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Venezuela: Guao, la nueva herramienta para los estudiantes

América del Sur/ Venezuela/ 11.02.2019/ Fuente: www.eluniversal.com

 Un grupo de docentes y otras personalidades de la educación en Venezuela, han creado la página web www.guao.org que permite acceder a contenido educativo y recursos académicos de nivel mundial.
En Guao, el estudiante o el representante puede hallar libros de primaria y bachillerato libres de derechos de autor, que podrán descargar gratis, ayudando a los padres con los altos costos que tienen hoy en día los textos escolares.
La página también presenta ejercicios y tutoriales con videos, contando con un contenido digital es de fácil uso, útil y práctico tanto para los niños y jóvenes, como para profesores y representantes.
Guao también posee un usuario en la red social Twitter, @EducacionGuao para preguntas e información sobre el voluntariado.
Fuente de la noticia: http://www.eluniversal.com/venezuela/32680/guao-la-nueva-herramienta-para-los-estudiantes
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La lumbre bailarina

Por: Luis Bonilla_Molina

Cuentos sobre mi abuela

Entrar a la cocina de la nona Carmen era una aventura. Mantenía la puerta cerrada para que el viento no azotara más de lo debido a la brasa. Cuando uno se atrevía a traspasar el umbral empujando la lámina de madera, una bruma gris inundaba los sentidos. La vista intentaba lagrimear, mientras el olfato trataba de entender porque seguíamos en esa dirección y no huíamos de una buena vez.

A veces, la brisa que entraba al abrir la puerta hacia que saltaran miles de luces y una lumbre bailarina me perseguía por toda la cocina. La abuelita se carcajeaba y emitía una frase que sonaba: Eiiiiiyyy. Nos contaba que una vez se le apagó la estufa y no tenía cerillos para encenderla y que una docena de esas luciérnagas bailarinas que a veces me perseguían, se habían juntado y llevado el fuego nuevamente a la leña apagada. Ella decía que el fuego era amigo de quien no le hacía daño a nadie.

Mi abuela siempre olía a leña quemada, a humo de su cocina, a cenizas de su estufa. Por las mañanas la arepa de maíz, el café, los huevos fritos y el queso asado que nos servía al desayuno tenían un aroma único, un sabor inigualable, una textura singular.

La nona Carmen decía que, por las noches, las brasas y las lumbres bailarinas revivían para hacer tertulias en la cocina con el propósito de acordar como hacer más rica la comida del día siguiente. Nunca me atreví a interrumpir una de esas reuniones nocturnas, pero cada mañana la comida me parecía más rica que el día anterior

Fuente: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2019/02/09/la-lumbre-bailarina/

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«Manual del golpe de Estado»: Cómo EE.UU. usa el FMI y el Banco Mundial como «armas no convencionales»

Redacción: La Actualidad

Un documento filtrado por WikiLeaks pone en duda la independencia de las principales instituciones financieras internacionales, y también «proporciona una visión» de la crisis política en Venezuela.

El Ejército de EE.UU. utiliza las principales instituciones financieras mundiales —el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entre otras— como «armas» no convencionales para promover sus intereses en el exterior, según revela un manual militar secreto de 2008.

El manual de campo, titulado ‘Guerra no convencional de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército’, fue escrito en septiembre de 2008 y filtrado por WikiLeaks en diciembre de ese mismo año. Ahora esta organización ha vuelto a llamar la atención sobre el documento —que describe como «el manual del golpe de Estado de EE.UU.»—, ya que «proporciona una visión» de la crisis política en Venezuela, así como de los años que lleva la campaña de presión económica de Washington contra el país suramericano.

WikiLeaks

@wikileaks

What’s happening with Venezuela? @WikiLeaks‘ publication of US coup manual FM3-05.130, Unconventional Warfare [UW], provides insight

DOS=Department of State
IC=Intelligence Community
UWOA=UW operations area
ARSOF=US Army Special Operations Forceshttps://file.wikileaks.org/file/us-fm3-05-130.pdf 

2 025 человек(а) говорят об этом

La sección del documento subrayada por WikiLeaks, que se titula ‘Instrumento financiero del poder nacional y guerra no convencional de EE.UU.’, sugiere que las instituciones globales pueden servir como medios de guerra económica «en tiempos de conflicto, incluyendo la guerra general a gran escala», así como para influir en «las políticas y la cooperación de los Gobiernos estatales». Asimismo, señala que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro de EE.UU. —que supervisa las sanciones de EE.UU. a otras naciones, como Venezuela—, «tiene un largo historial de realización de valiosa guerra económica».

El manual precisa que el Ejército de EE.UU. «entiende que la manipulación adecuadamente integrada del poder económico puede y debe ser un componente de la guerra no convencional«. Además, subraya que el Consejo de Seguridad Nacional —que actualmente está encabezado por John Bolton— «tiene la responsabilidad principal de la integración de los instrumentos económicos y militares del poder nacional en el extranjero».

Ilusión de ‘independencia’

El manual «declara abiertamente» lo que muchos analistas han sugerido durante décadas: que las instituciones financieras «independientes», como el Banco Mundial y el FMI, «son esencialmente extensiones del poder del Gobierno de EE.UU.» e impulsan sus objetivos geopolíticos en el exterior, sostiene Whitney Webb, periodista y analista del portal MintPress News.

Un ejemplo de ello, según la experta, es el Banco Mundial, que tiene sede en Washington y cuyo presidente siempre ha sido un ciudadano estadounidense, elegido directamente por el presidente de ese país. Washington también es el mayor accionista del banco y, por lo tanto, el único miembro con derecho a veto, mientras que el secretario estadounidense del Tesoro, Steve Mnuchin, es gobernador del Banco Mundial.

Por su parte, el FMI también está en gran parte «dominado» por la influencia y el financiamiento de Washington, que es su mayor accionista y también paga la cuota más grande para el mantenimiento de la institución, recuerda Webb. Y advierte que estas organizaciones pueden usar sus préstamos y subvenciones para «atrapar» a las naciones endeudadas.

Venezuela y otros «blancos» en América Latina

En este sentido, la analista destaca que, dada la estrecha relación entre el Gobierno de EE.UU. y estas instituciones, «no debería sorprender» que el opositor venezolano Juan Guaidó, quien se autoproclamó presidente interino y ha sido respaldado por Washington, quiera solicitar fondos del FMI «y, por lo tanto, una deuda controlada por el FMI» para financiar «su gobierno paralelo».

Según Webb, esto es «muy significativo», ya que muestra que los principales objetivos de Guaidó, además de privatizar las reservas masivas de petróleo de Venezuela, pasan por «volver a atar al país a la máquina de deuda controlada por EE.UU.«.

https://youtu.be/1X2Jm0I0mEo

Otro blanco de estas «armas financieras» fue Ecuador, cuyo actual presidente, Lenín Moreno, «ha tratado de devolverle al país la gracia de Washington» y ha llevado a cabo una «auditoría» del asilo del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, para ganar un rescate de 10.000 millones de dólares del FMI, opina la experta. También incluye en esta lista a Argentina, que el año pasado obtuvo el mayor préstamo de rescate en la historia del FMI, impulsado en gran medida por EE.UU.

En definitiva, aunque el manual filtrado fue lanzado hace más de una década, sirve como «un recordatorio importante de que la llamada ‘independencia'» de estas instituciones financieras es «una ilusión» y que están entre las muchas armas financieras «que el Gobierno de EE.UU. utiliza regularmente para doblar a los países a su voluntad e incluso derrocar a los Gobiernos desfavorecidos», concluye Webb.

Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/305034-manual-eeuu-fmi-banco-mundial-armas

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Venezuela: Elías Jaua: Chávez vive y vivirá en cada lucha

Redacción: Radio la Región

“Esas élites que junto al imperialismo hoy intentan darle un golpe definitivo a la posibilidad de construir un modelo donde quepamos todos con igualdad, con libertad, con justicia, se quedarán con las ganas; Chávez vive y vivirá en cada lucha y cada batalla”, afirmó el dirigente revolucionario Elías Jaua Milano, durante la emisión número 113 de su programa radial Encuentro Popular, transmitido a través de YVKE Mundial.

Jaua agregó que, durante el periodo 1999-2013, Hugo Chávez fue el “líder que supo sacar a Venezuela de las tinieblas, de la miseria y de la opresión, y que demostró que sí se podía construir un modelo con crecimiento económico, de la producción, con independencia política y  económica, que se podía construir un modelo en el que se pudiera saldar la inmensa deuda social acumulada durante 200 años de dominación, colonialismo, exclusión y expoliación”, dijo.
Asimismo, Jaua expresó que “un pueblo puede seguir adelante si defiende una causa, una idea y si está convencido de eso, y frente a tanta mentira para desmontar los logros concretos durante el gobierno del Comandante Chávez, tenemos que recordarlo, reafirmarlo y proyectarlo haca el futuro”, enfatizó.
Modelo inclusivo y de felicidad social
Con motivo de cumplirse 20 años de la juramentación del Comandante Eterno Hugo Chávez, este Encuentro Popular tuvo como invitadas a dos exministras que formaron parte de su gabinete dentro del Gobierno Bolivariano: Maryann Hanson y Yadira Córdova, quienes expusieron los principales logros alcanzados por la Revolución Bolivariana desde el año 1999.
En materia educativa, Hanson afirmó que “en el período del Presidente Chávez hubo en educación, inclusión masiva, se creó esa posibilidad de ingresar al sistema escolar (…) la educación liberadora potenció la formación de calidad”, subrayó.
Al hablar de cifras, Hanson señaló que nuestro país pasó “de tener un promedio de 5 años de escolaridad en la Cuarta República, a 11 años de escolaridad en la V República. Chávez ofreció las condiciones para que los estudiantes se incorporaran y mantuvieran en el sistema escolar”, y añadió que en el período del Comandante Chávez la matrícula escolar se incrementó en 29 por ciento, pasando de 3 a 7 millones de estudiantes”.
Por su parte, Yadira Córdova apuntó que “Cuando vamos revisando toda la obra del Comandante, vemos que todos los proyectos eran para garantizar la felicidad del pueblo; pasamos de tener una inversión en políticas sociales del 37 por ciento en la Cuarta República al 61 por ciento”, recordó.
Es por ello que, en palabras de Córdova, “la obra del Comandante Chávez tiene que ser evaluada multidimensionalmente, es difícil encasillarla en un esquema; él nos planteó un eje territorial, económico, social, político, internacional, de lo que debía ser refundar la Patria”.
Del mismo modo, Iris Varela, ministra del Poder Popular para Asuntos Penitenciarios, aseveró que “cada venezolano tendrá una historia particular que contar con Chávez, por eso él está en nuestro corazón y en su pueblo”, expresó.
María Cristina Iglesias, también exministra del Comandante Chávez, destacó vía telefónica que “él logró desterrar el ‘no se puede’, Chávez nos decía que todo lo que podíamos imaginar se podía hacer, había que buscar cómo. En éste momento la forma de ser chavista y cuidar su legado es cerrar filas con el Presidente  Maduro”.
En ese sentido, Jaua hizo un llamado al pueblo venezolano a “refundar nuestro modelo, a ganar esta batalla junto a nuestro compañero Presidente Nicolás Maduro, lograr la paz y respeto a nuestra Independencia, vamos a retomar el camino victorioso del Comandante Chávez”, concluyó.
Fuente: https://diariolaregion.net/2019/02/07/elias-jaua-chavez-vive-y-vivira-en-cada-lucha/

 

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¿Hacia donde se mueve la clase obrera?

Por: Luis Bonilla-Molina.

Ensayos sobre las izquierdas desde América Latina y el Caribe

  1. El portentoso trabajo de Marx

Cuando vemos con más de 150 años de distancia la obra de Carlos Marx (1818-1883) reconocemos el trabajo de un portento de las ciencias sociales, quien realizó uno de los más importantes esfuerzos por conocer y comunicar la dominación, la explotación del hombre por el hombre, la constitución del capitalismo y la conformación de las clases sociales en el nuevo periodo histórico en el que le correspondió vivir. Marx es un gigante de su tiempo cuya producción intelectual continúa contribuyendo al estudio de la lucha de clases.

Marx insistió siempre en la necesidad de vincular todo pensamiento a las relaciones de producción existentes en una sociedad, en un tiempo histórico. La mayor potencia de su trabajo está en la construcción de un método, un camino para comprender la dialéctica relación entre opresores y oprimidos. Acercarnos a la producción teórica de Marx como textos cerrados e inamovibles sería un insulto a su trabajo. Es urgente una aproximación al pensamiento de Marx como trabajo vivo, en permanente actualización.

Un aspecto central del trabajo de Marx es su definición de clase obrera y el rol protagónico de ésta en la transformación estructural de la sociedad capitalista de la primera y segunda revolución industrial. Marx trabajó y redimensionó el trabajo de Hegel (1770-1831) heredando de este su esperanza en el mañana. Marx valoró la voluntad para el cambio e insistió hasta la saciedad en la necesidad de vincular la voluntad con la conciencia y el pensamiento crítico.

Precisamente desde el pensamiento crítico es necesario y urgente, volver a estudiar no solo la estructura de clases existente en el capitalismo del siglo XXI, sino la fisonomía y características que ha adquirido la clase obrera en la actualidad, en el marco de la tercera revolución industrial y los prolegómenos del cuarto giro tecnológico en el modo de producción capitalista. Este no puede ser un esfuerzo ocioso, ni meramente académico, sino profundamente asociado al proyecto histórico de construcción de otro mundo posible.

  1. El concepto de clase. Clase en sí, Clase para sí

El primer dilema es ¿a cuál clase obrera se refería Marx?, si a la fabril e industrial o a todos los trabajadores que convierten su fuerza de trabajo en mercancía. Desde de mi punto de vista, Marx se refería a la clase obrera fabril, industrial, cuando hablaba del sujeto histórico de la revolución proletaria. La condición de asalariado o de trabajador (tipo individual, de servicios, empleados públicos, ocasionales) en el mejor de los casos logra hacer posible, desde el enfoque marxista, una toma de conciencia sobre su condición en sí, pero difícilmente lograrían tomar conciencia de “clase” para sí. El proceso de toma de conciencia para sí, no es un acto que se pueda simplificar con el estar juntos, sino todo un proceso de aprendizaje reflexivo que se genera alrededor de la organización en el mundo del trabajo en la fábrica, la industria. Los empleados de Microsoft, en las oficinas del Banco Mundial, la cadena de comida rápida o los supermercados, un Ministerio e incluso de la universidad, que realizan juntos su labor y se encuentran en el sitio de trabajo, no por ello adquieren una conciencia en sí de clase obrera que vende como mercancía su fuerza de trabajo. Marx elaboró su concepto de trabajo asalariado no solo en la producción, sino también en la distribución y venta de mercancías, pero considero que su noción de clase obrera como sujeto revolucionario central, era mucho más restringida al proceso productivo. El agruparse como masa, no es sinónimo de toma de conciencia. Respecto a la clase obrera Marx señalaba: “esta masa es ya una clase respecto al capital, pero aún no es una clase para sí”[i] debido a que “los diferentes individuos sólo forman una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha común contra otra clase”[ii], “en la lucha […] esta masa se une, se constituye como clase para sí”[iii]. (p.34, )

Los procesos de conformación y constitución de las clases sociales son aplicables no solo a la clase obrera. Las incomprensiones al respecto llevaron por ejemplo en Venezuela, a generar reiterados y fallidos intentos por conformar a gran escala el campesinado como clase social, disminuida como había ocurrió en el último siglo producto del rentismo petrolero. Para ello se pensó que, con incentivos crediticios, dotación de tierras y conformación de asociaciones cooperativas sería suficiente para construir desde afuera a una renovada clase campesina. Ello se hizo obviando factores culturales de carácter histórico inherentes a un Estado que había anidado a la burguesía alrededor de la importancia de mercancías producidas ya y listas para el consumo. En esta realidad la mayoría de los ciudadanos a quienes se le pretendía inducir a convertirse en campesinos, valoraban mucho más las facilidades que giraban alrededor del consumo de lo importado que de lo sembrado. La relación de los hombres y mujeres que trabajan la tierra y se constituyen en campesinado demanda unas condiciones de trabajo material sustantivamente distintas a las citadinas. El campesinado que persiste y garantiza su aporte en volúmenes de comida al resto de la población, tiene un conjunto de comportamientos y prácticas asociadas a su relación productiva con la tierra, propios de una clase que no se adquirieron de la noche a la mañana. Estos campesinos cuando han ido tomando conciencia de clase, se han movilizado contra los agro tóxicos o contra la industrialización del agro que los haría desaparecer.

Algo parecido ocurrió con intentos por conformar una clase obrera para sí, de manera simplificada o fast track. Las empresas autogestionadas que fueron puestas en marcha y funcionaron fueron aquellas que venían de relación pre existente entre capital y trabajo que les había permitido a sus integrantes ser una clase en sí. Fue a partir de la toma de conciencia de su condición de clase para sí, en intentos por romper con la dominación contra la especulación y explotación del capital cuando se plantearon tomar el control de la producción. Es cuando inician enlazamientos con cadenas productivas y de circulación de mercancías que le permitieran apropiarse de todo el circuito de producción. Y entonces entendieron la necesidad de redistribuir socialmente el plusvalor de estas mercancías. No bastaba con dar la fábrica para que fuera conducida por hombres y mujeres trabajadoras que no se habían constituido aún como clase en sí. Esto viene a ser significativo para comprender dialécticamente los avances y retrocesos en la conformación de la cultura proletaria. La propia organización autogestionaria de los trabajadores en el marco de una sociedad capitalista les permitió entender a los trabajadores la relación entre Estado y supremacía de la ideología burguesa y saber que la contradicción también escala y hay que prepararse para ello.

Marx insistía que una clase social no está determinada mecánicamente por su lugar en la estructura social. Una clase social no es el resultado de una reingeniería social realizada desde un centro de poder por simple deseo, al mejor estilo de las ciencias sociales positivistas, sino la consecuencia de cómo se estructura el modo de producción dominante y las tensiones entre capital y trabajo. Las clases sociales desarrollan una cultura, un performance, unos rituales e imaginarios que demandan una temporalidad, es decir, no se hacen de la noche a la mañana. Esa incomprensión ontológica sobre el ser colectivo obrero, llevó incluso a organizaciones revolucionarias a considerar que si un profesional militante hacía unas “pasantías” en la fábrica se proletarizaba y se convertía en militante obrero mientras estuviera laborando junto a la clase. Esto generaría serias limitaciones epistemológicas para entender luego las transformaciones del sujeto revolucionario en el marco de la tercera revolución industrial.

En el tiempo de Marx era precario el desarrollo tecnológico, en comparación con la aceleración que ha adquirido la innovación en este campo en los últimos setenta años. La escala de innovaciones tecnológicas de la primera y segunda revolución industrial construyeron un imaginario de futuro en el cual era previsible la multiplicación de fábricas por doquier para poder cubrir las necesidades fundamentales y el consumo alienado que generaba el capitalismo. Este crecimiento exponencial de las fábricas e industrias situaría a la clase obrera en todos los lugares y territorios haciendo posible la revolución proletaria y la sociedad comunista. Pero ello no ocurrió así.

  1. La clase obrera

Al lograr constituirse el capitalismo avanzado a escala planetaria, el mundo se estructuró en a) lugares orientados a la extracción de materias primas; b) centros de transformación de las materias primas en insumos; c) sitios y cordones fabriles donde se producían las mercancías; d) un universo en expansión de servicios alrededor de la producción y el consumo. La clase obrera se convirtió en la fuerza de trabajo que producía las mercancías, generándose plusvalía y la espiral de expansión capitalista.

Como lo pensó Marx la clase obrera por un largo periodo, construiría una cultura propia que posibilitaba su toma de conciencia para auto convertirse en sujeto revolucionario. El partido revolucionario como lo haría la I y II Internacional y un periodo significativo de la III antes de su burocratización y liquidación cumpliría el papel de síntesis histórica para garantizar la transición revolucionaria entre períodos de repliegue de la lucha proletaria a situaciones revolucionarias. En muchos casos la “vanguardia” sería incapaz de acompañar el emerger de la propia revolución, pero ello no desmerita la importancia de su rol transicional. La cuarta internacional fundada por León Trotsky (1879-1940), solo dos años antes de su asesinato, aunque representa hoy el acumulado histórico de las luchas proletarias del siglo XX, no ha podido cumplir su rol de Internacional con influencia de masas.

La organización de las rutinas de la fábrica y la industria iban generó el agenciamiento del nuevo estrato, desterritorializando a los hombres y mujeres de la fábrica respecto a sus orígenes y creando un nuevo territorio donde se ejercía el trabajo. El trabajo material concreto requería la conformación de una máquina ideológica abstracta. Pero ese proceso construía como lo señaló Marx, una dinámica rizomática en el cual se constituía la clase obrera en sí. Cada cierto tiempo se quebraban los dispositivos de control cuando la clase adquiría conciencia para sí y, se daba inicio a formas diversas de acción revolucionaria.

¿Cuales eran estas rutinas que cohesionaban a la clase hasta hacerla tomar conciencia de sí? Cronos, el tiempo como organizador del espacio, del lugar. Para que el sistema funcionara había un tiempo para todo, para llegar a la fábrica, para saludarse y reconocerse desde la última presencia. Quien escapaba al rigor del tiempo ponía en peligro la eficacia, el cumplimiento de la tarea, la seguridad y hasta el salario del otro, de los otros. La precisión en la rutina, el adecuado manejo del fragmento que a cada uno le correspondía fusionaba al individuo con lo colectivo. El uso racional de los grados de libertad que cada uno conservaba como espejismo de libertad, los cuales se asumían sin que ello afectara a los demás. La anticipación del error posible, del fallo catastrófico que afectara el universo de cada uno. La normalización de los intervalos de trabajo, descanso, alimentación, higiene, diálogo, para disipar los privilegios entre iguales. La capacidad de actuar en dinámicas estandarizadas como un mecanismo sincronizado, que a su vez convertía a toda la clase en una maquinaria abstracta que trabajaba lo concreto. En ese sentido, el barrio obrero se convertía en una extensión de la fábrica con tiempos y rutinas cada vez más homologadas. Los problemas comunes abrían el espacio para compartir las soluciones. Los lazos de familia extendida se concretaban entre compañeros de trabajo. La vuelta a la fábrica cada día se convertía más en un nosotros que en un yo. Lo nuevo en la fábrica, en la industria demandaba la inteligencia colectiva, el aprender juntos para evitar que alguien quedara fuera del nuevo territorio. La hora de la comida, el encuentro en los baños, las conversas breves entre intervalos, se convertían en espacios para compartir angustias, para hablar de los problemas individuales que de alguna manera se asumían comunes. La opresión del trabajo alienante comienza a ser concienciado y expresado; la plusvalía se convierte en un detonador de aspiraciones para mejorar las precarias condiciones de vida. Resulta evidente que mientras los unos (ellos y ellas) trabajan, los otros viven del excedente de venta de las mercancías. Esto último posibilitó, la toma de conciencia sobre el poder de la acción colectiva. El sindicato surge como expresión organizativa, en el campo defensivo, pero también ofensivo. El estallido rizomático de la rebeldía, la huelga, el conflicto por mejores condiciones de vida a partir del trabajo que se realiza, permite lograr victorias que habrían resultado esquivas por otra vía; es el momento del inicio del movimiento de los engranajes de la conciencia en si en la conciencia para sí. El conflicto permite descubrir, producto de la solidaridad que generó, que hay quienes están inconformes con la situación en la que se trabaja y vive: otros trabajadores, estudiantes, profesoras, mujeres, sexo diversos, indígenas, afrodescendientes. El partido, los partidos revolucionarios se visibilizan y se tornan de carne y hueso cuando se encuentra que uno de los suyos es parte de esa organización. El acumulado, la experiencia históricaconfigura una cultura proletaria de importancia histórica singular. El proceso se repite una y otra vez, pero no termina de producirse la situación subjetiva revolucionaria que empalme con las condiciones objetivas para el cambio estructural; pero el pensamiento marxista seguía apostando y trabajando para ese momento de la revuelta proletaria. Para el marxismo la constitución de la clase como el sujeto revolucionario no deriva de un deseo, de ser un pueblo elegido, sino de las condiciones histórico materiales que crean las condiciones de posibilidad para que ello ocurra.

Una dosis de evolucionismo histórico se apoderó de una parte importante del pensamiento marxista. Esta dinámica se vigorizó con el triunfo de la revolución bolchevique y el ciclo de revoluciones en los países atrasados. Marx no previó, ni tenía por qué hacerlo, el surgimiento del estalinismo y con ello el inicio de procesos de restauración capitalista que durarían décadas en eclosionar, aunque aún sus variantes China, Coreana y Vietnamita mutan sin diluirse. El estalinismo quebró la noción lineal y la visión de la historia como un proceso de evolución irreversible; mostró que había “retrocesos” y evidenció a infalibilidad de lo cualitativo como superación de lo cuantitativo. Muchos marxistas consideran que la precaria comprensión de la relación entre medios de producción y tecnología aceleró la caída del socialismo real.

Katz, C (1997) a partir de los estudios de Aronowitz (1988) considera que las interpretaciones de Bernstein (1850-1932), Kaustky (1854-1938), Hilferding (1877-1941), Plejanov (1856-1918), Bauer (s/f) son mecanicistas respecto a papel dinamizador de lo tecnológico en el avance ininterrumpido del progreso. Considero que el marxismo de esa época era en gran medida determinista e histórico evolucionista por lo que era natural las derivaciones mecanicistas de algunas formulaciones. Sin embargo, ello no nos puede llevar a desestimar el trabajo de conjunto de estos revolucionarios. En el caso de Plejanov, es necesario retomar sus elaboraciones respecto a la concepción marxista de las fuerzas productivas como tecnología, porque las nuevas generaciones de marxistas lo han desestimado y ello resulta fundamental para entender la situación de la clase obrera en el siglo XXI.

La visión economicista que se hace respecto al trabajo de Marx desestima la importancia que este le otorgó en su pensamiento a la cultura, mucho más allá del campo de lo ideológico. Pero Marx fue un hombre de su tiempo histórico por lo tanto hay desarrollos tecno culturales que no conoció y por ende no incorporó en sus reflexiones. Marx fue un hombre del mundo de la prensa. El periódico y el libro impreso constituían el imaginario de última generación tecnológica en el campo de la reproducción cultural. Sus trabajos sobre la prensa obrera subrayaban la importancia de este medio para la difusión de las ideas y las experiencias proletarias. Marx no presenció el impacto en la cognición humana y de la clase obrera de la comunicación de masas centrada en lo visual-auditivo, la radio. Marx no conoció ni presenció el impacto ideológico de una innovación como la televisión que reproducía la ideología dominante las veinticuatro horas del día, mucho menos la revolución digital, la web y la virtualidad. Pero fundamentalmente como científico social no tenía posibilidades concretas de prever el impacto de estas innovaciones en el mundo del trabajo, en los medios de producción y la organización social. Lamentablemente buena parte de las nuevas generaciones de marxistas posteriores a su muerte, tuvieron una aproximación dogmática y cuasi teológica a su pensamiento, concentrada en la comprobación de sus hipótesisde trabajo más que en su actualización permanente.

  1. La noción de proletariado

Los orígenes italianos y reproducidos en el Derecho Romano del concepto de proletariado, para referirse a aquellos individuos que no poseen más propiedad que su fuerza de trabajo, es un término que ha generado discusiones e interpretaciones diversas en el campo del marxismo. Pareciera que en Marx la noción de proletariado es más totalizante y referida a todos los explotados por el capital en el mundo laboral quienes toman conciencia de su situación y deciden movilizarse en colectivo para cambiar la situación de injusticia y explotación.

La clase obrera industrial y fabril estaría en el corazón del proletariado y sería su motor para abrirle paso a la revolución socialista, al comunismo. De allí la frase del Manifiesto Comunista (1848) ¡¡Proletarios de todos los países uníos!! En este sentido, la condición proletaria se convierte en un referente estratégico en la labor del partido revolucionario, de la vanguardia, de los comunistas.

  1. El concepto abarcante de trabajador

El desarrollo científico y tecnológico comienza a vivir una aceleración históricamente inusual en el siglo XX, con redobladas expresiones en el periodo post guerras mundiales. Aunque es justo decirlo, la aceleración no disminuyó en los periodos de confrontación bélica, sino que su uso en la producción y el surgimiento de la cultura de masas fue limitado. La aceleración de la innovación científico tecnológica fue impactando de manera precisa al modo de producción y a la estructuración del trabajo fabril e industrial. La incorporación de las innovaciones científicos tecnológicas en la producción fabril e industrial aumentó la capacidad productiva de las mismas, eso sí, requiriendo menos mano de obra y quebrando la idea inicial de fábricas por doquier.

La nueva realidad del mundo productivo comienza la tendencia a acoplar al y la trabajadora mucho más a las tecnologías que al trabajo del otro y la otra. Este es un proceso gradual y casi imperceptible que genera nuevas resistencias fundamentadas en la memoria histórico-cultural acumulada por la clase obrera. Pero la rueda comienza a girar en la estructura del modo de producción y ello comienza a expresarse en el conjunto de la sociedad.

La organización del creciente número y formas de mercancías hace necesaria la creación del ciudadano consumidor para poder concretar el ciclo de apropiación del plusvalor. Mientras la clase obrera ve estancado y muchas veces disminuido su tamaño porcentual en la población, se multiplica la creación de nuevos empleos y puestos de trabajo en áreas de los servicios, la administración y el desarrollo de mercancías inmateriales.

El empleo y el trabajo que se expande contiene unas condiciones histórico materiales que promueven mucho más la competencia que la solidaridad, a pesar de ser parte estos trabajadores de quienes no tienen otra propiedad para vender que su fuerza de trabajo. La expansión de la cobertura educativa por parte de los sistemas escolares conforma un nuevo trabajador titulado que solo puede vender lo que sabe hacer para obtener capacidad de compra de alimentos, vivienda, transporte y ser el soporte económico de los más chicos.

El estancamiento y disminución numérica de la clase obrera respecto al universo del mundo del trabajo es nuevamente problematizado por el campo marxista. Pero además la clase obrera inicia un periodo de baja presencia política, en contraste con un creciente protagonismo de los estudiantes trabajadores, los maestros, enfermeras, médicos, pilotos, etc.

Esto se resuelve teóricamente de diversas maneras en el campo marxista. Mientras la mayoría de marxistas continúan desestimando el impacto de la innovación científico-tecnológica en la conformación de la clase obrera como clase en si y para sí, Daniel Bensaid (1946-2010), lo resuelve asumiendo el concepto de trabajador como abarcante a todas las formas de explotación y venta de la fuerza de trabajo como mercancía a los capitalistas y, Guy Standing (1948-   ) intenta explorar y actualizar el horizonte del marxismo hablando de precariado. Más recientemente ese debate se ha planteado en términos de posibilidad de disolución de la clase obrera o negación de este enunciado ante el avance de la robótica en el modo de producción capitalista, para lo cual marxistas como Harvey (1935-   ) han expresado su oposición a esta posibilidad.

En la década de los sesenta del siglo XX se inicia la tercera revolución industrial, con ciclos internos que se identifican a nivel de público con determinados productos, pero que tienen múltiples expresiones en el modo de producción. Hasta ahora las generaciones de la tercera revolución industrial se conocen a nivel del público como a) era de la super computadora; b) computadora en casa; c) computadora portátil; d) video juegos, internet, la web y el mundo digital en casa; e) redes sociales y capitalismo cognitivo y; e) realidad virtual, inteligencia artificial, nanotecnología y conexión 4G. Estas innovaciones están reconfigurando el mundo del trabajo como lo analizaremos en otro artículo con datos cruzados.

Lo cierto es que la mutación y multiplicación de las formas y expresiones de venta de la fuerza de trabajo como mercancía al capital, ha generado una expansión sin precedentes de la mentalidad, de la cultura de la clase media. El problema es que el marxismo ha construido una narrativa pequeño burguesa de la clase media que limita la comprensión de su desarrollo en el siglo XXI. Sobre ello volveremos de manera exclusiva en otro artículo.

Buena parte de la evidencia empírica muestra una intención de hegemonía de la lógica del consumo y bienestar de la clase media entre los trabajadores, no de condición proletaria. Los trabajadores comienzan a ver el estilo de vida de la clase media, el performance cultural de ésta como su ideal, muy alejado de las previsiones de un mundo altamente planificado y en asamblea permanente de reorganización social. El ocio creativo y la diversión ideológicamente pragmática se han instalado en los imaginarios de buena parte de la clase trabajadora (…. Continuará)

En los próximos artículos de esta serie trabajaremos: problemas y situaciones novedosas presentes en la fábrica de la tercera revolución industrial. La pérdida de protagonismo social de la clase obrera. Mutaciones en las narrativas de las izquierdas. La odiada clase media y el capitalismo cognitivo del siglo XXI. Los chalecos amarillos ¿un nuevo despertar de la clase para sí? ¿Qué es esa vaina de la Cuarta revolución industrial en el mundo del trabajo? Y que pasa si se cumplen los pronósticos sobre la curta revolución industrial. ¿Desaparece la idea socialista? Volver al método de Marx. ¿Es suficiente con rescatar el idealismo Hegeliano?

Lista de referencias

Barronco, Oriol (2006). ¿Todavía la clase obrera y la condición proletaria? En Revista Viento Sur, Nª 86, pag. 42-49

Claudio Katz: Discusiones Marxistas sobre tecnología, Teoría, en Razón y Revolución nro. 3, invierno de 1997, reedición electrónica. Disponible en http://www.razonyrevolucion.org/textos/revryr/prodetrab/ryr3Katztecnolo.pdf

Deleuze, Gilles y Guattari, Felix (1997). Mil Mesetas: capitalismo y Esquizofrenia. Ediciones Pre-Textos. Valencia. España.

Marx, Karl Miseria de la Filosofía, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975, p. 158.

Marx, Karl El Capital, Libro 1, Cap. IV.

Fuente del artículo: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2019/02/03/hacia-donde-se-mueve-la-clase-obrera/

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Venezuela: Fundayacucho inició convocatoria de becas China-Venezuela 2019

Redacción: Aporrea

La Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho) dio inicio a la convocatoria de Becas de los acuerdos China- Venezuela.

Fundayacucho está haciendo un llaado a los jóvenes profesionales, docentes e investigadores venezolanos, sobre el inicio de la convocatoria pública y abierta para cursar estudios en especialidades, maestrías y doctorados en áreas productivas que permitan sustituir el modelo económico rentista a un nuevo modelo económico- productivo para el desarrollo del país.

Se da cumplimiento con los lineamientos emitidos por el Presidente Constitucional, Nicolás Maduro; en aras de fortalecer la economía nacional a través de los 15 Motores Productivos que conforman la Agenda Económica Bolivariana.

Las áreas ofertadas en este proceso son: Ingeniería, Construcción, Ingeniería e Innovación Automotriz, Minerales, Metalmecánica y acero, Diseño Industrial, Tecnologías de la Información y la Comunicación, Nanociencia y Nanotecnología, Biotecnología, Ciencia y Tecnología Espacial; Ciencias Básicas, Biología, Física, Química; Ciencias del Agro y del Mar, Agricultura y Seguridad Alimentaria, Ciencias Sociales, Economía, Comercio Internacional y especialidades en el marco de los 15 Motores Productivos.

Fuente: https://www.aporrea.org/educacion/n337750.html

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Caos geopolítico y lucha de clases

Por: Raúl Zibechi

La crisis venezolana puede   saldarse con una guerra civil e internacional si no se consigue frenar el militarismo rampante de quienes quieren voltear al gobierno de Nicolás Maduro, apelando a un golpe de Estado que complemente la desestabilización que se promueve desde Washington. Sería un desastre para los venezolanos y para toda la región.

Desde una posición de principios, la no intervención en los asuntos internos de otros países es un asunto básico. El respeto a la soberanía nacional es absolutamente independiente de la posición que cada quien tenga sobre lo que sucede en el país, el carácter del gobierno y la calidad de sus instituciones.

Quienes sufrimos las dictaduras en el Cono Sur, nunca pedimos la intervención extranjera para derribarlas. Ni ahora pedimos que se intervenga en Arabia Saudita por ser una régimen deplorable que, además, desató una guerra genocida en Yemen.

Lo que está sucediendo en Venezuela implica la interacción entre tres actores: el pueblo venezolano, el gobierno, las fuerzas sociales, políticas y militares que lo apoyan y las grandes potencias, en particular Estados Unidos. Los tres tienen intereses distintos que en algunos casos convergen y en otros son antagónicos.

Quien esto escribe apoya al pueblo venezolano, rechaza el intervencionismo pero no respalda al gobierno de Maduro, que muestra una deriva autoritaria y antipopular. El problema de quien mantiene esta posición, es que el concepto pueblo venezolano está siendo manipulado desde todas las tiendas, pero además no existen organizaciones o convergencias que encarnen una representación significativa de ese pueblo.

Creo que la situación actual amerita varias consideraciones.

La primera es que vivimos un periodo de hondo caos geopolítico que durará algunas décadas. Dos grandes grupos de países juegan sus intereses en Venezuela: Estados Unidos apoyado por la Unión Europea y China apoyada por Rusia. El que tiene la iniciativa (lo que no quiere decir que vaya a prevalecer) es Estados Unidos, que busca revertir sus derrotas en Medio Oriente y en el mar del Sur de China, hacerse fuerte en el Caribe y en el resto de América Latina para enlentecer su decadencia hegemónica.

El nuestro es el único continente donde Washington ha cosechado victorias en la pasada década. Ha sido su patio trasero durante más de un siglo y desde finales del siglo XIX invadió países, desestabilizó y derribó gobiernos que no le eran afines promovió el ascenso de dictaduras y gobiernos conservadores. En las pasadas décadas apoyó y armó la contrarrevolución en Nicaragua en la década de 1980, la invasión de Granada en 1983, la invasión de Panamá en 1989 y la invasión de Haití en 1994, derribando gobiernos legítimos e imponiendo a sus aliados. En 2002 Estados Unidos apoyó el fallido golpe de Estado en Venezuela.

En los próximos años asistiremos a la profundización de este caos. Se sucederán gobiernos de signos opuestos y llegarán al poder ultraderechas que parecían erradicadas del panorama político. El ministro de Educación de Jair Bolsonaro se despachó con una frase que representa a esta nueva derecha: La universidad no puede ser para todos, hay que reservarla a una élite intelectual (goo.gl/Fu2aAp).

La segunda cuestión es que los pueblos no tienen una organización que los represente, ni un caudillo, ni un partido o movimiento. Esto puede ser positivo, ya que venimos de un periodo de unificación de fuerzas que al homogeneizarse perdieron su capacidad de resistir y combatir. Tanto la resistencia como la creación de lo nuevo son múltiples, heterogéneOs en sus tiempos y modos de hacer y caminar.

Pero el hecho de que exista mucha dispersión y que las fuerzas y pueblos que resisten no construyan convergencias y establezcan códigos comunes que les permitan dialogar y aprender mutuamente, es una desventaja en estos momentos en los que necesitamos reconocernos y encontrarnos entre los abajos.

Entiendo que estas confluencias están siendo muy complejas, y encuentran dificultades por las diferentes trayectorias y culturas políticas de cada quien, por los egos de muchas organizaciones y de muchas personas entre las que resistimos. Pero sobre todo están jugando en contra las iniciativas de la banca mundial aplicadas por los gobiernos, conservadores y progresistas, que se resumen en políticas sociales que alivian la pobreza aunque no la resuelven, pero garantizan la gobernabilidad y la división del campo popular.

La tercera cuestión son los gobiernos. Tenemos un buen puñado que practican el discurso antisistema. El principal es el de Brasil, pero la mayoría han adoptado ese popular discurso. Las diferencias son mínimas: conservadores y progresistas gobiernan para los de arriba. Están ahí para ahogar las autonomías de abajo porque, a la larga, saben que son las únicas capaces de transformar el caos sistémico en mundos nuevos, donde los pueblos sean los protagonistas y no el capital. Ninguna transición en la historia se hizo desde arriba.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=252045

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