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Proyecto Eutopía: «La escuela, como está, no va más. Decidimos transformarla»

Argentina / 7 de abril de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Infobae

Lucian Alonso dirige el programa que busca convertir el aula en un espacio de construcción del saber. Es una alianza entre la Vicaría Episcopal de Educación, la Fundación Telefónica y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que cuestiona la enseñanza actual y apunta a preparar a los chicos, desde hoy, para la sociedad que van encontrar dentro de quince años.

Luciana Alonso líder del proyecto Eutopía sostiene con convicción seis puntos que no va más en la escuela:

1. «La clase tradicional, basada en la idea de reproducción del conocimiento. Tenemos que lograr que el alumno se haga preguntas poderosas, que lo movilicen».
2. «Creer que los alumnos aprenden porque los docentes hablamos. Nuestras propuestas de enseñanza deben ser desafiantes, despertar curiosidad y ansias de búsqueda».
3. «La centralidad en el profesor. ¡El centro es el alumno, tiene que poder implicarse!».
4. «Que el aula sea un espacio aburrido y los chicos padezcan. ¡La educación tiene que ser emocionalmente convocante!».
5. «Que pueda faltar, porque ‘total no me pierdo nada’. Lo que pasa en clase tiene que ser tan fuerte que el ausente sienta que se lo perdió».
6. «Que sólo importen los resultados. Y no digo no mirarlos, porque hablan de la eficiencia de la escuela, pero nuestros alumnos son mucho más que una nota. La escuela debe ayudar a los jóvenes a desarrollar sus talentos y descubrir sus proyectos de vida, entre otras cosas».

Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid). Ahora se encuentra al frente de un equipo que ya trabaja en dieciséis escuelas de distintos barrios de la Capital Federal.

Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid). Ahora se encuentra al frente de un equipo que ya trabaja en dieciséis escuelas de distintos barrios de la Capital Federal.

Se le iluminan los ojos cuando habla del aula, porque no la ve como un ámbito limitado, sino como un espacio de aprendizaje colaborativo. Luciana Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid), pero lo más importante que le dejó su formación académica es intentar despejar un interrogante que la desvela: «Los chicos que hoy empiezan sala de dos y van a terminar su educación básica en 2035, ¿con qué sociedad se van a encontrar?». Ella misma esboza la respuesta:

«Los sociólogos predicen que van a trabajar en profesiones que aún no conocemos. No podemos pedirles que repitan modelos. Sería una estafa. Tenemos que promover la capacidad de adaptación a esos cambios». De eso, contará, se trata Eutopía, el programa que dirige y busca revolucionar la educación en la Argentina. Un proyecto ambicioso cuyo nombre, de raíz griega, significa «un buen lugar». Y hacia ese sueño va.

«Es una alianza institucional entre la Vicaría Episcopal de Educación, la Fundación Telefónica y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Lo que hagamos hoy será la escuela de mañana. Empezamos a transformarla ahora para que tenga impacto social», explica Alonso. Éste es el tercer año de Eutopía. De acuerdo al cronograma previsto para este modelo, los dispositivos diseñados por directivos, docentes, alumnos y padres durante los últimos dos años, ya están llegando a los chicos.
Todo comenzó en 2017, cuando se invitó a las escuelas de la Ciudad que quisieran participar del proyecto. Hubo capacitaciones para directivos y docentes, con especialistas en pedagogía de nuestro país y el mundo. Para esta primera etapa se seleccionaron 16 escuelas, procurando que toda la Ciudad de Buenos Aires estuviera representada (figuran desde la María Madre del Pueblo, que funciona en la Villa 1-11-14, hasta el colegio San Tarsicio, de Palermo) y que hubiera diversidad de proyectos educativos (con instituciones que sólo tienen nivel medio y otras que reciben alumnos desde sala de dos hasta quinto año). «La comunidad escolar se sintió muy implicada», cuenta Alonso.

«Hay algo innegable, y es que estamos respondiendo a una necesidad. Todos nos damos cuenta de que la escuela, así como está, no va más. Y nosotros, en vez de quejarnos, preferimos transformarla», remarca.

La primera etapa fue con los directivos, que convocaron a los docentes y más tarde a los alumnos. «Lo que hicimos fue compartir con ellos un sueño. Tuvimos jornadas de mejora educativa –seis a lo largo del año–, en las que hablamos de hackear la escuela. Trabajamos en diversas líneas: empatizar, idear, definir, prototipar y testear. Pensamos con ellos cómo íbamos a construir esta Eutopía. ¿Qué llevó a los docentes a comprometerse? El hecho de que tenga sentido su tarea», explica Alonso.

«Salimos de la zona de confort y ya no hay retorno. Esto que estamos haciendo es tan necesario como desafiante. No podemos quedarnos de brazos cruzados, sin accionar. ¡Tenemos que hacer algo! Enseñarles desde un lugar de testimonio que hay cosas que podemos cambiar para transformar el mundo», se emociona.

“Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave”

“Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave”

Aurora Lucero, psicóloga y asesora pedagógica del colegio San José, de Villa del Parque, coincide con ella: «Es urgente la transformación, especialmente en educación media, por los cambios que se dan en el mundo. La escuela se convirtió en un dispositivo para socializar y acreditar. Con Eutopía le devolvemos la capacidad de ser un espacio de creación de conocimiento».

Ambas son conscientes de que el camino no es fácil: en el transcurso de los últimos dos años se enfrentaron con cuestionamientos por parte de padres, docentes y alumnos.

«Cuando estamos en la zona de confort –a pesar de las incomodidades que encontremos allí–, tendemos a resistirnos a lo nuevo. Incluso los alumnos: siempre vieron el conocimiento como algo que les era dado, que aprendían y luego reproducían. Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave. Respetar al otro, abrirse a la diversidad, valorar las diferencias, son aspectos fundamentales. Tenemos que hacer un espacio que dé lugar a dudas, a educar gente crítica, sin renunciar al conocimiento. Debemos encarar las cosas desde la ciencia, escuchar qué dicen los diversos actores sociales y tener argumentos que permitan dar cuenta de por qué pensamos esto. No hagamos opinología barata: promovamos el pensamiento crítico», sostiene.
Santiago Cabrera, rector del colegio San José, entiende que el valor de Eutopía reside en que en lugar de imponer un modelo, los protaognistas deben analizar su entorno, imaginar mejores escenarios y trabajar para construirlos.

«A diferencia de otros proyectos, que bajan modificaciones desde el Ministerio, éste da herramientas a las escuelas para ver qué cambio necesitan», dice, al tiempo que explica que en su establecimiento se está llevando a cabo un modelo en el que los alumnos de los dos cuartos años (uno con orientación en Economía y el otro en Ciencias Sociales) interactúan en dos materias de cada especialidad, y comenta que los docentes de las mismas ya están armando proyectos fuera del dispositivo.

«Entre los profesores hay un clima como de cierta primavera, la sensación de que todo se puede hacer. Tenemos otros siete proyectos en marcha y una apertura a entrecruzar asignaturas», se entusiasma.
Quien concluye es Alonso: «Educamos para lo incierto. No debemos temer las preguntas de los alumnos; muchas veces, las respuestas están en construcción. Tenemos que darles herramientas para que puedan reinventarse tantas veces como sea necesario«.

Fuente de la Reseña:

https://www.infobae.com/gente/personajes/2019/03/24/proyecto-eutopia-la-escuela-como-esta-no-va-mas-decidimos-transformarla/

ove/mahv

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Cinco millones de chilenos no terminaron su educación (2019.04.01) Iquique TV

Chile / 7 de abril de 2019 / Autor: iquiquetv / Fuente: Youtube

Publicado el 2 abr. 2019
Una información estadística, ratificada por autoridades del sector educación, da cuenta que en el país hay alrededor de cinco millones de chilenos que no han terminado su educación media, algunos incluso tampoco terminaron la educación básica. Esta realidad, que en Tarapacá alcanza a alrededor de 2000 jóvenes, tiene impacto en la familia y la sociedad, ya que estas personas no tienen buenas opciones de trabajo, y ello redunda en vulnerabilidad, drogas y/o delincuencia en muchos casos. Hay preocupación por superar esta medida.

Fuente de la Noticia: https://youtu.be/2-xFJ9YT0eA
ove/mahv
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Colombia: ¿Su hijo/a sufre de matoneo escolar? Así se reporta el caso

Colombia / 7 de abril de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: El Tiempo

Los casos también incluyen xenofobia. Existe una ruta para denunciar este delito. Conózcala.

 

El bullying o matoneo es una de las formas de violencia más comunes en el ámbito estudiantil. La cifra de menores que reportan haber sido víctimas de este delito supera el 20 por ciento y, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), en Colombia el 7,6 por ciento de los estudiantes aseguró estar expuesto diariamente a algún tipo de maltrato físico en su colegio.

Esta situación presenta una arista más con la migración venezolana. Ante las secretarías de Educación se han presentado denuncias de xenofobia y matoneo escolar con menores provenientes de Venezuela.

Uno de los casos más recientes le ocurrió a una niña de 11 años en un colegio de Bogotá. Su padre denunció que la menor fue atacada en repetidas ocasiones a través de audios donde le decían cosas como “me das asco maldita venezolana”.

De acuerdo con el padre, el estado anímico de su hija decayó durante el último año y tiene un cuadro de depresión.

¿Qué se puede hacer?

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) tiene una ruta para identificar y reportar un caso de matoneo escolar. Esto se complementa con la ruta de atención integral que tiene el Sistema Nacional de Convivencia Escolar para el Ejercicio de los derechos humanos, la educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la violencia escolar. 

Si usted es víctima de matoneo busque un espacio para hablar con sus padres o profesores y juntos acudan a la asesoría de entidades como el ICBF.

¿Cómo identificar a una víctima de matoneo o bullying?

– Tristeza
– Irritabilidad
– Ansiedad
– Dificultad para hacer amigos o hablar en público
– Aislamiento
– Falta de sueño
– Malas calificaciones
– Excusas para no a ir al colegio
– Cambio en el apetito y baja de peso
– Hematomas o heridas en el cuerpo

 

¿Qué hace la ruta de atención integral?

Tiene cuatro componentes primordiales: promoción, prevención, atención y seguimiento.

El primero “determina la calidad del clima escolar y define los criterios de convivencia que deben seguir los miembros de la comunidad educativa en los diferentes espacios del establecimiento educativo”.

El de prevención que incide sobre las causas que pueden potenciar la problemática de la violencia en la escuela y que puede tener factores importantes en la familia, espacios sustitutivos, etc.

El componente de atención justamente establece estrategias para que se puede ayudar o asistir los niños, niñas, adolescentes, padres o madres y acudientes de manera inmediata “cuando se presente un caso de violencia y/o acoso escolar o de comportamiento agresivo que vulnere los derechos humanos, sexuales y reproductivos”.

“El componente de seguimiento se centrará en el reporte oportuno de la información al Sistema de Información Unificado de Convivencia Escolar, del estado de cada uno de los casos de atención reportados”.

¿Cuáles es el protocolo para reportar un caso?

La Ruta de Atención Integral inicia con la identificación de situaciones que afectan la convivencia por acoso o violencia escolar, estas tendrán que ser remitidas al Comité Escolar de Convivencia, para su documentación, análisis y atención a partir de la aplicación del manual de convivencia.

El componente de atención de la ruta será activado por el Comité de Convivencia Escolar por la puesta en conocimiento por parte de la víctima, estudiantes, docentes, directivos docentes, padres de familia o acudientes, de oficio por el Comité de Convivencia Escolar o por cualquier persona que conozca de situaciones que afecten la convivencia escolar.

Los protocolos y procedimientos de la ruta de atención integral deberán considerar como mínimo los siguientes postulados:

  • La puesta en conocimiento de los hechos por parte de las directivas, docentes y estudiantes involucrados.
  • El conocimiento de los hechos a los padres de familia o acudientes de las víctimas y de los generadores de los hechos violentos.
  • Se buscarán las alternativas de solución frente a los hechos presentados procurando encontrar espacios de conciliación, cuando proceda, garantizando el debido proceso, la promoción de las relaciones participativas, incluyentes, solidarias, de la corresponsabilidad y el respeto de los derechos humanos.
  • Se garantiza la atención integral y el seguimiento pertinente para cada caso. Una vez agotada esta instancia, las situaciones de alto riesgo de violencia escolar o vulneración de derechos, sexuales y reproductivos de niños, niñas y adolescentes en los niveles de preescolar, básica y media que no puedan ser resueltas por las vías que establece el manual de convivencia y se requiera de la intervención de otras entidades o instancias, serán trasladadas por el rector de la institución.

 

Fuente de la Noticia:

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-reportar-un-caso-de-bullying-o-matoneo-escolar-o-xenofobia-en-ninos-344444

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Maestros de maestros: John Dewey (1859-1952) -PDF-

Colombia / 7 de abril de 2019 / Autor: Rafael Reyes Galindo / Fuente: Compartir Palabra Maestra

La escuela guarda una relación científica con la pedagogía, como el laboratorio con la biología.

El pensamiento de Dewey ha permitido la producción de obras inspiradoras. Colombia debe mucho a este filósofo, educador y activista estadunidense; la entrada de la “escuela activa” a principio del siglo veinte y la propuesta educadora de Agustín Nieto Caballero no se pueden entender sin Dewey. Autores como Sáenz J. Saldarriaga O. y Ospina A. mostraron en los dos tomos de Mirar la Infancia, pedagogía, moral y modernidad en Colombia (1997) la construcción del saber pedagógico a partir de la producción escolar de la infancia y la entrada de las ciencias de la vida, (biología, medicina y psicología experimental) en los discursos de la educación y la pedagogía colombiana. También Diego Pineda (2011), filósofo colombiano, muestra que la democracia en Dewey aparece no solo como forma de gobierno, sino también como forma de vida.

Maite Larrauri – Max (2012) llama a Dewey un “maniático de la educación”. Activista político, psicólogo, filósofo, profesor de secundario, educador universitario lo hacen un Maestro integral para pensar la sociedad, la educación, la pedagogía, la escuela y formación de educadores. Para Dewey la educación es acción politica, la democracia una forma de vida, la escuela un laboratorio, la experiencia como el medio en que los sujetos se forman.

La educación es acción politica: Dewey no solo se interesó por lo problemas sociales, sino que participó en manifestaciones por los trabajadores y las mujeres. En 1919 marchó por el voto femenino, llevaba una pancarta que decía: “Los hombres votan, porque yo no” (Maite Larrauri – Max (2012). Dewey, no se sentiría muy cómodo reduciendo la educación politica a “competencias ciudadanas”, como si ser ciudadano se redujera a unos cumplimientos de deberes, a la construcción de sujetos correctos y legales. El trabajo de la educación seria para nuestro pensador en mantener vivo el experimento de la democracia, esto es más que cumplir con decencia unas cuentas reglas. “El aspecto político es importante (…) este es un aspecto de la educación en el cual, me parece a mí, los maestros deben estar más profundamente formados y más ampliamente interesados de lo que han estado en el pasado, si es que pretendemos mantener vivo nuestro experimento democrático” Dewey, pertenecía al movimiento llamado Progresista: “Los progresistas creían que la democracia estadunidense podía encontrar su realización en la democracia industrial, en la planeación social, en la reconstrucción de las instituciones sociales, en la cooperación entre los individuos por encima de la brutal competencia del capitalismo no regulado socialmente. Los progresista soñaban con una sociedad totalmente libre de la opresión y corrupción que provendrían de las tradiciones feudales y autoritarias del Viejo mundo” (Sáenz, J. 2004).

La democracia como forma de vida: En su obra Democracia y Educación plantea que no es un modo de gobierno, “es un modo de vida asociada, una experiencia comunicada conjuntamente”. Se requiere, entonces enseñar una compleja inteligencia de nuestras instituciones democráticas, ¿En qué consiste esto? Se trata de entender la democracia, no como una forma de gobierno sino como una forma de vida. En primer lugar, enseñar de cómo funciona “la maquinaria”; en segundo lugar como funciona el poder. Cómo funciona la maquinaria tendría que ver con saber cómo es la Constitución Nacional, como se participa con ella; que es el gobierno local, como actuar en él. Gobierno, estructura, forma de participación, instituciones; pero esto no es suficiente, porque una cosa es esta maquinaria y otra son los mecanismos de poder. Los mecanismos de poder son exteriores a la maquinaria, son las que hacen que ella funcione, conocer estos mecanismo hacen un ciudadanos inteligente en su acción política. Podemos enseñarle a nuestros estudiantes cómo funciona el gobierno nacional y el gobierno local, pero esto se queda en el papel, solo producimos en los estudiantes “estructuras mentales inocentes”. El estudiante hay que enseñarle a enfrentar los problemas sociales con los que se va a encontrar: no basta con conocer los modos como nos gobiernan, hay que ser inteligentes con los bienes que estos producen, la calidad de los bienes producidos dicen de las estructuras de poder que gobiernan las maquinarias. Por ejemplo, Dewey quiere que nos preguntemos cómo funciona la industria, esto permite entender la relación entre educación y productividad; pero también una educación politica nos hace ciudadanos capaces de disfrutar el tiempo libre: “un ciudadano es una persona que tiene capacidad para apreciar el arte, la ciencia, la historia y la literatura por sí mismos y por el bien que le reportan” (Dewey).

La escuela como laboratorio: Si la democracia es experiencia y la educación no es un asunto meramente académico sino también experiencia, Dewey no entendía la enseñanza de la filosofía sin la experimentación pedagógica. Por eso, su escuela, la que fundó, se llamó Escuela-laboratorio. “La educación como como de asegurar la continuidad de la humanidad, puede ser el laboratorio en el que la practica conduzca a una reflexión; es por tanto el laboratorio de la filosofía y la filosofía es, en este sentido una teoría general de la educación”. (Maite Larrauri – Max, 2012). Ya sabemos que con Kant y Pestalozzi se propuso crear lugares de experimentación pedagógica, se hizo necesario el seminario pedagógico; “nos hacen falta escuelas normales y escuelas de experiencia”, decía Kant. Así, las cosas, para Dewey, la escuela, la práctica pedagógica, no era solo el momento de las prácticas de los maestros aprendices, que se formaban en la Universidad; era el momento de poner a prueba los esquemas de pensamientos elaborados por la filosofía y la psicología: “no se trataba tanto de aplicarlos mecánicamente, sino de ponerlas a prueba, en tanto ideas orientadoras de la practica pedagógica. Y esto constituía un giro radical en la historia de las relaciones entre la pedagogía y los otros saberes: no sería la pedagogía un simple campo de aplicación de las verdades derivadas de la especulación filosófica o de la estrechez de los métodos de la psicología científica de la época; la esfera pedagógica cobraba un nuevo valor como ámbito de producción de conocimiento filosófico y psicológico” (Sáenz, J. 2004). No es la pedagogía la que se somete a prueba de las teorías psicológicas o filosóficas; es al revés, la psicología y la filosofía pasan por la criba de la pedagogía y son sometidas a prueba; allí son validadas, reformuladas o rechazadas. Actualmente, la forma como está diseñada y planeada la practica pedagógica esta aparecen como campo procedimental y metodológico (y muchas veces solamente es un asunto administrativo y burocrático). El papel de campo experimentador está desconocido en la mayoría de los desarrollos de la práctica pedagógica y en la forma de concebir la escuela. De esta manera se deja a un lado a los sujetos productores de sentido a partir de la intersubjetividad y la vida cotidiana, lo termina importando es el protocolo, la secuencia y la trasposición. Sobre de qué manera se produce saber y sentido en el espacio educativo y en la práctica pedagógica es algo que no pasa por las interrogaciones habituales.

Hoy el concepto de laboratorio se encuentra disperso en diseños educativos: el aula como laboratorio, la pregunta como laboratorio, la escuela como laboratorio; pero todas estas ofertas son modos de distorsionar el concepto de Dewey, en realidad se convirtió en un asunto de mercadeo, esnobismo y de muchas improvisaciones. Desconocen la estructura global en que la propuesta está articulada por el educador estadunidense. Pasa lo mismo con palabras que hoy se utilizan sin sentido como “aprender haciendo”, o aquella otra de “aprender a aprender”. Frases que con el afán de impresionar se quedan entre la tautología y pleonasmo. Sería saludable, a cambio, volver a aquello que constituía la dimensión dinámica de la educación: la relación experiencia – educación.

Experiencia – educación: Dewey se enfrentó a dos enfoques de la educación de su tiempo: los tradicionalista y los desarrollistas. En su obra Educación y experiencia (2004) ataca las dos posturas por considera que desconocen la importancia de la experiencia: “todo lo que pueda llamarse un estudio, sea la aritmética, la geografía, o una de las ciencias naturales, debe ser derivado de materiales que, al principio, caigan dentro del campo de la experiencia vital ordinaria” (Dewey). El asunto es que la pedagogía no se valida por test y psicometrías, sino por un trabajo de observación, reflexión y la reconducción constante de la pedagogía hacia experiencias educativas. La experiencia tendría dos cualidades: es continua y es interactiva.

La relación maestro – estudiante entran en una composición bastante delicada de entender, y aún, de explicar brevemente. Si la experiencia es interactiva, una de las interacciones es con el maestro: el problema no será que aprende, sino como lo aprenden, cuales son las condiciones. Se trataría de crear condiciones para este aprender. El maestro se hace necesario, porque él es el que sopesa las condiciones y las reconduce. En palabras de Saenz J. (2004): el maestro seria artista, académico y experimentador. Como artista desarrolla empatía en los alumnos, deseos, conoce capacidades; como académico, imparte una enseñanza; como experimentador conecta los deseos y los conocimientos con problemas para desarrollar el pensamiento. De esta manera se cultiva en cada uno el deseo de aprender. De esta manera, el pensamiento no sería producto ni de libros, ni de estructuras ya dadas previas por el individuo, ni de predisposiciones mentales; el pensamiento seria el resultado de unas condiciones creadas, los cuales generarían unos hábitos estables para que cada estudiante resuelve problemas actuales y futuros. Como en el baile, maestro y alumnos danzan juntos, pero los dos son llevados por una música que no les pertenece, y por tanto, tampoco pueden moverse a su antojo. (La metáfora de la danza es de Sáenz, 2004). Son envueltos por la experiencia del pensamiento.

John Dewey, fue el educador más enciclopédico del siglo xx: político, filósofo, psicólogo, activista social; educador de bachillerato, profesor universitario llevo todo su conocimiento a la configuración de la Pedagogía como ciencia. Crítico de los desarrollistas, de los tradicionalistas y de sí mismo. Esto hizo que los progresistas lo acusaran de conservador y los conservadores de progresista. Pero Dewey solo fue fiel al saber, a la educación y a la pedagogía. En Colombia sucedió lo mismo. Contribuyó al progreso de la educación en nuestro país; el Gimnasio Moderno desde 1914 difundió sus ideas; se construirá una educación social, distinta a la educación moralizante de los conservadores. Pero con la subida de los conservadores al poder, en 1946, se borró todo rastro de Dewey y con todo lo que pareciera idea liberal. Hoy el saber pedagógico ve en este educador la forma como la pedagogía se articula productivamente a los hallazgos de otras disciplinas como la psicología, la sociología, las ciencias de la naturaleza; a la politica, a la democracia y a la construcción ciudadana. Con Dewey podemos pensar un saber sobre la cooperación y la participación, la práctica pedagógica se haría, así, invención de saberes.

Link para la descarga:

https://compartirpalabramaestra.org/documentos/aliados/maestros-de-maestros/maestros-de-maestros-dewey.pdf

Fuente de la Reseña:

https://compartirpalabramaestra.org/especiales-tematicos/maestros-de-maestros/john-dewey-1859-1952

ove/mahv

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Una sinfonía inconclusa llamada «Educación»

Argentina / 7 de abril de 2019 / Autor: Daniela Leiva Seisdedos / Fuente: INED21

La educación es un derecho y un deber

La educación es para todos: NO podemos permitirnos contar con ‘fábricas de derechos’, para unos pocos; y ‘factorías de analfabetismo’ para miles y miles.

La educación es una garantía de la que se tienen que ocupar –principalmente los estados– porque es un derecho universal que nació en las primeras escuelas que datan de hace más de 2.000 años a. de C., en Sumeria, cuna de la civilización y, hoy, cuna de la barbarie porque así somos los humanos.

Si no hay derecho pleno a la #educación, no hay demás derechos. La educación empodera a otros derechos, los hace crecer, es un derecho que nace en la generosidad, ella hace que se conozcan otros derechos y el conocimiento se da solo por la educación es simple pero es complejo. La educación es puro altruismo ya que niega la posibilidad de la dominación, de la exclusión.

La #educación

es un derecho que nace en la generosidad

Sigo educando porque tengo esperanzas, pero creo que nuestra educación es excluyente y a la vez nos incluye; la educación, últimamente, nos escandaliza. La función de la educación es ser salvaguarda de los más simples valores humanos; puesto que la mayoría de los males de la sociedad tiene su origen en la crisis educativa. Esto es, a menos educación más pobreza, más amplia se hace la brecha. ¿La solución? Una educación de calidad puede ayudar a construir una sociedad más justa y democrática.

Al igual que todos los derechos humanos, el derecho de educación es universal e inalienable, pero, en nuestros días, no es universal; y aliena, porque nos volvemos locos, más bestias por no reparar en que la educación es lo esencial en la vida del hombre. De modo que, hoy en día, la educación no llega a todos y además crea desigualdades.

LOS QUE SOMOS DOCENTES

La misión irrenunciable de  los que somos docentes es que la educación llegue a todos. En 1990, la comunidad internacional se reunió en Jomtien, Tailandia, en ocasión de la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, para afirmar su compromiso de lograr la educación universal, pasaron casi 30 años de esto ¿y cuánto hemos avanzado? La educación ¿es para todos?, ¿se ha eliminado la disparidad entre los géneros en materia de educación?, ¿hay convicción de que la política pública educativa estable puede forjar un cambio radical?

En los últimos tiempos, se ha evidenciado un aumento de fracasos escolares en los estudiantes de educación secundaria en muchos países; entre ellos, mi país, Argentina. ¿Cómo se manifiesta? Con un alto porcentaje de desaprobación de exámenes, materias previas, bajas calificaciones, ausentismo, aburrimiento por el desfasaje entre lo que se ve en las aulas y los que se resuelven  en los escritorios de nuestras autoridades, etc.

Los colegios son entidades colaboradoras en la labor educativa, pero nunca pueden sustituir a los padres en esta responsabilidad; los padres dicen que sus hijos son grandes y se olvidan de acompañarlos en esta etapa que –además– tiene «un condimento extra», la adolescencia.

Todos los docentes sabemos que la no aprobación o repitencia no es una solución, pero aplazarlos no es mirar para otro lado. La alfabetización no es solamente aprender a leer y a escribir; es también aprender a comunicarse, a pensar, a entender los mensajes  que transmiten esos escritos, es SABER DEFENDERSE.

Un chico no alfabetizado es un chico aislado, pero soy de las que sostiene que el alumno que pasa sin saber de año, después sufre mayores dificultades y que la promoción directa es un facilismo en gran parte. La educación incluye el pleno desarrollo y la dignidad de cada persona, y si hacemos esto no le damos dignidad.

Ldesidia como política de estado no es beneficiosa para la libertad de pensamiento. El problema es que está presente en todos los ámbitos: salud, educación, seguridad, etc.

En algunos sectores tiene mayores incidencias, aunque siempre trae problemas con el entorno.

En educación, estamos mandando chicos analfabetos funcionales a la Universidad.

La UBA objeta a los chicos porque no pueden leer un manual instructivo y creó un taller para alumnos, para que supieran cómo comprender textos, y los años escolares anteriores. ¿Qué pasó?

Ni hablar de las universidades técnicas: no pueden comprender los textos porque les falta lenguaje, no saben buscar palabras en el diccionario.

La educación se debe universalizar, pero esto no significa que no restemos derecho a aprender con una buena calidad educativa, eso es el verdadero derecho a la educación.

¿Quién se hace responsable de la debacle educativa en nuestros paísesSolo los docentes, solo los padres, solos los funcionarios, ¿quién?…

¿Qué pasó antes? ¿Por qué no hacemos una autocrítica de lo que se vivió educativamente?

El problema es que se piensa a los países como compartimentos estanco de manera egoísta; por lo tanto, no se puede lograr un debate sobre la estructura educativa. La educación no es una manifestacióncuantificable y demagógica.

La educación siempre tiene que ser un desafío que crezca, ver que las fronteras del pensamientos se derriben y creceremos todos, porque la meta es la de formar ciudadanos críticos. Tenemos que generar una argumentación que asigne valor a la educación; es clave en el empoderamiento de la ciudadanía.

Gregorio Klimovsky fue un epistemólogo argentino y en su obra «Las desventuras del Conocimiento Científico», señalaba en el prólogo que Platón exigía tres cosas para que el «conocimiento»fuera considerado como tal conocimiento: ‘creencia’, ‘verdad’ y ‘prueba’.

Yo sostengo creencia en una mejor educación para todosverdad como resultado de que una buena educación tiene como consecuencia menos pobres, y prueba más libertad de pensamiento y menos brecha entre los educandos. Con una educación completa, de calidad en todo sentido evitaremos la dictadura del pensamiento único y uniforme.

Fuente del Artículo:

https://ined21.com/una-sinfonia-inconclusa-llamada-educacion/

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Brasil: Ministro de Educación anuncia que los libros escolares dirán que no hubo golpe de Estado en 1964

Brasil / 7 de abril de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: NODAL

El golpe de 1964 será borrado libros escolares

El ministro de Educación de Brasil, el profesor de origen colombiano Ricardo Vélez Rodríguez, anunció que en los libros escolares se quitarán las actuales referencias al golpe de estado de 1964, que será ahora abordado como un movimiento impulsado por la sociedad civil.

“Habrá cambios progresivos en los libros didácticos en la medida en que se rescate una versión más amplia de la historia”, declaró Vélez Rodríguez.

El 31 de marzo de 1964 fue separado de su cargo el presidente constitucional Joao Goulart como consecuencia de “una decisión soberana de la sociedad brasileña”, que dio lugar a un “régimen democrático de fuerza”, planteó el funcionario.

Su opinión coincide con la del presidente y militar retirado Jair Bolsonaro, quien la semana pasada reiteró que el régimen que gobernó entre 1964 y 1985 “no fue una dictadura”.

Bolsonaro suprimió un decretó de 2011 que prohibía celebrar la dictadura y determinó que el 31 de marzo ésta sea conmemorada en los cuarteles militares.

El revisionismo histórico que altera la interpretación de los hechos ocurridos hace 55 años tiene que plasmarse en los contenidos de la educación pública, sostiene Vélez Rodríguez.

“El papel del ministerio de Educación es regular la distribución de los libros didácticos y elaborarlos de forma tal que los niños puedan tener una idea verídica, real, de lo que fue su historia”, dijo el funcionario, en línea con Bolsonaro.

El ministro “está haciendo propaganda política”, replicó el profesor Roberto Romano, responsable de la cátedra de Etica en la Universidad de Campinas.

“Hay una historiografía científicamente establecida con testimonios históricos, documentos, personas aún vivas que fueron torturadas, exiliados” que demuestran que en Brasil hubo una dictadura, sostuvo el académico.

Vélez Rodríguez y el canciller Ernesto Araújo, adhieren a un revisionismo histórico inspirado en el filósofo Olavo de Carvalho, considerado uno de los hombres con más influencia ideológica sobre el propio Bolsonaro.

El presidente dijo el martes en Israel, tras visitar el memorial del Holocausto, que el nazismo fue un movimiento de izquierda.

Planteo que fue refrendado ese mismo martes por el ministro de Exteriores Araújo quien recomendó leer con más “profundidad” la historia de la primera mitad del siglo XX.

“La historia ha sido manipulada por esta nueva derecha con fines políticos, para legitimar sus objetivos políticos”, planteó el historiador Bruno Leal, de la Universidad de Brasilia.

Fuente de la Noticia:

Ministro de Educación anuncia que los libros escolares dirán que no hubo golpe de Estado en 1964

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Claudio Naranjo: “Esta educación le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida”

Chile / 7 de abril de 2019 / Autor: Alberto Fraile Oliver / Fuente: Mundo Nuevo

“La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia.”

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.

Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en Occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por sí misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mí me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

“A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación.”

¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6.000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.

La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

Fuente de la Entrevista:

“Esta educación le está robando a la gente su conciencia su tiempo y su vida”

ove/mahv

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