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[Perú] Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Por Sol Pozzi-Escot

El joven poeta peruano presentó su tercer poemario, titulado “Conversación sobre lo que no fue”, un diálogo con lo más profundo de aquello que nos hace humanos: la inevitabilidad de la muerte y del amor.

 En este libro la Muerte no aparece como metáfora lejana, sino como interlocutora. ¿Qué te llevó a convertirla en un “tú” con el que se conversa, y no solo en un tema poético?

Convertir a la Muerte en un “tú” fue una decisión casi inevitable. Mientras escribía, me di cuenta de que tratarla como un concepto abstracto la volvía distante. En cambio, cuando la Muerte adquiere un rostro y una voz, deja de ser una idea y se vuelve presencia. Conversar con ella es reconocer que nos acompaña de manera silenciosa a lo largo de la vida. El diálogo surge, entonces, como una forma de honestidad al hablar con aquello que nos confronta de manera directa y permanente a lo largo de nuestras vidas.

El poemario está organizado en cuatro etapas. ¿Qué marca el paso de una a otra?

Las cuatro etapas nacen de una comparación con una relación de pareja. Hay un primer momento de encuentro, cuando conoces al ser amado y ella  aparece como fuente de sorpresa y fascinación. Luego, viene la etapa en la que se queda en tu vida y empieza a ocupar un espacio cotidiano. Después, ocurre la ruptura, se va de tu vida y deja un vacío que reordena todo, porque se trata de su ausencia. Y al final regresa para despedirse. Ese regreso funciona como cierre emocional y como punto de no retorno, porque confirma que lo vivido tuvo un peso definitivo y que la despedida, aunque duela, termina de darle forma a todo lo anterior.

En varios poemas se instala la idea de “obediencia” frente a la Muerte. ¿Cómo la entiendes?

La entiendo como una forma de lucidez frente al límite. La obediencia, en estos poemas, implica conciencia de aquello que no puede ser evitado. Es un gesto de reconocimiento al aceptar que hay una frontera que no se cruza y que, al asumirla, cambia la manera de estar en el mundo. Obedecer es mirar de frente lo inevitable y habitarlo sin autoengaños, con una atención más nítida sobre el tiempo, la fragilidad y lo que verdaderamente importa.

El libro sugiere una tensión entre verdad y engaño, entre promesa y ruptura. ¿Qué discusión filosófica está detrás de esa tensión?

La discusión filosófica que atraviesa esa tensión se asienta en la fragilidad del sentido y en el modo en que el ser humano se sostiene mediante relatos para habitar el tiempo. En esa perspectiva, verdad y engaño operan como dimensiones que coexisten en la experiencia.

Muchas veces creemos ciegamente en promesas para poder continuar, aun cuando esa creencia contenga un componente de ficción. La promesa cumple entonces una función estructurante, porque organiza el porvenir y permite continuidad a la vida.

La ruptura, en cambio, irrumpe para evidenciar lo provisional de ese orden. Desde allí, el libro se vincula con una reflexión más amplia sobre la finitud, mostrando que el sentido se mantiene en equilibrios precarios y que la muerte aparece como la instancia que despoja las narrativas de sus seguridades, obligándonos a replantear qué entendemos por verdad cuando el tiempo deja de ofrecer garantías.

Tu texto de introducción al poemario lo coloca en un horizonte filosófico. ¿Qué lecturas o tradiciones influyeron en su escritura, y cómo evitar que el enfoque filosófico “se coma” la emoción del poema?

En la escritura del poemario confluyen lecturas que me marcaron profundamente y que provienen tanto de la narrativa como de la poesía. Obras como Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski, Lolita de Vladimir Nabokov, El conde de Montecristo de Alexandre Dumas, La ciudad y los perros y Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa, así como La tregua de Mario Benedetti, me enseñaron a explorar la interioridad humana desde el conflicto, la culpa, la obsesión, la espera y la fractura afectiva.

En el ámbito de la poesía, Recuerdos del primer amor de Giacomo Leopardi y, de manera más amplia, la obra poética de Marco Martos, Edgar Monrroue y José Santos Chocano influyeron en mi manera de concebir el verso como un espacio de memoria, intensidad y diálogo con lo ausente.

Después de terminar el libro, ¿cambió algo en tu manera de mirar la muerte?

Más que la idea que tengo de la muerte, cambió, totalmente, la forma en que me relaciono con ella. Dejó de ser una abstracción cómoda y pasó a sentirse como una presencia que acompaña y ordena el tiempo, incluso cuando uno pretende ignorarla. Después de terminar el libro, la miro con mayor conciencia de la finitud y de su peso en lo cotidiano, en lo que se pierde y en lo que persiste.

La encuentro en todos lados, en la calle al cruzar la pista, al salir de alguna taberna o conferencia a altas horas de la noche y estar en una avenida abandonada. La percibo en los hospitales y en los velorios, claro, pero también en escenas comunes: en una llamada que llega tarde, en una noticia mínima que recuerda que el mundo no se detiene por nadie, en la forma en que el cuerpo se cansa sin aviso, en un amigo que se despide y uno, por un instante, siente que ese adiós podría ser el último.

Después de escribir el libro, la muerte dejó de ser un concepto lejano y se volvió una presencia que acompaña y ordena el tiempo, una especie de recordatorio constante de que todo es más breve de lo que uno supone. La escritura no me dio respuestas definitivas, pero afinó la mirada y dejó una conversación abierta que continúa, incluso cuando el libro se cierra.

Fuente de la Información: https://www.pressenza.com/es/2026/01/peru-eduardo-chocano-ravina-la-promesa-permite-la-continuidad-de-la-vida/

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Tecnología Educativa – La inteligencia artificial podría transformar la educación… si las universidades responden correctamente

La inteligencia artificial podría transformar la educación… si las universidades responden correctamente

Enrique Dans

El pánico no es una estrategia pedagógica

Cuando apareció ChatGPT, gran parte del mundo académico no reaccionó con curiosidad, sino con miedo. No miedo a lo que la inteligencia artificial podría permitir que aprendieran los estudiantes, sino miedo a perder el control sobre cómo se ha controlado tradicionalmente el aprendizaje. Los profesores designaron la inteligencia artificial generativa como «veneno», advirtieron que destruiría el pensamiento crítico y exigieron prohibiciones tajantes en los campus casi de inmediato. Otros se apresuraron a revivir los exámenes orales y las evaluaciones manuscritas, como si hacer retroceder el reloj hiciera desaparecer el problema. Esta respuesta nunca fue realmente sobre pedagogía: fue sobre autoridad.

La narrativa de la «integridad» enmascara un problema de control

La reacción ha sido tan caótica que los investigadores ya han documentado el desorden resultante: políticas contradictorias, directrices vagas y mecanismos de aplicación que incluso el propio profesorado tiene dificultades para entender, como recoge un artículo ampliamente citado sobre las respuestas institucionales a ChatGPT.

Las universidades hablan sin descanso de integridad académica y de plagio mientras admiten en privado que no existe una definición compartida de lo que significa la integridad en un mundo aumentado por la inteligencia artificial. Mientras tanto, todo aquello que realmente importa para el aprendizaje, desde la motivación hasta la autonomía, el ritmo de estudio o la posibilidad de equivocarse sin humillación pública, prácticamente no entra en la conversación.

En lugar de preguntarse cómo podría la inteligencia artificial mejorar la educación, las instituciones se han obsesionado con cómo preservar la vigilancia.

 

Las evidencias apuntan en la dirección contraria

Y, sin embargo, las evidencias señalan justo lo contrario: los sistemas de tutoría inteligente ya son capaces de adaptar contenidos, generar prácticas contextualizadas y ofrecer retroalimentación inmediata de un modo que las aulas masificadas simplemente no pueden igualar, tal y como resume la investigación educativa más reciente. Esa desconexión revela algo sumamente incómodo.

La inteligencia artificial no amenaza la esencia de la educación, amenaza la burocracia construida a su alrededor. Los propios estudiantes no están rechazando estas herramientas: las encuestas muestran de forma consistente que consideran el uso responsable de la inteligencia artificial una competencia profesional básica y que reclaman orientación, no castigo, para aprender a utilizarla bien. La brecha es evidente: los estudiantes avanzan, mientras las instituciones académicas se atrincheran.

 

Qué significa realmente una estrategia «all-in»

Llevo más de treinta y cinco años dando clase en IE University, una institución que ha adoptado de forma consistente la postura opuesta. Mucho antes de que la inteligencia artificial generativa entrase en la conversación pública, IE ya experimentaba con educación online, modelos híbridos y aprendizaje apoyado en tecnología. Cuando llegó ChatGPT, la universidad no entró en pánico: en su lugar, publicó una declaración institucional muy clara sobre inteligencia artificial, en la que la enmarcaba como un cambio tecnológico histórico, comparable a la máquina de vapor o a Internet, y asumía el compromiso de integrarla de forma ética y deliberada en la docencia, el aprendizaje y la evaluación.

Esa apuesta «all-in» no tenía nada que ver con la novedad ni con el branding. Partía de una idea sencilla: la tecnología debe adaptarse al estudiante, no al revés. La inteligencia artificial debe amplificar la labor docente, no sustituirla. Los estudiantes deben poder aprender a su propio ritmo, recibir retroalimentación sin un juicio constante y experimentar sin miedo. Los datos deben pertenecer al alumno, no a la institución. Y los educadores deberían dedicar menos tiempo a vigilar resultados y más a hacer lo que solo los humanos pueden hacer: guiar, inspirar, contextualizar y ejercer criterio. La decisión de IE de integrar herramientas de OpenAI en todo su ecosistema académico refleja esa filosofía llevada a la práctica.

La uniformidad nunca fue rigor

Este enfoque contrasta de forma radical con el de las universidades que tratan la inteligencia artificial, ante todo, como un supuesto problema de alumnos tramposos. Esas instituciones están defendiendo un modelo basado en la uniformidad, la ansiedad, la memorización y la evaluación, en lugar de en la comprensión. La inteligencia artificial deja al descubierto los límites de ese modelo precisamente porque hace posible uno mejor: un aprendizaje adaptativo, escalable y centrado en el estudiante, una idea respaldada por décadas de investigación educativa.

Pero asumir esa posibilidad no es sencillo. Exige abandonar la reconfortante ficción de que enseñar el mismo contenido a todos, al mismo tiempo, y evaluarlo con los mismos exámenes basados en la memorización representa la máxima expresión del rigor académico. La inteligencia artificial revela que ese sistema nunca tuvo que ver con la eficiencia del aprendizaje, sino con la comodidad administrativa. No es rigor… es rigor mortis.

 

Alpha Schools y la ilusión de la disrupción

Existen, por supuesto, experimentos que aseguran señalar el camino hacia el futuro. Alpha Schools, una pequeña red de centros privados en Estados Unidos que se definen como AI-first, ha llamado la atención por reorganizar radicalmente la jornada escolar en torno a tutores basados en inteligencia artificial. Su propuesta resulta atractiva: los estudiantes completan las materias troncales en unas pocas horas con apoyo de la inteligencia artificial, lo que libera el resto del día para proyectos, trabajo colaborativo y desarrollo social.

Pero Alpha Schools también ejemplifica lo fácil que resulta equivocarse al aplicar la inteligencia artificial a la educación. Lo que despliegan hoy no es un ecosistema de aprendizaje sofisticado, sino una fina capa de distribución de contenidos impulsada por inteligencia artificial y optimizada para la velocidad y el rendimiento en pruebas estandarizadas. El modelo, simple y limitado, prioriza la aceleración frente a la comprensión, la eficiencia frente a la profundidad. Los alumnos pueden avanzar más rápido por el temario, pero lo hacen siguiendo itinerarios rígidos y predefinidos, con bucles de retroalimentación extremadamente simplistas. El resultado se parece menos a un aprendizaje aumentado y más a una automatización disfrazada de innovación.

 

Cuando la inteligencia artificial se convierte en una cinta transportadora

Este es el riesgo central al que se enfrenta la inteligencia artificial en la educación: confundir personalización con optimización, autonomía con aislamiento, e innovación con automatización. Cuando la inteligencia artificial se trata como una cinta transportadora en lugar de como un acompañante, reproduce los mismos defectos estructurales de los sistemas tradicionales, solo que más rápido y más barato.

La limitación aquí no es tecnológica: es conceptual.

Una educación verdaderamente impulsada por inteligencia artificial no consiste en sustituir profesores por chatbots ni en comprimir los currículos en franjas temporales más cortas. Consiste en crear entornos en los que los estudiantes puedan planificar, gestionar y reflexionar sobre procesos de aprendizaje complejos; donde el esfuerzo y la constancia se hagan visibles; donde equivocarse sea seguro; y donde la retroalimentación sea constante pero respetuosa. La inteligencia artificial debería fomentar la experimentación, no imponer el cumplimiento.

La verdadera amenaza no es la inteligencia artificial

Por eso la reacción contra la inteligencia artificial en las universidades está tan profundamente equivocada. Al centrarse en la prohibición, las instituciones pierden la oportunidad de redefinir el aprendizaje en torno al desarrollo humano en lugar del control institucional. Se aferran a los exámenes porque son fáciles de administrar, no porque sean eficaces. Temen a la inteligencia artificial porque deja en evidencia algo que los estudiantes llevan tiempo sabiendo: que buena parte de la educación superior se dedica a medir resultados, mientras descuida completamente la comprensión.

Las universidades que prosperarán no serán las que prohíban herramientas o resuciten rituales de evaluación propios del siglo XIX. Serán aquellas que traten la inteligencia artificial como infraestructura educativa básica: algo que debe diseñarse, gobernarse y mejorarse, no temerse. Entenderán que el objetivo no es automatizar la docencia, sino reducir la desigualdad educativa, ampliar el acceso al conocimiento y liberar tiempo y atención para los aspectos profundamente humanos del aprendizaje.

La inteligencia artificial no amenaza a la educación: amenaza a los sistemas que olvidaron para quién es la educación.

Si las universidades continúan respondiendo de forma defensiva, no será porque la inteligencia artificial las haya desplazado. Será porque, al enfrentarse a la primera tecnología capaz de posibilitar un aprendizaje verdaderamente centrado en el estudiante y a escala, optaron por proteger sus rituales en lugar de proteger a sus estudiantes.

Fuente de la Información: https://www.enriquedans.com/2026/01/la-inteligencia-artificial-podria-transformar-la-educacion-si-las-universidades-responden-correctamente.html

 

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UNESCO – Voces silenciadas: Por qué la libertad de expresión está retrocediendo en todo el mundo

Voces silenciadas: Por qué la libertad de expresión está retrocediendo en todo el mundo

La libertad de expresión está disminuyendo más rápidamente hoy que en cualquier otro momento de los últimos 12 años, según el Informe sobre Tendencias Mundiales en Libertad de Expresión y Desarrollo de los Medios publicado recientemente por la UNESCO.

La libertad de expresión ha disminuido un 10% a nivel mundial desde 2012, una erosión sin precedentes desde las guerras mundiales y la Guerra Fría. Al mismo tiempo, la autocensura ha aumentado un 63%, ya que los periodistas evitan cada vez más informar sobre corrupción, derechos humanos y daños ambientales. Una práctica que antes era poco común se está convirtiendo en la norma.

Entre las tendencias que explican este descenso se encuentran el retroceso en materia de derechos humanos, el número de ataques contra periodistas y la crisis que afecta al modelo de negocio de los medios de comunicación. 

Un nuevo informe de la UNESCO advierte de un grave deterioro de la libertad de expresión y la seguridad de los periodistas en todo el mundo.

Un espacio cada vez más reducido para las voces que desafían el poder

En todo el mundo, quienes denuncian abiertamente se enfrentan a una creciente hostilidad. Se están reduciendo las protecciones de los derechos humanos, y la violencia y el acoso, especialmente en línea, se están normalizando cada vez más. Una encuesta de la UNESCO muestra que el 67 % de los encuestados ha sido víctima de discursos de odio en línea, lo que subraya la magnitud del problema.

Las mujeres y los grupos marginados se ven afectados de forma desproporcionada. Para muchas, la visibilidad tiene un alto coste personal. La periodista y activista francesa de derechos humanos Rokhaya Diallo, autora de un capítulo del informe, describe cómo la defensa de los derechos humanos la ha expuesto a constantes ataques que cuestionan su legitimidad y pertenencia. Si bien las plataformas digitales han permitido visibilizar temas ignorados, como la historia colonial, la esclavitud y la violencia policial, también han intensificado el acoso, la intimidación y las amenazas, tanto en línea como fuera de ella. Con demasiada frecuencia, las mujeres que desafían las narrativas dominantes se ven relegadas al silencio, la exclusión o situaciones aún peores.

Lamentablemente, mis experiencias no son aisladas. Demasiadas mujeres en todo el mundo han sido demonizadas, excluidas, obligadas a guardar silencio y, en ocasiones, asesinadas por alzar la voz. Estamos presenciando un ataque a los derechos duramente conquistados en el último siglo, no solo por las mujeres, sino también por las personas negras, morenas, indígenas, con discapacidad, LGBTQI y otros grupos históricamente marginados.

Rokhaya DialloPeriodista, escritora, activista de derechos humanos y autora francesa del Capítulo 3 del Informe “Periodismo: Alzando la voz de todos”

Este clima de hostilidad alimenta una tendencia más amplia: la autocensura. Ante la presión legal, el abuso en línea, la vigilancia y el peligro físico, muchos periodistas evitan por completo temas delicados, principalmente la corrupción, los derechos humanos o el daño ambiental, lo que debilita el debate público y la rendición de cuentas democrática.

Informar la verdad conlleva un riesgo creciente

Los riesgos son especialmente graves para quienes informan sobre cuestiones ambientales. Periodistas, científicos y activistas que cubren el cambio climático y la destrucción del medio ambiente se enfrentan a una creciente intimidación. Desde 2009, cientos de personas han sido atacadas y 46 han sido asesinadas, con solo seis condenas. 

El mundo solo puede actuar colectivamente si los ciudadanos y los gobiernos conocen la magnitud y el impacto de las calamidades inminentes y qué hacer para evitar el peor riesgo. Esa información solo puede provenir de medios de comunicación libres y un ecosistema en línea que no sea utilizado como arma por negacionistas.

Kunda DixitPeriodista ambiental, editor y autor del Capítulo 4 del Informe “Periodismo: Protegiendo el Planeta”

Estos ataques no solo silencian a las personas, sino que privan a las sociedades de información esencial sobre la crisis climática en un momento en que el debate público informado es crucial. Al mismo tiempo, el periodismo independiente se encuentra bajo una grave presión económica. Las plataformas digitales acaparan la mayor parte de los ingresos publicitarios, y tres empresas controlan actualmente alrededor de la mitad de la inversión publicitaria global. Este desequilibrio económico amenaza el pluralismo mediático y erosiona aún más la independencia de las redacciones en todo el mundo.

Razones para la esperanza y la acción

Entre 2020 y 2025, 1.500 millones de personas accedieron a redes sociales y plataformas de mensajería, lo que amplió la participación ciudadana y abrió nuevas vías de expresión. El periodismo de investigación colaborativo está en auge, a medida que equipos transfronterizos descubren irregularidades y fortalecen la rendición de cuentas. También avanzan los esfuerzos para mejorar la transparencia en el ámbito digital. En 2024, la UNESCO contribuyó a la creación del Foro Mundial de Redes de Reguladores, que reunió a más de 120 reguladores de todo el mundo. Hoy en día, casi la mitad de los países reconocen legalmente los medios comunitarios, lo que contribuye a construir ecosistemas de comunicación más inclusivos y confiables.

La disyuntiva que se nos presenta es decisiva: continuar por una senda de erosión y crisis, o tomar medidas decisivas para reconstruir la confianza, proteger la información como bien público y restablecer el diálogo como base de la paz. Foro Global para el Desarrollo de los Medios , una de las organizaciones que contribuyeron al Informe. La libertad de expresión es la base de todos los demás derechos. Fortalece la democracia, promueve el desarrollo sostenible e impulsa la paz. Revertir las peligrosas tendencias actuales requerirá acción colectiva: defender a los periodistas, apoyar a los medios independientes, exigir responsabilidades a las plataformas digitales y defender el derecho a estar informado y a expresarse.

 

El  Informe sobre Tendencias Mundiales en Libertad de Expresión y Desarrollo de los Medios es publicado por la UNESCO cada cuatro años. La edición 2022-2025, «Periodismo: Construyendo un Mundo en Paz», se basa en las contribuciones, perspectivas y datos proporcionados por más de 100 expertos en libertad de expresión y desarrollo de los medios, y proviene de cientos de fuentes académicas e institucionales. Es el único informe global que analiza las tendencias en libertad de expresión y periodismo a lo largo de varios años. La mayoría de los datos se recopilaron entre enero de 2022 y diciembre de 2025.

Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios: informe global 2022/2025; Periodismo: construyendo un mundo en paz

UNESCO
2025
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Fuente de la Información: https://www.unesco.org/en/articles/silenced-voices-why-freedom-expression-receding-worldwide
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La Educación en América Latina a Debate

La disputa por la soberanía cognitiva en Nuestra América

Por: Luz Palomino/CII-OVE

Hoy, 24 de enero de 2026, el mundo conmemora el Día Internacional de la Educación. Mientras los organismos multilaterales despliegan cifras y lemas optimistas, desde las aulas de nuestra América el panorama exige una lectura más aguda. Bajo el lema de la UNESCO para este año, «El poder de la juventud para cocrear la educación», se esconde una realidad de contrastes: avances tecnológicos que deslumbran y brechas estructurales que asfixian. En los territorios de América Latina el ambiente es de profunda reflexión y alerta. La educación no solo atraviesa una crisis de aprendizaje, sino una crisis de sentido y soberanía

El Espejismo Tecnológico: ¿Soberanía o Dependencia?

La integración de la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el eje del debate. Informes recientes de enero de 2026, como el de The Brookings Institution, advierten que los riesgos en el ámbito escolar hoy podrían superar los beneficios. En nuestra región, el desafío no es solo técnico, sino ético.

«La IA amplía las diferencias entre quienes disponen de infraestructura y quienes permanecen al margen, creando una nueva división digital por factores económicos y geográficos» señala el reporte global.

Para el docente, esto no es solo «falta de computadoras». Es el peligro de una deshumanización del vínculo pedagógico. Hoy, es urgente guiar la revolución digital para que los algoritmos no dicten nuestra percepción social ni nuestra participación ciudadana.

 Las Cifras que Duelen

A pesar de la retórica de la «transformación radical», los datos de la UNESCO para este 2026 son una bofetada a la conciencia regional:

  • 250 millones de niños y jóvenes siguen sin escolarizar a nivel mundial.

  • 763 millones de adultos son analfabetos.

  • En América Latina, el 70% de los estudiantes tiene dificultades para comprender un texto simple, un estancamiento que el informe de CIMA denomina «la crisis silenciosa».

Desafíos: Hacia un Nuevo Contrato Social

según algunos informes e investigación, los desafíos para el profesorado latinoamericano se concentran en tres frentes:

  1. Reivindicación Docente: Faltan 69 millones de docentes en el mundo. La presión por la digitalización ha llegado sin la capacitación ni el bienestar laboral necesario.

  2. Sostenibilidad Humana: Los estudiantes (Generación Alpha) demandan escuelas verdes y currículos que miren a la crisis climática, no solo al mercado laboral.

  3. Pedagogía de la Empatía: Frente a un 50% de la población que anticipa un panorama «turbulento o tormentoso» para los próximos dos años, la escuela debe ser un refugio de salud mental y construcción colectiva.

Como docentes críticos, no celebramos un calendario; reivindicamos la educación como un bien público y una responsabilidad colectiva. La pregunta hoy no es qué herramientas usar, sino para qué tipo de sociedad estamos educando.

La educación en nuestra América será emancipadora o no será. En este día, el compromiso es claro: hackear el algoritmo del desánimo y sembrar pensamiento propio en cada aula del continente. Es una fecha para reafirmar que la tecnología debe estar al servicio de la pedagogía, y no al revés.

La invitación es a sumarse a los espacios de formación crítica (como los diplomados de IA e Internacionalización) para construir, desde el pensamiento colectivo, las herramientas que nos permitan recuperar la educación como un bien público y humano.

Referencia Bibliográficas 

  • UNESCO (2026). Informe Global sobre el ODS4: Balance de la educación 2020-2026. París, Francia.

  • The Brookings Institution (2026). Riesgos y sesgos de la IA en los sistemas educativos del Sur Global. [Reporte técnico de enero].

  • Otras Voces en educación 
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Derechos humanos, estatuto colonial y unidad antiimperialista

Por: Luis Bonilla-Molina 

El secuestro como régimen de justicia internacional
El 3 de enero los venezolanos despertamos con el estruendo de las explosiones, el rugir de los helicópteros artillados y el zumbido de aviones de última generación. Por primera vez en la historia de Suramérica, Estados Unidos invadía directamente el territorio de una de nuestras naciones, secuestraba al presidente y su esposa, dejando caos y destrucción en menos de dos horas de operaciones. Los partidarios del ataque norteamericano para desplazar al Madurismo del poder, despertaron de la ingenuidad de creer que el ataque gringo solo afectaría a quienes estaban al frente del gobierno; los más de 100 muertos eran todos hijos e hijas de trabajadores, gente común, no murió ningún rico, como siempre son los pobres quienes sufren las consecuencias de la guerra. El dolor por la pérdida de vidas humanas nos unió a todos los venezolanos.

Los partidarios del gobierno, quienes habían creído la retórica que un ataque norteamericano al suelo patrio sería equivalente a un nuevo Vietnam para los gringos, tuvieron que vivir la vergüenza de presenciar la mayor derrota y humillación sufrida por el Ejército venezolano en su historia, incluso de consecuencias más nefastas que la pérdida de la primera república ante los españoles, porque en ese momento rápidamente se reorganizó la resistencia y retomó la lucha por la independencia nacional. Esto no ocurre hoy. Por el contrario, vergonzosamente la cúpula militar afirma que lo que ha ocurrido es el triunfo de la diplomacia por encima de las armas, en una aceptación tácita de los intentos de convertir a la República en Colonia. El ataque norteamericano no solo ocurrió sin bajas en sus filas, sino que ello les permitió amenazar con un segundo ataque más letal, haciendo que el discurso de la cúpula militar abandonara rápidamente toda la jerga antiimperialista para entrar en la narrativa de un nuevo momento político. Hoy muchos venezolanos se preguntan si en medio de la difícil situación económica, son necesarias unas fuerzas armadas de este tipo, si se justifica el volumen de gasto militar en un país cuyos maestros deben ir a dar clases con la zuela de sus zapatos rota.

Pero ese día también se disolvió el orden jurídico internacional, como si uno de los misiles usados hubiese impactado las bases de la convivencia, el derecho y los órganos jurisdiccionales multilaterales de administración de justicia. El presidente Maduro y la diputada Cilia Flores, su esposa, fueron esposados, secuestrados y trasladados a Nueva York, violando la inmunidad de sus cargos y sometiéndolos a la justicia de un país que no es el propio. Esposados, con signos de haber sufrido violencia en su captura, fueron mostrados como trofeos de guerra, convertidos en prisioneros y leídos los cargos por parte de un tribunal que defiende las leyes norteamericanas y para quienes Venezuela es solo un lugar geopolítico. Comienza el juicio y se habla de la necesidad del debido proceso, como si se tuviera que dotar de legitimidad un acto de violación del derecho internacional. La única opción humanitaria de un secuestro es la liberación, no existe otra.

Y no se trata de una defensa de Maduro, cuyo gobierno ha sido la peor desgracia para la clase trabajadora en la historia republicana, un régimen que intervino, copto y sometió a decisiones judiciales a todas las direcciones de los partidos de izquierda, ilegalizó el derecho a huelga, borró la noción de derechos adquiridos como parte de la administración de las negociaciones colectivas, destruyó el salario llevando el mínimo a solo 0,4 de dólar mensual y colocó como techo máximo de ingreso los 160 dólares mensuales (bonificados, no salariales), no permitió desde 2018 la legalización de sindicatos autónomos y proscribió de hecho el derecho a huelga. Si bien las sanciones económicas afectaron la economía y los ingresos del país, el drama de la clase trabajadora inicia antes de 2017, año en el que se imponen las Medidas Coercitivas Unilaterales contra el comercio internacional venezolano. Lo que ha ocurrido los últimos años es una brutal transferencia de la riqueza nacional al sector financiero bancario, la vieja y la nueva burguesía bolivariana. En la misma proporción que aumentaron los ingresos al país por la venta extraordinaria de petróleo a los Estados Unidos debido a la guerra en Ucrania, caían los ingresos salariales; la curva de ingresos del país ha sido inversamente proporcional a la caída del salario y los ingresos para la clase trabajadora.  Pero Maduro, es ante todo un venezolano, un latinoamericano, que solo debe ser juzgado en su país y bajo las leyes nacionales. Es el pueblo venezolano quien debe decidir su futuro político, recuperar la democracia y el estado de derecho, nunca potencia extranjera alguna.

¿Como es arriba es abajo?
Es imposible solicitar el cumplimiento del derecho internacional para el presidente Maduro, sin revisar la situación jurídica de la clase trabajadora y los ciudadanos en general en el país. Solo en el último año más de dos mil personas han sido detenidas por el delito de opinar contra el gobierno, acusados de incitación al odio y conspiración contra el Estado. Ser opositor en Venezuela es un riesgo para la libertad personal, para la tranquilidad familiar y la vida.

El ministro del interior, justicia y paz Diosdado Cabello Rondón, denominó y popularizó como tum tum (tocar la puerta), la operación policial que en las madrugadas llega a las casas de residencia de los opositores, sin orden judicial ni medida cautelar alguna, sin acusación formal de cargos, y se los lleva detenidos, secuestrados. Y ahí comienza el drama de los familiares, quienes recorren todos los lugares de reclusión, estaciones policiales, juzgados y fiscalías, pidiendo información de los suyos, recibiendo como respuesta “no tenemos información sobre ese caso”. Muchos pasan en situación de desaparición forzada semanas y hasta meses, hasta que se reconoce que están detenidos, sin formularles cargos. Incluso en casos como el de Enrique Márquez (excandidato presidencial y vocero del Frente Democrático Popular), se llegó a señalar luego de varios meses de desaparecido, que “no estaba detenido, sino invitado a conversar”. En la inmensa mayoría de los casos no se le permite designar abogado privado que les defienda e intente encontrar el expediente, sino que se le asigna un abogado de oficio, es decir un profesional del derecho que trabaja para el gobierno que le detuvo.

Esta condición calificada por los familiares de los detenidos como secuestro –la misma denominación que hoy se defiende sobre el estatus jurídico del presidente Maduro– la han vivido mujeres, menores de edad y ciudadanos trabajadores. Un caso es más insólito que el otro; Félix Gustavo Montoya, un hombre de 72 años, jubilado, fue detenido en Calabozo, estado Guárico, acusado de traición a la patria por hacer grafitis contra el gobierno; Luis Óscar Rondón Rodríguez, detenido el 29 de julio de 2024 (después de las elecciones), sus familiares señalan que fue golpeado, por el delito de estar en el lugar equivocado; Juan Valero un trabajador del sector eléctrico, preso hace un año sin causa comprobada; Juan Francisco Alvarado, estudiante de comunicación social,  fue detenido por reportar fallas en su comunidad a través de la propia App creada por el gobierno para esos fines, condenado a 15 años de cárcel; son centenares de casos de detenciones arbitrarias, de sentencias desproporcionadas y sin fundamento, de juicios sin el debido proceso, de detenciones sin orden judicial ni acusación formal, sin garantías procesales, ocurridas en su mayoría desde el 29 de julio de 2024. Muchos de los detenidos solo habían colocado una publicación crítica al gobierno en sus redes sociales y estados de apps, algo común en cualquier lugar del planeta.

Antes del 3 de enero el gobierno no reconocía que había presos políticos (gente común detenida por opinar contra los resultados electorales o las políticas del gobierno), políticos presos (el arcoíris opositor) y ciudadanos aún en condición de desaparecidos. Bastó que el presidente Trump, luego de anunciar su pretensión de convertir a Venezuela en colonia, pidiera el cierre del Helicoide (sitio de reclusión de prisioneros opositores al gobierno, lugar que ha sido objeto de denuncia por aplicarse tortura) y la libertad de los presos políticos, para que el presidente de la asamblea nacional, Jorge Rodríguez, hablara de una liberación masiva de más de 400 detenidos –ahora dice que llegan a 626– y el estudio de más casos. No obstante, el Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales advertía este 23 de enero de 2026, que los excarcelados, con libertad condicional, solo llegan a los 172 ciudadanos. Otras organizaciones de derechos humanos y gremiales, como Provea, Laboratorio de Paz, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, Espacio Público, COFAVIC, así lo confirman.

El Foro Penal, ONG de derechos humanos, denuncia que en el marco de los eventos post 3 de enero de 2026, el número de detenidos se ha incrementado como resultado de la aplicación del artículo 5 del Decreto de Conmoción Externa que se publicó después del secuestro de Maduro y su esposa. Es decir, se está aplicando una especie de puerta giratoria, mientras unos son liberados, otros son detenidos. Los cargos suelen ser incitación al odio, traición a la patria o conspiración. Desde la publicación del decreto, autoridades militares, policiales y funcionarios de inteligencia disfrazados de colectivos, revisan en las calles los celulares en búsqueda de alguna crítica al gobierno, que resultan evidencias vinculantes a alguna de las causas señaladas. Muchos ciudadanos salen a las calles sin teléfono móvil para evitar ser objeto de detención arbitraria.

Enrique Márquez (detenido por más de un año), Nicmer Evans (politólogo, director del medio de comunicación alternativo Punto de Corte y exmilitante de Marea Socialista) y una larga lista de presos han comenzado a ser liberados, pero siguen siendo mucho más los detenidos por razones políticas. Permanecen retenidos centenares de dirigentes sociales y sindicales, habitantes de los barrios cuyo único delito fue colocar un post en el que criticaban a Maduro, muchos de ellos nombres sin gran reconocimiento en los medios de comunicación, invisibles al ojo mediático, cuyas madres, esposas e hijos en estos momentos hacen vigilia frente a los sitios de reclusión. Surgentes una ONG que ha denunciado ampliamente el ataque norteamericano sobre Venezuela, señala que las luchas de las madres por la libertad de sus hijos presos, es cada vez mayor, demandando una auténtica amnistía general y liberación de todos los detenidos.

Sería un acto de cinismo político, solicitar el debido estado de derecho para el presidente Maduro, sin exigir lo propio para los miles de venezolanos que viven en carne propia el desamparo de la ley. Un acto de racionalidad e inteligencia política del cuarteto que dirige el gobierno interino (Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino), liderado por Delcy Rodríguez, sería abrir las puertas de los sitios de reclusión de todos los presos políticos. Este sería un gesto que contribuiría a alimentar el sentimiento nacional antiimperialista.  Es momento de unidad, basada en la Constitución y las leyes que nos hemos dado los venezolanos, de superar el abuso del Estado para enfrentar al enemigo de la patria.

La polarización: Estrategia para ocultar a la oposición de izquierda
El cerco naval y militar norteamericano sobre las costas venezolanas que viene ocurriendo desde agosto de 2025, el manejo de los medios de comunicación internacional y el soft power gringo de los últimos años, ha pretendido mostrar a Venezuela como una nación dividida entre Bolivarianos (Chavistas y Maduristas) versus la derecha democrática. La polarización tiene el propósito de ocultar la existencia de la oposición de izquierda, es decir, sacar de la ecuación política de solución al conflicto, a la izquierda. Y en el plano mediático en buena medida lo han logrado, porque hoy muchos se asombran cuando les hablamos que en Venezuela la izquierda real no es madurista.

La razón de este ocultamiento deliberado, en el que coinciden imperialismo y gobierno venezolano, es que las clases dominantes saben que va a ser muy complejo restituir el nivel de vida material e ingresos salariales de la población a los niveles que tenía en 2013 o 1982, como lo han prometido en los últimos tiempos, especialmente después de la violación de la soberanía por parte de las fuerzas militares norteamericanas, lo cual coloca el descontento, la rebeldía y la conmoción social en el horizonte de la política nacional. Aislar a la izquierda procura evitar que pueda llegar a tener influencia en un escenario de este tipo.

En los últimos años, aún en un marco de limitación severa de las libertades políticas, se ha venido construyendo un amplio campo de oposición de izquierda, aún no unificado pero que coincide en lo sustantivo, del cual forman parte el PCV dignidad, el PPT, la corriente COMUNES, Marea Socialista, el Partido Socialismo y Libertad, el Bloque Histórico y muchos movimientos más. A la par, la clase trabajadora ha venido recomponiendo sus instrumentos de organización y lucha especialmente a partir del Comité Nacional de los Trabajadores en Lucha (CNCTL) y el acuerdo unitario que finalmente firmaron todas las centrales sindicales el 12 de diciembre de 2025.

Esa realidad le preocupa a la burguesía (tanto cuarto republicana como de la quinta república) y Estados Unidos, quienes han bloqueado la difusión de sus actividades en los grandes medios y su presencia sufre los rigores de la exclusión algorítmica en las redes sociales. Tanto el gobierno de Maduro –y ahora el de Delcy Rodríguez– así como Estados Unidos cuando se refieren a la oposición lo hacen solo mencionando a la derecha, tanto la coptada por el gobierno como la que lidera María Corina Machado. Asumen que, si evitan que se difunda la existencia de la oposición de izquierda, esta desaparecerá. Tremendo error de cálculo, la izquierda tiene una enorme experiencia de sobrevivencia en condiciones autoritarias, dictatoriales, y ha comenzado a recomponer su relación con el movimiento social que resiste a la polarización.

Pero la negación sobre la existencia de una oposición de izquierdas en Venezuela no es solo una posición del gobierno, el imperialismo norteamericano, las derechas locales y mundiales, sino que un sector de la izquierda global ha preferido no darse por enterada, para vivir la comodidad binaria, dotando al Madurismo de una condición revolucionaria y antiimperialista que abandonó en los hechos hace mucho tiempo. La verdad es que el gobierno venezolano hace tiempo perdió su carácter de izquierda, aunque mantenga elementos retóricos, mientras aplica un paquete neoliberal y negocia con los Estados Unidos. La cúspide de esta dualidad esquizoide han sido los encuentros, en Caracas, la ciudad bombardeada, por parte de la presidenta encargada y el alto gobierno venezolano con el director de la CIA, precisamente la persona encargada de diseñar el ataque del 3 de enero y el secuestro de Maduro.

Es terrible que la izquierda geopolítica mundial no comprenda que lo importante es estar con quienes viven el drama de la clase trabajadora, no sacar cuentas de cuantos gobiernos se identifican de derecha y cuantos como progresistas; la política del común no es un juego de monopolio. De hecho, mientras quien dirige la burocrática y patronal Central Bolivariana Socialista de los Trabajadores (CBST) nunca ha dirigido una huelga en defensa de la clase trabajadora, decenas de dirigentes sindicales de base en Venezuela están hoy prisioneros o tienen medidas restrictivas de libertad, solo por atreverse a exigir aumentos de salarios y derecho a huelga, algo que la izquierda hace en cada lugar del mundo. Estamos seguros de que, en sus países los militantes de esas organizaciones geopolíticas de izquierda jamás aceptarían callar, ante el despojo salarial o la represión al movimiento social. Triste papel el que encarna esa izquierda geopolítica, que por omisión consciente contribuye a ocultar que existe una oposición de izquierda en Venezuela.

La urgencia de una plataforma mundial antiimperialista desde los intereses de la clase trabajadora
Difícil tarea la de los revolucionarios en este periodo, organizar la resistencia ante los avances del fascismo y la ultraderecha, construir coincidencias y articulaciones antiimperialistas a escala global, sin ocultar la situación real de la clase trabajadora venezolana. Impulsar unidad de acción, exigiendo restitución de los derechos democráticos mínimos para la clase trabajadora, porque al final, al único que le favorece que los trabajadores no se organicen autónomamente, es al capitalismo y al imperialismo. En este esfuerzo de unidad en la diversidad estamos comprometidos y trabajando.

Derechos humanos, estatuto colonial y unidad antiimperialista

 

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El pensamiento de la barbarie

Por Jorge Majfud |

Me da pudor repetirme, pero luego de treinta años, siempre escucho y leo los mismos argumentos, más cargados de obviedad que de confirmación histórica, como si el mundo hubiese sido creado ayer. Por supuesto que nadie es dueño de la verdad y hasta los físicos cuánticos del MIT se equivocan con los quarks, pero es penoso tener que escuchar, con respeto, teorías de borrachos de bar (por recordar a Umberto Eco) como si estuviesen descubriendo la pólvora o, peor, la piedra filosofal; y como si sus desvaríos o, peor, sus clichés de siempre tuviesen el mismo valor que la Teoría de la evolución o la Teoría de la Relatividad.

Hoy, a los borrachos de bar, se les han sumado mercenarios académicos, o algo parecido, dispuestos a sostener que “la Tierra es el centro del Universo” con tal de que alguna gran editorial (a juzgar por la historia, promovidas por la CIA y por pequeñas donaciones de grandes corporaciones) los lance a la fama y a ingresos de ventas que, de otra forma, por el solo peso de sus ideas, seguirían siendo solo borrachos de bar―con algún título universitario, claro. El mercado y la cultura consumista saben lo que hacen: explotan nuestras emociones cavernícolas, en instituciones medievales, con una tecnología de los dioses―por parafrasear a Edward Wilson.

Desde hace muchos años, cada vez que en alguna de mis clases dibujo tres rombos contiguos en la pizarra y pregunto qué es, siempre, y sin excepciones, los estudiantes me responden que “es un cubo”.

No son niños, son universitarios.

“¿Un objeto de 3D?”, insisto, para que no queden dudas. La respuesta es siempre obvia:

“Sí, ¡claro!”

Un objeto de tres dimensiones. No recuerdo una excepción en ninguna de mis clases, pero sí sabemos que algunos pueblos de Polinesia, antes de la colonización, solían ver una figura en 2D, en lugar de un cubo; en cambio, no veían una historia en una secuencia de una historieta.

Cuando estoy un poco aburrido, arrimo la cara a la pizarra y miro la figura del supuesto cubo desde la superficie:

“Pues, yo no veo ningún objeto”, les digo. “Desde aquí, más bien se ve una línea, como si desde sus butacas se viese sólo una figura en de dos dimensiones…”

“El cubo es real porque lo puedo ver”, me dijo un estudiante.

Le proyecté una pantalla amarilla.

“Es este color que ven aquí real?”

Respuesta unánime:

“Obvio, es el amarillo. It’s the color yellow. Lo vemos todos. Es real”.

“Entiendo. Es real” les contesté. “Sin embargo, es una realidad que no existe. Al menos, no es más real que los sueños.”

Hubo una risa unánime.

Este amarillo no existe fuera de nuestros cerebros. El proyector, como cualquier pantalla digital, sólo proyecta verde, rojo y azul. Ni siquiera nuestra retina tiene conos sensibles al amarillo. Es una ilusión, una ilusión consistente que nos evita chocar en un cruce con semáforos. Exactamente igual a la inexistencia del olor de una rosa, que solo existe cuando alguien la acerca a su nariz. Antes y después, el olor no existe. O Nocturnos de Chopin. Esa belleza de piano es una “complicidad humana”, pero sin una persona que la escuche, es simple vibración del aire, como el olor es simple química antes de convertirse en olor en un cerebro animal.

Tengo un gran respeto por los jóvenes, porque sé que, aún de viejos, seguimos aprendiendo, cambiando o ajustando nuestra comprensión del mundo. Para peor (¿por qué para peor?), nunca podemos decir que alcanzamos la verdad, al menos que seamos algún tipo de fanático, uno de esos que sobran en la historia de la Humanidad.

Lo que me queda claro es que, sin la ahora maldita educación (“los profesores son los enemigos”, JD Vance, JG Milei) deberíamos empezar como los sumerios antes de sus complejas tablets de arcilla y su Silicon Valley, hace 5.200 años; o como los cavernícolas, casi un millón de años atrás, dominando el fuego para, así, de viejos, descubrir que el 73 es el número más misteriosos o que menstruar no significa estar enferma, sino todo lo contrario.

Esta proyección de lo que entendemos (el cubo) sobre lo que vemos (los rombos) es universal. También creo que ya analizamos y repetimos hasta el cansancio que hay palabras que son ideoléxicos (¿cubos?) y, por lo tanto, su significado es un producto histórico, el resultado de múltiples luchas filosóficas, políticas y sociales (La narración de lo invisible: Una teoría política sobre los campos semánticos, 2004).

Así también, por ejemplo, cuando hablamos de Europa y África en el siglo XIII, o más tarde, proyectamos en esas dos palabras nuestro limitado conocimiento y vemos un continente desarrollado y otro pobre, el exacto contrario de la realidad. Lo mismo con los siglos que duró el Imperio árabe y la Europa de entonces. Una era el centro desarrollado del mundo y otra una periferia llena de fanáticos talibanes―y no era precisamente el mundo islámico.

Lo mismo podemos decir con palabras como “estadounidense”: los más fanáticos chauvinistas ni siquiera consideran que el pasado es un país extranjero, y que el estereotipo de “americano”, el cowboy (ese mexicano blanco) tipo Clint Eastwood (esa invención de un italiano) hubiese sido irreconocible para la generación fundadora, más británica en sus formas―no en su fanatismo de la propiedad privada a través de la violencia del despojo ajeno.

Esta tesis que publicamos en la Universidad de Georgia en 2004, aunque ponía el acento en una guerra cultural (sin negar el valor históricamente probado de la lógica marxista del materialismo dialectico, aunque en apariencia se le oponga) pretendía exactamente lo contrario a los productos sucesivos de la actual guerra cultural.

Cuando leímos afirmaciones como que “el nazismo era de izquierda” porque su nombre completo era “Nacional Socialismo”, lo tomamos como cuando un niño nos dice que en la Antártida los pingüinos caminan patas arriba, porque el Sur está abajo. O que la Tierra es plana, para no irnos tan lejos. Naturalmente que el comercio del odio, la crueldad y la tontería siempre será muy rentable para las grandes editoriales y los grandes medios.

Si seguimos esta línea de análisis pseudo-etimológico, habrá que decir, sin ningún lugar a dudas, que “los libertarios son comunistas anarquistas”. Ese es el origen de la palabra y de la bandera libertaria. Es decir, o sea, Ron deSantis, los MAGA, los libertos de Milei, de Bolsonaro, de Kast (los neofascistas, los miembros ultraconservadores del CPAC que fundó esta corriente orgullosa de su mediocridad) son anarco-sindicalistas y comunistas anarquistas. Digo, para entendernos con el nivel cloaca que domina hoy el pensamiento (si se puede llamar así) antiilustrado y anti cultura.

El pensamiento de la barbarie. Claro, para disimular, hay que acusar a los demás de nuestras dolencias. Un personaje de El mar estaba sereno (2016), whisky mediante, reconocía que “había fracasado repetidas veces en el vulgar intento de ser amado por los demás. En compensación, había logrado la admiración y el temor ajeno, como un dios antiguo, aunque en la medida justa y necesaria. Pero no el cariño y mucho menos el amor de nadie… Con el tiempo había desarrollado su propia teoría psicológica, a pesar de sus rudimentos intelectuales: todo individuo que se ama por lo que hace, se detesta por lo que es”.

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Bolivia 2026 El despertar del poder dual, la agonía neoliberal y las tareas del proletariado

Por: Juan José Villa – MST Bolivia / Enero de 2026

A finales de diciembre y principios de enero, el gobierno perdió el control de la situación. El doble poder de obreros, campesinos y sectores populares se consolidó en tres semanas de huelga general indefinida al grito de ¡Abrogación del D.S 5503!, decretazo que impuso el gasolinazo, otorgó vía libre a las transnacionales para el acceso directo al saqueo de los recursos naturales del país, desbarató regulaciones medioambientales, atentó contra la estabilidad laboral, concentró el poder en el Ejecutivo pasando por encima del legislativo, y una serie de medidas que se constituyeron en un verdadero paquetazo neoliberal con perspectivas dictatoriales.

En el proceso, se incorporó la lucha contra los D.S 5515, que le otorga poderes al presidente para gobernar desde el exterior con mecanismos virtuales; D.S 5509, que facilita el ingreso de las multinacionales tecnológicas Starlink y Amazon para el saqueo de los recursos so pretexto de otorgar servicios tecnológicos, y la defensa de la reserva natural de Tariquía invadida por Petrobras.

A la cabeza de trabajadores mineros, fabriles y magisterio se sostuvieron las protestas del mes de diciembre en la sede de gobierno. En enero se consolidó la alianza obrera y campesina tras la gran marcha denominada «Bolivia No Se Vende». A partir de aquí, el gobierno estuvo asediado de incansables protestas y cerco constante a Plaza Murillo. Por la entrada decisiva de las federaciones campesinas a la lucha, se instalaron más de 70 puntos de bloqueo a nivel nacional con perspectiva a seguir creciendo.

La respuesta negativa y postura soberbia del gobierno reflejaba que estaba totalmente desfasado de la realidad social y política. Pensaba que la clase media acomodada y el pacto con las dirigencias vendidas de algunos sindicatos gremiales, vecinales y de transporte le daban fuerza suficiente para derrotar a la COB. Pero resultaron ser una fracasada minoría.

La alianza obrera y campesina se potenció con la incorporación de sectores populares encabezados por las Juntas Vecinales de El Alto y la Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia. Las bases levantaron la consigna de ¡Fuera Rodrigo Paz!, ¡Qué renuncie el gobierno incapaz!

El oficialismo perdió toda fuerza y legitimidad para convocar a negociación alguna. El doble poder brilló con todo esplendor. Se desafió con enérgica fuerza el poder de los ricos, de las petroleras y agroindustria, de los bancos y oligarcas, de la intervención de EE.UU y su gobierno títere. Se dio el salto cualitativo, se gestó el doble poder de la Central Obrera Boliviana. La Huelga General se convirtió objetivamente en una insurrección de las mayorías explotadas y oprimidas.

En esos momentos, tras el ampliado de la COB del 10 de enero, la dirección potenciada de la lucha impuso sus propias condiciones: “Si el gobierno quiere dialogar tendrá que venir a nuestro terreno, domingo 11 de enero a la sede de la Federación de Campesinos TUPAC KATARI en la Ciudad de El Alto»[1]. Al gobierno debilitado no le quedó más que asistir a primera hora.

En aquella reunión, justo en el momento más álgido de la lucha, la dirección de la COB firmó un pacto con los ministros de Paz, donde se aceptó la abrogación del D.S 5503, pero con el compromiso de trabajar con la directiva obrera y campesina un nuevo decreto en el que se mantiene el gasolinazo y otros puntos económicos del paquetazo. La cereza sobre la torta del pacto fue la aceptación de levantar todos los bloqueos de inmediato, mientras se debía esperar 48 horas a que el presidente se digne en promulgar la abrogación.

Esto trajo de inmediato la implacable crítica de las bases campesinas que comenzaron a desconocer a sus dirigentes; representantes de la provincia Omasuyos atacaron a chicotazos el automóvil en el que se encontraba el ejecutivo del ente matriz de los trabajadores.

La Asamblea de Emergencia de la COB del 12 de enero calificó de error garrafal el accionar dirigencial, resolvió no confiar en el gobierno y recomendó bajar a las bases a autocriticarse para preservar las alianzas logradas. Por esta asamblea, la dirección hizo una conferencia de prensa enfatizando que el Estado de Emergencia se mantenía contra el gobierno, pero exigió trabajar conjuntamente el nuevo decreto del gasolinazo.

Finalmente, el gobierno abrogó el D.S 5503 el 13 de enero y en efecto, la dirección de la COB dio su visto bueno al nuevo D.S 5516 en el que se mantiene el gasolinazo, fijando precios y no dejándolos abiertos como antes; establece el incremento salarial, entre otras medidas.

¿Derrota o victoria del movimiento de masas?

Se abrió una nueva situación revolucionaria en el país, más poderosa que la anterior.

Paz terminó abrogando el paquetazo de entrega total de Bolivia a las transnacionales y se desbarató su política de concentración de poder para firmar contratos directos con ellas. Esto es una poderosa victoria.

La desazón que existe es porque que se pudo conseguir todo, impedir el gasolinazo e incluso lograr la caída del gobierno. Sin embargo, tanto mineros como fabriles, el magisterio y sectores campesinos, claramente tienden a desbordar las asambleas con elevadas discusiones políticas, de estrategia y táctica para conseguir sus reivindicaciones. El estado de ánimo es favorable a la lucha, propio de una situación revolucionaria y no de una derrota. Esta solo fue una primera batalla contra la ofensiva neoliberal.

El magisterio urbano paceño, después de la abrogación, protagonizó otra masiva movilización en la sede de gobierno exigiendo que se reponga el bono pro zona para educadores que cumplen su trabajo en provincias y lugares alejados. El Ministerio de Educación repuso de inmediato la reivindicación. Esta es la tendencia de las luchas venideras, la balanza se ha puesto del lado de la movilización. La iniciativa la tiene el movimiento de masas.

Las bases de la COB con la alianza obrera y campesina demostraron que tienen una fuerza descomunal capaz de elevar al Ente Matriz de los trabajadores a órgano de poder dual. Esta recuperación de organismos empezó en el ascenso revolucionario anterior, cuando la debacle del MAS abrió la posibilidad de recuperar las instituciones obreras, populares y campesinas para la lucha y la independencia de clase.

Ahora, con la primera victoria de la COB, se abre una nueva situación revolucionaria más poderosa debido al proceso de reorganización del movimiento obrero y la recuperación de sus organismos para la acción directa. El movimiento campesino, que se veía dividido por las traiciones del MAS, lejos de estar aplastado y sumido en la oscuridad, se presentó potenciado y poderoso en la nueva alianza con el proletariado.

Quedan tareas por resolver, superar el colaboracionismo de clases[2], pero no se resolverán si no se aclara que el proceso histórico que acaba de acontecer no es el de una derrota, sino el de una primera victoria que abre grandes posibilidades políticas para la clase trabajadora.

El próximo período debe ser consciente del poder dual gestado. Se puede derrotar toda la ofensiva imperialista e interventora de EE.UU y su gobierno títere. Se puede no solo luchar por las reivindicaciones económicas, sino, por el poder político de las instituciones de la clase trabajadora. El poder para la alianza obrera y campesina. En concreto, el próximo período es el de hacer consciente la lucha por el gobierno del poder dual de la COB.

Paz en terapia intensiva asistido por el oxígeno del CEN de la COB

Paz quedó absolutamente debilitado tras la Huelga General y la abrogación del D.S 5503, y aunque el gasolinazo se impuso por el acuerdo, el gobierno se mantiene en Palacio no por sus propias fuerzas, sino porque la dirección cobista le brindó oxígeno tras el pacto.

Pero ese oxígeno brindado puede ser retirado en el transcurso de las siguientes semanas por presión del proceso objetivo. Es decir que el gobierno depende de la COB, de las decisiones que la alianza obrera y campesina tome respecto a continuar respetando el pacto o romperlo e iniciar una nueva lucha. Es por tanto un gobierno extremadamente débil, asediado por el doble poder, antesala de una nueva insurrección.

No pactar con el gobierno, reorganizar las fuerzas para la próxima fase

Este gobierno ha demostrado ser de doble discurso, mientras en las elecciones se presentaba con promesas populistas para ganar votos, en la presidencia aplicó el programa de la derecha neoliberal. Mientras en años pasados se tomaba fotos firmando peticiones de defensa de Tariquía, ahora escolta a Petrobras con la fuerza policial para explotar la reserva natural. ¡Ninguna confianza en Paz!

A partir de la asistencia de oxígeno de la COB, Paz puede seguir gobernando e intentará reponerse para aplicar una nueva ofensiva neoliberal que le exige el poder hegemónico de los EE.UU. De hecho, la ofensiva sigue en pie con los D.S 5509, 5515 y el nuevo D.S 5516. Ahora, el gobierno busca lastimar el derecho a la protesta con el proyecto de ley de penalización de los bloqueos. Quiere blindarse ante la inevitable reorganización de las próximas protestas.

Estos ataques forman parte de la recolonización abierta impulsada por la política imperialista de EE.UU y encabezada por Donald Trump que encuentra en Paz a su ejecutor más dócil, replicando lógicas de intervención que ya han lacerado a la región. El ejemplo más cercano es Venezuela, donde bajo el pretexto de «liberar al pueblo de la dictadura de Maduro», el imperialismo intervino militarmente el país y luego pactó con el resto del régimen dictatorial el saqueo de los recursos en favor de las transnacionales. Situación que ha recibido el rechazo mundial y de la misma clase trabajadora venezolana.

Esta ofensiva imperialista se dio también en medio de una situación revolucionaria mundial, caracterizada por la creciente respuesta de las masas contra los planes intervencionistas de EE.UU y los gobiernos de turno serviles. El propio Donald Trump enfrenta una inestabilidad histórica caracterizada por las masivas e inagotables protestas en su propio país y el rechazo internacional a su política.

Para derrotar la ofensiva recolonizadora de EE.UU corresponde romper el pacto con Paz y reorganizar las fuerzas para continuar la siguiente fase del proceso revolucionario.

Preparar el plan de lucha acorde con las resoluciones del congreso de octubre

La Central Obrera Boliviana renovó su dirigencia y líneas de acción tras el congreso de octubre del año pasado. Estableció la ruptura con el colaboracionismo de clases de la era del MAS y rechazó por unanimidad, en la plenaria final, el informe de gestión del ex dirigente Huarachi.

El evento histórico ha mandatado a sus direcciones no alinearse con ningún gobierno burgués, recuperar la independencia de clase y construir el propio partido de la clase trabajadora. Lejos de postergar estas resoluciones históricas, el CEN de la COB está conminada a cumplirlas.

Preparar al mismo tiempo el programa obrero, popular y campesino de solución a la crisis en contraposición directa al programa neoliberal que aplica Paz. Las resoluciones del Congreso también exigen la abrogación de las leyes antiobreras en materia de jubilación, educación, salud, luchar por una verdadera nacionalización de los recursos naturales e industrialización del aparato productivo del país para la generación de empleo, defensa de la estabilidad laboral, impulsar congresos de cada área para profundizar el pliego de lucha. Si unimos esto a la resolución de independencia de clase y construcción del propio partido de los trabajadores para gobernar, se debe ir con todo a materializar la propuesta económica de la COB.

El PIB de Bolivia es producto del trabajo de las mayorías explotadas y oprimidas. Quienes absorben la inmensa mayoría de las ganancias de esa riqueza no es la clase trabajadora que la produce, sino la oligarquía, burguesía e imperialismo. Esa élite bancaria, agroindustrial, latifundista, de las farmacéuticas y petroleras que no pretende pagar ni un centavo de la crisis pone la ganancia extraída en refugios financieros del exterior. Esto no es aportar, sino saquear. Es necesario establecer un duro el impuesto a estas saqueadoras, recuperar la riqueza del propio trabajo al servicio del país y desarrollar el monopolio del comercio exterior, un plan superior de desarrollo en manos del auténtico gobierno obrero, campesino y popular, que será obra de un próximo documento de aporte al proceso revolucionario.


 

APÉNDICE: ASCENSO REVOLUCIONARIO ANTERIOR y EL DESVÍO ELECTORAL

¿Por qué Paz fue debilitado en solo dos meses de gobierno?

Antes de que Paz asumiera la presidencia, el país vivía una situación revolucionaria caracterizada por el ascenso de las protestas sociales contra el desastroso gobierno del MAS. La hiperinflación de los productos de la canasta familiar y la devaluación del boliviano frente al dólar fueron solo la superficie de una profunda crisis económica y social que llevó a las masas a identificar al MAS como el principal responsable de la debacle del país. ¡Renuncia de Arce!  ¡Fuera Arce! Fueron las consignas que resonaron entre 2024 y 2025.

El gobierno entró en una severa crisis política, el MAS se quebró en pedazos y en medio de la pelea de candidaturas entre evistas y arcistas, se pateó el tablero electoral: en junio del año pasado, a solo dos meses de realizarse las elecciones, la Federación de Campesinos Tupac Katari encabezó la convocatoria de tumbar a Arce por la vía de la movilización revolucionaria[3].

En ese período, Evo Morales organizó desde el Chapare bloqueos y marchas por habilitar su candidatura, pero lejos de enfrentarse a Arce, chocó frontalmente contra las mayorías del campo y las ciudades periféricas que se preparaban para sacar al gobierno.

A la cabeza de la población trabajadora de Llallagua, Vinto, y las 20 provincias de La Paz se derrotó la embestida del evismo. Campesinos originarios del Norte Potosí rompieron categóricamente con Evo. De esta manera, se derrotó su candidatura. Pero, gran parte de las fuerzas que eran para derrocar a Arce fueron desgastadas para derrotar a Evo. Los dirigentes cambiaron de línea orientando a sus bases a echar al gobierno por la vía electoral.

De esta manera, se impuso el desvío de las luchas revolucionarias a las urnas abriendo una situación de reflujo en el país, favorable a la reorganización del poder hegemónico de la oligarquía, burguesía e imperialismo. Este reflujo del proceso llevaría a la conformación del gobierno de Rodrigo Paz.

Sin embargo, no se infringió ninguna derrota física ni significativa a las masas. Fue únicamente un desvío de “reacción democrática”[4]. Las fuerzas no solo estaban intactas, sino que se potenciaban aún más con la reorganización del proletariado de la COB. Rodrigo Paz asume la presidencia en medio de ese tremendo proceso revolucionario, augurando ser un gobierno débil de nacimiento[5].

La reorganización del proletariado minero

Mientras los análisis del frente populismo contradecían el proceso revolucionario caracterizando una derechización del país enfocados exclusivamente en estudiar la división del MAS y su vergonzosa derrota electoral, la realidad de la clase trabajadora proyectaba todo lo contrario, un salto a la izquierda en el movimiento de masas en general y el obrero en particular. El proletariado podía al fin liberarse de las cadenas del MAS, ese aparato contrarrevolucionario infiltrado en sus filas, para recuperar sus organizaciones a la independencia de clase y la acción directa.

A principios de 2025, cuando en el país creció la lucha por la caída de Arce, las bases de la Federación Sindical de Trabajadores de Mineros (FSTMB) consolidaron el movimiento por la renovación de su dirección y el cambio radical de sus líneas de acción. Derrotaron las constantes postergaciones de su congreso enfrentando eficazmente al viejo dirigente de la COB, Juan Carlos Huarachi, que fungía como representante del gobierno del MAS y no de la clase obrera.

La situación revolucionaria de entonces fue el contexto principal de la instalación del 33º Congreso Minero realizado el mes de marzo de aquel año, en Tupiza, Potosí. El evento histórico determinó la ruptura definitiva con el MAS de Evo y Arce, asumiendo incluso que la caída de Evo del 2019 fue por la protesta de las masas movilizadas, como expresó su documento político: “Evo Morales renuncia a su cargo a pedido de la COB (…) y principalmente de las Organizaciones Sociales”[6].

El proletariado minero determinó recuperar la independencia de clase junto a una serie de reivindicaciones económicas, sociales y políticas acordes al proceso revolucionario. Eligió una dirección nueva, descartando las opciones de los sectores mineros tradicionales de donde provinieron las direcciones que colaboraron al MAS, para votar de manera histórica por la alianza de minas disidentes: Capasirca, Manquiri y San Vicente. Así surgió la dirección Paye, el respectivo documento político y el mandato de construir el propio Partido de los Trabajadores[7].

El congreso de la COB

El congreso minero de marzo dio un ultimátum a la dirección de la COB vendida al gobierno: No aceptar ninguna postergación más del Congreso del ente matriz y realizarlo de inmediato en el mes de abril. Una línea categórica para acabar con siete años de traiciones de la directiva de Huarachi.

Sin embargo, los demás sindicatos obreros y campesinos que cogobernaron con el MAS aún no renovaban su dirección. La FSTMB se puso a la izquierda, pero recibió la resistencia de la burocracia traidora. Aún así, el proceso objetivo de la situación revolucionaria fue rompiendo las barreras y debilitó al extremo la injerencia del gobierno.

Finalmente, a la burocracia no le quedó más remedio que convocar al Congreso de la COB. Con maniobras de por medio fijó la fecha para octubre, mes de las elecciones.

El Congreso de la COB se realizó en la situación de reflujo del proceso revolucionario, donde la trampa de la reacción democrática otorgó respiro al poder hegemónico para recuperar sus fuerzas preparando un nuevo gobierno burgués.

Los vientos del reflujo fueron aprovechados por la dirigencia de Huarachi para mantener el legado traidor del colaboracionismo de clases: En la inauguración del congreso cobista se aprobó su informe de gestión. La alianza de las tres minas disidentes, Capasirca, Manquiri y San Vicente que en marzo ganaron la votación mayoritaria en la FSTMB, perdió peso para reeditar nuevamente su hazaña y no pudieron tomar la dirección de la COB.

No obstante, en el desarrollo del congreso, los designios del proceso revolucionario objetivo se impusieron aclarando que el reflujo no significó una derrota, sino un desvío temporal de las luchas que conservan aún todas sus fuerzas. El trabajo por comisiones desbarató lo que la burocracia logró en la inauguración. Las asambleas por sectores en los cuartos intermedios pusieron en orden a sus delegados.

El Congreso ratificó expresamente las resoluciones del Nº 33 Congreso de la FSTMB, estableció la directriz contundente de no alinearse con ningún gobierno burgués, recuperar la independencia de clase y construir el propio partido de los trabajadores de la COB[8].

Se resolvió llevar al tribunal disciplinario a la dirección traidora. La plenaria final rechazó por unanimidad su informe económico llevando el caso a una comisión investigadora.

Las resoluciones también exigen abrogación de las leyes antiobreras en materia de jubilación, educación, salud, luchar por desarrollar una verdadera nacionalización de los recursos naturales e industrialización del aparato productivo del país, generación de empleo, defensa de la estabilidad laboral, encuentros y congresos obreros en cada área para profundizar el pliego de lucha.

La nueva dirección elegida provino de Huanuni, a la cabeza de Mario Argollo. Si bien Huanuni fue el sindicato minero donde el MAS pisó fuerte por años, esta dirección es muy diferente a la de Huarachi. Surgió de un proceso de ruptura con el arcismo, evismo y el mandato de cumplir con las resoluciones revolucionarias del congreso. Aún queda la tarea de romper definitivamente con las prácticas del colaboracionismo de clases que se hicieron tradición en la formación de dirigentes durante 20 años de dominio del MAS.

Hay que ser categóricos, el histórico Congreso de la COB estuvo influenciado más por la etapa revolucionaria que por el reflujo, dio un giro a la izquierda en relación al ostracismo anterior, derrotó las tesis pasadas de la desmovilización y sometimiento al MAS, e inició la carrera por la recuperación del organismo obrero para las luchas venideras.

Las elecciones de 2025 también reflejaron una nueva “izquierdización”

Los resultados y datos de las elecciones los hemos explicado in extenso en el artículo titulado “Balance Revelador de las Elecciones en Bolivia”[9]. En resumen, en la primera vuelta arrasaron los votos nulos y blancos, dejando prácticamente vacía la asamblea legislativa, por lo que el Tribunal Supremo Electoral, sirviéndose de las leyes de reacción democrática, llenó los vacíos con los segundos lugares que en la mayoría de casos apenas alcanzaban entre el 5% y 10% de votos. Razón por la cual el legislativo no tiene representatividad popular, obrera ni campesina.

Los nulos y blancos expresaron el proceso revolucionario contra el MAS y los candidatos tradicionales del neoliberalismo en las urnas. Los votos a Edmand Lara también fueron a la izquierda expresando de manera distorsionada el ascenso revolucionario. Rodrigo Paz que se presentó en dupla con Lara, asumió un discurso frente populista poniéndose a tono con Lara y esto le permitió ganar las elecciones en el balotaje.

En cuestión de número de votos, de un padrón electoral de casi 8 millones de personas, la suma de los candidatos de la derecha neoliberal consiguió poco más de 2,5 millones de votos, mientras que la izquierda expresada en nulos, blancos, abstenciones, y de forma distorsionada en Lara y dos candidatos pequeños más, se acercaron a los 5 millones.

Claramente el ascenso revolucionario se expresaba también en el reflujo electoral.


 

[1] Conferencia de prensa de la Central Obrera Boliviana del 10 de enero de 2026.

[2] Colaboracionismo de clases: práctica política que postula la armonía y cooperación entre el proletariado y la burguesía (y sus gobiernos de turno) bajo la ficción de un «interés nacional» o «bien común». En la historia, esta práctica abre el camino de la derrota del proletariado frente a los ataques del poder hegemónico burgués.

[3] Radio Fides informa: Ponchos Rojos Exigen la renuncia de Arce. https://www.facebook.com/reel/1279362627031615

[4] El término político de “reacción” nació en el siglo XVIII para describir a quienes se oponían a la Revolución Francesa. «Reaccionar» era la respuesta de las fuerzas que querían restaurar la monarquía y los privilegios de la aristocracia frente a los cambios radicales de los revolucionarios. Reacción democrática se refiere a esa restauración retrógrada del poder, pero con mecanismos de la democracia (elecciones) o disfrazada de ella.

[5] Este proceso está explicado in extenso en diversos documentos del MST boliviano, principalmente en las “Tesis para el XVIII Congreso de la COB” de Octubre de 2025.

[6] Documento político Fusionado: Capasirca, Manquiri y San Vicente, fue el escrito histórico asumido en el 33ª Congreso Minero.

[7] Desde el MST Bolivia contribuimos al debate proletario con el documento “Aporte al Nº33 Congreso de la FSTMB, donde caracterizamos la situación revolucionaria, la oportunidad de liberarse del aparato masista y la línea de construir el Partido de los Trabajadores de la COB para la toma del poder”.

[8] En octubre de 2025 se contribuyó al debate obrero desde el MST Bolivia con las “Tesis para el XVIII congreso de la COB”

[9] Balance Revelador de las Elecciones en Bolivia, publicado en octubre de 2025 en www.mstbolivia.or

 

Este artículo fue extraído del sitio web de la Liga Internacional Socialista

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