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La escuela con más refugiados que nacionales

Por: Tiziana Trotta

La educación pública libanesa está desbordada por la llegada de más de 200.000 estudiantes sirios. Más de la mitad de los desplazados entre tres y 18 años está fuera de la enseñanza formal

«¿Hoy vas a llevar el uniforme?”, le grita su madre desde el otro cuarto. Maher [nombre ficticio, como los de los otros refugiados mencionados en este reportaje] no le hace mucho caso. Está demasiado ocupado en peinarse y repeinarse el cabello engominado. Solo cuando ya no queda ni un pelo fuera de lugar, le contesta que sí y trota a por el uniforme hacia la habitación contigua, la única, además del salón, de una tienda de campaña en la que malviven 16 personas huidas del conflicto en Siria. Mochila al hombro, coqueto, cruza el asentamiento informal de Talyani, en Bar Elias (Líbano), hasta la escuela.

 

Líbano es el país que más refugiados acoge en comparación con el número de habitantes; ya representan un cuarto de la población, superando en número a los alumnos libaneses en la educación básica (6-15 años) —en el año académico 2017-2018, el Ministerio de Educación registró 213.358 extranjeros frente a 209.409 nacionales—.

Desde el comienzo de la guerra en Siria, que ya ha entrado en su octavo año, la enseñanza pública ha doblado el número de alumnos. El 48% de los casi 490.000refugiados sirios en Líbano entre tres y 18 años está integrado en el sistema público de educación formal del país de acogida, según Acnur (la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados). La mayoría de ellos (el 71%) ha acudido en el turno de tarde a una de las 350 escuelas habilitadas por el Gobierno para hacer frente a la emergencia.

Los esfuerzos de las autoridades locales han logrado un fuerte repunte en las matriculaciones en primaria y secundaria (un 70% entre los seis y 14 años en 2017 frente al 52% del año anterior). Pero, a pesar de los avances, los problemas no terminan con el ingreso en las aulas. Diferencias de currículo; clases abarrotadas en las que conviven alumnos de distintos niveles, edades o idiomas; transporte; seguridad, penurias —tres cuartos de los refugiados sirios viven por debajo del umbral de pobreza— y discriminación representan los principales obstáculos para su integración real. Más de la mitad de los refugiados entre tres y 18 años, sobre todo adolescentes, sigue fuera de las aulas y acabar el ciclo de estudios representa una excepción (apenas el 12% de los jóvenes entre 17 y 19 años ha finalizado el noveno curso).

Líbano ha logrado reducir el número de niños sirios fuera de programas de educación formal e informal, pasando del 50% registrado en diciembre 2016 al 43% al cierre de 2017, según el último informe de la plataforma No lost generation. Pero el aumento de la pobreza y el recorte de la ayuda económica ponen en la cuerda floja estos progresos. En la conferencia de donantes de Bruselas del pasado mes de abril, la comunidad internacional se comprometió a destinar a Siria 4.400 millones de dólares en 2018 (unos 3.600 millones de euros), es decir, la mitad de los 7.300 millones de euros que las Naciones Unidas estiman necesarios.

“Estamos incrementando el número de alumnos extranjeros, pero el apoyo económico no crece de manera paralela”, lamenta Sonia al-Khoury, funcionaria del Ministerio de Educación. Khoury dirige el brazo ejecutivo del programa ministerial Alcanzar a todos los niños con Educación (RACE, por sus siglas en inglés), que arrancó en 2014 con el objetivo de mejorar el acceso, la calidad y el sistema escolar.

La funcionaria es consciente del reto al que se enfrenta el sector público, pero defiende la actuación del Ministerio. “Líbano es un buen ejemplo de cómo acoger a un número de estudiantes extranjeros superior al de alumnos libaneses. Y lo estamos haciendo con éxito, como demuestran también las calificaciones de los sirios en los exámenes oficiales, con notas parecidas a las de los nacionales”, asegura.

“Cualquier otro país con más de un millón de refugiados ¿sería capaz de ofrecerles cabida en su sistema de educación pública? Les ofrecemos enseñanza, porque creemos en el derecho a la educación de calidad y no podemos dejarles en la calle. Los integramos no para acogerlos para siempre en nuestro sistema, sino para que disfruten del derecho a la educación y que tengan oportunidades mejores en la vida cuando vuelvan a Siria”. [Siga leyendo aquí la entrevista completa con Sonia al-Khoury]

La región con menos matriculaciones

Maher, peinado impecablemente, cruza el patio de la escuela de Talyani, bajo el sol insoportable del Valle de la Bekaa. Tiene 10 años, de los cuales lleva cuatro en Líbano. Su padre murió a los cuatro días de llegar desde Homs, dejando a su madre sola con 12 hijos, incluido un bebé. Solo tres de sus hermanos estudian, otros cuatro tuvieron que renunciar para echar una mano en casa, mientras que los mayores trabajan cuando pueden. A Maher le gusta echar carreras con sus amigos. No es el que más rápido corre, admite, pero no se le da tan mal. En árabe, en cambio, es muy bueno. Quiere estudiar para ser profesor, volver a Siria cuando acabe el conflicto y ayudar en la reconstrucción.

Distribución geográfica de los alumnos no libaneses matriculados en la educación formal (básica y secundaria), en el sector público y privado.
Distribución geográfica de los alumnos no libaneses matriculados en la educación formal (básica y secundaria), en el sector público y privado. MINISTERIO DE EDUCACIÓN LIBANÉS

El Valle de la Bekaa es una de las regiones que más refugiados sirios acoge por la cercanía con la frontera. Esta zona presenta las tasas de matriculación para niños entre seis y 14 años más bajas del país, a pesar de que se duplicaran en un año (del 30% de 2016 al 59% de 2017). La escuela que frecuenta Maher, gestionada por Entreculturas —que prestó su apoyo para la realización de este reportaje— y el Servicio Jesuita al Refugiado en colaboración con la Fundación Kayany, es una de las pocas del país dirigidas por ONG y autorizadas por el Gobierno para ofrecer educación formal, ante la sobrepoblación de los servicios públicos de la zona.

La escuela de Talyani acoge de manera gratuita a alrededor de 600 alumnos entre tres y 13 años repartidos en turnos de mañana y tarde. “Nosotros fomentamos la integración en la escuela pública, pero a los estudiantes no les suele gustar, porque las clases están abarrotadas y denuncian discriminación, abusos físicos y verbales por parte de los profesores”, sostiene Nassib Shokr, responsable de Educación del Servicio Jesuita al Refugiado en Bar Elias.

“Uno de mis estudiantes estaba en la escuela pública y me contaba que su profesora le decía: ‘Si quieres entender, lo entiendes. Es tu problema”, señala Samia Ali Saleh, profesora de inglés en Talyani. Para esta enseñante de 31 años de Al Marge, una localidad cerca de Bar Elias, los alumnos refugiados necesitan una atención especial. “Viven situaciones muy duras y tenemos que ser sus maestros, sus padres, sus hermanos y sus amigos. Mis estudiantes, al ver que me dirigía a ellos desde el respeto, me preguntaban: ‘Profe, ¿eres libanesa? ¿En serio?’. Sí, ¿qué hay de malo? Y, si tú eres sirio, ¿dónde está el problema? No es una cuestión de nacionalidad. Se trata de seres humanos”.

LOS PAÍSES VECINOS

En 2016, la comunidad internacional reunida en Londres lanzó una cruzada para asegurar que ni un refugiado sirio se quedara sin acceso a la educación, tanto dentro del país como en las sociedades de acogida. Dos años después, las matriculaciones en Siria se han estabilizado, con alrededor de 3,7 millones de niños (64% de la infancia en edad escolar) actualmente inscritos en la escuela. En el conjunto de los cinco países de la región (Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto), sin embargo, la infancia que participa en programas de educación formal o informal ha pasado del 59% en diciembre de 2016 al 65% un año después, sobre todo gracias a los avances registrados en la educación formal en Turquía y en la no formal en Líbano.

Pero quedan aún 689.000 niños y niñas sin escolarizar, según el último informe de la plataforma No lost generation. Las razones a la base del abandono escolar siempre son las mismas: trabajo y matrimonio infantiles, falta de documentación de identidad, inseguridad, traumas vinculados con el desplazamiento, pobreza.

En 2017, las agencias internacionales hicieron un llamamiento para la respuesta humanitaria en Siria y en los cinco países de la región para conseguir 1.091 millones de dólares (unos 940 millones de euros), de los que recaudaron solo el 52%, una cifra inferior a la recogida el año anterior.

Los refugiados en edad escolar de la Valle de la Bekaa se enfrentan también a otros obstáculos que contribuyen al abandono escolar, como desalojos forzosos por parte de las autoridades locales, altos costes para regularizar la estancia en Líbano o gastos inasumibles para el transporte escolar. “Muchos menores de edad dejan los estudios para trabajar como temporeros”, explica Mahmoud Bwary, responsable de Educación de Unicefdesde Zahlé, donde el Fondo de las Naciones Unidas ha abierto un centro de educación no formal para primera infancia con el objetivo de preparar a los niños para el ingreso en la escuela pública. “Otra barrera es el matrimonio infantil”, agrega.

Hala, de 14 años, no trabaja ni estudia. En 2013, cuando huyó de Kobane para trasladarse a Beirut, tuvo que renunciar a la enseñanza. Lo volvió a intentar en el país de acogida, pero la destinaron al primer curso, con alumnos muchos más jóvenes que ella, y no quiso. A pesar de todo, sigue soñando con ser abogada de mayor. Tamim, en cambio, nunca fue a la escuela. Con 13 años —casi 14, matiza—, este chico de Alepo no encontró ningún centro equipado para acoger a alguien en silla de ruedas como él. Hala y Tamim, en la espera de retomar los estudios, frecuentan el Club de Jóvenes que Entreculturas y el Servicio Jesuita a Refugiados han abierto en Borj Hammoud, en la periferia de la capital libanesa, en el marco del proyecto Frans Van Der Lugt.

Una convivencia difícil

En este distrito densamente poblado viven alrededor de 12.000 sirios, por lo que la maltrecha economía y la pugna por los mismos recursos y servicios exasperan las tensiones entre lugareños y recién llegados. “Antes había más trabajo, pero ya no hay empleo para los libaneses”, se queja un vecino que prefiere ocultar su nombre. Lleva días sin ver a clientes cruzar por la puerta de su tienda de muebles. “Me temo que si los sirios siguen recibiendo tantos privilegios, nunca van a regresar a su país y Líbano no puede recibir a más refugiados”, zanja.

La tensión de las calles se traslada a los hogares. “Hay mucho abuso verbal y físico en las familias refugiadas. Los adultos ven las noticias en la tele sobre lo que pasa en Siria, viven hacinados en pisos pequeños y transmiten malas emociones a los hijos”, señala Aula Al Hussein, trabajadora social en la escuela Frans Van Der Lugt. “Todo esto se plasma en falta de concentración, agresividad, miedo a la oscuridad…”.

Angela Maria Abboche, directora de la escuela, recuerda que los inicios fueron complicados. “Nos tiraban botellas vacías al patio. Ahora la situación ha mejorado, pero ningún libanés participa en nuestras actividades”, explica. Ella misma, beirutí, representa una excepción, así como otros docentes libaneses del centro, que acompañan a profesores sirios que trabajan como voluntarios debido a las restricciones legales impuestas sobre las ocupaciones de los refugiados. Abboche, de 27 años, interrumpe la conversación una y otra vez, bien porque un niño le agarra el borde de la camiseta para reclamar un abrazo, bien para atender a una madre o para tocar el timbre del recreo. Lleva cuatro años en la escuela, donde se ofrece educación no formal para primera infancia y apoyo escolar para los alumnos de las escuelas públicas, para que se adapten al nuevo currículo. El principal obstáculo para ellos es el idioma, ya que en Líbano las asignaturas se imparten en inglés o francés, mientras que en Siria toda la enseñanza es en árabe.

La escuela con más refugiados que nacionales
El inglés es precisamente la asignatura que más le cuesta a Yaser, por eso acude a las clases de refuerzo del centro. Este chico de Afrin tiene 12 años y una mirada seria que no se corresponde con su edad. Llegó a Líbano en 2012, pero aún añora la vida en Siria. “Fue difícil en la escuela, porque no hablaba inglés”, revela, “pero ahora ya va mejor”.

La profesora Maysaa J., de Afrin, aún recuerda su primera clase en Borj Hammoud. “Fue muy dura, porque no tenía experiencia y había más de 40 alumnos en clase”, cuenta. “Eran todos eran refugiados, no conocían a nadie en Líbano, algunos nunca habían sido escolarizados o solo hablaban kurdo. No teníamos medios, pero aún así, siempre hemos intentado darlo todo por ellos”.

A pesar de las dificultades, la libanesa Sabine Akkory, que en Frans Van Der Lugt imparte clases de inglés, lo prefiere a un empleo en el sector público. “Estos niños necesitan ayuda después de todo lo que han sufrido. Es mi deber enseñarles que el mundo no es tan malo”.

LOS SIRIOS PALESTINOS

Una clase en una escuela para refugiados palestinos en Líbano.
Una clase en una escuela para refugiados palestinos en Líbano. UNRWA

Entre los que huyen del conflicto en Siria, también hay palestinos. El último censo del Comité de Diálogo Libanés-Palestino, realizado el pasado mes de diciembre, apunta a la presencia de 18.600 de ellos en Líbano, que elevan a casi 174.000 el total de los que viven en el país. La Agencia de Naciones Unidas para Refugiados Palestinos (Unrwa), sin embargo, cifra los sirios en 32.000 sobre un total de 450.000 residentes en Líbano.

Unrwa gestiona 66 escuelas en Líbano, en las que estudian alrededor de 37.000 alumnos, de los cuales unos 5.500 sirios. En 2012, la Agencia empezó a integrar a los refugiados sirios en sus centros a través de un sistema parecido al escogido por el Gobierno libanés. 14 centros empezaron a funcionar con dobles turnos para que los nuevos alumnos se pudieran adaptar al nuevo currículo y fueran gradualmente integrados en las aulas por la mañana. En la actualidad, solo una escuela, en una zona remota del país, sigue operando por la mañana y por la tarde.

“El sistema de dobles turnos que las escuelas libanesas han puesto en marcha para los alumnos sirios no genera una separación”, explica Salem Dib, coordinador de educación de Unrwa en Líbano. “La educación es vital y si no hay disponibilidad física en las clases, hay que buscar alternativas. Cuanto más niños tienen acceso a los estudios, la sociedad en su conjunto estará más integrada y estable”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/06/18/planeta_futuro/1529314030_790914.html

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Los cuatro motivos del bloqueo informativo sobre la guerra genocida de Yemen

Por: Nazanín  Armanian

Ya sabemos que en una guerra la verdad es la primera víctima, pero ¿qué pasa si nos ocultan la propia guerra? 28 millones de yemeníes están siendo bombardeados desde el 2015 por las potencias extranjeras, y sometidos a un bloqueo aéreo y marítimo criminal que impide el suministro de alimentos, medicamentos y combustibles al país. Cada 10 minutos muere un niño por el colapso de todos los servicios básicos (Unicef), pero su tragedia ni se ve ni se oye y, al contario de sus hermanos sirios y gazatíes, muere en la absoluta soledad y una inquietante indiferencia del mundo. La guerra contra Yemen ni ha movilizado a los que luchan por los derechos de los palestinos o los kurdos, ni tampoco a la propia “umma”, la supuesta hermandad universal musulmana. La defensa selectiva de los derechos humanos, bajo cualquier pretexto, pone en cuestión nuestros principios y nuestra integridad ética.

El 5 de junio, la coalición liderada por EEU-Arabia Saudí, bombardeó la sede de los Médicos Sin Fronteras, y lanzó 30 ataques en media hora sobre los 600.000 habitantes la ciudad portuaria de Hodeidah, el principal punto de importación de alimentos y suministros básicos en Yemen. Los soldados de ocupación, los mercenarios de Al Qaeda y otros grupos terroristas impiden la atención a las víctimas: pueden morir, según la ONU, hasta 250.000 personas por el asedio. Miles de niños y adultos aterrados se han refugiado en el desierto, sin comida ni agua.

Los crímenes contra la humanidad, en cifras

La coalición ha provocado en Yemen la mayor crisis humanitaria del mundo. Decenas de miles de yemeníes han sido asesinados; 21 millones de personas (el 80% de la población), necesitan ayuda humanitaria.;15 millones no tienen acceso a la atención médica básica; 3,2 millones han sido desplazados.

 

En febrero del 2018, el Consejo de Seguridad renovó el embargo de armas (¡sólo las destinadas a los Huzíes!), y la coalición ha impuesto al pueblo un bloqueo parecido al que mató en Irak a dos millones de niños y adultos. Además, los precios de los alimentos se han disparado, extendiendo la hambruna. Riad se niega a levantarlo:“alentaría a los Huzíes a ignorar su obligación en deponer las armas”, argumenta su representante ante la ONU. Aquí, hay una confesión: el castigo colectivo es un crimen de guerra. La Cruz Roja ha retirado a 71 miembros de su personal de Saná ante las continuas intimidaciones, y ha deteniendo su programa de ayuda de emergencia.

El termino nebuloso de “combatiente/terrorista” sirve a la coalición atacar zonas no militares como barrios, mercados, escuelas y hospitales, destruyendo las redes eléctricas, las tuberías de agua, los depósitos de alimentos, las granjas de animales y cultivos. 7,5 millones de niños se enfrentan una “desnutrición aguda severa”.

  • En un ataque aéreo (5/05/2016) a la boda de su hija en Saada, Walid Al-Ibbi perdió a su padre, su esposa, cuatro hijas y otros 21 miembros de la familia.
  • 10 niños mueren en el bombardeo (13/08/2016) de una escuela en Saná. 21 quedan heridos Aquí mismo, el 10/01/2017, otros 8 niños son sepultados bajo las bombas en la escuela Al-Falah.
  • Octubre del 2017, el bombardeo de un funeral en Saná mata a entre 114 y 140 personas, hiriendo a 600, que morirán por otro bombardeo en la sala funeraria, donde estaban siendo atendidos.
  • El mercado de Alaf en Sahar es atacado (2/11/2017): 29 muertos, 9 heridos y 7 desaparecidos bajo los escombros. Otro ataque a un mercado en Taiz (27/12/2017) arranca la vida de 23 personas. En Al Hudayda, 20 civiles son asesinados en un bombardeo al mercado (1/01/2018).
  • Una lluvia de bombas (23/04/2018) cae sobre una boda en Saná, mata a 40 personas y hiere a 60. El video del “niño de camisa verde” que con llanto se agarra al cadáver de su padre, es estremecedor.
  • Un millón de yemeníes sufre el cólera, causado por la destrucción de las depuradoras de agua y el bloqueo. El 55% de las 1.500 personas que murieron eran niños.

Algunas razones de este silencio ensordecedor

No es cierto que ésta es una guerra del Reino de Arabia Saudí (RAS) y sólo respaldada por Occidente. En realidad, los nueve regímenes árabes implicados hacen de “proxy” de EEUU para dominar este estratégico país y operan bajo el mando del Pentágono. Su pretexto es desarmar a los Huzíes, una milicia de derecha fundamentalista chií, acusada falsamente de ser peón de Irán. Es otra guerra imperial con la falsa métrica chiita-sunnita.

Una manifestación de la Primavera de Yemen, 2011. Yemen Sur fue gobernado por los marxistas entre 1967 y 1990.
Una manifestación de la Primavera de Yemen, 2011. Yemen Sur fue gobernado por los marxistas entre 1967 y 1990.

El apagón informativo sobre la masacre de Yemen se debe a que:

1) El suculento negocio de armas: motivo de alargar la agresión ilegal de 14 países contra una nación indefensa.

  • EEUU:  La administración Obama vendió armas a RAS por 60.000 millones de dólares. Trump, batió este récord, sacando al RAS unos 110.000 millones. Estas armas servirán a los sátrapas árabes no sólo convertir a Yemen en un mega cementerio, sino también para una guerra contra Irán. El aumento de las bajas civiles se debe a que “el Pentágono ha duplicado el número de asesores en Yemen para proporcionar una inteligencia mejorada en los ataques aéreos“, aclara Los Angeles Times. Los drones multiplicaron sus ataques por tres durante el primer año de gobierno de Trump. EEUU tiene bases en los puertos Lahij y Mukalla, ambos en el Golfo de Adán. Mukalla “curiosamente” está administrado por Al Qaeda que según Reuters “gana hasta 2 millones de dólares por día en impuestos sobre los bienes que ingresa al puerto“. Por otro lado, el banco central saudí, propietario de parte de las deudas de EEUU, tiene una reserva de divisas de 584.000 millones de dólares. Hoy, cerca de la mitad de las inversiones en las refinerías de EEUU es de Arabia. Según la CNN, Riad amenazó con vender los activos estadounidenses si Obama aprobaba un proyecto de ley que permitía a las víctimas del 11S demandar a RAS.
  • Reino Unido: Sólo en los primeros tres meses de la guerra, las ventas de armas del RU aumentaron de 9 a 1.000 millones de libras esterlinas. Luego, los sucesivos gobiernos de la Su Majestad vendieron a RAS unos 8.000 millones en armas, y enviaron a sus fuerzas especiales para entrenar a los saudíes e identificar los objetivos para ser atacados. Los negocios de la élite británica con los jeques forzaron a Theresa May impedir la publicación del informe de la inteligencia británica que acusa a RAS de financiar al extremismo sunita. Tony Blair censuró la investigación sobre la comisión millonaria que recibieron los saudíes por un acuerdo de armas con BAE Systems: le habían amenazado con sufrir otro 7/7.
  • Francia: en 2015 entregó armas a RAS por 2.000 millones de euros. Paris, además, gana miles de millones instalando centros culturales en los países árabes agresores: un Louvre en Abu Dhabi y otro en Arabia más un parque arqueológico, por ejemplo.
  • Rusia: firmó en 2017 un acuerdo de venta armas con RAS, entre ellos misiles S-400 por el valor de 2.500 millones de dólares.
  • España, incrementó en 2017 su venta de armas a Riad en un 133%, y ganó 2.000 millones de euros por cinco corbetas. Entre 2014 y 2016, le entregó 900 millones de euros en armas.
  • Alemania: ha paralizado, desde el 2017, el suministro de armas a RAS por la presión social, al igual que Noruega.

¡Y acusan a Irán de enviar unos cuantos misiles a Arabia!

2) El bloque mediático: Desde que en octubre del 2016 varios grandes medios enviaran desde Yemen imágenes de niños esqueléticos y hogares bombardeados al mundo, la coalición empezó a denegar el permiso de entrada de los periodistas a Yemen bajo el pretexto de “no poder garantizar su seguridad”. El 10 de febrero de 2017, el periodista de investigación de 35 años, Mohammed al-Absi en Yemen, fue asesinado. El 18 julio del 2017, la coalición impidió el vuelo de la ONU a Yemen por llevar a tres periodistas de la BBC a bordo. Es asombroso el control de los saudíes sobre los medios: El empresario Sultan Abuljadayel tiene el 30% de las acciones del diario británico Independent. Según Vox, los think tanks de la avenida Massachusetts de Washington, DC, reciben grandes fondos de los estados árabes del Golfo Pérsico. En su viaje del marzo del 2018 a EEUU, el Príncipe Mohammad Bin Salman, el Trump saudí, se reunió con los directivos de New York TimesWashington Post, y con Mike Bloomberg, fundador de Bloomberg, medios que escriben más sobre el permiso para conducir de las mujeres en Arabia que sobre esta sus crímenes de guerra. Otro príncipe, Alwaleed bin Talal tiene una participación de 300 millones de dólares de Twitter, es acciones en Twenty-First Century Fox (de Rupert Murdoch), es dueño de 4.300 millones de dólares de Citigroup, la mayor empresa financiera del mundo, y patrocina los principales diarios árabes como Al-Sharq al-Awsat, Al-Sharq, Al-Hayat y Arab News, así como el imperio Rotana (cine, revista, TV, radio, música, además de hoteles).

3) La complicidad de la ONU: Arabia amenazó con retirar su ayuda a UNICEF cuando su informe responsabilizó a Riad de asesinar al 60% de los cerca de 5.000 niños muertos en la guerra de Yemen. Ban Ki-Moon sacó en 2016 a Arabia de la lista de los países que dañan a la infancia en las guerras, por la presión de “varios países”, dijo. ¡Claro, aquellos niños no eran sus hijos!

4) La invisibilidad de refugiados yemeníes: Yemen es como Gaza, una gran prisión en la que millones de desplazados no pueden salir del país. Sus aeropuertos y puertos están bajo la ocupación, y la frontera que comparte con la propia Arabia está amurallada. El 29 de marzo del 2017, un helicóptero de la coalición acribilló a 40 hombres, mujeres y niños refugiados somalíes (con estatuto) que iban en un bote de Yemen a Sudan ¡a otro país en guerra!

El dominio sobre un estratégico país

Si el ataque al puerto de Hodeidah ha tenido el objetivo de sabotear los esfuerzos del enviado de la ONU para Yemen, Martin Griffiths para alcanzar un alto el fuego, y alargar la guerra, la estrategia de EEUU es dominar todos los puertos del país en el Mar Rojo y el Golfo de Adán, una de las siete gargantas más importante del mundo. Someter a este país bicontinental, que une Asia con África, le permite a EEUU hacerse con el control completo del cuerno de África. Estas operaciones además sirven de ejercicio para una “OTAN “sunnita” (contra Irán) y sus ‘fuerzas de despliegue rápido’.

Quienes como Trump afirman que “Mucha gente tiene su trabajo debido a los saudíes” no sólo justifican el negocio de guerra que deja millones de niños huérfanos, mujeres violadas y naciones enteras destruidas, sino muestran su deficiencia intelectual en crear ingeniosos y puestos de trabajo honestos.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4965/los-cuatro-motivos-del-bloqueo-informativo-sobre-la-guerra-genocida-de-yemen/

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UNICEF: 5 formas de ayudar a eliminar la violencia contra las niñas

UNICEF/Por PattyAlleman, ShreyasiJha/Fuente: https://blogs.unicef.org

Información de la Foto de Portada:

Gertrude (nombre ficticio), de 15 años, está de pie contra una pared en la aldea de Ndenga, República Centroafricana. «Me perdí dos años de escuela porque los rebeldes atacaron nuestro pueblo y huimos al monte», dice ella. «Ahora estoy de vuelta a la escuela y feliz, pero la vida sigue siendo muy difícil porque somos ocho niños, con mi padre muerto y mi madre discapacitada. Lo que sueño en el futuro es poder hacer algún intercambio, tal vez tener una pequeña tienda para poder mantener a mi familia».

¿En qué piensas cuando escuchas “violencia contra las niñas”?

Posiblemente, en el secuestro más reciente de las niñas de una escuela de Nigeria a manos de militantes de Boko Haram y en la probabilidad de que las obliguen a casarse con sus captores, como ya les ocurrió a las víctimas anteriores.

O quizá pienses en los 120 millones de niñas de todos los rincones del mundo que han sido víctimas de violencia sexual.

O, tal vez, en el acoso y los silbidos a los que se enfrenta una niña como tú o tu hermana cuando va a la escuela.

De camino a la escuela, en clase, en casa, en campamentos de refugiados y en parques, las niñas son víctimas de acoso y violencia. En todo el mundo, más de ocho de cada 10 niñas sufren acoso en la calle antes de cumplir 17 años. En los Estados Unidos, más de una de cada 10 niñas ya ha sido objeto de provocaciones sexuales cuando cumple 11 años. Las niñas con discapacidad mental están expuestas a un riesgo mayor: en Australia, hasta un 68% han sido víctimas de agresiones sexuales.

A young girl looks out a curtained window
UNICEF/UNI195858/ImperatoMagu mira por una ventana de su casa ubicada en un pueblo de 5.000 habitantes en el norte de España, donde vive con su madre y su hermano menor. Magu sufrió abusos sexuales y físicos por parte de su padre y después de sufrir en silencio durante mucho tiempo, finalmente logró hablar sobre el abuso hace dos años cuando su maestra notó que algo andaba mal. Desde entonces, ha recibido el apoyo de su escuela y de un psicólogo.

Por otra parte, están los 750 millones de mujeres y niñas de todo el mundo que se casaron siendo niñas. Cuanto más joven se casa una niña, más posibilidades tiene de quedar aislada socialmente o en una posición de dependencia. Como resultado, se vuelven enormemente vulnerables a la violencia física y sexual en su propio hogar.

Solo presenciar la violencia en el hogar puede resultar demoledor. Uno de cada cuatro niños menores de cinco años vive con una madre víctima de la violencia perpetrada por su pareja sentimental. Esas niñas y esos niños tienen más posibilidades de continuar el ciclo de violencia cuando se hacen adultos, ya sea como víctimas o como abusadores.

Las consecuencias del acoso y la violencia son graves y dejan marcas duraderas. Las niñas se mantienen alejadas de los ámbitos de estudio en los que predominan los hombres o, directamente, abandonan la escuela porque se sienten inseguras. Aprenden a ser invisibles y a permanecer en silencio y, con ello, se perpetúan las impactantes estadísticas de desigualdad de género.

A group of girls crowd around a globe, pointing at its surface.
UNICEF/UN0141031/LeMoyneUn grupo de niñas de un centro de aprendizaje temporal en el campo de refugiados en Uchiprang, cerca de Cox’s Bazar, Bangladesh, estudian con un globo inflable que hace parte de los materiales educativos de “escuela en una caja” que distribuye UNICEF.

En el Día Internacional de la Mujer, daremos voz a las niñas, las mujeres, los niños y los hombres que han decidido decir ¡ya basta! Sus voces resuenan desde lugares próximos y remotos, en los que reina la paz o donde existen conflictos. Estas son cinco formas de participar en un movimiento para construir un mundo en el que todas las niñas y las mujeres puedan vivir libres del miedo y la violencia:

  • No cometas abusos. La violencia contra las niñas y las mujeres incluye los abusos, el acoso y las agresiones físicas y sexuales. Sucede en casa y en lugares públicos. Asegúrate de formar parte de la solución, no del problema.
  • Habla con una niña de tu familia o tu comunidad acerca del abuso sexual. Dile que nunca debe aceptar el contacto no deseado y que, si alguien la hace sentir incómoda, es bueno denunciarlo. Dale a conocer redes sociales digitales como U-Report, que le permitirá expresarse y formar parte de una comunidad mundial de casi cinco millones de personas.
  • Ayuda a activistas jóvenes que se estén movilizando para eliminar la violencia contra las niñas compartiendo sus historias con tus amigos, tu familia o en redes más amplias. Celebra sus logros y ayuda a cambiar la conversación. Hazle saber a la gente que esta generación de niñas y niños representa el fin del ciclo de violencia.
  • Participa en iniciativas como Time’s Up. Exige que los perpetradores asuman la responsabilidad por sus abusos y garantiza que las niñas puedan vivir y trabajar seguras cuando sean mayores.
  • Denuncia un caso cuando lo veas y apoya a las supervivientes de violencia y acoso sexual. Los abusos se siguen produciendo cuando la gente los mantiene en silencio. Todos debemos dejar claro el mensaje de que no se tolerará más violencia contra las mujeres y las niñas.

 

Patty Alleman y Shreyasi Jha son Asesoras Senior de Género de UNICEF.

Fuente del Documento:

https://blogs.unicef.org/es/blog/5-formas-de-ayudar-a-eliminar-la-violencia-contra-las-ninas/

 

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China consulta a opinión pública sobre regulación de educación en línea

Asia/China/14.08.18/Fuente: spanish.xinhuanet.com.

El Ministerio de Justicia de China está consultando a la opinión pública sobre un proyecto de regulación respecto a la educación en línea.

El documento, que estará abierto para comentarios del público hasta el 10 de septiembre, regula la educación en línea.

Las escuelas privadas que ofrezcan educación en línea tendrán que obtener permiso para operar escuelas y para operaciones en línea, de acuerdo con el proyecto.

Las instituciones que ofrecen capacitación en línea deben obtener permiso para la operación en línea y registrarse con los departamentos de educación, recursos humanos y seguridad social a nivel provincial.

El proyecto también regula el establecimiento de escuelas privadas e instituciones educativas y protege los derechos e intereses de maestros y de otros empleados.

Fuente de la noticia: http://spanish.xinhuanet.com/2018-08/13/c_137387742.htm

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India’s Higher Education Troubles

By Nandini Sundar

India’s public universities need better funding and greater autonomy.

When the Times Higher Education World University Rankings, which rates about 1,000 global institutions, was released in May, not even one Indian institute featured in the overall Top 100, though the Indian Institute of Science made it in the reputational rankings after seven years.

India’s poor ranking in global indexes of higher education reinforced a growing sense of crisis, became a matter of national shame and is increasingly being used to drive policy and funding decisions by the federal government.

Recently, Prime Minister Narendra Modi’s government took three policy decisions with far-reaching consequences while considering these global rankings, emphasizing quality over quantity.

Mr. Modi’s government decided to designate a few Indian universities as “Institutes of Eminence.” It granted “autonomy” to 60 other universities and colleges. It chose to replace India’s University Grants Commission, the federal body regulating higher education for decades, with an even more centralized and controlling body called the Higher Education Commission.

India’s higher education sector is vast, with 760 universities and 38,498 colleges. About two-thirds of colleges are privately managed, and more than half are in rural areas. While adult literacy levels are rising, only 6 percent of Indian citizens graduate from a college. In absolute terms, however, the numbers are large: about 31.56 million Indian students are enrolled in colleges and universities.

Apart from low investment in educational infrastructure and bureaucratic hurdles, the low number of international students and faculty at Indian universities also affects the global rankings of Indian institutions. Less than 50,000 international students are enrolled in India.

Mr. Modi’s government decided that the new institutions of excellence would be allowed to recruit foreign faculty and students, charge students “appropriate” fees, without any obstacle from India’s affirmative action laws, and design their own degrees.

Yet when the list of “Institutes of Eminence” was announced recently, it was met with disbelief and biting satire. While the Indian Institute of Science and a couple of Indian Institutes of Technology made the cut and are eligible to get $146 million each in additional funding, the three private universities on the elite list included the Jio Institute, which is promoted by Mukesh Ambani, the chairman and largest stakeholder of Reliance Industries Limited and the richest man in India.

India knows “Jio” as the name for Mr. Ambani’s telephone network. The Jio Institute does not exist. It has no known campus, academic leader, courses or faculty. The criterion that helped the Jio Institute make the list is an official clause that requires potential promoters to have a net worth of about $729 million. Mr. Ambani’s net worth, according to the 2018 Forbes billionaires list, is $40.1 billion. Mr. Ambani was also a major backer of Mr. Modi’s 2014 campaign for the prime minister’s job. Mr. Modi has not been remiss in returning the favor.

Source of the article: https://www.nytimes.com/2018/08/03/opinion/india-higher-education-modi-ambani-rss-trouble.html?rref=collection%2Ftimestopic%2FEducation&action=click&contentCollection=opinion&region=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=2&pgtype=collection

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Vídeo: Giving Indonesia’s children with disabilities a chance

Asia/Indonesia/14.08.18/Source: www.aljazeera.com.

This Indonesian man has made it his life’s mission to educate children with disabilities.

Tatang was seven years old when a surgery to improve his failing vision went wrong and robbed him of his sight altogether.

«When I came home from the hospital, my heart was broken; I was a wreck,» he says.

Eventually, with the support of friends and advice from other blind people, he picked himself back up. He learned Braille, a universally accepted system of writing used by and for visually impaired people, and went on to study anthropology at university.

When Tatang returned home in Indonesia’s Bandung after graduation, he realised there were no education facilities for children with disabilities in his community. With financial support from his brother, he set up a school in his own home, teaching children to read Braille.

Today, many years later, the school teaches dozens of children with different needs. Along with minors with vision impairment, children with hearing impairment are taught sign language with the help of volunteers, while youngsters with Down’s syndrome get the attention they need.

At times, Tatang struggles to keep the school operating.

«Following my brother’s death, things have been very difficult for me, because not only the school, but my personal life was subsidised by him,» he says.

Most of his students come from families below the poverty line, making it impossible for them to pay any kind of tuition fee towards the upkeep of the school.

Educational opportunities for children with disabilities in Indonesia remain limited. The Indonesian government says it is working towards improvement and passed a new disability rights law in 2016.

More recently, Tatang has been receiving some limited financial assistance from the local government, but he still relies heavily on donations from fellow Indonesians to stay afloat.

«I’ve never thought of giving up. No matter what, the students here are my responsibility, and I have to educate them, so they can have a bright future.»

Filmmaker: Hassan Ghani

Assistant Producer: Surya Fachrizal

Translation: Nurfitri Taher

Executive Producer: Andrew Phillips

Source of the notice: https://www.aljazeera.com/indepth/features/giving-indonesia-children-disabilities-chance-180808123227203.html

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India: Clases de «Felicidad» contra el estrés escolar

Asia/India/14.08.18/Fuente: www.dw.com.

Para ayudar a los escolares a sobrellevar el estrés, las escuelas públicas de Nueva Delhi han agregado una nueva asignatura a sus clases: la «Felicidad». No hay exámenes, ni notas, ni tareas.

En un temprano sábado por la mañana, el único ruido en las clases del colegio Kautilya Sarvodaya Bal Vidyalaya, en el sur de Nueva Dehli, es el del ventilador del techo. Docenas de estudiantes están sentados en las sillas, con las manos reposando sobre las rodillas y los ojos cerrados. «Relajen sus tensiones, concéntrense en su respiración. Imagínense que están haciendo algo que los haga feliz”, explica el profesor Akhilesh Chouhan.

En la siguiente clase, otro profesor les pide a los estudiantes que den las gracias por algo. «Mi madre me cocinó mi almuerzo con mi verdura favorita”, dice Ankita, de 11 años de edad. «Le estoy agradecida por ello”, añade.

Alto nivel de estrés

Estas «clases de felicidad” de 45 minutos de duración están ideadas para que los colegiales se sientan relajados, reflexionen sobre las cosas positivas y puedan sobrellevar mejor su vida cotidiana. No hay libro de textos, ni exámenes, ni deberes.

Se trata de una iniciativa del gobierno de Nueva Dehli, que puso en marcha el Dalai Lama, y está funcionado en las 1.000 escuelas públicas de la capital de la India. El programa consta de meditación, historias inspiradoras y actividades. Alrededor de 50.000 profesores han sido entrenados y cerca de un millón de niños está practicando cada día en sus clases.

Es, sin duda, un proyecto revolucionario en un país conocido por su rígido sistema educativo, que presiona a los estudiantes para que consigan muy buenas notas y fomenta el aprendizaje de memoria. Muchos culpan a este sistema escolar del estrés, la ansiedad, la competencia despiadada para poder acceder a las mejores escuelas del país y, así como del auge de suicidios entre estudiantes.

«Estamos generando médicos, ingenieros y contadores que son ambiciosos y competitivos», dijo C. Verma, directora de la escuela Kautilya Sarvoydaya Bal Vidyalaya. «Pero, ¿estamos pensando si así producimos seres humanos decentes, buenos y amables?», preguntó.

Reconstrucción de escuelas caóticas

Muchos educadores trabajan con el gobierno de Nueva Delhi para reformar las escuelas del gobierno de la ciudad que, como en otras partes del país, han sufrido durante años por la inestable infraestructura, la enseñanza deficiente y el abandono.

En los últimos años, el gobierno liderado por el Aam Admi Party, (Partido del Hombre Común), ha aumentado el gasto en educación, que ahora representa el 26 por ciento del presupuesto de la capital para 2018. Los expertos han incluido una gran cantidad de nuevas ideas, como clases especiales para niños con problemas de aprendizaje, mejores instalaciones y el impulso a los padres para que participen más en los temas escolares. Las clases de felicidad son parte de dicha transformación.

«Todo nuestro sistema educativo está orientado en obtener altas calificaciones y aprobar exámenes, pero no está enfocado en alentar a los estudiantes a pensar, a reflexionar sobre sus propias acciones y en el impacto que tienen en la sociedad», dijo Atishi Marlena, exasesora del gobierno y una fuerte impulsora de las reformas educativas de la capital.

La infelicidad de la India

India es de las naciones menos felices del mundo: ocupa el puesto 133 de 155 países en el Informe de Felicidad Mundial de 2018. El experimento de Nueva Delhi está inspirado en el país vecino, Bután. El pequeño país del Himalaya fue pionero en usar el índice de Felicidad Nacional Bruta, a principios de la década de los 70, para medir su desarrollo como alternativa al indicador del Producto Interior Bruto. En 2009, Bután introdujo un plan de estudios de «Felicidad». Desde entonces, al menos 12 países, incluidos Perú y México, han experimentado con clases similares en las escuelas.

En Nueva Delhi, las clases de felicidad adquieren un significado adicional. La mayoría de los niños en las escuelas públicas provienen de entornos económicos pobres. A menudo, los alumnos proceden de hogares desestructurados, monoparentales, con violencia doméstica o abuso de alcohol.

«Don’t worry, be happy»

Las clases de Felicidad comenzaron hace un mes y ya se pueden apreciar cambios.»El objetivo es lograr que los estudiantes estén más concentrados y comprometidos», dijo el maestro Akhilesh Yadav a DW. «Ya noto que muchos estudiantes muestran más interés. Muchos ahora vienen regularmente a la escuela y participan más», añadió. Las paredes de la escuela también llevan mensajes inspiradores del Dalai Lama, entre otros: «Aprendí en la clase de Felicidad a tener más fe en mí mismo y a disfrutar de la escuela».

El director C.S Verma dijo que esto es solo el comienzo y que llevará tiempo antes de que se pueda evaluar el impacto de las clases de felicidad. Sin embargo, él tiene un pesar. «Realmente me gustaría que estas clases de Felicidad ya se hubieran impartido cuando estuve en la escuela», dijo riéndose.

Fuente de la noticia: https://www.dw.com/es/india-clases-de-felicidad-contra-el-estr%C3%A9s-escolar/a-45068747

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