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Selección de cuentos de la Guía ‘Cuentos por la diversidad LGTBIQ+’

Por:

Publicado en eldiariodelaeducacion.com

  • La guía Cuentos por la diversidad LGTBIQ+ es una recopilación de títulos que pretende hacer más accesible la realidad de las personas de este colectivo para que puedan tener referentes diversos. Se divide en varias temáticas: “diversidad familiar”, “todas somos diversas”, “rompiendo estereotipos”, “perspectiva de género”, “amor libre” y “por un mundo mejor”. En esta selección de 10 de los cuentos podréis ver algunos títulos que aparecen en la guía.

Familias

Autora: @oh.mamiblue | Ilustradora: Marina Mayor | Editorial: Somos libros (2018)

Las ilustraciones, acompañadas de textos en rima, nos acercan la diversidad familiar y nos plantean a las familias como un espacio de amor y de cuidado. Incluye todos los tipos de familias que podemos encontrar en nuestro entorno reunidas en una cama como escenario principal.

La niña que tenía dos papás

Autor i ilustrador: Mel Elliot | Editorial: Baula (2019)

La historia de una niña que llega nueva a la escuela y conoce a una nueva amiga: Matilda. Pronto su nueva amiga conocerá a sus dos padres y descubrirá, que no son una familia tan distinta a la suya.

Mamo

Autoras: Alejandra Castelló y Babeth Ripoll | Ilustradora: Marisa Morea | Editorial: Estrella Polar (2020)

Kai está a punto de conocer a su madrastra, la pareja de su madre. Siempre le han hablado mal de las madrastras, pero descubrirá que a él le ha tocado una MAMO, ¡una MAdrastra-MOlona!

Ahora me llamo Luisa

Autora: Jessica Walton | Ilustrador: Dougal Macpherson | Editorial: Algar (2017)

Una historia que relata el proceso de tránsito en la transexualidad del personaje protagonista. Un osito, amigo de Martín, está triste y Martín le acompañará en este cambio hacia su felicidad: ser Luisa.

Por cuatro esquinitas de nada

Autor y ilustrador: Jerome Ruillier | Editorial: Juventud (2004)

Una historia muy sencilla que nos explica el concepto de inclusión. El pequeño cuadrado no puede pasar por la puerta redonda… y los círculos le propondrán que se corte cuatro pequeñas esquinas de nada para poder pasar. Pero el pequeño cuadrado no quiere dejar de ser quien es…

Princesa Kevin

Autor: Michaël Escoffier | Ilustrador: Roland Garrigue | Editorial: Edelvives (2019)

Un cuento que nos ayuda a romper estereotipos alrededor de los disfraces de niños y niñas. Kevin quiere disfrazarse de princesa y le dará igual que otros lo entiendan o no. Eso sí, ¡descubrirá también que no es fácil ser una princesa!

Vivan las uñas de colores

Autoras: Alicia Costa i Luís Amavisca | Ilustrador: Gusti | Editorial: Nubeocho (2019)

A Juan le gusta pintarse las uñas y cuando se ríen de él en la escuela, su familia le apoya y se las pintan también. Desgraciadamente no será tan fácil y este tema traerá un buen debate en su entorno…

Rosa Caramelo

Autora: Adela Turin | Ilustradora: Nella Bosnia | Editorial: Kalandraka (2019)

Un cuento para trabajar la perspectiva de género. En este rebaño, las elefantas son de color rosa y sólo pueden realizar algunas actividades. Excepto Guillermina, que no aceptará esta tradición y empezará a generar cambios en su sociedad…

La boda

Autora y ilustradora: Jessica Love | Editorial: Kókinos (2020)

Una historia de pocas palabras que logra decir mucho. En una boda, Julián y su amiga se sumergen en el juego y un pequeño accidente se transformará en creatividad e ingenio. En paralelo, dos chicas celebran su boda rodeadas de amor y diversidad.

La pequeña intolerancia

Autora: Mar Pavón | Ilustradora: Virginia García | Editorial: Tramuntana (2018)

Una historia que hará reflexionar a pequeños y mayores. La pequeña intolerancia va haciendo acto de presencia en los hogares y los niños y niñas las transportarán a sus vidas. Una historia que habla la importancia de los referentes familiares y de cómo las actitudes de los adultos se materializan en los niños.

En Cuentos por la diversidad LGTBIQ+ encontrará muchos más títulos, cada uno de ellos con unas propuestas sobre cuestiones que se pueden trabajar en el aula.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2021/11/29/seleccion-de-cuentos-de-la-guia-cuentos-por-la-diversidad-lgtbiq/

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Las construcciones escolares en sala de espera

Por: Dinorah García Romero

La construcción deficiente de un edificio escolar se convierte en un acto de violencia contra los estudiantes y contra todas las personas que trabajan en estas instalaciones. También, es un acto de insensibilidad humana y ciudadana.

Las construcciones escolares se asumen en la República Dominicana como tarea exclusiva de los administradores de la educación y de los ingenieros contratados. La información sobre los criterios y procesos que se desarrollan en torno a la construcción de un edificio escolar son desconocidos por las comunidades en las que se insertan. Más desinformación tiene, todavía, la sociedad. Generalmente, se informa la cantidad de edificios escolares que se van a construir y los lugares afortunados. Cuando los resultados de las construcciones son deficientes y hasta peligrosos para los habitantes de estos edificios, entonces suenan las alarmas.  Las informaciones sobre los vicios de construcción y la distancia existente entre el centro educativo construido y las necesidades de la comunidad las aportan fenómenos naturales. Gracias a los huracanes, los sismos y las tormentas, la sociedad se entera del riesgo que constituye el mayor porcentaje de las construcciones escolares del país. Por ello consideramos que estas edificaciones están en sala de espera. Este espacio casi hay que cambiarlo para una sala de urgencia. Las condiciones por las que esperan son críticas. Los informantes clave, que son -hasta la fecha- los fenómenos naturales señalados, testifican que muchos centros educativos se edifican con materiales de baja calidad y en terrenos inconsistentes. De igual manera, tienen déficit de luminosidad, de ventilación y de adecuación al medio.  Esto provoca inseguridad sistémica en las familias, en las comunidades y en los actores escolares.

La realidad que planteamos genera interrogantes que debieran tener respuestas concretas de las instancias implicadas en las construcciones escolares: ¿Qué seguimiento les da el Ministerio de Educación a las construcciones de los centros educativos? ¿Qué hace el CODIA para que sus miembros actúen con la ética y la responsabilidad requeridas? ¿Los gestores de los centros educativos contemplan o actúan ante los riesgos que afrontan?  ¿Las comunidades están conscientes del peligro que suponen estas edificaciones?  Estos interrogantes tienen cientos de años abiertos en este país. Quizás llegó el momento de actuar para que las respuestas no continúen en el vacío y, sobre todo, para anticiparse a problemas que comprometan la vida de los estudiantes y de todos los demás actores de los centros educativos.

Diversos medios de comunicación, redes sociales y personas denuncian la gravedad de la situación de los edificios escolares ante fenómenos de la naturaleza. Éstos son cada vez más frecuentes y agresivos en la región. Por tal motivo, lo recomendable es que el gobierno actual coloque este problema en las prioridades de su agenda. Le proponemos que revise las políticas que rigen para la ubicación y edificación de los centros educativos. Se debe revisar y poner atención a la arquitectura de estos centros para que no establezcan ruptura con la naturaleza y con la cultura de las comunidades; asimismo, para que la edificación garantice la vida y la seguridad de los que las habitan. Las edificaciones escolares han de destacarse por la interrelación armónica entre factores medioambientales, de salud, estéticos y de seguridad. Han de ser edificios que motiven el deseo de aprender y de enseñar. La COVID-19, que se mantiene en acción y no sabemos hasta cuándo, tiene que ser tomada en cuenta. Las edificaciones escolares han de responder a necesidades sentidas y no al capricho económico de administradores y contratistas. La permanencia de las construcciones escolares en la sala de espera es cada vez más duradera. Prácticas vinculadas a la corrupción y a la ignorancia de las necesidades y demandas de una educación de calidad generan esta situación.

La construcción deficiente de un edificio escolar se convierte en un acto de violencia contra los estudiantes y contra todas las personas que trabajan en estas instalaciones. También, es un acto de insensibilidad humana y ciudadana. Los estudiantes tienen derecho a estar informados de este problema. Ellos tienen que aprender a cumplir con sus deberes y a defender sus derechos. No más sala de espera. Sí, a la atención gubernamental, ministerial y social, a las construcciones escolares para que preserven la vida humana; y para que contribuyan al fortalecimiento de la calidad de la educación y de los aprendizajes personales, sociales e institucionales.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/las-construcciones-escolares-en-salda-de-espera-9010586.html

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México: mujeres tejiendo comunidad, una asamblea para construir la resistencia en Oaxaca

Para construir una agenda común de lucha y resistencia contra la violencia machista, los megaproyectos y el divisionismo, un centenar de mujeres realizaron la Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal en Santa María Atzompa, Oaxaca, el pasado 27 de noviembre.

A través de temas como «Hilando la salud», «Bordando el trabajo y la economía», «Deshilando violencias» y «Tejiendo nuestras luchas», las mujeres compartieron sentires, pensamientos y experiencias mediante una metodología participativa, y coincidieron que los problemas que enfrentan son el feminicidio, las desapariciones forzadas, la trata, el crimen organizado en contubernio con el Estado y las empresas, así como los megaproyectos de muerte.

«Enfrentamos un sistema capitalista y patriarcal que no sólo viola nuestros derechos como mujeres, sino también amenaza con la extinción de nuestros pueblos. A esta situación se suma el divisionismo generado por la 4t que atraviesa los movimientos sociales, gremios y las comunidades, debilitando la lucha por los derechos de las mujeres y la defensa del territorio», aseguraron las mujeres.

Denunciaron que en muchas ocasiones también enfrentan el machismo de quienes «se supone» son sus compañeros de lucha, lo cual, señalaron, «aumenta considerablemente nuestro desgaste, porque la lucha por nuestros derechos y espacios empieza dentro de nuestras propias organizaciones, gremios y comunidades».

Frente a las múltiples problemáticas, las mujeres oaxaqueñas destacaron que es necesario continuar con la gestión de espacios como la Asamblea que les permitan intercambiar experiencias y la información de las diversas luchas, así como construir redes más sororas, justas y desde abajo para resignificar su trabajo y llevar a cabo encuentros que tengan como finalidad la sanación desde una perspectiva política.

A continuación el comunicado completo:

Declaración política 27 de noviembre de 2021

Reunidas un centenar de mujeres oaxaqueñas diversas, pertenecientes a más de una docena de espacios organizativos, hoy 27 de noviembre de 2021 en seguimiento a nuestro acuerdo establecido en el Manifiesto de Mujeres Oaxaqueñas del primero de agosto, realizamos nuestra “Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal” en Santa María Atzompa, Oaxaca con el objetivo de crear esta asamblea como un espacio común de reencuentro y compartencia, para construir una agenda común de las mujeres oaxaqueñas en lucha y resistencia.

Intercambiando sentires, pensamientos y experiencias mediante una metodología participativa abordamos los siguientes temas: “Hilando la salud” “Bordando el trabajo y la economía” “Deshilando violencias” y “Tejiendo nuestras luchas”.

El círculo de mujeres en el que se abordó la salud hizo énfasis en que nuestra salud sólo puede ser entendida de manera integral, como el bienestar del cuerpo, la mente y el espíritu conectado con la familia y la comunidad e íntimamente ligado a la naturaleza.

En el sistema patriarcal las mujeres vivimos la salud desde el desconocimiento, estrés, angustia, ansiedad y la vergüenza, vivimos nuestro propio cuerpo desde el miedo, la negación, la culpa y la violencia.

El patriarcado nos obliga a asumir el papel de cuidadoras y de facto nos convierte en el primer nivel de atención de quienes nos rodean, en detrimento de nuestra propia vida.

La salud es un derecho, así como una responsabilidad individual y colectiva. El decir ¡basta! a las múltiples violencias forma parte de este compromiso.

En el círculo “Bordando el trabajo y la economía” analizamos que mientras el trabajo comunitario es satisfactorio, transformador, sanador y construye, el trabajo asalariado en el capitalismo es explotador, no mira a las personas sino las exprime, empobrece y enferma y dentro de los pobres, las mujeres somos las más empobrecidas. Aunado a eso con la pandemia la carga de trabajo se duplicó y hasta triplicó para nosotras.

Por lo que consideramos urgente construir alternativas económicas que nos permitan intercambiar no mercancías, sino los frutos de nuestro hacer desde otra lógica que permita la reproducción de la vida desde la dignidad de todas en una economía colaborativa, autogestiva y Sororaria.

En el análisis del círculo “Deshilando violencias” partimos del hecho que la violencia es la apropiación de los cuerpos de las mujeres en los espacios públicos y privados cotidianamente, que durante la pandemia se agudizó.

Que seguiremos luchando contra los diferentes tipos de violencia patriarcal a las que estamos expuestas en todos los aspectos de nuestra vida y nos oponemos a que se nos siga responsabilizando de la violencia que se ejerce en nuestra contra.

Por lo que se hace necesario acuerpar, tanto a quienes se atreven a denunciar a los violentadores, como a quienes acompañan a las que han sufrido violencia.

Así mismo, denunciamos la situación de violencia de Estado que vivimos las mujeres que defendemos tierra y territorio frente a los megaproyectos que atentan contra nuestros pueblos y contra la vida misma.

Proponemos retejernos desde la ternura, la resistencia, la rebeldía y la dignidad.

En el círculo “Tejiendo nuestras luchas” nos encontramos una diversidad de mujeres que participamos en organizaciones indígenas, colectivas feministas, mujeres sindicalizadas, que trabajamos en la defensa del primer territorio que es nuestro cuerpo, la defensa de los derechos humanos en general, la lucha por la autodeterminación de nuestros pueblos y la defensa de la tierra y territorio.

Coincidimos que en común enfrentamos un sistema capitalista y patriarcal que no solo viola nuestros derechos como mujeres, sino amenaza con la extinción de nuestros pueblos.

A esta situación se suma el divisionismo generado por la 4t que atraviesa los movimientos sociales, gremios y las comunidades, debilitando la lucha por los derechos de las mujeres y la defensa del territorio.

También enfrentamos en muchas ocasiones el machismo de quienes se supone son nuestros compañeros de lucha, lo cual aumenta considerablemente nuestro desgaste, porque la lucha por nuestros derechos y espacios empieza dentro de nuestras propias organizaciones, gremios y comunidades.

Frente a los múltiples problemas que enfrentamos como son el feminicidio, las desapariciones forzadas, la trata, el crimen organizado en contubernio con el Estado y las empresas, así como los megaproyectos de muerte, los espacios como esta Asamblea, son vitales para encontrarnos y fortalecernos mutuamente.

Por lo tanto, proponemos consolidar este espacio de encuentro sumando a otras mujeres para tejer redes anticapitalistas y antipatriarcales.

Como Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal y con base en el trabajo de los cuatro círculos y la subsecuente plenaria, retomamos las siguientes propuestas:

Intercambiar experiencias y la información de las diversas luchas que participamos en este espacio.

Construir asambleas de mujeres, comunitarias y regionales, en cada uno de nuestros territorios.

Profundizar el análisis del impacto de los megaproyectos y de la violencia que generan contra las mujeres en los territorios en donde se instalan.

Construir redes más sororas, justas y desde abajo para resignificar el trabajo de las mujeres.

Llevar a cabo encuentros que tengan como finalidad la sanación de las mujeres desde una perspectiva política y que nos fortalezcan desde adentro reconociendo nuestras diferencias.

Realizar nuestra asamblea de seguimiento el día 7 de marzo y convocar a una marcha de mujeres para el día 8 de marzo de 2022.

Finalmente refrendamos nuestro “Manifiesto de Mujeres Oaxaqueñas» del primero de agosto de 2021 como nuestro documento base por expresar a profundidad nuestra razón de ser como alianza de mujeres, y convocamos a más organizaciones y colectivas de mujeres a suscribirlo.

Santa María Atzompa, Oaxaca a 27 de noviembre de 2021

Firmamos:

Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT)

Colectiva Chicatanas

Colectivo Mujer Nueva

Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, Oaxaca A. C.

Coordinadora Estatal de Padres de Familia, Oaxaca.

Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos, A.C.

Grupo de Mujeres Sabinas A.C.

Maestras en resistencia de la Sección XXII-CNTE

Mujeres de la Unión Campesina Indígena de Oaxaca (UCIO-EZ)

Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO)

Servicios para una Educación Alternativa EDUCA

Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez Oaxaca Sociedad Civil (UNOSJO SC)

Universidad de la Tierra en Oaxaca

Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad

Fuente de la información e imagen:  https://desinformemonos.org

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México: presupuesto educativo 2022. Más dinero para garantizar la evaluación docente

Por: Sulem Estrada

El presupuesto educativo aumentó 4.2% respecto del año anterior, pero ¿a qué rubros se destinará este aumento? Diversos programas en materia educativa reciben aumentos significativos, mientras que otros se ven afectados por recortes importantes.

El programa de Producción y distribución de libros y materiales culturales se reduce en un 12.57%. Tomando en cuenta el rezago educativo que enfrentan los alumnos, quienes en su mayoría no cuentan con los recursos para acceder a dichos materiales, esta reducción se vuelve muy significativa, pues deja al descubierto el doble discurso del gobierno cuando afirmaba que el regreso a clases presenciales era necesario para abatir el rezago.

Por otro lado, en un país que ocupa los primeros lugares en obesidad infantil a nivel mundial -que se convierte además en un factor de riesgo con el Covid-19-, se reduce un 25.59 % el programa de Atención para el deporte.

Una de las reducciones en el presupuesto, de las más destacadas, las encontramos en programas tan importantes y necesarios como lo es el de Políticas de igualdad de género en el sector educativo, al cual se le redujo un 59.24 % en un sector mayoritariamente femenino y en un país donde asesinan a 11 de nosotras cada día.

¿A dónde va entonces el presupuesto educativo?

Desde el año pasado, como mencionamos aquí, hubo un importante aumento presupuestal hacia la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu). En este año, fiel a su política de mantener y en determinados aspectos profundizar en los hechos el espíritu neoliberal de la reforma educativa peñista -que no se abrogó en su totalidad con la reforma de AMLO- se aumentó un 395.72% a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM) que garantiza los procesos de evaluación docente y un 146% a los procesos de Formación Docente. Asimismo, se otorgará un incremento de 386 % al programa de Fortalecimiento a la Excelencia Educativa.

Este aumento pretende garantizar que las y los docentes se inscriban a los procesos de evaluación para obtener un aumento salarial -que resulta muy necesario para llegar a fin de mes, pues los salarios han perdido buena parte de su poder adquisitivo- pero a costa de enfrentar evaluaciones que poco o nada tienen que ver con su desempeño en el aula y mucho menos con sus necesidades como docentes.

Aunado a esto, las y los docentes de distintos estados de la república denunciaron que los procesos de la USICAMM son poco transparentes, muy desprolijos y llenos de errores que han perjudicado a quienes realizaron el esfuerzo de inscribirse.
Podría pensarse que este aumento podría garantizar mejorar la educación a través de “fortalecer” a los docentes, sin embargo, eso está muy lejos de la realidad.

La evaluación docente no garantiza mejorar la educación

Los procesos de evaluación emanados de la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros profundizan la desigualdad no solo salarial sino pedagógica.

Esto porque las y los docentes deben capacitarse y evaluarse en su tiempo libre, pues inscribirse a los cursos de actualización no implica que pueda hacerse en horario laboral ni que les liberen horas de trabajo para poderlo hacer. Por otro lado, la capacitación no necesariamente está adecuada a las necesidades de las y los docentes y aún cuando así fuera, esto tampoco garantiza que sólo por recibirla logren un mejor desempeño en su labor, pues esto depende de múltiples factores como contar con una infraestructura adecuada, tener grupos reducidos, acceso a materiales didácticos y un largo etcétera. Aún si los cursos y la evaluación pudieran garantizar una mejora en el desempeño de las y los docentes, éste sería desigual, pues no todos pueden acceder a tomarlos, lo que provocaría que hubiera maestros de primera y maestros de segunda en detrimento de la educación de los alumnos.

Para que la capacitación y la evaluación tengan un impacto en mejorar la educación, éstos deberían estar garantizados para todos por igual. La única forma de poder hacerlo sin afectar los derechos laborales de los docentes es que se otorgue tiempo de la jornada laboral para ello -que podría hacerse otorgándoles años sabáticos, por ejemplo.

La desigualdad entre quienes pueden acceder y quienes no, afecta principalmente a las mujeres que son quienes, en su mayoría, atienden los trabajos de cuidados y limpieza de sus hogares, por lo que objetivamente tienen menos posibilidades de acceder a eso, en un gremio mayoritariamente femenino.

Por un presupuesto que se ajuste a nuestras necesidades

Para atender las necesidades de las escuelas es necesario que exista un aumento verdaderamente significativo al presupuesto -que puede provenir de dejar de pagar la ilegítima deuda externa, de impuestos progresivos a las grandes fortunas y de redireccionar el presupuesto que hoy se destina a los megaproyectos, la Guardia Nacional y la militarización del país- y que éste se ejerza en los rubros que las y los docentes, alumnos y madres y padres de familia requieren y no para satisfacer las “recomendaciones” de los organismos financieros internacionales.

Para ello es indispensable que tengamos voz y voto en la toma de decisiones sobre cuánto dinero se destina y para qué y no sigamos siendo convidados de piedra en las decisiones que son fundamentales para el funcionamiento de la educación.

Urge democratizar nuestro sindicato para que podamos discutir entre todos y todas, cómo hacer para conquistar un aumento presupuestal, así como para poder intervenir en la toma de decisiones sobre cómo y en qué debe gastarse el presupuesto educativo, pues por lo visto el SNTE sigue dejando pasar sin chistar las decisiones que en materia educativa toma la 4T como otrora hizo con los gobiernos priístas y panistas.

Ahí en donde tiene presencia, la CNTE debe romper la pasividad y ponerse a la cabeza de impulsar las asambleas de base, y dejar de confiar en las mesas de diálogo con AMLO como estrategia central, que dicho sea de paso ya ni siquiera se digna a abrirles.

Fuente de la información e imagen: https://www.laizquierdadiario.mx

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El cuerpo que no aguanta más

Por: Peter Pál Pelbart

Tal vez debido a aquello que David Lapoujade, siguiendo la huella de Deleuze y sobre todo de Beckett, definió de la manera más coloquial y lapidaria posible: se trata de un cuerpo qui n´en peut plus, que no aguanta más. Somos como personajes de Beckett, para quienes ya es difícil andar en bicicleta, luego, caminar, luego, simplemente arrastrase, y por último, tan siquiera permanecer sentado […] Incluso en las situaciones más elementales, que exigen cada vez menos esfuerzo, el cuerpo no aguanta más. Todo ocurre como si no pudiese actuar más, no pudiese responder más, el cuerpo es aquel que no aguanta más”

Pero, pregunta el autor, ¿qué es lo que el cuerpo no aguanta más? No aguanta todo aquello que lo coacciona, por fuera y por dentro. La coacción exterior del cuerpo, desde tiempos inmemoriales, fue descripta por Nietzsche en páginas admirables de La Genealogía de la moral, es el “civilizatorio” adiestramiento progresivo del animalhombre, a hierro y fuego, que resultó en la forma-hombre que conocemos. En el camino de Nietzsche, Foucault describió el modelado del cuerpo moderno, su docilización por medio de las tecnologías disciplinarias, que desde la revolución industrial optimizaron las fuerzas del hombre; y tenemos algunos ecos de esto en Kafka también. Pues bien, lo que el cuerpo no aguanta más son precisamente el adiestramiento y la disciplina. Junto a esto, tampoco aguanta más el sistema de martirio y narcosis que el cristianismo primero, y la medicina luego, elaboraron para lidiar con el dolor, uno en la secuencia y tras el rastro del otro: culpabilización y patologización del sufrimiento, insensibilización y negación del cuerpo.

Frente a esto, sería necesario retomar el cuerpo en aquello que le es más propio: su dolor en el encuentro con la exterioridad, su condición de cuerpo afectado por las fuerzas del mundo. Como lo señala Barbara Stiegler en un notable estudio sobre Nietzsche, para éste todo sujeto vivo es primeramente un sujeto afectado, un cuerpo que sufre sus afecciones, sus encuentros, la alteridad que lo alcanza, la multitud de estímulos y excitaciones, que cabe a él seleccionar, evitar, escoger, acoger…

Para continuar siendo afectado, más y mejor, el sujeto afectado necesita estar atento a las excitaciones que lo afectan, y filtrarlas, rechazando aquellas que lo amenazan demasiado. La aptitud de un ser vivo para permanecer abierto a las afecciones y a la alteridad, a lo extranjero, depende también de su capacidad para evitar la violencia que lo destruiría de un solo golpe. En esta línea, insiste también Deleuze: un cuerpo no cesa de ser sometido a los encuentros, con la luz, el oxígeno, los alimentos, los sonidos y las palabras cortantes; un cuerpo es primeramente encuentro con otros cuerpos. Pero, ¿cómo podría un cuerpo protegerse de las heridas grandes y acoger así las heridas más sutiles, o como dice Nietzsche en Ecce Homo, hacer uso de la “autodefensa” para mantener las “manos abiertas”? ¿Cómo hace para tener la fuerza de estar a la altura de su debilidad, en vez de permanecer en la debilidad de cultivar sólo la fuerza? Así define Lapoujade esta paradoja: “¿Cómo estar a la altura del protoplasma o del embrión, estar a la altura de su debilidad, en vez de pasar de largo frente a él por causa del propio endurecimiento voluntarista…?” es de esta impotencia que extrae ahora una potencia superior, liberada de la forma, del acto, del agente, incluso de la “postura”…

Fuente de la información e imagen:  https://lobosuelto.com

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Mala comunicación institucional: estudiantes se sienten traicionados por sus universidades

Por: Paulette Delgado

Los estudiantes se sienten traicionados por su universidad durante la pandemia pero, ¿por qué se sienten así?

Durante la pandemia de COVID-19, las y los estudiantes se han acercado a sus instituciones para que les ofrezcan recursos para cuidar su salud mental y cumplir con sus necesidades educativas. Sin embargo, muchas universidades no han cumplido con estas expectativas, y es probable que los alumnos se sientan traicionados por esto. En un estudio realizado por Alexis Adams-Clark y Jennifer J. Freyd a estudiantes de la Universidad de Oregon, se descubrió que más de la mitad de los encuestados han sentido algún tipo de traición institucional por sus universidades en algún tema relacionado con la pandemia. Para la investigación, el término “traición institucional” se refiere a cuando las universidades dañan a las personas que dependen de ellas o no cumplen con las obligaciones que tienen con el alumnado.

Las encuestas se realizaron entre el semestre de otoño del 2020 e inicios del invierno 2021. Durante este periodo, la Universidad de Oregon usó principalmente el aprendizaje a distancia, sin embargo, la mayoría de los estudiantes de primer año debían vivir en dormitorios en el campus tomando una pequeña cantidad de clases presenciales. El estudio les preguntó al alumnado si su institución creó un entorno seguro donde seguían los protocolos de seguridad, si los violan o si se les dificulta compartir sus preocupaciones sobre el COVID-19. Además, preguntaron si experimentaron síntomas de trauma, como dolores de cabeza, cambios en su estado de ánimo, depresión o ansiedad, en los últimos dos meses.

La encuesta del año pasado reveló que el 67 % del alumnado informó haber experimentado al menos un tipo de traición institucional relacionada con el coronavirus. Este número disminuyó a 55 % en los resultados más recientes. En ambos casos, esos sentimientos estaban relacionados con el trauma. La forma menos reportada de traición fue castigar al estudiante por expresar preocupación ante la situación o negar sus experiencias relacionadas con el COVID-19. Lo preocupante es que entre lo más común, el alumnado reportó que sienten que la institución no cumple con los protocolos de seguridad o que puede ocurrir transmisión del virus o inclumplir con los protocolos en cualquier momento.

Las investigadoras justifican aplicar dos encuestas argumentando que en la primera (llevada a cabo en el 2020), las políticas del Coronavirus eran nuevas y percibidas como inquietantes e insuficientes. Para el 2021 las instituciones educativas ya contaban con más información y pudieron crear mejores protocolos, además de que los estudiantes tuvieron tiempo para acostumbrarse a las políticas. Según la investigación, la disminución de sentimientos de traición institucional se debe a que se modificaron las medidas de seguridad. Sin embargo, el estudio tiene sus limitaciones ya que sólo encuestó a estudiantes de la Universidad de Oregon. “Como tal, es difícil concluir cómo estos resultados se generalizan a otras universidades, que pueden haber implementado políticas y procedimientos COVID-19 marcadamente diferentes”, escribieron las autoras. Las autoras teorizan que las instituciones que tengan medidas de seguridad estrictas, bien pensadas y justificadas, tienen menor riesgo de cometer traición institucional y, como resultado, sus estudiantes pueden experimentar menos angustia psicológica. “Sin embargo, tal conclusión está más allá del alcance del estudio actual”, escribieron.

Sentirse traicionados por sus universidades podría tener ramificaciones para las instituciones mucho después de que la pandemia disminuya o desaparezca, además de afectar negativamente el desempeño académico de los estudiantes. También podría impactar su participación en las actividades universitarias, la inscripción futura y las próximas donaciones a la institución. Las autoras señalan que “el objetivo no es solo reconocer el daño y eliminar la traición institucional, sino reemplazarla con acciones que centren las necesidades de sus integrantes institucionales”.

El alumnado no conoce los apoyos que ofrecen sus universidades

Aquí tenemos el otro lado de la moneda: los alumnos desconocen los apoyos que ofrecen las universidades. En una encuesta realizada por la Universidad de Texas en Austin a más de 120 mil estudiantes de 273 instituciones, cerca del 60 % de los estudiantes contestaron que no sabían si existían servicios de apoyo relacionados con el COVID-19.

Al igual que el estudio de la Universidad de Oregon, los investigadores realizaron una segunda encuesta seis meses después donde el porcentaje de desconocimiento se redujo de 60 % a 49 %. Estos hallazgos subrayan el impacto de la pandemia en la educación superior y sus efectos desproporcionados en los estudiantes, especialmente las minorías. Las universidades tienen un gran trabajo por delante para ayudar a sus pupilos a obtener acceso a los recursos que necesitan y superar los retos que la pandemia sigue creando.

En la segunda encuesta, más de un tercio (34 %) del alumnado respondió que su situación financiera personal es peor ahora que antes que iniciara la cuarentena, cuatro puntos más arriba que en el 2020; y cerca de un cuarto admitieron que tienen dificultades para pagar los estudios. El estudio remarcó que los estudiantes asiáticos, nativos americanos, negros y latinos tenían más probabilidades de tener dificultades financieras que sus compañeros blancos.

Para apoyarlos a completar su educación superior, las universidades estadounidenses han empleado fondos de ayuda federal que incluye ofrecer puntos de banda ancha para aquellos que no tienen acceso a internet hasta cubrir préstamos pendientes. Pero si no conocen estos recursos, no podrán acceder a ellos. “Las universidades están haciendo todo lo posible para comunicarse, pero, ¿cómo nos comunicamos y [con qué] frecuencia? Los estudiantes están tratando de absorber la información, están pensando en un millón de cosas. Se trata de mostrarles la información de apoyo”, señalaron los autores del estudio.

Un medio de comunicación que las universidades usan comúnmente son los correos electrónicos pero muchos estudiantes no revisan su buzón. Sin embargo, es el sistema más sencillo para hacerles llegar avisos, actualizaciones, y comunicarles los tipos de apoyo que ofrecen. Una técnica exitosa, según el estudio, para informar a los estudiantes es involucrar al personal de la facultad. Todos los pupilos interactúan con el profesorado, por lo que es clave que estén bien preparados con información relevante para que la compartan. Además de descubrir las necesidades de sus estudiantes, el profesorado también puede conocer los apoyos que la institución les ofrece.

Para los autores, lo importante es permanecer flexibles ante la pandemia, no sólo en las formas de conectarse con los estudiantes, sino también en la forma de tomar clases ya que hay algunos que prefieren tomar las lecciones en casa, más que la enseñanza presencial o híbrida. El estudio descubrió que el 59 % de los estudiantes evitan activamente situaciones en el campus donde no se garantiza el distanciamiento social. De ese porcentaje, la mayoría pertenece a grupos que experimentaron tasas de mortalidad COVID más altas.

“Nuestros estudiantes están traumatizados por la pérdida de estabilidad. Muchos sufrieron la pérdida de empleo y de cuidadores. El estrés de ¿cómo me mantengo saludable, empleado y trato de avanzar en mis estudios? El impacto en la salud mental ha sido significativo. Ha sido increíblemente estresante para nuestros estudiantes”, señalan los investigadores. Conocer los recursos que tienen disponibles evitará que los estudiantes se sientan traicionados por sus instituciones. Este tipo de encuestas sirve para iniciar una conversación sobre cómo las universidades interactúan con los estudiantes para saber cómo se sienten, qué les preocupa, qué necesitan.

Las crisis de salud y otros desastres son inevitables, y cada vez que suceden, el desempeño académico de los estudiantes se ve afectado. Si las universidades no tienen un buen sistema para comunicar sus recursos de apoyo, así como las medidas que están tomando para crear un entorno seguro para los alumnos, estos se seguirán sintiendo traicionados.

¿Tú conoces los recursos de apoyo que ofrece tu universidad? ¿Cuál crees que es la mejor manera de transmitirle la información al alumnado? ¿Te has sentido a lo largo de la pandemia traicionada por tu institución? Déjanos tus comentarios abajo.

Fuente de la informaión e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news

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La Violencia hacia la mujer y la 4T

Por: Karen Campos

El gobierno de la 4T, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, significa para muchos una esperanza de transformación social, un gobierno y un presidente que representa los intereses del pueblo trabajador, olvidado, empobrecido y sumergido en la extrema violencia gracias a los manejos corruptos y desmedidos de los gobiernos del PRI y el PAN.

Sin lugar a duda, este gobierno ha estado removiendo las aguas y está salpicando de beneficios a los sectores más vulnerables de la clase obrera con sus programas sociales, sin embargo, sólo las mueve en la superficie, sin acercarse al fondo turbio que ha originado todo este ambiente de miseria e inseguridad en la sociedad. En ese fondo turbio se encuentra el capitalismo, que para sobrevivir requiere alimentarse de la explotación hacia la clase obrera.

Con respecto a la cuestión de la mujer, no es un secreto para nadie que hay un enorme foco rojo en México por la violencia de género que, si bien es un mal heredado de gobiernos anteriores, el gobierno de la 4T no ha podido frenarla. ¿La violencia hacia la mujer es resultado de manejos estatales corruptos o de un sistema social decadente?

El gobierno de la 4T se ha declarado feminista, dado que por primera vez se ha logrado un gabinete paritario, lo cual, según su postura, es un avance y una clara muestra de igualdad entre hombres y mujeres. La presidenta del Instituto Nacional de la Mujeres, Nadine Gasman, declaró que el 58% de las beneficiarias de los Programas para el Bienestar son mujeres de zonas rurales, empobrecidas, afromexicanas e indígenas. María Fabiola Alanís, titular de la Conavim, declaró que durante este gobierno ha habido una inversión histórica de 302 millones de pesos para los Centros de Justicia para las Mujeres y se han emitido 7 alertas por violencia de género. Todos estos podríamos considerarlos como avances significativos para resolver los problemas de las mujeres, pero analicemos algunos datos.

De acuerdo con un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad, existe una brecha salarial promedio del 15%, analizada desde 2017 hasta el primer trimestre del 2020, lo que representa que por cada $100 de salario de un hombre, una mujer obtiene $85. Esta brecha salarial evidentemente pone en desventaja económica a las mujeres con respecto a los hombres, por lo tanto, esta condición social genera un proceso de dependencia económica que obliga a las mujeres a permanecer o mantener relaciones de pareja, en muchas ocasiones violentas, debido a que su salario no es suficiente para mantener el hogar, generando un proceso de reproducción de la violencia y vulnerabilidad. Entonces, tenemos paridad en el Congreso, tenemos paridad en el gabinete gubernamental, pero de qué nos sirve si no tenemos paridad en los salarios y estamos bajo el yugo de la dominación económica que nos violenta como parte de la clase obrera y como mujeres. Esto no quiere decir que debamos entonces pugnar por que bajen los salarios de los hombres y los igualen a los de las mujeres, sino todo lo contrario, esto significa que tanto hombres como mujeres debemos organizarnos y luchar juntos, como clase explotada, por incrementar nuestros salarios y derechos laborales de por sí raquíticos y muy golpeados. Por lo tanto, esta declaración de la 4T sobre su feminismo muestra las claras limitantes de esta corriente, pues su paridad sólo representa un avance para las mujeres de arriba, las que no conocen el verdadero mundo de la pobreza y violencia que vivimos a diario las mujeres de la clase obrera. Así que no, esto no es un avance en el proceso de igualdad entre hombres y mujeres, al menos no para la mayoría de nosotras.

En México viven 65.5 millones de mujeres, de las cuales 50 millones están en riesgo de pobreza o en situación de pobreza. Esto significa que, de acuerdo con el último estudio de medición de la pobreza de la Coneval, 8 de cada 10 mujeres en el país viven bajo condiciones de pobreza o vulnerabilidad por la falta de ingresos o carencias sociales. El 67.1% de las mujeres mexicanas presenta al menos una carencia social, el 21.9% presenta tres o más carencias. Un tercio de la población femenina nacional económicamente activa o está afiliada al IMSS o al ISSSTE, lo que significa que no sólo no tiene acceso a la seguridad social, sino que tampoco podrá acceder a una pensión para el retiro o un crédito de vivienda. La pandemia ha profundizado aún más la crisis económica ya presente, donde las principales afectadas han sido las mujeres, pues los índices de desempleo femenino aumentaron con la crisis sanitaria.

Si bien los programas sociales están siendo de gran ayuda para los sectores más vulnerables de la población, estos no son suficientes, pues son como tal un apoyo, mas, no una solución al problema principal, que son la falta de empleo y oportunidades de desarrollo. Todas estas condiciones de pobreza y marginación también son un caldo de cultivo para la reproducción de la violencia hacia la mujer, pues al no existir las condiciones mínimas de salubridad, empleo y desarrollo educativo, la barbarie se reproduce. Estas condiciones obligan a las mujeres a buscar oportunidades de cualquier tipo para sobrevivir, como involucrarse con el crimen organizado, acceder a la prostitución, trabajar en empleos muy precarizados con nulos o pocos derechos laborales, donde los niveles de explotación y violencia son extremos. Por lo tanto, claro que estamos de acuerdo en que se entreguen programas sociales, incluso estos deberían extenderse para que más población pueda tener acceso a ellos, pero no podemos hacerlo cerrando los ojos ante el origen de todo este proceso de desigualdad social y barbarie que ha generado el capitalismo a partir de la acumulación de riquezas de una clase minoritaria que se vuelve cada vez más rica mientras nosotros nos volvemos cada vez más pobres.

Es necesario que, si el gobierno de la 4T quiere ser consecuente con su slogan de “Primero los Pobres”, se encamine entonces hacia la destrucción de este sistema de opresión, pues de lo contrario, se va a quedar en el camino intentando hacer este sistema “un poco más justo”, pues no hay nada justo en la defensa de la propiedad privada y en la apropiación del beneficio del trabajo ajeno, sin los cuales el capitalismo simplemente no podría existir.

Desde que inició el gobierno de AMLO y hasta mayo del 2021, ha habido 2,400 asesinatos de mujeres por razones de género y 7,100 han sido víctimas de homicidio doloso. En 2019 se registró el 89.6% de impunidad para casos de homicidio doloso y 51.4% de impunidad en feminicidios, teniendo un porcentaje general de impunidad del 94.8% de todos los delitos denunciados en 2020. El último reporte del INEGI indica que 10 mujeres son asesinadas al día en este país, más de la mitad son asesinadas por sus parejas o familiares cercanos y casi tres cuartas partes son asesinadas con armas de fuego o por estrangulamiento.

Derivado del confinamiento por la pandemia, el Sistema Nacional de Seguridad Pública indicó que de enero a mayo del 2021 hubo 106,603 reportes de casos de violencia familiar, en todo 2020 se reportaron 220,031 casos, que ha sido la cifra más alta desde el 2015. Estos datos nos hacen preguntarnos si las inversiones a los Centros de Justicia para Mujeres y las alertas de género emitidas en los estados están siendo efectivas para combatir y erradicar la violencia hacia la mujer en México. Las cifras son crudas, la respuesta es no.

La violencia hacia la mujer no se da porque los sistemas de justicia no son eficientes (aunque son un reflejo de ésta), sino porque el tejido social está extremadamente dañado. Se podrá avanzar en instalar más centros de atención a víctimas y sobrevivientes de violencia, aumentar los senderos seguros y la vigilancia, preparar a policías y ministeriales con perspectiva de género, desarrollar protocolos de atención y prevención de la violencia, casas y refugios para mujeres violentadas, etc. Puntos en que sabemos que el gobierno de la 4T invierte y procura atender. El problema real es que todas estas medidas solo son paliativos para disminuir la violencia, pero no para erradicarla, además de que tan solo con buenas intenciones no va a desaparecer un problema que radica en la estructura del sistema capitalista, la cual la 4T y sus políticas reformistas no están dispuestas a tocar y mucho menos a modificar.

Todos los días nos enfrentamos a una realidad de pobreza, hambre, marginación y violencia extrema, una realidad donde los sectores más vulnerables, las mujeres y la infancia, pagan las peores consecuencias. Desde el origen de la propiedad privada y la sociedad dividida en clases, la mujer ha sido colocada en un papel de subordinación y sumisión ante el hombre, lo que históricamente nos ha puesto en desventaja y vulnerabilidad económica y social. Para la sociedad dividida en clases, las mujeres no somos más que un elemento de propiedad del hombre, destinada a obedecer y callar, a servir y satisfacer, a reproducir y criar; estamos inmersas en un sistema donde las prácticas machistas y misóginas son aceptadas y aplaudidas social y culturalmente, pero éstas se reproducen no en beneficio de un género, sino en beneficio de una clase, que se aprovecha de nuestras condiciones de subordinación para obtener beneficios de la doble explotación. Para el capital las mujeres no somos más que una máquina de reproducción de la clase obrera y carne de cañón para la explotación asalariada y, mientras estas condiciones que originan la opresión de la mujer no cambien, la violencia hacia nosotras no podrá ser erradicada.

Es por esto que, aunque este gobierno progresista tenga las mejores intenciones de mejorar nuestras condiciones de vida para podernos desarrollar en un ambiente seguro y libre de violencia, no podrá avanzar sin una lucha decidida contra el sistema de opresión capitalista. Todas sus propuestas y planes estarán siempre limitados ante las necesidades de lucro de la clase burguesa, por lo que no podremos avanzar hacia un proceso de igualdad social. Para esto es necesario defender un programa diferente, un programa socialista, donde sí se planteé la necesidad de romper con el sistema capitalista, donde se combata, desde las bases de la organización obrera, a los defensores de la propiedad privada. Sólo de esta forma los hombres y mujeres de la clase obrera podremos tomar nuestro destino en nuestras manos e iniciar un proceso de reconstrucción social, eliminando la explotación y la miseria, educando a las nuevas generaciones en un ambiente de prosperidad y colectividad, donde la herencia sangrienta de la violencia hacia la mujer no sea más que un amargo recuerdo del extinto capitalismo voraz.

En aras de esta necesidad imperante de la lucha por el socialismo para la liberación de las mujeres y de la clase obrera, hacemos un llamado a organizarnos, apoyando las demandas transicionales que necesitamos para mejorar nuestra calidad de vida, pero empujando al movimiento a ir más allá, a no conformarnos con migajas reformistas. Lo queremos todo, porque somos nosotros, la clase obrera los que generamos la riqueza y es por ello que merecemos vivir en un mundo libre de la violencia y la barbarie del capital.

Fuente de la información e imagen:  https://marxismo.mx/

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