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Un sueño, un bachaquero, su escuela y su maestro

Lourdes Velásquez de Urbáez

Todos quedamos sorprendidos al ver largas colas de venezolanos comparando comida, lo poco que se puede comprar con escasos recursos, lo poco que hay y el poco espacio en la cola porque los bachaqueros, como un pelotón, al llegar al establecimiento, entran sin importar la presencia de otros que han llegado en la madrugada y entre ellos hay mujeres embarazadas, enfermos y ancianos.

Sus cálculos son exactos, conocen sus porcentajes saben cuántas veces van a aumentar el precio del producto para venderlo allá en el barrio, donde sus vecinos, viviendo en la pobreza no puede tener el acceso a la cola, ni al bachaquero que también es de ese barrio y también es pobre; pero ahora su pobreza va mas allá, a su interior, a su conciencia a la que no quiere oír, pero que le habla. Este que se menciona es sólo un tipo de bachaquero, el más popular, al que todos acusamos y en el que todos fijamos nuestra mirada.

Ese tuvo maestros.

Aquí viene otro tipo de bachaquero, aquel que con su teléfono de tercera generación envía mensajes a sus contactos, vecinos de su prestigiosa urbanización ofreciendo bultos de exquisiteces, productos de limpieza que hace mucho desaparecieron, medicamentos, cauchos a precios millonarios. En seguida se agotan sus productos porque sus amigos, los que critican al bachaquero de 1 estrella, compran todo y no dicen nada.

Estos también tuvieron maestros.

También hay otro tipo de Bachaquero, el que con una gran formación en el arte empresarial conforma un grupo de 40 a 60 bachaqueros de 1 estrella, invierte una suma de dinero en teléfonos y otros instrumentos, para que se vayan a la cola y a su vez busquen a otros que compren, quienes a su vez hagan lo mismos; es decir bachaqueo de multinivel. Ellos cobran sus grandes comisiones a sus bachaqueros de 1 estrella y a los que están en el nivel más bajo de la cadena los cuales irán subiendo en la medida de su eficiencia en su trabajo, mientras estos empresarios del bachaquerismo se desplazan por todo el país pues sus redes ya son de grandes dimensiones.

Estos también tuvieron maestros.

También tenemos otro que lleva en un bolso, a la escuela los productos que compró en la cola llevando a la pareja, hijos, padres abuelos, etc para hacer una gran compra que al venderla en la escuela a precios elevados, multiplica en cantidad asombrosa y en pocos minutos, su inversión.

Este también tuvo maestro, y además, puede que sea maestro.

Esta breve clasificación es producto de una observación directa del fenómeno y ante la pregunta ¡¿Quién les enseño esto? ¿Qué pasó con la educación que le impartimos? ¿Esto fue lo que formamos? ¿Qué hicimos en la escuela? Se hace esta reflexión a fin de hurgar dentro de la esencia del ser maestros, de la realidad y de la vida, hasta encontrar el por qué y sobre todo, acercarnos, desde el ejercicio de la docencia, a una solución.

La profesión docente, la más digna y noble, que forma a todos los profesionales de las demás disciplinas, no forma bachaqueros; pero el fenómeno está presente, estrangulando al pueblo con una muestra de los más negativos “valores” que se adueñaron de ese ser, cuya luz encendimos pero que no supimos conservar.

Sin saber cómo ni cuándo, nuestra escuela y su maestra, con un pizarrón y tiza, quedó relegada ante lo estridente y tentador de los medios que nos presentan otra cultura que fácilmente hizo presa de aquellos niños que teníamos en el aula y comenzaron a desear parecerse a los protagonistas de películas, a los superhéroes, a los personajes exitosos del momento y abrieron las puertas de su conciencia al valor de “cuanto tienes cuanto vales” y así su inclinación se convirtió en adicción a otra cultura en la que las dimensiones del ser: saber, hacer, conocer y convivir fueron sustituidas por tener, aparentar, deshacer, destruir,

Estos niños de ayer fueron neocolonizados de otra manera, con otras armas con las que le crearon nuevas necesidades. Algunos de estos niños se negaron, resistieron a esa neocolonización pero la mayoría sucumbió ante el atractivo de los nuevos colonizadores que les subyugó con una realidad ficticia y opuesta a su contexto socioeconómico; conoció, además, la manera fácil de conseguir todos los atractivos de esa otra cultura y una de esas nuevas manera de vivir que también nos vino de fuera: el bachaquerismo.

Otra pregunta ronda el pensamiento, quienes fueron o fuimos los maestros de estos niños y jóvenes de ayer y bachaqueros de hoy? Pues ese maestro no fuimos los maestros de escuelas, no fuimos ni tú ni yo; sus “maestros” no estaban en la escuela, estaban en el cine, la TV, la radio, la publicidad, la moda, estaban en la calle y desde allí los atrajeron con luces artificiales, colores efímeros, sonidos estridentes y aromas melosos, hacia un mundo de mentiras, de sueños provocados, producto más bien de una especie de droga: el deseo de tener y así se fueron saliendo del aula a la jaula que hoy los encierra en una práctica delictiva cotidiana que se ha convertido en una cultura, un estilo de vida.

Pero si un seudomaestro se los llevó, un verdadero maestro, los debe traer de vuelta, haciendo del ejercicio de la profesión docente, una propuesta para nuestros estudiantes, ofreciendo los colores verdaderos de la vida, colores vivos, alegres, también oscuros y sombríos, pero reales porque al lado de las luces hay también muchas sombras y también el desagradable olor de la miseria.

Es el maestro, con escasos recursos materiales, usando el recurso de su vida, el llamado a emprender la lucha para rescatar la vida verdadera y venezolana, la vida que nos legaron las anteriores generaciones, los pueblos originarios, el pueblo que se formó con la mezcla de los que vinieron en la búsqueda de una mejor calidad de vida y juntos, disfrutar sanamente, con justicia y libertad los adelantos y tecnología que esfuerzo costó a muchos que a su vez fueron formados por nosotros.

A Chávez le costó la vida, y el resultado todos los logros que la Patria ha alcanzado con el Proceso Revolucionario; él facilitó la inclusión en educación, salud, bienes y servicios para el buen vivir de todos los venezolanos; en colectivo se fue construyendo la Patria Nueva.

Ahora remontamos una cuesta muy difícil que se agrava con este nuevo flagelo. Reconociendo que el problema del bachaquerismo, tiene profundas raíces en aspectos como lo económico, lo político, lo ideológico, en el contrabando, en el tráfico ilícito, es también cierto que tiene implicaciones culturales, éticas y morales; de allí la importancia del maestro en la búsqueda de solución a esta plaga que azota a la población venezolana.

Otra cosa también es cierta, la pobreza oprime, desgasta, asusta, no deja muchas posibilidades de avanzar si se tiene hambre, enfermedad, condiciones de vida fuertes. Ante estas dificultades, vividas también por la mayoría de los maestros venezolanos, cabe preguntarse: Sabe alguien lo que vamos a hacer? Parecería que nadie tiene esa respuesta y que todos tienen la respuesta.

Por allí, en el uno solo pero todos juntos, de repente, se podría comenzar a pensar de nuevo la escuela, la docencia, el ejerció de profesión docente y entre todos buscar la solución, la vuelta a los venezolanidad. Parecía lento pero no lo es.

A pesar de la dificultad económica, en Venezuela se celebra el día de todo, con fiestas y regalos. Sueño con el “Día de todos pensar la escuela, en la escuela, con la escuela”. Se sería un día de esperanza, de análisis, de propuestas, de búsqueda y de encuentro. Ese día la escuela será un lugar de construcción con maestros, estudiantes familia, comunidad.

La escuela convertida en un espacio para el debate, para el futuro, la creatividad, la inventiva, el riesgo de crear algo nuevo para caminar hacia el logro de una solución venezolana a los problemas venezolanos.

Una escuela como espacio para debatir y dialogar es una escuela que se acerca a los que es la participación y el protagonismo en una sociedad democrática; allí se aprende y se enseña a proteger y a defender la patria y lo propio y a construir colectivamente, lo que en colectivo soñamos juntos.

En este orden de ideas Ayers (2012) expresa: “La educación democrática se caracteriza básicamente por el diálogo, el cual es el vehículo para la discusión, la deliberación, la reconsideración y la transformación” (p.117).

Una escuela que fomenta el diálogo es un semillero de puertas abiertas a aciertos y errores, pero más que eso, a una búsqueda incesante de una salida esperanzadora a los nudos críticos, a través de métodos válidos, nuevos, construidos y aprobados por todo el colectivo que hace vida en ese espacio educativo.

La fragmentación de la realidad y sus fuerzas, ha sido siempre una táctica del enemigo; por eso, esta oportunidad, obra del enemigo, es buena para unir esfuerzos, cada quien desde su cotidianidad va aportando las piezas necesarias para la reconstrucción de la Patria desde la escuela; el mismo hecho de compartir vivencias en la prosperidad y la dificultad trae consigo un aprendizaje. Freire (2013) manifiesta: “Convivir con la cotidianidad del otro es una experiencia de aprendizaje permanente.” (p.49).

De esa manera es posible aprender, con todos, entre todos, en colectivo, y al fin nos aproximaremos a la certeza de cuáles son los efectos que la injusticia ha dejado en la gente y de qué manera busca librase de esto, que sabe extraño pero que no puede resolver solo por cuanto cada vez nos es más difícil entender el por qué de las cosas y saber qué es lo bueno y qué es lo malo, porque tal como le expresa Galeano(2005) “El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo” (p.9).

Son las mismas prácticas sociales las que han traído esta confusión de conciencia entre lo bueno y lo malo en esta sociedad que ordena hacer el bien pero premia el mal y así entrampó a todos; grandes son los esfuerzos para salir de la maraña que ha ido enredando cada vez con mayor fuerza; se ha intentado solucionar la problemática pero con políticas que nos siguen viniendo desde arriba porque tal vez todavía le tenemos miedo a la participación protagónica de pueblo, y no hemos aprendido a protagonizar el rumbo que debe tomar la patria.

Ante este panorama, se yergue la escuela, aquí está, ella no sólo tiene maestros, nos tiene a todos y entre todos reconociendo fallas y aciertos reconstruyamos, desde la escuela la Patria rota que llora sangre.

BIBLIOGRAFÍA

AYERS, William. “Enseñando para la libertad”. Centro Internacinal Miranda Caracas. 2012

FREIRE Paulo y Faundes. “Por una Pedagogía de la Pregunta”. Nueva Edición. Siglo XXI Editores. Argentina. 2013

GALEANO, Eduardo.”Patas arriba, la escuela del mundo al revés”, Siglo XXI. España 2005

Articulo enviado por su autora a la redacción de OVE

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México: Diálogo de dos pistas

Pedro Echeverría V.

Lo importante es que los bloqueos se hagan más numerosos y más fuertes para que el pueblo aprenda que “luchando también se está enseñando” y es la mejor enseñanza.

1. Los efectivos en los diálogos y las negociaciones son el Nuño y el Díaz que se pasan sólo algunas horas agarraditos de las manos calentando los muchos acuerdos que salen calientitos del horno. El secretario de Educación, Aurelio Nuño, el hijo de papi, junto al líder espurio  del Sindicato (el SNTE), Díaz el hijo de la cacique Gordillo, han estado de acuerdo en todo. Tres años de fuertes luchas de la Coordinadora ahora serán borrados con 15 días de abrazos y besos entre dos fachos: el Nuño que ha reprimido, encarcelado y cesado a maestros que se niegan a aceptar la reforma educativa privatizadora y el líder vendido que traicionó a su madre y de paso a los maestros.

2. Tienen mucho atole los agentes de Peña Nieto para darle con el dedo a los maestros. Y seguramente habrá muchos maestros, de esos que durante décadas han sido incondicionales del gobierno, del PRI, del PAN y sus partidos achichincles y hasta del PRD, que aplaudirán por llegar a acuerdos entre líderes vendidos y la SEP. Ya los medios de información -95 por ciento al servicio de gobierno y empresarios- han comenzado sus mensajes de propaganda anunciando los acuerdos y buscando demostrar que las batallas por 35 años de la Coordinadora no se justifican.  Pareciera que al gobierno de Peña se le prendió el foco y ya tienen como manipular a la población.

3. Pero el pueblo inteligente no cree en tonterías; no se deja engañar porque no es retrasado mental. Nunca la clase gobernante y empresarial hará algo que beneficie a los trabajadores. Sabe el pueblo que es explotado, oprimido, pobre y miserable porque existe una minoría de políticos, empresarios y medios de información que lo engañan y someten. Conocen su triste historia frente a un puñado de poderosos que inventan cualquier mentira o engaño para seguir manipulando a la población. Si el objetivo es privatizar la educación a como dé lugar, eso el gobierno lo esconde bien diciendo lo contrario, como dijeron con los bancos, la electricidad, el petróleo, la salud.

4. Nuestras batallas en vez de caer, de debilitarse, tienen que intensificarse más. ¿Alguna vez, desde que se fundó el Sindicato en 1943, los dirigentes han sido honestos para servir a sus trabajadores asociados? Nunca, jamás; han sido esos dirigentes, junto a los gobiernos del PRI y el PAN, los que han desgraciado la educación. Los maestros, los alumnos y los padres de familia muy poco o casi nada han tenido que ver en el desplome educativo de México y eso, precisamente eso, es lo que los maestros de la CNTE tratan de evitar con sus críticas, sus luchas, sus foros y manifestaciones. Si no por nuestras luchas seguirían tratándonos como esclavos.

5. La cacique del Sindicato desde 1989, Esther Gordillo desde 2013 en la cárcel, trataba con chicote a todos los secretarios de Educación; sobreestimaba su capacidad y control del sistema educativo porque sabía que los funcionarios de Educación eran muy incapaces, ignorantes y que ocupaban esos cargos por favores políticos. Hoy al líder charro Díaz y a todos sus directivos los tienen bien agarrado de los huesos por Peña Nieto y los obliga –con la amenaza de cárcel- a someterse a Nuño, el secretario de Educación. ¿Pueden imaginarse las posiciones que deben adoptar esos directivos para ser simpáticos en la mesa de “diálogo”?

6. Por el contrario, la dignidad y la valentía de los maestros está siendo representada por los maestros de la Coordinadora que tienen que enfrentar y resistir las acometidas de Gobernación. Seguramente no faltará un narrador de esas discusiones en las mesas de Gobernación que nos explique con detalle lo que sucede en esas mesas ante las miradas y palabras amenazantes del secretario y sus achichincles. Pero allí están los aguerridos representantes de Chiapas, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, CDMX, Estado de México y otros representantes que han demostrado enorme capacidad y decisión. Allí, en Gobernación y en la calles se decide el futuro.

7. Juan “el charro” Díaz se está convirtiendo en estrella de la televisión. La realidad es que nunca vi a Robles Martínez, a Jongitud Barrios, a Esther Gordillo, utilizados por el gobierno como “payasitos de la tele”. Los usaron mucho como diputados y funcionarios de gobierno, como gobernadores y dirigentes de partido, pero nunca los vi anunciándose como simples propagandistas de políticas de la SEP. De todas maneras esas mesas entre amigos, compadres y cómplices no valen. Lo importante es que los bloqueos se hagan más numerosos y más fuertes para que el pueblo aprenda que “luchando también se está enseñando” y es la mejor enseñanza.

Fuente del articulo: http://kaosenlared.net/mexico-dialogo-de-dos-pistas/

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Reforma educativa: implementación, implementación, implementación

Blanca Heredia

Elevar la calidad educativa es, sin duda, un propósito encomiable, además de indispensable para sobrevivir y prosperar como colectividad independiente. El problema es cómo hacerlo realidad. Cómo traducirlo, en suma, en decisiones puntuales y procesos política y administrativamente operables, capaces de detonar los cambios de conducta requeridos para que los niños y los jóvenes mexicanos consigan tener mejores vidas y contribuir a que todos tengamos un país más vivible y posibilitador.

El gobierno que actualmente dirige los destinos de los mexicanos fue capaz de sumar voluntades a favor de transformaciones constitucionales y legales encaminadas a lograr mejores aprendizajes para los alumnos.

A toro pasado se dice fácil, pero lograrlo requirió habilidades de negociación y convencimiento poco frecuentes. Ello, especialmente, si se toma en cuenta el costo político de desmontar la “simbiosis atípica” entre gobierno y sindicatos magisteriales que caracterizó durante largas décadas el régimen político-mexicano y el hecho de que el electorado nacional hace tiempo dejó de conceder mayorías absolutas que le permitiesen a una sola fuerza política decidir cursos de acción posibles sin negociar y ponerse de acuerdo con otros.

La cuestión, sin embargo, es que una cosa es conseguir acuerdos cupulares entre las principales fuerzas políticas del país en torno a un asunto políticamente rentable para todas ellas y otra, muy distinta, arremangarse, como gobierno, y hacer dichos acuerdos operables en la realidad concreta de burocracias mastodónticas y de intereses privados y de grupo, además muy poderosos, profundamente resistentes a los cambios acordados en la cima.

Para cambiar la forma en la que las escuelas de un país enseñan (qué enseñan, cómo lo hacen y qué tan efectivamente lo hacen) no bastan los acuerdos entre las elites políticas. Esos acuerdos resultan indispensables, pero no son suficientes para transformar el sistema educativo de un país. Para que los cambios ocurran en los hechos, hace falta que las miles de personas que integran ese sistema se comporten de forma distinta. Resulta clave para ello, en concreto, que a los burócratas educativos les importe y les vaya la vida en que los alumnos aprendan bien cosas significativas y distintas a las que han sido, históricamente, la norma; que a los maestros y directivos escolares les interese y los motive que sus estudiantes se empoderen; y que para los padres de familia tenga sentido involucrarse en lo que los ocurre a sus hijos en la escuela más allá de los diplomas conseguidos al final de un determinado ciclo escolar.

En el caso de la reforma educativa iniciada en México en el 2013 hay muchas cosas celebrables. Destaca, entre ellas, la intención clara y centralísima de re-alinear la estructura de incentivos que vincula la profesión docente con la tarea de ofrecer una educación de calidad para un país democrático en un mundo globalizado (hacer del mérito y no de la lealtad sindical el eje del acceso, la promoción y la permanencia en un cargo docente). El nudo gordiano, el problema clave no resuelto hasta el momento, ha sido la manera de traducir esa intención acertada en decisiones, procesos y rutinas capaces de aterrizar ese propósito en resultados concretos y sostenibles en el tiempo.

Destacan entre las fallas de instrumentación de esa reforma las siguientes.

En primerísimo lugar, la ausencia de una visión con la fuerza para darle contenido, forma, sentido y tracción emocional a la reforma. De una propuesta, en suma, capaz de sustituir la visión de Vasconcelos- útil por muchas décadas, pero hoy obsoleta- de mexicanos idénticos unos a los otros y sumisos frente a sus mandamases.

Segundo y absolutamente clave, la falta de un horizonte de crecimiento profesional concreto para los docentes mexicanos. De una trayectoria, esto es, distinta a la mera incertidumbre de la evaluación recurrente -frente a las viejas certezas de la lealtad, la herencia o la compra- y a la improvisación en materia de formación continua que es, hasta la fecha, lo que la reforma ha implicado para los maestros. Lo que se requiere, en concreto, son oportunidades de formación serias, en particular para maestros de educación básica y seguridad de mejores compensaciones salariales permanentes por buen desempeño en la función docente.

Tercero, las deficiencias en la comunicación relativas a la reforma, así como en los incentivos asociados con su instrumentación efectiva de parte de las autoridades federales a las autoridades educativas estatales. Los cambios han sido muchos, muy grandes y demasiado frecuentes y abultados. Si se quiere avanzar de veras, haría falta menos prisa, menos iniciativas al vapor, más tiempo y recursos para lograr que la reforma educativa cuaje.

 

Fuente del articulo: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/reforma-educativa-implementacion-implementacion-implementacion.html

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Derechos Humanos

Eco Portal

En la cultura Economicista que nos impone el Neoliberalismo y que ha predominado durante las últimas décadas, es muy común tender a acotar las necesidades humanas a la mera satisfacción de carencias, como el abrigo, la salud o el alimento. Sin embargo, esa es solo una parte de nuestras necesidades y si bien son muy importantes, sería muy perjudicial que no tuviéramos en cuenta la existencia de las demás.

Los Seres Humanos necesitamos contar con los alimentos, el abrigo y las medicinas que aseguren nuestra Subsistencia; con la educación y el cuidado que aseguren el desarrollo del Entendimiento en un entorno de Protección y Afecto. Pero allí solo comienzan nuestras necesidades. Para realizarnos como personas y para que nuestro paso por esta vida no se limite a una cuestión de supervivencia, debemos satisfacer muchas otras que el poder trata por todos los medios que olvidemos, releguemos o subestimemos.

Las personas tenemos necesidad de Participar, porque somos seres sociales y participando se potencian nuestras posibilidades de lograr objetivos comunes.

También necesitamos tener una Identidad propia, con nuestros propios símbolos, lenguajes, nuestras propias costumbres y culturas; que se van creando a lo largo de los años con la historia de cada pueblo.

Además precisamos Crear, utilizando nuestra imaginación e inteligencia para inventar, construir y diseñar nuevas formas de satisfacer nuestras necesidades para que aun creciendo nuestra población de la forma en que lo está haciendo, podamos enmarcar la vida en un desarrollo ambientalmente sustentable en lugar de mantener este desarrollo insostenible en el que gran parte de la población «está de mas» y que está devastando el Planeta llevándolo a la destrucción.

Son muchos otros los Derechos Humanos que hacen a la Calidad de Vida y que aquí nos quedarán sin mencionar, pero hay uno muy importante y que pocas veces se tiene en cuenta en toda su magnitud, es la Libertad. Libertad significa poder elegir lo que haremos con nuestras vidas y las de nuestros hijos hasta que estos tengan la posibilidad de tomar sus propias decisiones.

Significa nacer y crecer todos con los mismos derechos y las mismas posibilidades ante la vida que nos espera. No con las capacidades disminuidas por no haber recibido los alimentos mínimos necesarios, los cuidados a nuestra salud y el afecto que necesitamos en los primeros años de vida, o por no haber tenido acceso a la educación.

De esa Libertad, la mayoría de los que habitamos en pueblos del Tercer Mundo no gozamos ni gozaremos hasta que comprendamos que debemos abandonar la racionalidad económica y enfocar el desarrollo humano teniendo en cuenta todos nuestros Derechos y no solo los que tratan de imponernos como «básicos» para que nos ocupemos después o nunca de los demás.

 

Fuente del articulo: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Derechos-Humanos

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Niñas y niños presentes desde 1º de preescolar

Julieta Guzmán

La educación preescolar tiene el potencial de reducir la brecha de habilidades cognitivas y lingüísticas que se observan entre las niñas y niños provenientes de contextos de bajos recursos y los que crecen con menos carencias (Jarillo, 2014). La falta de atención o la atención con baja calidad durante esta etapa tiene consecuencias difíciles de redimir en años posteriores.

En México, desde el ciclo escolar 2008-2009, son obligatorios tres años de educación preescolar, de los tres hasta los seis años de edad.

Después de ocho años, los resultados nos muestran que todavía sólo tres de cada diez niños de tres años llegan a los jardines de niños a nivel nacional (ICRE, 2016). Existe una gran área de oportunidad aún con respecto a la atención; las entidades deben esforzarse más en entender por qué las niñas y los niños no están llegando a las escuelas preescolares.

Es necesario que las entidades redoblen esfuerzos para incrementar la cobertura, pero esto es sólo un primer paso. Las entidades tienen la responsabilidad de asegurar la calidad del servicio que brindan a las niñas y niños en preescolar. Un sistema educativo de calidad se caracteriza por tener como eje de todos sus esfuerzos el derecho a aprender.

El derecho a aprender es un derecho habilitante: abre la posibilidad de aprender y de seguir aprendiendo, de ser y crecer y de ejercer otros derechos. El derecho a aprender exige que la educación sea doblemente incluyente. La primera inclusión se refiere a lograr trayectorias completas: que niñas, niños y jóvenes permanezcan más horas, más días y años en la escuela para que todos alcancen por lo menos el bachillerato. La segunda inclusión requiere que dicha trayectoria sea exitosa, de manera que todas y todos logren un aprendizaje integral, adecuado y suficiente para poder participar como ciudadanos globales y continuar aprendiendo a lo largo de su vida.

Uno de los factores más importantes para el logro de los aprendizajes –por ende para el ejercicio del derecho a aprender- son los docentes. En preescolar, de los maestros que se presentaron a la evaluación de permanencia, sólo uno de cada cien se ubica en el nivel destacado (CNSPD, 2015). Este dato señala las deficiencias del sistema de formación docente. Es obligación URGENTE de las entidades ofrecer programas y oportunidades de aprendizaje profesional docente.

Cuando hablamos de oportunidades de formación docente, hablamos de una oferta dirigida a las habilidades y competencias que cada profesional debe desarrollar para seguir aprendiendo y mejorar cada vez su trabajo cotidiano. Las entidades deben acercarse a los docentes, observar su práctica, y de manera conjunta, definir cuál es la mejor propuesta para su formación.

El ejercicio del derecho a aprender requiere también de condiciones dignas. La existencia de servicios básicos como agua, luz eléctrica y drenaje son imprescindibles en un inmueble escolar porque, además de apoyar al derecho a aprender, protegen otros, como el derecho al bienestar, la seguridad y la protección, y la salud. A nivel nacional nueve de cada diez preescolares cuentan con sanitarios, sin embargo existen entidades como Chiapas en las que cuatro de cada diez escuelas no cuentan con este servicio básico (CEMABE, 2013).

Además de excelencia en la formación de las personas que acompañan su aprendizaje y condiciones dignas, los niños necesitan libertad y tiempo para jugar como bien señala Kay Redfield Jamison. El juego es la mejor manera para aprender; sin embargo, en México sólo seis de cada diez preescolares cuentan con espacios recreativos (CEMABE, 2013). Este dato es relevante, pero insuficiente para saber si las niñas y niños de tres a cinco años están aprendiendo a través del juego.

Necesitamos saber más sobre cómo están aprendiendo las niñas y niños. Es tarea no sólo de las autoridades, sino también de los investigadores y de la sociedad civil organizada trabajar en generar indicadores suficientes para saber si las niñas y niños están aprendiendo y cómo lo están haciendo. El derecho a aprender desde la temprana edad es responsabilidad de todos.

Fuente del articulo: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/ninas-y-ninos-presentes-desde-de-preescolar.html

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La importancia de los espacios verdes en las ciudades

Cristián Frers

Los parques  son elementos claves para mantener una buena calidad de vida y favorecer el placer de las personas: una  ciudad que no pueda ofrecer suficiente cantidad de  estos espacios públicos  homogéneos -proporcional al número de personas- se convierte en un hábitat que conspira contra su bienestar.

Construir una ciudad que merezca vivirse y lograr una forma de vida  confortable debe tener entre sus ejes estratégicos esas áreas  verdes. Algunas  se desarrollan por acción natural; otras son creadas por el hombre que impulsa el cultivo de las plantas con un fin. El ser humano  incide en el desarrollo o el declive  de ellas,  que surgieron naturalmente y no fueron plantadas.

Si se compara la cantidad de plazas públicas respecto a  otras  de América latina, nuestra capital  sale perdiendo: en un ranking de diez ciudades, elaborado por la ONU, incluidas México DF, San Pablo y Santiago, de Chile, quedó en penúltimo lugar, con 6 mts2 por habitante. Sólo Lima queda detrás, con dos mts2. La proporción bajó de 6 mts2 en el 2006 a 5,9 mts2  en el 2014. Parece  poca la diferencia pero, como el número ya es muy bajo es importante para prestarle atención.

En un año perdió 26.5 hectáreas mientras  sumó 1.8 hectáreas en plazas . Los barrios con más parques son: Puerto Madero, San Nicolás, Retiro, Montserrat, San Telmo y Constitución. Los barrios con menos áreas plantadas son Almagro y Boedo.

En el gobierno, el Ministro de Ambiente Eduardo Macchiavelli, admitió la falta de espacios verdes pero destacó que sería uno de los aspectos por mejorar durante su gestión.

La importancia de contar con la suficiente cantidad recae en cumplir, para así cuantificar y valorar las bondades ecológicas de la existencia  de árboles y de plazas   conocer la calidad ambiental de un área urbana.

El déficit  que presentan tantas ciudades argentinas obedece a no  haber acompañado el desarrollo urbano. La falta de inversión en espacios verdes se ve  en destinar menos sitios para aumentarlos.

A algunos gobiernos municipales les cuesta concebir esta sencilla regla: al aumentar la densidad de la población,  las plazas  ven desbordada en su capacidad, lo cual requiere la necesidad de construir otras. La importancia de  ellas en las urbes radica en los efectos positivos que tienen sobre la población, efectos que pueden manifestarse en el ámbito social: en la conciencia ambiental, en el  bienestar sociocultural y  en la salud psíquica y física de los ciudadanos.

Entre los servicios ambientales que estas áreas verdes urbanas prestan a la ciudad tenemos: la captación de agua pluvial, la generación de oxígeno, la disminución de los niveles de contaminantes en el aire; la disminución de los efectos de las llamadas “islas de calor”; el amortiguamiento de los niveles de ruido; la disminución de la erosión del suelo, además de representar sitios de refugio, protección y alimentación de la fauna silvestre.

El centros de recreo al aire libre debe encontrarse en relación con  otros elementos construidos de tal forma que un individuo pueda desplazarse dentro de una ciudad trasladándose de un punto al otro en ómnibus, subte, en bicicleta, a pié o corriendo, gozando de la vida al aire libre, lejos de los ruidos, de la  polución, donde se escuche los sonidos de la naturaleza, en la medida que avanza la formación de microclimas y ecosistemas que limpien nuestra alma.

 

Fuente del articulo: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Habitat-Urbano/La-importancia-de-los-espacios-verdes-en-las-ciudades

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Y los estudiantes ¿cuándo?

Mayra Castañeda

Se dice que la educación es el motor de la transformación social, pero en realidad esta frase abarca un sinfín de procesos, espacios, instituciones y actores. La educación no sólo es tarea de la escuela y eso lo debemos dejar muy claro. Cuando un niño nace está al cuidado de sus padres. No podemos seguir pensando, como se hacía en los siglos XVIII y XIX que un niño es un recipiente vacío. Cada pequeño ser que nace en nuestro planeta ya viene con una importante carga genética, viene con ciertos rasgos de carácter, con intereses, con habilidades y aptitudes. Cuando sus padres lo empiezan a formar lo introducen en un mundo cultural y social. Los niños tienen los primeros acercamientos con su futuro, o lo que se espera de ellos, a través de su círculo social más íntimo.

“Estamos hechos de educación” dice Villarini y si volteamos a nuestro alrededor nos podremos dar cuenta que todo lo que está aquí, todo lo creado por el hombre, las sillas, las mesas, los edificios, la televisión, la ropa que traemos puesta, fue, en principio una idea, ya después de materializó. Los seres humanos creamos nuestro mundo en base a ideas y estas ideas entran, en su mayoría, por lo menos las fundamentales, las que nos darán los cimientos de nuestra vida futura, en la primera infancia.  Así pues, los autores principales de esas ideas son nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros vecinos, hermanos, gente que conocemos antes de entrar a la escuela.

Hoy en día ese círculo cercano también está constituido por los medios de comunicación. Un niño reconoce primero una marca en televisión que una de las letras del abecedario, ya sabe qué refresco le gusta, que marca de  alimento para bebé prefiere, que tipo de pañales usa antes de haber pisado una escuela. Así reproducimos y transmitimos nuestra cultura, como una construcción colectiva en la que los primeros aportes se dan en el hogar o con quienes se conforma el primer círculo social del infante.

No podemos perder de vista este elemento, la familia y los medios de comunicación, no sólo la televisión, ahora también el internet y los teléfonos celulares o móviles, entran en la vida de nuestros niños y niñas mucho antes de conocer a su primer maestro o maestra.

La escolarización no debería ser confundida entonces con la educación como un proceso formativo integral donde tienen que ver los padres, los medios de comunicación, los gobiernos, los pares (compañeros), los propios sujetos de este proceso y desde luego las instituciones educativas en su conjunto (que están conformadas por maestros, autoridades, directivos, administrativos, etc.). ¿En qué momento comenzamos a confundir estos términos?

En México el estado se hace responsable de la educación pública con una visión y una fuerza inusitadas,  posteriormente a la revolución, en la gran cruzada alfabetizadora, nombrada por José Vasconcelos como las “misiones culturales” el organismo que ejerce el control de la política educativa hasta ese momento se llama Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes; el 3 de octubre de 1921 nace la Secretaría de Educación Pública, con el afán de extender sus funciones a todo el territorio nacional, pues, hasta el momento, sólo tenía acción en la Ciudad de México. En esta intención de abarcar un territorio de más de 2 millones de kilómetros cuadrados, en una naciente federación, se empieza a diluir el término y las responsabilidades.

Los campesinos y obreros envían a sus hijos a las instituciones públicas en el ánimo de sumarse al inflamado nacionalismo y construir patria para todos. En ese momento no se podía prever que esta tendencia terminaría por tergiversar las funciones y desaparecer prácticamente la corresponsabilidad en el desarrollo de niños y  jóvenes.

He tenido la oportunidad de conocer diferentes sistemas educativos de Latinoamérica y puedo decir que en la mayoría se manifiesta este mismo desafío ¿quién es responsable de la educación? En Colciencias, durante un conversatorio, en la ciudad de Medellín, Colombia, me manifestaban alarmados los investigadores: “la escuela se ha convertido en el gran vertedero, todo lo que la autoridad requiere tiene que caer en la escuela, los padres sólo ven una forma de tener a sus hijos contenidos durante varias horas al día”. Esta misma inquietud me la han compartido maestros de Chile, de Panamá, de Puerto Rico, de Durango, de Nuevo León, de Yucatán, de Sonora, de Guerrero, quienes tienen la visión muy clara de que a la escuela se le ve sólo como la guardería, el lugar donde se encuentran los hijos mientras los padres trabajan, ¿quién es el responsable del proceso educativo?

Todos sabemos, y los medios de comunicación se han encargado de magnificarlo, del llamado “desastre educativo”, la escuela pareciera una institución a punto de colapsar, los “maestros no sirven” ¿es esto cierto? Cuando algo va mal, como una tendencia natural, buscamos culpables y en la escuela el actor más visible es el docente porque no podríamos culpar a los estudiantes ¿verdad? Nos gusta imaginar que nuestros niños y jóvenes no tienen ninguna responsabilidad, que son sujetos vacíos, vulnerables, expuestos a los designios de los mayores, de hecho nos gusta nombrarlos con una palabra que los desposee totalmente de control sobre los sucesos que acontecen en el espacio escolar “alumnos” (de la raíz griega luminis, a-luminis, sin luz).

Parecieran, o nos gustaría creer, que ellos no cuentan con la suficiente capacidad para incidir en su propia formación. Las autoridades (a través de un grupo de “expertos”) determinan cuáles serán los currículos que se manejarán, los contenidos y los modelos educativos a emplear, los maestros, quienes damos por sentado tienen la suficiente capacidad y preparación para ello, deberán implementar esos currículos, utilizando diversas metodologías y didácticas pero siempre de acuerdo a un gran plan nacional educativo. Hasta ahí las funciones parecen clara y los actores bien delimitados, pero esta es una visión simplista de un tema muy complejo.

¿Qué de todo esto es cierto? ¿Los estudiantes llegan “vacíos” a la institución educativa? ¿No tienen intereses, preferencias y derechos que ejercen cotidianamente?¿Es cierto, como damos por sentado, que tienen la disposición para colaborar con su propia formación? Y aquí me gustaría hacer mención de los “Derechos imprescriptibles del estudiante” de Pennac (1991):

“El derecho de no estar atento constantemente.
El derecho a su conciencia.
El derecho a no aprender lo que tiene sentido.
El derecho a no obedecer entre seis y ocho horas al día.
El derecho a moverse.
El derecho a no cumplir todas sus promesas.
El derecho a no gustarle la escuela y a decirlo.
El derecho a elegir con quien quiere trabajar.
El derecho a no cooperar en su propio proceso.
El derecho a existir como persona. “

Este manifiesto tiene mucho más que ver con la realidad que con el mundo idílico que construimos en el que todas las condiciones son ideales y nuestros estudiantes responden a los lineamientos en los que se basan la mayoría de las políticas educativas.

Y hablando de políticas educativas ¿Las autoridades educativas realmente estructuran los programas educativos nacionales en base al beneficio común y a las necesidades de la nación o responden a otros intereses?, tampoco hay que dejar de lado otros aspectos ¿Los maestros cuentan realmente con la preparación, profesionalismo, condiciones materiales y laborales  para ejercer sus funciones de manera adecuada? Y en todo este complejo sistema ¿las condiciones del contexto (económicas, familiares, sociales, culturales) son las adecuadas para que esta intencionalidad de una educación de calidad pueda ser puesta en marcha en un país como el nuestro?

Cualquiera que haya estado en un aula, ya sea de alguna institución pública o privada, sabrá que las cosas no son tan simples. Que cuando llega una orden “de arriba”, una nueva reforma, la aplicación de un acuerdo o peor aún, un cambio de modelo educativo, viene un fuerte desequilibrio.  Tal vez estamos sobrevalorando a la escuela como institución, quizá funcionamos con una imagen infantil de ese mundo ideal, quizá no todas las respuestas deban venir del sistema educativo. La escuela no está en posibilidades, en este momento, de garantizar el futuro de un niño que ingresa en ella, no puede asegurarle a sus padres que ese niño, por cursar, 9, 12, 15 o 20 años de escolarización llegue a tener un buen trabajo, no puede aventurarse a afirmar que ese niño, al cabo de su proceso y al llegar a la edad adulta se sienta pleno y feliz aún cuando haya tenido una trayectoria exitosa en su interior; entonces ¿qué podemos ofrecer?

Los padres se han convertido en un censor, en un patrón tirano que espera resultados sin la más mínima disposición (no en todos los casos pero si en muchos) a colaborar en el proceso de sus propios hijos; exigen que la escuela cumpla con mantenerlos seguros, que los prepare para el futuro, que los forme y que los mantenga alejados de la “contaminación ambiental”; pero por más que la escuela ha intentado convertirse en una burbuja lo cierto es que no puede actuar de manera aislada, nuestros niños y jóvenes de esta era de la información se encuentran expuestos constantemente a estímulos electrónicos, a una inmensa cantidad de información que no alcanzan a procesar y que no podemos controlar. Sumado a esto está esa parte del imaginario social que se ha construido a fuerza de la intervención de los medios de comunicación masiva y que simplifica la ecuación: educación=escuela; escuela=maestros.

El resultado es: si la escuela ha fracaso es responsabilidad de los maestros. Pero ¿Quién forma a los maestros? ¿Quién los elige? ¿Quién cedió espacios de decisión a los organismos sindicales docentes a cambio de control electoral?

Este es un buen momento para que cada quien asuma sus responsabilidades y ponga en orden su espacio, la autoridad educativa, al parecer, eso intenta, habrá que ver en la práctica que sucede; los maestros, por lo menos los comprometidos, día a día han intentado enfrentar una batalla que no es sólo de ellos pero en la que han quedado abandonados ¿y los padres de familia, los medios de comunicación, la sociedad en su conjunto, qué están haciendo?

Es momento de empezar a asumir compromisos y reinventar una escuela que, aclarémoslo, no ha sido fallida, sino que ya no responde a las necesidades para las que fue creada porque nuestra sociedad, nosotros, los seres humanos, hemos cambiado, no podemos seguir dejando de lado a los actores principales de este proceso: los niños, niñas y jóvenes también deben asumir sus compromisos y debemos reconocerlos como agentes fundamentales si es que realmente queremos construir una mejor educación para ellos y, como menciona Larez Romero* “La educación debe propiciar un sentimiento de pertenencia social que se nutrirá de sólidas referencias colectivas, de signos de identidad compartidas, de superación del aislamiento social y de seguridad y comunicación espiritual interpersonal y social. Debe estimular la capacidad del ser humano para tomar decisiones oportunas, seleccionar opciones, adoptar estrategias y efectuar tareas con el propósito de integrarse a la sociedad definiendo un orden social, económico y cultural que sea compatible con las necesidades fundamentales de la dignidad humana”.

Bibliografía:
Villarini, Angel R. “Refundar la escuela ¿por qué? Perspectiva, raíces, circunstancias y proyecto para refundar la escuela”, pag. 63. A refundar la escuela. Ediciones Barandal. México 2013.
Secretaría de Educación Pública. Página web:       http://www.sep.gob.mx/es/sep1/sep1_Historia_de_la_SEP#.U3-RcPl5Pec
Castañeda, Mayra. El docente extraordinario, pag. 44. Editorial Descubriendo. México 2011.
Larez, Romero Ronald. “Una reflexión sobre la educación y la praxis del saber social en el porvenir” pag. 102. A refundar la escuela. Ediciones Barandal. México 2013

Fuente del articulo: http://mayracastaneda.org/blog_60923_Y-los-estudiantes–cuando-.html

Fuente de la imagen: http://mayracastaneda.org/images/14445/Estudiantes-3.jpg

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