe con precisión y belleza su nombre la lengua guaraní, atraviesa una profunda transformación por los usos humanos de sus aguas y de sus tierras y en las últimas décadas se ha convertido en un curso multifragmentado por efecto de la pesca industrial, el dragado de su cauce para la navegación, la transformación de sus islas para ganadería y agricultura y la construcción de infraestructura como carreteras, puentes y represas como la de Yacyretá, enorme central hidroeléctrica ubicada en el límite entre Argentina y Paraguay.

El Paraná es el canal natural de salida de los granos y cereales que se producen en el centro y norte de la Argentina, así como en Paraguay, Bolivia e incluso zonas del sur de Brasil. El corredor Paraguay-Paraná, también conocido como Hidrovía –el nombre que tomó la empresa privada de capitales europeos que tuvo desde los años 90 la concesión del dragado y balizamiento del tramo navegable– tiene 3.442 kilómetros de extensión desde Puerto Cáceres (Brasil) hasta el río de la Plata, donde termina su recorrido.

El Gran Rosario aloja uno de los polos portuarios graneleros más grandes del mundo, con unas tres decenas de grandes puertos de las mayores multinacionales del rubro, que van desde la china Cofco hasta Cargill, Dreyfus y Bunge. Desde esos puertos sale el 80% de las exportaciones agropecuarias argentinas, según la Bolsa de Comercio de Rosario. La construcción de los puertos, en el último tramo del siglo pasado, vino acompañada de profundas transformaciones territoriales en la tierra y en el agua, con impactos socioambientales que no han sido demasiado debatidos.

El delta del Paraná durante la bajante histórica de la que ya no se ha recuperado. Celina Mutti / Ballena Blanca

Cuando el río se incendia

El Paraná del siglo XXI es un nuevo río que se enfrenta a amenazas que tensionan al máximo las formas de habitar ese territorio. Desde la observación que hace todos los días de su vida, a Julián Aguilar le sobran argumentos para decir lo que dice: el río ha cambiado mucho. Un ejemplo es el puente Rosario-Victoria, una enorme obra de 60 kilómetros de largo que cortó las islas en dos y facilitó el acceso a un territorio antes exclusivamente insular. “El puente y la ruta provocaron un desastre ecológico en el humedal, donde se instalaron cebaderos y se construyeron terraplenes para el ganado. Cambió la escala, es todo industrial. Antes solo se sacaba de la isla lo que se comía. Ahora es para el negocio de unos pocos”.

El negocio de la soja ha llenado de vacas este humedal. “La expansión de la soja y más agricultura reconfiguraron la ganadería en todo el país, con un desplazamiento de las fronteras agropecuarias. El stock ganadero fue desplazado desde la región pampeana hacia zonas marginales de menor aptitud agrícola”, dice un informe del Taller Ecologista, que agrega que una de esas zonas fueron las islas del delta. Con la ganadería a gran escala llegó también el fuego. Según los datos que analizó el museo de Ciencias Naturales Antonio Scasso de la ciudad de San Nicolás, entre 2020 y 2023 se detectaron 82.000 focos de calor en el delta, con una superficie promedio para cada uno de esos focos de 14 hectáreas. En poco más de tres años se incendiaron un total de 1,2 millones de hectáreas, la mitad de ese territorio, que cubre 2,3 millones de hectáreas.

Las voces del territorio

Así lo cuenta Luisa Balbi, que tiene cinco hijos, va a cumplir 60 años y hace 35 que vive en las islas, frente a la ciudad santafesina de Villa Constitución “trabajando siempre, siempre”. Se ocupa de varias colmenas y otros animales de granja como cerdos, vacas, gallinas y ovejas. Es de familia de pescadores, pero dice que ya no es como antes y que ahora cuesta sacar buenos pescados porque “hay mucha depredación”. “Nadie respeta nada y se sacan animales cada vez más chicos. Pero la culpa no es del pescador, que necesita trabajar, sino de los que compran, de los de arriba, a esos no los controla nunca nadie”.

“Cuando era chica vivíamos de la pesca. Salían más especies que ahora y eran más grandes, ahora son todos chiquitos”, recuerda, para agregar que en los años que lleva en la zona nunca vio una bajante tan larga, ni incendios tan peligrosos como los de los últimos años. Las llamas consumieron todo: el suelo, la vegetación y a los propios animales. “No había más campo, nada, se quemó todo, hasta las nutrias y los pájaros. He visto a los carpinchos (capibaras) tirarse al agua de la desesperación”.

Los incendios en el delta escalaron a una nueva dimensión a partir de mediados de 2019, cuando la cuenca del Paraná entró en una bajante de sus aguas que duró hasta finales de 2023, la más prolongada jamás registrada, según el Instituto Nacional del Agua (INA). Durante la pandemia y en un escenario de aceleración de la crisis ecológica, el río entró en una “nueva normalidad” donde ya nada parece ser lo que era.

Un nuevo clima

El sudeste de Sudamérica es una región cada vez más vulnerable a eventos climáticos e hidrológicos extremos. Si bien los estudios de atribución demoran años, existen escenarios futuros probables en términos climáticos e hidrológicos para la cuenca del río Plata que indican que la región va hacia un clima más cálido con un incremento de la temperatura y de las precipitaciones, más que nada en los tramos alto y medio del río. Y aunque en términos de caudal medio para los próximos 30 años en el Paraná no aparece una variación significativa, esta proyección cambia cuando lo que se evalúa no es el caudal medio, sino los mínimos y los máximos.

Así razona Juan Borus, ingeniero hidráulico que desde hace 40 años se dedica a la hidrología y trabaja en el Instituto Nacional del Agua (INA). Desde su observación y estudio diario, Borus es un testigo privilegiado de la evolución ecosistémica del Paraná. “Por varias razones, hoy tenemos otro río que hace 40 años. Somos mucho más Paraná-dependientes que antes, sea para navegación, turismo, pesca, generación de energía o toma de agua”. Borus destaca un elemento central: los muy profundos y en muchos casos irreversibles cambios en el uso del suelo que rediseñaron la geografía de vastas zonas del sur brasileño, el este de Paraguay y el norte argentino, bajo la presión imparable de la expansión de la frontera agropecuaria: “En la zona de la alta cuenca no debe quedar ni el 1% del pastizal original”, dice, para explicar que esto se traduce luego en cambios de todo el equilibrio del sistema.

“Nosotros pagamos las cuentas del desarrollo de otros”, razona el orgulloso pescador Aguilar de la orilla brava del Paraná que quiere reivindicar su oficio: el más antiguo de la región, uno de los más antiguos de la humanidad. “El río es mi vida, es más que mi trabajo, es una parte muy importante de mí. Yo de joven pescaba todo el día y volvía a la tarde a mi casa y me cruzaba a la costa y me ponía a mirar el río de nuevo detenidamente, con tranquilidad. Si hasta mi piel es marrón. Tenemos el mismo color, el Paraná y yo”.

 Fuente: https://www.eldiario.es/ballenablanca/biodiversidad/drama-rios-grandes-sudamerica-20-anos-pertenecia-gente-hoy-negocios_1_12192587.html

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Entre el «fracaso» y la «derrota»: El saldo de la «máxima presión» de Trump en Venezuela

Entre el «fracaso» y la «derrota»: El saldo de la «máxima presión» de Trump en Venezuela

Según el exdirector senior del Consejo de Seguridad Nacional, Juan González, las medidas coercitivas impuestas por Washington solo lograron que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro se consolidara.

La política de «máxima presión» —inaugurada por el presidente estadounidense Donald Trump en su primer gobierno y con aparente continuidad en su segundo mandato— fue derrotada por su par venezolano, Nicolás Maduro, según un exalto funcionario de Joe Biden.

El exdirector senior del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) de EE.UU., Juan González, afirmó en una entrevista para Guacamaya que, cuando el demócrata llegó a la Casa Blanca encontró que la administración de Maduro estaba «más consolidada», puesto que «se había adaptado a las sanciones» impuestas por Trump para generar un cambio político, «en un entorno diplomático regional donde el liderazgo estadounidense estaba profundamente debilitado».

«La idea de que la presión por sí sola obligará a Maduro a dejar el poder ya fue puesta a prueba y fracasó», aseguró.

En el punto de vista de González, la estrategia de Washington contra Caracas no era coherente porque «la política hacia Venezuela estaba siendo dictada por la dinámica política del sur de Florida, no por un plan serio para restaurar la democracia».

Los resultados mínimos de la «máxima presión»

El exalto funcionario consideró que la campaña de «‘máxima presión’ no produjo resultados» y aseveró que luego «del pico de impacto de las sanciones en 2019», el Gobierno de Maduro «se adaptó rápidamente».

Según lo que sostuvo, «buques iraníes sancionados transportaban petróleo venezolano, lo transbordaban en Malasia y finalmente lo vendían a China con un descuento de 40 dólares por barril en comparación con el crudo Brent».

Ese «fracaso» de las sanciones, según la explicación de González, se debe a que las medidas de ese tipo tienen «rendimientos decrecientes«: cuanto más se aplican, más difícil es encontrar nuevos objetivos y hay «crecientes dificultades para identificar medidas que realmente tuvieran impacto».

 

«Cualquier experto en sanciones le dirá: las sanciones rara vez derrocan regímenes, pero pueden influir en su comportamiento. La administración Trump apostó todo a un colapso del régimen, sin acompañarlo de ningún esfuerzo diplomático o de mediación. Ese enfoque fracasó de forma estrepitosa», aseguró.

Las licencias petroleras

Sobre la licencia que otorgó Biden a la petrolera estadounidense Chevron para reanudar la producción de crudo, González consideró que fue una «decisión estratégica» para «canalizar la producción».

Según aseveró, este acuerdo entre los dos gobiernos «no fue encubierto» y tuvo como finalidad «incentivar una mayor actividad económica legal dentro de Venezuela, sin dejar de mantener la presión por una reforma democrática».

Para el exdirector senior del NSC, el «único ganador claro» ha sido China. En tanto, González refirió que la «presión sobre Maduro debilita la capacidad de negociación de EE.UU.».

El vacío tras las sanciones

«Las sanciones sin una estrategia diplomática no generan negociación: generan un vacío. Y ese vacío ya lo están llenando otros actores con intereses muy distintos».

Por otro lado, González admite que la aplicaciones de medidas coercitivas en 2019 «contribuyó a acelerar la migración«. Paradójicamente, Trump en su segundo mandato, ha culpado a Biden de haber incentivado el «desastre migratorio» y ha puesto en marcha una dura política de deportación masiva, que pasa por encarcelamiento, sin el debido proceso, de venezolanos en El Salvador.

«Para ser claros: las sanciones pueden ser una herramienta útil, pero no son una estrategia en sí mismas. No derriban regímenes por su cuenta. El enfoque de la administración Trump parecía asumir que un sufrimiento humanitario creciente llevaría a la población a derrocar al Gobierno. Pero eso no fue lo que pasó: la gente simplemente se fue», manifestó González.

Asimismo, cree que este tipo de medidas de presión «erosionan» la influencia de EE.UU. en el hemisferio y «abren más espacio para que China, Rusia e Irán profundicen su presencia estratégica en Venezuela y más allá».

Fuente de la Información: https://actualidad.rt.com/actualidad/545582-fracaso-derrota-m%C3%A1xima-presi%C3%B3n-trump-venezuela

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Argentina: Desarrollo profesional frente a nuevas metodologías y tecnologías

Desarrollo profesional frente a nuevas metodologías y tecnologías

La formación docente continua ya no es una opción, sino una necesidad urgente

La transformación de los entornos de aprendizaje y la diversidad de estudiantes en el aula imponen nuevos desafíos a los y las docentes argentinos. ¿Cómo mantenerse actualizado? ¿Cómo integrar las nuevas metodologías sin perder la esencia pedagógica? ¿Qué rol juega la tecnología en este proceso?

Aprender para enseñar mejor

La Formación Docente Continua se presenta hoy como la clave del desarrollo profesional. Lejos de ser un simple curso obligatorio, se trata de un proceso reflexivo, constante y colaborativo que permite a los educadores repensar sus prácticas, incorporar enfoques innovadores y responder a las demandas de un sistema educativo en permanente cambio.

«La docencia del siglo XXI requiere una actitud de apertura y aprendizaje permanente», sostiene Mariana Costas, especialista en desarrollo curricular y asesora pedagógica en la provincia de Buenos Aires. «No se trata solo de saber usar una herramienta digital, sino de comprender cómo esa herramienta potencia la enseñanza y favorece el aprendizaje significativo.»

Nuevas metodologías: del aula tradicional a la experiencia activa

En las últimas décadas, las metodologías activas como el aprendizaje basado en proyectos (ABP), la clase invertida (flipped classroom), o el design thinking han comenzado a ganar terreno en las escuelas argentinas. Estas propuestas no solo promueven una participación más activa de los estudiantes, sino que también interpelan al rol docente, que pasa de ser transmisor a facilitador del conocimiento.

Implementar estas metodologías requiere tiempo, formación específica y espacios de intercambio entre colegas. Algunas jurisdicciones han comenzado a ofrecer trayectos de actualización con fuerte anclaje en la práctica. Sin embargo, aún persiste una brecha importante entre los discursos y las condiciones reales de trabajo.

Tecnología: aliada o desafío

El avance tecnológico, potenciado por la pandemia, dejó al descubierto tanto las posibilidades como las desigualdades. Plataformas educativas, inteligencia artificial, recursos multimedia y entornos virtuales de aprendizaje llegaron para quedarse. Pero su incorporación efectiva en el aula depende en gran medida de la capacitación docente.

Según el informe 2024 del Observatorio de Educación de la OEI, más del 60% de los docentes argentinos considera que necesita más formación para integrar las TIC de forma pedagógica. «No basta con saber usar una app: hay que pensar cómo esa tecnología mejora el proceso de enseñanza-aprendizaje», comenta Diego Martínez, director de una escuela secundaria en Córdoba. «Y para eso necesitamos tiempo institucional, acceso a recursos y acompañamiento.»

El rol del Estado y las políticas públicas

La Ley de Educación Nacional (N.º 26.206) establece el derecho de los docentes a la formación continua, gratuita y en ejercicio. Sin embargo, muchas veces este derecho se ve limitado por la sobrecarga laboral, la falta de propuestas contextualizadas o la escasa articulación entre niveles y modalidades.

En los últimos años, programas como “Nuestra Escuela” y diversas iniciativas provinciales han buscado fortalecer la capacitación permanente. Aun así, los desafíos siguen siendo múltiples: desde garantizar la equidad territorial hasta fomentar la innovación sin descuidar los saberes pedagógicos tradicionales.

Mirar hacia adelante

Formarse de manera continua no implica solo “actualizarse”, sino también construir identidad profesional, reflexionar sobre la práctica y renovar el compromiso con la enseñanza. En un escenario educativo cada vez más complejo, los docentes necesitan no solo recursos, sino también reconocimiento, tiempo y espacios reales de desarrollo.

La formación docente continua no es un gasto: es una inversión estratégica. Es apostar por una educación de calidad, inclusiva, crítica y transformadora. Porque detrás de cada buena escuela, hay siempre un equipo docente en constante aprendizaje.

Fuente de la Información: https://aptus.com.ar/desarrollo-profesional-frente-a-nuevas-metodologias-y-tecnologias/

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Venezuela: UCV ha perdido 44% de sus profesores por los bajos salarios

El salario mensual del personal docente de la Universidad Central de Venezuela ronda los 5 y 8 dólares, de acuerdo con el dirigente gremial José Gregorio Afonso.

José Gregorio Afonso alertó que ante la grave situación salarial de los profesores de la UCV no hay una generación de relevo.

La Universidad Central de Venezuela ha perdido más de 44% de su personal docente debido a los bajos salarios del sector público. Así lo afirmó José Gregorio Afonso, presidente de la Asociación de Profesores de la UCV.

 

En una entrevista para el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, el dirigente gremial explicó que el porcentaje surge de cálculos realizados por la asociación, y advirtió que la situación no ha escalado porque el número de deserción en los estudiantes es aún mayor.

 

«La matrícula de pregrado nuestra no llega a 30.000 estudiantes, cuando finalizando el siglo XX o comenzando el XXI, como cualquiera lo prefiera, nosotros teníamos 58.000 estudiantes de pregrado», indicó Afonso.

 

Profesores de la UCV denuncian crisis salarial

Un profesor que esté iniciando la carrera docente con dedicación exclusiva tiene salario de unos 5 dólares al mes, y un docente que esté terminando su carrera académica recibe alrededor de 8 dólares mensual, de acuerdo con el representante de la asociación.

 

“Entre el primer escalafón y el último debe transcurrir un mínimo de 15 años de experiencia docente, cuatro trabajos docentes, cuatro trabajos de ascenso entregado y un doctorado culminado; es decir, no tenemos salario. ¿Por qué esa cifra en dólares? Porque al cumplirse en el mes de marzo tres años en aumento salarial, los 522 bolívares que cobra el profesor titular a dedicación exclusiva en el año 22 eran alrededor de 127 dólares de salario básico, muy malo, pero efectivamente casi 10, 12 veces más de lo que está cobrando hoy, porque ese mismo profesor en América Latina tiene un salario que promedia los 2.900 dólares”, detalló.

 

Alertó que ante la grave situación salarial de los profesores de la UCV, no hay una generación de relevo. “Esos salarios no son atractivos para nadie, el promedio de edad de nuestra población docente activa es de 54 años, de ellos la mitad está en edad o con los años de servicio suficiente para jubilarse. Tenemos comprometido el futuro de la universidad”, puntualizó.

 

Sobre las bonificaciones establecidas por el Estado venezolano para «compensar» la falta de aumento salarial, Afonso aseguró que se trata de un fraude a la Ley del Trabajo, pues se pierden los beneficios y prestaciones, y además se elimina la meritocracia.

 

“Esos 90 dólares los cobra todo el mundo en la universidad, un obrero grado 1, un profesor titular a dedicación exclusiva, un trabajador que está en el primer año y otro que tiene 25, un trabajador que ejerce labores de supervisión o el que es supervisado, es decir, no tiene distingo de experiencia, de formación y de cargos. Eso está desvalorizando el trabajo”, cuestionó.

 

Los profesores de la UCV, al igual que todo el gremio docente del país, exigen al Estado venezolano un aumento salarial que les permita mejorar su calidad de vida.

 

Afonso destacó que si bien no es viable un salario equivalente a la canasta básica, valorada en más de 450 dólares, el sector sindical tiene una propuesta de 200 dólares.

 

https://www.elnacional.com/venezuela/ucv-ha-perdido-44-de-sus-profesores-por-los-bajos-salarios/

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Brasil: Calendario político

Calendario político

Frei Betto

Podemos no darnos cuenta, pero la política está presente en todo: en la calidad de nuestro desayuno y del transporte que usamos para ir a la escuela o al trabajo.

Cierto que no todo es político. Una pareja de luna de miel no es necesariamente una cuestión política. Pero el lugar al que viajó (o no) tiene que ver con la política, que influye en los ingresos familiares.

La política es una espada de dos filos. Sirve para oprimir o para liberar. Es como la religión, que también sirve para oprimir o para liberar.

Uno de los ejemplos más curiosos de que todo tiene que ver con la política es el siguiente: pregúntele a un grupo de personas cuál es el último mes del año. Todos responderán: “Diciembre”. Ahora, siga preguntando: “¿Con qué número se corresponde su nombre?”.

Sin duda, la mayoría dirá que con el 12. ¡Error! Diciembre se corresponde con el número 10. Antes de él vienen noviembre, con el nueve; octubre, con el ocho; septiembre, con el siete. ¿Y por qué el año tiene 12 meses?

Por la política: en la Roma antigua el año tenía 304 días y 10 meses (martius, aprilis, maius, junius, quintilis, sextilis, september, october, november y december). Más tarde, se añadieron los meses de janus y februarius.

El Senado romano cambió el nombre de quintilis por el de julius, en honor al emperador Julio César. El emperador Augusto, su sucesor, no quiso quedarse atrás y exigió también un mes en su homenaje. Sextilis se convirtió en agosto en honor a César Augusto.

Los astrónomos del reino, cohibidos, le recordaron al emperador la alternancia de meses con 30 y 31 días. Por tanto, el mes de Augusto tendría un día menos que el de Julio. El emperador seguro dijo: “¡Quiero isonomía! O mañana no tendrán la cabeza sobre los hombros”. ¿Qué hicieron? Le quitaron un día a febrero. Julio y agosto son los únicos meses consecutivos de 31 días.

Una pregunta que siempre me hacen es por qué la fecha del carnaval cambia todos los años y con qué criterio. Cambian también las fechas de la Semana Santa, el Corpus Christi y otras efemérides litúrgicas.

Nuestro calendario gregoriano es solar; o sea, se rige por la rotación de la Tierra alrededor de la estrella que nos alumbra. El calendario litúrgico es lunar, basado en las fases de la luna. Su festividad central es la Pascua, conmemorada por los judíos en la primera luna llena del mes de Nisan. Ese mes del calendario judaico corresponde al período entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Para los que vivimos en el hemisferio sur, el domingo de Pascua es siempre aquel al que sigue la primera luna llena de otoño. Este año será el 20 de abril. Para evitar confusiones con la festividad judaica, la Iglesia adoptó el domingo siguiente al de la Pascua judaica como el de la celebración de la resurrección de Jesús.

El domingo de carnaval es siempre el último antes de la Pascua cristiana. El jueves de Corpus Christi, el primero después del domingo de la Santísima Trinidad, que se conmemora 57 días después de la Pascua.

El domingo de Pascua es la fecha de referencia de las demás festividades litúrgicas llamadas móviles. Existen también las inmóviles, como la Navidad, que se celebra invariablemente el 25 de diciembre, sin importar el día de la semana en que cae.

Todos los pueblos que siguen un calendario anual celebran la llegada del Año Nuevo, que los brasileños llamamos réveillon, del verbo francés réveiller, que significa “despertar”. Fue el emperador Julio César quien decretó en el año 435 a. C. que el 1 de enero era el primer día del nuevo año. En esa fecha se celebraba la fiesta de Jano, el dios de las puertas, que tenía dos caras, una vuelta hacia el frente y otra hacia atrás. Janeiro se deriva de Jano

En portugués, fue Martinho de Dume, obispo de Braga, Portugal, quien dio nombre en el siglo VI a los días de la semana. Denominó en latín los días de la Semana Santa en los cuales no se debía trabajar: feria secunda (segundo día feriado), feria tertia, etc. Feria, por corrupción, derivó en feira.

El emperador Constantino (280-337), convertido al cristianismo, ya había denominado Dies Dominica, “día del Señor”, al domingo, el primer día de la semana. El nombre del séptimo día, el sábado, viene del hebreo shabat, que significa “descanso”.

Otros idiomas latinos como el francés, el italiano y el español conservan los nombres paganos de los días, inspirados en los de los planetas. En la lengua de Cervantes, la segunda feira es lunes, por la luna; la terça, martes, por Marte, etc.

Todas esas convenciones y denominaciones se ajustan a la danza mulata de la Tierra alrededor del maestre sala: el Sol. En ese baile transcurren cuatro estaciones: verano, otoño, invierno y primavera. Y no solo la escuela de samba Estación Primera de Mangueira…

Si la evolución del universo, surgido hace 13 800 millones de años, se compactara en uno del calendario gregoriano, el big bang, la explosión primordial, habría ocurrido el 1 de enero; nuestra galaxia, la Vía Láctea, se habría formado el 1 de mayo; nuestro sistema solar, el 9 de septiembre; la Tierra habría surgido el 14 de septiembre; las primeras manifestaciones de vida, el 25 de septiembre, y el ser humano, en los últimos segundos del 31 de diciembre.

Es muy bueno, de vez en cuando, darse un paseo por la ciencia, tan desprestigiada por esa gente que adora las fake news de Trump.

Fuente: Cubadebate

Fuente de la Información: https://redh-cuba.org/2025/03/calendario-politico-por-frei-betto/

 

 

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Rubén Blades alza su voz por un músico deportado a El Salvador: “Ser venezolano no convierte en antisocial a nadie”

El cantante denuncia que el caso de Arturo Suárez-Trejo muestra cómo cualquiera puede verse afectado por la arbitrariedad de la política migratoria de Donald Trump y convertirse en “víctima”

Esta vez, Rubén Blades no es solo el mítico músico panameño, el cantautor de Pedro Navaja, sino también el abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, o de la escuela de leyes de Harvard, a quien llamó la atención el caso de Arturo Suárez-Trejo, un joven músico venezolano enviado como presunto miembro del Tren de Aragua a una mega cárcel de El Salvador. “Como músico, me solidarizo con la tragedia de un colega porque me luce injustamente tratado”, escribió el salsero en su blog. “Como abogado señalo la manera arbitraria como en ocasiones se aplica la ley”. El multipremiado cantante insistió en que el caso de Suárez-Trejo “es un ejemplo de cómo cualquiera puede verse afectado por la arbitrariedad administrativa y judicial y convertirse en su víctima”.

 

SuarezVzla nombre artístico de Arturo Suárez-Trejo reguetonero originario de Venezuela deportado a El Salvador.
Cortesía

 

Blades se mostró particularmente impactado tras leer en EL PAÍS la historia de SuarezVzla —nombre artístico de Arturo—, el padre de 33 años que llegó a Estados Unidos el 2 de septiembre de 2024 tras ser beneficiado con el programa CBP One, y quien tenía una audiencia pactada para próximo el 2 de abril. De un momento a otro, mientras grababa un videoclip en Carolina del Norte, fue arrestado por agentes de inmigración y luego deportado como delincuente. “No sé cuántos otros migrantes se han visto afectados por esta realidad, pero me llamó la atención al leer del caso de Arturo-Trejo Suarez, la amplia documentación que han ofrecido tanto sus familiares como el periodista que redactó la noticia explicando que no es un delincuente, adjetivo esgrimido para justificar su envío a El Salvador y su ingreso allí a una cárcel de máxima seguridad”, escribió el músico.

 

El artista no solo resaltó que “ser venezolano no convierte automáticamente en antisocial a nadie”, sino que los tatuajes no pueden ser una prueba suficiente para ir contra los migrantes. Así, pidió a las autoridades estadounidenses reconsiderar lo que están haciendo: “Por favor, corrijan el aparente error del caso de Arturo-Trejo Suarez e investiguen con el detenimiento necesario a los deportados enviados junto a él. Por favor, eviten hacerse cómplices de una injusticia”.

 

Según cuenta en su blog, la experiencia ganada visitando centros penales durante su época de estudiante y miembro del equipo del Departamento de Criminología de la Universidad de Panamá lo empuja ahora a “solicitar una revisión del caso de Arturo Sánchez-Trejo”. Blades también aseguró que las autoridades salvadoreñas “poseen los recursos para determinar” si personas como el músico son en realidad miembros del Tren de Aragua, la pandilla que Donald Trump ha prometido desactivar a toda costa en Estados Unidos.

 

“Una entrevista con Arturo, una revisión de documentos que entiendo existen y están disponibles, la acumulada experiencia que poseen tratando maleantes, pueden ayudar a desechar una injusticia y servir como prueba de que es necesario revisar los casos de otras personas que seguramente también se encuentran atravesando la misma horrible injusta e inhumana situación por la que hoy transcurre Arturo Sánchez-Trejo”, sostuvo el artista.

 

El responsable de temas como El cantante o Desapariciones hizo énfasis en cómo muchos migrantes beneficiados por el Gobierno demócrata de Joe Biden ahora se encuentran en un limbo. “Conste que comprendo que cada país tiene la potestad soberana para decidir a quien recibe o no como inmigrante. Comprendo y acepto la necesidad de obedecer a la ley y de ajustarse a las condiciones que presenta el país que nos recibe para aceptar nuestra presencia, pero también comprendo que hay una Constitución Nacional y un sistema de leyes que garantiza el recurso de apelar cualquier decisión que afecte nuestro derecho como humanos, estemos donde sea, independientemente de nuestra nacionalidad o lugar de origen”, dijo.

 

https://elpais.com/us/migracion/2025-03-27/ruben-blades-alza-su-voz-por-un-musico-deportado-a-el-salvador-ser-venezolano-no-convierte-en-antisocial-a-nadie.html

 

 

 

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Resistir entre poesía y danza

«Resistir creando entre poesía y danza» de la socióloga Jerny González Caqueo, es un extraordinario libro que nos permite conocer íntimamente el ajetreado mundo de una fragorosa mujer pampina, madre y militante: Nelly Lemus Villa. La autora es una socióloga residente del Desierto de Atacama y descendiente de abuelos Quechuas del Oasis de Pica. No es desmesurado decir entonces que cuando González escribe, deberíamos poner una eclesiástica atención.

La protagonista es una activista cultural comunista, profesora normalista y combatiente de la resistencia contra Pinochet. Nelly Lemus nació y se crió en el desierto, entre las oficinas salitreras, campamentos mineros y el puerto de Chañaral. Desde muy pequeña observó las cofradías danzantes que le rinden honores a la Virgen del Carmen en el pequeño pueblo de La Tirana. Así nació su pasión por la danza; bailando chunchos, morenos, gitanos, chinos y sambos caporales.

No son muchos los libros escritos sobre los habitantes de las zonas geográficas extremas del país; sobre la naturaleza, idiosincrasia y genio de aquellos naturales que saben amar su medio ambiente muy alejados de las metrópolis donde se toman las decisiones del país. No son muchos los trabajos escritos sobre las mujeres pampinas que paren a sus hijos, mientras que resolutas ayudan diariamente a “parar la olla”. Es un libro que todo estudiante debería leer, que todos los estudiosos deberían leer; que todos los bailarines deberían leer, que todo Chile debería leer.

Con este libro tenemos un gran escrito histórico, pero fresco y novedoso. Un detallado vistazo a una mujer pampina, divorciada, jefa de hogar, cuyo mayor pecado fue brillar con luz propia; destacarse del montón y desarrollar a todo vapor sus planteamiento artísticos y sociales. Una mujer que ha sabido comunicar por medio de sus movimientos corporales, el brío de sus poemas y las reliquias de su memoria. En los folios que el puño de González ha sabido muy bien llenar, Lemus ha quedado estampada merecidamente.

La madre de Nelly fue una mujer que tenía el desierto en la piel y que, al igual que sus antepasadas, sufría las penurias propias de la época: la explotación y las enfermedades. Pero el desierto fue también motivo para la unión, para la solidaridad, para las ollas comunes, la comunidad, la subsistencia. Para los pampinos el desierto fue el comienzo de una temida lucha obrera, el nacimiento de una organizada visión de la galaxia terrenal: la cofradía socialista la que le fue transmitida por su padre pionero seguidor de Lafferte y Recabarren, y por su madre: Mi mamá nos contaba historias que nos fueron uniendo fuertemente a la familia salitrera, recuerda Nelly.

Poner en el papel la vida – o parte de ella – de una mujer tan heterogénea como la mismísima pampa no es una tarea fácil. La socióloga tocopillana Jerny González logra captar las instancias aquellas, las emblemáticas, las importantes, aquellas que hacen de esta mujer – que en medio de la precariedad de los maestros, llega a ser una verdadera activista cultural – clase obrera en plenitud. Una poetisa bailarina, una devota artista del crudo Desierto de Atacama. La danza y la poesía han sido la pasión de la vida de Nelly Lemus y hay en este necesario libro, bellos momentos que describen esos movimientos. Ritmos y
momentos que todas las bailarinas y bailarines, profesionales o no, deberían otear.

Ficha Técnica:

Título: Resistir creando entre poesía y danza. La vida de Nelly Lemus Villa. Premio Escrituras de la Memoria, obra inédita año 2024, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Autora: Jerny González Caqueo. Editorial: Pampa Negra Ediciones. Colección Hipocampo 003 Antofagasta, Chile. 2024

Fuente de la información: https://www.surysur.net

Fotografía: El Guillatún

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