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La Generación Z pide una educación más digital y adecuada a las exigencias del mercado

Por: Educación 2.0

A la Generación Z, formada por los nacidos entre 1994 y 2009, les preocupa profundamente el sistema educativo y su falta de adecuación con los requerimientos que encuentran en el mercado de trabajo. Esta es una de las conclusiones de la II Fase del estudio Generación Z: EL DILEMA, elaborado por ATREVIA y Deusto Business School, en el que se revelan las claves obtenidas en un estudio cualitativo y cuantitativo sobre la primera generación auténticamente digital. El informe, realizado a partir de una encuesta a jóvenes de entre 14 y 23 años, cobra máxima actualidad estos días con motivo de las pruebas de selectividad para acceso a la Universidad en nuestro país.

Esta generación, formada por alrededor de 7,4 millones de jóvenes en nuestro país, ve con preocupación la escasez de contenidos prácticos en los planes de estudio y considera insuficiente la incorporación de la digitalización en los programas académicos de las universidades. Así lo piensan  el 64% de los encuestados que sitúa la inversión en educación como una de las principales prioridades para el desarrollo del país.

En este sentido, los Z reclaman una mayor práctica con herramientas tecnológicas, no sólo para conocerlas sino para disponer de las capacidades profesionales que les exige el mercado. Además, para los Z también existen grandes deficiencias en el aprendizaje del inglés, otra de las competencias profesionales que el mercado les pide. Hasta ahora, para cubrir este vacío en su formación, los jóvenes Z han encontrado en Internet su mejor aliada. Las webs y principalmente Youtube, les han permitido desarrollar habilidades autodidactas y satisfacer todas sus inquietudes de aprendizaje.

El estudio también analiza las principales demandas que distinguen a esta generación en lo que respecta al trabajo. Los primeros jóvenes Z que comienzan a incorporarse al mercado laboral suponen todo un reto para las empresas y los profesionales de RRHH que tendrán que estar a la altura y conseguir ofrecer una organización atractiva para ellos.

Su trabajo ideal

La generación Z no busca tanto trabajar como vivir una experiencia profesional afín a su forma de entender el mundo en el que vive: interrelacionado, transparente y marcado por la imagen y las imágenes.

Estos jóvenes componen la primera generación que no aspira a tener el mismo trabajo toda la vida. La flexibilidad laboral y los continuos cambios en el mercado de trabajo forman parte de su imaginario colectivo.

Atrás quedan prioridades como el salario o la estabilidad laboral a la hora de seleccionar su trabajo ideal. Prácticamente todos los encuestados anteponen el buen ambiente, la posibilidad de conciliar su vida personal y profesional y las posibilidades de desarrollar su carrera.

Otra de las conclusiones extraídas en el informe es su predisposición por emprender y trabajar con independencia. El grupo mayoritario, el 36% de los encuestados, declara preferir montar su propia empresa o trabajar por cuenta propia. Por debajo figuran las opciones de trabajar por cuenta ajena en una empresa privada o hacerlo en la administración pública con el 27% y el 21% respectivamente.

No aspiran a ser jefes, el 65% de los encuestados que afirma preferir trabajar por cuenta propia lo hace por las cuotas de autonomía e independencia a la hora de poner en marcha sus propias ideas. En otras palabras, tener libertad para ser creativo es su principal motivación, suponiendo sólo un 8% el hecho de ganar más dinero y un 6% no responder ante jefes o mandos superiores.

Para la elaboración del estudio Generación Z: EL DILEMA se han realizado más de 600 encuestas a miembros de esta generación y 7 focus group en los que han participado más de 50 directivos de RRHH y Marketing así como jóvenes de entre 14 y 23 años. Este estudio muestra los principales resultados a nivel nacional aunque pronto se extenderán también a Portugal y otros países de Iberoamérica. Los autores del estudio son Núria Vilanova, Iñaki Ortega Cachón, Isabel Lara, María del Barco e Iván Soto San Andrés.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/la-generacion-z-pide-una-educacion-mas-digital-y-adecuada-a-las-exigencias-del-mercado/

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¿Cómo mejorar la educación?

Por: Bernardo KLiksberg

Si hay un tema que concita unanimidad en América Latina, es el de mejorar la educación. ¿Hasta qué nivel es realmente posible lograr cambios profundos en educación frente a la lentitud con que se desarrollan los cambios en América Latina? En la región que sigue siendo la más desigual de todas resaltan especialmente las desigualdades en educación. Se estima que cerca de la mitad los estudiantes no logran terminar el colegio secundario. El porcentaje es mucho mayor en el 20% de menores ingresos, al que se da en el 20% de mayores ingresos. También siguen siendo limitados los progresos en calidad. En una de las últimas pruebas PISA, participaron 8 países latinoamericanos entre 65. Quedaron todos en los últimos 14 puestos.

El caso de Finlandia considerado por el Foro Económico Mundial y la OCDE, entre otros como el país con más alta calidad educativa, ilustra sobre la dirección que deberían tomar los cambios. Finlandia carece de toda materia prima estratégica, y decidió invertir en sus recursos humanos. Lo logró en menos de 50 años, y es uno de los países más adelantados del mundo en tecnología de punta en base a su excelente sistema educativo.

Algunas de sus claves:
1. La inversión en educación tiene prioridad. Superó el 7% del producto bruto. La de América Latina si bien ha mejorado, está a distancia. Algunos países escasamente superan el 3%.

2. La enseñanza es totalmente pública y gratuita desde la edad temprana, con preescolares de muy alta calidad, hasta la finalización de postgrados en la Universidad. La educación es realmente un factor de igualación.

El país junto con los otros nórdicos, Noruega, Suecia y Dinamarca, tiene uno de los más bajos coeficientes Gini de desigualdad en los ingresos, es de 0.25 frente a más de 0.50 en América Latina.

3. El maestro es la figura central del sistema educativo. Se prepara especialmente en maestrías.

Es una carrera del más alto prestigio social y bien remunerada. Se le dan plenas posibilidades de autonomía en el aula. La presentación de candidatos para los cupos de maestros es masiva, y solo el 5% es seleccionado.

4. Los altos niveles de remuneración le permiten desempeñarse con toda dignidad. Un profesor de secundaria gana 4.200 euros por mes, bastante más que el salario medio de la economía.

5. Hay sindicatos y muy fuertes, pero la negociación para ajustar las condiciones es continua y no ha habido ninguna huelga en los últimos 30 años.

6. Hay un maestro cada 20 alumnos.

7. Así como reina un clima de confianza hacia los maestros, ni siquiera hay inspección. También se traslada al interior del aula. Se trata de que el alumno desarrolle el interés por aprender, y disfrute de su aprendizaje. No se lo carga de tarea fuera de la clase, para que pueda cultivarse como niño y adolescente en cuestiones fundamentales para su desarrollo como persona, como pueden ser el juego (en los niños), el deporte, la cultura, el trabajo voluntario, y la socialización.

No se trata de convertir a los países latinoamericanos en réplicas de Finlandia, o los otros países nórdicos con modelos parecidos y muy buenos resultados, pero sí de sacar enseñanzas de ellos, que han pasado del discurso pro educación a los hechos, en los presupuestos, en convertir al maestro en un “héroe” de toda la Sociedad, darle plenos estímulos, y devolver a la escuela la alegría de un aprendizaje cabalmente productivo.

Se presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la nueva obra del autor “Responsabilidad Social en un mundo turbulento” (2017).

Fuente artículo:http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/como-mejorar-educacion_656718

Fuente imagen: https://esp.rt.com/actualidad/public_images/2015.05/article/5553d56dc46188cf188b45e5.jpg

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Abuel@s conectad@s

Por: Liliana Arroyo

Cuando el timbre de las escuelas anuncia el final la jornada de clases, en la puerta hay un montón de abuelos y abuelas esperando con las meriendas a punto para los pequeños hambrientos. Con los datos en la mano, son los grandes canguros de este país, ya que uno de cada cuatro abuelos y abuelas cuida a sus nietos 7 horas diarias, lo equivalente a una jornada laboral. Y especialmente en un país como el nuestro, de estilo mediterráneo y donde el tejido familiar es fundamental para el bienestar de la sociedad. Y los expertos apuntan que ha aumentado tras la crisis: el papel de los abuelos y abuelas abarca mucho más que el mimar y cuidar mientras los progenitores trabajan.

El problema es que aunque son los grandes canguros de este país, todavía cuesta incluirles en el discurso de la comunidad educativa. Generalmente los abuelos y abuelas siguen siendo quienes hacen compañía a los niños, que los vigilan entre el fin de la escuela y el inicio del turno parental. Así que aquí nos proponemos reivindicar su derecho a ser considerados agentes educativos activos, porque a través de su ejemplo son, queriendo o sin querer, referentes. Compartiendo tiempo con ellos los pequeños se empapan de sus puntos de vista, opiniones y actitudes frente al mundo y los demás. De hecho, este cambio de perspectiva es necesario para dejar espacio y reconocimiento a sus capacidades y su empoderamiento. Lo que no quiere decir darles más trabajo, más carga o más responsabilidades, sino que ese tiempo compartido con sus pequeños sea oportunidad de aprendizaje y crecimiento en las dos direcciones.

Y pongamos un ejemplo desde la revolución digital. Si nos plantamos en los debates sobre TIC y educación, ahí sí que los mayores quedan ya absolutamente excluidos por sistema. Solo 1 de cada 10 creen que las nuevas tecnologías sirven para educar. Hasta ahí nos sorprende poco. Para los mayores, las nuevas tecnologías son aquello que entretiene a los nietos, lo que les divierte mientras están físicamente acompañados por los abuelos. Lo mismo que para generaciones anteriores era la tele: encender la caja tonta era desactivar a la criatura. Ahora, algunos viven las tecnologías como una barrera: donde se enciende la tecnología, en el momento de conectar con los dispositivos, es el preciso instante en que se rompe la magia niet@-abuel@. En cierta forma si eligen el cacharro tecnológico, descartan a l@s abuel@s. Porque parece que ambas cosas son irreconciliables o de compatibilidad dudosa. Pero pongámonos un poco de imaginación: ¿y si por un momento situamos a l@s niet@s como alternativa a la brecha digital?

Para los mayores esa grieta entre mundo digital y analógico es un motivo más de desconexión, de separación entre los ritmos del mundo productivo y del que no lo es. Siendo objetivos, biológicamente no hay ninguna barrera para que cambiemos de mayores-canguro a abuel@s conectad@s. Por su simple existencia hoy y aquí son también ciudadanos de la cuarta revolución industrial, tanto como los que han nacido con internet debajo del brazo y un móvil entre sus manos. Dicho de otra forma, tienen el mismo derecho a aprender, a disfrutar y a relacionarse en este nuevo ecosistema que supone internet. Claro está que hay características sociales (como la condición socioeconómica o la clase social) que sitúa a unos más aventajados que otros. Pero en el momento que una mayoría de niños y jóvenes disponen de móvil, hay ahí oportunidades de introducir las nuevas herramientas de comunicación en la vida de los mayores. Y con un pelín más de imaginación, no los ubiquemos sólo como agentes pasivos que se informan o que se comunican con familiares que quizá estén a miles de km. Sinó que también pueden ser productores de contenido, subir cosas, aportar ideas y entrar en conversaciones globales y virtuales.

Porque también existen abuelos youtubers como el malagueño Juan José Cañas, a sus 80. Y poco a poco van apareciendo más casos en todo el mundo. Compartir ideas, batallas, experiencias, recetas o remedios caseros. Sea cual sea el propósito, las nuevas generaciones de abuel@s también pueden estar conectad@s. Y la clave de Juan José Cañas, fueron precisamente sus nietos, los que empezaron a incluirle en sus stories de Instagram (vídeos cortos que desaparecen en un día).

Imaginemos una tarde de juego cualquiera, donde en lugar de coincidir en el espacio tiempo y entretenerse los unos a los otros, cuando se terminan los deberes entran en escena las nuevas tecnologías. Salir a pasear a ritmo de caza de Pokémons, encontrar tesoros escondidos gracias al geocaching o crear una cuenta con fotos de los mejores parques de la ciudad y convertirse en influencers.

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Lo más importante es que en este trabajo en equipo todo el mundo gana. Unos muestran habilidad y atrevimiento sin límites, porque, les decimos, son nativos digitales. Los otros, con años de experiencia a sus espaldas, aunque no sepan con exactitud cómo funciona la economía digital sí cuentan con un buen olfato, un juicio experto y capacidad crítica entrenada durante décadas. Así podemos imaginar las tardes de otra forma, reconocer y abrir un sinfín de posibilidades. Y no hace falta que sea a diario, pero cuando apetezca, dar rienda suelta a que eso también ocurra. Y con aquello de “por los nietos lo que haga falta”, sería fantástico ir achicando cada vez más esa brecha y desmontando la idea de los mayores desconectados con la vitalidad de los youtubers al borde de los 90.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/08/abuels-conectads/

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Trabajar, aprender, prosperar: una sola política con múltiples impactos

Por: Mercedes Mateo

Todos los días antes de ir a su trabajo, una madre en Toluca, México, lleva a su niño de dos años a la guardería de su barrio. En Santiago de Chile, una madre desempleada se queda en casa con su niña de tres años; su esposo piensa que es ella quien debe encargarse de su cuidado. En Bogotá, una madre trabajadora deja a sus hijos de tres y cuatro años con la abuela porque el preescolar más cercano queda demasiado lejos. ¿Qué relación tienen estas dinámicas con el crecimiento económico de América Latina y el Caribe?

En la región, casi la mitad de las mujeres en edad de trabajar –y en edad de ser madres– están fuera del mercado laboral. Hablamos de 46 millones de mujeres de más de 25 años con algún nivel educativo. ¡Una cantidad equivalente a la población entera de Colombia!

Las cifras sobre los niños también son elocuentes: apenas el 8% de los niños de cero a tres años tienen acceso a programas formales de cuidado y educación inicial y solo 44% de los que tienen entre tres y cinco años participan en ellos. Adicionalmente, la brecha de oportunidades entre niveles socioeconómicos es amplia: un niño de altos ingresos tiene el doble de posibilidades de asistir a un servicio formal de cuidado que un niño de bajos ingresos. Estos desafíos ponen en evidencia que la inversión en los primeros años de vida en la región sigue siendo baja: por cada dólar que se gasta en niños de menos de cinco años, se gastan más de tres en niños entre seis y 11 años.

La provisión de guarderías está positiva y consistentemente relacionada con incrementos en la participación laboral femenina

Sobran razones para aumentar y optimizar esta inversión. El ingreso tardío –en particular para aquellos niños y niñas que están en situación de desventaja socioeconómica– puede ser decisivo para que nunca lleguen a adquirir las habilidades necesarias para la vida, y mucho menos para desarrollar las competencias laborales que los lleven a contribuir a la economía de sus países más adelante. Al mismo tiempo, la no asistencia a centros de cuido también tiene implicaciones para las madres, quienes al abandonar el mercado laboral para cuidar a sus niños, reducen los ingresos del hogar y sus posibilidades de desarrollo y participación económica futura.

Investigaciones recientes apuntan a que la provisión de guarderías está positiva y consistentemente relacionada con incrementos en la participación laboral femenina. Esta medida crea un círculo virtuoso: aumentan las oportunidades para que las madres trabajen y se reducen las brechas de conocimiento entre niños de altos y bajos ingresos, mejorando así la fuerza laboral del futuro.

Sin embargo, abrir más guarderías es parte, pero no toda la solución. La baja participación de los hogares más vulnerables en estos servicios públicos es uno de los grandes desafíos para el diseño e implementación de los programas. Asegurar que los chicos que más lo necesitan lleguen a las aulas que ya tenemos o a las que se vayan a construir requiere de cinco pasos clave: recoger datos para entender mejor las necesidades de la población objetivo; ampliar la cobertura y reducir las restricciones de edad que existen en algunos casos; mejorar la calidad de los servicios; adaptar las características de los centros a las necesidades de las familias (en términos de ubicación, transporte, horarios); e implementar políticas de incentivos y campañas de sensibilización para llegar a aquellos hogares que son más difíciles de movilizar por razones culturales y/o económicas.

Si bien en América Latina y el Caribe existe cada vez más consciencia de la importancia de la inversión en el desarrollo infantil, se debe profundizar tanto en la eficiencia como en el alcance de estas políticas, teniendo en cuenta que para la realidad de algunas madres y familias cuyos hogares viven en condiciones extremadamente precarias, un centro de calidad subóptima puede ser mejor alternativa que no tener nada.

El desafío es grande pero nos encontramos ante una oportunidad para invertir en una educación que rinde. Y lo decimos así porque, cuando combinamos las posibilidades de una mejor educación para los niños, con las de una mejor inserción laboral para sus madres, gana la familia, la economía y la región.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/06/12/planeta_futuro/1497272425_487047.html

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La formación de familias en contextos desfavorecidos como elemento básico de mejora

Por: Pablo Gutiérrez del Álamo

La formación de familias mejora los resultados de niñas y niños, además de tener efectos positivos en la convivencia y la comunicación con el centro educativo e, incluso, fuera, en el barrio.

Tres podrían ser los ingredientes clave para conseguir una buena relación con las familias gracias a la formación en el centro: preguntarles qué quieren aprender, hacerles caso y poner en marcha el proyecto para que lo aprendan y, por último, “cafelito”.

La participación de las familias es uno de esos ingredientes necesarios para una mejora de todos los sentidos en la vida de un centro. Pero esta participación siempre es algo complicada. Tal vez más, o diferente, cuando el centro educativo se encuentra en barrios en donde buena parte de la población se encuentra al borde de la exclusión social, bien sea por ser migrantes, por pertenecer a minorías étnicas o culturales, por la situación laboral o por todas estas razones al mismo tiempo.

Una buena manera de conseguir un salto cualitativo, no exento de gran esfuerzo, es la formación de familias. Es una de las actuaciones que se llevan a cabo en el proyecto educativo de comunidades de aprendizaje. Una formación de familias que si por algo se caracteriza es por el diálogo igualitario entre las partes.

Preguntar

Hace unos días se presentaba en Madrid un estudio sobre el impacto de la formación de familiares (principalmente madres) en la vida de los centros educativos y de sus entornos. Para ello, además de asistir el investigador principal, Aitor Gómez, también estuvieron presentes madres, personas voluntarias del proyecto, así como equipos directivos de centros tan alejados como el Mare de Deu de Montserrat (Terrasa) como el CEIP Andalucía (Sevilla).

Lo primero de todo es preguntar a las familias qué quieren, qué necesitan aprender. “Cuando se abre la puerta hay que hacerlo de corazón, escuchando”, aseguró Inmaculada Mayorga, del equipo directivo del CEIP Andalucía.

Antes de organizar cualquier formación es básico saber qué necesitan las personas a las que va dirigida. Las respuestas van desde educación emocional, alfabetización, clases para sacar el carné de conducir, costura y patronaje… La lista es larga, pero teniendo en cuenta la realidad de los centros del estudio, la alfabetización para la consecución de un título como el de la ESO o para el carné de conducir son recurrentes. También el aprendizaje del idioma, puesto que muchas de las familias son de origen migrante (en muchos casos, marroquíes) y necesitan cosas tan básicas como poder preguntar a los docentes de sus hijas e hijos cómo van en los estudios, cómo se portan o qué notas tienen. O qué han de preguntar en el consultorio médico.

Pero, claro, cuando se pregunta hay una obligación de acatar lo que se decida. Aquí los equipos directivos han de hacer un cierto esfuerzo de humildad. Es otra de las bases de todo el proyecto, el diálogo igualitario que tanto obliga al docente a no ser el agente decisorio, sino facilitador en muchos casos, así como es el elemento clave para el cambio en las relaciones (para mejor) tanto de las familias hacia los docentes y la escuela, como entre ellas y en el barrio.

Desde el Colegio Santiago Apóstol, en el barrio valenciano del Cabanyal lo tienen claro. Jordi Bosch (director) y Amparo Cervera (jefa de estudios) explicaron cómo “más diálogo hace que todo sea más fácil y que haya menos conflicto”. Para Nuria Martín, directora del Mare de Deu, la cosa está clara: “Les preguntamos mucho. Hay que escuchar para hacer según nos digan. Horarios, cursos, si queremos formador, alfabetización en catalán/castellano, preparación para la nacionalidad, inserción laboral, conocer a sus hijos…”.

Como explicaba José López, voluntario y mediador intercultural de etnia gitana en el Cabanyal, una de las dificultades para las familias es que “nos costó creer que nos dejaran entrar (en los centros). Me van a escuchar, mi voto cuenta”.

La participación de las familias en la formación que pueda organizarse dentro del colegio es importante no solo por los efectos sobre el alumnado, en sus resultados así como en la mejora de la convivencia del centro. También adquiere importancia al mejorar las relaciones entre estas familias dentro y, sobre todo, fuera de las puertas del colegio.

María Quirós es una madre del Mare de Deu, de etnia gitana, que explicó lo importante que había sido poder compartir espacios de formación, aprendizaje y conversación con otras madres, en este caso, marroquíes. Habían compartido tertulias literarias alrededor de libros como Yerma, Madre coraje o Casa de muñecas. Libros que, dijo, les hablaban “de mujeres de verdad”, gracias a los cuales habían conocido “diferentes culturas que nos dan distintas visiones”. Las tertulias consiguieron que estas madres eliminasen “los mitos sobre las otras culturas”. “Nos respetamos y hace que el barrio vaya mejor”.

Y a parte de diseñar actividades formativas elegidas por las propias familias, o encuadrarlas en un horario que les venga bien a ellas para poder asistir, preguntaba una docente cómo se conseguía que esas madres y padres fueran al centro, participasen.

La respuesta, por simple, tal vez no se vea. La dio José López: “Invítalas a merendar”. Una de las claves es reunir a las personas alrededor de una mesa, con un café, con algo de comida. En el CEIP Ciutat de Cremona, Alicia Requena, su directora, también habían optado por esta línea: “Con horchata y merienda”. Y no solo en Valencia. Desde el CEIP Andalucía de Sevilla también comentaron la “necesidad” de incentivar las reuniones con las familias con algo más que el título de la reunión.

Para López la clave es que el ambiente sea distendido, no obligatorio. De hecho, en el Santiago Apóstol se había optado por llamar al proyecto de formación “Tardes familiares”. A parte de la merienda, claro, la clave es que la formación es a demanda, la elegida por las familias: taller socio-sanitario sobre alimentación para los críos, habilidades sociales a la hora de enfrentar una entrevista de trabajo, alfabetización para el carné de conducir.

¿Para qué esta formación?

Esta tal vez se la pregunta clave. Dentro del proyecto de comunidades de aprendizaje entienden la formación de las familias como elemento fundamental para, entre otras cosas, romper con el determinismo social según el cuál el nivel de estudios de las familias (principalmente de las madres) predice el nivel académico de niñas y niños, o influye en su desarrollo en dentro del sistema educativo.

Las familias de ámbitos de exclusión social, que por lo general tienen niveles de estudios primarios o, como mucho, hasta la ESO, según informes como PISA, impactan en los resultados de niñas y niños de forma que no alcanzan altos niveles de competencia.

Mediante la formación de familias se consiguen importantes resultados que tienen incidencia en los resultados académicos de sus hijos e hijas. Uno de los primeros efectos es que estos ven a sus madres (y también a algunos de sus padres) estudiando dentro del mismo colegio que ellos. Ven directamente cómo repercute la formación en su futuro. Les ayuda a motivarse puesto que ven el referente adulto más claro. Las expectativas aumentan. En este sentido también habló Loli Santiago, profesora y voluntaria gitana en la Escuela Mediterrani, quien explicó que “Ven que tú lo has hecho y que ellas pueden hacerlo también”; “te conviertes en un referente”.

José López explicaba que: “Tiene mucho impacto para las niñas y los niños ver que sus padres también estudian y lo hacen en el mismo colegio que ellos. Además, cuando llegan a la casa ven que sus familias también tienen que hacer deberes y eso crea escuela“.

Así que el impacto sobre los resultados académicos es patente, pero no solo. También está el efecto que tiene esta formación en la convivencia dentro del centro. Lo ejemplificaba esto Reda Rigaa, un alumno de 12 años, de 6º de Primaria del Mare de Deu de Montserrat al explicar cómo había llegado un niño nuevo en 4º procedente de Bruselas. Y cómo los niños de la clase le hacían bromas sin pensar que le pudieran molestar. La madre del chico participaba dentro de los grupos interactivos que trabajan con los chicos diferentes horas a la semana y, viendo lo que ocurría, habló con la profesora de los niños. Hubo una reunión del grupo con esta docente y con la madre, que les explicó que su hijo lo estaba pasando mal.Las bromas cesaron, explicaba Reda, porque comprendieron lo que estaba ocurriendo.

El niño también ejemplificó la importancia de la formación de las familias hablando de cómo su padres estaba leyendo en las tertulias dialógicas literarias La metamorfosis de Kafka y cómo les explicaba a la familia de qué trataba durante la cena. “Ahora le explico yo que estoy leyendo El lazarillo de Tormes y de qué trata”. “Nos gusta que vengan al colegio porque nos pueden ayudar”.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/12/la-formacion-de-familias-en-contextos-desfavorecidos-como-elemento-basico-de-mejora/

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Cambio social y educación en América Latina

Por: Ivonaldo Leite

Debatir las alternativas de cambio social y económico en América Latina es un tema prioritario y a la vez urgente que permite enriquecer un proceso de reflexión y analizar algunos fenómenos cruciales para los intereses de los ciudadanos en nuestro continente.

Los debates aportan múltiples elementos que potencian la capacidad de las fuerzas sociales para seguir avanzando hacia las conquistas que los pueblos de Latinoamérica demandan. Como ha señalado Antonio Elías, la dialéctica entre la acción y la elaboración teórica basada en un análisis científico de la realidad, es una mecánica que permite avances sustantivos.

En primer lugar, es necesario reconocer que cada uno de los países de América Latina tiene estructuras económicas, sociales y políticas diferentes, como también tienen diferente historia, contexto, nivel de riqueza y estructuración de clases sociales. Pero, por otra parte, tienen elementos en común. La heterogeneidad de situaciones es un factor clave para entender la coyuntura política, económica y social en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Uruguay, Paraguay, Argentina, Colombia, Chile y Brasil. En el caso de Brasil, es fundamental considerar esa heterogeneidad para entender la crisis que el país está viviendo y hacer una evaluación de los gobiernos del PT.

Algunos aspectos son centrales para una agenda de cambio social en América Latina. En ese sentido, entre otros, podemos citar tres.

Primero, una condición necesaria para lograr cambios reales y efectivos es alcanzar una democracia participativa en todos los ámbitos de la sociedad, tanto en el espacio de las decisiones políticas como de las económicas. Participación que exige en lo económico redefinir los derechos de propiedad buscando procesos de inclusión social y desarrollo. Sin participación social no habrá proyecto alternativo sostenible; pero, para eso, es fundamental la independencia de las organizaciones sociales.

Segundo, es fundamental la creación y redefinición de las fronteras de las economías a fin de tener políticas económicas y estados nacionales con capacidad de incidir fuertemente en los procesos de industrialización, distribución y satisfacción de las necesidades básicas de la población. Esto se complementa con el fortalecimiento de los procesos de integración regional que tiendan a la integración continental.

El tercero aspecto tiene que ver con el papel del Estado, definido como un actor que debe contraponerse al poder económico descontrolado, que genera procesos de concentración y centralización de la riqueza y origina una salida permanente de esta de las economías latinoamericanas hacia los países centrales.

Los tres aspectos constituyen una condición imprescindible para avanzar sólidamente en un proceso de cambios que no puede quedar en manos oportunistas de líderes ocasionales. Ese proceso también no puede ser cómplice de personas que usan organizaciones y movimientos sociales para practicar actos de corrupción y sacar provecho personal.

Por otra parte, las alternativas de cambio social en América Latina dependen de una fuerte conexión con la educación. Una breve mirada a lo largo de los tiempos permite afirmar que la educación fue una base fundamental para impulsar los procesos de cambio social. Tal base proviene del modo en que el progreso técnico y el proceso de desarrollo colocaron la escolaridad como un requisito inherente al vivir y convivir en sociedad.

Pero, para inducir alternativas de cambio social, la agenda educativa en América Latina necesita evitar tres  errores: desvalorizar el discurso de la calidad y de la evaluación en educación; repetir de forma estéril antiguas teorías pedagógicas; y reproducir acríticamente modas académicas extranjeras.

Fuente artículo: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=227885

Fuente imagen: http://d2z8v02fmnep0k.cloudfront.net/sites/elobservatodo.cl/files/imagecache/380×285/imagen_noticia/educacion_america_latina.jpg

 

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La Red Distrital de Docentes Investigadores y la construcción del Marco de la Buena Enseñanza en Colombia

14 de junio de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org/

Por: Alexander Ballén C.

Uno de los factores asociados a la calidad de la educación es la calidad de sus docentes. Sin embargo, más allá de los procesos de selección, evaluación y demás controles que la política pública pueda ejercer, es fundamental el compromiso que los maestros logren asumir sobre sus prácticas de enseñanza.

Qué es el Marco de la Buena Enseñanza (MBE)

Los sistemas educativos que más han mejorado en los últimos años, han desarrollado como parte de sus estrategias educativas, procesos mancomunados con sus maestros de construcción de la política pública en educación, a partir de la consolidación de marcos de enseñanza sobre la base de los contextos particulares para la docencia. Ejemplos de lo anterior en la región, encontramos ejercicios importantes en Ecuador, México o Chile, en donde a partir del diálogo entre las dependencias ministeriales encargadas, organizaciones y redes de maestros (sindicales y no sindicales), y académicos investigadores en el campo, lograron orientar la política pública para favorecer tanto el quehacer cotidiano de los maestros en cuanto a sus prácticas de enseñanza, como las condiciones para ella (Ver  https://www.docentemas.cl/docs/MBE2008.pdf).

Gráfico 1. MBE de Chile

El MBE es un conjunto sistémico de orientaciones sobre el ejercicio de la enseñanza en la educación básica y media, en el cual se expone concretamente el qué debe tener en cuenta un maestro para determinar cuán bien planea, desarrolla y evalúa autocríticamente sus prácticas en el aula.

Por qué es importante un MBE en Colombia

Los beneficios sociales que recaen sobre una nación al lograr desarrollar un sistema educativo de calidad, se traducen en mejores condiciones de vida para sus habitantes;  en cerrar brechas de desigualdad social; en propiciar escenarios de desarrollo económico individual y colectivo; en mejorar la convivencia  y la participación democrática en los procesos ciudadanos, entre otros no menos importantes.

La realidad actual Colombiana, nos plantea a los maestros y a quienes interesa la construcción de un país más equitativo y  justo, accionar colectivamente para que este sueño sea posible. La manera en que los maestros más podemos incidir en la transformación de las condiciones sociales del país, es precisamente mejorando la enseñanza para que las nuevas generaciones, además de desarrollar aprendizajes, habilidades, capacidades y competencias integrales, sean críticos en su pensamiento y actuar.

La complejidad de la enseñanza de cada una de las áreas de saber escolar, supone un ejercicio de responsabilidad social que debe ser objeto de reflexión permanente por parte de los involucrados en el acto educador. Asimismo, la generación de redes y colectivos para actualizar, repensar y tejer puentes de sentido transversal, interdisciplinario, epistemológico  y operativo en la gestión de lo que se enseña.

Cómo lograrlo

Objetivo general

  • Construir el Marco de la Buena Enseñanza en Colombia.

Objetivos específicos

  • Orientar el mejoramiento de las prácticas de enseñanza a partir del MBE en Colombia.
  • Analizar las estrategias de políticas públicas que se han implementado para el ejercicio de la enseñanza en las diferentes áreas del saber, contempladas en la ley general de educación (Estándares, Lineamientos, Derechos Básicos de Aprendizaje, entre otros).
  • Deliberar sobre la pertinencia que han tenido cada una de estas políticas y sus objetivos en los procesos de una buena enseñanza.
  • Reflexionar sobre el sentido pedagógico de la enseñanza y el aprendizaje de las diferentes áreas del saber.

PLAN DE TRABAJO

Fase I

  • Socialización de la propuesta con los diferentes nodos
  • Discusión y consolidación de la propuesta.

Fase II

  • Cada nodo hará el análisis de las estrategias de política, que se han implementado en su área de saber.
  • Convocará a un conversatorio con participación de un delegado MEN o SED, un académico en el campo y un representante docente de la REDDI.

Fase III

  • Consolidadción de la Red Nacional de Docentes
  • Congreso Nacional: La Buena Enseñanza en Colombia

Fase IV

  • Publicación y difusión del MBE en Colombia.
  • Publicación de sistematización, ponencias, y demás reflexiones suscitadas en el congreso.

NOTA: El nodo de Política Pública de la REDDI ( http://reddi.com.co/politicas-publicas-y-gestion.html )  realizará el acompañamiento en el análisis y reflexión sobre la buena enseñanza en cada una de las áreas del conocimiento por nodos. Para más información y/o si está intersado en participar, contáctenos en los siguientes correos:

red.distrital.investigacion@gmail.com

yc.cardenas10@uniandes.edu.co

ca.davila960@uniandes.edu.co

oa.ballen10@uniandes.edu.co

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/la-red-distrital-de-docentes-investigadores-y-la-construccion-del-marco-de-la-buena

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