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El coronavirus profundiza las desigualdades

Por: Nelva Reyes B.

El pasado 7 de abril en este espacio un grupo de trabajadores, sociólogos, economistas, educadores, organizaciones de mujeres, sacerdotes jesuitas, médicos de salud pública, politólogos, ciudadanos y ciudadanas, emitieron una Carta Abierta titulada “Una salida a la crisis del COVID-19, enfocada en el bienestar colectivo”.

El pasado 7 de abril en este espacio un grupo de trabajadores, sociólogos, economistas, educadores, organizaciones de mujeres, sacerdotes jesuitas, médicos de salud pública, politólogos, ciudadanos y ciudadanas, emitieron una Carta Abierta titulada “Una salida a la crisis del COVID-19, enfocada en el bienestar colectivo”. La carta plantea que “hay que enfrentar la situación de la pandemia por medio de políticas públicas basadas en el bien común, el cual, sobre todo en las actuales circunstancias, solo se puede lograr con la práctica de la solidaridad efectiva”.

Panamá es el tercer país más desigual de América Latina, y la pandemia así lo corrobora, cantidades de familias que viven sin agua potable, en cuartos muy pequeños, donde se alojan más de cinco personas, en condiciones de hacinamiento, en muchas familias incluso se vive violencia doméstica, más de 679 mil personas trabajan en la informalidad, (carentes de prestaciones sociales), hay compañeras y compañeros a los que les fueron suspendidos sus contratos de trabajo, en algunos casos desde hace un mes, en otros tienen ya más de una quincena que no se cobra, trabajadoras del hogar que no les pagaron ni la quincena que ya habían trabajado, compañeros recicladores que cerraron sin tener en cuenta a quienes día a día han venido reciclando y contribuyendo con la salud de este pueblo. El Ministerio de Trabajo señala que más de 3204 empresas han suspendido labores, y con ello más de 63 144 trabajadores tuvieron que ser enviados a sus casas. Las escuelas cerradas, con aproximadamente 46 mil educadores en sus hogares. Pero de igual se encuentran artistas, conductores de taxis, vendedores de billetes de lotería, el que trabaja la tierra para la subsistencia, y profesionales independientes, en sí, toda la sociedad.

Si bien nadie estaba preparado para una situación social y económica, como la que nos ha tocado vivir, el Gobierno nacional tiene el deber de escuchar a todos los sectores y no hacer recaer la crisis y la deuda solo en las y los trabajadores y en los más pobres del país, quienes hoy sufrimos los embates del COVID-19. En la carta arriba indicada planteamos que se negociara con los organismos de Crédito Internacional la moratoria del servicio de la deuda externa incluida en el presupuesto de 2020, la cual significa el 30 % del mismo. El Gobierno optó por las directrices del ministro de Economía y Finanzas, de quien el presidente hizo referencia de tener mucha experiencia, le diría “señor presidente, tiene mucha experiencia en servirle a las Instituciones Financieras Internacionales, endeudando a nuestro país, y hoy encima de otras salidas favorables al país, han optado de manera desmedida contraer una deuda que ni nuestros tataranietos terminarán de pagar. El papa Francisco, en su mensaje al mundo el domingo 12 de abril, dijo: “las grandes necesidades del momento, reduciendo o incluso condonando la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres”.

La crisis de salud no puede llevarnos a eliminar conquistas logradas por el sector trabajador de Panamá, como lo es el derecho humano al trabajo. Asimismo, no es posible, que bajo la excusa del COVID-19, se busque despedir trabajadoras y trabajadores; eliminar sindicatos, y flexibilizar de forma permanente las condiciones de trabajo y modificar el Código de Trabajo.

En cuanto a la Educación, hemos leído en las redes y escuchado en la radio y televisión una vez más expresiones muy denigrantes a los profesionales de la Educación. Los educadores tenemos más de 10 años de demandar el 6 % del producto interno bruto para Educación, pero para ninguno de los Gobiernos la Educación ha transcendido del discurso.

Así tenemos que, según el informe “Panamá, el estado de las políticas públicas docentes 2018 del BID”, el 70 % de las escuelas primarias del país son multigrados; el 40.8 % de las escuelas primarias no tiene agua potable, y solo el 20.2 % tiene acceso a internet” Aunado a ello, según la Encuesta de Educación del Cieps, se señala que el 77.3 % de los encuestados propugna por garantizar que todas las personas reciban la misma calidad en educación, en el contexto del COVID19, esta opinión debe prevalecer.

Ante la crisis se requiere apoyo en las comunidades más vulnerables que hoy carecen de lo básico para poder subsistir, así como a los 63 144 trabajadores a los que se les ha suspendido su contrato de trabajo, sin tanta dilatación. Es necesario que se le brinde, por lo menos, el importe de un salario mínimo a cada uno de los trabajadores que fueron suspendidos y que a la fecha no han recibido nada, así como que exista un sustento legal que respalde la moratoria de los servicios que la población tiene que pagar. Esto es urgente.

Fuente del artículo: https://www.laestrella.com.pa/opinion/columnistas/200421/coronavirus-profundiza-desigualdades

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La evaluación en tiempos de Covid-19

 

Por: Alejandro Cheyne.

El sistema de evaluación siempre ha sido motivo de debate en las instituciones de educación. Sin embargo, en la coyuntura actual, esta discusión se hace más álgida ante el reto de realizar el proceso de enseñanza y aprendizaje por modalidad de acceso remoto, sin ningún tipo de contacto presencial debido a la cuarentena nacional en la que nos encontramos.

En esta coyuntura, se han presentado los interrogantes de: si la eliminación de cualquier tipo de evaluación, o la aplicación inmediata de una evaluación cualitativa y no cuantitativa, podrían contribuir al desafío actual de la educación. A estas preguntas, por supuesto, la respuesta es que de ninguna manera estas “soluciones” resuelven el reto pedagógico. Lo anterior, con base en las siguientes reflexiones:

  1. Por encima de cualquier consideración, la evaluación es una oportunidad extraordinaria para que el estudiante aprenda mientras la desarrolla. Por ello, debe ser vista como un espacio para el aprendizaje, y no como un proceso para “medir”, “juzgar” e incluso “sancionar” a una persona por su aprendizaje.
  2. En la educación, la evaluación permite obtener la información necesaria para determinar la brecha existente entre los objetivos de aprendizaje y la realidad de cada estudiante. Por tanto, debe ser diseñada y desarrollada con los estudiantes, ya que, de lo contrario, podríamos caer en el error de pensar que la única persona con las competencias necesarias para evaluar es el profesor, dejando al estudiante como un actor pasivo del acto pedagógico. La evaluación debe surgir, precisamente, del diálogo entre el profesor y el alumno, para que así, de común acuerdo, se establezcan los criterios y la metodología adecuada.
  3. ¿Profesores y estudiantes tienen la humildad para reconocer y analizar los resultados de la evaluación? Pareciera que cualquier resultado se puede interpretar por ambas partes como un error en la exigencia del curso, falta de compromiso de los estudiantes, entre muchos otros factores que intervienen. Sin embargo, la evaluación es un arte que debe empezar con una concientización de su impacto, tanto a los profesores como alumnos, y que se debe realizar con unos criterios técnicos que han sido definidos en la pedagogía hace muchos años, pero que en muchos escenarios falta llevarlos a la práctica, para poder asegurar su validez y credibilidad.
  4. La evaluación debe ser continua y, de alguna manera, debe pasar inadvertida para los estudiantes, en la medida en que hace parte de su proceso cotidiano de aprendizaje. Mantener una evaluación tradicional, muy especialmente al final del proceso educativo, confunde a los estudiantes y no le aporta a su proceso de aprendizaje.
  5. ¿El acceso remoto es un obstáculo para la evaluación? Definitivamente no. En estas situaciones, la educación debe ser diferente, y esto requiere de una innovación pedagógica. Debemos evitar la estandarización y poder evaluar el aprendizaje de los estudiantes de acuerdo con las particularidades de cada uno.

En este orden de ideas, la coyuntura del Covid-19 no puede privar a los estudiantes de la oportunidad extraordinaria de aprender mientras son evaluados. Por el contrario, es el momento de prestar más atención a la evaluación, como un medio formativo para los jóvenes, muy necesario en este escenario marcado por la incertidumbre.

Es importante que toda institución de educación pueda, en unos meses, realizar una metaevaluación, como un proceso para calificar la evaluación y determinar si realmente nuestros sistemas tradicionales le están agregando valor al aprendizaje de los jóvenes. Debemos recordar siempre que ellos (los jóvenes) son los protagonistas en el proceso de enseñanza y aprendizaje, que consiste en un acto de amor y generosidad por parte de quienes, durante tantos años, han desarrollado su vocación de servicio a través de la docencia.

Fuente del artículo: https://www.semana.com/opinion/articulo/columna-rector-del-rosario-la-evaluacion-en-tiempos-de-covid-19/660595

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Chile debe educar a Chile

Por: María Victoria Peralta.

En estas últimas semanas con motivo de la cuarentena que deben mantener las familias chilenas para el resguardo de su salud, una nueva situación se ha presentado a nivel nacional: el desarrollo del año escolar en los hogares.

No es menor el tema, cerca de 4 millones de párvulos, escolares y jóvenes están en sus viviendas y bajo variadas condiciones tratando de realizar algún tipo de actividad que no los lleve a perder el año de estudios.

Por supuesto, las diferencias y las enormes brechas se presentan una vez más.

Unos están en cómodas casas, con buenos computadores y conexiones, pudiendo recibir clases on line casi igual que de manera presencial y siendo parte de todo tipo de plataformas y experiencias virtuales que enriquecen su formación.

Otros, la mayoría del país (municipales y particulares subvencionados 88%), están en estrechos hogares, con familias muy comprometidas por el sustento diario, con alguna forma precaria de equipamiento y conexión  en el mejor de los casos, tratando de subirse a la plataforma del MINEDUC  “Aprendo en línea” o comunicándose con algunos de sus profesores o compañeros para tratar de hacer alguna actividad escolar. Y ya llevamos un mes así.

Esta situación ha llevado a que diversas organizaciones sociales lideradas por el Colegio de Profesores, impulsemos una petición nacional para que la televisión abierta, pública y privada, se ponga al servicio del país, y realice televisión educativa en algún horario adecuado.

Todos los hogares tienen televisión, por lo que se puede llegar a todos los estudiantes por este medio.  Ello, es un tema “ético” ha dicho el profesor Aguilar, y en efecto, lo es.

El Mineduc, el Consejo Nacional de TV y algunas organizaciones han estado trabajando en iniciativas que se valoran, pero es necesario un impulso mayor y sistémico por parte de todos quienes tenemos responsabilidades para que esta iniciativa se haga realidad.

Sabemos las dificultades que tiene la televisión comercial en estos momentos y los problemas que están pasando muchas empresas, pero qué buen rating e inversión es la de 4 millones de espectadores y sus familias. Hay que pensarlo.

Ya es hora de que Chile, dentro de toda esta tragedia que estamos viviendo ponga al centro de su quehacer la educación de las nuevas generaciones, que es en definitiva la razón para la cual queremos salud, vida y sustento. Es el “para qué” de todo nuestro actuar.

Por cierto, los objetivos y contenidos oficiales priorizados para cada nivel educativo deben estar en esta propuesta, aprovechando mucho de las clases que ya están hechas televisivamente en el país y en el extranjero, pero también debemos avanzar para realizar ese gran cambio que deseamos hace mucho de la educación y que no hemos logrado instalar.

Es central propiciar una formación más humana, centrada en valores, en el bien común, en formación ciudadana, en el desarrollo sostenible o en estilos de vida saludable, que es todo lo que nos está fallando en nuestra sociedad.

Por eso, nuestra propuesta es organizar un “Chile Educa a Chile”, donde en un diseño sistémico y articulado, se integren en torno a una televisión educativa en los canales abiertos y de cable, los diversos agentes educativos y se ofrezca a la comunidad en forma generosa, sin personalismos que es lo que nos divide, sino como una tarea social de todos.

Por supuesto que los responsables “oficiales” deben encabezar esta red, y abrirse a los otros protagonistas, los que están en la realidad del diario vivir, y a su vez el mundo empresarial, debe disponerse a ceder espacios televisivos y patrocinar otros nuevos, que pueden ser muy vistos.

Por eso, el Chile debe Educar a Chile como título de esta columna, tiene que transformarse a la brevedad en el “Chile Educa a Chile”, sin más dilaciones.

Podemos hacerlo dejando ciertos protagonismos y uniéndonos en esta causa por nuestros niños, niñas y jóvenes, el Chile de hoy y del mañana, que no puede farrearse una mejor educación.

Fuente del artículo: https://opinion.cooperativa.cl/opinion/educacion/chile-debe-educar-a-chile/2020-04-13/112734.html

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Pasar de curso

Por: El Diaro El País. 

 

El Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acordaron esta semana los términos en los que se procederá a la finalización del curso académico. Los alumnos de todas las etapas, desde primaria hasta bachillerato, pasando por formación profesional, promocionarán salvo en casos excepcionales. La fórmula no es un aprobado general, pero se parece bastante. Las circunstancias singulares que han marcado el tercer trimestre escolar, con las aulas vacías y unas precarias condiciones para impartir clases telemáticas, dificultan notablemente la evaluación de los alumnos en la recta final de curso.

No obstante, el acuerdo prevé que los docentes tendrán en cuenta las calificaciones de los dos primeros trimestres a la hora de determinar la nota definitiva y que el último tramo, dedicado a repasar y reforzar contenidos, solo contará para beneficiar al alumno, nunca para perjudicarlo. Esta salvaguarda permite que sean calificados de forma justa, valorando sus logros durante la etapa de confinamiento y sus necesidades de aprendizaje.

Las autoridades educativas coinciden en que, para ocho millones de alumnos no universitarios, repetir curso es una medida excepcional que deberá ser adoptada, y convenientemente argumentada, de forma colegiada por el equipo docente atendiendo a la evolución académica del estudiante antes del cierre de las aulas, hace ya más de un mes. La situación socioeconómica de las familias es un aspecto que no puede quedar al margen, toda vez que condiciona el acceso a la educación online y a las herramientas pedagógicas digitales.

Es de lamentar, no obstante, que las comunidades de Madrid, Andalucía y Castilla y León (presididas por el PP) hayan decidido desmarcarse del documento presentado por el ministerio y se empeñen en exigir al Gobierno que fije el número máximo de asignaturas suspensas para que los estudiantes puedan pasar de curso o titularse. El País Vasco apela a la defensa de las competencias para aplicar su propio plan y Cataluña ultima su particular decreto. La disparidad de criterios en función del territorio redunda, a efectos prácticos, en una evidente desigualdad de los estudiantes, que verán condicionada la obtención de un título o la posibilidad de presentarse a la prueba de acceso a la universidad.

Actitudes como las exhibidas por el PP y grupos nacionalistas ponen de relieve las dificultades intrínsecas a la hora de alcanzar pactos estables y duraderos en el ámbito educativo y sitúan una materia tan sensible en el centro de la rencilla política, una vez más. Perseguir un provecho partidista o actuar con afán de desgastar al Gobierno central en una situación extraordinaria como la actual tiene difícil defensa, más cuando los afectados son niños y niñas.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2020/04/17/opinion/1587138399_750715.html

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El futuro puede ser femenino, pero la pandemia es patriarcal

El futuro puede ser femenino, pero la pandemia es patriarcal

Por Rebecca Gordon

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Antes de convertirme en una “refugiada en casa”, este artículo abordaba las acciones de las mujeres en todo el mundo con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Desde Pakistán hasta Chile, millones de mujeres llenaron las calles exigiendo poder controlar nuestros cuerpos y nuestras vidas. Las mujeres salieron en Iraq y Kirguistán, Turquía y Perú, Filipinas y Malasia. En algunos lugares, afrontaron el riesgo de que hombres enmascarados las golpearan. En otros, exigieron el fin del feminicidio, la realidad milenaria de que las mujeres son asesinadas diariamente en este mundo por el mero hecho de ser mujeres.

En 1975 el futuro era femenino

Las celebraciones de este año han sido especialmente militantes. Han pasado 45 años desde que las Naciones Unidas declararon 1975 Año Internacional de la Mujer y patrocinaron su primera conferencia internacional sobre la mujer en Ciudad de México. Conferencias similares fueron reproduciéndose a intervalos de cinco años hasta culminar en la Conferencia de Pekín de 1995, generando una plataforma que ha ido guiando en formas diversas el feminismo internacional desde entonces.

La Conferencia de Pekín tuvo lugar hace un cuarto de siglo, pero este año las mujeres de todo el mundo parecían haber considerado que ya era suficiente. El 9 de marzo las mujeres mexicanas organizaron una huelga de 24 horas, un Día Sin Nosotras, para demostrar cuánto depende el mundo del trabajo, remunerado y no remunerado, de… sí, de las mujeres. Ese día sin mujeres fue, a todas luces, un éxito. El Wall Street Journal observó, tal vez con una pizca de asombro, que “México se ha parado. Cientos de miles de mujeres paralizaron México en una huelga nacional sin precedentes para protestar contra la creciente oleada de violencia contra las mujeres, una gran victoria para su causa”.

Además de abarrotar las calles y vaciar fábricas y oficinas, algunas mujeres también rompieron escaparates y lucharon con la policía. ¿Violencia? ¿De las mujeres? ¿Qué podría haberlas llevado a tal punto?

Tal vez fuera el asesinato de Ingrid Escamilla, una residente de la ciudad de México de 25 años que, según el New York Times, “fue apuñalada, desollada y destripada” este pasado febrero. Tal vez fue el tiroteo de la artista y activista Isabel Cabanillas de la Torre en Ciudad Juárez, un recordatorio que apenas notó un mundo desinteresado en que las mujeres han estado desapareciendo durante décadas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. O quizá solo fuera el hecho de que las cifras oficiales para 2019 revelaron más de 1.000 feminicidios en México, un aumento del 10% respecto al año anterior, aunque son muchos más los asesinatos de este tipo que no se registran.

¿Es patriarcal la pandemia?

Si no fuera por la pandemia, tal vez el Wall Street Journal hubiera tenido razón. Quizás el Día Sin Mujeres hubiera sido solo la primera de muchas victorias importantes. Tal vez el himno feminista internacional “El violador eres tú” (Tú [el patriarcado, la policía, el presidente] eres el violador), habría seguido inspirando quedadas para bailar con mujeres cantando por todas partes. Quizás la atención del mundo podría no haberse desviado tan rápidamente del espectáculo de los levantamientos de las mujeres a nivel mundial. Ahora, sin embargo, en Estados Unidos y en todo el mundo, todo es pandemia, todo el tiempo, y con razón. El coronavirus ha hecho lo que un Día Sin Mujeres no pudo: ha detenido la economía mundial. Ha infectado a cientos de miles de personas y matado a decenas de miles. Y continúa extendiéndose como un incendio forestal global.

Como todos los eventos e instituciones importantes, la pandemia afecta a mujeres y hombres de forma diferente. Aunque los hombres que enferman parecen más propensos a morir que las mujeres, en otros aspectos, la pandemia y sus consecuencias previsibles serán más duras para las mujeres. ¿Como puede ser? La escritora Helen Lewis proporciona algunas respuestas en The Atlantic.

En primer lugar, el virus, combinado con medidas masivas de cuarentena, asegura que más personas van a necesitar cuidados. Esto incluye a las personas de más edad, que corren especialmente el riesgo de morir, y los niños que ya no están en la escuela o en la guardería. En países desarrollados como Estados Unidos, las personas que tienen la suerte de poder mantener su trabajo trabajando desde casa están descubriendo que la presencia de niños que se aburren no facilita nada las cosas.

Anoche mi pequeña familia fue invitada a una actuación de canto y baile por dos niñas que viven a un par de casas en la misma calle. Sus padres habían pasado el día ayudándolas a planearlo y luego nos invitaron a mirar desde nuestro patio trasero. Qué inventarán para mañana, día laborable, no tengo ni idea. Una amiga sin hijos se ofreció a brindar lecciones diarias online en sesiones de 15 minutos sobre cualquier cosa que pueda buscar en Google para poder aliviar algo a sus amigas madres.

Hace tan solo una semana parecía que las escuelas cerradas podrían volver a abrir antes de que finalizara el año académico, lo que permitió a una comentarista del New York Times escribir un artículo titulado “Me niego a dirigir una escuela casera de coronavirus”. Profesora asociada de liderazgo educativo, la autora dice que está dejando que sus dos hijos vean televisión y coman galletas, sabiendo que por muchos estudios rápidos que haga, nada va a convertirla en maestra de primaria. Aplaudo su postura, pero también sospecho que los hijos de profesionales probablemente estarán en mejores condiciones que los de los trabajadores de bajos salarios para reanudar la lucha de vida o muerte por la supervivencia en la jungla competitiva que es la educación en este país, desde el jardín de infancia hasta el duodécimo grado.

En hogares heterosexuales encerrados, escribe Helen Lewis, la responsabilidad principal del cuidado de los hijos recaerá en las mujeres. La exasperan los expertos que señalan que personas como Isaac Newton y Shakespeare hicieron sus mejores trabajos durante una plaga del siglo XVII en Inglaterra. “Ninguno de los dos”, señala, “tenía responsabilidades en el cuidado de niños”. Tratar de escribir El Rey Lear mientras tus propias pequeñas Cordelias, Reganias y Gonerildas te agarran de la camiseta y se quejan ruidosamente de que se abuuuurren

En lugares como el Reino Unido y los Estados Unidos, donde la mayoría de las madres tienen trabajo, las mujeres van a experimentar nuevas presiones para renunciar a su empleo remunerado. En la mayoría de los hogares heterosexuales que disponen de dos salarios y tienen hijos, las históricas desigualdades salariales significan que el trabajo de la mujer, por lo general, se paga menos. Así pues, si alguien tiene que dedicar el día al cuidado de niños a tiempo completo, tendrá sentido económico que sea ella. En los Estados Unidos, el 11% de las mujeres ya trabajan involuntariamente solo a tiempo parcial, muchas en trabajos con horarios irregulares. Incluso las mujeres que han optado por equilibrar su trabajo doméstico con un empleo a tiempo parcial pueden verse presionadas para que renuncien a esos trabajos.

Como dice Lewis, todo esto tiene un “perfecto sentido económico”:

“A nivel individual, las elecciones de muchas parejas en los próximos meses tendrán un perfecto sentido económico. ¿Qué necesitan los pacientes de la pandemia? Cuidados. ¿Qué necesitan las personas mayores que se han autoaislado? Cuidados. ¿Qué necesitan los niños que se quedan en casa sin escuela? Cuidados. Todos estos cuidados, estas tareas de cuidado no remunerado, recaerán más en las mujeres debido a la estructura existente de fuerza de trabajo”.

Además, como saben bien las mujeres que optan por dejar la actividad laboral durante unos años para cuidar a niños muy pequeños, es casi imposible volver al trabajo remunerado en un puesto de salario y estatus similar al que se dejó. Y la retirada forzosa no lo hará más fácil.

¿Reproducción social? ¿Qué es eso? ¿Y por qué es importante?

Este semestre estoy dando un último curso de estudios superiores urbanos en mi universidad, la Universidad de San Francisco. Hemos centrado nuestra atención en algo que moldea todas nuestras vidas: el trabajo; qué es, quién lo tiene y quién no, a quién le pagan y a quién no, y muchas otras preguntas sobre la actividad que ocupa la mayor parte de nuestro tiempo sobre este planeta. Hemos tomado prestado un concepto útil de las feministas marxistas: “reproducción social”. Se refiere a todo el trabajo, remunerado y no remunerado, que alguien tiene que hacer para que los trabajadores puedan presentarse en sus trabajos y realizar las tareas que les generan un sueldo a la vez que consiguen que sus empleadores tengan beneficios.

Se llama reproducción porque reproduce trabajadores, tanto en el sentido biológico como en términos del esfuerzo diario para que puedan recuperarse lo suficiente para volver a hacerlo mañana. Es reproducción social, porque nadie puede hacerlo solo y diferentes sociedades encuentran diferentes formas de hacerlo.

¿Qué se incluye en la reproducción social? Hay cosas obvias que cualquier trabajador necesita: alimento, ropa, sueño (y un lugar seguro donde poder dormir), por no hablar de cierto nivel de higiene. Pero hay más. La recreación forma parte de esto, porque “recrea” a una persona capaz de trabajar de manera eficaz. Educación, atención médica, cuidado de niños, cocina, limpieza, adquisición o fabricación de alimentos y ropa: todo esto es crucial para mantener a los trabajadores y su trabajo. Si desean obtener más información al respecto, la Teoría de la Reproducción Social, de Tithi Bhattacharya, es un buen lugar para comenzar.

¿Qué tiene que ver todo esto con nuestro momento pandémico? La forma en que se organiza la reproducción social en Estados Unidos deja a algunas personas en situación de mayor vulnerabilidad que a otras en un momento de crisis económica. Por poner un ejemplo, durante muchas décadas los restaurantes han asumido y colectivizado (con fines de lucro) partes significativas del trabajo de preparación de alimentos, servicio y limpieza, actos que una vez se realizaban en gran medida en los hogares individuales. Para las mujeres trabajadoras, en algunos casos, la disponibilidad de comida para llevar barata ha reemplazado a la necesidad de planificar, comprar y preparar comidas los siete días de la semana. El servicio de alimentos es un sector estratificado que abarca desde establecimientos de alta gama hasta establecimientos de comida rápida, pero incluye a muchos trabajadores con bajos salarios que ahora han perdido sus empleos, mientras que aquellos que todavía trabajan en lugares que ofrecen comida para llevar o en autoservicios están arriesgando su salud para que otros puedan comer.

Una forma en que las parejas de profesionales con dos ingresos en Estados Unidos se han ocupado de las tareas de reproducción social es externalizando partes importantes de su trabajo en las mujeres más pobres. ¿Pelear por quién pasa la aspiradora y lava la ropa en casa? No pretendas que la mujer lo haga todo. Contrata a otra mujer para que lo haga por vosotros. ¿Queréis tener hijos y desarrollar una carrera? Contrata a una niñera.

Por supuesto, lo más probable es que la limpiadora y la niñera de tu casa tengan que hacer su propio trabajo de reproducción social cuando lleguen a casa. Y ahora que sus hijos no van a la escuela, de alguna manera tendrán que cuidarlos también. Sin embargo, en muchos casos esto será posible porque su trabajo no se considera un “servicio esencial” en función de las órdenes de quédate en casa de algunos estados. Por tanto, perderán sus ingresos.

Al menos aquí, en California, muchas de las mujeres que realizan estos trabajos son inmigrantes indocumentadas. Cuando la administración Trump y el Congreso aprueban por fin un proyecto de ley de ayuda, ellas, como muchos trabajadores indocumentados que trabajan en restaurantes, no recibirán los fondos que necesitan desesperadamente para poder pagar el alquiler o comprar comida. Las organizaciones de derechos de los inmigrantes están interviniendo para tratar de compensar parte del déficit, pero lo que finalmente consiguen es como una especie de chocolate del loro. Afortunadamente, los trabajadores inmigrantes se encuentran entre las personas más ingeniosas de este país o no hubieran llegado tan lejos.

Hay un tipo más de trabajo de reproducción social realizado principalmente por las mujeres que, por su naturaleza, es todo lo opuesto a un “distanciamiento social”: el trabajo sexual. Pueden estar seguros de que ningún proyecto de rescate incluirá a algunas de las mujeres más pobres del país, aquellas que trabajan como prostitutas.

Mujeres en el hogar y en situación de riesgo

Es una coincidencia dolorosa que las mujeres estén confinadas en sus hogares justo cuando está despegando un movimiento internacional contra el feminicidio. Un efecto del quédate en casa es hacer que sea mucho más difícil para las mujeres encontrar refugio contra la violencia doméstica. ¿Estás más segura afuera arriesgándote al coronavirus o adentro, con un compañero aburrido y enojado? Escribo esto con pleno conocimiento de que un sector económico que no ha sufrido la pandemia es el negocio de las armasAmmo.com, por ejemplo, que vende municiones por Internet en todos menos en cuatro estados, ha experimentado un aumento de más del triple en sus ingresos durante el último mes. Tal vez toda esa munición se esté comprando para luchar contra los zombis (o la invasión de inmigrantes que el presidente nos sigue recordando), pero la investigación muestra que la posesión de armas tiene mucho que ver con que la violencia doméstica se convierta en asesinato.

Cada semana, la columnista asesora del Washington Post, Carolyn Hax, presenta una línea de chat que ofrece sugerencias de ayuda de diversos tipos. Durante las últimas dos semanas, sus lectores (incluido yo misma) se han quedado horrorizados por los mensajes de una participante atrapada en cuarentena en un pequeño apartamento con un peligroso compañero que acaba de comprar un arma. El consejo estándar para las mujeres en su situación no es solo correr sino preparar un plan de huida, reunir en silencio los suministros y el dinero que vaya a necesitar y asegurarse un lugar al que ir. Las órdenes obligatorias de quédate en casa, aunque necesarias para aplanar la curva de esta pandemia, pueden causar indirectamente un aumento de los feminicidios domésticos.

Como si las mujeres no hubieran estado ya afectadas desproporcionadamente por la epidemia de coronavirus, los republicanos del Senado han estado tratando de introducir una pequeña misoginia adicional en su versión de un proyecto de ley de ayuda. En el mismo mes en que las mujeres pakistaníes arriesgaron sus vidas en manifestaciones bajo el lema “Mera jism, meri marzi” (“Mi cuerpo, mi elección”), los republicanos quieren usar la pandemia en otro intento de cerrar, como se lo cuento, las clínicas de Planned Parenthood [maternidad/paternidad planificada].

Greg Sargent, del Washington Postreveló recientemente que los 350.000 millones de dólares propuestos para apuntalar a las pequeñas empresas que no despidan a los trabajadores van a excluir a las organizaciones sin fines de lucro que reciben fondos de Medicaid. Planned Parenthood, que brinda atención médica a millones de mujeres sin seguro o con un seguro insuficiente, es exactamente ese tipo de organización sin fines de lucro. Los ayudantes demócratas del Congreso que alertaron a Sargent sobre esto sugieren que Planned Parenthood no sería la única organización que se vería afectada. También creen que “… este lenguaje excluiría de la elegibilidad para esta asistencia financiera a una gran variedad de organizaciones sin fines de lucro que obtienen fondos de Medicaid, como proveedores de ayuda a minusválidos en el hogar y en la comunidad; a hogares de ancianos, a centros de salud mental y de salud; a hogares grupales para discapacitados; e incluso a centros comunitarios de apoyo a víctimas de violación”.

Mientras tanto, Mississippi, Ohio y Texas están tratando de usar el coronavirus como excusa para impedir el acceso de las mujeres al aborto. Sobre la base de que dichos procedimientos no son médicamente necesarios, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, ha ordenado a las clínicas que practican abortos que dejen de interrumpir los embarazos. Anteriormente, el fiscal general de Ohio, Dave Yost, envió cartas a las clínicas de ese estado prohibiendo todos los abortos quirúrgicos “no esenciales”.

¿Regreso a la normalidad?

Cuando Warren Harding (que dirigió una administración notoriamente corrupta) se postuló para presidente en 1920, su lema de campaña fue “un regreso a la normalidad”, a tal y como eran antes las cosas, es decir, antes de la Primera Guerra Mundial. Lo que quiso decir fue un retorno al dinamismo económico. Como sabemos, los “locos años veinte” lo proporcionaron a montones hasta ese pequeño accidente conocido como la Gran Depresión. Hoy, al igual que Harding, otro presidente corrupto promete un pronto retorno a la normalidad. Se siente ya muy fastidiado por el período de 15 días de distanciamiento social que anunció a mediados de marzo. En su conferencia de prensa del 23 de marzo, insinuó que Estados Unidos estaría “abierto a los negocios” más pronto que tarde. Al día siguiente, sugirió que el país reabriera sus negocios en Pascua (un “día muy especial para mí”), diciendo que quiere ver “iglesias llenas en todo nuestro país”. No puede esperar hasta que todo, incluidos nuestros sistemas sanitarios y económicos profundamente desiguales, vuelvan a la normalidad tal como estaban antes de la propagación del coronavirus; es decir, hasta que volvamos a estar de nuevo desprevenidos para la próxima e inevitable crisis.

A diferencia del presidente, espero que no volvamos a la normalidad. Espero que la gente de Venecia llegue a apreciar unos canales centelleantes a los que regresen sus delfines. Espero que el resto de nosotros sintamos apego por un aire menos contaminado y menores emisiones de carbono. Espero que aprendamos a valorar la vida de las mujeres.

Espero que en lugar de volver a la normalidad, reconozcamos que nuestra supervivencia como especie depende de cambiar casi todo, incluida la forma en que producimos lo que necesitamos y cómo nos reproducimos como seres totalmente humanos. Espero que, cuando hayamos sobrevivido a esta pandemia, los pueblos del mundo cojan todo lo que hemos aprendido sobre la acción global colectiva durante esta crisis y lo apliquen a esa otra crisis predecible, la que amenaza toda la vida humana en un planeta que está inequívocamente calentándose.

Rebecca Gordon es colaboradora habitual de TomDispatch y enseñante en la Universidad de San Francisco. Ha publicado recientemente American Nuremberg: The U.S. Officials Who Should Stand Trial for Post-9/11 War CrimesEn estos momentos trabaja en un nuevo libro sobre la historia de la tortura en Estados Unidos.

Enlace sugerido por la traductora sobre femicidios en Turquía: https://www.middleeasteye.net/news/coronavirus-women-murder-turkey-increase-domestic

Fuente:

https://www.tomdispatch.com/post/176682/tomgram%3A_rebecca_gordon%2C_feminism_in_the_time_of_coronavirus/#more

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a lautora, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/el-futuro-puede-ser-femenino-pero-la-pandemia-es-patriarcal/

 

 

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Otra escuela en medio de la cuarentena

(APe).- Los días de cuarentena dejarán marcada a fuego a la infancia. Obligada a hacer tareas aun cuando no hay cotidianidad escolar y el encierro determina una rutina diferente e inédita. Laura García Tuñón plantea, como otros pedagogos, una escuela distinta en medio de la pandemia. El italiano Francesco Tonucci sostiene que “muchos no se han dado cuenta de que la escuela no funcionaba antes y en esta situación se nota lo poco que funcionaba. Los niños están hartos de los deberes y para las familias es una ayuda porque es lo que ocupa a los niños. Los deberes siempre son demasiados, no tanto por la cantidad sino por la calidad. Son inútiles por los objetivos que los docentes imaginan”. Y propone hacer de la casa un laboratorio de aprendizaje. En su  texto para APe, Laura García Tuñón deja en claro que “todos los niños, niñas y adolescentes estuvieron aprendiendo y mucho estos días. Aprendieron a convivir en sus casas todo el tiempo. Aprendieron normas de higiene. A investigar solos, a inventar juegos con lo que tenían. A aguantar todo lo que pasaba en las familias”. Un debate profundamente abierto.

Por: Laura García Tuñón

Hoy les pregunté a mis nietitos Astor, Itzel y Seve, de 9, 8 y 7 años, qué le gustaría hacer cuando termine la cuarentena. Y me dijeron que hacer una piyamada en tu casa. ¿Y en la escuela? Correr en el recreo y jugar con mis amigos. Vicente, de 3 años, ya van 2 días que agarra su mochila del jardín, va a la puerta y dice, ¿vamos al jardín?.

Milo, de 6 años y que recién empezaba 1º grado, vive en el departamento del frente de mi edificio. Cada vez que me ve sacar al perro, pregunta por qué no puede salir él también. Lo escucho muchas veces jugar en un patio de 2×2 y su abuela me cuenta que no quiere hacer las tareas. Le dice que si no hay que ir a la escuela, no tiene por qué hacerlas. Tiene una hermana, Lara, que va a 5º grado, que pasa mucho tiempo haciendo deberes. Aunque no tienen internet, la abuela se las ingenia desde su celular para sacar lo que manda la maestra, o imprime cuadernillos enormes para resolver las tareas. Trabaja sábados y domingos, para llegar.

Esmeralda, acaba de cumplir 11 años en cuarentena. Vive en la Villa 31. En su casa funciona un comedor comunitario. Como su casa es pequeña, pasa mucho rato sentada en la puerta, mirando a los que pasan. No le gusta estudiar. Pero tampoco puede hacer mucho, porque no tiene computadora ni internet en su casa. A veces, ayuda a su mamá con las cosas del comedor. Dice que le hubiese gustado festejar con sus primos y algunas amigas. Ir al colegio, es tener un lugar propia para ella, entre niños y niñas. Aunque las maestras la hagan leer y escribir. Pero por ahora no puede ir y tiene que seguir sentada en el umbral.

En este aislamiento social obligatorio, eufemismo del encierro, miles de niños, niñas y adolescentes están confinados en sus casas haciendo tareas. Con poco o con mucho espacio. Con internet y sin internet. Con familias desesperadas por conseguir un plato de comida o sin problemas. Todos y todas bombardeadas por la tele con los números de muertos y enfermos de acá y de todo el mundo. Con el “quedate en casa, porque si no, te vas a enfermar”. Muchos diciendo que al terminar la cuarentena, tendrán que recuperar el tiempo “perdido de escuela” y que se pueden cortar las vacaciones, como si no estuvieran haciendo nada.

Pero tenemos que saber, que todos los niños, niñas y adolescentes estuvieron aprendiendo y mucho estos días. Aprendieron a convivir en sus casas todo el tiempo. Aprendieron normas de higiene. A investigar solos, a inventar juegos con lo que tenían. A aguantar todo lo que pasaba en las familias. Podrían, hoy dejar esas “tareas” muchas veces aburridas y rutinarias y sacar a los artistas, investigadores y científicos que seguro que hay en ellos. Y por eso, cuando esto termine, antes de volver a las matemáticas y a las distintas materias, necesitarán correr, ensuciarse y reír. Reencontrarse con sus amigos, jugar, empujarse y pelear con ellos. Hablar, dibujar, llorar y gritar lo que tienen guardado en sus corazones. Necesitarán contar lo que sintieron y ser escuchados por otros que no son su familia con los que estuvieron mucho tiempo.

Tanto encierro, noticias de enfermedad y muerte no será gratis para ellos. Y si no somos capaces, en cada escuela de poder abrazarlos y entenderlos, dejarlos volver a ser niños libres, sueltos y autónomos y rescatar la pedagogía de la ternura, de la escucha y la paciencia, los condenaremos a tapar y esconder debajo de la alfombra lo que les pasó. Les enseñaremos que no hay que detenerse para sentir y pensar cómo seguir. Les enseñaremos que la enfermedad del aislamiento y la negación, llegó para quedarse.

*Fuente: https://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2020/5415-otra-escuela-en-medio-de-la-cuarentena-2.html?fbclid=IwAR37j9pGq_FGBNng6PraxwKlDdzLx93bVYwV1REbW1dr8j1hJmGqx70Fx4A

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Libro: Conjugación del Talento Humano como Política Pública para el Desarrollo Estratégico de la Institucionalidad Venezolana

Conjugación del Talento Humano como Política Pública para el Desarrollo Estratégico de la Institucionalidad Venezolana

Libro

Autora del Libro: Yoselin García

«El Talento Humano constituye un factor fundamental para el desarrollo de la Institucionalidad Venezolana, ya que interviene de manera directa en el seguimiento de las políticas de un sistema de gobierno y que incide en la gestión pública.»

Tomad0 de la contraportada del libro

Descárguelo completo aquí:

https://www.academia.edu/38560357/Conjugaci%C3%B3n_del_talento_humano_y_la_gesti%C3%B3n_p%C3%BAblica_de_lo_pol%C3%ADtico_lo_p%C3%BAblico_lo_institucional_lo_estrat%C3%A9gico._Conjugation_of_the_human_talent_and_the_public_management_of_the_political_the_public_the_institutional_the_strategic

 

Autora: Yoselín García

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