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Beneficios del aprendizaje computacional en Educación Infantil

22 de marzo de 2017 / Fuente: http://www.educaweb.com/

Por: José María Cuesta Jiménez

El objetivo principal de este artículo es mostrar los beneficios que se generan con el aprendizaje del lenguaje computacional en Educación Infantil mediante el uso de robots programables tanto para motivar a nuestro alumnado como para trabajar el currículum. A su vez se realizará un análisis de la experiencia de uso de estos robots en un entorno escolar bajo un proyecto de innovación y para finalizar se mostrarán y analizarán los resultados de un estudio de opinión realizado a los docentes implicados en la utilización de este recurso educativo.

El proyecto ‘Programar para aprender’

En el CEIP Vicenta Ruso de Santa Pola se está realizando un proyecto denominado ‘Programar para Aprender’, seleccionado según la Resolución de 1 de diciembre de 2016 como proyecto de innovación por la Consellería de Educación. Los objetivos fundamentales que se persiguen son variados, desde despertar el interés por el mundo de la robótica, asimilar conceptos de programación así como a aprender a trabajar en equipo. Este trabajo se desarrolla a través de un pequeño robot programable, BeeBot, desarrollado específicamente para la etapa de infantil.

Es un recurso didáctico diseñado para desarrollar el aprendizaje del lenguaje computacional y diferentes capacidades necesarias para la programación en niveles educativos tempranos. Según hemos podido comprobar mediante el uso de estos robots, podemos afirmar que genera ambientes de aprendizaje interesantes y motivadores para nuestros alumnos, transforma el rol del alumno en participante activo de su propio aprendizaje, obligándole a investigar soluciones para los retos planteados, despertando su interés en comprender mejor el mundo.

Estos robots se mueven a través de unas cuadriculas que los propios docentes elaboramos teniendo en cuenta los proyectos que se llevan a cabo en las aulas de 5 años. Podemos por tanto afirmar que promueve la transversalidad curricular al integrar todos los proyectos de aula en un mismo material, buscando de esta forma fomentar el aprendizaje significativo con aquello que se desarrolla en las aulas de referencia.

Análisis de la experiencia: Beneficios

Para la puesta en práctica contamos con 6 Beebots y semanalmente contamos con los materiales que se elaboran para que coincidan con los proyectos que se están realizando en el aula (vikingos, el espacio, la luna…) o con las fiestas que en el centro se celebran (halloween, navidad, carnaval).

El trabajo con estos robots pese a no estar incluido en el currículum ni tener objetivos propios, desde nuestro centro lo hemos incluido como material interdisciplinar para trabajar no solo conceptos matemáticos , sino también conceptos lingüísticos, hábitos de higiene, conocimiento del entorno que nos rodea. Hemos establecido un  proceso  constante a lo largo del curso y la secuencia de trabajo que realizamos en el aula es siempre la misma. El docente encargado presenta el recurso de la semana y las tareas a realizar por parte del equipo. En todo momento consideramos fundamental el trabajo cooperativo entre los alumnos y que asuman roles de responsabilidad para el buen funcionamiento del equipo y para una correcta resolución de los retos planteados. Cada miembro del equipo asume el rol de observador, técnico y diseñador de la secuencia. Por último, todos son encargados de analizar si la tarea está bien resuelta y en caso negativo, reelaborar la respuesta dada con el fin de conseguir el reto.

Hemos observado como nuestros alumnos empiezan a adquirir las nociones básicas y son capaces de crear secuencias mucho más complejas cada día. En tan solo unos meses de proyecto han pasado de necesitar la ayuda del docente a querer realizar por sí mismo la resolución de las tareas. En muchas ocasiones, las soluciones que aportan son totalmente diferentes a las que aportaría un adulto. Creemos firmemente que la mente de un adulto tiene estructuras mucho más estrictas y por lo tanto menos amoldables que las de un niño para poder ofrecer soluciones a tareas complejas y para ofrecer diferentes respuestas a diferentes problemas planteados. En definitiva, la computación requiere ofrecer soluciones variadas y diferentes, y cuanto antes se dé comienzo a ese aprendizaje, las respuestas que se ofrecerán serán mejores.

Hemos observado que el uso de estos robots comporta una serie de beneficios en nuestros alumnos como:

Lateralidad: Los alumnos tienen mucho mejor adquirida la distinción entre derecha e izquierda, tanto propia como en espejo. De esta forma mejora su escritura y su posicionamiento en el entorno.

 Razonamiento lógico: Gracias al desarrollo de secuencias lógicas nuestros alumnos presentan una mejora en cuanto a razonamiento.

Cooperativo: En todo momento se busca que todas las tareas sean desarrolladas por todos los alumnos de manera cooperativa. De esta forma logramos que adquieran desde etapas tempranas la aceptación de diferentes roles en una tarea y aprendan a respetar las opiniones ajenas.

Espacial: Puesto que todo el trabajo con los robots se basa en secuencias desarrolladas en cuadriculas, el desarrollo de la percepción espacial y su relación con los espacios cercanos de nuestros alumnos se ve mejorado.

Estudio de opinión 

Se ha realizado un estudio acerca de la opinión que tienen los docentes implicados en la realización del proyecto. Este estudio es muy importante para ver de una forma cercana y real que mejoras y/o aspectos más demandan los docentes.

Al ser un recurso educativo reciente es necesario conocer que aspectos son los puntos fuertes y cuales son mejorables.

Para responder a la encuesta hemos utilizado la escala de Likert de 5 puntos. Las preguntas que han respondido nuestros docentes han sido:

  1. Presenta posibilidades para utilizarlo en el aula.
  2. Puede llegar a ser innovador.
  3. Es motivador.
  4. Genera beneficios para mis alumnos.
  5. Lo utilizaría en mi práctica diaria.
  6. Para utilizarlo adecuadamente necesitaría formación específica.

De las respuestas a estas preguntas extraemos una serie de conclusiones que, si bien no son aplicables a la totalidad de los posibles usuarios del robot BeeBot, si nos ofrece una visión general del recurso educativo y de la valoración de los docentes.

Se observa que el 88% de los preguntados ve que estos robots presentan posibilidades de utilización en el aula y el 100% afirma que es motivador hacia sus alumnos. Así mismo el 98% de los docentes afirma que genera beneficios para sus alumnos. No obstante, pese a que un 94% afirma que puede llegar a ser innovador, tan solo un 8 de cada 10 docentes lo utilizaría en su práctica diaria pero solo un 78% cree que necesitaría formación específica para poner en práctica.

Podemos afirmar que aunque los docentes observan los beneficios de este tipo de recurso y creen que pueden resultar beneficiosos para sus alumnos no le dan importancia a una buena formación para conseguir utilizarlo adecuadamente, quizás por la facilidad de uso del robot, que solo tiene 7 botones.

Conclusiones

No podemos afirmar que exista una secuencia «mágica» para enseñar programación, por lo menos en etapas tan tempranas. Sí que podemos afirmar que en este ciclo educativo es necesario mucho apoyo visual a las acciones que son necesarias para resolver los retos planteadas.

A la vista de los resultados que observamos en clase, y en nuestra opinión, queda demostrado que los niños y niñas que aprenden el lenguaje computacional desde edades tempranas están desarrollando unas capacidades que difícilmente los conseguirían tan pronto si no fuera por el trabajo con robots educativos. Por ejemplo, la lateralidad y el reconocimiento izquierda/derecha va mejorando conforme pasa el tiempo, pero aprender a realizar secuencias mediante plantillas cuadriculadas hace que los alumnos tengan mejor lateralidad y mejor relación con su entorno, e incluso llegan a educación primaria diferenciando derecha e izquierda mucho mejor que sin trabajar estos aspectos.

Fuente artículo: http://www.educaweb.com/noticia/2016/12/15/beneficios-aprendizaje-computacional-educacion-infantil-10707/

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Neurodidática, eje de cambio en el paradigma educativo

22 de marzo de 2017 / Fuente: https://www.isep.es

Por: Maribí Pereira

La neurodidáctica es una disciplina reciente que surge a partir de los avances de la neurociencia. Se encarga del estudio de las bases cerebrales de los procesos de enseñanza y aprendizaje para impulsar este último en función del potencial de cada individuo (Rodríguez, 2015).

En este sentido, al conocer las estructuras cerebrales implicadas en los procesos de aprendizaje, los profesores pueden convertirse dentro del aula en entrenadores de las respectivas funciones mentales para que estás favorezcan el aprendizaje de los alumnos. Con este objetivo ISEP ha diseñado el Máster en Neuroeducación y Optimización de Capacidades.

Los principios básicos de la neurodidáctica se basan en las siguientes premisas (Rodríguez, 2015):

1. El aprendizaje requiere un papel activo del que aprende.
2. El aprendizaje implica respeto a los ritmos, intereses, nivel y necesidades de cada alumno.
3. Para que se produzca un verdadero aprendizaje es fundamental que los niños y niñas sean los protagonistas del proceso y los responsables del mismo.
4. Los avances en neurociencia demuestran que el aprendizaje requiere exploración, búsqueda de sentido, razonamiento y comprensión. La mera exposición de contenidos no es aprendizaje sino que favorece a la repetición de dicha información sin una comprensión de la misma.
5. Las emociones tienen una gran implicación en el aprendizaje, por lo cual, el estado de ánimo de los alumnos van a determinar su aprendizaje.
6. El papel de las neuronas espejo (células cerebrales que favorecen la empatía e imitación) en el aprendizaje es indiscutible.

La neurodidáctica supone un cambio en el paradigma educativo tradicional, modificando los modelos de enseñanza tradicionales que no consideran las bases neurales que subyacen al aprendizaje.

Algunas prácticas que promueve la neurodidáctica para potenciar el aprendizaje en el aula, y que se incluyen en la formación en neuroeducación de ISEP, son:

-Clase invertida: implica que los alumnos sean los encargados de buscar y desarrollar los contenidos en casa, por su cuenta y aprovechar la hora de clase para hacer trabajos y exponer sus dudas al profesor. El educador se convierte así en un guía del aprendizaje (Rodríguez, 2015).

-Grupos reducidos y aprendizaje cooperativo: en esta práctica, los pequeños grupos son los responsables del proceso, los que de manera activa entre ellos procesan, elaboran e interpretan la información (Rodríguez, 2015).

-Dinámicas basadas en el aspecto lúdico: a partir de las cuales se promueva el aprendizaje a través de juegos y se requiera de  trabajo en equipo y creatividad (Rodríguez, 2015).

-Formas más rápidas, esquematizadas e interactivas de exponer la información: por ejemplo, pequeños videos motivacionales, mapas conceptuales, etc. a partir de los cuales, la información debe ser expuesta y es entonces cuando serán los alumnos quienes indaguen, experimenten y exploren para dotar de significado a la información  y para crear sus propios aprendizajes (Rodríguez, 2015).

-Guiar el aprendizaje con preguntas: esta estrategia motiva al alumno, concentra su atención y le convierte en una especie de investigador que busca en cualquier fuente de información posible la solución a las interrogantes que se le plantean (Morgado, 2014).

-Practicar frecuentemente el recuerdo de lo aprendido: preguntar sobre la información recientemente aprendida beneficia a la memoria a largo plazo promoviendo el reclutamiento de los circuitos neuronales del recuerdo en las subsecuentes oportunidades de estudio (Morgado, 2014).

-Evaluaciones orales: las exposiciones o los exámenes orales no solo permiten una evaluación muy rigurosa del conocimiento adquirido por los alumnos, sino que, sobretodo, inducen en ellos un tipo de estudio mucho más basado en la comprensión de los materiales y la información que en su simple memorización (Morgado, 2014).

-Inmersión temprana en más de una lengua: los alumnos que adquieren múltiples lenguas en su infancia y las practican a lo largo de su vida tienen una mayor atención selectiva y desarrollan el hábito de conmutar contenidos mentales, lo que les facilita la adquisición de aprendizajes complejos, especialmente los que implican cambios en las reglas de ejecución (Morgado, 2014).

-Homenaje a la lectura: de todas las actividades intelectuales potenciadoras de capacidades mentales la más asequible y la que proporciona un mejor balance costo/beneficio es, sin duda, la lectura. Las cortezas occipital y temporal se activan para ver y reconocer el valor semántico de las palabras. La corteza frontal motora se activa cuando evocamos mentalmente los sonidos de las palabras que leemos. Los recuerdos que evoca la interpretación de lo leído activan poderosamente el hipocampo y el lóbulo temporal medial del cerebro, que son zonas críticas para la memoria. Las narraciones y los contenidos emocionales del escrito, sean o no de ficción, activan la amígdala y demás áreas emocionales del cerebro. El razonamiento sobre el contenido y la semántica de lo leído activa la corteza prefrontal y la memoria de trabajo. La lectura refuerza también las habilidades sociales y la empatía, además de reducir el nivel de estrés del lector (Morgado, 2014).

La modificación del actual sistema educativo pasa por la inclusión de cursos de neuroeducación en la formación de equipos docentes. Este debe ser el primer paso para conseguir el éxito.

Fuente artículo: https://www.isep.es/actualidad-neurociencias/neurodidatica-eje-de-cambio-en-el-paradigma-educativo/

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El cierre de la brecha de habilidades mediante proyectos

22 de marzo de 2017 / Fuente: https://revistaeducacionvirtual.com/

Por: Claudia García

Ahora es reconocido que la falta de conexión entre los sistemas educativos y los mercados de trabajo, junto con las interrupciones tecnológicas, es la creación de la inestabilidad y la inseguridad de los medios de vida de muchos.

Muchas empresas están iniciando sus propios intentos de cambiar los sistemas educativos alrededor de ellos, pero no son capaces de influir en el cambio sistémico. Los gobiernos están bajo una creciente presión para encontrar soluciones, incluyendo la participación del sector privado en los esfuerzos de cambio, pero pocos son capaces de actuar con rapidez y algunos trabajan en estrecha colaboración con los actores del sector privado para reformar los sistemas educativos.

Se buscan para mejorar las oportunidades de empleo a nivel nacional y / o regional y facilitar colaboraciones eficaces para hacer frente a la falta de capacidades entre las empresas, instituciones gubernamentales y del sector educativo y formativo.

El desarrollo del talento correspondiente determinará si todos participamos en las oportunidades de la cuarta revolución industrial o la experiencia de sus interrupciones como observadores. La gestión de esta transición requerirá un liderazgo visionario y una amplia gama de asociaciones.

Los proyectos proporcionan una plataforma para unir a las actuaciones empresariales, inspirando así a otros a unirse, y fomentar el aprendizaje entre la industria. También tienen como objetivo crear un diálogo constructivo entre los sectores público y privado para una reforma más amplia de los sistemas de educación y habilidades en la preparación para el futuro de los puestos de trabajo.

Además de tener por objeto ayudar indirectamente a millones más a través de liderazgo y el cambio de política. El éxito se mide a través del cumplimiento de los compromisos, a través de la evaluación comparativa anual de los informes de capital humano, el nivel de diálogo de colaboración y la acción creada y los cambios en la política del sector público y la práctica mientras que al mismo tiempo, fomente el diálogo público-privado constructivo sobre una reforma urgente y fundamental de los sistemas educativos y las políticas laborales para preparar mano de obra para el futuro de los empleos.

Fuente artículo: https://revistaeducacionvirtual.com/archives/2823

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Nuestros Jóvenes, Nuestro Futuro

22 de marzo de 2017 / Fuente: http://pcnpost.com

Por: Samuel Azout

En Colombia viven aproximadamente 13 millones de jóvenes (14-28 años). Muchos de ellos viven en entornos difíciles y están expuestos a una gran cantidad de riesgos como prostitución, abuso de sustancias psicoactivas, alcoholismo, micro tráfico, deserción escolar, embarazo adolescente, violencia intrafamiliar, abusos, maltratos y violaciones, entre otros.

La primera causa de muerte en jóvenes entre 10 y 24 en Colombia es la violencia inter personal. Según un estudio el 5% de los hombres y el 14% de las mujeres entre los 14 y los 19 años ya han tenido su primer embarazo.

Colombia ocupa el primer lugar en América Latina en consumo temprano de alcohol y drogas. 87% de los menores de 17 años ha tomado alcohol alguna vez en su vida y 67% lo ha hecho en el último año.

Como sociedad tenemos la responsabilidad de ofrecerles posibilidades de vidas productivas y felices a nuestros jóvenes. Garantizar un buen futuro para ellas y ellos, especialmente los más vulnerables, no es solamente una obligación del Estado y un imperativo moral, es un cometido que nos corresponde a todos. Para logarlo, debemos antes entender: ¿qué problemas limitan el desarrollo de nuestros jóvenes? ¿cómo podemos prevenir estos problemas?

Un gran problema de los jóvenes es el desempleo. Cuando los jóvenes no encuentran trabajo se sienten rechazados por la sociedad. La depresión y el pesimismo puede llevarles hasta el suicidio. Otro grave problema es la pobreza que despoja la auto estima, y despierta sentimientos de humillación y vergüenza.

Muchos jóvenes recurren a pandillas, bandas criminales y otros comportamientos hipermasculinos para alcanzar estatus social. En grandes ciudades Latinoamericanas la delincuencia juvenil también está ligada a la obtención de alimentos y bienes materiales, es decir, es un medio de subsistencia.

La inseguridad, la violencia de género, el abandono afectivo de los padres, y el madresolterismo también afectan el adecuado desarrollo de jóvenes. Fenómenos como deserción escolar, y el abuso del alcohol y sustancias psicoactivas, limitan aún más las posibilidades de un futuro promisorio.

Hay veces vemos a nuestros jóvenes como víctimas, otras veces como victimarios. No conviene estereotiparlos, debemos conocer sus mundos, sus ilusiones, sus sentimientos y sus frustraciones. Queremos apoyarles para que superen sus obstáculos y empoderarlos para que desaten su infinito potencial.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/samuel-azout-nuestros-jovenes-nuestro-futuro/

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¡Juguemos a apoyar el cambio!

22 de marzo de 2017 / Fuente: http://blog.tiching.com

Por: Jesús María Moradillo de la Hija

Decía Emma Goldmann (1869-1940): La auténtica emancipación no comienza en las urnas ni en los tribunales, comienza en el alma de la mujer”.

El otro día caminando por la calle veo a un grupo de niñas que cantaban algo que me traía recuerdos infantiles. En el barrio donde vivía de niño, cuando no estaban los amigos habituales, no había más remedio que jugar con las chicas a las gomas o a la comba, había que “admitirlas” como compañeras de juegos, pero sólo para no aburrirse. No me daba cuenta entonces que eran ellas las que me “admitían” en su grupo. Al jugar con ellas solían cantar una canción que seguro os suena:

“Mamá, papá, con cuántos añitos me dejas casar?. /Con uno, con dos, con tres…” y así seguía hasta que fallaba. Hoy día, escuchaba la misma canción pero con otra la letra: “Mamá,  papá, cuántos añitos tendré?. Uno, dos, tres…”

Al principio no lo di importancia, pero después pensando en la pegadiza canción veía que ha habido un cambio importante. La sociedad ha cambiado gracias a que ha habido un cambio educativo. Hoy día la sociedad es más igualitaria, al menos estamos en el camino hacia ello gracias a que nos tomamos más en serio una coeducación no solo en las aulas, sino también en los entornos no-formales. Esta coeducación todavía deja mucho que desear en el entorno audiovisual, o dicho de otra manera hay mucho camino que recorrer.

En las canciones no sólo transmitimos memes culturales, sino que además se transmiten de manera más rápida y eficaz por su componente emocional. De hecho, aprendemos mejor cantando. Quizás nuestras mentes infantiles entonces  no caían en la cuenta de la importancia del contenido de dichas canciones, así como tampoco en lo mucho que podía calar su mensaje en nuestro no-consciente. Tengo una niña de dos años y medio a la que la gusta oír canciones y procuro que no sean algunas que implican un rol machista de la mujer, pues con los alumnos podemos hacer lo mismo: vamos a apoyar el cambio de una cultura machista a una no machista. Para este cambio podemos empezar con el análisis de algunas canciones infantiles. La actividad que he realizado con alumnos en torno a los 14 años, aunque puede ser para todas las edades, es la siguiente:

  1. Les propongo recordar canciones infantiles. Yo propongo una, pero antes escucho sus ideas.
  2. Las cantamos y luego las escribimos.
  3. Por grupos leemos la letra y señalamos aquello que de pistas sobre violencia de género, subordinación, minusvaloración, encasillamiento del rol femenino, etc. En fin, lo que pueda implicar una actitud o hecho machista.
  4. Después por grupos jugamos a cambiar la letra eliminando esa actitud o hecho machista. De esta manera apoyamos el cambio.

Hay muchos ejemplos que seguro os recuerdan momentos de la infancia, en este link encontraréis una selección. No todas tienen contenido machista, pero sí unas cuantas, por lo que hago grupos en clase para que las identifiquen y cambien la letra. Esto es muy divertido, al mismo tiempo que entrenamos nuestra capacidad crítica para identificar actitudes machistas. Así que ¡juguemos a apoyar el cambio!

Fuente artículo: http://blog.tiching.com/juguemos-apoyar-el-cambio/

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Y, para ti… ¿qué es ser Maestro?

22 de marzo de 2017 / Fuente: http://blog.tiching.com

Por: Tania Pasarín Lavín

Hace unas semanas podíamos encontrar en las redes sociales una imagen en la que se leía “Ser maestro es…” y la cual nos invitaba a la reflexión. Me pareció una bonita y creativa manera de abrir mentes y presentar un trabajo lleno de amor, vocación y aprendizaje. Se trataba de Raúl Bermejo, maestro de Educación Infantil que posteriormente sorprendió a sus seguidores con su experiencia en el libro Ser Maestro, el cual da la posibilidad a muchos docentes de aportar su granito de arena si no sabe como hacerlo.

Esto me llevó a pensar que actualmente vivimos en una sociedad en la que en la educación encontramos, por desgracia, desigualdad, elitismo, dificultades. Vivimos en un mundo en el que ser médico, abogado o ingeniero está más valorado que ser maestro, a pesar de saber que sin un maestro no hubiésemos llegado a ser nada de lo anterior. Es obvio que se trata de una carrera en la cual no exigen una nota alta y por tanto mucha gente accede por el mero hecho de tener un estudio superior, pero, ¿por qué no valoramos esta profesión? ¿Por qué cuando se nos dan bien otras ramas nuestros profesores nos recomiendan estudiar para trabajar en otra profesión “menos demandada”? ¿Por qué no empezamos los propios profesionales a valorarnos más y aportamos nuestro granito de arena para cambiar esto?

Ya en el s.XIX pedagogos como Friedrich Fröbel se habían dado cuenta de la importancia de una educación temprana en la que la familia es muy relevante para favorecer un buen desarrollo. ¿Por qué entonces en el s.XXI no conseguimos esta unión familia-escuela? Son muchos los docentes que están dedicando su tiempo y esfuerzo a intentar cambiar la perspectiva actual de la educación, perspectiva que infravalora esta labor y en la que todavía existe distancia entre familia y escuela.

Estos docentes están demostrando que la educación tiene que cambiar y dejar a un lado esta lucha sociedad-escuela, para abogar por una enseñanza adaptada al momento en que vivimos y alejada de la enseñanza tradicional, en la que el protagonista solo era el docente.

Nos encontramos con docentes muy conocidos por sus charlas o libros publicados, pero también están aquellos que prácticamente son invisibles porque no muestran lo que realizan en sus aulas al resto del mundo, y no por ello menos importantes. Pero también están aquellos como Raúl, que buscan las herramientas, y ha encontrado en las redes sociales (a través de @thinksforkids) la posibilidad de aportar al resto de compañeros, futuros maestros, alumnos y familias una forma nueva de enseñar, en la que los niños y niñas son los verdaderos protagonistas.

Nos encontramos también con jóvenes que inician carreras que abandonan al segundo año de estudios, personas que comienzan estudios de magisterio y no los terminan, o personas que empiezan otros estudios y al final acaban siendo maestros o profesores. Es el claro ejemplo de alumnos desmotivados que no concluyen sus estudios por querer dedicarse a aquello que les gusta… y, al fin y al cabo, lo importante es acabar donde quieres estar.

Este ejemplo nos sirve para demostrar que debemos dejar ser a los niños lo que quieran ser, si una niña quiere ser bombero no le quitemos la ilusión y si un niño quiere ser bailarín ¿por qué no? Dejemos los estereotipos a un lado y crezcamos con ellos, desarrollemos su creatividad y veamos hasta donde pueden llegar. Tal y como aporta Vygotsky, en su libro La mente absorbente, el niño es una impresión fotográfica que lo capta todo, por ello tenemos que ser un modelo a seguir e intentar ayudar a nuestros alumnos a encontrar su sitio en la sociedad.

Ser maestro significa eso, tener en cuenta lo que necesita el alumno para adquirir aprendizajes útiles para la vida, una profesión en la que recibes lo que das y en la que tienes que comprometerte con la sociedad para crear a los mejores profesionales del futuro. Ser maestro es vocación, y solamente aquellos que la sienten serán capaces de transmitir conocimientos verdaderamente importantes a los alumnos que los reciben. Ser maestro es sentir orgullo cuando oyes a un alumno decir “esa fue mi maestra en el colegio”.

Animo a todos mis compañeros docentes a vernos como un equipo en el que el engranaje falla si abusamos de la competitividad; un equipo en el que, si aportamos nuestro granito de arena, podemos hacer una montaña tan grande que cambie el sistema; un equipo que se siente orgulloso de ser maestro; un equipo que enseñará al mundo que, si los niños aprenden a aceptar la diversidad, no será necesario hablar de inclusión, sino de convivencia.

Como manifestó Jean Piaget: “El principal logro de la educación en los colegios debe ser crear hombres y mujeres capaces de crear cosas nuevas. No simplemente repetir lo que las generaciones anteriores han hecho”.

Y, para ti, ¿qué es ser Maestro?

Fuente artículo: http://blog.tiching.com/y-para-ti-que-es-ser-maestro/

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Desigualdad, crecimiento y sectarismo: réplica a cuatro economistas y un filósofo

Por: Juan Ramón Rallo

El liberalismo defiende la igualdad ante la ley; el socialismo una igualdad de resultados asociados al esfuerzo; la socialdemocracia, una igualdad de aquellas oportunidades

La igualdad es un valor presente en la mayoría de ideologías: desde el liberalismo al socialismo, pasando por el republicanismo o el utilitarismo, casi todas las personas sienten algún tipo de vinculación moral con la igualdad. Por supuesto, no todas ellas entienden la igualdad del mismo modo: el liberalismo defiende la igualdad ante la ley; el socialismo una igualdad de resultados asociados al esfuerzo o a las necesidades; la socialdemocracia, una igualdad de aquellas oportunidades suministradas por el Estado de Bienestar; el nacionalismo, una igualdad de pertenencia al grupo condicionada por las características étnicas de cada individuo; el republicanismo, una igualdad democrática en la conformación del bien común, etc. Pero todas ellas sí la glorifican en cierta medida.

Dos de mis últimos artículos en este medio han versado sobre la igualdad —“¿Perjudica la igualdad al crecimiento económico?” y “La desigualdad no genera infelicidad”— y han levantado cierta polémica, dado que contradecían varias proposiciones básicas de quienes consideran relevante interpretar la igualdad económica de un determinado modo —bajas dispersión en la distribución de la renta— y colocar esa concepción de la igualdad como una de las metas de nuestras políticas públicas.

Cuatro economistas y un filósofo —Manuel Hidalgo, Kamal Romero, Gonzalo López, Jorge Díaz y Borja Barraguéconsideran que las conclusiones alcanzadas en sendos artículos son “deshonestas” por manipular la evidencia científica en la que se fundamentan. Para demostrar su acusación, los cinco analistas repasan críticamente la literatura que menciono para respaldar mis tesis. Como a continuación expondré, las críticas que efectúan contra la literatura que referencio son apresuradas, desinformadas, parciales y —si todo lo anterior es deliberado— deshonestas, de modo que en absoluto logran el propósito que pretendían alcanzar: más bien tiendo a pensar que cosechan el opuesto, a saber, ilustrar un profundo sesgo de confirmación ideológico de los cinco replicadores.

Antes de responder punto por punto a las críticas que exponen, permítanme reescribir resumidamente la tesis que desarrollo en los dos artículos anteriores (invito al lector a que relea esos dos artículos para que compruebe que la siguiente síntesis es del todo fidedigna):

  1. La desigualdad de rentas puede acarrear efectos negativos sobre el crecimiento (por deterioro del capital humano y por ruptura de la cohesión social) pero también efectos positivos (vía incentivos a la formación y al ahorro). El resultado a priori es indeterminado.
  2. Un meta-análisis de los papers que estudian la relación entre desigualdad de renta y crecimiento concluye que la misma es estadísticamente significativa, pero no económicamente relevante (Neves et alii 2016).
  3. La desigualdad que se gesta por un empobrecimiento de las rentas bajas sí tiene efectos negativos sobre el crecimiento; la que se gesta por un aumento de las rentas altas posee efectos positivos (Voitchovsky 2005).
  4. La desigualdad en los países desarrollados no tiene efectos negativos sobre el crecimiento; la desigualdad en los países en vías de desarrollo sí (Kolev y Niehues 2016).
  5. En definitiva, la desigualdad que resulte del enriquecimiento de aquellos individuos que se esfuercen, que ahorren y que innoven es positiva para el crecimiento económico (Castells-Quintana y Royuela 2017).
  6. La desigualdad de la renta —como variable separada de otras variables socioeconómicas— puede acarrear efectos negativos sobre la felicidad (por la llamada “ansiedad de estado”) pero también efectos positivos (por el llamado “factor esperanza”). El resultado a priori es indeterminado.
  7. La desigualdad de rentas no tiene ninguna influencia sobre la felicidad en los países desarrollados y está vinculada a una mayor felicidad en los países en vías de desarrollo (Kelley y Evans 2017).

La desigualdad de rentas puede acarrear efectos negativos sobre el crecimiento pero también efectos positivos

En su réplica, los cinco analistas no han disputado ninguna de estas conclusiones: simplemente han intentado reinterpretar o desacreditar los papers en los que se basan para, de ese modo, demostrar que yo los he distorsionado con la finalidad de alcanzar este conjunto predeterminado de conclusiones. A continuación, examinaré las (pobres) críticas que lanzan contra cada uno de los cinco papers referenciado

1. Sobre (Neves et alii 2016): Se me reprocha que oculte que este paper afirma que la desigualdad de riqueza sí afecta negativamente al crecimiento económico; también se me reprocha que oculte que en el paper se sostiene que la desigualdad de ingresos sí tiene consecuencias negativas en los países en vías de desarrollo.

a. Mi objeto de estudio en ambos artículos es la desigualdad de renta: tanto cómo afecta la desigualdad de renta al crecimiento cuanto a la felicidad. En particular, mi primer artículo pretende dar una réplica a los recientes estudios de la OCDE y del FMI que relacionan desigualdad de la renta con un menor crecimiento. Si la desigualdad de riqueza afecta al crecimiento económico —y por qué canales lo hace— merecería ser objeto de otro estudio que en todo caso no resultaría incompatible, sean cuales sean sus conclusiones, con el que de mis dos otros artículos.

b. Que la desigualdad de la renta afecta negativamente al crecimiento de los países en vías de desarrollo es algo que yo mismo recalco en mi artículo. Me autocito: “Si separamos entre desigualdad en los países subdesarrollados y los países desarrollados, descubriremos que la desigualdad solo está negativamente relacionada con el crecimiento en los países subdesarrollados, no en los desarrollados”. Extraño que se me reproche ocultar aquello que yo mismo expongo.

c. Por cierto, muy significativo que lo único que sean capaces de recriminarle mis cinco replicadores a este paper sean esos dos puntos auxiliares: en esencia, porque el estudio de Evans et alii es un meta-análisis que estima el efecto medio hallado por el conjunto de papers publicados entre 1994-2014 a propósito de la influencia de la desigualdad sobre el crecimiento. Si mis cinco replicadores dan por bueno el paper con esas dos salvedades, están dando por bueno que la literatura científica a propósito de desigualdad de la renta y crecimiento económico concluye que los efectos de la desigualdad de ingresos sobre el crecimiento económico son irrelevantes económicamente dentro de los países desarrollados (justamente, una de las tesis de mi artículo). Si creen que, por el contrario, el paper de Neves et alii padece otros problemas más graves que socavan sus conclusiones sobre los efectos de la desigualdad de renta, habría estado bien que los pusieran de relieve con preferencia sobre esas dos glosas completamente auxiliares que han escrito.

2. Sobre (Voitchovsky 2005):Se me critica que yo supuestamente diga que el paper contiene datos de países desarrollados y en vías de desarrollo, cuando sólo contiene de los segundos; también se me reprocha que el paper adolezca de deficiencias metodológicas que el propio ensayo reconoce y que yo oculto.

a. En ningún momento digo que el paper de Voitchovsky analice el efecto de la desigualdad tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo (al contrario, el paper al que remito para estudiar las diferencias entre ambos grupos de países es [(Kolev y Niehues 2016]). El paper de (Voitchovsky 2005) nos permite conocer los efectos asimétricos de un aumento de la desigualdad por empobrecimiento de las rentas bajas o por un enriquecimiento de las rentas altas en los países desarrollados. Y con tal finalidad lo referencio.

b. Las deficiencias metodológicas que se le suponen al paper son, en realidad, sus fortalezas. En concreto, Voitchovsky argumenta que no encuentra ninguna relación estadísticamente significativa entre desigualdad y crecimiento económico cuando se pretende relacionar desigualdad sólo con el índice Gini, o sólo con la ratio 90/75 o sólo con la ratio 50/10; sin embargo, sí encuentra una relación estadísticamente significativa cuando se relaciona desigualdad con las tres variables a la vez o sólo con el índice Gini y la ratio 90/75. ¿Qué quiere decir esto para la autora? Que los efectos de la desigualdad sobre el crecimiento se desarrollan a través de diversos canales y, por tanto, hace falta especificar un modelo que contenga más de una medición de desigualdad —como proxies de distintos canales de la transmisión de esa desigualdad— para obtener resultados verdaderamente significativos. Y, al hacerlo, la autora llega a las conclusiones ya mencionadas: el aumento de la desigualdad en las rentas altas (medida por la ratio entre la renta del percentil 90 y del percentil 75) tiene una influencia positiva sobre el crecimiento. Permítanme que cite a la propia autora: “La influencia distintivamente positiva de la desigualdad en la parte alta de la distribución de la renta podría reflejar los mecanismos beneficiosos de la desigualdad que han sido identificados por la literatura, como son los incentivos, la innovación o el ahorro. La desigualdad fuera de ese rango alto de la distribución de la renta y que afecta a las rentas más bajas —capturada por la influencia del coeficiente Gini y una vez controlamos la influencia de la ratio 90/75— está negativamente relacionada con el crecimiento, probablemente por canales como restricciones crediticias a la inversión en capital humano, mayor delincuencia e inseguridad o mejor esfuerzo laboral. Estos efectos enfrentados de la desigualdad en distintas partes de la distribución de la renta permiten explicar por qué ninguna medición de igualdad en solitario resulta significativa por su cuenta: porque las distintas mediciones de desigualdad están positivamente correlacionadas entre sí”. Lo dicho: según (Voitchovsky 2005), la desigualdad gestada en la parte alta de la distribución de la renta está relacionada con mayor crecimiento y esta conclusión no se ve aguada por la deficiencia metodológica presuntamente descubierta por mis cinco replicadores.

3. Sobre (Kolev y Niehues 2016): En este caso, los cinco analistas no se atreven a acusarme de tergiversar el mensaje del paper, pero sí me critican por escoger un ensayo con tantas fallas metodológicas. En concreto: a) usar una muestra demasiado pequeña de observaciones; b) tomar datos sólo a partir de 1990; c) no controlar la influencia de la redistribución de la renta; d) no realizar un correcto análisis de robustez.

a. El paper de (Kolev y Niehues 2016) utiliza una muestra de 682 observaciones procedentes de 113 países. Evidentemente, juzgar una muestra como demasiado pequeña siempre tiene algo de subjetivo: ¿a partir de qué cantidad de datos reputamos la muestra como suficiente para inferir resultados generales? En este sentido, podría suceder que nuestros cinco analistas tuvieran un grado de exigencia muy grande acerca del tamaño de la muestra y que, sinceramente, 682 no les parecieran bastantes. Sin embargo, también podría suceder que nuestros cinco autores utilizaran distintos estándares de exigilibilidad cuando un paper ofrece resultados que les son ideológicamente favorables (relejando en tal caso la muestra mínima exigida) que cuando alcanza resultados ideológicamente incómodos. Y mucho me temo que esto último es lo que sucede. Por ejemplo, Manuel Hidalgo, uno de los cinco replicadores, recomendaba hace algunos meses echar mano de los recientes papers del FMI y de la OCDE para ilustrar la relación negativa entre desigualdad y crecimiento económico. ¿Cuál es el tamaño de la muestra de estos dos papers recomendados por Manuel Hidalgo para ilustrar que la desigualdad sí perjudica al crecimiento económico? El ensayo del FMI utiliza un máximo de 828 observaciones, mientras que el de la OCDE apenas emplea 127 observaciones de 31 países (Kolev y Niehues también emplean una muestra más restringida de 205 observaciones en 33 países para medir los efectos específicamente en la OCDE). ¿Cómo es posible que 682 observaciones sean suficientes para desdeñar un paper y, en cambio, 127 basten para avalar otro paper? Pues porque uno dice “aquello que no me gusta” y el otro alcanza conclusiones que “sí me gustan”. ¿Deshonestidad intelectual?

b. Cuando los cinco analistas afirman que (Kolev y Niehues 2016) únicamente toman datos a partir de 1990, desconozco qué paper exactamente habrán leído. De hecho, en este punto hallamos una nueva muestra de la impostura intelectual de los cinco replicadores. Es verdad que Kolev y Niehues realizan una primera regresión restringida con datos sólo a partir de 1990, pero acto seguido efectúan otra mucho más amplia tomando datos desde 1970. ¿Y por qué realizan una primera regresión sólo a partir de 1990? ¡Porque intentan replicar los resultados del paper de la OCDE que —recordemos— Manuel Hidalgo recomienda para analizar los efectos de la desigualdad sobre el crecimiento? Cito a Kolev y Niehues: “Primero, analizamos la relación entre desigualdad de la renta y crecimiento económico en una selección de países de la OCDE. Más en particular, tratamos de investigar los drivers del efecto significativamente negativo de la desigualdad en los períodos de crecimiento estudiados por Cingano (2014) [el paper de la OCDE sobre crecimiento-desigualdad]. Más adelante, replicamos esos resultados usando el período de tiempo 1970-2010”. Dicho de otro modo, el paper de la OCDE es una referencia a pesar de que sólo mide los efectos de la desigualdad a partir de 1990; el paper de Kolev y Niehues es malo porque sólo mide los efectos a partir de 1990 (cuando, en realidad, los mide desde 1970). Recomendaría una lectura más calmada de los papers antes de pretender tirarlos por tierra.

c. Es verdad que Kolev y Niehues no controlan sus resultados por redistribución de la renta: pero los autores lo que pretenden medir es el impacto del aumento de la desigualdad que se ha producido durante los últimos años —gracias o a pesar de la redistribución— sobre el crecimiento económico. Si los cinco replicadores pretenden sugerir que, en ausencia de redistribución de la renta, la desigualdad habría aumentado más y que esa potencial mayor desigualdad sí habría afectado negativamente al crecimiento económico, es muy legítimo que lancen semejante hipótesis: pero, en tal caso, lo que tendrán que hacer es demostrarla valiéndose de la evidencia (cosa que no hacen). Kolev y Niehues lo que pretenden probar, y lo que prueban, es que el aumento de la desigualdad experimentado en Occidente durante los últimos 45 años no ha afectado negativamente al crecimiento económico.

d. Por último, acusar a Kolev y Niehues de no controlar correctamente la robustez de sus resultados también me resulta bastante hipócrita. Nuevamente, uno puede ponerse muy exquisito con los resultados de un paper y exigir muchas especificaciones alternativas de tu modelo para comprobar que las conclusiones alcanzadas son verdaderamente sólidas. Lo que no tiene sentido es aplaudir papers con problemas evidentes de robustez y, al mismo tiempo, desdeñar otros con menores problemas de robustez. En concreto, el paper de Kolev y Niehues lo que justamente demuestra es la falta de robustez del informe de la OCDE sobre desigualdad-crecimiento (el paper que Manuel Hidalgo recomienda para probar efectos negativos de la desigualdad). ¿Por qué? Pues porque el informe de la OCDE sólo toma datos a partir de 1990, de manera que sus resultados dependen del sesgo introducido por la experiencia de los países ex comunistas (países con una baja desigualdad de partida y unos altos ritmos de crecimiento debido a un proceso de convergencia global). En suma, puede que haya que exigirle mayor robustez a (Kolev y Niehues 2016), ¿pero entonces cómo puede avalarse un paper con problemas de robustez mucho mayores y evidentes?

4. Sobre (Castells-Quintana y Royuela 2017): Los cinco analistas me reprochan que recurra a este paper para demostrar mi afirmación de que “la desigualdad derivada de que un conjunto de personas se enriquezcan muy significativamente merced a su trabajo duro, a su asunción de riesgos, a su innovación tecnológica, a su inversión en modelos de negocio generadores de valor —y no a los privilegios políticos— no daña en absoluto el crecimiento económico: al contrario, lo impulsa”. A su entender, este paper prueba que la desigualdad perjudica en agregado al crecimiento económico.

a. No deja de ser llamativo que uno tenga que volver a explicar por enésima vez lo mismo, en especial a presuntos especialistas en la materia. La desigualdad que “exterioriza situaciones de pobreza que impiden a una parte de la población acceder a una buena formación y a unos buenos cuidados sanitarios” sí perjudica al crecimiento económico; la desigualdad que exterioriza ahorro, esfuerzo e innovación no lo hace. Esa es la tesis de todo mi artículo y, por supuesto, también es la tesis de Castells-Quintana y Royuela. Me permito citar las conclusiones de su paper: “Cuando la desigualdad está asociada a la inestabilidad política y la conflictividad social, al rent seeking y a políticas distorsionadoras, a menores capacidades de inversión en capital humano, y a un mercado interno estancado, lo esperable es que perjudique al crecimiento económico, tal como han señalado numerosos autores. Así, en tales casos, mejorar la distribución de la renta puede potenciar el crecimiento económico, sobre todo en países pobres donde los niveles de desigualdad son normalmente muy altos. Sin embargo, un cierto grado de desigualdad también puede ser positivo, como también ha sido argumentado desde un punto de vista teórico por la literatura científica y como este paper evidencia empíricamente. Un cierto grado de desigualdad puede desempeñar un rol beneficioso sobre el crecimiento económico cuando la desigualdad viene motivada por las fuerzas del mercado y está relacionada con el trabajo duro y con motores del crecimiento tales como la asunción de riesgos, la innovación, la inversión en capital y las economías de aglomeración”. Lo dicho: la desigualdad generada por empobrecimiento de las rentas bajas es perjudicial; la derivada del enriquecimiento de rentas altas —y no vinculada a favores políticos— es beneficiosa.

5. Sobre (Kelley y Evans 2017): Se me reprocha que distorsione el mensaje de ambos autores, pues supuestamente ellos no afirman que la desigualdad genere felicidad, sino que la desigualdad está asociada a aumentos de la renta y esos aumentos de la renta son los que generan el aumento de la felicidad a pesar del aumento de la desigualdad.

a. En mi artículo no sostengo que la desigualdad genere indiscriminadamente felicidad. Lo que digo es que es la desigualdad es irrelevante en los países desarrollados y positiva sobre la felicidad en los países en vías de desarrollo. Me autocito: “En los países desarrollados, la desigualdad social exhibe una influencia irrelevante sobre la felicidad (aunque la felicidad sí depende de otras variables que, como el empleo, la educación o la salud, se asocian erróneamente con la desigualdad dentro del imaginario colectivo); en cambio, en los países en vías de desarrollo, la desigualdad suele acarrear efectos positivos sobre la felicidad debido a la potente influencia del “factor esperanza”, a saber, la expectativa de que los ciudadanos más pobres irán prosperando conforme el país continúe creciendo”.

b. El análisis de Kelley y Evans no vincula el aumento de la felicidad en los países desarrollados al aumento de la renta de los pobres: precisamente, todo el paper de Kelley y Evans es un intento de medir la influencia de la desigualdad sobre la felicidad, desligándola de la influencia positiva que sí tiene un incremento de la renta sobre la felicidad. Como ya he explicado, ambos autores atribuyen la correlación positiva entre felicidad y desigualdad en los países en vías de desarrollo al “efecto esperanza” de que los pobres actuales verán aumentar sus rentas en el futuro. Tan es así que los autores tienden a cuestionar las políticas de redistribución de la renta por el daño que pueden causar sobre la felicidad: “En los países en vías de desarrollo, la desigualdad contribuye a incrementar la felicidad. Esto da que pensar que los actuales esfuerzos de agencias como el Banco Mundial, consistentes en reducir la desigualdad de la renta, dañan potencialmente el bienestar de los países pobres”. Uno podrá criticar las fallas metodológicas del paper de Kelley y Evans (aun echando mano de malas críticas), pero lo que no debería hacer es tergiversar la diáfana conclusión de su paper: lo que quieren medir, lo que creen que están midiendo y lo que dicen que están midiendo es muy claro. Mejor no confundir al lector.

En definitiva, Manuel Hidalgo, Kamal Romero, Gonzalo López, Jorge Díaz y Borja Barragué firman un escrito acusándome de deshonestidad intelectual por tergiversar y seleccionar interesadamente los papers con los que avalar mi postura supuestamente preconcebida. Pero una revisión cuidadosa de las críticas que estos cuatro economistas y un filósofo dirigen contra mi interpretación y selección de los mencionados papers pone de manifiesto que los únicos que han realizado una lectura apresurada, torpe, sesgada y prejuiciosa de los trabajos referenciados son ellos. A buen seguro se podrán emitir críticas fundamentadas a esos papers, y es una obviedad que la ciencia siempre debe seguir investigando para confirmar o desmentir resultados pasados, pero los reproches que estos cinco analistas efectúan a estos ensayos no son buenos reproches y, si algo hacen, es reforzar sus conclusiones: “si esto es todo lo que se os ocurre criticar, es que van por el buen camino”.

Empero, lo más llamativo de todo es que estos cinco autores no se hayan preocupado por lanzar críticas equiparables contra informes con muchísima más repercusión mediática —por ejemplo, el de la OCDE que sí encuentra una relación negativa entre desigualdad y crecimiento— y que exhiben fallas metodológicas bastante más evidentes y graves que las de cualquiera de los trabajos referenciados. De hecho, no sólo no se han lanzado en tromba contra esos informes, sino que incluso han llegado a recomendarlos como evidencia de sus proposiciones ideológicas. ¿A qué viene semejante trato asimétrico? Obviamente, a que acogen entusiasmados aquella evidencia que confirma sus teorías pero, en cambio, tratan de desacreditar la que las contradice. Semejante sesgo de confirmación es algo muy humano: en ocasiones, todos somos víctimas de él. Ahora bien, lo que distingue a un científico honesto de otros deshonestos no es tanto lograr escapar siempre del mismo —objetivo imposible— sino esforzarse por no sucumbir sistemáticamente a él. A veces conviene buscar menos pajas en el ojo ajeno y más vigas en el propio. Con todo, y a diferencia de ellos, no voy a tener la osadía, la arrogancia y el sectarismo de calificar su artículo de desvergüenza intelectual porque desconozco si su recurrente manipulación de cada uno de los papers analizados —así como del contenido de mis artículos— ha sido un ejercicio deliberado o un error meramente accidental: por sus rectificaciones los conoceremos.

Fuente:http://blogs.elconfidencial.com/economia/laissez-faire/2017-03-20/desigualdad-crecimiento-sectarismo-intelectual_1351347/

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