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Aprendizaje digital, privatización y exclusión educativa

Por: Lev Moujahid Velázquez Barriga

En 2015, Uber fue la empresa de más rápido crecimiento a escala mundial, incluso en toda la historia del capitalismo. Su cuantiosa fortuna se amasa a partir de las ganancias generadas por los usuarios que pagan el servicio de transporte personal conocido como taxi, utilizando una app desde sus dispositivos nanotecnológicos.

Pero esta no es la única firma que ha crecido aceleradamente en los últimos años; estamos frente a un conjunto de nuevas empresas que han trastocado la economía del capitalismo de nuestro tiempo, son grandes emporios imponiendo sus negocios en contubernio con las élites del poder político. Una mirada a las empresas que encabezan la lista de los multimillonarios más acaudalados del planeta nos dará un panorama de cómo se están reconfigurando las oligarquías y quiénes rigen hoy el curso del sistema mundo.

La famosa lista de Forbes 2016 incluye entre los 20 empresarios más ricos del orbe a los dueños de Microsoft, Telecomunicaciones, Amazon.com, Facebook, Blomberg LP, Oracle y Google; todos ellos tienen en común que son parte de la economía digital que produce y oferta: softwares, servicios de telecomunicaciones, tiendas en línea, asesorías financieras y de imagen virtuales, buscadores de Internet y aplicaciones digitales.

Estas corporaciones propias del capitalismo de base cognitiva; es decir, de conocimiento aplicado a las tecnologías y al desarrollo de la producción de mercancías inmateriales, están demandando hacer cambios en el ámbito de la educación para fortalecer y dinamizar el núcleo central de su crecimiento económico: la digitalización, el conocimiento, la información, la innovación, la creatividad y la comunicación.

En octubre de este año, en una entrevista para Tv UNAM, Marcela Santillán, ex titular de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación, institución responsable de la reforma educativa para las escuelas normales, dejó muy en claro cuál es la importancia de los cambios curriculares que se están impulsando desde la OCDE, haciendo referencia al lenguaje de las matemáticas aplicadas que se ha introducido en los planes y programas de estudio, por ejemplo en la interpretación de representaciones geográficas, para que los alumnos pudieran utilizar Google Maps.

Efectivamente, los organismos de la globalización económica tienen una agenda mundial en materia educativa y de investigación conocida como STEM en inglés o Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (CTIM) por sus siglas en español; en ella apuestan a que los sistemas educativos hagan la formación de capital humano, cuyas destrezas, habilidades y conocimientos respondan a las necesidades laborales de las nuevas empresas de la economía digital y del conocimiento, pero que también contribuyan a la cadena de su crecimiento.

Justo el propósito de la visita a nuestro país de Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, después de que se anunciara en las proyecciones del presupuesto 2017 el recorte total al techo financiero del Programa de Inclusión y Alfabetización Digital, fue promover esta agenda para poner en claro a la SEP y al gobierno federal cuáles son las prioridades de los capitalistas que hoy toman las riendas de la economía mundial.

La respuesta del Estado mexicano fue casi inmediata, al poner en marcha el nuevo programa estelar de Aurelio Nuño, @prende 2.0, que se calcula en una inversión de unos mil 500 millones de pesos, cuyos beneficiarios en primera instancia serían los firmantes del convenio SEP-SCT con varias de las empresas de la lista Forbes, tales como Microsoft, del hombre más rico del mundo; Telefónica México, del magnate Carlos Slim, y Google; se encuentran además AT&T, Intel, Dell, Fundación Azteca y Televisa.

Se trata de un mecanismo de privatización y acumulación que ha sido usual en el llamado capitalismo histórico: la canalización de recursos públicos a la iniciativa privada, en este caso, para la compra o renta de ferretería tecnológica, donde el sistema educativo nacional es visto como un mercado cautivo para la economía digital, cuyo éxito es vender obsolescencia programada que debe renovarse completa o parcialmente y actualizarse en un tiempo vertiginoso que genera una dependencia siempre continua hacia el hiperconsumo de innovaciones.

@prende 2.0 no tiene que ver con un tema de justicia cognitiva, porque su propósito no es la inclusión o alfabetización digital ni la democratización de la información y el conocimiento. En la era del capitalismo cognitivo la fuerza viva de trabajo tiende a su reducción en aras de la tecnificación sofisticada de ciertas áreas de la producción; en este sentido, se trata de un programa de capacitación selectiva para garantizar el mínimo de personas con las habilidades digitales requeridas por el sistema y otras como potenciales consumidores de dispositivos nanotecnológicos.

El acceso universal a las nuevas tecnologías y los espacios virtuales del conocimiento es sólo una ilusión contraria a la lógica del capitalismo de base digital y cognitiva, la inmensa mayoría de las escuelas permanecerán en el abandono estructural de sus espacios pedagógicos; algunas otras seguirán con agudas carencias de condiciones mínimas para su funcionamiento, como agua y luz.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/11/19/politica/019a1pol?partner=rss

 

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Libro: Feminismos para un cambio civilizatorio

Feminismos para un cambio civilizatorio

Alba Carosio. [Coordinadora]

Magdalena Valdivieso. Montserrat Sagot. Eugenia Correa. Norma Vasallo Barrueta. Alicia Girón. Alejandra Arroyo. María Chaves. María Luisa González Marín. Mariana Martínez García. Elisa Alejandra Valdivieso Ide. Lucy Mirtha Ketterer Romero. Raquel Irene Drovetta. Alba Carosio. [Autoras de Capítulo]
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Colección Grupos de Trabajo.
ISBN 978-980-399-053-4
Fundación Celarg. CLACSO. Centro de Estudios de la Mujer.
Caracas.
Mayo de 2014

Nuestra razón civilizatoria puede ser mejor comprendida si se reconoce que est. fundamentada sobre bases tanto capitalistas como patriarcales. El patriarcado aporta al modelo civilizatorio un pacto social que establece la superioridad y el dominio del modelo masculino de vida social, basado en la desvalorización de los modos femeninos de ser, estar y construir en el mundo. Podemos decir que el modo masculino-patriarcal se caracteriza por centrarse en la competencia, la agresividad y la división sexual del trabajo, y además desliga a la mitad de la humanidad de las labores de reproducción y sostenimiento de la vida. Se trata de un modelo de contrato social que implica el contrato sexual, a través del cual se instituyen los mundos público-masculino y privado- femenino y se les asignan tareas y valores jerarquizados. A lo público-masculino corresponde lo racional-abstracto-progresista; y a lo privado-femenino corresponde el estado de naturaleza e irracionalidad. Por esto, el contrato sexual-social establece la supremacía masculina sobre todas las cosas, al mismo tiempo que desvaloriza lo femenino y niega la interdependencia.
Fuente :
http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/pais_autor_libro_detalle.php?campo=autor&texto=3947&id_libro=877&pais=10
Fuente imagen:
https://lh3.googleusercontent.com/xlnJBt2vp7h2fZNfYoiL9o2EyTEo54el-idZ2G38DFQE0V0mEfvWUeSw1m-r6YzzXEkf1A=s85
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Los Googles de carne y hueso que resuelven tus dudas desde las bibliotecas

19 de noviembre de 2016 / Fuente: http://www.eldiario.es/

Por: Marta Sofía Ruiz

¿Quién fue el inventor del teléfono? ¿En qué año llegó el hombre a la Luna? Aunque solemos buscar en internet para despejar este tipo de inquietudes, en España, y gracias a las bibliotecas, tenemos una alternativa. Más preciso y humano, ‘Pregunte, las bibliotecas responden’ es un servicio que atienden los profesionales de estos centros para resolver interrogantes de los ciudadanos.

Tenemos a Google por un ser (artificial) casi omnisciente. Raro es no encontrar la respuesta a una pregunta, por rebuscada que parezca, entre sus interminables páginas de resultados. Sin embargo, el motor de búsqueda por excelencia no está solo en su cruzada por solucionar cualquiera de nuestras inquietudes. Para los que no se fíen de la información que leen en internet o no consigan encontrar algún dato, en España hay una alternativa que muy pocos conocen. A través de ‘Pregunte: las bibliotecas responden’, los bibliotecarios de más de  40 centros están listos para ofrecer una contestación a todas las cuestiones que nos surjan.

Creado en 1999, este servicio lleva más de tres lustros despejando los interrogantes de la gente a razón de unos 5.000 al año. Fue el primer servicio de este tipo que vio la luz en España y, además,  uno de los pioneros en el mundo que se puso a disposición del usuario a través de la Red. Fruto de una de las iniciativas del programa de cooperación bibliotecaria entre el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y las comunidades autónomas, su objetivo desde el primer momento fue impulsar el papel activo de estos centros en la sociedad de la información.

Aunque el servicio se ha modernizado, su finalidad sigue siendo la misma: dar respuesta a todo tipo de preguntas, consultas y solicitudes de información sobre cualquier materia que formulen los ciudadanos, siempre con recursos y fuentes de calidad. Y cuando dicen que cualquier materia es aceptada van totalmente en serio: desde qué astro de la constelación de Cefeo desempeñó el papel de estrella polar hace 210 siglos hasta una forma de limpiar el polvo en sitios de díficil acceso (pequeñas cajas de cartón, concretamente) o cuestiones más metafísicas como «¿por qué se mueven tan lentas las nubes?».

La estrella, según la respuesta del servicio, era Alfa Cephei. La velocidad del movimiento de las nubes está determinada por la velocidad del viento en el nivel al que se encuentran. Para el usuario que buscaba consejo sobre sus quehaceres del hogar, los bibliotecarios elaboraron una detallada lista con diversas formas de quitar la mugre a diferentes cajas.

Matilde Martín, una de las bibliotecarias que responden a las preguntas de los usuarios.
Matilde Martín, una de las bibliotecarias que responden a las preguntas de los usuarios.

Los ciudadanos pueden plantear sus dudas  a través de correo electrónico o mediante  chat. Si eligen la primera opción, pueden realizar su consulta en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y recibirán la respuesta en un máximo de dos días laborables. Con la segunda, disponible desde mayo de 2015, profesionales de 22 bibliotecas responden inmediatamente a las preguntas en castellano, de lunes a viernes. Además, desde el pasado 4 de octubre, el diseño de la web está adaptado a los dispositivos móviles.

LOS BIBLIOTECARIOS DETŔAS DE LAS RESPUESTAS

Desde el año 2005, la Biblioteca Regional Joaquín Leguina de Madrid es una de las que se encargan de despejar las incógnitas del respetable. “Respondemos a las preguntas cuando es nuestro turno y, en nuestro caso particular, también solemos recibir consultas redirigidas sobre Madrid”, explica a HojaDeRouter.Com Maribel Fariñas de Alba, coordinadora del grupo de cinco bibliotecarias que, entre otras muchas tareas, se encargan de atender este particular servicio. Cuestiones sobre autores de la comunidad, otros asuntos de la región y dudas referentes a los propios servicios bibliotecarios componen el grueso de las peticiones que reciben.

Maribel explica que, algunas veces,  el lenguaje que emplean los usuarios recuerda al modo en que introducirían una búsqueda en Google. No en vano, la mayoría de los que recurren al servicio ya han tratado previamente de encontrar la información en internet. “La sensación es que buscan por su cuenta y luego se dirigen a profesionales que les puedan decir que lo que han encontrado está bien”, concreta.

“A veces no damos la respuesta en sí, sino que les dirigimos a la fuente de información que podrá resolverles la cuestión”, detalla la bibliotecaria. En julio de este año, por ejemplo, un usuario se interesó por  una carta escrita por el pintor Francisco de Goya al arquitecto don Juan de Villanueva con motivo de la boda del último con doña Juana Moraza, fechada, según quien formulaba la pregunta, entre 1804 y 1806. En este caso, los profesionales señalaron la Fundación Fuendetodos y la Fundación Goya en Aragón como las más indicadas para dar una respuesta. Otras dudas relacionadas con el pintor sí las han contestado directamente: « ¿Por qué se llaman premios Goya a los premios de la academia del cine español?» o «¿Dónde nació y murió el pintor del siglo XVIII José Beratón (o Joseph Beratón), compañero de escuela de Goya?» son solo un par de ejemplos.

De izquierda a derecha, Matilde Martín, Maribel Fariñas, Nieves Pérez Ortiz, Gloria Membibre y Celia Alamillo
De izquierda a derecha, Matilde Martín, Maribel Fariñas, Nieves Pérez Ortiz, Gloria Membibre y Celia Alamillo

También hay consultas tan específicas que los bibliotecarios no pueden ampliar la información localizada por el usuario, que ya ha agotado todos los recursos disponibles. Frente a estas, justo en el extremo contrario, están las inquietudes que parecen increíblemente fáciles de resolver buscando en Google.

“Lo que más comentamos entre nosotras es que muchas veces consideramos que una consulta es tan sencilla que parece más fácil encontrar la respuesta en internet que descubrir el acceso a este servicio”, concreta Maribel.

“Al fin y al cabo, para emplearlo tienes que ser un usuario bastante avanzado», apunta la bibliotecaria. «La plataforma es básica, para que no genere dificultades en un usuario poco ducho, pero no está difundido masivamente, no está en primera plana. Por eso a veces pensamos.. ¿Hay truco?”

Entre las solicitudes hay también algunas que parecen referirse a deberes y trabajos del colegio, formuladas quizá por alumnos que buscan un atajo para que se les ofrezca una recopilación de material fiable. A pesar de ello, señala Maribel, «siempre intentamos responder a todas las cuestiones. Incluso a los usuarios menos correctos, porque tratamos de fidelizar y de que tengan una buena referencia del servicio de bibliotecas”.

Algunos estudiantes emplean la plataforma para hacer preguntas sobre trabajos
Algunos estudiantes emplean la plataforma para hacer preguntas sobre trabajos

Como Fariñas de Alba y sus compañeras, los bibliotecarios de otros 48 centros en todas las comunidades autónomas, adscritos al servicio de forma voluntaria, dedican una parte de su tiempo a aprovechar los recursos de los que disponen para que los usuarios puedan dirigirse a ellos en busca de respuestas.

¿Te ha quedado alguna duda? ‘Pregunte: las bibliotecas responden’ y los profesionales al otro lado de la pantalla intentarán despejarla de la forma más humana, fiable y precisa. Al fin y al cabo, son como Googles de carne y hueso.

Fuente artículo: http://www.eldiario.es/hojaderouter/internet/Googles-hueso-resuelven-dudas-bibliotecas_0_581291955.html

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Libro: De los saberes de la emancipación y de la dominación

De los saberes de la emancipación y de la dominación

Ana Esther Ceceña. [Coordinadora]

Ana Esther Ceceña. Carlos Walter Porto Gonçalves. Guillermo Castro Herrera. Raúl Zibechi. Luis Tapia. Jaime Estay Reyno. Raúl Ornelas. Claudia Korol. Juan Guillermo Ferro M.. Jaime Caycedo. Jaime Zuluaga Nieto. Manuel Guerrero Antequera. [Autores de Capítulo]
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Colección Grupos de Trabajo.
ISBN 978-987-1543-09-0
CLACSO.
Buenos Aires.
Diciembre de 2008

No hay dominante sin dominado, ni proceso de dominación sin resistencias. A las estrategias, modalidades y mecanismos diseñados por los dominadores de todos los tiempos corresponde una plétora de expresiones, acciones, estrategias y proyectos políticos de quienes se resisten a ser dominados. Las relaciones de poder que condensan el proceso de expansión planetaria del capitalismo, cuyo último gran triunfo fue la caída del socialismo real, han ido abarcando todas las dimensiones de construcción de societalidad. El poder no se impone sólo –y a veces ni principalmente– por medios brutales de coacción física: transita significativamente por la construcción simbólica de las interpretaciones del mundo. Se instala en las mentes colectivas y las individualiza; en los imaginarios sociales desbaratándolos y produciendo imágenes que ocuparán su lugar; invade los cuerpos internalizando una visión del mundo producida, extranjera, presentándose a la vez como biopoder y cosmopoder. La idea de un mundo sin tanques o sin cuerpos de seguridad se va volviendo disparatada. Las cosmovisiones del poder se imponen por bombardeo sistemático a través de los medios y de la producción de sentidos comunes. Las formas de control y disciplinamiento se van sofisticando hasta volverse tan sutiles que aparecen como autoconciencia. Penetrar esa sofisticación para aprehender los mecanismos y las lógicas del poder, para construir un mundo sin imposiciones, sin discriminaciones, sin explotación y sin otredades forma parte del proceso emancipatorio. Todo proceso se construye acumulando saberes. Y la sabiduría de los pueblos lleva al conocimiento de los límites, de los riesgos, de los daños, de las maneras de superar obstáculos o peligros. No hay emancipación posible sin conocimiento

Descarga libre

http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20100817091913/saberes.pdf

Fuente imagen

https://lh3.googleusercontent.com/k2lmZMyjtdmCaea297QxDizIrfXYkrLNSRJ08GiC05GgiBDDXtFDkA7-4W10HPfuJln79w=s85los-saberes-de-la-emancipacion

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De mediocres a mediocres: ¿el SNTE?

Abelardo Carro Nava

Las palabras que el Secretario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre, pronunció durante la presentación de las “Estrategias didácticas, guía para docentes de educación indígena” (Educación Futura 11/11/2016), en cuanto a que “en el magisterio nacional no hay lugar para la mediocridad, la incompetencia, ni la desazón”; retumbaron en su gremio, conformado por miles de trabajadores adheridos a esa organización sindical.

Como era de esperarse, las expresiones que éstos últimos escribieron (ver la página de Facebook: Educación Futura), fueron de rechazo y antipatía hacia esas declaraciones. Obviamente, el descontento que prevalece en buena parte del gremio es más que evidente. No obstante lo anterior, es que cabe preguntarse, ¿cuáles son las razones que motiva a los trabajadores a manifestarse de esta forma?, ¿por qué el líder sindical no goza del respaldo unánime sobre los asuntos que en su materia le corresponde realizar?, ¿cuáles son los argumentos que son utilizados para denostar el trabajo que realiza el Secretario General de tal sindicato? Pues bien, le invito a que vayamos por partes porque de este asunto, hay mucha tela de donde cortar.

Como sabemos, la llegada de Juan Díaz de la Torre al frente del SNTE, se dio después de que fuera detenida la maestra Elba Esther Gordillo, líder vitalicia – hasta ese momento – de la misma organización sindical. En la designación como tal, desde mi punto de vista, no está el problema, sino en lo que se destapó con la aprehensión de la profesora Gordillo y que redunda en un solo aspecto: malversación de recursos económicos de los trabajadores adheridos al sindicato más grande de América.

El fenómeno de la corrupción al interior de la estructura sindical le pegó, y le sigue pegando al profesor Díaz de la Torre. Obviamente, éste trae sobre su espalda este penoso y lamentable incidente que, difícilmente, podrá eliminar dado que hasta la fecha, sigue sin existir una transparencia en el manejo de las cuotas que se les descuentan a los trabajadores cada quincena. Punto nada sencillo de tratar, dado que el esquema de transparencia que ha “propuesto” no es transparente ni clarifica el destino de los dineros de los mentores, administrativos y del personal de asistencia la educación.

En segundo lugar, considero que en lo que va de su gestión, este profesor, se ha dedicado a “capotear” las aguas turbulentas que el mismo Sistema Educativo Mexicano (SME) genera como parte de un proceso de formación de los mexicanos. Es cierto, ha impulsado – como no se había visto – su programa de capacitación del magisterio a través de lo que se conoce como el Sistema Nacional de Desarrollo Profesional (SINADEP), lo cual es aplaudible; sin embargo, la naturaleza de su organización no estriba en este asunto, dado que le corresponde a su patrón realizarlo, quien, hasta la fecha, no ha logrado capitalizar esta plataforma capacitadora de los maestros en cuanto al modelo pedagógico que emana de la mal llamada Reforma Educativa. De hecho, si analizamos el carácter defensor de los derechos de los trabajadores del organismo sindical, nos daremos cuenta que de las negociaciones que ha mantenido con la Secretaría de Educación Pública (SEP), solo ha obtenido magros resultados, consecuencia lógica de las circunstancias económicas del país, mismas que no permiten generar las condiciones para una educación de calidad.

En tercer lugar, ha sido claro el apoyo que este líder le ha dado a la Reforma Educativa. Los discursos, las expresiones y las declaraciones ahí están y, si usted gusta, puede analizarlas. A todas luces, con las acciones que hasta la fecha ha emprendido, se hace manifiesto este asunto. Nada menor por cierto, pero que me permite argumentar sobre la existencia de un pacto “en las alturas” para que la “transformación” educativa a la que reiteradamente alude Aurelio Nuño y el Presidente Peña Nieto, pase planchadita, con la finalidad de atender los requerimientos internacionales que emanan de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) – solo por citar un ejemplo –. Se imagina lo que pasaría su posición fuera contraria a ésta y se exigiera las condiciones para que los maestros realizaran mejor su trabajo. Ojo, no me refiero únicamente al pago de salarios, sino a todos aquellos elementos que son indispensables para la realización de un trabajo eminentemente pedagógico y didáctico.

Hablar de mediocridad en un contexto en el que el descontento y polarización magisterial y social es más que evidente, corre sus riesgos y, seguro estoy, que el maestro Juan Díaz de la Torre los conoce. ¿Será que estemos ante el declive de una organización que por más que se siga lo contrario ha perdido fuerza, legitimidad y credibilidad? Es posible.

Cosas por hacer puede haber y muchas, por ejemplo, el que se realice un ejercicio de transparencia y acceso a la información sobre los recursos que maneja dicha organización sindical. Conocer el destino de tales recursos, es un imperativo básico y primordial si es que desea obtener esa parte de credibilidad a la que hago referencia pero, ¿lo hará?

Ahora bien, es cierto que este Sindicato ha sido mayormente conocido por sus prietitos en el arroz, ¿será posible relanzar una imagen en la que la honestidad, transparencia y cumplimiento de sus fines sean la punta de lanza para posicionarse de nuevo ante su gremio y la opinión pública? También es posible pero la pregunta sigue siendo la misma, ¿lo hará?

Sobre este asunto, recuerdo un texto de Rosa María Zuñiga, “La institución escolar, lugar de deseos y lucha de poderes” (1990), en el que se plantea que no puede existir en una institución, un objetivo superior que el que la misma organización establece, ¿cuál sería el objetivo de este Sindicato?, ¿lo pondrán en marcha para beneficio y respaldo de toda la base trabajadora? Tiempo al tiempo.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/de-mediocres-a-mediocres-el-snte/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2016/08/CqejwUfUIAAFqSa-1.jpg

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A disputa antiglobalizacion entre la extrema Derecha y la Izquierda

Por: Emir Sader

La globalización neoliberal buscó imponer un nuevo sentido común en el mundo: sería imposible oponerse a la globalización económica, cada país tendría que abrirse inevitablemente hacia el mercado mundial, cada economía tenía que hacer sus adecuaciones correspondientes, con el debilitamiento de los Estados nacionales. Los grandes capitales, a su vez, buscarían desterritorializar sus inversiones, buscando las mejores condiciones de exploración de la fuerza de trabajo, de los recursos naturales, así como de acceso a los nuevos mercados mundiales.

Se pretendía que todos ganarían, salvo los que tardaran en rendirse a esa ola supuestamente inexorable y avasalladora. Los Tratados de Libre Comercio serían los pasaportes hacia ese inmenso mercado mundial, con cada región preparándose para competir con las otras en las mejores condiciones.

La unificación europea, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte serían apenas los primeros pasos hacia esa nueva configuración mundial que, sin darse cuenta, iba dejando atrás contingentes cada vez más grandes de desamparados, de excluidos, de olvidados, de marginalizados, de huérfanos de la globalización. Países enteros, sectores de la economía, contingentes enormes de trabajadores, se fueron sintiendo como victimas impotentes de la globalización, que era la fiesta del capital internacionalizado.

La actitud frente a los inmigrantes en Europa fue definitoria de la nueva configuración política e ideológica del continente. La extrema derecha se ha fortalecido en la crítica a la llegada de los inmigrantes, redespertando con fuerza los sentimientos chovinistas y racistas que alimentan a esa corriente. A la vez critican la renuncia a la soberanía nacional representada por la Unión Europea y por el euro.

Al mismo tiempo que las políticas de austeridad han pasado a desgastar aceleradamente a los partidos tradicionales, dado que tanto los conservadores como los socialdemócratas se unieron en la política suicida asumida como una especie de destino inexorable impuesto por la globalización neoliberal. La extrema derecha pasó a disputar con las nuevas corrientes de la izquierda los espacios que habían quedado vacíos por la asimilación de los partidos tradicionales a la unificación europea y a su moneda común.

El Brexit fue tan solamente la proyección internacional del malestar y del rechazo a la globalización como respuesta de sus víctimas. No por acaso sectores de la clase obrera blanca, víctimas de la desterritorialización de las inversiones hacia países periféricos y, según la propaganda, de la llegada de los inmigrantes, fueron protagonistas del Brexit, al igual que componentes esenciales de la votación de Donald Trump.

Junto a esa crítica, se difundió la crítica a la política tradicional, a la forma de hacer política, cada vez más parecía entre sí, de parte de los partidos tradicionales. La rotación entre la derecha tradicional y la social democracia dejo’ de funcionar como alternancia real, para tan solamente hacer suceder en el gobierno a modalidades cada vez más similares de aplicación de formas de neoliberalismo.

Al Brexit se suma ahora la victoria de Trump en EEUU, que se asemeja a ella no solamente por la sorpresa respecto a las encuestas, sino principalmente por ser un tipo de protesta en contra de la globalización y la política tradicional, de la que Washington y su más legítima representante, Hillary Clinton, son los símbolos.

La izquierda que no se ha rendido al neoliberalismo, sino que lucha por su superación, tiene que participar de esa disputa en los dos frentes: por una parte, no rendirse a la globalización neoliberal y sus Tratados de Libre Comercio, ahora en retracción. Tiene que proponer y promover un nuevo orden mundial, del que los Brics son el eje emergente.

Y debe, a la vez, proponer nuevas formas de hacer política, distanciándose radicalmente de las formas tradicionales, con liderazgos transparentes, con estrechos vínculos populares, con critica a toda forma de desvío de recursos públicos, con formas de rendición de cuentas regulares, con mandatos parlamentarios limitados en el tiempo, con refundación del Estado por medio de la Asamblea Constituyente, que genere un Estado realmente democrático, en su forma y en su contenido, representante de la ciudadanía, al que deben tener acceso en igualdad de condiciones todos los individuos.

Se trata ahora de una fase de la globalización neoliberal que se cierra con nuevos fenómenos, del que el Brexit y la elección de Trump son sus expresiones más claras. Se abre un nuevo campo de disputas sobre la geopolítica mundial y nuevas formas de hacer política. Le toca a la izquierda formular nuevas perspectivas para estar a la altura de esos nuevos desafíos.

Fuente: http://www.albatv.org/La-disputa-antiglobalizacion-entre.html

Fotografía: nodal

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El giro de Trump hacia lo desconocido

Por: Claudio Katz

El triunfo de Trump ilustra cómo la derecha capitaliza actualmente el descontento popular generado por la mundialización neoliberal. Esa victoria profundiza las tendencias emergieron con el Brexit y el crecimiento de partidos reaccionarios de Europa.

La localización protagónica de este proceso en la primera potencia es un acontecimiento mayúsculo. Estados Unidos es el epicentro de la globalización capitalista y sus procesos internos impactan sobre todo el planeta.

Las causas del ascenso de un personaje tan nefasto están a la vista. Trump encarna el fastidio con la degradación social que padece la principal economía del mundo. Pero más complejo es dilucidar el significado de la convergencia entre los votantes conservadores habituales y la masa de trabajadores blancos empobrecidos.

Las clasificaciones de Trump como outsider, populista o fascista abren mayores interrogantes. ¿Intentará concretar su proclamado giro hacia el proteccionismo? ¿Modificará las alianzas internacionales para consumar un repliegue hacia el aislacionismo? ¿Precipitará un viraje general hacia la desglobalización?

DECEPCIÓN Y HARTAZGO

En un país con bajísimo nivel de concurrencia a los comicios, Trump logró convocar a todos sus sufragantes. Por el contrario potenció la deserción de los votantes del partido demócrata y afianzó el abandono que ya sufrió Obama en todas las elecciones de medio término. Se impuso el voto castigo contra una gestión que defraudó a sus adherentes.

Los primeros decepcionados fueron los afroamericanos, que bajo el gobierno del primer presidente negro afrontaron mayores padecimientos. La desigualdad socio-racial aumentó y los asesinatos policiales destruyeron familias a un ritmo vertiginoso.

Las cárceles retratan este hostigamiento racial. Casi el 40% de los apresados son afroamericanos. Uno de cada seis integrantes de esa comunidad ha estado en prisión desde el 2001. Un sistema medieval racista de encarcelamiento que rige en el país continuó penalizando a los pobres y a las minorías.

Obama defraudó, en segundo lugar, a la comunidad latina. No implementó la ansiada reforma migratoria y deportó a 2 millones de indocumentados. Además, mantuvo en pie el alambrado que se construye en la frontera con México desde 2006. Trump exige completar y perfeccionar ese muro.

También fueron decepcionados los que esperaban una recuperación de las libertades democráticas. Se mantuvieron las leyes de persecución y espionaje interno instauradas por Bush. Con el pretexto de “luchar contra el terrorismo” fueron reforzados todos los mecanismos del Estado policial.

Los presos políticos emblemáticos de la lucha afroamericana (Mumia), portorriqueña (Oscar López Rivera) e indígena (Pleiter) siguieron en la sombra. Guantánamo no fue cerrada y se redobló la persecución del FBI contra el periodismo crítico.

Pero el sector más desengañado con Obama fueron los asalariados, que continuaron soportando un deterioro mayúsculo de su nivel de vida. La contraparte de esa degradación fue la convalidación del socorro otorgado a los bancos.

También la deslocalización de empresas continuó destruyendo el viejo tejido industrial. Desde 1994 emigraron quince fábricas por día sepultando 6 millones de puestos de trabajo. Las compañías que pagaban en Michigan 20 dólares por hora, desembolsan actualmente en México tres dólares por la misma labor.

Las consecuencias sociales de esta reconversión han sido escalofriantes. Se masificó el consumo de drogas, los niveles de educación y salud cayeron brutalmente y declinó el promedio de vida de los asalariados blancos.

Hillary no sólo defendió esta gestión demoledora del sueño americano. Careció del encanto y la novedad que ofreció Obama y no pudo disimular la red de corrupción que forjó en torno a la Fundación Clinton. El rechazo a una candidata con poco carisma y nula decencia gatilló la victoria de Trump.

UNA SORPRESA CON MUCHAS EXPLICACIONES

El perfil reaccionario de un presidente estadounidense no es una novedad. Trump encarna una vieja tradición rural y protestante, que con el TEA Party afianzó el perfil ultra-conservador de los líderes republicanos.

El millonario extremó todos los tópicos de esa tendencia, con retóricas machistas, insultos a las minorías y denigraciones de la mujer. Tildó de violadores y traficantes de drogas a los dirigentes de incontables comunidades.

No se privó, además, de exhibir su afinidad con la Asociación Nacional del Rifle, en un país sacudido por balaceras cotidianas. Repitió todos los delirios de la derecha cristiana sobre el creacionismo anti-darwiniano y ponderó la enseñanza religiosa para atacar el aborto y el matrimonio igualitario.

Pero Trump logró desbordar este cerrado entorno derechista al conquistar la adhesión de los trabajadores blancos empobrecidos. Capturó el voto de los distritos industriales con un doble mensaje de crítica a los empresarios (que deslocalizan plantas) y a los inmigrantes (que “usurpan” puestos de trabajo).

Su discurso xenófobo fue brutal. Culpabilizó a los extranjeros por el desempleo, exigió el cierre de las fronteras y reclamó deportaciones masivas. Obtuvo su nominación cuando potenció esa retórica chauvinista.

El apoyo que logró en la clase obrera no atenúa en lo más mínimo su carácter reaccionario. Algunas miradas edulcoradas olvidan este dato, al resaltar exclusivamente su captura del descontento popular. Ciertamente canalizó ese malestar, pero en una dirección muy regresiva y contrapuesta a los intereses de los oprimidos.

Trump reavivó los prejuicios de los trabajadores frente al nuevo patrón inmigratorio de los hispanos, que mantienen su identidad sin repetir la asimilación a la sociedad estadounidense.

En ese cuadro de gran mutación demográfica y cultural, el millonario ensanchó también la grieta con las minorías que obtuvieron logros legislativos bajo la administración demócrata. Impugnó todas las políticas asistenciales y focalizadas de esa gestión.

Trump se embanderó con los slogans de la anti-política. Descargó sus municiones contra la “casta de Washington”, aprovechando el generalizado hastío con los privilegios a la partidocracia.

El locuaz demagogo se calzó el disfraz de individuo ajeno a esos contubernios y usufructuó del desprestigio que comparten los demócratas con los republicanos. Las diferencias que separaban ambas formaciones se han diluido y desde hace muchos años los asalariados no se alinean con los primeros y las élites acomodadas no sostienen a los segundos. ¿Pero Trump ofrece algo distinto?

OUTSIDER, PERO NO ANTISISTEMA

El nuevo presidente exhibe con orgullo su condición de potentado y reforzó la idealización del capitalista que impera en Estados Unidos. Reavivó también la fábula que asimila el éxito en los negocios con la capacidad para dirigir un país. Olvidó recordar cómo refutaron esa creencia los últimos millonarios que habitaron la Casa Blanca.

Pero Trump combina un cuantioso manejo de recursos propios con la marginalidad política previa. Es un outsider que llega a la presidencia sin pasar por el filtro del Congreso o las gobernaciones. Desde la periferia del partido republicano logró doblegar al establishment de esa organización.

Primero se instaló como figura pública a través de un reality show que escenificaba su propia vida como descarnado capitalista. Luego construyó su carrera desafiando a los popes de la comunicación que objetaban ese estilo. Por esa vía capturó el creciente malestar de la población con los medios, que manipulan encuestas y políticos según las conveniencias del momento.

Con esa beligerancia contra los formadores de opinión Trump afianzó su imagen de personaje divorciado de las oscuridades del poder. Emergió como un outsider, pero no es ajeno, ni contrapuesto al sistema. Es un exponente de la clase dominante que oprime al pueblo estadounidense. Con una nueva carga de brutalidad y demagogia pretende contrapesar la desprestigiada hipocresía de los Obama-Clinton.

Trump es un servidor de la clase capitalista. La imagen de extraviado que difunde la elite neoliberal oscurece esa función. Ciertamente dice cosas horripilantes e inverosímiles pero su estrategia no es alocada. Pretende recomponer un sistema político carcomido por la crisis económica que desató el colapso financiero del 2008.

Muchos piensan que intentará esa reorganización con los métodos del populismo. Pero cuestionan la demagogia y el nacionalismo sin aclarar su singularidad política. Trump tenderá a ejercer el gobierno en forma más directa sorteando una estructura institucional en crisis.

Seguramente adoptará una actitud más cesarista frente a los contrapesos que filtran la práctica presidencial. Pero las facultades que tendrá para designar titulares de la Corte Suprema, no le ahorrarán duras negociaciones con el establishment republicano.

Quizás la trayectoria de Berlusconi sirva como antecedente para anticipar la conducta de Trump. Al igual que el norteamericano emergió del universo mediático frente al colapso del sistema político. Finalmente puso en práctica una gestión muy derechista sin alterar el status quo.

Trump es visto también como un líder fascista que podría repetir las tragedias del siglo XX. Su discurso racista tiene muchos ingredientes de este tipo. La gritería contra los inmigrantes rememora la violencia del Ku Klux Klan, que tiene un potencial heredero en las milicias de los suprematistas blancos. Un conocido exponente de esos cavernícolas (Banon) ha sido designado en un alto cargo.

Pero estos elementos distan de configurar un escenario próximo al fascismo. Esta modalidad no está en la agenda próxima de la clase dominante. Se avecina una crisis con otro tipo de disyuntivas.

CONTRADICCIONES ECONÓMICAS

Dado el récord de mentiras que acumula Trump sus próximos pasos son imprevisibles. Ha sido ridiculizado como un acabado exponente de la “pos verdad”. No esperaba llegar a la presidencia y carece de equipos. Por eso recién en las próximas semanas se sabrá qué porcentaje ensayará de sus pomposos anuncios. Deberá clarificar en qué consiste su intento de “hacer nuevamente grande a América”.

Trump prometió efectivizar un acelerado proceso de reindustrialización, premiando a las empresas que reinviertan en el país. Pero el monto de los subsidios -para compensar las diferencias de beneficio que genera la deslocalización- es monumental.

Las compañías que emigran no son marginales. Agrupan a un importante segmento de corporaciones que ha internacionalizado sus procesos de fabricación. ¿Cómo hará Trump para que vuelvan a Detroit las firmas automotrices afincadas en las maquilas de la frontera mexicana?

Los dilemas no se concentran en un sólo sector. En las últimas décadas se reforzó significativamente todo el segmento mundializado de las empresas, en desmedro de las viejas fracciones que únicamente producen y venden para el mercado interno.

Esta misma contradicción se extiende al plano financiero dada la elevadísima internacionalización de los bancos estadounidenses. Esas entidades constituyen el principal pilar de la globalización y encabezaron la resistencia a todos los intentos de regulación nacional. Bloquearon especialmente la segmentación de operaciones y la reducción de las comisiones que intentó Obama.

Trump despotricó contra Wall Street y prometió penalizar a los banqueros. Pero pertenece al partido que ha obstruido una tibia reforma para supervisar las operaciones riesgosas.

Las relaciones con los bancos son claves para un proyecto de reindustrialización basado en gigantescos planes de obra pública. Ese programa requerirá montos descomunales de financiación que el nuevo presidente no aclaró cómo serán recolectados.

Trump sólo anticipó beneficios fiscales. Prometió suprimir los impuestos federales a los hogares modestos y ratificó su disposición a retomar las políticas “ofertistas” (de menores gravámenes al patrimonio) que implementaron Reagan y Bush. Si concreta ese jolgorio recibirá cálidos aplausos de sus colegas, pero no tendrá un solo dólar para la reconstrucción industrial.

La insoslayable captación externa de fondos es otra incógnita. Estados Unidos arrastra una monumental deuda pública, que en gran parte es solventada con el crédito chino. Por eso el proveedor asiático cuenta en la actualidad con un inmenso acervo de bonos del tesoro. Si Trump confronta comercialmente con China para apuntalar su modelo industrial: ¿cómo mantendrá la indispensable financiación del acreedor oriental?

El gran enigma subyacente es la capacidad de la economía estadounidense para preservar el ciclo de tasas de interés negativas, que permitió la recuperación en los últimos años. Si el costo nulo del dinero se revierte no sólo podría reaparecer la recesión. Reavivaría la traumática reorganización pendiente del sistema bancario.

Todas las iniciativas de Trump potencian a una peligrosa tendencia alcista de las tasas de interés. Su estrategia tiene cierto parentesco con el “Reganomics” de los años 80, que bajo el impulso del gasto militar, las políticas fiscales expansivas y la restricción monetaria generó un superdólar muy adverso a la economía estadounidense.

El país ya afronta el mismo dilema que corroe a Inglaterra luego del Brexit. Cumplir allí con el mandato de salida de la Unión Europea plantea dos riesgos explosivos: abandono de los bancos que sostienen la City londinense y eventual secesión de Escocia. Disyuntivas de la misma magnitud se avizoran en Estados Unidos.

¿UN GIRO AISLACIONISTA?

Trump agitó en la campaña drásticas propuestas de giro proteccionista. Prometió elevar los aranceles de importación, gravar los productos fabricados en China y revisar todas las normas monetarias impositivas que afectan al sector manufacturero. Rechazó el control del medio ambiente y propuso reabrir las minas de carbón ¿Podrá implementar semejante viraje?

Algunos analistas estiman que se sumará a una tendencia que ya está en curso en la economía mundial. Recuerdan que actualmente el comercio crece por debajo de la producción. Mientras que en 1985-2007 los intercambios mundiales aumentaban a un ritmo dos veces superior que al PBI, en los últimos cuatro años sólo acompañaron el nivel de actividad.

Pero la economía estadounidense no sintoniza necesariamente con ese rumbo. Se recuperó más rápidamente que Japón y Europa por el comportamiento dinámico de sus sectores internacionalizados. Esa ventaja le permitió exportar gran parte de la crisis a sus rivales. Cualquier giro proteccionista afectaría de inmediato la altísima rentabilidad de esos sectores. La alta tecnología, por ejemplo, quedaría afectada de inmediato.

El principal test será la actitud de Trump frente a los tratados de libre comercio, que Obama negociaba aceleradamente con varios gobiernos de Asia y Europa. La oposición a esos convenios fue una bandera central del millonario. Pero esa actitud choca con la estrategia propiciada por el establishment, para afrontar la crisis económica con mayor liberalización comercial. Por eso la suscripción de tratados no se detuvo, a pesar del estancamiento del comercio.

No sólo Obama y Bill Clinton fueron abanderados de esos convenios. Todas las administraciones republicanas apuntalaron acuerdos que aseguran incontables beneficios a las empresas globalizadas.

En este terreno ha prevalecido hasta ahora un doble discurso. En todas las campañas florecen críticas a los tratados, que luego el ganador archiva cuando asume el gobierno. Por eso la revisión de los convenios fue un caballito de batalla no sólo de Trump, sino también de Hillary. ¿Qué hará el nuevo presidente con el TTP, el TTIP, e NAFTA y la multitud de TLCs bilaterales que Estados Unidos suscribió con sus socios?

La irritación de las élites neoliberales con cualquier cambio en este campo es mayúscula. Proclaman que “la noche cayó sobre Washington” por haber urgido a un aislacionista.

En el bando opuesto del progresismo algunos críticos del Trump reaccionario ven con simpatía al Trump proteccionista. Estiman que introduce un giro positivo en la globalización, que acelerará el colapso de la nefasta apertura comercial. Pero olvidan a quién elogian. No cabe esperar virajes alentadores de semejante troglodita.

Hasta ahora ningún país del Primer Mundo ensayó un giro antiliberal o anti globalizador. Los pequeños cambios de algunos gobiernos socialdemócratas de Europa se deshicieron en pocos días. Los intentos más perdurables en América Latina también fallaron.

En realidad la presidencia de Trump no define el fin de la globalización, por la misma razón que el descalabro del 2008 no implicó el fin del neoliberalismo. Sólo inaugura una crisis mayor de ambos procesos.

¿REPLIEGUE DEL IMPERIALISMO?

Trump abusó de la pirotecnia electoral en la política exterior enunciando todo tipo de disparates. Pero planteó un novedoso realineamiento con Rusia para confrontar con China y fue acusado por Hillary de connivencia directa con Putin.

Ese chisporroteo puso de relieve una divergencia de estrategias en el Pentágono, que se tradujo en la guerra de mails filtrados por el PBI, para desprestigiar a ambos candidatos.

Todo el establishment político-militar coincide actualmente en apuntalar las guerras regionales que refuerzan el control imperial. Por eso implementaron la destrucción de cuatro estados en Medio Oriente (Afganistán, Irak, Libia, Siria) y ejecutan bombardeos permanentes, que naturalizan la matanza de la población civil. Lo mismo sucede en varias zonas de África.

Obama ha busca un mayor compromiso de sus socios europeos y árabes con esas agresiones. Por eso intentó mantener el control estadounidense de las operaciones con menos tropas en el terreno.

Pero preservó también una problemática indefinición sobre la prioridad del adversario ruso o chino, conservando una presión indistinta sobre ambos. Por eso incentivó las provocaciones en Ucrania y los despliegues de misiles en Europa del Este contra el primer contendiente y el rearme naval contra el segundo adversario.

Cómo esta ambigüedad suscita el temor de una eventual alianza de ambas potencias contra Estados Unidos, viejos consejeros (como Brezinski) sugieren optar por un curso más selectivo. La disyuntiva de Trump-Hilary entre mayor enemistad con China o Rusia refleja una reorientación en curso, que a su vez traduce la tensión tradicional entre sectores belicistas (asociados al complejo militar industrial) y vertientes negociadoras (vinculadas a las empresas transnacionales).

La conducta a seguir en la guerra en Siria será la primera prueba de esa definición. La victoria de Trump fue muy festejada por Israel, que espera la prometida reversión de los acuerdos con Irán y una actitud más beligerante contra todos los descalificados “musulmanes”.

Pero si el nuevo presidente quiere implementar una aproximación con Rusia deberá defraudar a los halcones, que a través de Hillary proponían subir la apuesta de intervención contra el régimen de Assad.

En cualquier caso Trump sólo evalúa cursos imperiales para ajustar las acciones del sheriff del mundo. Estados Unidos actúa como protector militar del capitalismo global y no considera ningún abandono de ese rol.

Trump pretende descargar sobre sus aliados una mayor porción de los costos de la dominación imperial. Por eso propone reformular la OTAN, otorgar mayor protagonismo a Europa e introducir a Corea del Sur en el club atómico. Intentará reforzar el curso ya iniciado con la mayor intervención de Francia en Medio Oriente.

Algunos analistas olvidan la vigencia de la estructura imperial a escala global, cuando suponen que el declive de Estados Unidos desembocará en un repliegue de la primera potencia. Estiman que Trump concretará esa reclusión, al reconocer de hecho la pérdida de hegemonía de su país.

De ese diagnóstico surgen curiosos pronósticos de un próximo período signado por actitudes negociadoras de Estados Unidos. Se imagina la gestación de un contexto que abrirá grandes márgenes para la autonomía europea y las políticas nacionales de la periferia. El acuerdo con Rusia es visto como el principal eslabón de esa retirada yanqui.

Pero ese escenario pacifista no parece muy congruente con los objetivos y el temperamento de Trump. Con su victoria no desembarca una paloma a la Casa Blanca.

EL IMPACTO SOBRE AMERICA LATINA

El nuevo presidente ha sido muy explícito en sus planes para México. Construir el muro y expulsar a los inmigrantes. Cualquiera sea el grado de cumplimiento de esas amenazas su intención agresora es nítida.

La variante más tenue de su proyecto supondría mayores atribuciones a la policía fronteriza o un ultimátum a México para que contenga a los migrantes dentro su territorio. En lo inmediato prepara una gran redada contra los indocumentados para acelerar su expatriación.

La esperada revisión de todos los acuerdos con México ya desató una gran devaluación de la moneda azteca y obviamente Peña Nieto no prepara ninguna resistencia. Recibió a Trump en el pico de sus insultos contra los inmigrantes.

Lo que suceda con México clarifica la política latinoamericana. El millonario no ha dicho que hará frente a Cuba y Venezuela. Tuvo frases conciliatorias hacia Chávez, pero al mismo tiempo ensalzó al golpismo anti bolivariano. Aceptó la distensión con Cuba, pero se fotografió con los gusanos más retrógrados de Miami. Su afinidad con Uribe abre interrogantes sobre el proceso de paz en Colombia.

Conviene recordar que Hillary promovía un endurecimiento hacia la región. Propició la militarización de Colombia, apuntaló a los golpistas en Venezuela e intervino directamente en Honduras en el derrocamiento de Zelaya. Es difícil suponer que Trump adoptará una actitud más benevolente. Pero su triunfo ha modificado el tablero regional.

Clinton aseguraba la continuidad del sostén aportado por Obama a la restauración conservadora en Sudamérica. Promovía la reconstitución del protagonismo de la OEA sobre el nuevo tejido derechista. Aunque Trump mantenga la misma agenda, su presidencia modifica la sintonía actual de Estados Unidos con los gobiernos conservadores. Su agresión contra México obstruye la combinación de zanahoria con garrotes que auspiciaba Hillary.

Con Trump tambalea también la Alianza del Pacífico que sintetizaba todos los proyectos de la restauración económica neoliberal. La ratificación de los tratados bilaterales y la apertura comercial han quedado en el limbo. Además, si trepan las tasas de interés se revertirá la afluencia de fondos que tuvo la región en la última década.

Muchos analistas debaten cuál será el grado de intervención del imperio sobre la región. Algunos advierten la inminencia de mayores atropellos y otros avizoran un respiro. Quienes identifican a Trump con el repliegue aislacionista suponen que podría aflojar la presión tradicional sobre América Latina. Pero la experiencia indica que Estados Unidos nunca “olvida” a su “patio trasero”.

UNA CALDERA EN GESTACIÓN

Trump defraudará a sus electores. No limpiará la casta de políticos de Washington, ni devolverá los empleos de calidad en la industria. Pero mucho antes de lidiar con esa decepción deberá afrontar una intensa resistencia en las calles. En 25 ciudades del país ya irrumpieron manifestaciones de rechazo y se prepara una gran marcha de repudio para el día de su asunción.

En todo el país se registra un significativo resurgimiento de la acción popular directa. Varios movimientos retoman esta tradición. Los militantes de Black lives matter (la vida de los negros importa) encabezan las protestas contra la violencia policial racista. Los movimientos de indígenas defienden con bloqueos los recursos naturales y los indocumentados mantienen sus demandas de legalización. En las cárceles se ha concretado la primera huelga de prisioneros sometidos a la explotación laboral. Estas iniciativas retoman la práctica callejera que reapareció en el 2011 con los ocupantes de Wall Street.

Pero también emerge la oposición en el plano político. En la reciente elección fue nuevamente visible el escandaloso sistema antidemocrático de colegios electorales. Trump es presentado como el indiscutible ganador de los comicios, cuando prácticamente empató con Clinton en el número de votos. En cualquier otra nación esa paridad habría suscitado una crisis de legitimidad. Muchos manifestantes cuestionan esa anomalía.

La mayor mutación política subyacente antecedió a Trump con la llegada de Sanders. El líder independiente desembarcó con una propuesta progresista en el Partido Demócrata y casi gana la interna. Suscitó un gran entusiasmo con su propuesta de dividir a los bancos y universalizar el sistema de salud y educación. Se negó a recibir aportes de las grandes empresas y promovió la sindicalización de los trabajadores.

Sanders reivindicó una tradición socialista que ha sido asumida sin prejuicios por sectores de la juventud. Pero finalmente aceptó sostener a Hillary a pesar del enorme rechazo que generaba esa figura, obstruyendo la construcción de otra opción. Su impacto ilustra las grandes posibilidades de expansión que tiene la izquierda estadounidense, si logra superar la subordinación al partido demócrata.

Con el resultado de la elección norteamericana comienza un nuevo período de la crisis global. El colapso del 2008 ilustró la dimensión económica de esa convulsión y el ascenso de Trump retrata el alcance político de ese torbellino. Un tercer capítulo de ese proceso se está gestando con protagonismo desde abajo y búsqueda que una alternativa popular.

Fuente: http://katz.lahaine.org/?p=279

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