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De la escuela al centro, a la privatización educativa.

Profesora Guadalupe Ibeth Luquin Montaño

Coordinadora del CSIIE sección XVIII SNTE-CNTE

Con el ascenso de Betsy DeVos como ministra de educación, son evidentes las intenciones de la privatización mundial; proveniente de una familia dedicada a la venta de productos de belleza, salud y bienestar de nombre Amway que se ofrecen por catálogos, ha conseguido colocarse en el mercado internacional y de los Estados Unidos por la novedosa forma en la que esta empresa expande sus servicios: oferta oportunidades de mejora económica personales convirtiéndose en “lideres” en ventas y “dependientes financieros”.

La empresaria y ministra de educación, está decidida a fortalecer las escuelas chárter, programa de financiamiento público administrado por empresas privadas: ahí es donde la señora DeVos hará mejor su trabajo, retomando lo que sabe hacer: administrar redes de particulares, ahora en el ámbito de la educación, como lo hace con su compañía, además interviniendo en el curriculum escolar para asegurar que en el futuro exista mano de obra y consumidores, acorde a su modelo de negocios.

En Estados Unidos, la escuela será exhibida en una especie de abanico, para que los padres de familia puedan escoger del catálogo de ofertas para sus hijos, eligiendo a los maestros a gusto de los consumidores, suena increíble pero ésta es la realidad que les espera a las escuelas y a los profesores en el país vecino. Para los niños habrá condiciones peores, porque se agudiza el racismo y la exclusión social para aquellos que sus padres no puedan pagar el acceso a la educación.

Con el ascenso de una figura que nunca había estado en ningún escenario político ni educativo, vemos cómo se concretan los planes privatizadores de la educación, ahora son estos negociantes los que de manera directa dirigen el rumbo de las escuelas. Este escenario, es el futuro de la educación a nivel mundial, vemos claramente cómo el capital financiero y el cognitivo se ciernen, en un mismo plan de expansión de sus antivalores culturales para mal formar a la ciudadanía.

México no es la excepción y son los empresarios quienes insisten en la implementación de una reforma, que tiene la seria intención de privatizar la educación a través de la escuela al centro, el eje vertebral del nuevo modelo educativo. Con la puesta en marcha de este modelo, vienen otros programas que fortalecen la privatización; a través de las “escuelas al CIEN y” “aprende 2.0”, se apuntala la economía del siglo XXI, que tiene entre sus principales motores a la educación: uno entrega el erario público al capital financiero y el otro al capital cognitivo.

Con las escuelas al centro viene el arrebato de la estabilidad laboral de los maestros, que serían exhibidos en aparadores virtuales, clasificados por sus resultados en la evaluación para que los consumidores o padres de familia escojan el de más valor para sus hijos. Para saldar las dudas, los invito a consultar en internet paginas como: “un maestro en casa” que son agencias de contratación donde supuestos maestros ofrecen sus servicios educativos de manera online, el interesado únicamente hará los depósitos en las tiendas OXXO. En una sociedad de consumo, los profesores son vistos, no como seres humanos, sino como objetos desechables.

Una prueba más de la privatización, es la desaparición de las escuelas rurales, ya que dice en el nuevo modelo educativo, que las escuelas tienen que estar en un ángulo cercano a las supervisiones escolares, con ello se da el primer paso a la reconcentración escolar, entonces la pregunta sería ¿qué hay de aquellas escuelas que están ubicadas fuera del alcance de una supervisión, en una geografía de difícil acceso?

Además, sigue la insistencia de otorgar el liderazgo a los supervisores y directivos para fortalecer los consejos técnicos escolares y los consejos de participación social, como los organismos que encabezan la “autonomía de gestión”, otorgándoles facultad para remitirse a espacios públicos o privados a pedir los apoyos financieros que requerirá la escuela.

Ha quedado evidentemente expuesto que lo que mantiene en la cerrazón al gobierno federal, es el compromiso hecho con los empresarios, situación que los mantiene entre la espada y la pared, ya que en la vía de los hechos la reforma ha sido exhibida por los investigadores y los trabajadores de la educación; prueba de ello, el cuarto intento fallido de la evaluación en Michoacán, pone en evidencia el incumplimiento de una ley inoperante por la autoridad, pero también porque los maestros no acuden a cumplirla.

Los deseos de los empresarios están siendo desenmascarados, si bien es un logro importante para los profesores, no deben confiarse, es necesario mantenerse en alerta y echar fuera del sistema educativo a los programas de privatización contemplados en la escuela al centro, porque atentan, contra el derecho de los niños a la escuela pública. Para los representantes de Mexicanos Primero sigue siendo una prioridad el tema educativo y la salida de Claudio X González no es garantía de triunfo, más bien es una escalada que abre otro frente para seguir en la guerra contra la educación, contra los maestros y contra todo lo público.

Como reflexión final, consideramos que el nuevo modelo, pone a los empresarios al centro, no a la escuela, cuando el núcleo principal de la educación deberían ser los estudiantes y como prioridad el proceso de enseñanza-aprendizaje, así estaríamos asegurando que el futuro de la sociedad no se encuentre en manos de los empresarios, sino de ciudadanos consientes y capaces de resolver los problemas que se enfrentan en el siglo XXI, de manera colectiva y organizada.

Los trabajadores de la educación, deben seguir luchando por la defensa de la escuela pública, conjuntamente con los padres de familia, las organizaciones; pero también, construir esfuerzos para lograr una articulación continental que nos permita hacer una resistencia conjunta a la privatización, y así, garantizar que la educación sea un derecho universal para los niños y jóvenes como lo han estipulado algunas instituciones.

Profesora Guadalupe Ibeth Luquin Montaño, coordinadora del CSIIE sección XVIII SNTE-CNTE

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2×1 en las calles y en las aulasFacund

Por Facundo Ferreiros

El jueves pasado fui a dar mi clase de Historia Social y Política de la Educación al profesorado de Inicial muy afectado por la reciente noticia del 2×1. Luego de saludar y “desensillar”, les dije a las estudiantes que estaba muy triste y enojado a la vez. Que supieran comprender si estaba particularmente sensible. Que de todos modos esperaba dar la clase que había planificado.

Una de las estudiantes, no recuerdo cómo, me dice que ella no estaba de acuerdo con lo que hacían “los de los derechos humanos”, porque ellos estaban de acuerdo con los derechos de los presos y con los jueces garantistas que liberaban violadores como el que había asesinado a Micaela.

Como una especie de identificación histérica freudiana, otras estudiantes se sumaron: “que encima de violar cobran sueldo en la cárcel”, “que los mantenemos con nuestra plata”, “que te violan pero después tienen derecho a vivir dignamente”, “que sus familias reciben subsidios y que hasta pueden estudiar en la cárcel”, “que tienen más derechos los que roban que los que son robados”, “que los que cobran planes no quieren laburar”…

En el momento advertí, por un lado, cómo se había conformado una gramática que asociaba significantes como “violador”, “garantismo”, “derechos humanos”. Parecía que la teoría de los dos demonios se había reactualizado, donde ya no eran los guerrilleros, sino los defensores de los derechos humanos “los del otro bando”. Por otro lado, advertí que bajo el influjo de esa gramática era coherente que estuvieran en contra de los organismos de derechos humanos, porque sus subjetividades, como las de muchísimas mujeres que viven en este tiempo y este espacio, están configuradas en el terror: temen por sus vidas en cada momento en el que salen solas por la calle, temen que les roben y temen que las violen. Se sienten frágiles y vulnerables. Y lo están. Y por eso no es casual que algunos medios de comunicación hayan logrado permear tan fuertemente con esta gramática absurda: apelaron a la vulnerabilidad de las mujeres para pegarle abajo a los organismos de derechos humanos.

Traté casi en vano desarmar algunas ideas, planteando que la libertad del femicida de Micaela no era problema del “mal llamado garantismo”, sino de una red de corrupción y complicidad patriarcal de jueces, políticos, policías y delincuentes. Que los que habían estado en las calles exigiendo la aparición con vida de Micaela habían sido los organismos de derechos humanos, y que también peleaban por los derechos de los presos, porque que no gocen del derecho a la libertad (quizás el más importante de los derechos, sepan disculpar mi referencia ácrata), no quiere decir que deban estar recluidos en condiciones inhumanas, y que en las cárceles la mayoría de los presos no son violadores ni asesinos peligrosos, sino jóvenes pobres sin condena. Todos estos esfuerzos eran insustanciales, porque la gramática descripta apela a un terror primario, irracional, casi genético, en donde ya no importan ni los argumentos, ni los datos.

En especial me llamó la atención una estudiante. Ella era la más ferviente defensora de la teoría de los dos demonios. Y si se descuidaba, hasta se le podía escapar alguna que otra loa hacia los genocidas. Le pregunté su nombre y tardó en decirlo. Dudaba. Me contó temía que la tomara de punto. Le dije que no era esa clase de docente, que simplemente quería saber su nombre. Me lo dijo. Y también me dijo que había sufrido por expresar sus ideas en esa institución, que hasta habían hecho una reunión de junta de rectorado para definir su futuro por haberla acusado de violar los valores éticos descriptos en el ideario. Y que sus posturas podrían, una vez egresada, manchar el buen nombre de la institución. Sentía que era perseguida por sus ideas y que no tenía libertad para expresarse, aunque “se hicieran los democráticos”. Que le habían bajado notas en materias y que la tenían de punto muchos docentes. Me dijo que había elegido no hablar más, porque todo esto le había pasado por decir que “había que poner una bomba en las villas”. Y que ella pensaba así.

Yo me preguntaba qué confianza habrá sentido conmigo quien, en tan pocas clases e intuyendo que no avalaría sus dichos, se animó sin embargo a expresar sus ideas y su sensación de “perseguida política”. Le comenté que ella se estaba formando profesionalmente para desempeñar un rol en la sociedad, y que esa sociedad nos pide que eduquemos en los valores de la democracia y que no podemos, aun cuando lo pensemos, ir en contra de eso. Que una docente no puede reivindicar el terrorismo de estado ni justificarlo, y que tampoco puede incitar a la violencia, al racismo y la discriminación social. Y que no estaba bueno criminalizar la pobreza. También le dije que el terrorismo fue un plan sistemático y que nada justificaba el secuestro ilegal, la tortura, las violaciones, la sustracción de bebes y el robo de identidad. Y que todo eso hoy es entendido desde la jurisprudencia como crímenes de lesa humanidad y que constituye un genocidio, figura que es castigada con la pena de reclusión perpetua en cárcel común para sus responsables.

La hora de irnos estaba llegando. El tema de la educación en las colonias no tuvo lugar. Hubo otra prioridad. Planificar es tomar decisiones. Y yo tomé la mía. Ese día no se podía hablar de las colonias, había que hablar de todo esto que había salido. Yo las escuchaba y me sentía cada vez más lejos de creer que venceríamos, que los genocidas seguirían recluidos en cárceles comunes.

Me fui aturdido de esa clase, no sin antes decirles que cada uno enuncia la historia desde un lugar de enunciamiento que es teórico, ético-político, y epistémico. Y que en temas de historia reciente era fundamental reconstruir la memoria histórica, rastrearnos en la historia de nuestros viejos, de nuestros abuelos. Que había seguramente muchas tensiones y contradicciones, que en todas las familias tenemos un peronista y un milico. Les dije que mi viejo había sido montonero. Y que siempre me dice que yo nací de milagro y que mis hermanos no son hijos de desaparecidos de milagro. Y les dije que mi vida, como cada vida, es un condensado de experiencias que están atravesados por esa historia que es de los argentinos, que es familiar, y que está inscripta en mi cuerpo, en los tejidos que componen la memoria.

Me subí al auto y comencé a manejar. Era tarde y estaba muy cansado. Triste y cansado. Casi ya ni estaba enojado. Sentía un cansancio existencial como decía Freire. Como cada vez que vuelvo del profesorado, pasé por un restaurant armenio y recordé que el apellido de la estudiante, la que se sentía perseguida por sus expresiones, terminaba en “ian”. Guardé el secreto hasta la semana siguiente.

Hoy, una semana después, volvimos a vernos. Después de la marcha de ayer. Después de León Gieco cantando “La Memoria” en un estacionamiento como dedicatoria a las madres y abuelas porque no pudo llegar al escenario de la marea de pañuelos blancos que había. Yo sabía que me quedaba una sola bala y que podía fallar. Pero arriesgué y tiré.

Al terminar la clase, llamé a la estudiante con apellido armenio por su nombre y le dije: “Dígame su apellido”. Se rio pensando que le volvía a hacer el juego de la semana pasada en la que le preguntaba su nombre para “tomarla de punto”. Me dijo: “Azarbakian”. “Usted sabe”, le dije sin tutearla para simular una relación distante, con humor, “que ese apellido es armenio”. Asintió. “Imagino que sabrá por qué sus abuelos vinieron a Argentina”. “Si”, expresó mientras comenzaba a imaginar algo de lo que le diría.

Bien”, le dije, “¿se imagina usted diciéndole a su abuelo que el genocidio armenio fue una guerra entre dos bandos?”

¡Me mata!”, se ríe nerviosa.

Salimos del aula y seguimos conversando. Hablamos de que en el caso de los armenios había sido el imperio otomano y que en el caso de los nazis, había sido un presidente democráticamente electo quien había cometido un genocidio contra sus propios conciudadanos judíos, afrodescendientes, gitanos. Me contó que antes no le interesaba toda esa historia de su familia, pero que después de ver “El niño con pijama a rayas”, le cambió su manera de verla. Que había llorado por la película.

Entonces le pedí que no respondiera a la pregunta que iba a hacerle, pero que se la llevara para pensarla tranquila y en soledad. La miré con mis ojos desnudos buscando sinceridad en su mirada y le dije: “si te conmovió el niño de la película, ¿no te conmueve acaso aún más ese bebé que nació en cautiverio del vientre de una madre que lo deseó, le cantó y lo arrulló con su andar, y que fue extraído violentamente de esas manos que tanto habían deseado tocarlo, para luego robarle su verdadera identidad?» Abrí la puerta y nos despedimos en silencio.

Todo está guardado en la memoria.

Fuente: articulo enviado por su autor a la redacción de OVE

Imagen tomada de: http://www.telesurtv.net/__export/1494019128169/sites/telesur/img/news/2017/05/05/590a0d3c71c51_750x500.jpg_1718483347.jpg

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Currículum incluyente: que tod@s aprendan lo que quieren y necesitan

 Por Paola González-Rubio.

Con la coyuntura nacional del anuncio del nuevo Modelo Educativo (ME), e internacional con el tan mencionado enfoque en el desarrollo de habilidades para la vida, se ha puesto mayor atención a qué y cómo se aprende en las escuelas; a esto le llamamos currículum. Una sociedad enfocada a la inclusión en educación – donde tod@s pueden estar, aprender y participar en la escuela – debe dar a cada persona la oportunidad de cumplir sus distintos y diversos intereses, sueños y pasiones, a través de la educación. Por lo tanto, podemos decir que un currículum es incluyente cuando permite que tod@s aprendan lo que quieren y lo que necesitan.

Actualmente, el currículum de educación básica en México presenta diferentes barreras para lograr ser incluyente. El nuevo Modelo Educativo ha considerado cambios relevantes que podrían resultar en un proceso educativo más incluyente, sin embargo, seguimos identificando un diseño rígido, limitadas posibilidades de adecuación de acuerdo al contexto, y una falta de plan o ruta de implementación que pone en juego el aprendizaje de las niñas, niños y jóvenes. ¿A qué nos referimos con esto? A pesar de que el nuevo Modelo Educativo reconoce la importancia de flexibilizar el diseño curricular, éste seguirá a cargo de la SEP, específicamente de la Dirección General de Desarrollo Curricular, dejando a las escuelas un porcentaje de horas lectivas (que varía de 2 a 27 por semana dependiendo el nivel, tipo de servicio y si es de jornada completa) para aprender lo que quieran… lo que quieran de cinco campos que la SEP ha establecido: profundización de aprendizajes clave; ampliación de las oportunidades para el desarrollo personal y social; nuevos contenidos relevantes; conocimiento de contenidos regionales y locales; e impulso a proyectos de impacto social.

Un ejemplo de los obstáculos para la adecuación curricular es el caso de las barreras para el aprendizaje y la participación (BAP) que experimentan las y los alumnos. Este trabajo continúa a cargo de las Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER – aunque pueden tener distintos nombres a nivel estatal), pero estas Unidades sólo llegan a un mínimo de escuelas en las zonas más aventajadas del país, dejando a muchas alumnas y alumnos sin el apoyo necesario para aprender. Por otro lado, la implementación curricular en las aulas está a cargo de las y los docentes, sin embargo, no hay actualmente una ruta definida para formarles en el plan de estudios derivado del nuevo ME. ¿Hasta cuándo niñas y niños van a seguir aprendiendo el currículum anterior? ¿Quiénes serán las y los niños que podrán beneficiarse de lo que, en teoría, este nuevo Modelo traerá? ¿Por qué no se planea para tod@s?

Además, las comunidades indígenas aprenden con libros de texto, componente importante de un currículum, absolutamente descontextualizados; algunos no han sido actualizados en más de veinte años, mientras que los libros de texto de educación regular se actualizan con frecuencia, a veces cada año. Por otro lado, los estereotipos de género en las representaciones de estos libros – documentados en un estudio realizado por la propia SEP – es un punto de exclusión que impacta tanto a niñas como a niños. Hasta ahora, no se ha anunciado oficialmente un plan para asegurar que los materiales que deriven del nuevo Modelo Educativo no repitan estas exclusiones.

La propuesta del nuevo ME considera involucrar a la comunidad en la definición de lo que se aprenderá en el espacio de autonomía curricular.

Sin embargo, el Modelo no ha presentado una estrategia de desarrollo de las capacidades de la comunidad escolar para realmente empoderarlas y promover su participación efectiva. Sin esto, será imposible lograr lo que el Modelo busca y se quedará siendo un ejercicio de buenas ideas.

En nuestro estudio sobre educación incluyente, Tod@s, abordamos de manera más extensa un análisis sobre el currículum actual en México y proponemos acciones para encaminarlo hacia uno incluyente. Entre estas propuestas incluimos: 1) el reconocimiento a la diversidad – abrir la posibilidad de realmente contribuir al diseño curricular desde el ámbito local para impactar positivamente el desempeño y la inclusión de las comunidades escolares; 2) flexibilizar y descentralizar el diseño de manera efectiva para responder a las expectativas y necesidades de todas y todos, promover la participación de los estudiantes, democratizar las oportunidades, y visibilizar temas transversales; 3) un diseño participativo para eliminar la exclusión de la comunidad escolar en la definición de lo que se debe aprender; y 4) diseñar y usar materiales didácticos para la inclusión.

Como ciudadan@s, miembros de la sociedad civil, maestr@s y familias, debemos seguir con atención los resultados del pilotaje de este nuevo currículum durante el ciclo escolar 2017-2018 para involucrarnos y exigir una educación incluyente para tod@s.

La autora es Investigadora en Mexicanos Primero.

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Jurgo Torres y Ramón Grosfoguel: Colonialidad, poder y construcción de saber (Video)

«Colonialidad, poder y construcción del saber».
Ramón Grosfoguel y Jurjo Torres Santomé
Moderadora: Cathryn Teasley.
Conversación entre Ramón Grosfoguel y Jurjo Torres Santomé en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Educación. Universidade da Coruña, España. 10 de mayo de 2017.

Ramón Grosfoguel y Jurjo Torres Santomé – «Colonialidad, poder y construcción del saber» from Jurjo Torres on Vimeo.

Fuente: https://vimeo.com/217333075

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Entre economía de mercado y economía social, se debate la educación en latinoamericana

Por: Gerson Gómez

Me causo  una gran impresión, ver una noticia con estadísticas, relacionada con el cierre  de 180 escuelas en Puerto Rico, el reportaje señalaba, que en la isla por problemas presupuestarios, se han venido cerrando progresivamente, mas de 150 escuelas, en este caso haciendo la sumatoria simple el cierre de 330 escuelas dependientes de la Administración Publica, en lo que va de década, estamos hablando de un estado cuya administración depende de la nación mas poderosa del mundo EEUU.

Sin duda, en este sentido existen  elementos de suma importancia de resaltar, la contradicción entre lo público y lo privado, y en manos de quien debe estar el aparato o la estructura del Sistema Educativo. El Físico y Científico Albert Einstein en su articulo, argumenta con  extraordinaria maestría el por qué la educación debe estar  manos del Estado y no de la iniciativa privada.

Que en el mismo orden de ideas, esta vinculado al perfil de ciudadano, que se pretende formar, y la capacidad del ciudadano común, de los sectores menos privilegiados, que perderían la oportunidad y el derecho universal a educarse en igualdad de oportunidades.

Adicional a ello, el problema de desempleo, de todas aquellas personas que dependían de cada una de esas escuelas, y que de una u otra forma, se ven afectadas por dicho cierre.

Pudiéramos argumentar, con respecto a esto muchas cosas, pero la esencia, reside, en la dignidad que se pierde por la falta de un derecho universal y el poco interés de los entes, a quienes compete darle un fin óptimo a dicha situación, que se aleja de la vocación de servicio, y el compromiso, y una visión mas horizontal de los procesos, y la creación de puentes con la comunidad que rodea, cada una de las instituciones.

Los problemas presupuestarios, se pudieran solventar con la vinculación entre lo individual y lo colectivo, el lunes por ejemplo, vi una película de Kevin James “ El Maestro Luchador”, quién por rescatar, la orquesta de su institución, se dedica a la lucha en pro de la preservación del empleo de su compañero y se dedica a luchar para acumular el dinero, que hacia falta del recurso valorando los beneficios de la musica en el proceso de aprendizaje, le da un vuelco, a la clausura de la orquesta.

Sin duda, aunque convoca a una reunión en pro de cooperar para dicho rescate con los profesores compañeros de trabajo, pero, no se apareció mas que una amiga cercana, fue mas efectiva la iniciativa individual para el financiamiento.

En este sentido es fundamental, el elemento socializador de intercambio  como premisa de vincular temporoespacialmente, a los niños y niñas, que si bien el desarrollo intelectual pudiera fomentarse de manera individual, el desarrollo bio-psicosocial depende de manera integral de la socialización de experiencias, y del impulso y la motivación para el logro de metas y del compartir en distintos espacios incluyendo la escuela.

En lo que a la educación se refiere, el profesor Luis Bonilla, en la actualidad diserta a través de una conferencia, titulada “ Apagón Pedagógico Global”, diserta sobre los problemas de la educación el el siglo XXI, el rescate de la pedagogía y la didáctica, como ciencias de la educación, en pro de un uso práctico de las TIC, sin dejar de un lado al docente, como actor pro-activo de los procesos de aprendizaje.

Sin duda las TIC, han aminorado la brecha tempero-espacial, es necesario redefinir las formas de USO, contribuyendo de manera gratificante en los procesos administrativos y de aprendizaje, revisando con cautela tendencias socio-educativas y socio tecnológicas que permitan involucrar a equipos de trabajo, para el logro de este objeto.

A tal fin, y orientando, la visión desde lo económico-social, Venezuela ha tenido experiencias a través de la el Fomento de la Educación Popular (Misiones: Robinsón, Ribas y Sucre) y programas Tecnológicos: Bibliotecas Virtuales, CBIT, Canaima, vinculados a la construcción de cultura Tecnológica.

Imagen de archivo

 

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Constituyente y universidad

Por: Luis Saavedra

La universidad, en tanto que institución representativa del Estado-Nación, probablemente se comportará como un actor social significativo en el nuevo proceso constituyente en los días y meses por venir. A favor y en contra. Ah, junto a que se ha entrado a la discusión de la III Convención Colectiva de los Trabajadores Universitarios de Venezuela (IIICCU, 2017), cuestión que sido opacado por las acciones «heroicas de los gladiadores de la libertad» que escudos en mano, cual cruzados medievales se baten en desigual combate, dizque motejan algunos enfebrecidos a esas huestes mercenarias.

En breve, se han montado unas tales mesas de negociación: gremios tradicionales y sindicatos emergentes con el Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo y Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, donde primero dominaron los compañeros de la FTUV y dizque últimamente aceptaron con todos sus derechos a la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela, Fapuv, cuya experticia acumulada en años y su capital intelectual es más que respetable. Pero cada cual acudirá con su respectivo proyecto. Juntos pero no revueltos.

Así, pronto los profesores universitarios se unirán a las protestas callejeras. Claro, con togas y birretes pedirán al menos seis salarios mínimos como base de la discusión; además blandirán los tres, cuatro o cinco títulos con los que cuenten para alcanzar el respectivo escalafón. Sobre todo si son opositores, que son casi todos. Porque los chavistas no habrán de sudar los aumentos, se conformarán con lo que Maduro tenga a bien ofrecer, consientes que hay que pagar la deuda externa y un barril de petróleo a 40 dólares promedio, además dizque como Telémaco Figueroa, de la Ftuv no vive de su estipendio universitario, no sabe lo que es ganar dos salarios mínimos . Ese nuevo conflicto se avecina: constituyente universitaria y IIICCU 2017, son parte de la agenda que la coyuntura actual impone.

Aunque su incidencia, en uno y otro aspecto, vaya a ser menor, suponemos. Ello porque, siendo sinceros, aquí en Venezuela a muy pocos dentro del chavismo y la oposición les importa la universidad. De lo contrario estuvieran como está. Precaria y su talento humano desmejorado en su calidad de vida, siendo tan valioso como responsable de los procesos pedagógicos de calidad, que es innegable se desarrollan en las universidades autónomas, experimentales tradicionales, alguna experimental de nuevo tipo y de tipo privada.

Si no fuera así sus egresados no fueran recibidos tan bien en los países a donde está lamentablemente emigrando sus nuevas juventudes, de donde se tiene que la universidad en Venezuela actual debe ser repensada, rescatar sus antiguas glorias y responder a los nuevos desafíos.

En fin, como lo que está en juego en esta convocatoria a la constituyente viene a ser la transformación del Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico (artículo 347, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999), la universidad se verá involucrada en tal aspecto. ¿Será reelaborado el artículo 109 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela? ¿Qué se expurgará? ¿Tendrá algún renglón, frase, palabra o coma qué expurgar? ¿Qué discutir y/o agregar a las nociones de autonomía universitaria? ¿Una nueva jerarquía en la escala de principios sobre la autonomía de cátedra, normas de gobierno, funcionamiento y administración de los recursos? ¿Se agregará algún otro encargo social además de las tradicionales de docencia, investigación y extensión, como la de producción a estas corporaciones educativas?

Por otra parte, es innegable que las corporaciones educativas universitarias han contribuido de manera notoria a la modernización de Venezuela y son expresión de las élites culturales, ¿cuál entonces será su nuevo papel ahora en la llamada transmodernidad si recordamos la categoría que usa en La sonrisa de Saturno Rosa María Rodríguez Magda a lo que otros denominan postmodernidad, su pensamiento débil, razón dialogante y trans y multidisciplinariedad?

Por cierto, y cosa curiosa, ya está en puertas la transformación de la Constitución de 1999, cuyo texto oficial es de la Gaceta Oficial N° 5453 Extraordinaria del 24-3-2000, donde según el testimonio de un miembro de aquella Asamblea Nacional Constituyente, fue una ardua tarea la inserción del ya citado artículo 109 sobre la autonomía universitaria. Sin embargo, desde entonces y con excepción del fallido esfuerzo del año 2010, en Venezuela no ha sido posible contar con una nueva Ley de Universidades y su Reglamento; sigue vigente la Ley de Universidades emanada de la gaceta Oficial N° 1.429 Extraordinario del 8 de septiembre de 1970, N° 28.262 del 27 de febrero de 1967.

Ese rezago probablemente hable claramente y a su modo de lo poco que se ha impulsado la constituyente universitaria y de cómo la revolución bolivariana no ha logrado acumular fuerzas democráticas en los recintos universitarios, como si en algunas negociaciones hayan optado por dejarles ese reducto a los sectores de la oposición política. La susodicha transformación universitaria poco ha cuajado tanto en las autónomas como en las experimentales tradicionales y quién sabe si tampoco o no como se debía en las universidades experimentales de nuevo tipo, alma mater, territoriales y misión sucre, donde no hay autonomía para darse sus formas de gobierno. Ese es el debate y la discusión que se abre.

Fuente: https://www.aporrea.org/educacion/a246104.html

Imagen de archivo

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Para un diálogo productivo entre lo abstracto y lo concreto

Por: Graciella Pogolotti

De manera natural, el tema de nuestra identidad se expresa en el ámbito cultural desde tiempos remotos. Su antecedente más lejano puede reconocerse en Espejo de paciencia, ese singular poema épico en tono menor inspirado en el contrabando.

Luego se manifiesta en nuestros historiadores tempranos que, en el siglo XVIII, empiezan a interrogarse acerca del qué somos y del cómo somos. En dirección similar apunta la crítica formulada por el padre José Agustín Caballero a la escolástica dogmatizante. Los criollos comenzaban a marcar su diferencia. A partir de entonces, con conciencia creciente de nuestra condición colonial, fue cristalizando, en el reconocimiento de nuestro entorno, una rica obra de imaginación y pensamiento. En los 80 del pasado siglo, el Ministerio de Cultura auspició una investigación que abordaba el asunto desde la perspectiva de las ciencias sociales. El muy reconocido texto de Carolina de la Torre constituye uno de los resultados de aquel proyecto.

La globalización neoliberal, con sus repercusiones en todos los planos de la vida, coloca el tema en una dimensión más amplia. Se han emprendido numerosas investigaciones al respecto, orientadas casi siempre al estudio de los sectores juveniles. Sin conocer las premisas de estos trabajos, sus enfoques me llevan al planteo de varias interrogantes. Algunas giran en torno a la conveniencia de establecer un corte generacional prescindiendo de un contexto más complejo. Por otra parte, me pregunto acerca de las herramientas empleadas para abordar un delicadísimo problema en el cual confluyen factores intelectuales y afectivos.

Al nacer, la criatura carece de identidad. La construye en el contacto físico con la madre, en el despertar de los sentidos y en las circunstancias que configuran el ambiente que la rodea. En esta iniciación, lo afectivo ejerce un dominio absoluto. La paulatina adquisición de la palabra establece la intersección entre lo intelectual, lo afectivo y lo meramente sensorial. Acompañada de la voz, la palabra transmite nociones y con su tesitura modela sensibilidades.

El medio familiar constituye, pues, la matriz iniciática de la definición de una identidad cultural. Es la base constructiva de valores, de normas de relación entre los seres humanos, basadas en el respeto mutuo y en la doble capacidad de observar y escuchar. Desde lo más elemental, la cocina tradicional, la familia es un vehículo básico de transmisión de una memoria cultural fundada en las zonas más íntimas de la cotidianeidad, entre tantas otras, las anécdotas de padres y abuelos. De manera más o menos consciente interviene con peso decisivo en la formulación de proyectos de vida y en los modos de configurar la noción de la felicidad. La atmósfera de armonía, o su contraparte, el ejercicio de la violencia física o sicológica, marcan indeleblemente las conductas de las criaturas en formación. La vida moderna, con su ritmo apresurado y con la intromisión de entretenimientos invasivos del hogar, ha debilitado el papel de la familia. El fenómeno es universal, pero alcanza un grado alarmante entre nosotros.

A medida que va creciendo, la criatura amplía su círculo de interacciones. El barrio y la escuela se interrelacionan. Complementaria del medio familiar, corresponde a esta última una acción múltiple, formativa, en el diseño de una identidad cultural. Sin renunciar al factor afectivo, imprescindible en el vínculo entre alumnos y maestros, entra en juego la ancha zona que corresponde a los valores y al conocimiento. En el primer caso, ha de regirse por el principio insobornable de justicia. En el segundo, interviene de manera fundamental el dominio de la lengua como instrumento para la captación de matices, la enseñanza de la historia y el conocimiento de la literatura nacional.

Es el momento de acceder, con todas sus implicaciones, a la noción de patria, razón de ser y compromiso con las generaciones que nos precedieron. Siempre en lucha con la adversidad, nos dotaron en lo material y en lo espiritual de lo que tenemos, reconocible en la maravilla de nuestras ciudades, en la obra de escritores y artistas, tanto como en la existencia de quienes sacrificaron vida y juventud para dotarnos de un espacio propio.

Adentrarse a través del doble carril de la inteligencia y de los sentimientos en el proceso histórico de una isla pequeña y escasa de recursos, capaz de enfrentar con el valor y la astucia a adversarios que la superan en dimensión y poderío, transmite noción de pertenencia e infunde el orgullo de compartir la identidad propia con un proyecto colectivo. A lo largo de medio milenio, muchos han sido los sacrificios para forjar el perfil de lo que somos. Una nación que convoca e interpela con voz autorizada, porque alcanzó su independencia tras 30 años de lucha, término incomparable en duración y esfuerzo con el de ninguna otra del continente. Frustrada la victoria, recobró fuerzas y voluntad. Derrocó tiranos y encabezó las reivindicaciones de un Tercer Mundo víctima del neocolonialismo. Llegado el momento de negociar, lo hizo en paridad de condiciones. Ahogada por una guerra económica implacable durante medio siglo, ha sido capaz de resistir y seguir haciendo obra. Tuvo que pagar un alto precio, padecer necesidades y sufrir desgarramientos por la lejanía de quienes, familiares y amigos, decidieron tomar otros rumbos. Y, sin embargo, subsisten reservas morales. A ellas tiene que apelar la sociedad toda para sanar cicatrices, para combatir los vicios que amenazan corroernos y restaurar la fe en la capacidad infinita de levantarnos y continuar la marcha. Martí ridiculizó al aldeano vanidoso. Al mismo tiempo, supo rendir homenaje a quienes, con las armas y el obrar virtuoso, sembraron conciencia y templaron el alma para el enfrentamiento decisivo.

La nación se hace todos los días mediante el actuar eficaz de sus ciudadanos. En ese presente que nos envuelve y en la recuperación viviente de la historia construida entre todos, se reconocen los hechos concretos de la realidad. En el plano simbólico de lo abstracto está la síntesis que reverenciamos. La bandera y el himno se gestaron en la sangre, en la lucha, en el inmenso sacrificio de la existencia en los campamentos mambises y en el dolor infinito de los padres que ofrendaron sus hijos.

Les debemos reverencia y respeto. No podemos vulgarizar su uso, sino enaltecer su presencia en los instantes excepcionales. Con sus peculiares ideas, sus arrestos y su voluntad de reafirmar su identidad, los jóvenes se integran a una comunidad intergeneracional, porque toca a ellos continuar nuestra lucha y sostener la defensa de una soberanía difícilmente conquistada.

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2017-05-14/para-un-dialogo-productivo-entre-lo-abstracto-y-lo-concreto-14-05-2017-23-05-21

Imagen: https://www.ecured.cu/Identidad_Cultural_Cubana

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