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La falacia del solucionismo tecnológico para los problemas sociales

Por Javier Tolcachier

“Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” -Tercera ley de Clarke, Perfiles del Futuro, Arthur C. Clarke

Desde siempre en la historia humana, los descubrimientos e invenciones han tenido un gran impacto en el modo de conocer y de vivir. Pero también han surtido un efecto psicológico potente, siendo catalogadas en numerosas oportunidades como milagros o magia.

Célebre fue la invención de Herón de Alejandría, basada en sus múltiples aportaciones al campo de la mecánica y la matemática,quien en el siglo I creó un sistema de apertura automático para las puertas de un templo, que para los presentes era sin duda producto del poder de los dioses.

Mientras los fieles veían que (Guevara Pezoa, 2019) “el sacerdote encendía una llama en la entrada para invocar a los dioses, los cuales respondían abriendo las puertas para permitir la entrada, tras bambalinas, la llama calentaba un receptáculo lleno de agua, oculto a la vista de quienes acudían al templo. Al producir la ebullición del agua contenida en el recipiente, el vapor generado accionaba una serie de contrapesos que ponían en funcionamiento un sistema de poleas que finalmente abrían las puertas.”

Tomasso Campanella, uno de los filósofos más influyentes del Renacimiento, afirmaba que “la tecnología es siempre llamada magia hasta su comprensión, pero después de un tiempo se transforma en ciencia común”[1]

La magia de lo tecnológico, lejos de ser un recuerdo de museo, propio de una distante infancia humana, continúa vigente. Al igual que en épocas pretéritas, hay todavía autoproclamados chamanes que atribuyen a estos prodigios técnicos la virtud de curar todos los males.

Tal es el caso de quienes hoy anuncian que la revolución tecnológica en curso, en cuyo centro se encuentra la digitalización de los procesos de producción material y simbólica, será el instrumento exclusivo para superar las falencias estructurales del sistema actual.

Dichos intérpretes omiten que, de modo similar a lo ocurrido en otras épocas, el artilugio técnico sirve ante todo al enriquecimiento exorbitante de unas pocas personas y que los avances que estos instrumentos generan no es accesible por igual a todos, exacerbando las desigualdades.

Por último, tampoco se dice que las lógicas que subyacen a estos vistosos mecanismos, fortalecen las dependencias inhibiendo otros múltiples caminos de desarrollo e impactando fuertemente en la visión del mundo.

El truco es publicitario, pero también político.

El nuevo “consenso tecnológico-empresarial” de Davos

Ante la evidente crisis que atraviesa la humanidad, signada por la violencia en sus distintas expresiones (física, económica, cultural, psicológica, de género, ecológica, etc.), el Foro Económico Mundial, con el apoyo de muchas de las principales corporaciones financieras y de negocios de alta tecnología , está generando e intentando imponer un consenso ideológico supuestamente “novedoso”: el de la innovación tecnológica y el emprendedurismo revestido de un aura social y ecologista como camino de solución a las diversas problemáticas.

Lejos de promover la esencial redistribución de la riqueza y del poder, el bienestar sería alcanzado – según estos cultores del dinero como valor central – a través de la aplicación “ética” de la técnica, la asociación (¿co-optación?) público-empresa privada y la afirmación de la utilidad del lucro como motor en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible planteados en la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Todo problema social, desde el hambre, la enfermedad, el cambio climático, la inequidad, incluso la soledad o la muerte pueden – según estos propulsores de la reconversión capitalista- tener una solución tecnológica, siempre y cuando exista una oportunidad de negocios, o sea, siempre.

Como añadido imprescindible, y legitimados por ellos mismos, organizan desde su think tank Centro para la Cuarta Revolución Industrial un intento de diseño estratégico para la gobernanza mundial denominado Consejos Globales de la Cuarta Revolución Industrial.

Entre las funciones de estos consejos, según su documento descriptivo, estaría “identificar brechas en la política pública o la práctica privada que podrían beneficiarse del desarrollo de marcos de política y protocolos de gobernanza por parte de múltiples partes interesadas”. Otro cometido pretendido es el de “crear un proceso estructurado pero informal entre los principales responsables políticos, profesionales y expertos para el intercambio de información, experiencias y aprendizajes de experimentos innovadores de política y gobernanza en todo el mundo, para dar forma a la trayectoria de las tecnologías emergentes” como así también “actuar como primeros adoptantes y embajadores para probar, perfeccionar y mejorar la interoperabilidad de las políticas y protocolos de la Cuarta Revolución Industrial.”

Lo que suena a teoría conspirativa es una realidad en curso. En el listado aparecen el Consejo Global de Inteligencia Artificial, el Consejo Global de Internet de las Cosas, el Consejo Global sobre Tecnología Blockchain, el Consejo global sobre Movilidad Urbana y Autónoma, el relacionado con Drones y Movilidad Aérea, y el de Medicina de Precisión.

Para prevenir intrusiones democráticas, el panfleto es explícito: “participación solo por invitación”.
No por nada, el fundador del Foro Económico Mundial y autor del libro “La Cuarta Revolución Industrial”, el economista y empresario alemán Klaus Schwab, también ha sido miembro del consejo de administración del Club Bilderberg.

Esta aspiración de suplantar todo mecanismo interestatal por una gobernanza global en manos de las corporaciones de negocios estaba plasmada ya en la Iniciativa de Rediseño Global en 2009. En un comentario introductorio de sus tres co-presidentes Schwab, Malloch-Brown, (entonces  vicepresidente del FEM) y Samans (su director ejecutivo), al informe de 600 páginas presentado en Doha “Un asunto de todos: Reforzar la cooperación internacional en un mundo más interdependiente” – citado en el libro de Manahan y Kumar que mencionamos más adelante – puede leerse: «Ha llegado el momento de un nuevo paradigma de gobernanza internacional de las partes interesadas, análogo al plasmado en la teoría de la gobernanza empresarial de las partes interesadas sobre la que se fundó el propio Foro Económico Mundial».[2]

La estrategia tecno-política corporativa

La iniciativa del Foro Económico de Davos conocida como “el gran reinicio” aspira a ser el lanzamiento de una nueva etapa (o “reseteo”, para mejor utilizar términos de tecnología digital) del capitalismo.

Siguiendo la interpretación de un viejo adagio empresarial derivado del vocablo “crisis” en japonés y chino (kiki y wēijī respectivamente, ideograma compuesto por los términos “peligro” y “oportunidad”), el FEM ve en las consecuencias globales de la pandemia no el correlato lógico del deterioro de un sistema de apropiación y destrucción, sino la posibilidad de insuflar al capital con nuevos horizontes a través del modelo concebido por el propio Schwab y denominado “capitalismo de las partes interesadas”.

Este capitalismo vendría a reemplazar al “capitalismo del accionariado” -predominante en las corporaciones occidentales- y al “capitalismo de Estado”, de importante desempeño en las economías emergentes del Asia. Capitalismo que, según el mismo autor, aspira a “que las empresas paguen un porcentaje equitativo de impuestos, muestren tolerancia cero frente a la corrupción y respeten los derechos humanos en sus cadenas de suministro mundiales”. Como si fuera poco, se sugiere respetar la competencia en igualdad de condiciones, también cuando operen en la «economía de plataformas», para lo cual son necesarios nuevos parámetros de medida y un nuevo propósito en las inversiones que contemple objetivos «ambientales, sociales y de gobernanza».[3]

El marketing positivo de esta propuesta, un continuismo de la fracasada idea de “responsabilidad social empresarial”, luego de la catástrofe social ocasionada por el neoliberalismo impuesto a sangre y tratados en las últimas décadas del siglo pasado, ha entusiasmado a muchas corporaciones. Aunque no lo sabemos a ciencia cierta, posiblemente las donaciones con las que apoyan el desarrollo de esta estrategia innovativa en términos propagandísticos, sean deducidas de sus declaraciones de impuestos, hoy tendientes a mínimos absolutos.

A gran distancia de ser una broma de mal gusto, este lavado de cara ecológico y caritativo del capital (siempre afecto a los lavados), está avanzando con cada vez más incidencia en el sistema multilateral de Naciones Unidas. La captura del sistema de parámetros de la gobernanza global se produce a través del homónimo “sistema de múltiples partes interesadas” (multistakeholder system).

En el libro “The great takeover” (“La gran captura”) los autores Mary Ann Manahan y Madhuresh Kumar, mapearon y realizaron un análisis de 103 iniciativas de “múltiples partes interesadas” con participación prominente de corporaciones, en los ámbitos de educación, medioambiente, salud, internet y datos y alimentación y agricultura.

En la introducción al texto, los editores señalan: “Al desplazar el centro de las decisiones políticas clave del sistema multilateral a mecanismos mixtos en los que manda el sector privado -con el apoyo de algunos Estados, instituciones internacionales y grandes filántropos-, el fenómeno de la «multistakeholderización» de la gobernanza mundial se ha convertido en algo sistémico.”

La crisis financiera de Naciones Unidas, motivada entre otras cosas por la disminución de aportaciones de sus miembros más ricos, particularmente los Estados Unidos de América, abrió las compuertas para una cada vez mayor participación de las transnacionales y la filantropía en alianzas de acción sectorial con la organización multilateral.

“Con el tiempo, la creación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París de 2015, que incorporaron las asociaciones de múltiples partes interesadas como piedra angular de su aplicación y realización, afianzaron aún más el multistakeholderismo en el sistema de la ONU.”, precisan los autores.

Correlato de este proceso “el 13 de Junio de 2019 Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial, firmaron un Marco de Trabajo de Alianza Estratégica bajo el pretexto de «profundizar en los acuerdos institucionales para acelerar la aplicación de los ODS»”.

No al determinismo de la tecnología… y de los fondos de inversión

Es habitual identificar a las compañías de tecnología digital con sus fundadores. Así, hablar de Amazon, de Google, de Facebook-Meta, de Microsoft, es decir Bezos, Brin, Page, Zuckerberg o Gates. Sin embargo, aun cuando estos empresarios conservan una parte importante de las acciones de sus empresas, los reales poseedores de las mismas son los gigantes del mundo financiero.

Un breve repaso: Bezos es el mayor accionista individual de Amazon (9,81%), pero el 60% de las acciones está en manos institucionales. Los 5 primeros grupos (Vanguard, Black Rock, State Street Corp., Price/T. Rowe Asoc., FMR Llc) detentan en conjunto 21,8%.

Larry Page y Sergei Brin, quienes fundaron google (hoy Alphabet Inc.) en 1998, tienen hoy un 2,96% y 2,82% de las acciones, mientras que los 5 grupos financieros mencionados antes, prácticamente en el mismo orden de prelación, captan un 22,75%. Dos tercios de esta compañía es propiedad de fondos de inversión.

El caso de Meta Platforms (antes Facebook) es similar. Mientras casi el 65% de las acciones están en manos institucionales, Mark Zuckerberg redujo, según Forbes, su porcentaje accionario a algo menos de un 15%. En el top list del accionariado institucional figuran los mismos 5 fondos, totalizando un 28%.

Dos de los grupos financieros señalados (Black Rock y State Street Corp.) junto a todas las GAMAM y fundaciones conexas están en el selecto listado de empresas que apoyan las tareas del Foro Económico Mundial.

Hablando sobre la transición hacia la descarbonización y un hipotético “net zero” en las emisiones, Lawrence (Larry) Fink, ceo de Black Rock, en su carta 2022 a sus inversores, dice: “Nos enfocamos en la sostenibilidad no porque somos ambientalistas, sino porque somos capitalistas y fiduciarios de nuestros clientes”. En otra parte de su mensaje, aparece el nuevo mantram de Davos: “El capitalismo de múltiples partes interesadas consiste en ofrecer rendimientos duraderos y a largo plazo a los accionistas.”

Por su parte, el presidente y director general de State Street Corp. Ronald P. O’Hanley, es aún más explícito: “La era del capitalismo de las partes interesadas ha llegado”, indica en una notatitulada “Por qué el camino hacia el capitalismo de las partes interesadas comienza con consejos de administración diversos”. Con el término “diversidad”, efectivamente O’Hanley parece adherir a la idea de la inclusión, diciendo “es una definición que parte de la no uniformidad de pensamiento y abarca la raza y la etnia, el género y la orientación sexual, la religión y la edad, los orígenes geográficos y socioeconómicos, etc.”.

¿Ceos progresistas? ¿O el mismo capitalismo salvaje vestido de color verde, lila y hasta multicolor?

Quienes nos han traido hasta aquí no van a sacarnos de la crisis estructural y antihumanista del sistema. No es un pretendido solucionismo tecnológico en sus manos, lo que va a hacer la diferencia.

Los severos problemas sociales serán solo resueltos a través de una democracia multidimensional y participativa, no solo política sino también económica, comunicacional, cultural, de género (y tantos etc. como se quiera), que tenga como objetivo la descentralización y desconcentración del poder. El futuro anida en las comunidades humanas, en la base social, no en las cúpulas.

Esta nota está incluida en la publicación digital Internet Ciudadana N° 7 – Marzo 2022 “Camino a ser gobernados por las corporaciones?”

(*) Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en Pressenza, agencia internacional de noticias con enfoque de paz y No Violencia.

Notas:
[1]     Watson, L. J. (1997). The Influence of the Reformation and Counter Reformation upon Key Texts in the Literature of Witchcraft. Reino Unido: University of Newcastle Upon Tyne. Citado por Guevara Pezoa, F. en Eurekadabra: ciencia, tecnología y magia PAAKAT: rev. tecnol. Soc. Vol.9 no.16, Guadalajara, mar. 2019

[2]https://www.umb.edu/gri/an_overview_of_wefs_perspective#fn-4-a

[3]     ¿Qué tipo de capitalismo queremos? Schwab, K. https://es.weforum.org/agenda/2019/12/que-tipo-de-capitalismo-queremos

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Venezuela: Ucrania y algunos problemas de la izquierda

Ucrania y algunos problemas de la izquierda

Luis Bonilla-Molina

  1. Introducción

Ya casi no miro el WhatsApp ni Telegram porque la mitad de los mensajes que me llegan son declaraciones panfletarias de distintos signos, sobre lo que ocurre en Ucrania, mientras el resto son compañeros y compañeras que piden una explicación más creíble respecto a lo que acontece.

Sorprende ver como muchos analistas progresistas no esperaron que sonaran los cañones de la guerra para comenzar a enviar sus artículos, sin tomarse la molestia de consultar previamente, antes de opinar, a compañeras(os), movimientos sociales de resistencia y partidos revolucionarios de los países involucrados. Parece que ser “progre” habilita para opinar con algunas palabras claves comunes y estilos de redacción que mencionen al sur global.

La complejidad de lo que está ocurriendo en el mundo, tiene un capítulo en lo de Ucrania y, no está desconectado de las transformaciones que están ocurriendo en el mundo. El impacto de la aceleración de la innovación científico-tecnológica, los cambios en la economía y la cultura de masas, influyen en la actual correlación de fuerzas entre las clases sociales, las potencias capitalistas y las contradicciones inter imperialistas.

Ucrania, con toda la tragedia que implica la perdida de vida de cientos de personas y el impacto ecológico de uso de armas de destrucción masiva, debería ser el punto de partida para comprender que no estamos entendiendo lo que realmente ocurre.

  • ¿y que pasó con la globalización?

El 99% de los análisis que he leído, no parten de una de las interrogantes fundamentales para los análisis marxistas en cualquier tiempo histórico: ¿Qué pasa en la economía mundial que hace posible que ocurra esta conflagración? Pareciera que lo que sucede en Ucrania expresa solo sentimientos nacionalistas o imperialistas de carácter meramente político, o, peor aún, simples patologías de dirigentes de naciones. En la mayoría de los casos tengo la sensación que estoy leyendo a reporteros políticos, no analistas marxistas.

En los ochenta del siglo XX, toda la izquierda sensata coincidió en que había desembarcado la globalización neoliberal que implicaba una tendencia a la conformación de capital trasnacional, que, si bien podía tener asiento en un país capitalista avanzado, su tendencia era a no tener fronteras. Se popularizó la expresión de capitales golondrinas, que iban saltando de sitio en sitio, sumando a otros capitales a la manada y dejando atrás al capital que se resistía a las nuevas formas de acumulación, inversión, especulación y explotación.

A pesar de que muchos preveían que esto impactaría las correlaciones de fuerzas y el carácter de las contradicciones entre las potencias imperialistas, son contados los esfuerzos sostenidos por estudiar este tema. Una rápida búsqueda por internet da cuenta que son pocos los estudios existentes sobre el impacto del capital trasnacional en las contradicciones inter imperialistas, de cómo las asociaciones estratégicas de capitales de distinto origen nacional, reconfigurados en capitales trasnacionales, se convierten en fuentes de mediación o profundización en las contradicciones inter imperialistas.

Claro está que estas contradicciones comerciales por mercados y hegemonía existen, pero estas, en el marco de la globalización son fundamentalmente de dos tipos: a) roces que construyen mecanismos de integración, es decir, cada choque se resuelve con acuerdos por mercados y énfasis en la producción de mercancías o servicios y, b) fricciones que se intensifican para imponerse un bloque económico sobre el otro.  ¿Dónde están analizados estos dos procesos en su relación con las contradicciones inter imperialistas y el conflicto de Ucrania?

Las contradicciones inter imperialistas no son las mismas que analizó Lenin en “Imperialismo Fase Superior del capitalismo”, pues cien años después estamos en una economía globalizada, en etapa de feroz proceso de alianzas impensables y/o de carnicerías por mercados. Por ello, opinar desde la superficialidad de lo “político evidente” no permite construir táctica política.

Vivimos una etapa en la cual las sanciones económicas se han “popularizado” como mecanismos de Estados imperialistas para incidir en la tensiones y fricciones de la economía globalizada y en los “agujeros negros” de la geopolítica, que se multiplican ante el agotamiento del modelo de gobernanza global de las post guerras. En consecuencia, se hace necesario construir escenarios del impacto de guerras y medidas sancionatorias sobre el capital globalizado, si queremos entender el proceso de reorganización del capitalismo actual.

China, la potencia económica capitalista más joven expresó en el reciente Foro Económico Mundial de Davos (2022), su inquebrantable voluntad de sostener el carril de la globalización y fomentar la economía abierta. Alibaba es hoy una muestra de cómo un gigante económico nacional se asocia y vincula con el capital trasnacional.

En consecuencia, para analizar lo de Ucrania la primera pregunta que debería hacerse la izquierda es ¿cómo se inscribe esta confrontación en la globalización neoliberal y la conformación de capital trasnacional?  La carencia de esta formulación deja los análisis políticos sin sustento económico real.  Los pocos análisis que rozan esta intención lo hacen desde una perspectiva de capital nacional, como en el caso del comercio del gas, sin acompañar el análisis con un estudio sobre las tensiones que se generan en esa industria entre capitales nacionales y trasnacionales y su impacto en el forcejeo político y económico que ocurre alrededor de Ucrania; nunca al revés.

  • La contradicción principal y el campismo

La izquierda tiene dogmas y rituales. Sociólogos y antropólogos dirían que eso es lógico y hasta natural. Sin embargo, cuando la cultura política, prisionera de la tradición y el temor a ser considerado “revisionista”, les impide a algunos sectores de izquierda ver lo nuevo, ello se convierte en un problema objetivo para la acción transformadora.

Una parte importante de la izquierda política, está anclada en los esquemas de contradicción inter imperialista, que como señalamos, desconoce el impacto de la globalización en ellas. Pero peor aún, definiciones como que, independientemente de lo que ocurra siempre hay que oponerse al enemigo principal (EEUU) y apostar por su debilitamiento apoyando contrapesos o enemigos menores (Rusia o China), resultan insuficientes para entender lo nuevo y formular políticas revolucionarias. En ese camino conocimos una izquierda que justificaba cada paso en la declinación soviética, china o vietnamita hacia el capitalismo, como si al final se tratara de construir un referente capitalista que compitiera por mercados con el imperialismo norteamericano. Ciertamente en toda confrontación militar y geopolítica tenemos que criticar al imperialismo gringo quien siempre está presente de una forma u otra, pero ello debe ir acompañado de una lectura económica, comercial, tecnológica y política del porqué el imperialismo muestra sus garras opresoras; no basta con una crítica adolescente permanente sobre el capitalismo norteamericano.

El estudio de los conflictos y las guerras en el marco de la globalización económica aún en construcción, resulta fundamental para evitar el campismo político tan de moda en sectores de la izquierda y abrazado frenéticamente por los gobiernos progresistas. Muchas de las elites de los gobiernos progresistas, convertidas en nuevas burguesías dominantes, ven en el capitalismo ruso o chino, fuentes alternas de negocio y de sobrevivencia política, pero utilizan la retórica del enemigo menor para esconder su real política de alineación con alguna de las fracciones del capital trasnacional. Incluso al no ser estudiosos de la globalización neoliberal, de manera tonta terminan creyendo que los capitales chinos o rusos no tienen intereses cruzados con el capital gringo, en cuyas tensiones los gobiernos progresistas pasan a ser solo peones negociables cuando sea necesario.

Ucrania debe ser analizada también, en la perspectiva del sujeto revolucionario, la clase trabajadora y las nacionalidades oprimidas. Desde esa mirada el análisis se enriquece de manera radical y visibiliza las tensiones entre capital y trabajo globalizado, que se expresan en los territorios de Ucrania, Rusia, EEUU, Turquía, China y la Unión Europea.

Nuestra apuesta como revolucionarios, no es estar al lado de país capitalista alguno, ni EEUU, ni Rusia, ni China, ni Turquía, sino de los intereses del pueblo y la clase trabajadora. Incluso, allí donde pueda no existir ninguna expresión política organizada o expresiones visibles de resistencia, nuestro discurso debe ser para empalmar con lo que está aún subterráneo pujando por emerger en algún momento.

Si algo nos queda claro a esta altura, es que el discurso del enemigo menor, termina vaciando de sentido anticapitalista a la lucha revolucionaria.

  • Analizar Ucrania desde la tradición de los debates de izquierda

Las importantes opiniones de Zbigniew Marcin Kowalewsk (2022) y de Catherine Samary (2022) en los foros sobre Ucrania del 4 de marzo de 2022, organizado de manera conjunta entre Otras Voces en Educación, Insisto y Resisto, Punto de Vista Internacional y CLACSO TV, mostraron la significación de aproximarnos a la situación de Ucrania con los siguientes ejes:

  1. La tradición imperialista de Rusia desde el Zarismo
  2. La política de Lenin sobre las nacionalidades y la URSS que apostaba por soberanía y autonomía
  3. El giro de Stalin sobre la cuestión nacional en la URSS, que vuelve a la visión imperial rusa
  4. El sentimiento nacional de soberanía que siempre ha existido en Ucrania, incluso en el periodo de la URSS, algo no desestimable:
  5. La separación de Ucrania de Rusia en el proceso de desmantelamiento de la URSS y su vocación anti nuclear al destruir su arsenal después de la separación con Rusia
  6. Rusia potencia capitalista, que se va tomando cuerpo desde Yeltsin y se consolida con Putin
  7. La política de Putin de retomar la perspectiva del zarismo y el estalinismo, haciendo de Rusia una potencia de vocación imperialista.  En ese contexto en la campaña electoral, Putín anunció su voluntad de recuperar a Ucrania:
  8. El papel de Putin y Rusia desde 2014 en la exacerbación de las contradicciones y los separatismos en Ucrania, para crear las condiciones para una invasión

A lo cual le agregaría, que Putin y Rusia intentan usar el conflicto de Ucrania para producir un cambio geopolítico en el mundo, algo que ha venido trabajando la dirección capitalista de ese país durante los últimos años, con puntos de interés que se encuentran con China y EEUU.

La tragedia en curso es para la Unión Europea, pues si Putin logran ganar el “match” de Ucrania, ella perderá una parte importante de su importancia geopolítica heredada de los acuerdos de post guerra y, Rusia pasaría a ser el gendarme emergente en la otrora región de influencia única de las naciones europeas.

  • Atrevernos a pensar la geopolítica del poder

La geopolítica de la segunda mitad del siglo XX devino de los acuerdos de post guerras mundiales. La OTAN y la alianza europea que terminó conformándose en la Unión Europea eran el anillo de seguridad de los Estados Unidos alrededor de la URSS.

Con la desaparición de la URSS y al convertirse Rusia en una potencia capitalista salvaje, una de las justificaciones reales de la existencia de la Unión Europea, como corta fuegos al comunismo, desaparece.  Los países de la UE han intentado sostener la alianza asumiendo un rol de factor X en el equilibrio de mercados. Sin embargo, lo que ocurre es:

  1. Comienzan a surgir intereses económicos cruzados entre capitalistas rusos, norteamericanos y chinos, donde la Unión Europea no es para nada un eje articulador, mucho menos una alcabala que condicione mercados. China, Rusia y Estados Unidos prefieren apostar por la Organización Mundial de Comercio en la cual se impone la lógica del dinero y el mercado global;
  2. El periodo de Trump, acusado hasta de ser agente de Rusia, expresaba intereses de un sector del capital trasnacional que busca coincidencias extra territoriales, defendiendo los intereses de los capitales propios;
  3. Rusia comienza a perfilarse como un actor fundamental en el mundo árabe, África y Europa oriental en su conjunto y está guerra es en realidad un reacomodo geopolítico de las naciones imperialistas;
  4. La Unión Europea no asusta a nadie y su incapacidad para impulsar una respuesta militar de la OTAN en Ucrania la dejó desnuda y descarrilada de la nueva geopolítica imperialista de primera línea.

Por supuesto, que este intento de activar la OTAN debe servir para exigir el desmantelamiento de este mecanismo militar y transimperialista que cada vez resulta más peligroso por la volatilidad de la dirección geopolítica global. Pero, el que no se haya activado la OTAN debería hacernos preguntar ¿Qué variables económicas influyeron en esa decisión? ¿cuál es la posición de los capitales transnacionales sobre una eventual activación de la OTAN?

  • Atrevernos a pensar en contracorriente a la mayoría de la izquierda

En consecuencia, considero importante abrir un debate en la izquierda revolucionaria anticapitalista, sobre el impacto de la globalización neoliberal en las tensiones inter imperialistas, eso sí, en cada una de las dos tendencias que se expresan en este proceso integración y confrontación de capitales transnacionales.

Esto permitirá contar con análisis más consistentes que se puedan traducir en líneas políticas con capacidad de empalmar con la realidad concreta de la tercera década del siglo XXI

Como luchador social y docente, una gran parte de mi preocupación está en las víctimas inocentes, esas a quienes los medios de uno y otro lado les quitan rostro y les convierten en simples números de bajas. La geopolítica con perspectiva de clase debe darle voz a quienes hoy sufren los estragos de cualquier guerra con trasfondo económico.

Fuente de la Información: https://luisbonillamolina.com/2022/03/07/ucrania-y-algunos-problemas-de-la-izquierda%ef%bf%bc/

 

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Libro – Paulo Freire: un educador en el mundo

Paulo Freire: un educador en el mundo

Fernando de la Cuadra

Comenzando el mes de abril fue lanzado en Portugal el libro-homenaje del gran educador brasileño, titulado Paulo Freire Centenário: um educador no mundo. El libro es una recopilación de artículos publicados por Freire en Chile y en Portugal, los cuales fueron organizados por las profesoras Adelaide Gonçalves y Débora Dias, junto con el autor de esta breve reseña. Tal como se advierte en la presentación del mismo: “Este es un libro de Paulo Freire, con la presencia y la palabra del educador en entrevistas, en debates y en escritos autobiográficos. Es la reflexión y la memoria de Paulo Freire por él mismo, una memoria que nunca fue en primera persona, que se hace en plural a pesar que se refiere a sí mismo, incluso cuando expone su sensibilidad y los modos como fue realizando su lectura del mundo”.

Este libro-homenaje a Paulo Freire, recuerda su centenario con la publicación de textos inéditos en Portugal, juntando escritos autobiográficos, debates y entrevistas. En ellos se puede percibir que Freire se transformó en un educador del mundo y en el mundo por la amplia difusión de sus ideas filosóficas, de su método pedagógico y de su acción emancipadora, primero en Brasil, después en Chile, continuando en países de América Latina, Estados Unidos, Europa, Asia y Oceanía.

En relevo se encuentran momentos claves de la trayectoria de Paulo Freire y el itinerario internacionalista de un pensamiento cuja recepción fue marcada durante largos años por la censura, por una circulación clandestina y por el exilio. En el libro, Paulo Freire cuenta sus experiencias en el ámbito de la pedagogía y la alfabetización de adultos en varios países, especialmente en Brasil, Chile, Guinea-Bissau, San Tomé y Príncipe, Angola y Cabo Verde.

También reúne entrevistas y conferencias dictadas en Chile y Portugal, en las cuales se exponen sus ideas filosóficas y su método de enseñanza, el que actualmente es aplicado en una escala global. Dicho método que fue siendo elaborado ya en los años cincuenta del pasado siglo, superaba el dualismo profesor/alumno para construir en conjunto el proceso de aprendizaje, resaltando el conocimiento y la realidad presente en los diversos sujetos participantes en esa acción pedagógica.

En muchos de sus estudios, argumentaba -a partir de una lectura dialéctica realizada del ensayo de Frantz Fanon Los condenados de la tierra– que la opresión deshumaniza tanto a los oprimidos como a los opresores y que las luchas emancipatorias de aquellos que se encuentran en una condición de subordinación son, en última instancia, una tarea que implica la liberación simultánea de sí mismos y de sus opresores. En síntesis, Paulo Freire se entregó por entero a una causa y a un proyecto humanista y pedagógico, en que generaciones seguirán aprendiendo y por el cual será siempre recordado con admiración y respeto.

El libro puede ser encomendado aquí: https://bit.ly/3lYucM0

Fernando de la Cuadra es doctor en Ciencias Sociales, editor del blog Socialismo y Democracia y autor del libro De Dilma a Bolsonaro: itinerario de la tragedia sociopolítica brasileña (editorial RIL, 2021).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/paulo-freire-un-educador-en-el-mundo/

 

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México: Nuevos derechos para los universitarios

Nuevos derechos para los universitarios

Miguel Casillas

Mucho ha avanzado el país con la promulgación de la Ley general de educación superior que impulsa la gratuidad y la ampliación del acceso a estos bienes culturales. También como resultado de esa Ley seguramente avanzaremos en la conformación de espacios libres de violencia, de igualdad entre géneros, de respeto y valoración de la diversidad.

La nueva Ley abre un horizonte promisorio de desarrollo para la educación superior, siempre y cuando, sus preceptos y objetivos se vuelvan una realidad. Ojalá y las políticas públicas que impulse el gobierno se orienten hacia estos objetivos y traten de diseñar estrategias y cursos de acción que superen la situación actual.

Sin embargo, no podemos abstraernos del presente y suponer que después de la pandemia no ha cambiado nada. Por el contrario, como resultado de los evidentes problemas, pero también de los avances y ventajas obtenidos, es que emerge una nueva agenda de derechos digitales para los universitarios que ayude a encuadrar el uso de las TIC en la educación superior con un sentido progresista.

Después de dos años de pandemia se amplió y masificó el uso de los recursos tecnológicos en la educación superior: las clases a la distancia y el uso de plataformas digitales para los seminarios, reuniones, congresos, presentaciones de avances, defensas de tesis y exámenes profesionales se volvieron familiares y parte de la vida cotidiana. Se fortalecieron los repositorios y se amplió la capacidad de acceso a libros y revistas en formato digital; desaparecieron las antologías en fotocopias y las bibliografías son accesibles de modo integral en formatos pdf. Además de los recursos convencionales, se amplió el acceso a conferencias, videos, tutoriales y una amplia gama de recursos educativos virtuales. Muchos profesores han preparado videos, ejercicios y actividades de aprendizaje para sus alumnos y los han subido a distintas plataformas. De manera cotidiana se aplican formularios electrónicos, se realizan evaluaciones y se aplican exámenes en formatos digitales, y de modo presencial, pero a la distancia a través de videoconferencias. Todos los profesores y estudiantes hemos dejado de compartir documentos en papel y utilizamos documentos y compartimos archivos digitales para tareas, ejercicios, avances de investigación y tesis. La comunicación cotidiana entre profesores, entre estudiantes, y entre profesores y estudiantes se realiza a través de dispositivos electrónicos y en plataformas y redes sociales. En cada clase hay un grupo de WhatsApp y se usa de modo frecuente Facebook como herramienta. Por su parte, la gestión y la administración se ha transformado, los procesos y procedimientos se han automatizado y luego digitalizado. En cuanto al gobierno hubo avances relativos a la apertura y publicidad de las sesiones de los órganos colegiados, a la transparencia y la ampliación de los espacios virtuales de participación de la comunidad en la gestión. Durante la pandemia, la divulgación y comunicación científica y académica sobrevivió y fue accesible sólo en los formatos electrónicos. La difusión cultural y las actividades artísticas adoptaron un formato digital.

Ya antes de la pandemia era evidente que en el contexto universitario actual es imposible sustraerse a tres dinámicas entrelazadas: el despliegue de la cultura digital, el uso masivo de dispositivos electrónicos, y la explosión de software disciplinario que experimentan los campos de conocimiento. Después de la pandemia es todavía más difícil sustraernos a esa dinámica y suponer que en el mundo habrá involución.

Precisamente en ese contexto, es que teniendo como fuente de inspiración la consulta a la ciudadanía que se desarrolla en España (https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2021/140721-Carta_Derechos_Digitales_RedEs.pdf) es que puede emerger un listado inicial de derechos digitales que habríamos de exigir los universitarios en México. En principio enunciamos al menos cuatro ejes principales:

Derechos de libertad. Derechos y libertades en el entorno digital, a la identidad, a la protección de datos, al pseudonimato, el derecho de la persona a no ser localizada y perfilada, el derecho a la ciberseguridad, garantizar la libertad de creación y el derecho de acceso a la cultura en el entorno digital

Derechos de igualdad. Derecho a la igualdad y a la no discriminación en el entorno digital, el derecho de acceso a Internet.

Derechos de participación en la vida universitaria. Derecho a la neutralidad de Internet, garantizar el derecho a la libertad de expresión y libertad de información, el derecho a recibir libremente información veraz, el derecho a la participación universitaria por medios digitales , el derecho a la educación digital, los derechos digitales de los universitarios en sus relaciones con la administración universitaria.

Derechos laborales. Derechos en el ámbito laboral de profesores y trabajadores

Habremos de precisar el contenido y el sentido específico de cada uno de estos derechos, pero en su conjunto expresan un horizonte de reivindicaciones que los universitarios podemos ir construyendo para trabajar en el entorno digital. Es ésta una tarea colectiva y un ejercicio que sólo puede integrarse con la más amplia participación de profesores y estudiantes.

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/nuevos-derechos-para-los-universitarios/

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Afrontar la guerra de Ucrania en las aulas

Por: Educación 2.0

La guerra que se está librando en Ucrania ha supuesto un duro golpe para el continente europeo. La proximidad del conflicto y la gran cantidad de información disponible, está provocando que sea uno de los temas habituales de conversación cada día, incluido en las aulas de los centros educativos, donde poco a poco se empiezan a ver caras de niños ucranianos que han tenido que dejar su país por culpa del conflicto.

Segú ACNUR, se estima que ya son más de dos millones y medio de ucranianos los que han abandonado su país. En nuestro país, se estima que viven más de 112.000 ciudadanos ucranianos, por lo que el conflicto también nos golpea muy de cerca, ya no solo a los adultos, sino también a los niños.

Un conflicto ampliamente cubierto a través de los medios de comunicación, pero también a través de las redes sociales, donde las desinformaciones y los bulos campan a sus anchas. Precisamente por ello, en los centros educativos ha surgido la necesidad de redoblar esfuerzos para resolver las dudas y preguntas que pueden surgir entre los más jóvenes.

La mayoría de los niños en nuestras aulas han oído hablar de que hay una guerra en Ucrania. Saben que algo grave está pasando, y además de escucharlo en conversaciones y noticias, muchos de ellos tienen acceso a internet y redes sociales, y pueden estar recibiendo informaciones sin el filtro adecuado a su nivel de madurez”, señala Ana Herrero, Coordinadora de los departamentos de Orientación del grupo Brains International Schools.

Educar en valores y la resolución de conflictos

La labor del profesorado pasa no solo por resolver las dudas que puedan surgir entre los alumnos, sino por dotarles de confianza y seguridad en el proceso de comprensión de esta guerra, para evitar que surjan el miedo y la ansiedad ante el conflicto. Una tarea en la que es necesario:

  • Preguntarles qué saben, qué han oído sobre este conflicto y ayudarles a expresar qué sienten. La expresión emocional es una incorporación relativamente reciente a las aulas, pero su importancia es cada vez mayor. Un bloqueo emocional conlleva a un bloqueo intelectual, por lo que es importante guiar y acompañar a los estudiantes en el proceso de expresión de sus emociones, como una labor de autoconocimiento, pero, sobre todo, como una vía hacia la empatía con los demás.
  • Ayudarles a diferenciar entre los ciudadanos y sus gobernantes. La deshumanización y estereotipación son dos de las primeras consecuencias de un conflicto bélico. Los alumnos han de ser conscientes de cuál es el papel de la ciudadanía en una guerra, generalmente víctima directa del conflicto en ambos bandos, y cuál puede ser nuestro papel activo como ciudadanos en la preservación de la paz y la democracia.
  • Detectar las fake news y fomentar el pensamiento crítico. Los alumnos más mayores, en muchos casos con acceso directo a fuentes de información y redes sociales, han de ser capaces de discernir si la información que reciben son bulos o propaganda. La verificación de fuentes oficiales y el acceso a medios de comunicación contrastados son dos de las herramientas que se han de inculcar entre los estudiantes. Además, el profesorado puede, a través de preguntas, desarrollar este modelo de pensamiento crítico, que les ayude a valorar la información relevante, y poder alcanzar sus propias conclusiones de forma autónoma e independiente.
  • Recalcar la Educación en Valores. Brains, como colegio internacional, apuesta por la riqueza que aporta conocer otras culturas, la mentalidad abierta, la tolerancia y la solidaridad. Estos valores, transversales al método educativo Brains, deben reforzarse en ocasiones como esta, como la única vía para la formación de los ciudadanos del futuro y la creación de sociedades más justas y pacíficas.
  • Valorar la resolución pacífica de conflictos. Es necesario poner en valor competencias como la escucha activa, la comprensión desde la perspectiva del otro, la negociación, la asertividad, buscando siempre soluciones respetuosas, tal y como trabajan en el colegio sus propios conflictos.
  • Poner en marcha propuestas de acción social y solidaria con los refugiados y víctimas del conflicto. Fomentar la solidaridad y tener un rol activo en catástrofes humanitarias como las que producen las guerras es posible. Porque toda ayuda, por pequeña que sea, puede marcar la diferencia en situaciones de conflicto. Además de recogidas de ropa, alimentos y abrigo, la llegada de refugiados a nuestro país requerirá de labores de asistencia y acompañamiento, que además de inestimable ayuda para los afectados, son una valiosa lección para los más pequeños.

“No podemos dejarles en la incertidumbre o el silencio, que puede producir más ansiedad o miedo. Pero es necesario que hagamos un ejercicio de serenidad y de calma, para poder tratar este tema tan doloroso con un tono tranquilizador, fomentando la reflexión, la expresión de sus dudas y sentimientos, y siendo sinceros cuando no sepamos dar respuesta. No podemos mentirles, aunque es conveniente evitar darles excesiva información o sobreexposición al tema”, concluye Ana Herrero.

Fuente de la información e imagen:  https://educacion2.com

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Por qué fomentar mentes críticas y curiosas desde las edades más tempranas

Por: ABC

Esta metodología, donde el niño es protagonista de su aprendizaje, se centra en promover la curiosidad y el desarrollo integral del menor.

La educación está evolucionando hacia modelos que ponen en valor la importancia de fomentar las mentes críticas y curiosas desde las edades más tempranas. The British School of Barcelona (BSB) implementa un enfoque de aprendizaje que se centra en promover la curiosidad y el desarrollo integral del niño desde la etapa de educación infantil.

Esta metodología basada en la curiosidad anima al niño a dirigir su propio aprendizaje. En lugar decirles lo que tienen que hacer, son los niños los que descubren las cosas por sí mismos y toman sus propias decisiones, lo que los lleva a mejorar la confianza, el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas, al tiempo que estimulan las principales áreas de desarrollo físico, cognitivo y social propias de esta etapa.

El juego y la exploración, el aprendizaje activo, los espacios flexibles, la colaboración con las familias y las provocaciones intencionadas, según los intereses de los niños, son aspectos clave de este enfoque. Su objetivo es que los niños «piensen y hagan», en lugar de limitarse a seguir pasivamente las indicaciones de un adulto.

Beneficios

Rachael Symes, directora de Educación Infantil y Primaria del campus ubicado en Sitges de The British School of Barcelona, explica que «los niños de Infantil son libres de explorar su entorno y se les permite pensar por sí mismos. Esta es una habilidad importante en la vida, ya que las experiencias que los niños tienen en sus primeros años de vida conforman la visión que tienen de sí mismos tanto como estudiantes como sobre su aprendizaje futuro. Desarrollar en los niños una pasión por su proceso de aprendizaje y una sed de conocimientos a una edad temprana aumenta su motivación por seguir aprendiendo en las siguientes etapas y de por vida«.

Son muchos los beneficios de este enfoque que, en última instancia, dan a los niños voz, elección y control sobre su propio aprendizaje. Algunos de los beneficios enumerados aquí no se limitan a los niños, sino que también aplican al profesorado:

· Es un enfoque que aporta alegría al aula.

· Un entorno de aprendizaje reposado y tranquilo.

· Menos tecnología y más tiempo dedicado a la naturaleza fomenta la salud y el bienestar.

· Acceso a recursos naturales que tienen muchos usos y posibilidades y que promueven el juego imaginativo. Los niños utilizan objetos sin identidad fija por lo que tienen libertad para usar su imaginación y creatividad.

· Cada niño es tratado con respeto y se le permite expresar libremente sus intereses.

En la misma línea, Rachael Symes afirma que «el objetivo es promover y desarrollar las tres áreas principales de aprendizaje en la etapa de Infantil mientras los niños se divierten aprendiendo, como son la comunicación y el lenguaje, el desarrollo físico, y el desarrollo personal, social y emocional».

Las claves de este modelo educativo

· El juego como motor de aprendizaje y exploración. Jugar y explorar deben ser una prioridad en la educación infantil, ya que fomentan el desarrollo de los niños y favorecen la exploración de un modo libre y autodidacta. El juego construye una base sólida para el aprendizaje posterior, impulsa el potencial y fomenta la curiosidad y la capacidad de tomar decisiones. Cuando los niños están activos, se implican más en su entorno y se divierten mucho más.

· Aprendizaje activo y espacios flexibles. Establecer sus propios objetivos y fomentar la capacidad de resolver problemas de forma independiente contribuye a desarrollar el potencial de los niños. Para ello es necesario crear espacios donde los pequeños se sientan cómodos para hacer preguntas y poner a prueba sus teorías sobre el mundo. En este contexto, los niños tienen muchas oportunidades para expresarse y tener libertad de movimiento en el entorno.

· Colaboración con las familias. Para promover las mentes creativas y críticas, es necesario tener en cuenta el desarrollo individual y la singularidad que caracteriza a cada niño. Para ello, es esencial establecer relaciones de confianza entre el niño y el profesor, y crear un entorno en el que se sientan seguros, protegidos y conectados con los adultos en el aula. En este sentido, la comunicación y la colaboración con la familia son esenciales.

· Enseñanza intencionada en función de los intereses. Los intereses de los niños se utilizan como vehículo para impulsar su desarrollo y aprendizaje. Es decir, conocer qué áreas o aspectos motivan a los niños permite a los profesores, mediante invitaciones y provocaciones intencionadas, despertar el interés de los alumnos.

Este sistema de aprendizaje bebe de las teorías de expertos en pedagogía como María Montessori, reconocida pedagoga que defendía el desarrollo y la madurez social en lugar del aprendizaje homogéneo y tradicional; Loris Malaguzzi, pedagogo que impulsó la metodología Reggio Emilia basada en la observación y experimentación del alumno; o Rudolf Steiner, filósofo austriaco que promovió la metodología Waldorf basándose en la idea de la libre instrucción, la autonomía y la evolución fluida de los conocimientos, entre otros.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-fomentar-mentes-criticas-y-curiosas-desde-edades-mas-tempranas-202203240024_noticia.html

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«Centrémonos en impedir la guerra nuclear en lugar de debatir sobre la ‘guerra justa’»

Los líderes de la OTAN anunciaron el miércoles que la alianza planea reforzar su frente oriental con el despliegue de muchas más tropas –incluidas miles de tropas estadounidenses– en países como Bulgaria, Hungría, Polonia y Eslovaquia, y el envío de “equipos para ayudar a Ucrania a defenderse de las amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares”. Y aunque la propia alianza de la OTAN no está suministrando directamente armas a Ucrania, muchos de sus Estados miembros sí están enviando armas entre las que se incluyen misiles, cohetes, ametralladoras, etc.

Con toda probabilidad, el 24 de febrero, cuando ordenó una invasión en el país vecino tras un largo y masivo despliegue militar en la frontera, el presidente ruso Vladímir Putin creyó que su ejército tomaría Ucrania en cuestión de días.

Sin embargo, un mes más tarde, la guerra continúa y varias ciudades ucranianas han sido devastadas por los ataques aéreos rusos. Las conversaciones de paz se han estancado y no está claro si Putin sigue queriendo derrocar al gobierno o si, por el contrario, pretende ahora una Ucrania “neutral”.

En la siguiente entrevista, Noam Chomsky, académico de renombre mundial y principal voz disidente, comparte sus pensamientos y percepciones sobre las opciones disponibles para poner fin a la guerra en Ucrania, y reflexiona sobre la idea de la guerra “justa” y sobre si la guerra en Ucrania podría provocar la caída del régimen de Putin.

Noam, ya llevamos un mes de guerra en Ucrania y las conversaciones de paz se han estancado. De hecho, Putin está intensificando la violencia mientras Occidente aumenta la ayuda militar a Ucrania. En una entrevista anterior, usted comparó la invasión rusa de Ucrania con la invasión nazi de Polonia. ¿Así, la estrategia de Putin es la misma que la de Hitler? ¿Quiere ocupar toda Ucrania? ¿Intenta reconstruir el imperio ruso? ¿Por eso se han estancado las negociaciones de paz?

Hay muy poca información creíble sobre las negociaciones. Algunas de las informaciones que se filtran no parecen muy optimistas. Hay buenas razones para suponer que si Estados Unidos aceptara participar seriamente, con un programa constructivo, aumentarían las posibilidades de poner fin al horror.

El que sería un programa constructivo, al menos en líneas generales, no es ningún secreto. El elemento principal es el compromiso de neutralidad de Ucrania: no pertenecer a una alianza militar hostil, no acoger armas que apunten a Rusia (incluso las que llevan el engañoso nombre de “defensivas”), no realizar maniobras militares con fuerzas militares hostiles.

No se trata de nada nuevo en el ámbito internacional, incluso aunque no se reconozca de forma oficial. Todo el mundo entiende que México no puede unirse a una alianza militar dirigida por China, colocar armas chinas apuntando a Estados Unidos y realizar maniobras militares con el Ejército Popular de Liberación.

En resumen, un programa constructivo sería todo lo contrario a la Declaración Conjunta sobre la Asociación Estratégica entre Estados Unidos y Ucrania firmada por la Casa Blanca el 1 de septiembre de 2021. Este documento, que recibió poca atención, declaró enérgicamente que la puerta para que Ucrania ingrese en la OTAN (la Organización del Tratado del Atlántico Norte) está abierta de par en par. También “concluía un Marco Estratégico de Defensa que crea una base para la mejora de la cooperación estratégica en materia de defensa y seguridad entre Estados Unidos y Ucrania”, lo cual proporciona a Ucrania armas avanzadas antitanque y de otro tipo, junto con un “sólido programa de entrenamiento y maniobras acorde con el estatus de Ucrania como Socio de Oportunidades Mejoradas de la OTAN”.

Todo el mundo entiende que México no puede unirse a una alianza militar dirigida por China, colocar armas chinas apuntando a Estados Unidos y realizar maniobras militares con el Ejército Popular de Liberación

La declaración fue otra maniobra para provocar a la bestia. Se trata de otra aportación a un proceso que la OTAN (es decir, Washington) ha estado perfeccionando desde que, en 1998,  Bill Clinton violara el firme compromiso que hizo George H.W. Bush de no ampliar la OTAN hacia el Este, una decisión que suscitó serias advertencias por parte de diplomáticos de alto nivel como George Kennan, Henry Kissinger, Jack Matlock, (el actual director de la CIA) William Burns, y muchos otros, y por la que el secretario de Defensa William Perry estuvo a punto de dimitir en señal de protesta, junto con una larga lista de personas que sabían muy bien lo que hacían. A esto hay que añadirle, por supuesto, las acciones agresivas que atacaban directamente los intereses de Rusia (Serbia, Irak, Libia y crímenes menores), llevadas a cabo de modo que maximizaran la humillación.

No es difícil sospechar que la declaración conjunta fue un factor que provocó que Putin, y el reducido círculo de “hombres duros” que le rodean, decidieran aumentar su movilización anual de fuerzas en la frontera ucraniana en un esfuerzo por atraer la atención respecto a sus preocupaciones en materia de seguridad, en este caso con la agresión criminal directa, que, de hecho, podemos comparar con la invasión nazi de Polonia (junto con Stalin).

La neutralización de Ucrania es el elemento principal de un programa constructivo, pero hay más. Se debería intentar avanzar hacia algún tipo de acuerdo federal para Ucrania que implique un grado de autonomía para la región del Donbás, de acuerdo con las líneas generales de lo que queda de Minsk II. Una vez más, esto no sería nada nuevo en el ámbito internacional. No hay dos casos idénticos y ningún ejemplo real se acerca lo más mínimo a la perfección, pero existen estructuras federales en Suiza y Bélgica, entre otros casos, e incluso en Estados Unidos hasta cierto punto. Los esfuerzos diplomáticos serios podrían encontrar una solución a este problema o al menos contener las llamas.

Y las llamas son reales. Se calcula que, en esta región, desde 2014, unas 15.000 personas han muerto en el conflicto.

Eso nos deja con Crimea. Respecto a Crimea, Occidente tiene dos opciones. Una es reconocer que, de momento, la anexión rusa es sencillamente un hecho, que sería irreversible sin acciones que destruirían Ucrania y posiblemente mucho más. La otra es ignorar las muy probables consecuencias y hacer gestos heroicos sobre cómo Estados Unidos “nunca reconocerá la supuesta anexión de Crimea por parte de Rusia”, como proclama la declaración conjunta, acompañados de numerosas declaraciones elocuentes de personas que están dispuestas a condenar a Ucrania a una catástrofe total mientras pregonan su valentía.

Nos guste o no, esas son las opciones.

¿Quiere Putin “ocupar toda Ucrania y reconstruir el imperio ruso”? Sus objetivos anunciados (principalmente la neutralización) difieren bastante, incluida su declaración de que sería una locura intentar reconstruir la antigua Unión Soviética, pero puede que haya tenido algo así en mente. Si es así, es difícil imaginar lo que él y su círculo siguen haciendo. Para Rusia, ocupar Ucrania haría que su experiencia en Afganistán parezca un picnic en el parque. A estas alturas eso está muy claro.

Putin tiene la capacidad militar –y a juzgar por Chechenia y otras correrías, la capacidad moral– para dejar a Ucrania en ruinas. Eso significaría el fin de la ocupación, el fin del imperio ruso y el fin de Putin.

Nuestra atención se centra, como es lógico, en el incremento de los horrores provo cados por la invasión de Ucrania por parte de Putin. Sin embargo, sería un error olvidar que la declaración conjunta tan solo es uno de los deleites que las mentes imperialistas están conjurando en silencio.

Putin tiene la capacidad militar para dejar a Ucrania en ruinas. Eso significaría el fin de la ocupación, el fin del imperio ruso y el fin de Putin

Hace unas semanas hablamos de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional del presidente Biden, tan poco conocida como la declaración conjunta. Este brillante documento –citando de nuevo a Michael Klare– aboga por “una cadena ininterrumpida de Estados centinela armados por Estados Unidos –que se extiende desde Japón y Corea del Sur en el norte del Pacífico hasta Australia, Filipinas, Tailandia y Singapur en el sur y la India en el flanco oriental de China–”, con la intención de rodear a China, incluyendo a Taiwán, “de un modo bastante ominoso”.

Podríamos preguntarnos cómo se siente China ante el hecho de que, según se informa, el comando indopacífico de Estados Unidos está planeando reforzar el cerco, duplicando su gasto en el año fiscal 2022, en parte para desarrollar “una red de misiles de ataque de precisión a lo largo de la llamada primera cadena de islas”.

Es para defenderse, por supuesto, de modo que los chinos no tienen por qué preocuparse.

Hay pocas dudas de que la agresión de Putin contra Ucrania incumple la teoría de la guerra justa, y que la OTAN también es moralmente responsable de la crisis. Pero ¿qué pasa con el hecho de que Ucrania arme a los civiles para que luchen contra los invasores? ¿No está moralmente justificado por los mismos motivos que la resistencia contra los nazis?

La teoría de la guerra justa, lamentablemente, tiene tanta relevancia en el mundo real como la “intervención humanitaria”, la “responsabilidad de proteger” o la “defensa de la democracia”.

A primera vista, parece una obviedad que un pueblo en armas tiene derecho a defenderse de un agresor brutal. Pero como siempre en este triste mundo, cuando se piensa un poco en ello, surgen preguntas.

Por ejemplo, la resistencia contra los nazis. Difícilmente podría haber habido una causa más noble.

Uno puede ciertamente entender y simpatizar con los motivos de Herschel Grynszpan cuando asesinó a un diplomático alemán en 1938; o con los partisanos entrenados por los británicos que mataron al asesino nazi Reinhard Heydrich en mayo de 1942. Y uno puede admirar su coraje y pasión por la justicia, sin reservas.

Sin embargo, ahí no acaba la cosa. El primero sirvió de pretexto de los nazis para las atrocidades de la Kristallnacht e impulsó aún más el plan nazi para lograr sus espantosos resultados. El segundo dio lugar a las impactantes masacres de Lidice.

Los hechos tienen consecuencias. Los inocentes sufren, quizá terriblemente. Las personas con valores morales no pueden esquivar estas cuestiones. Es inevitable que surjan preguntas cuando consideramos armar a quienes se resisten valientemente a la agresión asesina.

Eso es lo de menos. En el caso actual, también tenemos que preguntarnos qué riesgos estamos dispuestos a asumir de una guerra nuclear, que no solo supondrá el fin de Ucrania sino mucho más, hasta lo verdaderamente impensable.

No es alentador que más de un tercio de los estadounidenses esté a favor de “emprender acciones militares [en Ucrania] aunque se corra el riesgo de iniciar un conflicto nuclear con Rusia”, tal vez inspirados por comentaristas y líderes políticos que deberían pensárselo dos veces antes de imitar a Winston Churchill.

Quizá exista el modo de proporcionar las armas necesarias a los defensores de Ucrania para repeler a los agresores y al mismo tiempo evitar las graves consecuencias. Pero no debemos engañarnos creyendo que se trata de un asunto sencillo, que se resuelve con declaraciones audaces

¿Prevé usted una evolución política dramática dentro de Rusia si la guerra dura mucho más tiempo o si los ucranianos resisten incluso después de que hayan terminado las batallas oficiales? Al fin y al cabo, la economía rusa ya está asediada y podría acabar con un colapso económico sin parangón en la historia reciente.

No sé lo suficiente sobre Rusia ni siquiera para aventurar una respuesta. Una persona que sí sabe lo suficiente al menos para “especular” –y solo eso, como él mismo nos recuerda– es Anatol Lieven, cuyas apreciaciones han sido una guía muy útil en todo momento. Considera muy poco probable que ocurran “acontecimientos políticos dramáticos” debido a la naturaleza de la dura cleptocracia que Putin ha construido cuidadosamente. Entre las conjeturas más optimistas, “el escenario más probable”, escribe Lieven, “es una especie de semigolpe, la mayor parte del cual nunca se hará público, por el que Putin y sus colaboradores inmediatos dimitirán ‘voluntariamente’ a cambio de que se garantice su inmunidad personal frente a la detención y la riqueza de su familia. Quién sería el sucesor del presidente en estas circunstancias es un interrogante que queda totalmente abierto”.

Y no es necesariamente un interrogante fácil de digerir.

Texto original: https://truthout.org/articles/chomsky-lets-focus-on-preventing-nuclear-war-rather-than-debating-just-war/

Traducción: Paloma Farré

Fuente: https://ctxt.es/es/20220301/Politica/39205/chomsky-ucrania-rusia-putin-guerra.htm

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