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La tríada del embrutecimiento en Colombia

Por: Renán Vega Cantor

La función fundamental de un libro crítico radica en develar los mecanismos, abiertos o sutiles, de la dominación y la opresión, sin importar ni el tema, ni la dimensión temporal, ni la escala espacial del asunto que se estudie. Esto es lo que hace Efrén Mesa en el libro que ahora presentamos y cuyo tema central es el de las implicaciones de la enseñanza de la historia patria en la vida cotidiana de los habitantes de un lugar profundamente conservador y católico, como lo es el municipio de Aquitania (Boyacá), conocido antes como Puebloviejo, en la época de la Violencia (1946-1965).

Es necesario destacar tres coordenadas principales de esta obra. Primero, los vínculos estrechos entre historia patria, religión y educación cívica, como pivotes de una forma de enseñanza que reafirma el poder de la jerarquía católica y de los terratenientes en la sociedad colombiana. Segundo, los nexos entre la política nacional y lo local, a través de los discursos de los políticos conservadores y de los representantes de la iglesia católica, generadores de odios, sectarismos, exclusiones y violencia. Tercero, la consolidación de la intolerancia cultural, por medio de discursos incendiarios de políticos, afiliados principalmente al partido conservador, y de obispos y curas que generan y legitiman una práctica criminal (a nombre de la pretendida superioridad de los valores religiosos y morales que defienden las jerarquías católicas y los directivos y militantes del partido conservador) que se manifiesta en el asesinato, la persecución, el destierro, la estigmatización y el señalamiento de todos los que son considerados como enemigos de la “patria” y de los sacrosantos valores de la religión católica y de la propiedad privada. Esto viene acompañado de la construcción de un imaginario anti-comunista, con el cual se legitima la persecución de esos enemigos, todos los cuales, pese a las diferencias que puedan tener, son englobados bajo el mote de “comunistas”, que deben ser erradicados de la tierra colombiana, empezando por los liberales, presentados como la encarnación del “demonio rojo”.

 La triada que embrutece: historia patria, religión y educación cívica

Una de las grandes desgracias que hemos padecido los colombianos desde finales del siglo XIX, más exactamente después de 1886, fue la imposición de la religión católica como credo oficial, promovido por el Estado, lo cual le dio un poder inusitado a un estamento privado, la jerarquía católica, en los órdenes ideológico, simbólico, educativo, cultural… En el terreno educativo esa religión adquirió un poder desmesurado en cuanto el control y disciplinamiento de los cuerpos y de los espíritus y eso fue posible mediante la implementación de unos saberes dogmáticos y escolásticos, entre los cuales sobresalía la enseñanza de la doctrina religiosa, como materia obligatoria en todas las instituciones de educación del país, lo que vino acompañado de la condena de todo aquello que fuera considerado laico o no confesional, porque no correspondía al “orden divino” del credo católico.

La enseñanza de la religión se convirtió en el soporte de la dominación ideológica y cultural de la iglesia católica y también en uno de los filtros que determinaba quien debía ser considerado como un “buen cristiano”, lo que tenía consecuencias en materia de acceso a la educación, a los empleos públicos y a la participación en cualquier instancia de la sociedad. Esa enseñanza religiosa inculcaba la sumisión, la obediencia, la aceptación de las desigualdades sociales como algo natural, y el respeto irrestricto a curas y obispos y a lo que emanara del Vaticano. Se exaltaba la existencia de un orden sagrado e incuestionable, al que había que someterse sin chistar. Era una enseñanza dogmática sobre ese orden superior y pretendidamente divino que se plasmaba en el catecismo del padre Astete, donde a los estudiantes solamente se les pedía memorizar y repetir las formas canónicas establecidas, sin atreverse a cuestionar, preguntar y mucho menos dudar. Todo lo que decían los manuales de religión era cierto y valido por petición de principio y, en consecuencia, incuestionable.

Bajo esta misma lógica estaba construida la historia patria, cuyos manuales estaban escritos a imagen y semejanza de los catecismos religiosos. No por casualidad durante varias décadas en Colombia se enseñó una materia que se denominaba historia sagrada, la cual simplemente pretendía convertir en procesos reales los acontecimientos imaginarios y literarios, en el mejor de los casos, que se encuentran en la Biblia o en los Evangelios y buscaba establecer unas pautas de conducta ejemplarizante derivada del culto a los santos.

Por eso, cuando en 1936 se efectuó una temerosa reforma educativa, religiosa y constitucional durante el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo, que tocó someramente el poder de la iglesia católica, sus altas jerarquías y las principales dirigentes del partido conservador condenaron cualquier intento de alterar sus intereses como algo que iba contra los valores de la nacionalidad, y anunciaban la defensa de esos valores religiosos a sangre y fuego, si era el caso. Este es uno de los antecedentes tempranos de la violencia sectaria y partidista que se va a desencadenar en el país después de 1945. Y bajo este prisma se construyó la historia patria durante la República Conservadora (1886-1930), que no fue seriamente cuestionada durante la República Liberal (1930-1946) y siguió siendo dominante en la educación colombiana hasta la década de 1970. Esta historia patria se distinguía por rendirle culto a los grandes hombres (machos), militares, curas, conquistadores, los cuales eran presentados como seres divinos y sobrenaturales, siendo sus herederos quienes eran los dirigentes conservadores o fungían como altos jerarcas de la iglesia católica. La historia patria exaltaba el individualismo, las grandes hazañas y gestas guerreras, de los héroes que con su sacrificio engrandecían la patria. Aquí también, como en los catecismos, se le exigía al alumno que creyera dogmáticamente en esas hazañas y para ello lo único que debería hacer era memorizar fechas, datos, nombres y luego repetirlos como loro amaestrado.

En cuanto a la educación cívica no pretendía formar ciudadanos sino buenos cristianos, pasivos, obedientes e intolerantes, que nunca cuestionaran ni la riqueza, ni el poder terrenal de unos pocos, ni la desigualdad, sino que consideraran que todos esos asuntos eran normales y naturales, porque Dios lo había dispuesto así. La autoridad viene y emana de Dios y los buenos cristianos, a los que se les inculcan los valores de la sumisión, la obediencia y la creencia dogmática en lo que les dicen quienes se proclaman como portadores de la verdad, deben someterse con la cabeza baja, porque todos los que representan a Dios merecen respeto y obediencia, en el hogar, en la escuela, en la parroquia, en la vereda, en la cabecera municipal, en el Departamento o en el país.

Por supuesto, esta triada del embrutecimiento generaba unos individuos pasivos, obedientes, sumisos y, lo que es peor, dogmáticos, con un horizonte mental bastante limitado y conservador, dispuestos a obedecer las órdenes del cura o del gamonal local o del político incendiario de la dirección nacional del Partido Conservador, que llamaban a oponerse a cualquier intento de tocar su poder terrenal, mediante cualquier reforma, como la educativa, por limitada que fuera. Y la reacción fue brutal, como lo ejemplifica en Boyacá el caso de Fray Francisco Mora Díaz, quien sostenía que “la escuela sin religión será para Colombia lo que ha sido para otras naciones: semillero de criminales, fábrica de libertinos y suicidas; antros de donde saldrán los traidores a la patria, porque quien reniega de su religión, con más razón se avergonzará del pedazo de la tierra que lo vio nacer”.

Esa triada del embrutecimiento presentaba a la desigualdad, la intolerancia, el racismo, el fanatismo como fenómenos naturales, resultado de designios divinos. En las zonas agrarias, las más pobres, donde el poder espiritual del cura de parroquia era indiscutible –poder que era complementado en la escuela por el maestro de religión y de historia, a veces encarnado también en los propios sacerdotes–, esos discursos reforzaban la injusticia y la desigualdad.

Todos los aspectos mencionados son estudiados con detalle y rigor por Efrén Mesa, mediante un trabajo sistemático y exhaustivo de fuentes, entre las que sobresalen los textos escolares, los programas oficiales de estudio y las declaraciones de políticos y de curas sobre la enseñanza confesional.

Los vínculos entre el odio político nacional y la violencia local

Un segundo aspecto que debe destacarse de este libro radica en la manera cómo se analizan los nexos existentes entre lo nacional y lo local, en el período que va desde mediados de la década de 1930 hasta finales de la década de 1950. Más exactamente, se develan los mecanismos, tenues y, a primera vista, difíciles de percibir, entre la política nacional y local, entrelazada por el poder de la palabra, principalmente en su forma oral y en menor medida escrita, de los dirigentes políticos del partido conservador y de los representantes de las altas jerarquías católicas. Es en el centro del país, concretamente en Bogotá, donde se hacen las principales invocaciones contra el reformismo liberal de López Pumarejo, por la boca y la pluma de Laureano Gómez, los Leopardos y otros miembros del conservatismo en el lado “civil” y las altas jerarquías de la iglesia católica por el lado religioso. Entre los dos sectores existe un tácito acuerdo de oponerse a cualquier reforma que intente tocar los intereses de los grandes propietarios y los privilegios en materia de educación y de control de los cuerpos que ejercía la iglesia católica.

La oposición en Bogotá, plena de odio, de mentiras, de embustes, adquirió un carácter incendiario, que recurrió a todos los mecanismos para legitimar su cruzada salvadora, que era presentada como la defensa de la patria católica, que estaba en peligro por la emergencia de un proyecto comunista, representado supuestamente por la fracción lopista del partido liberal. Ese discurso del odio, cuya máxima expresión era el diario conservador El Siglo, no estaba circunscrito a Bogotá y sus alrededores sino que llegaba hasta los rincones más distantes de la geografía nacional, y era reproducido a escala departamental por políticos subalternos y por obispos, y luego a escala local por gamonales y curas de parroquia.

En el caso del Departamento de Boyacá, el personaje que más claramente encarnó ese odio banderizo y sectario a cualquier reforma liberal fue el sacerdote dominico Francisco Mora Díaz, quien a través de El Cruzado (nombre terriblemente exacto) difundía las mentiras y odios nacionales a escala regional y luego los curas lo repetían en sus misas y los profesores de religión, de historia y de educación cívica en las escuelas de pueblos y veredas. Este fue uno de los instrumentos prácticos y reales mediante el cual se encadenó lo dicho en Bogotá, que llamaba por ejemplo a matar liberales, masones y comunistas, y los crímenes que se empezaron a llevar a cabo después de 1946 en veredas y villorrios de provincia, con el regreso de los conservadores al control del Ejecutivo, tras la victoria de Mariano Ospina Pérez.

De ese cruzado que era Francisco Mora Díaz dijo Agustín Nieto Caballero, insigne pedagogo liberal, que era como Laureano Gómez pero vestido de sotana y partidario como este de la violencia. Y eso era evidente, porque a propósito de la Reforma Constitucional de 1936 ese cruzado señaló que era “un reto al pueblo católico”, porque a “la escuela cristiana han opuesto la escuela laica, al matrimonio católico el concubinato público, o lo que es lo mismo, el divorcio”. Ante eso, advertía que “primero correrían ríos de sangre antes de consumarse la inequidad” y el deber era oponerse porque “quien permaneciere en actitud pasiva, ya es un traidor al credo religioso”. Un macabro anuncio que por desgracia se haría realidad a los pocos años.

Palabras como estas dichas por un cura, con gran influencia en Boyacá, no se las llevaba el viento, sino que eran atendidas como ordenes marciales por militantes del partido conservador que se encargarían de perseguir y masacrar adversarios, ante el visto bueno de los curas y obispos que decían que matar liberales no era pecado.

Ese discurso del odio se vio reforzado por los acontecimientos del 9 de abril de 1948 que para los curas y los conservadores fue una conspiración comunista, con participación liberal, y frente a la cual se dio la consigna de acabar con los nueveabrileños, porque encarnaban los peores designios que se habían hecho desde 1936, cuando se anticipaban los efectos destructores de la reforma educativa liberal. Después del 9 de abril queda abierto el camino para que los odios sectarios y banderizos que se habían difundido desde años antes fueran plasmados en la persecución y el asesinato de los liberales, identificados en una forma maniquea como comunistas y enemigos de la nacionalidad colombiana y de sus valores cristianos. Por ello, no sorprende que en Aquitania y otros lugares de Boyacá, el mismo 9 de abril y en los días subsiguientes emergieran grupos organizados y armados de campesinos conservadores, conducidos por políticos conservadores o clérigos católicos, que recorrían los caminos persiguiendo liberales, gritando a viva voz “Viva Cristo Rey”, “Viva Laureano Gómez”, “Muera Echandia”, “Viva Juan Roa Sierra”.

Con gran cuidado y muchos detalles se reconstruyen en este libro los aspectos señalados, entretejiendo los acontecimientos nacionales con sus efectos regionales y locales, al considerar el carácter conservador de Puebloviejo.

La intolerancia cultural y los discursos del terror y la muerte

No debe creerse, nos asegura el autor de este libro, que lo acontecido en Puebloviejo fue fortuito u ocasional, sino que respondía la consolidación de un proyecto cultural esencialmente intolerante, sustentado en preceptos y concepciones profundamente retrogradas, anti-modernas, enemigas de la ilustración y de las luces. Para ese proyecto resultaba inaceptable combatir la desigualdad, la riqueza y la injusticia, puesto que eso iba contra el orden divino, puesto que Dios había erigido a la sociedad como desigual y le había dado poder a los ricos sobre los pobres. Esto era así por ley divina y nada se podía hacer para modificarla, y quienes intentaban hacerlo representaban un peligro, que era necesario erradicar a machetazo limpio si era el caso, y como efectivamente sucedió en diversos lugares del territorio colombiano, entre ellos importantes zonas del Departamento de Boyacá.

En la edificación de esa intolerancia cultural fue fundamental la triada que señalamos arriba, conformada por la enseñanza de la religión, la historia patria y la educación cívica. Como resultado se configuró en gran parte del país, especialmente en las zonas más directamente influidas por el clero católico y el partido conservador, un individuo intransigente, ignorante, sectario, violento, lleno de odio, dispuesto a defender lo que se consideraban los valores supremos de la nacionalidad y de la patria, contra los enemigos. Contra estos no habían medias tintas, no podía conciliarse con ellos y había que eliminarlos. A esa cruzada religiosa contribuyeron esos discursos del terror y de la muerte, y por los cuales se organizaron desde mediados de la década de 1940 grandes bandas de campesinos por parte de dirigentes conservadores y de los propios curas, para que persiguieran y mataran liberales, siendo el ejemplo más tristemente célebre, más no el único, el de los chulavitas. Luego del 9 de abril ese proyecto criminal se amplifica y se justifica con una contra-reforma educativa que apuntaba a convertir nuevamente y en forma masiva a la población colombiana al catolicismo más trasnochado, y para ello eran cruciales la historia patria y la educación cívica como materias obligatorios, y que la educación en general, como en los tiempos de la República Conservadora, fuera organizada y dirigida en concordancia con los presupuestos de la religión católica. Por eso, en los “concursos oficiales” para escoger profesores se exigía que el candidato fuera bautizado, si era casado que fuera por lo católico, que demostrara ser un buen cristiano y además debía ser recomendado por el cura de la localidad. El resultado fue la incorporación masiva al cargo de profesores de personas sin preparación ni idoneidad, sino simples fanáticos y seguidores incondicionales de los curas de parroquia. Y estos fueron quienes deformaron a varias generaciones de colombianos, y los sumieron en la ignorancia, el sectarismo y el fanatismo. Y, en esa dirección, no sorprende, como aconteció en Aquitania, que allí se formaran las llamadas “guerrillas de paz”, conformadas por campesinos conservadores, para combatir las guerrillas liberales, que eran presentadas como chusma comunista. Los dos procesos (el de la formación escolar y el de empuñar las armas en un proyecto contra-insurgente) no estaban separados, sino que eran la expresión de esa cultura intolerante, que devela con cuidado el autor de este libro, y detrás de la cual se encontraba la enseñanza de la historia patria, aunque eso no fuera evidente a primera vista.

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Hemos querido destacar en este prólogo tan solo tres de las principales contribuciones de este libro de Efrén Mesa, sin que eso signifique que allí se agotan sus aportes. Son mucho más, pero solamente hemos querido destacar las cuestiones que para nosotros son más relevantes. Como colofón, habría que agregar que esta obra es un interesante esfuerzo, independiente y crítico, de analizar la “historia patria”, y sus múltiples implicaciones, y para eso los manuales escolares se convierten en una fuente para el estudio de una forma particular de discurso historiográfico, que tanta fuerza tuvo en Colombia durante gran parte del siglo XX.

Muchos de los problemas enunciados en este libro, algunos de los cuales hemos descrito más arriba, no son, por desgracia, para nosotros los colombianos, cosa de un pasado ya ido. Por el contrario, tienen que ver con nuestro presente y nuestro futuro inmediato, en la medida en que proyectos intolerantes y criminales, como los representados por la bacrim de los uribeños y el Centro Demoniaco, se sustentan en instrumentos parecidos a los que se han develado a lo largo de la obra que prologamos. Desde luego, la intolerancia ya no circula en forma preferente a través de la historia patria, pues ésta ya prácticamente se extinguió porque la misma enseñanza de la historia fue abandonada en la educación pública, como resultado de un proyecto de Estado y de las clases dominantes, sino de las mal llamadas “redes sociales”, pero igual se difunde el odio, la intolerancia, se patrocina y apoya el crimen y el asesinato de los que son declarados como “terroristas”, a los cuales, como en las décadas de 1930 a 1950, se les sigue denominando como comunistas y enemigos de la patria. Y, como en la época estudiada en esta obra, ahora la intolerancia es impulsada por un político lleno de odio y rencores, ligado a los peores círculos criminales y mafiosos que han existido en Colombia, cuyas mentiras son amplificadas por el mundo religioso, aunque este lo configuren –y esta sería una novedad con respecto a lo acontecido en las décadas de 1940-1950– ya no solo la iglesia católica, sino principalmente iglesias cristianas y evangélicas, que tienden a consolidarse como mayoritarias. De todas formas, el sectarismo criminal se basa en el mismo patrón, con contadísimas excepciones, de intolerancia, fanatismo e ignorancia que ensangrentó a Colombia a mediados del siglo XX y que sigue suscitando el derramamiento de sangre a comienzos del siglo XXI para satisfacer su apetito de cruzados medievales y de fanáticos anticomunistas. El epicentro principal de ese fanatismo criminal se encuentra en Antioquia, la cuna de la cultura traqueta que se ha consolidado en la sociedad colombiana desde 2002, donde se combina catolicismo puro y duro, machismo, motosierra, racismo, camándulas, grandes terratenientes y ganaderos, anticomunismo, exaltación de los ricos y poderosos, mafia, narcotráfico y la supuesta superioridad del ingenio paisa, que se basa en la lógica perversa y criminal de justificar el aplastamiento de los que son diferentes y piensan distinto. Y eso demuestra que las enseñanzas de la historia patria, con su culto a los héroes y salvadores, perviven en nuestra sociedad, con trágicas consecuencias, similares a las que se develan en esta investigación.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=264093

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En Chile no estalló un país, estalló el sistema

Por: Editora Internacional

Todo empezó el 18 de octubre de 2019. El alza de las tarifas del metro fue la ‘gota que rebosó el vaso’, la población chilena se solidarizó con los y las estudiantes para exigir cambios: pensiones justas, trabajos formales, salud pública, educación gratuita y de calidad. El país de Nuestra América no solo se cuestiona su Constitución, sino a un modelo económico y político llamado neoliberalismo.

Chile ha experimentado una de las dictaduras más sangrienta que golpearon el continente latinoamericano: 28.259 fueron las víctimas de secuestro y tortura durante el gobierno del dictador Augusto Pinochet (1973-1990). De estos, 2.298 fueron asesinados y 1.209 desaparecidos. Muchas de estas historias aún no se investigan pues la justicia se rige por el antiguo código de procedimiento penal, creado durante la dictadura; se mantienen secretos los documentos, testimonios e información básica proporcionados por las víctimas de la época.

El Estado chileno es el resultado de intereses y acuerdos que toman sus raíces al interior de un conflicto: la dictadura militar. Es un “Estado político”, porque no busca detener el conflicto sino que, al contrario, busca administrarlo, incorporarlo. “Un Estado centralista, librecambista, asistencialista, centrado en la búsqueda de consensos para el statu quo, y que se vincula con los sectores sociales a través de la burocratización de la política y vaciamiento de lo político y que en última instancia siempre se ha impuesto desde las armas1.

Cuando al final de los años 80 el gobierno dictatorial empezaba incomodar éticamente a las empresas y al libre comercio, la “transición a la democracia” pudo resolver esta “incomodidad”. Sin embargo esta transición nunca supo vincular a los movimientos sociales los cuales lucharon siempre contra la dictadura.

No es un caso aislado, de hecho, que las protestas actuales en Chile hayan sorprendido a la clase política tradicional. “Esta situación es reveladora de la escisión y la distancia de la política para y con la sociedad, del “desacoplamiento” de lo social y lo político, base sobre la cual se organizó la transición a la democracia, que excluyó y subordinó a los movimientos sociales que lucharon en contra de la dictadura”, explica Mario Garcés, historiador chileno.

“Este fue de algún modo, el resultado de la adaptación de la centro izquierda (demócratas cristianos, socialistas y del partido por la democracia) a la Constitución de 1980 y al modelo neoliberal. La primera adaptación a la Constitución del 80 condujo a la “elitización” u “oligarquización” de la política; la segunda adaptación, al modelo neoliberal, condujo a la “mercantilización” de la vida social. En este contexto, tanto la derecha, por razones obvias, como la centro-izquierda se asimilaron a las lógicas neoliberales, mejoraron sus ingresos (especialmente los parlamentarios y altos funcionarios públicos) y vaciaron progresivamente la política de contenidos ideológicos2”.

Mercantilización de la democracia

Transformaron el concepto de cosa pública en lógicas de mercado, “creando una legitimidad que a la élite y a la sociedad le permitió vivir una apertura que funcionó, como diría Gramsci, como una democratización pasiva desde lo alto. […] Pero, como el mercado responde a lógicas del mercado y no de lo público, bastaba el devenir de una variación de las variables macrosociales (como lo llaman los expertos) para develar la fragilidad de dicho pacto social”3.

Es así que se llegó a que el 1% de la población chilena, se lleve el 30% del Producto Interno Bruto -PIB-, cuando el restante 99% de la población tenga que trabajar para que el 1% pueda seguir otorgándole créditos.

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Estallido de sistema

“Estos son tiempos de una crisis planetaria de la civilización mundializada y sus principales contradicciones son la relación de explotación entre el humano y la naturaleza y la del humano por el humano, entendida como equilibrio biótico y sistémico de un conjunto completo de elementos”, asegura la publicación Genealogía de una crisis.

Igual, es muy difícil por los detentores del PIB, a nivel mundial, de deshacerse de este sistema. Eso significaría perder los privilegios que estas personas mantienen desde mucho tiempo. Pero ya tienen estrategias para no perderlos. Hay varias maneras para distraer la opinión pública de la base del iceberg del problema. Una de estas es la “personificaciones” de los problemas. Fue fácil, durante los últimos años 40, personificar a la figura de Adolfo Hitler (Alemania) o Benito Mussolini (Italia) con el nazismo o el fascismo, e incluso al final de los 80, personificar la dictadura chilena en la figura de Pinochet.

El problema de personificar la crisis

La población se concentra sobre una persona, pensando que esta persona es la causa del problema, y una vez eliminada, este va desaparecer. Es lo que pasa hoy en día en Chile con la figura de Sebastián Piñera. Es “el hombre” a eliminar. Es el que exacerba la represión, que impide los cambios queridos en Chile. Y no son solos los chilenos a decirlo, las ONGs como Amnesty International, o Human Rights Watch, los países europeos, como Alemania, los organismos internacionales, como Naciones Unidas también lo expresan al publicar sus informes.

Sebastián Piñera ya es incómodo como lo fue para el fin de su época el general Augusto Pinochet. Piñera está impidiendo que las protestas se calmen y eso provoca que, además de continuar con las violaciones a los derechos humanos, el sistema neoliberal no funcione, y las ganancias para las empresas se frenen o caigan.

Le puede interesar: En protestas chilenas ha habido ejecuciones extrajudiciales: ONU

Imma Guerras-Delgado, líder de la delegación de Naciones Unidas que se presentó en Chile entre el 30 de octubre y el 22 de noviembre de 2019, fue muy clara en ese sentido el día que presentó a la prensa acreditada en las Naciones Unidas de Ginebra, Suiza, el Informe publicado por la delegación de la Oficina del Alto Comisionado –Acnudh- el ‘Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución es la solución’. Un acuerdo que, según ella, debe ser “participativo e inclusivo”.

Sin embargo, los movimientos sociales que ya se expresaron en respecto al Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, no lo definieron en ningún momento como inclusivo o participativo, denunciando la exclusión en la decisión del texto.

Según Juanita Aguilera, presidenta de la Comisión Ética contra la Tortura -Cect-: “La derecha está resguardando a que nada se cambie. Todo eso lo hicieron a espaldas del movimiento social, nadie del movimiento social fue incluido en estas decisiones. Fue un acuerdo a altas horas de la madrugada, sacaron el comunicado cuando toda la ciudadanía estaba durmiendo, mientras la represión no ha parado”.

1 Geanologia de una crisis, Instituto Patagónico de Estudios Culturales, Cristian Cepeda Oropesa, Ricardo Perez Abarca, Silvio Reyes Rolla.

2 Octubre de 2019: Estallido social en el Chile neoliberal, Mario Garcés.

3 Geanologia de una crisis, Instituto Patagónico de Estudios Culturales, Cristian Cepeda Oropesa, Ricardo Perez Abarca, Silvio Reyes Rolla.

Fuente: http://www.colombiainforma.info/en-chile-no-estallo-un-pais-estallo-el-sistema/

 

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Ser como los animales

Por: Franklin González

Comienza el año 2020, tercera década del siglo XXI, con grandes expectativas y muchas interrogantes para los habitantes del planeta Tierra.

Ya la actual administración estadounidense habló, sacó sus garras y el “aislacionismo” lo dejó a un lado y comenzó el mismo 3 de enero acudiendo al expediente de la muerte y así asesinó con la tecnología de los drones, al General iraní Qasem Soleimani, líder de la Guardia Republicana y figura clave de la política militar de la región, especialmente en la lucha contra el monstruo creado por los mismos Estados Unidos, el Estado Islámico.

A propósito de ciertos comportamientos de los seres humanos, se nos ocurrió reflexionar sobre la relación de ellos con la que desarrollan algunos animales.

Aquí comparto con los lectores esas reflexiones.

El filósofo griego Aristóteles, en sus escritos sobre política, calificaría al hombre como un ζῷον πoλιτικόν (zôion politikón), siendo que ζῷον significa ‘animal’, y πoλιτικόν se traduce como político. En otras palabras, como un “animal político”.

¿Qué significa que el hombre es un animal político?

Lo primero: el hombre es también un animal.

Segundo: Al poseer el componente de la dimensión social y política tiene el don de crear sociedades y organizar la vida en ciudades.

Tercero, el hombre no puede vivir aislado y sin contacto social, por tanto, es un ser social por naturaleza. El hombre vive en comunidades, por ejemplo, la familia, se asocia con otros individuos o grupos de individuos, por ejemplo, clanes, en función de objetivos comunes: la supervivencia, la protección, el alimento, la procreación.

Cuarto, el hombre habla y por ello se puede comunicar con sus iguales. Para que esto sea posible, necesita de los otros para expresar sus sentimientos, emociones y pensamientos.

Quinto, hay hombres que en tanto fuera de la polis, son considerados superiores, por ejemplo, un dios, un héroe, o inferiores, por ejemplo, una bestia.

Sexto. El hombre, además, es un ser racional, con la capacidad para pensar, reflexionar, discernir, ser consciente de su existencia y de la de sus pares, y como tal, puede distinguir entre lo bueno de lo malo, lo virtuoso de lo inmoral, lo positivo de lo negativo. Se supone que, en este sentido, el hombre  busca lo justo, lo virtuoso, lo bueno, en función de eso que se llama la felicidad.

Dicho lo anterior, acotamos que Aristóteles, como buen discípulo de Platón, era partidario del gobierno de los “mejores” y que los otros debían someterse a su dominio. Por ello defendía la existencia del amo y el esclavo, del superior y del inferior.

Comportamientos de animales

Aquí acudiremos al auxilio de los “que saben de eso” (según decía mi madre) o los entendidos en la materia.

  1. Los gansos

Los gansos son animales que saben orientarse y en su trajinar lo hacen en banda formando una “V” perfecta en el cielo. Se sostienen que pueden vivir entre 17 y 20 años.

Practican la división social del trabajo, porque en su viaje grazna para estimular a sus compañeros cansados y los que se encuentran en la retaguardia reemplazan a la delantera de la formación cuando esta se ve extenuada.

El ganso practica a su manera la solidaridad. En caso de que alguna devenga enferma, o se encuentre demasiado exhausta durante el trayecto migratorio, es frecuente que abandone la formación; también que algunos de sus compañeros salgan a socorrerla, e incluso permanezcan con ella hasta que se mejore.

El ganso también tiene claro el valor de la soberanía, por cuanto cada banda defiende sus espacios y no permiten que gansos de otras bandas los invada.

  1. El erizo y la zorra

Se dice que el erizo es un mamífero insectívoro que mide aproximadamente 15 centímetros y pesa hasta 400 gramos. Tienen el lomo cubierto de púas y el resto cubierto de pelo marrón o blanco. Son solitarios y territoriales. Suelen llevar a cabo un comportamiento característico llamado “ungimiento” que consiste en llenar objetos de saliva para marcarlos. Su gestación dura unos 35 días y paren de 2 a 5 crías, que se destetan a las 6 semanas. Tienen un promedio de vida de entre 8 años.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, inspirado en una fábula de Esopo, hablará del dilema del erizo en estos términos:

“En un día muy helado, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente la necesidad de juntarse para darse calor y no morir congelados.

Cuando se aproximan mucho, sienten el dolor que les causan las púas de los otros erizos, lo que les impulsa a alejarse de nuevo.

Sin embargo, como el hecho de alejarse va acompañado de un frío insoportable, se ven en el dilema de elegir: herirse con la cercanía de los otros o morir. Por ello, van cambiando la distancia que les separa hasta que encuentran una óptima, en la que no se hacen demasiado daño ni mueren de frío”.

Ese dilema es quizás la forma más sencilla de explicar las contrariedades que conllevan las relaciones interpersonales, incluso Sigmund Freud lo utilizaría para explicar el modo en que las personas nos relacionamos afectivamente unos con otros.

Los zorros se caracterizan por ser los animales más pequeños de la familia canina, son ciegos y sordos al nacer, por lo que para protegerse y sobrevivir, son custodiados por su madre durante el primer mes de nacidos. No se comunican ladrando como lo hacen otros caninos, por el contrario, se basan exclusivamente en la comunicación no verbal. Esto incluye características singulares en la postura del cuerpo, el movimiento de sus colas, y sus expresiones faciales.

Algunas de sus comunicaciones verbales incluyen gritos, y los mismos suenan como gritos de los humanos.

Entre las características de estos animales se encuentra su poderoso sentido del olfato, incluso pueden encontrar comida debajo de la tierra, y es así como en invierno encuentran las fuentes de alimentos.

El zorro mata a otros animales para sobrevivir, también se dice que matan por emoción, pues se sabe que matan más de lo que necesitan para alimentarse, y cuando esto pasa, entierran sus alimentos para consumirlos cuando tengan hambre.

Se afirma que los zorros son unos de los animales más inteligentes del mundo por las características que poseen. Y sus años de vida podría ser de 14 años en estado de cautiverio, pero en estado salvaje difícilmente lleguen a los 6 años.

Mientras los erizos simplifican la complejidad del mundo y reúnen su diversidad en una única idea, los zorros son incapaces de reducir el mundo a una sola idea y están constantemente moviéndose entre una inmensa variedad de ideas y de experiencias.

En este último sentido, el escritor nacido en Letonia y uno de los teóricos liberales más conspicuos, Isaiah Berlin, escribió un ensayo titulado El erizo y la zorra y a partir de un verso entre los fragmentos del poeta griego Arquíloco que dice: “La zorra sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una importante”, el autor analiza al hombre y la sociedad y la relación entre ambos.

Colocará ejemplos de pensadores que podrían ubicarse en uno u otro animal. Así entre los erizos se encontrarían: Platón, Lucrecio, Dante, Pascal, Hegel, Dostoievski, Nietzsche, Ibsen y Proust; mientras que las zorras estarían representados por Herodoto, Aristóteles, Erasmo de Rótterdam, Shakespeare, Montaigne, Molière, Goethe, Pushkin, Balzac o Joyce.

Entre ambos destaca la postura de escritor ruso León Tolstoi y sostiene que es inclasificable en ninguna de las dos categorías porque tiene el talento de un zorro y las creencias de un erizo, era un zorro por naturaleza y un erizo por convicción. Bajo esta premisa hace un análisis de su novela Guerra y paz.

Allí quiso adoptar la postura del erizo y englobar su percepción de los hechos y sus ideas sobre el comportamiento del individuo en un único sistema ordenado de elementos interdependientes con un fin común. Sin embargo, su naturaleza de zorra no le permitió sino escribir con extrema agudeza acerca de sus personajes y los acontecimientos de los que fue testigo como individualidades inconexas, dirigidos por diferentes razones, causas e intereses y partes de un todo caótico y divergente (Dixit Berlin).

  1. La Lombriz

Se sostiene que la lombriz es un invertebrado que carece de huesos, pulmones, patas, ojos, dientes y oídos, pero que posee 5 pares de corazones o arcos aórticos que bombean la sangre alrededor del cuerpo.

También se afirma que, aunque es cierto que el aspecto de las lombrices resulta algo desagradable, su rol en los ecosistemas es muchas veces de vital importancia: contribuyen a la formación del suelo mejorando sus propiedades, promueven la actividad microbiana, son la base de la alimentación de algunas aves y mamíferos, etc.

Otras curiosidades sobre las lombrices de tierra son las siguientes: son hermafroditas, respiran a través de la piel, pueden consumir cada día más de la mitad del peso de su cuerpo, son capaces de enterrar objetos de gran tamaño y aunque no tienen ojos, pueden percibir la luz para evitarla.

¿Qué debe imitar el ser humano?

De los gansos:

Qué buen sería que el hombre y la mujer practicaran la división social del trabajo y entendieran que en el conjunto y en el apoyo de varios la cosa sale mejor.

Qué buen sería que la solidaridad entre los pueblos y los individuos imperara por encima de la mezquindad y el yoismo ensimismado.

Qué bueno sería que el valor de defender la soberanía, esto es, la patria donde se nace, se practicara y se arraigara en el imaginario colectivo de la comunidad internacional, que las guerras, las invasiones e intervenciones militares y encubiertas, solo traen muertes y huellas imborrables, y que, por tanto, deberían desterrarse definitivamente de la tierra.

De los erizos

En un grupo social siempre hay roces, problemas, altercados y situaciones que sacan a cualquiera de sus casillas. De una u otra manera, siempre nos exponemos a las espinas de los demás; así como ellos a las nuestras. Y cada una de estas espinas se refleja en el manejo de nuestras emociones (celos, dudas, frustraciones, berrinches, ataques de cólera, tristeza, etc.) y deben saber manejarse

Por tanto, el ser humano debería internalizarse que no puede abandonar el mundo, a las personas, ni ser inconsciente de su entorno. No rehuir ante la adversidad, sino enfrentar tan situación, esto es, la realidad.

El dilema del erizo no es algo que se deba temer o evitar. Es algo a tener en cuenta en todo momento. Aislarse no tiene sentido para sí mismo. Incluso; quien no siente las espinas de los seres queridos, no sabrá nunca diferenciarlas de aquellas que realmente son clavadas con la intención de hacer daño. La fricción social es vital para nuestra supervivencia.

Es natural darnos cuenta de que, como seres humanos, tenemos necesidades afectivas; pero, llegar a creer que podemos vivir sin ser lastimados, es ser iluso. Después de todo, aunque los erizos se lastimen, no se queja. Más bien soportan el dolor con tal de estar juntos.

Tener convicciones bien arraigadas, posturas claras y entender que formamos parte de la polis y por tanto nuestras opiniones valen y debemos hacerlas valer.

De la zorra.

Su astucia, sus habilidades y su inteligencia.

De la lombriz

Tener infinidades de corazones. Abiertos y siempre pensando en el otro. Practicar en este sentido la otredad, sobre todo en una sociedad en la que los criterios que imperan son el éxito, el placer, el consumismo; en fin, el individualismo puro y duro.

No darle curso a la “cultura del descarte” (dixit papa Francisco), esa acción de apartar a los más débiles necesitados de atención y cuidados, o simplemente los que estorban en un determinado momento las aspiraciones de alguien.

Conclusión

El filósofo alemán, practicante del nihilismo, Federico Nietzsche, en Así hablaba Zaratustra, comenta: “Más peligro he encontrado entre los hombres que entre los animales”.

Eduardo Galeano, siempre realista, dirá en Los caminos del viento: “Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados”.

Y el cantante brasileño, Roberto Carlos, tiene una canción titulada El progreso que, bajo el optimismo; en una de sus estrofas dice: “yo quisiera ser civilizado como los animales”.

Finalmente, más que Ser humano pareciera que hace falta Sé humano.

Que así sea.

*Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor Postgrado en la UCV,  la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, en el Instituto de Altos Estudios “Pedro Gual” del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue Decano de Postgrado de la Unerg y embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

Fuente: El autor escribe en el Portal OVE

 

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Los cambios en educación dependerán de cómo se concreten

Por: Agustín Moreno

No está clara la apuesta real por la red pública y por la reducción progresiva de la educación privada sostenida con fondos públicos

 

Es un buen regalo de Reyes y comienzo de 2020 que por fin haya un Gobierno progresista. Las líneas del acuerdo de Gobierno hay que verlas globalmente y no solo de forma sectorial para valorar en su conjunto los compromisos que asumen ante la ciudadanía. En este sentido, es importante que se dediquen la mitad de los puntos a aspectos sociales, conscientes de que ese es el camino más eficaz para mejorar la situación de la mayoría social, colocar en el centro de gravedad otros temas diferentes a los que han copado el debate público en los últimos tiempos, y como vacuna frente al avance de la ultraderecha.

En mi opinión, hay cuatro grandes ejes para medir si realmente se coloca la educación como prioridad estratégica para mejorar la equidad, la formación de las personas y la cohesión social y democrática de este país.

1. La sustitución de la LOMCE. Es importante el compromiso de derogar una ley rechazada por la comunidad educativa con sus movilizaciones (Marea Verde), por la mayoría de los grupos parlamentarios y de negativos efectos en la calidad. Pero no se trata de suprimir un símbolo denostado, sino saber por qué se sustituye. La mejor manera de medir la profundidad del cambio es comparar las propuestas del Gobierno con el “Documento de Bases para una nueva Ley de Educación” elaborado por todos los sectores progresistas de educación.

Y las diferencias son grandes, si el cambio se reduce a poco más que la necesaria supresión de los itinerarios segregadores (y, supongo, que a la recuperación de programas como los de diversificación que funcionaban muy razonablemente y se los cargó el ministro Wert) o a que la Religión no cuente para la nota.

2. Red pública o doble red. No está clara la apuesta real por la red pública y por la reducción progresiva de la educación privada sostenida con fondos públicos. Uno de los grandes problemas de la educación es la doble red que selecciona y segrega al alumnado por razones socioeconómicas, clasistas. Y sobre esto no veo nada concreto. Suprimir los conciertos a los centros que segregan por sexo está bien, pero son una pequeña realidad. Insistir en la gratuidad que ya dice hoy la ley “informando a las familia” es un brindis al sol, porque serán las comunidades autónomas las que pongan o no medidas para garantizarlas. No se aborda un horizonte de negociación para suprimir la anomalía de los centros concertados e incorporar su función en la red pública.

3. La laicidad de la escuela. Corregir la barbaridad de la LOMCE de que la asignatura de Religión computase para la nota media y para las becas es lo más elemental. Ya es voluntaria y que no tenga asignatura alternativa es poco relevante. Debería asegurarse la libertad de conciencia de los niños y niñas, según dicen las Convenciones de Naciones Unidas y, para ello, la religión confesional debe de salir de la escuela y del currículo, no solo del horario escolar. Y abordar, de una vez por todas, la derogación de un concordato preconstitucional que carga de privilegios a la Iglesia católica en su labor adoctrinadora, como aprobó la mayoría parlamentaria con la PNL de febrero de 2018.

4. La Financiación. El compromiso de llegar al 5% del PIB desde el actual 4,2% está bien, ya que son 8.000 millones de euros más que fueron los que recortó el PP, pero se demora mucho en el tiempo (no se alcanzarían hasta 2025). Hace falta una fuerte e inmediata inversión en educación porque no se nota la reversión de los recortes en los centros educativos, hay que mejorar las becas y la calidad. Con este compromiso no hacemos otra cosa que aproximarnos a la media de la Unión Europea. Y esto no es suficiente: hay que trazar un horizonte de futuro hacía el 7% del PIB si queremos que España esté a la cabeza de la calidad educativa.

Muchos temas que se apuntan en el programa de gobierno están en función de cómo se produzca la financiación, de cómo se desarrollen los acuerdos con las comunidades autónomas (CCAA) y de si son o no prescriptivos para ellas. Estamos hablando de poder financiar nuevas etapas educativas como la de 0 a 3 años; de un plan eficaz contra el fracaso escolar y el abandono temprano; de reducir la interinidad (aunque no se dice cómo) del profesorado y evitar los despidos para no pagar el verano; de reducir la precariedad del profesorado universitario; de mejorar la política de becas y de reducir las tasas universitarias a la situación anterior a los recortes… Compromisos de valor aunque sin concretar que aparecen en el programa de Gobierno.

Vista la experiencia de la ley 4/2019 que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez, que debía de servir para revertir los recortes de Rajoy (DL 14/2012) y que apenas se ha notado en los centros educativos en la reducción de jornada y de ratios, porque dejaba en manos de las CCAA su concreción y aplicación, se puede temer que algunos opten más por cambios aparentes que reales.

Así las cosas, estando bien una serie de propuestas, no dejan de ser insuficientes los cambios que se plantean en educación. Y, ojo, ello siempre que haya una movilización suficiente de la comunidad educativa y de la ciudadanía progresista, porque seguramente saldrán a la calle de manera preventiva las fuerzas que defienden los privilegios, el negocio y el adoctrinamiento religioso en educación. Una nueva ley y otra política educativa serían una buena ocasión de apostar en serio por la educación pública, pero todo depende de cómo se desarrolle.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=264090

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El papel de los educadores en la lucha contra el neoliberalismo.

Por Salim Vally

En los últimos tiempos, se han desatado protestas masivas con millones de personas en lugares tan diversos como Puerto Rico, Ecuador, Líbano, Chile, Haití, Irak, Papúa Occidental en Indonesia, Sudán y Argelia.

En estos países y en otros, aunque los factores desencadenantes de las protestas, los métodos y los objetivos son diferentes, comparten temas comunes: la desigualdad, la ira ante la corrupción de las élites, las libertades políticas y las consecuencias del cambio climático. En casi todos los casos, los estudiantes y los maestros estuvieron y permanecen en la primera línea de las manifestaciones masivas.

Más dramáticamente, con protestas en Chile, aunque fuertemente reprimidas, no impidió que dos millones de personas inundaran las calles. Su proclamación colectiva se capta mejor con las palabras en un cartel popular: «El neoliberalismo nació en Chile y morirá en Chile».

El cartel alude al hecho de que Chile después del golpe militar contra Salvador Allende se convirtió en el terreno experimental para Milton Friedman y los economistas entrenados en la Universidad de Chicago, incluida la privatización de sectores sociales como la educación y la atención médica.

Aunque la chispa para las protestas en Chile fue un aumento en la tarifa del metro y el movimiento de evasión de tarifas dirigido por estudiantes, las protestas se expandieron rápidamente a otras demandas y abarcaron otros sectores sociales. Los chilenos fueron claros: sus demandas trascendieron los 30 pesos del aumento del tránsito, pero rápidamente incluyeron un cambio social fundamental y el fin de 30 años de neoliberalismo.

Hoy Chile es uno de los países más desiguales de América Latina, con pensiones bajas, derechos de educación desiguales, la privatización del agua, un sistema de salud inadecuado e inadecuado, un aumento en los precios de la electricidad y una constitución manipulada.

El movimiento de protesta chileno salió a la calle pocos días después de la victoria parcial en Ecuador, liderado por comunidades indígenas contra un programa de ajuste estructural impuesto por el Fondo Monetario Internacional.

Impresionantemente, los movimientos de protesta en Chile y Ecuador consisten en fuerzas sociales insatisfechas con los partidos políticos tradicionales, que comprenden estudiantes, maestros, desempleados, comunidades indígenas, sindicalistas, feministas, ambientalistas y aquellos con trabajos precarios. Alejándose de la política de identidad estrecha, proponen demandas inclusivas ‘transversales’ o no sectoriales incompatibles con el neoliberalismo.

Neoliberalismo sobre soporte vital

Las protestas mundiales han llevado a algunos partidarios de un capitalismo «ilustrado», como lo definen, a admitir que el neoliberalismo está en soporte vital.

La educación en general, incluidas las universidades, ciertamente no es inmune al impacto del neoliberalismo. Las universidades se enfrentan a una privatización renovada, una comercialización intensiva y un desafío a la noción misma de la universidad como mecanismo para abordar la desigualdad social y facilitar la circulación del conocimiento.

Las advertencias de los colegas sobre el ‘capitalismo académico’ hace más de dos décadas (mediante las cuales el personal académico se canaliza hacia emprendimientos empresariales como parte de la ética de generación de ingresos de la universidad y la integración de las universidades en la lógica del capitalismo) se ha convertido en la norma a nivel mundial.

Es cierto que las luchas dentro de la educación superior continúan y estallan esporádicamente en diferentes campus y en diferentes países. Estas luchas incluyen las demandas de repensar el propósito de la educación formal, el acceso universal a una educación de calidad gratuita, las demandas de cambio institucional y los llamados a descolonizar instituciones, programas de estudio y planes de estudio.

A medida que la precariedad laboral afecta profundamente a todos los sectores y sociedades, en muchos países, los trabajadores universitarios, académicos y no académicos, y los estudiantes se han organizado para resistir nuevos recortes en la educación y el gasto social, la imposición de modelos de gobierno neoliberal, la reorientación de la educación a lo largo de las líneas del mercado. y la supresión de la disidencia.

Sin embargo, muchas de estas luchas son de corta duración y a menudo ineficaces debido a la incapacidad de conectarse con las luchas en la sociedad en general.

Indudablemente, existen espacios progresivos, aunque limitados, y las personas en muchas universidades pueden conectarse con organizaciones comunitarias y movimientos sociales y realizar un valioso trabajo contrahegemónico.

A menudo, estos espacios se han ganado mediante luchas y por la presión de organizaciones externas. Deben expandirse a través de una defensa vigorosa de la educación superior como un bien público y una esfera de ciudadanía democrática crítica y resistencia contra los valores comerciales y corporativos que configuran la forma, el propósito y la misión de nuestras instituciones. Proactivamente, las iniciativas deben incluir la vinculación de programas, proyectos y recursos con las necesidades y luchas de la comunidad.

Durante un panel de discusión reciente sobre movimientos sociales y educación, Sangeeta Kamat, profesora de educación internacional y comparada en la Universidad de Massachusetts Amherst en los Estados Unidos, articuló un desafío para aquellos que trabajan en universidades para construir y mantener una ‘tubería de escuela a movimiento’ .

El reciente libro de Rebecca Tarlau sobre cómo el MST (Movimiento de Trabajadores sin Tierra) transformó la educación en Brasil también ofrece lecciones invaluables sobre cómo las instituciones educativas y educativas pueden vincularse con el activismo.

Los colegas en Turquía, aunque perseguidos y expulsados ​​de las universidades por el régimen autocrático de Erdogan, han demostrado su resistencia al continuar enseñando fuera del campus .

En este período marcado por un asalto a la educación y la razón, el aumento de la desigualdad, el desempleo devastador y el surgimiento del discurso oscurantista, xenófobo y misógino y el militarismo, así como la crisis ecológica sin precedentes, el activismo educativo significativo que se involucra con los movimientos y las comunidades es decisivo. Los ejemplos recientes de resistencia en muchos países ofrecen esperanza, lecciones e inspiración.

Salim Vally es profesor de la Universidad de Johannesburgo y catedrático de investigación sudafricana en educación comunitaria, de adultos y de trabajadores. Pluto Press publicará su libro coeditado con Aziz Choudry, The University and Social Justice: Struggles en todo el mundo a principios del próximo año. Este artículo fue publicado por primera vez por Education International .

Fuente: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20191203043700229
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100 buenas prácticas de aprendizaje-servicio

A lo largo de los últimos años me ha sorprendido la cantidad de personas que han estado usando de referencia el inventario de 60 buenas prácticas de aprendizaje-servicio, publicado por Zerbikas Fundazioa en el 2013, un documento bastante sencillo que yo coordiné.

Comprobé que se usaba este catálogo para hacerse una idea concreta de lo que es el aprendizaje-servicio o para inspirarse o copiar prácticas fácilmente transferibles al contexto de cada una. A veces, lo sencillo y sin muchas complicaciones acaba funcionando mejor que las grandes y completas exposiciones. Digo a veces, que no siempre.

Soy una fan absoluta de copiar lo que sale bien. No tengo ninguna necesidad de inventarme cada vez la sopa de ajo. Las experiencias de las personas que me han precedido son siempre una guía, un camino, o al menos un faro para iluminarlo.

Además, cuando una copia, en realidad “recrea”, porque tiene que adaptar lo que se copia. No hay riesgo de falta de creatividad, sino todo lo contrario: ¡copiar estimula la imaginación! Bueno, y si a pesar de todo, no te gusta copiar, no me negarás que conocer y valorar lo que hacen otros educadores es muy útil e inspirador, por no decir una señal de modestia…

Así que estoy más que contenta de la publicación 100 Buenas prácticas de aprendizaje-servicio, que, obviamente, supera la anterior no sólo en el número de ejemplos que se presentan, sino también en la información que se aporta de cada uno y en la vinculación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En total, estas experiencias están desarrolladas por 300 centros educativos y 430 entidades sociales (asociaciones cívicas, culturales, juveniles, fundaciones, ONG’s, ayuntamientos e instituciones públicas).

Este dato ilustra cómo la inmensa mayoría de estos proyectos requieren de la colaboración entre el sector educativo y el sector social, por lo que también son ejemplos muy interesantes de trabajo en red y de fortalecimiento del capital social en un territorio.

La misma elaboración de este inventario es un ejemplo de colaboración entre dos organizaciones: la Red Española de Aprendizaje-Servicio y la Unidad de Emprendimiento Social, Ética y Valores en la Ingeniería (UESEVI), que forma parte de los servicios generales de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSIME-UPM). Esther Escoda, María Jesús Cuñado, Ana García Laso, Domingo A. Martín y yo misma constituímos la autoría coral de la publicación.

Con estas pequeñas prácticas de aprendizaje-servicio, como decía lúcidamente Eduardo Galeano, no vamos a ser supermanes salvando el mundo de la pobreza, pero… actuar sobre la realidad y cambiarla aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

Fuente: https://roserbatlle.net/2019/12/22/100-buenas-practicas-de-aprendizaje-servicio/

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20 ‘influencers’ educativos para seguir este 2020

 

Dos decenas de perfiles que generan discurso, debate y agenda en el mundo educativo y que puede ser interesante que sigas en 2020.

Con la llegada del nuevo año vuelve la tradición de proponernos buenos propósitos. Por ello, este año hemos preparado una lista que nos puede servir para estar al día de las novedades del mundo educativo y de la actualidad docente. Es una lista de las muchas posibles que se pueden hacer. Se trata de que sea útil para informarse, aprender y compartir. Es una propuesta.

El criterio de elaboración ha sido combinar perfiles institucionales y personales diversos para ofrecer una línea de tiempo suficientemente rica y plural. Añadimos también miradas críticas y constructivas con la incorporación de internet, las redes sociales y las nuevas tecnologias tanto en el ámbito de la educación formal como informal. Y también algo de humor.

Hablamos de influyentes no por que tengan más o menos seguidores sino por la coherencia, credibilidad y focalización en el mundo educativo actual y su constante evolución. El anglicismo influencer ha hecho fortuna para determinar aquellos perfiles influyentes en las temáticas más diversas, aunque nosotros no lo vinculamos al aspecto comercial al que a menudo se asocia.

Seguro que podéis añadir nuevas propuestas para enriquecer esta lista y crear de nuevas según vuestras motivaciones e intereses. Nos leemos, hablamos y compartimos en las redes.

1. @diarioeduca El Diario de la Educación. Periódico digital que ofrece información y opinión de interés para la comunidad educativa hispanohablante.

2. @UNESCO_es Cuenta oficial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

3. @unicef_es Trabajamos para que se cumplan los derechos de los #niños a la supervivencia, la salud, la educación y la protección.

4. @EspacioOEI Cuenta de Twitter oficial de la Organización de Estados Iberoamericanos para la #educación, la #ciencia y la #cultura

5. @educaINTEF Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación de Profesorado del Ministerio de Educación y Formación Profesional

6. @osiseguridad Oficina de Seguridad del Internauta de @INCIBE Información y soporte para evitar y resolver problemas de seguridad en Internet #ciberseguridad

7. @ciberespiral Asociación Espiral, educación y tecnología.

8. @farodigitalok Incorporamos la voz de chicos, chicas y jóvenes para crear estrategias de uso crítico y consciente del mundo digital.

9. @FundacionGiner Cuenta oficial de la Institución Libre de Enseñanza

10. @edutuiter Hablamos de educación. Sumanos @turemanso @pbongiovanni

11. @ftsaez Aprendo por todos lados. Leo y escribo donde puedo. Hablo donde me dejan. Me gusta escuchar. Enseño en la UGR. Enredo y crezco en @conecta13 y @conocimientoAB.

12. @cristobalcobo Senior Education Specialist #Edtech & policy – human-centered technologies – future of learning

13. @jblasgarcia Maestro Psicopedagogo Profesor UMU y @juancarlosiies Blog http://jblasgarcia.com Activista de #RevoluciónInclusiva #TBL #AC #ABP #Soy_InnoDucator @INED21

14. @tonisolano Aprendiendo y enseñando en la medida de lo possible

15. @cscolari UPF researcher: interfaces, digital, transmedia & media ecology/evolution + TEDx + PI H2020 @Trans_literacy + http://Hipermediaciones.com

16. @maestradepueblo Doy clase, hago recreos, corrijo cuadernos, me coordino, atiendo a padres, programo en casa, me formo en mi tiempo libre,… ¡pero tengo muchas vacaciones!

17. @garbinelarralde #educación #visualthinking #pensamientovisual #arte #innovación #aprendizajeactivo #educacionartistica

18. @marcelamomberg History Teacher, BA in Economics #Educación2.0. Collaborating @Ined21 @Scolartic @Ineverycrea #Redes #ABP Huérfano Digital

19. @carmeniglesiasb Artesana de la RED. Community Manager Educativa. Madrina de proyectos educativos. Colaboro, difundo y aprendo por defecto @ConOtraCLASE #EduPills @ineverycrea

20. @lindacq EdTechnologist, Educationalist. Prof. Fac. d Educ. Universidad de Murcia (Spain). Talkative & Learnative. Sorry for typos and muchness

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/10/20-influencers-educativos-para-seguir-este-2020/
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