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Liderazgo: Agente dinamizador del entramado organizacional

La dinámica organizacional le exige al gerente actualizar constantemente sus conocimientos e impregnarse de todas las herramientas disponibles con el fin de ampliar su cosmovisión y tener siempre elementos suficientes que le permitan dirigir a la organización  hacia la cumbre del éxito. Por ello vemos con mucha frecuencia propuestas que exaltan por ejemplo la necesidad de trabajar en equipo, mostrando estrategias y técnicas para conformar y sacar el máximo provecho a estos. No obstante, el gerente como líder, es quien orienta al grupo, independientemente del tipo de organización, sea pública o privada, de allí la necesidad de adentrarnos y explorar esta categoría denominada liderazgo la cual es vista como una virtud o capacidad.

Al respecto, el filósofo Aristóteles en su libro La Política, en el capítulo donde discurre sobre la esclavitud, nos dice: «desde la hora de su nacimiento algunos están designados para la sumisión y otros para mandar», pensamiento convertido en acción en esa época, pues a partir de esta premisa se seleccionaban desde muy niños los hombres que serían los líderes y quienes irían a otras tareas. Así Casares (2011) señala que: “históricamente el liderazgo era algo que pertenecía a los elegidos” lo cual conllevó a concebir el liderazgo “bajo un esquema estrictamente vertical, en términos de control, mando, obediencia y sumisión” (Casares, ob. cit), posición que cobró fuerza por mucho tiempo y es la que tradicionalmente se describe en los libros de administración de recursos humanos donde dibujan al líder como el típico griego con el látigo en la mano.

Antes incorporar nuevos elementos sobre el liderazgo y las teorías emergentes, es importante dejar claro su concepto, tomando como punto partida a Córcega y Subero (2009), investigadores que recogen la definición dada Montalván (1999) quien expone que “la etimología de la palabra es de origen inglés y su significado nos lleva a la idea de conducción, guía, influencia, autoridad”, así “Gilbert (1997) lo define como “el proceso de dirigir e influir en las actividades laborales de los miembros de un grupo”, otro como Martínez (2003) apunta que el liderazgo se entiende como “el proceso de influir en las actividades que realiza una persona o grupo para la consecución de una meta” y finalmente Montalván (1999) quien lo define como “una función que realizan algunas personas que ejercen autoridad sobre otras”.

En este grupo de definiciones afloran un conjunto de elementos que de alguna manera u otra muestran al liderazgo como la capacidad de guiar, conducir, dirigir, influenciar o de ejercer autoridad sobre alguien o sobre un grupo, dejando abierta la discusión si dicha capacidad es innata o es posible aprenderla y desarrollarla a posterior.

No obstante, Mejía (2007) incorpora otros elementos y señala que más allá de la definición típica de liderazgo los estudios se han centrado ahora no solo en las caracterización del liderazgo sino en lo que pudiera denominarse la relación propiamente dicha que conecta al líder con sus seguidores suscitando otras corrientes emergentes que versionan al liderazgo desde las relaciones bio emocionales, espirituales y hasta orientadas al servicio.

Estas visiones sobre el liderazgo aunadas a las actuales condiciones por las que atraviesan las organizaciones colocan a la gerencia en un plano que los lleva a profundizar cada día más en el tema, tal como lo propone Córcega y Subero (2009) al considerar que “es importante una propuesta de un liderazgo bajo enfoques emergentes transformacionales, emocionales, humanistas y carismáticos, que permitan trabajar también el aspecto afectivo, emocional, no perdiendo de vista la idea de cambio y de innovación”, como características primordiales en la personalidad del líder.

La proposición anterior, sumada a la de Angarita (2008), quien considera que,  el líder “no puede transferir sus habilidades a todos los contextos donde actúa con la misma efectividad, lo cual equivale a decir que debe conocer y dominar la situación donde está inmerso y principalmente ser reconocido como tal por sus seguidores”, coloca a la visión que se viene describiendo en una diatriba o más bien surge un nuevo reto para la gerencia como lo es elaborar una propuesta que conjugue lo emocional, lo humanista, lo afectivo, adaptable al tipo de organización donde se encuentre el liderente, y que lleve inmerso el reconocimiento que debe existir por parte del equipo o los seguidores de la investidura de líder. Desde esta visión se ratifica el llamado a que la gerencia, como ciencia, establezca teorías que bien puede el líder adoptar y adaptar al contexto organizacional donde se encuentre para mantener la sinergia organizacional.

De allí que, Vázquez et al (2014) introducen la visión del líder dinamizador o movilizador de personas o grupos, basándose en la capacidad que tienen los líderes de movilizar a sus seguidores, sus equipos de trabajos, de conducirlos al logro de los objetivos planteados, donde la motivación, el entusiasmo, la persuasión entre otros atributos son requeridos para guiar y direccionar al grupo. Estos autores citan a Lorenzo Delgado (2005:371) quien considera que el liderazgo tiene “función de dinamización de un grupo o de una organización para generar su propio crecimiento en función de una misión o proyecto compartido”.

Agregan que Gento y Ruiz (1996) coinciden que “el auténtico líder es aquel que es capaz de dinamizar personas o grupos de personas en una determinada dirección”; pero que para ello el líder, “debe contar en todo momento con la aceptación voluntaria de sus seguidores y con la participación libre y colaborativa en la definición y consecución de objetivos favorables al grupo”. Agrupan las experiencias de Goleman, Boyatzis y McKee (2002) para quienes “los grandes líderes son personas muy movilizadoras, personas que despiertan nuestro entusiasmo y alientan lo mejor que hay en nosotros”, centrando esta habilidad a partir del manejo de competencias socio y bio emocionales.

Estas visiones emergentes amplían enormemente las concepciones descritas sobre el liderazgo indistintamente del tipo de organización, justificando plenamente que se continúe profundizando los estudios de esta categoría, pues como se describió al inicio, el gerente requiere disponer a cada momento de nuevas concepciones donde apoyarse para mantener la dinamización de la organización y poder conducirla en la dirección más apropiada.

Referencias:

Angarita, Z. (2002). Teorías del liderazgo. [Documento en línea]. Disponible en: http://zulayangarita.blogspot.com/ [Consulta: 2021, marzo 21].

 

Casares, D. (2011). Líderes y educadores. México: Editorial Limusa.

 

Córcega, A. y Subero, L. (2009). Análisis de los factores que influyen en el clima organizacional del Liceo Bolivariano “Creación Cantarrana”. Cumaná-Estado Sucre. Año 2007-2008.

 

Mejía, S. (2007). Análisis crítico: Liderazgo a través de la historia. [Documento en línea]. http://revistas.utp.edu.co/index.php/revistaciencia/article/view/5621 [Consulta: 2021, marzo 21].

 

Vázquez, S.; Bernal, J. y Liesa, M. (2014). La conceptualización del liderazgo: una aproximación desde la práctica educativa. [Documento en línea]. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/551/55132460004.pdf. [Consulta: 2021, marzo 21].

 

Fuente: El autor escribe para el Portal Otras Voces en Edcación

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Historia de una ecuación: la materia ni se crea ni se destruye

Lavoisier puso los cimientos de la química y dejó atrás la alquimia. Su historia se cuenta en este capítulo del libro ‘Historia del mundo en 30 ecuaciones’, de los divulgadores David Perezagua y Guillermo Peñas.

Todos sabemos el cambio que supuso para la humanidad el descubrimiento del fuego hace unos 800.000 años (ni siquiera fue el Homo sapiens quien lo descubrió, sino el Homo erectus). Durante milenios, se usó sin saber cómo funcionaba, pero esta ignorancia no pasó desapercibida para los herederos de la revolución científica, que no dudaron en buscar una explicación. Con el tiempo se percataron de que la clave residía en la combustión, el proceso químico que rige el funcionamiento del fuego: cuando un elemento entra en contacto con el oxígeno, se quema y produce dióxido de carbono y agua. Era la primera ecuación que se planteaba en el campo de las reacciones y suponía el comienzo de la conversión de la alquimia en una ciencia rigurosa: la química. Un cambio de paradigma rodeado de unas circunstancias tan agitadas como el fuego mismo.

X + O₂ → CO₂ + H₂O

FÓRMULA DE LA COMBUSTIÓN

Mientras Lagrange, Euler y Hamilton competían por ver quién construía la teoría matemática más abstracta y elegante, a lo largo del siglo XVIII hubo varios científicos que no se centraron en la dinámica y el cálculo, sino que, lejos de unos formalismos tan alejados de la realidad y tan complejos, juguetearon con el estudio del calor y se adelantaron casi un siglo a una de las principales teorías del siglo XIX: la termodinámica. Al mismo tiempo, se descubrieron nuevas sustancias, los elementos químicos, y tanto los laboratorios como los lugares de experimentación empezaban a surgir por todo el continente. El método científico comenzaba a sustituir a la magia de la alquimia. Los científicos europeos, poseídos por el espíritu de la Ilustración, estaban dispuestos a experimentar, pero no eran los únicos que querían cambiar el statu quo. Si hablamos de Europa y de revoluciones, debemos fijar nuestra atención en Francia.

Allí, nos encontramos con Antoine Laurent Lavoisier, que nació en 1743 en el seno de una rica familia de la que heredó una gran fortuna a muy temprana edad tras la muerte de su madre. Puesto que era una persona enormemente inteligente y se involucraba con la sociedad, supo dar utilidad a tal fortuna. Por un lado, elaboró un concienzudo proyecto de mejora de la iluminación de las calles, desarrolló mecanismos de purificación del agua de París y realizó informes sobre las condiciones de insalubridad de las cárceles entre muchas otras cosas. Por otro, aprovechó la herencia para realizar distintas inversiones e incrementar la fortuna inicial que poseía. Fue especialmente rentable la que realizó en la ferme générale (granja general), una institución semifeudal que en plena Ilustración recolectaba impuestos para la corona (cebándose especialmente con los campesinos pobres).

El principal trabajo de los Lavoisier fue convertir la química en una ciencia como tal, que se centraba en la cuidadosa medición de todas las cantidades y en la obtención de conocimiento a través de la experimentación

Aparte de todo esto, Lavoisier aparece en este libro por su gran aportación a la ciencia, pues se le considera el padre de la química. Su desahogada situación económica le permitió dedicarse a la investigación sin preocupaciones y construir el laboratorio químico más avanzado del momento. Además, hubo algo más en su vida que no era habitual entre la aristocracia de la época: un matrimonio basado en el afecto y el amor mutuo. Se casó con Marie-Anne Paulze, una mujer tremendamente culta, inteligente y curiosa. Su relación era tal que Lavoisier no dudó en convertirla en su colaboradora. Paulze tenía una sólida formación en artes (fue alumna de Jacques-Louis David) e idiomas y aprendió química rápidamente. Además, puesto que Lavoisier solo hablaba francés, los conocimientos en inglés de ella fueron de vital importancia a la hora de traducir e interpretar los resultados de sus coetáneos, sobre todo en lo que a la teoría de la combustión se refiere.

Tradicionalmente, se ha otorgado a Lavoisier todo el crédito sobre la parte creativa y de los descubrimientos, a pesar de que se sabe con certeza que Paulze fue la responsable de todas las ilustraciones de los dispositivos experimentales, además de ser la editora de todos los trabajos y la responsable de la traducción a otros idiomas de su obra. Dejando a un lado esta controversia, vamos a contar los avances que se produjeron en ese laboratorio, los cuales cambiarían para siempre la historia de la química.

Hasta este momento no existía una frontera clara entre la química y la alquimia y, pese a que se habían hecho valiosos descubrimientos, estos venían acompañados de oscuras teorías espiritistas. Por ejemplo, en 1669 el alquimista Henning Brand descubrió el fósforo (el primer elemento hallado después de la Edad Antigua) mientras intentaba destilar el oro de la orina para crear la piedra filosofal. El principal trabajo de los Lavoisier fue convertir la química en una ciencia como tal, que se centraba en la cuidadosa medición de todas las cantidades y en la obtención de conocimiento a través de la experimentación. En un alarde de pensamiento científico e ilustrado, Antoine Laurent diría:

No debemos confiar en nada que no sean hechos: estos se nos presentan a través de la naturaleza y no pueden engañarnos. Debemos, en todos y cada uno de los casos, someter nuestro razonamiento a la prueba de la experimentación, y nunca buscar la verdad sino por el camino natural del experimento y la observación.

Uno de los grandes vacíos que tenía la química por aquella época concernía a la teoría de la combustión. Desde la antigua Grecia, pervivía la teoría del flogisto (muy ligada a los cuatro elementos de Aristóteles). Esta teoría proponía algo bastante intuitivo: los objetos combustibles (madera, aceite, etcétera) poseían el elemento fuego (llamado flogisto) y lo liberaban al arder. A pesar de trabajar desde el marco de la alquimia y con unas motivaciones mágicas y metafísicas, Georg Ernst Stahl había sido capaz de dotar a la teoría del flogisto de una sólida base experimental, pero había una cuestión que se le escapaba: no podía explicar por qué algunos elementos entraban en combustión y se desvanecían (como la madera) y otros se calentaban y ganaban masa (como los metales). Por ejemplo, en el caso del fósforo, las cenizas pesan más que la sustancia antes de arder. ¿De dónde salía ese exceso de masa? Esta era una pregunta imposible de responder con la teoría del flogisto, que entendía la combustión exclusivamente como un proceso de liberación.

El científico se dio cuenta de que la clave de todo estaba en el nuevo elemento que había descubierto, el oxígeno

En cualquier caso, proponer una teoría alternativa no era tan sencillo y aquí es donde Lavoisier entra en acción. El científico se dio cuenta de que la clave de todo estaba en el nuevo elemento que había descubierto, el oxígeno. Nadie había podido explicar la existencia del fuego con anterioridad porque no se conocía este elemento y, sin él, es imposible que se cree fuego. Pero ¿cómo llegaron a esa conclusión los Lavoisier?

Lavoisier se propuso quemar todas las sustancias que pudiera en recipientes aislados, tanto aquellas que ganan masa como las que la pierden. ¿Y qué encontró? Pues que no es cierto ni lo uno ni lo otro. ¿Irónico, verdad? De hecho, descubrió —y después lo aplicó con éxito a todas las reacciones químicas imaginables— que, si tenemos en cuenta la masa de todas las sustancias que forman parte de la reacción —gases incluidos, por esto eran necesarios recipientes cerrados—, la masa total siempre se conserva. Sus coetáneos cometían el error de no pesar el oxígeno y, además, no tenían en cuenta la combinación del combustible con este, por eso para ellos los cuerpos ganaban y perdían masa sin una lógica aparente. Sin embargo, con este nuevo enfoque de la combustión, Lavoisier no solo descubrió un nuevo elemento (algo ya de por sí muy remarcable), sino que desarrolló la ley de la conservación de la masa, que marcaría el salto definitivo de la alquimia a la química como ciencia rigurosa. En el monumental Traité élémentaire de chimie (Tratado elemental de química), sin duda uno de los libros más influyentes de la historia de la química, Lavoisier la describió en su forma más sencilla:

En la naturaleza nada se crea, nada se destruye, todo se transforma.

Lavoisier trabajó en todo esto desde 1784, cuando realizó su primera explicación de la combustión (en la que desmontaba la teoría del flogisto), hasta 1789, cuando se publicó el Tratado elemental de química mientras estallaba la Revolución francesa. Este terremoto social no supuso para Lavoisier trauma alguno. Pese a ser de buena familia y muy rico, su carácter reformista y todo el esfuerzo que había dedicado a mejorar la nación, sobre todo desde el punto de vista técnico, hicieron que se ganara el respeto de los revolucionarios, además de sentirse muy cómodo con los principios de Liberté, Égalité, Fraternité [Libertad, igualdad, fraternidad]. Tanto es así que en 1791 participó, junto con Pierre-Simon Laplace, en la comisión de pesos y medidas que estableció el sistema métrico como el más idóneo. Además, intercedió en favor de su buen amigo Lagrange (nacido en Turín) cuando la Revolución decidió desposeer de propiedades a los extranjeros.

Lavoisier no solo descubrió un nuevo elemento (algo ya de por sí muy remarcable), sino que desarrolló la ley de la conservación de la masa, que marcaría el salto definitivo de la alquimia a la química como ciencia rigurosa

Sin embargo, la situación cambió enormemente cuando los jacobinos llegaron al poder en 1793 y comenzó el Reinado del Terror. En noviembre de ese mismo año se ordenó la detención de todos los antiguos miembros de la Ferme générale (la odiada institución fiscal), entre los que se encontraba nuestro protagonista. Marie-Anne se ocupó de preparar la defensa de su marido, e hizo hincapié en su inocencia y en lo relevante que era para la República. Entre sus argumentos se encontraban algunos tan sólidos como que ella y Lavoisier habían creado una comisión para perfeccionar la pólvora que empleaba el ejército francés y, con ello, defenderse de sus enemigos cuando las naciones del Antiguo Régimen (España y Austria) declararon la guerra a la Revolución. Todas estas pruebas fueron desechadas y se hizo célebre la réplica del juez jacobino Jean-Baptiste Coffinhal: “La República no necesita científicos”. El autor de la ley de conservación de la masa fue ejecutado en la guillotina el 8 de mayo de 1794.

Para Marie-Anne la tragedia fue todavía mayor, pues entre los otros veintisiete antiguos recaudadores de impuestos que perdieron la cabeza junto a Lavoisier también se encontraba su padre. Todos los bienes del matrimonio, incluido el material científico, fueron requisados y pasaron a manos del Estado. Sin embargo, Paulze peleó contra la injusticia que se había cometido y, en 1795, cuando el Reinado del Terror ya había finalizado y Robespierre y el juez Coffinhal habían sido guillotinados, el Estado francés reconoció la inocencia de Lavoisier y devolvió a Marie-Anne todo lo confiscado. Esta incansable mujer reunió el trabajo científico no publicado y dañado por la requisación y sacó adelante las Mémoires de chimie (Memorias de química), otro libro fundamental en el que, por primera vez en la historia, se explican hechos como que el agua no es un elemento fundamental, sino una composición de hidrógeno y oxígeno. En el prólogo del libro (eliminado en las siguientes ediciones), Marie-Anne Paulze hacía una amarga crítica a la Revolución y a los caminos sangrientos que esta tomó.

La Revolución francesa fue a la vez una época fascinante y trágica. Historias como la de Lavoisier ilustran cómo buenas intenciones y ansias de cambio, mezcladas con prisas y fanatismos, dieron lugar a enormes contradicciones y, en muchos casos, a desgracias. En contraste, en el campo de la ciencia, la comprensión de un fenómeno tan fundamental como el fuego nos hizo abandonar la teoría del flogisto y empezar a entender que en la naturaleza existen elementos químicos que reaccionan entre ellos. Y, lo más importante, que, en cualquiera de estas reacciones, la masa de todos sus elementos se conserva.

Fuente: https://elpais.com/ciencia/2021-03-26/historia-de-una-ecuacion-la-materia-ni-se-crea-ni-se-destruye.html

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Francia: ¿Son las mujeres las grandes perdedoras de la pandemia?

Sabine Germain

No es necesario prolongar el suspenso. Las mujeres se ven más afectadas que los hombres por los efectos de la pandemia. De forma inequívoca y en todos los frentes: empleo, carga de trabajo y mental, ingresos… En junio de 2020, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio la voz de alarma al constatar que «la crisis de Covid-19 afecta de forma desproporcionada a las trabajadoras». Y en más de un sentido.

Las mujeres están «sobrerrepresentadas» en todos los frentes de la crisis sanitaria. En primera línea, ya que las profesiones sanitarias están feminizadas en más de un 70%, llegando hasta el 90% entre las enfermeras y auxiliares de enfermería. Pero también en la segunda línea: en el momento álgido del encierro, las profesiones de la distribución (el 82% de los empleados son mujeres), la ayuda a domicilio (el 98% de las mujeres) o la limpieza (el 67%) proporcionaban «continuidad económica y territorial» asumiendo todos los riesgos, mientras que los equipos de protección seguían siendo difíciles de encontrar.

Las mujeres también cayeron masivamente en el paro parcial, que les permitió mantener su empleo cuando las actividades estaban paralizadas, pero que les hizo perder el 16% de su remuneración neta, excepto a las que reciben un salario mínimo. Los sectores de actividad más afectados por la crisis, es decir, los que se han beneficiado de una mayor asignación parcial de actividad desde el 1 de junio de 2020, son el turismo, la hostelería, el deporte, la cultura, el transporte de pasajeros y los eventos.

También en este caso se trata de actividades muy feminizadas: en el turismo o la hostelería, por ejemplo, más del 80% de los empleados son mujeres. Para el conjunto del año, aún no se conoce la distribución de mujeres-hombres entre los beneficiarios de la actividad parcial. Pero la OIT está convencida de lo siguiente: «Los empleos de las mujeres corren mucho más peligro que los de los hombres, sobre todo a causa de la crisis del sector de los servicios». A diferencia de la crisis de 2008, que afectó más a la industria.

Las mujeres que pueden teletrabajar no se libran. Según un estudio realizado por Ipsos y el Boston Consulting Group, el 34% de las mujeres encuestadas dijo estar «al borde del colapso» (frente al 28% de los hombres). Porque la frontera entre el trabajo y la vida personal se está erosionando, porque las mujeres tienen 1,3 veces menos probabilidades que los hombres de tener un espacio de trabajo aislado, porque son 1,5 veces más interrumpidas por los hijos o las tareas domésticas..

Por ello, no es de extrañar que la carga mental de las mujeres aumentara durante el aislamiento físico de la pandemia. Según la encuesta EpiCov realizada por el Inserm (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale) y la DREES (Direction de la Recherche, des Études, de l’Évaluation et des Statistiques) entre el 2 de mayo y el 2 de junio de 2020, las mujeres de entre 20 y 60 años que declaran dedicar al menos cuatro horas al día a las tareas domésticas habituales son el doble que los hombres (19% frente al 9%). Además, el 58% de las madres de niños pequeños pasan más de cuatro horas al día cuidando de ellos, frente al 43% de los padres. Por último, los hombres son 2,3 veces más propensos que las mujeres a dedicar menos de una hora al día a las actividades domésticas (40% frente al 17%).

Índice distorsionado

En este contexto, el Ministerio de Trabajo (Francia) publicó el 8 de marzo su índice 2021 de igualdad profesional entre mujeres y hombres. Hay que tener en cuenta que las empresas de más de 50 trabajadores están obligadas a medir cada año cinco indicadores: la brecha salarial entre hombres y mujeres (40% de la puntuación), la diferencia de aumentos anuales (20%), la diferencia de ascensos (15%), los aumentos al regreso de la baja por maternidad (15%) y la presencia de mujeres entre los salarios más altos de la empresa (10%).

Este año, el ministerio se ha alegrado de que el índice de respuesta haya aumentado considerablemente (ha pasado del 59% en 2020 al 70% en 2021) y de que la puntuación media haya progresado ligeramente hasta alcanzar los 85 puntos sobre 100 (+ 1 punto en comparación con 2020). Sin embargo, los interlocutores sociales consideran que estos resultados están sesgados por la crisis. El rango de empleados que se tiene en cuenta en estos cálculos excluye a los que trabajan a tiempo parcial, es decir, alrededor del 10 % de la plantilla de las empresas con más de 50 empleados.

Por lo tanto, este índice de igualdad ocupacional debe analizarse con cautela, incluso si se espera que la crisis de Covid se traduzca en un descenso histórico de la igualdad ocupacional. Rachel Silvera, investigadora asociada de la Universidad París-Nanterre, lamenta que se sacrifiquen «los peores trabajos». Con la modesta subida del salario mínimo (+ 0,9% el 1 de enero de 2021), en particular, «el 13% de las mujeres cobra el salario mínimo, frente al 5,5% de los hombres», señala este economista especializado en igualdad profesional. Además, «el 43% de los trabajadores que perciben un salario mínimo trabajan a tiempo parcial, mientras que esta forma de contratación alcanza al 17,5% de todos los asalariados».

Por lo tanto, podemos concluir con la OIT que «existe el riesgo de perder algunos logros de las últimas décadas y de empeorar las desigualdades entre hombres y mujeres en el mercado laboral». Esta es una de las especificidades de esta crisis: «A lo largo del siglo XX, a pesar de sus efectos devastadores, las guerras y las recesiones han hecho avanzar la igualdad de género en los países de renta alta», señala la economista Cecilia Garcià-Peñalosa en una columna publicada por Le Monde el 8 de marzo. Por ello, cree que «la reinserción de las mujeres en el mercado laboral debe ser un aspecto fundamental del plan de recuperación».

Fuente: https://rebelion.org/son-las-mujeres-las-grandes-perdedoras-de-la-pandemia/

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Las medidas en la mayoría de países son iguales, por ejemplo Bosnia y Serbia determinaron reducir los estudiantes por curso. Foto: AP

La pandemia como oportundiad para la educación superior

Por: Dinorah García Romero 

Ya es tiempo de que valoremos la crisis pandémica con una mirada más integral.

El tema que abordamos en este artículo puede sorprender a muchos. Lo normal es que diariamente analicemos los estragos que la pandemia provoca en los humanos, las instituciones, los sistemas políticos, económicos, sociales y en los ecosistemas. Estos análisis son necesarios e importantes. Pero ya es tiempo de que valoremos la crisis pandémica con una mirada más integral.  Esto exige que no solo subrayemos los males que nos afectan desde que inició la hegemonía de la COVID-19. La mirada unidireccional de la pandemia provoca dificultades en nuestra capacidad de análisis; estos presentan sesgos, que, a su vez, les restan validez y objetividad. Con lo expresado anteriormente, no justifico la exaltación de bondades sin sentido y hasta contradictorias. Lo que sostengo es que en la dura situación que vive la Educación Superior a partir de la llegada de la enfermedad, además de provocar serios problemas, cada día y cada hora, encontramos oportunidades en los diferentes escenarios en los que se mueven y actúan las instituciones de ese ámbito.

En el campo de la Educación Superior dominicana, se afrontan problemas múltiples y agudos: deserción estudiantil, dificultades económicas moderadas para unas instituciones; para otras, severas; asimismo, problemas de carácter tecnológicos. Hay instituciones de Educación Superior que cuentan con plataformas tecnológicas propias; otras no cuentan con los medios necesarios para tenerlas. La salud del personal y de los estudiantes está siendo afectada por el virus; y este panorama influye en el desarrollo académico y en los procesos de aprendizaje. Más del 75 % de los docentes del ámbito de la educación superior ha tenido dificultades de carácter tecnológico; por lo que se ha visto impulsado a reorientar su forma de trabajar para adaptarse a la virtualidad. Hay dificultades también de empleabilidad. Ha habido que suspender empleados, reorganizar los servicios y aplicar planes de austeridad integrales.

En este contexto, la pandemia se presenta como una oportunidad importante. Habrá que ver si las instituciones de Educación Superior están descubriendo y aprovechando estas oportunidades que son cada vez más evidentes. Algunas de las más relevantes han influido significativamente en la cultura de los educadores, de los estudiantes y de las instituciones universitarias. Otras, han provocado la irrupción de nuevas prácticas y formas distintas de pensar y actuar en las instituciones de Educación Superior. De otra parte, hay oportunidades que invitan a gestores y docentes a desarrollar una mentalidad más abierta para ponderar los desafíos del futuro y para desasirse de apegos irracionales a lo que hicieron y pensaron ayer. El pasado cuenta y no se puede obviar, pero ha de asumirse con apertura reflexivo-crítica para no frenar la capacidad de recreación e innovación de la práctica. Las oportunidades también aportan en la dirección de desplegar esfuerzos para aprender continuamente; para fortalecer la desprivatización del conocimiento y de los talentos.

En este tiempo de pandemia, se refuerza la construcción de relaciones más horizontales y solidarias, orientadas a la construcción compartida, al trabajo en equipo. La investigación adquiere centralidad, por la necesidad de una Educación Superior con un fundamento científico más acabado. La COVID-19 es un desafío constante en este campo, pues la virtualidad le está demandando concepciones y metodologías más innovadoras. Los docentes y gestores han de apropiarse de la gestión de los programas que facilitan el trabajo docente y la comunicación con los estudiantes. Otra oportunidad relevante se vincula con la posibilidad de conocer la Educación Superior más allá de las fronteras de la República Dominicana. Se ha de aprender de otras instituciones homólogas, pues estos aprendizajes contribuyen a una formación y a una gestión más contextualizadas. El interés es que los actores de la Educación Superior del país no se encierren en su propio mundo; y que redescubran nuevas formas de docencia y de gestión universitarias en contexto complejo y difícil.  Más de lo mismo en Educación Superior hastía a los estudiantes, atrasa a los docentes y fosiliza a los gestores. La COVID-19 ha de mirarse y asumirse desde la diversidad de perspectivas que posee. Focalizar una sola es un error que tiene consecuencias directas en la calidad, en el desarrollo y en la efectividad de la Educación Superior en el país. Para avanzar en esta dirección, se ha de priorizar una acción más interdependiente fundada en alianzas inteligentes y estratégicas.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/la-pandemia-como-oportundiad-para-la-educacion-superior-8923222.html

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Cómo utilizar los videojuegos con fin educativo

Por: Educación 3.0

Fomentar el conocimiento en cualquier materia y desarrollar aptitudes básicas como la comunicación y la cooperación. Estos son algunos de sus beneficios según Maxime Durand, World Design Director en Ubisoft Montreal.

A medida que más colegios y profesores integran la enseñanza online en sus planes de estudios debido a la pandemia, muchos están descubriendo el poder de los videojuegos como herramienta pedagógica; como una fuerza positiva en la educación.

Como director de diseño del mundo en ‘Assassin’s Creed’ e historiador de profesión, he visto de primera mano el papel que los videojuegos desempeñan en el aprendizaje. Cuando creamos ‘Discovery Tour: Ancient Egypt’ y ‘Discovery Tour: Ancient Greece’, lo hicimos pensando concretamente en que se usaran en las aulas, trabajando directamente con profesores y educadores para satisfacer sus necesidades.

Gracias a ellos, los jugadores pueden explorar los mundos amplios y detallados de estos juegos, conocer a personajes históricos reales, y sumergirse en culturas y civilizaciones antiguas. Hay profesores que nos dicen a menudo que el ‘Discovery Tour’ no solo ha permitido a sus estudiantes desempeñar un papel más activo a la hora de aprender conceptos y datos históricos importantes, sino que también les ha motivado y ha hecho que ir a sus clases de historia resulte emocionante.

Más que historia

utilizar los videojuegos con fin educativo

Con todo, la historia no es la única materia que puede enseñarse a través de los videojuegos: estos pueden fomentar las habilidades y el conocimiento en cualquier área, desde Matemáticas y Ciencia hasta responsabilidad social e, incluso, en aptitudes básicas como la comunicación y la cooperación.

Por ejemplo, Minecraft tiene programas que ayudan a los alumnos con una variedad de materias: en su mundo se recrean clásicos como Romeo y Julieta, y las lecciones de Good Trouble propician debates sobre justicia social y cambios positivos. En cuanto a las enseñanzas en STEM, hay muchos juegos que los profesores pueden usar en sus aulas: Rabbids Coding, de Ubisoft, es gratuito, y está disponible en versión para móviles; para niños que ya saben leer resulta una herramienta muy útil para aprender programación básica de forma divertida, ya sea en las aulas o en casa.

Sea cual sea el tema, los videojuegos permiten a los estudiantes asumir la responsabilidad de sus buenos resultados en el aprendizaje e involucrarse de forma más profunda en una gran variedad de áreas de estudio. Los videojuegos son un escenario ideal para que los niños experimenten, fracasen sin apenas consecuencias y vuelvan a intentar las cosas, aprendiendo y creciendo. A los profesores los videojuegos les ofrecen una oportunidad de conectar con sus estudiantes en una plataforma que les resulta familiar, que ya conocen y les encanta.

¿Por dónde empezar?

Aunque muchos profesores ya han descubierto el poder de los videojuegos en las aulas, algunos se pregunta por dónde empezar. ¿Cómo pueden los docentes que quieren usar videojuegos en sus clases planteárselo a la administración escolar?

El profesorado puede aprovechar una variedad de recursos que demuestran la eficacia de los videojuegos como herramienta pedagógica. Ubisoft proporciona materiales online a los profesores para ayudarles a usar ‘Discovery Tour’. Este tipo de ejemplos, así como recursos como ‘AskAboutGames’ y el programa ‘BAFTA’s Young Game Designers’, pueden mostrar de forma clara la manera en que los juegos pueden no solo ayudar a trabajar en el aula, sino también mejorar la enseñanza y hacerla más accesible.

Ya sea en un aula presencial o virtual, los videojuegos pueden ser mucho más que simple entretenimiento. Historia, programación, justicia social… no hay límites a lo que puede enseñarse utilizándolos. Los profesores han demostrado su creatividad y su ingenio al adaptarse a los desafíos del año pasado, y los videojuegos pueden ser una herramienta muy poderosa para ayudarles a fomentar el crecimiento de sus alumnos en formas divertidas y originales.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/utilizar-los-videojuegos-con-fin-educativo/

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Colegio «Estudio», adaptación digital bajo una cuidada reflexión pedagógica

Por: ABC

Así se ha adaptado este centro escolar al nuevo escenario de la pandemia.

En el escenario actual en el que nos encontramos como consecuencia de la pandemia por la Covid-19, el Colegio «Estudio» ha adaptado su metodología a las nuevas circunstancias de clases online y ha elaborado sus propuestas pedagógicas a partir de una cuidada reflexión, para que estas estén alineadas con su modelo educativo.

Durante el curso pasado como consecuencia del confinamiento y cese de la actividad presencial en los colegios, “tuvimos que adaptarnos enseguida a una nueva forma de organizar e impartir la docencia. En los primeros días se enviaron propuestas y actividades para que los alumnos trabajaran desde sus casas en un clima de tranquilidad y mientras se inició una cuidada reflexión pedagógica para no tomar decisiones precipitadas”, señala Luis Jerónimo, director del colegio.

El confinamiento fue una situación extraordinaria y excepcional que generó mucho estrés social pero que el colegio “Estudio” quiso abordar en clave pedagógica. Se buscó un equilibrio entre una propuesta pedagógica adecuada y que esta fuera asumible con el objetivo de que los alumnos pudieran seguir recibiendo las clases de acuerdo al modelo educativo y conforme a sus necesidades y las de sus familias.

De acuerdo a los planteamientos pedagógicos de la institución consideraron fundamental durante el confinamiento ofrecer una propuesta equilibrada donde los niños no tuviesen que estar conectados siete horas al día a clases online. La Salud Digital es un tema que preocupa especialmente a la institución y fruto de esta inquietud y responsabilidad con el uso saludable de la tecnología, toda la comunidad educativa, alumnos, profesores y familias han recibido formación en Salud Digital.

En el mes de julio compartieron con las familias un Plan de inicio de curso con los posibles escenarios y al inicio de curso adaptaron este Plan al escenario que finalmente se contempló desde los organismos competentes. Luis Jerónimo, señala, “tomamos decisiones muy reflexionadas, nuestro colegio promueve un aprendizaje muy experiencial, con un uso habitual de los espacios exteriores y de nuestro entorno natural. En esta situación tan extraordinaria hemos utilizado la tecnología como herramienta, como soporte para seguir trabajando de acuerdo a nuestro modelo de enseñanza”.

Durante este curso, han tomado diversas medidas para adaptarse a esta situación tan excepcional. Han modificado y creado nuevos espacios, han reducido las ratios en las aulas, han contratado más profesores, los docentes se han formado en herramientas digitales, han mejorado la infraestructura de la red informática, han instalado webcam en las aulas, utilizan plataformas para la docencia en semipresencialidad, han adaptado los comedores, se han dispuesto todas las medidas higiénico sanitarias pertinentes, etc.

Se ha promovido el uso de herramientas digitales especialmente a partir de Secundaria pero desde el centro consideran que estas en ningún caso pueden suplir una enseñanza presencial, fundamental en estas edades, donde los aprendizajes sociales son insustituibles, donde los vínculos entre los niños o entre profesor y alumno se construye cada día. Somos seres sociales por eso el trabajo cooperativo y colaborativo es una de las estrategias de trabajo que proporciona mayor placer social y con ello permite alcanzar los aprendizajes de manera más eficiente e integrada, como señala David Bueno, investigador y colaborador y formador en “Estudio” que también señala la importancia de tener en cuenta las circunstancias actuales de pandemia para adaptar y flexibilizar los currículum.

La experiencia es una base imprescindible del proceso de conocimiento, entender el fenómeno de erosión tocando con las manos la forma redondeada de una roca, distinguir el estilo de un templo por la luminosidad o penumbra de sus vanos, reproducir la trayectoria de un proyectil en un laboratorio, asumir un papel socialmente activo dentro del grupo para organizar o ayudar a compañero que lo necesita, etc. Aprendizajes que ya señalaron como insustituibles las fundadoras de “Estudio” y son líneas fundamentales de su modelo educativo.

La Fundación Estudio es una institución sin ánimo de lucro que permite una gestión orientada bajo criterios pedagógicos. Fruto de esta prioridad han puesto los medios que consideraban necesarios para afrontar las extraordinarias circunstancias de este curso. La estructura del Centro organizado en Secciones ha facilitado la organización y la puesta en marcha de planes y actuaciones adaptados a cada etapa educativa.

Los objetivos fundamentales de la Fundación Estudio en estas circunstancias de pandemia han sido fundamentalmente garantizar la salud, cumplir las normativas y minimizar los riesgos posibilitando un entorno seguro para toda la comunidad educativa. El Departamento de Salud Escolar del centro está siendo esencial durante este curso tanto para el diseño de los protocolos de seguridad, como para el seguimiento y atención de los alumnos y de sus familias.

“Durante este curso la respuesta de los alumnos está siendo, en su mayoría, ejemplar. Han sido capaces de adaptarse a esta circunstancia y seguir trabajando con un alto grado de compromiso”, señala Luis Jerónimo.

Desde su fundación en 1940, el Colegio “Estudio”ofrece una formación integral, donde el alumno parte de su curiosidad y la transforma en conocimiento, en un entorno que estimula su creatividad y la formación de valores sólidos. Los planteamientos pedagógicos del colegio “Estudio” representan una manera de enseñar y aprender, sólida, ajena a las modas, pero que evoluciona e integra aquellos planteamientos actuales que encajan con su propio modelo y metodología.

Las fundadoras del colegio, Jimena Menéndez-Pidal, Carmen García del Diestro y Ángeles Gasset quisieron continuar con los métodos y principios de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Por ello el colegio tiene el propósito y el compromiso de preservar y difundir la filosofía de la ILE y de mantener vivo su modelo educativo.

El día a día del colegio se plantea como un entorno activo pero con sosiego emocional. Un espacio en el que el alumno puede equivocarse como un paso para el proceso de aprendizaje, donde se siente seguro para investigar, crear y convivir, un lugar de aprendizaje real, experiencial y significativo. En el colegio se desarrolla una educación integral, donde el arte, la música, las ciencias, las humanidades, la educación física, las visitas y excursiones, etc., son fundamentales para el descubrimiento y desarrollo del talento de los alumnos. Ideas que la ILE plasmó y practicó y de la que “Estudio” es heredero.

El colegio ha integrado en sus planes habituales de formación numerosos cursos para dar respuesta a las nuevas necesidades tecnológicas y pedagógicas de los docentes y para seguir favoreciendo la atención individualizada de los alumnos en este contexto.

El compromiso de “Estudio” con la educación y la innovación es clave y por ello la Fundación Estudio trabaja para estar en la vanguardia de la educación y ser una institución comprometida con la investigación pedagógica, que contribuya a ampliar los horizontes del mundo de la enseñanza y capaz de adelantarse a las necesidades de la sociedad.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-colegio-estudio-adaptacion-digital-bajo-cuidada-reflexion-pedagogica-202103172254_noticia.html

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El tecnoestrés: la otra amenaza que llegó con el coronavirus

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Depende de todos nosotros el que las TICs se conviertan en una segunda pandemia o en instrumentos para la defensa de la salud física y emocional.

Se pueden contar por miles las víctimas anónimas de los  efectos psicosociales negativos derivados de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). El confinamiento, el teletrabajo, el teleaprendizaje y las restricciones asociadas al  coronavirus han disparado y exacerbado la actividad digital generando en muchos casos inquietud, miedo, tensión, cansancio, ansiedad y un rechazo psicológico y emocional que evita seguir aprendiendo o utilizando estas tecnologías.

Si bien es cierto que la hiperconexión digital no es algo nuevo, fue con la llegada del coronavirus cuando el mundo por necesidad se tornó más virtual que nunca, manejando dispositivos digitales para trabajar, estudiar, comprar, entretenerse, comunicarse con la familia, con los amigos y realizar gestiones personales. empresariales e institucionales.

La pandemia ha obligado a las personas  a pasar mucho tiempo en contacto con las TICs (computador, celular, tabletas, agenda electrónica, robots y otras), produciendo un tipo de estrés tecnológico denominado “tecnoestrés”,conocido además como “tecnofatiga”, “tecnopresión” y “tecnoansiedad”.

El origen del concepto “tecnoestrés” se debe al psiquiatra norteamericano Craig Brod, quien en 1984 investigó las consecuencias que tenía el uso excesivo de la computadora en los trabajadores y publicó el libro “Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution”.

El autor considera el tecnoestrés como “una enfermedad moderna de adaptación causada por la incapacidad de afrontar las nuevas tecnologías relacionadas con el uso de la computadora de manera saludable”que, además, viene a sumarse a otras patologías propias de la pandemia.

En 1997, Weil y Rosen lo redefinieron como “cualquier impacto negativo de las actitudes, los pensamientos, los comportamientos o la fisiología causada directa o indirectamente por la tecnología”. Estos autores consideran que la creciente necesidad de tecnología crea dependencia, así como que el uso de la tecnología genera sobrecarga mental y dificultades para recordar, pensar con claridad y descansar debido a la sobreestimulación que se recibe. (Weil M., & Rosen, L. D. “Technostress: Coping with technology @work, @home, @play”.New York. John Wiley & Sons).

En 2008, Wang, K., Shu, Q., & Tu, K., definen el tecnoestrés como “inquietud, miedo, tensión y ansiedad cuando se aprende y se utilizan tecnologías relacionadas con el uso de la computadora de manera directa o indirecta, y que en última instancia finaliza con un rechazo psicológico y emocional que evita seguir aprendiendo o utilizando dichas tecnologías”. Las personas que lo experimentan tienen niveles altos de ansiedad y se sienten más fatigados con respecto al uso de las TICs.

En el ámbito laboral público y privado el teletrabajo aumenta el tecnoestrés, lo cual  afecta a empleados, empresas  e instituciones y puede tener serias repercusiones  en la economía. Esta amenaza se convierte en un nuevo riesgo laboral que puede incidir negativamente en la satisfacción y el bienestar de los empleados y en la productividad de la empresa.

Las empresas deben identificar a tiempo las alertas de tecnoestrés en el ambiente de trabajo y garantizar a los empleados el acceso a servicios profesionales del área de la psicología para reducir y controlar los efectos los efectos del mismo, reduciendo así los riesgos físicos  y emocionales generados por el tecnoestrés. Así como realizar cambios organizacionales para prevenir el mismo en el ambiente laboral.

Se requiere además una respuesta urgente para enfrentar el tecnoestrés. Esto conducirá a una reforma del Código de Trabajo, a fin de que se establezcan los  derechos del trabajador  para realizar el teletrabajo con los menores riesgos de daño a su salud física y emocional.

No menos importante resulta el considerar el tecnoestrés en el ámbito educativo. Para  que la adopción de  las TICs en el sistema educativo sea efectivo no sólo se requiere la adquisición de tecnología, sino que es imprescindible que los profesores y estudiantes reciban información y formación para hacer uso correcto de las TICs y verlas no solamente como herramientas tecnológicas, sino pedagógicas también.

El tecnoestrés puede estar presente en cualquier momento del ámbito escolar, ya sea por la falta de utilización o por el excesivo uso de la tecnología. Debido a ello resulta conveniente el conocimiento acerca del mismo, teniendo en cuenta las medidas preventivas necesarias a nivel institucional enfocadas al factor humano responsable de impartir una enseñanza de calidad a los estudiantes.

En todo caso, no se trata de satanizar, ni glorificar a las TICs. De lo que se trata es de propiciar políticas públicas orientadas a los empresarios, a los directivos educativos, maestros estudiantes y padres, donde las TICs, en balance con las otras formas de actividad humana, produzcan bienestar, fomenten salud, productividad, aprendizaje, armonía, creatividad, empatía y solidaridad desde la empresa, la familia, la escuela y la comunidad.

Depende de todos nosotros el que las TICs se conviertan en una segunda pandemia o en instrumentos para la defensa de la salud física y emocional. En “escuela democrática del saber” a la que podamos acceder todos. En donde el conocimiento, más que un medio para saber, sea un instrumento para convivir. ¡Más allá de la pandemia y el tecnoestrés!

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/el-tecnoestres-la-otra-amenaza-que-llego-con-el-coronavirus-8925830.html

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