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El cerebro necesita emocionarse para aprender

Por: elpais.com.

Los nuevos experimentos en la enseñanza vislumbran el fin de las clases magistrales. Una de las tendencias es la neurodidáctica

 

En el año 2010 un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT), en Boston, colocaron a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.

El cerebro necesita emocionarse para aprender
ÁLVARO GARCÍA

“El cerebro necesita emocionarse para aprender”, explica José Ramón Gamo, neuropsicólogo infantil y director del Máster en Neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos. En el último lustro, en España han aparecido diferentes corrientes que quieren transformar el modelo educativo y una de ellas es la neurodidáctica. No es una metodología, sino un conjunto de conocimientos que está aportando la investigación científica en el campo de la neurociencia y su relación con los procesos de aprendizaje. “Antes solo se podía observar el comportamiento de los alumnos, pero ahora gracias a las máquinas de neuroimagen podemos ver la actividad cerebral mientras realizan tareas”, añade Gamo. Esa información sirve a los profesores y pedagogos para decidir qué métodos son los más eficaces.

Gamo, que estudia las dificultades de aprendizaje de personas con dislexia o TDAH desde hace más de 20 años, observó que en la mayoría de los casos esos problemas no estaban relacionados con esos síndromes, sino con la metodología escolar. Él y su equipo identificaron que el 50% del tiempo de las clases de primaria en España se basan en transmitir información a los estudiantes de forma verbal, algo que en secundaria sucede el 60% del tiempo y en bachillerato casi el 80%. “Indagamos sobre lo que estaba sucediendo en las aulas y queríamos saber qué decía la ciencia al respecto, si ese método estaba justificado”.

Basándose en diferentes investigaciones científicas y en las suyas propias, concluyeron que para la adquisición de información novedosa el cerebro tiende a procesar los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes-. “En esos casos el procesamiento lingüístico no es el protagonista, lo que quiere decir que la charla no funciona. Los gestos faciales, corporales y el contexto desempeñan un papel muy importante. Otra muestra de la ineficacia de la clase magistral”, explica Gamo.

Por ello, la neurodidáctica propone un cambio en la metodología de enseñanza para sustituir las clases magistrales por soportes visuales como mapas conceptuales o vídeos con diferentes apoyos informativos como gráficos interactivos que requieran la participación del alumno. Otra de las apuestas es el trabajo colaborativo. “El cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas”, añade.

En los últimos cinco años, Gamo ha formado en neurodidáctica a docentes de una treintena de colegios públicos en diferentes comunidades autónomas. El principal problema, en su opinión, es que las escuelas no están tomando la decisión sobre hacia dónde quieren innovar, a lo que se suma que nadie les acompaña en la implementación de las nuevas metodologías. “La direcciones de los centros están enrocadas en los métodos tradicionales basados en clases magistrales, memorización y exámenes escritos”.

En ese escenario conviven cientos de profesores y entre ellos hay quienes no se conforman con lo establecido. Chema Lázaro, de 34 años, da clase a alumnos de sexto de primaria en un colegio concertado de Moralzarzal y desde hace dos años y medio aplica la neurodidáctica en el aula. “Mis alumnos siempre me decían que yo molaba mucho, pero que mis clases eran una porquería”, cuenta. Empezó a investigar sobre metodologías alternativas y creó el blog Pizarras abiertas, que en 2013 le valió el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación. Lázaro buscaba una base científica que apoyase su apuesta: hacer que sus estudiantes aprendiesen para toda la vida sin memorizar.

El 50% del tiempo de las clases de primaria en España se destina a que hable el profesor. En bachillerato es casi el 80%

“Mi método respeta el proceso por el que el cerebro aprende: primero va la motivación, luego la atención y por último la memoria. En ese orden”. Para explicar el antiguo Egipto intenta captar el vínculo emocional de los chavales. A través de su canal de YouTube les plantea jeroglíficos en vídeos con formato de tráiler cinematográfico. “Con ese material se motivan y así tengo alumnos atentos”, continúa. Utiliza la gamificación y las capitales se aprenden ganando puntos en la plataforma Kahoot. Para ver las pirámides, vista desde un dron o Google Earth.

Una de las plataformas de educación online basada en la neurodidáctica es Neurok. El director de la compañía, Agustín Cuenca, empezó a explorar el mundo educativo hace 10 años, cuando a su hijo de cinco años le diagnosticaron hiperactividad. “Partimos de que la formación online no funciona, solo un 10% de los que se apuntan a un MOOC -cursos online masivos y gratuitos- lo termina”. En una plataforma tradicional se encuentran contenidos, mientras que en Neurok hay debates.

Cuenca y un equipo de 10 pedagogos y profesores de universidad y primaria han aplicado los formatos de Twitter y Facebook a la educación. “Antes siempre sabías a quién pedir los apuntes. Ahora decides a quien seguir en esta red social en la que todos los alumnos comparten contenidos y debaten sobre diferentes temas. El profesor hace de guía y aporta criterio sobre qué contenidos son de calidad”, explica Cuenca. Lo más difícil de este modelo de aprendizaje, reconoce este informático, es la participación. El sistema cuenta con hashtags, menciones o notificaciones en el móvil, entre otros servicios. La idea de Neurok es ser utilizada como una plataforma de apoyo a las clases presenciales o directamente como el esqueleto de un curso online.

Eso es lo que sucede con el Máster en Neurodidáctica de la Rey Juan Carlos, un curso blended en el que el 80% del contenido se imparte en la red. Hasta ahora, también han usado Neurok en la UNED y en la Universidad de Extremadura, con la que están colaborando en una investigación para medir la calidad de los contenidos compartidos por los alumnos y su nivel de interacción en la plataforma.

“Todavía hay mucha gente que desconfía de estos métodos, pero en unos 15 años se empezarán a ver los resultados”, comenta Cuenca, que ya ha asesorado a más de 30 colegios públicos de diferentes comunidades autónomas a través de su consultora educativa Niuco. Para todos aquellos que busquen evidencias científicas de la neurodidáctica, el profesor de la Universidad de Barcelona Jesús Guillén recopila en su blog Escuela con cerebro las últimas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo.

Fuente del artículo: https://elpais.com/economia/2016/07/17/actualidad/1468776267_359871.html?fbclid=IwAR35E-7w6LVLH1nYtMXJN4wwoqVL4DIySw8WXalJr_-tmch2hp_t1gEZz-M

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Por difícil que sea un niño, nunca dejes de hablarle con amor

Por: Jennifer Delgado.

 

No somos plenamente conscientes del impacto de las palabras, pero lo cierto es que estas moldean nuestro mundo desde una edad muy temprana. De hecho, los consejos y regaños de los padres y maestros que escuchamos en la infancia a menudo se convierten en una voz interior que nos acompañan durante toda la vida adulta.

El enorme impacto de las palabras negativas

Investigadores del Brookhaven National Laboratory analizaron cómo impacta en las personas el uso sistemático de palabras negativas. Los resultados, publicados en la revista Emotion, desvelan que escuchar la palabra “no” durante tan solo un segundo estimula la producción de cortisol, la hormona del estrés, que en niveles elevados en los niños puede llegar a afectar el funcionamiento cerebral.

También apreciaron que cuando las personas realizaban una lista de palabras negativas, en muy poco tiempo su estado de ánimo empeoraba y comenzaban a aparecer pensamientos automáticos negativos. Por si fuera poco, el efecto de las palabras negativas se amplifica aún más cuando las escuchamos y somos nosotros los receptores directos.

En realidad, estos resultados no deben asombrarnos ya que a ese tipo de palabras les conferimos un significado negativo que activa la amígdala, nuestro centro de mando emocional, con el objetivo de valorar el nivel de riesgo que representa para nosotros ese discurso. Eso significa que si un niño está expuesto continuamente a palabras de valencia negativa que puedan parecer amenazantes, es probable que viva en un estado de estrés continuo.

Las etiquetas negativas pueden acompañar a los niños durante toda su vida

Aún peor es cuando las palabras negativas se convierten en etiquetas. De hecho, muchos padres tienden a reprender los malos comportamientos de sus hijos colocándoles etiquetas negativas como: eres malo, perezoso, malcriado, tonto….

Esas palabras no etiquetan un comportamiento sino la personalidad del niño, por lo que pueden terminar convirtiéndose en una profecía que se autocumple. El estudio clásico realizado por los psicólogos Rosenthal y Jacobson demostró sin lugar a dudas las terribles consecuencias del efecto Pigmalión.

etiquetas negativas niños

En práctica, si los maestros pensaban que un niño era listo, este tenía más probabilidades de obtener buenas calificaciones, pero si creían que un estudiante era poco dotado, aunque en realidad no fuera así, este terminaba obteniendo malas puntuaciones ya que le daban menos oportunidades para participar en clase y corregir sus errores, por lo que al final el niño terminaba pensando que realmente no era capaz.

El problema es que, en cierto punto, a fuerza de escuchar continuamente los mismos calificativos, el niño termina aceptándolos e incorporándolos a su identidad. De esa manera, si los padres le dicen continuamente que es perezoso, terminará siéndolo ya que pensará que no tiene sentido esforzarse o que no puede hacerlo. Por tanto, las etiquetas negativas siempre son limitantes.

Por otra parte, el uso de etiquetas negativas y adjetivos descalificadores terminarán convirtiéndose en la manera de comunicarse del niño, quien también los usará con sus coetáneos e incluso con los adultos. Aprenderá a comunicarse desde la negatividad, lo cual le creará bastantes problemas en sus relaciones interpersonales.

Educar en un entorno comunicativo positivo

Por muy malo que haya sido el comportamiento y por muy difícil que resulte la etapa del desarrollo por la que está atravesando tu hijo, es importante que te asegures de crear un entorno comunicativo positivo. Eso no significa que debas excusar sus malos comportamientos, pero puedes disciplinar desde el amor y el respeto, sin recurrir a etiquetas negativas o descalificaciones que afecten su autoestima.

Un buen punto de partida consiste en asegurarte de que sepa que, aunque en ocasiones le regañes y tengas que recurrir al castigo, le amas incondicionalmente. El niño debe tener claro que estás castigando sus malos comportamientos, no a él como persona. Desarrollar una comunicación más positiva en el hogar, será beneficioso para todos.

Fuente del artículo:  https://www.etapainfantil.com/por-dificil-sea-nino-nunca-dejes-hablarle-amor

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¿A quién benefician los encapuchados en las protestas?

Por: Julián De Zuburía.

Los encapuchados no representan a los estudiantes universitarios. Sin embargo, rectores, profesores y alumnos no han respondido con suficientes mecanismos para aislarlos. El pedagogo Julián De Zubiría propone algunas estrategias para la defensa de las universidades oficiales.

Las protestas son justas y necesarias en una democracia si son masivas, argumentadas y pacíficas. En este sentido, hay que reconocer que los estudiantes nos dieron, entre octubre y diciembre del año anterior, una gran lección al garantizar que se cumpliera a cabalidad con esas condiciones en las gigantescas manifestaciones que convocaron en defensa de la educación oficial.

Los estudiantes crearon mecanismos excepcionales de protección de la fuerza pública y expulsaron a los encapuchados de sus marchas. Lograron, de esta manera, establecer un estilo de protesta más creativo, simbólico y masivo. Por eso, por primera vez, la población respaldó masivamente sus luchas.

Los diversos sondeos de opinión señalaron que entre un 92 y un 94 por ciento de los colombianos estábamos de acuerdo, ya que consideramos justas sus causas y muy bien argumentados sus motivos. Bastaba ver un debate televisivo para darnos cuenta de que estábamos ante la presencia de un movimiento estudiantil más maduro, reflexivo y propositivo que el que habíamos encontrando en las décadas anteriores.

La consecuencia inmediata de esas protestas estudiantiles las conoce la nación: por primera vez en la historia, se sentaron a dialogar y a resolver los problemas educativos el equipo del Ministerio de Educación (MEN), los profesores y los líderes de estudiantes. Al final, el gobierno cedió a las presiones y se comprometió a transferir 5,9 billones adicionales para la educación superior y la ciencia, algo que marcará un hito en la defensa de la educación oficial del país. Las próximas generaciones tendrán que agradecerles por su lucha.

Sin embargo, fueron diferentes las imágenes que nos mostraron los medios masivos de comunicación del paro nacional realizado el pasado 25 de abril. Allí vimos grupúsculos aislados de estudiantes lanzando piedras a un pequeño grupo de policías arrinconados en la Plaza de Bolívar y otros pintando las paredes y la puerta de la catedral. En total no eran más de 50 jóvenes, pero ellos sembraron el caos e impidieron que los oradores se expresaran ante unas 10.000 personas que se aglutinaban para protestar contra el Plan de Desarrollo.

Los encapuchados no representan a los estudiantes, ni defienden los intereses de las universidades públicas. Nunca han generado ningún impacto positivo para la educación; por el contrario, sus refriegas con la fuerza pública han conducido al cierre de las universidades oficiales, a la pérdida de servicios complementarios y a la detención de algunos de los estudiantes que observan un grotesco espectáculo en el que un pequeñísimo grupo de estudiantes lanza piedras y “papas bomba” a la fuerza pública, mientras que otros observan el enfrentamiento como si se tratara de un juego rutinario.

Un país que ha convivido con las masacres, las desapariciones y los desplazados, es probable que, por tradición, se haya acostumbrado a las pedreas en sus universidades oficiales. No obstante, no hay que olvidar que en ellas se tendrían que lanzar ideas, hipótesis, investigaciones y propuestas, ¡y no explosivos! Absolutamente todas tendrían que ser territorios de paz, de diálogo y de rechazo a la violencia, venga de donde venga. El pensamiento crítico y la formación de mejores ciudadanos, dos de las prioridades actuales de formación en las universidades, son la antítesis de las pedreas entre estudiantes y fuerza pública.

Lo que hay que entender es que los encapuchados tienen una agenda propia y que defienden intereses anarquistas. Su objetivo es generar caos, desorden y refriega con la fuerza pública y lo logran muy fácilmente al actuar de manera aislada y violenta. La pregunta es sencilla y directa: ¿A quién benefician con sus actos vandálicos los pequeños grupos de encapuchados que de tiempo atrás hemos visto en las universidades oficiales y que en esta ocasión hacían presencia en una marcha de docentes, estudiantes y trabajadores, que consideran que el Plan de Desarrollo trae muchos elementos excesivamente favorables al capital, pero muy perjudiciales para la pensión, los impuestos y el bienestar social de los trabajadores?

Y la respuesta, tan sencilla como directa: Las consecuencias de su vandalismo son contrarias a la causa que dicen proteger ya que, con sus actos, deslegitiman la protesta social y hacen que la población termine rechazando las marchas y las protestas, por el caos que generan.

En el caso del 25 de abril, a los pocos minutos de iniciada la pedrea, la marcha se había dispersado totalmente, no fue posible escuchar a los convocantes y en los medios de comunicación estaba totalmente anulado el motivo de la protesta. Sólo se hablaba de los encapuchados violentos que cometieron actos vandálicos en la Plaza de Bolívar. Al mismo tiempo, el presidente de FENALCO pedía exigir pólizas a los manifestantes, mientras muy pocas voces salían a defender la necesidad que existe en las democracias de recurrir a diversos mecanismos de protesta pacífica y masiva.

En múltiples ocasiones se han divulgado fotos y vídeos que permiten pensar que podría haber oscuros móviles de personas interesadas en deslegitimar la protesta apoyando actos vandálicos y de infiltrados interesados en generar anarquía y desorden en las marchas. Ojalá estas múltiples denuncias fueran investigadas por la Fiscalía.

Coloquialmente se afirma que “los extremos se tocan”. Este popular y sabio dicho explica por qué terminan actuando casi igual los grupos de extrema izquierda y extrema derecha. Los actos anárquicos de ambos terminan dándole la razón a quienes piden que se debilite la educación oficial y que los recursos sean transferidos al sector privado, bajo el supuesto de que allí se utilizarán mejor.

Necesitamos aislar, entre todos, a los violentos y fanáticos, y defender una protesta masiva, reflexiva y pacífica, como corresponde en las democracias.

La fuerza pública debería poder ingresar a los campos, siempre y cuando el Consejo Superior de las universidades así lo permita. De lo contrario, violaría la autonomía universitaria y podría escalar el conflicto, como lo ha reconocido el propio Consejo de Estado al condenar a la Policía al pago de gigantescas indemnizaciones después de que el ingreso intempestivo a las universidades oficiales ha conducido a asesinatos en el Alma Mater.

A pesar de ello, hay que invitar a los rectores a que utilicen este mecanismo cuando las circunstancias excepcionales lo ameriten. De lo contrario, los perjudicados son los hijos y las hijas de los sectores de menores ingresos que requieren de las universidades oficiales para continuar con sus estudios y aumentar, gracias a ello, sus posibilidades de movilidad en la sociedad.

Aun así, una solución más sencilla y directa es la instalación de cámaras en las afueras de los lugares en los que suelen presentarse los enfrentamientos con la fuerza pública. Con buenas y diversas cámaras, hoy es relativamente fácil identificar a los protagonistas de los enfrentamientos, así tapen sus caras con capuchas.

En conclusión, lo que tienen que entender los estudiantes es que quienes se encapuchan y lanzan piedras, contribuyen a la estigmatización y a la mala imagen de las universidades públicas. Con sus actos anarquistas, ellos terminan defendiendo a quienes quieren cerrarlas.

Es por lo tanto imprescindible que los promotores de las pedreas sean rechazados por los estudiantes y profesores. Para lograrlo, propongo debates y una votación general en todas las universidades oficiales sobre la vigencia y pertinencia de lanzar piedras a la fuerza pública en pleno siglo XXI, después de lo que hemos avanzado en la consolidación de la paz, luchando precisamente contra quienes han querido hacerla trizas.

Se trataría de analizar qué les han dejado a las universidades oficiales las pedreas que de manera recurrente se han sucedido en sus espacios aledaños. Hay que evaluar la experiencia y debatir su pertinencia. Al fin y al cabo, en los espacios universitarios se debería rechazar todo tipo de violencia en la sociedad, iniciando por la que se presenta en sus propios campus.

A la Fiscalía hay que exigirle investigación sobre la posible participación de personas infiltradas en los campos universitarios para deslegitimar a las protestas; a los rectores hay que pedirles que convoquen los Consejos Superiores en circunstancias excepcionales para autorizar el ingreso de la fuerza pública a las instalaciones; a la policía hay que convocarla a llenar de cámaras los espacios aledaños a las universidades.

A todos los docentes y estudiantes universitarios hay que invitarlos a rechazar la presencia de encapuchados en las marchas estudiantiles y de garantizar la protección de la fuerza pública en las movilizaciones. La paz la construiremos entre todos y las universidades tienen que ir en la punta para ejemplificar lo que significa para la vida, la democracia, la educación y el diálogo, la culminación exitosa del proceso de paz con la guerrilla más antigua del mundo.

Fuente del artículo: https://www.semana.com/educacion/articulo/a-quien-benefician-los-encapuchados-en-las-protestas/612666

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Cómo convertirse en un docente transformador y seguir siéndolo siempre

Por: Camila Londoño.

“Los maestros más transformadores que conozco tienen una profunda comprensión de cómo su función trasciende más allá de cualquier tema que estén enseñando. Dichos maestros tienen el impacto más duradero en sus estudiantes mucho después de la graduación”.

Cuidado y esfuerzo: dos cosas que según el profesor David Cutler, son indispensables en el oficio de enseñar. En un artículo de Edutopia, Cutler explica que si bien la experiencia en esta labor es importante, de nada sirve ésta si los docentes, a lo largo del tiempo, no se perfeccionan de una forma continua. Esto, según él, es una cualidad fundamental de los maestros transformadores. De la mano con esto hay otras claves necesarias para llegar a ser un profesor transformador y no dejar de serlo con el paso del tiempo. Cutler comaparte alguna de estas claves que están centradas en el esfuerzo, la constancia y que apuntan a la mejora:

1. Compartir

“Como primer paso, trabaja para reconocer que, sin importar cuánto tiempo hayas estado en el aula, siempre habrá alguien que sea más efectivo en una determinada faceta de la enseñanza”, dice Cutler. Esto significa, aprender de los demás, nutrirse con ideas y compartir las propias experiencias para recibir apoyo o retroalimentación.


2. Un mentor

Es crucial encontrar y confiar en un mentor que sea de confianza. “Como nuevo maestro, pasé incontables horas conversando con colegas sobre las mejores prácticas y en las que temía haberme quedado corto. Ni una sola vez me juzgaron, ni sugirieron que todo lo que había hecho (o lo que no había hecho, en ciertos casos) estaba más allá de la solución”, cuenta David en el artículo. Contrario a esto, encontró profesores que siempre ofrecían consejos. El objetivo, además de encontrar un mentor, es valorar lo que ellos tienen para decir u ofrecer pues como dice este profesor, “nadie tiene el monopolio de las buenas ideas”.


3. Observación

Observar a otros profesores en acción es otra prioridad en este desafío. David, ha obtenido grandes beneficios al hacerlo. Por ejemplo, implementó el humor de un profesor de inglés para motivar más a sus estudiantes. Y también se ha sentido inspirado por una profesora de francés, quien mantiene un equilibrio perfecto entre la firmeza y el cariño por sus estudiantes.


4. Cambios

Cuando David se siente cómodo en una rutina, intenta ver la manera de cambiarla y para ello, observa a sus colegas. “Es ciertamente más fácil enseñar los mismos libros y contenidos cada año, pero también es increíblemente aburrido, lo que puede llevar al agotamiento”, comenta el profesor. En ese sentido, los cambios son buenos para él, y también para sus alumnos. Y en la misión de querer ser un docente transformador, es indispensable renovarse de manera constante.


5. La utilidad de lo que enseñas

En línea con cambiar las cosas, David siempre está buscando nuevas formas de darle una utilidad a todo lo que enseño. ¿Qué significa esto? Mostrarle a los estudiantes la manera de aplicar el aprendizaje en el mundo real.


6. Más allá de la enseñanza

“Para motivar a mis alumnos hacia el éxito, me esfuerzo por demostrar que me preocupo por ellos más allá del aula”, cuenta David. ¿Cómo lo hace? Acompañándolos en viajes, eventos extracurriculares, aconsejando a distintos grupos fuera del aula, entre muchas otras cosas. “Los maestros más transformadores que conozco tienen una profunda comprensión de cómo su función trasciende más allá de cualquier tema que estén enseñando. Dichos maestros tienen el impacto más duradero en sus estudiantes mucho después de la graduación”, agrega.

Fuente del artículo: https://eligeeducar.cl/convertirse-docente-transformador-seguir-siendolo-siempre

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“La pedagogía de los superhéroes es muy útil para educar a nuestros hijos”

Por: Nacho Meneses. 

 

Quizá les conozcan. Ella, con el rostro coronado por una tiara, proviene de la legendaria raza de las amazonas; él, con una más que reconocible capa azul, de otro planeta que ya no existe en una galaxia muy lejana. En una vida, protegen desinteresadamente a la humanidad frente a las mil caras del mal; en otra, pasan desapercibidos, como si en verdad fueran personas normales. Y en ambas, su moral es intachable: empatía, sacrificio, generosidad, preocupación por los demás. Valores dignos de imitación que cualquier padre quiere inculcar a sus hijos y que protagonizan De Platón a Batman, del filósofo y profesor de la Universidad de Córdoba José Carlos Ruiz.

“Hay que educar en el pensamiento crítico desde pequeños, para que sean capaces de extraer conclusiones por sí solos, para que desarrollen una personalidad fuerte y una buena dosis de autoestima y confianza en sí mismos”, sostiene Ruiz. Aristóteles, Cicerón, Locke, Kant, Sócrates, Hume y Platón se unen así a Superman, Wonder Woman, Batman, Spiderman y el Capitán América en la lucha diaria de los padres por conseguir inculcar en sus hijos una personalidad sana y equilibrada. Herramientas para que “aprendan a ponerse en el lugar del otro, empatizar con él y desarrollar un concepto de ciudadanía que les ayude a defender lo que es bueno para el grupo”: objetivos como la lucha contra el cambio climático o el reciclaje, por ejemplo.

De la filosofía, Ruiz extrae ese pensamiento crítico que intenta explicar el porqué de lo que nos rodea, y convertirlo en consejos para educar a los pequeños. De los superhéroes, más que sus poderes sobrenaturales, interesan los superpoderes humanos que poseen, una serie de cualidades y virtudes humanas que pueden ser enseñadas y aprendidas. Así, tras ver la película (o leer el cómic), “los padres pueden extraer una o varias enseñanzas y seguir hablando con ellos, no tanto de la historia que acaban de ver como de aquello que pueden aplicar en casa”.

“La pedagogía de los superhéroes es muy útil para educar a nuestros hijos. Toma el caso de Wonder Woman: utilizando el instrumento del lazo de la verdad, consigue vencer al mal. Pero, además, es que ella cree en la redención, y usa su oratoria (como Sócrates) para conseguir que los malos se conviertan en buenos. Utiliza el diálogo para intentar convencerlos, en una especie de arte de la persuasión”. De Batman destaca su humanidad (no es sobrehumano, y puede morir en cualquier momento) y el poder de conseguir cualquier objetivo por medio de la persistencia. Como Platón, él también tiene su caverna, de la que sale convertido en el murciélago de Gotham. De Spiderman, su curiosidad y el concepto de la responsabilidad como un deber para con los demás, no consigo mismo; del Capitán América, su compromiso y ejemplaridad, etc.

Es fácil dejarse llevar por el mensaje que transmite Ruiz, que vuelve recurrentemente al concepto de equilibrio en la educación de nuestros hijos. Cualquier proceso educativo, dice, tiene que buscar un equilibrio entre el rol social y la faceta individual productiva. “Los hijos tienen que formar parte de esa vida social y comprometerse con el otro. Necesitamos que aprendan a pensar en el otro, no solo en ellos mismos”.

“Antes, los profesores, los padres, la sociedad, todos eran quienes guiaban el proceso educativo. Ahora, el centro es el niño. Antes, el alumno tenía que seguir al profesor; ahora es este quien sigue a aquel, porque lo importante es extraer de él sus potencialidades; hemos pasado de un extremo al otro y sería recomendable recuperar el equilibrio”, sostiene Ruiz. Sucede, por ejemplo, con el trabajo por proyectos, partiendo de lo que le motiva al niño. “Pero, a medida que vamos creciendo, esos procesos motivacionales ya no son tan fuertes. Es estimulante hacerlo de vez en cuando pero no siempre, porque si no, le estás quitando al niño su capacidad de resiliencia, el aprender algo simplemente por deber, porque hay que hacerlo”.

De igual forma, Ruiz argumenta que no se debe premiar siempre a los niños por hacer algo que es parte de sus obligaciones. “Siempre estamos dándoles un estímulo, un premio. Pero luego llegarán a un puesto de trabajo y, al no estar motivados, lo dejarán. La tasa de abandono en puestos de trabajo ha crecido mucho entre los jóvenes”.

¿Y si hacen algo mal? “Locke nos recuerda, respecto al castigo, que hay un concepto interesante que tiene ya 300 años. Para él, lo más importante era captar la atención de la persona que estás educando de una manera positiva. Es más educativo recompensar al niño cuando hace algo bueno, porque entonces querrá volver a hacerlo. Luego, añado yo, hay que ir quitándole poco a poco esa recompensa para que aprenda lo que es el deber”.

En un momento de la conversación, Ruiz reflexiona sobre lo que llama “la profesionalización de la paternidad”, porque se tiende siempre a enfocar el proceso educativo “a la obtención de resultados cuantificables. Que las actividades extraescolares, por ejemplo, puedan ser evaluadas en todo momento. Estamos abandonando el tiempo de contemplación y de ocio con ellos, la faceta del deleite, por un tiempo en el que siempre se busca que haya un resultado”. Una actitud que se ve incluso desde antes de que nazca el hijo. “Hay muchas personas que intentan sobreestimular el feto, le ponen música, etc., para intentar que salga con un proceso de aprendizaje ya iniciado”. No es que esté mal, sostiene, pero tampoco hay que obsesionarse.

Si queremos que nuestros hijos sean felices necesitaremos, eso sí, que entiendan qué es y qué no es la felicidad: “Se ha convertido en un instrumento de tortura”, asegura, “porque nos enseñan que la felicidad es algo instantáneo y fácil de adquirir, que se compra. Es una felicidad consumible: el teléfono más moderno, el siguiente viaje, las nuevas zapatillas… Es una felicidad postiza que nos convierte en drogodependientes emocionales. Es cansino y agotador, porque la felicidad no es un sentimiento, sino una forma de ver la vida que no es identificable, sino subjetiva”.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/05/10/mamas_papas/1557480226_318342.html

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Educación sexual: un derecho y un pedido de los estudiantes

América del Sur/ Argentina/ 13.05.2019/ Por: Ricardo Braginski/ Fuente: www.clarin.com.

 

En Comodoro Rivadavia un padre exigió al colegio de su hijo que no le dé clases de educación sexual. Pero es un contenido que está en la curricula escolar y que debe respetarse en todo el país. 

¿Y si de golpe un padre está en contra de las fracciones y de la teoría de conjuntos en Matemática podrá exigirle al colegio de su hijo que lo “liberen” de ese contenido? O si se trata de una clase de Historia, ¿podrá prohibirle a la escuela que le enseñe la teoría marxista y la revolución rusa? ¿O la evolución de Darwin en Biología?

La Educación Sexual Integral (ESI) es ley desde hace 13 años. Forma parte de la currícula escolar en todo el país, pero no es una materia tradicional, sino contenido transversal, que abarca a distintas asignaturas. Los contenidos -que han sido consensuados por todos los ministros de Educación del país- van más allá del aspecto biológico de la educación sexual. Debe considerarse las perspectivas psicológicas, sociales, afectivas y éticas de la sexualidad.

Por eso, allí aparecen temas como la equidad de género, el cuidado del cuerpo y de la salud, los derechos de chicos y adolescentes, el respeto por todas las identidades de género, entre otras cuestiones que, ciertos grupos, interpretan como “ideología de género”.

En un derecho de los chicos aprender esto. Y sobre todo, un pedido, un reclamo de ellos. En las pruebas Aprender 2017 se les consultó a los alumnos del último año del secundario si hay temas y actividades que la escuela no aborda y a ellos les gustaría que lo hiciera. El 75% dijo que sí, y entre ellos el 79% mencionó a la educación sexual.

El rol del Estado es garantizar que se cumplan las leyes. En eso no puede haber discrepancias: ¿o alguien pensará que no debe enseñarse la cuba electrolítica?

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/sociedad/educacion-sexual-derecho-pedido-estudiantes_0_jxD-ozTPl.html

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¿Por qué necesitamos cambiar la forma en que enseñamos a leer?

Por: .

Enseñar y aprender a leer es un tema complicado, las bases de todas las estrategias educativas se apoyan en el ejercicio de la lectura al ser de las primeras cosas que es necesario enseñar a los estudiantes. Por lo tanto, sería lógico pensar que los docentes dominan a la perfección los métodos y apoyos para asegurarse que los alumnos sepan registrar información y entenderla.

Sin embargo, el último censo del INEGI para medir la frecuencia y calidad de la lectura en México, no mostró resultados favorables para la población mayor de 18 años. De acuerdo con el censo, 21 de cada 100 mexicanos en este rango de edad comprenden la mitad o menos de los materiales que leen. Eso es casi una cuarta parte de la población lectora adulta.

¿Qué nos falta desde el punto de vista educativo para asegurar que todo estudiante tenga la capacidad de entender lo que lee, tanto en su niñez como en su vida adulta?

El proceso de aprendizaje lector

La mayoría de los niños tienen la capacidad para aprender a leer, si se les enseña de la forma correcta, el gran problema es que las escuelas usualmente no llevan un buen proceso para enseñar a los niños a leer, como sostiene Jodie Frankelli, supervisora de aprendizaje temprano de distrito en Bethlehem, Estados Unidos.

Esto se debe principalmente a la desconexión entre lo que sabemos acerca de cómo funciona el cerebro al momento de registrar y comprender información y cómo se recibe el conocimiento de estos hallazgos para integrarlos a las estrategias didácticas. “Nunca nos metimos al tema de investigación del cerebro. Nunca lo vimos”, agrega Frankelli.

Los investigadores de aprendizaje y cognición, frecuentemente trabajan en laboratorios auspiciados por universidades, pero en términos de espacio y logística, su trabajo se desarrolla totalmente separado del de los maestros en las aulas. Esta es la raíz del problema por la que no se han visto avances significativos en la forma en que se enseña y se aprende a leer.

“Nunca nos metimos al tema de investigación del cerebro. Nunca lo vimos”

Alfabetismo balanceado y viejos hábitos

La manera en la que se enseña la lectura no ha cambiado mucho desde la década de los noventa, pero antes de esto se desataba un arduo debate entre los seguidores de dos vertientes: la enseñanza a través de la fonética de las letras y el aprendizaje por palabra.

El alfabetismo balanceado surgió como una forma de poner fin a estos debates y establecer un método uniforme de instrucción de la lectura. A pesar de que no se ha encontrado evidencia de que el aprendizaje por palabra asegure el entendimiento previo necesario para aprender a leer, como lo hace la fonética, se acordó que los métodos de enseñanza darían espacio para los dos.

Con esta resolución, la ciencia perdió fuerza como recurso para descubrir e impulsar métodos de enseñanza basados en cómo funciona nuestro cerebro y no en cómo “creemos” que funciona.

Ciencia y conocimiento para aprender a leer

El primer paso para desarrollar mejores métodos para la enseñanza de la lectura es reintroducir a los maestros a los recursos de aprendizaje que están avalados por investigación científica y volver a enfocarse en la fonética como base para el aprendizaje de la lectura.

Una vez establecida esa base, pueden considerarse otros enfoques complementarios para desarrollar estrategias de enseñanza que sirvan para todos. Estos complementos son necesarios porque un método basado solo en la fonética, aún si considera la mecánica básica con las que los niños se acercan al entendimiento de la lectura, no puede tener éxito en todos los casos si no se construye un conocimiento alrededor de lo que se está leyendo.

Actividades como leerle a los niños en voz alta, hablar con ellos sobre el tema a cubrir, que tengan experiencias para formarse un concepto de lo que van a leer, vuelve el ejercicio de decodificación más fácil.

La flexibilidad de los maestros para adaptarse a esquemas más versátiles para enseñar a leer será crucial si queremos subir a una cifra de lectura superior a la de 3.3 libros al año por persona. Es importante seguirnos cuestionando cómo impulsar el hábito de la lectura, pero antes de eso, hay que enseñar a leer bien.

Fuente del artículo: https://observatorio.tec.mx/edu-news/instruccion-lectura

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