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México: Regresar a clases con el estómago vacío

Regresar a clases con el estómago vacío

El regreso a la escuela debería considerar el problema del hambre, sobre todo en los contextos de mayor adversidad…

POR: ROGELIO JAVIER ALONSO RUIZ

Uno de los efectos más severos de la pandemia por COVID-19 es el aumento del hambre. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), “en 2020 sufrieron hambre unos 118 millones de personas más que en 2019” (2021, p. 5). En el mismo lapso, aumentó considerablemente el número de personas en situación de inseguridad alimentaria grave (320 millones más que el año previo), mientras que en 2020 casi una de cada tres personas no pudo acceder a una ingesta alimentaria conveniente (FAO, 2021, p. 5). De acuerdo con la organización, “la pandemia de la COVID-19 ha agudizado las tendencias desalentadoras [en alimentación] que ya se observaban antes de la crisis” (FAO, 2021, p. 22).

El hambre es una de las expresiones más crueles de injusticia social. Pese a que el derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad es reconocido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se calcula que en México una de cada tres personas (34.9%) padece inseguridad alimentaria moderada o grave, mientras que 9 millones se encuentran subalimentadas (FAO, 2020, p. 202). Como es sabido, las consecuencias de la alimentación deficiente no sólo se limitan al ámbito de la salud personal, sino que penetran en otras áreas como la laboral o la educativa. En ese sentido, la reanudación de actividades educativas presenciales, después de un largo confinamiento, debería tener presente el factor alimentario.

No deben desestimarse las consecuencias de la mala alimentación en el rendimiento académico de los estudiantes, sobre todo cuando se busca recuperar aprendizajes perdidos durante el confinamiento, así como recuperar la matrícula, cuando la pandemia ha provocado un aumento del abandono escolar. No es necesario profundizar en los efectos adversos que una mala nutrición puede tener sobre las posibilidades de aprender o de asistir a la escuela. Considerando estas dos prioridades (asistencia y aprendizaje), es evidente la conveniencia de procurar la implementación o el reforzamiento de programas que garanticen a los educandos un adecuado consumo alimentario, sobre todo en los contextos de mayores carencias, en los cuales difícilmente niños y jóvenes pudieron ejercer su derecho a la educación durante el confinamiento y en los que incluso se presume habría mayor riesgo de que nunca regresaran a las escuelas.

Las instituciones escolares son un importante espacio para reducir los efectos del hambre: “hay al menos 368 millones de estudiantes [en una muestra de 169 países] en edades de pre-primaria, primaria y secundaria recibiendo alimentación a través de sus escuelas” (Programa Mundial de Alimentos, 2013, p. 89). Desafortunadamente, la disponibilidad de comida en las escuelas no se distribuye por igual, siendo también uno de los múltiples factores que refuerza la inequidad en los sistemas educativos: “los países en donde la cobertura de los programas [de alimentación escolar] es la menos adecuada son, por lo general, en aquellos en donde la necesidad es mayor” (Programa Mundial de Alimentos, 2013, p. 89).

Las políticas públicas en general, y educativas en lo particular, deberían atender al problema del aumento del hambre. No se puede pensar en tener éxito educativo cuando asisten diariamente a las escuelas niños hambrientos. No es casualidad que países referentes del logro educativo, como Finlandia, finquen su éxito en medidas tales como que “los alumnos que asisten a la escuela deben recibir una comida equilibrada y debidamente organizada y supervisada gratis todos los días escolares” (Finnish National Board of Education, 2008, p. 3).

En México, es en las escuelas del medio rural donde deberían impulsarse con mayor fuerza los programas de alimentación: ahí se concentra la mayor prevalencia en indicadores como bajo peso o baja talla en población menor de cinco años: 6.4% y 18.9%, respectivamente, cifras contrastantes con las del medio urbano (3% y 10.2%, en el mismo orden) (CONEVAL, 2018, pp. 100 y 101).  Las escuelas indígenas, a su vez, deberían también contar con apoyos adicionales, en términos alimentarios: 31.5% de la población indígena presenta carencias de acceso a la alimentación (CONEVAL, 2018, p. 99). Después de casi dos años de iniciada la pandemia, las cifras podrían ser aún más graves en los contextos mencionados.

El regreso a la escuela debería considerar el problema del hambre, sobre todo en los contextos de mayor adversidad. El debate se ha centrado en aspectos, cuya importancia no se puede negar, como la infraestructura escolar, la disponibilidad de insumos para el cuidado sanitario o la claridad y pertinencia de los protocolos. Sin embargo, la discusión debe ampliarse hacia temas como el incremento del hambre a partir de la pandemia y sus evidentes repercusiones en la vida escolar. No podemos exigirle a niños y jóvenes que regresen a las aulas cuando su preocupación y la de sus familias sigue siendo conseguir los medios para hacerse de los alimentos del día, ni podemos esperar que recuperen los aprendizajes perdidos, cuando fisiológicamente ni siquiera se encuentran en condiciones óptimas para aprender.

REFERENCIAS

CONEVAL. (2018). Estudio diagnóstico del derecho a la alimentación nutritiva y de calidad 2018. México: autor.

FAO. (2020). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020. Transformación de los sistemas alimentarios para que promuevan dietas asequibles y saludables. Roma: autor.

FAO. (2021). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021. Transformación de los sistemas alimentarios en aras de la seguridad alimentaria, una mejor nutrición y dietas asequibles y saludables para todos (Versión resumida). Roma: autor.

Finnish National Board of Education. (2008). School meals in Finland. Investment in learning. Helsinki: autor.

Programa Mundial de Alimentos. (2013). El estado de la alimentación escolar a nivel mundial. Roma: autor.


Twitter: @proferoger85

Facebook: El Profe Rogelio

Blog: http://proferogelio.blogspot.com/

Fuente de la Información: https://profelandia.com/regresar-a-clases-con-el-estomago-vacio/

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UNICEF: Educación bajo ataque

Educación bajo ataque

Los ataques a escuelas, estudiantes y educadores son ataques al derecho de los niños a la educación y a su futuro.

El problema

En todo el mundo, los ataques contra los niños continúan sin cesar, ya que las partes beligerantes violan una de las reglas más básicas de la guerra: la protección de los niños. La naturaleza prolongada de los conflictos en la actualidad está afectando el futuro de generaciones enteras de niños. Sin acceso a la educación, una generación de niños que viven en conflicto crecerá sin las habilidades que necesitan para contribuir a sus países y economías, exacerbando la ya desesperada situación de millones de niños y sus familias.

Para los niños que viven en situaciones de conflicto, la educación se ha vuelto aún más peligrosa. En 2020, hubo 535 ataques verificados en escuelas, un aumento del 17 por ciento en comparación con 2019.

La solución

El derecho de un niño a la educación no puede salvaguardarse en zonas de conflicto sin que la educación misma esté protegida. La educación puede salvarle la vida. Fuera de la escuela, los niños son blancos fáciles de abuso, explotación y reclutamiento por parte de las fuerzas y grupos armados. La escuela debe proporcionar un espacio seguro donde los niños puedan estar protegidos de amenazas y crisis. También es un paso crítico para romper el ciclo de crisis y reduce la probabilidad de conflictos futuros.

¿Qué es la Declaración de Escuelas Seguras?

La Declaración de Escuelas Seguras se abrió al respaldo estatal en Oslo, Noruega, en mayo de 2015. Es un compromiso político para proteger mejor a los estudiantes, maestros, escuelas y universidades durante los conflictos armados, apoyar la continuación de la educación durante la guerra y poner en práctica Colocar medidas concretas para disuadir el uso militar de las escuelas.

Hoy, 111 estados han respaldado la Declaración de Escuelas Seguras. Al respaldar la Declaración, los Estados se comprometen a restaurar el acceso a una educación segura y a desarrollar sistemas educativos que sean sensibles a los conflictos y promuevan el respeto entre grupos sociales o étnicos. La Declaración es un marco para la colaboración y el intercambio, y los países que la respaldan se reúnen periódicamente para revisar la implementación de la Declaración.

Declaración de Escuelas Seguras: Quién ha respaldado

Los estados, países y territorios que han respaldado la Declaración se muestran en azul. Fuente: GCPEA. Información precisa al 6 de agosto de 2021.

¿Cuál es el papel de UNICEF?

UNICEF trabaja con los estados que han respaldado la Declaración y otros grupos armados para proteger la educación de los ataques. UNICEF está en primera línea en los países afectados por conflictos para desarrollar planes de seguridad escolar, hacer que los niños vuelvan a aprender proporcionando apoyo psicosocial y oportunidades de aprendizaje informal, capacitando a maestros, rehabilitando escuelas y distribuyendo suministros para la enseñanza y el aprendizaje.

UNICEF también trabaja con una variedad de socios para ayudar a los niños a aprender a pesar de los conflictos y la inseguridad. Por ejemplo, una asociación con gobiernos de África Occidental y Central está ayudando a expandir un innovador programa de educación por radio que proporciona una plataforma de aprendizaje alternativa para niños y jóvenes afectados por crisis.

Fuente de la Información: https://www.unicef.org/education-under-attack

 

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Afganistán: La UNESCO advierte de lo que está en juego para la educación en Afganistán

La UNESCO advierte de lo que está en juego para la educación en Afganistán

Desde 2001, la educación en Afganistán ha logrado avances, según un informe de la UNESCO publicado hoy. Sin embargo, estos avances decisivos para el desarrollo del país están en peligro y el derecho a la educación de todos los alumnos, especialmente de las niñas, debe defenderse ante la inminente crisis humanitaria.

«Lo que está en juego en Afganistán es la absoluta necesidad de preservar los logros alcanzados en materia de educación, especialmente para las niñas y las mujeres.» Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO

El informe señala que el número total de alumnos matriculados pasó de alrededor de un millón a 10 millones de estudiantes; el número de profesores aumentó en un 58%, y la tasa de alfabetización femenina casi se duplicó, pasando del 17% al 30%. Los avances en la matriculación femenina fueron especialmente llamativos: el número de niñas en la escuela primaria pasó de casi cero en 2001 a 2,5 millones en 2018. En 2021, 4 de cada 10 estudiantes de educación primaria son niñas. El número de niñas en la educación superior aumentó de unas 5.000 en 2001 a unas 90.000 en 2018.

Además de documentar los avances de Afganistán en materia de educación en los últimos 20 años, el informe identifica las acciones inmediatas y urgentes que la comunidad internacional debe tomar para salvaguardar este progreso.

El informe de la UNESCO, titulado “El derecho a la educación: ¿Qué está en juego en Afganistán?”, detalla los progresos realizados en todos los niveles del sistema, y expone el amplio abanico de compromisos constitucionales y legales que el país asumió para hacer avanzar el derecho a la educación. Desde 2001, Afganistán ha ratificado los instrumentos normativos internacionales sobre educación y derechos de la mujer y ha consagrado el derecho a la educación para todos los ciudadanos en la Constitución, garantizando 9 años de enseñanza obligatoria para todos los niños y niñas.

Sin embargo, los retos de desarrollo y educación de Afganistán siguen siendo colosales: el país sigue siendo uno de los más pobres del mundo y tiene una de las puntuaciones más bajas del Índice de Desarrollo Humano. La mitad de los niños en edad de ir a la escuela primaria no están escolarizados, mientras que el 93% de los niños en el último tramo de la primaria no dominan la lectura. Tanto la pandemia de la COVID-19 como el conflicto han supuesto una carga adicional para el desarrollo de la educación, con millones de alumnos afectados por el cierre de escuelas y otras instituciones educativas. Se prevé que el número de desplazados internos aumente, lo que incrementa el riesgo de pérdidas de aprendizaje entre los niños y la catástrofe generacional que afectará negativamente al desarrollo sostenible del país en los próximos años.

El informe advierte que la combinación de la falta de maestras, las graves limitaciones para pagar los salarios de los profesores y la retirada de la ayuda internacional podrían tener consecuencias inmediatas y graves para la continuidad de la educación. El país depende en gran medida de la ayuda internacional, que representa la mitad de su gasto en educación.

La prohibición de la coeducación y de que los hombres enseñen a las mujeres supondrá un duro golpe para la participación de las mujeres en la enseñanza superior y para la educación de las niñas en general, lo que repercutirá negativamente en sus vidas, su trabajo y su ciudadanía.

El informe de la UNESCO establece medidas inmediatas y urgentes para todas las partes interesadas, a saber:

  • Hacer que todos los estudiantes vuelvan a aprender: todas las partes interesadas deben actuar para mantener todas las oportunidades de educación abiertas y disponibles para el acceso equitativo de todos los estudiantes
  • Garantizar un entorno de aprendizaje seguro y protector, en consonancia con la Declaración de la Escuela Segura aprobada por Afganistán
  • Movilizar y apoyar a los profesores con el pago puntual de sus salarios y ofrecerles oportunidades de desarrollo profesional
  • Eliminar los obstáculos que impiden la participación de las mujeres en la educación, entre otras cosas, garantizando un suministro sostenible de maestras, en particular en las zonas rurales, en todos los niveles de la enseñanza
  • Proporcionar servicios educativos a los alumnos desplazados internos
  • Reforzar los planes de estudio para que se centren en los conocimientos y habilidades esenciales

Lea el informe completo

La UNESCO continuará haciendo seguimiento de la prestación de servicios educativos y del respeto del derecho a la educación en el país.

 

Contacto de prensa: Clare O’Hagan : c.o-hagan@unesco.org(link sends e-mail) +33 (0) 1 45 68 17 29

Fuente de la Información: https://es.unesco.org/news/unesco-advierte-lo-que-esta-juego-educacion-afganistan

 

 

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UNICEF: Aprendiendo en la pandemia

Aprendiendo en la pandemia

Una niña de siete años estudia en casa en medio del cierre de escuelas en Georgia por el COVID-19.

La pandemia de COVID-19 ha interrumpido la educación de unos 1200 millones de niños en todo el mundo, obligando a las escuelas de todo el planeta a poner en marcha nuevos métodos para educarlos.

En Georgia, los niños que viven en áreas rurales tienen un acceso a internet y cobertura de teléfono celular limitados. En la imagen, una niña comprueba las tareas que ha enviado su profesora por chat. Comparte el celular de su madre con sus tres hermanos.

Uniceg Giorgia

Una niña de 11 años en Ecuador recibe una guía para estudiar durante el cierre de escuelas por la pandemia de COVID-19

En las zonas remotas de la Amazonía ecuatoriana no hay acceso a internet. Una profesora entrega una guía de estudio a una alumna para que pueda seguir con sus lecciones.

Una voluntaria de UNICEF transcribe lecciones en Kyrgystan junto a su sobrino.

Los niños con discapacidades en Kirguizistán se benefician del trabajo de los voluntarios de UNICEF. En la imagen, un voluntario transcribe las lecciones para su sobrino.

Una escuela móvil visita un campamento de migrantes y refugiados venezolanos en La Paz, Bolivia.

Los niños venezolanos que viven en refugios en Bolivia tienen la posibilidad de aprender, jugar y recibir apoyo psicosocial en aulas temporales.

En un campo de refugiados en Jordania, una joven siria ayuda a su hermano menor y a un vecino a estudiar durante la pandeia.

En un campo de refugiados en Jordania, una joven refugiada siria aprovecha su pasión por la enseñanza para ayudar a otros niños con sus estudios.

Gemelos en el Macedonia practican yoga para niños a través de la televisión nacional.

La televisión en Macedonia del Norte emite clases de yoga para niños con el propósito de ayudarlos a soportar mejor el impacto que está teniendo el confinamiento en su salud mental.

Un salón de clases es desinfectado en Egipto, cuando las escuelas se preparan para reabrir durante la pandemia.

En algunos países, los niños se preparan para regresar a la escuela. En la imagen, la desinfección de un salón de clase en Egipto

Estudiantes de la provincia de Qinghai en China reciben folletos para protegerse del COVID-19

En la provincia china de Qinghai, los estudiantes reciben folletos de UNICEF con instrucciones para protegerse del COVID-19.

Niños en Côte d'Ivoire utilizan mascarillas en la escuela.

En gran parte del mundo, todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo y cuándo se producirá la vuelta de los niños a la escuela. En Côte d’Ivoire, las clases se retomaron en mayo con estrictas medidas de seguridad como el uso de mascarillas, distanciamiento social y lavado frecuente de manos.

Fuente de la Información: https://news.un.org/es/gallery/365852

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Población, agua, biodiversidad, energía y alimentación: los pilares de una crisis global

El sexto informe del IPCC atribuye el calentamiento global claramente a la acción humana. Buena parte de la población de los países industrializados cree que un cambio radical en consumo, transportes y energía contribuirá a evitar o mitigar significativamente los efectos del cambio climático. Otra parte de la población, minoritaria, niega que exista el cambio climático. Pero el calentamiento es solo una entre muchas consecuencias de una crisis global.

Población: cada vez somos más

Entre 1700 y 2003, la población humana mundial se multiplicó por diez, desde unos 600 millones a 6 300. A partir de 2050 el crecimiento se irá estabilizando para alcanzar en torno a 12 000 millones en 2100. Europa y Norteamérica han frenado su crecimiento demográfico. Pero el resto del mundo representa la mayor parte de la población y está creciendo más.

El nivel actual de población del planeta supone un enorme estrés para su sostenibilidad por la demanda de agua, alimentos y energía, junto con pérdidas considerables de biodiversidad.

Agua dulce: la próxima fuente de conflictos

El crecimiento de la población mundial y el desarrollo económico tendrán un peso aún mayor que el cambio climático sobre la relación entre disponibilidad y demanda de agua dulce. El acceso al agua dulce ya está en riesgo para el 80 % de la población mundial.

Gran parte del mundo se enfrentará a desafíos sustanciales para asegurar el suministro de agua. Esto requerirá un importante esfuerzo en infraestructuras y tecnología, pero también en políticas de distribución y fijación de precios del agua. Cuando el suministro de agua se convierta en limitante, llevará a la reducción de actividades económicas, al abandono de infraestructuras, e incluso a conflictos en torno a cuencas hidrográficas.

Energía: seguiremos quemando combustibles fósiles

Entre 2015 y 2050, las emisiones globales de CO₂, relacionadas principalmente con la energía, aumentarán un 6 %, de 33 a 35 Gt, según las políticas actuales y previstas. Estas emisiones deberían caer a 9,7 Gt en 2050 para cumplir con el objetivo de aumento máximo de 2 °C del Acuerdo de París.

Las visiones más optimistas proponen que las energías renovables pueden aportar dos tercios de la demanda energética global. Eso requiere multiplicar por seis el actual ritmo de crecimiento de estas fuentes. El objetivo UE de neutralidad climática en 2050 es compartido con los Estados Unidos, e incluso China ha propuesto esforzarse para alcanzar esa meta en 2060.

No obstante, los datos de la Agencia Internacional de la Energía sobre consumo de petróleo para el periodo 2019-2026 todavía prevén un incremento del 4,4 % de la demanda mundial de crudo. El menor uso de combustibles fósiles en algunos países de la OCDE será ampliamente compensado por el mayor consumo en países en desarrollo. En definitiva, los propietarios de combustibles fósiles no van a dejar de aprovechar sus recursos.

Total de emisiones de dióxido de carbono por región. Our World in Data, basado en el Global Carbon ProjectCC BY

Producción y consumo de alimentos

Lograr un equilibrio entre la intensificación agrícola, la lucha contra el hambre y la conservación de la biodiversidad, reduciendo al tiempo los impactos ambientales negativos, es uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad.

En principio, las tierras de cultivo y pastizales del planeta tierra pueden producir el alimento necesario para toda la población humana. Sin embargo, en 2019 casi 690 millones de personas (8,9 % de la población) sufrieron malnutrición. Y estas cifras llevan varios años empeorando.

Además, el sistema alimentario mundial tiene importantes impactos en el medio ambiente a través de la extracción de agua, la contaminación, el cambio de usos del suelo y la pérdida de biodiversidad. La producción de alimentos contribuye al calentamiento global a través de las emisiones de gases de efecto invernadero, aunque en mucha menor medida que el uso de combustibles fósiles.

A nivel mundial, se prevé un incremento de las emisiones derivadas de la producción de alimentos, sobre todo por el crecimiento demográfico y económico del continente africano, que duplicará su contribución en 2030.

Producción de carne global. FAO/Our World in DataCC BY

Pérdida de biodiversidad

La pérdida de biodiversidad deriva de cambios en el uso del suelo mediados por la agricultura, de cambios en el clima por el uso de combustibles fósiles, así como de otros efectos asociados a la acción del ser humano. Las consecuencias de esta pérdida afectan al funcionamiento de los ecosistemas y a los servicios que proporcionan.

El clima mediterráneo y los ecosistemas de pastizales experimentarán el mayor cambio proporcional, debido a la influencia sustancial de todos los impulsores de pérdida de biodiversidad. Pese a los esfuerzos internacionales, los objetivos de conservación de la biodiversidad no se están alcanzando.

Soluciones a una crisis global

No estamos ante una crisis climática, sino ante una crisis global derivada de la sobreexplotación de recursos en un planeta de dimensiones finitas. Centramos nuestra atención en el calentamiento, la pérdida de biodiversidad y otras consecuencias colaterales de la sobreexplotación de recursos. Pero no queremos ver el elefante en la habitación: un crecimiento demográfico insostenible que necesitamos estabilizar o incluso revertir.

En el Londres de 1798, Thomas R. Malthus escribió que “la tendencia perpetua de la raza humana a crecer más allá de los medios de subsistencia es una de las leyes generales de la naturaleza animada, que no podemos esperar que cambie”.

En su llamamiento desde la ciencia, el mundo científico abogaba en 2019 por intentar mitigar y adaptarnos al cambio mediante transformaciones en la forma en que gobernamos, gestionamos, nos alimentamos y utilizamos los materiales y la energía.

En una actualización reciente, propone abordar tres frentes:

  • Implementar un precio global del carbono,
  • Eliminar y eventualmente prohibir los combustibles fósiles,
  • Crear reservas climáticas estratégicas para proteger y restaurar los sumideros naturales de carbono y la biodiversidad.

Algunos de esos mensajes encajan con la apuesta verde de Europa, el continente que más sufre la escasez de materias primas, donde existe mayor presión social a favor de las políticas verdes, y que mantiene cierto liderazgo en energías alternativas y tecnologías necesarias para mitigar el cambio global. Pero esa visión resulta utópica, pues ninguna sociedad está realmente dispuesta a renunciar a su crecimiento y bienestar por el bien del planeta.

La solución, si es que surge, no vendrá de un repentino acuerdo mundial que logre revertir las tendencias actuales. Solo la ciencia podría aportar soluciones tecnológicas que permitan controlar el clima, aumentar la disponibilidad de agua, maximizar la producción de alimentos y conservar lo que nos queda de biodiversidad. Y es posible que ya sea tarde.

Autores

Christian GortazarCatedrático de Sanidad Animal en el IREC, responsable del grupo SaBio, Universidad de Castilla-La Mancha

José de la Fuente. Profesor de Investigación del CSIC. Biología Molecular y Biotecnología, Universidad de Castilla-La Mancha

Octavio Armas Vergel. Profesor de Máquinas y Motores Térmicos, Universidad de Castilla-La Mancha

Fuente: https://theconversation.com/poblacion-agua-biodiversidad-energia-y-alimentacion-los-pilares-de-una-crisis-global-165912

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Cómo ser niña… y no morir en el intento: La maternidad no debe ser parte de su infancia

Una de las consecuencias más devastadoras de la indefensión de las niñas en nuestros países, es la maternidad precoz. En Guatemala, por ejemplo, es pavorosa la cifra de embarazos y partos a edad temprana.

De acuerdo con una de las instituciones dedicadas a monitorear este tema –el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva, OSAR- se produjeron 57 mil quinientos setenta y ocho embarazos en niñas y adolescentes entre 10 y 18 años, durante el primer semestre de 2021. De entre ellos, cerca de 3 mil corresponden a niñas de 10 a 14 años. Es decir, un período en el cual una niña aún no ha desarrollado plenamente su cuerpo y cuando un embarazo supone un riesgo elevado.

Además de la violencia implícita en la violación y sus consecuencias físicas y psicológicas, un embarazo a esa temprana edad significa la pérdida de derechos a todo nivel y el sometimiento a un régimen de vida duro, restrictivo y sometido a la autoridad de los adultos de su entorno. A ello se suma la prohibición legal de interrumpir el proceso de gestación, aún cuando se trate de un ser cuyo cuerpo no reúna las condiciones para sostenerlo y llevarlo a término. Es decir, la ley condena a la víctima a partir de una visión de Derecho influenciada por doctrinas religiosas y un sistema patriarcal sólidamente establecido.

Visto como parte normal de la vida, el embarazo en niñas y adolescentes es una de las mas graves consecuencias de la marginación en la cual vive y se desarrolla una gran parte de la población femenina. Asediadas por un concepto patriarcal de la vida y del deber, miles de niñas acaban siendo víctimas de abuso sexual desde antes de alcanzar la pubertad, convirtiéndose en madres en etapas tan tempranas de su desarrollo que incluso pierden la vida en el proceso. Indefensas ante la presión del autoritarismo ejercido por padres, hermanos y otros hombres de su entorno, sumado a la falta de protección por parte del resto de la comunidad, las niñas-madres terminan agotando la etapa de la infancia sin haberla vivido, para enfrentar la dura realidad de una existencia de miseria.

Ante esta situación, derivada de patrones culturales absolutamente viciados, las niñas se ven obligadas a arrastrar la humillación de una sexualidad no deseada, no consentida y de graves repercusiones para su salud física y psicológica, en un entorno de irrespeto que les veda el derecho a experimentar las etapas normales de su desarrollo.

En estos escenarios, las niñas-madres no entran en las prioridades de atención de las autoridades. Estas ven los casos de embarazo precoz como una expresión más del subdesarrollo y no como los actos criminales de abuso sexual que realmente son. El mensaje que envía esta aproximación al problema es de conformismo ante el sometimiento de uno de los grupos sociales menos tomados en cuenta en las políticas públicas de los gobiernos.

Esos miles de niñas y adolescentes cuyo cuerpo mal alimentado y endeble apenas puede cargar con el peso de su propia existencia, dan a luz en condiciones miserables, en medio de la indiferencia de las autoridades y soportando el rechazo de su propia familia. Así es su vida, así es el entorno social y ese el resultado de una cultura que las condena al eterno subdesarrollo.

Este abuso ha sido un hábito inveterado durante generaciones, profundamente arraigado y considerado una práctica socialmente aceptable; un destino insoslayable para quienes aún no poseen la fuerza ni la protección de la ley para defender sus derechos.

Las niñas merecen alcanzar sus sueños. La maternidad precoz no es uno de ellos.

Fuente: https://rebelion.org/como-ser-nina-y-no-morir-en-el-intento-la-maternidad-no-debe-ser-parte-de-su-infancia/

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Construyendo resiliencia para el regreso a la escuela

Por: Héctor Rodríguez Cruz

1. Mitigar el riesgo. 2. Enriquecer los vínculos. 3. Enseñar habilidades para la vida. 4. Brindar apoyo y afecto. 5. Establecer y transmitir expectativas elevadas. 6. Brindar oportunidades de participación significativa.

Después de más de un año de haberse convertido en una comunidad trastocada, dispersa y desmembrada por causa de la pandemia de la COVID-19,  las escuelas públicas y  privadas, vuelven a abrir sus puertas. Este regreso deberá ser asumido como un “momento educativo especial”, portador de grandes demandas y necesidades  resilientes que determinarán el éxito o el fracaso de la jornada escolar 2021-2022.

El regreso a la escuela de forma presencial no sólo requiere de la reparación, higienización y adecuación de las instalaciones físicas y  de la dotación de los recursos de aprendizaje necesarios, sino principalmente  de  “la creación de un ambiente que permita un equilibrio entre el bienestar emocional y el rendimiento académico”.

La “escuela que viene” después de la pandemia deberá ser altamente  alegre, cálida, acogedora, protectora, segura, apasionante y reflexiva.  Debe garantizar la seguridad, la salud  y la felicidad mediante la educación emocional, la educación para la salud y la felicidad, así como actividades y experiencias deportivas, lúdicas, artísticas, literarias, ecológicas y espirituales,  además  de hábitos y técnicas de estudio y  manejo del estrés.

Los primeros días de clases deben ser altamente resilientes, lúdicos, de reencuentro afectivo, de catarsis, de rehabilitación de sueños, de análisis de videos con mensajes esperanzadores, de escritura y lectura de cuentos, poemas y textos resilientes tales como el poema “No te rindas”de Mario Benedetti,  el poema “Invictus”  de William Ernest Henley,  que inspiró a Mandela durante su cautiverio de 27 años, y otros textos.

Se trata en primer lugar de crear un ambiente libre de miedo, incertidumbres y estrés. Capaz de garantizar seguridad física, sanitaria y emocional. Un ambiente distendido donde prime el diálogo y la libre expresión de emociones y de ideas.

Considerando importantes todas las preguntas que surjan, sin guión, con libertad. Se trata de reconstruir una comunidad libre de presiones y de los fantasmas  del castigo, las tareas,  la disciplina y el control autoritarios que bloquean y matan la alegría, la creatividad y la libertad del estudiante.

Sólo después de lograr la debida construcción de la resiliencia se podrá iniciar el aprendizaje académico de nivelación, actualización o de repaso. Para estos fines resulta indispensable el que todos los profesores  estén capacitados en Disciplina Positiva, Resiliencia, Educación Emocional, Educación para la Felicidad, Aulas Felices y dominio de conocimientos científicos actualizados sobre la COVID-19.

En tanto Rirkin y Hoopman (1991) presentan una definición que contiene elementos de la construcción de resiliencia que debe darse en las escuelas. Definen la resiliencia como “la capacidad de recuperarse, de sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad, y desarrollar competencia social, académica y vocacional pese a estar expuesto a un estrés grave o a tensiones ligadas a su medio ambiente”.

Las escuelas pueden aportar condiciones ambientales que generen reacciones resilientes ante circunstancias inmediatas, así como también enfoques educativos, programas de prevención e intervención y currículos adecuados para desarrollar  factores protectores individuales y colectivos. Además se deben conjugar espacios reales, virtuales y naturales, donde todos aprendan de todos.

Entre los elementos protectores individuales se cuentan: las estrategias de convivencia, asertividad, control de impulsos y solución de problemas, sociabilidad, capacidad de ser amigo y establecer relaciones positivas, sentido del humor,  automotivación, sentimiento de autoestima y confianza en sí mismo, visión positiva del futuro personal y capacidad para el aprendizaje.

Entre los factores ambientales que  deben desarrollarse en las escuelas, las familias,  y las comunidades para fomentar la resiliencia figuran: promover vínculos estrechos, valorar y alentar la educación, emplear un estilo de interacción cálida y tolerante, fomentar las relaciones de apoyo con otras personas afines, apreciar los talentos de cada estudiante, promocionar actividades colaborativas, alentar la actitud de compartir responsabilidades, fomentar el desarrollo de competencias prosociales como la cooperación y el altruismo.

A fin de preparar para la construcción de la resiliencia en el aula presentamos una estrategia de seis pasos: 1. Mitigar el riesgo. 2. Enriquecer los vínculos. 3. Enseñar habilidades para la vida. 4. Brindar apoyo y afecto. 5. Establecer y transmitir expectativas elevadas. 6. Brindar oportunidades de participación significativa.

Es necesario conectar la construcción de la resiliencia con el rendimiento académico. Los alumnos resilientes necesitan profesores,  directores, escuelas y familias resilientes.

¡Comenzar el año escolar sin una preparación adecuada para la construcción de la resiliencia en las escuelas puede constituir un lamentable desatino!

Fuente: https://acento.com.do/opinion/construyendo-resiliencia-para-el-regreso-a-la-escuela-8982526.html

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