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Una tragedia nacional

Por: Elisabeth De Puig

El método silábico hizo sus pruebas alrededor del mundo y ha producido millones de lectores empoderados. Este método, desplazado por el método global, ha sido revalorizado por los últimos avances de las neurociencias.

Hoy en día todo depende del tono y de la manera como se presentan los acontecimientos a la opinión pública. De la forma de comunicación triunfalista u objetiva dependerán los correctivos que se aporten a los diversos temas en la palestra.

Al momento que nuevos estudios transversales confirman lo que entendidos y no entendidos saben hasta la saciedad sobre las lagunas en lectoescritura y matemáticas de nuestros alumnos y alumnas, el ministro de Educación, encargado de una cartera difícil y espinosa, se vanagloria de haber vencido el pesimismo de quienes no creían que era posible una educación de calidad en medio de la pandemia de la COVID-19.

El ministro afirma también que el pasado año escolar transcurrió sin interrupción y que se implementaron innovadoras y exitosas herramientas que enriquecen el aprendizaje.

Como en todo, unos ven el vaso medio lleno y otros lo ven a mitad vacío. Es permitido preguntarse cómo el año escolar puede tildarse de exitoso sin una medida real del aprendizaje alcanzado durante el tiempo de pandemia y sobre qué base, sin evaluación, se emprenderá un proceso general de nivelación escolar.

El Boletín de Competitividad Sectorial (BCS) 2021, publicado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPYD), indica que el 62.3 % de la población de 10 años no puede leer ni entender un texto simple.

Esto no es realmente noticia ya que el informe diagnóstico realizado en 2018 por el Ministerio de Educación (MINERD) destacaba que solo el 12% de los niños, niñas y adolescentes (NNA) estaban en capacidad de entender un texto corto, y otro informe del mismo ministerio decía que el 60% de la deserción de los jóvenes se debía a limitaciones en lectoescritura y matemáticas.

Todos estos datos fueron corroborados por nuestro penoso rendimiento en las últimas pruebas PISA y es en estas lamentables condiciones que el gobierno del Cambio recibió la cartera de educación en medio de una pandemia totalmente desconocida.

Las consecuencias de este pasivo acumulado son catastróficas para nuestros NNA, para nuestra economía, para el país. Los pobres resultados de desempeño de los niños y niñas repercuten luego en el mercado laboral al punto que, según el boletín de Competitividad Sectorial 2021, el 48.8 % de los trabajadores tiene un nivel educativo por debajo del necesario para el puesto.

Los niños y niñas arrastran  problemas por generaciones, sin disponer de las bases fundamentales de cualquier proceso de aprendizaje, que es poder leer y comprender lo que se lee.

Debido al hecho de que sus padres padecieron de los mismos aprendizajes deficientes estos se encuentran en muchos casos incapacitados para brindarles cualquier tipo de ayuda, lo que es un agravante a la desigualdad.

EDUCA ha tildado esta situación de “tragedia nacional”.  Si le agregamos los resultados del reciente estudio Kids Online República Dominicana,  realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en conjunto con el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), sobre la utilización de la Internet en el país por los adolescentes, los cuestionamientos  sobre el resultado del año escolar pasado y la implementación de la virtualidad se hacen más apremiantes y deben tomarse en cuenta para el  próximo regreso a clase.

El estudio confirma lo que se ha visto en la práctica, o sea, las importantes desigualdades existentes entre los adolescentes. La mitad de ellos acceden solamente a internet a través del celular, lo que implica una gran limitación en el desempeño.

Esta desigualdad se acentúa en las familias de nivel socioeconómico bajo para ascender al 70% de los adolescentes, y se reduce al 30% en los adolescentes que viven en hogares de nivel socioeconómico medio y alto.

Está claro que algo no ha funcionado en nuestro sistema de enseñanza, al igual que en muchos otros sistemas educativos, lo que no es tampoco un fenómeno nuevo.

Soy de la generación del B, A, BA… B, E, BE, del método silábico y no del método global, y aún menos del modelo virtual. El método silábico hizo sus pruebas alrededor del mundo y ha producido millones de lectores empoderados. Este método, desplazado por el método global, ha sido revalorizado por los últimos avances de las neurociencias.

Más allá del método para aprender realmente a leer y escribir hay que dar un sentido al aprendizaje para que niños, niñas y familias entiendan para qué sirve la lectura,  los libros y el papel de la virtualidad.

Lo importante es que se entienda que estamos ante circunstancias inéditas que amenazan con echar por tierra avances que se habían venido logrando. La calidad del aprendizaje del niño y su bienestar deben estar en el centro de cualquier política de nivelación escolar y de regreso a clase.

Mientras más objetivos seamos evaluando el momento crítico por el que atraviesa la escuela dominicana más estaremos  en capacidad de enfrentar los tremendos desafíos que ella nos plantea.

Fuente de la información: https://acento.com.do/opinion/una-tragedia-nacional-8980665.html

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Centenario del maestro Paulo Freire: legado educativo y praxis revolucionaria

Por: Francisco Daniel Guzmán Obeso

Freire vive y vivirá por siempre, pues su legado es una impronta imborrable en todos los maestros críticos y luchadores que buscamos la emancipación y autonomía de nuestros estudiantes.

El 19 de septiembre de 1921 nació una de las mentes más brillantes y lúcidas en la historia de la pedagogía. Maestro de maestros, hombre radical en el buen sentido de la palabra, utopista, lunático e idealista. Para algunos, peligroso y adoctrinador; para otros, luchador social y humanista. Lo cierto es que ha influido enormemente en la práctica de millones de docentes a lo largo de la historia reciente. Paulo Reglus Neves Freire es, sin duda, una figura polémica por su pensamiento y su ejercicio político, por ser pionero en aclarar que la educación, a la que él llamó liberadora, simple y sencillamente no podía ser neutral. Vivió para transformar al mundo por medio de la praxis: acción y reflexión unidas por el bien de los oprimidos. Así lo deja sentado en su magna obra Pedagogía del oprimido, que curiosamente también cumplió su 50 aniversario el año pasado. Esta obra, revolucionaria y disruptiva, le valió innumerables críticas tanto en su país natal como en otras regiones del globo en donde regímenes más conservadores imperaban.

En la actualidad, por ejemplo, y con el giro de timón hacia el conservadurismo, Jair Bolsonaro, el presidente brasileño, ha emprendido una campaña de desprestigio contra el maestro por ser, según él y su gobierno, “adoctrinador”, todo gracias a un proyecto de ley tildado: “Escuela Sin partido”, que lamentablemente tiene fuerza y presencia en las instituciones educativas del país carioca. Pero los estultos que ostentan el poder no entienden, ni entenderán, que Freire nunca buscó la partidización ni el activismo acéfalo de los actores educativos. Buscaba algo más importante: la politización de la dupla educador-educando, el diálogo liberador entre iguales y el empoderamiento de los oprimidos.

Y es que finalmente no existe la neutralidad en las relaciones humanas, como, y eso creo yo, no existe la objetividad absoluta, a no ser que hablemos de ciencias exactas. Las humanidades se nutren de la subjetividad, puesto que son las disciplinas de lo humano. Cuando uno emite su opinión, se está siendo irremediablemente subjetivo, en menor o mayor grado. De ahí que al convivir con otros individuos y al comunicarnos con ellos, estamos, por tanto, diciéndole al otro o a los otros, quiénes somos, de dónde venimos, qué creemos, y qué pensamos. El encuentro entre dos o más seres humanos es un choque de culturas, visiones, ideologías ¡Vaya! Hasta la gesticulación y los ademanes comunican algo a los demás. Formar un juicio acerca del mundo y de lo que nos rodea es ya un acto humano y político. Así lo pensó Freire, y así lo pienso yo. Estamos insertos en el mundo, no nos adaptamos a él, y no somos autómatas que pueden ser dirigidos por los demás, ni títeres, ni depósitos a los que se les debe de llenar, por lo que la libertad y la elección, en suma, la autonomía del ser, son todas búsquedas constantes en este camino del ser más. Nos es dada una voz y una palabra creadora desde que tenemos vida, aun sin haberlo decidido. La educación, entonces, como herramienta formadora de seres humanos y como un intercambio de saberes entre iguales, es política; hacemos política todo el tiempo y negarlo, es negar nuestra condición de seres inacabados y en constante búsqueda de ser más, diría oportunamente el docente brasileño. Pero, y aquí es donde está la trampa, ¿por qué algunos quieren ser más a costa de los otros?, y aludo específicamente a los opresores, a los pocos que controlan la economía mundial, imponiendo agendas educativas, culturales y sociales en todos los rincones del globo terráqueo.

Así pues, las preguntas francas que yo le haría al maestro si viviera serían ¿Se puede ser más sin que el otro, por consecuencia, sea menos? ¿Lograremos algun día igualar la balanza y repartir equitativamente el pastel? ¿Podremos hacerle justicia a los oprimidos del sistema? Durante mucho tiempo, una fracción mínima de individuos ha concentrado la riqueza del mundo, mientras otra parte, los desarrapados, han vivido en condiciones deplorables, y en palabras más coloquiales, con menos de 1.90 dólares al día, esto último sinónimo de pobreza extrema. Joseph Stiglitz, nobel de economía, lo deja claro en su libro más citado: El precio de la desigualdad.

Por ende, comparto la rabia sincera del maestro ante tal grado de barbarie e injustica social, y es por eso por lo que, a cien años del natalicio de Paulo Freire, su pensamiento sigue siendo tan vigente como nunca. Si giramos el telescopio analítico a nuestro país, las condiciones en las que viven millones de personas en México, y ya no digamos en el planeta entero, siguen siendo inhumanas. Ahora bien, estamos conscientes de que nuestro presidente en turno, AMLO, ha realizado esfuerzos no menores en materia de asistencia y subsidio económico, siendo los mayores de edad, grupos primordiales en este sentido por su condición de vulnerabilidad. Los jóvenes son, también, otro sector de la población que ha sido atendido por el gobierno mexicano, puesto que se les ha brindado apoyo con distintas becas, entre las que están Jóvenes Construyendo el Futuro, para los egresados en búsqueda de experiencia laboralBenito Juárez para Educación Media Superior. Estos son algunos aciertos, entre otros, que deben ser aplaudidos. Sin embargo, no es suficiente. Hace falta mucho por recorrer en el largo camino de la justicia social.

Veamos, por ejemplo, un escenario de acción más radical. En pocos días, estoy seguro, se podría resolver el problema de hambruna que azota a los parias, a los nadies, tanto en México como en otras latitudes mundiales, esto si los que se encuentran en la cima de la pirámide social así lo decidieran y abandonaran su ser necrofílico y avaro, pero aman sus lujos, adoran las posesiones por encima de todo, sus privilegios, su poder. Son materialistas empedernidos. Vemos, pues, que desde las alturas se derrocha en la milicia, se lucra con el dolor humano, se aprieta el cinturón de la clase media deudora, y se desangra y explota a los países subdesarrollados con todo tipo de artimañas politiqueras y capitalistas que, bajo la forma de “tratados» o “acuerdos”, mueven los hilos de ciertas bancadas para la conveniencia de las transnacionales. Este terror neoliberal, vampiro insaciable que se alimenta de la clase trabajadora sin voz y sin fuerza, fue denunciado en su momento por la pluma y la palabra del maestro Freire. Hasta la fecha seguimos padeciendo de los mismos males.

A 100 años de su natalicio:

Vive Freire porque el hambre aún carcome los estómagos de millones en el mundo.

Vive Freire porque la injusticia todavía impera en nuestros tiempos.

Vive Freire porque la utopía sigue estando lejana.

Vive Freire porque aún existen los desarrapados del mundo.

Vive Freire porque los salarios de los maestros siguen siendo miserables.

Freire vive y vivirá por siempre, pues su legado es una impronta imborrable en todos los maestros críticos y luchadores que buscamos la emancipación y autonomía de nuestros estudiantes.

REFERENCIAS

1. Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI

2. Freire, P. (2013) [2000]. Pedagogía de la indignación. Castas pedagógicas en un mundo revuelto. 1. ed. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina.

3. Rojas Merchand, M. (2021). Desigualdad e Ideología neoliberal antidemocrática. Revista Kavilando, 12(1), 175-190. Recuperado a partir de https://www.kavilando.org/revista/index.php/kavilando/article/view/371

4. https://www.bancomundial.org/es/topic/poverty/overview

Fuente de la información:  https://profelandia.com

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Imágenes del retorno a clases

Por: Manuel Gil Antón

  1. Un grupo de 8 niños, en fila, siguen a su maestra. Van a buena distancia por el sendero de la escuela y con cubrebocas. Les dice: miren, este es el salón de música, y el árbol que está junto a la barda lo plantó mi papá; sí, el también fue profesor. Miran con atención: es la primera vez que están ahí. Pregunto, ¿en qué grado van? La maestra dice: son de segundo (de primaria), y le sonríen los ojos. La pandemia los tuvo en clases a distancia todo el ciclo pasado y así cursaron el primero. Los veo, continua, y se miran por primera vez: no conocían las instalaciones. ¿Usted es el director, pregunta una niña? No, no más estoy aquí de paso. ¿Les gusta su escuela? Sí, dicen casi a coro. ¿Y qué les ha gustado más? Pues el patio, señor. Están estrenando el aire, pienso.

  1. Me asomo a un salón. El profesor pregunta: ¿qué aprendieron en estos meses que estuvieron en su casa? Un niño levanta: yo aprendí a hacer arroz, maestro. Me enseñó mi abuelita. Otro, desde atrás, exclama: ¡ni que fueras niña! ¿Qué le hace que no? interviene una chiquilla. El profe pregunta: ¿A poco sólo pueden saber cocinar las niñas? Y se arma la conversación: No, argumenta un chavo: yo le ayudé a mi mamá en el puesto de las quesadillas y me divertí mucho. Pues yo acompañé a mi papá a la carpintería, y ni le hace que sea niña: le supe a clavar los clavos y a lijar. El maestro observa y me ve y con sus ojos me hace un gesto de: mire que suave.

III. A la entrada del colegio, Martha recibe a las criaturas. De tres a cinco años (es preescolar), y aunque tienen tapabocas no es posible evitar que se le acerquen y le den un abrazo. De repente, uno empieza a llorar, porque no quiere quedarse; como si fuera epidemia, el llanto se contagia y hasta quienes ya estaban en el patio regresan a la entrada sollozando. Martha se ríe y consuela. Un rato después, en la primera pausa, me comenta: mira –señala al salón–, un niño está acurrucado sin moverse en una esquina, está muy asustado. Y otra pequeña llegó tartamudeando. Su mamá me dijo que antes de la pandemia hablaba de corridito. Ha estado muy duro. Juegan a los encantados.

  1. En lo que va de la pandemia, han tenido que recoger los de atención a la infancia a más de mil doscientos niñas y niños que estaban abandonados en sus casas, o se habían salido a la calle y lloraban extraviado el camino. Acá hay muchas madres que se tienen que ir a la maquila, y con las escuelas cerradas no tenían con quién dejar a sus hijos. A veces podían con una vecina, o con alguna tía, pero no siempre: y dejaban la puerta cerrada. Una tarde empezó un incendio en una casa, y los vecinos tuvieron que romper la ventana para sacar a una niña de cuatro años que cuidaba a su hermana de casi dos. Tienen que ir a la chamba para poder comer.

  1. Si no abrimos la escuela, Manuel, nos echamos encima a las familias pues ya les urge. Le entramos a limpiar, a cortar el zacate, a limpiar los baños en serio. Maestras, maestros y sobre todo las mamás. La SEP mandó dos botellas de cloro de a litro, y unos galones pequeños con gel. Hora sí que la escuela es nuestra: ¿Te imaginas el gasto en escobas, jergas, jabón y hasta aceite para las bisagras? Y todo por coperacha.

  1. Tengo mucho miedo, dicen que sí se mueren. Ya no puedo más, de veras. Mi marido no se para de la computadora porque le quitan el empleo, y yo soy maestra improvisada además de atender al puesto de jugos y gelatinas con que acompletamos el gasto. Casi no duermo, pero tengo miedo, no se me quita. ¿Qué hago?

Fuente de la información:  https://vanguardia.com.mx/opinion/imagenes-del-retorno-a-clases-GX624383

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Silenciamiento hermenéutico

Por: Leonardo Díaz

 

Cuando los discursos de un grupo determinado son ignorados, sus integrantes son degradados como sujetos de conocimiento al excluirlos de la producción colectiva de significados. Estamos ante un acto de “silenciamiento hermenéutico”.

Una comunidad democrática es una confluencia de voces que expresan sus puntos de vista en el espacio público, pero con frecuencia, las voces de determinados grupos son acalladas o marginadas en sociedades formalmente plurales.

Cuando los discursos de un grupo determinado son ignorados, sus integrantes son degradados como sujetos de conocimiento al excluirlos de la producción colectiva de significados. Estamos ante un acto de “silenciamiento hermenéutico”.

Ángeles Eraña, del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), abordará este problema en el seminario virtual sobre injusticia hermenéutica que organizaremos el próximo 10 de septiembre desde el Instituto Especializado de Estudios Superiores para Humanidades, Ciencias Sociales y Filosofía Pedro Francisco Bonó.

Un ejemplo de silenciamiento hermenéutico es cuando un determinado gobierno o grupo de poder pretende imponer una determinada reforma o proyecto acallando, excluyendo o mostrando indiferencia hacia las objeciones de grupos marginados a pesar de que pueden ser los más perjudicados de las mencionadas iniciativas.

En muchos casos, se asume un falso paternalismo donde a segmentos importantes de la ciudadanía se les concibe como menores de edad incapaces de pensar, tomar decisiones y ser responsables sobre problemas que atañen a su comunidad.

Las consecuencias de esto es que los grupos excluidos no se hacen partícipes, y más bien se hacen reacios ante los cambios, especialmente en sociedades con una tradición ancestral de autoritarismo, engaño y corrupción.

El silenciamiento hermenéutico agudiza el círculo vicioso de una democracia no participativa. Sin el ejercicio cotidiano del diálogo con la mayor cantidad posible de actores, intentando evitar el conflicto de voces en el espacio público, no podemos construir una ciudadanía crítica y activa, fundamento de una sociedad democrática saludable.

Fuente de la información:  https://acento.com.do/opinion

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El retorno a clases presenciales y la penosa condición de la educación pública en México

Por: Silvia Ruiz Maruri Y José Manuel Ubalde Arroyo Hernández

La vida y la salud deben estar por encima de todo, y es obligación del Estado garantizar ambas, sin embargo, este regreso a clases es una imposición irresponsable…

Entre el discurso y la realidad en México, existen las más amplias, profundas e inimaginables fosas abisales, porque después de más de 35 años de neoliberalismo y reformas “educativas” a modo. Hoy estamos viviendo una de las peores crisis en torno a la educación, la cual está recrudecida por el contexto de emergencia sanitaria provocada por el SARS-CoV-2 (Covid-19).

Estamos atravesando una tercera ola epidémica por la variante delta, que se caracteriza por ser altamente contagiosa, que afecta también a niñas, niños, adolescentes y jóvenes, porque es un momento álgido para la curva epidemiológica, ya que no es homogénea en todo el país. Y pese a esto, la arbitraria decisión de comenzar el ciclo escolar 2021-2022 en forma presencial se impuso a sabiendas que la movilidad aumentaría inevitablemente y con ello, los contagios.

A pesar de que nos repiten hasta el cansancio que el porcentaje de letalidad es mínimo (0.004%) durante la infancia y adolescencia, -para quienes tenemos hijos e hijas, el riesgo, por mínimo que parezca es motivo de preocupación y no es posible omitir o dejar de lado-, porque no son números ni puntos porcentuales sino personas que tienen familia.

Sin embargo, las autoridades sanitarias hacen un manejo discursivo que minimiza la amenaza de mortalidad, así como los efectos o consecuencias que puede llegar a causar el virus en el organismo de cada persona, según la condición de salud y edad que se tenga.

Las madres, padres y tutores, con fundadas razones tienen temor, aunque en forma categórica y con un ad verecundiam1es decir con un argumento falaz de autoridad, el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador enunció: “¡Llueva, truene o relampaguee iniciarán las clases presenciales!”. Porque de pronto, según él, era necesario por las afectaciones a la salud mental y emocional de la infancia, adolescencia y juventud, así como por la violencia “doméstica”. Llama la atención que repentinamente se haya preocupado por esto, cuando desde que comenzó su mandato ignoró las voces de millones de mujeres que viven violencia de forma sistémica y sistemática en un país que continúa con una cultura que legitima la violencia con sus múltiples formas y matices.

Efectivamente estamos de acuerdo, en que las clases presenciales son insustituibles y muy importantes, pero no en el contexto de una tercera crisis epidemiológica, y con un porcentaje de vacunación de esquema completo, que aún no ha sido cubierto en su totalidad a la población, y cuando la cuarta ola ya está anunciada, así como próxima para el otoño-invierno.

No cabe duda que la forma imperativa tiene un trasfondo, que no se alcanza a divisar, porque esconde intereses del sector empresarial que se empeñan en activar la economía que se genera con la práctica educativa presencial, sin importarles la vida y salud de millones de estudiantes en edad escolar. Claro, porque sus hijos no asisten a escuelas públicas, pero los hijos del pueblo si, luego entonces, esas vidas para esas élites no representan nada, mientras que sus intereses mercantiles les representan todo. Y el Estado debe salvaguardarlos, por ello, la cuarta transformación está evidenciando su esencia neoliberal.

De las contradicciones del discurso político en el contexto de la pandemia

El arribo del virus del SARS-CoV-2 a México en febrero de 2020, forzosamente obligó al gobierno federal a llevar acciones de prevención y un manejo epidemiológico como en el resto de los países del mundo, de ahí que se tomó la decisión de cerrar las escuelas para disminuir la movilidad, ya que las actividades escolares implican una enorme dinámica social, económica y cultural. En ese momento era menester tomar todas las medidas de prevención para evitar un aumento desproporcionado de contagios que posiblemente provocaría un colapso al sistema sanitario del país.

El confinamiento era inaplazable como una medida que desde los tiempos más remotos, siempre se ha tomado ante eventos de naturaleza epidémica.

Hubo que seguir acciones y vigilar el curso de la pandemia, de ahí que en el mes de mayo del 2020 se implementó el sistema de semáforo epidemiológico, para sustituir al programa centinela. El semáforo se estableció en territorios y regiones del país, con la finalidad de poder analizar y determinar qué medidas se tomarían para reactivar la movilidad social y económica.

Así el ciclo escolar 2019- 2020 concluyó a distancia en el último periodo, ya que en más del 60% había sido cursado en forma presencial, mientras no hubo casos de covid-19 en México. Y el ciclo escolar 2020-2021 se impartió a distancia en medio de gigantescas dificultades.

Es importante mencionar, que las vacilaciones discursivas sobre el retorno a clases presenciales estuvo permeada por la incertidumbre, la desigualdad socioeconómica y la trágica situación de la infraestructura de las escuelas públicas, cuyo abandono sumado a la corrupción de la estructura vertical de la SEP, en que los pocos recursos destinados a las escuelas, en múltiples ocasiones se quedaron en los bolsillos de quienes se encontraron en el camino.

Así se enunció que las escuelas estarían cerradas mientras se estuviera en semáforo rojo y que sólo se volverían abrir cuando el semáforo estuviera en verde. Sin embargo, las reglas del juego se han modificado a placer de las exigencias de las élites y del sector privado-empresarial para privilegiar la economía por encima de la salud y la vida, con un discurso que no sólo es falaz y oportunista sino criminal y ofensivo.

Curiosamente el semáforo es mágico, porque cambia según los intereses de los gobiernos estatales y federal. Porque el discurso ahora deja de importar, ya que se pide y exige en la vía de los hechos, que las niñas, niños y adolescentes regresen a clases aún estando en SEMÁFORO ROJO, incluso se decreta que la educación es una actividad esencial, en medio de la crítica etapa de la tercera ola, – y a pesar del incremento de muertes y contagios, así como de los casos reportados en menores de edad- la autoridad federal se contradice con el discurso inicial, porque modifica los criterios para el regreso a clases presenciales sin una fundamentación científica ni pedagógica. Porque el sofisma de que es por la salud emocional, efectos de confinamiento y el rezago no son argumentos fuertes y sólidos, debido a que no son novedad y a la fecha se habían ignorado.

La 4ta transformación sin un proyecto educativo nacional.

La nueva escuela mexicana es sólo un discurso vacío, porque a la fecha el gobierno federal no tiene un sólido proyecto educativo nacional, tan sólo se ha dedicado a retomar los programas y modelos educativos de los gobiernos anteriores. Nada de lo que prometió en materia educativa ha sido cumplido. El carácter punitivo de la reforma del gobierno que le antecedió, se quitó del escenario, pero permaneció trás bambalinas, y ello puede leerse en las leyes secundarias, en las modificaciones a la ley general de educación, así como el estado de excepción en el que mantienen al magisterio. Y como ejemplo de dicho estado, podemos ver el famoso ACUERDO 23-08-2021, que viola derechos humanos y laborales que están establecidos en nuestra Carta Magna.

En el citado acuerdo plantearon de manera unilateral las secretarías de salud y educación, las disposiciones generales para reanudar actividades de manera presencial en el ciclo escolar 2021-2022. Nuevamente los principales actores de la educación fueron excluidos y silenciados.

El curso de la pandemia ha tenido múltiples aristas, -unas demasiado punzo cortantes- que vale la pena sacar de la fosa abisal y ponerlas a la luz del sol. Por ejemplo: El famoso programa Aprende en Casa con sus ediciones,   se manejó con lucro político para que se “mantuviera el derecho a la educación a distancia”, bajo el contexto de la epidemia en México, pero en la realidad, esos recursos públicos beneficiaron a las grandes televisoras mexicanas, además de salvarlas de la quiebra.

Porque mientras nuestros recursos del erario público se destinaron para mantener a esas televisoras privadas de pie, las y los docentes tuvieron que estar en la primera línea, atendiendo a muchos estudiantes a distancia, con recursos propios y en búsqueda de las formas de superar los problemas de conectividad. Asimismo, se crearon materiales didácticos que facilitarán los aprendizajes de los estudiantes, tales como cuadernillos, guías y fichas de trabajo, así como el empleo de diversas plataformas y un seguimiento a quienes que no podían tener acceso a un dispositivo que les facilitara la educación a distancia. El acompañamiento que el magisterio dio a sus estudiantes, ahora, lo pretenden obstaculizar con el objetivo de ejercer presión a las familias para que manden a sus niños, niñas y adolescentes. De esa forma coaccionan, chantajean y condicionan para que la población ceda a ir a las clases presenciales.

Sobra decir que el programa Aprende en casa es un fraude, no benefició a ningún estudiante ni aportó nada a la educación, ya que promovió lo que Freire, denomina educación bancaria.

La escuela en México ha sufrido el desmantelamiento gradual y sistemático, pero ante la emergencia sanitaria, toda la educación a escala global debe repensarse, reinventarse y reelaborarse, porque no va a poder ser igual a como era antes de la pandemia. Y sin embargo, la 4t no ha dado ni el menor atisbo de saber cómo crear un nuevo modelo educativo que dé un giro positivo a la educación. Mas no es de sorprenderse que persista esta lamentable ausencia de proyecto y modelo.

Basta leer sus guías para los CTE y las del taller intensivo,-que más se asemejan a remiendos variopintos sobre una tela vieja- para percibir que poco o nada les interesa la educación de la población, porque no hay un diseño educativo que realmente le apueste a la construcción de un cambio favorable para la educación pública, sino al contrario, cada vez está más pobre y vacía.

Se lee de un eufemismo a otro: De aprendizajes irrenunciables a aprendizajes clave, y de éstos a aprendizajes esperados. De aprendizajes esperados a aprendizajes fundamentales… ¿Y cuales son realmente los aprendizajes fundamentales?

Los aprendizajes fundamentales deben ser la valoración de la vida y todo lo que tenga que ver con la misma. Lastimosamente la práctica es opuesta a la realidad, porque un regreso a clases precipitado, sin una planeación gradual y responsable, sólo sirvió para el paripé mediático de la mañanera del 30 de agosto de este año, lejos de poner la vida y la salud al centro, se está atentando contra ella, porque todo el poder mediático de la 4T se rompe las vestiduras para obligar a los padres y madres de familia a que manden a sus hijos a las escuelas, desde la exigencia de los directores, hasta las Secretarías de Educación Pública estatales y la nacional, así como los medios masivos de comunicación que se unen a la gran campaña del regreso a clases sin importarles la vida y salud de la población infantil y adolescente del país.

La trampa verbal de la voluntariedad para estudiantes y docentes

El ultra citado párrafo que reza: “Nada por la fuerza todo por la razón… por el convencimiento”. “El regreso a clases será voluntario para estudiantes y maestros…” Sin embargo, el discurso tiene un mensaje oculto, porque mientras se hace creer que se respeta la voluntad de las madres, padres de familia y tutores, así como del magisterio, por otro lado, se creó un ambiente de condicionamiento y ejercicio de la coacción -estilo porril- para intentar obligar a la mayoría de las familias para que manden a sus hijos e hijas a la escuela presencial.

Mientras el gobierno federal, se erige triunfante y declara a la educación como actividad esencial para asegurar “el derecho a la educación” y salir de rositas, mientras que a las comunidades escolares les deja una bomba de tiempo a punto de estallar.

De manera simultánea, al interior de la Secretaría de Educación Pública, se actúa con el fuete sobre las espaldas de los docentes, porque mientras se les hizo creer -falsamente que se respetaría su voluntad de volver a las aulas, por causa del momento y contexto de la pandemia en el punto álgido de la tercera ola en México-. Al interior de las escuelas, la vieja estructura vertical y opresora, hace su labor, con amenazas, coacciones de todo tipo, chantajes, promesas y componendas con la finalidad de obligar de forma “sutil” al magisterio a volver a las aulas, que lamentablemente no cuentan con las condiciones adecuadas para tener un ambiente seguro en medio de la presente pandemia, cuya magnitud ha sido muy complicada de controlar y superar, no sólo en México sino en el mundo.

Ahondemos un poco más en el análisis, ya que el momento tan complicado lo amerita. El pasado 20 de agosto del presente año se publicó el famosísimo Acuerdo 23-08-2021, cuyo carácter expresa:

[…] por el que se establecen diversas disposiciones para el desarrollo del ciclo escolar 2021-2022 y reanudar las actividades del servicio público educativo de forma presencial, responsable y ordenada, y dar cumplimiento a los planes y programas de estudio de educación básica (preescolar, primaria y secundaria), normal y demás para la formación de maestros de educación básica aplicables a toda la República, al igual que aquellos planes y programas de estudio de los tipos medio superior y superior que la Secretaría de Educación Pública haya emitido, así como aquellos particulares con autorización o reconocimiento de validez oficial de estudios, en beneficio de las y los educandos. (Diario Oficial 20, agosto 2021).

Como se lee en el encabezado, es un acuerdo entre secretarías de Estado que se tomó de forma unilateral, es decir, por los representantes de ambas secretarías, y se excluyó a la ciudadanía y a los principales actores educativos: estudiantes y docentes. Sobra decir que el citado acuerdo tiene varias contradicciones, pero lo peor de ese acuerdo, es que viola derechos humanos que están garantizados en la Carta Magna.

Asimismo dicho instrumento sirvió como un documento amedrentador que “obligó” a la docencia a presentarse en sus centros de trabajo, -algunos en peores condiciones en que se quedaron al inicio de la epidemia en México-, sin que el Estado se responsabilice de sus vidas y salud, ante la crisis sanitaria que aún está vigente.

De esa forma, aparentó que la vuelta del magisterio para llevar a cabo los Consejos técnicos escolares, había sido por voluntad propia y no porque dicho acuerdo hizo el papel del condicionante coercitivo y amenazante, con el objetivo de meter a las comunidades escolares al redil.

Les funcionó muy bien, en algunos casos, pero no fue homogéneo el triunfo, porque existe un magisterio combativo que muy bien se percató de las perversas intenciones del estado y les está dando batalla. No obstante, la lucha como siempre ni es pareja ni es limpia.

El discurso presidencial, de que el regreso a la escuela es “voluntario” y sin condiciones, esconde que en los hechos están obligando con amenazas, chantajes, condicionamientos, presiones, entre otros finos métodos, muy característicos y propios de las mafias, que la estructura con sus mandos verticales -como cancerberos defensores de los intereses de su amo- se encargan de presionar a las comunidades escolares para que se cumpla el mandato del «ser supremo». Y están incurriendo en atropellos y acciones propias de organizaciones delictivas. Porque algunos directores de escuelas de educación básica, están negando la posibilidad de las clases virtuales a los estudiantes, bajo el débil argumento de que «cumplen con órdenes superiores».

Sí la docencia soñó alguna vez con la autonomía en los CTE, ya despertó del letargo, para darse cuenta que es ficción, porque el Estado pretende que la autonomía se aplique para compromisos económicos, pero no para la toma de decisiones. Ya que la pretensión es que como soldaditos, se obedezcan los dictados del jefe del estado.   El supuesto de que los CTE representan la máxima autoridad de la escuela, es tan sólo una quimera, porque no se respeta la voluntad de los docentes ni estudiantes de regresar cuando en términos reales haya las condiciones que disminuyan en gran medida el riesgo sanitario y aumente la seguridad.

En muchas escuelas los CTE habían decidido continuar con trabajo de forma virtual, pero a la vieja usanza de los antiguos gobiernos priístas, los supervisores, atp y directivos llegaron a imponer otras condiciones que provocaron la ruptura de acuerdos previos e impedir que cada comunidad escolar, ejecutara la organización que consideraba pertinente, con base en sus condiciones, circunstancias y contextos propios. Así violentaron a los CTE al grado de lesionar la dignidad, moral y aliento del magisterio, que de por sí, ya trabaja bajo alta tensión a causa de la pandemia.

De tal manera que el Estado abusa de la condición anímica de la población, que está vulnerada por los meses de confinamiento, duelos y la difícil circunstancia de vivir en medio de una pandemia inédita en la historia humana.

E insisten en condicionar de varias maneras a las madres, padres de familia y tutores para que manden a sus hijos e hijas. Un ejemplo: es la entrega de libros de texto, ya que la están condicionando para que sean los estudiantes quienes los reciban en sus manos. Otro ejemplo es que si las familias deciden permanecer en la distancia, tan sólo será con el programa Aprende en Casa, y les niegan asesorías y comunicación con sus docentes, y les dicen que se les hará una evaluación para que sean aprobados. Sin embargo, el Estado no se responsabiliza por la vida y salud ni de estudiantes ni de docentes, porque pretende bajo coerción, aparentar que quienes están asistiendo a la escuela -docentes y estudiantes- fueron por voluntad, y con ello, el Estado vuelve a salir de rositas e incólume, pues se deslinda de la obligación constitucional del cuidado de la salud y la vida de la población, bajo su trampa verbal de “todo por la razón nada por la fuerza”, pues no confiesa abiertamente el ambiente de condicionamiento -al estilo de los primeros conductistas en sus laboratorios-, que encierra su discurso y las maneras en que se las gasta para obligar a la población a que ceda a la voluntad del Estado.

Si somos más agudos en nuestra visión podemos ver que la política que está permeando en el país se resume en: ¡Sálvase quien pueda! al estilo del viejo oeste americano. Porque no hay nada que garantice legalmente la salud y la vida de las comunidades escolares, ni instrumento jurídico que los ampare, cuando han sucumbido ante las presiones de la “voluntariedad”.

Así que en caso de que algún integrante de la comunidad se contagié tendrá que asumir los gastos con recursos propios. Detrás de todo este circo mediático se esconde el interés supremo de la economía, el frío egoísmo de los potentados de la nación, de los ricos que han visto crecer sus ganancias sin decoro y a costa del sufrimiento de las mayorías y del dolor del pueblo mexicano causado por la pandemia. El sistema Estado ejerce todo el poder de la violencia al poner a la población ante el dilema de recibir educación a costa de su salud y su vida, o que se inscriban en una escuela privada que si les preste el servicio y acompañamiento de la educación híbrida, aula invertida o solamente virtual.

¿Y cuál hubiera sido el mejor momento y manera adecuada para el retorno a clases presenciales?

El pasado 30 de agosto se anunció con bombo y platillo el regreso a clases presenciales. Los gobernadores y otras autoridades hicieron acto de presencia, vía remota en la conferencia mañanera para dar “Fe” de que el inicio del ciclo escolar 2021-2022 había sido un gran éxito. Y llama la atención que algunos de estos gráciles personajes, no mantenían los protocolos sanitarios, ya que algunos ni cubrebocas portaban ni la distancia era mayor al metro. Así se inauguró el ciclo con escuelas sin agua, con muchas limitaciones y en condiciones que dan pena,- en la mayoría de los casos-. En algunos casos, el magisterio de los CTE puso de su bolsillo para que se arreglaran e hicieran limpieza en sus centros de trabajo, pero eso le toca al Estado.

El magisterio mexicano está consciente de la importancia que tienen las clases presenciales para el óptimo desarrollo de la infancia y adolescencia, sin embargo, también están conscientes de que la mayoría de las escuelas públicas del país no cumplen con las condiciones mínimas para un retorno “seguro” bajo el contexto de esta penosa y desolada pandemia.

El Estado mexicano tuvo casi año y medio para crear las condiciones adecuadas para un retorno más higiénico y seguro en cada plantel educativo. Pero tristemente, no ha sido así, ya que gradualmente delega su responsabilidad en los famosos comités participativos de salud escolar, en los CTE y en las organizaciones de madres, padres y tutores.

Un regreso a clases seguro debe ser cuando el semáforo epidemiológico realmente esté en verde, porque eso significa que los contagios y muertes en México están disminuyendo. Asimismo, cuando todas las escuelas cuenten con las condiciones óptimas de ventilación y agua potable. Las decisiones tienen que ser tomadas por los integrantes de las comunidades escolares y con base en la vigilancia epidemiológica de la zona en que se encuentren ubicadas las escuelas.

El retorno tenía que ser gradual y responsable, con una planeación y buena organización escalonada que evite el hacinamiento al interior de las aulas. Y que los adolescentes de entre 12 a 17 años cuenten con un esquema de vacunación completo.

En cuanto a los menores de 12 años, es decir, estudiantes de preescolar y primarias, debe ser con un máximo de 10 estudiantes por aula.

Las escuelas deben contar con servicio de internet para que en todas las aulas llegue la señal y atender con modalidad de aula invertida a quienes están vía remota, en forma simultánea. Los insumos y materiales deben ser proporcionados por el Estado, porque no es justo que las familias y docentes tengan que estar solventando esos gastos, so pretexto de una autonomía a modo y conveniencia del Estado.

La vida y la salud deben estar por encima de todo, y es obligación del Estado garantizar ambas, sin embargo, este regreso a clases es una imposición irresponsable que no asume compromisos ni vela por la infancia, adolescencia y juventud de México. Así las cosas en el país del revés.

1 Argumento falso de autoridad.

Fuentes de consulta:

DOF. Diario Oficial de la Federación (2021, 20 de agosto). Acuerdo número 23-08-2021 por el que se establecen diversas disposiciones para el desarrollo del ciclo escolar 2021-2022 […]

Redacción.(2021) Niñas y niños tienen riesgo ‘casi nulo’ de morir por COVID: López-Gatell.El Financiero, agosto 24, 2021.

https://www.elfinanciero.com.mx/salud/2021/08/24/ninas-y-ninos-tienen-riesgo-casi-n ulo-de-morir-por-covid-lopez-gatell/

Rivas-Ruiz, R; Roy-García, A; Ureña-Wong, K; Aguilar-Ituarte, F; Vázquez-De Anda, F; Gutiérrez-Castrellón, P; Mancilla-Ramírez, J; Moreno-Espinosa, S. (2020). Factores asociados a muerte en niños con COVID-19 en México. GACETA MÉDICA DE MÉXICO, : https://doi.org/10.24875/gmm.20000478

Fuente de la información:  https://profelandia.com

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Ciencia y Educación Ciudadana

Por: Abel Rubén Hernández Ulloa

El papel de los papás y las mamás en la educación: ¡Vamos a leer un cuento!

(Primera parte)

 

¿Cuál es la mejor estrategia que pueden implementar los papás y las mamás para ayudar en la formación educativa de sus hijas e hijos, particularmente en estos tiempos de crisis mundial por el COVID-19?

Aunque esto pueda sonar a “puro cuento” por parecer demasiado sencillo, y tan al alcance de la mano, la respuesta a esta pregunta es: ¡Vamos a leer un cuento!

Leer cuentos, contar anécdotas e incluso narrar historias inventadas por nosotros mismos, permite abrir espacios para que la imaginación de nuestras hijas e hijos pueda volar y, tras su imaginación, también podrán volar sus habilidades reflexivas, críticas y creativas. Diversos tipos de cuentos y narraciones nos llevan a incursionar en otros mundos posibles, en las experiencias vitales de personajes de ficción que parecen reales, o narraciones reales de eventos que parecen extraordinarios.

Y es que necesitamos tanto comunicarnos, es tan vital expresarnos y escucharnos también, que tras el cuento de la hora de dormir a veces nuestras hijas e hijos nos narran “cuentos” que nos suenan a sus experiencias, a sus anhelos, a sus miedos o a sus fantasías y esperanzas. Se entretejen entonces las historias y las ficciones que nos dan materiales importantes para soñar, y yo creo que los sueños de las niñas y niños, y también de las mamás y los papás que al concluir el día han podido compartir una breve lectura o una anécdota, son sueños en los que al final siempre prevalece el bien, porque se ha abierto paso a la esperanza que se construye en el diálogo, se ha afirmado el amor que nos une en la palabra.

Narramos nuestras historias vitales y así construimos nuestras identidades individuales y colectivas. Hemos sabido de tantas tribus que, al anochecer, bajo el firmamento estrellado, se juntaban alrededor de una fogata para escuchar las historias de sus ancianos. Hoy necesitamos recuperar y más bien crear nuevas identidades que se nutran y abriguen alrededor del fuego que brota de la palabra, hoy necesitamos ampliar nuestros horizontes personales y culturales con la diversidad de historias que forman parte del legado de nuestra literatura universal.

Concluiré esta primera parte citando el fragmento de una carta dirigida al grupo radical ETA por el Sub-comandante Marcos, en los tiempos en los que justamente buscaba un diálogo entre ETA y el gobierno español:

Primero.- Les aclaro que los niños y niñas del EZLN no entienden todo sin palabras, como ustedes suponen erróneamente en su carta.

Nosotros los tratamos de por sí como niños. Es el poderoso con su guerra el que los trata como adultos. Nosotros les hablamos. Les enseñamos que la palabra, junto con el amor y la dignidad, es lo que nos hace seres humanos.

No les enseñamos a pelear. O sí, pero a pelear con la palabra. Ellos aprenden. Saben que si nosotros estamos en esto es para que ellos no tengan que hacer lo mismo. Y hablan y también escuchan.

Contra lo que ustedes dicen, nosotros les enseñamos que las palabras no matan, pero que sí se puede matar a las palabras y, con ellas, al ser humano.

Les enseñamos que hay tantas palabras como colores, y que hay tantos pensamientos porque de por sí el mundo es para que en él nazcan palabras. Que hay pensamientos diferentes y que debemos respetarlos.

Que hay quien pretende que su pensamiento debe ser el único y que persigue, encarcela y mata (siempre escondido detrás de razones de Estado, de leyes ilegítimas o «causas justas») a los pensamientos que son diferentes.

Y les enseñamos a hablar con la verdad, es decir, con el corazón. Porque la mentira es otra forma de matar la palabra.

En la lengua de los hombres murciélagos, los que hablando se van orientando en su caminar, los tzotziles, hablar con la verdad se dice «YALEL TA MELEI».

Les enseñamos a hablar y también a escuchar. Porque aquel que sólo habla y no escucha, termina por creer que lo que dice es lo único que vale.

En la lengua de los tzotziles, los que escuchando se van orientando en su caminar, escuchar con el corazón se dice «YATEL TAJLOK ‘EL COONTIC».

Hablando y escuchando palabras es como sabemos quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde va nuestro paso. También es como sabemos del otro, de su paso y de su mundo. Hablando y escuchando palabras es como escuchamos la vida.

Fuente de la información: https://www.educacionfutura.org

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UNICEF: Seis graves violaciones contra los niños en tiempos de guerra

Seis graves violaciones contra los niños en tiempos de guerra

Cómo los niños se han convertido en objetivos de primera línea en los conflictos armados.

Desde asesinatos generalizados, mutilaciones, secuestros y violencia sexual hasta el reclutamiento en grupos armados y huelgas en escuelas y hospitales, así como en instalaciones de agua esenciales, los niños que viven en zonas de conflicto en todo el mundo continúan siendo objeto de ataques a una escala espantosa. 

Para monitorear, prevenir y poner fin a estos ataques, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha  identificado y condenado seis violaciones graves contra los niños en tiempos de guerra : Matanza y mutilación de niños; reclutamiento o uso de niños en fuerzas armadas y grupos armados; ataques a escuelas u hospitales; violación u otra violencia sexual grave; secuestro de niños; y negación del acceso humanitario a los niños. 

Para conmemorar el 25 aniversario del informe de Graça Machel sobre el impacto de los conflictos armados en los niños, UNICEF emitió un comunicado con el Representante Especial del Secretario General para los Niños y los Conflictos Armados pidiendo acciones urgentes para proteger a los niños en la guerra.

El derecho internacional humanitario exige que las fuerzas armadas y los grupos armados tomen medidas para proteger a los civiles, incluidos los niños, que son particularmente vulnerables en tiempos de guerra.

Mali.  Una niña desplazada se apoya en una muleta fuera de una tienda.

1. Asesinato y mutilación de niños

El asesinato y la mutilación de niños pueden ser el resultado de acciones directas o indirectas, incluida la tortura. Los asesinatos y mutilaciones pueden ocurrir a través de fuego cruzado, minas terrestres, municiones en racimo, artefactos explosivos improvisados ​​u otros artefactos explosivos indiscriminados o incluso en el contexto de operaciones militares, demoliciones de viviendas, campañas de búsqueda y arresto o ataques suicidas.  

Por ejemplo, el uso de armas explosivas, particularmente en áreas pobladas, continúa teniendo un impacto devastador en los niños. Solo en 2020, las armas explosivas y los restos explosivos de guerra fueron responsables de al menos el 47% de todas las víctimas infantiles. Entre 2005 y 2020, más de 104,100 niños fueron verificados como muertos o mutilados en situaciones de conflicto armado, y más de dos tercios de estos fueron verificados desde 2014.

El 17 de abril de 2018 en Yambio, Sudán del Sur, [NOMBRES CAMBIADOS] (derecha-izquierda) Ganiko, de 12 años, y Jackson, de 13 años, se paran durante una ceremonia para liberar a los niños de las filas de los grupos armados y comenzar un proceso de reintegración.  Jackson y Ganiko eran mejores amigos cuando servían junto con el grupo armado.

2. Reclutamiento o utilización de niños en fuerzas armadas y grupos armados

El reclutamiento o la utilización de niños en las fuerzas armadas y grupos armados se refiere al reclutamiento o alistamiento obligatorio, forzado o voluntario de niños en cualquier tipo de fuerza armada o grupo armado. Los niños siguen siendo reclutados y utilizados por las partes en conflicto a un ritmo alarmante. El uso de niños y niñas por las fuerzas armadas o grupos armados puede ser en cualquier capacidad, incluso como combatientes, cocineros, porteadores, mensajeros y espías, o cuando son sometidos a explotación sexual. 

Entre 2005 y 2020, se verificó que más de 93.000 niños fueron reclutados y utilizados por las partes en conflicto, aunque se cree que el número real de casos es mucho mayor. Los equipos de trabajo de las Naciones Unidas sobre seguimiento y presentación de informes en los países, o su equivalente, verificaron el reclutamiento y la utilización de al menos 1.000 niños en al menos 15 países diferentes durante este período. 

Ucrania.  Una niña estudia en un aula en el este de Ucrania.

3. Ataques a escuelas u hospitales

Los ataques a escuelas u hospitales incluyen el ataque a escuelas o instalaciones médicas que causan la destrucción total o parcial de dichas instalaciones. Las escuelas y los hospitales deben ser espacios protegidos, donde los niños estén seguros incluso en tiempos de conflicto; sin embargo, los continuos ataques a tales instalaciones han subrayado el impacto catastrófico del conflicto armado en los derechos de los niños, incluidos los derechos a la educación y la salud.  

Entre 2005 y 2020, las Naciones Unidas verificaron más de 13.900 incidentes de ataques, incluidos ataques directos o ataques en los que no ha habido una distinción adecuada entre objetivos civiles y militares, en instalaciones educativas y médicas y personas protegidas, incluidos alumnos y niños hospitalizados, y personal sanitario y escolar. 

Estos ataques no solo ponen en riesgo la vida de los niños, sino que también interrumpen su aprendizaje y limitan su acceso a la asistencia médica, lo que puede tener un impacto de por vida en su educación, oportunidades económicas y salud en general. 

Nigeria.  Una niña sostiene su mano contra la malla de una puerta.

4. Violación u otra violencia sexual grave

La violación u otra violencia sexual grave incluye actos de violación, otra violencia sexual, esclavitud sexual y / o tráfico, prostitución forzada, matrimonio o embarazo forzado, esterilización forzada o explotación sexual y / o abuso de niños. En algunos casos, la violencia sexual se utiliza para humillar intencionalmente a una población o para obligar a las personas a abandonar sus hogares. 

Entre 2005 y 2020, las partes en conflicto violaron, se casaron a la fuerza, explotaron sexualmente y cometieron otras formas graves de violencia sexual contra al menos 14.200 niños. Sin embargo, el estigma generalizado en torno a la violación y la violencia sexual significa que se trata de un problema que no se denuncia en particular y que afecta a los niños en situaciones de conflicto. La violencia sexual afecta de manera desproporcionada a las niñas, que fueron víctimas en el 97% de los casos entre 2016 y 2020.  

Sudán del Sur.  Un niño secuestrado por un grupo armado mira por una ventana después de ser liberado.

5. Secuestro de niños

La sustracción de niños se refiere a la sustracción, incautación, captura, aprehensión o desaparición forzada ilegal de un niño, ya sea de forma temporal o permanente. Ya sea un acto intencional de violencia o represalia, para infundir miedo entre la población o para reclutar a la fuerza y ​​/ o abusar sexualmente de niños, el secuestro es una de las violaciones más generalizadas cometidas contra los niños en situaciones de conflicto armado.  

Entre 2005 y 2020, se verificó que al menos 25.700 niños fueron secuestrados por partes en conflicto. Los niños representan las tres cuartas partes de los casos verificados de niños secuestrados. Sin embargo, las niñas corren el riesgo de ser secuestradas, incluso con fines de violencia sexual y explotación. En muchos casos, los niños secuestrados también son víctimas de otras violaciones graves, como asesinatos, mutilaciones, violencia sexual o reclutamiento en grupos armados. También pueden ser rehenes o detenidos arbitrariamente. 

Ucrania.  Las municiones sin detonar se muestran en Donetsk, en el este de Ucrania.

6. Denegación del acceso humanitario a los niños

La denegación del acceso humanitario a los niños incluye la privación intencional o el impedimento de la asistencia humanitaria esencial para la supervivencia de los niños por parte de las partes en el conflicto, incluido el impedimento intencional de la capacidad de los actores humanitarios u otros actores relevantes para acceder y ayudar a los niños afectados en situaciones de conflicto armado. 

Las Naciones Unidas verificaron al menos 14.900 incidentes de denegación del acceso humanitario para niños entre 2005 y 2020, y el ochenta por ciento de esos casos verificados tuvieron lugar entre 2016 y 2020, lo que subraya los esfuerzos mejorados para documentar y verificar estos incidentes. Las partes beligerantes a menudo niegan a los agentes humanitarios el acceso a quienes la necesitan o impiden que la asistencia llegue a la población civil. A los civiles también se les niega la ayuda cuando los trabajadores humanitarios son atacados y tratados como amenazas. 


Entre 2005 y 2020, se verificaron más de 266.000 violaciones graves contra niños, cometidas por partes en conflicto en más de 30 situaciones de conflicto en África, Asia, Oriente Medio y América Latina. El número real es indudablemente mucho mayor, ya que las limitaciones de acceso y seguridad, así como la vergüenza, el dolor y el miedo que sufren los sobrevivientes a menudo obstaculizan la denuncia, documentación y verificación de estas violaciones. 

Que esta haciendo UNICEF 

Líbano.  Un refugiado sirio sostiene una caja de suministros.

UNICEF y sus aliados continúan brindando atención y protección a los niños que viven en la guerra, abogando en su nombre y colaborando con todas las partes en conflicto para garantizar que se respeten sus derechos. Además de brindar asistencia de emergencia y a más largo plazo a los niños, UNICEF y sus aliados también han capacitado a funcionarios gubernamentales y partes en conflicto sobre la protección infantil, y han sensibilizado a los gobiernos, las comunidades y las familias sobre los riesgos que enfrentan los niños en los conflictos armados. 

Sin embargo, necesitamos una presión política y pública sostenida para garantizar que los niños ya no sean objetivos de la guerra. Es por eso que UNICEF ha hecho un llamado a la acción para proteger a los niños en la guerra. Lea la agenda de cambio de UNICEF para proteger a los niños en los conflictos armados .

Fuente de la Información: https://www.unicef.org/stories/children-under-attack-six-grave-violations-against-children-times-war

 

 

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