América del Sur/Brasil/26 Junio 2016/Fuente y Autor: Jornal do Brasil
Resumen: La justicia determino la reintegración de la posesión de la sede de la Secretaria Estadal de Educación de Rio de Janeiro, la cual se encuentra ocupada desde el 30 de mayo por manifestantes.
A Justiça fluminense determinou a reintegração de posse da sede da Secretaria Estadual de Educação do Rio de Janeiro, que está ocupada desde o dia 30 de maio por manifestantes. A decisão liminar foi da juíza Glória Heloiza Lima da Silva, da 2ª Vara da Infância, Juventude e Idoso da Capital.
Segundo a magistrada, a sede da secretaria tem a natureza de bem de domínio público, tornando-a pertencente a todos e não apenas a um grupo de pessoas. Além disso, de acordo com a juíza, as escolas anteriormente ocupadas por alunos já retomaram as aulas.
Os estudantes que ocupam a secretaria cobram o diálogo com o governo fluminense, pedem melhorias na rede de ensino e apoiam a greve dos professores, iniciada no dia 2 de março. A primeira ocupação do prédio da Secretaria de Educação, no dia 20 deste mês, terminou na madrugada do dia 21, quando o Batalhão de Choque da Polícia Militar retirou os estudantes com o uso de spray de pimenta.
Fuente de la noticia: http://entornointeligente.com/articulo/8609870/%3Cspan-style=displaynone%3EAndres-Yammine-%3Cspan%3E-BRASIL-Justiccedil;a-decreta-reintegraccedil;atilde;o-de-posse-da-Secretaria-de-Educaccedil;atilde;o-no-Rio-24062016
Fuente de la imagen: http://www.correiodobrasil.com.br/wp-content/uploads/2016/05/ocupacao.jpg
No. Esta vez no nos estamos refiriendo a alguna cuestión digital. Aunque lo que motivó esta entrada fue un artículo que hace referencia a ello, de cierta forma.
Hace unas semanas nos (re)encontramos con la iniciativa de Semillas de Código Abierto en contra de las corporaciones. Las historias que se cuentan sobre la criminalización de quienes en sus prácticas cotidianas (a veces ancestrales, a veces recientemente adquiridas) quieren compartir lo que tienen o lo que saben, se asemejan. No importa si hablamos de arte, software o semillas… Y es que el modelo de las corporaciones está cortado con la misma tijera, sin mirar el rubro al que se dedican.
En el artículo se menciona para los alimentos que las patentes de uso “son absolutas, sin excepciones, no se pueden guardar las semillas ni cruzarlas (..) empezaron con los granos, sobre todo con maíz y trigo, pero en la actualidad abarcan a gran variedad de lechugas y están llegando a las zanahorias, cebollas, brócoli, coliflores y otros vegetales”. Frente a esto, surgió en 2012 la Iniciativa de Semillas de Código Abierto “con la finalidad de restablecer el intercambio libre de semillas creando una reserva de semillas que no pueden ser patentadas”.
Como contábamos hace algún tiempo con el avance del capitalismo “el conocimiento ancestral se ve cercenado porque ‘las trasnacionales compiten entre sí en la fabricación de productos farmacéuticos y agrícolas, cuyos principales ingredientes son las plantas medicinales y los cultivos alimentarios de estas comunidades locales’ por eso pretenden ‘la apropiación del conocimiento y los recursos genéticos de comunidades indígenas y de agricultores’ ejerciendo un ‘control exclusivo (a través de patentes o propiedad intelectual) sobre dichos conocimientos y recursos’.
Desde nuestra perspectiva, estos intentos por recuperar prácticas como los intercambios de semillas, están más ligados a la filosofía del software libre y la ética hacker que a la del código abierto, porque de fondo sostienen “motivaciones éticas y morales” basadas en la cultura de hacer y compartir.
Conectar <al sistema hegemónico> para darse cuenta que es mejor desconectar <del sistema mercantilista individualista> y reconectar <en formas compartidas que nos benefician a todos y todas>.
¿Será ese el camino que tenemos que seguir indefectiblemente? A veces parece que sí, que la sociedad de mercado y nuestros“beneficios” citadinos nos hacen olvidar que las señales de wi-fi no son lo único a lo que hay que engancharse… Si hasta parece que apenas nos damos cuenta que puede ser diferente cuando nos lo dice el “profesional” de turno… Quizás algo así habrá de pasar en Suiza desde 2017 cuando “la homeopatía, la medicina holística, la fitoterapia, la acupuntura y la medicina tradicional china recibirán el mismo estatus que la medicina ‘tradicional’”.
Luego, nos encontramos con la curiosidad de que en Japón “es habitual recetarshinrin-yoku (baños de bosque), porque se sabe que pasear entre árboles reduce la presión sanguínea, el estrés y la glucosa, fortalece el sistema nervioso”. Todo esto nos pone de relevancia que “hemos caído en un analfabetismo natural, hemos perdido la memoria de reconocer los estímulos que proceden de ella”.
Porque como dice Leonardo Boff “el ser humano es hijo/hija de la tierra, es una porción de la tierra” y este sistema que se propone como racional “es una irracionalidad”. Es más “no podemos pensar al ser humano como un individuo, eso es una abstracción del capitalismo”. Por eso creemos que “no somos diferentes a la naturaleza”.
Conectar <al sentipensar> para desconectar <de la razón irracional> y reconectar <con la naturaleza que somos>
Somos lo que comemos, somos los lugares que habitamos y también algunas experiencias que dejamos relegadas… ¿Será tiempo de reconectar con las prácticas de los abuelos y abuelas? Eso sí, sin quedarnos en el idealismo, que bien podemos escribir esta entrada con pies descalzos pisando el pastito fresco, y con una decente conexión a internet que nos permite enredarnos con los más allás.
Fuente del articulo: http://sursiendo.com/blog/2016/06/conectar-desconectar-y-reconectar/
Fuente de la imagen: http://stepsamericalatina.org/wp-content/uploads/sites/21/2016/05/OSSI.jpg
“Sólo un pueblo escéptico de la guerra y maduro para el conflicto es un pueblo también maduro para la paz” Estanislao Zuleta
Desde la Venezuela Bolivariana, tierra de libertadores, con alegría recibimos la noticia del acuerdo para el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo. Saludamos este firme paso dado en La Habana hacia la terminación de la guerra. El comandante Chávez fue enfático y consecuente en predecir que el conflicto armado no podía ser eterno en Colombia, y fue solícito en prestar todos los apoyos para la concreción de la solución pacífica que hoy se muestra cercana. La Paz en Colombia, es obra colectiva, también se debe en gran parte a los esfuerzos de la Revolución Bolivariana. Desde el movimiento popular Venezolano consideramos lo siguiente:
1. Este importante acuerdo marca el inicio de una nueva etapa en la región ya que la guerra en Colombia ha servido de excusa para el intervencionismo norteamericano y sus planes desestabilizadores en contra de los gobiernos democráticos no alineados a la política neoliberal.
2. Mientras se forja la paz en Colombia, los enemigos de los pueblos, en la OEA y otros escenarios, claman por sumir en violencia y aislamiento a Venezuela. Nuestro bravo pueblo resiste y sabrá afrontar las adversidades impuestas, ¡para los guerreristas: el basurero de la historia!
3. La paz en Colombia es un triunfo contra el imperialismo, guerrerista en esencia. Ellos han intentado, por todos los medios, ponernos a pelear, pero nosotros somos pueblos hermanos, hijos de Bolívar y Chávez. Por eso Nuestra América debe ser por siempre región de paz con justicia social.
4. La paz en Colombia le quita el negocio a los que se lucran con la guerra y la muerte. La salida política al conflicto armado que azotó la hermana República por más de 60 años configura una verdadera apertura democrática que permite desatar, efectivamente, todos los poderes creadores del pueblo, de los que nos hablaba Aquiles Nazoa.
5. Sabemos que este acuerdo no se trata del fin de los conflictos sociales, pero estamos esperanzados en que de una vez por todas se abran las compuertas para una democracia cabal, donde los argumentos sean respondidos con argumentos y se erradique de una vez por todas la práctica represiva de la eliminación física de los adversarios y contradictores políticos. Que se difumine el estruendo de la guerra, para que suene la inmensa polifonía de las voces populares. En la mesa de diálogo se delinean acuerdos programáticos para transformar a Colombia, en calles y campos tocará hacerlos realidad.
6. Exigimos al gobierno colombiano que se asuma con seriedad la palabra empeñada. Qué cumpla los compromisos adquiridos, producto de las recientes movilizaciones a lo largo y ancho del país, con la Cumbre Agraria, Étnica y Popular espacio de convergencia del movimiento popular colombiano. También exigimos el inicio inmediato, sin más dilaciones, del proceso de paz con el ELN.
7. Que este acuerdo sirva para cerrar de una vez y para siempre el ciclo de violencia que ha sumido a nuestra Colombia en “100 años de soledad” para que, al vuelo de la vida, el pueblo pueda continuar en la construcción -y lucha- por la suprema felicidad posible.
Con el bolivarianismo y la solidaridad que nos inculcó el comandante Chávez, decimos al pueblo colombiano y a sus organizaciones: sigan contando con nosotros para las adversidades que nos depara el futuro, para seguir andando, en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los andes, a decir del buen Martí. Para Colombia y nuestra América ¡#SonHorasdePaz!
Suscribimos:
Articulación de Movimientos Sociales hacia el Alba – Capítulo Venezuela
Alba TV
Iniciativa Cultural Colombia no está sola
Ejercito Comunicacional de Liberación
Colectiva de Comunicación Popular Feminista Las Hijas de Eva
Congreso de los Pueblos -Capitulo Venezuela
Movimiento de Pobladores y Pobladoras
Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora
Escuela de Feminismo Popular, Identidades y Sexualidades Revolucionarias
Eppoca
Frente Cultural de Izquierda
Campaña Venezuela Libre de Transgénicos
Foro Internacional de Victimas – Capitulo Venezuela
Taller de Arte Murachi -Mérida
Diversa Escuela Revolucionaria
Escuela Popular de Agricultura Urbana
Comuna Comandante Eterno
Colectivo Taime Teatro
ASGDRe
Colectivo Cimarrón
Tatuy TV
Tomado de: http://prensarural.org/spip/spip.php?article19669
Año XIII – número 13 Marcela Sosa. Ana Ramona Domeniconi. Adriana Tessio Conca. Gabriela Ríos. Mariana Beltrán. Mariel Castagno. Nora Alterman. Adela Coria. María Graciela Fabietti. María Teresa Bosio. Mariana Villagra. Julieta Zaporta. Griselda Dosio. María Martha Garro. Silvina Romero. Juana Beatriz Erramuspe. Cristian Lucero. Nancy Edith Aquino. Susana Patricia Ferreyra. Celia Salit. Mónica Mercado. Andrea Sarmiento. Candelaria Stancato. Gustavo Bombini. Gustavo Giménez. Carolina Subtil. Clara Cacciavillani. Melisa Maina. Leticia Colafigli. Agostina Reinaldi. Mirta Gloria Fernández. Jennifer Vinas-Forcade. Cecilia Exeni. Ana Gabriela Llimós. Verónica Plaza Schaefer. Liliana Vanella. José Ignacio Rivas Flores. Ivana Fantino. [Autores de Artículo]…………………………………………………………………………ISSN: 2344-9152
Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades «María Saleme de Burnichon»/CIFFyH/UNC
Argentina – Córdoba
Mayo de 2015
Cuadernos de Educación es una publicación con arbitraje del Área Educación del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades María Saleme de Burnichon, de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, que privilegia artículos de producciones de equipos de investigación locales, nacionales y latinoamericanos presentados en las Jornadas de Investigación en Educación, evento internacional bienal inaugurado en 1999. La revista ofrece el desafío de recuperar la multiplicidad de lecturas sobre la realidad educativa argentina y regional. Y se propone como un espacio que anhela colaborar para formar opinión en defensa de un discurso que defiende la educación pública como bien común. Pensamos que ello es posible porque por décadas lo venimos construyendo desde el trabajo cotidiano y porque es necesario desde el lugar del estado y de la sociedad civil.
En esta oportunidad el profesor Luis Bonilla-Molina (LB) entrevista al Dr. Alberto Martínez Boom (AMB) en el marco de la convocatoria que a comienzos del año 2014 se formulara en Venezuela, en aras de iniciar un debate nacional sobre la Calidad de la Educación. El Dr. Martínez es Doctor en Filosofía y Ciencia de la Educación. Profesor Investigador e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional y del Doctorado Interinstitucional en Educación de las Universidades Pedagógica Nacional, Distrital y del Valle. Es, además, profesor en el doctorado inter-institucional en educación de las Universidades Pedagógicas, Nacional, Distrital y del Valle. Es miembro fundador y activo del Grupo de Historias de las Prácticas Pedagógicas, además de ser miembro de la Academia Colombiana de Pedagogía. Bienvenido Alberto a este contacto internacional.
L.B: Bienvenidos y bienvenidas todas y todos a este nuevo contacto internacional en el marco de la consulta por la calidad educativa. En esta oportunidad conservaremos desde Bogotá, Colombia con Alberto Martínez Boom.
A.M.B: Mil gracias y saludos a todos los colegas y la comunidad educativa de América Latina. No solamente las que imparten la educación sino también las que las soportan. La reflexión que voy a hacer es un poco improvisada y quisiera que de pronto me bombardearas con algunas preguntas, con algunas interrogantes en la medida en que vaya planteándolas.
Yo vengo trabajando el concepto de calidad de la educación hace unos 30 años, más o menos, finales de la década de los 80 por el trabajo del grupo de historia en la práctica pedagógica. Hay un primer elemento por el cual entro a trabajar en la cuestión es por una relación que aparece dibujada en la mayoría de las formulaciones sobre la educación de los que nosotros llamábamos la famosa parejita enseñanza aprendizaje, en la cual planteábamos que la pareja enseñanza aprendizaje es una pareja problemática porque restringe la enseñanza solo al aprendizaje. Y la enseñanza entendemos y entiendo en particular, yo escribí un artículo en la década del 90 que fue muy conocido, además en Venezuela, un artículo que se llama la enseñanza como posibilidad del pensamiento, en la cual en la década de los 80, comienzo del 90, en la cual planteaba que la enseñanza tenía relaciones, mantenía relaciones con el pensamiento, con el lenguaje, con la cultura, con la ética, con el aprender, y que no se podía reducir solamente a la relación enseñar- aprendizaje porque limitaba el papel del maestro. Lo limitaba simplemente a ser un instrumentador, a tener unas relaciones instrumentales con el conocimiento. Entonces, eso reducía el papel del maestro y le quitaba mucha autoridad, pero además también, estaba inscrito en la lógica de un trabajo que se estaba realizando en la década de los 80, a finales del 80 y comienzo del 90, que se denominó tecnología educativa y modelo curricular en Colombia. Después eso se tradujo en un libro que se llamó “Currículo y Modernización” en donde encontramos en ese trabajo de investigación que realicé con otros dos compañeros, en el que encontramos lo siguiente: antes que la tecnología educativa estuviera oficialmente, estuvo todo el proceso que se llamó tecnología instruccional y que proviene del ejército, fundamentalmente, de un proceso de instrucción a los soldados para incrementar los aprendizajes en la guerra.
L.B: En Venezuela se ha dado un debate de importante sobre el tema de la enseñanza. Hay docentes, colegas que dicen que nadie enseña a nadie y nadie aprende de nadie. Eso que pareciera muy novedoso implica también un ataque de la propia docencia, es decir a la propia lógica del maestro que enseña. ¿Tú crees que hay que fortalecer, a partir de lo que acabas de decir la labor de enseñanza del docente, de fortalecerla como parte de su propia identidad?
A.M.B: Si, por lo menos en la relación está, para hacer una descripción, que quien desaparece es el maestro y la enseñanza se reemplaza con la función docente, que es distinto, o sea enseñanza no es estrictamente docencia. Función docente puede cumplir cualquiera, por eso cualquiera puede hoy, digamos, servir como facilitador de aprendizaje. En el momento actual, la educación está pensada fundamentalmente en términos del aprendizaje y más concretamente con el aprender a aprender y eso tiene sus repercusiones importantes y fundamentales.
Primero porque la relación con el conocimiento y con el pensamiento en la educación, queda reducido a una relación, que en primer caso, era de transformación de conducta, digamos se entendió el aprendizaje como transformación de conducta. Entonces, es cuando comienza a introducirse lo siguiente: se dirige a objetivos precisos, reduce el trayecto y coloca todo en función de proyectos. Entonces, si el proyecto hay que realizarlo pase lo que pase, desconociendo todo el trayecto que hay en el proceso, pero además también indiscriminado, el horizonte en el cual el objetivo está colocado, entonces, se perfila a partir de allí, con mucha más claridad en la tecnología instruccional, el establecimiento de los objetivos, que no son objetivos educativos, sino objetivos de aprendizaje puntuales, específicos, limitados que reducen también a algunos conocimientos ya parcelados, recortados, seleccionados, porque no es a todo el conocimiento.
Ahí hay un proceso de complejizacion de eso y eso se une con indicadores de evaluación, de manera que los objetivos de aprendizajes se establecen fundamentalmente para que tú puedas evaluar y puedas tener indicadores de evaluación, es para lo que importa y los contenidos, son contenidos recortados.
La relación ahí se reduce a lo que en una época aquí en Colombia se trabajó como OTI (Objetivos, Temas e Indicadores). Eso se instala inicialmente fuera de la escuela, como todo en la educación. La mayoría de las cosas que están en la educación hoy vienen fuera de la escuela, porque tuvieron éxito afuera. Lo Tecnológico, instrumentalizó el trabajo de los soldados, de los obreros, y también del personal carcelario, por eso decimos que la tecnología instruccional se aplicó a esos tres sectores fundamentalmente. En Colombia comenzó con la acción cultural popular, en 1948.
Todo este problema de la calidad tiene historia, y es una historia que yo llamaría relativamente reciente, no proviene pues allá del mito de la Caverna de Platón. No, está ligada con unas cosas muy particulares del hoy.
L.B: Alberto, pero ¿Podemos hablar de algunas prácticas pedagógicas que potencian la calidad educativa desde tu perspectiva de aprendizajes integrado a la enseñanza?
A.M.B: Termino esta reflexión para poder continuar con lo otro. Entonces, se impulsa fundamentalmente en acción cultural popular, crearon un programa dirigido a sectores marginados de la población y ya comenzaba a hablarse de sectores marginados de la población y no solamente de pobres porque marginado era marginado del desarrollo, de toda la estrategia del desarrollo que se impulsó en distintos países en la década finales del 50 y comienzo del 60. Ha estado articulado a eso. Ahora, no es eso lo que le da el motivo pero si va haber una correspondencia entre impulsar la estrategia del desarrollo y las transformaciones en el campo de la educación.
Y el segundo, es en el Servicio Nacional de aprendizaje, y aquí hay que destacar una cosa. Se llama, servicio nacional de aprendizaje, que en todos los países de América Latina tuvo nombre más o menos similares, el SINAE, en Brasil, el SINAM en Perú, y no me acuerdo que nombre tuvo en Venezuela, que han apuntado a mejorar el aprendizaje en áreas fundamentales. Entonces calidad va a estar ligada fundamentalmente a lograr aprendizajes efectivos y eficaces. Nada más a eso está ligada la calidad.
Entonces, no nos inventemos cuentos hoy, porque además es una palabra que se blinda mucho. Es un término muy bonito “calidad de la educación”. ¿Quién puede estar en contra de eso? Y a esa empresa se le ha metido todo el mundo y se le han colocado a los maestros y a los profesores con su responsabilidad cuando yo creo que ese concepto de calidad está más ligado a otras necesidades de otros sectores sociales, en las cuales hay un proceso de desplazamiento gradual y efectivo en el proceso de la enseñanza porque comienzan a introducirse en las clases.
Ahora, yo no digo con eso que antes era una maravilla, no. Lo que estoy diciendo es que cada vez más se restringe el proceso. Y, el proceso seguía y comienzan prepararse todos esos por paquetes curriculares. La calidad está muy ligada a modelo curricular o curriculización de la enseñanza, está muy ligada a procesos de la evaluación y está muy ligada al problema del aprendizaje, a esas tres cosas, y están también ligada a la conexión con el mundo empresarial evidentemente. Mejor dicho, a la conversión de la educación en un asunto de política económica, básicamente. Ahora, yo entiendo que hay relaciones ahí, pero, digamos, ¿Qué pasa cuando eso se reemplaza por esto? Digamos, cuando se plantea allí todo un problema de capitalización de esa acción.
Yo he planteado en algunos trabajos, hay uno que se llama “Calidad de la educación: lo dicho, los estratégico, lo ignorado” que lo presente el año pasado en Bucaramanga, en el que digo ¿Qué significado tiene hoy entre nosotros el término calidad de la educación? ¿De dónde proviene y cuáles son sus límites? Porque hay que trabajarlo históricamente, porque es que por lo general todas esas reflexiones hacen un desconocimiento radical de la realidad histórica de la educación de las escuelas, y por lo tanto, del maestro. Y colocan eso, digamos como la última “cocacola del desierto, como lo decimos aquí en Colombia, no sé si allá en Venezuela se use ese término, como para decir que está entre los términos de moda.
Ahora, en esa empresa se metieron todos los mecanismos internacionales. No hay un solo organismo internacional en educación o en cualquier otra cosa que no lo planteen como el problema fundamental de identificar educación hoy como calidad de la educación y eso es necesario examinarlo a profundidad.
L.B: Precisamente, desde esa perspectiva histórica, ¿tú podrías hacernos como periodización de cuales han sido los momentos históricos del debate sobre la calidad educativa? Nos hablaste que se introduce en la década de los 50, pero ¿Cuál es esa periodización hasta llegar hoy en día?
A.M.B: Yo hablo de tres momentos, pero antes de decírtelos, voy a comentar lo siguiente: este problema comienza con la formulación del estudio de un economista que ganó creo, que el premio nobel. Siul, cuando comenzó a plantear lo siguiente: ¿Cuál era el factor interviniente en la relación capital-trabajo para generar productividad? y entonces encontró que el conocimiento y particularmente que la formación o la instrucción en esos campos y en esos sectores era lo que posibilitaba una mayor productividad.
En ese primer momento está articulado ese concepto de calidad de la educación fundamentalmente con calidad de los insumos, y esto es muy importante retenerlo. Calidad de los insumos. Eso se va a cambiar radicalmente en la década de los 90, concretamente antes de llegar al congreso mundial de educación para todos, en Jomtien, Tailandia, en 1990. Antes de eso, comienza a plantearse y a renovarse, entre otras cosas con apoyo de mucha gente de esas de las que tú citaste antes de esto, en los organismos internacionales, en los organismos regionales vinculados con los organismos internacionales, a virar, y entonces, comenzaban a hablarse de la calidad de la educación, ya no solamente en términos de insumos, sino en términos de aprendizaje. Ese es el segundo momento. Pero quiero ampliar un poquito el primer momento, porque en el primer momento hubo una inversión grandísima en la educación.
Entonces, voy a tener aquí unas diferencias aquí contigo muy importante y, además las tengo con mucha gente, digamos en el sentido de cuándo a las educación se le liga, digamos un conjunto de categorías con unos principios con los cuales todo el mundo estaría de acuerdo. Yo voy a señalar que, otra cosa es cuando uno hace la historia de la descolarización de los países porque esa no coincide necesariamente con el discurso de la educación como algo iluminista, etc. Esa diferenciación es necesaria comenzar hacerla porque si no, no se entiende la crítica que yo hago con el concepto de calidad, a la categoría de calidad, no sé si será concepto, pero digamos a lo que se ha ido consolidando. Entonces, en los Estados se plantea que la educación es piedra angular del desarrollo, muy articulado con todos estos programas de alianza para el progreso. Las experiencias las recogen de procesos anteriores, por ejemplo esos que se dan con los sectores marginados y los que se dan con trabajadores en ejercicio de donde se sacan las experiencias exitosas, para introducirlas en las escuelas gradualmente y se hacen en la mayoría de los países en América Latina reformas. Hay unas reformas que comienzan a hacerse en América Latina formuladas desde CEPAL Unesco y es en 1956 que se formula la idea de escolarizar a todos, no estoy hablando aquí de educación sino de escolarización.
La idea de escolarización viene desde hace mucho rato porque es mucho más fácilmente gobernable una población escolarizada que aquella que no está, digamos en términos de dirección de las conductas, etc. Entonces, se agota la oferta. Y los estados eran los que ofertaban la educación, con excepción de Colombia donde el sector privado tenía mucha importancia y, también, algunos otros países de América Latina, pero básicamente ese proceso de calidad ligado a la calidad de los insumos está muy ligado a la inversión del estado.
Llega el agotamiento de eso y comienza todo lo que se denominó la década perdida, en donde lo que se perdió fue la ilusión de que la educación servía para el desarrollo, para la movilidad social. Se pusieron en cuestión, yo no digo que se haya debatido del todo, pero se puso en cuestión muchos de esos criterios. Entonces la apuesta ilusoria de la educación, ese proyecto conquistador se quiebra porque empieza a mostrar las grietas, por lo que los proyectos comienzan a reformularse por parte de los expertos. Todas esas cuestiones están siempre ligadas a un discurso experto.
Comienza a plantearse que el problema de la educación, digamos, de la calidad de la educación, ya no en términos de la inversión que se haga por parte del estado, etc., sino de los resultados del aprendizaje, y eso modifica radicalmente la cosa, porque pone el acento en eso. Entonces ya no sería solamente OTI, sino que además se acentúa ahí la evaluación con un principio que es este: “Todo lo que se evalúa mejora”, que en la educación es eso pan corriente, es digamos, el discurso de todo el mundo, de ministros, de maestros, de presidentes, políticos, todo el mundo. “Todo lo que se evalúa mejora”. Y lo que hay detrás de todo esto es un proceso de desplazamiento de los problemas propios de la educación y se acentúa, fundamentalmente esos procesos al incrementar la escolarización de la población.
Habría un tercer momento, y es muy esquemático este planteamiento, no lo puedo desarrollar con claridad. Es el que estaríamos viviendo en esta circunstancia, en el cual hay una transformación del aprendizaje, porque ya no sería un aprendizaje de conocimientos sino es el aprender a aprender. Y ahí hay una individualización del proceso. Entonces, lo que se necesita aquí ya no es administrar la educación porque la educación suponía procesos de escolarización, digamos en el período de los 60 para acá hasta el 90 y del 90 incluso hacia adelante hasta el 2000, más o menos. En Colombia hoy, muchos sectores, el 99% de las poblaciones están escolarizadas, y uno diría: bueno, ¿y? ¿Y si han mejorado otros niveles y si hay más democracia?
En ese entonces estaban los procesos de administración, administrar el currículo y al maestro se le puso, se le cosen los codos a ese papel, administrador de currículo. O sea, él no tenía que tener una relación con el conocimiento. Si tuvo alguna vez, pierde totalmente cualquier autonomía que pudo haberse pensado porque todo estaba escrito en el currículo y el no escogía nada, ni seleccionaba nada, ni tenía que desvenarse la cabeza, claro, para muchos maestros esto era mucho más fácil. Si pero, ¿a costa de qué? ¿Que perdida hay ahí? Digamos, es la pregunta que siempre me hago. En esos términos, en el término de perdida. Y no porque lo planteen en términos ni terroríficos, ni apocalíptico, ni entusiasmado. No, sino para mostrar que todas esas cosas están atravesadas por procesos históricos y que son más complejos de lo que parecen. Porque, además todos esos términos como te digo, de evaluación, de calidad, etc, etc., son invulnerables a cualquier crítica. Se establecen como un bunquer, se blindan, por lo que son conceptos muy difíciles de debatir.
Mi crítica: yo no me instalo dentro de esa lógica, y me salgo de la lógica esa, y lo pienso desde afuera para poder interrogar cuáles son sus efectos políticos, cuáles son sus efectos sociales, con respecto a varios sectores de la población.
L.B: Alberto, has planteado tres momentos de la calidad educativa, un primer momento inversión-insumo, un segundo momento que tiene que ver con la evaluación y los aprendizajes y un tercer momento de aprende a aprender, en el cual el docente administra currículo. Pero, ¿Es posible pensar en un nuevo momento esperanzador para el discurso de la calidad, es decir, hay oportunidad hoy en día, año 2014, para que el discurso de la calidad sea esperanzador?
A.M.B: Aclaración, el primero y el segundo momento, el maestro administra currículo. Ya hoy el currículo no interesa tanto, hoy es la evaluación y ya no es la evaluación del estudiante sino que el maestro es el evaluado. Entonces, lo que pasa es que el cambio de la administración educativa es a la gestión y eso implica una transformación importantísima, no es simplemente un cambio de nombres. En este último momento ya el acento no está puesto en el currículo. Hagan los currículos que quieran porque ahora el proceso es que aquí es donde llega la evaluación y allí es donde está el límite. Digamos que sería como el filtro, la rejilla por donde pasan quienes son los que pasan para acá.
Ahora respecto de la pregunta que tú haces, primero, yo hago, digamos el diagnóstico cultural en términos de los que dice “Nietzsche” el diagnóstico de lo está pasando. Y, no le quito al maestro la posibilidad que pueda conectarse con eso, digamos, no lo reemplaza en la lucha. Ni le digo que debe de hacer, en ese problema estamos todos. Yo también soy profesor. La universidad está invadida de esa lógica hoy, de la gestión, de la evaluación, de la acreditación. No te imaginas en Colombia, en esa parafernalia de la acreditación de la alta calidad al nivel en el que están hoy las universidades y otras no universidades que son instituciones de educación superior. Entre otras cosas, estoy investigando últimamente como las universidades han devenido en instituciones de educación superior, y lo que las diferencia es lo que ellas mismas denominan de alta calidad o de calidad media, etc. etc. Yo no me quiero meter en esa lógica pero lo que si planteo es: si la universidad es el lugar del pensamiento ¿cómo vamos a restar pensamiento ahí y como vamos a presentar unas propuestas ahí? No se trata de eso, se trata de poner esto en debate, en discusión. Llamar la atención sobre eso tiene que ver con nosotros, con nuestra vida, con nuestro trabajo, con nuestro modo de pensar, con nuestro modo de estar en el mundo, que me parece que es el trabajo de un intelectual por lo cual no estoy diciendo que yo lo sea.
L.B: Alberto, si tuvieras que sugerir medidas políticas, en materia educativa para transformar los sistemas educativos, ¿Cuáles serían esas prioridades en materia de política públicas hoy en día?
A.M.B: En este proceso que señalamos, se ha incrementado la investigación, pero se ha incrementado la investigación de esto que pueda ser productivo, de esto que solamente se investigan aquellos proceso que pueden orientar y gobernar la conducta de los demás, de los otros. Entonces, yo creo que ahí hay que hacer una diferencia fundamental de ese proceso que lo denominaría como ligado a estudios de mercados, lo identifico más como estudio de mercado a procesos investigativos. Para el caso de la educación en la universidad, se debería generar una forma de investigación que oculte sobre todo este proceso que ha pasado. Digamos, dotar de historicidad estas cosas que han pasado hoy y eso se hace, creo yo, utilizando como uno de los mecanismos la investigación.
Otro, es no destituir al maestro, es decir, no reducir todo el problema de investigación a las función docente, porque la función docente la cumplen muchos. Y la función docente la está cumpliendo hoy, todo esto que llamamos medios de expresión, el internet, la televisión, la radio. Entonces, son tantos los que ejercen la función docente que el docente puede ser cualquiera. Entonces, el problema no es por defecto, sino por exceso. Porque la docencia se ha reducido, digamos, como esa función.
No me atrevería a hablar con el término de recuperar, porque habríamos que recuperar mayor cosa, nada, casi. Volver al pasado, digamos como una ignorancia ilusoria, de algo que no existe. Pero pensaría que la institución educativa, que la escuela en términos generales se enfrentara a proceso que afirman trabajos del pensamiento. Yo digo de una manera ahí, incluso sin profundizarla mucho, dos cosas en particular: que no hay que ahorrar pensamiento, que lo que hay es que saber es derrochar pensamiento. Y yo creo que lo que está pasando ahora es una economía de pensamiento, una economía de pensamiento que va en detrimento del pensamiento y va evocando hacia el aprendizaje y el aprendizaje, más que el aprendizaje era aprender a aprender y en el aprender a aprender, se anticipa el poder.
El problema que tiene esas cosa del aprender, aprender es que anticipa a la acción para racionalizarla con anterioridad. Entonces, hay un mecanismo de control impresionante. El otro elemento que planteaba era, y esto digamos si es un poco tópico, pero de todos modos lo digo, es si la escuela sirve para enseñar al Quijote, vale la pena. ¿Por qué? Pues, porque el Quijote es la relación, digamos que con nuestra lengua materna.
Yo me acuerdo un texto de Nietzsche, siempre lo recuerdo, que se llama “sobre polveriti en nuestras escuelas” , en donde Nietzsche llama y clama por esa función de la gramática, por esa función de la lengua materna, por ese papel tan importante, por lo que él dice y es al nivel en el que ha llegado la cultura y yo podía compararlo por el nivel en el que ha llegado la educación, Nietzsche dice los dos peligros del nivel en el que se ha llevado la cultura, en el cual el estado tiene un papel importantísimo ahí, en la reducción de esos niveles. Uno de esos niveles, uno, lo ha convertido en un problema de especialistas, la cultura. Y la ha sesgado demasiado y otro a ampliado demasiado, la ha convertido en moneda de común circulación.
L.B: Alberto, ya para ir cerrando este primer contacto internacional, nos gustaría que le dirigieras un mensaje a los maestros, a las maestras, a los profesores y a las profesoras venezolanas y venezolanos que están debatiendo en sus aulas todo el tema de la calidad educativa como una oportunidad para transformar nuestros sistemas educativos. Ese mensaje desde Colombia para los maestros venezolanos
A.M.B: Yo me he vinculado aquí desde hace bastante tiempo al trabajo con los maestros y particularmente rescato una cosa que en Venezuela se intentó hacer o se hizo, en este momento no me acuerdo como se llama, pero yo fui invitado a San Cristóbal a participar en una de esas asambleas. En Colombia se inició en la década de los 80, en 1982, concretamente, de lo que se denominó el movimiento pedagógico de los maestros colombianos.
L.B: Congreso Binacional de Fronteras se denominó, que organizó FENATEV.
AMB: Ese movimiento pedagógico, fue para mí uno de los momentos más lúcidos de los maestros en el siglo 20, en el cual replantearon dos problemas fundamentales, primero, que eran portadores de un saber y que eran unos intelectuales, trabajadores de la cultura y no simplemente un trabajador del estado, no simplemente un empleado. Eso me parece ya bien importante porque los maestros comenzaron a preguntarse por sus problemas, iguales eran sus problemas. ¿Cómo enseño? ¿Qué enseño? ¿A qué niños enseño? ¿En qué condiciones? Es decir, no desplazar, no quitarles el trayecto de, no suprimirles el trayecto para facilitarles el trabajo porque me parece que hay que reducir la condición de maestros, cuando el maestro seguía, cuando se establecía por la guía. La guía los guía, pero la guía los guía hasta donde los lleva la guía.
Eso facilita el trabajo pero también lo destituye el mundo de esa complejidad que hay ahí. Porque además tampoco puede pensar las complejidades que hay en el mundo. Las complejidades que implica su trabajo como un trabajo intelectual. Es que el maestro cuando enseña está en relación con conceptos, eso es lo que nos están quitando. Ahora otra cosa es que él no reconozca eso conceptos.
Bueno, el movimiento pedagógico que demoró unos 15 años más o menos y que tuvo muchas repercusiones importantes como los centros de investigaciones. Se crearon en todo el país, en todos los departamentos, se crearon comisiones pedagógicas por todas partes y eso concluyó en 1987, en el primer congreso nacional de pedagogía. Fue la recuperación, digamos de la pedagogía, de la discusión en torno a la pedagogía, sobre lo que nosotros en el grupo de historia de prácticas pedagógicas comenzamos a plantear que la pedagogía era el discurso, era el saber del maestro, a partir del cual se tomaba posiciones de sujeto.
Un segundo momento que también tiene que ver con eso, con el movimiento pedagógico, fue el de la expedición pedagógica tomado de la idea que en Colombia había llegado en el siglo XVIII algo que se llamó “cohhio” igual que en México, mandado por la corona española. Se refería a una expediciones que se llamaban “botánica” que en Colombia la coordino José Celestino Mutis , y cuya función era recopilar, identificar toda la riqueza de la naturaleza que la corona española había despreciado durante 200 años atrás. Entonces un poco con esa idea se planteó la expedición pedagógica, la idea de la expedición pedagógica no era un misión que llevaba la verdad, sino que iban a las escuelas de otros maestros, los maestros mismos, se iban en rutas, en senderos en donde iban identificando experiencias pedagógicas, lo que significa que en la formación del maestro y todo este proceso no se puede suprimir la experiencia. Entonces, hay que comenzar a expresar la experiencia y fue un trabajo colectivo.
L.B: Muchas gracias Alberto Martínez Boom, desde Bogotá, Colombia, quien estuvo conversando con nosotros en esta importante consulta sobre la calidad educativa.
Gracias Alberto.
Producción de la Otra Mirada: Luis Bonilla Molina
Equipo de producción y post producción digital: Dilanci May Sierra
Eduardo Fagnani. Pablo Gentili. Perry Anderson. Amy Goodman. Glenn Greenwald. Paulo Kliass. Frei Betto. Cuauhtémoc Cárdenas. Michael Löwy. Adolfo Pérez Esquivel. Luiz Gonzaga Belluzo. João Feres Júnior. Immanuel Wallerstein. Leonardo Boff. João Pedro Stédile. Elodie Descamps. Tarik Bouafia. Raúl Zibechi. Pedro Paulo Zahluth Bastos. Guilherme Santos Mello. Mark Weisbrot. Boaventura de Sousa Santos. Luiz Inácio Lula da Silva. Dilma Rousseff. [Autores de Capítulo] ………………………………………………………………………… Secretaría Ejecutiva.
ISBN 978-987-722-186-2
CLACSO. Octubre Editorial.
Buenos Aires.
Junio de 2016
Golpe en Brasil reúne textos escritos entre abril y junio de 2016, período en el que se dio inicio al proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff. Los autores aquí presentados nos ayudan a entender cómo se ha gestado y qué perspectivas se abren en el complejo proceso de desestabilización del orden democrático que vive actualmente Brasil.
Este libro quiere contribuir a entender qué ha pasado en Brasil para que podamos luchar y organizarnos mejor para garantizar el legítimo regreso de Dilma Rousseff a la presidencia de la república. También, para que la izquierda pueda enfrentar los inmensos desafíos que esta experiencia truculenta nos deja como lección.
El camino más difícil para llegar a la Tierra, sigue siendo un mágico misterio del Universo. Pero el camino más fácil para destruir los recursos naturales del planeta Tierra, sigue siendo un secreto a voces para toda la Humanidad.
Enredados en un pasado lleno de terrorismo ambiental, vivimos dentro de un trágico presente que augura noches de soledad, para el oscuro futuro que maleficia el corazón de los más solitarios.
Seguros del imperfecto descanso eterno, estamos construyendo la gran autodestrucción de la Pachamama, con ladrillos que bloquean el celestial azul esperanza, y con bombas que lagrimean el sangriento rojo hecatombe.
Era cuestión de tiempo para cruzar la línea de la delincuencia, de la perversión y del ecocidio. Todos los días la Madre Naturaleza nos demostraba que estábamos fatalmente equivocados, pero la vehemencia de una gran señal divina en el horizonte, nunca pudo bienaventurar el desgraciado paso de sus hijos mortales.
Penetrando la jungla como auténticos animales, fuimos agraciando la belleza del pecado, pensando que saldríamos ilesos de la tempestad meridional. Lluvias torrenciales en el desierto, racionalizaban la majestuosa sabiduría humana, pero muchísimas más lluvias torrenciales en el mismo desierto, ahogaron el delirante porvenir de los inteligentísimos Seres Humanos.
Derrotados en la jauría de los sueños rotos, cada espécimen empezaba a desconfiar de su propia especie. Atrapados en madrugadas con el sol de la ignorancia, despertaban ciegos en la inmensidad de un cabalístico bosque, donde las falsas promesas amargaban el dulce capricho de existir aquí y ahora.
Germinando la semilla de la locura, los hombres y las mujeres se arrastraban desnudos en el firmamento, para beber la miel de la pesadilla por aquellos gemidos de dolor, que afilaban los gritos de sufrimiento del ciervo, del cerdo y del leñador.
Por amor a la vida, nuestra querida Madre Tierra retiró la milenaria venda de los ojos, que entorpecía el andar de su inescrupulosa descendencia terrenal. Una nueva oportunidad de cambio resplandecía en El Ávila, mientras los amuletos de la buena suerte se derrumbaban de los árboles, y melancolizaban un agrio destino por recorrer en el alba.
Sin merecer el suspiro de gloria, los Seres Humanos hallaron la libertad y la felicidad que yacía en el iris de sus almas. Sentimientos de misericordia afloraban en tumbas profanadas, que desconocían el frenético ritual descalzo de Jungle Jitters.
La astucia homenajeaba a la peor de las tinieblas, y la inocencia de un espíritu sacro cometía el peor de sus errores.
Descubriendo la eureka del monumental paraíso, la Madre Tierra revelaba un sinfín de legendarios tesoros, que incluían océanos de ballenas, manglares de terciopelo, dunas de girasoles, arcoíris de mil colores, selvas de estrellas, aroma de rosas, colinas de turpiales y manantiales de salvia.
Pero la sombría sombra de la Humanidad, solo pudo observar un relámpago de envidia, un muelle de cadáveres, una billetera de xenofobia, un espejo fluorescente, una esvástica oxidada, un balón de fútbol, una rata abandonada y un silencio putrefacto.
Amplificando sus gloriosas neuronas, los terrícolas renunciaron al brillo de la colmena y beatificaron el ocaso del triunfo. Millones de monedas bañadas en oro, plata y bronce, caían súbitamente desde lo más alto del trono redentor. Entre saltos, golpes y empujones, los indomables cavernarios repetían la trágica escena del etnocidio, que segó la huella altruista de sus visionarios aborígenes.
Presos en la mezquindad del egoísmo, los conquistadores de la Amazonía se perdieron en un festival de erotismo, que giró la brújula a favor de la desolación taciturna, y que incendió las grietas de la castísima Trinidad.
Nublados por el encanto de la muerte, los renegados energizaban sus derrotas con una trifulca de huesos, que simbolizaban el fruto ateísta de una generación condenada al fracaso.
Orquestando la sinfonía de los profundos temblores, seguía creciendo la maleza de aristocracia en el valle de los enfermos. Los buenos preludios se mezclaban con los malos presagios, y los oseznos se arrepentían en las tortuosas cuevas de piedras.
Rompiendo las barreras biológicas, la supervivencia del más fuerte volvía a reventar los párpados de la sensatez. Cada huérfano de madre buscaba su propia fortuna, y cada huérfano de padre buscaba su propia salida. Ambos tallaron sus despiadadas garras en los confines de una roca caliza, que esculpiría con rabia la arrogante traición a la patria.
Fascinados por el clamor popular, los protagonistas del desastre cayeron rendidos en altamar, sin la posibilidad de redención, de inflexión y de perdón. Las leyendas que ajusticiaban el camino de los más débiles, se deslucían con el polvo de la clásica indumentaria de guerra.
Todos mordieron el anzuelo, desenfundaron las armas, y cavaron el hoyo de sus criptas existenciales.
Con la destrucción de los virtuosos paisajes, la Madre Tierra volvería a teñir de negro los ojos de sus hijos mortales, vendando la miseria y vetando la fiereza de sus antagónicos engendros.
Liberados del promiscuo karma, otra vez los Seres Humanos se arrastraron desnudos en la plenitud del firmamento. Ahora gozaban de espectaculares fiestas taurinas en la cúspide del piedemonte romano, donde los cretinos agitaban la picardía de sus últimas cuerdas vocales, que replicaban el catastrófico sonido de un prematuro adiós.
Embelesados en doce campanadas de eufórica elocuencia, cada psicópata entonaba su discurso de inmaculado respeto ambiental, que se humedecía con el vendaval de carbón empapelado, y que se engrasaba con el cónclave de azufre en la chimenea de la Iglesia.
Los esclavos mentales siempre aplaudían las mentiras del Emperador, y detrás de cada alabanza, reverencia y pantomima, se escondía un vagabundo, dos limpiabotas y tres sidosos, que fueron marginados a limosnear, a trapear y a contagiar sus bajezas, en los cementerios olvidados por el resto de los comulgantes.
Fue así como los fieles devotos eclesiásticos, se convirtieron en los grandes responsables del actual infierno planetario.
Incapaces de apreciar el fuego de la realidad que agonizaba frente a sus ojos, los pueblerinos padecieron infinitas noches de soledad, hambre y sed, por el impuntual advenimiento de tormentas de frío, abrasivas olas de calor, plagas de mosquitos industriales, tifones de humillación y hogueras de agrotóxicos.
Los santos encorbatados jamás intercedieron por el bienestar de sus feligreses, y con una hermosa sonrisa en el oasis de sus mejillas, vomitaron con recelo sobre el avasallante pandemónium de la Tierra.
Sin el castigo de los dioses, sin la voluntad de los credos y sin el llanto de los lamentos, el poder supremo recaía en las manos de las mejores supersticiones.
Venderse al mejor precio ganó la batalla ecológica, y el pensamiento crítico fue crucificado en los brazos del capitalismo, del consumismo y del idiotismo. Pocos individuos sobrevivieron a la vanguardia sexista, que a puerta cerrada compraba los pies de los más pobres, y desde la azotea mercadeaba la mugre de los más ricos.
La lucha de clases extinguió el rugido del tigre de papel, y contar la historia de civismo desde el origen de las civilizaciones, obligaba a narrar la criminal estampida de la extinta civilización humana.
Hasta un ciego podía predecir el caos global de la Pachamama, y hasta un invidente podía hipnotizar los ojos de la vil Sociedad Moderna. Pero es muy difícil generar destellos de introspección, en un Mundo donde se aprende con el látigo de la corrupción, y se educa con los antivalores del mercenario.
Por eso, a cada instante le robamos el refugio de vida a una maravillosa fauna, que se queda divagando en las calles de la nada. Los mercenarios siempre arrebatan el techo, el sustento y las ilusiones de los ángeles, con un gigantesco arco minero que agiganta el oleaje del inevitable tsunami.
Un idolatrado clima de intolerancia ambiental, que el extractivismo y el corporativismo de las grandes transnacionales, va rentabilizando con el idolatrado dinero orgánico de los inorgánicos charlatanes de turno.
Es cierto que el planeta Tierra es nuestro hogar común. Un lugar que debemos cuidar como si fuera nuestra propia casa. Limpiarlo, quererlo, organizarlo. Pero la sana convivencia entre los miembros de la sagrada familia, se transformó en una misión ecológicamente imposible de alcanzar.
Insensibles enemigos que comparten una misma violencia, en cuatro malditas paredes frisadas de basura doméstica, de electromagnetismo cancerígeno, de acoso escolar, de hipocresía acondicionada, de infertilidad en la cama, de politiquería barata y de alegrías a cuenta gotas.
Con esfuerzo, sacrificio y humildad, quizás algún día volvamos a recuperar la vista pacifista, que doblegará el orgullo de aquella orgullosa venda en los ojos. Tal vez sacudir nuestro camión de tropiezos, nos devuelva la punzante mirada conservacionista. Es probable que el enjambre de luciérnagas, termine iluminando el crisol de la luna menguante.
Necesitamos que el túnel del abismo, se canse de reprimir tanta oscuridad. Necesitamos que la Educación Ambiental venza al analfabetismo. Necesitamos un milagro de conciencia ciudadana.
Pero sin un papiro en el bolsillo, sin madera en el grafito, y sin una pluma en la garganta, será imposible cantar victoria hasta el fin del Universo.
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