México / 5 de agosto de 2018 / Autor: Fundación McLaren / Fuente: Fundación McLaren
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http://fundacionmclaren.com/fundacionmclaren/wp-content/uploads/2016/09/REVISTA-AULA-CR%C3%8DTICA-OCT-2012.pdf
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ove/mahv
México / 5 de agosto de 2018 / Autor: Fundación McLaren / Fuente: Fundación McLaren
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México / 5 de agosto de 2018 / Autor: Blanca Heredia / Fuente: El Financiero
¿Quién puede estar en desacuerdo con que jóvenes mexicanos que terminan de sicarios sean, mejor, becarios? Supongo que nadie y López Obrador lo sabe. Por ello resultó tan pegadora y pegajosa la fórmula con la que nos resumió lo que piensa y plantea en relación a los jóvenes sin futuro que México produce a raudales.
Proponer ofrecerles una beca a los miles de jóvenes sin escuela o empleo que se ven orillados o tentados a vivir en la ilegalidad y el crimen significa, en primerísimo término, dejar de soslayarlos y convertir su problema en un problema de todos. Se nos olvida con frecuencia, pero de eso se trata la Política con mayúscula: problematizar un estado de cosas torcido, hacerlo visible, y convertirlo en parte de la agenda de todos.
Un segundo mensaje contenido en esa frase-resumen es que, a juicio de AMLO, el sistema educativo mexicano no puede desentenderse de un asunto que afecta tanto y tan gravemente a los jóvenes. Al proponer hacerlos “becarios” y no “trabajadores temporales” o “beneficiarios de un apoyo X”, el virtual presidente electo está diciendo que nuestro sistema educativo no puede ni debe permanecer al margen, tiene que entrarle al problema y contribuir a atenderlo.
Coincido en que no podemos exentar a las instituciones educativas de participar activamente en buscar salidas para las legiones de jóvenes mexicanos a los que el país no les ofrece oportunidad alguna de desarrollo. No podemos ni debemos exentarlas, pues las instituciones responsables de proveer educación media superior y superior se orientan a darles servicio justamente a los jóvenes y cuentan (al menos, en principio) con el expertise para atenderlos y ofrecerles experiencias provechosas. Además, hay que decirlo, no disponemos de muchas otras opciones, en el corto plazo, para insertar a la vida social organizada a jóvenes excluidos de ella.
Ahora bien, abrir las compuertas, en particular de la educación superior, para integrar socialmente a jóvenes desprovistos de opciones, plantea desafíos gigantescos. Para empezar está el asunto del financiamiento. Juntar los recursos requeridos para cubrir becas, nuevos espacios, profesores y demás en las instituciones de educación superior existentes, así como 100 nuevas universidades, resultará complejo. El nuevo gobierno ha anunciado que incluirá a las universidades privadas en la tarea. Habrá que pensar, también, en aprovechar intensiva y creativamente a la tecnología, en plantear programas de licenciatura más flexibles y en hacer el mejor uso posible de los limitados recursos financieros disponibles.
Un segundo reto tiene que ver con cómo involucrar a las universidades en la atención del problema de la exclusión social de miles de jóvenes sin que dejen de ser, en el camino, instituciones educativas. Instituciones, esto es, cuya razón de ser consiste en formar mentes y actitudes, abrir horizontes, transmitir saberes, desarrollar destrezas y potencialidades, así como preparar a los educandos para la vida activa en colectivo.
Para encarar este segundo desafío resultará indispensable atender dos asuntos cruciales. Primero, diseñar programas que permitan remediar los déficits en competencias habilitantes para el aprendizaje (lengua, razonamiento abstracto y hábitos de estudio) que presentan muchos de los egresados de la educación media superior para, con ello, incrementar sus posibilidades de aprovechar una educación universitaria. Segundo, instrumentar estrategias sencillas y de alto impacto orientadas a fortalecer la capacidad de las instituciones de educación superior para atender a más estudiantes sin que colapse, de pasada, lo poco o mucho que hayan logrado en términos de calidad educativa.
Un tercer reto tiene que ver con qué pasará con los jóvenes incorporados a la educación superior una vez concluyan sus estudios. Concretamente con cuáles opciones les esperan en un mercado laboral que no le ofrece buenas oportunidades a los egresados universitarios y cuyas deficiencias, como muestra el último libro de Santiago Levy, limitan muy seriamente la posibilidad de traducir mayor escolaridad en empleos más productivos. Este tema merece una reflexión aparte, pero conviene al menos dejarlo apuntado, pues sin cambios de fondo en el mercado del trabajo el acceso ampliado a la educación superior contribuirá a atender el problema de la exclusión social de los jóvenes en lo inmediato, pero difícilmente logrará solventarlo en el mediano y en el largo plazos.
Los retos planteados por la propuesta de involucrar a las universidades en la solución a la exclusión social de los jóvenes, son enormes. Dada la urgencia y centralidad del asunto, sería un error limitarnos a nombrar y escudriñar los obstáculos. Lo conducente sería, tomando en cuenta restricciones y riesgos, mirar de frente el problema y convocar a universidades, especialistas y empresas a construir soluciones innovadoras y viables para atender los desafíos mayúsculos e insuficientemente atendidos asociados a ampliar cobertura, equidad y calidad educativa en simultáneo.
Fuente del Artículo:
http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/blanca-heredia/becarios-si-sicarios-no-significado-e-implicaciones
Fuente de la Imagen:
ove/mahv
Francia / 5 de agosto de 2018 / Autor: Redacción Digital / Fuente: Blu Radio
El parlamento francés prohibió teléfonos celulares en colegios de primaria y secundaria, una promesa de campaña del presidente Emmanuel Macron.
El embajador de Francia en Colombia, Gautier Mignot, explicó a BLU Radio que la iniciativa busca que los niños puedan desconectarse en el tiempo de la enseñanza.
“La idea es que el tiempo en el colegio sea reservado para la enseñanza y el recreo para el descanso y el intercambio entre los muchachos. En los colegios había inconvenientes por el uso de celulares”, señaló el embajador.
Asegura que no hubo oposición a la nueva ley y el Senado votó por unanimidad.
“No hubo votos en contra en el Senado y solo hubo uno en la Cámara. En realidad, la medida fue bien recibida incluso por parte de los padres de familia”, añadió.
Manifiesta que la idea es dejar un margen de maniobra para los rectores de los colegios en las modalidades de aplicación. Es decir, la nueva ley incluye dispositivos conectados como celulares y tabletas, pero con excepciones para casos de niños discapacitados y en actividades pedagógicas que requieran utilizarlos.
“Se permite a los colegios autorizar el celular para los niños más grandes, de 16 años en adelante. Aunque no tengo la cifra exacta, se estima que en Francia los niños a partir de los 13 años ya tienen celular y es un factor importante para comunicarse con sus padres, pero se estaba volviendo una situación crítica en los colegios donde todos usaban estos equipos en los recesos”, añadió Mignot.
Finalmente, señaló que cada rector debe fijar las sanciones correspondientes a cada incumplimiento de la medida.
Fuente de la Entrevista:
https://www.bluradio.com/lanube/las-razones-por-las-que-francia-prohibio-los-celulares-en-los-colegios-185828-ie430
ove/mahv
Portugal / 5 de agosto de 2018 / Autor: Aula Planeta / Fuente: Aula Planeta

Tras nuestro artículo sobre el sistema educativo de Francia nos queda por analizar el de nuestro otro vecino, Portugal. Si bien, en muchas ocasiones asociamos a nuestro vecino luso peores indicadores (sociales, económicos, políticos), haríamos bien en tomar nota de los educativos ya que Portugal es el único país que ha mejorado en cada informe PISA. Para muestra, el caso de la escuela Carcavelos. Y para mayor detalle, os dejamos con este artículo.
Tal y como decíamos más arriba, Portugal es el único país que ha tenido una mejora continua en las pruebas PISA situándose en todas las pruebas por encima de la media OCDE. En el 2015 en ciencias se situó en el puesto 17 en ciencias (7 puestos por encima de España), en el 18 en comprensión lectora (3 por encima) y en el 22 en matemáticas (también 3 por encima de España). De hecho, si no tuviéramos en cuenta a los alumnos repetidores, sus resultados serían aún mejores.
Como curiosidad, el sistema portugués tiene 12 años de escolaridad obligatoria (uno de los más altos de la OCDE), de los 6 a los 18 años. La educación básica tiene tres ciclos (4, 2 y 3 años) y la secundaria consiste en tres años. Si bien, la crisis tuvo efectos en el presupuesto en educación (cayendo al 3,8 % del PIB en 2015), actualmente la inversión en educación está en el 5,1% (la de España es del 4,1%). También, en contraposición con el caso español, la Ley del Sistema Educativo que se promulgó el año 1986 se ha mantenido sin grandes modificaciones en sus ideas esenciales.
Uno de los factores de éxito del sistema portugués es la formación docente. Los docentes portugueses han visto como las condiciones de acceso a la docencia se hacían más estrictas: ahora, tienen una formación inicial de cinco años, prácticum y formación continua obligatoria, refuerzo específico en los currículos de ciencias y formación específica en metodologías de carácter innovador. En primaria pasan más horas con sus alumnos, mientras que secundaria pasan menos horas (siempre en relación con la media de la OCDE).
En el caso de los directores de centro se ha pasado de un modelo de elección mediante el claustro a un modelo con formación específica obligatoria y con una mejor definición de las atribuciones de dirección.
Recientemente se han introducido diferentes formas progresivas de evaluación del profesorado. Además, se han establecido evaluaciones externas y autoevaluaciones.
Parte del éxito de nuestro vecino se debe a los intentos que han llevado a cabo para paliar las desigualdades educativas. La educación pública es mayoritaria (y muy bien considerada) en Portugal con un 82,6% y existe un gran énfasis en la educación democrática y ciudadana (aspecto muy vinculado a la Revolución de los Claveles).
Uno de los programas con mayor éxito es el que se lleva a cabo en los Territorios Educativos de Intervención Prioritaria (un 16%) que busca mejorar los modelos de aprendizaje, paliar el abandono y el absentismo, fomentar la disciplina o facilitar la transición al mercado laboral. Estos territorios son regiones con una mayor desventaja social, mayor necesidad de atención a la diversidad y mayores tasas de abandono. Por último, remarcar que las diferencias entre alumnos inmigrantes y nativos han pasado de 59 a 17 puntos siendo la media de la OCDE de 43.
Algunas de las grandes problemáticas del sistema portugués eran la alta tasa de abandono escolar, la baja finalización en la educación terciaria o el alto paro juvenil. Viendo la necesidad de atajar estos problemas desde abajo, en 2012 se puso en marcha el Programa para Combatir el Fracaso y el Abandono Escolar. Este programa se ha centrado en los estudiantes con mayor riesgo gracias a programas individualizados para, posteriormente, vincularlos con la Formación Profesional como alternativa al abandono que, a su vez, ha sido reformulada y ha contado con nuevos programas. En 2008 la tasa de abandono era del 34%, el 2016 era del 14% y, viendo este avance, no parece una locura pronosticar que el objetivo del 10% para el 2020 se podría conseguir. Como último dato, la tasa de abandono en España es del 19%.
Si bien, uno de los puntos flacos del sistema luso es el bajo nivel de autonomía local en relación con la gestión curricular, la evaluación o la asignación de recursos, se está produciendo una evolución hacia la descentralización y un aumento de la autonomía. Como ejemplo, se ha reforzado el poder de decisión de los directores y de los ayuntamientos.
Fuente del Artículo:
http://www.aulaplaneta.com/2018/07/30/noticias-sobre-educacion/las-7-claves-de-la-educacion-en-portugal/
ove/mahv
México / 5 de agosto de 2018 / Autor: NAjusco / Fuente: Youtube
Publicado el 1 ago. 2018
Autor: Alejandro Zegada
Según Fernanda Beigel, investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina, los rankings universitarios se convirtieron en “una fuente directa para reforzar el prestigio de un pequeño grupo de universidades, de sus principales revistas y editoriales oligopólicas”.
Para Beigel, la aplicación de estos rankings “tiende a volver cada vez más periférica a la ciencia desarrollada en los espacios alejados del circuito mainstream o de corriente principal”.
Las revistas científicas
Beigel recuenta que, históricamente, tres procesos forjaron el carácter internacional de la actividad científica: 1) la circulación de personas, textos y objetos, 2) el modo de producción de conocimiento y, 3) el financiamiento de la investigación.
“Pero fue el sistema de publicaciones el medio más eficiente de ‘universalización’ de un estilo legítimo de producción, a medida que las revistas se convertían en el eje de rotación del sistema académico mundial. Y pronto los indicadores bibliométricos sirvieron como fuente principal para las comparaciones internacionales”, agrega.
Este sistema comienza en 1959, con la creación del Instituto de Información Científica (ISI) y del Science Citation Index (SCI).
Esta base de datos se presentó como una fuente de información internacional “pero tanto el sistema de evaluación como la mayoría de las revistas tenían un anclaje particular y concreto, principalmente, la academia estadounidense. Gradualmente, esta se universalizó como la única base de datos capaz de medir ‘ciencia mundial’”.
¿Ciencia periférica?
Para la experta del CONICET, “el ISI, sus índices y el factor de impacto terminaron por imponer una idea de ciencia mainstream vinculada a aquellos artículos publicados en revistas incluidas en el SCI y, por oposición, una idea de ciencia periférica, en la que se incluye todo lo que estaba fuera de esta base de datos”.
En ese sentido, lo local y lo internacional, “características inseparables de la producción científica, se volvieron divisibles en términos del proceso de reconocimiento académico: los científicos periféricos terminaron circunscritos a la circulación local, mientras que los académicos de las universidades centrales acumularon capital científico internacional”.
Con el paso de los años, esta tendencia se afianzó y profundizó. Y con ello, el prestigio adquirido por una publicación en una revista ISI fue universalizado como sinónimo de prestigio internacional.
Así, la influencia en los debates de la ciencia difieren fuertemente según dónde se producen las investigaciones. “Y es aquí donde la historia de cada campo y su proceso de ‘acumulación originaria’ de prestigio ISI juegan un papel determinante para el establecimiento de jerarquías estructurantes del proceso de circulación”, nota Beigel.
Rankings universitarios
Quizá uno de los puntos de mayor debate será el referido a los rankings universitarios. Según Beigel, éstos “se basan solo en datos bibliométricos y premios internacionales y, en consecuencia, estarían orientados por la competitividad global en lugar de observar realmente la performance en investigación”.
Sin embargo, las instituciones que elaboran los principales rankings no lo ven así. Webometrics, quizá la más grande, toma en cuenta a “todas las universidades del mundo, no solamente unos cuantos cientos de instituciones del mundo desarrollado”, y afirma proveer “información confiable, multidimensional, actualizada y útil acerca del desempeño de las universidades”.
Por su parte, QS University Rankings detalla los siguientes criterios y su ponderación a la hora de hacer sus evaluaciones: Reputación Académica (30%), Reputación entre Empleadores (20%), Ratio Académicos/Alumnos (10%), Proporción de Académicos con Doctorado (10%), Publicaciones Científicas por Académico (5%), Citas Científicas por Publicación (10%), Impacto Online (5%), Red Internacional de Investigación (10%).
El Ranking de Nueva Economía usa estos criterios: Plantel universitario, docente y administrativo (30%), Calidad docente (30%), Percepción (20%), Acreditación y posgrado (10%) y Carreras (10%).
El meollo
Por un lado, Beigel propone crear (y ha avanzado en esto) un “índice institucional de circulación de la producción científica” para observar y evaluar de mejor manera el conocimiento producido en la periferia.
Mientras, el experto boliviano Wilmar Ascárraga, advierte que “nuestras universidades enfrentan grandes desafíos”, y que es urgente mejorar aspectos como la docencia (entorno de aprendizaje), la investigación, el vínculo con la industria, perspectiva internacional (docentes, estudiantes e investigación) y transferencia de conocimiento.
Posiblemente el camino acertado sea avanzar en ambos frentes, sin usar las críticas a los rankings como excusa para la situación actual, pero al mismo tiempo promoviendo herramientas propias que reflejen mejor la generación del conocimiento científico fuera de los circuitos elitistas del primer mundo.
Fuente: https://elpais.bo/existen-relaciones-de-poder-en-la-ciencia-mundial/
Autor: Juan Carlos Miranda Arroyo
Más de un millón de maestras y maestros de Educación Básica (Preescolar, Primaria y Secundaria) regresaron hoy, viernes 3 de agosto, a sus escuelas; volvieron serios y no tan contentos a sus centros de trabajo para preparar los espacios, materiales y recursos educativos con la intención de iniciar el ciclo escolar del olvido, porque no hay nada como para estar profesionalmente motivados.
“La buena noticias es que ya se van” (refiriéndose a las autoridades educativas federales), dicen los maestros y las maestras en las escuelas. Y es que, nada más ni nada menos, el ciclo que viene representa el fin de un periodo oscuro para el magisterio nacional (bueno, una parte del ciclo, de aquí al 30 de noviembre). Será este período escolar, 2018-2019, que comenzará este mismo mes, el último que arrancará, en su retirada pírrica, el gobierno de Enrique Peña Nieto. Y me refiero al olvido, no porque lo logrado durante estos últimos 6 años de gobierno y de vida educativa nacional, no haya servido para nada, sino porque éste ha sido el sexenio en el cual a las maestras y los maestros de la escuela pública del país se les marginó, se les señaló, acorraló y difamó. Quedaron olvidados.
Durante estos años, salvo honradas excepciones, los docentes fueron vejados, menospreciados, desatendidos y sometidos al rigor administrativo, burocrático, porque la nueva ley “definió” que sólo se recontrataría a los “buenos” maestros y directivos, a los “idóneos” según la norma; razón por la cual se les puso en situación de desventaja y se les colocó en el banquillo de los acusados como presuntos responsables del desastre educativo nacional de los últimos 18 años, es decir, de lo sucedido en las aulas durante los últimos tres sexenios, en términos de aprendizajes.
Considero, sin embargo, que lo que es en verdad para el olvido, es lo que les hicieron a los docentes y directivos, así como a los asesores técnicos, durante este tiempo con las evaluaciones educativas: Les impusieron no sólo un “esquema de examinación” de dudosa consistencia técnica, sino que les aventaron a los policías federales y estatales, y en algunos casos a las fuerzas del orden del ámbito municipal, para vigilar y presionar en las sedes de aplicación de las evaluaciones a los aspirantes a ingresar al servicio; a los docentes y directivos que aspiraban a una promoción, así como a los que simplemente fueron llamados al “paredón”, es decir, a las evaluaciones de desempeño. Algo nunca visto en la historia de la educación pública en México. En eso sí que rompió una marca el actual sexenio peñista, como eficiente aplicador de evaluaciones educativas “industrializadas”, con la ayuda del INEE y de un palo con un clavo atravesado. Millones y millones de pesos del erario gastados en la cimentación del más moderno de los patíbulos.
La coyuntura, sin embargo, da para nuevas interpretaciones. Pedro Miguel, articulista de La Jornada, ha dicho recientemente que lo sucedido el 1 de julio, en términos políticos, no fue sólo un día electoral histórico, sino que fue una insurrección ciudadana para cambiar al régimen. De manera específica y en términos de políticas educativas, podríamos decir que lo acontecido hace un mes en las urnas en México, fue como un referéndum ciudadano también, pero en el que los maestros, las maestras, directivos escolares, asesores técnicos, todas las figuras educativas, así como las de apoyo y sus familias, votaron en contra de las decisiones tomadas en materia educativa durante el sexenio que llega hoy a su fin.
Anoche que revisé el documento electrónico denominado «Aprendizajes Clave para la Educación Integral. Guía de la Semana Nacional de Actualización, 6 al 10 de agosto 2018«, constaté lo antes dicho. El discurso oficial de las autoridades federales de la Secretaría de Educación Pública (SEP), es rígido, no cambia: entre líneas, indica que a los maestros no se les consulta. Los docentes y directivos, que son los protagonistas de las prácticas educativas cotidianas, “están para obedecer”, porque a ellos se les deben de imponen los planes, los programas, las normas, los esquemas de pensamiento y de acción del trabajo educativo. Su papel, -dice ese discurso-, es el de “adoptantes” o “aplicadores”, “maquiladores” de la llamada “Reforma Educativa” y su “Modelo”, ya que su función no es la de fungir como actores activos del cambio en las formas ni en los contenidos de los aprendizajes escolares.
La Guía de referencia, publicada por la Subsecretaría de Educación Básica de la SEP, a través de la Dirección General de Desarrollo Curricular, la Dirección General de Materiales Educativos, y la Dirección General de Desarrollo de la Gestión Educativa, ha sido diseñada de manera centralizada por la SEP, como lo hace año con año la dependencia, con la finalidad de ofrecer un dispositivo de actualización dirigido al personal docente, directivo y de asesoría técnica que trabaja en la Educación Básica en todo el país, tanto en escuelas públicas como privadas. La magna operación consiste en dar continuidad a la centralización del llamado “Currículum Escolar único, obligatorio y nacional” renovado en 2017 (para Preescolar, Primaria y Secundaria), como parte esencial de esas políticas públicas propias de un modelo centralista adoptado en México desde la época de José Vasconcelos (1921). En la lógica del esquema “centralista”, las autoridades educativas estatales, según ese discurso oficial, son incapaces siquiera de redactar una cuartilla, mucho menos podrían diseñar un plan de capacitación y actualización para docentes y directivos. Como si los equipos técnicos estatales fueran menores de edad. Nada más falso.
La organización de las sesiones de actualización, que dura una semana (al parecer este año serán dos), se lleva a cabo a través de los equipos técnicos estatales y la estructura operativa de las supervisiones escolares (cada supervisión gobierna a un grupo de entre 8 y 12 escuelas), que funcionan como canales de transmisión de los contenidos y métodos educativos que impone el centro burocrático de la SEP (con base en la Ley General de Educación vigente). Las funciones y responsabilidades de coordinación de cada uno de los grupos de docentes durante el período de actualización, en cada escuela o zona, están a cargo de los supervisores, los directores de escuelas o los integrantes de los equipos de asesores técnicos adscritos a cada zona o sector escolar. Imaginen a toda una red de millones de maestros y maestras que trabajan, en serio, para la educación de los niños, las niñas y los jóvenes de forma simultánea en toda la nación.
A los maestros y a las maestras se les dan indicaciones para aplicar los programas federales. Eso es lo que se va a hacer, una vez más, a partir del próximo lunes. Es raro, por lo tanto, que los profesores y las profesoras sean invitados a formular preguntas como las siguientes: ¿Cuáles son los argumentos y los fundamentos de la actualización educativa y pedagógica que sugiere la SEP a las figuras educativas de todo el país en esta coyuntura 2018? ¿Por qué? Porque eso ya está definido, ya está dado; ha sido resuelto con “absoluta eficiencia” por los equipos técnicos en los cónclaves de la SEP. ¿Llaman a reflexionar, a pensar el currículo escolar? No. Durante estas sesiones simplemente piden a los trabajadores de la educación que se sujeten a lo establecido desde el Centro, desde el ombligo del universo educativo que representa la SEP: “Organicen su ruta de mejora”, les ordenan. ¿Cuáles son los aspectos críticos, la consistencia técnica y las observaciones, desde la experiencia, que se podrían sugerir sobre los contenidos y métodos propuestos en el marco de la “Reforma Estructural a la Educación”? ¿Qué alternativas conceptuales y procedimentales (frente a un currículo diseñado desde la noción de “competencias” y de “aprendizajes clave”) se ponen a consideración de las figuras educativas durante este fin de sexenio e inicio del ciclo escolar? No, eso no lo vayan a preguntar, por favor, no vaya ser que se enojen las autoridades y luego llamen a la policía.
Esta semana de actualización docente, que iniciará la siguiente semana, será el adiós a un estilo de realización y ejercicio de las políticas públicas en educación en México (el “reformismo conservador”); una forma, un esquema y un contenido que prevalecieron durante los últimos 18 o quizá 24 años. Espero que sea el momento propicio para pensar y repensar en fórmulas diferentes de crear y hacer la cosa pública en el campo de la educación, a partir de este cruce de caminos que representará el nuevo gobierno 2018-2024. Será tiempo de pensar y actuar a favor de las necesidades educativas de los niños, las niñas, los jóvenes y sus familias, pero con su propia voz. Ojalá ésta sea la fecha en que quede en el olvido la época en que las maestras y los maestros mexicanos fueron llevados a evaluar a punta de cañón.
Pero para olvidar habrá, primero, que escucharlos; y luego, recuperar su experiencia, sus saberes, su creatividad, su confianza y su compromiso por la educación.
Fuente: https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/08/03/sep-las-maestras-y-los-maestros-en-el-olvido