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La lectura como proceso transformador

Por: Carlos A. Díaz G.

Para muchos no es un secreto que el hombre se forma en un proceso de reciprocidades asociado a su subjetividad, al mundo objetivo y a las relaciones intersubjetivas establecidas dialógicamente con los demás y con el mundo social. En otras palabras, la espiritualidad se forma desde criterios sustentados en una actitud digna y verdaderamente colaborativa que satisface las condiciones culturales, sociales, éticas, armónicas y sobre todo, al sujeto colectivo.

Podríamos decir, que toda actividad humana está sustentada en el reconocimiento de la alteridad, de lo otro; en una orientación colaborativa y comunicativa que permite la integración sobre la base de un proyecto ético-político que reconozca el verdadero valor de la transformación de la realidad, del cambio estructural del grupo y del sujeto.

Y es precisamente sobre lo que antecede que tratará esta reflexión. El propósito es pensar un posible proyecto ético-político que reconociendo la lectura, su orientación comunicativa y la otredad en la actividad escolar, conciba a la lectura como un proceso generador de cambios en el hombre y en la sociedad.

Es necesario aclarar que la tarea no es realizar un diagnóstico de la escuela ni tampoco de la enseñanza actual de la lengua materna, pues ya sobre esto mucho se ha dicho y se seguirá diciendo. Por el contrario, nuestro objetivo es reflexionar acerca de los procesos de la lectura en relación con el hombre y a partir de la abstracción, impulsar la toma de conciencia, el reconocimiento del otro y la transformación de la realidad. Es decir, conciliar el proceso de la lectura en educación a partir de un enfoque comunicativo que promueva la autonomía, entendida esta última, según Serrón (1998), «como la condición de estar dispuesto a tomar sus propias decisiones y asumir las responsabilidades inherentes» (pág. 73).

Ahora bien, la posible construcción de la otredad a partir del proceso de lectura obliga a la reconsideración del concepto mismo y de sus implicaciones (texto, lector y contexto). En otras palabras, la lectura ya no puede ser vista como una actividad en la que participan lector y texto de manera pasiva ni menos como una interacción entre la información contenida en el texto y la que posee el lector. Por el contrario, la lectura desde la orientación colaborativa y dialógica se concibe como un proceso de transformaciones. En ella tanto el lector como el texto se transforman; el texto es reelaborado, reeditado, se altera por medio de experiencias vividas y a través de procesos cognitivos que se corresponden con la historia de vida del lector y que permiten la construcción del sentido.

En esta orientación no sólo coinciden autor-texto y lector, sino también la cultura, las circunstancias y el devenir histórico de ambos en un acto de negociación. En otras palabras, el sentido se logra a través de transacciones dadas en un contexto en el que, al mismo tiempo, se respetan los actores y se reconstruyen realidades pertinentes con el reconocimiento de la otredad.

Reconocemos entonces el proceso de lectura implícito en un proyecto ético e inscrito en un contexto de participación. Por un lado, el texto trasciende la unidimensionalidad de la palabra escrita, el significado y el lector, de igual manera, trasciende la unidimensionalidad de lo dicho, de lo escrito. El texto junto al estado de cosas que conforman la historia del sujeto, se vuelven simbolizante real a medida en que el lector intercambia significados con el texto. El lector y el texto no son unidades fijas sino dos aspectos de una dinámica. El significado no está preconcebido en el texto o en el lector, sino que se devela durante la transacción establecida entre ellos. De esta forma, el sujeto es capaz de percibir la diversidad, lo distinto y a partir de allí, cuestionar críticamente lo preestablecido en búsqueda de la posibilidad de transformarlo.

A todo esto, la lectura se presenta como un proceso transformador que a partir de una orientación colaborativa va más allá de la interacción; es la consecución de nuevos significados a través de una actitud dialógica, un intercambio de saberes en donde están involucradas las historias de vida de los participantes. En otras palabras, esas realidades corresponden a contextos diferentes que en la transacción encuentran coincidencias que los acercan; circunstancias culturales expresadas por el texto y que el lector conoce o reconoce haciéndolas significativas. El contexto ya no es sólo lo situacional, sino que pasa a formar parte de un todo, una unidad que se constituye en texto/lector-contexto.

En ese encuentro transaccional el texto despojado de todo resquicio de hipostatización e inocencia, expresando un valor cultural y un contenido ético en los cuales el lector reconoce la otredad; la subjetividad del escritor manifestada en una estructura formal en cuyo orden se haya implícita la intencionalidad del autor – hablante, escritor.

Vemos entonces que, más allá de lo expresado es su estructura formal, el texto (la oración, la palabra, el lenguaje) expone una intención, un contenido que puede ser enfrentado críticamente y a la vez, este contenido impulsa el cuestionamiento de la realidad del lector. Es decir, el escritor siempre realiza transacciones expresando elementos personales, sociales, culturales, religiosos, económicos y ambientales. Participan de esta manera, por medio de un proceso transformador que impulsa la toma de conciencia, tanto el (autor-hablante, texto)/lector-contexto en la construcción de una realidad distinta.

De esta forma, la lectura es despojada de todo enfoque simplista del significado; se problematiza la relación entre la intención del autor y la interpretación del lector y, en el marco del proceso educativo con un proyecto ético-político, se rescatan los valores fundamentales del hombre.

La escuela viene a ser entonces un espacio para la confrontación del conocimiento y el texto, además «de transmitir adecuadamente al receptor/lector/ el significado intrínseco que posee (…) /generaría/ nuevos significados» (Barrera, 1998:35) (Barras nuestras). De esta manera, los participantes del proceso educativo construirían a través de transacciones una realidad distinta a la actual. Habría un reconocimiento de la diversidad y la acción estaría dirigida a organizar de la mejor manera posible la convivencia social.

Aquí es necesario anotar que en el proceso de transformación el lector participa de una actividad mucha más amplia en la que están presentes otros actores-lectores. De manera que el sentido que ha arrojado la transacción texto/lector-contexto debe confrontarse críticamente con significados elaborados desde otra realidad. En otras palabras, debe darse la negociación del sentido ya no con el texto, sino con otras subjetividades; actores autónomos que participan del mismo proceso pero que han elaborado desde su perspectiva otro significado que contribuirá a reconocer los acercamientos y desemejanzas.

De manera que el proceso de lectura concebido a través de una actitud colaborativa e inmerso en un proyecto ético-político, propicia la formación del hombre como resultado de relaciones transaccionales en la que la diversidad, una vez reconocida, impulsaría la transformación de la realidad. El proceso de enseñanza se transforma en una actividad colaborativa que valora la diversidad, el encuentro de realidades, de aspectos culturales distintos, de mundos diferentes que hayan coincidencias o no en la construcción de un significado.

El texto sugiere un significado que no es fijo, que va tomando forma en la transacción con el lector, va develándose un significado real y, la escuela, al ser confrontada con otras realidades, con otras lecturas de los diferentes actores en una actitud colaborativa, define un significado. Lo que quiere decir, que la reconstrucción del texto no está dada solo por la relación texto-lector; en este proceso participan otros posibles lectores que a raíz de su propia experiencia con el texto y su mundo de vida, contribuyen con el sentido.

A todo esto, el proceso de la lectura deja reconocer principios deterministas de la humanidad, realidades absolutas que pretenden la hipostatización, la unilateralidad de conocimiento y la hegemonía, acondicionando a la percepción para que descubra la diversidad, devele la alteridad, para que las transformaciones se susciten desde lo más digno; para que el lector-es construyan otras formas de saber con los que afrontar la realidad.

Referencias

Barrera, L. (1995). Discurso y Literatura (Apuntes sobre la narratología).

Caracas: Ediciones La Casa de Bello.

Díaz, C. (1994). «La fractura del proceso educativo». En Cuadernos Educativos

Escenario. Coord. De Publicaciones de la Universidad de Oriente, Cumaná. Año 1 N° 1.

Rosenblatt, Louise. (2010) El modelo transaccional: La teoría transaccional de la

lectura y la escritura. En Didáctica de la Lengua 1 [En línea], 0. Disponible: http://didacticadelalenguauno.blogspot.com/2010/09/el-modelo-transaccional-la-teoria.html. [Consulta: 2011, Enero 22]

Serrón, S. (1998). «Diagnóstico pesimista, pronóstico optimista». En Serrón, S.

(comp) De la cartilla a la construcción del significado. Caracas: Red Latinoamericana de Alfabetización. 1998, pp. 63 – 180.

Van Dijk, Teun A. (2000). El discurso como interacción social. (comp.) España:

Editorial Gedisa.

Fuente: https://www.aporrea.org/educacion/a244067.html

 

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Niños, «pelas» y gritos

Por: Yasel Toledo Garnache

La madre voceaba a la hija, la agarraba por un brazo y amenazaba con darle unas palmadas. Otra progenitora golpeaba a una niña, de unos cinco años. Y varias personas observaban, decían algo en voz baja, pero nada más.

Para educar no existen manuales exactos ni verdades absolutas, aunque algunos hayan escrito consideraciones personales, incluidas varias a partir de investigaciones. Cada infante y circunstancia son diferentes, por eso la comprensión, amor e inteligencia de los adultos resultan fundamentales.

Nadie tiene una especie de guía exacta para hacerlo bien y favorecer la formación de quienes crecerán. En ocasiones, los impulsos e incertidumbres conducen a equivocaciones.

Un amigo me narró escenas de agresiones a pequeños y expresó su dolor por lo observado. «Hasta en mi familia ocurren sucesos como esos, con una sobrina, y yo intervengo para evitar los golpes, pero luego se repite todo», manifestó con tristeza.

Según especialistas, quienes asumen actitudes como las referidas, lo hacen porque no son capaces de asumir otras formas de enseñar y educar. Alertan que eso puede provocar malestar constante, estrés, problemas de concentración, desmotivación, rabia, baja autoestima y frustración en los pequeños.

Resaltan la importancia del diálogo, explicar con serenidad y escuchar las versiones de los niños, sin provocar temores, para lo cual es importante pasar tiempo cerca de ellos, jugar, ser sus amigos y tener siempre presente la importancia de constituir buenos ejemplos en la manera de comportarnos.

Verdad que la intranquilidad de algunos y ciertas acciones molestan muchísimo, pero debemos estar conscientes de que las agresiones no generan respeto ni autoridad, aunque ellos obedezcan por miedo, lo cual puede desaparecer cuando llegan a la adolescencia y a etapas superiores.

Tampoco se trata de sobreprotegerlos ni acostumbrarlos a merecerlo todo, pues deben aprender a valerse por ellos mismos y compartir con los demás. Se puede lograr autoridad y disciplina sin necesidad de vocear, amenazar ni golpear.

Es posible ser firmes, castigar y exigir sin emplear los métodos anteriores.

Otros estudiosos sugieren tener en cuenta el tipo de temperamento de los pequeños y las características, para educarlos mejor. Según añaden, deben ser castigados en la justa medida, como una forma de mostrarles los límites y que las malas conductas tienen consecuencias, aunque lo primero será siempre explicar las razones, por qué la acción fue incorrecta.

Esa reprimenda debe ser inmediata, proporcional y en correspondencia con la edad y el tipo de falta cometida, para evitar efectos negativos como dañar la autoestima. Si intentan abrazar, dar un beso… para «reparar» el error, no sería favorable rechazarlos, pues pueden sentirse dolidos.

Los adultos también nos equivocamos, y quién nos da una «pela», aunque a veces nos merecemos algunas muy grandes, me dijo alguien hace poco, y tiene mucha razón. Cada niño es una parte de sus progenitores, por eso el deseo de formarlos bien y que sean casi perfectos.

Tal vez lo mejor es jamás olvidar que también fuimos infantes, aprovechamos cada oportunidad para jugar, en ocasiones deseábamos bañarnos más tarde o seguir con los demás del barrio sin importar la hora, y los castigos nos dolían mucho, por eso a veces corríamos para evitarlos. Ellos deben percibir que todo cuanto hacen los padres es para su bienestar.

Lo más favorable es la conjunción exacta de amor, cariño y exigencia, conscientes de la importancia del ejemplo. Yo, quien todavía no tengo hijos, ya sueño con enseñar, educar, reír, jugar y construir, junto a un pequeño, motivo para más esfuerzo y ser mejor.

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2017-04-20/ninos-pelas-y-gritos-20-04-2017-20-04-00

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Guerra psicológica contra la sociedad

Por: Vicente Berenguer

Quien más o quien menos sospecha que las élites pretenden instaurar el control absoluto sobre la población ya sea mediante la ley y su brazo ejecutor, las fuerzas de seguridad, mediante el control de las comunicaciones de los ciudadanos o lo que fuere. Partimos también de la premisa de la sociedad no será partidaria de estos planes. Pues bien, esta segunda premisa puede convertirse en falsa en un futuro debido a la actividad terrorista (ya habiendo ciudadanos a día de hoy que empiezan a cambiar sus planteamientos).

La cuestión es que esta “guerra” en la que nos dicen que estamos hará que la vida de los ciudadanos se torne insegura. Y ya nos están advirtiendo desde el poder que esto no ha hecho nada más que empezar, que se espera muchas más actividad, incluso ataques químicos etc etc y todo ello en cualquier parte del mundo. Parece que más que tranquilizar pretenden todo lo contrario, intranquilizar. Y en este contexto de pánico y en un futuro es probable que ocurra que la sociedad en general demandará guerra contra el enemigo que sea y evidentemente demandará seguridad porque se va a sentir insegura; demandará protección y mayor seguridad a cambio, como no puede ser de otra manera, de su libertad. Demandará todo esto o como mínimo no lo verá con malos ojos.

De este modo caerá el segundo punto de partida y será la sociedad misma quien demande o le parezca adecuado que sus libertades sean restringidas severamente. Las élites, claro está, estarán encantadas de restringir nuestras libertades endureciendo la ley e implantando un estado controlador-totalitario además sirviéndose de la tecnología presente y futura, al punto de llegarse al 1984 de Orwell. Y si aún quedase algún reducto de resistencia en parte de la sociedad a la existencia de un estado controlador tal, bastarán una nueva serie de atentados para persuadir a todo defensor de la libertad de que debe elegir entre libertad o seguridad-supervivencia.

“Gracias” a los atentados y al miedo que ello generará en las personas las élites podrán ir implantando su proyecto de largo alcance, el estado controlador-totalitario adelantado por Orwell.

Así es que se nos pondrá en la tesitura de libertad o supervivencia, un falso dilema pero que debido a la inestabilidad se tornará en verdadero, y los ciudadanos elegirán la supervivencia, “permitiendo” así la creación de un estado controlador ofreciendo de este modo la libertad a cambio de un Estado-totalitario que garantice sus vidas.

Estos son los planes que los ingenieros sociales tienen preparados para nosotros: causar inseguridad para que los estados puedan ir progresivamente restringiendo las libertades. Y no, en algo no nos mienten cuando dice que los ciudadanos están en guerra. Efectivamente estamos en guerra, estamos en la guerra psicológica que van a mantener los poderes contra los ciudadanos, una guerra que persigue el debilitamiento moral del enemigo (los ciudadanos) en pos de poder ir implantando el ansiado 1984.

Y en esta guerra, obviamente, los medios de comunicación jugarán un papel fundamental y es que su misión consistirá en difundir-publicitar cualquier amenaza sobre la población: cualquier vídeo con amenazas será publicitado hasta la extenuación por las televisiones (justo lo que los autores de los vídeos pretenden), cualquier mensaje que pueda causar miedo en la población deberá ser difundido y repetido constantemente. EL objetivo no es otro que causar pánico generalizado para que los ciudadanos “comprendan” que es necesario ir eliminando la libertad por el bien de la sociedad misma, por la seguridad, por la supervivencia. Los terroristas grabarán sus vídeos porque en teoría buscan sembrar el miedo en la población occidental, y los medios occidentales los difundirán justo para eso, para que la población tenga miedo y sienta inseguridad en sus vidas. Y si la población tiene miedo el triunfo de las élites está asegurado.

El terrorismo entra pues dentro de los planes de las élites, es más, es una de sus herramientas para lograr su objetivo: el pleno control social.

Estamos en guerra, en la guerra psicológica contra la sociedad.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221272

Imagen: https://ecopopularve.wordpress.com/2015/06/29/cuando-la-mente-es-el-campo-de-batalla/

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Aquellos que olvidan la historia

Por:  Umberto Eco

Es una verdad obvia que los jóvenes carecen de conocimientos generales de historia.

Pero en mi experiencia, para los jóvenes el pasado se ha aplanado en una enorme nebulosa indiferenciada. Es por eso que en una carta abierta publicada recientemente en la revista italiana L’Espresso, le recomendé a mi nieto adolescente que ejercitara su memoria aprendiéndose un poema largo.

Me temo que las generaciones jóvenes de la actualidad corren el riesgo de perder tanto la memoria individual como la colectiva. Las encuestas han revelado dos tipos de falsos conceptos que persisten entre jóvenes evidentemente con estudios: por ejemplo, leí que muchos estudiantes italianos de universidad creen que Aldo Moro fue el líder de la organización militante Brigadas Rojas, cuando en realidad él era el primer ministro de Italia y las Brigadas Rojas fueron las responsables de su muerte en 1978.

Le escribí esa carta a mi nieto en diciembre, más o menos por el tiempo en que cierto video se había vuelto viral en Youtube. Este era de un episodio de L’Eredità, un programa de concursos de la televisión italiana que al parecer elige a los concursantes por su buen aspecto y afabilidad, junto con un mínimo de conocimientos generales (podemos suponer que esto es para evitar llenar la transmisión con gente bonita, pero despistada, que se devana los sesos sólo para responder a preguntas de opción múltiple como: ¿Giuseppe Garibaldi fue un ciclista, un explorador, un líder militar o el inventor del agua caliente?).

En un episodio el presentador, Carlo Conti, pidió a los concursantes que identificaran el año en que Adolf Hitler fue nombrado Canciller de Alemania. Las cuatro opciones de respuesta eran: 1933, 1948, 1964 y 1979. Los cuatro concursantes que tenían la oportunidad de responder eran: Ilaria, una joven bastante bonita; Matteo, un hombre de buena complexión de unos 30 años, con el cráneo afeitado y una cadena alrededor del cuello; Tiziana, una atractiva joven que también parecía tener unos 30 años, y una joven de nombre Caterina que llevaba anteojos y tenía aires de sabelotodo.

Debería ser universalmente sabido que Hitler murió al final de la Segunda Guerra Mundial, por lo que obviamente la respuesta sólo podía ser 1933; las otras fechas eran simplemente demasiado tardías. Pero Ilaria supuso que fue en 1948, Matteo eligió 1964 y Tiziana, 1979. Cuando le llegó el turno a Caterina ya estaba obligada a elegir 1933, pero fingió cierto titubeo al elegirla, no sabemos si por ironía o asombro.

Conti también les preguntó a los concursantes en qué año el entonces primer ministro italiano Benito Mussolini se había reunido con Ezra Pound; aquí también las opciones eran 1933, 1948, 1964 y 1979. Ahora bien, nadie está obligado a saber quién fue Ezra Pound (para que conste, él fue poeta y crítico estadounidense) y de no haber sido una pregunta de opción múltiple, yo tampoco habría indicado el año correcto. Pero dado que Mussolini fue asesinado en 1945, la única respuesta posible era 1933. (Confieso que quedé asombrado al enterarme en qué medida el dictador se mantenía al tanto con la poesía estadounidense).

La dulce Ilaria, pidiendo indulgencias con su tierna sonrisita, supuso que en 1964.

Conti no podía ocultar su asombro, como tampoco pudieron muchos de los que vieron y comentaron el video en Youtube. Pero ese momento es indicativo de un problema más grande: los cuatro concursantes, que estaban más o menos entre los 20 y 30 años de edad, y de los que podemos suponer que son bastante representativos de su grupo de edad, vieron las cuatro fechas como parte de un pasado genérico que ocurrió antes de que ellos nacieran. ¿Quién podría decir que no habrían caído en la misma trampa si una de las opciones de respuestas hubiera sido 1492?

Nuestra era no es la primera que experimenta esa homogenización del pasado. Tomemos el ejemplo del cuadro El matrimonio de la Virgen que Raphael terminó en 1504: la pintura presenta a personas vestidas con indumentarias del Renacimiento. Hoy en día es mucho más difícil justificar esa confusión de líneas dada la gran cantidad de información histórica que está disponible en internet, en películas y en televisión. ¿Sería posible que nuestros cuatro concursantes no pudieran diferenciar entre el período en que Hitler llegó al poder y el período en el que el hombre llegó a la Luna? ¿Podría ser que para algunos (o incluso muchos) de los jóvenes actuales el concepto de historia ahora es unidimensional?

Yo mantengo aún la esperanza, pues me enteré de este video de Youtube por mi nieto de 13 años y sus compañeros de escuela, que sonreían y se burlaban cuando me lo contaron. Quizás, después de todo, algunos jóvenes sí están aprendiendo el valor de la memoria.

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/aquellos-que-olvidan-la-historia-columna-483744

Imagen: http://www.utel.edu.mx/blog/rol-personal/el-olvido-y-su-relacion-con-los-recuerdos/

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Un sistema, ¿el sistema educativo panameño?

José A. Guilbauth G.

La Teoría General de Sistema (TGS) desarrollada por Bertalanffy, en los años 40, surgió como el marco teórico y filosófico en que toda ciencia natural o social debía desarrollarse y hacer posibles los objetivos propuestos en cada sistema que se estableciera en un determinado contexto.

Según un grupo de psicólogos madrileños UE, ‘un sistema es un conjunto de elementos en interacción’, por lo tanto todo sistema se compone de un aspecto estructural (límites, elementos, red de comunicación e informaciones) y un aspecto funcional. Así mismo, un sistema posee niveles entre los que se componen los subsistemas.

Los sistemas poseen unas características que los hacen una estructura particular sin importar el medio, los componentes y fines del mismo. Entre las características de un sistema podemos señalar: la totalidad, la entropía, la sinergia, la finalidad y la retroinformación.

Partiendo del marco teórico anterior, nos trasladamos al Sistema Educativo Panameño, el cual, al llamarse ‘Sistema’, debe diseñar, aplicar y evaluar todas las acciones inherentes al logro de los resultados previamente planificados; es decir, retroalimentarse todo el año escolar de aquellas limitaciones del proceso en cada subsistema educativo y establecer un Plan de Acción, que debe contener una serie de estrategias urgentes a implementar; algunas de ellas serían:

1. Establecer el monto presupuestario para hacer frente a las necesidades apremiantes del 2016.

2. Identificar las necesidades apremiantes que limitan el buen funcionamiento del Sistema Educativo y así lograr sus metas.

3. Reorganizar los proyectos de continuidad y aquellos nuevos que, según lo planificado y adjudicado, deben arrojar resultados.

4. Asignar profesionales a comisiones específicas, según proyectos, responsables de dar cuenta de los avances alcanzados.

5. Organizar el equipo de seguimiento estrecho a los proyectos inmediatos y de mediano plazo.

6. Elaborar y desarrollar un cronograma de Informe Semanal de Avance de cada proyecto que pueda ayudar, en caso necesario, a subsanar de inmediato las limitantes.

Este conglomerado de acciones deben asegurar el cumplimiento de las finalidades del sistema, manteniendo las características de totalidad, entropía y la sinergia entre todos los componentes y subsistemas cuyo aporte hará posible la efectividad del sistema o el reajuste del mismo, pero siempre preservando la calidad del producto ofrecido, la enseñanza.

Todo lo anterior debe aplicarse al Sistema Educativo Panameño en donde la primera semana, luego de conocer la Aprobación del Presupuesto General del Estado hasta el domingo 28 de febrero, se produzca una ‘FUERZA DE TAREA’, que conlleve a que el Sistema inicie ese año escolar con paso firme rumbo al optimismo de un proceso configurativo de miles de estudiantes panameños que requieren lograr las mejores competencias en su futuro profesional.

Deseamos que el lunes 29 de febrero todos los estudiantes y docentes del país estén en sus aulas iniciando una fase segura, placentera y exitosa. Para ello se requiere que todas las escuelas y edificios cuenten con las infraestructuras e insumos listos para desarrollar una jornada de actividades, prácticas y vivencias con las mejores estrategias metodológicas y recursos innovadores que lleven al docente a ofrecer a sus alumnos experiencias pertinentes para la adquisición de las competencias que exige su desenvolvimiento personal, social y laboral.

Si todo lo anterior se ha lleva a cabo y continua aplicándose una planificación educativa basada en la teoría general de sistemas en beneficio de la comunidad educativa panameña, evitaremos lo que cada inicio del año escolar escuchamos a docentes, padres de familia y estudiantes en una serie de protestas por no contar el sistema con la infraestructura básica, con docentes, material didáctico y tecnologías para iniciar el acto didáctico.

Cualquier limitación que presente el sistema educativo panameño obstaculizará la formación de calidad de sus estudiantes y el pobre desempeño en su futuro laboral. No podemos dejar que el sistema se atrofie de tal manera que los resultados queden entredichos, al contrario, debemos obtener estudiantes con altas competencias en el desempeño de sus futuros puestos dentro del desarrollo nacional.

Fuente del articulo: http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/sistema-sistema-educativo-panameno/23921691

Fuente de la imagen: http://laestrella.com.pa/media/news/image/126039_800x600_crop_5542e66090145.jpg

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¿Eres un profesor digitalmente competente?

Javier Touron

Hace unos años que se viene hablando cada vez con más insistencia en las competencias digitales docentes, como una necesidad imperiosa para los profesores que quieren estar a la altura de las demandas del aprendizaje actual, del que ya hablamos en muchas ocasiones, sin ir más lejos en la entrada anterior.

Pero ¿qué es la competencia digital docente? Y, sobre todo, ¿cómo puedes evaluarla? ¿Y desarrollarla? Pues lo más directo es ir al marco propuesto por el INTEF y actualizado hace escasa fechas (Enero 2017). En la versión 2.0 de 2013 se decía refiriéndose a los alumnos:

«La competencia digital es una de las 8 competencias clave que cualquier joven debe haber desarrollado al finalizar la enseñanza obligatoria para poder incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida según las indicaciones del Parlamento Europeo sobre competencias clave para el aprendizaje permanente (Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, Diario Oficial L 394 de 30.12.2006). La competencia digital no sólo proporciona la capacidad de aprovechar la riqueza de las nuevas posibilidades asociadas a las tecnologías digitales y los retos que plantean, resulta cada vez más necesaria para poder participar de forma significativa en la nueva sociedad y economía del conocimiento del siglo XXI».

Más adelante señala: «Los estándares educativos deber por tanto incluir el tipo de conocimientos y habilidades que pueden ayudar a los estudiantes el desarrollo de las nuevas competencias requeridas en la sociedad actual, que se ven potenciadas por la tecnología, especialmente aquéllas relacionadas con la gestión del conocimiento».

En el punto 5.1 del nuevo documento publicado por el INTEF en Enero de este año (p. 8) se recoge la definición de competencia digital docente proveniente de la recomendación europea de 2006 del siguiente modo:

«La Competencia digital implica el uso crítico y seguro de las Tecnologías de la Sociedad de la Información para el trabajo, el tiempo libre y la comunicación. Apoyándose en habilidades TIC básicas: uso de ordenadores para recuperar, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y para comunicar y participar en redes de colaboración a través de internet (European Parliament and the Council, 2006)»

La comparación entre las dos versiones del «Marco Común» puede verse en la figura adjunta, tomada del propio documento del INTEF (p. 7)

No pretendo en este post desarrollar las áreas y su contenido, nada mejor que consultar el documento que el INTEF ofrece al respecto y que se puede ver aquí.

Lo que sí quiero es mencionarlas brevemente y terminar con una propuesta para los profesores. Las áreas y su contenido se recogen en la figura siguiente elaborada por Déborah Martín.

En el proceso de desarrollo de un instrumento de medida o una escala de valoración, una vez que se tiene definido el marco conceptual, lo que procede es elaborar el conjunto de ítems que saturan óptimamente dicho marco, combinando exhaustividad con longitud. Tecnicismos que ahora no son de caso. La cuestión es que hemos elaborado un instrumento que te invito a responder. Te servirá a tí y a otros profesores.

Se trata de valorar lo que conoces y lo que utilizas en relación a la competencia digital docente. De que respondas, en suma a estas cuestiones: ¿Cómo puedes saber si eres competente en estas áreas? ¿Cómo puedes evaluar tu competencia?

En el grupo sobre Flipped Learning que dirijo en la UNIR, nos hemos planteado el desarrollo de una herramienta, la que mencionaba más arriba, para que puedas evaluarte. Actualmente está en fase de validación y la idea es ponerla a vuestra disposición, posteriormente, a través de la Escuela Online de Formación de Profesores, para que podáis autoevaluar vuestra competencia y decidir, a partir de los resultados, el itinerario formativo que más se acomode a vuestra situación.

Si quieres participar en la validación del cuestionario y aportar anónimamente tus datos aquí está el enlace:

https://fs28.formsite.com/Cuestionario/blogs/
Fuente del articulo: http://www.javiertouron.es/2017/02/eres-un-profesor-digitalmente-competente.html
Fuente de la imagen: https://2.bp.blogspot.com/-ZePGaPpvIQQ/WJhaGnKkbbI/AAAAAAAAGEY/5FfK8WycbJYfwHW0v2l8UN18BMb-Sd_4gCLcB/s1600/competenciadigital_javiertouron.jpg
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Los extractivistas epistémicos y los francotiradores

Atawallpa Oviedo Freire

En el 2013 Leanne Betasamosake Simpson, una mujer indígena del pueblo Mississauga Nishnaabeg de Canadá puso en escena el concepto de “extractivismo cognitivo”. El cual ha sido revalorizado por algunos intelectuales bajo el nombre de “extractivismo epistémico”, especialmente por Ramón Grosfoguel en su artículo: “Del «extractivismo económico» al «extractivismo epistémico» y al «extractivismo ontológico»: una forma destructiva de conocer, ser y estar en el mundo.[1]

Las palabras “extractivismo epistémico” no son nuevas pero el concepto ya es antiguo, así por ejemplo, hay quienes han hablado de colonialismo interno o de anatopismo, ésta última quiere decir: interpolar conocimientos de fuera de una realidad para leer e interpretar a otros pueblos, a fin de imponerles una concepción del mundo desde la razón del dominador y hasta hacerlos aparecer como propio, bajo el argumento de que es por “su bien” o “su progreso” o “su bienestar”. Es decir, es una asimilación de lo otro o de la alteridad al sistema estatuido, haciéndole perder su carácter propio y por ende su espíritu alternativo y alterativo. A esto muchos lo llaman interculturalidad pero en realidad es integrismo.

Al respecto Grosfoguel dice -en el referido artículo-: “Este principio de asimilación es epistemicida porque termina destruyendo los saberes y las prácticas ancestrales. (…) Si el «ecologicidio» destruye la vida, el «epistemicidio» y «existencialicidio» consiste en destruir los conocimientos y formas de vida asociadas a los artefactos, saberes y «objetos» extraídos para asimilarlos a la cultura y formas de ser y existencia capitalistas occidentales.”

Pasemos a ver ejemplos de extractivismo epistémico y a hacer comentarios a algunos intelectuales, sin con ello dejar de desconocer su aporte valiosísimo, incluso nuestra admiración a algunos que nos han enseñado tanto. Sin embargo nadie es infalible en sus elaboraciones conceptuales, pues somos partes de un mundo colonizado y susceptibles de ser afectados e infectados de distintas maneras por el colonialismo y el extractivismo epistémico-ontológico.

No creemos que haya alguien plenamente descolonizado en la intelectualidad, ni en quienes han tenido contacto con la civilización u occidente, es decir, que sea des-colonizado o des-occidentralizado. Para nosotros, no hay diferencia entre civilización y occidente, pues la única civilización en el mundo es la de occidente. Por lo que resulta una tautología decir “civilización occidental”. Sabemos que los pueblos de fuera de occidente, no llegaron jamás a separarse de la naturaleza ni de lo sagrado, no construyeron un sistema social contra natura, como sí lo hizo la civilización conduciéndonos al caos ambiental actual que ha puesto en peligro la sobrevivencia misma de la especie humana.

Por tanto, es equivocado hablar de “choque o encuentro de civilizaciones”, como dicen los intelectuales occidentalistas o colonialistas, sino la destrucción paulatina y sostenida por parte de la civilización de los pueblos, culturas, comunidades, aldeas, que vivían y viven en el continuo de la naturaleza. Civilizar es colonizar. Colonizar es occidentalizar.

Incluso, consideramos que el proceso de des-occidentalocentrismo se está dando mucho más al interior de occidente que fuera de ella. Especialmente en Europa, hay quienes ya se han dado cuenta que fueron ellas las primeras víctimas de las élites colonialistas o civilizadoras. Los semitas, cristianos, helenos y latinos, configuraron desde el patriarcalismo esclavista la “civilización occidental”. Dicho de otra manera, la gran obra de esclavistas, patriarcalistas, colonialistas, mecanicistas, reduccionistas, antropocentristas, es su concreción o unificación de todo ello en lo que llegaron a denominar “civilización”, la misma que ha buscado y logrado extenderse por casi todo el mundo.

Primero civilizaron a todos los europeos, y a su vez ellos lo hicieron con el resto del mundo, particularmente los últimos 500 años. Logrando colonizar a casi todos en su etapa de la modernidad, a través de su capitalismo/socialismo la civilización casi ha conseguido occidentalizar el mundo. Pero sucede que hoy se está produciendo un paulatino despertar, un reflotar de pensamientos, resistencias y luchas anti civilizatorias, es decir, un sinnúmero de acciones para que regresemos a vivir en el continuo de la naturaleza, y con ello recuperar lo común-integral dentro de un sistema de armonía complementaria.

A estas distintas expresiones y formas los agrupamos bajo el término “aldeidad” o “aldeismo”, palabra ésta que viene de aldea (similar a comunidad), pues consideramos que para revertir el cambio climático hay que “aldeizar” el mundo antes que el sistema ciudad-civilización acabe con todos. Es decir, entrar en un proceso de neo-ruralización o re-campesinación[P1] -como el que llevan las ecoaldeas o las cooperativas integrales– antes que el urbanismo depredador inunde con sus “selvas de cemento” la vida, es decir, la naturaleza no-humana. Y ante todo, hay que profundizar el proceso autonómico o de autogobierno, como el que vienen empujando ciertas aldeas milenarias –así los zapatistas- para proteger lo que contiene, sostiene y mantiene al ser humano, pues entienden que sin la naturaleza el hombre no es nada.

No se trata de transformarse o de crear más ciudades sostenibles, inteligentes, compactas, o en transición, sino de terminar con el modelo que viene destruyendo la vida, y ese es la ciudad-civilización. Apenas el 4% del territorio del planeta ocupan todas las ciudades en su conjunto, pero emiten gases de efecto invernadero en alrededor del 78%. Deben quedar máximo ciudades de unos 50.000 habitantes –como era hasta hace unos 100 años la gran mayoría-, para ello debe decrecer la población mundial, como una serie de factores complementarios de decrecimiento.

Ello implica entender que la disyuntiva no es entre la civilización liberal-capitalista y la civilización marxista-socialista, sino entre la civilización de derecha/izquierda versus la aldeidad o comunalidad. Eso es lo que el mundo tiene que elegir: más contra natura o retomar el continuo de la natura. Eso no significa regresar al pasado ni no utilizar la tecnología, que es el pobre argumento de quienes tienen una mirada miope y anoréxica.

En este sentido, la descolonización es para todos, colonizadores y colonizados. No hay descolonización si no hay descivilización. Actualmente en occidente hay un importante sector que se ha abierto al mundo y han comenzado a actuar de igual a igual con otros pueblos y culturas, aunque todavía son una minoría. Han comprendido que la “liberación” es para todos o no es posible para nadie. Liberación en el sentido de soltarse o zafarse de algo, para entrar en la armonía complementaria de la naturaleza no-humana. No, a como lo conciben en occidente, de que la liberación es ser libre de todo y de todos. Quién es libre del sol, de respirar, de comer.

La libertad es el mayor sofisma de la civilización. Si no se encuentra la armonía y el equilibrio, la “liberación” pasa a constituirse en otra forma de dominación y explotación por un nuevo sector que cree representar a todos o que actúa a nombre de los demás. Los marxistas no comprenden que la explotación del hombre terminará cuando termine la explotación de la naturaleza no-humana, y no al revés. Por eso han fracasado todos sus proyectos en todo el mundo.

Grosfoguel y el francotirador

En general, compartimos con Grosfoguel su crítica del extractivismo epistémico, como asimismo con la mayoría de lo que hemos leído de sus escritos. No obstante, hemos observado que guarda rezagos coloniales e incluso se contradice en algunos ámbitos. Algo que pasa en la totalidad de intelectuales -entre los que nos incluimos- aunque no sabemos si somos intelectuales o al menos no pretendemos serlo, pues nos gustaría ser algo más que un pensador o un razonador.

Empezaremos nuestro análisis a partir del video “I Escuela ecosocialista y pensamiento crítico nuestroamericano”[2] realizado este 10 de octubre de 2016 en Venezuela y a donde Grosfoguel fue invitado por el chavismo a dar una conferencia.

Hasta antes de que Grosfoguel comenzará -casi al final de su conferencia- a defender al castrismo y al chavismo, nos parecieron coherentes sus posturas y compartíamos con su exposición. Pero luego surgieron sus contradicciones y que consideramos rayan en el “extractivismo epistémico”, que tanto critica Grosfoguel. Por ejemplo, criticó al socialismo del siglo 20 de que había principalizado la economía en desmedro de otras acciones paralelas, así contra el racismo, el sexismo, el eurocentrismo, el cristianocentrismo, etc.; y que a la final, estos socialistas reprodujeron otras formas de dominación en forma de burocratismo, imperialismo, colonialismo, etc.

Repitió varias veces que no vivíamos en un sistema capitalista sino en una civilización con varios ejes, uno de los cuales era la economía (capitalismo) y que al principalizarlo o centralizarlo esto conllevó a que fracasará el socialismo del siglo 20. Punto de vista éste, con el que estamos plenamente de acuerdo. Pero cuando se refirió o habló del socialismo del siglo 21 no dijo nada al respecto, y más bien respondiendo preguntas al finalizar su conferencia, tomó como referente justamente a un indicador económico -el de la reducción de la pobreza- para justificar y alabar al chavismo.

También habló de las comunas populares como un gran giro decolonial y pasó a justificar de que no se lo había empujado a fondo porque Chávez no lo podía hacer todo, y que el error era de los chavistas de que no lo habían avivado desde que Chávez murió. Pero que ahí estaba el gran legado teórico de Chávez y que con eso había que “echar pa´lante”.

En resumen, en la conferencia de Grosfoguel los socialistas del siglo 21 no habían repetido el mismo esquema de priorizar lo económico, sin embargo, ya en la parte de las preguntas del público, al fin se atrevió a decir que el problema del chavismo estaba en que no se había diversificado la economía, al centralizarse en el petróleo. Con ello volvió a referirse a economía, pero en la conferencia como tal no hizo críticas al socialismo del siglo 21, más por el contrario, los defendió.

De otra parte, acaso los socialistas del siglo 21 no han caído en las garras del imperialismo chino a través de los préstamos y altos intereses que le generan dependencia hacia el gigante asiático. Continuando con la misma actitud de los antiguos comunistas latinoamericanos que adoraban a los soviéticos y ahora sus coterráneos lo hacen con los chinos. Cuál es la diferencia en criticar al imperialismo soviético –como lo hizo Grosfoguel- y no decir nada del imperialismo chino.

Y por otro lado, querer justificar al chavismo con el argumento simplón de que él no lo podía hacer todo, sin mirar toda la interseccionalidad -de la que él tanto habla- pues jamás hubo esa acción integral al haberse concentrado en la economía y en lo material. Fijamiento que han tenido todos los socialistas del siglo 21, y que ahora les está pasando la factura cuando han caído los precios del petróleo y de los minerales. Por lo que a la final no resolvieron nada, como tampoco lo hicieron los del siglo 20 -y a los que Grosfoguel criticó duro en dicha conferencia-. En todo caso, habría que preguntarle a Grosfoguel, cuál es la diferencia y el aporte de los socialistas del siglo 21 a lo que hicieron los del 20. Son incomparables o son más de lo mismo.

Las comunas chavistas, resultaron un proyecto más, pues en todos los años en que estuvo Chávez al frente del gobierno, pudo realmente haberle dado un carácter principal o fundamental que permita realmente construir el “poder social”, el que a su vez haga posible o genere el “poder político”, para que sea una constatación efectiva el “poder popular” en la que el pueblo sea el creador y el actor de su propio destino, y no el que creía Chávez. Pero los socialistas del 21 lo hicieron al revés, siguieron centralizándose en el poder político, de ahí la actual situación en la que se encuentran y más bien han terminado abriendo las puertas para que regresen los neoliberales.

Y ahora aparece Grosfoguel compadeciéndose de Chávez y culpando al madurismo. Realmente nos cuesta creer que para Grosfoguel esa propuesta tibia de las comunas chavistas sea un giro decolonial, da mucho que pensar qué es lo decolonial para él. Parece que con los socialistas del 21 se le olvidó todo lo que ha escrito al respecto, o refleja el extractivismo epistémico que guarda Grosfoguel. Lo que también nos parece ser un “francotirador”, como calificó a aquellos que no apoyan ciertos proyectos porque hay alguna cosa que no comparten. Francotirador, como el purista que rechaza a otros porque no comparten plenamente un proyecto. Serán los socialistas del 21 decoloniales, o mucho más decoloniales que el movimiento indígena y popular, quienes han cuestionado al “progresismo” por ser justamente proyectos neocolonialistas de izquierda del siglo 21. Al parecer Grosfoguel se alinea con los “progresistas” y rompe con la alteridad que viene resistiendo por 500 años. No es eso ser francotirador y extractivista epistémico.

Justamente en el artículo que venimos haciendo referencia, Grosfoguel se apoya en la boliviana Silvia Rivera y en el ecuatoriano Alberto Acosta para hacer sus críticas al “extractivismo epistémico” de Quijano y de Mignolo, “olvidándose” que Rivera y Acosta han denunciado los atropellos del evismo, del correismo y de todo el socialismo del siglo 21. Acaso Grosfoguel eso no lo ha leído y frente a los chavistas no dijo nada y más bien se lavó las manos como Pilatos lanzándoles loas. Tres veces repitió la frase de Castro: “dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”. Cuando Rivera, Acosta y tantos otros, han denunciado que los “progresistas” no aceptan ninguna crítica “dentro de la revolución” y más bien han sido perseguidos y criminalizados. O es que Grosfoguel pensará que Rivera, Acosta y demás críticos del socialismo del 21 están en contra de la revolución. O creerá como Enrique Dussel -que también dio una conferencia ese mismo día- que son críticas de “extrema izquierda”.

Criticó que se han creado nuevas universidades pero que siguen los mismos esquemas, disciplinas y carreras occidentalocéntricas. Sin embargo, no hizo referencia a que eso es justamente lo que han hecho los socialistas del 21, como por ejemplo, las universidades correistas, chavistas y evistas, que repiten o reproducen todo el esquema de las universidades del imperio que tanto critica Grosfoguel. Es más, Correa procedió a cerrar la única que había en el Ecuador y en toda Sudamérica, que rompía con el esquema eurocéntrico de universidad. De eso no dijo nada.

También señaló el problema de la actitud ecologicida que está produciendo el cambio climático, y de que no es una opción la decolonialidad sino que es una necesidad frente a la muerte que está provocando la civilización. Que no hay elección, que es la vida o la muerte. Algo con lo que también estamos de acuerdo con Grosfoguel, pero luego pasó a defender el extractivismo de los socialistas del 21 con el argumento de que no se puede ser anti-extractivista desde “hoy en la noche”. Sin hacer ninguna referencia, a lo que Rivera, Acosta, Gudynas y cuantos otros han denunciado de que los extractivistas “progresistas” quieren salir del extractivismo con más extractivismo, es decir, que no se plantean disminuirlo sino aumentarlo. Siendo esa justamente la crítica que se ha hecho, de que no han emprendido acciones decrecidas sino más bien de crecimiento y ampliación del extractivismo. Nadie ha propuesto que se quiere terminar con el extractivismo “hoy en la noche”, lo que se ha dicho es que no hay que aumentar la frontera extractivista y más bien tender a su disminución paulatina lo más rápido que sea posible. No haber claramente así, es ser también francotirador y un extractivista epistémico más. No hay diferencia entre lo que se critica y lo que se dice.

Criticó muchas veces a la civilización capitalista/patriarcal occidentalocéntrico/cristianocéntrico moderno/colonial -y que estamos de acuerdo-, pero la salida que dio era de crear otra civilización. Acaso es cuestión de crear otra civilización con simplemente otros ingredientes. Acaso la civilización no es el resultado o la configuración de toda esa transversalidad que enuncia Grosfoguel. Acaso la civilización no es la que nos está llevando a la muerte con el cambio climático -como repitió tantas veces-, y a pesar de ello quiere otra civilización. Es decir, no entiende a cabalidad que la civilización es el sumun de toda la interseccionalidad de la que habla y de que principalmente es la muerte en sí mismo. Por lo que NO necesitamos una nueva civilización ni siquiera una transmodernidad (Dussel) o una poscivilización sino una transcivilización. Es decir, algo totalmente diferente a la civilización y ello también pasa por su nombre. Sino, seguimos en lo mismo, así cuando se critica el desarrollo y el crecimiento, procediendo a hacer retoques sustentables o identitarios pero nada de cambios totales o profundos. O lo que es lo mismo, de que se critique al socialismo del siglo 20 y no a los del 21.

Habló de crisis o de que habían varias “criseses”, sin que todavía comprenda Grosfoguel que lo que estamos viviendo son extremos de la crisis que es toda la civilización en sí mismo. No hay crisis o criseses sino que todo el sistema en su conjunto es crisis por su propia configuración, y que lo que hace es producir erupciones de tanto en tanto. No hay crisis, hay “caos total”, y los niveles máximos están reflejando con más claridad que todo el sistema es atentatorio a la vida. La crisis no es algo que aparece de vez en cuando, sino que tiene picos en los que llega a niveles extremos. La civilización con toda la interseccionalidad que la contiene, está estructurada o compuesta con diferentes tipos de crisis constitutivas.

Desde su surgimiento produjo una ruptura con el sistema-mundo aldea o modelo cocreador de vida, al que lo ha ido destruyendo poco a poco hasta llegar a los límites actuales. Por tanto, no cabe hablar de crisis ambiental sino de caos ambiental, en la que hay picos y bajadas de la crisis o de la civilización como tal. Entonces, no se trata de salir de la crisis ambiental o de crear otra civilización, sino de replantear todo para encontrar la armonía y equilibrio complementario, que es cómo funciona la vida.

Hablar de crisis es mirar solo un factor o categoría – a igual como la economía- y no entender que hay un origen de todo. La llamada “crisis de civilización” no es el resultado de algo esporádico o casual, es el sistema en su esencia. La crisis solo se da en sistemas sustentables o sanos, como las enfermedades que aparecen en personas sanas y que luego desaparecen, pero si la persona no aprende de las enfermedades se vuelve la enfermedad en sí mismo y se muere. La civilización nunca fue sana sino contra natura, nació enferma y su enfermedad es la que ha venido destruyendo la vida, tanto de la “salvaje naturaleza” como la de los pueblos “bárbaros y salvajes”, hoy llamados subdesarrollados o tercer mundistas. Éstas últimas categorías, también son definiciones neocoloniales y todos las siguen repitiendo como cantaleta. Ni siquiera las resignifican y eso es también extractivismo epistémico.

El extractivista epistemico de Enrique Dussel

Dussel también lanzó algunas lisonjas a Chávez, Castro y Evo. De éste último dijo, que le andan criticando que está ocupado con el extractivismo y de que no se dedica a hacer la revolución. Y Dussel respondió burlescamente, acaso ya está la teoría de alternativa al capitalismo. Al parecer, todavía no se ha enterado del sumak kawsay/suma qamaña[3], o quizás piensa como sus defendidos socialistas del 21 de que los paradigmas y sistema de vida de los “pueblos primeros” son solo un modelo de desarrollo o un medio para el socialismo y no un fin en sí mismo, a igual como conciben a la naturaleza. O creará que no son profundos sus postulados y que no tienen la condición de ser toda una propuesta anticapitalista y de transmodernidad. O de que el pensamiento indio no puede superar el eurocentrismo.

No es suficiente con criticar al eurocentrismo de Marx –como lo hizo Dussel y con lo que estamos de acuerdo-, sino que además hay que pensar desde las racionalidades construidas milenariamente desde fuera del eurocentrismo, y no desde la mentalidad de alguien que se ve como desterrado de Europa en América. Una cosa es ser latinoamericano y otra ser indoamericano (y no es cuestión de etnia o de fenotipo, es de voluntad o de decisión, como de hecho la han tomado los que nacieron en América pero que siguen pensando como occidentales).

Y Dussel sigue deliberando como latino o mestizo, es decir, desde las categorías europeas, pues una nueva cultura no se produce en 500 años y además porque los pueblos milenarios están ahí, a pesar de que él y otros no los puedan ver en esencia sino tan solo folclóricamente. Por ello –dijo-, que había que crear nuevas categorías políticas por “nosotros” –en referencia a los intelectuales del siglo 21, lo que significa que las categorías amerindias no valen o no son suficientes para repensar el mundo. En el fondo, Dussel se sigue viendo como blanco-mestizo y no como indio-mestizo.

En realidad, lo que pasa en Dussel y en muchos, es que no conocen la alteridad y solo hablan desde fuera del indio, del pobre, del oprimido. Desde el intelectual que defiende al dominado y que lucha por liberarlo, pero desde la razón independizadora del latino o mestizo, en última instancia, del occidental en Amerindia y no desde la propia racionalidad milenaria de los “pueblos primeros”.

Nos preguntamos, si Dussel, Grosfoguel y tantos defensores de los “indios” conocerán, por ejemplo, las categorías andinas de: complementariedad, reciprocidad, correspondencia, ciclicidad, armonía, integralidad, estabilidad dinámica, polaridad, etc. Habrán leído de los mundos andinos: jawa/janaj pacha, kay pacha, kay/urun pacha, y todo lo que entrañan cada una de estas categorías. Sabrán que la lógica del pensamiento andino es tetraléctica (tawantin), pero ellos siguen hablando desde la dialéctica europea.

Dussel dijo que la civilización más antigua y la más importante surgió en Mesopotamia hace 5000 años. No se ha enterado de la aldea Caral al norte de Lima (cerca de Argentina donde él nació) que tiene la misma antigüedad y que ha despertado la admiración de muchos investigadores.

Criticar realmente al eurocentrismo, es criticar desde una racionalidad construida por una cultura elaborada y no desde la individualidad de un exiliado o excluido europeo en otras tierras. No conocer las racionalidades de fuera de occidente y más que todo de haberlas asimilado en su ser, es seguir criticando al eurocentrismo desde la razón critica europea. El mestizo siempre tiende a eso, dice: los conocimientos de los indios son de ellos, pero como yo no soy indio – aunque tampoco soy blanco- tengo que tomar una fuente de pensamiento y la mejor que hay es la europea, pues la de los indios es muy elemental o no ha sido sistematizada todavía, o cualquier otro argumento para zafarse o distanciarse de lo “indio”.

Es decir, no hacen el esfuerzo por investigarla, ni siquiera han leído a los que hemos hecho ese trabajo y que seguimos bregando en ello. De quienes tomamos la opción de reconocernos en la tierra madre que nos vio nacer y que nos da su vida cada día, antes que solo mirar a la genética humana que portamos para desde ahí adscribirnos al conocimiento occidental. Lo que tampoco significa rechazarla o desconocerla, sino establecer niveles. Si valoraran lo “indio” se hubieran integrado a su cultura y no se llamarían mestizos siguiendo la racialización impuesta por el occidentalocentrismo. Muchos intelectuales lo siguen haciendo consciente o inconscientemente, a pesar de que pretenden ser decoloniales o anticoloniales.

Dussel critica al eurocentrismo pero siempre nombra a una serie de escritores, pensadores y hasta conoce de memoria las fechas históricas de occidente, pero casi no nombra a ningún intelectual amerindio o indigenista. Es fácil criticar o alabar a los “indios” desde afuera y muy diferente es rebasar los racismos para saberse y sentirse hijo de la tierra que les ha parido, procediendo a estudiarla milenariamente y no solo desde la modernidad sintiéndose que recién han llegado con el conquistador a América. Pero al revés si lo hacen, se dicen que son nacidos en América pero se siguen sintiendo descendientes de la cultura europea o buscan seguirla reproduciendo en la “atrasada” o “subestimada” Abya Yala. Mirar desde afuera estando adentro de Amerindia, es también eurocentrismo.

Quién no ha asimilado la racionalidad[4] o senti-pensamiento amerindio habiendo naciendo en estas tierras, sigue siendo un occidental en Abya Yala. Por eso, la mayoría de pensadores y profesionales siguen viajando directa o indirectamente al “norte global” para profundizar su sentido de la vida, y nunca llegan a ver desde la amerindia que está en sus pies, y tan solo buscan reajustar su mirada occidental desde América. Irónicamente, hay actualmente occidentales que van a Abya Yala a estudiar y asimilar su cultura, su espiritualidad, sus lenguas, su medicina, y hasta se casan con su gente. El “mestizo” o “blanco” nacido en América, nunca llega a conocer amerindia sino solo América Latina, por lo que irónicamente después de 500 años siguen sin “descubrir” América y mueren como Colón sin saber que estuvieron en Abya Yala, tan solo dedicándose a aprovechar de sus riquezas materiales o buscando europeizarla, es decir, civilizarla, como lo han hecho todos los invasores o extractivistas en todo este tiempo.

En nuestro caso, no nos hemos mirado en el espejo y hemos dicho: como mi fenotipo es blanco-mestizo, entonces soy civilizado y no primitivo, por lo que pertenezco a la civilización occidental y no a la de pueblos atrasados. Nos hemos reconocido en la integralidad que nos ha construido los Andes, en la conciencia de que la tierra andina es la que nos alimenta en todo sentido, aunque nuestra mente haya sido educada eurocéntricamente. Y cuando tomamos conciencia de aquello, nos dejamos envolver por ella y empezamos a despertar todo lo que los Andes como geografía y como cultura había construido en miles de años, pues sabíamos que ya estaba también en nosotros todo ello. Nos hemos sentido hijos plenos de los Andes y no hijos pródigos o prófugos de España.

Por eso no hablamos de “nuestros indios” o “nuestros indígenas”, con ello separándonos o marcando distancia sino que hablamos integradamente y decimos: “nosotros”, “nuestros antepasados”. No actuamos en tercera persona para referirnos a ellos. Ni esperamos que algunos “indios” nos reconozcan así, pues nos han dicho que la cultura andina es solo de ellos, queriendo también apropiársela de ella. Simplemente sabemos que la madre andina acoge a todos sus hijos y no discrimina a nadie, así no la reconozcan porque tienen otro color de piel. Es la pachamama andina la que nos ha parido y formado, pero muchos la desconocen en una suerte de matricidio premeditado. Nuestra mamá biológica está conectada con la madre tierra y está con la madre cosmos, y en ese sentido nos vemos como una expresión de todas ellas. Y lo mismo con todo el principio masculino de vida.

La vida nos puso en los Andes para desde ahí mirar la existencia, en la búsqueda de la integralidad y la armonía complementaria, no para generar la dicotomía centro/periferia. Los Andes son nuestro centro, pero como punto de mediación o consenso, y no como como punto alrededor del cual debe girar todo, como en el eurocentrismo. Por ello, jamás surgió en los Andes la ciudad-civilización como sistema-mundo que concentra y centraliza todo, sino que funcionaba (y funciona) en la descentralización y la desconcentración, que es como funciona el sistema aldea o comunitario.

Hemos ido al interior de los Andes para desde ahí poder conversar con las demás partes del mundo, caso contrario, no habría diálogo o “polilogo” sino la imposición, el dominio, el control, el disciplinamiento, y por el otro lado, el asimilacionismo, el coptacionismo, el integrismo, que es lo que vivimos actualmente por derechas e izquierdas y su tutelaje de que lo hacen por “nuestro bien” o “nuestro progreso” o “nuestro bienestar”. En resumen, no nos vemos solo como seres humanos, sino en prolongación fractal como “ser humanidad”, “ser tierra”, “ser cosmos”.

La idoneidad intelectual

En fin, Grosfoguel y Dussel recibieron muchos aplausos del chavismo, no tuvieron la fuerza y la contundencia para hacer una crítica profunda “dentro de la revolución”, tal como lo hicieron con los socialistas del siglo 20. Prefirieron que les lancen flores a que les pifien una sala llena de “izquierdistas occidentalizados”. Sino, quién mismo es la izquierda occidentalizada. Acaso el chavismo, el castrismo y todos los demás “progresistas” no lo son. Y si no son ellos, es que son Rivera, Acosta, Gudynas, y todos los que nos hemos pasado enfrentando a los intelectuales del siglo 21 como García Linera[5], Atilio Borón[6] y Emir Sader. Y esto es lo que nos dio más tristeza, de que Grosfoguel y Dussel hayan terminado siendo parte de este sí grupo de francotiradores y extractivistas epistémicos.

Por cierto, el escritor uruguayo Raúl Zibecchi denunció en una conferencia a la que asistí en La Paz-Bolivia, de que Emir Sader había sido pagado por el gobierno de Dilma Rouseff, y eso explicaba muchas cosas. Esto nos hace pensar en la idoneidad de los intelectuales, no sé si el chavismo les pagó a Grosfoguel y Dussel para que fueran a lanzar vítores a Chávez y Castro. No lo creemos, en todo caso fueron muy corteses y devolvieron con creces la invitación que les hicieron. Obvio, nunca les invitarían a Venezuela ni a ningún país del “progresismo” a Rivera o Acosta o Zibecchi o Gudynas o Svampa, etc.

Esto, al mismo tiempo me recuerda la coherencia de otros intelectuales, como la de Boaventura de Souaza Santos cuando alguna vez me precisó que él era crítico con el “progresismo”, escribiéndome: “Por esta razón no estoy de acuerdo en que me ponga en el mismo lugar de Atilio Boron (o Emir Sader)”.

Estos episodios me conectan con otros, por ejemplo, el que tuve con un gran intelectual sudamericano especialista en temas ambientales y que es muy conocido en varios círculos académicos de Latinoamérica y el mundo. Me contactó para hacerme una entrevista en Quito, que es la ciudad que está más cerca de donde yo vivo, pues prefiero vivir en el campo y ser coherente con mis creencias. Me recibió en el lujoso hotel en que estaba hospedado, y que seguramente los organizadores de un evento por el que había llegado al Ecuador le habían reservado ahí y no porque él haya pedido que le instalen en un hotel de 5 estrellas.

Me invitó a almorzar en el restaurante del hotel, donde había un buffet extraordinario. Se sirvió algunas carnes y cogió una coca cola light, ante lo cual yo me quedé anonadado de ver eso de mi amigo ecologista, pues, yo estaba optando por ser vegano político ya que sabía que la industria cárnica produce en el mundo el 18% de gases contaminantes de efecto invernadero, siendo mucho más a lo que producen todos los medios de transporte en el mundo y que llega al 11%. Realmente son cosas que no comprendo.

En fin, podría contar otras historias con diferentes intelectuales, políticos, maestros espirituales, que he conocido en mi camino, en la que no hay coherencia entre el discurso y la práctica cotidiana. No los juzgo, porque sé que yo también tengo mis incoherencias, la vida me lo hace saber de diferentes formas. Y eso pretendo con Grosfoguel y demás, pues no creo que lo hagan a propósito. Repito, no tengo la intención de ganarme enemigos (todo lo contrario) para obtener algún rédito con estas críticas o comentarios, sino la intención de aportar para que todos cambiemos por la armonía de cada uno y de nuestros cometidos.

La única que se salva -de alguna manera- entre los connotados (y no me estoy mofando sino haciendo referencia a los que se han hecho famosos) es Silvia Rivera, pues se diferencia de todos los demás porque ha pasado por su cuerpo lo aymará. Habla desde adentro y no desde un observador externo, y eso lo apreciamos sobremanera. Algo que no se ve en Luis Tapia o Raúl Prada, entre los más conocidos afuera de Bolivia. Sin embargo, hay algunos aymará que la critican duramente y creo que tienen razón en algunos casos, por ejemplo, su postura de lo ch´ixi o de lo mestizo, algo con lo que nosotros tampoco estamos de acuerdo y esperamos escribir sobre ello en algún momento. En todo caso, valoramos ampliamente su proceso de internalización paulatina, a diferencia de todos los intelectuales que solo hablan desde la externalidad.

Siendo ese el problema de Grosfoguel, Dussel y demás intelectuales, de que solo hablan desde la externalidad y la razón, y no desde la interioridad y la sabiduría a pesar de que critican el objetivismo y el positivismo. En la práctica siguen en la actitud reflexiva del “objeto de conocimiento” y no llegan a la relación sujeto a sujeto, que es aprender a senti-pensar desde el otro sujeto, sea humano o no-humano. Y esto es también extractivismo epistémico.

Dussel sigue hablando desde Europa donde se formó, cuando nació en Sudamérica y ha vivido muchos años en México. Grosfoguel habla de Sudamérica desde Norteamérica, que es lo que conoce profundamente, especialmente Puerto Rico su país de origen y de Estados Unidos donde trabaja ya muchos en la Universidad “imperialista” de Berkeley, por más que le hayan arrebatado un espacio a los gringos como contó en la conferencia que estamos haciendo referencia. Que en todo caso está bien, si realmente se está trabajando por la descolonización plena, aunque no sabemos cuáles son los resultados concretos que ha obtenido en ese propósito. Lo cierto es que Grosfoguel no conoce bien Sudamérica, no es suficiente leer a algunos sudamericanos o hacer unas pocas visitas, sino que hay que vivir un cierto tiempo para conocer un lugar y poder hablar con más propiedad. Él conoce bien al imperialismo norteamericano y puede hablar con criterio profundo.

En nuestro caso vivimos 5 años en Francia y viajamos bastante por algunos países europeos, por lo que conocemos algo del eurocentrismo por nosotros mismos. Por cierto, no fuimos a estudiar allá, ni a trabajar para ellos, nos han ido llevando por 12 años por varios países de Europa para que les enseñemos Sabiduría Andina[7]. Y hasta nos han traducido 3 libros, pero en “nuestra tierra” se interesan poco[8]. Somos más conocidos en los países francófonos que en los Andes. Obviamente, no nos invita la gente del mundo académico pues ellos solo buscan intelectuales, especialmente aquellos que sean objetivistas y que miren todo como objeto externo de conocimiento. Lo mismo, rara vez nos han invitado en América Latina ya sea de la academia o de fuera. Esas son las paradojas. No les interesa lo nuestro[9].

Entonces, es extractivismo epistémico el de Grosfoguel al hablar del “progresismo” sudamericano sin conocerlo vívidamente y ser francotirador apoyando a estos gobiernos de la “izquierda occidentalizada”. Compartimos la crítica que Grosfoguel hace de Quijano y Mignolo por su extractivismo epistémico, pero él repite lo mismo con Sudamérica. Por cierto, cuando critica a Quijano comete otro error, cuando hablando desde un lenguaje racial dice que Quijano es “mestizo” y de que Javier Lajo es “indígena”. Seguramente no conoce personalmente a Lajo (nosotros lo conocemos), pero en nuestro caso -como andinos de nacimiento- sabemos bien los fenotipos de los Andes y Quijano tiene más rasgos “indígenas” que Lajo, quien tiene la piel y el fenotipo más blanco que moreno.

Obviamente, nosotros no creemos en estos conceptos raciales y hablamos desde otras categorías. Esto, es para nosotros un giro decolonial, el no seguir hablando desde categorías coloniales racistas como las palabras: indio, indígena, negro, mestizo, blanco, que es la creación de los invasores en su colonial apartheid de Abya Yala. Descolonización es también cuestionar estos lenguajes, para hablar mas bien desde lo geográfico y lo cultural. Por ello, nosotros hablamos de pueblos andinos o tawantinsuyanos, en donde hay gente de distintos colores de piel, y lo que marca la diferencia entre ellos: es su pensamiento andino milenario o su pensamiento occidentalizado de izquierda o de derecha, marxista o liberal.

Y éste también es el meollo de lo que Grosfoguel, Dussel, Quijano y demás decoloniales hablan de “lo nuestro”. Qué es lo nuestro. Lo que han producido los occidentales latinoamericanos en estos 500 años, o lo que han enraizado en miles de años los pueblos primeros de Abya Yala. Éste el extractivismo epistémico de los intelectuales que han encarnado lo occidental en América y que observan al originario o autóctono como objeto de conocimiento. Ni siquiera han escuchado a sus sabios, ni han estudiado la racionalidad andina o maya o mapuche. Peor que lo hayan pasado por su cuerpo y ante todo por su corazón.

El suizo Josef Estermmann sabe más de “filosofía andina” que García Linera que ha vivido toda su vida con los “indios”. Al vicepresidente de Bolivia solo le interesa Marx, Lenin, Gramsci, y todos los intelectuales europeos con sus filosofías y razones occidentralizadas de izquierda. Dice defender a los indios y hasta se declara indianista, pero desconoce sus cosmovisiones, filosofías, y racionalidades. Por ello, les habla a los pueblos originarios como que fueran niños o torpes o como que fueran sus tutelados a los que los cuida “por su bien”, “su progreso” y “su bienestar”. En general, las izquierdas los ven como de poco entendimiento o como “limitaditos”, palabra ésta del también extractivista epistémico y gran francotirador: Rafael “Trump” Correa[10].

En realidad, pasa en todos los occidentalocentrados -incluso en mucha gente del propio “movimiento indígena”- quienes hablan desde afuera, sin que hayan pasado la otredad en su vivencia cotidiana, pero hablan a nombre y en defensa de los otros, de los olvidados. Hasta hacen cualquier cosa a nombre y representación de ellos (Evo Morales). Eso es también extractivismo epistémico.

Es lo que siempre han hecho y siguen haciendo los eurocentrados de izquierda con su indianismowash. Se lavan la cara para ocultar sus verdades intenciones de imponerles el marxismo y el socialismo por “su bien”, “su progreso” y “su bienestar”, y con ello borrar sus propias racionalidades. Tal como los cristianos con sus evangelios, o la derecha con sus teorías neoliberales de que ellos son los que les generan las fuentes de trabajo. Quien no se ha descolonizado, es un eurocentrista: liberal o marxista o positivista o nihilista…

Todo lo que hemos señalado anteriormente, no significa que seamos antimarxistas o antiizquierdistas o antioccidentales. Entendemos que el marxismo y todo el aporte de occidente es una parte, mas no es el todo. Creemos que la izquierda es complementaria del pensamiento alternativo, y que debemos caminar juntos y no atrás de la clase obrera o del partido. Nos peguntamos si la izquierda y la intelectualidad serán capaces de comprender aquello o seguirán imponiendo su eurocentrismo y calificando a los otros de revisionistas, contrarrevolucionarios, atrasados, extremistas, etc.

Seguramente, en nosotros también hay extractivismo epistémico, indianismowash y somos francotiradores. Estamos abiertos a que nos lo hagan ver, eso nos ayudará a ser coherentes en nuestro camino personal, al interior y exterior. Y esto, creemos que deberían hacer todos y preguntarse si son algo de ello.

Notas

[1] http://www.revistatabularasa.org/numero-24/06grosfoguel.pdf

[2] https://www.youtube.com/watch?v=QSw6Rfc8E0U

[3] https://es.scribd.com/document/337734545/4ta-Version-Que-es-el-Sumak-Kaw…

[4] Entendemos por racionalidad en diferencia y en contradicción con razón o logos, cuando este último ya se había desmembrado de la sensibilidad, de la emoción, del sentimiento. Cuando la filosofía dejó de ser la sabiduría del amor para ser “amor” al logos, es decir, la fijación de la mente dictatorial.

[5] https://lalineadefuego.info/2015/10/20/analisis-el-poder-de-la-soberbia-…

[6] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192299

[7] https://es.scribd.com/document/329460668/Los-Caminantes-Del-Arcoiris-por…

[8] https://es.scribd.com/document/63995249/El-Retorno-Del-Hombre-Rojo

[9] En el Ecuador, algunos medios –especialmente web- han rechazado abiertamente publicar nuestros trabajos. Solo “Línea de Fuego” nos ha dado espacio. Otros nos sacaron posteriormente. Agradecemos a los medios internacionales de Alai y Rebelión que se han atrevido a publicar nuestros escritos.

[10] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212964

Fuente del articulo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222600

Fuente de la imagen:

 http://www.eldiplo.info/portal/media/k2/items/cache/dca6745fdbb9da5b038270324f6ced2f_Generic.jpg

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