Por: Hector G. Barnés
Las escuelas ‘no excuses’ se han puesto de moda en EEUU porque prometen compatibilizar disciplina y buenos resultados académicos. Pero una grabación cuestiona esas creencias
Nos encontramos en un aula sin conocer lo que acaba de ocurrir. Una de las niñas empieza a contar, “uno, dos…” y, súbitamente, se detiene. Mira a la profesora. Esta, visiblemente enfadada, agarra el ejercicio, lo rompe delante de la cara de la niña y lo arroja al suelo. Acto seguido, señala un lugar del aula y le ordena con voz tajante: “Vete a la silla de pensar y siéntate”. Apenas unos segundos después, y aunque el estallido de tensión parece haberse relajado, la profesora recuerda a sus alumnos que “no hay nada que me enfurezca más que cuando no hacéis lo que pone en los ejercicios” y a la estudiante le espeta que está “confundiendo a todo el mundo”.
La profesora, que más tarde será identificada como Charlotte Dial, explica a sus alumnos que se siente “muy triste y muy decepcionada”. La pérdida de la compostura por parte de la maestra, que rompe violentamente el papel, habría provocado por sí misma que, fuese quien fuese, hubiese convertido el vídeo en viral. Aún peor si la profesora retratada sin saberlo en el vídeo es considerada como una de las mejores de la cadena de colegios privados Success Academy, un modelo de éxito en EEUU por su capacidad de acercar la educación de calidad y los buenos resultados académicos a los sectores más desfavorecidos de Nueva York.
Lamento mi falta de control emocional. Como les pido a mis alumnos, aprenderé de este error y seré una profesora mejor
El vídeo fue grabado por una compañera de Dial, y publicado por ‘The New York Times’. En respuesta, la profesora publicó una declaración a través de la escuela en la que señalaba lo siguiente: “Estoy profundamente comprometida con los niños y las familias de nuestro colegio, y lamento mi falta de control emocional de hace 15 meses. Como les pido a mis alumnos que hagan, aprenderé de este error y seré una profesora mejor”. Por su parte, la presidenta de las escuelas Success, Eva Moskowitz, calificó el vídeo de anomalía. Además, el director del centro de Cobble Hill y algunos padres defendieron a la profesora. La madre de la niña, por su parte, solicitó en un primer momento que no se publicase el vídeo por el derecho a la privacidad de su hija, aunque manifestó su descontento con la profesora.
Ventanas rotas y puertas cerradas
Ya dedicamos un reportaje a estos colegios, cuyos particulares principios se reflejaban en el titular: ‘Disciplina militar y expulsiones a niños de cuatro años: el modelo educativo que funciona’. Las escuelas concertadas Success han adoptado uno de los principios que se popularizaron en la educación estadounidense a principios de los años noventa, el de ‘sin excusas’ (‘no excuses’). Según este, la sociedad tiende a aceptar resultados académicos mediocres de aquellos que provienen de entornos más desfavorecidos, pero el movimiento defiende que ni la conflictividad ni ningún otro factor deben ser una disculpa para que los estudiantes no obtengan las mejores notas o reciban una educación de primer nivel.
¿En qué se traducía eso? Como explica en ‘Vox’ Elizabeth Green, autora de ‘Building a Better Teacher: How Teaching Works (and How to Teach It to Everyone’ (W.W. Norton & Company), los vanguardistas educadores decidieron adoptar la teoría de las ventanas rotas que suele emplearse para combatir el crimen. Según esta, mantener el entorno en buenas condiciones disminuye la criminalidad y el vandalismo en las zonas más conflictivas. La lógica de esta teoría es que poner coto al comportamiento antisocial, por mínimo que sea, conlleva que, a la larga, los crímenes se reduzcan. Algo que, por ejemplo, condujo a la política de ‘tolerancia cero’ de Rudy Giuliani.
En el aula, eso se traduce en que la rectitud de los alumnos debe ser llevada al extremo. Como explica el reportaje de ‘Vox’, “en las escuelas más complicadas, señalaban los educadores de ‘no excusas’, el aprendizaje era saboteado por el caos, de los combates físicos a la negativa a seguir las órdenes más básicas”. El cambio, por lo tanto, debía empezar por los comportamientos más básicos, como mantener la mesa ordenada, abrocharse la camisa, hablar en voz baja, no comer chicle, no poner malas caras, no arrastrar los pies y, por supuesto, no bostezar.
El 93% de los estudiantes alcanzó la nota máxima en matemáticas, y el 68% en comprensión lectora, frente a una media del 35% y del 30% en el resto de NY
Se suele decir de las Success Academy que en ellas los estudiantes caminan siempre en fila, que no se dirigen la palabra durante la hora de la comida puesto que está prohibido, o que es imposible ver un papel en el suelo. Son todos ellos comportamientos fuertemente castigados por los profesores, puesto que permitir la relajación en alguno de estos aspectos puede tener consecuencias imprevistas a largo plazo. Como señalaba el anterior reportaje, algunos padres han protestado porque estos castigos pueden ser la estrategia que siguen algunos centros para expulsar a los estudiantes que hacen descender el nivel académico medio.
La clave del ¿éxito?
Los datos parecen dar la razón a los defensores de estas escuelas. El 93% de los estudiantes alcanzó la nota máxima en matemáticas, y el 68% en comprensión lectora, frente a una media del 35% y del 30% en el resto de Nueva York. La mayor parte de ellos provienen de barrios pobres y son afroamericanos o latinos. Sin embargo, estos centros tienen grandes detractores, como el alcalde demócrata Bill de Blasio, que en repetidas ocasiones ha manifestado su disgusto por no plegarse a las mismas reglas que el resto de centros concertados de Nueva York.

Hay un gran número de reservas educativas y sociales que los profesionales de la enseñanza han planteado hacia este tipo de educación. Por una parte, para muchos se trata de una perpetuación de las formas tradicionales de control racista, algo en apariencia paradójico debido a la voluntad de los profesores de ayudar a los alumnos. Como señala Green, estos centros han hecho surgir la preocupación de que “aceleren una tendencia que los colegios intentan evitar, la de ‘de las aulas a la cárcel”. Además, los testimonios de estudiantes estresados y profesores desencantados llevan a pensar que comportamientos como el de Dial son mucho más frecuentes de lo que podría parecer.
En opinión de la autora, se trata de una buena idea que mal aplicada puede ser muy peligrosa. “No solo los colegios ‘sin excusas’ deben cambiar, sino que creo que pueden hacerlo”, explica. “No será fácil”. La clave se encuentra en aquello que los hizo funcionar en un primer momento, en ser rigurosos y honestos con lo que funciona (y lo que no) para quedarse con lo mejor. Y entre ello seguramente no esté esta clase de comportamiento, ya que, según explica el profesor de la Universidad de Nueva York Joseph P. McDonald, “su miedo probablemente no se debe solo a que la furia del profesor pueda estallar en cualquier momento y castigarlos dramáticamente, sino también a si pueden sentirse seguros aunque cometan errores”. Y, como cada vez más pedagogos aseguran, equivocarse es parte esencial de cualquier proceso de aprendizaje.
Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-03-15/colegios-de-exito-success-academy-nueva-york-video-viral-conmociona-padres-estadounidenses_1168406/


Este proyecto consta de dos actividades. En cuanto a la primera, cuatro centros educativos de Logroño celebraron el Día del Libro gracias a la participación de cuentacuentos universitarios en Logroño. Para ello, los estudiantes universitarios se acercaron a las aulas para leer un cuento y después trabajar sobre el mismo durante 90 minutos, tiempo de duración de las clases prácticas semanales de las asignaturas en cuestión.
Centrándonos en la primera de las propuestas, los cuentos seleccionados para el Día del Libro giraron en torno a temas como coeducación, interculturalidad, respeto a las diferencias, valores, emociones, etc. Algunos de los títulos fueron: La Tortuga Marian, El Cazo de Lorenzo, El Príncipe Feliz, El hombrecillo de papel, El gallo Jacinto, El príncipe ceniciento o El burrito albino, entre otros. De este modo, el objetivo fue doble: sensibilizar ante la diferencia tanto a los niños como a los futuros docentes. Al trasladarse la actividad a un aula real, estos últimos se pudo apreciar el abanico de ritmos de aprendizaje, motivaciones, intereses y capacidad entre el alumnado de Infantil y Primaria.
Ambas propuestas cuentan ya con cinco años de trayectoria. En este tiempo, son muchos los centros participantes, sumándose nuevos cursos cada año y solicitando repetir aquellos que ya habían colaborado. El motivo del éxito es triple.
En segundo lugar, la minuciosa organización previa del proyecto ya que reuniones previas permiten cuadrar horarios de los centros y de la universidad, corroborar la disposición de todas las aulas del centro, asignar una de estas aulas, o grupo/clase, a los equipos de estudiantes universitarios para que así elaboren su unidad didáctica de acuerdo a la edad de sus destinatarios (será distinto elegir un cuento o taller para niños de 6 que de 12 años), elaborar las sesiones de acuerdo al tiempo establecido, edad y, finalmente, gestionar su supervisión que da lugar al tercer pilar. Esto es, el tercer motivo de su buen hacer y trayectoria es que la evaluación es triangular, es decir, tanto el profesorado universitario como el personal docente del centro ( tutores/as y equipo directo) como los estudiantes valoran el proceso a través de rúbrica elaboradas para ello.
En este sentido, las profesoras implicadas querían diseñar un proyecto que tuviera su salida fuera del aula universitaria pero que no supusiera un trabajo adicional a los centros ni interfiriera en su dinámica diaria sino que, al contrario, la complementara y estuviera ensamblada en los programas docentes. Por ello, se consideró oportuno organizar un proyecto en torno a la Semana cultura y Día del Libro, dado que son actividades contempladas en las programaciones anuales de los centros en Logroño. Partiendo de esta necesidad y enmarcada en el aprendizaje servicio, los estudiantes contribuyen al fomento de la lectura y, además, hacen acopio de libros y materiales que trabajen la diversidad, proponen talleres que favorezcan la participación de todos y todas y hacen un análisis de la realidad de los centros en cuanto a su alumnado, poniendo en práctica contenidos de las materias de estudio en el Grado.
Es de agradecer la amabilidad y disposición de los CEIP y CEE participantes. Siempre nos abren sus puertas con una sonrisa. Esta sonrisa se traslada a nuestros estudiantes tras las actividades ya que, como suelen decir en sus valoraciones, es una inyección de energía en segundo y tercer curso de grado al tener la oportunidad de ejercer de docentes por un momento. Esperamos seguir contando con esta colaboración en próximos cursos. ¡Ya nos están esperando el año que viene!







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