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Libro: Descolonizar el Saber, Reinventar el Poder

Por: Boaventura de Sousa Santos

Es tan difícil imaginar el fin del capitalismo como imaginar que el capitalismo no tenga fin.
Ese dilema ha fracturado el pensamiento crítico de izquierda en dos vertientes que plantean opciones políticas distintas. Una de ellas dejó de preocuparse por el fin del capitalismo y centra su creatividad en desarrollar un modus vivendi que permita minimizar los costos sociales de la acumulación capitalista. La otra enfrenta la dificultad y busca alternativas poscapitalistas. Desde esta última perspectiva el autor afirma que vivimos en tiempos de preguntas fuertes y respuestas débiles. En este libro busca identificar algunas de las vías para formular respuestas fuertes que no sean especulaciones de la imaginación utópica, sino construcciones teóricas surgidas de las luchas de movimientos sociales en varios continentes. Al mismo tiempo analiza el pensamiento dominante -construido a partir de las necesidades de la dominación capitalista y colonial- y propone combatirlo con una «epistemología basada en la ecología de saberes» y en la «traducción intercultural». Boaventura de Sousa Santos plantea una reformulación de la lucha por los derechos humanos como un ejemplo de construcción de alternativas poscoloniales y posimperiales. Su concepción intercultural de los derechos humanos incluye una crítica radical al imperialismo cultural y crea posibilidades de resistencia y de alternativas contrahegemónicas. En la base de su planteo está la idea de que la comprensión del mundo es mucho más amplia que la occidental y que por lo tanto la emancipación social debe ser repensada con la misma amplitud.

Boaventura de Sousa Santos (Coimbra, 1940) es doctor en Sociología del derecho por la Universidad de Yale (1973). Es director del Centro de Estudios Sociales y del Centro de Documentación 25 de Abril de la Facultad de Economía, Universidad de Coimbra y profesor distinguido del Institute for Legal Studies, Universidad de Wisconsin-Madison. Su trayectoria reciente está marcada por la cercanía con los movimientos sociales organizadores del Foro Social Mundial y por la coordinación de la obra colectiva de investigación denominada «Reinventar la emancipación social: para nuevos manifiestos». Ha recibido premios y distinciones. Ha publicado entre otros libros: Reinventar la democracia. Reinventar el Estado (Buenos Aires: CLACSO, 2005; La Habana: Ed. José Martí, 2005), El milenio huérfano. Ensayos para una nueva cultura política (Madrid: Trotta, 2005); Conocer desde el Sur. Para una cultura política emancipatoria (Lima: Universidad Mayor de San Marcos, 2006; Bolivia: Plural, 2008); Una epistemologia del Sur. La reinvención del conocimiento y la emancipación social (Buenos Aires: Siglo XXI, CLACSO, 2009).

 

SOUSA SANTOS, BOAVENTURA DE

Nació en Coimbra (Portugal) en 1940. Allí estudió derecho y se vacunó de las dictaduras capitalistas del sur de Europa. Amplió estudios de filosofía en Berlín, donde aprendería a alejarse del socialismo realmente existente, y sociología en la Universidad de Yale. Inició su reflexión académica crítica durante una estancia de investigación en una favela de Río de Janeiro en 1970 (allí conocería de primera mano los efectos en el Sur del capitalismo realmente existente), completando su trabajo de tesis doctoral sobre derecho alternativo en la Universidad de Yale. En aquella favela haría suya la imaginación sociológica que reclamara Wright Mills y, desde entonces, Norte y Sur forman parte inseparable de su mirada académica y de su compromiso intelectual y ciudadano. Es en la actualidad una de las referencias reconocidas internacionalmente del Foro Social Mundial y uno de los intelectuales de mayor prestigio en la América Latina del cambio. Su discusión con las principales escuelas y pensadores de ayer y de hoy se completa con una epistemología inversa que acude a la experiencia para encontrar, en una recuperación arqueológica de lo escondido y lo silenciado, las propuestas científicas para una emancipación que es posible pero que necesita una teorización que hasta ahora no ha recibido. A esta orientación responden sus principales trabajos: Toward a New Legal Common Sense (2002, próxima publicación en Trotta), Crítica de la razón indolente (2003) y la serie de siete volúmenes Reinventar la emancipación.

Para descargar el libro, haga clic:

http://www.boaventuradesousasantos.pt/media/Descolonizar%20el%20saber_final%20-%20C%C3%B3pia.pdf

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Reino Unido: Scientists call for more graphic sex education as British teens become more ‘adventurous’ in bed

Reino Unido/Noviembre de 2017/Fuente: Mirror

Resumen: Los adolescentes conocedores de Internet de hoy en día son más aventureros sexualmente que aquellos hace 20 años, según una encuesta británica sobre las actitudes sexuales cambiantes.

Los Millenials británicos directos no están teniendo relaciones sexuales antes que sus contrapartes en la década de 1990, pero están experimentando con diferentes tipos de sexo.

Today’s internet savvy teenagers are more sexually adventurous than those 20 years ago, a British survey of changing sexual attitudes found.

Straight British Millennials are not having sex earlier than their counterparts in the 1990s but are experimenting with different kinds of sex.

But the proportion of sexually active 16 to 24 year olds who said they have had vaginal, oral and anal sex during the last year has risen, from approximately one in ten women and men in 1990 to 1991, to one in four men and one in five women in 2010 to 2012.

And some of the largest increases in the prevalence of oral and anal sex over the past decade were observed among those aged 16 to 18.

Yet the median age of 14 for the first heterosexual experience such as kissing and the median age of 16 at first intercourse whether oral, vaginal or anal has not changed much in recent decades.

The readily availability of internet porn , greater promiscuity, and bisexual experiences among girls could be part of the reason why these types of sex have risen.

The findings mean sex education may need to be updated to ensure safe sex and teenagers are not coerced into doing things they may not want to, scientists said.

The study explores the changes in young people’s sexual practices using nationally-representative data from the National Surveys of Sexual Attitudes and Lifestyles (Natsal), the largest scientific studies of sexual health and lifestyles in Britain.

These three studies, Natsal 1, 2 and 3, have been carried out every 10 years since 1990, and have involved interviews with more than 45,000 people to date.

Lead author Research Associate Dr Ruth Lewis conducted the work while at the London School of Hygiene & Tropical Medicine but is now based at the MRC/CSO Social and Public Health Sciences Unit, University of Glasgow.

«At a time when much sex and relationships education is being updated, keeping pace with current trends in sexual practices is crucial so that curricula are tailored to the realities of young people’s experiences,» she said.

«By shedding light on when some young people are having sex and what kinds of sex they are having, our study highlights the need for accurate sex and relationships education that provides opportunities to discuss consent and safety in relation to a range of sexual practices.

 Senior author Professor Kaye Wellings at the London School of Hygiene & Tropical Medicine, added: «The changes in practices we see here are consistent with the widening of other aspects of young people’s sexual experience, and are perhaps not surprising given the rapidly changing social context and the ever-increasing number of influences on sexual behaviour.

«It is important to keep up to date with trends in sexual lifestyles to help young people safeguard their health and increase their well being.»

The study which also involved researchers from University College London and NatCen Social Research was published in the Journal of Adolescent Health .

Fuente: http://www.mirror.co.uk/science/scientists-call-more-graphic-sex-11551920

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Education à la sexualité : la France coincée dans «une approche encore trop sanitaire»

Francia/Noviembre de 2017/Fuente: LCI

Resumen:  Esta es una pregunta que muchos padres se preguntan: ¿cómo desarrollar en sus hijos una relación saludable con la sexualidad en la era de la proliferación de contenido pornográfico en Internet? El defensor de los derechos, Jacques Toubon, publica el lunes su informe anual sobre los derechos del niño. Y parte de su informe está dedicado a la educación sexual de los niños.

Primera observación, Francia tiene «un enfoque demasiado higiénico» sobre este tema. Como tal, el papel de la escuela es primordial. Ciertamente, es esencial capacitar a los más pequeños en los temas relacionados con la anticoncepción y prevenirlos de los riesgos (SIDA, infecciones de transmisión sexual). Especialmente porque las ITS aumentaron en un 10% entre los jóvenes de 15-24 años entre 2012 y 2014.

Aborder le sujet de la sexualité avec les plus jeunes pour mieux lutter contre les stéréotypes et les préjugés sexistes et homophobes n’est pas une sinécure. Le défenseur des Droits publie ce lundi un rapport sur les droits de l’enfant et consacre un volet à cette épineuse question. Décryptage.

C’est une question que de nombreux parents se posent : comment développer chez leurs enfants un rapport sain à la sexualité à l’heure de la prolifération de contenus pornographiques sur Internet ? Le Défenseur des droits, Jacques Toubon, publie ce lundi son rapport annuel sur les droits de l’enfant. Et une partie de son rapport est consacrée à l’éducation à la sexualité des enfants.

Premier constat, la France a «une approche encore trop sanitaire» sur ce sujet. A ce titre, le rôle de l’école est primordial. Certes, il est essentiel de former les plus jeunes aux enjeux liés à la contraception et les prévenir des risques encourus (Sida, infections sexuellement transmissibles). D’autant que les IST ont augmenté de 10% chez les 15-24 ans entre 2012 et 2014.

Mais «l’apprentissage de l’égalité des sexualités, du respect des orientations sexuelles et des identités de genre et la lutte contre les préjugés sexistes ou homophobes» devraient également être des sujets de préoccupation selon le Défenseur des droits. Or, cette tendance à aborder la sexualité par la prévention crée «un décalage avec les attentes des bénéficiaires» et cela participe à «la consolidation d’une sorte de tabou» autour du sujet, pointe le rapport.

Questionner les normes sociales

Pourtant, l’éducation à la sexualité doit justement permettre de questionner les normes sociales, ajoute-t-il. Comme l’avait déjà indiqué le Haut Conseil à l’Égalité entre les femmes et les hommes (HCE), les jeunes filles se trouvent souvent confrontées à une «double injonction de se montrer désirables mais respectables» et les garçons sont soumis à une «norme de virilité».

Le Défenseur des droits souhaite que le sujet des violences faites aux femmes soit davantage aborder dans les séances dédiées à l’éducation à la sexualité, au nombre de trois par an du CP à la terminale.

Enfin, l’impact de l’accès précoce à la pornographie doit faire l’objet d’un débat, suggère le Défenseur des droits, car celle-ci véhicule «des représentations inégalitaires de la sexualité». A cet égard, l’éducation à la sexualité peut s’avérer particulièrement utile car elle peut permettre de «développer une perspective critique sur l’écart entre représentations pornographiques et expériences vécues du sexe et du genre», selon les mots de la sociologue, Claire Balleys, auteur de Socialisation adolescente et usages du numérique, citée dans ce rapport.

Mieux former les enseignants

Pour aider le personnel de l’Education nationale (les enseignants mais aussi les chefs d’établissements, les CPE, les surveillants, les infirmières scolaires), le Défenseur des droits recommande notamment de renforcer leur formation «aux techniques d’animation permettant de favoriser les échanges entre et avec les jeunes».

Des outils pédagogiques adaptés ne seraient pas non plus un luxe. Dans un rapport réalisé l’an dernier, le HCE avait dénoncé la vision «hétéronormée» et «biologisante» du guide du formateurqui définit la sexualité d’abord un mode de reproduction ainsi qu’une absence de réflexion sur l’égalité des sexes et des sexualités. Selon la direction générale de l’enseignement scolaire, ce guide, édité il y a presque 20 ans, est en cours de réécriture.

Le tabou de la prostitution des enfants

Naturellement, les parents ont également leur rôle à jouer même si ce sujet reste sensible dans de nombreuses familles. Selon une enquête réalisée en 2015 auprès d’élèves de 4e et de 3e, 59% des élèves n’ont jamais parlé de sexualité avec leur mère et 80 % avec leur père. Pour faciliter le dialogue, le Défenseur des droits préconise «d’associer les parents au projet d’éducation à la sexualité au sein des établissements afin de s’assurer de leur compréhension des enjeux et, dans la mesure du possible, de favoriser leur bonne appropriation de la démarche». Bien conscient du caractère intime du sujet, le rapport rappelle toutefois le droit des enfants à se taire s’ils ne souhaitent pas échanger avec leurs parents sur la question.

Alertée par des associations sur ce phénomène jusqu’ici inconnu, le Défenseur des droits veut enfin porter «une attention particulière sur la prostitution occasionnelle qui semblent augmenter chez les jeunes». D’après l’association Agir contre la prostitution des enfants, des collégiennes et des lycéennes «consentent à exécuter des prestations sexuelles tarifées à leurs camarades d’établissement scolaire». Sans plus de précision, le rapport préconise de «mettre en place les actions adaptées» et d’améliorer «la protection et l’accompagnement des jeunes concernés».

Fuente: https://www.lci.fr/societe/education-a-la-sexualite-sexe-mst-contraception-le-defenseur-des-droits-veut-mettre-fin-a-une-approche-encore-trop-sanitaire-2070701.html

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A casa

Por: Fernando Savater

Izar es la hija de tres años de Sara Majarenas, condenada por pertenencia a ETA. La criatura vivía interna con su madre en la prisión donde ésta cumplía condena y sufrió graves heridas al ser acuchillada por su padre durante una salida de fin de semana. El miserable quiso así vengarse de la mujer. Ahora Izar se repone de sus heridas y comparte con su madre un hogar de acogida en la provincia de Madrid. Una reciente manifestación en San Sebastián pidió que Sara sea excarcelada a fin de que ambas se trasladen a Donosti para que Izar empiece el curso en una ikastola. Yo leo la historia con una emoción punzante y rara, que no les cuento porque caería en sensiblería. Sólo diré que por ayudar a Izar haría todo lo que esté en mi mano.

¿Que venga cuanto antes a Donosti? Pues es la ciudad que prefiero en el mundo, de modo que también se la deseo. Pero tengo mis dudas. Uno de sus posibles maestros en la ikastola asegura que el caso es grave “porque la niña va a tener que estudiar en un idioma que no es el suyo”. Y la portavoz de la plataforma que reclama su venida a Donosti insiste en que es “una niña vasca” recluida en un piso de Alcobendas, que “va a ser obligada a escolarizase en un colegio de allí” en vez de donde tiene sus lazos culturales y sociales. No es verdad: la niña ha nacido en una cárcel de León, creo, por el azar del mundo (como todos). Es ciudadana española y por tanto su lengua es el castellano, tanto como el euskera si quiere aprenderlo. Lo importante es que se eduque bien, para no reincidir en los errores maternos. Y si tiene lazos “culturales” que le obligan a ser vasca sin preguntar su opinión y a renunciar al castellano por decreto, mejor es que no caiga en ellos y siga en Alcobendas.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/09/15/opinion/1505485733_929333.html

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La lección de Finlandia es que la educación no es un arma para conseguir el poder”

Por: Hector G. Barnés

Hace unos años, el revolucionario programa de los colegios jesuitas de Cataluña se convirtió de la noche a la mañana en uno de los temas preferidos en los cenáculos de la innovación educativa. Ni Finlandia ni Singapur: había sido un programa piloto llamado Horizonte 2020 el que había recogido y aplicado en nuestro país algunas de las propuestas de cambio educativo más vanguardistas. Lo más importante, visto años después, es que su intervención era sistémica y los resultados, que presentaron este mismo año, convincentes.

Uno de los principales artífices de este cambio era Xavier Aragay, director general de la Fundación Jesuitas Educación (FJE) por aquel entonces, pero que ya arrastraba una larga experiencia en el mundo educativo. El economista abandonó el proyecto a principios de este mismo año para centrarse en sus próximas metas: Reimagine Education Lab, un equipo que asesora a instituciones educativas en su proceso de innovación educativa, y su libro ‘Reimaginando la educación’ (Paidós Educación), una guía práctica que recoge 21 claves para transformar la escuela.

No hay un modelo educativo que debamos imitar, porque si existiese, ya lo habrían aplicado en todo el mundo

“Es un libro que he escrito para ti”, recuerda a El Confidencial cuando se le pregunta a quién va dirigido. “Da igual que seas padre, profesor, directivo, sindicalista, estés en la escuela o no. Lo he escrito para que reflexiones y te prepares para ser protagonista del cambio”. Es como una mezcla de libro de texto para adultos y un manual de cambio organizacional. Aragay tiene muchas papeletas para convertirse, si no lo es ya, en uno de los nombres clave en la educación española del futuro, ya que ayudará a dinamizar y propiciar muchos de los cambios de los que habla en su libro y que ya testeó en Horizonte 2020. Con él nos internamos en lo que viene.

PREGUNTA. En su libro escribe “si aceptamos que la educación está en crisis, estaremos de acuerdo en que, en cierta forma, está enferma”. ¿Cuál es esa enfermedad?

RESPUESTA. Básicamente, que un modelo de enseñanza que nace tal como lo conocemos en el siglo XIX, y que consiste en un profesor que habla y transmitec onocimiento y un alumno sentado pasivamente que lo escucha, ha entrado en crisis. La buena noticia es que lo hemos hecho llegar a todos los sectores de la población, porque en el XIX era para una minoría. Está diseñado como una industria, con un currículo del XIX, el siglo del enciclopedismo. Todo está en crisis. Crisis quiere decir cambio, debemos transformarnos, esto no puede continuar de esta forma.

P. Si es una enfermedad, ¿cómo empezamos a curarla?

R. Lo primero, si sigo el orden del libro, es parar, porque en la escuela hay mucho activismo. Lo segunda es visualizar, soñar un futuro distinto. Y lo tercero es diagnosticar. Hablamos de la escuela pero muchas veces los equipos directivos no comparten un diagnóstico, cada uno tiene el suyo. Si hiciéramos esto en un hospital, el enfermo terminaría mal. Hay personas que dicen ‘lo arreglo con las TIC’, ‘yo con un poco más de orden y disciplina’ o ‘yo con teatro’… Llamo a compartir un diagnóstico, aunque nos lleve un poco de tiempo, porque todos vamos a trabajar en la misma línea.

¿Un modelo inútil en el siglo XXI? (iStock)
¿Un modelo inútil en el siglo XXI? (iStock)

P. Propone que cada caso tiene su solución, y que no se pueden aplicar recetas maravillosas ni copiar ejemplos de éxito.

R. No hay un modelo que copiar, porque si existiese, ya lo habrían copiado en todo el mundo. La crisis de la educación no es de nuestro país, es de todo el mundo. Todos andan buscando caminos de cambio. El reto es que no podemos ni debemos copiar. Lo hay que hacer es ver cómo estamos, realizar un diagnóstico y movernos, salir de la inercia y de la zona de confort, soñar, experimentar y aprender haciendo.

P. Se considera que la educación es tan solo cosa de padres, profesores y directivos, pero no de la sociedad en su conjunto.

R. Es un grave error. Ahí sí que Finlandia nos da una lección. La principal cosa que deberíamos copiar de Finlandia, y solo es una, es el hecho de que allí gobierno y oposición, todos los partidos políticos, sindicatos, empresarios y la sociedad en general fueron capaces hace 30 años de ponerse de acuerdo en que la educación era lo más importante del país, que no es un arma política para conseguir el poder. Gracias a esto hay un sistema que funciona y que mejora día a día. Esto sí lo podemos copiar, pero su realidad es muy distinta, y metodológicamente tampoco son muy avanzados.

P. ¿Son los medios materiales una necesidad o una excusa?

R. La educación necesita todos los medios posibles, y hay que revertir los recortes que se le han hecho con la excusa de la crisis económica. Se necesitan más recursos, evidentemente. La otra cara de la moneda es que con lo que tenemos podemos hacer muchas cosas. Por tanto, a mí me parece que a veces es una excusa decir que necesitamos más. Como tenemos dos manos, con una podemos pedir, pero con la otra ponernos en marcha. Por responsabilidad profesional, porque hay chicos y chicas a los que no podemos formar como nos formábamos tú o yo.

El principal freno para la innovación educativa y el que más cuesta cambiar son los marcos mentales de los directivos de los colegios

P. En el libro apela a menudo a los equipos directivos de los centros, que suelen dejarse de lado. ¿Son los grandes olvidados, cuando precisamente son muy importantes en la jerarquía?

R. He ido a más de 16 países y he visitado cientos de centros escolares, pero cuando me preguntan cuál es el principal freno que veo en el mundo para hacer un cambio, no son ni las leyes, ni las familias ni los profesores ni la falta de recursos. El principal freno y el que más cuesta cambiar son los marcos mentales de los directivos. He escrito este libro para todos los que aman la educación y desean transformarla, y uno de estos colectivos son ellos.

P. ¿En qué se traducen estos marcos mentales?

R. Empiezo el libro diciendo “párate”. Y, sobre todo, visualiza. Muchos directivos consideran la innovación un tema técnico: vamos a poner TIC, vamos a hacer una formación para fomentar el trabajo colaborativo… No se dan cuenta de que es una estrategia colectiva de transformación de una organización. Debemos desarrollar una estrategia de cambio. Cambiar una escuela o una universidad lleva entre dos y cinco años, y por lo tanto hay que diseñarlo, plantearlo, liderarlo… Como directivo debes tener la capacidad de poner en cuestión cualquier cosa. Hay directivos que me dicen “quiero hacer innovación, pero los horarios no puedo tocarlos”. Y yo pregunto: “¿por qué no?”

P. A menudo habla del activismo como un problema de la escuela, es decir, pensar que cuantas más cosas se hace mejor, cuando lo único que se consigue es estresar a los alumnos. Algo que también ocurre en otros entornos laborales.

R. La escuela muchas veces es un reflejo de los problemas que la sociedad en su conjunto ya tiene. Y creo que la sociedad tiene uno que llamo activismo: entras en una escuela y la obsesión de muchos maestros y profesores es hacer muchas actividades, como si el hecho de que un chico estuviese haciendo actividades nos garantizase mágica y automáticamente que 15 años después va a salir con una buena educación. Apuesto por rebajar el nivel de actividad de la escuela, que reine la calma y nos demos tiempo. Para educar personas lo más importante es que después de una actividad tengamos tiempo para reflexionar sobre ella. Debemos crear espacio y la única forma es bajar el nivel de actividad. Esto, que para la escuela es muy importante, puede aplicarse a todo. En el proyecto Horizonte 2020 estuvimos de hecho varios años bajando el nivel de actividad de un curso a otro, porque rebaja el estrés. Y sobre el estrés no puedes construir nada.

¿Será este el futuro? (iStock)
¿Será este el futuro? (iStock)

P. Hace poco especulaba con la posibilidad de que dentro de 10 años fuesen los robots los que diesen clase. ¿Qué es lo que nunca pueden sustituir de un profesor de carne y hueso?

R. Yo, que soy un gran defensor del importantísimo rol de los maestros y profesores, creo que para defender esta profesión debemos alejarnos de la mera transmisión de conocimientos y volver a centrarnos en el maestro, en la persona que es un referente, que se dedica a educar a los demás y que los ayuda a crecer y desarrollarse. Porque si nos quedamos en la mera transmisión de conocimientos, la propia profesión va a quedar obsoleta en 10 años. Va a haber inteligencias artificiales que hagan mucho mejor ese trabajo.

P. Hoy en día, hablar de Xavier Aragay es hablar de Horizonte 2020. ¿Qué es de lo que más orgulloso está del proyecto?

R. La experiencia de las ocho escuelas jesuitas de Cataluña –empecé en 2009 y acabé como directivo en 2016, pero es un proyecto que continúa– me enseñó dos importantes lecciones. La primera es que transformar la educación es posible. No solamente hay que hablar, hay que hacerlo, y en este caso ocho escuelas muy distintas socioeconómicamente han demostrado trabajando juntas que es posible hacerlo. Se han convertido en un punto de referencia mundial de cómo avanzar hacia un cambio: son más de 13.000 alumnos y casi 1.400 maestros y profesores.

La segunda lección es que se puede hacer con la comunidad educativa, es decir, cambiando los marcos mentales de los directivos, haciendo participar a los alumnos, a los profesores, a las familias, a los ‘stake holders’… Soñar es posible. Muchas veces se piensa que cambiar la educación es no tener sueños. Yo pienso que es lo contrario, hay que tener un gran sueño para movilizar las energías de todos los actores. Nosotros demostramos que eso es posible.

En los próximos cinco años va a venir un verdadero tsunami a las universidades que va a provocar que algunas incluso desaparezcan

P. Ha señalado que Finlandia no es metodológicamente tan innovadora. ¿En qué sentido cree que les han superado?

R. Lo que voy a decir me lo han contado los finlandeses, porque tuve la oportunidad de estar hace quince con el departamento de innovación de la Agencia Nacional de Educación de Finlandia. Finlandia es un modelo clásico que hasta ahora ha funcionado bien, pero el gran reto es innovar, a través de la interdisciplinariedad, el trabajo colaborativo y la co-docencia. Me dijeron que se habían inspirado en las experiencias que Horizonte 2020 había comenzado a integrar cuatro años antes. Se trata de poner en contacto a todos los países que están iniciando transformaciones para que las buenas prácticas se vayan diseminando.

P. Muchos de los cambios que se están promoviendo en España provienen de Cataluña. De hecho, usted ha acuñado el concepto “primavera pedagógica” para referirse a ello. ¿Tiene algún temor de que lo que pueda ocurrir próximamente lo frene?

R. No, ninguno. Cataluña tiene una tradición de renovación pedagógica e innovación, y el cambio se hace de abajo hacia arriba. En ese sentido no me preocupan ni las situaciones económicas, porque la crisis no mató a la primavera pedagógica, ni las políticas o sociales, porque la escuela catalana es fuerte y sabe que su misión es educar. Lo único que me cuesta entender es cómo algunos políticos pierden el tiempo en atacar directamente a maestros y profesores que están dando todo lo que pueden para mejorar la escuela día a día.

P. ¿Ha identificado esa influencia en otros colegios españoles?

R. Ha habido un contacto muy directo con las 60 escuelas jesuitas que hay en el resto de España, y me consta que otras comunidades autónomas están aplicando cambios muy interesantes. Cuando visito escuelas veo lo más importante: que lo que está pasando en Cataluña inspira. No se trata de copiar, sino de inspirar a otros, que dicen “si están aplicándolo en otros lugares, ¿por qué no lo vamos a hacer nosotros?” Es un proceso de contagio positivo muy interesante.

P. El cambio se empieza a ver con colegios e institutos, pero no en la universidad. ¿Hay posibilidad de cambio?

R. Ojalá esta primavera pedagógica llegue en algún momento a la universidad. Me preocupa mucho porque no veo que tenga esta preocupación de enfocarse hacia la innovación. Mi opinión personal es que en los próximos cinco años va a venir un verdadero tsunami a las universidades que va a hacer que algunas incluso desaparezcan. Se va a dar la tormenta perfecta. La globalización, la tecnología, la inteligencia artificial, nuevas generaciones de alumnos que ya habrán aprendido de otra forma y no se van a conformar con una universidad clásica… Tiene que hacer una transformación de su modelo de enseñanza, no pueden refugiarse en la inercia. La buena noticia es que sí hay algunas universidades con las que estoy trabajando codo con codo para replantear el proceso de enseñanza, el sentido y la organización.

Las facultades son más resistentes al cambio. (iStock)
Las facultades son más resistentes al cambio. (iStock)

P. ¿Cómo lo está replanteando?

R. Volvemos a enfocarnos en la persona, es decir, si tenemos un alumno o alumna 15 años en el sistema educativo y 4 o 5 en la universidad, no podemos pensar como antes que sale formada. Es una meta volante, estas generaciones van a vivir más de 100 años, tendrán que aprender a lo largo de su vida y reinventarse varias veces. Deberían volver a la universidad o no dejar de estar conectados con ella nunca. La misión de la universidad no será formar graduados, sino seguir en contacto con ellos para asegurar una formación permanente y continua.

P. Se está gestando una nueva ley educativa, o quizá una prolongación de la LOMCE. ¿Qué esperanza deposita en ella?

R. Voy a ser muy sincero. Pediría que se diese de una vez un pacto educativo en nuestro país y que no se utilice la educación como un arma arrojadiza para conseguir el poder. Lo segundo, que entiendan que los cambios no vendrán desde arriba, y que la legislación debe facilitar el cambio, pero no puede provocarlo. Debe observar lo que está pasando y facilitar que la innovación pueda fluir más, pero no dirigirla. Tenemos una tradición dirigista que no me gustaría que continuara. El protagonista no es el Ministerio de Educación, sino los miembros de la comunidad educativa.

P. Para terminar, una pregunta biográfica. ¿Cómo termina un economista en educación?

R. Yo siempre entendí la economía como una forma de humanismo. Debe estar al servicio de las personas, no las personas al servicio de la economía. Desde que acabé la carrera empecé a trabajar en temas de educación formal y no formal, como profesor y directivo en universidades (adjunto al gerente en la Universidad Politécnica de Cataluña, fundé la Universidad Oberta de Cataluña y fui el director general durante 12 años). Siempre he estado en puestos directivos intentando innovar. La economía bien entendida, al servicio de las personas, es una herramienta fundamental para promover mejoras sociales.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-10-22/xavier-aragay-innovacion-educativa_1463727/

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La violación, castigo para mujeres

Por: Lidia Falcón

La violación múltiple sufrida por la muchacha de Pamplona constituye uno más de los episodios cotidianos de los que en todos sistemas patriarcales son víctimas las mujeres. La violación de uno o varios hombres a una mujer es un castigo ejemplar que viene a ratificar y recordar que el poder lo tiene siempre el macho y que puede ejercerlo cuando quiera y contra todas aquellas hembras que se lo merezcan. Para que la sumisión femenina se mantenga y el patriarcado no sea derrotado. La violación no es sólo tortura física y explotación sexual para que el violador obtenga placer sino, y sobre todo, la humillación total de la víctima, que es utilizada como un cuerpo sin derechos ni humanidad y que se penetra y se hiere sin que pueda defenderse.

¿Cuándo se merece una mujer ser violada? Siempre que no atienda el requerimiento sexual del hombre del que es propiedad. El marido en primer lugar, por supuesto: la violación conyugal no se había contemplado nunca como delito hasta el siglo XX, pero recuerdo muy pocas sentencias condenatorias en los últimos años. El padre también puede violar a la hija que desea, el patrono a la trabajadora a la que ha requerido sin éxito, el vecino a la vecina que le gusta, por descontado el cliente a la prostituta –va en el precio–, o el desconocido a la mujer que encuentra en la calle a horas intempestivas. En el caso de Pamplona, la situación diríase que lo exige: una muchacha sola en la calle, de noche, en una ciudad en fiestas, fiestas que se basan en excitar el más profundo fondo salvaje de los hombres torturando animales, ¿qué puede esperar sino ser violada? Si no lo evitó es que lo deseaba.

Este es el razonamiento que parece que mantienen los magistrados de la Audiencia Provincial de Pamplona, cuando aceptan evaluar el comportamiento de la víctima después de la violación, incorporando a la causa un informe de detectives que se ha realizado siguiendo a la muchacha y escudriñando sus imágenes y actividades en las redes sociales, y en cambio se han negado a aceptar los mensajes que se intercambiaron los acusados antes de su hazaña.

No es de extrañar, dada la raíz patriarcal de nuestra Administración de Justicia. Durante siglos los jueces españoles han establecido la doctrina de que una mujer violada lo es porque quiere¿Qué más desea una mujer que yacer en el suelo de la portería de una finca, en la madrugada, para ser penetrada vaginal, bucal y analmente repetidas veces por cinco hombres desconocidos? Ya se sabe que hay mujeres que nunca están saciadas sexualmente.

Si la mujer salió de noche sola, si anduvo por barrios alejados, si conducía un coche por la carretera sin acompañante, si vestía minifalda, si no llevaba bragas debajo de los pantalones, si los tejanos eran muy ajustados, si no se había defendido con suficiente energía, si no había cerrado las piernas fuertemente, si conocía al violador, si aceptó subir con él a su apartamento, si le dio un beso en el camino hacia su casa, si llevaba un escote muy grande o una blusa ajustada, si había bebido, si estaba drogada… Cualquier conducta que no sea permanecer encerrada en casa, como  salir a la calle a horas que se consideran indecentes por sí mismas, no ir acompañada de un hombre, no  ataviarse como una monja seglar, es sin duda provocar la violación. Hace muchos años publiqué en Poder y Libertad, la revista del Partido Feminista, el artículo de una feminista norteamericana que concluía que la única mujer inocente es la mujer muerta, si de la violación se sigue su asesinato. Criterio que se mantiene no sólo socialmente sino, lo que es más grave, judicialmente.

Las sentencias que forman la doctrina jurídica de nuestro país sobre la prueba del delito de violación es la Biblia del criterio patriarcal de nuestro poder judicial durante siglos. Como si siguiéramos en las tribus de Jehová o en la Edad Media, los jueces españoles han absuelto a violadores, individuales y grupales, aceptando el criterio de los acusados de que la víctima deseaba esa clase de relación o de que incluso la propuso o la provocó con su conducta indecente. Del mismo modo que están ahora argumentando las defensas de los denunciados.

Hace años en Barcelona la Sección 2ª de la Audiencia Provincial –que se hizo famosa por el criterio machista que utilizaba en sus sentencias– absolvió a cuatro mozos que violaron a una muchacha, en la madrugada de uno de los días de las fiestas del barrio de Gracia de la ciudad, aceptando la versión de los criminales de que ella lo quería y así se lo había pedido a ellos. Aunque la joven tenía 22 años, estaba recién casada e iba acompañada por su marido, al que ataron a un árbol para que no pudiera impedirlo y así asistiera a la ceremonia.

En Málaga, sólo hace un par de años, una jueza archivó las diligencias de la violación de una muchacha por parte de varios hombres en la Feria que se celebraba en la ciudad, aceptando el mismo razonamiento. La víctima, joven y bonita, que era camarera y había estado trabajando hasta las 6 de la mañana incitó a los cuatro machos a violarla en el suelo del parque de la Feria al lado de los cubos de basura.

Otros jueces han aducido alguna de las circunstancias que he citado antes para absolver a los acusados de abusos y agresiones sexuales. Porque, como ya he expuesto, la violación es un castigo apropiado para las mujeres, no sólo para hacer sufrir a la propia víctima sino para advertir a todas las demás que deben entender la ejemplaridad del mismo.

En muchas culturas todavía actualmente se viola a una mujer para compensar la pérdida o descrédito sufrido por algún hombre o castigarlo por su conducta inaceptable: el novio despechado, el marido abandonado, el hermano que ha roto su compromiso. Se dispone a veces por el Consejo de sabios o notables que rige la comunidad y se ejecuta por varios hombres en público para divertimento de la tribu y advertencia clara a las demás.

Este crimen se comete cada tres minutos en todo el mundo. Por los hombres de la familia o del entorno, por desconocidos en la calle o por los ejércitos invasores o del propio país. En Argentina, cada 30 horas es violada una mujer, en la India se ha convertido en el crimen más numeroso, con resultado muchas veces de asesinato. En España se cuentan 15.000 violaciones anuales, aunque la cifra es muy imprecisa, ya que el propio Observatorio acepta que sólo se denuncia el 10 por ciento de ellas.  

Ya se ha alegado, con poca insistencia, por Amnistía Internacional y por la ONU que las violaciones de las mujeres se producen sistemáticamente en las guerras, en las invasiones militares, en las luchas civiles. Los ejércitos se dedican a violar a las muchachas y niñas que encuentran en su camino como una de las compensaciones que se merecen, de la misma manera que asaltan y roban los bienes del pueblo. Incluyendo a los que acuden a ayudar a los necesitados de protección, como los cascos azules de la ONU.

Si el juicio de Pamplona concluye con la absolución de los acusados se demostrará una vez más que el criterio de nuestra Justicia no es muy distinto del de las tribus que imponen la violación como castigo femenino, por más pamema de juicio que hayan celebrado, sesión tras sesión, incrementando con ello el sufrimiento de la víctima.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/11/19/la-violacion-castigo-para-mujeres/

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España: Clau­su­ra y úl­ti­mas po­nen­cias del XIV Con­gre­so “Emo­cio­na. Co­mu­ni­ca­ción y Edu­ca­ción”

España/Noviembre de 2017/Fuente: Servicio de Información católica

El pre­si­den­te de Es­cue­las Ca­tó­li­cas (FERE-CECA y EyG), Juan Car­los Pé­rez Go­doy, jun­to con la di­rec­to­ra de XIV Con­gre­so, Vic­to­ria Moya, clau­su­ra­ron el en­cuen­tro edu­ca­ti­vo que ha reuni­do du­ran­te los días 16, 17 y 18 de no­viem­bre a más de 1.600 edu­ca­do­res, di­rec­to­res, ti­tu­la­res y miem­bros de la es­cue­la ca­tó­li­ca, y en el que se ha de­mos­tra­do la im­por­tan­cia de ha­cer una co­mu­ni­ca­ción emo­ti­va que cale y se adap­te a las ne­ce­si­da­des de nues­tros alum­nos y de nues­tro tiem­po.

En sus pa­la­bras Pé­rez Go­doy hizo un com­ple­to re­su­men de los tres días de Con­gre­so. Des­de la ale­gría y la “Ver­dad con ma­yús­cu­las que nos hace li­bres” a la emo­ción que ex­pe­ri­men­ta­mos a tra­vés de la mú­si­ca vo­cal y la per­cu­sión. Ha­bló del re­na­ci­mien­to de la co­mu­ni­ca­ción que nace de la es­cu­cha del alumno, por­que “la pri­me­ra emo­ción sur­ge en el co­ra­zón del edu­ca­dor al con­tem­plar en si­len­cio a cada alumno”.

Ase­gu­ró que la me­jor “mar­ca” es la que te da la ca­pa­ci­dad de fas­ci­nar, como la Pa­la­bra ver­da­de­ra del Evan­ge­lio que bri­lla; y que como cris­tia­nos y tes­ti­gos de Je­sús so­mos trans­for­ma­do­res del mun­do, en una hu­ma­ni­dad nue­va que pone en el cen­tro a la per­so­na, como pes­ca­do­res que echan “nue­vas re­des” que son con­tex­to para ex­pre­sar y re­crear la ex­pe­rien­cias de la fe, te­ji­da de ve­ra­ci­dad, in­te­gri­dad, cre­di­bi­li­dad, au­ten­ti­ci­dad y la­zos de amis­tad.

Re­cor­dó que “no solo es im­por­tan­te sa­ber de­cir las co­sas, sino tam­bién te­ner tan­ta pa­sión por lo que ha­ces que no pue­des de­jar de com­par­tir­lo”. Com­par­tir his­to­rias, “qué be­llo es­pa­cio el aula para cons­truir his­to­rias”, afir­mó.

Y no ol­vi­dó re­cor­dar una de las fra­ses más re­pe­ti­das du­ran­te el Con­gre­so: “todo co­mu­ni­ca”. Por ello in­sis­tió en la ne­ce­si­dad de “es­tar en me­dio de los alum­nos apro­ve­chan­do los nue­vos len­gua­jes, pero so­bre todo el que ellos me­jor en­tien­den, el del co­ra­zón, por­que es el len­gua­je que más emo­cio­na”.

Por su par­te, Vic­to­ria Moya, di­rec­to­ra del Con­gre­so, in­sis­tió una vez más en la ne­ce­si­dad de crear nue­vas for­mas de co­mu­ni­ca­ción que se adap­ten a los nue­vos tiem­pos que vi­vi­mos. Para ello abo­gó por “una co­mu­ni­ca­ción ins­ti­tu­cio­nal, in­ter­per­so­nal y per­so­nal que sea ca­paz de con­mo­ver y que al ras­car deje poso de tras­cen­den­cia y no se li­mi­te a sen­ti­mien­tos pla­nos; que lle­gue al re­cep­tor sin re­nun­ciar a prin­ci­pios que de­fi­nen al emi­sor; que me per­mi­ta co­no­cer a otros dis­tin­tos a mí sin de­jar de ser yo mis­mo” . Lo quie­ro para mi, para nues­tros alum­nos e ins­ti­tu­cio­nes”. “Si me emo­ciono lo­gra­ré emo­cio­nar a los otros. Emo­ció­na­te y emo­cio­na­rás, pero con ca­be­za”, con­clu­yó.

Citó ade­más al­gu­nas ci­fras de la di­fu­sión del Con­gre­so a tra­vés de me­dios di­gi­ta­les: 1.600 des­car­gas de la app; casi 40.000 vi­si­tas a la web; ten­den­cia con #Con­gre­soE­mo­cio­na y en mu­chas de nues­tras po­nen­cias en Twit­ter; casi 300 fo­tos subidas a Fli­ckr; casi 200 vi­si­tas de las pre­sen­ta­cio­nes en nues­tro ca­nal de Sli­des­ha­re; y más de 8.000 vi­sua­li­za­cio­nes de nues­tra re­trans­mi­sión des­de 25 paí­ses di­fe­ren­tes.

Re­cu­pe­rar la emo­ción de Je­sús 

El úl­ti­mo día del XIV Con­gre­so de EC co­men­za­ba con la Eu­ca­ris­tía pre­si­di­da por el ar­zo­bis­po de Ovie­do, Mons. Je­sús Sanz Mon­tes, que con­tó con las vo­ces de los ni­ños del coro del Co­le­gio San­ta Te­re­sa de Je­sús de Ovie­do. Du­ran­te su ho­mi­lía, el Ar­zo­bis­po re­cor­dó cuán­tas emo­cio­nes ex­pe­ri­men­tó Je­sús du­ran­te su vida y cómo las trans­mi­tió a tra­vés de la Bi­blia: la ter­nu­ra, la bon­dad, la ver­dad que nos hace li­bre, la paz que le­van­ta puen­tes, la mi­se­ri­cor­dia que nos re­ga­la per­dón, la gra­ti­tud, la fe, el amor fra­terno que her­ma­na, la es­pe­ran­za…

Ase­gu­ró que “nues­tro mun­do vive apa­ga­do por emo­cio­nes fal­sas que nos ha­cen ti­bios y que no se co­rres­pon­den a la ver­dad que el co­ra­zón nos exi­ge”. Por ello, cons­ta­tó la ne­ce­si­dad de re­cu­pe­rar la emo­ción de Je­sús, “esa emo­ción de con­mue­ve y nos des­pier­ta a lo be­llo y bon­da­do­so”. Ante los edu­ca­do­res pre­sen­tes, in­vi­tó  a la es­cue­la ca­tó­li­ca “a afron­tar el reto de sa­ber emo­cio­nar como quien po­si­bi­li­ta el en­cuen­tro con Dios que cam­bia la vida”.

Últi­mas po­nen­cias de Emo­cio­na 

El blo­que so­bre la co­mu­ni­ca­ción fa­mi­lia-es­cue­la se com­ple­tó in­clu­yen­do al ac­tor prin­ci­pal del en­torno edu­ca­ti­vo: el alumno. Para ello la jor­na­da de ayer vier­nes per­mi­tió a los asis­ten­tes vi­vir y com­par­tir emo­cio­nes e his­to­rias como “La his­to­ria de Jan”, una pe­lí­cu­la gra­ba­da por un pa­dre du­ran­te los pri­me­ros seis años de vida de su hijo con sín­dro­me de Down.

Sus pro­ta­go­nis­tas, Ber­nar­do Moll, pa­dre de Jan, Mi­ren Jo­su­ne Gar­cía, di­rec­to­ra pe­da­gó­gi­ca del Co­le­gio Ma­ría Co­rre­den­to­ra de Ma­drid don­de es­tu­dia Jan y con el ac­tor prin­ci­pal, Jan, de­mos­tra­ron que los sue­ños se pue­den ha­cer reali­dad; tam­bién que es ne­ce­sa­rio dar vi­si­bi­li­dad a las per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad; y que para lo­grar his­to­rias de éxi­to como esta la co­mu­ni­ca­ción fa­mi­lia-co­le­gio, la con­fian­za y em­pa­tía son cla­ves pero, so­bre todo, como re­su­me la ma­dre de Jan en una fra­se, que “el amor ge­ne­ra amor”. Eso es pre­ci­sa­men­te lo que Jan y su fa­mi­lia trans­mi­tie­ron ayer a las per­so­nas reuni­das en este con­gre­so: amor y una his­to­ria emo­cio­nan­te que emo­cio­nó a to­dos.

El bro­che fi­nal de la se­gun­da jor­na­da lo puso Sewa Beats un gru­po que com­bi­na la per­cu­sión afri­ca­na tra­di­cio­nal con las téc­ni­cas edu­ca­ti­vas del si­glo XXI y que lo­gró con su rit­mo que las 1.600 per­so­nas in­ter­ac­tua­ran, bai­la­ran, can­ta­ran y vi­vie­ran una ex­pe­rien­cia úni­ca, di­ná­mi­ca y di­ver­ti­da.

El sá­ba­do día 18 de no­viem­bre, Ja­vier Ce­ba­llos, ex­per­to en co­mun­cia­ción y emo­cio­nes y ase­sor de co­mu­ni­ca­ción y so­cio de las em­pre­sas In­foJC e Im­pact Hub Vigo, en­ca­be­zó las po­nen­cias de la jor­na­da fi­nal del Con­gre­so Emo­cio­na re­to­man­do el ar­gu­men­to que pone en el cen­tro de la co­mu­ni­ca­ción al alumno. En ella de­fi­nió la do­cen­cia como “creer en el alumno y en­con­trar el sen­ti­do de las co­sas”. Uti­li­zan­do la pa­sión como el va­lor a in­yec­tar en las au­las, Ce­brei­ros ape­ló al sen­ti­do edu­ca­ti­vo de los asis­ten­tes di­cien­do que “las ex­pec­ta­ti­vas que te­ne­mos so­bre nues­tros alum­nos mar­ca­rán los re­sul­ta­dos que ob­te­ne­mos”. Con­clu­yó su dis­cur­so ante más de un mi­llar de pro­fe­so­res afir­man­do que la “pa­sión por edu­car no tie­ne com­pe­ten­cia, mar­ca la di­fe­ren­cia” y pi­dió a los pro­fe­so­res que se di­ri­jan más “ha­cía la ple­ni­tud que ha­cia el éxi­to”.

A con­ti­nua­ción, Da­niel Pa­jue­lo, re­li­gio­so ma­ria­nis­ta, sa­cer­do­te, pro­fe­sor del Co­le­gio Amo­rós de Ma­drid, ra­pe­ro y You­tu­ber, ex­pli­có cómo de­ci­dió asu­mir el reto de evan­ge­li­zar des­de You­tu­be para cu­brir el va­cío de la Igle­sia en el ca­nal y acer­car la ex­pe­rien­cia de Dios a los no cre­yen­tes y es­cép­ti­cos. Con­fe­só que la ex­pe­rien­cia no está exen­ta de pro­ble­mas. Al sa­cri­fi­cio por las ho­ras de pro­duc­ción de cada ví­deo, se unen la alta ex­po­si­ción y las crí­ti­cas ofen­si­vas, aun­que ase­gu­ró que con­ti­nua­rá, por­que “la paz que ten­go para lle­var esto vie­ne de la mano de Dios”.

Por úl­ti­mo, el ac­tor y can­tan­te “El Lan­gui” ha­bló de la cam­pa­ña “Se bus­can va­lien­tes” como un ejem­plo de cómo re­mar to­dos en la mis­ma di­rec­ción para lu­char con­tra el aco­so es­co­lar, así como de la im­por­tan­cia de ob­ser­var a nues­tros hi­jos fue­ra de su zona de con­fort; y de es­cu­char y co­mu­ni­car­nos con nues­tros alum­nos. Pero so­bre todo, abo­gó por la mú­si­ca como es­pa­cio de co­mu­ni­ca­ción por­que “la mú­si­ca pue­de lle­gar a lo­grar que los ni­ños se li­be­ren, ex­pre­sen lo que tie­nen den­tro y se sien­tan úti­les”. Y con mú­si­ca ter­mi­nó su in­ter­ven­ción in­ter­pre­tan­do el rap con el que se iden­ti­fi­ca esta cam­pa­ña cen­tra­da en el res­pe­to, es­fuer­zo y com­pa­ñe­ris­mo para bus­car “va­lien­tes” que lu­chen con­tra el aco­so.

SE­GUN­DA JOR­NA­DA

Es­cue­las Ca­tó­li­cas (FERE-CECA y EyG) ce­le­bra­ba des­de el jue­ves 16 de no­viem­bre su XIV Con­gre­so en el Pa­la­cio de Con­gre­sos de Ovie­do bajo el lema: “Emo­cio­na. Co­mu­ni­ca­ción y Edu­ca­ción” en el que par­ti­ci­pan más de 1.600 edu­ca­do­res. En su se­gun­da jor­na­da se ha­bló de la co­mu­ni­ca­ción de la San­ta Sede, de la na­rra­ti­va trans­me­dia en la es­cue­la, de ex­pe­rien­cias de co­mu­ni­ca­ción en los cen­tros y de las cla­ves para me­jor la co­mu­ni­ca­ción en la re­la­ción fa­mi­lia-es­cue­la.

El día co­men­zó con Gus­ta­vo En­tra­la, el pu­bli­cis­ta en­car­ga­do de acom­pa­ñar al Va­ti­cano en el ac­ce­so a la era de la co­mu­ni­ca­ción di­gi­tal. En su in­ter­ven­ción, que ce­rró el blo­que de co­mu­ni­ca­ción e Igle­sia abier­to ayer por la ma­ña­na, ase­gu­ró que el éxi­to del Papa Fran­cis­co como “co­mu­ni­ca­dor creí­ble” en la era di­gi­tal se debe a que “su  plan se ex­pre­sa con sen­ci­llez, sus ges­tos ha­blan por sí mis­mos y es per­sis­ten­te en re­pe­tir el men­sa­je”. Ha­bló de de­rro­char en­tu­sias­mo y de­di­ca­ción para cum­plir sue­ños y de la ne­ce­si­dad de adap­tar los ca­na­les de co­mu­ni­ca­ción a tiem­pos y des­ti­na­ta­rios. In­ci­dió ade­más en la idea de en­se­ñar a los alum­nos a ser “jó­ve­nes cris­tia­nos en re­des so­cia­les” y a los do­cen­tes a ilu­mi­nar “el ca­mino de los alum­nos para que des­plie­guen to­dos sus ta­len­tos”.

Trans­me­dia en el aula

El se­gun­do blo­que de la ma­ña­na se cen­tró en la ten­den­cia co­mu­ni­ca­ti­va trans­me­dia y sus na­rra­ti­vas. El doc­tor de co­mu­ni­ca­ción Henry Jen­kins, de la Uni­ver­si­dad de Ca­li­for­nia, y crea­dor del tér­mino trans­me­dia, ex­pli­có a tra­vés de una en­tre­vis­ta la gé­ne­sis de esta evo­lu­ción di­gi­tal de co­mu­ni­ca­ción y cómo se ha adap­ta­do a las nue­vas na­rra­ti­vas co­mu­ni­ca­ti­vas don­de des­ta­can la vi­ra­li­dad del men­sa­je y su adap­ta­bi­li­dad a di­fe­ren­tes so­por­tes.

A con­ti­nua­ción el es­ce­na­rio re­ci­bió al equi­po del Gra­do Trans­me­dia de la Uni­ver­si­dad de la Sa­lle en­ca­be­za­dos por Ser­gio Gar­cía y Nu­ria Her­nán­dez, quie­nes tras­la­da­ron al au­di­to­rio las di­fe­ren­tes for­mas de in­tro­du­cir la na­rra­ti­va trans­me­dia den­tro del aula (poe­sía, dan­za, vi­deo­jue­gos, re­des so­cia­les…) y uti­li­zar­la como un aci­ca­te emo­cio­nal para el apren­di­za­je, por­que “el co­le­gio tie­ne opor­tu­ni­dad in­creí­ble de ge­ne­rar his­to­rias”.

Des­ta­ca­ron ade­más en la im­por­tan­cia de co­no­cer cómo son nues­tros alum­nos, los me­dios y tec­no­lo­gías que uti­li­zan, sus for­mas de ocio, por­que en pa­la­bras de Ser­gio Gar­cía, “la cul­tu­ra de los jó­ve­nes es lí­qui­da y co­rre­mos el ries­go de aho­gar­nos si no apren­de­mos a na­dar”.

Co­mu­ni­ca­do­res de una hu­ma­ni­dad nue­va

Bajo este tí­tu­lo Cha­ro Sá­da­ba, de­ca­na de la Fa­cul­tad de Co­mu­ni­ca­ción de la Uni­ver­si­dad de Na­va­rra, ani­mó a los más de 1.600 edu­ca­do­res reuni­dos en el Con­gre­so a tra­ba­jar la co­mu­ni­ca­ción en to­dos los ám­bi­tos y, en con­cre­to, en re­des so­cia­les sien­do proac­ti­vos, con ilu­sión, for­ma­ción y sin mie­do a equi­vo­car­se, si­guien­do tres prin­ci­pios: co­no­ci­mien­to del en­torno, com­pe­ten­cia pro­fe­sio­nal y cohe­ren­cia. “Hay mu­cho que per­der si no es­ta­mos, pero so­bre todo te­ne­mos mu­cho que ga­nar”, con­clu­yó.

Pos­te­rior­men­te Sá­da­ba mo­de­ró una mesa de de­ba­te con ex­pe­rien­cias de per­so­nas que di­rec­ta­men­te ges­tio­nan la co­mu­ni­ca­ción en un co­le­gio, quie­nes apor­ta­ron cla­ves para que ésta con­tri­bu­ya a la mi­sión de los cen­tros edu­ca­ti­vos ca­tó­li­cos. Ara­ce­li Ven­drell, di­rec­to­ra de co­mu­ni­ca­ción del Co­le­gio Mon­tse­rrat de Bar­ce­lo­na sub­ra­yó la im­por­tan­cia de la co­mu­ni­ca­ción ex­ter­na pero tam­bién de la in­ter­na, te­nien­do como prin­ci­pa­les alia­dos a los alum­nos y pa­dres, y con­tan­do con un equi­po pro­fe­sio­nal al que se for­me pre­via­men­te.

Y si im­por­tan­te es la co­mu­ni­ca­ción ha­bi­tual en un cen­tro, lo es más en si­tua­cio­nes de cri­sis. Así lo sub­ra­yó Leon­cio Fer­nán­dez, di­rec­tor del Co­le­gio San­ta Ma­ría del Pi­lar de Ma­drid, quien ex­pli­có cómo una bue­na ges­tión de la cri­sis en su cen­tro se con­vir­tió en una opor­tu­ni­dad para re­for­zar su pro­yec­to edu­ca­ti­vo. Dio cua­tro cla­ves para su­perar una cri­sis: to­mar las de­ci­sio­nes en equi­po, te­ner un solo in­ter­lo­cu­tor, ser cohe­ren­tes con el pro­yec­to edu­ca­ti­vo y te­ner hu­mil­dad.

Por úl­ti­mo, Alan An­tich, res­pon­sa­ble de co­mu­ni­ca­ción del Co­le­gio Vir­gen In­ma­cu­la­da San­ta Mª de la Vic­to­ria de Má­la­ga ofre­ció a los asis­ten­tes ar­gu­men­tos para que los cen­tros es­tén en re­des so­cia­les: por trans­pa­ren­cia, para emo­cio­nar, para tra­ba­jar el sen­ti­do de per­te­nen­cia, para pre­di­car con el ejem­plo, para po­ner cara y nom­bre a las per­so­nas, para acom­pa­ñar en los mo­men­tos di­fí­ci­les, para mos­trar nues­tros va­lo­res, para ten­der puen­tes, en­tre otros.

Co­mu­ni­ca­ción fa­mi­lia-es­cue­la

La tar­de puso el foco en el pa­pel que jue­gan los pa­dres den­tro de los cen­tros es­co­la­res. Para ello, el blo­que prin­ci­pal fue in­tro­du­ci­do por la po­nen­cia ‘Pun­to de en­cuen­tro’ de Nu­ria Pé­rez, di­rec­to­ra crea­ti­va de Sparks and Ro­ckets de­di­ca­da a fo­men­tar la crea­ti­vi­dad en ni­ños y ma­yo­res y co­no­ci­da ade­más por ser la re­dac­to­ra del men­sa­je vi­ral “Yo cre­cí res­pe­tan­do al pro­fe­sor” que sal­tó a la fama en ple­na huel­ga de de­be­res y lo­gró re­mo­ver con­cien­cias en la red.

Pé­rez apun­tó que hay que aca­bar con el “rui­do emo­cio­nal” y em­pe­zar a tra­ba­jar la edu­ca­ción en va­lo­res como “an­tí­do­to con­tra la apa­tía”. En este sen­ti­do co­men­tó que “no hay nada más po­ten­te en la edu­ca­ción de nues­tros hi­jos que el tra­ba­jo co­la­bo­ra­ti­vo en­tre pa­dres y pro­fe­so­res, un equi­po bien com­pac­to que na­ve­ga jun­to”. A tra­vés de unos cuan­tos ejem­plos fue te­jien­do un dis­cur­so que con­clu­yó con el que se­ría el per­fec­to ob­je­ti­vo del pac­to en­tre pa­dres y pro­fe­so­res: “ce­rrar el círcu­lo”, con­cre­ta­men­te que los cha­va­les sien­tan que “la es­cue­la es su fa­mi­lia”.

Du­ran­te su in­ter­ven­ción, Leo Fa­ra­che, di­rec­tor de Ges­tio­nan­do Hi­jos, pre­sen­tó la úl­ti­ma cam­pa­ña para me­jo­rar la re­la­ción fa­mi­lia-es­cue­la pues­ta en mar­cha por la ini­cia­ti­va Pac­to por la Edu­ca­ción en Equi­po de la que es pro­mo­tor, y en la que pa­dres y do­cen­tes se com­pro­me­ten a tra­ba­jar jun­tos para lo­grar el éxi­to edu­ca­ti­vo. Para fa­ci­li­tar esta re­la­ción pro­pu­so a los asis­ten­tes cin­co re­tos: for­ma­li­zar un pac­to que sea co­no­ci­do por to­dos; apor­tar re­cur­sos a los pro­fe­so­res para me­jo­rar la re­la­ción con las fa­mi­lias; desa­rro­llar pac­tos para asun­tos que preo­cu­pen (aco­so es­co­lar, nue­vas tec­no­lo­gías, cul­ti­var ta­len­tos…); apro­ve­char a los pa­dres “após­to­les” para lo­grar que su bue­na pre­dis­po­si­ciónsea ca­na­li­za­da de for­ma in­te­li­gen­te; y ha­cer pú­bli­cos los ca­sos de éxi­to.

Fuente: http://www.agenciasic.es/2017/11/20/clausura-y-ultimas-ponencias-del-xiv-congreso-emociona-comunicacion-y-educacion/

 

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