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¿Adiós a la participación ciudadana?

Pluma Invitada

Pedro Flores-Crespo y Laura M. Ramírez Mejía*

En la avenida de Tlalpan, de la Ciudad de México, se lee una manta adosada a la fachada de una escuela pública que dice que los estudiantes no regresarán a clases hasta que haya un dictamen debidamente avalado por la autoridad. Se teme que después del sismo del 19S, la infraestructura escolar no ofrezca las condiciones de seguridad para que todas las niñas, niños y jóvenes regresen a clases. Esta manta está firmada por los padres de familia.

Parece que la energía social desplegada luego de la tragedia no fue debidamente entendida y mucho menos encauzada por las autoridades educativas del país. Por ejemplo, al dar a conocer los ocho pasos para el regreso a clases el 22 de septiembre pasado, la Secretaría de Educación Pública (SEP, Comunicado 270), omitió mencionar completamente a los Consejos Escolares de Participación Escolar (CEPS) y al Consejo Nacional de Participación Social en la Educación (Conapase).

Los CEPS, según la Ley General de Educación (LGE) están integrados por padres de familia y representantes de sus asociaciones, maestros y representantes de su organización sindical, directivos de la escuela, ex alumnos, “así como con los demás miembros de la comunidad interesados en el desarrollo de la propia escuela”. Sus funciones son múltiples: Opinar sobre los ajustes al calendario escolar, tomar nota de los resultados de las evaluaciones, propiciar la colaboración entre maestros y padres de familia para salvaguardar la integridad y educación plena de los educandos y algo muy relevante en el contexto del 19S: Llevar a cabo las “acciones de participación, coordinación y difusión necesarias para la protección civil y la emergencia escolar”.

Ninguno de los ocho pasos enlistados por el secretario Aurelio Nuño hacen alusión alguna a los CEPS cuando su función podría haber sido clave. Si para regresar a clases se debían revisar las instalaciones escolares por parte de los Directores Responsables de Obra (DRO), ¿no podría haberse incluido en tales diligencias a un miembro del CEPS para que diera legitimidad y confianza al resto de la comunidad educativa de que tales revisiones eran apropiadas? ¿No hubiéramos ganado todos si el dictamen oficial del DRO hubiera sido avalado por el presidente del consejo escolar? La SEP perdió una magnífica oportunidad de probar su Modelo Educativo para el siglo XXI – en la parte de gestión y autonomía escolar – en una situación real y tristemente trágica.

Es sintomático que la SEP no sepa interactuar con la ciudadanía contando con los mecanismos formales para ello. Cuando el maestro Nuño anunció que la reconstrucción de las escuelas se haría de manera transparente, omitió hacer suya la justificación del Comité de Contraloría Social de los CEPS, que establece que por medio de la vigilancia ciudadana “los beneficiarios” de ciertos programas – en este caso, rehabilitación de escuelas -, puedan verificar la adecuada aplicación de los diversos recursos públicos. ¿Será que sigue activándose en algunos funcionarios el chip de “máxima autoridad” y dueños exclusivos de las escuelas cuando podrían compartir responsabilidades en pos del bien público?

La omisión total de los CEPS – y del Conapase – en el proceso de reconstrucción y rehabilitación de escuelas contrasta con el discurso oficial de este consejo: “Ha sido durante la presente administración que el papel de la ciudadanía ha cobrado mayor importancia como factor para la equidad y pertinencia de la labor de las escuelas. La promulgación del programa sectorial de Educación, abrió las vías para la gestión escolar participativa. Así la toma de decisiones se comparte a la par de la responsabilidad, esto permite una mayor trasparencia en la rendición de cuentas.” (http://www.consejosescolares.sep.gob.mx/en/conapase/Que_Hacemos)

Y otra omisión grave. Mientras el Cuarto Informe de Gobierno reportaba que había más de 200 mil consejos escolares de participación social instalados, para este año, el Quinto Informe de Gobierno ya ni los menciona. ¿Será que no se desea perder el tramo de control sobre las escuelas? ¿Por ello cambiaron las reglas para elegir al presidente del Conapase y volverlo más oficialista? ¿Es la subestimación de la participación social una consecuencia tácita de querer recuperar la rectoría de la educación por parte del gobierno? Ésta es un buen punto para iniciar la reflexión sobre la “reforma de la reforma”, como diría Rodolfo Ramírez.

Las distintas administraciones encabezadas por el Partido Revolucionario Institucional raramente han simpatizado con la idea de compartir el poder para tratar de resolver los problemas que enfrentamos los ciudadanos. Ellos se erigen como el Jefe, el Padre que organiza – y mal – a lo infantes; pero no olvidemos la lección de las tragedias acarreadas por los sismos de la CDMX: el gobierno es fácilmente rebasado por los hechos y surge de manera espontánea una ciudadanía, que aunque desestructurada y efímera, ha demostrado que es capaz de cambiar el régimen político por la vía pacífica.

Y esto todavía no termina.  Si en 1985 la sociedad tuvo un papel fundamental en el momento mismo de la tragedia descubriendo una fuerza antes desconocida para sortear la emergencia, 32 años después la ciudadanía tiene una oportunidad para hacerse presente en la fase que viene de reconstrucción y en ese proceso la postura del gobierno será crucial:  aprenderá la lección y permitirá una mayor participación social o seguirá cerrando espacios, si es que aún pueden ser cerrados, cuando poco a poco la sociedad civil empieza a organizarse.

La etapa de la reconstrucción es un momento ideal para mantener la participación ciudadana, es cierto que la pasión de las primeras horas va mermando a medida que se regresa a la cotidianidad pero el espíritu de solidaridad y la conciencia de que en los momentos delicados es cuando más hay que defender los derechos de todas las personas parece estar vivo y puede capitalizarse para levantarse de nuevo.

No se trata de restarle la responsabilidad que tiene tanto el gobierno federal como a los poderes estatales, municipales y delegacionales (en el caso de la CDMX), se trata de aprovechar los espacios para observar procesos, exigir rendición de cuentas y monitorear los procesos de construcción segura.

¿Y qué pasa en el tema educativo?  Como mencionamos anteriormente, ante la contingencia no se tuvieron en cuenta los CEPS ni el Conapase, en la emergencia se perdió la oportunidad de usarlos como mecanismos participativos para garantizar la primera preocupación que era el regreso seguro de las niñas y los niños a las escuelas.  Sin embargo, es ahora cuando el papel de la participación social se puede desplegar para exigir que el regreso a las escuelas garantice el derecho de nuestros estudiantes a recibir la mejor educación ¿Cómo?

En primer lugar hay que entender que la escuela no es sólo un edificio sino que es una comunidad, si los edificios se cayeron o ya no son aptos para que regresen los estudiantes la comunidad debe exigir espacios temporales óptimos para que se reinicien las clases.

También es la comunidad la que será fundamental al momento de brindar apoyo socioemocional.  El equipo docente debe tener protocolos de acción para que los estudiantes puedan procesar los momentos difíciles que vivieron, pero será mucho mejor el impacto si toda la comunidad escolar centra la atención en que cada niña o niño tenga herramientas emocionales para hacer frente a la tragedia, supere la situación difícil y esté listo para seguir aprendiendo.

De la comunidad también depende escuchar a las niñas, los niños y los jóvenes sobre la escuela que quieren y necesitan.  Es muy triste que los edificios se hayan venido abajo pero puede ser una oportunidad para que la reconstrucción responda a una escuela diferente donde los estudiantes se involucran en la definición de los espacios que necesitan. Es su derecho participar. Hoy somos más conscientes de la necesidad de tener escuelas que respondan a los requerimientos de cada comunidad escolar.

En cuanto a la rendición de cuentas, es la comunidad escolar quien debe vigilar que los recursos materiales se destinen apropiadamente y con visión de equidad.  No es momento de conformarse con una escuela de segunda, el dinero debe llegar a todos los afectados y los recursos deben dirigirse eficientemente para que todas y todos puedan asistir a una escuela digna y segura y esto no será posible si sólo se hace una cuenta donde se divida el presupuesto de reconstrucción entre las escuelas afectadas.

Que el gobierno no parezca interesado en valorar el papel de la sociedad civil no implica un adiós a la participación ciudadana, minimizar los espacios ya existentes es un error pero desconocer el potencial de los ciudadanos en esta contingencia puede serlo aún más

Esperamos que la construcción de los edificios sea sólo la parte más externa de lo que México necesita:  la reconstrucción de su sociedad, con una ciudadanía fuerte, participativa y corresponsable. Las lecciones que nos dejaron los sismos fueron sólo el comienzo, que la fuerza no se agote y que nuestros gobiernos comprendan que el ciudadano es ya real; no imaginario.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/adios-a-la-participacion-ciudadana/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2017/08/Puebla2-768×576.j

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Inteligencia natural y artificial

 Luis A. Montero Cabrera

El pensamiento humano está esencialmente relacionado con el procesamiento de información en la infraestructura de un dispositivo biológico de cómputo: nuestro cerebro. Al igual que cualquier otro ser vivo y con diferentes escalas de complejidad, nuestros sentidos gestionan constantemente información que se intercambia con el universo que nos rodea: imágenes a través de los ojos, aromas por el olfato, ruidos desde el oído, expresiones informativas a través del código de los lenguajes, y muchas más. De alguna manera las células cerebrales y sus interconexiones se las ingenian para lo mismo almacenar que recuperar esos datos, con mayor o menor nivel de copias de seguridad y de capacidades de búsqueda y recuperación. Así conformamos nuestro tan humano pensamiento, conjuntamente con lo que le adicionamos que nos causa placer y también rechazo, ya sea fisiológico o asociado con la elaboración de la propia información adquirida y almacenada. Estos suelen ser los llamados “sentimientos”. La información que proviene del exterior de nuestro ser se convierte en conocimiento al incorporarse a nuestra conciencia,según se suele considerar.

El goce de la poesía más hermosa, del paisaje más impresionante y del placer más intenso, lo que nos caracteriza como especie y enorgullece nuestras individualidades, siempre tiene una base material que podemos llamar biofísicoquímica. Conocer como funcionamos y usar las capacidades que vamos inventando nos permite ser cada vez más plenos al utilizar nuevas potencialidades y fuentes de enriquecimiento espiritual. Ya ha ocurrido muchas veces en la historia: cuando aprendimos a escribir, a imprimir y a hacer libros nos revolucionamos compartiendo saberes y placeres intelectuales que antes no estaban a nuestro alcance. Con la pintura, la fotografía, el cine, el radio, la televisión multiplicamos la capacidad cultural audiovisual. Cuando creamos la Internet podemos lograr que la sabiduría sea universal, ubicua.

Si andamos por un sendero y tropezamos con una piedra en medio del camino inmediatamente conocemos o aprendemos que existe este obstáculo. Al volver a andar ese sendero y en ausencia de otra información debemos recordar que la piedra existe, porque tenemos el dato almacenado y recuperable en nuestra memoria, y evitaríamos tropezar de nuevo con ella. Esto se ha denominado como una respuesta “lógica”. Es una acción que se subordina a un hecho conocido. Sin embargo, se dice con razón que somos los humanos los únicos que podemos tropezar con ella de nuevo. Es porque somos inteligentes. Resulta que casi siempre disponemos de más información que podemos relacionar con la existencia de la piedra. Por ejemplo, podemos confiar en que los encargados del mantenimiento del sendero la hayan removido antes de nosotros repetir la experiencia. Como nuestra lógica es más compleja, que es como poder correlacionar más informaciones, es posible que de nuevo tropecemos, si es que no ha ocurrido la esperada limpieza. De cualquier forma, siempre transitaríamos con más cuidado.

Se dice que la inteligencia consiste en la capacidad de percibir información y retenerla en forma de conocimientos para aplicarlos en comportamientos adaptativos a un contexto dado. Esto comprende todo lo que de ello se deriva, incluyendo a nuestros tan distintivos sentimientos.

Un sistema que puede responder de acuerdo con informaciones previas aprendidas o almacenadas de alguna forma se dice que es “inteligente”. Era exclusiva de sistemas nerviosos evolucionados desde que apareció la vida sobre la tierra hasta no hace tanto tiempo. Sin embargo, el desarrollo de nuestro propio saber la ha convertido en una pieza maestra para el funcionamiento de sistemas artificiales como las computadoras y los teléfonos móviles actuales. Se realiza a través de simples circuitos electrónicos que permiten la trasmisión o no de corriente en dependencia de alguna información previamente almacenada y disponible. Con solo uno de estos circuitos el sistema electrónico evitaría tropezar con la piedra del camino que aprendió que existía. Es una lógica elemental, idéntica a la de un humano inexperto. Pero la electrónica actual también puede poner a funcionar simultáneamente millones de ellos, tantos o más que como lo hace nuestro cerebro. Por lo tanto, si esos circuitos lógicos artificiales disponen de más información (como la de que alguien debió removerla para limpiar el camino) pueden operar tan “inteligentemente” como nosotros y tropezar de nuevo, deduciendo que alguien debió removerla antes.

La llamada inteligencia artificial es todo un campo de las ciencias de la computación desde hace decenios. Se ha hecho buena ciencia y mucho ha avanzado la eficiencia de los sistemas de cómputo artificiales desde que se consolidó como campo de investigación.

Por otra parte, la eclosión de la ciencia, sobre todo después de la segunda guerra mundial, ha desarrollado instrumentos que permiten acumular infinidad de datos acerca de todo el universo que nos rodea, incluyendo nuestras sociedades humanas. A esas grandes acumulaciones de información se las conoce como “big data” (grandes informaciones). Están literalmente estallando por lo cuantioso en la biología, la astronomía, y también en las ciencias sociales, como la economía y la comunicación. La inteligencia artificial es hoy indispensable para hacer utilizable la big data, los torrentes de informaciones que se generan. Es preciso hacer una verdadera minería para identificar aquellas que nos interesan y se pueden correlacionar para sacar conclusiones de utilidad.

Esto está transformando nuestra vida, a veces sin darnos cuenta. Hoy existen ciudades que poseen un servicio de taxis sin conductor. Y que tienen menos accidentes que los carros conducidos por humanos. Muchos procesos de fabricación y hasta de operar una simple llamada telefónica se hacen con robots que no tienen que tener apariencia humana. Nuestra anatomía viva fue seleccionada naturalmente para existir y desarrollarnos como especie en un determinado ambiente, pero un robot no tiene que ser igual.Si su misión en una fábrica es, por ejemplo, la de controlar la precisión y disciplina de los operarios este “supervisor” se diseña, construye y se le programa su inteligencia solo para ello. Seguramente que no tendrá brazos, ni piernas, porque no le hacen falta. Basta con un sistema de cámaras que abarque todo lo que le interese en la fábrica.

Un país como el nuestro, donde la mano de obra es cada vez más escasa y envejecida, está obligado a desarrollar dispositivos, programas, equipos, con inteligencia artificial. La capacidad humana la tenemos con graduaciones masivas anuales de ingenieros y científicos de computación, y matemáticos y muchos otros especialistas. Esa es una inversión de miles de millones de pesos que ya se ha hecho a los largo de décadas de Revolución y que no podemos desperdiciar. La cultura de gestión y el uso de medios informáticos en la vida cotidiana sí que debemos adquirirla, y esta es una de las temáticas que debería estar presente en cualquier acción de educación de decisores, de líderes. Recordemos que deseamos una sociedad socialista, exclusivamente en bien del ser humano.

Fuente del articulo: http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/08/31/inteligencia-natural-y-artificial/#.WeAvpmjWzIU

Fuente de la imagen: http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2017/08/inteligencia-artificial-y-natural-580×326.jp

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Editores vs ResearchGate

Roberto Rodríguez

Las formas de producción y difusión del conocimiento académico están cambiando. En poco tiempo hemos transitado del publish or perish (publica o perece), al publish and perish(publica y perece), expresivo de la cada vez más incisiva exigencia de difundir la obra académica en ciertos medios y solo en ellos (artículos en revistas indexadas y libros en editoriales prestigiadas), y a una nueva fase, la que Jessica Leigh Brown ingeniosamente llama clicks or canned, algo así como asequible o encerrado (véase).

La visibilidad de la investigación se ha convertido en una condición central para cosechar las ansiadas citas académicas que sustentan los datos de productividad científica en boga, por ejemplo, el índice-h. Este indicador, ideado por el físico argentino Jorge E. Hirsh en 2005, pone en relación el volumen de producción académica de un autor con el número de citas a tal producción en un periodo determinado (véase).

Así las cosas, no es de extrañar el reciente desarrollo de sitios web expresamente dedicados a la concentración y disponibilidad de textos académicos bajo la fórmula de libre acceso. En teoría es una opción gana-gana: los autores comunican masivamente sus resultados, lo que eleva la probabilidad de obtener citas para la contabilidad de su producción; los usuarios consiguen acceso a una amplia bibliografía sin tener que solventar la suscripción, generalmente de alto costo, a las publicaciones científicas; y los portales digitales también ganan, por el número y frecuencia de las visitas a sus dominios y la venta de publicidad.

Pero alguien pierde: los editores comerciales de publicaciones académicas, en cuyas manos está el copyright. Y se están quejando. Más que eso, han comenzado a litigar para evitar tales prácticas y retornar al estado de cosas que les conviene, en que el lector debe pagar por los textos de la publicación que consume sin importar su formato, sea impreso o digital. Y en que el autor, una vez que ha cedido a la editorial los derechos de reproducción, que es por cierto un requisito sine qua non para que la publicación proceda, se obliga, por contrato, a evitar la difusión pública de sus textos bajo cualquier formato.

El pasado 5 de octubre en el portal del Times Higher Education se publicó un texto de David Matthews titulado “Editores buscan remover millones de textos académicos (papers) de ResearchGate”. Según la nota, un grupo de cinco editoriales académicas, que incluye a Elsevier, Brill Publishers, y Willey and Sons, han iniciado un proceso legal para que el portal RG reconozca la transgresión al copyright de las editoriales, y lo remedie, ya sea pagando por ellos o quitándolos de su sitio web. En la nota se cita al vocero del grupo, James Milne, quien declara que el pleito no es con los autores, sino directamente con RG, bajo la acusación de lucrar indebidamente con obra intelectual protegida (véase).

De manera casi simultánea, la Asociación Americana de Psicología, la APA, que concentra casi un centenar de revistas científicas especializadas, circuló entre algunos de sus autores la indicación de eliminar de sus páginas web personales, así como de repositorios institucionales o del tipo RG, las versiones finales de sus artículos, recordándoles la opción de dar a conocer, en esos medios, “las versiones pre-formateadas de sus artículos”, pero no los archivos en su formato definitivo. APA aclaró que aún se trata de un programa piloto pero que, en efecto, se tiene previsto impulsar esa política en el futuro próximo (véase).

¿Cuál es la razón por la que se puso en la mira del reclamo a RG? Ante todo, su volumen. El conocido repositorio, según su más reciente reporte de cifras, incluye más de trece millones de autores o usuarios registrados, supera la cantidad de cien millones de textos en base de datos, y recibe más de sesenta millones de visitas al mes. Según el contador de tráfico web Alexa, el portal RG ocupa la posición 307 a nivel mundial.

Pero hay otra razón y es importante: RG es una empresa con fines de lucro. Legalmente es una sociedad de responsabilidad limitada, con sede en Berlín, comandada por los empresarios, de origen académico Ijad Madisch, Horst Fickenscher y Sören Hofmayer. Lo que, en 2008, año de fundación de la red, inició como un proyecto más bien modesto para facilitar la comunicación e interacción de comunidades científicas, ha crecido como la espuma. No puede verse sino con simpatía su primer promocional, de noviembre de 2008, en que celebraban: “15,000 miembros no pueden estar equivocados.”

La compañía adoptó el modelo Silicon-Valley para apuntalar su potencial de crecimiento: poder de cómputo, desarrollo de software, tecnología de punta, creatividad de diseño, y atracción de capital de riesgo para apuntalar la inversión. De 2008 a la fecha han colocado cuatro llamadas a inversionistas de riesgo, a través de las cuales, según datos de Bloomberg, han recabado un total de 86.7 millones de dólares de una veintena de inversionistas. La llamada más importante, como se puede adivinar, ha sido la más reciente, a la que acudieron Wellcome Trust, Goldman Sachs Investment Partners y Four Rivers Group, así como inversionistas a título individual, entre quienes se incluye Ashton Kutcher, el ex de Demi Moore. En esta ronda (noviembre de 2015) se recogieron 52.6 millones de dólares (véase).

Según el principal ejecutivo de RG, el modelo de negocio de la compañía se sustenta en tres pilares: un mercado de ofertas de trabajo en el sector académico, el anuncio de eventos de instituciones interesadas en su promoción, y a futuro el uso de la plataforma para facilitar la posible mercantilización de productos de investigación y derivados (véase).

Digamos que el negocio va bien y sigue creciendo. Pero de prosperar la demanda de los editores todo puede cambiar. Ya veremos.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/editores-vs-researchgate/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2014/05/la-pluma-es-mas-poderosa.p

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El Congreso vota contra diferenciación sexual de los uniformes escolares

El Diario la Educación

La iniciativa de Unidos Podemos cuenta con el apoyo de todos los grupos parlamentarios a excepción de Ciudadanos que se abstuvo y del PP que votó en contra.

La proposición no de ley de Unidos Podemos plantea la corrección de la  Ley 3/2007 de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, así como de las leyes educativas, para que se garantice que niñas y niños puedan ejercer la libertad de vestimenta y se garantice “la no imposición de uniformes por sexo”.

La propuesta llegó a la Comisión de igualdad de Congreso en donde la diputada de Unidos Podemos pidió que “la vestimenta sea de libre elección, que los uniformes no estén segregados por género y no se obligue a llevar falda”.

La discusión entre los partidos se centra en la concepción de cómo se lucha contra a discriminación de las mujeres. Desde Unidos Podemos entienden que el uso de uniformes diferenciados por sexos suponen la perpetuación de los roles de género, mientras que para Ciudadanos y Partido Popular, el principio de no discriminación entre hombres y mujeres ya está defendido en la legislación.

La iniciativa, aprobada por el Congreso, asegura que la diferenciación en la vestimenta podría vulnerar el principio constitucional de igualdad, además de participar en el fomento de los roles de género. “Hay un claro vínculo entre la falda y el vestido, afirma el texto, y el estereotipo de una feminidad tradicional en la que resultaría impropia la vestimenta considerada masculina como son los pantalones”.

Fuente del articulo: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/09/29/el-congreso-vota-contra-la-diferenciacion-sexual-de-los-uniformes-escolares/

Fuente de la imagen: http://eldiariodelaeducacion.com/wp-content/uploads/2017/09/faldas-uniforme.jp

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Rediseñar el aula

Patricia Marmol

Las nuevas metodologías están tirando abajo las paredes del aula y motivando el rediseño de los centros educativos con nuevos espacios de aprendizaje. ¿Quieres saber cómo?

Pizarras colgadas de la pared, alumnos sentados en sus pupitres mirando al frente y profesores impartiendo la lección sobre una tarima. Todavía son numerosos los colegios que mantienen esta estructura de clase encerrada entre cuatro paredes y que se remonta a principios del siglo XX. Sin embargo, las metodologías activas (como el trabajo por proyectos, la clase al revés o el aprendizaje cooperativo), junto al uso de la tecnología, están provocando la necesidad de rediseñar las aulas para convertirlas en espacios funcionales y adaptados a las nuevas formas de aprendizaje del alumnado.

“El objetivo es considerar el espacio como un elemento más dentro del proceso educativo”, explica Santiago Atrio, vicedecano de Ordenación Académica y Desarrollo de las Titulaciones en la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. No se trata de una nueva tendencia, ya que pedagogos como Amos Comenius, en el siglo XVI, o más recientemente Loris Malaguzzi, a comienzos del siglo XX, ya consideraban el espacio físico como ‘un tercer maestro’. Y es que “se puede utilizar el edificio para aprender a aprender, es decir, para conocer cómo funciona la mente de cada individuo y saber en qué tipo de zonas se absorbe mejor el conocimiento”, apunta Rosan Bosch, fundadora y directora Creativa de Rosan Bosch Studio, considerada internacionalmente como una de las principales innovadoras en esta área.

Cada alumno necesita un espacio de aprendizaje diferente según sus características y en función de la actividad que va a realizar: hay quienes prefieren estar en un lugar pequeño, como una ‘cueva’; otros optan por trabajar en una mesa alta que les permita ver todo lo que ocurre a su alrededor; también hay estudiantes que eligen espacios más tranquilos y relajados, mientras que otros, por el contrario, necesitan moverse constantemente.

Fuente del articulo: http://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/redisenar-el-aula/50616.html

Fuente de la imagen: http://www.educaciontrespuntocero.com/wp-content/uploads/2017/06/rediseñar-el-aula-696×472.j

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El Plan y los Programas 2017

JUAN CARLOS MIRANDA ARROYO.

El Plan y los Programas de Estudio para la Educación Básica: aprendizajes clave para la educación integral, fueron nuevamente publicados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) esta semana, en una versión de «actualización», (DOF, Acuerdo 12/10/17, publicado el 11 de octubre 2017). Se trata de un instrumento de planificación educativa que tiene como finalidad reordenar la programación curricular, publicada en junio pasado, para los niveles de Preescolar, Primaria y Secundaria en todo el país, a efecto de aplicarse a partir del siguiente ciclo escolar 2018-2019. En sus considerandos, el texto recién publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) dice concretamente lo siguiente: «Que a efecto de precisar la dosificación de contenidos y profundizar algunos aspectos de éstos, con el propósito de llevar a los alumnos al máximo logro de sus aprendizajes, resulta necesario actualizar el Acuerdo número 07/06/17 por el que se establece el Plan y los Programas de Estudio para la Educación Básica… publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de junio de 2017».

¿Cuáles son exactamente las diferencias entre estas dos versiones del plan y los programas de estudio para la educación básica?

Bueno, son distintos y muy variados los aspectos incorporados al nuevo documento, los cuales sin duda lo enriquecen: Mayor énfasis en la importancia de la equidad y la inclusión educativas, en términos de ampliar el radio de acción hacia las diferentes expresiones sociales y culturales, con especial atención a las comunidades rurales e indígenas; renovados planteamientos acerca de la transformación de la educación inicial de los docents (el normalismo); adecuaciones a los esquemas de articulación entre la educación básica y la media superior; y entre otros aspectos, una serie de recomendadiones pedagógicas y didácticas específicas para los docentes que llevarán a cabo la aplicación de los dispositivos curriculares indicados y sugeridos.

El nuevo documento normativo, que consta de más de 400 páginas, luego de hacer un recuento sobre los distintos momentos del diseño y revisión de los dispositivos curriculares, previas consultas públicas realizadas en 2014 y 2016, señala en su introducción que: «Si bien el proceso general de transformación de la educación, que comenzó con la iniciativa de reforma constitucional en materia educativa el 2 dediciembre de 2012, ha permitido sentar las bases del Modelo Educativo y encauzar su desarrollo para convertir el cambio educativo no sólo en una política de Estado, sino en palanca de transformación de la nación, tanto la consolidación del Modelo Educativo como la implementación nacional del plan y programas de estudio para la educación básica serán procesos graduales, y muchos de los cambios planteados en el nuevo currículo requerirán tiempo para su maduración y concreción en las aulas, sin duda más allá del término de esta administración federal. Por ende, resulta conveniente que la vigencia de este plan y programas de estudio para la educación básica se mantenga al menos durante los próximos doce ciclos lectivos consecutivos para permitir su correcta incorporación a las aulas. La vigencia tendrá la flexibilidad necesaria para hacer las adecuaciones puntuales al Plan que resulten de las evaluaciones al desempeño de los alumnos. Con ello se propiciará un proceso de mejora continua.»

«A lo largo de los doce ciclos lectivos de vigencia mínima de este Plan egresará una generación completa de educación básica, diez de preescolar, siete de educación primaria y diez de secundaria.»

Por el momento, y a reserva de elaborar un análisis más riguroso sobre el contenido del documento, me parece que, según lo expresado en la introducción, surgen más preguntas que respuestas: ¿Hay un cálculo político y una clara proyección transexenal en el documento en cuestión? ¿El texto tiene motivaciones políticas electorales o es en verdad un planteamiento que va más allá, es decir, plantea el proyecto de una política educativa de Estado?

Es inevitable, sobre todo en el contecto actual de México, dejar de lado las interpretaciones o lecturas políticas por encima de las consideraciones técnicas u operativas. Por esa razón, me pregunto: ¿El Plan y los Programas de estudio ahora dados a conocer forman parte de las políticas públicas de Estado, de largo plazo (más allá del periodo constitucional del Ejecutivo federal), o son elementos tangibles de una plataforma, y sus respectivas proyecciones políticas, para construir una candidatura con una mirada hacia la elección del 2018? ¿La educación es realmente una palanca de transformación de la nación o una herramienta que forma parte de una estrategia general para alcanzar o retener el poder político?

Puedo intuir y quizá deducir lo que estarían pensando (sin pretensiones «videntes») los académicos orgánicos y funcionles al sistema: Sería sumamente simplista, para ellos, reducir las intencionalidades del Plan y los programas de estudio de la Educación Básica, a un esquema de finalidades político electorales; sin embargo, hay que reconocer, diríamos desde la oposición, que estaríamos incurriendo en una falta en el análisis si nos adelantamos linealmente a los hechos. A estas alturas de la vida pública nacional, no podemos ser o llamar a ser ingenuos, por lo que tampoco podemos descartar «a priori» ninguna de las dos posibilidades: ¿Hay intencionalidad política de Estado o simplemente hay un propósito de política electoral; o ambas?

Lamentablemente lo que hemos aprendido quienes nos dedicamos al análisis de las políticas públicas educativas, en los medios periodísticos y en las redes sociales, es que «lo educativo» siempre va de la mano de «lo político», en términos de las contradictorias relaciones del poder, la hegemonía y el consenso sociales.

El campo de las políticas públicas sobre «lo educativo», como otros temas y procesos de estudio, ciertamente, tiene enorme relevancia para la sociedad, por lo cual éste es un campo de permanentes disputas o conflictos; por lo tanto, sería mezquino restar importancia al lento y complejo proceso de confección y negociación en que se ha visto envuelta la planificación educativa oficial, a nivel del trazo, en especial, del accionar de la escuela pública que queremos y necesitamos como nación.

De tal suerte que no es intención echar por la borda el valor técnico, operativo e instrumental que tiene el documento oficial de la SEP, producto educativo de diversos y difíciles consensos; sino en todo caso advertir en torno a los posibles escenarios que se generían si se sigue el mismo curso de los hechos sucedidos en México, durante los últimos cinco años, acerca de las tendencias y estrategias del cambio educativo (leyes, reglamentos, discursos, narrativa, políticas, recursos, modelos, prioridades).

Conviene en tal sentido ponderar, acaso, algunas ideas y propuestas sobre tales escenarios para convertirlas, en el corto y mediano plazos, en esquemas alternativos para la reflexión y la acción educativas, con la finalidad de que los docentes puedan llevarlos a las aulas, sobre todo de la escuela pública, pues es ahí donde se produce la esencia del cambio educativo, en términos de los aprendizajes y del crecimiento integral de los estudiantes y sus comunidades

Fuente artículo: https://www.sdpnoticias.com/nacional/2017/10/13/sep-algunas-preguntas-sobre-el-plan-y-los-programas-2017

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Transformaciones sociales

La introducción de transformaciones sociales mediante la inclusión y la innovación social, poniendo especial atención en las personas vulnerables, desfavorecidas y excluidas, es uno de los objetivos fundamentales de las actividades de la UNESCO. El programa Gestión de las Transformaciones Sociales (MOST) de la UNESCO y su Consejo Intergubernamental (CIG) son dos instrumentos únicos que permiten llevar a cabo iniciativas centradas en el aumento de las capacidades relacionadas con las transformaciones sociales, establecen vínculos entre los conocimientos en ciencias sociales, las políticas públicas y la sociedad, y aseguran su implementación.

El propósito principal del Programa MOST es suministrar los resultados de la investigación en ciencias sociales y las informaciones políticamente relevantes a los responsables de la toma de decisiones y otras partes interesadas.

MOST se centra en la producción de lazos eficientes entre la investigación, la política y la práctica, con el fin de generar una cultura de políticas basadas en pruebas empíricas –en los ámbitos nacional, regional e internacional. Como único programa de la UNESCO que realiza y fomenta la investigación en ciencias sociales, MOST tiene una posición central en la promoción general de los objetivos de la Organización.

Fuente: http://es.unesco.org/themes/transformaciones-sociales

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