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España: Vuelve Educación para la Ciudadanía

Europa/España/03.07.18/Por Jorge García Domínguez/Fuente: www.libertaddigital.com.

a nueva ministra de Educación del PSOE se acaba de estrenar en el cargo haciendo lo mismo que siempre han hecho todos los nuevos ministros de Educación del partido que fuera, esto es, introducir otro cambio en los contenidos curriculares que deben cursar los alumnos españoles sin tener en cuenta para nada lo que opine o deje de opinar el otro gran partido, que será el llamado a derogar ese enésima reforma para volver a imponer la suya propia en cuanto retorne al poder. Así, frente a la manida retórica rutinaria a cuenta de la necesidad de los grandes consensos en materia tan sensible, el trágala constituye el principio fundamental por la que siempre se rigen PP y PSOE en ese asunto. Y lo que ahora quiere implantar el PSOE, según parece, es un refrito rebautizado de la célebre educación zapateril para la ciudadanía.

La cosa, dicen, se llamará Valores Cívicos y Éticos. Una maría más para que en las aulas se pierda el tiempo rellenando fichas coleccionables sobre asuntos de nalga y entrepierna, que es por donde suelen ir las obsesiones recurrentes de los guionistas de esas materias. Un clásico, las habituales batallitas pedagógicas entre izquierda y derecha, que a muchos despistados les lleva a caer en la falsa creencia de suponer que unos y otros defienden proyectos muy distintos y distantes entre sí en materia educativa. Nada más lejos de la verdad, sin embargo. Porque nadie piense ni por un segundo que el PP ha propugnado jamás algo remotamente parecido a un proyecto conservador en cuestión de instrucción pública. Bien al contrario, los ministros de Educación del Partido Popular han resultado por norma tan ajenos y refractarios a la tradición intelectual conservadora como los socialistas. Exactamente igual.

Y como muestra un botón. Porque, ahora que se va a imprimir en el BOE la enésima bagatela inane para tratar de adoctrinar sobre valores morales a los escolares hispanos, conviene recordar que quien expulsó a patadas a la Filosofía de la enseñanza secundaria fue el Partido Popular, en concreto esa lumbrera que responde por Wert. A la derecha, que no a Monedero o a Màxim Huerta, fue a quien le cupo el honor de poner de patitas en la calle a Platón y a Kant para que su lugar en las aulas y en los manuales escolares los pudiera ocupar la última chorrada experimental emanada de los laboratorios de innovación pedagógica. Por mucho que intenten engañar a sus respectivas clientelas fabricando disensos aparentes, PP y PSOE se parecen como gotas de agua en materia educativa. Porque los dos desprecian con idéntica intensidad aquella máxima docente que el más grande pensador conservador del siglo XX, Oakeshott, sintetizó así: «La idea de Escuela es, en primer lugar, la de una iniciación seria y ordenada en una herencia intelectual, imaginativa, moral y emocional». Frente a eso, el gran sueño escolar del PSOE consiste en fabricar adolescentes eternos en los pupitres de colegios e institutos, cientos de miles de clones vitalicios de Peter Pan. La derecha, menos ambiciosa siempre, se conformaría con producir cientos de miles de espectadores, también vitalicios huelga decir, de Sálvame y El Hormiguero. ¿Kant en los colegios? ¿Para qué?, que diría Lenin.

 

Fuente de la noticia: https://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/vuelve-educacion-para-la-ciudadania-85491/

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Entrevista: Ana Vernia, “La música es la única materia que puede vertebrar todo el currículum”

Europa/España/03.07.18/Fuente: www.noticiasdenavarra.com.

Empecemos con una pregunta sencilla y tremendamente compleja a la vez que encierra toda la cuestión, ¿por qué es importante incluir la música como asignatura troncal y vertebradora del currículum?

-Importante no, importantísimo. Es la única asignatura que conecta con todas las materias;la única, por lo tanto, que puede vertebrar todo el currículum. Está en contacto con el lenguaje, con la expresión, con la comunicación, con las matemáticas, con la lengua, la literatura, la historia, las ciencias… La acústica tiene que ver con las matemáticas;con la ópera puedes trabajar idiomas… Por ejemplo, hoy en Educación Física se cogen muchos elementos de la pedagogía musical Dalcroze: ejercicios con aros, con pañuelos, la lateralidad, el trabajo de los hemisferios cerebrales. La música lo conecta todo, así que puede atender a las competencias de las que tanto se habla desde que se implantó el modelo Bolonia.

No es la música como divertimento, sino más bien como portadora de numerosos beneficios.

-Aparte de que puede ser un entretenimiento, por supuesto, hay miles de estudios nacionales e internacionales en los que se explica claramente los beneficios de la música. Insisto en que conecta todos los conocimientos. El niño aprende de manera global y la música es la única capaz de vertebrarlo todo.

¿Qué competencias concretas puede aportar la música a una niña o a un niño?

-A un niño le va a llegar de manera mucho más fácil por la parte lúdica que tiene, pero, aparte de eso, le va a proporcionar las competencias lingüísticas a través de las canciones, que pueden cantar en cualquier idioma;la corporeidad;la psicomotricidad;la comunicación o la competencia matemática desde el propio cuerpo.

¿A qué se refiere?

-Pues como decía Dalcroze, caminando a negras, que son intervalos de uno;a corcheas, que es al doble… Puedes estar trabajando quebrados, ecuaciones o fórmulas muy complejas con niños desde la música.

También son competencias a futuro, pensando en los adultos que estos pequeños serán. En su conferencia ha hablado de la mejora de la empleabilidad en un adulto culto, formado, educado.

-Y competitivo, pero dentro de la ética y de la moral. Porque la música también trabaja esto, como el trabajo en equipo. Cuando tú estás tocando en un grupo, te preocupas de que el conjunto suene bien. Con la música, al niño le preparas para que colabore con otros. Además, le aportas creatividad. Y la empleabilidad de las personas que se forman en música es muy alta, ya no solo en el ámbito de la educación y de la gestión cultural, sino en otros como la sanidad, por ejemplo. En España, para mí un referente de la musicoterapia es Patxi del Campo, pero no existen estudios como en otros países. Y eso que los beneficios que la música puede aportar en el campo de la salud son enormes. La empleabilidad del sector de la música es muy amplia y esto es importante para un país.

¿Por qué cuesta tanto sumar voluntades políticas y que las instituciones se den cuenta de que hay que dar más tiempo y espacio a la educación musical?

-Es una cuestión de dinero. Los universitarios ya no son alumnos, son clientes. Entonces, los cuatro créditos de Música en Educación Infantil entra dentro de la competitividad entre materias. Si una asignatura tiene más créditos, dispone de más recursos y demás. Muy pocas personas piensan en los beneficios a los alumnos, en qué estamos enseñando y para qué. ¿Por qué no debatimos sobre lo que estamos ofreciendo y dejamos de debatir sobre si tengo más despachos, recursos, etcétera? Si los propios docentes no nos ponemos de acuerdo en luchar por una educación de calidad… Mira, de los políticos con los que me he reunido, la gran mayoría tiene hijos que estudian música. Por algo será. Cuando en tu ámbito privado pagas para que tus hijos reciban clases, será que el problema no es el dinero, ¿no? Entonces, ¿por qué ser egoísta y no extender esto a toda la sociedad? Que todas las personas de todas las edades, pero sobre todo en Infantil, puedan acceder a la educación musical debería ser un derecho. En Finlandia ya lo es y está incluido en la Constitución. Lamentablemente, creo que pesa más la cuestión económica que la cuestión ética y de compromiso.

Otros países incluyen la educación musical entre los derechos de los ciudadanos y en España la educación artística en general cada vez tiene menos peso.

-Venimos perdiendo peso desde el remolino de la LOMCE. Pero insisto en que todo depende de las voluntades políticas, porque esta ley dejaba una cierta flexibilidad para que cada comunidad pudiera implementar más o menos horas. Y las comunidades donde existe una sensibilidad hacia estos temas han recortado menos y otras, en cambio, han recortado más. Yo creo que no debería dejarse esto al libre criterio de cada gobierno autonómico, porque todos tenemos derecho a recibir la misma educación.

¿Qué comunidades lo están haciendo especialmente bien en ese sentido?

-Hay dos casos opuestos. La Comunidad de Madrid se cargó casi por completo las escuelas de música, mientras que la Comunidad Valenciana apostó mucho por la música en los proyectos contra el fracaso escolar, por ejemplo. Ahora, eso sí, está cambiando, ya se sabe que cambian los gobiernos y cambian los criterios. Y el País Vasco ha apostado mucho por la educación musical y por la educación artística en general. Bravo por ellos, ojalá caminemos todos en ese sentido y más, porque, aunque han apostado por ello, hace falta mucho más.

Anna Vernia también es crítica con los docentes, sobre todo porque cree que no se puede enseñar música como hace décadas.

-No se puede y no se debe. Esta es una cuestión ética, hay que adaptarse a los nuevos tiempos, posicionarse. Los propios alumnos deberían reivindicar y pedir un profesorado generalista y un profesorado especialista. Los profesores no pueden saber de todo y menos si solo tienen 4 créditos para música. Yo me defiendo en inglés a nivel de comunicación, pero tengo la responsabilidad ética de decir que no si me ofrecen dar clases de inglés. Hay que tener en cuenta los conflictos cognitivos. Cuando tú enseñas mal a un niño, tiene que desaprender para volver a aprender. Esto está pasando ahora en educación musical con aquellos maestros que, por muy buena voluntad que le pongan, no tienen la formación necesaria.

¿Y los padres, cómo deben implicarse más allá de consultar en innumerables grupos de Whatsapp los deberes que tienen sus hijos?

-La implicación de los padres no está bien entendida. Los padres son padres y se ocupan más de la educación. Y los docentes nos encargamos sobre todo de la formación y también de educación, pero en otro sentido. No hay que cruzar las líneas y hay que dejar que cada cual cumpla con sus responsabilidades y sus competencias. A veces se producen conflictos que siempre afectan al mismo, que es el más vulnerable, al alumno. Los padres deberían tener también la responsabilidad social de luchar por una calidad educativa mejor en todos los ámbitos. Desde exigir una televisión educativa a demandar una sociedad más implicada con la educación.

Hablando de los centros especializados, es una pena lo que ha sucedido en los últimos años con las escuelas de música, ya que muchas han desaparecido a causa de la crisis, a pesar del rol social tan importante que cumplen en los municipios.

-Las escuelas de música juegan un papel fundamental. Algunas tienen unas miras muy altas y tratan de medirse con los conservatorios y programar como estos, cuando en realidad su importancia radica en que tienen una función social. Los conservatorios son para profesionalizar y las escuelas deben atender a la sociedad, formar a los más pequeños, a los adultos, a las personas mayores. Tienen un rol mucho más importante que los conservatorios y una responsabilidad civil y por eso creo que los ayuntamientos deben apoyarlas mucho más.

Y en cuanto a los conservatorios, ¿es necesario que todas las comunidades impartan el Grado Superior?

-Sí, eso es bueno en la misma medida que todas las comunidades tienen universidades. Ahora bien, quizá hay que revisar cómo están planteados ahora. Volvemos otra vez a hablar de voluntades y de intereses políticos. Algunos conservatorios demandan su adscripción a las universidades, otros, que sean estas las que les absorban, otros piden convertirse en universidades de las artes… En cualquier caso, son necesarios, es una titulación superior, pero hay que adaptarlos al marco europeo, porque a día de hoy no es real.

No están ofreciendo másteres, por ejemplo, y en parte porque no hay personas preparadas para impartirlos.

-Claro, es que para impartir los másteres hacen falta doctores. Ahora hay un movimiento en los conservatorios superiores en ese sentido, lo cual está muy bien, pero a día de hoy lo de impartir másteres es competencia de las universidades. Así que no somos superiores a todos los efectos. Hace falta un cambio.

Su especialidad es la educación musical para adultos, ¿qué puede aportarnos la educación musical en nuestra vida diaria?

-Todo (ríe). En mi tesis vi que en educación musical los adultos no tenían un itinerario propio para ellos. Tenían que estudiar con los niños, lo cual no tiene mucho sentido porque la diferencia que hay entre ambos perfiles es grande. Pero es que, además, la forma de aprender es distinta, los adultos tienen un bagaje cognitivo y no los puedes poner con alumnos de 8 años. Y los motivos para estudiar música son de todo tipo: la asignatura pendiente de haber estudiado música, desconectar de la familia, del trabajo, de la rutina, los beneficios de la música a nivel cerebral… Por eso deben tener un itinerario propio.

“La mayoría de los políticos con los que me he reunido tiene hijos que estudian música;por algo será”

“Cuando enseñas mal a un niño tiene que desaprender para volver a aprender;es un conflicto cognitivo”

EN CORTO

Internacional. La SEM-EE es una sociedad sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es estimular la educación musical como parte integral de la educación general, atendiendo de forma específica a las necesidades y los intereses de músicos y profesores del Estado español y sirviendo como enlace para contactar con entidades de otros países y con el Internacional Society for Music Education (ISME). Más información enwww.sem-ee.com.

Fuente de la entrevista: http://www.noticiasdenavarra.com/2018/07/01/ocio-y-cultura/cultura/la-musica-es-la-unica-materia-que-puede-vertebrar-todo-el-curriculum

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La libertad, el respeto y la educación

Por Daniel Mcevoy 

Los que tienen la amabilidad, y la paciencia, de leer esta sección de los viernes en el diario INFORMACIÓN sabrán que se sostiene en dos hilos conductores: la literatura y la crítica política y social. Siempre, por descontado, desde una perspectiva constructiva, e intentando ejercerla dentro de unos parámetros del máximo respeto personal hacia los personajes públicos a los que, en ocasiones, aludo en mis artículos. Por eso quiero comenzar advirtiendo que esta semana les voy a ofrecer menos literatura y menos crítica que en otras ocasiones pero, quizás, más reflexión.

En cualquier caso, para no perder la costumbre de realizar una referencia literaria, sí me gustaría citar a cinco escritores: Federico García Lorca, Oscar Wilde, Walt Whitman, Virginia Woolf y James Baldwin. Como ven, cinco autores que no tienen, aparentemente, nada en común, salvo su innegable talento: diferentes nacionalidades, épocas diversas, géneros contrapuestos. Una sola circunstancia personal les es común: su homosexualidad.

Muchos de ustedes argumentarán, y no estarán en absoluto exentos de razón, que el hecho de que fueran homosexuales es totalmente irrelevante a la hora de juzgar su producción literaria, y que ese hecho se circunscribe a sus respectivas vidas privadas y no debería ser siquiera mencionado. Yo no puedo sino compartir ese argumento. Pero debemos tener en cuenta que los cinco autores mencionados, a lo largo de sus vidas, sufrieron no sólo la incomprensión de su sociedad, sino también, como en el caso de Oscar Wilde, la persecución y la cárcel sólo por sus inclinaciones sexuales.

Se podría pensar que las actitudes que tuvo que padecer Oscar Wilde eran fruto de la sociedad victoriana, en la que le tocó vivir, y que hoy están felizmente superadas. La cuestión, sin embargo, es que no lo están. Si miramos un mapamundi, aún podemos comprobar que la lista de países en los que la homosexualidad está perseguida, e incluso penada con la cárcel, y hasta con la pena de muerte, es mayor que la de aquellos que cuentan con una legislación que, al menos de iure, promueve la igualdad entre las personas, con independencia de su orientación sexual.

Por fortuna, en España contamos con una de las legislaciones más avanzadas en materia de igualdad en ese campo. De hecho, el tres de julio de 2005, nos convertimos en el tercer país del mundo que promulgó una ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo. En aquel momento, la medida no estuvo exenta de polémica. Hubo incluso quien, para oponerse a esta norma, arguyó que el Diccionario de la Real Academia definía el matrimonio como la «Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses».

En la actualidad, ya nadie en su sano juicio es capaz de oponerse al derecho a contraer matrimonio a personas del mismo sexo. De hecho, ahora ni el argumento del Diccionario de la RAE es válido, puesto que, en el año 2012, se añadió una segunda acepción al término matrimonio, aceptando también la de «En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses».

En este contexto, muchos argumentan que si tenemos un corpus legislativo de los más avanzados del mundo en materia de igualdad y de derechos de la comunidad LGTBI, por qué se hace necesario que existan determinadas fechas, como la de ayer mismo, Día Internacional LGTBI, en las que se llame la atención sobre la necesidad de salvaguardar los derechos de este colectivo.

La respuesta es bien sencilla. Aunque la legislación haya equiparado los derechos de todas las personas, esa igualdad de facto aún no se ha logrado. Ni en el caso de este colectivo ni, por desgracia, en muchos otros aspectos de nuestra sociedad, como en el de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, en el de muchos colectivos de personas con diversidad funcional, o en el de determinadas minorías étnicas.

En muchas ocasiones, tendemos a hablar del progreso de un país en términos meramente de su producto interior bruto o de sus variables macroeconómicas. No digo que esas cuestiones no sean importantes, pero creo que la grandeza de un país se debería medir también por la igualdad en el trato a todos sus ciudadanos y por el cuidado que preste a sus colectivos más desfavorecidos o a los que cuenten con un rechazo social fruto de actitudes anacrónicas.

En el caso de la igualdad de todas las personas, sea cual sea su orientación sexual, yo me siento feliz de los avances conseguidos en nuestro país y en nuestra ciudad. Los actos organizados ayer por el Ayuntamiento para la conmemoración del Día Internacional LGTBI en Elche, son una muestra de los pasos que se están tomando en esa dirección.

Llegará un día en el que no hará falta la celebración del día internacional de ningún colectivo. Ese día significará que habremos conseguido una sociedad realmente justa y ecuánime para todos. Para que llegue ese día hay tres valores que todos debemos cultivar con especial ahínco: la libertad, el respeto y la educación.

Fuente del artículo: https://www.diarioinformacion.com/opinion/2018/06/29/libertad-respeto-educacion/2037813.html
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Ireland: Government accused of misleading parents over schools’ success

Europe/Ireland/03.07.18/Source: www.theguardian.com.

Former DfE statistician says often-cited boast of progress relies on ‘flawed’ figures

A former statistician at the Department for Education (DfE) has accused the government of misleading parents over school improvement by using a “flawed” figure to claim progress.

Jon Andrews, who worked in the department for 13 years, said the government’s favourite claim that “1.9 million more children are in good or outstanding schools than there were in 2010” misrepresents the level of improvement in school standards.

The statistic is used habitually by the government as a way of illustrating the success of the Conservatives’ education policies since they came to power in 2010. It is documented at least 40 times in Hansard – used by two prime ministers, four secretaries of state and numerous ministers – and is cited repeatedly by the DfE press office.

“It is easy to see why it is used,” said Andrews. “It’s snappy, it’s easy for non-specialists to understand, it’s factually accurate and, the ultimate for lines to take, it’s an impressively big number.

“The problem is that it fails an important test of any statistic – it does not show the user what the producer believes it shows.

“In this case, it does not adequately demonstrate that standards in schools have improved since 2010, at least not to the extent that a quarter of all pupils are in significantly better schools because of any policy intervention.”

Andrews, writing in an EPI research paper, said one of the problems with the statistic is it does not reflect the significant growth in pupil numbers of 560,000 between 2010 and 2017.

It also fails to take into account the large numbers of schools not inspected by Ofsted for many years – 124,000 pupils are in schools that have not been inspected for 10 years – and the possible impact of a new Ofsted grading system, he said.

When asked for a response, the DfE said: “The facts are clear – the vast majority of pupils are in good or outstanding schools across the country, 1.9 million more than in 2010, and an increase from 66% to 86% over that time.

“Academic standards continue to rise, with more pupils reaching the expected standard in maths at the end of primary school and 154,000 more six-year-olds on track to become fluent readers since the phonics check was introduced in 2012.”

Source of the notice: https://www.theguardian.com/education/2018/jul/02/government-accused-of-misleading-parents-over-schools-success

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La Educación, esa asignatura pendiente

Por  José Blasco del Álamo

El autor hace un repaso de los distintos modelos educativos que se han sucedido en España y aboga por despolitizar las aulas y estimular la lectura.

i nos comparamos con Finlandia en el ámbito educativo, la derrota es clara; si lo hacemos en el sanitario, clara es nuestra victoria. Según el filósofo José Antonio Marina, una de las causas que explicaría esta reveladora desigualdad es la formación de los profesionales, por eso propone -igual que Ciudadanos- un MIR para los profesores. ¿Por qué, al final de cada curso en junio, se repiten los mismos lamentos: el alto abandono escolar, los bajos resultados en la clasificación PISA, que no haya ninguna universidad española entre las 150 mejores del mundo…?

Hallaba Sagasta en las guerras carlistas el motivo de que España fuera un siglo por detrás de la mayoría de países europeos. Blasco Ibáñez, por el contrario, no culpaba a las guerras sino a la religión: “Hemos pasado siglos aprendiendo a rezar, mientras en el resto de Europa aprendían a leer”. Sea lo que fuere, las guerras carlistas acabaron por fin y, como escribe lúcidamente Sergio del Molino, “los alumnos de la Institución Libre de Enseñanza pudieron echarse al monte porque los que se habían echado al monte con armas antes que ellos ya no estaban”.

Francisco Giner de los Ríos implantaría el método intuitivo, que exigía al alumno pensar por sí mismo, investigar, dudar. Se ilustraban las lecciones orales con excursiones al campo, a los museos, a las fábricas… Tanta era su pasión por la naturaleza que pretendía que los estudiantes vieran, desde su asiento, el campo y el cielo. La pedagogía de Giner se basaba, además, en la coeducación, la neutralidad confesional, crear bibliotecas modernas, laboratorios y museos, disminuir el número de alumnos por clase para que la relación con el profesor fuese familiar, acabar con el memorismo, con los exámenes. (En el colegio Amara Berri de San Sebastián, que aparecía entre los 30 más sobresalientes en la lista que publicó EL ESPAÑOL en abril, no hay exámenes). Y coincide con José Antonio Marina en la importancia de formar a los maestros -se oponía a las oposiciones, pues no miden, según él, vocación, honradez ni dignidad, favoreciendo “la superficialidad y el prurito nacional por la retórica árabe”-. También coincide con el filósofo en la importancia de la implicación familiar.

Leyendo una antología pedagógica de Giner de los Ríos he recordado lo que dijo Machado al morir un amigo erudito: “Aprendió tantas cosas que no tuvo tiempo de pensar en ninguna de ellas”.

La educación ha sido descuartizada por el fanatismo nacionalista y la desidia de los Gobiernos centrales

Cuando murió Giner en febrero de 1915, Manuel Azaña escribió en sus Diarios: “Este hombre extraordinario fue el primero que ejerció sobre mí un influjo saludable y hondo; con solo asistir a su clase de oyente («de gorra», decía él con gracia) comenzaron a removerse y cuartearse los posos que la rutina mental en que me criaron iba dejando dentro de mí. Giner no me enseñó nada, si por enseñar se entiende hacerle a uno deglutir nociones fabricadas por otro. Pero el espectáculo de su razón en perpetuo ejercicio de análisis fue para mí un espectáculo nuevo, un estímulo. Aquellas tardes pasadas en una salita de la universidad maloliente, oyendo la conversación -porque conversaciones eran sus lecciones- de Giner con los discípulos, no se me olvidarán jamás. Cuanto existe en España de pulcritud moral lo ha creado él”.

Algunas de las ideas que Giner de los Ríos materializó en las aulas privadas, las llevó a las públicas Azaña: con la Segunda República aumentaron las escuelas, disminuyeron los analfabetos, se dignificó el oficio de maestro… Aquellos ideales murieron con el franquismo, cuyo primer ministro de Educación, Sainz Rodríguez, dijo en un discurso pronunciado en Pamplona: “Frente a ese dogma del naturalismo hedonista que afirma que el hombre es naturalmente bueno, hay que contraponer la doctrina católica de que el hombre es malo por causa del pecado original y de la caída que envileció su alma”. Para aprobar las oposiciones franquistas, era necesario un certificado de adhesión al Movimiento, otro del párroco y otro de la Guardia Civil.

Ortega y Gasset, nuestra mente más brillante, tuvo que huir del Madrid en guerra porque lo quería matar la extrema izquierda. Durante la dictadura, la extrema derecha lo menospreció, motejándolo de “filósofo de las marquesas y los toreros”. ¿Qué mejor símbolo de nuestra cultura, de nuestra educación, que un sabio español acosado por los extremos? Menos mal que, en medio, a veces resplandece la esperanza: cuando María Zambrano cruzaba la frontera francesa a comienzos del 39, llevaba consigo los apuntes de los cursos de Ortega a los que había asistido.

La llegada de la democracia acabó con aquel oscurantismo, pero trajo otro: la educación descuartizada por el fanatismo de los nacionalistas periféricos y la desidia de los Gobiernos centrales, cuya consecuencia es que haya 25 libros de texto distintos -algunos manipulados- para una misma asignatura. Un maestro debería despertar la curiosidad; un estudiante, no dejarse adocenar.

Por desgracia, España no es un país ilustrado, sino fuertemente ideologizado, lleno de sectarios

Estos últimos años, representan la extrema derecha nacionalistas catalanes y vascos, y la extrema izquierda otros nacionalistas catalanes y vascos y Podemos, el partido que hace escraches universitarios a quienes no piensan como ellos. En medio, uno busca el resplandor de la esperanza: Juan María Bandrés, abogado de etarras, diciendo que siente un cariño radical por la España de la Institución Libre de Enseñanza.

Cien años después de la muerte de Giner de los Ríos, José Antonio Marina publicó Despertad al diplodocus, “una conspiración educativa para transformar la escuela” en un plazo de cinco años, destinando el 5% del PIB: aboga por despertar la pasión de aprender, adaptándola a la revolución tecnológica; hay que reducir el abandono escolar al 10% y subir 35 puntos en la clasificación PISA, acortando la distancia entre los mejores y los peores alumnos, fomentando que cada uno alcance su máximo desarrollo, personalizando los procesos de aprendizaje… Para ello, junto a la excelencia docente (el MIR educativo, continuos cursos de actualización pedagógica), Marina reivindica la relevancia de los gestores e inspectores educativos; y propone la creación de un jefe de estudios de los docentes. Y, cómo no, el estímulo de la lectura.

Marina pide un pacto de Estado sobre educación, como el que hubo en Finlandia hace décadas. Por desgracia, España no es un país ilustrado, sino fuertemente ideologizado, lleno de sectarios (¿cómo es posible que en algunas regiones no se pueda estudiar en español?). La política ha metido sus garras en la educación, en las cajas de ahorro, en los sindicatos, en los medios de comunicación… Nuestras universidades suelen ser dogmáticas y endogámicas, como prueban los chanchullos de Cifuentes y Errejón.

Roca Barea, de nuevo al rescate de la patria, amplía el pesimismo educativo a toda Europa: “Se ha acabado con la gran educación europea que producía ese sustrato de clase media culta que garantizaba la pervivencia de la democracia. Siempre ha habido analfabetos, pero ahora salen de las universidades”. Esta crítica se complementa con otra de George Steiner, para quien Europa se ha vuelto el continente del turismo mundial: “Europa está muy cansada… Desde hace algunos años frecuento mucho a estudiantes chinos y a estudiantes indios. Los chinos aprenden con una energía increíble, con una disciplina que te deja de piedra, pero no se atreven a criticar, no se atreven a crear. Tener estudiantes indios en torno a una mesa quiere decir oír, una tras otra, voces que se atreven, que se atreven sobre todo a decir que no a la autoridad. Por eso tengo la impresión de que de la India surgirán grandes capítulos de la historia del pensamiento y del arte humanos”.

En los años 60, el arquitecto Sáenz de Oiza contaba una experiencia profesional: colocando a gentes iguales en casas diferentes, terminaban comportándose de manera diferente. Y añadía: “Si a las habitaciones de un hospital les pones más sitios donde tener libros, los enfermos terminan leyendo más”. Esta gran casa vieja que es España corre riesgo de derrumbe porque se oye mucho ruido y se leen pocos libros. Intentaremos, al menos, poner más sitios en las habitaciones de nuestros hijos para que puedan guardar sus libros.

Fuente del artículo: https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20180629/educacion-asignatura-pendiente/318838116_12.html

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Putin Calls for a ‘Revival’ of Islamic Education in Russia

Europa/Rusia/03.07.18/Source: themoscowtimes.com.

President Vladimir Putin has promised government backing for Islamic religious education in Russia, in a bid to stave extremism and cater to Russia’s large Muslim community.

Up to 20 million Muslims make up Russia’s second-largest religious minority. Thousands of young radicalized Russians have travelled to Iraq and Syria to join jihadist fighters in recent years, making the country the largest source of foreign fighters in the war-torn region.

At a meeting with Islamic religious figures on Wednesday, Russia’s president pledged “undoubted support” for a «revival of Islamic education in Russia,» the state-run TASS news agency reported.

“Traditional Islam is an integral part of the Russian cultural code, and the Muslim Ummah [community], without any doubt, is a very important component of the multinational Russian people,” he said.

During his meeting at the newly inaugurated Islamic academy in Kazan, Putin emphasized the important role of Russia’s Muslim clergy in countering religious extremism.

“These ideas, even destructive ideas, can only be fought with the help of other ideas,” TASS cited Putin as saying.

The president vowed to support Islamic religious education through partnerships with major state-backed universities and research centers.

Source of the notice: https://themoscowtimes.com/news/putin-calls-for-revival-of-islamic-education-in-russia-60276

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‘The importance of great teaching on children’s success’

By Peter Tait

We seem to be no closer to establishing what the most important factors are that make children succeed, apart from brilliant teachers, writes Peter Tai

As a society, we spend an inordinate amount of time, resources and money looking at how to improve the quality of education in our schools.

The questions we ask ourselves are always the same. How do we improve the quality of teaching and learning? (and its corollary, our examination results?) How do we make our children more motivated and competitive? And how do we get children to value and ‘own’ their education?

And yet, after all the talk of new methodologies and curricula; after new and different methods of teaching and models of assessment; after all the time and money spent on technology; after the personalisation of education and differentiated teaching; after learning styles and habits of mind; after mindfulness and Every Child Matters; after the debates about continuous and formative assessment; and after all the constant tinkering, bureaucratic and legislative, with their greater focus on data and compliance, we seem to be no closer to establishing what are the most important factors that make children succeed.

The only consistent factor we can identify is the role of the teacher, whose abilities and skillset, knowledge and enthusiasm are crucial in determining the success or otherwise, of the children they teach.

Teaching, after all, is about engagement, about getting children to listen and switch on. The best investment any government can make is to get the most effective, the most talented, the best teachers they can in front of the children.

By best, I don’t mean those who are the best qualified, but those teachers who know how to enthuse and connect with children regardless of their own levels of education. I mean those teachers who can properly engage with children and teach them by inspiring and challenging them.

Sometimes the pathway dictates that the process comes down to hard work rather than inspiration, but teaching is all about the relationship between teacher and pupil more than anything else.

Children will work harder for a teacher they respect, even if they demand more and insist on discipline and high standards. One can only speculate what would have been the impact if all the money spent on technology had gone instead into lowering the teacher-pupil ratio and improving the identification, selection and training of the most effective and passionate teachers. Where would we be now? In a somewhat better place, I would suggest.

I look back at outstanding teachers from my own teaching career and remember, in particular, one woman, whose ability with children was legendary. She was strict, uncompromising, but children wanted her approbation.

One particular year she took on a particularly difficult class of Year 4 children, two of whom had considerable physical and intellectual difficulties and could not even print their names and yet finished the year with impressive cursive writing – achieved through repetition, practice, discipline and unwavering high expectations.

She made such a difference to their young lives and all who were fortunate enough to have her as a teacher.

Good teachers don’t need the security of extra resources and technology that, evidence suggests, can detract rather than add to the learning process.

The best teachers entered the profession to make a difference

The best teachers entered the profession to make a difference  Photo: Getty Images

While they may use resources to embellish their lessons, they will not allow the resources to become the lesson. The best teachers are always wanting to do and find out more about their own craft, pushing out the boundaries of their learning and teaching, which is why many exceptional teaches re-work or even discard their teaching notes on a regular basis and look for new topics, and ways, to teach.

This lesson came home to me when I was asked to introduce art history into the sixth form in a New Zealand school and finding – after the subject had been offered, and places filled – that my knowledge of the period (Italian Art, 1300 – 1650) was almost as deficient as were my resources.

That year, with a few old text books and slides, I learnt alongside the students and at the year’s end, we were the top performing department in the school with one student in the top 10 in national scholarships.

The next year, I went to Italy and soon had the best resourced art history department anywhere with videos and CD Roms, slides, a library of outstanding books of reproductions, computer programmes on every aspect of the course, but my students never did quite so well ever again.

I think they learned better, as I did, by having to think more, by having to eke out what they could from the meagre resources, by having to think and having a teacher learning alongside them. There was no hiding place for any of us.

Teachers need to keep learning and growing – it is not a profession for the cynical or indifferent. The best can be identified by their enthusiasm and interest in pedagogy. They are not characterised by their own high academic performance, but by a thirst for passing on the benefits of education.

They may be unorthodox, idiosyncratic, employing a variety of approaches to get children to want to learn and to question what they are being taught. They are typified by their passion, their non-negotiable standards, breadth of interests, high expectations, understanding of how children learn, empathy, an insistence on greater self-discipline and by their relationship with their pupils.

Interestingly, children know who the best teachers are, even if they try and avoid them in favour of the more popular variety who may make their lives easy. They often criticise them to their parents for being too demanding and only realise later the opportunity they have squandered.

These are the teachers who entered the profession in order to make a difference. And they do.

 

Source of the article: https://www.telegraph.co.uk/education/educationopinion/12201014/The-importance-of-great-teaching-on-childrens-success.html

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