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El periodista e investigador Raúl Zibechi publica “Latiendo resistencia.” (Zambra y Baladre) América Latina, cinco siglos de luchas populares

Por: Enric Llopis

Una marcha indígena que recorrió, durante dos meses, 600 kilómetros del territorio boliviano fue reprimida en septiembre de 2011, pero finalmente llegó a La Paz. Pretendía paralizar la construcción de una carretera que partía en dos el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure. La construcción de la vía de 305 kilómetros, entre los departamentos de Cochabamba y Beni, no se consultó previamente con las poblaciones afectadas. Estas apuntaron como trasfondo de la infraestructura, adjudicada a la constructora brasileña OAS, la extracción de crudo, de otros recursos naturales y la ampliación de la frontera agropecuaria. Las movilizaciones forzaron al presidente Evo Morales a dar marcha atrás en el megaproyecto.

En mayo de 2006 se produjo en Sao Paulo una desaforada ola de violencia tras la ofensiva de grupos narcotraficantes. Sin embargo, la represión por parte de las fuerzas de seguridad y escuadrones parapoliciales apuntó más allá de estas bandas, y cercenó la vida de 500 personas. ¿Con quiénes se encarnizó la acción represiva? Una de las fundadoras de Madres y Familiares de Víctimas de Violencia de la Baixada Santista aportó la clave de la masacre: “El Estado brasileño extermina a los pobres y a los negros de las favelas”. Hace algo más de una década también nació en Argentina la experiencia de organización popular “Paren de Fumigarnos”, con uno de los epicentros en Santa Fe. Esta provincia es, junto a Buenos Aires y Córdoba, una de las que más se ha volcado en el cultivo de la soja.

El periodista e investigador uruguayo Raúl Zibechi compila estos tres ejemplos, entre otros, en el libro “Latiendo resistencia. Mundos nuevos y guerras de despojo”, publicado en 2016 por Coordinación de Luchas contra la Precariedad Baladre y Zambra Iniciativas Sociales. Pero el ensayo de 210 páginas no sólo aborda una pluralidad de luchas, sino que –en la primera parte del libro- el articulista de Brecha y La Jornada plantea un giro en la perspectiva. En una entrevista realizada por el colectivo “Veredas Autónomas”, Zibechi propone un pensamiento crítico no tan vinculado a la tradición eurocéntrica, sino que eche raíces en las tradiciones singulares de América Latina; por ejemplo en los quilombos, caracoles, comunidades y cabildos. Así, “el quilombo de Palmares duró más años que la Unión Soviética”, recuerda Raúl Zibechi. Organizado en 1580 y finiquitado en 1710, fue un territorio libre promovido en Brasil por esclavos negros, fugitivos y sus descendientes. No se trata de una cuestión menor, ya que pese a que sufrieran asesinatos masivos, tanto los quilombos como los palenques y las rebeliones indígenas desempeñaron un rol capital en la derrota de los imperios hispano y portugués.

En este punto Zibechi hace visible una de las significativas contradicciones de la izquierda. Se hace visible una parte del pasado, mientras que se silencia otro. La izquierda celebra, porque los considera propios, a “milicos criollos que se limitaron a continuar la tarea exterminadora de los conquistadores”. Sus figuras se exhiben en muchas de las plazas de América Latina. Los ensayos de este periodista militante, y que lleva tres décadas recorriendo el continente acompañando a los movimientos populares, suponen un aldabonazo contra el pensamiento adormecido y la anestesia burocrática. Autor de libros como “Descolonizar al resistencia”, “Política y miseria” y “Territorios en resistencia”, antepone la ética (“que ata palabras y formas de vida”) a manifiestos y discursos, “que en muchos casos se los llevan las urnas”. Y este profundo sentido ético le lleva a valorar como dos grandes revoluciones la del movimiento zapatista y la Comuna de París (“una creación heroica de los obreros”). No es casualidad que el “mandar obedeciendo” del zapatismo se extienda, de manera fluida y por empatía natural, entre pueblos como el mapuche o los aymara de Bolivia.

Precisamente su estancia en la “escuelita” zapatista le llevó a Zibechi a asumir grandes lecciones. Entre otras, que para transformar el mundo no hace falta tomar el poder del estado; o que no existe la reflexión teórica al margen de la práctica. “No es lo mismo reflexionar en un despacho rodeado de libros, con aire acondicionado y cómodos sillones, que después de dormir sobre una tabla/cama; o hacerlo en el cafetal colectivo después de un día trajinando con el ganado”. Puede que esto ya se supiera, en la teoría; pero, asevera el periodista, “no lo sentíamos en el alma y en el cuerpo”. Por otra parte, más que centrarse en arquetipos, fósiles, de sujetos revolucionarios extraídos de los manuales, Raúl Zibechi prefiere referirse a la extraordinaria heterogeneidad de los “abajos”, lo que incluye a marineros, campesinos sin tierra, delincuentes, borrachos, negros, mestizos, prostitutas, blancos, tullidos y enfermos. Asimismo fue una multiplicidad de sujetos la que se rebeló contra los amos durante la época del esclavismo.

En “Latiendo resistencia” Zibechi defiende la descolonización del pensamiento crítico. Y, para ello, pone como ejemplo la idea de Autonomía. La tradición europea bebe de la autogestión obrera de las fábricas y autores como Pannekoek (“Los consejos obreros”); asimismo de Castoriadis y el colectivo “Socialismo o Barbarie”, que pone el énfasis en la capacidad del individuo y de las masas para regir su vida; la historia de la autonomía obrera en Europa se apoya en una sucesión muy conocida de experiencias: los soviets de la Revolución Rusa (1905 y 1917); los consejos fabriles en Italia (1919) y Alemania (1918); la Barcelona autogestionada de 1936 o mayo de 1968 en Francia. Según Zibechi, “En América Latina estamos ante otra genealogía”. Ésta incluye no sólo la autonomía zapatista, el alzamiento aymara del año 2000 en Bolivia, la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca o los asentamientos de los “sin tierra” en Brasil; sino al líder indígena Tupac Amaru, que encabezó en 1780 las revueltas en el Virreinato de La Plata y el Perú, durante el Imperio Hispano. Derrotado, la cabeza de Tupac Amaru terminó exhibiéndose en la punta de una lanza. El caudillo inca Tupac Katari, rey de los aymaras, no tuvo mejor fortuna, tras sitiar La Paz a finales del siglo XVIII con decenas de miles de seguidores.

Esta raigambre latinoamericana –que no es ilustrada ni racionalista, ni se concreta como en Occidente en los derechos humanos y de ciudadanía- podría continuar con Zapata y Pancho Villa, Haití (después de 1804), los esclavos deportados de África o los quilombos, palenques y cimarrones. “Todas estas luchas fueron aplastadas a sangre y fuego”, resume el investigador uruguayo. Expresiones actuales de esta tradición, explica el autor de “Política y miseria”, son las Juntas de Buen Gobierno zapatista, la autonomía mapuche o los Cabildos Nasa del Cauca. Una de sus características es que abordan la vida de modo integral, desde la agricultura hasta el modo de impartir justicia. Son las raíces que distinguen a la socialdemocracia, el marxismo y el anarquismo, derivados de la razón ilustrada europea; del Sumak Kawsay (Buen Vivir) y el Sumak Qamaña (Vivir Bien) de los quichuas en Ecuador y los aymaras y quechuas, en Bolivia.

Otra de las diferencias respecto a Europa es que en América Latina determinados grupos fueron relegados directamente a la zona del “no-Ser”: allí donde la vida no se tiene en consideración. El sociólogo peruano Aníbal Quijano ha señalado la construcción de los estados nacionales en América Latina a partir de la noción de raza y la idea de colonialidad del poder. Otro distingo respecto a la vieja metrópoli radica en que en Latinoamérica la masacre es el modo de proceder habitual. “Sólo el color de piel explica el diferente trato que tuvieron Tupac Amaru y Tupac Katari, así como todos los indios, negros y mestizos”. Zibechi extiende al presente la idea de masacre: la asociación Madres de Mayo hizo cuenta de 25 escabechinas en Brasil entre 1990 y 2012, cuyas víctimas principales fueron negros/jóvenes/pobres de las favelas. Podrían incluirse una miríada de ejemplos en diferentes países y periodos; uno de los que cita Zibechi es la matanza en 1907 de 3.600 mineros en huelga en Santa María de Iquique (Chile). “Es el modo de advertir a los de abajo que no deben moverse del lugar asignado”, remata el escritor uruguayo.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=230102

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La dulzura de Mónica Oltra

Por: Lidia Falcón

Dentro de la barriga de la mujer el feto piensa:

“A ver si lo pillo… ¿Estoy siendo gestado en depósito fruto de un contrato de la nueva economía de consumo colaborativo con carácter altruista a cambio de compensación resarcitoria? Pues no sé si quiero nacer en un sitio así”.

JR Mora  en CTXT de Público.

Toda gestación es altruista, menos las “altruistas” que serán de pago.

El Roto.

Mónica Oltra se ha pronunciado a favor de legalizar la que denomina  “maternidad de sustitución”. Un amable eufemismo al estilo del lenguaje actual, donde ya no existen términos definitorios y rotundos, ni por supuesto categorías marxistas, sino dulces palabras que encubran la gravedad de lo que se quiere  ocultar a los lectores. Como es habitual en ella, para argumentar su posición utiliza un párrafo poético sobre la vida, incluso afirma que la vida no se subroga,  y añade, si la vida se da, a mi juicio, es difícil hablar de gestación subrogada y mucho menos de maternidad subrogada. Ni lo uno ni lo otro está sujeto a subrogación, término empleado en Derecho para cuando alguien sucede a otra persona física o jurídica en una relación, o un derecho  relacionado con un negocio jurídico”.  

Ella es jurista, y no se entiende que pueda negar que es una subrogación de la categoría de madre cuando se pretende alquilar el útero de una desgraciada –y hay que serlo mucho para someterse a semejante tortura- a fin de, mediante un contrato, fabricar en su matriz un niño que deberá entregarlo a otra persona.

Claro que los ejemplos que puso son los mantras que repiten los partidarios de semejante explotación: la hermana que se sacrifica por su hermana, la amiga por la amiga. Y debe de haber muchas en semejante situación cuando, según ella, es necesario legislar expresamente estos casos.

Para redondear los argumentos que se han esgrimido por los defensores de semejante tráfico, Mónica compara la donación de un riñón con la fabricación de un niño por encargo en el vientre de otra mujer. Ya escribí hace pocos meses un artículo sobre semejante mistificación, defendida nada menos que por el director del Centro Nacional de Transplantes, y manifesté mi asombro de que ahora consideráramos a los niños como riñones.

Mónica tiene la desfachatez de afirmar que había “conocido mujeres que se sintieron tan bien durante el embarazo que dicen que les encantaría tener otro embarazo sino fuera porque no quieren tener más hijos”. Recuerdo aquellos sermones de las propagandistas del OPUS que medio siglo atrás hablaban de lo maravilloso que era gestar una criatura, “sentir dentro tu cuerpo como va formándose y creciendo una nueva vida”. Pero al menos lo defendían de la madre que iba a disfrutar de ese hijo. Mónica Oltra habla del embarazo como si  se tratara de una sesión de agradable spa.  Al final la protagonista se desembaraza y queda tan liberada tras nueve meses de felicidad.

No falta la apelación a la libertad, esa falacia que ahora sirve para defender las más inicuas explotaciones. Como dice Pilar Aguilar “nuestra libertad para disponer que otros dispongan de nuestro cuerpo”. Ahora la defensa de la libertad para las mujeres sirve para prostituirlas, alquilar sus úteros, exhibirlas y humillarlas en la publicidad y la pornografía. Nunca se dio un uso tan perverso al sublime término de libertad. Naturalmente de las pobres. Todavía hemos de ver a las ricas gestando para las pobres que no pueden tener hijos.

Desde el recuerdo del tiempo en que las mujeres políticas de izquierda mostraban su fuerza y determinación en la defensa de sus ideales con un lenguaje contundente y el ademán y el semblante  airado, como referentes Dolores Ibárruri y Federica Montseny,  observo desconcertada el estilo dulzón y amable, siempre sonriente, con que se expresan actualmente las jóvenes llegadas a la política, incluso cuando se dirigen a sus adversarios o responden las preguntas agresivas y capciosas de sus entrevistadores.

Entre unas cuantas otras, Mónica Oltra es realmente sobresaliente en modales exquisitos, sonrisas abiertas, ademanes elegantes y expresiones de comprensión del contrario, así cómo solicitud continua de disculpas por defender posiciones distintas. En el colmo del almíbar estuvo dándose besos con Pablo Iglesias en la campaña electoral y recitando los poemas de amor, no de guerra, de Miguel Hernández.

Mónica Oltra ha sido comunista, de EU, y de varias otras organizaciones que se reclaman muy de izquierdas. Ha protestado reiteradamente en las Cortes Valencianas, exhibiendo diferentes camisetas, contra la corrupción y el gobierno del PP. Ha defendido el ecologismo y la libertad del colectivo LGTB. No sé si en aquella etapa utilizaba los mismos modos monjiles que ahora marcan su estilo, pero diríase que para ella –en feliz frase del profesor José Manuel Lucas- el lema de su política no es “libertad, igualdad y fraternidad” sino “fe, esperanza y caridad”.

Ya sé que los tiempos de hoy no son los de los años 30. Ya sé que la guerra no se abate como una amenaza cierta sobre nosotros. Ya sé que las convulsiones que nos destrozaron hace 80 años, ni tampoco la represión de los 40 años franquistas, son una realidad ni aún un peligro cierto, pero muchos de los problemas que padecemos y que Oltra denuncia, son de extrema gravedad: pobreza, marginación, explotación de las clases trabajadoras, persecución de los homosexuales, depredación del medio ambiente. Y me resulta sorprendente que se puedan plantear con esa expresión de encanto en los términos más amables.

Porque esta Consejera  de Igualdad de la Comunidad Valenciana, amén de vicepresidenta del gobierno -que tiene tiempo y energías para ocuparse de todo- con ese rostro siempre sonriente, que mantiene la expresión abierta, la mirada ingenua y una dulcísima entonación, ha conseguido hacer desgraciadas a muchas mujeres y multitud de niños, logrando que se imponga en Valencia legalmente la custodia compartida, aún ante la oposición y el enfrentamiento entre los padres. Esa, que debe considerarse a sí misma benefactora de la humanidad, después de hundir la vida de madres y menores, se propone ahora considerar a las mujeres como probetas en donde se cuecen los niños, para satisfacción de homosexuales y parejas estériles. Bien ha defendido los derechos de los gays, entre los que ahora pretenden que se cuenten el de ser padres biológicos. Se trata de transmitir las herencias genéticas como se transmiten las herencias económicas.

Cómo informa Pilar Aguilar, todos los servicios sociales de la Generalitat Valenciana están privatizados. Las trabajadoras de estos servicios en precariedad (hasta el Defensor del Pueblo Valenciano en su último informe recomienda mejorar las condiciones del personal) y esta mística  e iluminada defensora a ultranza de los pobres y los oprimidos, de los LGTB, del medio ambiente, cuando se ocupa de las mujeres lo hace para oprimirlas y humillarlas.

¿Qué relación tiene ese estilo ñoño y almibarado con la crueldad con que dispone de la vida y la felicidad de mujeres y niños que dependen de su gobierno? ¿Cómo se entiende que una política bragada en la militancia comunista a los 15 años, persistente en su ideario a través de distintas afiliaciones, que pretende ser modelo de mujeres luchadoras, muestre siempre una faz angelical con un discurso expresado en términos amables y un lenguaje eufemístico, para imponer la última humillación que las mujeres podemos sufrir: las de considerarnos únicamente sujetos de reproducción?

¿La decepcionante respuesta no será que en el fondo es una misógina y en la forma una farsante?

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/08/11/la-dulzura-de-monica-oltra/

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El reto de explicar una tesis de doctorado en tres minutos

Por: Ignacio Mantilla

Cada semestre se publican en el mundo académico miles de documentos provenientes de diferentes áreas del conocimiento para comunicar los resultados de los trabajos de investigación. Los productos científicos, las nuevas patentes, los avances y descubrimientos en el laboratorio o en el terreno, las creaciones y textos se dan a conocer a la comunidad académica principalmente a través de artículos en revistas especializadas, sometidos a evaluación anónima por pares y con un formato estándar de citación internacional que permite a su vez la consulta y el uso por parte tanto de otros especialistas como de estudiantes y académicos de otras disciplinas.

El sistema no ha estado exento de críticas que enfatizan que los resultados de las investigaciones quedan atrapados en un círculo de expertos, sin darles una verdadera divulgación entre la comunidad no especializada. A veces la confusa presentación de los resultados impide incluso la consulta de especialistas de áreas afines y limita su lectura y comprensión.

Esto mismo pasa con algunos productos de investigación recogidos en las tesis de las maestrías y los doctorados. Los más sobresalientes son publicados o de ellos se derivan algunos artículos, pero un gran número de esos trabajos reposa en los anaqueles de las bibliotecas sin que una mano curiosa limpie al menos el polvo acumulado en sus lomos durante 20 o más años.

En la actualidad existen aportes dignos de resaltar para lidiar con la separación entre el conocimiento del experto y el del no especialista, entre ellos, por ejemplo, el trabajo del biólogo argentino Diego Golombek con el impulso de la serie editorial Ciencia que ladra, que se ha convertido en todo un éxito con libros como Los Beatles y la ciencia y El parrillero científico, entre otros.

No podría dejar de mencionar la labor del destacado físico colombiano Noboru Takeuchi, quien desde la Universidad Nacional Autónoma de México ha venido impulsando la comprensión entre los niños de la nanotecnología mediante el programa Ciencia Pumita.

Y traigo a colación la reciente publicación de la Universidad Nacional de Colombia, dentro de la colección Apuntes Maestros, del libro Neuróbicos, los caminos del razonamiento, del profesor Juan Diego Vélez, de la Escuela de Matemáticas de la sede Medellín, trabajo elaborado junto con su padre y su hermana.

La intención en los ejemplos mencionados ha sido la misma: difundir la ciencia y hacer comprensibles los resultados de las investigaciones. Recuerdo que mi colega Hernán Estrada Bustos, artífice de la Maestría en Matemática Aplicada de la Universidad Nacional, creada hace ya más de 12 años, solía exigir a sus estudiantes una exposición de su tesis ante un público inexperto (un grupo de estudiantes de primer semestre, por ejemplo), como ejercicio previo para ganar la claridad requerida para la sustentación. Estoy convencido de la importancia de aceptar ese reto. Comparto la famosa frase de Albert Einstein: “No entiendes realmente algo hasta que eres capaz de explicárselo a tu abuela”.

Pero recientemente he conocido retos aún más audaces y exigentes. Se trata de dos nuevos concursos que han hecho eco entre la comunidad académica internacional: Three Minute Thesis (3MT), de la Universidad de Queensland, en Australia, que se viene realizando desde el año 2008, y Research in Four Minutes (Rin4), de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), en España, desde el año 2014.

En ambos concursos los estudiantes de doctorado deben ser certeros al explicar de forma presencial su investigación ante un auditorio concurrido conformado por un público inexperto en el tema. Ha sido tal la acogida de estos concursos que en 59 países se ha replicado la versión 3MT, logrando especial aceptación en el Reino Unido, Canadá, España, Argentina y Chile.

Entre uno y otro concurso, los recursos de los cuales los participantes disponen pueden variar. En el caso del 3MT se permite una exposición de tres minutos con una única diapositiva estática en Power Point, escrita en inglés, mientras que en Rin4 los requisitos son más flexibles y se aceptan presentaciones en catalán, español o inglés, además del uso de audios y videos, pero todo limitado a cuatro minutos de exposición.

Entre los puntos que los jurados tienen en cuenta para su veredicto se encuentra la exposición clara y elocuente del problema de investigación, la capacidad de explicar el tema sin hacer uso de un lenguaje especializado y el buen control del tiempo disponible.

La competencia final del 3MT para este año será el 13 de septiembre. Por su parte, Ferran Nadal-Bufí, estudiante del doctorado en biomedicina, fue el ganador del concurso Rin4 el pasado 2 de mayo.

Comparto mi experiencia como estudiante de doctorado en la Universidad de Mainz (Alemania). Allí, la defensa de la tesis comprendía cinco partes: exposición pública de la tesis de forma oral y presencial, preguntas sobre la tesis, examen en el área principal en la que tiene dominio el doctorando y exámenes en dos áreas auxiliares. Cada parte se limitaba a 20 minutos y al final el jurado, constituido por cinco profesores, se tomaba otros 20 minutos para deliberar y dar su veredicto. Así que, en esas dos intensas horas estaba en juego la suerte del candidato y en la sesión se decidía si merecía ser doctor. La mayor dificultad fue, en mi caso, limitar la exposición de un trabajo de cinco años a un tiempo tan reducido. Pero qué gran experiencia y qué formativa tarea.

En Colombia podemos organizar este tipo de concursos. En la Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos, nuestra oferta de posgrado contempla más de 60 programas de doctorado, lo que garantiza capital humano suficiente para la competencia. Sería también la oportunidad de destacar las altas capacidades de nuestros estudiantes y dar impulso a la ciencia con un esfuerzo adicional para divulgar los resultados de las investigaciones en forma breve y precisa. De este modo se reduce también el riesgo de acumular en las bibliotecas más documentos sin que antes se haya sabido de su existencia.

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/el-reto-de-explicar-una-tesis-de-doctorado-en-tres-minutos-columna-707638

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Splinternet: el fenómeno que está cambiando Internet

Lara Olmo
El eterno debate entre la libertad de expresión y la seguridad está derivando en un nuevo fenómeno conocido como splinternet. Algunos lo ven como un mal menor y otros como el final de un Internet abierto y libre para todos (si es que algún día lo fue).
Por mucho que Mark Zuckerberg se empeñe en decir que su objetivo es lograr que el mundo entero se conecte a la Red y tenga acceso universal a la información y a sus familiares y amigos, el CEO de Facebook sabe bien que esto es una utopía. Internet nunca ha sido una plataforma independiente, global y abierta, y es muy probable que no lo sea nunca.Ahora además se está extendiendo un fenómeno que imposibilita aún más este escenario: la fragmentación del acceso a Internet por regiones. Los ciudadanos, en función de dónde vivan, tienen una experiencia de usuario diferente y los contenidos también difieren mucho.Es lo que entre algunos sectores se conoce como splinternet, y creen que acabará poniendo atas arriba la Wolrd Wide Web tal y como la conocemos hoy.¿Y quién está causando este fenómeno? Los gobiernos de muchos países y concretamente sus legislaciones de seguridad, que obligan a las empresas de Internet a cumplir con ellas y adaptarse a sus parámetros para poder ofrece allí sus productos y servicios. Uno de los casos más recientes lo hemos visto con Apple, que ha eliminado algunas aplicaciones de su App Store china porque el gobierno las considera ilegales.El splinternet no es nuevo pero se está recrudeciendo en los últimos años. Un momento clave llegó con las revelaciones de Edward Snowden en 2013, con las que demostró que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos había recopilado información de usuarios de empresas como Google, Facebook, Apple o Microsoft, entre otras.China o EE.UU. tienen fama de regular y limitar las actividades digitales, cada uno a su manera, pero no son ni mucho menos los únicos países que están poniendo en macha políticas restrictivas. Turquía o Brasil obligan a todas las empresas que se asienten allí a respetar sus normas de acceso a la información y los contenidos.Los gobiernos cada vez se ven más legitimados para actuar de este modo a medida que Internet se ha convertido en altavoz de noticias falsas, mensajes de odio y el extremismo. Quienes apoyan los controles (y en muchos casos la censura) critican la pasividad de las plataformas de Internet, a las que acusan de haberse convertido en el canal por excelencia de terroristas y asociaciones violentas.La censura en internet por países

Ante la “imposibilidad” alegada por Facebook, Twitter y compañía de controlar todo cuanto se publica y vuelca en ellas, algunos gobiernos se están posicionando como “watchdogs”, esto es, como perros vigilantes que, con la excusa de proteger a sus ciudadanos, quieren controlar los contenidos que consumen vigilando a las compañías que los emiten y difunden.A mayor intervención mayor fragmentación de la experiencia del usuario por regionesmayor splinternert y menos apertura. Es el eterno debate entre la libertad de expresión y la seguridad, cuyas consecuencias empiezan a evidenciarse. Pero, ¿a qué precio acallamos las voces violentas?, ¿silenciándolas todas, incluyendo las inocentes?

Fuente del articulo: http://www.ticbeat.com/seguridad/splinternet-el-fenomeno-que-esta-cambiando-internet/

Fuente de la imagen: http://cdn2.ticbeat.com/src/uploads/2017/08/splinternet-fragmentacion-de-internet-por-paises-810×405.jpg?x3270

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Educar en movimiento, danzar para amar

María del Pilar Cordero César

El movimiento es el medio de la expresión humana. El hombre se mueve con el objeto de alcanzar bienes para satisfacer sus necesidades, a la vez que es movido por valores intangibles (Rebel, 1995).

De la traducción del sánscrito de la palabra danza por “anhelo de vivir” y traspasando los límites de la actividad exclusivamente corporal, algunos autores destacan en primer lugar el aspecto expresivo y afectivo de la misma definiéndola como “un medio capaz de expresar las emociones y los sentimientos mediante la sucesión de movimientos organizados que dependen de un ritmo” (Fernández, 1999, p17, citado de Vicente, Ureña, Gómez y Carrillo, 2010).

Ossona (1984, citado por Vicente, Ureña, Gómez y Carrillo, 2010) enfatiza el elemento personal-afectivo cuando califica de espiritual el impulso que mueve hacia la danza y lo considera una necesidad interior más cercana a lo espiritual que a lo físico.

Para García Ruso (1997) la danza es una actividad humana universal, pues se ha realizado en todas las épocas, espacios geográficos y es practicada por personas de ambos sexos y de todas las edades; motora, ya que utiliza el cuerpo como medio de expresión de ideas, emociones y sentimientos; polifórmica, porque se presenta en diferentes formas (arcaicas, clásica, moderna); polivalente, tiene dimensiones artísticas, educativas, terapéuticas y de ocio; compleja, ya que en ella interactúan factores biológicos, psicológicos, sociológicos, históricos, estéticos, además de ser simultáneamente expresión/técnica y actividad grupal/colectiva.

El uso de la danza como un instrumento terapéutico y catártico es tal vez tan antiguo como la danza misma. En muchas sociedades primitivas la danza es tan esencial como alimentarse o dormir. Provee a los individuos la posibilidad de expresarse, comunicar sentimientos y contactarse con la naturaleza. La danza como parte de un ritual acompaña frecuentemente los cambios de la vida, contribuyendo de este modo a la integración personal, así como también comunitaria (Berger, 1972). La danza del médico, sacerdote o shaman forma parte de la medicina y psicoterapia. La exaltación común y la liberación de tensiones operan disminuyendo el sufrimiento físico y mental transformándolo en una nueva forma más cercana a la salud. En los albores de la civilización, la religión, la música, la danza y la medicina eran inseparable (Merloo, 1960).

Un ejemplo de este contexto es el libro “Danzar o Morir”, de Pedro J. de Velasco R. que narra a partir de una investigación realizada con la cultura rarámuri donde la danza es el elemento central de como viven su religiosidad a partir de la integración católica y la fusión de su filosofía, y a su vez, la danza como manifestación de resistencia al mundo occidental de corte neoliberal. Así los rarámuri rezan bailando, si no danzan, mueren (De Velasco,2006),

Todo terapeuta, médico o sanador es un educador cuando establece la relación terapéutica con el objeto de un cambio de conciencia en el paciente /alumno. Toda relación humana es sanadora cuando parte del corazón. Educar es despertar. Es ser aprendiz de la vida (Paymal, 2010) es anhelo por vivir, es amar la vida y sentirla.

La danza en la educación desarrolla las inteligencias, en particular la inteligencia emocional que implica apertura al conocimiento, aprendizaje motor, sensibilidad a lo externo, gestión de emociones por que deja fluir, relaja, da la pauta para tranquilizar el corazón, la mente y el cuerpo, también dota de aprendizaje significativo, cuyos beneficios han sido tratados por diferentes disciplinas como la pedagogía, psicología, la fisioterapia y/o arteterapia.

El vínculo emocional será siempre un soporte esencial al trabajo cognocitivo (Antunes, 2007) Sin embargo, la danza en la educación no tiene un sentido transversal ni se le ha integrado como un elemento detonador de actitud y apertura al aprendizaje, al contrario, es una materia de relleno, que se mantiene en los últimos recursos que ofrece la educación. Como lo menciona Fux en su libro Danza, experiencia de vida, la danza es considerada como un mero adorno de la educación (1981).

El educador y formados José María Toro indica que la escuela sigue estando más preocupada por enseñar conocimientos que en la calidad y el modo de vida de las personas que han de hacer uso de ellos. Nuestra cultura ha hacho del cuerpo y las emociones algo inferior y de menor rango que la mente y de la razón (Toro, 2005). Es necesario integrar las artes, la danza en la escuela como la posibilidad de mejorar al ser humano en todas sus dimensiones.

Comparto un escrito (se encuentra también como video/texto) de José María Toro, educador,  formador y conferencista sobre educación emocional.

Educar, el arte de hacer danzar la vida en el corazón:

Danza, todo danza.

El movimiento de la vida es un baile sagrado donde cada paso es único y singular y cuyo escenario por excelencia es el corazón.

No hay danza sin bailarines y no hay baile sin alegría de vivir.

Danzar es permitir que la emoción se mueva y que la energía se estremezca construyendo siluetas y formas que se deshacen tan pronto como son trazadas.

La danza es el cuadro que se dibuja en el lienzo del espacio con los pinceles de los brazos, de las piernas y de los dedos.

La danza es una escultura modelada a base de miradas, caricias y sonrisas esculpidas con el cincel de la música.

La danza es la escultura que modela la carne humana dinamizada por el espíritu que la habita, es arquitectura en movimiento, edificios que se desplazan para encontrarse y generan paisajes de belleza.

La danza es la música que se escucha por los ojos, movimiento habitado, presencia consciente, presente absoluto, regalo para quien la ejecuta y para quien la contempla.

Danzar es mover la energía, movernos, rejuvenecernos, recrearnos y sanarnos.

La danza es curativa en cuanto es una invitación a fluir, a dejarnos llevar y nos aligera de los pesados fardos que nos abruman.

Es preciso recuperar la danza como ritual cotidiano, como movimiento doméstico y como fiesta ordinaria.

En las casas y en las escuelas se baila poco.

Es otro modo de decir que son espacios faltos de vida y alegría y en los que la rutina minó el espíritu festivo.

No sólo se trata de incorporar la danza como una actividad más sino de entender que enseñar es hacer bailar las letras, los números, las ideas y las palabras en el corazón de un niño para que allí puedan ser acogidas como celebración exaltación de la Vida que somos.

Educar es trazar coreografías de luz y de energía en el sagrado escenario del corazón humano, es hacer danzar los valores humanos que nos hacen divinos, es bailar con el otro, junto al otro y, sobre todo, hacia al interior de uno mismo.

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Referencias

Berger, Miriam (1972): “Bodily Experience and Expression of Emotion”, American Journal of Dance Therapy, USA

Fischman D. (2005) Tesis doctoral: La mejora de la capacidad empática en profesionales de la salud y la educación a través de talleres de Danza Movimiento Terapia.Universidad de Palermo. Recuperado de: https://dspace.palermo.edu:8443/xmlui/bitstream/handle/10226/1770/Fischman%20Diana%20Tesis.pdf?sequence=1   el día mayo 2017

Garcia Ruso H. (1997) La danza en la escuela. Barcelona, Inde

Meerloo, J. (1960) The Dance. New York: Chilton

Paymal M. (2010) Pedagogía 3000. Guía práctica para docentes y padres. Argentina, edit Bruja

Rebel, Gunter (1995): “El lenguaje corporal”, Editorial Edaf S.A., Madrid.

Toro, José María (2005) Educar con “Co-razón”. España, Desclée

Fuente del articulo: http://www.ruizhealytimes.com/vivir-mejor/educar-en-movimiento-danzar-para-amar

Fuente de la imagen:

 http://www.ruizhealytimes.com/sites/default/files/styles/articles_horizontal/public/articles/2017/06/danza_moderna.jpg?itok=p3MRDr

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Precariado universitario

Enrique Javier Díez Gutiérrez

La gestión neoliberal de nuestra Educación Superior está convirtiendo las universidades públicas en empresas, como constatan investigadores de prestigio como Noam Chomsky.

El personal docente e investigador (PDI) se vincula cada vez más con las universidades con fórmulas contractuales caracterizadas por la precariedad y por la temporalidad. La contratación de “profesores y profesoras asociados” y de figuras cada vez más temporales, precarias y con derechos cada vez más recortados, a fin de reducir costes laborales e incrementar el servilismo laboral, es parte del asalto neoliberal general a los servicios públicos, a los bienes comunes, a los denominados “procomunes”.

La Ley Orgánica de Universidades de 2000 (LOU) creó seis modalidades de contratación de carácter temporal. A lo que habría que añadir el profesorado visitante, los y las investigadoras Ramón y Cajal, o Juan de la Cierva, así como las y los técnicos de investigación y el profesorado asociado. Esta última figura, por su bajo coste, por ser los que más carga docente tienen, y por su carácter contingente, ha animado a utilizar profusamente esta figura en las Universidades. Se les despide cada semestre, para no pagarles las vacaciones. La conjunción entre asociados y becarios de investigación, evidencia que buena parte de la docencia universitaria está en manos del profesorado peor pagado de todo el sistema educativo.

Este modelo neoliberal pretende un sistema dual de profesorado, como en su reflejo empresarial: una “élite” investigadora y docente de “fichajes estrella” con contratos blindados y una mayoría de profesorado en condiciones precarias, temporales y dependientes de continuas renovaciones de sus superiores, mal pagados y trabajando “a destajo”, con graves dificultades para mantener una cierta “libertad de cátedra” e independencia académica.

A esa élite hay que añadir la proliferación de otra “élite de ejecutivos” que florecen en este modelo de negocio empresarial universitario. Gerentes, cargos administrativos y burocráticos, y empresas asociadas de gestión, se convierten en imprescindibles si tienes que controlar a la gente: una suerte de despilfarro económico, pero útil para el control. En los últimos años se ha registrado un aumento drástico en nuestras universidades de estos “profesionales” de la gerencia y los cargos burocráticos, más que bien pagados y “afines” a quien los contrata.

No obstante, la fe de los fanáticos talibanes en el credo neoliberal es inquebrantable. Cuando Alan Greenspan, economista norteamericano conocido por haber sido presidente de la Reserva Federal de EE. UU., testificó ante el Congreso en 1997 sobre este modelo económico, explicó que una de las bases de su éxito era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó “una mayor inseguridad en los trabajadores”. Según esta ideología, si la clase trabajadora está insegura no exigirá aumentos salariales, no irá a la huelga, no reclamará derechos sociales. Y eso es lo óptimo para la salud económica de las grandes empresas. En su día, a todo el mundo le debió parecer razonable el argumento de Greenspan, a juzgar por la falta de reacciones y los aplausos registrados, recuerda Chomsky.

Eso es lo que se ha transferido a las universidades. Conseguir una mayor “inseguridad” de los profesionales que en ellas trabajan manteniéndoles pendientes de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que sean dóciles, acepten salarios ínfimos y trabajen a destajo. Esa es la manera como se consiguen universidades “eficientes” desde el punto de vista de la ideología empresarial. Y en la medida en que las universidades avanzan por la vía de un modelo de negocio empresarial, la precariedad es exactamente lo que se impone.

Los efectos de esta lógica neoliberal individualizada, precarizada y competitiva, que fija retribuciones, dedicación y prestigio en función de los resultados, supone un aumento de la presión y del estrés laboral, del ritmo de trabajo. Se perciben con mayor claridad cuando afectan a colectivos precarios de docentes e investigadores porque los hace responsables no sólo de su competencia profesional (de su nivel de reconocimiento) sino de mantener (o de conseguir en un horizonte incierto) el propio puesto de trabajo, responsable de su potencial empleabilidad. En estos colectivos la desregulación laboral se traduce en exigencias de flexibilidad y en mayor precariedad. A la flexibilidad temporal (inestabilidad de contratos, dependencia de las subvenciones variables) hay que añadir la flexibilidad horaria (disponibilidad más allá de lo estipulado) y la flexibilidad funcional (polivalencia y tensión formativa correlativa a los posibles cambios en los requisitos de las distintas instancias evaluadoras). Estas nuevas reglas del juego laboral tienen también como efecto perverso una despolitización del profesorado y una casi exclusiva dedicación a aquello que se considera clave en el reconocimiento académico de méritos, centrándose únicamente lo que permite superar pruebas de rendimiento, tener visibilidad y reconocimiento institucional.

Las políticas públicas de gobiernos conservadores, neoliberales y socialdemócratas han promovido y están incentivando que nuestras universidades públicas se orienten hacia este modelo de gestión empresarial, donde parece que lo que importa es mantener los costos bajos y asegurarse de que el personal contratado es dócil y obediente.

La idea es transferir la mayor parte de la docencia a trabajadores precarios, lo que mejora la disciplina y el control. Los costos, claro está, los pagan los estudiantes y quienes se ven obligados a desempeñar esos puestos de trabajo precarios. Pero es un rasgo típico de una sociedad dirigida por la mentalidad empresarial transferir los costos a la gente. La universidad impone costos a los estudiantes y a un personal docente que, además de dificultar gravemente su carrera académica, se le mantiene en una condición que garantiza un porvenir sin seguridad. Todo eso resulta perfectamente natural en los modelos de negocio empresariales. Es nefasto para la educación, pero está claro que su objetivo no es la educación.

Es sorprendente que el dogma neoliberal sea incapaz de comprender que la Universidad debe ser una institución democrática, en la que la comunidad universitaria (profesorado, estudiantes, personal no docente) debe participar en la determinación de la naturaleza de la institución y de su funcionamiento. Esto no es ninguna propuesta ni siquiera progresista o de izquierda, por cierto. Procede directamente del liberalismo clásico de sus fundadores, como John Stuart Mill, que daba por descontado que los puestos de trabajo tenían que ser gestionados y controlados por la gente que trabajaba en ellos: eso es libertad y democracia.

Es la comunidad universitaria y sus docentes quienes tienen que establecer qué van a enseñar, cuál será el programa, cómo se va a desarrollar las investigaciones y cómo compartirlas y colaborar en ellas. En un sistema representativo, necesitas tener a alguien haciendo labores administrativas, pero tiene que poder ser revocable, sometido como está al servicio de los componentes y la institución que administra.

Es bueno para las personas, para la sociedad e incluso para la economía el que la gente sea creativa e independiente y libre. Todo el mundo sale ganando de que la gente sea capaz de participar, de controlar sus destinos, de trabajar con otros: puede que eso no maximice los beneficios económicos inmediatos ni la dominación de unos pocos sobre otros, pero, como plantea Chomsky también, ¿por qué tendríamos que preocuparnos de esos “valores”?

Fuente del articulo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=224568

Fuente de la imagen: http://e02-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2015/02/05/14231409414006.jp

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Malgastar 645.955 euros en unas reválidas que deben ser boicoteadas

Agustín Moreno

El gobierno de la Comunidad de Madrid presidido por Cristina Cifuentes aprobó el 21 de marzo la contratación de un servicio de apoyo didáctico y técnico para la realización de las pruebas externas de 3º y 6º de primaria y de 4º de ESO. Las pruebas afectarán en Madrid a 180.000 alumnos y a 2.400 centros. Se trata de la externalización de la realización, tabulación, documentación y análisis de las evaluaciones finales que se empeñan en mantener. El coste de 645.955,20 euros supone más del doble de lo destinado a estas pruebas el curso pasado y permitiría, por ejemplo, la contratación de más de 30 profesores para mejorar la calidad educativa.

Hay que recordar que la comunidad educativa viene movilizándose desde hace tiempo contra estas pruebas que consagra la LOMCE. En concreto, el 26 de octubre de 2016 hubo una huelga general en la educación con un amplio seguimiento, y en noviembre se realizó otra huelga de estudiantes. Como resultado de ellas, y por su debilidad política, el gobierno dio marcha atrás a las reválidas. No fue una retirada completa, solo de sus efectos académicos, dónde se jugaban la titulación el alumnado de 4º de ESO y de 2º de Bachillerato. Pero se dejó en manos de las comunidades autónomas el desarrollo de pruebas en esos niveles.

La comunidad de Madrid ha ido siempre de kamikaze en los ataques a la escuela pública, a su privatización y a la realización de rankings de centros. En esta línea ha aprobado que la reválida de 4º de ESO se hará el 19 de mayo con carácter censal en todos los centros de Madrid capital, y de forma muestral en las otras cuatro áreas territoriales. Es la forma que tiene el PP de sostenella y no enmendalla. Mantienen una secuela de reválidas para volver a la idea original si retornan a la mayoría absoluta. Asusta pensar en el elevadísimo coste que tendría su generalización y los negocios-chollos derivados.

Los efectos negativos de estas reválidas son evidentes aunque no afecten a la titulación.

• Distorsionan el proceso de enseñanza-aprendizaje en los centros al ponerlos a competir. Desde marzo se han empezado a producir en algunos centros presiones de los equipos directivos sobre el profesorado. Quieren que se centren en la preparación de la reválida de 4º de ESO, obviando el programa que están obligados a dar en el tercer trimestre. Tratando de salvar el prurito del centro, corren el riesgo de convertirlos en academias preparadoras de las pruebas, algo sencillamente contrario a la calidad educativa.

• Sirven para elaborar rankings de centros que se utilizan en la lucha por el mercado del alumnado entre la doble red de centros (públicos y privados-concertados). En este sentido, no hay plenas garantías de que una empresa privada no acabe filtrando de manera selectiva las pruebas a centros amigos, a pesar de las cláusulas de confidencialidad que se puedan establecer. En ese supuesto, los resultados estarían contaminados.

• Estresan al profesorado, al alumnado y a sus familias, y una prueba hecha así no mide nada. Si acaso, las diferencias realmente existentes entre los centros. Éstas se deben más a un proceso de escolarización desequilibrado que potencia la administración educativa (zona única, concentración del alumnado con dificultades en los centros públicos), y al nivel de recursos invertidos. Por ejemplo, los centros del sur de Madrid no tendrán los mismos resultados que los de la zona norte; o los centros de “excelencia” y las secciones de los “bilingües que aquellos que el PP se empeña en convertir en guetos. Para este viaje no hacen falta alforjas.

La evaluación puede ser útil si tiene carácter formativo y no selectivo; si se evalúa todo el proceso de enseñanza-aprendizaje y se valoran los avances conseguidos y no solo el resultado final; si se analiza todo el sistema y no solo una parte y se tienen en cuenta las características socioeconómicas de cada centro; si sirve para aumenta la equidad y dar más recursos a los centros que más lo necesitan. Evidentemente, no es el caso ni en los fines ni en el procedimiento.

Así las cosas, no sería coherente que el alumnado que secundó masivamente las huelgas vaya a realizar las reválidas, ni que las familias que apoyaron esta iniciativa envíen ahora a sus hijos como corderos, ni que el profesorado que tantas veces salió a la calle contra la LOMCE participe en su aplicación. No olvidemos que seguimos dando la titulación de ESO en los centros. En Vallecas hemos empezado a debatirlo y lo tenemos bastante claro, lo hemos llevado a la Marea Verde y nos gustaría que el debate se generalice. Yo estoy esperando que los sindicatos me convoquen a participar en un boicot que debería ser generalizado contra unas pruebas que son una farsa y un despilfarro del dinero público.

Fuente del articulo: https://www.cuartopoder.es/ideas/2017/04/03/malgastar-645-955-euros-unas-revalidas-deben-boicoteadas/

Fuente de la imagen: https://www.cuartopoder.es/wp-content/uploads/2016/11/sindicato-estudiantes-LOMCE-26O.jpg

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