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Capitalismo y educación

Por: Armando Gonzalez

Una de las responsabilidades fundamentales de los padres es la educación de sus hijos. En primaria, secundaria y en educación superior o universitaria.

Dos siglos de capitalismo han probado que la competencia es un elemento esencial. No hay actividad en nuestra época que ejemplifique ese principio como el sistema educacional. En el lado positivo está el sistema de educación superior, a la altura de cualquiera en el mundo. En el otro lado está el deficiente ejemplo del sistema de escuelas públicas de primaria, junior y secundaria. La gran diferencia entre las dos es competencia.

El capitalismo requiere varias características para operar bien: la propiedad privada es una. El sistema legal para regir contratos es otra. El dinero estable es también importante. Más aún, si no todas las condiciones existen, el capitalismo incipiente puede funcionar. Si hay límites sociales en la posesión de propiedad privada, el capitalismo puede aferrarse, furtivamente, en sectores donde esos límites sean más débiles. Los mercados negros en sistemas comunistas han probado eso por años.

Sin embargo, no hay sustituto para la competencia en el capitalismo. Sin competencia, los otros elementos del capitalismo no pueden existir. La propiedad privada, impedida de competir por un monopolio, deja de existir en esa esfera, la ley es limitada y el dinero deja de tener efecto.

Donde existe la competencia, el capitalismo puede surgir en subsectores de sociedades no capitalistas. En subsectores donde no existe la competencia, el capitalismo deja de existir.

No hay mejor prueba de la importancia de la competencia que una comparación entre el sistema universitario americano y el sistema de escuelas públicas. Ambas comparten importantes similitudes. Gobiernos –federal, estatales y locales– están estrechamente involucrados y aportan cantidades sustanciales de dinero a ambos sistemas. Lo que los dos sistemas no comparten es competencia. Comparado con el sector privado, el sistema universitario americano no es el mejor ejemplo de competencia. Pero sí lo es comparado con el sistema de escuelas públicas. El sistema universitario encara competencia en muchos aspectos. El sistema de escuelas públicas, por otra parte, busca refugio contra la competencia.

En el sistema universitario los estudiantes escogen a qué college o universidad desean asistir. Los colleges y universidades, por lo tanto, tienen que competir para atraerlos. Los estudiantes transfieren regularmente. La movilidad es característica en el sistema universitario.

El contraste no puede ser mayor con los sistemas de escuelas públicas. La elección de la escuela, disponible para todo universitario, es virtualmente inexistente en el sistema de escuelas públicas. Es el mayor enemigo de los sindicatos de maestros. La selección de la escuela, vouchers, educación en la casa y escuelas charter –cualquier forma en que el estudiante pueda moverse libremente– es anatema para ellos. La única forma que un estudiante pueda cambiar de escuela es que sus padres se muden.

La diferencia en la movilidad de los estudiantes trae a colación otro aspecto donde la competencia diferencia a los dos sistemas: fondos. Colleges y universidades compiten por fondos en todas sus formas. Los estudiantes y sus tuition dollars son el ejemplo más claro. Porque los estudiantes gozan de completa movilidad, su dinero se mueve con ellos.

Colleges y universidades también compiten por asignaciones gubernamentales. Los sindicatos de maestros de escuelas públicas se oponen también a eso. Cada escuela y distrito escolar –independientemente de la calidad de su trabajo– debe recibir la misma cantidad. Aquí, fallar es siempre excusado por “fondos inadecuados”, así que lo que se recompensa es fallar y no buen rendimiento.

El capitalismo tiene muchos facilitadores pero un solo conductor. La diferencia entre el sistema de educación universitaria y el sistema de escuelas públicas es una lección en eficiencia y una condena de su ausencia.

AGonzalez03@live.com

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article147245294.html

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El trabajo y los universitarios

Por: Abel Ayala Guerrero

El tema del empleo para los universitarios y desde luego no solo para ellos, siempre ha sido un tema muy sensible en la sociedad mexicana. Desde los años ochenta en nuestro país se han presentado muchas crisis económicas que les ha afectado, una vez concluidos sus estudios de una carrera profesional, no sin grandes esfuerzos para un segmento de estudiantes, se cierne la incertidumbre sobre lo que seguirá después.

El temor es que se dejará el estatus de estudiante y ahora vendrá la dura prueba de encontrar un empleo con la remuneración esperada y acorde a la formación profesional que se escogió y fue recibida.

Desafortunadamente, no será el caso para la mayoría de los egresados de la educación superior. Pocos, muy pocos lograrán el objetivo de encontrar un empleo que esperaban, con el apoyo en el negocio, en el consultorio, la empresa familiar o de amistades. Otros emprenderán su propia actividad laboral, ya que cuentan con el capital y las buenas relaciones mercantiles.

El resto estarán a merced del panorama económico y laboral del país, que cada día se complica, y surge la recesión económica mundial. La economía no crece en el volumen esperado, tampoco se crearán el número de empleos que puedan absorber a los demandantes de empleo, principalmente a los egresados de la educación superior, los cuales tendrán que competir con generaciones anteriores, que tampoco se han ubicado en el mercado laboral satisfactoriamente.

Las universidades y centros de estudios superiores han empezado a diversificar sus carreras profesionales dentro de las áreas de la salud, ciencia económica y administrativas, del derecho, ingenierías, ciencias biológicas, y muchas más que ofrezcan mejor oportunidad al egresado en el mercado laboral.

Cada vez mayor número de estudiantes de educación superior están buscando oportunidades de empleo en el extranjero, principalmente hacia los Estados Unidos, Canadá, en donde se endurecen las reglas de trabajar para los mexicanos y latinoamericanos.

Cada administración federal, estatal y municipal de nuestro país busca ajustar la oferta y demanda de trabajo a través de sus ferias de empleo, creando organismos que coordinen dichas actividades para darle preferencia a los universitarios egresados.

Se crean sitios web para proporcionar informes sobre el comportamiento laboral y las desocupaciones disponibles, con la idea de que los ciudadanos y, obviamente los egresados del sistema educativo superior, puedan consultar las oportunidades de la carrera profesional que egresan.

El estudiante universitario por lo regular consulta los sitios web que lo orienten para poner un negocio propio y obtener información de las inversiones, los nichos mercantiles disponibles, los insumos y demás aspectos viables.

De acuerdo a encuestas que se realizan por organismos laborales, el mayor número de profesionistas contratados se encuentran estudiantes de las carreras de derecho, administración, contaduría y finanzas principalmente. La noticia es que muchos de estos profesionistas no están laborando en su especialidad, es decir que están realizando otra actividad diferente a lo que se prepararon en los centros universitarios.

No obstante los estudiantes tiene la mentalidad de que pueden emplearse con mayor probabilidad, si estudian para abogado, administrador o contador. Por ello las áreas de ciencias sociales y administración siguen concentrando las preferencias vocacionales de la mayoría de los jóvenes mexicanos.

Los centros educativos de educación superior siguen concentrado más de la mitad de su matrícula en estas especialidades, y por efecto de acumulación existe un mayor número de egresados de esas áreas, notando la discordancia entre ocupación laboral y el estudio.

En las áreas de la salud, las ingenierías y las ciencias físico-matemáticas son más costosas en la preparación de los estudiantes por los catedráticos especializados, y son las que su demanda es media.

Nuestro país requiere de nuevas estrategias para poder ofrecer mejoras de trabajo a un mayor número de estudiantes egresados y se incorporen en la carrera que seleccionaron en su orientación vocacional. 

* Doctor en Educación.

Fuente: https://www.elsoldepuebla.com.mx/columna/el-trabajo-y-los-universitarios

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Estos son los obstáculos que los jóvenes deben vencer para mejorar a México

Por: Nacion321

Porque estas generaciones de mexicanos podrían tener problemas laborales a futuro

Combatir el negocio informal, impulsar a la población que no estudia ni trabaja y motivar acciones de emprendedurismo son los tres retos que los jóvenes deben vencer para aumentar el desarrollo económico en México y América Latina.

De acuerdo al informe “Perspectivas económicas de América Latina 2017, Juventud, Competencias y Emprendimiento» de la OCDE, de 2015 al 2020 es el quinquenio en que México tendrá la mayor población juvenil en la historia y, con ello, existe la oportunidad de un impulso económico en el país y Latinoamérica.

El informe apunta que México es uno de los principales países de la OCDE que tiene el mayor índice ninis con el 22% de los jóvenes entre los 15 a los 22 años que no trabajan, estudian ni reciben capacitación laboral, mismo que supera el promedio de la organización que corresponde al 15%.

Además, el país también registra altos números de deserción escolar y de pocos jóvenes que terminan sus estudios: 41% de ellos (15 a 29 años) dejaron la escuela sin acabar la secundaria.

Además, los jóvenes mexicanos corren el riesgo de quedar fuera de manera permanente del mercado laboral, sobre todo quienes viven en condición vulnerable, que corresponde al 48%.

En cuanto a los indicadores de emprendimiento, el informe de la OCDE apunta que el 83% los jóvenes que trabajan son empleados, mientras que únicamente el 5.5% de los mexicanos que trabajan lo hacen por cuenta propia.

En tanto, existe una tasa de 69.5% de personas que trabajan en la informalidad en el mercado laboral.

¿QUÉ HAN HECHO PARA ENFRENTARLO? 

Tras arrojar los datos, la OCDE declaró que el gobierno mexicano ha realizado diferentes acciones para combatir dichas deficiencias. En su texto, se refiere al programa Prospera el cual busca apoyar a hogares con bienes de producción.

Para combatir la informalidad, la OCDE reconoce que el gobierno de México cuenta con el programa Formalízate donde busca estimular el empleo formal facilitando la participación de las empresas informales en la economía formal con programas de flexibilización  de las obligaciones de beneficios sociales y otros beneficios.

Sobre los índices de deserción estudiantil, la presencia de ‘ninis’ y falta de empleos, el texto refiere a que en México se ha impulsado la creación de escuelas de educación técnica y vocacional, así como programas de becas con programas de capacitación laboral a quienes el 44% de sus beneficiarios tienen entre 16 y 25 años de edad.

En cuanto al apoyo de jóvenes emprendedores, el documento refiere al programa Crédito Joven que tiene por objeto conceder créditos a los jóvenes que emprenden un negocio propio.

Fuente: http://www.nacion321.com/trends/estos-son-los-obstaculos-que-los-jovenes-deben-vencer-para-mejorar-a-mexico

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Educar para la paz en un mundo en guerra

Por: Pablo Imen

La escuela y sus docentes tienen un lugar de privilegio para contribuir a la formación de conciencias pacíficas.

Vuelven a sonar tambores de guerra que preanuncian conflictos que esta vez no tendrán ganadores y perdedores. EEUU y Rusia tienen poder para destruir cuatro veces el planeta: una conflagración llevada hasta las últimas consecuencias pone en riesgo la continuidad de la especie.

La lectura del mundo está siempre condicionada por los anteojos de cada lector: valores, conocimientos, información disponible, análisis cruzados condicionan la comprensión, el modo de comunicarlo. Quien, por su parte, tiene el uso autorizado de la palabra pública (un periodista, un académico, un artista, un legislador), tiene posibilidades de incidir en la interpretación de los fenómenos que nos envuelven y nos interpelan.

La humanidad es —desde el vamos— un proyecto colectivo que desarrolló un largo camino. En ese andar ocurrieron los más diversos procesos históricos que nos permiten entender los dramas del presente y las esperanzas del porvenir. Guerras sociales y nacionales han sido dramáticos modos de desplegar su existencia.

Cuando las sociedades humanas pasaron de las economías de subsistencia a las de excedente, la riqueza socialmente producida fue apropiada por una minoría privilegiada, estructurando las relaciones sociales a través de la injusticia, la opresión y la explotación expresadas de diversos modos. La lucha fue y es entre desposeídos y poseedores y se prolongó en sucesivos órdenes: esclavismo, feudalismo y capitalismo. Modos diferentes de explotar, pero todos organizados alrededor de la exclusión y el exclusivismo.

Guerras sociales

De modo complementario, unas sociedades se disputaron por la fuerza la propiedad de tierras y riquezas, lo que dio lugar a la guerra entre naciones. Quienes resultaban derrotadas, perdían su patrimonio e incluso su libertad: los primeros esclavos y esclavas fueron los pueblos derrotados que quedaban, así, sometidos al dominio de los vencedores.

La historia de la humanidad ha sido, así, una cruel sucesión de guerras sociales y nacionales por el predominio de unos grupos —clases y gobiernos— sobre otros —pobres y poblaciones. En ese cruel y sucesivo despliegue de la historia humana fueron transformándose las relaciones sociales y, frente a cada acto de barbarie, surgieron voluntades que elevaron su voz frente a la injusticia y frente a la violencia. Y hubo y habrá voces que se expresan por un mundo fraternal, solidario, igualitario en el cual no se diriman las diferencias por la fuerza de las armas.

Las guerras son procesos aborrecibles, y las razones que las impulsan suelen tener motivaciones diferentes según cada parte del conflicto. Victimarios que persiguen plasmar latrocinios y genocidios; víctimas quienes luchan para romper las cadenas de la esclavitud y ser libres de toda dominación. Las guerras del siglo XIX de las colonias españolas respondieron a tres siglos de barbarie y estaban impulsadas por una voluntad colectiva de ser libres o morir. Así fue en los campos de batalla, así lo dicen las letras de los himnos nacionales de las patrias chicas nacidas de esa guerra de emancipación.

Entender la guerra, sus raíces, sus actores, sus consecuencias reclama ingentes esfuerzos pedagógicos. Si asumimos que la realidad educa, que la escuela educa, que los medios educan, entonces la educación por y para la paz es un esfuerzo colectivo que atraviesa los muros escolares, pero los incluye también.

La guerra constituye un acto de una violencia feroz. Una diferencia o una ambición se dirimen a través de la fuerza bruta, y los crímenes más horrendos se convierten allí en el modo dominante de las relaciones sociales. En esos momentos se suspenden todos los derechos y garantías que hacen a la condición humana, y se pierde en el campo de batalla y fuera de él nuestra dignidad.

Compromiso colectivo

¿Qué exige una educación para la paz en la Argentina?

Esa educación debe ser un compromiso colectivo, y requiere del Estado (y sus instituciones) una fuerte acción concreta que, comenzando por su política exterior, reafirme la tradición nacional de neutralidad frente a las guerras.

Los medios de comunicación deben ejercer una responsabilidad ético-política y ciudadana brindando informaciones y análisis que permitan comprender las raíces de los conflictos, su historia, los actores e intereses en juego, etcétera.

Las organizaciones sociales y las de la cultura tienen un lugar importante que cumplir en defensa de la paz y contra la guerra.

La escuela y los y las maestras tienen, para nosotros, un lugar privilegiado para contribuir a la formación de una conciencia pacifista. No lo hacen en un marco abstracto ni ahistórico sino muy concreto: el de hegemonía cuestionada del neoliberal-conservadurismo.

El neoliberal-conservadurismo encubre y justifica una sociología de la guerra: para esta corriente, la vida humana es una competencia permanente y la guerra no es más que uno de los modos de expresión de ese estado ineluctable de la sociedad. Su visión se combina con otra explicación nacida de la conquista del continente americano: las ideas de la superioridad de unas razas sobre otras y, en tal visión, el derecho natural a ejercer una dominación tal como ocurre entre los humanos y las especies animales. Se explica la guerra por la legitimidad del latrocinio o la (presunta e inadmisible) superioridad racial.

Es preciso, entonces, que desde la institución escolar se aborde la guerra como un modo inaceptable de dirimir la diferencia o la voluntad de oprimir y explotar. Son tópicos imprescindibles el estudio fundamentado de la historia humana ( y de sus guerras), el análisis contextualizado del poder y su ejercicio, la existencia de alternativas de abordaje y solución de ese y otros conflictos, la traducción a ejemplos de la vida cotidiana, el conocimiento de la legalidad y las luchas por la paz, la capacidad de analizar con cabeza propia los elementos de una realidad compleja. Estos constituyen todos aspectos necesarios de una educación para la paz y contra la guerra.

Si hasta hoy los pueblos debían formarse con lucidez para actuar eficazmente contra la guerra, existe hoy una razón más para fundamentar la pedagogía de la paz: una nueva guerra será la última de la especie. Y la humanidad no merece tal destino.

Fuente: http://www.lacapital.com.ar/educacion/educar-la-paz-un-mundo-guerra-n1381768.html

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Al habla las auténticas ‘chicas del cable’: así era el olvidado oficio de telefonista

Por: Cristina Sánchez

Netflix está a punto de estrenar su primera serie totalmente producida en España, ‘Las chicas del cable’, que narra las vivencias de un grupo de telefonistas en los años 20. De la mano de tres operadoras reales, descubrimos los secretos de este disciplinado oficio que permitió a cientos de mujeres incorporarse al mercado laboral. «Me espabiló mucho la Telefónica», señala Magdalena Martín, la última telefonista de España. El cierre de su centralita manual la dejó sin trabajo en 1988.

“¿Qué población desea?” “Con Barcelona hay dos horas de demora, cuelgue y le llamaremos”. A sus 93 años, Celina Ribechini no solo recita de memoria las frases que repetía una y otra vez en su trabajo de  telefonista hace más de siete décadas, cuando las manos femeninas conectaban cables de las centralitas para establecer las llamadas.

Esta bilbaína también recuerda con exactitud el examen que aprobó en 1942 para conseguir un puesto en la central de Pamplona de la joven Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), fundada en 1924. Además de cumplir los requisitos para presentarse a las oposiciones (ser soltera, tener entre 18 y 27 años, no utilizar gafas, ser capaz de separar los brazos 1,55 metros o mostrar un certificado de buena conducta), realizó una prueba con los auriculares, dos dictados (“uno deprisa y otro despacio”) y respondió a unas “cuantas cuestiones de geografía, un poco de historia y de cultura general”.

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Chile: Reforma de la educación superior

Por: El Pulso

El apuro que ha mostrado el Ejecutivo por aprobar la enmienda antes de las elecciones de noviembre dificulta una tramitación seria, serena y responsable de la iniciativa.

Tras el rechazo que la iniciativa recibió en la Comisión de Educación, hace algunos días el Gobierno logró que el pleno de la Cámara de Diputados aprobara, aunque todavía sólo en general, su propuesta de reforma de la educación superior. Lo consiguió tras comprometerse a eliminar el Crédito con Aval del Estado (CAE) y cediendo a presiones en parte del Partido Comunista.

Se ha subrayado por parte de analistas que el nuevo sistema de crédito, que salvará la brecha entre la gratuidad completa del sistema superior y la realidad financiera actual, es muy similar al mecanismo propuesto por el anterior Gobierno, que rechazó la hoy Nueva Mayoría y cuyo eje es la sustitución de la banca por el Estado.

Con todo, la reforma en sus actuales contenidos no satisface a ningún sector y es demostrativa de la dificultad práctica de legislar sobre una materia tan compleja con una visión ideológica, correspondiente a otro momento histórico -ya superado- y además capturada y/o determinada por grupos de interés.

Previo a la votación de la semana pasada, la Presidenta Bachelet -a lo que se sumó el despliegue de sus ministros- pidió que los parlamentarios aprobaran el proyecto, gestión que tuvo resultados positivos. Sin embargo, el apuro del Ejecutivo por aprobar la reforma antes de las elecciones dificulta una tramitación seria, serena y responsable de ella.

Fuente:http://www.pulso.cl/opinion/reforma-la-educacion-superior/

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Futuro de la educación superior en Latinoamérica

Por: José Armando Tavarez

La región de América Latina y el Caribe es la que posee mayor desigualdad social del planeta. Por ejemplo, según los informes oficiales, en la región hay más de veinte millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Los niveles de pobreza son los más altos de los países de la OCDE y la concentración de riqueza en unos pocos nos hace ser una de las regiones del planeta con mayor exclusión social.

Es por eso que pensamos que la vía más efectiva para combatir estos males sociales es la educación y específicamente la educación superior.

Entre los desafíos que se presentan en los países de América Latina y el Caribe se encuentran el aumento significativo y progresivo de la matrícula estudiantil, la pertinencia de los planes de estudio y oferta educativa en general, la calidad de la educación universitaria, la vinculación con los actores de la sociedad como empresas y gobierno, la autonomía universitaria y la internacionalización de las instituciones de estudios superiores.

El establecimiento de un círculo virtuoso de desarrollo basado en una Educación Superior de calidad y pertinente a las demandas de la sociedad, abre nuevas oportunidades para los jóvenes y adultos que requieren movilidad social y mejores condiciones de vida.

En este sentido, en nuestro país estamos viviendo momentos interesantes. Con el inicio de los trabajos a favor de una actualización de la ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología y la procura del establecimiento de una Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior, se están dando pasos positivos para garantizar un mejor sistema universitario.

Todo proceso de reforma y cambio para mejor debe tener como centro al ciudadano y la manera que en que hagamos posible mejores condiciones para su desarrollo humano pleno e integral.

Las universidades latinoamericanas, incluyendo las de nuestro país, deben centrar sus esfuerzos en una transformación institucional que acerque la universidad al pueblo y sus necesidades mediante la formación, investigación y desarrollo de conocimientos, tecnologías y saberes que ayuden a eliminar o disminuir la desigualdad social.

Nuestra región necesita una universidad de todos y para todos.

Fuente:http://eldia.com.do/futuro-de-la-educacion-superior-en-latinoamerica/

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