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Juegos peligrosos

Por: Carolina Vásquez Araya

Las derrotas estratégicas nunca son una sorpresa. Vienen determinadas desde el inicio.

Los países que definen el rumbo de la historia son tan fuertes como el más débil de sus líderes. Esto debería ser un axioma a tomar en consideración frente a los resultados catastróficos de la geopolítica de los imperios. De hecho, el rumbo de las acciones intervencionistas fuera de sus territorios suele estar determinado por un poderoso sentimiento de orgullo y la ambición sin límites de un grupo de individuos en un momento determinado, lo cual conduce al peligroso callejón del poder absoluto y la anonimia en la toma de decisiones. Es decir, sus instancias de control han alcanzado dimensiones y complejidades tan extremas, que en ellas se pierde la responsabilidad directa sobre las acciones que afectan de manera directa al presente y futuro de naciones en cualquier punto del globo. Durante siglos, el mundo ha presenciado cómo las grandes potencias se benefician con la miseria, la muerte y las riquezas robadas a pueblos más débiles sin pagar por ello.

De esas confrontaciones, diseñadas y manipuladas desde despachos inaccesibles lejos del terreno, se trazan los destinos de millones de seres humanos, quienes deben hacer frente a las peores amenazas, totalmente ajenos a los planes de dominación económica y política concebidos sobre un tablero. Cuando las cosas se tuercen -como sucede cada vez que se juega a dios- esos pueblos caen en la espiral de la destrucción de sus culturas, sus sueños y sus vidas. Los responsables del desastre solo retiran a sus peones, empacan sus instrumentos de aniquilamiento y, sin perder más que las vidas consideradas “daños colaterales propios”, terminan culpando a sus aliados por el fracaso de sus planes.

En donde reside el mayor peligro de estos juegos peligrosos es en la ruptura del hilo de las responsabilidades directas. La posibilidad de manipular los acontecimientos -gracias a la infinita capacidad económica de estas potencias- está al alcance de personajes poco o nada éticos e incluso intelectualmente mediocres, incapaces en su mayoría de medir las consecuencias de sus decisiones, dado que la vida humana tiene, para ellos, menor importancia que el dominio sobre los recursos estratégicos sobre los cuales se sustenta su hegemonía. Esta manera de controlar la acción política con base en la inmediatez de sus beneficios tiene consecuencias de tan largo plazo que los perpetradores terminarán, de manera inevitable, formando parte de las víctimas.

La reciente caída de Afganistán en manos de los talibanes no es más que otro ejemplo de la cadena de errores cometidos por la prepotencia y falta de perspectiva de una de las grandes potencias. El horror enfrentado hoy por el pueblo afgano es parecido al experimentado por otras naciones, víctimas de decisiones surgidas desde el otro lado del mundo. En esta carrera por el poder intervienen tantos actores, con tan increíbles recursos económicos, bélicos y tecnológicos, que da pavor pensar en la dudosa capacidad de cada uno de ellos para medir los alcances de sus acciones o, simplemente, para reflexionar sobre el impacto en la vida de seres tan ajenos a su entorno.

La restitución de un equilibrio de poderes capaz de impedir el abuso de los países más poderosos, es pura fantasía. Los hechos han demostrado cómo la vida humana es un factor ausente en los planes geopolíticos de naciones con un poder tan ilimitado como sus ambiciones. Lo más preocupante de la ecuación es la certeza de que esas naciones super desarrolladas han creado a sus propios monstruos, sistemas cuya infalibilidad no está garantizada y, como el axioma del inicio, su hegemonía es tan fuerte como el más débil de sus estrategas.

Jugar con el destino de los pueblos es una forma perversa de satisfacer ambiciones.

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com/juegos-peligrosos/

Imagen: Alainet

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CLASES PRESENCIALES. Entre el triunfalismo irresponsable y las mentiras oficiales.

Por: Lucía Rivera Ferreiro, Roberto González Villarreal, Marcelino Guerra Mendoza. Columna: Cortocircuitos

El lunes de esta semana, diversos protagonistas, desde distintos lugares, pero todos al unísono, fueron portadores de un claro mensaje al magisterio, a la CNTE, a los padres de familia y a todos los opositores del regreso a clases presenciales: vencimos, el territorio es nuestro; y el de AMLO: ¡aquí mando yo!

Desde hace varios meses la 4T comenzó la Operación Regreso a Clases. Para conseguirlo recurrió a todas las estrategias gubernamentales acostumbradas en estos casos, prácticamente las mismas que utilizó el gobierno de Peña Nieto para imponer la reforma 2013: mentiras, medias verdades, amenazas y todas las formas de presión habidas y por haber. Para no ser reiterativos, el lector puede consultar el recuento que hacemos en nuestro último artículo: ¡NUESTRAS VIDAS IMPORTAN! Respuesta al acuerdo 24/08/2021.

La presión aumentó sensiblemente en las últimas semanas, el gobierno de la 4T echó mano de todos los recursos a su alcance, desoyendo razones, desviando la atención, acallando voces discordantes, atajando desacuerdos y minimizando las críticas. Obviamente la decisión estaba tomada, ninguna consulta como la de la CNTE (8 de cada 10 padres de familia dicen no al regreso a clases presenciales) o consideraciones sobre el peligro de contagio que conlleva la movilidad (Con trayectos a las escuelas subirá el riesgo de posibles contagios, alertan docentes)  lograría dar marcha atrás.

La fecha fatal se cumplió y el “llueva, truene o relampaguee” se hizo realidad. La declaración de victoria no pudo haber estado mejor orquestada: la conferencia mañanera fue el escenario, ahí estaban como protagonistas funcionarios de distintas entidades. En primera fila la secretaria de educación publicó un Tweet: Autoridades educativas federales, así como las y los gobernadores, damos seguimiento puntual al regreso a las escuelas, en el que invitando al respetable a hacer comentarios “para la mejora continua de procesos” (sic). Muchos fueron los comentarios que recibió, no precisamente halagadores.

Casualmente, en todas las pantallas que simultáneamente se proyectaron desde Palacio Nacional en la mañera del mero 30 de agosto, diversas autoridades educativas transmitían desde escuelas relucientes, bien equipadas, con todos los materiales necesarios para el regreso seguro a clases; había que mostrar músculo, el show estuvo bien montado. Funcionarios haciendo declaraciones triunfalistas (CDMX: abrieron 90% de las escuelas), prestos para la foto, sonriendo en vivo y a todo color, emitiendo desde alguna escuela, unos juntito a otros, rompiendo sin rubor las reglas que la misma SEP estableció para reducir el riesgo de contagio.

Además de los funcionarios de alto nivel, diversas estructuras del sistema educativo, particularmente los supervisores y algunos directores, han puesto su granito de arena en este operativo. Su respuesta a las preguntas de los padres que decidieron no llevar a sus hijos, confirma una de las mayores mentiras de la estrategia gubernamental: el regreso a clases NO fue y no será voluntario, así se lo han hecho saber a los padres (Escuelas ‘cierran la puerta’ a clases o asesorías virtuales; alumnos deben presentarse). Al parecer esta es una consigna institucional, “órdenes de arriba” como se acostumbra decir.

“Yo lo veo como obligatorio, porque a todos nos dijeron: ‘si sus hijos no se presentan, en línea no va a haber clases. Se les va a dar un cuadernillo y arréglense como puedan’. Creo que eso no es justo y no es correcto” (Padres de familia reclaman que el regreso a clases fue obligatorio, pero lo hicieron ver como opcional)

En el día 1 de las clases presenciales, además de la negativa a ofrecer opciones distintas a la presencialidad, en algunas partes hubo cierre de escuelas debido a que se encuentran en condiciones lamentables (Padres de familia cierran escuela de Azcapotzalco).  y ésta es otra de las grandes mentiras de la 4T

¿Y los niños, niñas y jóvenes? Pues algunos medios reportan que están felices, querían volver para hacer amigos, pero los temores no se disipan, sobre todo por parte de los padres (Estudiantes sufren y gozan regreso a clases). Está por verse qué formas adoptará la convivencia y la socialización, lo único cierto es que de ninguna manera los recreos, la entrada, la salida, los juegos, las clases, nada puede ser como antes de la pandemia. Y aquí es donde entran en escena las maestras y maestros, lanzados a la guerra sin fusil, a enfrentar una situación inédita, difícil de controlar debido a que el riesgo de contagio está afuera, en los trayectos, en el transporte, en los demás círculos en que se mueven los alumnos. Así que literalmente, en este momento están viviendo en un sube y baja, regresaron como dicen por ahí, ¡con toda la actitud! pero también con todo el miedo, la preocupación y el enojo a cuestas. Ellos están en la primera línea de contagios, tratando de evitar o de apagar fuegos a la hora de la entrada, en la salida, dentro de las aulas, en el patio de juegos, los sanitarios, el salón de clases, los pasillos, con los padres. Van algunos botones de muestra:

“Dos de mis alumnas de primero estuvieron llorando y obviamente con el moco escurriendo, se quitaban el cubrebocas para limpiarse con las manos la naríz y los ojos. Ya no sabía si decirles que se limpiaran con papel, se pusieran el cubrebocas, dejaran de llorar o salir corriendo”

“Un alumno se baja el cubrebocas para estornudar sin taparse la boca y se limpió los mocos con el brazo, ¡luego se subió el cubrebocas!”

“Antes de llegar a la escuela, veo a los niños camino a la escuela sin cubrebocas y los papás también, solo se lo ponen para entrar. Y a la salida lo mismo”

“Día 1: toda la mañana mi alumno se quitaba el cubrebocas. Le dieron uno de adulto y le quedaba grande. Dia 2: El niño ensució el cubrebocas porque no se limpió después de comer. Otro se pasó toda la mañana tomando agua para poder quitarse el cubrebocas”

“Dia 2: entrevistas a papás hoy. Fue una mamá con una tos de perro que casi saca su esternón y otra con 38 de temperatura. Juraba que era porque estaba chapeando en el sol a las siete de la mañana…”

Mientras tanto, Delfina Gómez reportó que fueron a las aulas 11 millones de alumnos. Aprovechó para repetir que la aplicación de los protocolos sanitarios en cada entidad, se hacía en coordinación con instancias federales y estatales, así como la siembra de al menos un árbol en cada escuela. Y como ya es costumbre en ella, agradeció por enésima vez “a Salud, Guardia Nacional, Bienestar y todos los que participaron y a nuestro presidente al colocar a los maestros como grupo prioritario” para la vacunación.

Ojalá nos equivoquemos

En un par de semana veremos los efectos de este tan autoritario como atropellado regreso a clases presenciales. Queda claro que ni AMLO, ni Mr. Gatell –porque al Dr.López, ése que explicaba la pandemia utilizando criterios científicos, hace tiempo lo perdimos-, ni la mayoría de los gobernadores, ni Delfina Gómez, ni nadie en el gabinete asume la gravedad de la situación, aunque la conozca.

Ese es el mensaje que nos envían cuando desde las escuelas los funcionarios departen triunfalmente y transmiten ceremonias que se supone no debían hacerse. También se observa en actividades como inflar globos y luego reventarlos, actividad propuesta en la guía de Consejo Técnico tan fuertemente criticada en redes que la SEP terminó por cambiarla. La indolencia está presente también en las reuniones de consejo técnico a las que se obligó asistir a las maestras, maestros y personal aunque estuviesen contagiados (Confirman sospecha de dos contagios covid en maestros).

Las afectaciones de esta imposición sin proveer lo necesario, no las padecerán únicamente las comunidades escolares sino todos y todas, las familias y la sociedad en general. Al mismo tiempo, y como suele ocurrir, paralelamente se fraguan y ponen en marcha formas infra políticas y moleculares de resistencia. Desde las individuales, como los padres que decidieron no llevar a sus hijos a las escuelas, pasando por las iniciativas de comunidades que se han unido para protestar y también para tomar acuerdos colectivos construidos desde abajo.

Como sabiamente escribió un maestro en redes, frente a la obligación disfrazada de regreso voluntario, son dos los escenarios posibles. Uno, el más grave, es el crecimiento exponencial de contagios que se ceben en los más pequeños y jóvenes que no están vacunados, con la consecuente pérdida de vidas. Otro es lograr paulatinamente una estabilidad del cotidiano escolar sin mayores sobresaltos ni consecuencias que lamentar.

Dadas las circunstancias y condiciones de carencia en que el gobierno de la 4T, empezando por AMLO, decidieron ordenar el regreso a la presencialidad, en medio de una tercera ola de contagios que en otros países ya ha cobrado un número importante de víctimas entre los menores de edad, nada nos daría más gusto que equivocarnos en el pronóstico negativo. Ojalá y así sea.

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com/clases-presenciales-entre-el-triunfalismo-irresponsable-y-las-mentiras-oficiales/

Imagen: proceso

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Niñas, niños y adolescentes atrapados entre dos fuegos

Por: Marcelo Trivelli

Los niños primero es buen slogan porque este grupo ha estado rezagado en las políticas públicas, sobre todo en aquellas referidas a recibir una educación de calidad. Lamentablemente, no pasa de ser un slogan que se repite sin contenido por quienes dicen defender sus intereses. Niñas, niños y adolescentes han quedado atrapados entre dos fuegos con nefastas consecuenciaspara ellos.

La presencialidad en la educación ha concentrado la pugna de poder entre las autoridades del Ministerio de Educación y del Colegio de Profesores en Chile, siendo las y los estudiantes meros espectadores. Distinto hubiera sido si el diálogo se centrara en diseñar una política pública para la educación que tomara lo mejor de las clases remotas y lo mejor de la presencialidad.

Desde el comienzo de las clases remotas, en Fundación Semilla hemos destacado el trabajo de miles de docentes y profesionales de la educación que debieron reconvertirse sin contar con las herramientas pedagógicas ni los recursos tecnológicos para los desafíos que imponía el cierre de la educación presencial. Su compromiso es innegable.

La Agencia de Calidad de la Educación, reconociendo el problema que enfrenta la educación básica y media, diseñó un conjunto de instrumentos para que las comunidades educativas del país pudieran realizar un Diagnóstico Integral de Aprendizajes en sus respectivos establecimientos. Si bien ha existido confusión en cómo aplicarlo y sus objetivos, lo importante es que se está haciendo un esfuerzo para recabar información que permita diseñar mejores políticas públicas a nivel general y mejores programas a nivel de escuela o liceo.

En días pasados, la Agencia de Calidad de la Educación entregó algunos resultados de agregados del Diagnóstico Integral de Aprendizajes y sus conclusiones confirman el daño que ha provocado la pandemia en las y los estudiantes en las áreas socioemocional, lectura y matemáticas. Probablemente un daño irreversible que va en directa relación con la vulnerabilidad de los establecimientos educacionales. Es decir, la brecha se agranda en vez de achicarse entre los grupos socioeconómicos.

La misma Agencia ha constatado que una buena convivencia, que va de la mano con educación socioemocional, es la variable de control que mejor explica un buen logro en aprendizajes. Y la otra cara de la moneda: estudiar y aprender a leer y escribir, así como las matemáticas afectan positivamente el desarrollo cerebral y cognitivo.

Resulta de sumo interés la propuesta de la Agencia de la Calidad de la Educación en cuanto promueve utilizar estos instrumentos para que, a partir de ellos, las y los docentes promuevan el pensamiento crítico, planteando otros problemas desafiantes, que ojalá tengan más de una solución, que se resuelven con más de una estrategia y que permitan abrir diálogos ricos en contenido, imaginación y respeto mutuo.

Qué diferente hubiera sido si desde el comienzo niñas, niños y adolescentes hubieran estado primero en la preocupación de autoridades políticas y gremiales y no quedaran atrapados entre el fuego cruzado de una sola variable: clases remotas o presenciales.

Fuente de la información e imagen:  https://www.pressenza.com/es/2021/06/ninas-ninos-y-adolescentes-atrapados-entre-dos-fuegos/

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Opinión | ¿Qué nos falta saber sobre las vacunas?

Por: Sofía García-Bullé

El índice de protección contra síntomas severos, hospitalización y muerte es el criterio más importante para determinar la eficacia de una vacuna.

A poco más de un año del inicio de la pandemia y con el surgimiento de una nueva variante del COVID-19, para muchos la sensación general es la de haber regresado al punto de partida. A pesar del esfuerzo mundial para la producción y distribución de vacunas, el rango de la infección parece no disminuir y se perfila un repunte de la enfermedad para este mes a nivel global.

Ante una eventualidad como esta siempre hay dos lados de la conversación: quienes cuestionan y desestiman la efectividad de las medidas preventivas y, sobre todo, de las vacunas, y quienes atribuyen la causa de que la pandemia no haya cedido a las acciones de las personas que no atienden las medidas y que no se vacunan. ¿Quién tiene razón? Si esta es la primera pregunta que nos hacemos, la manera de aproximarnos al tema quizás no sea la correcta, más bien habría que preguntarnos ¿qué nos falta saber?

Sobre la eficacia de las vacunas

El primer argumento en los casos en los que se contrae COVID-19 aún después de haberse vacunado es que “no funciona”. A través de los meses en los que miles de personas han salido positivas a pesar de haber recibido la vacuna, las redes sociales se han inundado de cibernautas compartiendo testimonio acerca de cómo la vacuna no hizo su trabajo pero, ¿tenemos claro cuál es el trabajo de la vacuna?

La vacuna cuenta con dos números que son importantes para definir si sirve o no a su propósito: la tasa de eficacia y el índice de protección a síntomas severos, hospitalización de cuidados intensivos y muerte. La tasa de eficacia, indica el nivel de protección en contra de un contagio. Este número no es un absoluto que asegurará no contraer la enfermedad. Que la tasa de una vacuna sea mayor a la de otra no quiere decir que automáticamente es una mejor vacuna, o que las de tasa más baja sean deficientes o inseguras. La ventana de tiempo y espacios geográficos en los que se probaron influyó significativamente en el porcentaje final asignado.

Por ejemplo, la Pfizer y la Moderna, que tienen una eficacia del 95 % y 94 %, respectivamente, se probaron exclusivamente en Estados Unidos durante el verano del año pasado, cuando las medidas de prevención y el encierro estaban en un punto alto a nivel global. Las pruebas de Johnson & Johnson, si bien iniciaron también en verano, se extendieron hasta el otoño y abarcaron otros países, principalmente Sudáfrica y Brasil. Durante el periodo en que se realizó el estudio, la exposición de los participantes al virus era mayor, y ya existían variantes en las regiones consideradas.

Las circunstancias en las que se probó la Johnson & Johnson impactó seriamente su porcentaje final de eficacia, pero sería un error asumir que se trata de una vacuna insegura o inservible, se trata más bien de una vacuna probada en un ambiente más complicado. Si esta vacuna hubiera sido probada en las mismas circunstancias que la Pfizer o la Moderna, quizás tendría cifras más altas, o viceversa.

Sin embargo, podríamos decir que este no es el mejor número para decidir si vacunarse o no y con cuál opción. Evitar la hospitalización y la muerte por contagio es la prioridad de cualquier vacuna. Si movemos el medidor a ese criterio, los números son mucho más alentadores. Todas las vacunas reducen al 99.9 % la mortalidad por COVID-19 y el ingreso a cuidados intensivos.

Sobre el tiempo y desarrollo de las vacunas

Una inquietud presente en las personas que están renuentes a vacunarse es el tiempo tan expedito en la que estuvieron listas para el público. No son pocos los que piensan que podrían estar formando parte de un grupo de prueba y no estar recibiendo una prevención efectiva. A este cuestionamiento habría que completarlo con otro: ¿Conocemos los tiempos en los que una vacuna confiable es producida?

La primera vacuna contra la gripe española o influenza, se autorizó en 1945, veintisiete años después del brote que inició la primera gran pandemia de infecciones respiratorias en el mundo moderno. Hoy en día se sabe que existen cuatro tipos de influenza, y que los cambios estacionales producen nuevas cepas constantemente por lo que las vacunas también cambian cada año para adaptarse a estas alteraciones. Todo esto es producto de décadas de investigación, que continúa hasta la fecha, e implica que cuando los especialistas en la comunidad científica comenzaron el esfuerzo por desarrollar una vacuna contra el COVID-19, no estaban empezando desde cero. Los coronavirus son un tema largamente estudiado por los responsables detrás de las soluciones médicas. Gracias a todo este fondo epistémico,  la vacuna contra la gripe porcina, la pandemia más reciente antes de esta, tomó menos de cinco meses.

Sobre los efectos secundarios de las vacunas

El miedo a reacciones adversas a la vacuna ha sido un motivo poderoso en el pensamiento colectivo de las personas que no se deciden a recibir su dosis. Aún si síntomas como dolores de cabeza, fiebre, alergia, fatiga y demás dolencias son, para algunos, un deterrente para no vacunarse, se podría argumentar que aquellos pertenecientes al cuadro del COVID-19 como la inflamación pulmonar, la fiebre severa, la dificultad para respirar, la necesidad de cuidados intensivos, entubación, las complicaciones cardiacas y la muerte, serían una razón aún más contundente como para elegir hacerlo.

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— The Phantom Geek (@phntmgeek) June 22, 2021\n«,»width»:550,»height»:null,»resolvedBy»:»twitter»,»providerName»:»Twitter»}» data-block-type=»22″>

La cuestión con los efectos secundarios es que son, en la mayoría de los casos, algo positivo. Para explicarlo de manera simple, la vacuna contra el COVID-19 (y todas las demás vacunas)  funcionan así: Los malestares que sentimos posterior a la inyección no significa que estemos enfermos, por el contrario, son las señales de que el sistema inmune está trabajando para combatir los patógenos debilitados o muertos de los que se compone la vacuna y que no pueden hacernos daño. Ayudan a nuestro sistema inmune a aprender cómo pelear contra una infección real de COVID-19. Por eso es que después de la vacuna hay de 65 % a 97 % de disminución de la probabilidad de contagio y un 99.9 % de protección contra síntomas que provoquen hospitalización de cuidados intensivos y muerte.

Dicho esto, existen personas con afecciones subyacentes y el sistema inmune comprometido que constituyen casos especiales, no porque la vacuna pudiera tener un impacto negativo en ellos sino porque la eficacia de la misma podría reducirse debido a una respuesta débil del organismo.

Desarrollar trombosis es otra de las preocupaciones principales de quienes no encuentran aún confianza para vacunarse. Esta posibilidad es real, pero también mínima. En España, por ejemplo, se presentaron de 2 a 3 casos entre cada millón de personas vacunadas, reportó Juan Carlos Reverter, presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) en entrevista con La Vanguardia. Para poner este número en contexto veamos otras cifras, la trombosis también puede presentarse como síntoma de COVID-19. “Del total de pacientes que ingresan en el hospital, un 20 % sufre trombos. En las UCIs, el porcentaje sube hasta el 40”. Explicó el también Jefe de servicio de hemoterapia y hemostasia del Hospital Clínic de Barcelona. En España, actualmente mueren 190 de 10,000 pacientes de COVID-19, en Estados Unidos 250 de 27,19, en México 371 de 6,543, en Reino Unido 174 de 30,838. La posibilidad de presentar trombosis como síntoma del COVID-19 es mil veces mayor a desarrollarla como efecto secundario de la vacuna.

Sobre el derecho y la responsabilidad de decidir

Más allá de las dudas y temores que experimentan miles de personas que no consideran la vacuna como una opción viable, la decisión de aplicársela o no sigue siendo un tema de libre elección, pero también de responsabilidad personal, ambas van de la mano. La libertad representa la facultad de poder actuar sin control externo, de acuerdo con nuestra voluntad y con lo que consideramos nuestros mejores intereses. La responsabilidad personal significa considerar cuidadosamente nuestro proceder, tomando en cuenta cómo puede afectarnos a nosotros en un futuro o a otros.

Cuando se trata de una crisis de salud como la que enfrentamos desde hace más de un año, cualquier ejercicio de la libertad debe pasar por el filtro de cuestionar cómo nuestras decisiones pueden impactar a otras personas igual o más susceptibles de contraer el virus y/o presentar síntomas severos o morir.

El ex-gobernador de California y actor Arnold Schwarzenegger ofrece un ejemplo categórico pero simple, para comprender las implicaciones éticas ligadas a la decisión de no vacunarse por dar crédito a la desinformación o caer en la falsa percepción de que nuestras libertades están siendo violentadas por la insistente convocatoria a las medidas preventivas y protocolos. “No es diferente a los semáforos, ponemos semáforos en las intersecciones para que nadie mate a otra persona por accidente, no puedes decir:  «Nadie me va a decir que me tengo que parar aquí, la voy a atravesar». Así es como matas a alguien debido a tus acciones”, expresó duramente el republicano en conversación con el coronel y autor Alex Vindman con la moderación de la periodista Bianna Golodryga. Reiteró también la necesidad de confiar en los expertos y creer que los años de investigación y conocimientos recaudados por la comunidad científica son la mejor opción para aproximarse a soluciones reales.

La decisión de vacunarse es y sigue siendo una elección personal en la mayor parte del mundo, pero este panorama está cambiando rápido ante la imposibilidad de erradicar la pandemia antes de que surjan más olas y variantes. Independientemente de las dudas o certezas que puedas tener acerca de la vacuna, es indispensable consultar con tu médico de confianza, la mejor respuesta para ti siempre vendrá de alguien que conozca tu historial médico y pueda generar recomendaciones personalizadas ya sea para la opción de una primera dosis o un refuerzo. Para más información sobre recursos educativos y buenas prácticas frente al COVID-19 visita la sección especializada del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación del Tec de Monterrey.

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx/edu-news/opinion-vacunas

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“A los jueces no les importa si los niños lloran”

Por: Abel Barrera Hernández

En el marco de la campaña impulsada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan”: “Mar de agravios, Montaña de quebrantos”, se documentaron 25 casos de feminicidios, 30 de violencia sexual, 180 de violencia familiar y 100 de violencia económica. El confinamiento obligado por la pandemia, exacerbó la violencia intrafamiliar, mientras que las autoridades encargadas de investigar los delitos y administrar justicia, dejaron en estado de indefensión a las mujeres indígenas, al cerrar sus puertas.

El estado de Guerrero, cuenta con dos alertas de género focalizadas en 8 municipios. En la región de la montaña sobresale la ciudad de Tlapa, donde se han consumado la mayoría de feminicidios. Desde el primer caso que documentamos en el 2006, de una niña Nahua de Temalacatzingo, Municipio de Olinalá hasta el mes de junio del presente año, hemos registrado 76 feminicidios. La ausencia de justicia para las mujeres indígenas es abismal. De estas historias trágicas solo existe una sentencia condenatoria por este delito. La lucha es desigual, porque las familias enfrentan un aparato de justicia burocratizado e insensible, sin embargo, no sucumben ante las adversidades. Con el apoyo de organizaciones de mujeres se ha logrado ejercer presión a los jueces, para que juzguen con perspectiva de género y pongan a salvo sus derechos.

La violencia contra las mujeres indígenas se ha arraigado en los municipios más pobres. En Cochoapa el Grande, el ambiente que se respira es adverso, porque la misma presidenta municipal y la síndica procuradora, criminalizan a las mujeres. Son encarceladas por atreverse a denunciar a sus parejas, después de este agravio las obligan a regresar a su domicilio conyugal. Si se deciden a interponer denuncias, las obligan a devolver el dinero que sufragaron para el pago de la dote. Sin ninguna consideración humanitaria ni jurídica, les arrebatan la custodia de sus hijos; les imponen multas onerosas y difunden fotografías en los medios locales para denostarlas. Lo más grave, es el involucramiento de funcionarios públicos en la desaparición de las mujeres. La colusión que se ha establecido entre elementos de la policía con el crimen organizado, son el nuevo sello de los gobiernos municipales. Dejan   en manos del sicariato, la responsabilidad de garantizar seguridad a la población.

Las acciones criminales se han recrudecido porque no solo se atenta contra la vida de una mujer, si no que desaparecen y asesinan a madres e hijas. En algunos casos han quemado sus cuerpos. En otro caso, se consumó una violación tumultuaria, donde participó el esposo. De forma brutal violaron y mataron a la esposa, a martillazos, dejando a su pequeña hija sobre el charco de sangre.

La violencia contra las mujeres se profundiza por la inacción de las autoridades, por su complicidad con los criminales y por el patrón de impunidad que persiste en el aparato de justicia del estado. Las pocas denuncias que se han interpuesto se mantienen estancadas. Le cargan toda la responsabilidad a los familiares para que indaguen el móvil del feminicidio. Los desgastan con trámites burocráticos para que se desistan en su exigencia de justicia. No cuentan con asesores jurídicos ni con peritos intérpretes. El personal de la fiscalía, en lugar de tomar en cuenta el estado de indefensión de las mujeres y el contexto de violencia que persiste contra ellas, ponen en duda sus declaraciones. Se coluden con los abogados particulares de los perpetradores.

No solo los agentes investigadores de la fiscalía se prestan a estas marrullerías, también hay jueces que se han amafiado con abogados para vender la justicia al mejor postor. En esta cultura machista, los funcionarios municipales toman partido por los hombres; en las agencias de los ministerios públicos, las mujeres son revictimizadas, y en los juzgados, la autoridad judicial tuerce la ley en favor de los perpetradores. La jauría de abogados particulares son los mejores aliados para negociar los delitos. Se encargan de investigar a los clientes para ver si cuentan con solvencia económica, sobre todo si hay algún familiar en Estados Unidos. Saben que las remesas son garantía para satisfacer las pretensiones de quienes procuran y administran justicia.

El caso de Angélica, indígena Na savi, que se casó cuando estudiaba la secundaria, es una muestra de la corrupción que persiste entre los jueces.  Ella procreó una niña y un niño. Durante tres años soportó el maltrato de su esposo, quien la dejó en la casa de sus padres, con el pretexto de que trabajaría como jornalero agrícola. Se ausentó por dos años, y se desentendió del cuidado de los hijos. A su regreso la situación empeoró por el alcoholismo de su esposo, al grado que la violencia se agudizo. Angélica no tuvo otra alternativa que defenderse ante la agresión constante de su pareja. Los suegros en lugar de apoyarla se fueron contra ella y cuando se defendía de la agresión de su esposo, sus padres se metieron y la tundieron a golpes. La corrieron de su casa y le quitaron a sus hijos.

Cuando pidió apoyo legal, su esposo la acusó de robo por la cantidad de 48 mil pesos y otros objetos de valor. El único interés de Angélica era recuperar a sus hijos y buscar un lugar seguro donde vivir. Ante la imposibilidad de que el juez civil de Tlapa la escuchara, Angélica sintió que su denuncia seria ignorada. Supo que su pareja había contratado a un abogado particular, quien se dio el lujo de comentar cuánto le había pagado al juez para ganar el caso.

En su lucha por recuperar a sus hijos, el juez ordenó que Angélica dejaría de ver a sus hijos porque los maltrataba. Nunca imagino que por defender a sus hijos estaría en riesgo su libertad. En el ministerio público agilizaron la denuncia de robo con el fin de encarcelarla, mientras tanto el juez familiar, otorgó medidas cautelares a favor del esposo. Son muy significativa las palabras sencillas y contundentes que expreso en su lengua materna, sobre la mala actuación de los jueces.

“A los jueces no les importa si los niños lloran. Cuando los separan de su mamá o su papá, no les interesa porque no tienen sentimientos. Se burlan de nuestro dolor y se aprovechan de que somos pobres y no hablamos bien el español. Como madre he demostrado en estos años el gran amor que tengo por mis hijos y por eso, ya no permití que me siguieran golpeando. Preferí salirme de la casa para ponerme a salvo y proteger a mis niños. Sin embargo, esto no toma en cuenta el juez. Solo tiene ojos para ver el dinero. No le importa que una madre esté llorando por sus hijos, ni le duele decir que me los quiten, porque no tiene corazón y tampoco parece que sea humano. Solo tiene interés por el dinero”.

La lucha de las mujeres indígenas se da a flor de tierra, con sus pies desnudos, pero con el corazón por delante. No podrán expresarse en español, pero en su vida cultivan los más altos valores del respeto por las leyes y por los derechos de sus hijos. Están dispuestas a enfrentar la violencia de su esposo y la misma violencia que ejercen las autoridades. Saben que está en riesgo su vida, y muchas de ellas han sido víctimas de estas atrocidades por la indolencia y la postura delincuencial que tienen los funcionarios públicos municipales, las autoridades ministeriales y los mismos jueces. Angélica a sus 22 años ha demostrado tener la fuerza para enfrentar al aparato de justicia del estado, que pisotea sus derechos y esquilma a los más pobres. El juez ha ordenado que le quiten a sus hijos. Para Angélica esta decisión arbitraria no es definitiva, seguirá dando la batalla.

Fuente de la información e imagen:  https://www.tlachinollan.org

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Consejo Técnico Escolar, ¿un remanente de sometimiento punitivo docente que aporta poco a la educación?

Por: Freddy Leo Flores

En la casi eterna cuarentena y en compañía de mi fiel amigo, el desvelo, una buena taza de café y mi cada vez más vieja computadora, me tomo de nueva cuenta el atrevimiento de redactar algunas líneas reflexivas producto de uno de los tantos paseos que acostumbramos realizar por las redes sociales últimamente, especialmente por Facebook, en la cual llamó poderosamente mi atención una publicación en uno de los grupos educativos que suelo seguir.

Dicha publicación invitaba a sus seguidores a escribir “una verdad que pocos aceptan”, un ejercicio para los amantes del ocio por demás interesante, pero fue el siguiente comentario el que me estimuló a desarrollar el presente texto: “los CTE en su formato actual, tanto intensivo como ordinario son el remanente de sometimiento punitivo docente que aportan poco a la educación y al trabajo docente (SIC)”.

Esta frase tan peculiar incita a reflexionar si a casi 10 años de su implementación, tal y como conocemos a los Consejos Técnicos Escolares (CTE) cumplen con el fin para el que fueron constituidos, necesario es señalar que estos tienen su antecedente desde principios de los 90´s, Fierro y Rojo (1994), por ejemplo, definieron a las reuniones de Consejo Técnico como uno de los procesos de gestión interna en las escuelas con enorme importancia para entender la calidad de los resultados que en cada una se construyen con la participación de todos los agentes educativos (docentes, alumnos y padres de familia).

Por su parte, los Lineamientos para la Organización y el Funcionamiento de los CTE, lo define como el órgano colegiado de mayor decisión técnico pedagógica de cada escuela de Educación Básica, encargado de tomar y ejecutar decisiones enfocadas a alcanzar el máximo logro de los aprendizajes de todos los alumnos de la misma (SEP, 2013).

Además de ello, en el mismo documento, se establece que durante el ciclo escolar se realicen reuniones colegiadas mensuales para propiciar el intercambio de ideas y toma de decisiones en función, principalmente, del servicio educativo que ofrece la escuela. En estos espacios, el papel del docente juega un rol fundamental.

El problema radica, según Fierro y Rojo (1994), en que los CTE también son utilizados para muchas cosas antes de ocuparse de lo pedagógico, lo que demuestra el lugar secundario que tiene el análisis de la práctica; frecuentemente están supeditados a las cuestiones administrativas, como lo señala Ezpeleta (1990), de allí se afirma que algunos profesores solo acuden a las reuniones de CTE para acatar una disposición institucional.

Conviene aquí señalar que a pesar del confinamiento del último año y medio, el trabajo entre docentes no se ha detenido, a tal grado de que hace algunos días miles de maestras y maestros, ya sea en la modalidad presencial o virtual han llevado a cabo las sesiones de CTE en su etapa intensiva, correspondiente al ciclo escolar 2021-2022, una serie de sesiones que tenían dentro de sus propósitos, como ya es costumbre en los últimos ciclos escolares, la elaboración de objetivos, metas y primeras acciones del Programa Escolar de Mejora Continua (SEP, 2021).

De esta manera los CTE, sin la presencialidad acostumbrada, en la mayoría de los casos buscarán constituirse como un espacio colegiado que permitirá analizar, mediante la auto evaluación de la práctica docente de las y los profesores, y la detonación de la reflexión sobre el ejercicio mismo, el accionar deseado para el próximo ciclo escolar.

Ahora bien, corresponde a cada uno de los integrantes de cada colectivo docente hacer valer su rol dentro del funcionamiento correcto de los CTE, un espacio, como ya se dijo, donde el profesor sea el protagonista activo y su acción central gire en torno al trabajo colaborativo a través del continuo cuestionamiento y la reflexión sobre los resultados obtenidos dentro de su grupo y escuela, aprovechando especialmente la experiencia adquirida durante los últimos meses a partir del trabajo pedagógico realizado a distancia.

Asimismo, podemos afirmar que en las reuniones de CTE, el intercambio de experiencias y elementos teórico pedagógicos serán cruciales para entender mejor los resultados obtenidos, desgraciadamente tal y como se señala, tanto en la publicación que motivó el presente escrito, como en muchas otras conversaciones que no siempre llegan a ser escuchadas, el desarrollo de las sesiones ocasionalmente no es congruente con el fin para el que fueron constituidos, eso no es un secreto a voces.

Sin embargo, y a pesar de que existen muchos profesores inconformes con el desarrollo de estos y que estos tienen todo su derecho a manifestarlo por diferentes medios, también es cierto que en muchas ocasiones pasan por alto la responsabilidad que tienen en sus manos para lograr que las reuniones de CTE cumplan con el propósito para el que fueron organizadas.

Por ello, antes de afirmar como una realidad incuestionable que los CTE aportan poco o nada a la educación y al trabajo docente, es necesario reflexionar profundamente sobre todas esas situaciones que afectan el eficiente desempeño del mismo, dicha revisión tendría forzosamente que partir del análisis y el impacto de algunos aspectos incómodos que influyen en el desarrollo de las sesiones y por ende, en sus resultados.

Por tanto, convendría aquí precisar a qué me refiero con aspectos incómodos que pocas veces nos atrevemos a reconocer y que se resumen principalmente en: profesores que descargan los productos de las sesiones de CTE en internet; directores que no coordinan las reuniones colegiadas de manera adecuada aún y cuando la guía de CTE señale la línea a seguir; supervisores que no asumen su rol de liderazgo, especialmente en las juntas celebradas en contextos de multigrado; jefes de sector que dan “seguimiento” a las sesiones de manera fugaz para así cubrir la mayor cantidad de ellas (sin olvidar la respectiva fotografía); o asesores que solo visitan estos espacios para saludar a los docentes y que saben perfectamente con cuántas cucharadas de azúcar le gusta el café al supervisor, pero poco de la estructura del PEMC, por mencionar algunos ejemplos.

Es necesario aclarar que no se trata de exigir el reconocimiento público de estas verdades, o juzgar de manera fiscalizadora este tipo de situaciones y a sus autores, mucho menos se trata de ponerlas como una realidad tajante, se trata de enfatizar en que dentro del accionar de cada uno de nosotros podemos contribuir o no al desarrollo eficiente de las sesionesAl final, lo más importante es identificar con claridad las áreas de oportunidad de todos los involucrados, tanto alumnos como docentes y autoridades educativas, partiendo de una reflexión profunda y objetiva sobre nuestro accionar.

Hay que recordar, tal y como se señala en los Lineamientos para la organización y el funcionamiento de los CTE, que: “la escuela debe convertirse en el centro de la tarea educativa, siendo necesario para ello dar nueva vida a los Consejos Técnicos Escolares, todos juntos, aún y a pesar de las diferencias de opiniones”. De esta forma el colectivo docente –a partir del trabajo colegiado, la autoevaluación escolar, la toma de decisiones compartida y el compromiso de mejorar la calidad educativa, pero principalmente de la buena disposición,- tiene el poder de transformar los centros escolares generando los aprendizajes pertinentes y relevantes en los estudiantes, en total armonía con el deber ser de las escuelas. El aporte que este haga a la educación y al trabajo docente, será responsabilidad de cada uno de nosotros.

Referencias Bibliográficas

Ezpeleta, J. (1990). El Consejo Técnico: eficacia pedagógica y estructura de poder en la escuela primaria mexicana. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos20(4), 13-33.

Fierro, C. (1994). El Consejo Técnico. Un encuentro de maestros. México, D.F.: SEP/Libros del Rincón, Subsecretaría de Educación Básica y Normal.

SEP. (2013). Lineamientos para la organización y el funcionamiento de los Consejos Técnicos Escolares. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública (SEP). Recuperado el 21 de Agosto de 2021, de http://www2.usebeq.edu.mx/siise/procap/ktml2/files/uploads/DOCS/LineamientosCTE_ver18jul2013.pdf

  SEP. (2021). Consejo Técnico Escolar. Fase Intensiva. Ciclo Escolar 2021-2022. Educación Preescolar, Primaria y Secundaria. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública (SEP). Recuperado el 21 de Agosto de 2021, de https://educacionbasica.sep.gob.mx/multimedia/RSC/BASICA/Documento/202108/202108-RSC-EWZjR7jRlh-Gua_CTE_Fase_Intensiva_PPS_FINAL.pdf


Fuente de la información: https://profelandia.com

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Pedagogía carpincho o muerte

Por: Gustavo Figueroa

Diez lecciones didácticas y trascendentes de un kimvn (conocimiento) que no empieza ni concluye en la mente y las elaboraciones humanas.

Kiñe | Uno

La primera lección que nos enseñó la presencia del carpincho en la ciudad es que existe un ordenamiento en el territorio (en todos los territorios) y que ese ordenamiento por más esfuerzos que se hagan no lo determinan las personas (ni una persona, ni un colectivo de personas, tengan la ideología que tengan).

Epu | Dos

La segunda lección clara y contundente que ya nos habían anunciado al comienzo de la pandemia otras formas de vida, es que no estamos solos. Y que no podemos proyectar mundos en donde sólo se contemple la individualidad de las personas o el deseo exclusivo de un colectivo de personas, sin contemplar las virtudes y el conocimiento presente en el territorio hace miles de años.

Kvla | Tres

El ordenamiento y el equilibrio que visibilizan los carpinchos son antiguos, sin fronteras, y preceden a la construcción de los Estados Nación. Del mismo modo, estos roedores especifican y visibilizan el lugar y la relevancia de un elemento indispensable para el desarrollo de cualquier forma de vida: el agua. En este caso las lagunas y los humedales de la zona centro de Buenos Aires (Puel Mapu, para el mundo mapuche).

Meli | Cuatro

En cuarto lugar, los carpinchos nos adelantan que el intento (o la insistencia en tratar) de separarnos de la naturaleza y/o definirnos por fuera (muchos intelectuales, hasta los más respetables, hablan de humanos por un lado y naturaleza por otro lado, como si fuéramos formas de vida disociadas) sólo puede entorpecer las cosas, anunciar grandes desequilibrios e incluso atentar contra nuestra propia vida individual y colectiva. Destruir sistemáticamente los acuíferos de agua dulce sin mostrar la menor oposición, es un claro ejemplo de época (véase extractivismo urbano, fracking, megaminería, agronegocio).

Los carpinchos nos enseñaron de forma efectiva y didáctica que es necesario salir de una vez por todas del antropocentrismo colonial vigente, para comenzar a “leer la literatura que habita en la naturaleza”, como sugiere sensiblemente el poeta Elicura Chihualaf.

Kechu | Cinco

El territorio (en este caso un humedal) es intransferible. No se puede sustituir, reemplazar o inventar (en forma de lagunas artificiales), porque esa transferencia o artificio no sólo va a desequilibrar la vida (en este caso del carpincho), sino también la del (los) humedal(es), el propio territorio y nuestra vida diaspórica en la ciudad. ¿Quién es el que irrumpe a quién? ¿Y cómo se produce esa irrupción? ¿Por qué las formas de vida que nos acompañan tienen que migrar de los territorios que habitan para ser recluidos en espacios reducidos (zoológicos y “reservas naturales”)? ¿De dónde sacamos o por qué nos hemos convencido de qué esta migración no constituye un desequilibrio en sí y que ese desequilibrio no nos afecta como parte de la naturaleza?

Cada elemento, cada forma de vida, habita un espacio sabiamente con un sentido irreductible, intransferible. Eso no lo debemos olvidar nunca (más).

Kayu | Seis

En función de la última lección, se desprenden los siguientes interrogantes: ¿por qué se insiste con planificar edificios y un proyecto de vida suntuoso sobre humedales? ¿Se está pensando en la virtud y el equilibrio del territorio? ¿O sólo se está pensando ciegamente en el rédito y el acaparamiento económico, sin contemplar ninguna forma de vida existente en ese territorio?

Regle | Siete

Existe un ordenamiento milenario en los territorios y ese ordenamiento coincide plenamente con los conceptos de itrofill mongen (todas las formas de vida, sin excepción) y kvme mongen (buen vivir) de los pueblos preexistentes. La pregunta es: ¿en qué momento nos alejamos de este ordenamiento sabio y contemplativo del mundo? ¿Y en nombre de qué decidimos atentar, inclusive, contra nuestra propia vida y nuestras futuras generaciones?

El motoquero que cae por el paso de un carpincho, al igual que el conductor de un Rally Dakar que atropella a su paso un ñandú ¿son hombres víctimas del pronunciamiento de las distintas formas de vidas que habitan los territorios? ¿O son estos conductores los responsables de transitar y moverse por los espacios naturales –de los que son parte– sin contemplar nada, ni a nadie?

Pura | ocho

La octava lección –y una de las más significativas y expresivas en la actualidad (digital y presencial)– es que el carpincho y las formas de vida no humanas construyen sentido y subjetividades. Y que en esas subjetividades, habitan identidades no sólo humanas. Entender estas identidades no humanas nos permite entender también por qué hacemos lo que hacemos todos los días. Y que en esos actos habitan virtudes que nos atraviesan como che (gente) y que son determinadas por esas formas de vidas no humanas: lagunas, ríos, animales, aves, cerros, volcanes. ¡El círculo de vida! Por ejemplo, los pueblos preexistentes sabemos que en el sur de Argentina habita el choike (avestruz) y que ese choike nos determina como personas a las familias que hemos nacido y nos hemos criado ahí, como sabemos que en la pampa húmeda habita el ngvrv (zorro) y en el extremo sur, dentro de la zona oceánica, habitan pu yene (las ballenas) y que ambas formas de vida determinan las subjetividades de las personas de esos diferentes territorios. Entonces, por ejemplo, ¿cuál será la relación de la vida noctámbula porteña con la presencia y la virtud de los zorros?

Aylla | Nueve

La novena lección y entiendo una de las más concluyentes es que: “¡El agua es vida” ¡El agua ordena la vida! ¡Sin agua no hay vida, ni equilibrio! Eso es algo que se puede evidenciar y que pocas personas, entiendo, van a desconocer en la ciudad de Buenos Aires.

Estamos ante un pronunciamiento histórico y trascendente que nos posiciona ante la vida o la muerte. O permitimos que sigan planificando y apilando casas hacia arriba sin contemplar nada, ni a nadie o defendemos los acuíferos de agua dulce, como los carpinchos defienden su lugar en el mundo.

Mari | Diez

Pedagogía carpincho o muerte.

Fuente de la información e imagen: https://www.pressenza.com/es/2021/08/pedagogia-carpincho-o-muerte/

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