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Basamentos sólidos de la justicia

14 de junio de 2017 / Fuente: https://www.cronica.com.ec

Por: Augusto Costa Zabaleta

La verdadera justicia, esa virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece; una de las cuatro virtudes cardinales que consiste en arreglar a la suprema justicia y voluntad; es un derecho, una razón y una equidad, que se debe obrar según derecho o razón.

Es la justicia la que regula la igualdad o proporción que debe existir entre las cosas y las personas para que haya armonía de derechos, que obra en razón según el mérito sin atención a otros motivos.
En el equilibrio y armonía del universo, existe una justicia distribuida, que siempre ha encomendado a la perfección de la naturaleza la ejecución de sus resoluciones y sentencias, con una prodigiosa sabiduría y elocuente potestad, toda vez que el objeto de la justicia es dar a cada uno  lo que le es debido, sintetizando  y plasmando la diáfana verdad, de que los derechos y los deberes deben ser recíprocos y limitados, y la regla fundamental de su reciprocidad y limitaciones es la justicia; en la razón inequívoca de que el atropellador de toda ley, que se atreve a todo, que todo trastorna y confunde sin atender el verdadero significado de la justicia, esa persona tarde o temprano será abatido por el imperativo de la justicia.
Cuando la justicia impera en el Estado, con características inviolables de generalidad, equidad e igualdad, sin odiosos marginamientos, prebendas y canonjías, se está cimentando una robusta paz y armonía; la utilidad pública, es la meta y el norte donde debe dirigirse la vara de la justicia, esa es la más privilegiada finalidad y, la esencia de la justicia es ejecutar sin deferirla ni relegarla, hacerla esperar es injusticia, la justicia que no es piadosa, resulta ser la más cruel de las injusticias.
“Ser justo antes de ser generoso; ser humano antes de ser justo”; el que gobierna sobre los humanos debe ser impolutamente justo, lo que es justo no admite discusión sino prisa para ejecutarlo; no se puede ser justo si no es humano; la justicia es el vínculo que une a los hombres y a las naciones civilizadas, es el puente eterno y fraternal de la convivencia en una sociedad incólume. (O).

Fuente artículo: https://www.cronica.com.ec/opinion/columna/columnista/item/19510-basamentos-solidos-de-la-justicia

 

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Habilidades del Siglo 21 para todos

14 de junio de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: María Figueroa

La forma de enseñar en los colegios y el enfoque de esta enseñanza ha llevado a identificar habilidades que serán útiles en el futuro, cuando los estudiantes actuales estén en el ámbito de trabajo. 

Los tiempos han cambiado y la educación también. Hace varios años la educación escolar estaba más enfocada en la transferencia de información y conocimiento. Después se enfocó en el desarrollo de competencias. Ahora, el enfoque está en el desarrollo de las habilidades del siglo 21. A continuación se mencionará la importancia de enseñar estas competencias en los colegios, algunos marcos teóricos que las definen y por último que obstáculos y retos tienen los sistemas educativos para su desarrollo.

El término habilidades del siglo 21 se refiere a los conocimientos, habilidades, hábitos actitudes y emociones que le permiten a los estudiantes ser exitosos en el colegio, en la universidad y en la vida (Concepts, 2016).

El mundo ha cambiado significativamente, con el auge de nuevas tecnologías. La forma de enseñar en los colegios y el enfoque de esta enseñanza ha llevado a identificar habilidades que serán útiles en el futuro, cuando los estudiantes actuales estén en el ámbito de trabajo. Estas habilidades son muy importantes ya que ayudarán a estas personas enfrentarse al mundo de hoy y del futuro. Es evidente que los trabajos que existen en la actualidad están cambiando, con la creación de nuevos trabajos que requieren habilidades diferentes para poder responder a ellos. Como educadores debemos preparar a los estudiantes para su vida. La siguiente gráfica presenta un análisis de cómo han cambiado los trabajos en EEUU desde 1960 hasta 2009.

Es posible ver como en los últimos años los trabajos que requieren desempeños no rutinarios y analíticos han aumentado, y los trabajos rutinarios van decreciendo. Por lo tanto debemos preparar a las personas para que tengan habilidades para trabajos que van a requerir menos actividades mecánicas y automáticas y más actividades no rutinarias y creativas.

Estos ajustes están muy bien representados por el Ministro de Educación de Argentina Esteban Bullrich, quien afirmó  en el Foro Económico Mundial en febrero de 2017 que “Un niño hoy puede esperar cambiar de trabajo al menos siete veces en el transcurso de su vida y cinco de esos trabajos aún no existen” .

Por lo tanto si no estamos educando para el futuro, para el cambio, no estamos educando.

Las habilidades del siglo 21 también son conocidas como habilidades blandas,  genéricas, transversales o competencias ciudadanas entre otros nombres.  Estas habilidades hacen parte de una gama muy amplia de competencias, que va desde habilidades no enfocadas en lo cognitivo hasta habilidades complejas que requieren competencias poco comunes.

A continuación se presentan dos marcos teóricos que pueden ser muy útiles para que los profesores tengan en cuenta estas habilidades y se cuestionen si es posible incorporarlas en sus clases. Como se mencionó anteriormente, son muchas, por lo tanto se sugiere que cada profesor se enfoque en solo algunas durante su año escolar.

El primero es el marco teórico para el aprendizaje del siglo 21, este identifica unos conocimientos sobre temas interdisciplinares específicos y cuatro categorías de habilidades que deben desarrollar como parte de su formación.

Temas interdisciplinares

  • Conciencia global
  • Competencias financieras, económicas y de emprendimiento
  • Competencias cívicas
  • Competencias para el cuidado de la salud
  • Competencias para el cuidado del medio ambiente

Habilidades para el siglo XXI

Habilidades para aprender e innovar

  • Creatividad
  • Innovación
  • Pensamiento crítico
  • Solución de problemas
  • Comunicación
  • Colaboración
  • Razonamiento cuantitativo
  • Pensamiento lógico
  • Metacognición

Habilidades para la vida personal y la vida profesional

  • Flexibilidad y adaptabilidad
  • Iniciativa , autodirección  y autonomía
  • Habilidades sociales
    • Empatía
    • Toma de decisiones
    • Habilidades para la interculturalidad
    • Productividad y ética
    • Liderazgo y responsabilidad
  • Consciencia de sí mismo
    • Identificar emociones
    • Auto-percepción
    • Reconocimiento de fortalezas
    • Seguridad en sí mismo
    • Autoeficacia
    • Autocuidado del cuerpo y la mente
  • Autoregulación
    • Control de impulsos
    • Manejo del estrés
    • Auto disciplina
    • Motivación
    • Establecer metas
    • Habilidades de organización
  • Consciencia de los demás
    • Toma de perspectiva
    • Empatía
    • Valoración y aceptación de la diversidad
    • Respeto por los demás
  • Habilidades para relacionarse
    • Comunicación
    • Compromiso social
    • Construcción de relaciones
    • Trabajo en equipo
  • Toma de decisiones
    • Identificación de problemas
    • Análisis de situaciones
    • Solución de problemas
    • Evaluación
    • Reflexión
    • Responsabilidad ética

Habilidades de información, tecnología y medios

  •  Competencia informática
  •  Competencia mediática
  •  Competencias tecnológicas de la información

Pensamiento, valores y actitudes éticos

Valores

Ética

Pensamiento moral

Responsabilidad social

El segundo marco de referencia viene de Peter Diamandis (Fundador de International Space University y de Singularity University) quién identifica algunos elementos que los colegios deben enseñar en la escuela primaria:

1. Pasión:

La pasión se relaciona con tener una misión en la vida, un llamado cada mañana. El recurso más preciado para la humanidad es la mente humana persistente y apasionada, entonces, el futuro de niños identificando su pasión es muy importante.

2. Curiosidad:

La curiosidad es algo innato en los niños. Criar niños que constantemente estén haciendo preguntas y llevando a cabo experimentos de «qué pasaría si», puede ser extremadamente valioso.

3. Imaginación:

Emprendedores y visionarios imaginan un mundo (y el futuro) en el que quiere vivir, y luego, lo crean. Los niños son los seres humanos más imaginativos que hay y es crucial que sepan qué tan importante y liberador puede ser la imaginación.

4. Pensamiento Crítico

En un mundo inundado de ideas conflictivas, carentes de argumentos, titulares engañosos, noticias negativas y desinformación, aprender la habilidad de pensamiento crítico ayuda a encontrar la señal en mitad del caos.

5. Determinación/persistencia:

La determinación es definida como «pasión y perseverancia en alcanzar metas a largo plazo». Enseñarles a los niños a no darse por vencidos, a seguir intentando y a que intenten nuevas ideas para alcanzar algo que realmente les apasiona, es crucial.

Estos marcos son solo algunas aproximaciones sobre cuáles son las habilidades del siglo 21. El contexto en el que está inmerso cada docente le permitirá ayudar a seleccionar cuáles son las más importantes para desarrollar a nivel personal y con sus estudiantes.

Existen algunos obstáculos y retos para llevar a cabo el desarrollo de estas habilidades en los docentes y estudiantes. Algunas de estas dificultades se mencionan a continuación:

  • Muchos sistemas de educación pública están enfocados en habilidades cognitivas como escritura, lectura y matemáticas. El cambio de enfoque o incluir habilidades para el siglo 21 no ha sido identificado como una prioridad.
  • No existe un currículo existente para el desarrollo de estas habilidades. Adicionalmente, estas habilidades son muchas y la relevancia de estas puede variar según cada profesor y su contexto.
  • La evaluación jalona el currículo. Hasta ahora se están empezando esfuerzos para medir este tipo de habilidades, además varias propuestas de medición están basadas en el auto reporte.
  • -En la formación inicial de docentes se debe hacer más explícita la formación en estas habilidades, sobre todo para un país con las características actuales que presenta Colombia.

Es necesario darles herramientas a nuestros estudiantes para que puedan desempeñarse como ciudadanos globales. Este es un esfuerzo que debe ir más allá de iniciativas individuales y es responsabilidad de toda una comunidad.

Lo invito a que responda las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué habilidades del s iglo21 cree usted que está desarrollando en el salón de clase?
  2. ¿De las listas de habilidades  presentadas cuál otra cree que es importante desarrollar en sus estudiantes, por qué?
  3. ¿Cómo pueden las habilidades del s 21 contribuir a construir una sociedad en paz?

Referencias:

Concepts, L. (2016, August 25). 21st Century Skills Definition. Tomado junio 07, 2017, de http://edglossary.org/21st-century-skills

Diamandis, P. H. Reinventing How We Teach Our Kids. Tomado junio 08, 2017, de http://www.diamandis.com/blog/reinventing-how-we-teach-our-kids

Levy, F. and Murnane, R. Dancing with Robots: Human Skills for Computerized Work. Tomado junio 08, 2017, from http://www.thirdway.org/report/dancing-with-robots-human-skills-for-comp…

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/habilidades-del-siglo-21-para-todos

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La competencia más importante: ciudadanos locales y globales

14 de junio de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Rafael Orduz

La calidad de la educación se relaciona, de manera íntima, con nuestra capacidad de formar individuos y grupos respetuosos de la diferencia. 

Se habla, con frecuencia, de las competencias del siglo XXI. Están asociadas a las formas de pensar, de trabajar, de comunicarnos, a la fluidez digital (entendida como la habilidad en el manejo de herramientas propias de las actuales tecnologías de la información y las comunicaciones). Sin embargo, quizás el ámbito más importante de tales competencias es el que se relaciona con nuestra vida en comunidad, particularmente nuestra capacidad de convertirnos en ciudadanos practicantes de derechos y deberes, tanto en la geografía que nos define como colombianos, como en el contexto del mundo global contemporáneo.

Las distintas categorías que reúnen las llamadas competencias del siglo XXI se relacionan estrechamente entre sí. Así, la innovación y la creatividad, el pensamiento crítico, la capacidad de tomar decisiones,  de aprender a aprender, son competencias que se enmarcan dentro de las maneras de pensar. Guardan íntima relación con el ejercicio de ciudadanía en el mundo global actual, valga decir, con las modernas sociedades del conocimiento.

Ser ciudadano en la actualidad tiene múltiples significados. Entre ellos, el de la sincera práctica del respeto por la diferencia. En una sociedad como la colombiana, caracterizada como pluri-étnica y multi-cultural, son profundos los retos que todos tenemos de cara al respeto por la diferencia. Añádase el respeto a la diversidad religiosa, las preferencias de orientación sexual y, desde luego, a las enmarcadas en la práctica política.

Otra dimensión de las competencias de ciudadanía se refiere a la educación para formar ciudadanos locales y globales.  No se trata de lo uno o lo otro. Ser ciudadanos locales, sin que nos conciernan las preocupaciones básicas del mundo contemporáneo), resulta incompleto; de la misma forma, pensarse como ciudadano global, sin que lo que ocurra en el contexto global sea de nuestra incumbencia, resulta también insuficiente. El cuidado del medio ambiente, por ejemplo, cuenta con una agenda que reúne intereses globales y locales.  El conocimiento es, por naturaleza, global, lo mismo que la ciencia y la tecnología.

En un país como Colombia, desarrollado de puertas adentro, los actores del sistema educativo tienen un reto de primera magnitud: desarrollar en niños y jóvenes la competencia de pensar y actuar como ciudadanos locales y globales. Es una tarea compleja; sin embargo, mediante el desarrollo de las demás competencias del siglo XXI (trabajo colaborativo, comunicación, por ejemplo), Colombia podrá tener jóvenes que puedan asomarse al mundo aun cuando vivan en la cordillera, los Llanos orientales, en valles y altiplanicies, aprender de él y darle nuevos significados a su terruño propio.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/editorial/la-competencia-mas-importante-ciudadanos-locales-y-globales

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Acceso al conocimiento para profesores de matemáticas

14 de junio de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Paola Castro

Los profesores requieren, además de su formación académica, de actualización continua y acceso al conocimiento para apoyar su práctica docente.

Ellos enfrentan dificultades para poder generar prácticas de aula innovadoras, en muchos casos, debido al acceso limitado que tienen a recursos y documentación relacionada con la formación matemática de sus estudiantes.

Qué matemáticas aprenden los escolares y cómo las aprenden depende de la experiencia de aprendizaje que ellos vivencien en la escuela (Ball, Lubienski y Mewborn, 2001 p. 435; Wood, 2002). El profesor, como responsable del diseño e implementación del currículo, es el primer promotor de este aprendizaje y, como consecuencia de ello, las oportunidades que promueve en sus clases dependen de su formación y actualización. Él es quien, con sus conocimientos y sus creencias y dentro de unos contextos culturales, sociales, políticos, curriculares e institucionales, decide qué tipos de experiencias matemáticas viven sus estudiantes en el aula (Kilpatrick, Swafford y Findell, 2001 pp. 314-315).

Independientemente de su formación académica, los profesores requieren actualización continua y acceso a conocimiento documental que favorezcan su preparación y la planificación de sus prácticas pedagógicas. Esto implica, que el profesor tenga acceso a información actualizada relacionada con experiencias de aula, investigaciones e innovaciones que incidan en la formación matemática de sus estudiantes.

Lo anterior nos lleva a pensar que la experiencia pedagógica del profesor es dinámica. La formación continua del profesor no solo depende de su participación en programas académicos, sino de su interés y motivación por conocer el desarrollo de la Educación Matemática y sus desafíos.

¿Cómo abordan los profesores de matemáticas del país sus procesos autónomos de formación y actualización?

Referencias

  • Ball, D. L., Lubienski, S. T. y Mewborn, D. S. (2001). Research on teaching mathematics: The unsolved problem of teachers’ mathematical knowledge. En V. Richardson (Ed.), Handbook of research on teaching (4 ed., pp. 433-456). Washington, DC: American Educational Research Association.
  • Kilpatrick, J., Swafford, J. O. y Findell, B. (2001). Adding it up: Helping Children Learn Mathematics. Washington: National Academy Press. Disponible en www.nap.edu/catalog.php
  • Wood, T. (2002). Demand for complexity and sophistication: Generating and sharing knowledge about teaching. Journal of Mathematics Teacher Education, 5(3), 201-203.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/acceso-al-conocimiento-para-profesores-de-matematicas

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¿Qué hacer con los resultados de las Pruebas Saber 11?

14 de junio de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Nancy Palacios Mena

Los resultados de las evaluaciones estandarizadas deben servir para elevar la conciencia sobre los retos de la educación y mejorar el diseño de políticas educativas y la gestión pedagógica. 

Este es un asunto sobre el que escribí una columna anterior, pero vuelvo sobre él porque además de ser un tema sobre el que estoy estudiando en este momento y que a mi modo de ver es central en las reflexiones  sobre nuestro sistema educativo, a veces pareciera que no preocupa mucho.

Los resultados de la Prueba Saber  que acabaron de ser publicadas hace algunos días, ilustran la necesidad de ir más allá de las cifras y detenerse en los procesos de enseñanza y en los aprendizajes de los estudiantes; esto implica un mayor conocimiento de los que significa el modelo de educación por competencias, tal y como señala Arregui (2008), los resultados de las evaluaciones estandarizadas deben servir para elevar la conciencia sobre los retos de la educación, mejorar el diseño de políticas educativas, revisar estándares educativos, mejorar la gestión pedagógica en institucional en la escuela.

Al margen de los debates que ha generado en el país la adopción de un modelo educativo por competencias lo real,  es que se debe avanzar en unas estrategias pedagógicas y didácticas que contribuyan a que los estudiantes construyan conocimientos y desarrollen habilidades necesarias para la vida, es  por ello, que los resultados sobre las evaluaciones estandarizadas pueden ser el punto de partida para orientar procesos de formación de maestros centrados en desarrollar capacidades para analizar los datos de los desempeños de los estudiantes, así como diseñar estrategias para mejorar la planificación de aula y las prácticas de enseñanza (Arregui, 2008)

Desde la perspectiva de Cueto (2005) lo central es que los resultados de los exámenes no sigan siendo leídos por un sector minoritario de docentes, debe producirse una democratización en la circulación de dichos resultados de manera que estos sean entendidos y discutidos por los grupos a los que está dirigido, padres de familia, docentes, estudiantes, hacedores de la política pública, sociedad en general.

Cuando se trata de un examen como el de Colombia que sirve como criterio para clasificar los colegios y otorgar reconocimientos a los estudiantes de mejores resultados como becas para el ingreso a la universidad, es pertinente contemplar dos aspectos: primero, ser vigilantes para que no se llegue a distorsionar el proceso educativo, interpretándose que solo es válido enseñar aquello que se evalúa en la Prueba Saber reduciendo los procesos de enseñanza a la superación de estas pruebas, generando una excesiva preocupación de los docentes por “ enseñar la prueba” entrenando a los estudiantes para que aprendan a identificar respuestas correctas e incorrectas sin ninguna comprensión de las mismas (Perassi, 2008).

Segundo y consecuencia con punto anterior, ser vigilantes de no dejar de lado conocimientos y habilidades útiles en otros escenarios diferentes a la escuela, como la casa, la calle y los contextos comunitarios.

En consecuencia, más allá de las discusiones sobre la pertinencia de un modelo de enseñanza por competencias en un país como Colombia, lo que se requiere es una enseñanza pertinente para los estudiantes y no solo es pertinente aquello que se contempla en los exámenes estandarizados; además de cuestionar las competencias que exigen dichos exámenes, también es oportuno definir otros conocimientos no contemplados en ellos,  pero muy necesarios en la formación para la vida de los niños y jóvenes colombianos.

Los resultados de las pruebas Saber 11 pueden influir en muchos elementos del sistema educativo, incluidas las políticas educativas a diferente escala (Wolff, 2006), por ello es necesario problematizar el examen que tenemos hoy, y contemplar la forma de enriquecerlo con otros instrumentos de evaluación como preguntas de respuesta o final abierto, producción de textos, resolución de problemas (Esquivel 2006).

Así pues, es de vital importancia reflexionar sobre las competencias, los criterios y los niveles de desempeño que se han definido a la luz de unas metas de formación que no se limiten al éxito en las pruebas estandarizadas. Por ello tal como señala Ravela (2006), se requiere avanzar en la recolección de información de lo que realmente se enseña y se evalúa en las escuelas.

Referencias

Arregui, P. (2008). Uso de resultados de evaluaciones educativas a gran escala en América Latina. Santiago de Chile: Preal.

Cueto, S. (2005). Información empírica y desarrollo de políticas educativas en América Latina. Washington: Grupo de Análisis para el Desarrollo [Grade]–Diálogo Regional de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo.

Esquivel, J. M. (2006). El diseño de las pruebas para medir el logro académico: ¿referencia a normas o a criterios? En P. Arregui (ed.). Sobre estándares y evaluaciones en América Latina (82-97). Santiago de Chile: Preal-Editorial San Marino.

Perassi. Z. (2008). La evaluación en educación: Un campo de controversias. San Luis: Ediciones LAE. Laboratorio de alternativas educativas.

Wolff, L. (2006). Las evaluaciones educacionales en América Latina: avance actual y futuros desafíos. En P. Arregui (ed.). Sobre estándares y evaluaciones en América Latina (13-       52). Santiago de Chile: Preal-Editorial San Marino.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/que-hacer-con-los-resultados-de-las-pruebas-saber-11

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La CNTE y la estima pública de los maestros

14 de junio de 2017 / Fuente: http://www.excelsior.com.mx

Por: Carlos Ornelas

Juan Carlos Tedesco —quien falleció hace poco y dejó una herencia intelectual perdurable— fue defensor de los maestros. En lo que tal vez fue su último libro como autor individual, Educación y justicia social en América Latina (Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica y Universidad Nacional de San Martín, 2012), plantea las paradojas del entorno del gremio.

Yo espero que en algún momento, cuando nos sentemos con los sindicatos, cualquiera que sea en el ámbito educativo, hablemos de educación.
Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán

Por un lado, nos dice, todos reconocen que la calidad de la educación depende de la calidad de los docentes. Pero, por otro lado, los gobiernos nacionales —acaso bajo la tutela de corrientes que impulsan organismos intergubernamentales, como el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos— aplican medidas que provocan desprestigio en la profesión docente. Se refiere a exámenes estandarizados, rankings, exigencias de realizar tareas que van más allá de sus labores ordinarias.

Asuntos que influyen para que los maestros sufran de pobre autoestima y estén desmoralizados. La visión de Tedesco no es complaciente ni echa toda la culpa a los gobiernos. Para él, esos fenómenos se asocian “al creciente corporativismo de las organizaciones gremiales y la debilidad de sus saberes profesionales”.

No conozco alguna encuesta reciente que mida la estima que la ciudadanía siente por los maestros. En las que conozco, que datan de la década pasada, los padres de familia manifiestan aprecio por el magisterio y sus tareas. La más completa, a mi juicio, fue la “Encuesta nacional sobre creencias, actitudes y valores de maestros y padres de familia de la educación básica en México: Encrave” (Este País/165/abril de 2005).

En la Encrave, “85% de los padres de familia están satisfechos con la educación que reciben sus hijos en la escuela donde estudian. Califican la educación que reciben sus hijos con 8.3 puntos de un máximo de 10, y consideran que los maestros están bien preparados (muy bien, 19%; bien, 61%), incluso mejor que cuando los padres fueron a la escuela (76%)”.

Esto contrasta con perspectivas de expertos y resultados de las evaluaciones del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Desentona más todavía con los titulares de cierta prensa.

Las percepciones se modifican, no pienso que los padres de hoy ratifiquen sus posiciones de hace 12 años. Mucha agua ha corrido bajo el puente: la Alianza por la Calidad de la Educación; concursos por las plazas; evaluaciones para la permanencia en el empleo, y más demandas de profesionalización con la Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto. Sin embargo, conjeturo que, con excepción de las regiones donde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es la fuerza dominante entre los maestros, los padres seguirían aprobando, como en 2005, a los docentes y la educación pública.

En los territorios de la Coordinadora no se nota lo que hacen las escuelas y los buenos maestros. En Quadratín (4 de junio) aparece una entrevista con el gobernador de Michoacán, a raíz de un plantón de maestros de la Sección 18 frente a la Secretaría de Finanzas y Administración, en Morelia.

Silvano Aureoles, en tono de reclamo, expresó: “Si escuchan sus discursos, los maestros nunca hablan de educación, nunca hablan de los niños, nunca hablan de la problemática; hablan de bonos y de deudas pendientes y de rechazo a la Reforma Educativa”.

Pienso que el gobernador tiene razón. Los maestros disidentes hace mucho que abandonaron sus preocupaciones por la educación (que sí las tenían en los comienzos de la CNTE), pero, cuando lograron éxito con su estrategia de movilizaciones, colonizaron la administración de la educación en sus territorios y tuvieron poder, olvidaron su magisterio. ¡El poder corrompe! Hoy, sus cantaletas, “Defensa de la escuela pública”, “no a la Reforma Educativa”, suenan huecas.

El problema es que, al realizar actos de sabotaje a la convivencia ciudadana, los maestros disidentes no sólo abonan a su desprestigio, la plaza pública se lo carga a todos los maestros.

No se trata de corregir la plana a Tedesco —su argumento es sólido como la roca— sino de agregar un componente que, en un análisis que cubre todo el bosque latinoamericano, se pueden perder de vista algunos árboles: las movilizaciones de la CNTE fertilizan el desprestigio y la baja moral del magisterio como un todo.

Fuente artículo: http://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/2017/06/07/1168241

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Paria

Por: Ilka Olivia Corado

De niña recuerdo que después de vender helados en el mercado los fines de semana, regresaba a la casa al filo de las dos de la tarde, (entre semana a las 12:30 porque a la 1 entraba a estudiar) y agarrábamos camino con mis amigos, costal en la mano cada uno, a recoger basura de casa en casa para irla a tirar al barranco, nos pagaban 25 centavos por costal.

Con mi hielera al hombro corría atrás de los autobuses suplicándoles a los pilotos que me dejaran subir, para vender mis helados, al pedalazo me subía y me bajaba porque nunca detenían la camioneta completamente.

Corríamos a escondernos del cobrador del mercado porque todos los días quería tirarnos los helados a la basura, estorbábamos en el corredor.

Nos juntábamos a las 3 de la mañana en la esquina de la cantina Las Galaxias, para agarrar camino hacia La Fresera, finca que quedaba a las orillas de la aldea Zorzoyá, en San Lucas Sacatepéquez, caminábamos 20 kilómetros de ida y 20 ed regreso, entre las montañas verde botella. Allá éramos jornaleros y trabajábamos de sol a sol en el corte de fresas. Yo tenía 8 años entonces.

Un día dijo mi mamá que sería buena idea ir a vender pupusas, helados y atoles y así lo hicimos. Mi papá y mi mamá con su hielera cada uno y las dos hijas mayores con la nuestra, dejábamos todo fiado para cobrar a fin de mes. Aquellos guindos y aquellas arboledas, fueron testigos de nuestro cansancio físico de nuestra ilusión.

Cuando llegaba fin de mes y no tenía para pagar la colegiatura, en la aborrotería de la esquina del bulevar central y la calle Eúfrates, pedía fiado un doble litro de Coca Cola, mientras ofrecía los helados en el mercado, hacía papelitos con números y me iba de puesto en puesto, a ofrecerles a los vendedores los números para la rifa de un doble litro de gaseosa; a veces a diez centavos y otras a veinticinco. Gastaba Q2.50 y me quedaban Q2.50 y cuando tenía suerte Q5.00.

Para las navidades hacía adornos navideños, con el papel celofán, manila y crepe que pedía fiado en la miscelánea de Juan, otro vendedor del mercado. Los hacía por las noches después de haber acabo del oficio en la casa, a la mañana siguiente los llevaba a vender al mercado, a cincuenta centavos, un quetzal y ahí iba juntando para mi inscripción, el uniforme, para los zapatos o los útiles. Copiaba los diseños de los adornos que miraba en al televisión en los anuncios de Navidad.

Por las tardes al filo del anochecer íbamos a vencer pupusas de chicharrón y atol, al destacamento militar, caminábamos cinco kilómetros, de ida y cinco de vuelta. Más de una vez trabajé de ayudante de albañil y de ayudante de zapatero.

Cuando mi papá era piloto de autobús y no tenía ayudante, me llevaba a mí, yo era la cobradora, la que subía los quintales en el hombro, a la parrilla. Y me colgaba de la puerta de la camioneta, columpiándome y gritando, ¡Terrazas, Ciudad Peronia, La Fuente! Eso fue en mi adolescencia.

Cuando estudié magisterio, a las cinco de la mañana les pedía prestados cinco quetzales, a mis tías o a las vecinas, para el pasaje y para comprar naranjas en el mercado La Placita, a la hora del recreo las vendía peladas, con pepita y sal, a las 9 de la noche iba a devolver el dinero que me habían prestado en la madrugada.

Mi infancia y adolescencia me la pasé con una mudada y un par de zapatos. De los sostenes supe hasta cuando ya tenía zarazas las tetas. De las toallas sanitarias hasta que tuvimos dinero para comprarlas. El desodorante y la pasta dental eran lujos de dos veces el año. Usábamos limón como desodorante y sal y ceniza para cepillarnos los dientes.
Dormíamos las cuatro crías en una cama de metal con la pata coja, un poncho de Totonicapán y una sábana de Tierra Fría nos cubrían de sereno de la madrugada que goteaba de la lámina. Un pedazo de tela, como cancel nos separaba del cuarto de mis papás, de la sala y la cocina, que eran uno solo en aquella casa de mi infancia.
Las ventanas las tuvimos de cartón, cajas que nos regalaban en el mercado, cuando no estaba construido y los vendedores ponían sobre unos costales sus ventas, sobre el suelo. El piso de talpetate por donde caminaban gallinas, cabras, patos, perros y de cuando en cuando los marranos.

Cuando emigré, el primer día de trabajo me caí por las gradas del sótano de una mansión de judíos, me enredé con el cable de la aspiradora, en mi vida había visto una animala de esas, desperté tirada en el suelo, empapada de cloro; el bote que llevaba en la mano se destapó con la caída y me manchó la ropa, una mudada que con gran esfuerzo habíamos comprado en una tienda de ropa usada, porque a Estados Unidos llegué con lo puesto. Estaba ahí tirada al final de las gradas alfombradas, rodeada de gente a la que veía borrosa y que me hablaba y yo no entendía lo que me decían, yo no entendía ni el saludo en inglés y mucho menos lo hablaba. Así fue mi bienvenida al trabajo del servicio doméstico.

Yo no olvido, las tantas veces que el cobrador del mercado nos perseguía, para tirarnos los helados. Ni las innumerables ocasiones que corrí atrás de los autobuses y las tantas que me caí intentando ganarme el sustento. No olvido las tantas veces que me discriminaron, por negra, por paria, por arrabalera, por vendedora de mercado. No olvido el olor de la basura que cargaba en mis hombros de niña, en camino al barranco. Ni las tantas veces que el cansancio nos venció a media montaña en camino a La Fresera. Ni los insultos del caporal, ni la explotación laboral que nos hacía el dueño de la finca. No olvido las tantas veces que no nos pagó la medida en su peso cabal.

No olvido las tardes en camino al destacamento, entre las hortalizas y el musgo blanco de los cipreses del caminón, el dolor de la espalda por el peso del atol, de los plátanos fritos, de las pupusas de chicharrón, los chocobananos y los helados.

No olvido las veces que pedí fiado para comer, ni las veces que toqué puertas ajenas en la madrugada para pedir prestado para ir a estudiar.

No olvido la frustración, el cansancio, el dolor, la rabia, la amargura, la miseria, la exclusión que me viví.
No olvido los sueños rotos, las puertas cerradas en mi nariz, no olvido las tantas veces que me gritaron negra percudida, por mi color de piel. Ni las tantas que el agua del invierno entró por la suela de mis zapatos. Ni las calcetas remendadas, ni las tripas chirriando de hambre, nuestra escases. No lo olvido.

Como no olvido a quienes parias como yo, compraron los numeritos de las rifas del doble litro de Coca Cola, ni a los vendedores de la abarrotería que me los dieron fiados. Ni a los vendedores de mercado que escondían las hieleras cuando el cobraror nos buscaba. Ni a los soldados rasos que nos compraban en el destacamento y nos acompañaban en la noche, en el caminón para cuidar que no nos pasara nada.

Yo no olvido, de dónde vengo, yo no olvido de qué estoy hecha. ¿Por qué entonces debería negar que soy paria? ¿Por qué bebería negar mi memoria? ¿Olvidar a quienes parias como yo me metieron el hombro para que yo estudiara y saliera del corredor del mercado? A los pilotos de autobús me dejaban subir a vender mis helados. A los jornaleros de La Fresera que compraban lo que llevábamos a vender. ¿Por qué ahora debería fanfarronear con que soy escritora y poeta? ¿Por qué ahora debería olvidar a quienes me vieron cuando fui completamente invisible para la sociedad?

¿Por qué ahora descaradamente me podría etiquetas que no me corresponden? ¿Por el nombre de otros? ¿Por la luz de otros? En la invisibilidad de la miseria y la exclusión, también hay vida, sueños, luchas, solidaridad. Y es ahí a donde yo pertenezco.

Y cuando digo paria, reafirmo mi herencia milenaria, mi memoria y mi identidad. Reafirmo que soy vendedora de mercado. ¿Por qué tendría que negar la dignidad de los excluidos de todos los tiempos? A ellos mi letra, mi vida y mi poesía. Lo demás son babosadas.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227844&titular=paria-

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