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Educar y ser educados.

Educar y ser educados.

Juan Pablo Viola

Ayer hablamos con mi esposa con unos queridísimos amigos que viven en México. Y nos dieron la gran noticia de que, después de siete años de matrimonio, y unos tantos de búsqueda del hijo o la hija, por fin nuestra amiga ha quedado embarazada. ¡Y ya está de 13 semanas!

Cuando nos lo contaron, así con suspenso y de modo bien sorpresivo, nos pusimos a gritar de la emoción. Fue un gran momento. Después me puse a reflexionar sobre lo grandioso y hermoso de ser padres, aunque muchas personas no lo vean de ese modo.

Porque claro, ser padres no es tarea fácil. Y no hay una escuela que otorgue un título de buen padre o buena madre. Y esto es así ya que a ser padres se aprende siendo padres, haciendo la experiencia. No hay otro modo. Evidentemente, en la actualidad (cuando yo era niño también había pero mucho menos, y con menos objetividad científica que ahora) hay muchos libros y teorías sobre cómo educar buenos niños, y de ese modo recibir la etiqueta de “buen padre o madre”. Pero del dicho al hecho hay un largo trecho, dice el refrán. O sea, saber cómo se puede llegar eventualmente a ser un buen padre o madre, dista bastante de llegar a serlo efectivamente. Yo puedo leer una importante cantidad de libros sobre paternidad y maternidad, psicología del hijo, etc., pero tener un hijo o hija y criarlo es otro cantar.

Sin embargo, el tema que yo quería compartir con mis lectores tiene que ver con que ser padres no es tarea simple por una razón de la que, yo al menos, no he leído mucho.

El trabajo de educar a un hijo o hija nos exige salir de nosotros mismos, renunciar a muchos de nuestros gustos, dejar de ser el centro de mi propia vida, comenzar a entender y a hacer “sacrificios” en cuanto a pequeñas (o no tanto) autogratificaciones que nos hacíamos cuando éramos solteros. En definitiva, los hijos o hijas nos sacan de nuestra zona de confort, lo queramos o no. O como me gusta decir a mí, no sólo nosotros somos los primeros educadores de nuestros niños sino que ellos también son educadores nuestros.

Y, ¿por qué? Pues, precisamente porque como lo insinúo en el párrafo anterior ellos nos obligan a ser más desprendidos, desinteresados, más divertidos aunque estamos cansados, más alegres aunque estamos angustiados, e incluso más activos aunque estamos estresados.

Uno de mis hijos, cuando tenía 4 y 5 años, repetidas veces me pedía ir al baño a hacer caca en medio del almuerzo, cuando yo estaba por el segundo bocado de mi milanesa. Mi hija ahora mi pide que la ayude con matemáticas, una materia que nunca me generó mucho atractivo, por lo que me he tenido que poner a repasar algunos temas para poder ayudarla, y sacrificar ese tiempo para mí, para poder ayudarla.

Muchas veces, si queda poca gelatina para comer de postre, naturalmente me quedo sin tomar gelatina para que ellos puedan disfrutar de su postre. Una de mis favoritas son las de la noche… todavía mis dos hijos más pequeños son infantes y se resisten a dormirse sin que les cante una canción tomándoles las manos. Y yo me caigo de sueño, pero entre bostezos, no me queda más remedio que cantarles.Ni que hablar cuando a las tres de la madrugada uno de ellos se levanta llorando y viene a despertarnos porque tuvo una pesadilla. O cuando es fin de semana, domingo, y me levantan a las ocho de la mañana porque están aburridos o quieren tomar su desayuno. Y así sucesivamente.

Podría contar mil anécdotas más de cómo ellos nos templan el carácter, pulen nuestras imperfecciones, nos conminan a ser buenos, a ser cautos con lo que decimos, a comer más frugalmente, a no hablar de más. En resumen, nos obligan a ser mejores; o, lo que es lo mismo, nos educan.

¿Será por eso que hay parejas que deciden no tener hijos? ¿Por no atreverse a salir de su zona de confort? ¿Por el gasto material que también implica criar un niño o una niña? Tal vez… Pero si te lanzas a la aventura de tener un hijo, no olvides que, cuando “te saquen canas verdes” te estarán educando. Porque las personas aprendemos a ser mejores de muchos modos, pero sobretodo, al ser interpelados por otros, especialmente por esos otros que quisimos traer al mundo, y por quienes debemos responder con un compromiso que dura veinticuatro horas los trescientos sesenta y cinco días del año.

Fuente de la Información: https://revistahumanum.com/2021/03/31/educar-y-ser-educados/

 

 

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Mundo – Regreso a clases: ¿Cómo satisfacer las necesidades nutricionales de los niños?

Regreso a clases: ¿Cómo satisfacer las necesidades nutricionales de los niños?

La alimentación es la base de la vida como siempre lo mencionamos, y la misma en todas las etapas (edades) debe favorecer a un óptimo estado de salud. En esta ocasión me dirijo a las cabezas del hogar, haciendo un llamado a concientizar sobre la importancia de velar el buen curso de sus hábitos nutricios en todos los integrantes, especialmente para el adecuado crecimiento y desarrollo de sus hijos ya que los padres son los principales responsables de promover estilos de vida saludables para prevenir trastornos nutricionales.

Esta etapa puede ser la última oportunidad de prepararlo nutricionalmente para una vida adulta más sana, no está bien pensar y normalizar la obesidad en nuestros niños como sinónimo de bienestar o pretender que cuando crezca solo va a cambiar. Se debe tener en cuenta el entorno y las influencias sociales y psicológicas durante el proceso de cambio, por lo que siempre se aconseja pedir ayuda a profesionales con experticia en Nutrición infantil y psicología para no ocasionar trastornos de la conducta alimentaria asociados a su imagen corporal como bulimia o anorexia.

La actual demanda de nutrientes, sumado a los cambios en el estilo de vida como las actividades escolares online y escasa actividad física con desórdenes en la ingesta alimentaria en cuanto a horarios, convierten a la etapa escolar en una época de alto riesgo nutricional.

Tenga en consideración que si se encuentra en obesidad y continúa con una ingesta hipercalórica, lo expone a desórdenes metabólicos como resistencia a la insulina (prediabetes), alteraciones de lípidos en sangre como colesterol o triglicéridos elevados e incluso al estreñimiento por deficiencia de fibra alimentaria que al mantenerse por larga data es un signo de mala absorción intestinal, lo cual puede desencadenar otros efectos secundarios.

En otro aspecto, es común ver a papás desesperados porque sus hijos ya no quieren comer saludable y cuesta aún más mientras más tarde comiencen, por ese motivo para evitar llegar a esa situación se deben incorporar cambios gradualmente, no radicales. La idea siempre será mejorar la relación con sus alimentos, enamorarlos del buen comer, y no satanizarlo.

Por lo que no quiere decir que nunca más probarán un postre o un snack favorito que a lo mejor es copioso en grasa, azúcar o sal, pero si lo hacen serán conscientes de que serán de consumo ocasional y que sus próximas comidas no deben seguir siendo desequilibradas, acompañando desde luego con la práctica de la actividad física a la par.

Al momento también podemos apoyarnos con distintas opciones saludables del mercado que suplantan cada vez más a los ultraprocesados, que a tantos les gusta, los alimentos más nocivos, los cuales a la larga puede ocasionar también alteraciones cognitivas.

Cómo mejorar la alimentación de los niños

Podemos entonces empezar con estos pilares que serán las bases para lograr un mejor equilibrio nutricional en los más pequeños del hogar:

· Agregar un vegetal crudo en un tiempo de comida (almuerzo o cena), por ejemplo, rábano, pepino, cebolla, espinaca, pimiento, etc. Empiece por el que observe con más afinidad y varíelo cada semana.

· Incorpore fruta natural a diario, picada o entera, limite la cantidad de jugo a no más de un vaso al día y con la menor cantidad de endulzante posible. Si padece sobrepeso, omita coladas.

Opte por los lácteos semidescremados en el caso de la leche y el yogurt natural, no es necesario que sean descremados y no necesita que sea deslactosado a menos que sea intolerante a la lactosa. Evite colorantes y saborizantes en estas presentaciones.

· Varíe la fuente de carbohidratos durante el día, no la repita. Por ejemplo, arroz en el almuerzo y choclo en la cena.

· Coloque un termo de agua de no menos de un litro cerca de su área de estudio y recuérdele que debe acabárselo a lo largo del día, otra opción es brindarles antes y después de cada comida.

· Haga ejercicio con su pequeño poniendo el ejemplo, disfrute de una clase virtual de ejercicios iniciales de rutina en casa que puede buscar en internet. Inicie 2-3 veces por semana con 30 minutos. Cada semana aumente 10 minutos hasta llegar a la hora completa. La finalidad del mismo no es solo perder peso, sino mejorar los desórdenes metabólicos de un estado inflamatorio como es la obesidad.

· Si necesita por el contrario hacer que aumente de peso, agregue mayor cantidad de calorías positivas como aguacate, aceite de oliva extra virgen en la sopa una vez servida, frutos secos en el yogurt o picados en fruta.

· Mantenga horarios regulares de alimentación, haga el esfuerzo porque desayunen hasta las 09:00 máximo.

· Motívelo a leer y hable con ellos sobre nutrición, a conocer las propiedades de las frutas y vegetales, la importancia de tomar agua, de caminar y hacer ejercicio.

El ambiente familiar tiene un impacto relevante sobre el patrón de ingesta, la conducta alimentaria y la aparición de la obesidad o desnutrición infantil.

Para recordarlo siempre: la familia es el factor que más influye en la alimentación infantil, de ahí la importancia de seguir una alimentación saludable en casa.

Receta: Shake de chocolate

Ideal para aquellos niños que no están acostumbrados a desayunar por la mañana antes de iniciar clases y se empezará a crear el hábito.

Ingredientes:

· 1tz. de leche de vaca semidescremada o vegetal (coco o almendra)

· 1 cdta. de cacao en polvo sin azúcar

· 2 cdas. de chía o avena natural

· Pizca de canela en polvo

· 1 cdta. de panela o ½ guineo

· Nibs de cacao

Preparación:

1. Licuar todos los ingredientes, si lo desea puede calentar sin llegar a hervirlo o si lo prefiere refrescante licuar con dos cubos de hielo adicional. Puede decorar con nibs de cacao por encima.

MSc. Martha Belén Ortiz Celi

Nutricionista Clínica /Chef en Gastronomía Nutricional

Miembro de la Asociación de Nutricionistas del Guayas

@mbonutricion

Cel.: 098-460-6790

Correo: marthabelenortizc.nutricionista@gmail.com

Redacción
Redacción

Fuente de la Información: https://www.eluniverso.com/larevista/salud/regreso-a-clases-como-satisfacer-las-necesidades-nutricionales-de-los-ninos-nota/

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Mundo: Recesión, desempleo… ¿Es la educación una solución frente a la crisis económica y social?

Recesión, desempleo… ¿Es la educación una solución frente a la crisis económica y social?

 

Ante un 2021 incierto, en el que la recuperación no se espera hasta la segunda mitad del año, la formación es una herramienta clave para recuperar la competitividad

Por EC Brands

La crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia del covid-19 ha sacudido la economía global. Ante la proliferación de los ERTE, despidos y cierres de empresas, la ciudadanía se encuentra en un momento crucial para dar un revulsivo a su carrera profesional. Algunos indicadores económicos atestiguan el golpe sufrido por la economía española: según Eurostat, el PIB cayó un 23% en el primer semestre de 2020, mientras que la subida en la segunda mitad del año se quedó por debajo del 17%. Los efectos de la contracción se han sentido en el mercado laboral, cuya tasa de paro ha subido hasta el 16%, de acuerdo con cifras del pasado enero, lo que arroja un dato cercano a los cuatro millones de desempleados. La llegada de las vacunas resulta una esperanza, pero para que la economía vuelva a reactivarse a niveles previos a marzo de 2020, es necesario llegar a las previsiones establecidas por el Gobierno (un 70% de la población vacunada de cara al verano).

Ante este escenario, Naciones Unidas ha subrayado la importancia de la educación como herramienta para impulsar la salida de la crisis. En un informe sobre el sector educativo durante y después del coronavirus, la organización hizo una llamada a gobiernos de todo el planeta para repensar la educación y acelerar cambios en el modelo de enseñanza y aprendizaje. Entre los diferentes puntos que se deben potenciar, señala la ONU, se encuentra la eliminación “de obstáculos a la conectividad”.

«Lo que parece evidente es que el mundo que nos vamos a encontrar después de la crisis no es igual que aquel en el que habíamos vivido anteriormente. Por lo tanto, las armas que teníamos no nos van a servir. Esa es la razón por la que tenemos que formarnos», explica Nacho de Pinedo, CEO de ISDI, la escuela de negocios nativa digital. «La única manera de recuperar la competitividad es adaptándonos al nuevo entorno, y no cabe duda de que este es digital». En este contexto, la oferta formativa se presenta como una alternativa para todos los profesionales que quieran avanzar, ya sea porque han perdido su trabajo o porque quieren mejorar en sus empresas, adquiriendo nuevas capacidades e impulsando la transformación digital.

La encriptación, la robotización o la inteligencia artificial serán sectores al alza durante los próximos años. (EFE)

Uno de los aspectos que la pandemia ha puesto de manifiesto es la consolidación del canal ‘online‘. Internet fue uno de los motores económicos durante los meses de encierro casero, permitiendo una cierta normalidad en los hogares mientras los comercios, oficinas y escuelas permanecían cerrados. Pero ese auge de las nuevas tecnologías durante los últimos meses ha puesto de manifiesto una importante carencia del mercado laboral español. Según un informe de Infojobs, la mitad de los trabajadores reconoció no estar formándose en competencias digitales antes de la crisis sanitaria. Esa cifra contrasta con el 65% que ya entonces afirmaba que la transformación digital y la robotización habían alterado su puesto de trabajo.

De Pinedo explica que «hay que concienciarse de que no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época» y que, por tanto, «la digitalización va a ir a más». «Si una persona quiere reconvertirse profesionalmente, lo primero que debe tener en cuenta es qué camino dentro del entorno digital le puede encajar mejor: uno más generalista o más especializado en las tendencias de empleabilidad actuales (data o la gestión de CRM, por ejemplo). Y, una vez claro, volcarse en la formación», apunta el CEO. No hay que olvidar, además, que los fondos de recuperación se repartirán bajo la premisa de fomentar la inversión en la transformación digital y las políticas medioambientales.

«Una media de 6,5 empresas están compitiendo por cada nuevo profesional titulado en competencias técnicas de transformación digital»

 

En esa elección más generalista entran ISDI y su MIB, un máster de especialización en negocio digital que, tal y como define su CEO, es «una especie de MBA de la era digital». Impartido en Barcelona y Madrid, así como de manera ‘online’, este programa ha sido diseñado por y para un entorno digital desde su nacimiento hace 12 años. Así, durante nueve meses y un total de 450 horas, los alumnos aprenden cómo adaptarse a un mundo en constante transformación, a través de una formación centrada en la práctica. «Los alumnos meten las manos en la masa y ponen en marcha un negocio ‘online’ real durante el programa, acompañados de destacados expertos digitales del país, profesionales en activo de líderes como Google o Amazon», explica Nacho de Pinedo. Además, desde la escuela afirman que «cada año cambiamos aproximadamente un 40% del contenido y cada dos meses y medio el consejo académico se reúne y analiza qué se va a ejecutar en ese periodo, porque en la era digital el ritmo de las actualizaciones es mucho más rápido».

Sin embargo, ¿qué hace realmente diferente al MIB? Según su CEO, «el modelo de aprendizaje basado en tres ‘tracks’: el primero, el conocimiento mediante una formación holística sobre diferentes temáticas, desde estrategia digital e innovación hasta liderazgo y transformación de empresas y emprendimiento, e impartido por profesionales digitales en activo». El segundo y tercer ejes se centran en la integración de dichos conocimientos. Por un lado, el proyecto troncal, donde los alumnos se encargan de digitalizar una pyme existente, apoyándose en metodologías ágiles (aprender haciendo). Y por otro, el denominado ‘challenge’, que consiste en lanzar una empresa al mercado desde cero. «Los alumnos tienen que generar un ‘e-commerce’, lanzarlo al mercado, empezar a facturar y ganar dinero. Además de la captación de clientes, tendrán que gestionar todo el ‘back office’ y las reclamaciones o problemas que hayan podido surgir en el proceso de compra para que los clientes repitan y les recomienden», indica De Pinedo. «Al final del programa, existe la opción de cerrar la empresa y entregar el dinero ganado a una ONG o quedarse con el ‘e-commerce’ y mantener el negocio».

El mercado laboral tras la crisis

Un informe del World Economic Forum publicado el pasado mes de octubre arrojaba datos interesantes acerca del futuro del empleo. El primero, la imparable adopción de nuevas tecnologías como la computación en la nube, el ‘big data’ o el comercio electrónico, a los que había que sumar nuevas oportunidades en terrenos como la encriptación, la robotización o la inteligencia artificial. De hecho, un estudio sobre empleabilidad y talento digital publicado por la Fundación VASS y la Universidad Autónoma de Madrid estableció que “6,5 empresas están compitiendo por cada nuevo profesional titulado en competencias técnicas necesarias para que las empresas den cobertura a sus procesos de transformación digital. Un colectivo de empleadores que podría llegar a los 160.000 cuando existen poco más de 25.000 egresados universitarios y ciclos de FP”.

Los estudios afirman que hasta el 44% de trabajadores de oficina podrán hacerlo desde casa cuando regrese la normalidad. (iStock)

En este nuevo escenario, acelerado por la recesión causada por el coronavirus, el World Economic Forum advertía de los cambios que se avecinan en los mercados laborales de las economías desarrolladas de cara a 2025. Hasta el 43% de las empresas admitían que tendrán que reducir su plantilla debido a la integración de nuevas tecnologías y un 41% tenía previsto aumentar la contratación de servicios de terceros para tareas especializadas.

En la misma línea, un sector que ha visto alterada su rutina por completo es la del trabajador de oficina. Hasta el 84% de estos empleados, según el informe, está llamados a digitalizarse en su día a día de manera cuasi inmediata y un 44% cuenta ya con las herramientas para trabajar desde sus hogares. «La pandemia ha hecho mucho más evidente la necesidad del cambio. Algo que tenía que ocurrir poco a poco, en un espacio largo de tiempo, ahora debe hacerse inmediatamente. Los negocios tienen que hacer esa transformación digital y para eso necesitan profesionales que conozcan cómo era el entorno anterior y que sean capaces de dibujarles un camino para adaptarse al nuevo entorno. Y por otro, necesitan especialistas que sepan enfocarse en algunas de las áreas clave, como pueden ser data o plataformas tecnológicas, para ejecutar esta transformación», concluye Nacho de Pinedo.

Fuente de la Información: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2021-04-07/educacion-covid-19-transformacion-digital-bra_2996383/

 

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¿UNIVERSIDAD HEROICA?

La discusión sobre transformación universitaria, pensamos, aún debe intensificarse. En estos momentos, cruzando la pandemia, sobreponiéndonos a la obligación de mantenernos a distancia de nuestros semejantes, a centrar nuestra vida física en el hogar con todas sus contradicciones, necesitamos profundizar las reflexiones y el diálogo en torno al presente y futuro de las universidades. Sabemos de los esfuerzos de los gobiernos para mantener las actividades universidades desde los hogares (aún con tantas personas excluidas total o parcialmente de las conexiones electrónicas), mediante radios comunitarias, tv nacional y regional, redes sociales, etc. La creación de modos alternos de comunicación y formación desde el sistema de formación universitario es imprescindible ante una situación inédita para la cual no estábamos preparados/as… Pero el diálogo sobre transformación universitaria tiene que trascender estas circunstancias y adentrarse no sólo en estrategias y métodos, sino con más fuerza en concepciones y fundamentos. ¿Hemos llegado al momento en que requerimos con urgencia repensar radicalmente el sistema de educación universitaria?

En Venezuela, en diversos espacios mediáticos, algunos profesores hablan de la muerte de las universidades. Y es curioso que sus comentarios refieran principalmente a beneficios y privilegios del cuerpo profesoral hace años. Por ejemplo, hablan de aquellas posibilidades de asistir a simposios internacionales, de recibir financiamiento a investigaciones y líneas, de publicar libros, entre otras. Sin duda, estos son requerimientos por los que hay que seguir luchando. No obstante, estos profesores no se refieren a cuál era el compromiso social, el impacto real de estas actividades en el pueblo llano, en la pertinencia de las indagaciones sistemáticas en salud, trabajo, vida cotidiana, etc. Conviene señalar que estos beneficios no alcanzaban a todo el cuerpo profesoral, sino sólo a algunos grupos ubicados cerca de esferas de poder. Y también, que algunas pocas universidades concentraban la mayor parte del presupuesto (beneficios, privilegios) en detrimento de la mayoría.

Y, si bien es cierto que los gobiernos deben apoyar las actividades universitarias (investigación, formación, interacción social y producción), también es cierto que deben exigir a cambio que estas casas de estudio asuman la reflexión y la acción en torno a campos problemáticos de gran significado social: economía, política local y regional, cultura, para las grandes mayorías de la población. Recuerdo una prestigiosa universidad venezolana, que exhibía con orgullo como producto tecnológico un motor para autos de carrera, ausente de las necesidades de grandes porciones de la población… Es necesario, pues, unir los intereses personales de docentes-investigadores, trabajadores administrativos, técnicos y obreros, con los requerimientos de una sociedad compleja, pluricultural, multicéntrica, y abrir cada vez mas canales de diálogo e interacción permanente con comunidades, organizaciones populares, organismos públicos, empresas…

Lo anterior se intensifica ante la situación actual de nuestro país (Venezuela), asediado por diversas transnacionales y países que codician sus riquezas, bloqueado en sus posibilidades de hacer transacciones a nivel internacional, bombardeado constantemente por informaciones que pretenden fragmentarlo. Esto ha propiciado una alarmante baja en los ingresos nacionales, que afecta todas las actividades, incluidas las universitarias. Sabemos que nuestras instituciones universitarias apenas reciben insumos necesarios para el pago del personal, y las becas y ayudas estudiantiles, y no ya por la vía de ingresos propios o asignaciones especiales. Y el impacto de esta situación en nuestras universidades ha sido catastrófico en cuanto a infraestructura, servicios, investigaciones, docencia, producción intelectual, hechos agravados ahora por la pandemia.

De modo que ante este panorama, no es posible volver a la universidad de antes. No hay camino inmediato para restablecer el funcionamiento, beneficios y los privilegios que en otros momentos existían, aunque marcados por la inequidad. ¿Que se quiere destruir las universidades (venezolanas)? Esto no es cierto; no interesa a nadie, no conviene y tampoco es posible. A todos los sectores de la vida nacional e internacional, por distintas razones, les interesa que las universidades existan y funcionen.

¿Entonces es lícito hablar de transformación universitaria en este contexto? Más bien es necesario y pertinente hacerlo. A riesgo de lucir paradójico, diremos que la transformación universitaria es la única forma de lograr la supervivencia de esta institución. Pero esa transformación en todas sus dimensiones (lo curricular, la organización para la producción y socialización de saberes y conoceres, la interacción con comunidades, organizaciones y organismos, las condiciones internas y el bienestar de su personal) ha de tener en cuenta los siguientes planteamientos:

Necesitamos desplegar una universidad heroica. Heroica en el sentido de asumir una lucha sostenida, no sólo para su propia perpetuación, sino para repensar su rol y su influencia en la sociedad total. Una universidad generadora y socializadora de conocimientos pertinentes; promotora de procesos formativos en diversos organismos, empresas y comunidades; creadora de posibilidades de interacción y redes de apoyo y modos de entreayuda. Una universidad heroica, que implica el máximo compromiso humano (ya lo vemos) para lograr que la universidad funcione, mediada por la lucha sostenida para mejorar progresivamente las situaciones y beneficios del personal; una optimización rigurosa de los recursos con los que cuenta y una voluntad firme de generar nuevos recursos desde caminos transparentes y legales, sin caer en la mercantilización a ultranza; un repensar los modos de asumir los procesos formativos, enfatizando el reconocimiento y acreditación de saberes y conocimientos, la concepción curricular reticular, multicéntrica, situada y contextualizada, para generar en las comunidades y organizaciones la topofilia y la producción colectiva; el establecimiento de redes de producción cognitiva, no ya como líneas de investigación aisladas y autorreferenciadas, sino como espacios compartidos con el resto de la sociedad, para comprender a fondo las realidades situadas y sus posibilidades de transformación material y espiritual hacia el buen vivir.

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México: Racismos, educación y poblaciones indígenas y afrodescendientes

Racismos, educación y poblaciones indígenas y afrodescendientes 

Por Itza Amanda Varela Huerta y Bertha Maribel Pech Polanco

Resumen

En este trabajo se explora la influencia de los procesos de racismo en las universidades mexicanas respecto al acceso de personas indígenas y afromexicanas. La primera parte del artículo ofrece un panorama general y breve de las condiciones de vida de las personas indígenas y afromexicanas, con énfasis en el acceso a la educación básica y universitaria, esto con base en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi). En la segunda parte del texto, a través de información de archivo y entrevistas daremos cuenta específicamente de cómo el racismo afecta a las personas indígenas y afromexicanas en el ámbito de la educación superior y de posgrado. En el último fragmento del texto, reforzamos nuestro análisis sobre la relación entre racismo, educación, poblaciones indígenas y afromexicanas -con una perspectiva transversal sobre el género- así como algunas propuestas para iniciar procesos de inclusión en las políticas universitarias en México.

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Fuente-UDUAL

 

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2021/03/racismos-educacion-y-poblaciones-indigenas-y-afrodescendientes-en-mexico/

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España: Ser niño en un mundo hiperconectado

Ser niño en un mundo hiperconectado

¿Qué efectos tiene la sociedad hiperconectada en los menores? ¿Cómo influye en su educación y en sus aptitudes? ¿Cómo pueden aprender los más pequeños a hacer un uso responsable de las nuevas tecnologías? Ethic y Telefónica reunieron en el Impact Hub Madrid a un reconocido grupo de expertos para encontrar respuestas a unas preguntas clave para entender el siglo XXI.

Unos padres revisan el historial del navegador de su hija adolescente. En él, se suceden páginas acerca de la vida como trans. Cuando, a la mañana siguiente, se reúnen en la mesa de la cocina a tratar el asunto –hay cosas que no cambian–, ambos intentan mostrarle su apoyo diciéndole que siempre la querrán, sin importar su género. Ella, azorada, les saca de su error: no se siente cómoda en su cuerpo, pero no es transexual, es trans… humana. Quiere dejar atrás su carne y descargar su personalidad en la nube para ser datos. Aterrada ante lo que ve como un eufemismo tecnológico del suicidio, su madre le promete que cortará su conexión y se volverá analógica si hace falta para quitarle esas ideas de la cabeza.

Esa es una de las primeras realidades distópicas que se plantean en Years and years, la miniserie de HBO que nos pone ante un espejo para hacernos ver cómo podremos ser –o seremos– en un puñado de años si no abordamos los retos populistas, climáticos y tecnológicos. El personaje de la joven Bethany Bisme-Lyons, incapaz de separarse de su teléfono y de los filtros de Snapchat, refleja una situación extrema, pero no tan diferente de la que ya se vive en los hogares: niños con acceso a tecnologías cada vez más potentes en un mundo digital que cambia y crece incluso más rápido que ellos.

Como sucede casi siempre, el dilema –y las primeras y cruciales decisiones– sobre la cuestión lo tienen sus padres. ¿Cuándo comprarle su primer móvil? ¿Debo supervisar las aplicaciones que se descargan? ¿Cuánto tiempo puedo dejarles la tablet? «Con los menores no existen reglas escritas: cuando surgen nuevas formas de entender la sociedad, los padres tenemos que vencer nuestros miedos. Si ponemos trabas al aprendizaje digital nos perdemos una parte importante de la vida de nuestros hijos porque, aunque los tiempos cambien, los valores que debemos inculcarles son los mismos», introducía Elena Valderrábano, directora global de Ética Corporativa y Sostenibilidad de Telefónica, al inicio del debate Los menores en la sociedad hiperconectada. El encuentro, organizado por Ethic en colaboración con la empresa de telecomunicaciones, reunió a expertos en educación y tecnología para abordar cómo gestionar el entorno digital en el que nadan los más pequeños.

debate hiperconectados

Abajo, de izquierda a derecha: Fernando Cerro, María Zabala, Elena Valderrábano, Antonio Milán, Ofelia Tejerina, Ana Santos y María Galdo.

Se trata de una cuestión de límites tan difusos como el mar, a la que se suma la brecha de conocimientos entre los niños que han nacido con el smartphone bajo el brazo y unos padres que no siempre conocen las posibilidades de unos dispositivos cada vez más inteligentes. «Tenemos que aprender cómo funciona el mundo digital para poder aconsejar a nuestros hijos, teniendo en cuenta cómo es el mundo y cómo son ellos. No lo hacemos genial, pero tampoco tan mal como nos dicen continuamente», sostenía la periodista experta en ciudadanía digital María Zabala en una cierta llamada al optimismo. «Se trata de entender la infancia y la adolescencia que les ha tocado vivir, con unos riesgos y oportunidades diferentes a la nuestra. Por eso tenemos que asumir nuestro papel como adultos responsables y saber que nos toca informarnos y aprender», concluye.

Elena Valderrábano: «Si ponemos trabas al aprendizaje digital nos perdemos una parte importante de la vida de nuestros hijos»

Acostumbrarse a utilizar los dispositivos de última generación, explorar las aplicaciones populares entre los adolescentes –TikTok superaba en noviembre los 1.500 millones de descargas– o saber cómo configurar los sistemas de control parental son algunos de los deberes que los hijos ponen a sus progenitores, pero no son los únicos. «Internet es una herramienta para ejercer los derechos fundamentales, pero también es un entorno en el que se pueden vulnerar: un delito de lesiones se puede generar a través de la red, igual que se puede violar el derecho a la intimidad, la protección de datos, la libertad de expresión o de información», advertía Ofelia Tejerina, abogada y presidenta de la Asociación de Internautas. Con ello, la experta ponía sobre la mesa la diferencia entre que los menores tengan derecho a un acceso seguro a Internet y que este sea objeto de reclamación en los tribunales, aunque hoy las discusiones por el tiempo de uso de los teléfonos y tabletas sean tan habituales como lo eran las que se producían por la hora de llegada a casa en tiempos más analógicos.

Los habituales titulares informando de graves casos de ciberbullying –según Unicef, en España al menos dos menores en cada aula sufren acoso o violencia en internet– y de delitos sexuales hacen que los padres estén más concienciados ante los peligros de las redes que de sus beneficios. «Al hablar de protección se habla de prohibir, controlar, supervisar… Pero hay que poner el foco en formar, capacitar, reflexionar y ayudar. La protección del menor requiere estrategias que tienen que ir acorde a sus necesidades y su madurez», resaltaba en la misma línea Ana Santos, responsable de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) de Incibe, que hacía hincapié en el concepto de responsabilidad compartida. «Tenemos que fomentar conductas de respeto o tolerancia en las redes, potenciar el uso equilibrado en tiempo y contenidos y ayudarles a buscar información veraz, además de enseñarles a pedir ayuda si les ocurre algo. Una actuación integral que tiene que hacerse desde muchos ámbitos de la sociedad, desde la escuela a la policía o los proveedores de servicios de telecomunicaciones», reclamaba.

Educación digital en la sociedad líquida

Sin embargo, encontrar el equilibrio entre el uso responsable y la protección de los menores no es fácil. A finales del pasado mes de diciembre, la Comunidad de Madrid anunciaba que modificará la normativa autonómica para prohibir el uso de teléfonos móviles en las aulas a partir del próximo curso –hasta ahora, competencia de cada centro–. Según sus impulsores, la medida está destinada a «mejorar los resultados académicos de los alumnos y luchar contra el ciberacoso», razón por la que se prohibirá de forma explícita el uso de teléfonos y dispositivos electrónicos en los periodos lectivos.

María Zabala Elena Valderrábano

María Zabala y Elena Valderrábano.

El anuncio del ejecutivo madrileño pone de nuevo sobre la mesa el debate acerca del uso didáctico de la tecnología, defendida por algunos docentes y objeto de estudio –y recelo– para neuropsicólogos que bareman su impacto en las etapas tempranas del desarrollo cerebral del niño. «No podemos demonizar las redes sociales porque, si lo hacemos, nuestros hijos nos ponen en el bando enemigo. La tecnología es una oportunidad de desarrollo personal y, aunque estos temas nos inquieten, tenemos que acabar con el miedo que nos provocan», pedía Antonio Milán, doctor en Educación y experto en educación y uso de las nuevas tecnologías. Sin embargo, también alertaba sobre el papel que juega la red en comportamientos autolesivos en casos de anorexia o bulimia y también en la proliferación de las apuestas deportivas, una nueva y peligrosa forma de ocio entre los adolescentes. «Hay que saber transmitir las oportunidades sin obviar los riesgos: fomentemos que sigan cuentas de personas que les inspiren a conseguir sus sueños, que aprendan a contar historias. No ha cambiado el qué sino el cómo», concluía.

TikTok, la red de moda entre los adolescentes, supera los 1.500 millones de descargas

Estos nuevos relatos tienen unos claros protagonistas: los influencers, nuevas figuras de referencia para los más jóvenes, que ya no solo se fijan en actores, deportistas o cantantes para erigirlos como ídolos. Con las visualizaciones y los likes de cientos de miles –incluso millones– de seguidores, también son un escaparate de lujo para las marcas. «El problema no es que influyan en los hábitos de consumo de los menores, sino que lo hagan en actitudes de la vida con unos contenidos que no están hechos para ellos. Los padres deberían saber qué ven y qué no: al final, es controlar su entorno, pero sabiendo que este hoy es muy grande», advierte Fernando Cerro, cofundador y CEO en Influencialia.

Al final, los dramas cotidianos y miedos de los púberes y de sus padres no son tan diferentes a los de siempre, aunque ahora la tecnología haya desdibujado los límites de su mundo. «Las adolescentes de los ochenta y los noventa comprábamos todas la Superpop y no era precisamente por sus entrevistas culturales. No todos los adolescentes pueden tener interés en Kafka y no podemos pretender que les guste lo que nosotros queremos», concluye María Zabala. Pero, en medio de la queja sobre la frivolidad de las redes y la alerta constante sobre sus peligros, también se perfilan nuevos horizontes en otro tipo de entretenimiento digital: por ejemplo, el vídeo de Ter –quien acumula más de 700.000 suscriptores en YouTube– explicando las razones arquitectónicas del derrumbe de Notre Dame pasa ya del millón de reproducciones. Los de Jaime Altozano –con casi dos millones de suscriptores– analizando el algoritmo de Shazam o las modas musicales desde los años cincuenta suman casi cuatro millones de visitas.

Por Guadalupe Bécares Fuente: Ethic

Fuente de la Información: https://www.ecoportal.net/temas-especiales/educacion-ambiental/conciencia/ser-nino-en-un-mundo-hiperconectado/

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Los padres no son maestros: consejos para gestionar la escuela a distancia

Los padres no son maestros: consejos para gestionar la escuela a distancia

Es impensable reproducir la escuela dentro del hogar. Es impensable e incluso degradante para el papel de los profesores, pensar en terminar los programas en casa como lo harías en el aula. Hoy más que nunca escuela y familia debemos unir fuerzas

Los padres no son maestros. Los padres y la escuela deben, a toda costa, ser aliados en la educación y formación de niños y jóvenes, pero los dos roles no se superponen, si acaso son necesariamente separados y paralelos.

La tarea primordial de los padres no puede ser reemplazada, así como es impensable poner el peso de «reproducir» las peculiaridades de la enseñanza en el aula en casa: falta de habilidades, enfoque, tiempo dedicado y exclusivo. El mismo «formato de aula», que es un parte esencial del sistema escolar, como nos recuerdan abrumadoramente estos días de lecciones en línea.

La convivencia ya pone a prueba la paciencia y el autocontrol y si pones online registros que no abren, vídeos que no cargan, lecciones que se superponen para los varios niños, mil entregas que «ayúdame, no entendí ”… ¡No saldremos vivos de esta edición de Gran Hermano!

Hay dinámicas que en casa, a pesar del compromiso de los docentes y del sistema escolar para hacer frente a esta emergencia de Coronavirus, no se puede esperar: ni de los padres, ni de los alumnos.

Y por muy «adelante» que esté la tecnología, siempre hay niños, muchos niños, a los que hay que seguir y acompañar aunque a nivel de PC y Youtube sean más inteligentes que los adultos. (Gracias Dios que todavía nos recuerdas que sí, también nosotros somos útiles, y que hay cosas en las que ni siquiera la tecnología puede reemplazar al humano).

Nada sustituye al aula

La enseñanza online es ante todo un deber de las instituciones, un banco de pruebas para todos los docentes que «han iniciado su camino de cambio, es más, de evolución hacia la nueva enseñanza del futuro» (Chiara Burberi de Redooc.com en Vanity Fair). Es también una ayuda para los padres que siguen teletrabajando, para involucrar a sus hijos encerrados en casa, para darles una apariencia de normalidad y rutina.

Pero también es cierto, como recordó la ministra italiana de educación Lucía Azzolina, que «la escuela es más que eso. La escuela es compartir, es estar juntos. La escuela en el aula es insustituible. ¡Y tiene que volver pronto! » (Vanity Fair).

Aquí hay algunos consejos para mamás y papás que luchan con el aprendizaje a distancia. Como mínimo, lo que está en su poder de controlar; el resto, obviamente va al sentido común de los profesores:

1NO JUECES, SINO ALIADOS DE LOS NIÑOS

No nos identifiquemos con los jueces despiadados dispuestos a presionar el botón rojo para eliminarlos del Factor X al primer error: con demasiada frecuencia, los padres, pensamos que la corrección en el sentido escolar se reduce solo al «bolígrafo rojo».

Tratamos de reconocer y apreciar el potencial de nuestros hijos en un sentido más amplio, entendiendo que las dificultades de adaptación y el entorno «hogareño» muchas veces no ayudan a la concentración. No nos aliemos con el error contra ellos, sino aliamos con ellos para combatir el error.

A nadie le gusta equivocarse, ni siquiera a los niños y la frustración de «no puedo», «no soy capaz» acompañado del juicio despiadado que lo valida e intensifica nunca es un estímulo positivo. Más bien, estimula a tirar la toalla.

2EN PRIMER LUGAR, GESTIONAR LAS EMOCIONES

Nuestro estado de ánimo y el de ellos: ¿cómo estamos? Es difícil de decir en esta situación y, sin embargo, necesita calma, sin nerviosismo ni ansiedad. Es mejor parar, ver una película, tomar un poco de aire si la situación se vuelve “eléctrica”. Ese no es el momento adecuado para que nosotros ni nuestros hijos hagan los deberes.

Quedarse en casa significa que, aunque los contenidos sean los mismos que los propuestos en el colegio, los métodos no siempre son los mismos, porque siguen los ritmos naturales de cada niño. Aunque el adolescente puede elegir con mayor flexibilidad el momento adecuado para realizar una tarea, las normas dan a los niños una mayor sensación de seguridad. Lo recuerda la pedagoga Novara en Vanity Fair:

Las reglas son procedimientos, y en un período en el que falta la seguridad de todo, tener un guión sobre qué hacer durante el día es fundamental. Está bien dar la norma de los deberes: para los niños de primaria puedes decir «de 14 a 16 harás los deberes en tu habitación. Si tienes alguna dificultad puedes preguntarle a tu mamá o papá quién hará su trabajo mientras tanto y al final puedes mostrarnos tu trabajo para una revisión final».

Intentemos mantener una rutina, sin que se convierta en una jaula, sobre todo ahora que nuestros sentimientos, los nuestros y los de ellos, nos hacen más frágiles e inevitablemente distraídos. Gestionar bien las emociones es una gran lección, sobre todo las que sientes en momentos como este. Y es algo que aprendes sobre todo viviéndolo y mirando el ejemplo de tus padres. Las lecciones pueden esperar.

3DESCONECTÉMOSLE Y DESCONECTÉMONOS

Las plataformas de smartschooling siempre están disponibles: esto es una cierta comodidad, y las lecciones asincrónicas ayudan sobre todo a administrar más niños y muy pocos PC. Pero también existe el riesgo de hiperconexión, de la mañana a la noche, especialmente para los niños mayores.

En los hijos mayores, tratemos de definir límites de conexión con el fin de evitar una sobrecarga de presencia que, si bien al principio también puede ser fuente de entusiasmo y cercanía, sobre todo gracias a los chats, a la larga podría generar ansiedad y sobrecarga, incluso en los padres.

No es necesario consultar la última actualización / comentario del maestro o amigo por la noche a las 10 pm o ingresar al chat antes del desayuno. No nos dejemos llevar por el efecto Whatsapp, ¡que ya es suficiente!

Sin embargo, sigue siendo fundamental mantener un diálogo con los profesores, especialmente si nos resulta difícil gestionar cargas de trabajo, asistencia, tareas y expectativas.

De esta «lección» de vida no programada que el Coronavirus ha decidido darnos a todos, nuestros hijos también aprenderán mucho. No en términos de ciencia o geografía quizás, sino de resiliencia, resolución de problemas, creatividad, adaptación, sacrificio…

Y aunque los programas educativos no se terminen en casa, lo que no estaría bien y desviaría el trabajo real de los docentes, creo que es importante reconocer y contar entre los éxitos la gran riqueza, en términos de habilidades emocionales y relacionales, con las que los niños y los niños volverán a las aulas. Una lección que sin duda afectará también a su forma de abordar el estudio y la escuela, cuando todo vuelva a la normalidad.

Fuente de la Información: https://es.aleteia.org/2021/03/02/los-padres-no-son-maestros-consejos-para-gestionar-la-escuela-a-distancia/

 

 

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