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Los mil y un fracasos de la Reforma Educativa de México.

Por: Roberto González Villarreal, Lucía Rivera Ferreiro, Marcelino Guerra Mendoza. Integrantes del Cuerpo Académico: Intervención y Formación en Gestión  Educativa. Área Política Educativa, Procesos Institucionales y Gestión. Universidad Pedagógica Nacional. Sede: Ajusco. 

En abril, la reforma educativa se declaró muerta. Fracasó, dijeron sindicalistas, opinólogos, expertos, padres de familia, conferenciantes, periodistas, opositores y, quién lo dijera, antiguos colaboradores, como diputados y senadores del PAN y el PRD.

No es un tema nuevo, aparece una y otra vez, al final, durante o previo a las movilizaciones de los maestros inconformes; en eventos, en foros o en la presentación de programas, informes y evaluaciones parciales. Casi podría decirse que, como diagnóstico o profecía, el fracaso ha acompañado a la reforma desde un principio.

Hace casi un año, después de las grandes protestas de 2016, que tuvieron en la masacre de Nochixtlán su momento límite, la propia CNTE extendió el certificado de muerte de la reforma educativa. En el Foro Hacia la construcción del proyecto de educación democrática, realizado en agosto de 2016, en el que participaron académicos e investigadores habituales, las razones del fracaso se explicaron en cuatro puntos: el diagnóstico limitado de la problemática educativa; la concepción mercantilista de la educación; el desconocimiento de las potencialidades de participación de los maestros; y la versión equivocada de la evaluación punitiva (Regeneración, 10 Agosto de 2016. http://regeneracion.mx/cnte-realiza-foro-hacia-la-construccion-del-proyecto-de-educacion-democratica/).

Lo cierto es que, tras ese diagnóstico terminal, la reforma educativa siguió. Aunque moderando su velocidad, como en las evaluaciones obligatorias, convertidas en voluntarias (por el momento), en la administración de despidos, en las negociaciones con algunos dirigentes (como en la sección 9 y la 22) y en el reconocimiento de problemas de aplicación y diseño (como en las mismas evaluaciones, sobre todo en cuestiones de notificaciones, reactivos mal hechos e infraestructura tecnológica deficiente e insuficiente). Pero siguió, evaluando y despidiendo profesores, continuó con Escuelas al CIEN, Escuelas al Centro, la normalidad mínima, la autonomía de gestión, el control del tiempo, y todos los demás programas de la reforma, que no se ven tanto, pero ahí están, operando en el cotidiano escolar.

Siguió, también, como respuesta a una demanda reiterada de la crítica, una reforma curricular. Desde mediados de 2016 ya circulaba una versión del Nuevo Modelo Educativo, que fue presentado formalmente el 13 de marzo de 2017.  En este momento, junto a otras cuestiones de coyuntura, reapareció el tema del fracaso de la reforma. Una vez más.

¿Deseo o realidad? El nuevo diagnóstico del fracaso ¿es terminal?, ¿ahora sí? O como en las otras ocasiones ¿veremos nuevas iniciativas, nuevos procesos, nuevos programas? ¿Se trata de un diagnóstico o de un deseo? Porque, hay que decirlo, en muchas ocasiones el triunfalismo y el wishful thinking conducen a la desmovilización y/o al encubrimiento.

¿Pero qué es la reforma?

No es un tema fácil, quizá aquí se encuentre uno de los principales problemas de cualquier diagnóstico. Para muchos opinantes, la reforma educativa es la evaluación docente; a partir de aquí, se elaboran silogismos muy simples. Si no se han cumplido –y ya no se pueden cumplir- las metas de la evaluación de permanencia, entonces la reforma es un fracaso. La reforma está en agonía. Su muerte es prematura y está anunciada.

Desde luego, se pueden achacar múltiples responsabilidades: que si estuvo mal hecha; que intentó abarcar demasiado; que no se pudo aplicar; que son los cangrejos de siempre; que fue por las resistencias de los maestros, sobre todo los de la CNTE; por separado, o en varias combinaciones, estas han sido las más mencionadas. Por eso, dicen, ya no va, es el gran fiasco de EPN. Lo que falta es esperar que termine el sexenio, y cuando venga otro gobierno (el de AMLO, por ejemplo), se acabará con esta pesadilla.

Nada nos gustaría más que así fuera. Sin embargo, el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones. Este diagnóstico que da por muerta a la reforma está errado, más aún, es peligroso por dos razones fundamentales, aunque hay otras que por cuestiones de espacio no podemos tratar.

La primera es que no hay una evaluación, sino varias evaluaciones. La de ingreso es una, la de diagnóstico otra, la de promoción y permanencia, otras más. Y estas no se han detenido, siguen, aunque ralentizadas y con engaños, por ejemplo eso de que ahora serían voluntarias o que habría aumentos hasta del 30% en los ingresos de maestros con resultados destacados. No es cierto, ni son voluntarias, ni se han detenido, en muchos casos, los docentes no han recibido el estímulo prometido. Mientras la evaluación docente siga en la legislación y, sobre todo, en la Constitución, será muy complejo, en la actual composición legislativa, cambiarlas. Son constitucionales, cualquier conflicto será interpretado a la luz de ellas. Tendrán la fuerza del derecho. Es lo que siempre hacen los neoliberales: modificar las instituciones y las reglas, a su imagen, semejanza y conveniencia.

La segunda razón es más profunda. La reforma NO es la evaluación docente. Las evaluaciones SON PARTE de la reforma; pero no SON la reforma. En realidad, la reforma es un dispositivo complejo, un conjunto de acciones, instituciones, discursos, organizaciones, iniciativas, campañas que tienen como propósito reconfigurar el sistema educativo nacional, en sus fundamentos operativos, constitucionales, estratégicos y subjetivos. Su propósito central -más no el único-, es modelar la conformación de sujetos neoliberales, crear individuos que subjetiven la incertidumbre, la precariedad, la flexibilidad, la obediencia a los códigos del hipermercado educativo, útiles a la fase cognitiva del desarrollo capitalista que estamos viviendo.

Por eso la reforma inició con el magisterio, para transformar la base subjetiva de la enseñanza y cortar todas las modalidades colectivas de contratación; por eso inició doblegando a los maestros, de la CNTE, del SNTE y de todos los demás sindicatos educativos. Pero la reforma no quedó ahí, siguió con el SIGED, con la centralización de nómina mediante el FONE, con la autonomía de gestión, con las Escuelas al Centro, con la Normalidad Mínima, con las Escuelas al CIEN, con la panoplia de cursos, talleres, diplomados, seminarios y cursos a cargo de múltiples organizaciones que trabajan en red (como mostraremos en un libro próximo), que expanden e introyectan el mercado educativo, que están modificando las prácticas, los hábitos y el perfil de los docentes, y que ahora adelantan otro LADRILLO en esta reconfiguración: el Nuevo Modelo Educativo. En él se continúan los objetivos y los propósitos de la reforma: mercado educativo con  sujetos flexibles, ordenados, desafiliados de toda organización colectiva y precarizados. Justo como antes se hizo en la reforma laboral.

Política de la desmovilización y del compromiso

Es comprensible que en una lucha política se pretenda minar al adversario, atacarlo por su mediocridad y sus inconsecuencias, desvalorizar sus conquistas y reducir sus alcances. Es comprensible. Del mismo modo, se entiende que las fuerzas de las resistencias necesiten valorar sus esfuerzos, reivindicar sus luchas, incluso magnificar sus logros, recordar sus víctimas y sus hazañas. Se entiende. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando en una guerra –¡y la reforma lo es, sin duda alguna!- los diagnósticos están errados, se minimiza al adversario, se leen mal las señales, se ignoran sus movimientos? Nada bueno. Y eso es lo que muchos críticos, incluyendo los analistas de los fallos didácticos del modelo, militantes y promotores de la educación alternativa, quizá sin verlo ni quererlo, están contribuyendo a hacer.

La reforma no ha muerto, la reforma va, sigue por muchos más caminos que los de la evaluación, ciertamente ralentizada por la lucha de los maestros, y también, hay que decirlo, por las prisas del INEE y de la SEP, por sus diferencias internas, incluso por sus incompetencias. Pero la reforma va, pausada y en revisión, no precisamente para cambiar sus objetivos y estrategias, sino para adecuarlas, refinarlas y profundizarlas.

La reforma, por desgracia, no se agota en la evaluación, cada día se despliegan más acciones, más microiniciativas, más avances tácticos que pasan por instrumentales, es el caso de toda la parafernalia de cambios en la reorganización escolar, el manejo del tiempo a través de nuevos calendarios y horarios, de reuniones de consejo técnico hiper reguladas, de la priorización de ciertos contenidos y actividades en detrimento de otros, de la incorporación de nuevas figuras directivas, y recientemente también, a despecho de lo que digan quienes piensan que la reforma se hizo al revés, a través del nuevo modelo educativo. Cabe recordar que tres de los cinco ejes que lo conforman, ya estaban considerados en las leyes y en marcha en las escuelas, con la diferencia de que aumentará la batería de cursos posibles, gracias a ese amplio espectro de posibilidades de intervención que da la autonomía curricular, para introducir desde la programación neurolingüística, educación financiera, en valores (del mercado), emprendedurismo, cultura empresarial, superación personal, etc.

Los objetivos de la reforma, sus tácticas y estrategias, incluso sus instrumentos, no están muertos ni oxidados, sino en constante evolución. Las críticas de los expertos han servido, pero para llamar la atención del poder en las fallas, para exigirle eficacia, eficiencia y congruencia. Esas críticas son funcionales al poder; le sirven de acicate y de cobertura.

Pareciera que esta crítica, al concentrarse, contradictoriamente, en lo que no logró alcanzar la reforma pero no quisiéramos que sucediera, clama estar al frente para modular alcances, logros y metas, como si le interesara gobernar la reforma con otros colores y otros partidos.

Es preciso recordar que ningún mal diagnóstico gana nunca la guerra; por el contrario, desmoviliza y crea falsas expectativas; en este caso, porque la reforma está ahí, opera silenciosamente en los cambios de reglas, en los nuevos programas, aún con buenas intenciones, como parecen ser todos esos cursos de convivencia, manejo de emociones, educación para la paz, resiliencia, visitas al Museo Interactivo de Economía, talleres de resolución de conflictos, talleres de cómputo y demás acciones no evaluadoras, cada vez más relevantes de la reforma educativa; los críticos parecen no observarlas, y aún quienes se niegan a evaluarse, las realizan cotidianamente.

Por todo esto decimos: un diagnóstico que se anticipa a declarar muerta la reforma educativa, realizado en medio de una confrontación, sirve como reafirmación política y como salida declarativa ante una situación caótica y limítrofe. Su fuerza es la de la convicción y la de la apuesta. Nada más. Pero sus riesgos son mayores: encubrir los efectos metalaborales de la reforma, dejarla avanzar en las iniciativas micro que ya están modelando las prácticas, los perfiles y la identidad docente, ya se irradia en la formación de los educandos y en la organización de las escuelas. En este proceso, insistir en la muerte de la reforma, es propiciar la desmovilización y el triunfalismo. La reforma sigue, y se preparan nuevas batallas. Mejor tenerlo claro antes de que nos vuelvan a sorprender y someter.

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Educación machista en la mira

Por: Natalia Silva

El acoso siempre ha existido, no obstante, desde hace un tiempo se ha informado, concientizado y conceptualizado el tema. Ante aquello, es necesario que se elabore una política de educación no sexista, que contemple el derecho de las y los estudiantes a educarse, vivir y desarrollarse en espacios libres de acoso sexual y violencia de género, tanto a nivel de la educación pre-escolar, escolar y de la educación superior.

La educación no sexista debe estar en la palestra como una demanda prioritaria para frenar, prevenir y sancionar estas prácticas que según las estadísticas son reiterativas. Algunas políticas – muy aisladas – se han planteado en relación al problema de la violencia de género.

La ley, insuficiente, anti discriminación, la circular sobre niños, niñas, niños y jóvenes trans emanado de la Superintendencia de Educación, son nombrar algunos ejemplos. Pero aquí, la necesidad central sigue siendo una discusión a nivel nacional para elaborar una política que otorgue un rol activo del Estado que garantice la igualdad de derechos de todas las personas y el ejercicio de las diversas identidades y que sea la base de la construcción de una nueva sociedad.

El sistema educativo, de mercado y patriarcal produce y reproduce el sistema. Es este sistema, el que se debe cuestionar, más allá de la lógica económica, sino que también, desde una lógica de poder que se da en las relaciones intra e inter personales.

Existen colegios de primera y segunda categoría, donde las y los pobres de Chile pertenecen a la segunda categoría producto del neoliberalismo. Si bien la violencia machista se expresa en todas las clases sociales, la  intersección que se produce entre clase y género da como resultado una vulnerabilidad y desprotección mayor en los sectores marginales lo cual resulta urgente de abordar.

Una nueva educación pública y no sexista debe contemplar todos los niveles educacionales y el currículo explícito e implícito de las y los profesionales. Y por ello, no sólo necesitamos una legislación sobre la materia, sino que una organización fuerte multisectorial que hable sobre esto, que discuta, critique y proponga cambios profundos para cambiar el paradigma del poder, que contempla las relaciones económicas, políticas, culturales, entre otras. En esto, muchas las organizaciones estudiantiles, como secretarías y vocalías, han sido pioneras en atreverse a denunciar, acompañar, discutir y proponer, muchas veces de  manera exitosa, contra la violencia machista.

A raíz de todo, hago el llamado a dar la relevancia que corresponde a este tema, a discutirlo y a que nos atrevemos a hacernos cargo de la construcción de una sociedad que elimine estas relaciones de poder basadas en la división  sexual de los roles sociales.

Es trascendental porque afecta a la mayoría de la población del país: las mujeres somos más de la mitad de los chilenos, lo que sumado a las diversas identidades de género nos da como resultado un porcentaje imposible de seguir marginando. Este proceso debemos abordarlo con unidad desde el mundo social. De igual manera, el llamado se extiende a sumarse al Congreso Nacional por una Educación no Sexista que está organizando MUMS a lo largo de todo Chile y a todas las iniciativas que apunten en esta dirección.

Fuente: http://opinion.cooperativa.cl/opinion/educacion/educacion-machista-en-la-mira/2017-06-09/063940.html

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El fin del profesor ‘funcionario’

Por: Ana Torres Menárguez

La Carlos III lanza un máster para revolucionar la forma de enseñar y dar respuesta a las carencias del grado de Magisterio

Están nerviosos. Es la primera vez que se reúnen para presentar el primer máster experimental de innovación educativa lanzado por una universidad pública española. Se llama Laboratorio de la Nueva Educación y pretende resolver las carencias del grado de Magisterio, que sigue empleando el mismo programa académico de hace 20 años. “No queremos hablar de asignaturas. Aquí no se forma al profesor convencional, sino al educador del siglo XXI”, cuenta el profesor de la Universidad Carlos IIIAntonio Rodríguez de las Heras, uno de los impulsores del nuevo máster. Es experimental porque los contenidos se terminarán de definir con la participación de los alumnos. No hay nada cerrado.

El objetivo es formar a los profesores del futuro. El principal desafío al que se enfrentan los sistemas educativos en diferentes países del mundo es la calidad de los profesores, según la encuesta La escuela en 2030, en la que han participado 1.550 profesores, estudiantes y responsables políticos en materia de educación de la organización WISE (la Cumbre Mundial por la Innovación en Educación, en sus siglas en inglés), creada en 2009 por la Fundación Qatar. Ese documento esboza cómo será la educación en 2030 y señala que los conocimientos académicos ya no serán tan importantes y se valorarán mucho más habilidades personales como la empatía o la toma de decisiones. El rol del profesor ya no será el de transmitir sus conocimientos al alumno, sino el de actuar como guía para que el propio estudiante construya los contenidos a partir de diferentes fuentes, y los métodos de enseñanza tendrán como base la creatividad.

Teniendo en cuenta todos esos cambios, ¿están los grados en Maestro en Educación Infantil y Primaria a la altura? Varios profesores de Educación de la Universidad Complutense opinan que no. «Tenemos una herencia muy teórica. Puede haber profesores más pragmáticos, pero no sabemos si los alumnos están aprendiendo o no métodos más innovadores», asegura Carmen Alba, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense desde 1987. No existe un proyecto de innovación impulsado por la Universidad ni la pretensión de actualizar los contenidos del grado, que según informa la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación(ANECA) solo llevaría unos tres meses.

 Ante la inactividad de las universidades, un grupo de pedagogos, educadores y arquitectos se han unido para lanzar el Laboratorio de la Nueva Educación, un título propio de la Universidad Carlos III en colaboración con la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y el Colegio Estudio que se pondrá en marcha el próximo octubre. Una de las grandes diferencias de este programa con respecto a los másteres oficiales, que deben ser impartidos por personal universitario, es que participarán como docentes profesionales en activo de distintas ramas, como la experta en espacios educativos Rosan Bosch. “Al ser un título propio hemos podido salir del corsé de los másteres oficiales. No lo hemos creado para cumplir requisitos y trámites, sino para revolucionar la forma de enseñar”, explica Carlos Wert, patrono de la ILE e impulsor del programa.
Los creadores del Laboratorio de la Nueva Educación Antonio Rodríguez (iz), Carlos Wert, Jerónimo Junquera y María Acaso.
Los creadores del Laboratorio de la Nueva Educación Antonio Rodríguez (iz), Carlos Wert, Jerónimo Junquera y María Acaso. ÁLVARO GARCÍA

El programa, que cuesta 5.500 euros -se ofrecerán becas- y consta de 60 créditos y prácticas, no se dirige únicamente a profesores, sino a educadores de museos o investigadores del cambio de paradigma educativo. La idea es probar con los alumnos nuevas metodologías de enseñanza y que estos a su vez las prueben en sus clases. “Si Giner de los Ríos estuviese vivo, este sería el máster que querría”, apunta María Acaso, profesora de la Complutense e impulsora del máster. Precisamente es la figura de Francisco Giner de los Ríos y su concepción de la educación la inspiración de este programa. “Si veis en la escuela niños quietos, callados, que ni ríen ni alborotan, es que están muertos”, afirmó el pedagogo y director de la ILE. Su apuesta por la transformación de las aulas, la supresión del estrado del profesor y la formación de estudiantes seguros de sí mismos e independientes son la clave del curso, de un año de duración.

“El profesor está acostumbrado a las rutinas escolares y a la tranquilidad de contar con un público cautivo, además de estar inmerso en la carrera funcionarial. Eso hay que cambiarlo”, apunta Mariano Fernández Enguita, profesor de la Complutense y autor del libro La educación en la encrucijada. “El actual modelo de formación del profesorado está anticuado; lo que necesitan aprender los niños en primaria no se reduce al saber acumulado de los maestros”, añade.

UN PROGRAMA INNOVADOR

Aunque prefieren no hablar de asignaturas, estos son los módulos que componen el máster:

Suelo. Cada alumno identificará nuevas herramientas para aprender. De esta forma, participará en la creación de los contenidos. “En este módulo reflexionarán sobre la función de la educación, para que no conduzca a la certificación”, señala el profesor Antonio Rodríguez de las Heras.

Poder. Se tratarán las manifestaciones de poder y conflicto en el aula. “Los profesores ejercen micropoderes dentro de la clase y tienen que aprender los modos de regular ese poder”, indica Rodríguez de las Heras. Se trata de gestionar el espacio social del aula sin aplicar la disciplina como método.

Cuerpo. “Hoy en la escuela no se habla de inteligencia emocional, ni de la importancia del mobiliario o la educación afectiva y sexual. Los problemas con el porno”, apunta la profesora María Acaso. “Un niño que se mueve aprende mejor que uno que está sentado. De eso va también el aprendizaje con el movimiento”.

Experiencias. Aprenderán metodologías activas como el aprendizaje por proyectos. “Tienen que formar a individuos inquietos, que quieran seguir aprendiendo durante toda su vida”, dice Rodríguez de las Heras.

El profesor como investigador. Investigarán y probarán nuevos sistemas de evaluación. “Hay que salir de la evaluación con números, basada en el castigo. Evitar la ansiedad y el dolor asociados a los exámenes”, recalca María Acaso. En el máster de formación del profesorado (el antiguo CAP) solo se enseñan los métodos tradicionales de evaluación.

Herramientas. “Los alumnos de hoy son casi hackers. Los profesores entenderán cómo aprenden los jóvenes hoy y manejarán herramientas para saber moverse en ese ecosistema”, informa Rodríguez de las Heras.

Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2017/06/01/actualidad/1496332176_564177.html

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Fortalecer educación sexual en Cuba, otro reto del sistema escolar

Por: Joel Michel Varona

La sociedad cubana busca hoy nuevas estrategias en el campo de la educación para seguir luchando contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género, el respeto a los derechos y la igualdad de oportunidades.

Recientemente se celebró en la isla caribeña la X Jornada contra la Homofobia y la Transfobia con un intenso plan de actividades, dirigidas a promover el enfrentamiento contra el acoso (bullying) y fortalecer el programa de educación sexual del sistema escolar.

En opinión de la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), la doctora Mariela Castro, el bullying no constituye un problema en la mayor de las Antillas, pero sí merece la atención de la familia y la sociedad en su conjunto.

Los centros escolares cubanos siguen siendo lugares seguros, pero no obstante existe la necesidad de insistir en la formación de valores basados en la igualdad y no discriminación en las escuelas.

El combate contra el acoso escolar no es una campaña de última hora, comentó Castro, pues en 2011 se realizó una importante reunión convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura donde se propuso una estrategia para combatir la violencia en los espacios educativos. El problema existió siempre en el mundo, pero no se toma conciencia de ello hasta la década de 1970 gracias a estudios científicos y académicos, apuntó.

Ahora en Cuba se buscan estrategias más agudas para enfrentar cualquier signo de violencia, sobre todo para proteger el segmento más vulnerable, integrado por la comunidad de homosexuales y los menores de edad, señaló la experta.

Tenemos que hacer conciencia y la escuela tiene que jugar un papel importante en esa dirección, insistió Castro en declaraciones a la televisión cubana.

Venimos hace mucho tiempo trabajando de manera seria y rigurosa con el Ministerio de Educación en la capacitación del personal, pues son los maestros un pilar fundamental en la lucha contra cualquier tipo de discriminación y violencia, dijo Castro.

La directora del Cenesex adelantó que las actividades contra la homofobia continuarán, de hecho, están previstas a realizarse las reuniones preparatorias de cara al VIII Congreso de Educación, Orientación y Terapia Sexual que se realizará el 2018.

Por su parte, la Doctora en Ciencias Pedagógicas y Profesora Titular Yoanka Rodney considera imprescindible educar para la convivencia, el respeto, el diálogo y la comunicación, la aceptación, solidaridad, igualdad y equidad, la confrontación pacífica, aun cuando se tengan criterios diferentes.

El bullying es todo acto o comportamiento negativo, intencional y repetitivo hacia un estudiante para hacerle daño y por lo general ocurre a espaldas de los profesores, explicó la especialista.

Las investigaciones foráneas plantean que ocurre en muy poco tiempo, entre 30 y 40 segundos, y uno de cada 25 maestros, aproximadamente, es capaz de identificarlo, indicó.

Este comportamiento se expresa de diferentes formas y está reconocido como un problema de la educación a nivel global, precisó la especialista.

Explicó que ningún país o escuela están exentos de situaciones de este tipo, y precisó que en Cuba no se cuenta con evidencias científicas que permitan evaluar la magnitud de la problemática.

Yo creo en la necesidad de investigar para conocer cuáles son los mecanismos o las formas que utilizan los estudiantes, los lugares de riesgo y qué percepción se tiene sobre el asunto, pues eso nos permitirá guiar mejor las estrategias de prevención.

No obstante, coincido con la doctora Mariela Castro cuando señaló que ‘aunque sea un solo caso es importante tratarlo, y negar su existencia sería un error, así como hiperbolizarlo’, manifestó.

Otros especialistas concuerdan en la necesidad de una mejor preparación de los profesores para atender la diversidad en todos los órdenes: por orientación sexual, identidad de género, color de la piel, rendimiento académico y ritmos de aprendizajes.

En el caso cubano existe una voluntad política, recogida en los documentos de la Primera Conferencia del Partido Comunista, en la conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista; en los ejes estratégicos para el año 2030.

Todos esos textos insisten en la necesidad de seguir luchando contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género, que se respeten los derechos y haya igualdad de oportunidades.

Lo más significativo es que más allá de celebrar una jornada en la isla caribeña es que las personas sepan que es necesario respetar al otro, y juntos construir una sociedad en igualdad de condiciones.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=91148&SEO=fortalecer-educacion-sexual-en-cuba-otro-reto-del-sistema-escolar
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Una estudiante caída

Por: Carlos Aldana

Una joven muerta en una protesta estudiantil en Guatemala evidencia una sociedad en la que el poder ha hecho de la educación una herramienta para construir y vivenciar una ciudadanía del silencio y la sumisión.

No quisiera escribir sobre esto, pero es necesario para rendir un breve y mínimo homenaje a quienes, a su modo y en sus niveles, luchan por la dignidad en cualquier parte del planeta. Y para insistir en algunas cosas que se silencian en la pedagogía predominante.

El pasado 26 de abril, los estudiantes de un centro educativo público de la ciudad de Guatemala, salieron a protestar enfrente de las instalaciones en las que estudian. Eso significó que detuvieron el tránsito vehicular de una avenida muy transitada. Pedían algo básico: que les nombraran profesores que no tienen, que les arreglaran las instalaciones muy deterioradas y que quitaran al director por múltiples abusos. Estaban con sus carteles alzados y sus gritos de voces adolescentes y juveniles, cuando un piloto salvaje arremetió contra el grupo de estudiantes que tenía enfrente. Dejó varios heridos, pero en ese mismo instante cercenó una pierna a la estudiante Brenda Domínguez, quien murió tres días después.

¡Una estudiante de 16 años muerta!, por demandar lo que el Estado tiene obligación de proveer. Pero ese escenario de demanda en la calle es un escenario de desesperación, después de todo un año de tener reuniones para plantear sus solicitudes, para pedir soluciones, para ser escuchados con dignidad y respeto. Al final del día de la tragedia, ya en horas avanzadas de la noche, les resolvieron la petición del cambio de director (¡después de un año, lo resuelven en ocho horas trágicas!). Lo de los docentes sigue sin resolverse, más de un mes después, y la infraestructura va para largo. Pero el “después” de la tragedia ahora está marcado por la culpabilización a los estudiantes por la muerte de su compañera, o a los padres por “no educarlos bien”, o a los profesores “por permitirles protestar”. Las culpas están dirigidas a las víctimas del hecho y no a las responsabilidades de las autoridades incapaces de resolver problemas, escuchar y atender demandas.

Al estar cerca, en un breve acompañamiento, con estudiantes, padres y madres de ese establecimiento educativo, puedo darme cuenta de cuánta voz es acallada en los momentos más difíciles, después de la indiferencia, el irrespeto o el desprecio. Sigue marcado este mundo por una ausencia completa de escucha y de auténtico diálogo ciudadano alrededor de los problemas educativos, sobre todo cuando los principales interlocutores son las y los jóvenes estudiantes. Si estos son pobres, la cosa se agrava y complica aún más. No escuchar con dedicación y plena atención es una actitud que no educa hacia una cultura política diferente. O tal vez ahí están las semillas que alimenten la resistencia necesaria para sobrevivir con dignidad.

Quizá fuera de nuestro país cueste entender cómo o por qué estudiantes de secundaria tienen que estar en las calles, demandando lo que es obligación del Estado, o cómo los gritos y las voces alzadas nos recuerdan la negación del derecho a la educación. La realidad es que, a la negación estructural de derechos humanos de todo tipo, también se suma la negación del derecho a exigirlos. Y se suma la criminalización que se hace de toda protesta, ya sea por la vía jurídica, o por la vía de la descalificación inclemente que tiene lugar por las redes sociales.

Sin embargo, todo esto es una muestra de cuánto o cómo debemos sentir a la educación en estos tiempos. De cómo debemos dejar la miopía política que nos hace quedarnos en las aulas, y empezar a tener muy claro que los sistemas educativos se conciben, diseñan y deciden desde y para los intereses del poder hegemónico, ese al que una voz juvenil de protesta le suena a música desentonada que le enturbia su paz.

Una estudiante caída, en una pacífica demanda que no debió ocurrir, representa la realidad más dramática de las y los jóvenes de nuestras sociedades empobrecidas. Pero también acalladas por el poder que ha hecho de la educación una herramienta para construir y vivenciar la ciudadanía del silencio y la sumisión.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/05/una-estudiante-caida/

 

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Una iniciativa popular para alcanzar la inclusión educativa

Por: El Diario la Educación

Organizaciones de la sociedad civil llevan meses trabajando por una ILP para cambiar la norma de escolarización en Madrid. En septiembre esperan llegar al Parlamento autonómico.

Hace casi dos años un grupo de familias y de docentes de la zona sur de la Comunidad de Madrid se reunió para dar una vuelta a la situación de la inclusión de personas con necesidades educativas especiales en el sistema educativo regional. Tenían en mente que las cosas no estaban funcionando bien, y querían convertir en certezas esas impresiones.

De esta manera investigaron los datos sobre la escolarización, vieron cifras como las publicadas por el Ministerio y comprobaron que había grandes diferencias autonómicas a la hora de escolarizar a niños y niñas con alguna discapacidad o con alguna necesidad específica. Unas diferencias que atribuyeron a la voluntad política de cada gobierno.

Según los datos del Ministerio de Educación, las diferencias van de Galicia, en donde el 91% del alumnado con necesidades educativas especiales está en centros ordinarios, al otro lado, Valencia, en donde lo está el 18%.

Aseguran quienes han iniciado el procedimiento que tras estudiar los datos de escolarización en tres localidades del sur de Madrid han visto un patrón. Cuando la Administración educativa decide que hay que cerrar aulas por cuestiones demográficas, estos cierres ocurren en los centros que escolarizan alumnado con necesidades.

Forzar el cambio

Con las cifras en la mano, los colectivos (hoy son más de 160 según informan) pensaron que una manera de revertir la situación era cambiar la normativa de escolarización. Después de huelgas, concentraciones y manifestaciones, decidieron cambiar la forma de protesta con el objetivo de forzar los cambios desde las instituciones. Gracias, claro, a la situación política de la Comunidad de Madrid, en donde el PP se sostiene gracias a los votos de Ciudadanos en la Asamblea.

Decidieron llevar a cabo una Iniciativa Legislativa de los Ayuntamientos, una posibilidad contemplada en la normativa para que los municipios puedan elevar al Parlamento cambios legislativos. Dada la complejidad del procedimiento decidieron que el texto fuera lo más concreto posible incidiendo directamente en el proceso de escolarización. En cualquier caso, era necesario tener el apoyo expreso de tres ayuntamientos de más de 50.000 habitantes. Hace unos día ya tenían mociones aprobadas en tres, a cierre de esta edición eran once los municipios de la Comunidad y según fuentes del grupo inicial, hay otros 30 ayuntamientos que han metido en sus calendarios la votación de estas mociones para apoyar la iniciativa legislativa.

Claves de la ILP

El texto ha sido elaborado desde un primer momento de forma colectiva. Eso sí, con la colaboración de expertos de diferentes ámbitos que han ayudado a darle una forma correcta, así como un objetivo claro, para evitar modificaciones indeseadas. Pero el pasado mes de abril, por fin, se aprobó el texto definitivo que se enviará a la Asamblea.

Cuatro son los objetivos fundamentales del texto: la planificación de la oferta educativa con criterios de equidad, el descenso de las ratios en las aulas con alumnado con necesidades educativas especiales, el incremento ponderado de los recursos en función de las necesidades de los centros educativos y la redacción de planes de educación inclusiva en todos los colegios e institutos.

Los objetivos concretos del texto legislativo serían: favorecer la presencia de la diversidad del alumnado en las aulas ordinarias; garantizar la equidad en los procesos de escolarización en los centros sostenidos con fondos públicos; dotar de equidad y transparencia a los procedimientos de planificación de la oferta de plazas; dotar a los centros escolares de profesorado, personal de apoyo, espacios y recursos didácticos suficientes y adecuados, e impulsar el papel de la educación como instrumento de cohesión social.

Durante los próximos meses, sobre todo en junio, pero también al principio de julio, la intención es que la moción siga tratándose en estos plenos y aprobándose en su caso. Y dadas las fechas, habrá que esperar hasta la apertura del próximo curso en septiembre para que por fin el texto legislativo llegue a la Asamblea. El parlamento autonómico cierra sus puertas en menos de un mes, el 23 de junio.

Desde la plataforma aseguran haberse reunido con todos los grupos parlamentarios madrileños a excepción del Partido Popular que no les ha recibido. Tanto Ciudadanos como PSOE y Podemos, aseguran, han mostrado su acuerdo tanto con el diagnóstico de la situación como con la pertinencia de esta iniciativa legal.

Ciudadanos parece ahora la clave en este proceso. Desde la plataforma ciudadana hacen una lectura positiva ya que el partido ha ido votando a favor de la moción en los diferentes municipios, incluso en aquellos en los que gobierna, como Valdemoro. Pero, como admiten, al ser una plataforma ciudadana “no tenemos todas las claves” del juego parlamentario.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/05/30/una-iniciativa-popular-para-alcanzar-la-inclusion-educativa/

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Tareas: ¿una rutina necesaria o un mal prescindible?

Por: Revista Semana Educación

Mientras varios países, algunos con los mejores sistemas de educación, han comenzado a prescindir de los deberes, en Colombia se mantiene el debate sobre su pertinencia.

Las tareas en casa son el recurso que utilizan los profesores para reforzar algún tema o darles continuidad en el hogar a las clases que se dictan dentro de los salones. Sin embargo, los deberes se han convertido en un tema de controversia en los últimos años debido al exceso de trabajo al que se ven sometidos muchos estudiantes más allá de la jornada escolar, especialmente los más pequeños. Un impedimento, según las voces más críticas, para que los menores se puedan dedicar a otro tipo de actividades, socializar con familia y compañeros o simplemente disfrutar de lo que son: niños.

Pero ¿qué tan pertinentes son para lograr la excelencia académica o mejorar la calidad de los sistemas educativos?

En una encuesta realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la que participaron más de 11.000 estudiantes de todo el mundo, el organismo internacional evidenció la falta de efectividad de las tareas escolares en el hogar y pidió su suspensión. Según el estudio, el 34 % de los niños y el 25 % de las niñas de 11 años admitieron sentirse presionados por la cantidad de deberes que les mandaban. Asimismo, el 55 % de las niñas y el 53 % de los niños de 13 años indicaron sufrir de estrés por ello. Entre la población de 15 años encuestada, el 70 % de las mujeres y el 60 % de los varones aseguraron sentirse abrumados por esta misma razón.

Por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alertó que la carga académica en espacios fuera del colegio no mejora el rendimiento escolar. Por el contrario, puede influir en la tasa de deserción académica que anualmente se presenta en las escuelas. Y añadió que el tiempo que deben emplear los menores en actividades extraescolares debe ser de cuatro horas semanales. Ni una hora más.

Partidarios y detractores

Andrea es una estudiante de décimo grado del Colegio Silveria Espinosa, de Facatativá, Cundinamarca, que maneja la jornada única escolar desde hace dos años. Para la niña de 15 años la carga educativa es “demasiado alta” y las exigencias “son cada vez mayores” a medida que avanza de grado. Su jornada escolar empieza a las seis de la mañana, cuando cruza las puertas de la institución, y termina a las cuatro o cinco de la tarde dependiendo del día, momento en el que se dirige a su casa para realizar los deberes que le asigna el profesor y a los que dedica unas tres o cuatro horas. Explica que debido a esto no puede realizar ninguna actividad diferente a la académica, “incluso me quita tiempo para compartir con mi familia”.

Rosalba Mendieta, coordinadora académica de la institución, asegura que las tareas tienen dos propósitos. El primero es la preparación anticipada de las clases con el fin de que el estudiante lleve unos conocimientos previos que se reforzarán en la siguiente lección. El segundo, su utilidad para reforzar el tema visto en el aula. Una fórmula para que los estudiantes se apropien de las nociones adquiridas.

La idea de dejar deberes para la casa, según Mendieta, es que los niños y jóvenes creen un hábito de estudio de cara a la formación universitaria. “Si se observa a un estudiante de pregrado, por cada hora de estudio deben dedicar cinco de aprendizaje autónomo. Nosotros exigimos de acuerdo a las capacidades de cada estudiante”, señala.

El exceso de tareas no es un tema exclusivo de los colegios públicos colombianos que cuentan con jornada única. La mayoría de instituciones privadas que manejan horarios hasta las cuatro de la tarde tienen dentro de su malla curricular un sistema de tareas en el hogar que se ajustan a la edad de cada estudiante. El propósito, según contaron varios profesores y rectores a Semana Educación, es crear hábitos de responsabilidad y organización a los jóvenes. Una medida que ha sido duramente criticada por varios padres de familia, especialmente aquellos que ven cómo sus hijos se llevan a casa diariamente deberes de la mayoría de materias con grados de complejidad avanzada y que deben resolver en un espacio de tiempo reducido.

¿Qué opinan los expertos?

La doctora Annie de Acevedo, psicóloga especialista en neuropsicología y neurolingüística educativa, considera que el exceso de labores académicas es agotador y desmotivante para los jóvenes y genera afectación en la vida y relaciones de los estudiantes. “Las jornadas escolares en los colegios de Suecia o Noruega, países que despuntan en las pruebas Pisa, son mucho más cortas y no hay tanta tarea, pero los niños aprenden igual y mucho mejor que aquellos que son presionados para realizar trabajos en exceso”, explica.

La experta asegura que lo importante es la forma como se enseñe  para garantizar que los estudiantes aprendan y pongan en práctica los conocimientos y no se queden solamente con la repetición de fórmulas mecánicas y monótonas que se ven en las aulas.

Vanessa Sánchez Mendoza, directora del programa CEIPS de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Bogotá, señala que existen unos efectos psicológicos relacionados con la exposición a las extensas jornadas escolares y las tareas que posteriormente deben realizar los niños una vez llegan a casa. Además del cansancio y el agotamiento, señala que se hacen evidentes signos de estrés que pueden manifestarse en cambios en el comportamiento. “Se empiezan a volver irritables o incluso presentan tensión muscular y somnolencia”, advierte.

Por su parte, el doctor Harris Cooper, profesor del Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Duke (Estados Unidos), indica en sus estudios sobre el tema que si bien mandar deberes es recomendable, demasiados pueden generar aburrimiento en los estudiantes. Cooper considera que para crear hábitos de estudio en los menores de edad, con una pequeña cantidad de labores para desarrollar en la casa es suficiente. No obstante, resalta, “no hay evidencia de que las tareas mejoren el rendimiento académico de los estudiantes puesto que los jóvenes asimilan mejor los aprendizajes en los salones de clase cuando son orientados por los maestros”.

Fuente: http://www.semana.com/educacion/articulo/tareas-beneficios-de-hacer-tareas-en-el-colegio/526616

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